Material Auto Instructivo
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
Elaborado por la
Dra. Silvia Elizabeth Romero Borda
1
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
Academia de la Magistratura
La Academia de la Magistratura es la institución oficial del Estado
peruano, que tiene como finalidad la formación de aspirantes a la
magistratura y el desarrollo de un sistema integral y continuo de
capacitación, actualización, certificación y acreditación de los
magistrados del Perú.
CONSEJO DIRECTIVO DE LA ACADEMIA DE LA MAGISTRATURA
Dr. Josué Pariona Pastrana
Presidente del Consejo Directivo
Dr. Zoraida Avalos Rivera
Vice- Presidenta del Consejo Directivo
Dr. Javier Arévalo Vela - Consejero
Dr. Ramiro Eduardo De Valdivia Cano- Consejero
Dr. Pablo Sánchez Velarde - Consejero
Dr. Sergio Iván Noguera Ramos - Consejero
Dr. Richard Alexander Villavicencio Saldaña –Consejero
Dra. Cecilia Cedrón Delgado - Director General
Dr. Bruno Novoa Campos - Director Académico
Tratamiento Didáctico del material – Lic. Martín Navarro Gonzales
El presente material del Curso “El Delito de Feminicidio”, ha sido elaborado
por la Dra. Silvia Elizabeth Romero Borda para la Academia de la
Magistratura, en mayo de 2016.
PROHIBIDA SU REPRODUCCION TOTAL O PARCIAL SIN AUTORIZACION
LIMA – PERÚ
2
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
SILABO
NOMBRE DEL CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
I. DATOS GENERALES
Programa Académico : Programa de Actualización
y Perfeccionamiento
Horas Lectivas : 72
Número de Créditos Académicos : 3
Especialista que elaboró el material : Dra. Silvia Elizabeth Romero
Borda
II. PRESENTACIÓN
El curso “El delito de feminicidio” tiene como objetivo identificar las raíces
de este tipo penal y la importancia de su incorporación en nuestra
legislación penal para sancionar la violencia de género, a través de una
adecuada valoración de la prueba libre de estereotipos y con enfoque
de género. Para tal efecto, ha sido conveniente explorar el marco teórico
conceptual de las teorías feministas y sus críticas al derecho en general,
así como el tránsito a los estudios de género; este último como una
categoría de análisis histórico que permite visibilizar e identificar las
desigualdades construidas socialmente entre hombres y mujeres.
Aplicar el tipo penal de feminicidio exige conocer el enfoque de género
como una herramienta de análisis que permite identificar las
construcciones sociales e históricas asignadas en función a un
determinismo biológico que atenta contra el principio de igualdad y no
discriminación.
El Feminicidio es una expresión de la violencia de género que recae
particularmente en las mujeres, siendo considerada esta última por el
3
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
Programa de Naciones Unidas (PNUD) como una de las amenazas más
persistentes en la Región y que constituye un obstáculo para el desarrollo
humano, la salud pública y los derechos humanos.
De igual forma se analizará la valoración de la prueba desde un enfoque
de género, a partir de sentencias emitidas por Tribunales Nacionales e
Internaciones que sancionan esta forma de violencia.
También en el presente curso abordaremos temas actuales vinculados a
los derechos de las mujeres y la violencia de género.
III. COMPETENCIAS A ALCANZAR
Para el presente curso se ha formulado la siguiente competencia:
Investiga casos de feminicidio con un enfoque de género, lo cual le
permite realizar un análisis y valoración de pruebas libres de estereotipos
y en el marco de la aplicación de la normativa vigente y la jurisprudencia
internacional.
Capacidades Terminales:
Analiza pruebas libres de estereotipos y en el marco de la aplicación de
la normativa vigente y la jurisprudencia internacional.
Valora pruebas libres de estereotipos y en el marco de la aplicación de la
normativa vigente y la jurisprudencia internacional.
4
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
III. ESTRUCTURA DE CONTENIDOS
UNIDAD I: TEORÍA CRÍTICA DEL DERECHO: GÉNERO Y DERECHO.
Conceptuales Procedimentales Actitudinales
1. Teorías criticas Establece el marco Reconoce la
feministas al derecho. teórico crítico sobre importancia del
2. Los estudios de género el derecho y su aprendizaje y
y su relación con el relación con la aplicación de
derecho. perspectiva de los marcos
3. Metodología para el género como teóricos que
análisis de Género. método de análisis sustentan el
y herramienta de enfoque de
cambio en las género.
construcciones
sociales que
determinan
conductas en
función al Sistema
sexo - género.
Lecturas Obligatorias:
1) Frances Olsen, “El sexo del derecho”. En: Identidad femenina y
discurso jurídico, compilado por Alicia E. C. Ruiz, Buenos Aires, Editorial
Biblos, Colección Identidad, Mujer y Derecho, 2000, págs. 25-42.
Publicado en David Kairys (ed.), e Politics of Law (Nueva York,
Pantheon, 1990), pp. 452467. Traducción de Mariela Santoro y Christian
Courtis.
2) Tamar Pitch. Sexo y Género de y en el Derecho: El Feminismo Jurídico.
Anales de la Cátedra Francisco Suárez, 44 (2010), pág. 435-459.
3) FACIO MONTEJO, Alda (1992). “Cuando el género suena cambios
trae”. Una metodología para el análisis de género en el fenómeno
legal.1a. ed. San José, C.R.: ILANUD, pág. 62-114.
4) Ferrjoli, Luigi. Igualdad y Diferencia. En: Igualdad y Diferencia de
Género. Colección Miradas 2. Luigi Ferrajoli y Miguel Carbonell.
Consejo Nacional para prevenir la discriminación, México, pág. 7-33.
5
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
UNIDAD II: VIOLENCIA DE GÉNERO.
Conceptuales Procedimentales Actitudinales
1. Marco conceptual Identifica las Reconoce la
de la violencia de múltiples importancia del
género y sus expresiones de aprendizaje y
diversas expresiones. violencia de aplicación de los
género, sus principios e
2. Instrumentos
causas y instrumentos
internacionales de
consecuencias. internacionales de
protección contra la
Comprende la protección frente a
violencia de género.
importancia de la la violencia de
3. El principio de incorporación de género.
Igualdad y no la perspectiva de
discriminación frente género en la
a la violencia de actuación fiscal y
género. judicial en el
marco de la
4. El principio de legislación
debida diligencia nacional e
como obligación en internacional.
la actuación estatal.
Lecturas Obligatorias:
1) CIDH. Estándares jurídicos vinculados a la igualdad de género y a los
derechos de las mujeres en el sistema interamericano de derechos
humanos: desarrollo y aplicación. OEA/Ser.L/V/II.143 Doc. 60, 3
noviembre 2011. Original: Español. Pág. 05-75.
https://www.oas.org/es/.../mujeres/.../estandares%20juridicos.pdf
2) AA.VV. Protocolo para la investigación de casos de violación sexual
en conflicto armado interno. Instituto de Defensa Legal, Lima, 2010.
DEMUS. Para una justicia diferente. Violencia Sexual en conflictos
armados. Lima, Editorial Línea Andina, 2009.
www.idl.org.pe/sites/default/files/publicaciones/.../libroprotocolo_0.pdf
3) Arduino, Ileana y Sánchez, Luciana. Proceso Penal Acusatorio y
Derechos Humanos de las Mujeres. En: Una Agenda para la equidad de
6
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
género en el sistema de justicia. Compilación: Marcela V. Rodríguez
Raquel Asensio. Investigación: Mariana Álvarez, Paola Bergallo, Romina
Faerman, Patricia Rodríguez Bernal. Editorial: Editores del Puerto, pág. 59-
115.
4) Barranco, Avilés, M.del Carmen. Diversidad de situaciones y
universalidad de los derechos. Universidad Carlos III de Madrid, Dykinson,
Madrid, 2010.
UNIDAD III: FEMINICIDIO.
Conceptuales Procedimentales Actitudinales
1. El tipo penal de Identifica los Reconoce la
feminicidio en el fundamentos del importancia del
Perú y en la delito de aprendizaje y
Región. feminicidio. aplicación de los
2. Elementos del Establece un planteamientos
tipo. marco de centrales para la
3. El asesinato de actuación con investigación del
mujeres por su enfoque de delito de
condición de tal. género. feminicidio.
4. La investigación Determina la
del delito con valoración de la
enfoque de prueba en el delito
género. de feminicidio
5. Protocolos de para su adecuada
Investigación y sanción.
valoración de
pruebas.
Lecturas Obligatorias:
1) Zaffaroni, Eugenio Raúl (2000). “El discurso feminista y el poder
punitivo”. En: Las trampas del poder punitivo, Buenos Aires: Biblos, pp.
19-30.
2) Jiménez Rodríguez, Nayibe Paola. Feminicidio/Femicidio: Una salida
emergente de las mujeres frente a la violencia ejercida en contra de
ellas. Artículo de investigación desarrollado en el “Grupo de
7
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
Investigación en Derechos Humanos Antonio Nariño y Álvarez.
Universidad Autónoma de Colombia – Universidad Pedagógica
Nacional – Universidad Distrital Francisco José de Caldas.
3) Larrauri, Elena. Género y Derecho Penal. Conferencia dictada en el
marco del Seminario “Violencia contra las Mujeres, Derecho Penal y
Políticas Públicas”, realizada los días 26 y 27 de setiembre del 2002,
organizado por el Colegio de Abogados de Costa Rica.
4) Modelo de Protocolo Latinoamericano de Investigación de las
Muertes Violentas de Mujeres por Razones de Género formulado por
Naciones Unidas (ONU Mujeres).
V. MEDIOS Y MATERIALES.
Material de lectura preparado por el docente
Jurisprudencia seleccionada
Lecturas recomendadas
VI. METODOLOGÍA Y SECUENCIA DE ESTUDIO.
La metodología del Curso “El Delito de Feminicidio" es activa y participativa,
basada en el método del caso, aprendiendo desde lo vivencial, a través de
una práctica concreta de los casos planteados por el docente,
promoviendo la conformación de grupos de estudios, análisis de textos y la
resolución de los cuestionarios respectivos, todo esto para alcanzar las
competencias esperadas en el curso.
Para el desarrollo del presente curso los alumnos tendrán acceso al Aula
Virtual de la Academia de la Magistratura, donde tendrán a su disposición
todos los materiales utilizados, las diapositivas de las sesiones presenciales y
lecturas obligatorias.
Se combina el aprendizaje a distancia con sesiones presenciales. Fase
presencial: Interactiva; con las siguientes técnicas: exposición y preguntas,
lluvia de ideas, análisis de casos, debates, argumentación oral. Fase no
presencial: Lectura auto instructiva y foro virtual.
8
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
VII. SISTEMA DE ACOMPAÑAMIENTO
Para el desarrollo de este curso, el discente cuenta con el
acompañamiento del profesor especialista quien será el responsable de
asesorarlo y orientarlo en los temas de estudio, a la vez que dinamizarán la
construcción del aprendizaje. Así también, contarán con un coordinador
quien estará en permanente contacto para atender los intereses,
inquietudes y problemas sobre los diversos temas.
VIII. SISTEMA DE EVALUACIÓN
Se ha diseñado un sistema de evaluación permanente, de manera que el
discente pueda ir reflexionando y cuestionando los diversos temas
propuestos en el curso. Los componentes evaluativos serán informados
oportunamente por el coordinador del curso.
IX. BIBLIOGRAFÍA
Frances Olsen, “El sexo del derecho”. En: Identidad femenina y discurso
jurídico, compilado por Alicia E. C. Ruiz, Buenos Aires, Editorial Biblos,
Colección Identidad, Mujer y Derecho, 2000, págs. 25-42. Publicado en
David Kairys (ed.), e Politics of Law (Nueva York, Pantheon, 1990), pp.
452467. Traducción de Mariela Santoro y Christian Courtis.
Tamar Pitch. Sexo y Género de y en el Derecho: El Feminismo Jurídico.
Anales de la Cátedra Francisco Suárez, 44 (2010), pág. 435-459.
FACIO MONTEJO, Alda (1992). “Cuando el género suena cambios trae”.
Una metodología para el análisis de género en el fenómeno legal.1a. ed.
San José, C.R.: ILANUD, pág. 62-114.
Judith Salgado, “Género y derechos humanos”. En: Foro Revista de
Derecho, Nº 5, Quito, Corporación Editora Nacional/Universidad Andina
Simón Bolívar, 2006, pp.163-173.
CIDH. Estándares jurídicos vinculados a la igualdad de género y a los
derechos de las mujeres en el sistema interamericano de derechos
humanos: desarrollo y aplicación. OEA/Ser.L/V/II.143 Doc. 60, 3 noviembre
2011. Original: Español. Pág. 05-75.
https://www.oas.org/es/.../mujeres/.../estandares%20juridicos.pdf
9
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
AA.VV. Protocolo para la investigación de casos de violación sexual en
conflicto armado interno. Instituto de Defensa Legal, Lima, 2010. DEMUS.
Para una justicia diferente. Violencia Sexual en conflictos armados. Lima,
Editorial Línea Andina, 2009. Pág. 15-48.
www.idl.org.pe/sites/default/files/publicaciones/.../libroprotocolo_0.pdf
Anne F. Bayefky. El Principio de Igualdad y No Discriminación en el
Derecho Internacional. Título original: “The Principle of Equality or Non-
Discrimination in International Law”, publicado en Human Rights Law
Journal, Vol. 11, Nº 1-2, 1990, pp. 1-34.
ABRAMOVICH, Víctor. Responsabilidad estatal por violencia de género:
comentarios sobre el caso “Campo Algodonero” en la Corte
Interamericana de Derechos Humanos. En: Anuario de Derechos
Humanos. N°6 (2010), pág. 167-182.
Alda Facio, “Con los lentes de género se ve otra justicia”. En: El Otro
Derecho, Número 28, julio de 2002. ILSA, Bogotá D.C., Colombia.
FACIO MONTEJO, Alda (1992) “Cuando el género suena cambios trae”.
Una metodología para el análisis de género en el fenómeno legal.1a. ed.
San José, C.R.: ILANUD, pág. 62-114.
Eugenio Raúl Zaffaroni, “El discurso feminista y el poder punitivo”. En: Las
trampas del poder punitivo, Buenos Aires, Biblos, 2000, pp. 19-30.
Nayibe Paola Jiménez Rodríguez. Feminicidio/Femicidio: Una salida
emergente de las mujeres frente a la violencia ejercida en contra de
ellas. Artículo de investigación desarrollado en el “Grupo de Investigación
en Derechos Humanos Antonio Nariño y Álvarez. Universidad Autónoma
de Colombia – Universidad Pedagógica Nacional – Universidad Distrital
Francisco José de Caldas.
Elena Larrauri. Género y Derecho Penal. Conferencia dictada en el
marco del Seminario “Violencia contra las Mujeres, Derecho Penal y
Políticas Públicas”, realizada los días 26 y 27 de setiembre del 2002,
organizado por el Colegio de Abogados de Costa Rica.
10
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
PRESENTACIÓN
La Academia de la Magistratura es la institución oficial del Estado Peruano que
tiene como finalidad desarrollar un sistema integral y continuo de formación,
capacitación, actualización, y perfeccionamiento de los magistrados del Poder
Judicial y Ministerio Público.
La Academia de la Magistratura, a través de la Dirección Académica ejecuta el
Curso “El Delito de Feminicidio” en el marco de actividades del Programa de
Actualización y Perfeccionamiento (PAP) que tiene por finalidad actualizar y
perfeccionar de manera permanente y descentralizada a los magistrados y
auxiliares de justicia del Poder Judicial y del Ministerio Público del ámbito
nacional e internacional.
El presente material se encuentra estructurado en tres unidades con los
siguientes ejes temáticos: Teoría crítica del derecho: género y derecho,
violencia de género y feminicidio.
Asimismo, el discente tendrá acceso a un Aula Virtual, siendo el medio más
importante que utilizará a lo largo del desarrollo del curso, a través de ella podrá
acceder al material autoinstructivo, lecturas y un dossier de casos que le
permita aplicar los conocimientos adquiridos.
En ese sentido, se espera que concluido el presente Curso el discente esté en
mejores condiciones para analizar, sintetizar, inferir, identificar y aplicar los
conocimientos desarrollados en el curso delitos de feminicidio acorde a una
pertinente administración de justicia.
Dirección Académica
11
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
INTRODUCCIÓN
El curso “El delito de feminicidio” tiene como objetivo identificar las raíces de este
tipo penal y la importancia de su incorporación en nuestra legislación penal para
sancionar la violencia de género, a través de una adecuada valoración de la
prueba libre de estereotipos y con enfoque de género.
Para tal efecto, ha sido conveniente explorar el marco teórico conceptual de las
teorías feministas y sus críticas al derecho en general, así como el tránsito a los
estudios de género; este último como una categoría de análisis histórico que
permite visibilizar e identificar las desigualdades construidas socialmente entre
hombres y mujeres.
Aplicar el tipo penal de feminicidio exige conocer el enfoque de género como
una herramienta de análisis que permite identificar las construcciones sociales e
históricas asignadas en función a un determinismo biológico que atenta contra el
principio de igualdad y no discriminación.
El Feminicidio es una expresión de la violencia de género que recae
particularmente en las mujeres, siendo considerada esta última por el Programa
de Naciones Unidas (PNUD) como una de las amenazas más persistentes en la
Región y que constituye un obstáculo para el desarrollo humano, la salud pública
y los derechos humanos.
El curso analizará la valoración de la prueba desde un enfoque de género, a
partir de sentencias emitidas por Tribunales Nacionales e Internaciones que
sancionan esta forma de violencia. Un elemento central para su investigación
será el Modelo de Protocolo Latinoamericano de Investigación de las Muertes
Violentas de Mujeres por Razones de Género, formulado por Naciones Unidas
(ONU Mujeres).
A partir del marco teórico conceptual desarrollado en clase y que forma parte
de las lecturas para los discentes, estos se encontrarán en la capacidad de
analizar y resolver casos con un enfoque de género; los cuales han sido
propuestos en cada unidad.
Mayo, 2016
12
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
INDICE
Presentación………………………………………………………………………… 11
Introducción………………………………………………………………………… 12
UNIDAD I: TEORÍA CRÍTICA DEL DERECHO: GÉNERO Y DERECHO………….. 15
Presentación y Preguntas Guía…………………………………………………. 16
1. Sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos
recomendada. Estereotipos de género……………………………. 17
1.1. Caso 1: Atala Riffo y niñas vs. Chile. Sentencia de 24 de
febrero de 2012 …………...………………………………................. 17
1.2. Caso 2: Sentencia Caso Forneron e Hija Vs. Argentina……….. 30
Resumen……………………………………………………………………………... 37
Autoevaluación…………………………………………………………………… 38
Lecturas obligatorias………………………………………………………………. 39
UNIDAD II: VIOLENCIA DE GÉNERO.………………………………………....... 40
Presentación y Preguntas Guía……………………………………………........ 41
1. Informe de casos ante la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos -CIDH recomendados: Violencia de
Género………………………………………………………………………. 42
1.1. Caso 1: Informe Nº 54/01* CASO 12.051. Caso María Da
Pehna………………………………………………………………….... 42
1.2. Caso 2: Informe de la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos. Informe de Fondo del caso 12.626 - 4-7-2011. Caso
59
Jessica Lenahan……………………………………………………….
Resumen……………………………………………………………………………… 71
Autoevaluación…………………………………………………………………… 72
Lecturas obligatorias………………………………………………………………. 73
UNIDAD III: FEMINICIDIO………………………………………………………… 74
Presentación y Preguntas Guía……………………………………………........ 75
13
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
1. Sentencias del emitidas por el Poder Judicial
recomendadas…………………………………………………………….. 76
1.1. Caso 1: Sentencia de la Segunda Sala Penal de Procesados
en Cárcel. Exp. 113-2010…………………………………………….. 76
1.2. Recurso de Casación. Corte Suprema de Justicia. Sala de
Casación Penal. SP.2190-2015……………………………………… 104
1.3. Caso 3: Sentencia Caso González y otras (“Campo
algodonero” Vs. México. Corte Interamericana de Derechos
121
Humanos, 16 de noviembre del 2009……………………………..
Resumen……………………………………………………………………………… 146
Autoevaluación……………………………………………………………………. 147
Lecturas obligatorias………………………………………………………………. 148
14
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
UNIDAD I
TEORÍA CRÍTICA DEL DERECHO: GÉNERO Y
DERECHO
15
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
PRESENTACIÓN
Esta unidad desarrolla el marco teórico crítico necesario que nos permitirá
entender la relación entre el derecho y el enfoque de género como un método
de análisis para la construcción, interpretación de normas y su aplicación en la
Administración de Justicia. Para ello, analizaremos dos sentencias de la Corte
Interamericana de Derechos Humanos en los casos Atala Riffo y niñas Vs. Chile y
el caso Forneron e Hija Vs. Argentina.
PREGUN TAS GUÍA
1. ¿Cuáles son las principales críticas de las teorías feministas al
derecho?
2. ¿Cuál es la relación que existe entre derechos humanos y género?
3. ¿Por qué es importante el análisis de género en la aplicación del
derecho?
16
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
1. Sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos recomendadas.
Estereotipos de género
Caso 1: Atala Riffo y niñas vs. Chile. Sentencia de 24 de febrero de 2012
“CORTE INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS
CASO ATALA RIFFO Y NIÑAS VS. CHILE
RESUMEN OFICIAL EMITIDO POR LA CORTE INTERAMERICANA
DE LA SENTENCIA DE 24 DE FEBRERO DE 2012
(FONDO, REPARACIONES Y COSTAS)
Síntesis
Los hechos del presente caso se relacionan con el proceso de custodia o
tuición que fue interpuesto ante los tribunales chilenos por el padre de las niñas
M., V. y R.1 en contra de la señora Karen Atala Riffo por considerar que su
orientación sexual y su convivencia con una pareja del mismo sexo producirían
un daño a las tres niñas. En este sentido, la Corte tuvo que resolver, entre otros
elementos, la responsabilidad internacional del Estado por el alegado trato
discriminatorio y la interferencia arbitraria en la vida privada y familiar que
habría sufrido la señora Atala debido a su orientación sexual en el proceso
judicial que resultó en el retiro del cuidado y custodia de sus hijas M., V. y R..
Para estos efectos, la Corte analizó, entre otros, los argumentos expuestos por la
sentencia de la Corte Suprema y la decisión de tuición provisoria del Juzgado
de Menores de Villarrica.
De este modo, la Corte Interamericana precisó que no desempeña funciones
de tribunal de “cuarta instancia”, razón por la cual no le correspondía
establecer si la madre o el padre de las tres niñas ofrecían un mejor hogar para
las mismas, valorar prueba para ese propósito específico, o resolver sobre la
tuición de las niñas M., V. y R., aspectos que se encuentran fuera del objeto del
presente caso.
En la Sentencia la Corte declaró a Chile responsable internacionalmente por
haber vulnerado: i) el derecho a la igualdad y la no discriminación consagrado
en el artículo 24 (igualdad ante la ley), en relación con el artículo 1.1 (obligación
de respeto y garantía) de la Convención Americana, en perjuicio de Karen
Atala Riffo; ii) el derecho a la igualdad y la no discriminación consagrado en el
17
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
artículo 24 (igualdad ante la ley), en relación con los artículos 19 (derechos del
niño) y 1.1. (obligación de respeto y garantía) de la Convención Americana, en
perjuicio de las niñas M., V. y R.; iii) el derecho a la vida privada consagrado en
el artículo 11.2 (protección a la honra y a la dignidad), en relación con el
artículo 1.1. (obligación de respeto y garantía) de la Convención Americana, en
perjuicio de Karen Atala Riffo; iv) los artículos 11.2 (protección a la honra y a la
dignidad) y 17.1 (protección a la familia), en relación con el artículo 1.1
(obligación de respeto y garantía) de la Convención Americana en perjuicio de
Karen Atala Riffo y de las niñas M., V. y R.; v) el derecho a ser oído consagrado
en el artículo 8.1 (garantías judiciales), en relación con los artículos 19 (derechos
del niño) y 1.1 (obligación de respeto y garantía) de la Convención Americana
en perjuicio de las niñas M., V. y R., y vi) la garantía de imparcialidad
consagrada en el artículo 8.1 (garantías judiciales), en relación con el artículo
1.1 (obligación de respeto y garantía) de la Convención Americana, respecto a
la investigación disciplinaria, en perjuicio de Karen Atala Riffo. Por otra parte, la
Corte declaró que el Estado no violó la garantía judicial de imparcialidad
consagrada en el artículo 8.1 (garantías judiciales) de la Convención
Americana, en relación con las decisiones de la Corte Suprema de Justicia y el
Juzgado de Menores de Villarrica.
Síntesis de los hechos principales
En el marco del proceso de tuición, el Juzgado de Menores de Villarrica adoptó,
entre otras, dos decisiones. La primera de ellas se concentró en decidir sobre
una tuición provisional solicitada por el padre. El 2 de mayo de 2003 dicho
Juzgado concedió la tuición provisional al padre aunque reconoció que no
existían elementos que permitieran presumir causales de inhabilidad legal de la
madre. En dicha decisión, el Juzgado motivó la decisión, inter alia, con los
siguientes argumentos: i) “que […] la demandada haciendo explícita su opción
sexual, convive en el mismo hogar que alberga a sus hijas, con su pareja, […]
alterando con ella la normalidad de la rutina familiar, privilegiando sus intereses
y bienestar personal, por sobre el bienestar emocional y adecuado proceso de
socialización de sus hijas”, y ii) “que la demandada ha privilegiado su bienestar
e interés personal por sobre el cumplimiento de su rol materno, en condiciones,
que pueden afectar el desarrollo posterior de las menores de autos, y de lo cual
no cabe sino concluir, que el actor presenta argumentos más favorables en pro
del interés superior de las niñas, argumentos, que en el contexto de una
sociedad heterosexuada, y tradicional, cobra[n] gran importancia”.
El 29 de octubre de 2003 el Juzgado de Menores de Villarrica adoptó una
segunda decisión en la que rechazó la demanda de tuición considerando que,
18
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
con base en la prueba existente, había quedado establecido que la
orientación sexual de la demandada no representaba un impedimento para
desarrollar una maternidad responsable, que no presentaba ninguna patología
psiquiátrica que le impidiera ejercer su “rol de madre” y que no existían
indicadores que permitieran presumir la existencia de causales de inhabilidad
materna para asumir el cuidado personal de las menores de edad. Dicha
decisión fue apelada. El 30 de marzo de 2004 la Corte de Apelaciones de
Temuco confirmó la Sentencia.
Posteriormente, el padre de las niñas presentó un recurso de queja contra la
Corte de Apelaciones de Temuco. El 31 de mayo de 2004 la Cuarta Sala de la
Corte Suprema de Justicia de Chile acogió el recurso de queja, concediendo la
tuición definitiva al padre. En dicha sentencia, la Corte Suprema indicó que “en
todas las medidas que le conciernan [a los niños y niñas], es primordial atender
al interés superior del niño sobre otras consideraciones y derechos relativos a sus
progenitores y que puedan hacer necesario separarlo de sus padres”. Además,
la Corte Suprema fundamentó su decisión en los siguientes argumentos:
i) “se ha prescindido de la prueba testimonial, […] respecto al deterioro
experimentado por el entorno social, familiar y educacional en que se
desenvuelve la existencia de las menores [de edad], desde que la madre
empezó a convivir en el hogar con su pareja homosexual y a que las niñas
podrían ser objeto de discriminación social derivada de este hecho”; ii) “el
testimonio de las personas cercanas a las menores [de edad], como son las
empleadas de la casa, hacen referencia a juegos y actitudes de las niñas
demostrativas de confusión ante la sexualidad materna que no han podido
menos que percibir en la convivencia en el hogar con su nueva pareja”; iii) la
señora Atala “ha antepuesto sus propios intereses, postergando los de sus hijas,
especialmente al iniciar una convivencia con su pareja homosexual en el mismo
hogar en que lleva[ba] a efecto la crianza y cuidado de sus hijas
separadamente del padre de éstas”; iv) “la eventual confusión de roles sexuales
que puede producírseles por la carencia en el hogar de un padre de sexo
masculino y su reemplazo por otra persona del género femenino, configura una
situación de riesgo para el desarrollo integral de las menores [de edad] respecto
de la cual deben ser protegidas”, y v) “es evidente que su entorno familiar
excepcional se diferencia significativamente del que tienen sus compañeros de
colegios y relaciones de la vecindad en que habitan, exponiéndolas a ser
objeto de aislamiento y discriminación que igualmente afectará a su desarrollo
personal”. Por tanto, la Corte Suprema consideró que las condiciones descritas
constituían “causa calificada” de conformidad con el artículo 225 del Código
Civil, para justificar la entrega de la tuición al padre, dado que la situación
19
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
actual configuraba “un cuadro que irroga el riesgo de daños, los que podrían
tornarse irreversibles, para los intereses de las menores [de edad], cuya
protección debe preferir a toda otra consideración”.
Por otra parte, el presente caso también se relaciona con la investigación
disciplinaria y la visita extraordinaria que fue llevada en contra de la señora
Atala en abril de 2003. Dicha investigación fue ordenada por el Pleno de la
Corte de Apelaciones de Temuco con el fin de indagar sobre “dos hechos
fundamentales: uno, las publicaciones aparecidas en los diarios „Las Últimas
Noticias‟ […] y „La Cuarta‟ […] en las que se ha[ría] referencia al carácter de
lesbiana que se atribu[ía] en dichas publicaciones a la [señora] Atala” y el otro,
correspondía a la utilización de elementos y personal para cumplir diligencias
decretadas por el Juez de Menores de Villarrica en la que ella era parte.
Respecto a la orientación sexual de la señora Atala el ministro visitador que
realizó la visita extraordinaria, concluyó en su informe que la “peculiar relación
afectiva [de la señora Atala] ha trascendido el ámbito privado al aparecer las
publicaciones señaladas precedentemente, lo que claramente daña la imagen
tanto de la [señora] Atala como del Poder Judicial” y que ello “reviste una
gravedad que merece ser observada por el […] Tribunal” de Apelaciones.
Como consecuencia de esa visita la Corte de Apelaciones de Temuco formuló
cargos en contra de la señora Atala por la utilización de elementos y personal
para cumplir diligencias decretadas por el Juez de menores, la utilización
indebida de un sello del Tribunal y las publicaciones aparecidas en la prensa
que informaron sobre el proceso de tuición y su orientación sexual.
Conclusiones y determinaciones de la Corte
1. Conclusiones en relación con las controversias respecto al proceso de
tuición, Igualdad y no discriminación y la orientación sexual como categoría
protegida por el artículo 1.1 de la Convención Americana.
La Corte reiteró que el artículo 1.1 de la Convención es una norma de carácter
general cuyo contenido se extiende a todas las disposiciones del tratado, y
dispone la obligación de los Estados Parte de respetar y garantizar el pleno y
libre ejercicio de los derechos y libertades allí reconocidos “sin discriminación
alguna”. Es decir, cualquiera sea el origen o la forma que asuma, todo
tratamiento que pueda ser considerado discriminatorio respecto del ejercicio
de cualquiera de los derechos garantizados en la Convención es per se
incompatible con la misma.
20
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
Además, respecto al derecho a la igualdad y no discriminación, la Corte
estableció que la orientación sexual y la identidad de género son categorías
protegidas por la Convención Americana bajo el término “otra condición
social” establecido en el artículo 1.1 de la Convención. Por ello está
proscrita por la Convención cualquier norma, acto o práctica discriminatoria
basada en la orientación sexual de la persona. En consecuencia, ninguna
norma, decisión o práctica de derecho interno, sea por parte de autoridades
estatales o por particulares, pueden disminuir o restringir, de modo alguno, los
derechos de una persona a partir de su orientación sexual.
El principio del interés superior del niño y las presunciones de riesgo
La Corte Interamericana resaltó que el objetivo general de proteger el principio
del interés superior del niño es, en sí mismo, un fin legítimo y es, además,
imperioso. En el mismo sentido, indicó que para asegurar, en la mayor medida
posible, la prevalencia del interés superior del niño, el preámbulo de la
Convención sobre los Derechos del Niño establece que éste requiere “cuidados
especiales”, y el artículo 19 de la Convención Americana señala que debe
recibir “medidas especiales de protección”.
Igualmente, la Corte Interamericana constató que la determinación del interés
superior del niño, en casos de cuidado y custodia de menores de edad se debe
hacer a partir de la evaluación de los comportamientos parentales específicos y
su impacto negativo en el bienestar y desarrollo del niño según el caso, los
daños o riesgos reales y probados, y no especulativos o imaginarios. Por tanto,
no pueden ser admisibles las especulaciones, presunciones, estereotipos o
consideraciones generalizadas sobre características personales de los padres o
preferencias culturales respecto a ciertos conceptos tradicionales de la familia.
La Corte observó que al ser, en abstracto, el “interés superior del niño” un fin
legítimo, la sola referencia al mismo sin probar, en concreto, los riesgos o daños
que podrían conllevar la orientación sexual de la madre para las niñas, no
puede servir de medida idónea para la restricción de un derecho protegido
como el de poder ejercer todos los derechos humanos sin discriminación alguna
por la orientación sexual de la persona. El interés superior del niño no puede ser
utilizado para amparar la discriminación en contra de la madre o el padre por
la orientación sexual de cualquiera de ellos. De este modo, el juzgador no
puede tomar en consideración esta condición social como elemento para
decidir sobre una tuición o custodia.
El Tribunal agregó que una determinación a partir de presunciones infundadas y
estereotipadas sobre la capacidad e idoneidad parental de poder garantizar y
21
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
promover el bienestar y desarrollo del niño no es adecuada para garantizar el
fin legítimo de proteger el interés superior del niño. La Corte consideró que no
son admisibles las consideraciones basadas en estereotipos por la orientación
sexual, es decir, pre-concepciones de los atributos, conductas o características
poseídas por las personas homosexuales o el impacto que estos presuntamente
puedan tener en las niñas y los niños.
1.2.1. Presunta discriminación social
La Corte consideró que, para justificar una diferencia de trato y la restricción de
un derecho, no puede servir de sustento jurídico la alegada posibilidad de
discriminación social, probada o no, a la que se podrían enfrentar los menores
de edad por condiciones de la madre o el padre. Si bien es cierto que ciertas
sociedades pueden ser intolerantes a condiciones como la raza, el sexo, la
nacionalidad o la orientación sexual de una persona, los Estados no pueden
utilizar esto como justificación para perpetuar tratos discriminatorios. Los Estados
están internacionalmente obligados a adoptar las medidas que fueren
necesarias “para hacer efectivos” los derechos establecidos en la Convención,
como se estipula en el artículo
2 de dicho instrumento interamericano por lo que deben propender,
precisamente, por enfrentar las manifestaciones intolerantes y discriminatorias,
con el fin de evitar la exclusión o negación de una determinada condición.
El Tribunal constató que, en el marco de las sociedades contemporáneas se
dan cambios sociales, culturales e institucionales encaminados a desarrollos más
incluyentes de todas las opciones de vida de sus ciudadanos, lo cual se
evidencia en la aceptación social de parejas interraciales, las madres o padres
solteros o las parejas divorciadas, las cuales en otros momentos no habían sido
aceptadas por la sociedad. En este sentido, el Derecho y los Estados deben
ayudar al avance social, de lo contrario se corre el grave riesgo de legitimar y
consolidar distintas formas de discriminación violatorias de los derechos
humanos.
Por otro lado, en cuanto al argumento de que el principio del interés superior
del niño puede verse afectado por el riesgo de un rechazo por la sociedad, la
Corte consideró que un posible estigma social debido a la orientación sexual de
la madre o el padre no puede considerarse un “daño” valido a los efectos de la
determinación del interés superior del niño. Si los jueces que analizan casos
como el presente constatan la existencia de discriminación social es totalmente
inadmisible legitimar esa discriminación con el argumento de proteger el interés
superior del menor de edad. En el presente caso, el Tribunal resaltó que,
22
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
además, la señora Atala no tenía porque sufrir las consecuencias de que en su
comunidad presuntamente las niñas podrían haber sido discriminadas debido a
su orientación sexual.
Por tanto, la Corte concluyó que el argumento de la posible discriminación
social no era adecuado para cumplir con la finalidad declarada de proteger el
interés superior de las niñas M., V. y R.
1.2.2. Alegada confusión de roles
Frente a la alegada confusión de roles en las tres niñas que podría generar la
convivencia de la señora Atala con su pareja, el Tribunal consideró que
tratándose de la prohibición de discriminación por orientación sexual, la
eventual restricción de un derecho exige una fundamentación rigurosa y de
mucho peso, invirtiéndose, además, la carga de la prueba, lo que significa que
corresponde a la autoridad demostrar que su decisión no tenía un propósito ni
un efecto discriminatorio. En efecto, es el Estado el que tiene la carga de la
prueba para mostrar que la decisión judicial objeto del debate se ha basado en
la existencia de un daño concreto, específico y real en el desarrollo de las niñas.
El Tribunal observó que, en el presente caso, la Corte Suprema de Justicia no
falló con base en un análisis in abstracto del alegado impacto de la orientación
sexual de la madre en el desarrollo de las niñas, sino que invocó la supuesta
existencia de pruebas concretas. Sin embargo, se limitó en sus consideraciones
a la aplicación de un test de daño especulativo limitándose a hacer referencia,
respecto al supuesto daño, a la “eventual confusión de roles sexuales” y la
“situación de riesgo para el desarrollo” de las niñas. Por tanto, el Tribunal
concluyó que la Corte Suprema de Justicia no cumplió con los requisitos de un
test estricto de análisis y sustentación de un daño concreto y específico
supuestamente sufrido por las tres niñas a causa de la convivencia de su madre
con una pareja del mismo sexo.
1.2.3. Alegado privilegio de intereses
Respecto al alegado privilegio de los intereses de la señora Atala, la Corte
indicó que el alcance del derecho a la no discriminación por orientación sexual
no se limita a la condición de ser homosexual, en sí misma, sino que incluye su
expresión y las consecuencias necesarias en el proyecto de vida de las
personas. La Corte precisó que el ámbito de protección del derecho a la vida
privada ha sido interpretado en términos amplios por los tribunales
internacionales de derechos humanos, al señalar que éste va más allá del
derecho a la privacidad.
23
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
En este sentido, la orientación sexual de una persona también se encuentra
ligada al concepto de libertad y la posibilidad de todo ser humano de auto-
determinarse y escoger libremente las opciones y circunstancias que le dan
sentido a su existencia, conforme a sus propias opciones y convicciones. Por lo
tanto, “[l]a vida afectiva con el cónyuge o compañera permanente, dentro de
la que se encuentran, lógicamente, las relaciones sexuales, es uno de los
aspectos principales de ese ámbito o círculo de la intimidad”.
Al respecto, el Tribunal consideró que dentro de la prohibición de discriminación
por orientación sexual se deben incluir, como derechos protegidos, las
conductas en el ejercicio de la homosexualidad. Además, si la orientación
sexual es un componente esencial de identidad de la persona, no era
razonable exigir a la señora Atala que pospusiera su proyecto de vida y de
familia. No se puede considerar como “reprochable o reprobable
jurídicamente” que la señora Atala haya tomado la decisión de rehacer su vida.
Además, no se encontró probado un daño que haya perjudicado a las tres
niñas.
En consecuencia, la Corte consideró que exigirle a la madre que condicionara
sus opciones de vida implica utilizar una concepción “tradicional” sobre el rol
social de las mujeres como madres, según la cual se espera socialmente que las
mujeres lleven la responsabilidad principal en la crianza de sus hijos e hijas y que
en pos de esto hubiera debido privilegiar la crianza de los niños y niñas
renunciando a un aspecto esencial de su identidad. Por tanto, el Tribunal
manifestó que bajo esta motivación del supuesto privilegio de los intereses
personales de la señora Atala tampoco se cumplía con el objetivo de proteger
el interés superior de las tres niñas.
1.2.4. Alegado derecho a una familia “normal y tradicional”
Finalmente, ante el presunto derecho de las niñas de vivir en una familia
“normal y tradicional”, la Corte observó que en la Convención Americana no se
encuentra determinado un concepto cerrado de familia, ni mucho menos se
define y protege sólo un modelo “tradicional” de la misma. El concepto de vida
familiar no está reducido únicamente al matrimonio y debe abarcar otros lazos
familiares de hecho donde las partes tienen vida en común por fuera del
matrimonio.
En el presente caso, este Tribunal constató que el lenguaje utilizado por la Corte
Suprema de Chile relacionado con la supuesta necesidad de las niñas de
crecer en una “familia estructurada normalmente y apreciada en su medio
24
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
social”, y no en una “familia excepcional”, reflejaba una percepción limitada y
estereotipada del concepto de familia que no tiene base en la Convención al
no existir un modelo específico de familia (la “familia tradicional”).
1.2.5. Conclusión
Teniendo en cuenta todo lo anteriormente reseñado, el Tribunal concluyó que si
bien la sentencia de la Corte Suprema y la decisión de tuición provisoria
pretendían la protección del interés superior de las niñas M., V. y R., no se probó
que la motivación esgrimida en las decisiones fuera adecuada para alcanzar
dicho fin, dado que la Corte Suprema de Justicia y el Juzgado de Menores de
Villarrica no comprobaron en el caso concreto que la convivencia de la señora
Atala con su pareja afectó de manera negativa el interés superior de las
menores de edad y, por el contrario, utilizaron argumentos abstractos,
estereotipados y/o discriminatorios para fundamentar la decisión, por lo que
dichas decisiones constituyen un trato discriminatorio en contra de la señora
Atala que viola los artículos 24 y 1.1 de la Convención Americana.
Además, la Corte Interamericana resaltó que las niñas y los niños no pueden ser
discriminados en razón de sus propias condiciones y dicha prohibición se
extiende, además, a las condiciones de sus padres o familiares, como en el
presente caso a la orientación sexual de la madre.
El Tribunal señaló que, al haber tomado como fundamento para su decisión la
orientación sexual de la madre, la decisión de la Corte Suprema discriminó, a su
vez, a las tres niñas, puesto que tomó en cuenta consideraciones que no habría
utilizado si el proceso de tuición hubiera sido entre dos padres heterosexuales.
En particular, la Corte reiteró que el interés superior del niño es un criterio rector
para la elaboración de normas y la aplicación de éstas en todos los órdenes
relativos a la vida del niño.
Además, el trato discriminatorio en contra de la madre tuvo repercusión en las
niñas, pues fue el fundamento para decidir que ellas no continuarían viviendo
con ella. De manera que dicha decisión irradió sus efectos al ser ellas separadas
de su madre como consecuencia de la orientación sexual de la misma. Por
tanto, la Corte concluyó que se vulneró el artículo 24, en relación con los
artículos 19 y 1.1. de la Convención Americana, en perjuicio de las niñas M., V. y
R..
Derecho a la vida privada y vida familiar
La Corte señaló que el artículo 11 de la Convención prohíbe toda injerencia
arbitraria o abusiva en la vida privada de las personas, enunciando diversos
ámbitos de la misma como la vida privada de sus familias. En ese sentido, el
25
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
Tribunal sostuvo que el ámbito de la privacidad se caracteriza por quedar
exento e inmune a las invasiones o agresiones abusivas o arbitrarias por parte de
terceros o de la autoridad pública. La vida privada es un concepto amplio que
no es susceptible de definiciones exhaustivas y comprende, entre otros ámbitos
protegidos, la vida sexual y el derecho a establecer y desarrollar relaciones con
otros seres humanos. Es decir, la vida privada incluye la forma en que el
individuo se ve a sí mismo y cómo y cuándo decide proyectar a los demás.
Dado que los tribunales internos tuvieron como referente de peso la orientación
sexual de la señora Atala al momento de decidir sobre la tuición, expusieron
diversos aspectos de su vida privada a lo largo del proceso. El Tribunal observó
que la razón esgrimida por dichos tribunales para interferir en la esfera de la vida
privada de la señora Atala era la misma que fue utilizada para el trato
discriminatorio, es decir, la protección de un alegado interés superior de las tres
niñas. La Corte consideró que, si bien dicho principio se relaciona in abstracto
con un fin legítimo, la medida era inadecuada y desproporcionada para
cumplir este fin, por cuanto los tribunales chilenos tendrían que haberse limitado
a estudiar conductas parentales -que podían ser parte de la vida privada- pero
sin efectuar una exposición y escrutinio de la orientación sexual de la señora
Atala.
El Tribunal constató que durante el proceso de tuición, a partir de una visión
estereotipada sobre los alcances de la orientación sexual de la señora Atala, se
generó una injerencia arbitraria en su vida privada, dado que la orientación
sexual es parte de la intimidad de una persona y no tiene relevancia para
analizar aspectos relacionados con la buena o mala paternidad o maternidad.
Por tanto, la Corte concluyó que el Estado vulneró el artículo 11.2, en relación
con el artículo 1.1. de la Convención Americana, en perjuicio de Karen Atala
Riffo.
En cuanto al derecho a la protección a la vida familiar, la Corte reiteró que el
artículo 11.2 de la Convención Americana está estrechamente relacionado con
el derecho a que se proteja la familia y a vivir en ella, reconocido en el artículo
17 de la Convención, según el cual el Estado está obligado no sólo a disponer y
ejecutar directamente medidas de protección de los niños, sino también a
favorecer, de la manera más amplia, el desarrollo y la fortaleza del núcleo
familiar. El Tribunal señaló que diversos órganos de derechos humanos creados
por tratados, han indicado que no existe un modelo único de familia, por
cuanto este puede variar. En el presente caso, la Corte determinó que era
visible que se había constituido un núcleo familiar que, al serlo, estaba protegido
por los artículos 11.2 y 17.1 de la Convención Americana, pues existía una
26
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
convivencia, un contacto frecuente, y una cercanía personal y afectiva entre la
señora Atala, su pareja, su hijo mayor y las tres niñas. Por tanto, este Tribunal
concluyó que la separación de la familia constituida por la madre, su pareja y
las niñas, constituyó una interferencia arbitraria en el derecho a la vida privada
y familiar.
Garantías judiciales
Respecto a la presunta violación de las garantías judiciales de independencia e
imparcialidad en detrimento de la señora Atala, la Corte consideró que no se
aportaron elementos probatorios específicos para desvirtuar la presunción de
imparcialidad subjetiva de los jueces y elementos convincentes que permitieran
cuestionar la imparcialidad objetiva en la sentencia de la Corte Suprema. De
manera, que una interpretación de las normas del Código Civil chileno en forma
contraria a la Convención Americana en materia del ejercicio de la custodia de
menores de edad por una persona homosexual no es suficiente, en sí misma,
para declarar una falta de la imparcialidad objetiva. En consecuencia, la Corte
consideró que el Estado no violó las garantías judiciales reconocidas en el
artículo 8.1 de la Convención en relación con la decisión de la Corte Suprema
de Justicia en el presente caso.
Por otra parte, la Corte concluyó que la sentencia de la Corte Suprema de
Justicia violó el derecho de las niñas a ser oídas consagrado en el artículo 8.1,
en relación con los artículos 19 y 1.1 de la Convención Americana, ya que la
Corte Suprema no había explicado en su sentencia cómo evaluó o tomó en
cuenta las declaraciones y preferencias hechas por las menores de edad que
constaban en el expediente. En efecto, el Tribunal constató que la Corte
Suprema no adoptó una decisión en la que se razonara sobre la relevancia
atribuida por dicha Corte a las preferencias de convivencia expresadas por las
menores de edad y las razones por las cuales se apartaba de la voluntad de las
tres niñas. Por el contrario, la Corte Suprema se limitó a fundamentar su decisión
en el supuesto interés superior de las tres menores de edad pero sin motivar o
fundamentar la razón por la que consideraba legítimo contradecir la voluntad
expresada por las niñas durante el proceso de tuición, teniendo en cuenta la
interrelación entre el derecho a participar de los niños y niñas y el objetivo de
cumplir con el principio del interés superior del niño. Por tanto, la Corte concluyó
que la referida decisión de la Corte Suprema de Justicia violó el derecho a ser
oídas de las niñas y ser debidamente tomadas en cuenta consagrado en el
artículo 8.1, en relación con los artículos 19 y 1.1 de la Convención Americana
en perjuicio de las niñas M., V. y R..
27
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
2. Conclusiones sobre las controversias respecto a la investigación
disciplinaria
En cuanto a los hechos relacionados con la investigación disciplinaria, la Corte
manifestó que no observaba relación alguna entre un deseo de proteger la
“imagen del poder judicial” y la orientación sexual de la señora Atala, ya que la
orientación sexual o su ejercicio no pueden constituir, bajo ninguna
circunstancia, fundamento para llevar a cabo un proceso disciplinario, pues no
existe relación alguna entre el correcto desempeño de la labor profesional de la
persona y su orientación sexual. Por ello, concluyó que era discriminatoria una
diferenciación en una indagación disciplinaria relacionada con la orientación
sexual. Por ello, el Estado vulneró el artículo 24 en relación con el artículo 1.1 de
la Convención, en perjuicio de Karen Atala Riffo.
Por otra parte, la Corte constató que, si bien la investigación disciplinaria se
inició con un fundamento legal y no terminó con una sanción disciplinaria en
contra de la señora Atala por su orientación sexual, sí se indagó en forma
arbitraria sobre ello lo cual constituye una interferencia al derecho a la vida
privada de la señora Atala, el cual se extendía a su ámbito profesional. Por lo
tanto, el Estado es responsable por la violación del derecho a la vida privada,
reconocido en el artículo 11.2 en relación con el artículo 1.1 de la Convención
Americana, en perjuicio de Karen Atala Riffo.
Respecto a la protección de la garantía de imparcialidad subjetiva, la Corte
consideró que existieron prejuicios y estereotipos que fueron manifestados en el
informe emitido por el ministro visitador, que demostraban que quienes
realizaron y aprobaron dicho informe no fueron objetivos respecto a este punto
y que, por el contrario, dejaron plasmada su posición personal respecto a la
orientación sexual de la señora Atala en un ámbito disciplinario en el que no era
aceptable ni legítimo un reproche jurídico por este hecho, por lo que se
estableció que la visita extraordinaria y la investigación disciplinaria se realizaron
sin la imparcialidad subjetiva necesaria. Por tanto, la Corte concluyó que el
Estado vulneró el artículo 8.1, en relación con el artículo 1.1 de la Convención,
en perjuicio de Karen Atala Riffo.
Reparaciones
Respecto de las reparaciones, la Corte estableció que su Sentencia constituye
per se una forma de reparación y, adicionalmente, ordenó al Estado las
siguientes medidas de reparación: i) brindar la atención médica y psicológica o
psiquiátrica gratuita y de forma inmediata, adecuada y efectiva, a través de sus
28
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
instituciones públicas de salud especializadas a las víctimas que así lo soliciten; ii)
publicar el presente resumen oficial de la Sentencia, por una sola vez, en el
Diario Oficial y en un diario de amplia circulación nacional, y la totalidad de la
Sentencia en un sitio web oficial; iii) realizar un acto público de reconocimiento
de responsabilidad internacional por los hechos del presente caso; iv) continuar
implementando, en un plazo razonable, programas y cursos permanentes de
educación y capacitación dirigidos a funcionarios públicos a nivel regional y
nacional y particularmente a funcionarios judiciales de todas las áreas y
escalafones de la rama judicial, y v) pagar determinadas cantidades por
concepto de indemnización por daño material e inmaterial y por el reintegro de
costas y gastos, según corresponda.
La Corte Interamericana de Derechos Humanos supervisará el cumplimiento
íntegro de la Sentencia y dará por concluido el caso una vez que el Estado
haya dado cabal cumplimiento a lo dispuesto en la Sentencia.”12
1
Integrada por los siguientes jueces: Diego García-Sayán, Presidente; Manuel E. Ventura Robles, Vicepresidente; Leonardo A.
Franco, Juez; Margarette May Macaulay, Jueza; Rhadys Abreu Blondet, Jueza, y Alberto Pérez Pérez, Juez. El Juez, Eduardo Vio
Grossi, de nacionalidad chilena, no participó en el presente caso de conformidad con el artículo 19.1 del Reglamento de la Corte. El
Secretario del Tribunal es Pablo Saavedra Alessandri y la Secretaria Adjunta es Emilia Segares Rodríguez.
2
A solicitud de la Comisión Interamericana y de los representantes, se reservó la identidad de las tres hijas la señora Karen Atala
Riffo, a quienes se identificará con las letras “M., V. y R.”. Sobre la participación de las niñas M., V. y R. en el presente caso, una
delegación de la Corte Interamericana realizó una diligencia privada con las niñas M. y R.. Durante la diligencia no estuvieron
presentes ninguno de los padres y ninguna de las partes. A partir de lo manifestado por las niñas, la Corte las consideró presuntas
víctimas en el presente caso. Por otra parte, la niña V. no participó en dicha diligencia por motivos de fuerza mayor. Al respecto, el
Tribunal consideró que no hallaba ningún elemento para considerar que la niña V. no se encontraba en la misma condición que sus
hermanas. Sin embargo, para efectos de las reparaciones la autoridad nacional competente para la infancia deberá constatar en forma
privada la opinión libre de la niña V. sobre si desea ser considerada parte lesionada.
29
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
Caso 2: Sentencia Caso Forneron e Hija Vs. Argentina
“CORTE INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS
CASO FORNERON E HIJA VS. ARGENTINA
RESUMEN OFICIAL EMITIDO POR LA CORTE INTERAMERICANA
DE LA SENTENCIA DE 27 DE ABRIL DE 2012
(Fondo, Reparaciones y Costas)
El 27 de abril de 2012 la Corte Interamericana de Derechos Humanos declaró,
por unanimidad, que el Estado de Argentina resultó internacionalmente
responsable por la violación de los derechos a la protección y a las garantías
judiciales, a la protección a la familia, y por el incumplimiento de su obligación
de adoptar disposiciones de derecho interno, en perjuicio de Leonardo Aníbal
Javier Fornerón y de su hija M, así como a los derechos del niño en perjuicio de
esta última1.
Los hechos del presente caso se refieren a diversos procesos judiciales relativos a
la guarda judicial y posterior adopción de M por parte del matrimonio B-Z sin
contar con el consentimiento del señor Fornerón, padre biológico de M, así
como a la falta de establecimiento de un régimen de visitas a favor de aquel, y
a la falta de investigación penal sobre la supuesta “venta” de la niña al
matrimonio de guarda.
El 16 de junio de 2000 nació M, hija de Diana Elizabeth Enríquez y del señor
Fornerón. Al día siguiente la señora Enríquez entregó su hija en guarda provisoria
con fines de adopción al matrimonio B-Z, en presencia del Defensor de Pobres y
Menores Suplente de la ciudad de Victoria, quien dejó constancia de ello en un
acta formal. La Corte aclaró que existen indicios de que la entrega de M al
matrimonio B-Z pudo haber sido a cambio de dinero, sin embargo, el Tribunal
determinó que no contaba con los elementos suficientes para llegar a una
conclusión, debido, principalmente, a la falta de una investigación penal sobre
los hechos.
El señor Fornerón no tuvo conocimiento del embarazo sino hasta avanzado el
mismo y, una vez enterado de ello, preguntó varias veces a la señora Enríquez si
él era el padre, lo cual fue negado por la madre en toda ocasión. Tras el
nacimiento de M, y ante las dudas sobre el paradero de la niña y sobre su
paternidad, el señor Fornerón acudió ante la Defensoría de Pobres y Menores,
manifestando que deseaba, si correspondía, hacerse cargo de la niña. Por su
parte, la señora Enríquez manifestó ante la Defensoría que el señor Fornerón no
30
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
era el padre de la niña. Un mes después del nacimiento de M el señor Fornerón
reconoció legalmente a su hija.
El 11 de julio de 2000 la Fiscalía solicitó al Juez de Instrucción la adopción de
medidas previas, ante la incertidumbre sobre el destino de la niña y dadas las
contradicciones en que había incurrido la madre, señalando que no se podía
descartar que se hubiera cometido un delito correspondiente a la supresión y a
la suposición del estado civil y de la identidad. Si bien el fiscal y el juez a cargo
de la investigación establecieron la existencia de indicios de que M habría sido
entregada por su madre a cambio de dinero, el Juez de Instrucción ordenó en
dos oportunidades el archivo de la investigación penal dado que a su criterio los
hechos relativos a la alegada “venta” de la niña no encuadraban en ninguna
figura penal. Finalmente, la Cámara en lo Criminal de Gualeguay confirmó el
archivo de la causa.
Por otra parte, el 1 de agosto de 2000 el matrimonio B-Z solicitó la guarda judicial
de M. En el procedimiento judicial sobre la guarda, el señor Fornerón fue
llamado a comparecer ante el juez, manifestó en todo momento su oposición a
la guarda y requirió que la niña le fuera entregada. Asimismo, se practicó una
prueba de ADN que confirmó su paternidad. Posteriormente, el juez ordenó la
práctica de una pericia psicológica, la cual concluyó que “el traspaso de [la]
familia a la que reconoce […] a otra a la que desconoce” sería sumamente
dañino psicológicamente para la niña. El 17 de mayo de 2001 el Juez de
Primera Instancia otorgó la guarda judicial de la niña al matrimonio B-Z e indicó
que se podría instrumentar en un futuro un régimen de visitas para que el padre
pudiera mantener contacto con la niña. El señor Fornerón recurrió la sentencia,
y ésta fue revocada en apelación dos años después de la interposición del
recurso, tras la práctica de medidas probatorias que habían sido omitidas en
primera instancia. El matrimonio B-Z interpuso un recurso de inaplicabilidad de
ley contra esta decisión. El 20 de noviembre de 2003 el Superior Tribunal de
Justicia de Entre Ríos, declaró procedente el recurso, revocó la decisión de la
Cámara y, en consecuencia, confirmó la sentencia de primera instancia. El
Superior Tribunal provincial consideró, primordialmente, el tiempo transcurrido, e
indicó que la demora en el trámite del proceso de guarda judicial incidió en la
decisión de confirmar la guarda, en consideración del interés superior de M,
quien había vivido desde su nacimiento y por más de tres años con el
matrimonio B-Z. Finalmente, el 23 de diciembre de 2005 se otorgó la adopción
simple de M al matrimonio B-Z.
Paralelamente, el 15 de noviembre de 2001 el señor Fornerón promovió un juicio
de derecho de visitas. Dos años y medio después, el Juez de Primera Instancia
31
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
de Victoria se declaró competente. El señor Fornerón, entre otras actuaciones,
solicitó una audiencia y en varias ocasiones requirió se acelerara el proceso y se
dictara una sentencia. El 21 de octubre de 2005 se llevó a cabo el único
encuentro entre el señor Fornerón y su hija, por 45 minutos. En mayo de 2011 se
celebró una audiencia ante la Sala Civil y Comercial del Superior Tribunal de
Justicia de Entre Ríos, en la que se escuchó a la niña, así como al señor Fornerón
y al matrimonio B-Z. Las partes acordaron, entre otros, establecer un régimen de
visitas de común acuerdo y en forma progresiva.
Previo a analizar los procesos mencionados, la Corte Interamericana valoró las
acciones del Estado para alcanzar una solución amistosa en el presente caso y
aquellas destinadas a lograr el establecimiento de vínculos entre el señor
Fornerón y su hija, las cuales incluyeron a diversas autoridades. Asimismo, el
Tribunal tomó nota de lo informado por el Estado sobre pronunciamientos de
diversas autoridades nacionales respecto del presente caso. Entre otros, el
entonces Ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos de la Nación,
sostuvo que el presente:
se trata de un caso paradigmáticamente grave, con una reprochable conducta
de funcionarios judiciales quien[es] en vez de proteger y reparar la violación de
los derechos de una niña y su progenitor, optaron por dilatar el proceso y
fabricar un contexto fáctico irreversible que luego les sirvió de fundamento para
su decisión.
Igualmente, el actual Ministro de Justicia y Derechos Humanos suscribió la
postura de su antecesor y señaló:
los procesos judiciales que llevó adelante la provincia de Entre Ríos no
garantizaron las normas constitucionales y los tratados internacionales con
jerarquía constitucional que otorgan derechos y garantías tanto al padre como
a la niña.
La Corte Interamericana examinó las alegadas violaciones a los derechos a las
garantías judiciales, a la protección judicial, a la protección a la familia y a los
derechos del niño a la luz del corpus juris internacional de protección de los
niños y niñas, el cual debe servir para definir el contenido y los alcances de las
obligaciones internacionales asumidas por el Estado. Asimismo, el Tribunal
recordó los criterios establecidos en su jurisprudencia y, entre otras
consideraciones, afirmó que:
32
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
el disfrute mutuo de la convivencia entre padres e hijos constituye un elemento
fundamental en la vida de familia. En este sentido, el niño debe permanecer en
su núcleo familiar, salvo que existan razones determinantes, en función del interés
superior de aquél, para optar por separarlo de su familia. En todo caso, la
separación debe ser excepcional y, preferentemente, temporal.
[L]a determinación del interés superior del niño, en casos de cuidado y custodia
de menores de edad se debe hacer a partir de la evaluación de los
comportamientos parentales específicos y su impacto negativo en el bienestar y
desarrollo del niño según el caso, los daños o riesgos reales, probados y no
especulativos o imaginarios, en el bienestar del niño. Por tanto, no pueden ser
admisibles las especulaciones, presunciones, estereotipos o consideraciones
generalizadas sobre características personales de los padres o preferencias
culturales respecto a ciertos conceptos tradicionales de la familia.
[E]n vista de la importancia de los intereses en cuestión, los procedimientos
administrativos y judiciales que conciernen la protección de los derechos
humanos de personas menores de edad, particularmente aquellos procesos
judiciales relacionados con la adopción, la guarda y la custodia de niños y niñas
que se encuentra en su primera infancia, deben ser manejados con una
diligencia y celeridad excepcionales por parte de las autoridades.
[E]l mero transcurso del tiempo en casos de custodia de menores de edad
puede constituir un factor que favorece la creación de lazos con la familia
tenedora o acogedora. Por ende, la mayor dilación en los procedimientos,
independientemente de cualquier decisión sobre la determinación de sus
derechos, podía determinar el carácter irreversible o irremediable de la situación
de hecho y volver perjudicial para los intereses de los niños y, en su caso, de los
padres biológicos, cualquier decisión al respecto.
De acuerdo con lo alegado por la Comisión Interamericana y por las
representantes, la Corte analizó si los procedimientos internos de guarda judicial
y de régimen de visitas cumplieron con el requisito de plazo razonable de
conformidad con el artículo 8.1 de la Convención. El Tribunal recordó que el
derecho de acceso a la justicia debe asegurar la determinación de los
derechos de la persona en un tiempo razonable y que la falta de razonabilidad
en el plazo constituye, en principio, por sí misma, una violación de las garantías
judiciales. La Corte analizó los siguientes elementos para determinar la
razonabilidad del plazo: a) complejidad del asunto; b) actividad procesal del
interesado; c) conducta de las autoridades judiciales, y d) afectación generada
en la situación jurídica de la persona involucrada en el proceso. Asimismo, la
Corte recordó que diversas autoridades internas, como la Secretaría de la Niñez,
Adolescencia y Familia y dos Ministros de Justicia y Derechos Humanos de la
Nación se refirieron, entre otros aspectos, a la dilación en que incurrieron las
33
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
autoridades judiciales de la Provincia de Entre Ríos. Adicionalmente, el Tribunal
consideró, incluso, que dos jueces del Superior Tribunal de Entre Ríos que
intervinieron en el proceso de guarda, se pronunciaron sobre la dilación del
proceso. La Corte concluyó que la duración total de los procedimientos de
guarda judicial y de régimen de visitas, de más de tres y diez años,
respectivamente, sobrepasaron excesivamente un plazo que pudiera
considerarse razonable en los procedimientos analizados relativos a la guarda
de la niña y al régimen de visitas con su padre.
Asimismo, el Tribunal examinó si el proceso de guarda que antecedió a la
decisión de otorgar la adopción simple de la niña al matrimonio adoptante, las
autoridades judiciales internas actuaron con la debida diligencia que
correspondía, teniendo en cuenta la situación particular del caso, así como la
obligación de proceder con especial diligencia y celeridad en los
procedimientos que involucran menores de edad. La Corte Interamericana
concluyó que el proceso de guarda no fue llevado adelante con la debida
diligencia debido a: a) la inobservancia de requisitos legales; b) omisiones
probatorias; c) utilización de estereotipos, y d) uso del retraso judicial como
fundamento de la decisión. Entre otras consideraciones, la Corte
Interamericana destacó que:
la observancia de las disposiciones legales y la diligencia en los procedimientos
judiciales son elementos fundamentales para proteger el interés superior del niño.
Por otra parte, no puede invocarse el interés superior del niño para legitimar la
inobservancia de requisitos legales, la demora o errores en los procedimientos
judiciales.
Adicionalmente, la Corte Interamericana consideró violado el derecho a un
recurso efectivo dado que los recursos judiciales interpuestos por el señor
Fornerón no cumplieron con dar una respuesta efectiva e idónea para proteger
su derecho y el de su hija M a la protección de la familia. Además, en cuanto a
este último derecho, entre otros argumentos, la Corte concluyó que el Estado
no observó el requisito de legalidad de la restricción al derecho de protección
de la familia, ni el requisito de excepcionalidad de la separación de padres e
hijos, al no tener en cuenta el juez que otorgó la guarda judicial y posterior
adopción la voluntad del señor Fornerón de cuidar y no continuar separado de
su hija, ni determinó la existencia de algunas de las circunstancias
excepcionales establecidas en la Convención sobre los Derechos del Niño que
hubieran permitido, excepcionalmente, la separación del padre de su hija. El
Tribunal destacó que:
34
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
el derecho del niño a crecer con su familia de origen es de fundamental
importancia y resulta en uno de los estándares normativos más relevantes
derivados de los artículos
17 y 19 de la Convención Americana, así como de los artículos 8, 9, 18 y 21 de la
Convención de los Derechos del Niño. De allí, que a la familia que todo niño y
niña tiene derecho es, principalmente, a su familia biológica, la cual incluye a los
familiares más cercanos, la que debe brindar la protección al niño y, a su vez,
debe ser objeto primordial de medidas de protección por parte del Estado. En
consecuencia, a falta de uno de los padres, las autoridades judiciales se
encuentran en la obligación de buscar al padre o madre u otros familiares
biológicos.
Finalmente, el Tribunal concluyó que Argentina no cumplió con su obligación de
adoptar disposiciones de derecho interno al no tipificar la “venta” de un niño o
niña. De la lectura conjunta del artículo 19 de la Convención Americana y 35 de
la Convención sobre los Derechos del Niño, surge que esta última norma precisa
y determina el contenido de algunas de las “medidas de protección” aludidas
en el artículo 19 de la Convención, entre otras, la obligación de adoptar todas
las medidas de carácter nacional necesarias para impedir la “venta” de niños
cualquiera sea su fin o forma. La Corte consideró que la sanción penal es una
de las vías idóneas para proteger determinados bienes jurídicos y que la
entrega de un niño o niña a cambio de remuneración o de cualquier otra
retribución afecta claramente bienes jurídicos fundamentales tales como su
libertad, su integridad personal y su dignidad, resultando uno de los ataques
más graves contra un niño o niña, respecto de los cuales los adultos
aprovechan su condición de vulnerabilidad. El Tribunal observó que al momento
de los hechos, el Estado no impedía penalmente la entrega de un niño o niña a
cambio de dinero. La “venta” de un niño o niña no estaba impedida o
prohibida penalmente sino que se sancionaban otros supuestos de hecho,
como por ejemplo, el ocultamiento o supresión de la filiación. Dicha prohibición
no satisface lo establecido por el artículo 35 de la Convención sobre los
Derechos del Niño de adoptar todas las medidas necesarias para impedir la
“venta” de niños cualquiera sea su forma o fin. La obligación de adoptar todas
las medidas para impedir toda “venta”, incluyendo su prohibición penal, se
encontraba vigente desde el momento en que Argentina ratificó la Convención
sobre los Derechos del Niño en 1990.
Con base en lo anterior, la Corte Interamericana de Derechos Humanos
concluyó que:
El Estado es responsable por la violación de los derechos a las garantías
judiciales y a la protección judicial consagrados en los artículos 8.1 y 25.1 de la
35
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
Convención Americana, en relación con los artículos 1.1 y 17.1 de la misma, en
perjuicio del señor Fornerón y de su hija M, así como en relación con el artículo
19 del mismo instrumento en perjuicio de esta última.
El Estado es responsable por la violación del derecho a la protección a la
familia reconocido en el artículo 17.1 de la Convención Americana, en relación
con los artículos 1.1, 8.1 y 25.1 de la misma, en perjuicio del señor Fornerón y de
su hija M, así como en relación con el artículo 19 del mismo instrumento en
perjuicio de esta última.
El Estado incumplió su obligación de adoptar disposiciones de derecho
interno, establecida en el artículo 2 de la Convención Americana, en relación
con los artículos 19, 8.1, 25.1 y 1.1 de la misma, en perjuicio de la niña M y del
señor Fornerón.
En consecuencia, la Corte Interamericana de Derechos Humanos dispuso que
su Sentencia constituye una forma de reparación y, adicionalmente, ordenó
como medidas de reparación, que el Estado debe: a) establecer de manera
inmediata un procedimiento orientado a la efectiva vinculación entre el señor
Fornerón y su hija M; b) verificar la conformidad a derecho de la conducta de
determinados funcionarios que intervinieron en los distintos procesos internos y,
en su caso, establecer las responsabilidades que correspondan; c) adoptar las
medidas que sean necesarias para tipificar la venta de niños y niñas; d)
implementar un programa o curso obligatorio dirigido a operadores judiciales
de la Provincia de Entre Ríos vinculados a la administración de justicia respecto
de niños y niñas que contemple, entre otros, los estándares internacionales en
derechos humanos, particularmente, en materia de los derechos de los niños y
niñas y su interés superior y el principio de no discriminación; e) publicar, en el
plazo de seis meses, contado a partir de la notificación de este Fallo, el resumen
oficial de la presente Sentencia elaborado por la Corte, por una sola vez, tanto
en el Boletín Oficial del Estado como en el Boletín Oficial de la Provincia de Entre
Ríos, y f) pagar determinadas cantidades por concepto de indemnización por
daño material e inmaterial y por el reintegro de costas y gastos, así como por el
reintegro al Fondo de Asistencia Legal de Víctimas.
La Corte Interamericana de Derechos Humanos supervisará el cumplimiento
íntegro de la Sentencia y dará por concluido el presente caso una vez que el
Estado haya dado cabal cumplimiento a lo dispuesto en la misma.
36
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
RESUMEN DE LA UNIDAD I
Los casos Atalla Riffo y Forneron constituyen casos emblemáticos
ante el Sistema Interamericano de Derechos Humanos que dan
cuenta cómo las construcciones sociales sobre los roles asignados
a hombres y mujeres por su condición biológica influye en la
decisiones de la administración de justicia vulnerando derechos y
principios fundamentales como la igualdad y no discriminación.
37
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
AUTOEVALUACIÓN
1. ¿Cómo influyen las construcciones sociales preconcebidas
del Sistema sexo – género en las decisiones de carácter
jurisdiccional?
_____________________________________________________________
_____________________________________________________________
_________________________________________________________
2.- Conforme lo señalado por la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos ¿Constituye la identidad de género un límite
para el ejercicio de otros derechos constitucionales?
_______________________________________________________________
_______________________________________________________________
______________________________________________________________
3. ¿Cómo evalúa la motivación de la sentencia desde un
enfoque de género?
________________________________________________________________
________________________________________________________________
___________________________________________________________
4. ¿Considera que el sistema sexo-género colisiona con
derechos constitucionales como el derecho a la igualdad y
no discriminación?
________________________________________________________________
________________________________________________________________
____________________________________________________________
38
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
LECTURAS
Lecturas Obligatorias:
1) Frances Olsen, “El sexo del derecho”. En: Identidad femenina y
discurso jurídico, compilado por Alicia E. C. Ruiz, Buenos Aires,
Editorial Biblos, Colección Identidad, Mujer y Derecho, 2000, págs.
25-42. Publicado en David Kairys (ed.), e Politics of Law (Nueva
York, Pantheon, 1990), pp. 452-467. Traducción de Mariela Santoro
y Christian Courtis.
2) Tamar Pitch. Sexo y Género de y en el Derecho: El Feminismo
Jurídico. Anales de la Cátedra Francisco Suárez, 44 (2010), pág.
435-459.
3) FACIO MONTEJO, Alda (1992). “Cuando el género suena cambios
trae”. Una metodología para el análisis de género en el fenómeno
legal.1a. ed. San José, C.R.: ILANUD, pág. 62-114.
4) Ferrjoli, Luigi. Igualdad y Diferencia. En: Igualdad y Diferencia de
Género. Colección Miradas 2. Luigi Ferrajoli y Miguel Carbonell.
Consejo Nacional para prevenir la discriminación, México, pág. 7-
33.
(Disponible en el anexo de lecturas).
39
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
UNIDAD II
VIOLENCIA DE GÉNERO
40
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
PRESENTACIÓN
Esta unidad desarrolla el concepto de violencia de género y sus diversas
expresiones, particularmente la violencia sexual, así como los instrumentos
internacionales de protección frente a la violencia y discriminación contra las
mujeres, tales como la Convención Interamericana para prevenir, sancionar y
erradicar la violencia contra la mujer “Convención de Belém do Pará” y la
Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la
Mujer - CEDAW. Asimismo, desarrolla el principio de igualdad y no discriminación
frente a la violencia de género y, el principio de debida diligencia como
obligación en la actuación estatal. Para tal efecto, analizaremos los Informes
emitidos por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en el Caso
María Da Penha Vs. Brasil y el Caso de Jessica Lenahan Vs. EEUU.
PREGUN TAS GUÍA
1. ¿Colisiona el principio de igualdad y no discriminación con la
perspectiva de género?
2. ¿Cuáles han sido los principales argumentos esgrimidos por la
Corte IDH para cuestionar los procesos de violencia
doméstica ventilados en sedes nacionales?.
3. ¿Cuáles han sido los principales hallazgos de la Comisión de
la Verdad y Reconciliación sobre violencia sexual desde una
perspectiva de género?
41
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
1. Informe de casos ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos
-CIDH recomendados:
Violencia de Género
Caso 1: Informe Nº 54/01* CASO 12.051. Caso María Da Pehna
“COMISION INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS
INFORME Nº 54/01* CASO 12.051 MARIA DA PENHA MAIA FERNANDES contra
BRASIL
16 de abril de 2001
RESUMEN
1. El 20 de agosto de 1998, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos
(en adelante "la Comisión") recibió una denuncia presentada por la señora
Maria da Penha Maia Fernandes, el Centro por la Justicia y el Derecho
Internacional (CEJIL) y el Comité Latino Americano de Defensa de los Derechos
de la Mujer (CLADEM) (en adelante "los peticionarios"), basada en la
competencia que le acuerdan los artículos 44 y 46 de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos (en adelante "la Convención" o "la
Convención Americana") y el artículo 12 de la Convención Interamericana para
Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Convención de
Belém do Pará o CMV).
2. La denuncia alega la tolerancia por parte de la República Federativa de
Brasil (en adelante "Brasil" o "el Estado") de la violencia perpetrada en su
domicilio en la ciudad de Fortaleza, Estado de Ceará, por Marco Antonio
Heredia Viveiros en perjuicio de su entonces esposa Maria da Penha Maia
Fernandes durante años de su convivencia matrimonial y que culminó en una
tentativa de homicidio y nuevas agresiones en mayo y junio de1983. Maria da
Penha, como producto de esas agresiones padece de paraplejia irreversible y
otras dolencias desde el año 1983. Se denuncia la tolerancia estatal por no
haber tomado por más de quince años medidas efectivas necesarias para
procesar y penar al agresor, pese a las denuncias efectuadas. Se denuncia la
violación de los artículos 1(1) (Obligación de Respetar los Derechos); 8
(Garantías Judiciales); 24 (Igualdad ante la Ley) y 25 (Protección Judicial) de la
Convención Americana, en relación con los artículos I y XVIII de la Declaración
Americana de los Derechos y Deberes del Hombre ("la Declaración"), así como
de los artículos 3, 4(a), (b), (c), (d), (e), (f) y (g); 5 y 7 de la Convención de Belém
do Pará. La Comisión tramitó reglamentariamente la petición. Dado que el
42
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
Estado no ofreciera comentarios a la misma, pese a los repetidos requerimientos
de la Comisión, los peticionarios solicitaron se presuman verdaderos los hechos
relatados en la petición aplicando el artículo 42 del Reglamento de la Comisión.
3. En este informe la Comisión analiza los requisitos de admisibilidad y considera
que la petición es admisible de conformidad con los artículos 46(2)(c) y 47 de la
Convención Americana, y 12 de la Convención de Belem do Pará. En cuanto al
fondo de la cuestión denunciada, la Comisión concluye en este informe,
redactado de acuerdo con el artículo 51 de la Convención, que el Estado violó
en perjuicio de la señora Maria da Penha Maia Fernandes los derechos a las
garantías judiciales y a la protección judicial, garantizados por los artículos 8 y 25
de la Convención Americana, en concordancia con la obligación general de
respetar y garantizar los derechos, prevista en el artículo 1(1) de dicho
instrumento y en los artículos II y XVII de la Declaración, así como el artículo 7 de
la Convención de Belém do Pará. Concluye también que esta violación ocurre
como parte de un patrón discriminatorio respecto a tolerancia de la violencia
doméstica contra las mujeres en Brasil por ineficacia de la acción judicial. La
Comisión recomienda al Estado que lleve a cabo una investigación seria,
imparcial y exhaustiva para determinar la responsabilidad penal del autor del
delito de tentativa de homicidio en perjuicio de la señora Fernandes y para
determinar si hay otros hechos o acciones de agentes estatales que hayan
impedido el procesamiento rápido y efectivo del responsable; recomienda
también la reparación efectiva y pronta de la víctima, así como la adopción de
medidas en el ámbito nacional para eliminar esta tolerancia estatal frent e a la
violencia doméstica contra mujeres.
TRÁMITE ANTE LA COMISIÓN Y OFERTA DE SOLUCIÓN AMISTOSA
[…]
POSICIONES DE LAS PARTES
A. Los peticionarios
8. De acuerdo con la denuncia, el 29 de mayo de 1983 la señora María da
Penha Maia Fernandes, de profesión farmacéutica, fue víctima en su domicilio
en Fortaleza, Estado de Ceará, de tentativa de homicidio por parte de su
entonces esposo, el señor Marco AntÙnio Heredia Viveiros, de profesión
economista, quien le disparó con un revólver mientras ella dormía, culminando
una serie de agresiones durante su vida matrimonial. A resultas de esta agresión,
la señora Fernandes resultó con graves heridas y tuvo que ser sometida a
innumerables operaciones. Como consecuencia de la agresión de su esposo,
ella sufre de paraplejia irreversible y otros traumas físicos y psicológicos.[1]
43
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
9. Los peticionarios indican que el señor Heredia Viveiros tenía un temperamento
agresivo y violento y que agredía a su esposa y a sus tres hijas durante su
relación matrimonial, situación que según la víctima llegó a ser insoportable,
aunque por temor no se atrevía a tomar la iniciativa de separarse. Sostienen
que el esposo trató de encubrir la agresión denunciándola como una tentativa
de robo y agresiones por ladrones que se habrían fugado.
Dos semanas después de que la señora Fernandes regresó del hospital y
estando en recuperación por la agresión homicida del 29 de mayo de 1983,
sufrió un segundo atentado contra su vida por parte del señor Heredia Viveiros,
quien habría tratado de electrocutarla mientras ella se bañaba. A este punto
decidió separarse judicialmente de él. [2]
10. Aseguran que el señor Heredia Viveiros actuó premeditadamente, ya que
semanas antes de la agresión intentó convencer a su esposa de hacer un
seguro de vida a favor de él, y cinco días antes de agredirla trató de obligarla a
firmar un documento en donde vendía el automóvil, propiedad de ella, sin que
constara el nombre del comprador. Indican que la señora Fernandes
posteriormente se enteró de que el señor Viveiros poseía un historial delictivo;
que era bígamo y tenía un hijo en Colombia, datos que él le había ocultado.
11. Añaden que debido a la paraplejia resultante, la víctima debe ser sometida
a múltiples tratamientos físicos de recuperación, además de experimentar un
severo estado de dependencia que la hace requerir de la ayuda constante de
enfermeros para movilizarse.
Estos gastos permanentes en medicamentos y fisioterapeutas son costosos y la
señora Maria da Penha no recibe ayuda financiera por parte de su ex-esposo
para hacerles frente.
Tampoco él cumple con los pagos alimentarios prescritos en el juicio de
separación.
12. Alegan los peticionarios que durante la investigación judicial, iniciada días
después de la agresión el 6 de junio de 1983, se recogieron declaraciones que
comprobaban la autoría del atentado por parte del señor Heredia Viveiros, a
pesar de que éste sostenía que la agresión se había producido por ladrones que
pretendían entrar al hogar común. Durante el trámite judicial se presentaron
pruebas demostrando que el señor Heredia Viveiros tenía intenciones de
matarla y en la casa se encontró una escopeta de su propiedad,
contradiciendo su declaración negando poseer armas de fuego. Análisis
posteriores indicaron que fue el arma utilizada en el delito. Sobre la base de
44
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
todo ello, el Ministerio Público presentó su denuncia contra el Sr. Heredia Viveros
el 28 de septiembre de 1984, como Acción Penal Pública ante la 1a. Vara de
Juri de Fortaleza, Estado de Ceara.
13. Los peticionarios señalan que pese a la contundencia de la acusación y
pruebas,[3] el caso tardó ocho años en llegar a decisión de Juri, el cual el 4 de
mayo de 1991 dictó sentencia condenatoria en contra del señor Viveiros,
aplicándole por su grado de culpabilidad en la agresión y tentativa de
homicidio, quince años de prisión reducidos a diez años por no constar
condenas anteriores.
14. Indican que ese mismo día, 4 de mayo de 1991, la defensa presentó un
recurso de apelación contra la decisión del Juri. Este recurso, según el artículo
479 del Código Procesal Penal brasileño, era extemporáneo, pues sólo podía ser
formulado durante la tramitación del juicio mas no con posterioridad. Dicha
imposibilidad legal es sostenida en forma reiterada por la jurisprudencia
brasileña y por el propio Ministerio Público en el caso en análisis.
15. Pasaron otros tres años hasta que recién el 4 de mayo de 1995, el Tribunal de
Alzada falló sobre la apelación. En ese fallo aceptó el alegato presentado
extemporáneamente y basándose en el argumento de la defensa de que hubo
vicios en la formulación de preguntas al jurado anuló la decisión del Juri.
16. Alegan que paralelamente se desarrollaba otro incidente judicial por la
apelación contra la sentencia de "pronuncia" (primera decisión judicial por la
cual el Juez decide que existen indicios de autoría que justifican llevar el caso a
Juri), apelación que habría sido también extemporánea y que así fue declarado
por el Juez. Esta decisión también fue apelada al Tribunal de Justicia del Estado
de Ceará, que aceptó considerar la apelación y la rechazó, confirmando el 3
de abril de 1995 la decisión de "pronuncia" reafirmando una vez mas que
existían indicios suficientes de autoría.
17. Continúa la denuncia sobre la ineficacia judicial y retardo de justicia
sosteniendo que dos años después de la anulación de la condena dictada por
el primer Juri, el 15 de marzo de 1996 se llevó a cabo un segundo juicio por Juri
en el que el señor Viveiros fue condenado a diez años y seis meses de prisión.
18. Los peticionarios manifiestan que nuevamente el Tribunal aceptó una
segunda apelación de la defensa, en que se alegaba que el reo fue juzgado
ignorando las pruebas de autos. Desde el 22 de abril de 1997, el proceso se
encuentra esperando la decisión del recurso en segunda instancia ante el
45
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
Tribunal de Justicia del Estado de Ceará y hasta la fecha de la presentación de
la petición ante la Comisión, la apelación no se había resuelto.
19. Alegan los peticionarios que a la fecha de la petición la justicia brasileña
había tardado más de quince años sin llegar a condena definitiva contra el ex-
esposo de la señora Fernandes, en libertad por todo ese tiempo a pesar de la
gravedad de la acusación y las numerosas pruebas en su contra y a pesar de la
gravedad de los delitos cometidos en contra de la señora Fernandes. De esta
manera el Poder Judicial de Ceará y el Estado brasileño han actuado de
manera inefectiva omitiendo conducir el proceso judicial de manera rápida y
eficaz, y creando un alto riesgo de impunidad, ya que la prescripción punitiva
en este caso ocurre al cumplirse los 20 años del hecho, fecha que se está
acercando. Sostienen que la acción del Estado brasileño debía haber tenido
por objetivo principal la reparación de las violaciones sufridas por Maria de la
Penha, garantizándole un proceso justo en un plazo razonable.[4]
20. Sostienen que esta denuncia no representa una situación aislada en Brasil y
que el presente caso es ejemplo de un patrón de impunidad en los casos de
violencia doméstica contra mujeres en Brasil, ya que la mayoría de las
denuncias no llegan a convertirse en procesos criminales y de los pocos que
llegan a proceso, sólo una minoría llega a condenar a los perpetradores.
Recuerdan los términos de la propia Comisión cuando sostuvo en su Informe
sobre Brasil que:
Los delitos que son incluidos en el concepto de violencia contra la mujer
constituyen una violación de los derechos humanos de acuerdo con la
Convención Americana y los términos más específicos de la Convención de
Belém do Pará. Cuando son perpetrados por agentes del Estado, el uso de la
violencia contra la integridad física y/o mental de una mujer o un hombre son
responsabilidad directa del Estado.
Además, el Estado tiene la obligación, de acuerdo con el artículo 1(1) de la
Convención Americana y el artículo 7(b) de la Convención de Belém do Pará,
de actuar con la debida diligencia para prevenir las violaciones de los derechos
humanos. Esto significa que aun cuando la conducta no sea originalmente
imputable al Estado (por ejemplo porque el agresor es anónimo o no es agente
del Estado), un acto de violación puede acarrear responsabilidad estatal "no
por el acto mismo, sino por la falta de debida diligencia para prevenir la
violación o responder a ella como requiere la Convención".[5]
46
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
Alegan que el Estado no ha tomado medidas efectivas de prevención y
punición legal contra la violencia doméstica en Brasil a pesar de su obligación
internacional de prevenir y sancionarla. Apuntan también la situación de que los
datos de homicidios y violencia sexual contra las mujeres son perpetrados en la
mayoría de los casos por sus compañeros o conocidos.[6]
Alegan que de acuerdos a sus compromisos internacionales, el Estado de Brasil
debería actuar preventivamente -y no lo hace- para disminuir el índice de
violencia doméstica, además de investigar, procesar y castigar a los agresores
dentro de un plazo considerado como razonable conforme a las obligaciones
asumidas internacionalmente en la protección de los derechos humanos. En el
caso de la señora Fernandes, el Gobierno brasileño debería haber procedido
teniendo como objetivo principal la reparación de las violaciones sufridas y
garantizarle un proceso justo contra el agresor dentro de un plazo razonable.
23. Consideran demostrado que los recursos internos no han sido efectivos para
reparar las violaciones a los derechos humanos sufridas por Maria da Penha
Maia Fernandes; y para agravar este hecho la demora de la justicia brasileña
en brindar una decisión definitiva podría acarrear en 2002 la prescripción del
delito por el transcurso de veinte años a partir de su comisión, impidiendo que el
Estado ejerza el jus punendi y que el acusado responda por el crimen cometido.
Esta inefectividad del Estado provoca también la incapacidad de la víctima
para obtener la reparación civil correspondiente.
24. Finalmente, los peticionarios solicitaron la aplicación del artículo 42 del
Reglamento de la Comisión, para que se establezca la presunción de
veracidad de los hechos alegados en la denuncia por la falta de respuesta del
Estado, no obstante haber pasado más de 250 días desde la transmisión de la
denuncia al Brasil.
B. El Estado
25. El Estado de Brasil no ha suministrado a la Comisión respuesta alguna con
respecto a la admisibilidad o a los méritos de la petición, pese a los
requerimientos efectuados por la Comisión al Estado el 19 de octubre de 1998,
el 4 de agosto de 1999 y el 7 de agosto de 2000.
IV. ANÁLISIS SOBRE COMPETENCIA Y ADMISIBILIDAD
[…]
ANÁLISIS DE LOS MÉRITOS DEL CASO
[…]
47
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
A. Derecho de Justicia (artículo XVIII de la Declaración); y a las Garantías
Judiciales (artículo 8) y a la Protección Judicial (artículo 25), en relación con la
Obligación de Respetar y Garantizar los Derechos (artículo 1(1)) de la
Convención
37. Los artículos XVIII de la Declaración y 8 y 25 de la Convención Americana
sobre Derechos Humanos establecen para cada persona el derecho de acceso
a recursos judiciales, y a ser escuchada por una autoridad o tribunal
competente cuando considere que sus derechos fueran violados, que
reafirman el artículo XVIII (Derecho a la Justicia) de la Declaración, todos ellos
vinculados con la obligación prevista en el artículo 1(1) de la Convención. Dice
la Convención:
Artículo 25(1):
Toda persona tiene derecho a un recurso sencillo y rápido o a cualquier otro
recurso efectivo ante los jueces o tribunales competentes, que la amparen
contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la
constitución, la ley o la presente Convención, aún cuando tal violación sea
cometida por personas que actúen en ejercicio de sus funciones oficiales.
38. Han transcurrido más de diecisiete años desde que se inició la investigación
por las agresiones de las que fue víctima la señora Maria da Penha Maia
Fernandes y hasta la fecha, según la información recibida, sigue abierto el
proceso en contra del acusado, no se ha llegado a sentencia definitiva ni se
han reparado las consecuencias del delito de tentativa de homicidio
perpetrado en perjuicio de la señora Fernandes.[10] La Corte Interamericana de
Derechos Humanos ha dicho que el plazo razonable establecido en el artículo
8(1) de la Convención no es un concepto de sencilla definición y se ha referido
a fallos de la Corte Europea de Derechos Humanos para precisarlo. Dichos fallos
establecen que se deben evaluar los siguientes elementos para determinar la
razonabilidad del plazo en el cual se desarrolla el proceso: la complejidad del
asunto; la actividad procesal del interesado; y la conducta de las autoridades
judiciales.[11]
39. En este sentido, la determinación de en qué consiste el término "en un plazo
razonable" debe hacerse teniendo en cuenta las particularidades de cada
caso. In casu, la Comisión tuvo en cuenta tanto lo alegado por los peticionarios
como el silencio del Estado.[12] Concluye la Comisión que desde la
investigación policial completada en 1984 existían en el proceso claros y
determinantes elementos de prueba para completar el juzgamiento, y que la
48
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
actividad procesal fue retardada una y otra vez por largos postergamientos de
las decisiones, aceptación de recursos extemporáneos, y tardanzas
injustificadas. Asimismo, considera que la víctima y peticionaria en este caso ha
cumplido con lo pertinente en cuanto a la actividad procesal ante los tribunales
brasileños cuyo impulso procesal está en manos del Ministerio Público y los
tribunales actuantes, con los cuales la víctima acusadora ha colaborado en
todo momento. Por ello, la Comisión considera que ni las características del
hecho y de la condición personal de los implicados en el proceso, ni el grado
de complejidad de la causa, ni la actividad procesal de la interesada
constituyen elementos que excusen el retardo injustificado de la administración
de justicia en este caso.
Desde que la señora Fernandes fue víctima del delito de tentativa de
homicidio en 1983, presuntamente por su entonces esposo, y se iniciaron las
investigaciones respectivas, transcurrieron casi ocho años para que se llevara a
cabo el primer juicio en contra del acusado en 1991; los defensores presentaron
un recurso de apelación extemporáneo que fue aceptado pese a su
irregularidad procesal, y luego de tres años más el Tribunal decidió anular el
juicio y la sentencia condenatoria existente.[13]
El nuevo proceso fue postergado por un recurso especial contra la
sentencia de “pronuncia” (indictment) de 1985, (recurso igualmente alegado
como extemporáneo) que recién fue resuelto tardíamente el 3 de abril de 1995.
El Tribunal de Justicia del Estado de Ceará reafirmó diez años después lo
decidido por el Juez en 1985 que había indicios de autoría por parte del
acusado. Otro año más tarde, el 15 de marzo de 1996, un nuevo Juri condenó al
señor Viveiros a diez años y seis meses de prisión. Es decir, cinco años después
de que se emitiera sentencia por primera vez en este caso. Y por último, aunque
aún sin cerrar el proceso, una apelación en contra de la decisión condenatoria
se encuentra esperando decisión desde el 22 de abril de 1997. En este sentido,
la Comisión Interamericana observa que la tardanza judicial y la prolongada
espera para decidir recursos apelatorios demuestra una conducta de las
autoridades judiciales que constituye una violación al derecho a obtener un
recurso rápido y efectivo establecido en la Declaración y en la Convención.
Durante todo el proceso de 17 años el acusado de doble tentativa de
homicidio contra su esposa, siguió -y sigue - en libertad.
Como lo ha manifestado la Corte Interamericana de Derechos Humanos:
…Lo decisivo es dilucidar si una determinada violación a los derechos humanos
reconocidos por la Convención ha tenido lugar con el apoyo o la tolerancia del
49
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
poder público o si éste ha actuado de manera que la transgresión se haya
cumplido en defecto de toda prevención o impunemente. En definitiva, de lo
que se trata es de determinar si la violación de los derechos humanos resulta de
la inobservancia por parte del Estado de sus deberes de respetar y garantizar
dichos derechos, que le impone el artículo 1(1) de la Convención.[14]
De igual manera, la Corte ha establecido lo siguiente:
El Estado está, por otra parte, obligado a investigar toda situación en la que se
hayan violado los derechos humanos protegidos por la Convención. Si el
aparato del Estado actúa de modo que tal violación quede impune y no se
restablezca, en cuanto sea posible, a la víctima en la plenitud de sus derechos,
puede afirmarse que ha incumplido el deber de garantizar su libre y pleno
ejercicio a las personas sujetas a su jurisdicción. Lo mismo es válido cuando se
tolere que los particulares o grupos de ellos actúen libre o impunemente en
menoscabo de los derechos reconocidos en la Convención.[15]
43. En cuanto a las obligaciones del Estado en relación con la circunstancia de
que se haya abstenido de actuar para asegurarle a la víctima el ejercicio de sus
derechos, la Corte Interamericana se ha manifestado de la siguiente forma:
La segunda obligación de los Estados Partes es la de "garantizar" el libre y pleno
ejercicio de los derechos reconocidos en la Convención a toda persona sujeta
a su jurisdicción. Esta obligación implica el deber de los Estados Partes de
organizar todo el aparato gubernamental y, en general, todas las estructuras a
través de las cuales se manifiesta el ejercicio del poder público, de manera tal
que sean capaces de asegurar jurídicamente el libre y pleno ejercicio de los
derechos humanos. Como consecuencia de esta obligación los Estados deben
prevenir, investigar y sancionar toda violación de los derechos reconocidos por
la Co nvención y procurar, además, el restablecimiento, si es posible, del
derecho conculcado y, en su caso, la reparación de los daños producidos por
la violación de los derechos humanos.[16]
En el presente caso no se ha llegado a producir una sentencia definitiva por los
tribunales brasileños después de diecisiete años, y ese retardo está acercando la
posibilidad de impunidad definitiva por prescripción, con la consiguiente
imposibilidad de resarcimiento que de todas maneras sería tardía. La Comisión
considera que las decisiones judiciales internas en este caso presentan una
ineficacia, negligencia u omisión por parte de las autoridades judiciales
brasileñas y una demora injustificada en el juzgamiento de un acusado e
impiden y ponen en definitivo riesgo la posibilidad de penar al acusado e
indemnizar a la víctima por la posible prescripción del delito. Demuestran que el
Estado no ha sido capaz de organizar su estructura para garantizar esos
50
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
derechos. Todo ello es una violación independiente de los artículos 8 y 25 de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos en relación con el artículo 1(1)
de la misma, y los correspondientes de la Declaración.
Igualdad ante la Ley (artículo 24 de la Convención) y artículos II y XVIII de
la Declaración
45. Los peticionarios también alegan la violación del artículo 24 de la
Convención Americana en relación con los derechos de igualdad ante la ley, y
de derecho a justicia protegidos por la Declaración Americana de los Derechos
y Deberes del Hombre (artículos II y XVIII).
46. En este sentido, la Comisión Interamericana destaca que ha seguido con
especial interés la vigencia y evolución del respeto a los derechos de la mujer y
en particular aquellos relacionados con la violencia doméstica. La Comisión
recibió información sobre el alto número de ataques domésticos contra las
mujeres en Brasil. Solamente en Ceará (donde ocurrieron los hechos de este
caso) hubo en 1993, 1183 amenazas de muerte registradas en las Delegaciones
especiales policiales para la mujer, dentro de una total de 4755 denuncias.[17]
47. Las agresiones domésticas contra mujeres son desproporcionadamente
mayores que las que ocurren contra hombres. Un estudio del Movimiento
Nacional de Derechos Humanos de Brasil compara la incidencia de agresión
doméstica contra las mujeres y contra los hombres, mostrando que en los
asesinatos había 30 veces más probabilidad para las víctimas mujeres de haber
sido asesinadas por su cónyuge, que para las víctimas masculinas. La Comisión
encontró en su Informe Especial sobre Brasil de 1997 que existía una clara
discriminación contra las mujeres agredidas por la ineficacia de los sistemas
judiciales brasileños y su inadecuada aplicación de los preceptos nacionales e
internac ionales, inclusive los que surgen de la jurisprudencia de la Corte
Suprema de Brasil. Decía la Comisión en su Informe sobre la Situación de los
Derechos Humanos en 1997:
Además, incluso donde estas comisarías especializadas existen, el caso
continúa frecuentemente siendo que las quejas no son del todo investigadas o
procesadas. En algunos casos, las limitaciones entorpecen los esfuerzos que se
realizan para responder a estos delitos. En otros casos, las mujeres no presentan
cargos formales contra el agresor. En la práctica, las limitaciones legales y de
otra índole a menudo exponen a las mujeres a situaciones en las que se sienten
obligadas a actuar. Por ley, las mujeres deben presentar sus quejas en una
comisaría y explicar qué ocurrió para que el delegado pueda redactar la
51
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
"denuncia de un incidente". Los delegados que no han recibido suficiente
capacitación pueden no ser capaces de prestar los servicios requeridos, y
algunos continúan, según se informa, respondiendo a las víctimas de manera
que les hacen sentir vergüenza y humillación. Para ciertos delitos, como la
violación sexual, las víctimas deben presentarse al Instituto Médico Legal, el cual
tiene la competencia exclusiva de llevar a cabo los exámenes médicos
requeridos por la ley para procesar una denuncia. Algunas mujeres no tienen
conocimiento de este requisito, o no tienen acceso a dicha institución de la
forma justa y necesaria para obtener las pruebas requeridas. Estos institutos
tienden a estar ubicados en áreas urbanas y, en donde están disponibles, a
menudo no cuentan con el personal suficiente. Además, incluso cuando las
mujeres toman las medidas necesarias para denunciar la práctica de delitos
violentos, no hay garantía de que éstos serán investigados y procesados.
A pesar de que el Tribunal Supremo de Brasil revocó en 1991 la arcaica "defensa
del honor" como una justificación para el asesinato de la esposa, muchos
tribunales continúan siendo reacios a procesar y sancionar a los autores de la
violencia doméstica. En algunas áreas del país, el uso de la "defensa del honor"
persiste y en algunas áreas la conducta de la víctima continúa siendo un punto
central en elproceso judicial para procesar un delito sexual. En vez de centrarse
en la existencia de los elementos jurídicos del delito en cues tión, las prácticas
de algunos abogados defensores --toleradas por algunos tribunales-- tienen el
efecto de requerir a la mujer que demuestre la santidad de su reputación y su
inculpabilidad moral a fin de poder utilizar los medios judiciales legales a su
disposición. Las iniciativas tomadas tanto por el sector público como el privado
para hacer frente a la violencia contra la mujer han empezado a combatir el
silencio que tradicionalmente la ha ocultado, pero todavía tienen que superar
las barreras sociales , jurídicas y de otra índole que contribuyen a la impunidad
en que a menudo estos delitos languidecen.
En ese informe también se hace referencia a distintos estudios que comprueban
que en los casos en que se han llevado estadísticas, éstas muestran que sólo un
porcentaje de los delitos denunciados a las comisarías de policía especializadas
son actualmente investigados. (Unido de Mulleres de So Paulo, A Violencia
Contra a Mulher e a Impunidade: Una Questão Política (1995). En 1994, de 86.815
quejas presentadas por mujeres agredidas domésticamente, sólo se iniciaron
24.103 investigaciones policiales, según ese informe.
49. Otros informes indican que 70% de las denuncias criminales referidas a
violencia doméstica contra mujeres se suspenden sin llegar a una conclusión.
Solo 2% de las denuncias criminales por violencia doméstica contra mujeres
52
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
llegan a condena del agresor. (Informe de la Universidad Católica de São
Paulo, 1998).
En este análisis del patrón de respuesta del Estado a este tipo de violaciones, la
Comisión nota también medidas positivas efectivamente tomadas en el campo
legislativo, judicial y administrativo.[18] Resalta la Comisión tres iniciativas que
tienen relación directa con el tipo de situaciones ejemplificadas por este caso: 1)
la creación de delegaciones policiales especiales para atender denuncias sobre
ataques a las mujeres; 2) la creación de casas refugio para mujeres agredidas; y
3) la decisión de la Corte Suprema de Justicia en 1991 que ha invalidado el
concepto arcaico de “defensa del honor” como causal de justificación de
crímenes contra las esposas. Estas iniciativas positivas, y otras similares, han sido
implementadas de una manera reducida con relación a la importancia y
urgencia del problema, tal como se indicó anteriormente. En el caso
emblemático en análisis, no han tenido efecto alguno.
Artículo 7 de la Convención de Belém do Pará
51. El 27 de noviembre de 1995, Brasil depositó su ratificación de la Convención
de Belem do Pará, el instrumento interamericano por el cual los Estados
americanos reconocen la importancia de este problema, establecen normas
que cumplir y compromisos para enfrentarlo, y establecen la posibilidad para
cualquier persona u organización de peticionar y accionar respecto al tema
ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y por sus
procedimientos. Los peticionarios solicitan que se declare la violación por parte
del Estado de los artículos 3, 4, 5, y 7 de esta Convención Interamericana para
Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer y alegan que el
presente caso debe ser analizado a la luz de la discriminación en razón del
género femenino por parte de los órganos del Estado brasileño, que refuerza el
patrón sistemático de violencia contra la mujer e impunidad en Brasil.
52. Como se indicó anteriormente, la Comisión tiene competencia ratione
materiae y ratione temporis para conocer de este caso bajo lo señalado por la
Convención de Belém do Pará respecto a hechos posteriores a su ratificación
por Brasil, es decir la alegada violación continuada al derecho a la tutela
judicial efectiva y por consiguiente por la tolerancia que implicaría respecto a la
violencia contra la mujer.
53. La Convención de Belém do Pará es un instrumento esencial que refleja los
grandes esfuerzos realizados a fin de encontrar medidas concretas para
proteger el derecho de las mujeres a una vida libre de agresiones y violencia,
53
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
tanto dentro como fuera de su hogar y núcleo familiar. Define así la CVM la
violencia contra la mujer:
Artículo 2
Se entenderá que violencia contra la mujer incluye la violencia física, sexual y
psicológica:
a. que tenga lugar dentro de la familia o unidad doméstica o en cualquier
otra relación interpersonal, ya sea que el agresor comparta o haya compartido
el mismo domicilio que la mujer, y que comprende, entre otros, violación,
maltrato y abuso sexual;
b. que tenga lugar en la comunidad y sea perpetrada por cualquier
persona y que comprende, entre otros, violación, abuso sexual, tortura, trata de
personas, prostitución forzada, secuestro y acoso sexual en el lugar de trabajo,
así como en instituciones educativas, establecimientos de salud o cualquier otro
lugar, y que sea perpetrada o tolerada por el Estado o sus agentes,
dondequiera que ocurra.
54. El ámbito de aplicación de la CMV se refiere pues a situaciones definidas
por dos condiciones: primero, que haya habido violencia contra la mujer tal
como se describe en los incisos a) y b); y segundo que esa violencia sea
perpetrada o tolerada por el Estado. La CMV protege entre otros los siguientes
derechos de la mujer violados por la existencia de esa violencia: el derecho a
una vida libre de violencia (artículo 3), a que se respete su vida, su integridad
física, psíquica y moral y su seguridad personal, su dignidad personal, igual
protección ante la ley y de la ley; y a un recurso sencillo y rápido ante los
tribunales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos
(artículo 4(a), (b), (c) (d), (e), (f) y (g) y los consiguientes deberes del Estado
establecidos en el artículo 7 de ese instrumento. Dice el artículo 7 de la
Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia
contra la Mujer:
DEBERES DE LOS ESTADOS
Artículo 7
Los Estados Partes condenan todas las formas de violencia contra la mujer y
convienen en adoptar, por todos los medios apropiados y sin dilaciones,
políticas orientadas a prevenir, sancionar y erradicar dicha violencia y en llevar
a cabo lo siguiente:
54
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
a. abstenerse de cualquier acción o práctica de violencia contra la mujer y
velar por que las autoridades, sus funcionarios, personal y agentes e instituciones
se comporten de conformidad con esta obligación;
b. actuar con la debida diligencia para prevenir, investigar y sancionar la
violencia contra la mujer;
c. incluir en su legislación interna normas penales, civiles y administrativas,
así como las de otra naturaleza que sean necesarias para prevenir, sancionar y
erradicar la violencia contra la mujer y adoptar las medidas administrativas
apropiadas que sean del caso;
d. adoptar medidas jurídicas para conminar al agresor a abstenerse de
hostigar, intimidar, amenazar, dañar o poner en peligro la vida de la mujer de
cualquier forma que atente contra su integridad o perjudique su propiedad;
e. tomar todas las medidas apropiadas, incluyendo medidas de tipo
legislativo, para modificar o abolir leyes y reglamentos vigentes, o para
modificar prácticas jurídicas o consuetudinarias que respalden la persistencia o
la tolerancia de la violencia contra la mujer;
f. establecer procedimientos legales justos y eficaces para la mujer que
haya sido sometida a violencia, que incluyan, entre otros, medidas de
protección, un juicio oportuno y el acceso efectivo a tales procedimientos;
g. establecer los mecanismos judiciales y administrativos necesarios para
asegurar que la mujer objeto de violencia tenga acceso efectivo a
resarcimiento, reparación del daño u otros medios de compensación justos y
eficaces, y
h. adoptar las disposiciones legislativas o de otra índole que sean necesarias
para hacer efectiva esta Convención.
55. La impunidad que ha gozado y aún goza el agresor y ex esposo de la señora
Fernandes es contraria a la obligación internacional voluntariamente adquirida
por parte del Estado al ratificar la Convención de Belém do Pará. La falta de
juzgamiento y condena del responsable en estas circunstancias constituye un
acto de tolerancia por parte del Estado de la violencia que Maria da Penha
sufrió, y esa omisión de los tribunales de justicia brasileños agrava las
consecuencias directas de las agresiones por su ex-marido sufridas por la señora
Maria da Penha Maia Fernandes. Es más, como ha sido demostrado
previamente, esa tolerancia por los órganos del Estado no es exclusiva de este
caso, sino una pauta sistemática. Es una tolerancia de todo el sistema, que no
hace sino perpetuar las raíces y factores psicológicos, sociales e históricos que
mantienen y alimentan la violencia contra la mujer.
56. Dado que esta violación contra Maria da Penha forma parte de un patrón
general de negligencia y falta de efectividad del Estado para procesar y
55
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
condenar a los agresores, considera la Comisión que no sólo se viola la
obligación de procesar y condenar, sino también la de prevenir estas prácticas
degradantes. Esa inefectividad judicial general y discriminatoria crea el
ambiente que facilita la violencia doméstica, al no existir evidencias
socialmente percibidas de la voluntad y efectividad del Estado como
representante de la sociedad, para sancionar esos actos.
57. En relación con los incisos c y h del artículo 7, la Comisión debe considerar
las medidas tomadas por el Estado para eliminar la tolerancia de la violencia
doméstica. La Comisión ha llamado la atención positivamente por varias
medidas de la actual administración con ese objetivo, en particular la creación
de Delegaciones especiales de policía, los refugios para mujeres agredidas, y
otras.[19] Sin embargo en este caso emblemático de muchos otros, la ineficacia
judicial, la impunidad y la imposibilidad de obtener una reparación por la
víctima establece una muestra de la falta de compromiso para reaccionar
adecuadamente frente a la violencia doméstica. El artículo 7 de la Convención
de Belem do Pará parece ser una lista de los compromisos que el Estado
brasileño no ha cumplido aún en cuanto a este tipo de casos.
58. Por lo expuesto, la Comisión considera que en este caso se dan las
condiciones de violencia doméstica y de tolerancia por el Estado definidas en
la Convención de Belém do Pará y existe responsabilidad del Estado por la falta
de cumplimiento del Estado a sus deberes establecidos en los artículos 7(b), (d),
(e) (f) y (g) de esa Convención, en relación a los derechos por ella protegidos,
entre ellos, a una vida libre de violencia (artículo 3), a que se respete su vida, su
integridad física, psíquica y moral y su seguridad personal, su dignidad personal,
igual protección ante la ley y de la ley; y a un recurso sencillo y rápido ante los
tribunales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos
(artículos 4(a), (b), (c ) (d), (e), (f) y (g)).
VI. ACTUACIONES POSTERIORES AL INFORME Nº105/00
[…]
VII. CONCLUSIONES
60. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos reitera al Estado de Brasil
las siguientes conclusiones:
1. Que tiene competencia para conocer de este caso y que la petición es
admisible de conformidad con los artículos 46(2)(c) y 47 de la Convención
Americana, y de acuerdo al artículo 12 de la Convención de Belem do Pará,
con respecto a violaciones de los derechos y deberes establecidos en los
artículos 1(1) (Obligación de Respetar los Derechos); 8 (Garantías Judiciales); 24
56
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
(Igualdad ante la Ley) y 25 (Protección Judicial) de la Convención Americana
en relación con los artículos II y XVIII de la Declaración Americana (la
Declaración); así como del artículo 7 de la Convención de Belém do Pará.
2. Que, con fundamento en los hechos no controvertidos y el análisis
expuestos anteriormente, la República Federativa de Brasil es responsable de la
violación de los derechos a las garantías judiciales y a la protección judicial,
garantizados por los artículos 8 y 25 de la Convención Americana en
concordancia con la obligación general de respetar y garantizar los derechos,
prevista en el artículo 1(1) de dicho instrumento, por la dilación injustificada y
tramitación negligente del presente caso de violencia doméstica en Brasil.
3. Que el Estado ha tomado algunas medidas destinadas a reducir el alcance
de la violencia doméstica y la tolerancia estatal de la misma, aunque dichas
medidas no han aún conseguido reducir significativamente el patrón de
tolerancia estatal, en particular a raíz de la inefectividad de la acción policial y
judicial en el Brasil, respecto a la violencia contra la mujer.
4. Que el Estado ha violado los derechos y el cumplimiento de sus deberes
según el artículo 7 de la Convención de Belém do Pará en perjuicio de la señora
Fernandes; y en conexión con los artículos 8 y 25 de la Convención Americana y
en su relación con el artículo 1(1) de la Convención, por sus propios actos
omisivos y tolerantes de la violación inflingida.
VIII. RECOMENDACIONES
61. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos reitera al Estado
brasileño las siguientes recomendaciones:
1. Completar rápida y efectivamente el procesamiento penal del
responsable de la agresión y tentativa de homicidio en perjuicio de la señora
Maria da Penha Fernandes Maia.
2. Llevar igualmente a cabo una investigación seria, imparcial y exhaustiva
para determinar la responsabilidad por irregularidades o retardos injustificados
que impidieron el procesamiento rápido y efectivo del responsable; y tomar las
medidas administrativas, legislativas y judiciales correspondientes.
3. Adoptar, sin perjuicio de las eventuales acciones contra el responsable
civil de la agresión, medidas necesarias para que el Estado asigne a la víctima
adecuada reparación simbólica y material por las violaciones aquí
establecidas, en particular su falla en ofrecer un recurso rápido y efectivo; por
57
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
mantener el caso en la impunidad por más de quince años; y por evitar con ese
retraso la posibilidad oportuna de acción de reparación e indemnización civil.
4. Continuar y profundizar el proceso de reformas que eviten la tolerancia
estatal y el tratamiento discriminatorio respecto a la violencia doméstica contra
las mujeres en Brasil. En particular la Comisión recomienda:
a. Medidas de capacitación y sensibilización de los funcionarios judiciales y
policiales especializados para que comprendan la importancia de no tolerar la
violencia doméstica;
b. Simplificar los procedimientos judiciales penales a fin de que puedan
reducirse los tiempos procesales, sin afectar los derechos y garantías de debido
proceso;
c. El establecimiento de formas alternativas a las judiciales, rápidas y efectivas
de solución de conflicto intrafamiliar, así como de sensibilización respecto a su
gravedad y las consecuencias penales que genera;
d. Multiplicar el número de delegaciones especiales de policía para los
derechos de la mujer y dotarlas con los recursos especiales necesarios para la
efectiva tramitación e investigación de todas las denuncias de violencia
doméstica, así como de recursos y apoyo al Ministerio Público en la preparación
de sus informes judiciales;
e. Incluir en sus planes pedagógicos unidades curriculares destinadas a la
comprensión de la importancia del respeto a la mujer y a sus derechos
reconocidos en la Convención de Belém do Pará, así como al manejo de los
conflictos intrafamiliares,
f. Informar a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos dentro del plazo
de sesenta días contados a partir de la transmisión del presente Informe al
Estado, con un informe de cumplimiento de estas recomendaciones a los
efectos previstos en el artículo 51(1) de la Convención Americana.”
58
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
Caso 2: Informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Informe
de Fondo del caso 12.626 - 4-7-2011. Caso Jessica Lenahan
“INFORME No. 80/11
CASO 12.626
FONDO
JESSICA LENAHAN (GONZALES) Y OTROS
ESTADOS UNIDOS (*)
21 de julio de 2011
Resumen
Jessica Lenahan, víctima de violencia doméstica junto con sus hijas Leslie,
Katheryn y Rebecca Gonzales, de 7, 8 y 11 años de edad, obtuvo de los
tribunales del Estado de Colorado una orden de protección contra su ex
cónyuge y padre de las tres niñas el 21 de mayo de 1999. Durante la noche del
22 y la madrugada del 23 de junio de 1999, al desconocer el paradero de sus
hijas, Jessica Lenahan tuvo ocho contactos con el Departamento de Policía de
Castle Rock, en los que solicitó la intervención de la policía, informando que
poseía una orden de protección contra Gonzales. La respuesta policial fue
pasiva, fragmentada, descoordinada y desprevenida, y no respetó los términos
de la orden de protección otorgada. Esa madrugada, Simon Gonzales llegó en
su camioneta al Departamento de Policía de Castle Rock e inició un
intercambio de disparos con los agentes de la estación, en el curso del cual
resultó herido de muerte. En la camioneta se encontraron los cuerpos sin vida de
las tres niñas.
Jessica Lenahan inició una acción ante el Tribunal Federal de Distrito para el
Distrito de Colorado alegando que el Municipio de Castle Rock y varios
funcionarios policiales habían violado los derechos consagrados en la Cláusula
del Debido Proceso de la XIV Enmienda, con base en aspectos sustantivos y
adjetivos del debido proceso. En cuanto al debido proceso sustantivo, afirmó
que ella y sus hijas tenían derecho a la protección policial contra los daños
causados por su marido. En el ámbito de procedimiento, alegó que era titular
de un derecho adquirido respecto de la implementación de las disposiciones
de su orden de protección y que la negativa arbitraria de los agentes de policía
de Castle Rock de reconocerlo, sin el debido proceso, era violatoria de sus
derechos. También denunció que el municipio no había capacitado
debidamente a sus funcionarios policiales en relación con la ejecución de las
órdenes de protección y que había aplicado una política arbitraria de ignorar el
derecho a la protección policial creado por estas órdenes. El tribunal de distrito
desestimó el caso y, en apelación, un panel de jueces de la Cámara Federal de
59
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
Apelaciones para el Tercer Circuito confirmó parte del fallo y revirtió otra. Esta
decisión fue luego confirmada por el plenario de jueces de dicho tribunal.
Entonces, Lenahan interpuso un recurso ante la Suprema Corte de los Estados
Unidos. Al resolver este caso (Castle Rock v. Gonzales, 545 US 748 -2005-), la
Corte rechazó sus pretensiones, sosteniendo que el derecho de Lenahan al
debido proceso no había sido violado. Decidió que, pese a la ley de arresto
obligatorio de Colorado y a los términos expresos y obligatorios de su orden de
protección, Lenahan carecía de un derecho individual a que la policía
implementara la orden de protección bajo la cláusula del debido proceso.
El 27 de diciembre de 2005, los abogados de la Unión Americana de Libertades
Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) presentaron en nombre de Lenahan y de
sus hijas fallecidas ante la Comisión Interamericana una petición contra los
Estados Unidos por la violación de lo dispuesto en los artículos I, II, V, VI, VII, IX,
XVIII y XXIV de la Declaración Americana.
Estados Unidos afirmó que la respuesta de sus autoridades había sido conforme
a derecho y que los hechos alegados por los peticionarios no estaban
respaldados por las pruebas existentes ni por la información a disposición del
Departamento de Policía de Castle Rock al momento de los hechos. Además,
afirmó que los peticionarios no habían citado ninguna disposición de la
Declaración Americana que imponga a los Estados Unidos una obligación
afirmativa, como el ejercicio de la debida diligencia, para prevenir la comisión
de delitos individuales por actores particulares, como los trágicos y criminales
asesinatos de las hijas de Jessica Lenahan.
En el Informe N° 52/07 del 24 de julio de 2007, la Comisión admitió los reclamos
de los peticionarios bajo los artículos I, II, V, VI, VII, XVIII y XXIV de la Declaración
Americana, y procedió a considerar el fondo de la petición.
INFORME SOBRE EL FONDO
Derecho a la igualdad ante la ley y obligación de no discriminar (art. II),
derecho a la vida (art. I) y derecho a una protección especial (art. VII),
establecidos en la Declaración Americana
La comunidad internacional ha aplicado de forma reiterada el estándar de la
debida diligencia como manera de comprender qué significan en la práctica
las obligaciones de los Estados en materia de derechos humanos, cuando se
trata de violencia cometida contra las mujeres de distintas edades y en distintos
contextos, incluyendo la violencia doméstica. Este principio también ha sido
60
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
crucial para definir las circunstancias en que el Estado puede estar obligado a
prevenir actos u omisiones de particulares y a responder por ellos. Este deber
comprende la organización de toda la estructura estatal –incluyendo el marco
legislativo, las políticas públicas, los órganos encargados de implementar la ley
como la policía y el sistema judicial– para prevenir y responder de forma
adecuada y efectiva a estos problemas. Tanto la Comisión como la Corte
Interamericanas han invocado este principio para pronunciarse en casos y
situaciones de violencia contra la mujer perpetrada por particulares, incluyendo
casos relacionados a los niños.
Los órganos internacionales y regionales de derechos humanos también han
aplicado este principio a casos individuales de violencia doméstica. La
Comisión, por su parte, en el caso de Maria Da Penha Maia Fernandes,
estableció que la obligación de los Estados de actuar con la debida diligencia
necesaria para investigar y sancionar violaciones de los derechos humanos se
aplica a este tipo de casos. Interpretó el alcance del deber de actuar con la
debida diligencia frente a la violencia doméstica en un sentido amplio,
comprendiendo no solo la pronta investigación, procesamiento y sanción de
dichos actos, sino también la obligación de “prevenir estas prácticas
degradantes”. Asimismo, verificó la existencia de un patrón general de
tolerancia estatal e ineficacia judicial hacia casos de violencia doméstica que
promovió su repetición y reafirmó el vínculo estrecho entre el problema de la
violencia contra las mujeres y la discriminación en el contexto doméstico (CIDH,
Informe Nº 54/01, caso 12.051, Maria Da Penha Maia Fernandes (Brasil), Informe
Anual de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) 2001, párr. 55).
En el ámbito de la prevención, la Corte Europea de Derechos Humanos (Corte
Europea o CEDH) y el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la
Mujer (Comité de la CEDAW) han emitido una serie de sentencias y
pronunciamientos encontrando a Estados responsables por fallas en proteger a
víctimas de actos inminentes de violencia doméstica, cuando consideraron que
las autoridades conocían una situación de riesgo real e inmediato para la
cónyuge, sus hijos y/u otros familiares, pero no adoptaron medidas razonables
para proteger a estas personas del daño. Al pronunciarse sobre el aspecto del
“conocimiento”, un hilo conductor de estos pronunciamientos es que las
autoridades estatales ya habían reconocido la existencia de un riesgo para la
víctima y/o sus familiares, pero no actuaron de forma diligente para protegerlos.
El reconocimiento del riesgo involucrado estuvo reflejado en el otorgamiento de
órdenes de protección (Comité de la CEDAW, Opinión sobre la Comunicación
N° 5/2005, Sahide Goekce c. Austria, del 21-7-2004; Comité de la CEDAW,
Opinión sobre la Comunicación N° 6/2005, Fatma Yildrim c. Austria, del 21-7-
61
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
2004), la detención del agresor (CEDH, Branko Tomasic y Otros c. Croacia,
Petición N° 46598/06, del 15-1-2009), la asistencia a la víctima y/o a sus familiares
en la presentación de denuncias (CEDH, Kontrová c. Eslovaquia, Petición N°
7510/04) y el impulso por parte de las autoridades de procesos penales (CEDH,
Opuz c. Turquía, Petición N° 33401/02, del 9-6-2009), en respuesta a los
contactos reiterados de la víctima y/o sus familiares con las autoridades. Este
razonamiento también ha sido aplicado por la Corte Europea en casos en
donde los servicios sociales del Estado ya habían reconocido un riesgo de daño
para niños y niñas abusados en el contexto familiar, y no adoptaron medidas
positivas para prevenir otros abusos (CEDH, E. y otros c. Reino Unido, Petición N°
33218/96; Z y otros c. Reino Unido [GC], Petición N° 29392/95).
En varios de estos casos, los Estados han sido hallados responsables de la
violación del derecho a la vida cuando sus autoridades no adoptaron medidas
razonables para proteger a niños de la violencia doméstica, teniendo como
resultado su muerte, pese a que las autoridades sabían o debían haber sabido
del riesgo existente (CEDH, Kontrová c. Slovakia, cit.; id., Branko Tomasic y otros
c. Croacia, cit.; CIDH, caso González y otras (“Campo Algodonero”) vs. México,
Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas, sentencia del 16-11-2009).
En algunos casos, por ejemplo, los niños fueron asesinados en una situación de
violencia doméstica después de que las autoridades estuvieran al tanto de la
situación de riesgo tras la presentación de una denuncia sobre violencia
doméstica por parte de uno de los progenitores (CEDH, Kontrová, cit.; id., Branko
Tomasic y otros c. Croacia, cit.).
En el análisis de los casos referidos, la Corte Europea ha sentado principios
importantes en relación con el alcance y el contenido de la obligación del
Estado de prevenir actos de violencia doméstica. En ese sentido, ha
considerado que la obligación de protección es de medios y no de resultados,
incurriendo el Estado en responsabilidad cuando no adopta medidas
razonables que tengan un potencial real de alterar el resultado o de atenuar el
daño (CEDH, Opuz c. Turquía, cit., párr. 136; id., E. y otros c. Reino Unido, cit.,
párr. 99). La Corte ha establecido que al adoptar dichas medidas de
protección, las autoridades deben considerar la incidencia de la violencia
doméstica, su carácter oculto y las víctimas frecuentes de este fenómeno, una
obligación que puede ser aplicable aun en casos en que las víctimas han
retirado sus denuncias. Dada la naturaleza de la violencia doméstica, en ciertas
circunstancias, las autoridades pueden tener razones para saber que el retiro de
una denuncia puede reflejar una situación de amenaza de parte del agresor o,
como mínimo, puede ser necesario que el Estado investigue esa posibilidad. Por
último, ha establecido que cuando un Estado no protege a las mujeres de la
62
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
violencia doméstica, esto viola su derecho a la igual protección ante la ley, y
que esta falla no requiere ser intencional (CEDH, Opuz c. Turquía, cit., párr. 191).
El otorgamiento de esta orden de protección refleja un reconocimiento por
parte del Estado del riesgo enfrentado por sus beneficiarios de daño a causa de
actos de violencia doméstica que pueden ser cometidos por la parte restringida
y de la necesidad de protección estatal. Este reconocimiento es
frecuentemente producto de una determinación de una autoridad judicial de
que un beneficiario -una mujer, sus hijos y/u otros familiares- sufrirán daño sin la
protección de la policía. El propio Estado reconoce en sus escritos que ha
adoptado una serie de medidas a nivel federal y estatal para garantizar que las
órdenes de protección sean efectivamente implementadas por la policía, ya
que representan una valoración del riesgo involucrado y una forma de
protección estatal.
Por lo tanto, esta Comisión considera que el reconocimiento por el Estado del
riesgo involucrado en esta situación de violencia doméstica mediante el
otorgamiento de una orden de protección -y los términos de dicha orden- es un
elemento relevante para evaluar las implicaciones de derechos humanos de la
acción o inacción del Estado para responder a los hechos presentados por este
caso y constituye un componente clave para determinar si las autoridades
estatales debieron haber sabido que las víctimas se encontraban en una
situación de riesgo inminente a la violencia doméstica si se violaban los términos
de la orden. Es también un indicio de las medidas que se podían
razonablemente esperar de las autoridades.
Con respecto a la cuestión de las medidas que cabía razonablemente esperar,
el sistema judicial utilizó en la orden un lenguaje que indicaba que los términos
de su ejecución eran estrictos y que las autoridades encargadas de hacer
cumplir la ley eran responsables de implementar esta orden cuando fuera
necesario. Al emplear expresiones imperativas como “arrestará” o “procurará
una orden de arresto”, la orden obligaba a la policía a actuar de forma
diligente para arrestar o para obtener una orden de arresto del agresor ante la
información relativa una causa probable de violación.
A la luz de este reconocimiento judicial de riesgo y de la correspondiente
necesidad de protección, el Estado estaba obligado a asegurar que su
estructura respondiera efectivamente y en forma coordinada para hacer
cumplir los términos de esta orden a fin de proteger de daño a las víctimas. Ello
requería que las autoridades a las que se confió la ejecución de la orden de
protección conocieran de su existencia y sus términos; que entendieran que
una orden de protección representa una determinación judicial de riesgo y
63
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
cuáles eran sus responsabilidades a partir de esta determinación; que
entendieran las características del problema de la violencia doméstica; y que
estuvieran capacitados para responder a informes de posibles violaciones. Una
respuesta adecuada hubiera requerido la existencia de protocolos o directivas
y de capacitación sobre cómo implementar las órdenes de protección, y sobre
cómo responder a llamadas como las realizadas por Lenahan.
Por lo tanto, en este caso, el Departamento de Policía fue puesto en
conocimiento de que existía la orden de protección y, por lo tanto, cabía
razonablemente esperar que examinara detenidamente sus términos para
comprender el riesgo involucrado y sus obligaciones frente a ese riesgo. De
acuerdo con los requisitos de la propia orden, el Departamento de Policía debió
haber investigado de inmediato si se habían violado sus términos y, si mediaba
causa probable de una violación, debería haber arrestado o haber procurado
una orden para arrestar a Simon Gonzales, como se indicaba en la propia
orden. Ello hubiera formado parte de una respuesta coordinada de protección
de parte del Estado, involucrando las acciones de sus autoridades judiciales y
las encargadas en hacer cumplir la ley, como la policía.
Las partes han aportado ante esta Comisión una serie de directrices nacionales
sobre la ejecución de la ley relacionadas con la ejecución de las órdenes de
protección que son instructivas sobre las medidas mínimas que las autoridades
debieron haber adoptado para determinar si la orden examinada había sido
violada. Las directrices de la Asociación Internacional de Jefes de Policía
presentadas disponen que el funcionario policial debe leer la orden en su
totalidad para determinar su posible violación; cuando una víctima no dispone
de una copia de la orden, los funcionarios policiales deben tratar de comprobar
su existencia y cuando no se sabe su paradero, deben tratar de localizar y
arrestar al abusador e incautar las armas de fuego sujetas a prohibiciones del
Estado, territoriales, locales o tribales. Existen algunos factores que los
funcionarios policiales pueden evaluar para determinar el posible riesgo a la
violación de una orden de protección, incluyendo las amenazas de suicidio del
agresor, antecedentes de violencia doméstica y de conducta delictiva
violenta; la separación de las partes, depresión y otras enfermedades mentales,
apego obsesivo a la víctima, y la posesión de armas de fuego o acceso a las
mismas, entre otros. En los casos en que el abusador haya huido de la escena
del crimen, las instrucciones encomiendan a los funcionarios policiales que
determinen si las acciones del abusador justifican su arresto y que sigan el
procedimiento del departamento para lidiar con un sospechoso de naturaleza
criminal que ha huido del lugar de los hechos.
64
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
El Manual de Capacitación para los Agentes del Orden (Law Enforcement
Training Manual) publicado por la Coalición contra la Violencia Doméstica de
Colorado, mencionado por el Estado, ofrece directrices similares para los
funcionarios encargados de hacer cumplir la ley cuando responden a posibles
violaciones de las órdenes de protección, en cumplimiento de la Ley de Arresto
Obligatorio de Colorado. Este Manual señala como vital que la policía esté
entrenada en la compleja dinámica del problema de la violencia doméstica
para responder adecuadamente a los llamados de las víctimas. Por ejemplo, las
tácticas de los agresores para controlar a la víctima pueden incluir el abuso de
sus hijos, dado que a menudo son lo más importante para la víctima. El Manual
destaca factores que cuando están presentes pueden apuntar a un mayor
riesgo y probabilidad de violencia que resulte en muerte para la víctima y sus
familiares, como: la separación o el divorcio de las partes; la posesión obsesiva
de parte del agresor; amenazas de cometer suicidio; el otorgamiento de
órdenes de protección o restricción; depresión del agresor; antecedentes
anteriores de conducta delictiva de parte del abusador; incidentes
relacionados con acoso; y acceso del agresor a armas de fuego. Asimismo,
indica que los funcionarios policiales no deben basar su evaluación del posible
carácter letal en el tono o conducta de la víctima, ya que puede no
corresponder a la gravedad de la situación y ser producto de las relaciones de
poder desiguales intrínsecas de la violencia doméstica.
En base a un examen exhaustivo del expediente, esta Comisión considera que
el Departamento de Policía de Castle Rock no adoptó las medidas
mencionadas de investigación con la diligencia requerida y sin demora. Su
respuesta puede caracterizarse como fragmentada, descoordinada y
desprevenida, consistiendo en medidas que no produjeron una determinación
comprehensiva de si los términos de la orden de protección examinada habían
sido violados.
Sobre la base de estas consideraciones, la Comisión concluye que, aunque el
Estado reconoció la necesidad de proteger a Jessica Lenahan y Leslie, Katheryn
y Rebecca Gonzales de la violencia doméstica, no cumplió con su deber de
actuar con la debida diligencia. El aparato del Estado no estaba debidamente
organizado, coordinado y listo para proteger a estas víctimas de violencia
doméstica mediante la implementación adecuada y efectiva de la orden de
protección en cuestión, fallas en la protección que constituyeron una forma de
discriminación violatoria del artículo II de la Declaración Americana.
Estas fallas sistémicas son particularmente graves al producirse en un contexto
en donde ha existido un problema histórico en la ejecución de las órdenes de
protección, situación que ha afectado desproporcionadamente a las mujeres -
65
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
especialmente a las que pertenecen a minorías étnicas y raciales, y a grupos de
bajos ingresos-, ya que constituyen la mayoría de los titulares de las órdenes de
protección. Dentro de este contexto, existe también una gran correlación entre
el problema de la violencia doméstica y el abuso de niños, agravado durante la
ruptura de un matrimonio o relación de pareja. Aunque la Comisión reconoce
los esfuerzos legislativos y programáticos de los Estados Unidos para abordar el
problema de la violencia doméstica, estas medidas no fueron suficientemente
puestas en práctica en el presente caso (CIDH, Informe de Fondo, Maria Da
Penha Maia Fernandes (Brasil), cit., párr. 57).
Todos los Estados tienen una obligación legal de proteger a las mujeres de la
violencia doméstica, problema ampliamente reconocido por la comunidad
internacional como una grave violación de los derechos humanos y una forma
extrema de discriminación. Esto es parte de su obligación legal de respetar y
garantizar el derecho a la no discriminación y a la igual protección ante la ley.
En principio, esta obligación de ejercer la debida diligencia se aplica a todos los
Estados miembros de la OEA. Los deberes de los Estados de proteger y
garantizar los derechos de las víctimas de violencia doméstica deben también
implementarse en la práctica. Como lo ha establecido la Comisión en el
pasado, en el cumplimiento de sus deberes, los Estados deben tener en cuenta
que la violencia doméstica es un problema que afecta
desproporcionadamente a las mujeres, al constituir la mayoría de las víctimas
(CIDH, Informe de Fondo, No. 54/01, Maria Da Penha Maia Fernandes (Brasil),
cit., párr. 479). Los niños también son con frecuencia testigos, víctimas y
ampliamente perjudicados por el fenómeno. Las órdenes de protección son
vitales para garantizar la obligación de la debida diligencia en los casos de
violencia doméstica. A menudo son el único recurso del cual disponen las
mujeres víctimas y sus hijos para protegerse de un daño inminente. Sin embargo,
solo son efectivas si son implementadas con diligencia.
En el caso de Leslie, Katheryn y Rebecca Gonzales, la inacción de los Estados
Unidos al no organizar adecuadamente su estructura estatal para protegerlas
de la violencia doméstica no solo fue discriminatoria, sino que también
constituyó una violación de su derecho a la vida, consagrado en el art. I, y de su
derecho a una protección especial como niñas, establecido en el art. VII de la
Declaración Americana. Como ocurre con otras obligaciones contenidas en la
Declaración Americana, los Estados no solo deben garantizar que una persona
no sea privada arbitrariamente de su vida, sino que también tienen la
obligación positiva de proteger y prevenir violaciones de este derecho
mediante la creación de las condiciones necesarias para su garantía. En el
caso de Leslie, Katheryn y Rebecca Gonzales, el Estado tenía un deber
66
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
reforzado de actuar con la debida diligencia para protegerlas de daño y de
privaciones de su vida por su edad y su sexo, con medidas especiales de
cuidado, prevención y garantía. El reconocimiento por el Estado del riesgo de
daño y de la necesidad de protección -mediante el otorgamiento de una
orden de protección que las incluía como beneficiarias- tornaba aún más
crítica la implementación adecuada de esta medida de protección.
El deber del Estado de aplicar la debida diligencia para actuar en forma
expedita a fin de proteger a las niñas de la violación de su derecho a la vida
requiere que las autoridades encargadas de recibir las denuncias de personas
desaparecidas tengan la capacidad de entender la gravedad del fenómeno
de la violencia perpetrada contra ellas y de actuar de inmediato. En este caso,
la policía parece haber asumido que las hijas de Jessica Lenahan y su amiga
estarían en una situación segura con Simon Gonzales por ser el padre de Leslie,
Katheryn y Rebecca. Existe un amplio reconocimiento internacional del vínculo
estrecho entre la violencia doméstica y la violencia fatal contra los niños
perpetrada por los padres, y los funcionarios del Departamento de Policía de
Castle Rock debieron haber sido capacitados en relación con este vínculo. Los
funcionarios policiales también debieron haber sido conscientes de que las
niñas estaban expuestas a un riesgo aún mayor de violencia en razón de que
sus padres estaban separados, de los esfuerzos de Simon Gonzales por
mantener contacto con Jessica Lenahan y de sus antecedentes penales.
Además, esta Comisión no conoce de protocolos y/o directrices que existieran
al momento de los hechos para orientar a los funcionarios encargados sobre el
modo de responder a denuncias de niños desaparecidos en el contexto de la
violencia doméstica y de órdenes de protección. La respuesta de los
funcionarios policiales a lo largo de la noche fue descoordinada y no
conducente a determinar si Simon Gonzales había violado los términos de la
orden de protección.
Como parte de sus conclusiones, esta Comisión observa que, cuando un Estado
otorga una orden de protección, ello tiene implicaciones de seguridad para la
mujer que solicitó dicha orden, para sus hijos e hijas, y sus familiares. Las órdenes
de protección pueden agravar el problema de la violencia derivada de la
separación, dando lugar a represalias del agresor contra la mujer y sus hijos,
problema que incrementa la necesidad de que las víctimas reciban protección
legal del Estado, luego de que se imparte una orden de este tipo. Jessica
Lenahan declaró ante la Comisión cómo desistió de adoptar otras medidas
para localizar a sus hijas esa noche pensando que el Estado haría más para
protegerlas, dado que tenía una orden de protección.
67
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
Esta Comisión observa con particular preocupación la insensibilidad
demostrada hacia Jessica Lenahan en algunos de los comentarios de la policía
a sus llamadas durante la noche del 22 de junio y la madrugada del 23 de junio,
considerando que en sus contactos ella demostraba preocupación por el
bienestar de sus hijas. Por ejemplo, y como se señaló antes, cuando Jessica
Lenahan llamó al Departamento de Policía por tercera vez, a las 9:57 p.m., para
denunciar que sus hijas todavía no habían regresado a su casa, la funcionaria
que atendió la llamada le dijo que esperaba que ella y Simon Gonzales
hubieran hecho algún arreglo, porque “es un poco ridículo asustarnos y
hacernos pensar que las niñas desaparecieron”. Sus súplicas a la policía de
adoptar acciones de búsqueda se tornaron más angustiantes a medida que
avanzaba la noche. La Comisión destaca que esta forma de maltrato
incrementa la desconfianza de las mujeres y de sus familiares en que la
estructura del Estado puede realmente protegerlas de daño, lo que reproduce
la intolerancia social frente a estos actos (v. CIDH, Acceso a la justicia para
mujeres víctimas de violencia en las Américas, OEA/Ser. L/V/II. doc.68, del 20-1-
2007, párrs. 172/180). Esta Comisión también subraya el principio
internacionalmente reconocido de que los funcionarios encargados de hacer
cumplir la ley “respetarán y protegerán la dignidad humana y mantendrán y
defenderán los derechos humanos de todas las personas en el cumplimiento de
sus funciones” (CIDH, Acceso a la justicia para mujeres víctimas de violencia en
las Américas, cit., párr. 134).
Esta Comisión reitera que la inacción del Estado ante casos de violencia contra
las mujeres fomenta un ambiente de impunidad y promueve la repetición de la
violencia, “dado que la sociedad no ve pruebas de la voluntad del Estado,
como representante de la sociedad, de adoptar medidas efectivas para
sancionar tales actos” (CIDH, Maria Da Penha Fernandes (Brasil), cit., párr. 56).
Además, observa que las obligaciones del Estado de proteger a Jessica
Lenahan y a sus hijas de la violencia doméstica no concluyeron esa noche, sino
que comprenden el ofrecer a Jessica Lenahan un recurso para cuestionar estas
fallas e investigar las circunstancias de la muerte de Leslie, Katheryn y Rebecca
Gonzales.
En base a estas consideraciones, esta Comisión sostiene que la falla sistemática
de los Estados Unidos de ofrecer una respuesta coordinada y efectiva para
proteger a Jessica Lenahan y a Leslie, Katheryn y Rebecca Gonzales de la
violencia doméstica constituyó un acto de discriminación, en menoscabo de su
obligación de no discriminar y una violación de su derecho de garantizar la
igualdad ante la ley bajo el art. II de la Declaración Americana. La no adopción
68
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
por parte del Estado de medidas razonables para proteger la vida de las tres
niñas constituyó además una violación de su derecho a la vida, consagrado en
el art. I de la Declaración Americana, en relación con su derecho a una
protección especial, contenido en el art. VII del mismo instrumento.
Derecho a la protección judicial dispuesto en el artículo XVIII
Sobre la base de las consideraciones de hecho y de derecho presentadas y
habiendo examinado las pruebas y los argumentos presentados por las partes
en el curso del trámite del presente caso, esta Comisión concluye que el Estado
no actuó con la debida diligencia para proteger a las tres niñas de la violencia
doméstica, en menoscabo de su obligación de no discriminar y de garantizar la
igual protección ante la ley, conforme al art. II de la Declaración Americana. El
Estado tampoco adoptó medidas razonables para prevenir sus muertes, en
violación de su derecho a la vida, consagrado en el art. I de la Declaración
Americana, conjuntamente con su derecho a una protección especial como
niñas, consagrado en el art. VII de la Declaración Americana. Por último, cabe
destacar que el Estado violó el derecho a la protección judicial de Jessica
Lenahan y de sus familiares, establecido en el art. XVIII de la Declaración
Americana.
Esta Comisión carece de información suficiente para concluir que se violaron los
arts. V y VI. En cuanto a los arts. XXIV y IV de la Declaración Americana,
considera que los reclamos relacionados con estas disposiciones fueron
abordados en el contexto del art. XVIII de la Declaración Americana.
Recomendaciones
Sobre la base del análisis y las conclusiones respecto del presente caso, la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos recomienda a Estados Unidos:
1. Emprender una investigación seria, imparcial y exhaustiva con el objetivo de
determinar la causa, hora y lugar de las muertes de Leslie, Katheryn y Rebecca
Gonzales, e informar debidamente a sus familiares del curso de la investigación.
2. Realizar una investigación seria, imparcial y exhaustiva de las fallas sistémicas
que ocurrieron en relación con la ejecución de la orden de protección de
Jessica Lenahan como garantía de no repetición, incluyendo una investigación
para determinar las responsabilidades de los funcionarios públicos por violar la
legislación del estado y/o federal, y sancionar a los responsables.
69
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
3. Ofrecer una plena reparación a Jessica Lenahan y a sus familiares,
considerando su perspectiva y necesidades específicas.
4. Adoptar una legislación con medidas integrales a nivel federal y estatal, o
reformar la legislación vigente, para reforzar el carácter obligatorio de las
órdenes de protección y otras medidas de seguridad para proteger a las
mujeres de actos de violencia inminentes y crear mecanismos de
implementación efectivos. Estas medidas deben ir acompañadas de suficientes
recursos destinados a fomentar su implementación, de una reglamentación
adecuada para garantizar su aplicación, de programas de capacitación para
los funcionarios policiales y judiciales involucrados, y del diseño de protocolos y
directivas modelo que los departamentos de policía de todo el país puedan
usar como guía.
5. Adoptar una legislación con medidas integrales a nivel federal y estatal, o
reformar la legislación vigente, a efectos de incluir medidas de protección de
los niños en el contexto de la violencia doméstica. Estas medidas deben ir
acompañadas de suficientes recursos destinados a fomentar su
implementación; de una reglamentación adecuada para garantizar su
implementación; de programas de capacitación para los funcionarios policiales
y judiciales involucrados; y del diseño de protocolos y directivas modelo que los
departamentos de policía de todo el país puedan usar como guía.
6. Continuar adoptando políticas públicas y programas institucionales
encaminados a reestructurar los estereotipos de las víctimas de la violencia
doméstica y a promover la erradicación de los patrones socioculturales
discriminatorios que impiden que las mujeres y los niños cuenten con una plena
protección frente a actos de violencia doméstica, incluyendo programas para
capacitar a los funcionarios públicos de todas las ramas de la administración de
justicia y de la policía, y programas comprehensivos de prevención.
7. Diseñar protocolos, a nivel federal y estatal, en los que se especifiquen los
componentes adecuados de la investigación que debe realizar la policía en
respuesta a un informe de niños desaparecidos en el contexto de una denuncia
de violación de una orden de protección.”
70
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
RESUMEN DE LA UNIDAD II
El caso María Da Penha constituye un caso emblemático de
violencia de género en la Región en la que se determina la
inacción de las autoridades estatales para administrar justicia. En
él se acoge el principio de debida diligencia como un deber
estatal para prevenir, investigar y sancionar la violencia contra la
mujer. El caso Jessica Lenahan gira en torno a las mismas
vulneraciones cometidas (EEUU) por el incumplimiento del
principio de debida diligencia, esta vez para la ejecución de
órdenes de protección y otras medidas de seguridad para
proteger a las mujeres de actos de violencia inminentes, lo que
constituye una forma de discriminación, y una negación del
derecho a la igual protección ante la ley.
71
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
AUTOEVALUACIÓN
2. ¿ En qué consiste el principio de debida diligencia y cuál ha
sido su abordaje en el sistema interamericano de protección?
_____________________________________________________________
_____________________________________________________________
_________________________________________________________
2.- ¿Qué implica la obligación de respetar por partes de los
Estados?
_______________________________________________________________
_______________________________________________________________
______________________________________________________________
3. ¿Cómo deben interactuar los principios de igualdad y no
discriminación y de debida diligencia frente a la violencia de
género?
________________________________________________________________
________________________________________________________________
___________________________________________________________
72
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
LECTURAS
Lecturas Obligatorias:
1) CIDH. Estándares jurídicos vinculados a la igualdad de género y a
los derechos de las mujeres en el sistema interamericano de
derechos humanos: desarrollo y aplicación. OEA/Ser.L/V/II.143
Doc. 60, 3 noviembre 2011. Original: Español. Pág. 05-75.
https://www.oas.org/es/.../mujeres/.../estandares%20juridicos.pdf
2) AA.VV. Protocolo para la investigación de casos de violación
sexual en conflicto armado interno. Instituto de Defensa Legal,
Lima, 2010. DEMUS. Para una justicia diferente. Violencia Sexual en
conflictos armados. Lima, Editorial Línea Andina, 2009. Pág. 15-48.
www.idl.org.pe/sites/default/files/publicaciones/.../libroprotocolo_
0.pdf
3) Arduino, Ileana y Sánchez, Luciana. Proceso Penal Acusatorio y
Derechos Humanos de las Mujeres. En: Una Agenda para la
equidad de género en el sistema de justicia. Compilación:
Marcela V. Rodríguez Raquel Asensio. Investigación: Mariana
Álvarez, Paola Bergallo, Romina Faerman, Patricia Rodríguez
Bernal. Editorial: Editores del Puerto, pág. 59-115.
4) Barranco, Avilés, M.del Carmen. Diversidad de situaciones y
universalidad de los derechos. Universidad Carlos III de Madrid,
Dykinson, Madrid, 2010.
(Disponible en el anexo de lecturas).
73
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
UNIDAD III
FEMINICIDIO
74
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
PRESENTACIÓN
Esta Unidad desarrolla los fundamentos del delito de feminicidio, sus orígenes
como concepto y el tratamiento que realiza hace la legislación comparada
Regional sobre el asesinato de mujeres. Asimismo, desarrolla la investigación en
casos de feminicidio y la valoración de pruebas a partir del Modelo de
Protocolo Latinoamericano de Investigación de las Muertes Violentas de Mujeres
por Razones de Género formulado por Naciones Unidas (ONU Mujeres). Para tal
efecto, se analizas dos sentencias, una emitida por el Poder Judicial del Cono
Norte de Lima, en el delito de violación sexual de menor de edad seguida de
muerte. De otro lado, se analiza una sentencia de la Corte Interamericana de
Derechos Humanos en el caso denominado “Campo Algodonero”.
PREGUN TAS GUÍA
1. ¿Cómo calza el delito de feminicidio en la perspectiva de
género?
2. ¿Trasgrede el tipo penal de feminicidio el principio de
igualdad?
3. ¿Qué medios probatorios se deben tomar en cuenta para
determinar la comisión de un delito de feminicidio?.
4. ¿El sujeto activo en el tipo penal de feminicidio siempre debe
ser un hombre?
75
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
1. Sentencias del emitidas por el Poder Judicial recomendadas.
Caso 1: Sentencia de la Segunda Sala Penal de Procesados en Cárcel. Exp. 113-
2010.
“CORTE SUPERIOR DE JUSTICIA DE LIMA NORTE
SEGUNDA SALA PENAL DE PROCESADOS EN CARCEL
EXPEDIENTE N° 113-2010
SENTENCIA Nº
Establecimiento Penitenciario de Lurigancho, veinticinco de noviembre del año
dos mil once.-
VISTOS: En Audiencia Privada el proceso seguido contra FRANCISCO JAIRO
RETUERTO MORENO –identificado con DNI número 46450997, natural de Lima,
nacido el 26 de octubre de 1989, soltero, hijo de don Víctor Artidoro y de
doña Delfina- por el delito contra LA VIDA, EL CUERPO Y LA SALUD –HOMICIDIO
CALIFICADO - ASESINATO-, y por delito CONTRA LA LIBERTAD SEXUAL –
VIOLACIÓN SEXUAL DE MENOR SEGUIDA DE MUERTE en agravio de menor de
iniciales L.R.R.
RESULTA DE AUTOS: Que, estando al Atestado Policial número 02-2010-DIRINCRI-
PNP/DIVINHOM-DEPINHOM-E2, de folios dos a siguientes, la señora Fiscal
Provincial de la Tercera Fiscalía Provincial Penal de Condevilla del distrito judicial
de Lima Norte, formaliza denuncia penal de folios cincuenta y ocho a sesenta, a
mérito de dicha denuncia la señora Jueza del Quinto Juzgado Especializado en
lo Penal abre instrucción mediante resolución de fecha siete de enero del dos
mil diez, que obra a folios sesenta y dos a sesenta y cinco; tramitada la causa
conforme a su naturaleza y a las normas procesales adecuadas, vencido el
término de instrucción, el Señor Fiscal Provincial emite su dictamen y el señor
Juez Penal su Informe Final; elevado los actuados al Superior Jerárquico y
remitidos a la Fiscalía, el señor Fiscal Superior emitió su Acusación Escrita y el
Colegiado emite el Auto Superior de Enjuiciamiento, señalándose fecha y hora
para la verificación del acto oral, que se desarrolló como constan en las actas
respectivas, donde se escuchó la requisitoria oral, los alegatos de la defensa
técnica y la defensa material; y, planteadas, discutidas y votadas que fueron
las cuestiones de hecho, corresponde emitirse la sentencia respectiva; y,
CONSIDERANDO:
76
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
PRIMERO: Imputación al acusado
1.1.- Hecho imputado:
Se incrimina al procesado FRANCISCO JAIRO RETUERTO MORENO haber
privado de la vida a la agraviada identificada con las iniciales L.R.R., en el
interior de su domicilio, sito en el Jirón Ayacucho N° 4182 Distrito de San Martín
de Porres - Lima, lugar a donde condujo a la agraviada, al parecer, después de
abordarla en inmediaciones de la Academia PAMER de la Av. Arequipa, y
estando al interior de su domicilio, le infirió a la afectada una serie de golpes
contundentes que le produjo graves lesiones en la cabeza, tórax, cuello y
extremidades superiores e inferiores, teniendo además acceso carnal
violentamente vía vaginal y anal, para finalmente provocar su muerte mediante
asfixia por estrangulación, tal como se describe en el informe pericial de
necropsia. Acto seguido el procesado ocultó el cadáver en el inmueble referido
hasta el día siguiente.
Los hechos ocurrieron entre las 18:00 horas del 05 de enero y las 12:00 horas del
día 06 de enero del 2010.
1.2.- Calificación jurídica:
El hecho expuesto ha sido tipificado por el Ministerio Público en concurso ideal a
los tipos penales contenidos en el artículo 106 (tipo base) concordante con el
inciso 3 del artículo 108 e inciso 3 del artículo 173, concordante con el artículo
173 A del código penal por haber procedido con crueldad para tener acceso
carnal con una menor de 16 años y provocarle la muerte.
1.3.- Petición penal:
El Ministerio Público ha solicitado se le imponga al acusado CADENA PERPETUA y
el pago de cincuenta mil nuevos soles por concepto de reparación civil a favor
de los herederos legales de la víctima.
SEGUNDO: Declaraciones obrantes en el expediente
2.1. El procesado ha emitido las siguientes declaraciones.
a. A folios 29 aparece la entrevista realizada al procesado con la presencia de
abogado y representante del Ministerio Público el 06 de enero del 2010. Aquí
sostiene que a eso de las 18:30 horas del 05 de enero del 2010 tres sujetos lo
interceptaron cuando se encontraba con la menor desplazándose por la
avenida Arequipa, llevándolos a una habitación por inmediaciones de la Plaza
Bolognesi. Señala que de los tres sujetos, dos eran menores de edad, quienes lo
encañonaron con un arma de fuego obligándolo a que asfixiara a su
enamorada y a meterle la mano en la boca mientras con la otra la seguía
77
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
asfixiando. Afirma que luego le puso un trapo y que finalmente los sujetos
empezaron a golpear a la menor en el piso.
b. A folios 19 obra su declaración policial (07 de enero del 2010), prestada con
la presencia del representante del Ministerio Público y abogado defensor. Allí de
manera enfática el procesado refiere que la agraviada fue su enamorada y
que la mamá de ésta no estaba de acuerdo con las relaciones existentes.
Confiesa ser “el autor del homicidio de la adolescente L.R.R. (16), ocurrido el
05ENE2010, a horas 18:30 aprox., en el interior de mi domicilio”, y describe los
pormenores de la muerte de la menor, desde su recojo en la Academia Pamer
hasta su estrangulamiento en su casa. La narración dada por el procesado es
puntual, específica y detallada.
El acusado señala que horas después del homicidio de la víctima (estrictamente
siete horas y treinta minutos después) llamó a su madre y le dijo que se sentía
mal y que le dolía todo el cuerpo.
En este relato el acusado informa que terminó la relación con la víctima porque
ésta quería culminar con la relación sentimental.
c. Similar versión a la expuesta en el párrafo precedente brinda el procesado en
la diligencia de Reconstrucción de Hecho.
d. En el juicio oral, modificando en algo su dicho, señaló que el 05 de enero del
2010 fue a buscar a la procesada a la academia para dirigirse a su casa. Allí,
en la entrada del inmueble del procesado, la víctima le dijo que él la estaba
engañando con otra persona. A pesar que él negó ese hecho, empezaron a
discutir, no obstante sus protestas de amor. El acusado sostiene que la víctima le
propinó una cachetada, a la cual él respondió.
Indicó también que entonces perdió el control y la ahorcó con la mano
derecha. Aseguró que en la casa estaban su papá y su hermano, a dos
habitaciones de donde estaba él. Asimismo mencionó que al día siguiente le
contó a su mamá sobre la muerte de la menor, diciéndole que lo habían
obligado a matarla.
El acusado también señaló, a la pregunta del abogado de la parte civil, que no
perdió el conocimiento, sino sólo el control de sus actos y que la victima trató de
defenderse y lo golpeó con arañazos y manazos.
78
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
Igualmente indicó que en el momento de los hechos su ira era tan grande que
no pudo controlarse, dándose cuenta de lo que había hecho cuando cayó
encima de ella. Contrariando, expresiones anteriores, aseguró que le puso un
trapo en la boca, porque le empezó a salir sangre de su boca. Dijo: “le
comenzó a salir sangre cuando le comencé a chancar el pecho, no le dije
nada a nadie, porque no sabía cómo decirle a mis padres”.
Ante las preguntas del Director de Debates informó que eran enamorados con
la víctima desde el 23 de octubre del 2008. Refirió también que conocía a la
mamá de la víctima, y que ella no quería que existiera esta relación porque la
niña estaba estudiando. La mamá decía –asegura el acusado- que no era
correcto que ella tan joven tuviera enamorado. Asegura que le contó a la
víctima lo que decía la mamá y quedaron de acuerdo en no separarse.
También sostuvo que la victima pensó que la estaba engañando, pero que
nunca habían terminado, ni jamás mencionó que quería matarla. Responde
que se cambió la ropa, incluso el calzoncillo, porque estaba sudado. También
informó que después de la muerte de la victima comió, pero eso ocurrió porque
su mama lo obligó. Cuando se fue al internet no hizo nada, salvo abrir Hi y ver
fotos que tenia con la menor, por lo que se sintió deprimido y se puso a llorar,
razón por lo que la gente le preguntó por qué lloraba.
Finalmente, sostuvo que cuando él la golpeó “ella se amargó más y le dijo: así
dices que me amas, por qué me levantas la mano maldito imbécil” por lo que
comenzó a golpearlo en la cara y en el cuerpo, con la mano cerrada, razón por
la cual la cogió de la espalda, de sus manos y le dijo que se calmara. Fue en
ese instante donde la víctima le mordió la mano “y es allí cuando ella me saca
sangre, y cuando veo mi sangre yo me desespero”.
2.2. Declaración de Betty Luz Ramos Prieto, madre de la víctima
a. A folios 25 obra la manifestación policial de la madre de la víctima. Allí dice
que conoció al procesado porque éste fue a pedirle que consintiera la relación
de enamorados que mantenía con su hija. Este pedido lo hizo personalmente y
luego por Messenger.
Luego, en relato extenso, la madre de la víctima señala que el 5 de enero del
2010 al desaparecer su hija por la tarde fue a buscarla, primero a la casa del
procesado y luego al internet, lugar donde se encontraba el acusado, y que
éste le respondió de manera fría que hace un tiempo que no sabía nada de
ella. Asimismo que a las 02:00 horas del día siguiente puso la denuncia de
desaparición de su hija y a las 11:30 llamó a la casa de Francisco Jairo
79
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
Retuerto Moreno y le contestó un hombre que dijo ser su papá que le indicó que
su hija se había visto con Jairo en la tarde por la Av. Arequipa y que estaba mal.
Luego, al ir a la comisaría de Barboncitos le comunicaron que su hija estaba
muerta.
Al ser preguntada acerca de quién supuestamente sería el autor del crimen y
los motivos de este ella indicó que sería Francisco Jairo Retuerto Moreno ya
que cuando revisó el diario de su hija se enteró que ella se alejaba de él porque
el acusado quería tener relaciones sexuales con ella y ella no quería. Además
Francisco Jairo Retuerto Moreno le había amenazado con cortarle la cara si es
que ella se metía con otro muchacho.
b. En el juicio oral la madre de la menor ratificó su dicho y describió de manera
detallada todo lo que hizo entre el 05 de enero (fecha de desaparición de su
hija) hasta el 06 de enero (en que supo que había fallecido.
Es un relato preciso y claro que el Colegiado tendrá en cuenta en rubro
posterior.
2.3. Otras declaraciones:
a. Acta de Entrevista Personal a Karin Velásquez Torres
La testigo señaló ser vecina y conocer al acusado) y Lizeth (la víctima) por ser
del barrio. Sabe por su hijo que ellos eran enamorados, pero su hijo Stephe le
contó que habían terminado la relación, por lo que le extrañó verlos ingresar
juntos al domicilio de Francisco Jairo Retuerto Moreno, aproximadamente a las
18:10 horas.
A folios 801 concurre al juicio oral señalando que vio que la víctima ingresaba
por el jirón Ayacucho.
b. Acta de Entrevista personal a Héctor Ferrer López
En diligencia realizada con el representante del Ministerio Público, el testigo
señaló que fue contactado por la familia para brindar asesoría legal a Francisco
Jairo Retuerto Moreno, siendo que éste le explicó que había secuestrado por
tres sujetos y obligado a dar muerte a la agraviada, pues fue amenazado con
hacerle perder la vida y la de sus padres. Además indicó que los tres
secuestradores llevaron el cuerpo hasta su casa y lo colocaran en el interior.
Las expresiones fueron reiteradas en su declaración testimonial.
80
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
c. Acta de Entrevista Personal de Karina Bonifacio Moreno
Refirió que fue llamado por los padres de Francisco Jairo Retuerto Moreno
quienes le brindaron la información reseñada en el párrafo precedente. Ella
misma no escucho al procesado brindar la información.
La misma versión brinda en su declaración testimonial.
d. Acta de Entrevista personal de Delfina Moreno Milla
La madre del procesado narró que la mamá de Lizeth fue a buscarla para
preguntar por su hija, entonces se fueron a buscar a Francisco Jairo Retuerto
Moreno en internet, quien negó que la hubiera visto. Lo notó preocupado.
Señaló que a las 4 a 6 de la mañana vio medio desmayado a su hijo y que éste
le dijo que le dolía todo el cuerpo.
Las mismas expresiones las refirió en su declaración testimonial.
En el debate oral, a folios 764, declaró que su hijo no quería comer y que por
eso ella le tuvo que dar el plato. Ratificó que la mamá de la víctima fue a
buscarla en la noche, que a las cuatro de la mañana lo vio a Francisco Jairo
Retuerto Moreno como tieso, que su hijo le dijo a las siete de la mañana que
Lizeth estaba muerta y que ahí llamaron al abogado.
e. Declaración del testigo Víctor Artidoro Retuerto
El testigo es el padre del procesado. Sostuvo que el día del evento delictivo se
encontraba en el domicilio, que no escuchó gritos y que él tiene las llaves de la
casa por lo que nadie puede entrar si es que él no está.
Afirmó que a las cuatro de la mañana del seis de enero su esposa lo llama para
decirle que Francisco Jairo Retuerto Moreno tenía un ataque, que parecía que
estaba con un ataque epiléptico, por lo que lo reanimaron y le trajo agua
caliente y como quiera que se recuperó no lo llevaron al hospital porque
Francisco Jairo Retuerto Moreno no quería.
Señaló que se enteró que su hijo había matado a la chica a las siete de la
mañana, habiéndole recriminado a éste cuando se enteró. Asegura que
Francisco Jairo Retuerto Moreno quería entregarse, pero que fueron a buscar a
un abogado. Afirmó que le dijo a la mamá de la víctima que vaya a la
Comisaría de Barboncitos. Indicó que su hijo comió en la noche porque su
mamá le exigió que coma, el ataque que sufrió fue la primera vez.
81
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
f. Declaración de Franco Guiliano Retuerto Moreno
Se trata del hermano del acusado. Expuso que Francisco Jairo Retuerto
Moreno no tenía hambre, señaló que entre la sala y el garaje hay una distancia
de tres metros y que la víctima le decía cuñado. Señaló, además, que no tiene
llave para entrar.
TERCERO: Documentos y análisis periciales
a. A folios 28 corre el Formato de levantamiento de cadáver.
b. A folios 45 aparece el Acta de recepción de prenda de vestir. Allí se informa
que se encontró la trusa amarilla del procesado aún húmeda.
c. A folios 92 obra la Partida de Nacimiento de la menor agraviada. Ella indica
que había nacido el 01 de octubre de 1999, por lo que al momento de su
muerte tenía 16 años de edad.
d. A folios 103 a 117 se encuentra el Informe Pericial de necropsia. El documento
concluye que la víctima falleció por asfixia mecánica por estrangulación por
elemento constrictor. El Informe concluye:
“Durante el examen macroscópico externo se aprecian múltiples contusiones a nivel
de cabeza, cara, cuello y tórax, así como en extremidades superiores e inferiores.
Llamando la atención un sangrado que presentaba a nivel perineal, así como las
lesiones ungueales múltiples que presentaba en el cuello, especialmente en el lado
izquierdo y una gran lesión contusa en el derecho”.
“Al examen macroscópico de genitales se aprecian lesiones traumáticas himeneales
compatibles con una desfloración reciente, pero efectuadas con violencia, similar
apreciación se puede ver en región anal”.
“Durante el examen macroscópico interno se aprecia flexibilidad excesiva de vértebra
cervicales, así como lesiones en vasos, músculos y órganos del cuello, especialmente
en el lado derecho, al examen de órgano traqueo laríngeo se aprecia que presenta
equimosis atípicas a una comprensión, pues tenía una equimosis en banda por toda la
epiglotis originada por la acción de algún elemento externo no identificado”.
“Se concluye que la muerte de la menor se debió a una asfixia mecánica, siendo
mayores las evidencias a una asfixia por sofocación externa”.
82
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
El Protocolo fue ratificado por el perito Juan Hugo Apaza Pino a folios 425. Allí el
perito menciona que “todo lo referido de las lesiones externas, las lesiones
encontradas a nivel de cuello producto del estrangulamiento y las lesiones
vaginales y anales están referida(s) en el tiempo aproximado de muerte que son
de dieciocho a veinticuatro horas”.
Además agregó que “en el caso de la occisa hay lesiones paragenitales y
extragenitales e inclusive de tipo digitiforme es decir hechos con las manos a
nivel de fosa iliaca, a nivel de muslo”. Todas las lesiones fueron antes de la
muerte.
Asimismo menciona que las erosiones existentes indican que las lesiones fueron
hechas en cuestión de horas.
Posteriormente, a folios 470, aparece la ratificación del médico legista Saúl
Gerardo Takuda Sagastegui. El perito refiere que las lesiones a nivel perineal,
himen y vaginal presentan signos vitales, “lo que implica que fueron hechos
durante en vida”. Igualmente, refiere que pueden presentarse lesiones en
relaciones consentidas, tanto en la región himeneal como anal, “pero éstas son
característicamente leves o escasas. En este caso –asegura el médico- se
describe abundante lesiones tanto el himen, introito vaginal, región anal y
extragenitales que orientan a hechos efectuados con violencia”.
e. A folios 118 aparece la Partida de defunción de la menor.
f. A folios 152 aparece el Dictamen de Inspección criminalística. El lugar de
inspección fue el Jirón Ayacucho 4182 – Condevilla - San Martín de Porras. Se
señala que en el depósito del inmueble multifamiliar se observa una moto, dos
bicicletas montañeras, un juego de sapo, mangueras, potes de pinturas, bolsas
grandes con papeles en desuso, etc. Detrás de las bolsas se halló el cadáver de
L.R.R. (16), cubierta con una cortina de color crema, con el siguiente detalle:
83
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
“1.-Posición: Se encontraba en posición sedente con la cabeza reclinada hacia
atrás, el dorso recostado sobre el umbral del baño, el miembro superior izquierdo
semi-flexionado sobre el abdomen, el miembro superior derecho junto al cuerpo, con
la mano sobre el muslo derecho, los miembros inferiores flexionados con los pies juntos
hacia su lado derecho.
(…)
“4.-Lesiones en el cadáver:
“Presenta un trapo en la cavidad bucal. También presenta:
• Equimosis con tumefacción en ambos ojos
• Equimosis con tumefacción a nivel del labio superior.
• Excoriaciones ungueales en ambas zonas laterales del cuello.
• Equimosis en ambas zonas sub maxilares.
• Excoriación puntiforme en el lado interno de la rodilla izquierda.
• Se constata sangrado vaginal”.
g. A folios 155 existe el Dictamen Pericial de Biología Forense 305/10, que se
encuentra ratificado a folios 751.
h. A folios 157 aparece el Dictamen del Perito Forense 052/10, el que se
encuentra ratificado a folios 753.
El informe señala:
En el examen Uncológico, no se halló restos de sangre, pelos y/o tejidos. En el
examen Espermatológico, no se halló restos de espermatozoides. El cadáver
también presenta: Desgarro en región vaginal. Escoriaciones múltiples en parte
anterior derecha e izquierda del cuello. Equimosis en la región perianal.
En el rubro observaciones se señala que el cadáver presenta:
“Heridas.- desgarro en la región vaginal.
Escoriaciones.- múltiples en la parte anterior derecha e izquierda del cuello.
Equimosis.- región perianal.- violácea en tórax anterior con predominio en parte
superior derecha.- labio superior e inferior.- con tumefacción en ambas órbitas
oculares (signos de mapache).- en cara interna de amabas rodillas”
i. A folios 159 aparece el Dictamen Pericial Toxicológico y de Dosaje Etílico
042/2010 practicado al procesado. Concluye que no se hallaron sustancias
toxicológicas en la sangre de la víctima.
84
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
Existe otro dictamen similar a folios 163 (034/2010) el que ratifica que no se
hallaron sustancias toxicológicas en la sangre del acusado.
j. A folios 164 a 167 obra el Dictamen Psicológico 015/2010. Allí se concluye que
el procesado
“Presenta rasgos de personalidad antisocial, caracterizado por el control de sus
impulsos, agresión a personas (homicidio), enfrentándose a la víctima con el simple
hecho de conseguir provecho personal, no delibera sus actos, busca la satisfacción
inmediata de requerimientos que considera importante. Es obstinado en el logro de
sus objetivos. Trata de exhibir una imagen elaborada, cierta simpatía forzada y
manipular. Escasa capacidad de empatía y despreocupación por los sentimientos
de los demás, denotando frialdad emocional, carece de remordimiento. Indiferente
al haber dañado y atentado contra la vida de terceros. Es consciente de sus actos”.
En la pericia se da cuenta de la forma en que el procesado se presenta a la
entrevista (evasivo, a la defensiva, con silencios prolongados). También se
ofrece un relato textual de lo expuesto por el acusado sobre el delito que se le
imputa.
Al momento de describir los rasgos de personalidad, el Informe menciona que
oculta información y que “fácilmente se siente dañado ante cualquier reproche
aparente, contrariedad u oposición, llegando al resentimiento a romper su
capacidad de autocontrol, siendo excesivamente irritable, de reacciones
impulsivas, explosivas, violentas y de excesiva crueldad para el logro de sus
objetivos, sin importar atentar contra la vida y los derechos de los demás”.
La ratificación de la perito Sandy Masiel Tello León parece a folios 798. Allí, con
respecto a la actitud del procesado dice lo siguiente: “En el proceso de
evaluación nos vamos percatando de los detalles que se van dando en la
entrevista, lo que es la expresión verbal de lo que se dice, con lo que se expresa
corporalmente para ver si hay congruencia, cuando decimos que hay
fingimiento u ocultamiento de información es porque hay detalles como silencio
prologando y eso tiene una valoración significativa”.
Por su parte, el perito psicólogo Daniel Riquelme Fernández Hoyos se ratificó
del dictamen a folios 919, señalando que estamos ante sujeto manipulador y
que se siente dañado ante cualquier reproche
85
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
k. A folios 168 aparece el Certificado Médico Legal del procesado, ratificado
por el perito José Narcisco Carreño Reyes a folios 921. Según este documento
Francisco Jairo Retuerto Moreno al examen médico presenta:
Excoriación ungueal de 1.8X0.2CM, lineal, oblicua, en región cigomática superior
externa derecha ocasionado por uña humana. Excoriación alargada en dorso y
región palmar de falange media de III dedo de mano izquierda ocasionado por
agente cortante duro.
En la ratificación el perito expresa que presenta lesiones el procesado en la
región cigomática derecha ocasionado por uña humana, señaló que son
lesiones propias de auto defensa y que son arañazos que comprometen la
capa superficial de la piel.
l. A folios 212 corre los diplomas de honor entregados a la menor afectada por
el I.E.P. Henri Wallon en donde se aprecia que desde el Primer Grado hasta el
Cuarto año de secundaria la víctima obtuvo reconocimientos en
aprovechamiento y conducta.
ll. A folios 903 corre la Pericia Psicológica suscrita por los peritos Katty Giannina
Valverde Matta y Luís D. Gallegos Cornejo. La ratificación se encuentra a folios
1043. La pericia refiere, en cuanto a la personalidad del agente, lo que sigue:
“El evaluado es un hombre joven que se presenta en adecuadas condiciones de aseo
y arreglo personal; vestido con ropa apropiada a la estación y a su edad, se muestra
lúcido, consciente y orientado en tiempo, lugar y persona; su lenguaje es claro y
comprensible. En relación a su manifestación, esta es extensa, reconoce su delito pero
refiere que fue en estado de exaltación emocional, asimismo muestra frialdad
emocional durante su relato. A través de las pruebas y entrevistas se muestra evasivo,
denotando un deseo intencionado de evitar mostrarse tal como es. De la observación
conductual, del análisis de la historia personal y familiar, así como del análisis de las
pruebas psicológicas aplicadas se establece que el peritado no presenta trastornos
psicopatológicos que afecten su capacidad de contacto con la realidad; asimismo
presenta una personalidad egocéntrica con una actitud rebelde y opositora, con
dificultad en el control de sus impulsos que lo lleva a conductas agresivas; en el área
afectiva, muestra frialdad emocional; falta de empatía en sus relaciones
interpersonales. Socialmente se muestra irresponsable e inmaduro”.
86
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
En la ratificación los psicólogos reitera que el acusado es egocéntrico, refiriendo
que la personalidad egocéntrica no mantiene relaciones inter personales
adecuadas, no se identifica emocionalmente con el sentimiento de otra
persona, en la pericia señala que el acepta haberla matado, pero cuando le
pregunta si abuso sexualmente, mueve la cabeza, en la pericia señala con
frialdad, la pericia destaca eso porque no hay respuesta emocional.
m. A folios 911 existe el Informe del Médico Ginecoobstetra del médico Luís Borja
Herrera. La ratificación obra a folios 1049. El informe de parte concluye:
“Como conclusión final que en el presente caso la muerte tuvo como causa asfixia
por estrangulamiento y no directamente por violación sexual propiamente dicha.
“No se puede determinar con exactitud cuántas horas antes de la muerte de la
occisa se realizó la desfloración de la vagina y el ano, esto pudo haber ocurrido
aproximadamente dentro de las 24 horas antes de la muerte”.
En su ratificación el médico señala que la muerte fue por estrangulamiento y no
por la violación sexual, refiere que no puede ser por violación porque no hay
hemorragia masiva ni complicaciones infecciosas, cuando ocurre un acto de
violación la lesión inmediata en vida es de color rojo intenso, pero cuando ya se
produjo va a depender de la intensidad de las lesiones y de las características
de las personas, aquí se presenta un color violáceo que indicaría que se ha
producido hace 24 horas, presenta erosión en el ano, que es la parte externa
del recto.
n. A folios 986 aparece el Informe Técnico sobre visualización del correo
electrónico del procesado. En la memoria se encontraron 723 mensajes de
texto. Los peritos ratificaron el informe a folios 1087.
CUARTO: Evaluación jurídica: homicidio calificado a la menor L.R.R.
a. Las diferentes narraciones del acusado
El procesado ha presentado un relato sinuoso a lo largo del proceso. En efecto,
su primera declaración (hecha en sede policial y efectuada el 06 de enero del
2010, a las 14:45 horas) expresa que fue objeto de un secuestro y que fue
obligado a estrangular a la víctima por parte de tres sujetos que, luego de
ocurrido el hecho, la emprendieron a golpes a la menor. Posteriormente,
también en sede policial (07 de enero del 2010, 09:50 horas), modifica su versión
señalando que mató a la víctima porque ésta pensaba acabar la relación que
tenía con él. Finalmente, en el debate oral reconoce la muerte de la víctima,
87
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
pero agrega como ingrediente nuevo que lo hizo en fuerte estado emocional y
provocado por los celos de la menor y por haberle ésta dado una bofetada.
Ese relato sinuoso debe ser analizado a fin de verificar los datos expuestos por
el procesado en relación con los elementos probatorios existentes.
b. Los inverosímiles datos del Acta de Entrevista de 06 de enero del 2010
El Colegiado descarta la narración efectuada en el Acta de Entrevista de folios
19. Lo hace porque considera que se está ante un relato inverosímil de los
hechos, al extremo que el propio acusado se ha apartado absolutamente de él
en todas sus demás declaraciones. Pero no es este silencio el que tiene en
cuenta el Tribunal para rechazar las afirmaciones del procesado, sino lo
inconsistente de la versión, al punto de resultar inexplicable que tres sujetos
aparecidos de la nada y sin ocultar su rostro, secuestren al procesado y a la
menor sólo por el hecho de ver a éste estrangular a la víctima, y que luego de
ocurrido ello la emprendan a golpes contra la menor como si ésta fuera
responsable de algún hecho en su contra. Es tan endeble la versión que no
explica: (i) cómo trasladó el cuerpo de la víctima del lugar donde ocurrió el
asesinato hasta su domicilio; (ii) cómo hizo para ingresar el cadáver a su
domicilio; (iii) por qué no denunció el hecho de inmediato; (iv) por qué ocultó la
muerte de la menor a la madre de ésta. Se trata de preguntas mínimas que
desbaratan esta primera tesis del procesado y que además no guardan
relación con lo expuesto por los testigos que observaron ingresar a la víctima
caminando con el acusado al interior de su inmueble.
c. Posibilidad de valorar la segunda declaración
En cambio, la segunda y tercera versión de los hechos tiene visos de
verosimilitud. El Colegiado en este caso aprecia lo expuesto en la segunda
narración realizada en sede policial, pero posible de valorar al haberse
efectuado en presencia del representante del Ministerio Público y de abogado
defensor de elección, por consiguiente, con las formalidades establecidas en el
artículo 72 del código de procedimientos penales.
Es además una versión reciente al momento de los hechos, esto es, más fresca,
menos elaborada, más sincera. Allí, como se ha expuesto en líneas
precedentes, el procesado señala que mató a la menor porque ella trataba de
terminar la relación sentimental que tenía con él. Lo específico, lo
pormenorizado de su relato hace creíble la forma en que acabó la vida de la
menor. El acusado refiere que la golpeó, que le tiró rodillazos. Toda su
declaración es coincidente con el Informe de necropsia que describe la forma
88
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
de la muerte de la menor. Es decir, no sólo tenemos un relato consistente sino
además este es corroborado por las pruebas objetivas existentes.
En efecto, el procesado dice: (i) que la empujó contra la pared y la víctima se
golpeó en la cabeza y ello es compatible con el Informe de Necropsia; (ii) que
la cogió del cuello y la asfixió y esa es precisamente lo que infiere del ya
señalado informe y de la propia declaración del acusado; (iii) que la tiró al suelo
y ello es congruente con el Informe antes aludido; (iv) que le presionó el
abdomen con las rodillas y le chancó el pecho, y eso es lo que afirma el Informe
de necropsia antes aludido. En efecto, tal documento señala que la menor
presentaba Equimosis con tumefacción en ambos ojos. Equimosis con
tumefacción a nivel del labio superior. Excoriaciones ungueales en ambas zonas
laterales del cuello. Equimosis en ambas zonas sub maxilares. Excoriación
puntiforme en el lado interno de la rodilla izquierda.
Pero además, el procesado (v) sostiene que la menor le mordió y eso es lo que
aparece en el Certificado Médico Legal de folios 168; y luego (vi) que le
introdujo un trapo en la boca y eso es lo que después sucesivas veces relató el
procesado.
Es decir, cada dato que ha señalado fue corroborado posteriormente. A ello
debe añadirse que la testigo Karyn Velásquez Torres mencionó haber visto
ingresar a la víctima al domicilio del acusado y que el cuerpo fue encontrado
en dicho lugar, conforme lo expuso en la narración policial.
d. Los sucesos acontecidos el 05 de enero del 2010
Por consiguiente, a criterio del Colegiado lo que ocurrió el día 05 de enero del
2010 fue lo siguiente:
• Hubo una relación de enamoramiento entre el procesado y la agraviada.
Esa relación estaba en proceso de crisis y la víctima había tratado de terminar
con ella por lo menos dos veces y en la fecha en que ocurrió su muerte .
• El acusado recogió a la víctima (Lizeth) en la academia Pamer, ubicada
a la altura de la cuadra 6 de la avenida Arequipa .
• El acusado hizo ingresar a la víctima por la puerta falsa de su casa (jirón
Ayacucho 4182) . En el interior del inmueble empezó a discutir con ella porque
ésta le dijo que quería terminar la relación. Lo ha referido tanto en su
declaración policial como en el propio juicio oral. Aquí ha manifestado lo que
sigue: “cuando me dijo “Jairo ya no quiero saber nada de ti”, me enfusqué (sic)
y perdí la razón y violentamente actué no más, solo utilicé la mano derecha
para ahorcarla, la mano izquierda me la había mordido”.
89
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
• El acusado tenía planeado concluir con la vida de la menor.
Expresamente ha declarado que tenía pensado matarla y que ello sucedió
cuando la víctima le dijo que quería terminar con la relación y se encontraba
decidida a hacerlo .
• Hay que reparar aquí que la pericia grafotécnica del Libro Diario de la
menor a folios 392, escrita el 04 de diciembre del 2009, es decir, a escaso un mes
de su muerte, señala que el acusado “se quería suicidar, quería que lo mate,
sacó un cuchillo y tenía veneno”. El Informe 5654 concluye que la letra del diario
corresponde a la menor agraviada.
• Cuando empezó la discusión el acusado empezó a golpear a la víctima.
Los golpes que recibió la menor le ocasionaron las siguientes lesiones: múltiples
contusiones a nivel de cabeza, cara, cuello y tórax, así como en extremidades
superiores e inferiores. Llamando la atención un sangrado que presentaba a
nivel perineal, así como las lesiones ungueales múltiples que presentaba en el
cuello, especialmente en el lado izquierdo y una gran lesión contusa en el
derecho .
• La víctima trató de defenderse, arañando a su agresor y gritando para su
defensa. Al respecto, el acusado ha dicho lo siguiente: “ante esto me alteré y la
empujé hacia la pared de la escalera, golpeándose la cabeza y la cogí con mis
manos del cuello, ante esto ella comenzó a gritar, se me zafó y se metió al
garaje de la casa, le dije que se calmara y ante su negativa la tiré al suelo, la
cogí del cuello con mi mano derecha e introduje en su boca el dedo de mi
mano izquierda para que no grite y me mordió el dedo índice; asimismo con mi
rodilla le presionaba su abdomen golpeándola dos veces, no me controlé y
seguí asfixiándola para matarla porque si no lo hacía yo pensé que me iba a
denunciar por todo lo que le había hecho y cuando estaba convulsionando me
puse nervioso y quería acabar rápido con matarla por temor a que se dieran
cuenta mis familiares presentes en casa, cogí un trapo y lo introduje en su boca
presionándola con mis manos, luego ella dejó de convulsionar, o sea ya estaba
muerta ”.
• Producido los hechos, el procesado cubrió a la víctima con una cortina,
cerró la puerta, se dirigió a su cuarto, se cambió de ropa porque estaba
cochina y pidió comida a su madre para luego salir a la calle.
d. La tercera versión de los hechos
El Colegiado advierte que en su tercera versión (la proporcionada en juicio oral)
el acusado ha referido que mató a la víctima por los celos de ésta y en un
estado en que no se daba cuenta de lo que hacía. Esa es, por lo demás, la tesis
de la defensa. Aunque, como se manifestará posteriormente, este relato
pretende aminorar la responsabilidad del acusado, coincide por lo menos en un
90
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
hecho sustancial: que el autor de la muerte de la menor fue FRANCISCO JAIRO
RETUERTO MORENO.
e. Muerte con alevosía
Ahora bien a criterio del Colegiado la muerte de la víctima se produjo con
alevosía. Ella requiere, como lo señala la jurisprudencia, la concurrencia de tres
presupuestos: a) un elemento normativo, en cuanto encuentra delimitado su
ámbito de aplicación a los delitos contra la vida de las personas, apareciendo
como circunstancia agravatoria; (b) un elemento objetivo, consistente en que
la agresión ha de hacerse de manera tal que elimine las posibilidades de
defensa del agredido; lo que lleva como consecuencia inseparable, la
inexistencia de riesgo para el atacante que pudiere proceder del
comportamiento defensivo de la víctima; c) un elemento subjetivo, que no sólo
es el dolo, consistente en que la voluntad consciente del agente ha de abarcar
no sólo el hecho de la muerte de una persona, sino también a la circunstancia
de que ésta se ejecuta a través de una agresión que elimina las posibilidades
de defensa del ofendido “.
Son esos supuestos, lo que aquí aparecen, pues como se ha determinado en el
juicio oral, el acusado era 15 centímetros más alto que su víctima, pero además,
conforme el relato dado en sede policial, había planeado la comisión del delito,
o, como él mismo dice, “y como yo también ya lo tenía pensado en matarla, si
se daba la oportunidad, la tiré contra la pared”. Es decir, ideó el crimen, sabía
que la menor pretendía acabar con la relación, la hizo ingresar por la puerta
falsa de su casa y la colocó en estado de indefensión, sin posibilidad de
defensa alguna, propinándole golpes, primero, conforme se detalla en el
Informe de Necropsia, y luego asfixiándola.
No hubo una real posibilidad de defensa de la ofendida. Era imposible ésta, por
el lugar donde se encontraba (el domicilio del acusado), por la disposición en la
que se hallaba (pegada a la pared) y por la fuerza física y estatura mucho
mayor del agresor. Por eso, a criterio del Colegiado el homicidio de la víctima se
hizo con la circunstancia agravante del inciso 3 del artículo 108 del código
penal.
f. Muerte con crueldad
La defensa técnica del acusado ha señalado que no existe asesinado por
crueldad porque no se aumentó deliberadamente el sufrimiento de la víctima.
A criterio del Colegiado ello no es así. La violencia ejercida, en los términos
descritos por el propio acusado, son atroces. Por ejemplo, la introducción de su
91
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
dedo en la boca de la menor y los golpes que se detallan en el Protocolo de
Necropsia, dan cuenta de un acto apabullante, bárbaro. Hay en la muerte de
la víctima un dolor extraordinario cuyas lesiones se describen de esta forma:
tumefacción en la región parieto occipital, equimosis violácea biparpebral con
hemorragia conjuntival, tumefacción en la zona malar derecha, equimosis
violácea del hemilabio superior e inferior lado izquierdo, hemilabio superior
derecho, mucosa gingival a nivel de de dientes incisivos superiores e inferiores,
tercio medio del maxilar inferior lado derecho, región deltopectoral derecho,
región pectoral intermamaria; equimosis verdosa en fosa ilíaca derecha, fosa
ilíaca izquierda, tercio inferior cara interna del muslo izquierdo, rodilla izquierda
borde interno, rodilla derecha borde interna, rodilla derecha cara externa;
erosión de labio inferior medio, excoriación borde superior derecho del cuello;
hematoma del cuello lado derecho; erosión de horquilla vulvar inferior;
equimosis violácea en paredes laterales de introito vaginal, desgarro del himen
anular.
Es decir, el acusado no sólo estaba acabando con su vida, sino en actitud
invasiva, de pleno dominio, el procesado le introduce parte de su cuerpo por el
ano y la vagina. No sólo hay aquí falta de sensibilidad; también existe desprecio,
deseo de humillación para maltratar a la víctima en la línea que el propio
acusado, esto es, para no compartir con nadie el amor que él le tenía.
g. Sobre el supuesto homicidio por amor: feminicidio
En sus alegatos, el defensor ha señalado que la pericia del celular demuestra
que hay abundantes mensajes de texto cruzados que acreditan el amor entre
ellos y ha referido que el procesado entró en crisis personal cuando la relación
iba a culminar. Aunque esta tesis es inconsistente y de hecho un mensaje
remitido por el procesado a la menor, en el contexto de lo que sucedió
después, resulta relevante: “Cuídate mucho que una tontería pasará pronto”, el
Colegiado considera ineludible examinar esta tesis.
En efecto, en sus alegatos, la defensa técnica, ante el hecho del término de la
relación sentimental entre Francisco Jairo Retuerto Moreno y la víctima, se
pregunta “¿Qué podía hacer el acusado?”
Esa es quizás la pregunta central del debate. ¿Qué debe hacer un hombre
cuando su pareja quiere acabar con la relación sentimental que tiene con él? El
Tribunal debe responder esta interrogante. Es imprescindible que lo haga en el
escenario cultural en el que nos encontramos.
92
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
Marcado nuestro país por una violencia estructural, el hombre considera que es
posible acabar con la vida de su pareja y obtener comprensión por ello.
Aunque nuestra legislación no lo contempla, esa figura legal en otros países (por
ejemplo, Chile, Guatemala, México) tiene un nombre: se llama femicidio (o
feminicidio como se dice en el Perú ). Este es, como lo dijo su ponente principal
Diane Russell, el homicidio por odio a las mujeres. Este es el homicidio causado
en virtud de una violencia que considera a la mujer como objeto o como
propiedad del hombre. Russell, en 1990, definió el feminicidio como “el
asesinato de mujeres realizado por hombres motivado por odio, desprecio,
placer o un sentido de propiedad de las mujeres”. Se trata, como tantas veces
se ha señalado, de la forma extrema de violencia contra las mujeres.
Aunque, como volvemos a reiterar, no existe dispositivo legal en el país sobre
este punto , no es menos cierto que la Corte Interamericana de Derechos
Humanos ha recogido este concepto, lo ha elaborado y lo ha incorporado en
la célebre sentencia de Campo Algodonero, señalando en el fundamento 143
que se trata de “homicidio de mujeres por razones de género”.
Siendo así las cosas, el Colegiado, que tiene en claro que estamos ante
asesinato, conforme a los parámetros diseñados en el artículo 108.3 del código
penal, estima que doctrinariamente lo que aquí ha ocurrido es el llamado
feminicidio, y trae a cuenta este punto precisamente por la defensa técnica
planteada que pretende disminuir la responsabilidad del acusado señalando,
en la práctica, que se trata de un homicidio por amor.
“(D) el uno a diez, la quería como diez”, ha dicho el acusado. ¿Por qué
entonces si la amaba tanto tuvo que acabar con la vida de ella? ¿Por qué
tanta violencia? ¿Por qué tanto encono?
Este homicidio calificado se encuadra dentro del llamado feminicidio íntimo,
que corresponde a la muerte de la víctima propiciada por una persona con la
que se tiene una relación cercana. La lógica de este asesinato pasa por la
cosificación de la mujer y por la absurda idea representada en el dicho: “si no
es mía no es de nadie”. Ana Carcedo ha dicho: “La cosificación de las mujeres
que representa este sentido de propiedad hace que un femicida justificara su
acción diciendo que la mujer lo quería abandonar y él no lo podía permitir”. “Es
–ha agregado- la represalia contra una voluntad que se resiste a ser
dominada”.
Eso es precisamente lo ocurrido aquí. La víctima trató desesperadamente de
culminar la relación con el acusado. No importa las razones que haya tenido
93
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
(sus estudios, el pedido de su madre, el miedo que le daba el procesado), para
el punto eso es intrascendente, pues lo que importa es que el procesado no
quería, no podía aceptar el término de ese vínculo amoroso. Y son esas las
razones que lo llevan a acabar con la vida de la menor.
En efecto, el propio acusado preguntado por qué victimó a su enamorada, dijo
que había tenido sucesivos problemas con su enamorada porque la madre de
ésta nunca iba a aceptar la relación. Y agrega: “pero no se daba la
oportunidad hasta que el día 05ENE10 se dio la oportunidad y la maté conforme
ya he narrado”.
Luego, cuando se le preguntó cuáles eran los problemas que tenía con su
enamorada, respondió: “(…) mi enamorada, en el mes de mayo 2009, terminó
la relación sentimental conmigo, porque su madre se oponía a nuestra relación,
pero regresamos a la semana; asimismo por mediados del mes de noviembre
del 2009, de igual forma ella terminó conmigo por los mismos problemas,
también regresamos a la semana, pero nunca le agredí, ante estas dos veces
que ella terminaba conmigo, sumada la oposición de su madre a nuestra
relación, en esas fechas decidí en matarla”.
Y más adelante: “Como yo estaba bien enamorado de ella y no quería que
terminara conmigo decidí en matarla para que ese amor que tenía con ella,
ésta no la comparta con otra persona”.
Todo ello antecedido por una relación que quería ser absoluta, dominante,
absorbente. Los mensajes de texto dan cuenta de ello. Citamos algunos:
No. 5. “(…) a veces me kedo pensando si lo q m dicn ami t dirán a ti u.u osea sobre eso
de terminar =( amor kiero decir que x fa nunca m termines”.
No. 67. “Lizet… T amo Mi amor es mas profundo que los deseos q hay n tu ment l amor q
siento por ti es infinito y cada día siempre pienso en ti y deseoso de decirte lo mucho q t
amo y decirte lo q tu ers para mi tu ers mi vida mi cielo tu ers lo mas dulce que sient mi
(L) Lizeth yo lo único q kiero es ser feliz a tu lado y ser l dueño de tu (L)”.
No. 145. “A mi tmb m utaría q too fuera normal T_T qisiera q l time q no stams juntos
pasara rapid y llegar a ese día en q pdams star juntos sin obstáculos al fin u.u”.
No. 220. “Amor tengo miedo =S soñé algo horrinle: q me terminabas =( (…)”
No. 248. “mmm No t preocupez amor se ke t falta diversas cosas x aprender y una d ellas
es la capacidad de enfrentamiento y analizar palabra x palabra y saber k decir no m
siento mal d k no le ayaz dixo no m intereza si no le dices solo k digo k eso es lo correcto
o si no pued llegar a sucder cosas peores (…)”.
No. 341. “Amor se que estamos en un momento difícil que parece que todo se nos va
pero gemos salido de peores y te prometo que no te voy a dejar ni separarme de ti
porque te amo porque tu lo eres todo en mi vida te amo te amo mucho te amo como
nunca imagine amar a alguien”.
No. 463. “Te amo mi ninnia Cdt muxo tk y ese tk nuna kiero ke se valla de mi porque
pienso que algo malo pasara waa aveces pienso que te eh perdido no se porque”.
94
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
Son estos mensajes relevantes; ellos deben ser unidos con las pericias
psicológicas que han sido glosadas en párrafos anteriores. Hay aquí un deseo
de dominio que lamentablemente culminó con la muerte de la menor y con el
ensañamiento en su contra.
¿Qué podía hacer el acusado? El Tribunal estima que se le abría un abanico de
posibilidades, lo que no podía era vejar, lesionar, matar a quien sólo quería vivir
en paz.
h. El homicidio por emoción violenta
La defensa técnica ha argüido en sus alegatos que nos encontraríamos ante un
caso de homicidio culposo. En estricto, su dicho parece ser una equivocación,
pues difícilmente por imprudencia o negligencia se puede ahorcar, golpear y
violar a una persona. El Colegiado estima que ha querido mencionar que el
delito se cometió por emoción violenta. Respaldan esta tesis el hecho que haya
aludido al estado psíquico del acusado.
Sobre el punto, el Colegiado expresa que el homicidio por emoción violenta
contiene una clara posición ideológica. Basta recordar que el primer Código
Penal Peruano de 1863, estableció en su artículo 234 que “El cónyuge que
sorprende en adulterio a su consorte da muerte en el acto a ésta o a su
cómplice o a los dos juntos, sufrirá cárcel en tercer grado (3 años)”. Es obvio que
se trata de una figura atenuada del homicidio que se sustenta –así se dice- en el
dolor producido por el adulterio. Es verdad que en el Código Penal de 1924,
desaparece el conyugicidio pero subsiste la circunstancia atenuante del
homicidio por emoción violenta como ocurre en el código penal de 1991-
vigente actualmente- que mantiene la misma figura como atenuante.
En realidad, el dispositivo tiene corte de género. Una jurisprudencia es clara al
respecto: “si se toma en cuenta el relato fáctico del imputado (…) (que) en el
curso de una fuerte discusión con la agraviada, en virtud del emplazamiento
que le hizo (a la víctima) por la sospecha que mantenía relaciones
sentimentales con un amigo suyo (…), ésta finalmente le dijo que no la quería y
aceptó que lo engañaba (…), lo que generó la reacción del imputado que en
esas circunstancias resulta comprensible”. Corte Suprema. Recurso de Nulidad
2778-2004.
Es una jurisprudencia que este Colegiado reseña para manifestar su
disconformidad con ella y para explicar la función ideológica que el dispositivo
encierra. Entiende perfectamente que estamos ante una norma vigente y la
acata, vinculado como está a la ley, pero también considera que en el
95
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
presente caso no resulta de aplicación, pues la presunta emoción violenta no
ha sido materia de peritaje alguno y, por el contrario, ha sido desvirtuada por las
propias acciones del procesado. En efecto, tal ha sido el grado de consciencia
del acusado al momento de cometer el delito, que, primero, lo planeó; luego,
caviló que debía tapar el cuerpo de la occisa; después, supo que debía
cambiarse de vestimenta y, por último, hasta meditó lo que debía decir como
excusa para evadir su responsabilidad, ideando el inverosímil secuestro en su
contra. Todos estos actos, a los que debe agregarse que cenó, que se fue al
internet, que negó haber estado con la víctima cuando la mamá de ésta le
preguntó por ella, permiten válidamente señalar que en ningún caso se está
ante homicidio por emoción violenta.
A ello debe agregarse que ingresó a su casa por el jirón Ayacucho, puerta falsa,
y no por la puerta principal del jirón Salaverry y que era tan consciente de sus
actos que, según su propia expresión, cuando trató de levantarla le dio
respiración boca a boca, “pero como salió sangre de su boca la limpió y
estaba asustado”.
El hecho, como repetimos, fue premeditado y absolutamente consciente; que
después el procesado, si hemos de aceptar las dudosas y no comprobadas
versiones de sus familiares, tuvo alguna anomalía física, fue por el temor de
verse descubierto, pero eso es un asunto posterior a los hechos por los que aquí
se le ha de sancionar.
QUINTO: Evaluación jurídica: la violación
a. Las huellas de la violación
A criterio del Colegiado también se halla acreditado el delito de violación
tipificado en artículo 173.3 del código penal.
En efecto, allí se tiene el Informe Pericial de Necropsia de folios 103 a 117, en el
que se especifica que del examen macroscópico de genitales se aprecian
lesiones traumáticas himeneales compatibles con desfloración reciente, pero
efectuada con violencia, presentándose similar apreciación en la región anal.
b. Hechos e indicios
Las lesiones aquí descritas fueron efectuadas por el procesado. Aunque es
verdad que el procesado en ningún caso ha aceptado la existencia de
violación, no es menos cierto que se tiene un hecho comprobado: la existencia
de ella, conforme lo han relatado los peritos que elaboraron el protocolo de
96
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
necropsia, los que además han indicado que ella se produjo en vida dada la
vitalidad de las heridas.
Alrededor de este hecho, hay indicios periféricos que permiten sostener
válidamente que el responsable de los hechos fue el procesado. Así: (i) las
lesiones son descritas como recientes y vitales; (ii) en ningún supuesto, ni la
parte civil, ni el procesado, indican que la víctima haya sufrido ataque sexual
días antes a los hechos que ocasionaron su muerte; (iii) la necropsia fue
realizada 24 horas después de la muerte de la víctima; (iv) el Protocolo suscrito
por el médico Luís Rolando Barja Herrera manifiesta que los hallazgos genitales
al presentar signos de vitalidad sugieren que dichas lesiones se produjeron
dentro de las 24 horas aproximadamente, precisamente el lapso comprendido
entre las 18:30 horas del 05 de enero (muerte de la víctima) y 19:00 horas del 06
de enero (hora del inicio de la necropsia).
Debe tenerse en cuenta también el contexto de violencia contra la víctima y las
pericias psicológicas, siendo relevante aquella (folios 903, ratificada a folios
1043) en la que se manifiesta que cuando se le pregunta al procesado si abusó
sexualmente de la menor “mueve la cabeza”. La pericia destaca la frialdad
existente y la falta de respuesta emocional.
c. El artículo 173 A del código penal
En cambio, no está acreditado que el acto de violación –de por sí atroz y brutal-
haya sido realizado con la crueldad que señala el tipo penal descrito en el
artículo 173 A del código penal. Esta norma refiere que la sanción será de
cadena perpetua si los actos de violación causan la muerte de la víctima o le
producen lesión grave. Ello no se ha acreditado; por el contrario, lo que
aparece es que la menor murió víctima del estrangulamiento y no de la
violación, y que los actos propios de crueldad son los derivados del asesinato
del que fue objeto.
SEXTO: Responsabilidad del procesado
El delito de asesinato señalado en el artículo 108.3 ha quedado debidamente
acreditado, por las razones expuestas en el considerando 3.1.e y 3.1.f de esta
sentencia.
En cuanto al delito de violación sexual en agravio de menor diseñado en el
artículo 173.3 del código penal, impone, en su tipicidad objetiva, sanción para
aquel sujeto activo que tiene acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal o
realiza otros actos análogos introduciendo objetos o partes del cuerpo por
97
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
alguna de las dos primeras vías, con un menor de edad. En su tipicidad subjetiva
aparece previsto el dolo y ésta es la conciencia y voluntad que tuvo el
procesado para ejecutar una conducta contraria al ordenamiento jurídico
penal.
Es pertinente precisar que la ley penal vigente al momento de los hechos es la
Ley 28704 (a partir del 06 de abril 2006) ya que la imputación refiere que el
suceso delictivo habría ocurrido el 04 de julio del 2009.
Teniendo en cuenta las pruebas actuadas puede concluirse que la conducta
del procesado se ajusta a lo señalado en el artículo 173.3. del código penal,
pues ha quedado acreditado que tuvo acceso carnal con el menor
introduciendo su dedo a la víctima en el ano y en la vagina, habiéndose
verificado que el menor a la fecha de los hechos tenía 16 años de edad, y que
el comportamiento del acusado fue realizado de manera consciente y
voluntaria.
La conducta del acusado deviene en típica y al haber violentado
conscientemente nuestro ordenamiento jurídico penal, su comportamiento
resulta antijurídico y merece el reproche social, razón por la cual se le debe
imponer una sanción penal acorde con lo dispuesto en el artículo doscientos
ochenta y cinco del Código de Procedimientos Penales.
En cambio, debe absolverse al procesado de la agravante contenida en el
artículo 173 A del código penal porque no se ha acreditado que la violación en
sí misma haya ocasionado la muerte o haya sido realizada con crueldad; lo
cruel, como ya se advirtió antes, fue el asesinato mismo.
SÉTIMO: Juicio de Culpabilidad
El acusado al momento de los hechos era imputable pleno, no habiéndose
incorporado en autos circunstancia alguna que pudiera afectar tal condición,
apreciándose en virtud de la inmediación propia del Juicio Oral que el
procesado no evidencia facultades físicas o mentales disminuidas. En tal sentido
no existe circunstancia que al momento de los hechos les haya impedido
motivarse en las normas básicas de convivencia social para no realizar
conductas como la cometida.
OCTAVO: Tratamiento Terapéutico
El articulo 178- A del Código Penal dispone que a un condenado en esta clase
de ilícito se le debe condenar además a la realización obligatoria de un terapia
98
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
y del examen médico y psicológico respectivo; por tanto, en ese línea
normativa es procedente disponer que en ejecución de sentencia el procesado
cumpla obligatoriamente con realizarse dichos exámenes para ello el juez de
ejecución penal deberá oficiar en su oportunidad a la entidad de salud pública
de su jurisdicción donde reside el procesado para dicho fin.
NOVENO: Criterios para la determinación de la pena e individualización de la
misma
Para efectos de determinar la pena, el Colegiado tiene en cuenta lo dispuesto
en los artículos cuarenta y cinco y cuarenta y seis del Código Penal, de forma
tal que de manera especial se examina:
a. La naturaleza de la acción
En este caso está constituido por la violencia ejercida contra un menor de edad
para concluir con su vida y para vulnerar su indemnidad sexual. Se trata de un
acto reprobable, que no sólo genera daño a la propia víctima, sino que
además produce zozobra e inquietud en la sociedad y cuyo desvalor es de tal
grado que el legislador ha considerado conveniente imponer penas severas
para su represión.
b. La extensión del daño causado
Se enmarca en el perjuicio absoluto a la vida de la menor, producto del agravio
sufrido.
c. Las circunstancias de tiempo, lugar, modo y ocasión.
Aquí se advierte que el agravio se produjo en circunstancias que la menor se
encontraba en la casa de su agresor, por lo que hubo un aprovechamiento del
escenario aprovechando estatura y fuerza superior.
d. Las condiciones personales y circunstancias que lleven al conocimiento del
agente.
Sobre este particular se tiene en cuenta que las pericias psiquiátricas y
psicológicas informan que estamos ante una persona de rasgos violentos,
rebelde, opositor, egocéntrico, incapaz de ponerse en la situación del otro.
e. La edad, educación, situación económica y medio social.
En este punto, el Colegiado advierte que al momento de los hechos el
procesado poseía responsabilidad restringida, pero tiene en cuenta que el
artículo 22 del código penal otorga una facultad al juez para la disminución de
la pena, de lo que sigue que no existe obligación para esta rebaja de pena y
99
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
que ello queda a criterio del Tribunal, atendiendo los otros supuestos de
imposición de la pena.
f. Confesión sincera
La defensa del acusado señala que el procesado se ha acogido a la confesión
sincera y que por ello es de aplicación el beneficio premial contemplado en el
artículo 136 del código de procedimientos penales. Al respecto, debe indicarse
que el acusado viene negando el delito de violación y que, con respecto a la
imputación de asesinato, refiere que ésta es culposa. Se trata, por tanto, de tesis
que pretenden desvincularlo de la acusación fiscal y de los hechos que este
Colegiado tiene como probados. En realidad, se trata de argumento de
defensa para obtener rebaja de pena, no siendo por lo tanto una verdadera
confesión ni entraña verdadero arrepentimiento por los hechos ocasionado.
Siendo ello así, tal pedido debe desecharse.
DÉCIMO: Determinación de la reparación civil
a. La reparación civil
El artículo 93 del código penal señala que la reparación civil comprende: (i) la
restitución del bien (o el pago de su valor); y (ii) la indemnización de los daños y
perjuicios. En ese contexto, no habiendo bien que restituir, la reparación que
aquí se fija se limita a la obligación de indemnizar a la víctima por el daño
causado. Como quiera que el código penal refiere en su artículo 101 que de
manera supletoria la reparación debe seguir las normas del código civil, se han
de aplicar aquí dichas disposiciones.
Se observa que la víctima es un menor de edad y que el perjuicio causado
(muerte y violación sexual) es de tal gravedad que el daño ha de proyectarse
por el resto de su vida. Se trata de un daño absoluto y devastador que merece
ser indemnizado conforme a los criterios expuestos en el artículo 1985 del código
civil, es decir, tomando en cuenta el daño emergente, el lucro cesante, el daño
moral y el daño a la persona.
b. Daño emergente y lucro cesante
El daño emergente es aquello que empobrece a la víctima, la pérdida
patrimonial efectivamente sufrida. En cambio, el lucro cesante es lo que se ha
dejado de ganar, la pérdida de una ganancia legítima. A diferencia del daño
emergente que es siempre un “egreso”, el lucro cesante es el “ingreso” que no
se pudo obtener. En el presente caso, tal “ingreso”, dada la edad de la víctima
no existe; en cambio, resulta obvio que el daño físico y psicológico supone
pérdidas económicas que deben colocarse en el ámbito del “daño
100
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
emergente”. En esas circunstancias, aunque en autos no aparecen
documentos que certifiquen estos gastos, no es menos cierto que el artículo
1372 del código civil permite al juez hacer una valoración prudencial cuando se
desconozcan los montos reales.
c. El daño moral
La aflicción, la pérdida, el sufrimiento ocasionado a los agraviados es lo que se
debe merituar cuando se habla de daño moral. ¿Hay, como se ha preguntado
la doctrina, un precio para el dolor? Sin duda no lo hay, y es por eso que con
suma sagacidad, el legislador ha evitado el uso del término “resarcimiento”
para utilizar el de “reparación” que es siempre (conforme se puede advertir en
el diccionario de la academia) más extenso y abarca asuntos tales como el
desagravio y el restablecimiento de fuerzas, aliento o vigor. Es precisamente por
eso que cabe indemnizar este tipo de daños, no porque ello acabe con el
dolor, sino porque mengua, atenúa en algo el perjuicio ocasionado.
En esas circunstancias, el Colegiado repara en el dolor de la madre. Ella ya no
tiene a su lado a la hija que amaba, sólo ha de recordarla en las fotos que le
quedan, en el recuerdo, en el diario que dejó y que ha de leer con
pesadumbre.
Basta ver el relato dado por la madre en el juicio oral; ella con ansiedad notoria
relata cómo esperó a su hija, cómo le venció el cansancio para ir a buscarla a
su academia, cómo la llamaba desesperada diciéndole: “¡hijita dónde estás,
dónde estás!”.
El relato de la madre es doloroso. Ha narrado todo lo que hizo desde el
momento de la desaparición de su hija, incluso ha señalado que buscó las
cosas de su hija, que se acercó a la casa de Jairo Retuerto y que habló con
éste, reclamándole por su desaparición: “dónde está mi hija” le dice al acusado
para escuchar como respuesta: “dónde estará no la veo hace tiempo” y,
luego, “con quién andará”.
Es penoso verla seguir la ruta de ese día: desde la comisaría de Barboncitos a la
comisaría de la avenida España; desde la academia hasta los centros de salud.
“Hospital, por hospital –dice la madre de la víctima- cerca de las cinco de la
mañana buscamos a mi hija, llegué a mi casa, entré a su dormitorio para ver si
había alguna señal, algo como que ella quería irse de repente de la casa, o
algo por el estilo, todo estaba igual, todo estaba en su sitio”.
101
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
Después la escuchamos decir las múltiples llamadas que hizo a la casa de
Retuerto, los silencios existentes, la contestación seca y confusa: “vaya a la
comisaría de Barboncitos”, sus súplicas: “¡mi hija, quiero a mi hija, por favor yo no
voy a hacer nada, lo único que quiero es a mi hija, quiero que me entreguen a
mi hija”, sus expresiones: “yo sentía que mi hija estaba ahí, nunca me imaginaba
en que situación, lloraba desesperada (…), mandando mensajes, hijita vuelve,
hijita vuelve”.
En anteriores oportunidades el Colegiado ha señalado lo devastador de la
muerte de la persona a quien se engendró y ha recordado que hasta el propio
idioma castellano se revela ante este hecho, al extremo, que a diferencia de lo
que sucede cuando la muerte del esposo(a) –viuda, viudo- o del padre (madre)
–huérfano, huérfana-, no existe término alguno que defina la circunstancia de la
pérdida del hijo. Se trata de una herida en el corazón, de un dolor intenso que
tratará (a veces sin fortuna) de ser menguado con la fuerza de la memoria, con
las imágenes que perduren, con la lectura de lo escrito. Ese es el destrozo
anímico que causa que la vida que se dio se termine antes que la propia. Es0 es
lo pavoroso de eventos de casos como el que aquí se presenta. Eso es lo que
hay que indemnizar.
d. Daño a la persona
Por último, el daño a la persona está constituido, en esencia, por el perjuicio al
proyecto de vida, es decir, es un daño a lo que se quiso ser, a la raigambre
propia de la existencia. Tal daño tiene como fundamento el considerar que el
ser humano es un ser volcado a la libertad, un ser que se hace y que para
hacerse se proyecta a sí mismo.
En el caso “Niños de la Calle” tanto Fernández Sessarego como Ana Salado
Osuna y Joel Díaz Cáceda han señalado que en este caso se aborda el tema
del proyecto de vida. Así Fernández Sessarego expresa que cuando la Corte
alude “al menoscabo de aquellos valores muy significativos para las personas y
otras perturbaciones que no son susceptibles de medición pecuniaria”, se está
refiriendo al proyecto de vida. Por su parte, Salado Osuna reseña la sentencia y
manifiesta que en supuestos como la muerte de niños resulta imperioso reparar
el “daño al proyecto de vida” y que ésta tiene que ser distinta a la
indemnización que corresponde por daño material o daño moral. Por su parte,
Díaz Cáceda refiere que dicha sentencia mantienen los criterios del caso
Cantoral Benavides en materia de reparaciones.
Salado Osuna, analizando este caso, opina que el proyecto de vida debe ser
indemnizado aún si la víctima ha fallecido. Así se pregunta: “¿la reparación del
102
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
“daño al proyecto de vida” sólo es aplicable en relación con las víctimas
sobrevivientes, o también es aplicable a las víctimas que han fallecido como
consecuencia de una ejecución extrajudicial o que se presume su fallecimiento
como consecuencia de una desaparición forzada o del uso desproporcionado
de la fuerza? ” Luego, se responde que en estos casos también se acaba con el
futuro de la víctima y recalando en el caso “Niños de la Calle” expresa su
complacencia porque se le repare su proyecto de vida.
Concordamos
El ser humano es siempre un faciendo, está destinado a hacerse, a irse
realizando, lo que lo lleva a la creación de proyectos vitales a fin de novelar la
vida que le toca vivir (para utilizar una frase elegante de Ortega y Gassett). En el
orden de las indemnizaciones lo que se repara es el daño directo sufrido por la
víctima y el daño solicitado por los familiares.
Tal proyecto que, es verdad, se desconoce, no por ello deja de existir. Ello
además se hace más evidente cuando se aprecia la voluntad de ser educada
de la menor y las diferentes diplomas que obtuvo en toda su actividad escolar.
Este proyecto se frustró.
DECISIÓN FINAL:
Por tales fundamentos, de conformidad con la facultad conferida por los
artículos doce, veintidós, veinticinco, veintiocho, cuarenta y cinco, cuarenta y
seis, noventa y dos y noventa y tres, ciento seis, ciento ocho inciso tercero, e
inciso tercero del articulo ciento setenta y tres del Código Penal, así como lo
dispuesto en el artículo 178 A del mismo cuerpo legal, concordante con los
artículos doscientos ochenta y tres y doscientos ochenta y cinco del Código de
Procedimientos Penales, con el criterio de conciencia que la ley faculta, la
SEGUNDA SALA ESPECIALIZADA EN PENAL DE PROCESADOS EN CARCEL DE LA
CORTE SUPERIOR DE JUSTICIA DE LIMA NORTE, impartiendo justicia a nombre del
Nación, FALLA:
ABSOLVIENDO al ciudadano FRANCISCO JAIRO RETUERTO MORENO, del delito
contra la Libertad Sexual – Violación Sexual con subsecuente de muerte en
agravio de menor de iniciales L.R.R. por el tipo penal descrito en el artículo 173 A
del código penal.
CONDENANDO al ciudadano FRANCISCO JAIRO RETUERTO MORENO, como
autor del delito contra la vida, el cuerpo y la salud – Homicidio Calificado -
Asesinato-, contemplado en el numeral 108.3 del código punitivo y por el delito
103
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
contra la Libertad Sexual – Violación Sexual, en agravio de la menor de
iniciales L.R.R., tipificado en el artículo 173.3 del código penal, y como tal le
impusieron TREINTICINCO AÑOS DE PENA PRIVATIVA DE LA LIBERTAD EFECTIVA,
que con el descuento de la carcelería que viene sufriendo a partir de su
detención esto es desde el 07 de enero del 2010 vencerá el 06 de enero del
2045.
FIJARON: por concepto de reparación civil, la suma de CIEN MIL NUEVOS SOLES
que deberá abonar el sentenciado a favor de los herederos de la menor
agraviada.
ORDENARON: Que la Secretaria de Mesa de partes cumpla con oficiar al INPE a
fin de poner en conocimiento los extremos de esta sentencia, bajo
responsabilidad funcional.
DISPUSIERON: Que el condenado cumpla con someterse a un examen médico
terapéutico y psicológico en un establecimiento de salud pública durante el
período de ejecución de sentencia conforme lo prescribe la segunda parte del
artículo 178-A del Código Penal.
ORDENARON: Que, consentida o ejecutoriada que sea la presente sentencia,
se anulen los antecedentes generados por el presente procesado en cuanto al
extremo absolutorio y se cursen los testimonios y boletines de condena y se
inscriba en donde corresponda en cuanto al extremo condenatorio, y en su
oportunidad sean devueltos al juzgado correspondiente; archivándose donde
corresponda.-“
1. Recurso de Casación. Corte Suprema de Justicia. Sala de Casación
Penal. SP.2190-2015.
Bogotá D.C., marzo cuatro (4) de dos mil quince (2015).
VISTOS:
Resuelve la Sala el recurso de casación interpuesto por el apoderado de las
víctimas contra la sentencia a través de la cual el Juzgado 4º Penal del Circuito
de Medellín y el Tribunal Superior de la misma ciudad condenaron al procesado
ALEXÁNDER DE JESÚS ORTIZ RAMÍREZ por el cargo de homicidio agravado.
104
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL:
1. Sandra Patricia Correa y ALEXÁNDER DE JESÚS ORTIZ RAMÍREZ, de 35 y 36 años
de edad respectivamente, tenían una hija de 6 años.
Hacia septiembre de 2009 él persiguió a la primera desde su casa en la parte
alta del Barrio Trece de Noviembre en Medellín hasta una tienda cercana,
donde le propinó nueve puñaladas. Fue “un ataque de celos” dijeron algunos
familiares de ella. Pasados unos días, cuando aún la mujer se recuperaba de las
lesiones, el hombre regresó a la vivienda familiar. Y se quedó allí. Amenazaba
con llevarse a la hija si su compañera lo expulsaba del lugar.
En septiembre de 2012 el hombre la golpeó al encontrarla chateando cuando
volvió de su trabajo. A raíz de eso, contó Flor Alba Velásquez, su hermana, “le
sacó la ropa” a la calle y él se fue a vivir en otro lugar, en una habitación que
rentó en una casa cercana. Le dijo a Sandra Patricia Correa “que por sobre el
cadáver de él ella se conseguía a otra persona”.
Los días que siguieron fueron de acoso total. El hombre llamada “a todas las
horas a los celulares y al fijo para comprobar que ella estaba sola”, señaló la
misma fuente. Los viernes se embriagaba, iba a la casa de ella “y le gritaba
perra sucia te voy a matar”.
Y cumplió. El 17 de noviembre de 2012 consiguió que lo acompañara
voluntariamente al motel Romantic Suites, ubicado en la calle 53 No. 47-27, en
el centro de la ciudad de Medellín. Ingresaron al lugar hacia las 3 de la tarde,
dialogaban “cómodamente” –dirían luego las autoridades de policía en su
informe— y subieron a la habitación 402. De allí ALEXÁNDER DE JESÚS ORTIZ
RAMÍREZ salió una hora después, luego de asestarle a la mujer una puñalada en
la parte izquierda del tórax, a causa de la cual falleció en el lugar.
2. El 21 de noviembre de 2012, tras su entrega voluntaria a las autoridades, ante
un Juzgado de Garantías la Fiscalía le imputó a ALEXÁNDER DE JESÚS ORTIZ
RAMÍREZ el cargo de homicidio agravado (Arts. 103 y 104-1/11 del C. P.) y éste
admitió su responsabilidad penal. Acto seguido fue detenido preventivamente.
3. El Juzgado 4º Penal del Circuito de Medellín, luego del trámite de rigor, lo
condenó el 18 de febrero de 2013 a 280 meses de prisión y a la sanción
accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas
por un tiempo igual al de la pena principal. No le concedió la condena de
ejecución condicional ni la prisión domiciliaria.
105
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
4. El defensor apeló ese pronunciamiento y el Tribunal Superior de Medellín, a
través del fallo recurrido en casación, expedido el 15 de marzo de 2013, le
impartió confirmación con las siguientes modificaciones: excluyó la agravante
11 del artículo 104 del Código Penal (“cometer el homicidio contra una mujer
por el hecho de ser mujer”) y fijó en 200 meses las penas de prisión y de
inhabilitación de derechos y funciones públicas.
LA DEMANDA:
Cargo único. Violación directa de la ley sustancial por falta de aplicación del
artículo 104-11 del Código Penal.
Señaló el recurrente que al dejarse de aplicar esa disposición resultaron
igualmente vulnerados los artículos 13, 42, 43, 93 y 94 de la Constitución Política,
la Convención para la eliminación de todas las formas de discriminación contra
las mujeres, la Convención americana para prevenir, sancionar y erradicar la
violencia contra las mujeres, la Ley 1257 de 2008 y las cláusulas de igualdad y no
discriminación contempladas en la Declaración universal de los derechos
humanos, en la Declaración americana de los derechos y deberes del hombre,
en el Pacto internacional de derechos civiles y políticos y en la Convención
americana sobre derechos humanos.
Se equivocó el Tribunal –dijo el profesional— al concluir que se trató
simplemente de un crimen pasional originado en los celos y que en ningún
momento el procesado le causó la muerte a su pareja por el hecho de ser
mujer. Esta agravante específica del homicidio la dedujo la Fiscalía en la
formulación de imputación y ALEXÁNDER DE JESÚS ORTIZ RAMÍREZ se allanó a
ella.
Se han señalado, “en contextos de pareja”, como patrones del feminicidio “la
existencia de una historia de violencias”, el ejercicio por parte de los agresores
de “acciones de instrumentalización y cosificación de las vidas y cuerpos de la
mujer”, la presencia de “relaciones de dominio o poder de los agresores sobre
la mujer” e impunidad.
Esas particularidades concurren en el presente caso. El procesado, en efecto,
intentó matar a su compañera permanente propinándole nueve puñaladas (la
Fiscalía calificó erróneamente esa conducta como lesiones personales), la
“cosificaba” al considerarla “solo suya”, era evidente el dominio que ejercía
sobre ella a través de la violencia y era manifiesta, igualmente, “la impunidad
continuada” respecto de las agresiones.
106
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
Estado patriarcal y machismo, a juicio del censor, desarrollan “la discriminación,
la violencia contra las mujeres, toda la violencia feminicida y el feminicidio
propiamente dicho”. El crimen pasional, la celotipia y las emociones no
controladas, “se constituyen en un dispositivo malsano de género, que minimiza
la violencia contra las mujeres”. Según la autora Myriam Jimeno el crimen
pasional es una construcción cultural. En la “configuración emotiva están
imbricadas las creencias, los sentimientos y su verbalización, con la estructura de
las jerarquías sociales”. A pesar de ello “ciertos dispositivos discursivos presentan
tal crimen como si obedeciera a una propensión o inclinación natural
ocultando sus resortes culturales”. El “uso de la emoción como atenuante”, por
tanto, “parece cumplir funciones ideológicas en el ejercicio de las jerarquías
sociales y de género, como lo señalara Lutz para la que llama la cultura
angloamericana”.
El llamado crimen pasional, en fin, “oculta las razones de misoginia y
dominación masculina, existentes detrás de los asesinatos contra las mujeres”.
En otros textos citados por el casacionista se afirma que en las sociedades
patriarcales son frecuentes los asesinatos de mujeres a manos de hombres, que
en su mayoría son feminicidios y se causan por cosificación, posesión, celos,
odio, placer, erotismo. La violencia es clave para someter a las mujeres y
sostener su dominación. La intimidación a ellas –según Robert Connel—
“se produce desde el silbido de admiración en la calle, al acoso en la oficina, a
la violación y al ataque doméstico, llegando hasta el asesinato por el dueño
patriarcal de la mujer, como en algunos casos de maridos separados. Los
ataques físicos se acompañan normalmente de abuso verbal. La mayoría de los
hombres no ataca o acosa a las mujeres; pero los que lo hacen, difícilmente
piensan que ellos son desquiciados. Muy por el contrario, en general sienten que
están completamente justificados, que están ejerciendo un derecho. Se sienten
autorizados por una ideología de supremacía”.
A juicio del casacionista, en la definición del sentido y alcance que se debe dar
a la agravante 11 del artículo 104 del Código Penal, los estudios de género
contribuyen a proporcionar la respuesta correcta. Y si se estimara que existe la
necesidad de probar la misoginia del sujeto activo, se recuerda que en el
presente caso el procesado se allanó a los cargos y, además, que los crímenes
pasionales son verdaderos feminicidios, como ya se advirtió.
De alguna manera la sentencia recurrida, de otro lado, “parece dejar la idea
de que si se mata a una mujer, o a cualquiera, y el sujeto activo se entrega no
es tan grave”. No es así para el recurrente en el presente caso. Se trató de un
107
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
crimen atroz contra una mujer a la cual el homicida había apuñaleado pocos
años antes. Y éste “desarrolló la misma estrategia” que la vez anterior al
presentarse voluntariamente a las autoridades, “con la diferencia que antes fue
rápidamente liberado y en esta ocasión no; en la primera oportunidad el
cuaderno fue abierto por la Fiscalía por lesiones personales, cuando en realidad
se trataba de una tentativa de homicidio, que ha llevado a la familia a
considerar la demanda de orden administrativo contra el Estado colombiano
por la falta de acción de las autoridades judiciales. En aquella ocasión las
cuchilladas no fueron más porque al señor ORTIZ RAMÍREZ le interrumpieron su
accionar criminal otras personas”.
Reiteró a continuación frente al tema de la demanda que para imputar la
agravante 11 del artículo 104 del Código Penal, “no es necesario que el agente
asesino afirme o reconozca que cometió el hecho porque se trataba de una
mujer. Y mucho menos en los casos en que confiesa el hecho y se allana a
cargos. No se trata de un asunto que sea consciente en el homicida, ni siquiera,
por lo general, en los hombres y mujeres, y hasta intersexuales, que componen
una sociedad. Ello no lo justifica, ni lo exonera de responsabilidad, ni como
sujeto desde el punto de vista de la psicología, ni como acreedor de un
reproche penal. La razón está dada en la cultura. En el estado patriarcal que
vive nuestro país, en el machismo a través del cual se manifiesta”.
No sin señalar el censor, por último, que el caso es una buena oportunidad para
desarrollar la jurisprudencia, le pidió a la Sala casar la sentencia impugnada y
confirmar la proferida por la primera instancia, “excepto en lo que hace a la
cuantificación de la pena accesoria”.
ACTUACIÓN ANTE LA CORTE:
En la audiencia de sustentación oral intervinieron el apoderado de las
víctimas, el Fiscal Delegado ante la Corte, la Procuradora Delegada ante la
Corte y el defensor del procesado.
1. El apoderado de las víctimas.
Reiteró en lo fundamental los argumentos de la demanda, trajo a
colación pasajes de otros autores en relación con la violencia de género,
recordó que de acuerdo con la Corte Interamericana de Derechos Humanos
en la definición de discriminación contra la mujer se incluye la violencia basada
en el sexo –es decir la dirigida contra ella por su condición de mujer—, e hizo
hincapié en la idea del feminicidio como “un hecho que se relaciona con la
108
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
intención siempre de doblegar, controlar y someter la sexualidad y las
decisiones de las mujeres sobre su vida, efectos, relaciones, cuerpo y ser mismo”.
Le solicitó a la Sala, finalmente, reconocer que en el presente caso el
procesado cometió un feminicidio, incorporando en el pronunciamiento la
perspectiva de género.
2. El Fiscal.
Para este funcionario no hay lugar a casar el fallo impugnado. El motivo
del homicidio fue la celotipia del procesado y no la condición de mujer de la
víctima. Y aunque se admitiera la ocurrencia del feminicidio como lo alega el
censor, no se podría agravar la pena impuesta porque el defensor fue apelante
único de la sentencia de primera instancia.
La circunstancia de agravación 11 del artículo 104 del Código Penal,
adicionalmente, no fue debidamente motivada en la imputación ni en el fallo
de primer grado. El a quo, además, no podía mantener atribuida doblemente
una agravante respecto de un mismo supuesto de hecho, de conformidad a
como lo tiene definido la Corte “en temas de delitos sexuales al precisar que la
circunstancia de agravación punitiva prevista en el numeral 2º del artículo 211
del Código Penal no se aplica cuando concurre con la del numeral 5º ibídem
ante una modificación sobreviniente prevista en la Ley 1236 de 2008, que en
criterio de la Fiscalía guarda estrecha similitud con este caso por la modificación
que hiciera la Ley 1257 del mismo año, en cuanto a los agravantes del
homicidio que recae sobre una mujer, esposa o compañera permanente y/o
por el hecho de ser mujer (sentencia del 17 de agosto de 2011, radicado
33006)”.
La discusión, entonces, a juicio del Fiscal, es si la rebaja punitiva debe ser
del 30% establecido por la primera instancia o del 50% decretado por el ad
quem. Y si bien es cierto que dicho aspecto no fue objeto de casación, no sería
posible la reforma de la pena en perjuicio del procesado porque el defensor fue
único apelante. De todas formas, con independencia de lo anterior, para la
Fiscalía son acertados los argumentos que condujeron al Tribunal a realizar el
máximo descuento de pena permitido por el artículo 351 de la Ley 906 de 2004.
Tras destacar la importancia de que la Corte defina si el presente caso
corresponde a un feminicidio, finalizó la Fiscalía su alegato señalando que a su
juicio no se estructura aquí una hipótesis de esa naturaleza. Esa conclusión se
sustenta en la definición que de ese fenómeno hizo la Corte Interamericana de
109
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
Derechos Humanos en la sentencia expedida el 16 de noviembre de 2009 (caso
González y otras Campo Algodonero contra México). El concepto de
feminicidio, según ese Tribunal, hace referencia a homicidios motivados en el
odio o el desprecio al género femenino y no a crímenes pasionales aislados
como el que aquí se juzga. En consecuencia, la interpretación del Tribunal
Superior de Medellín no contraría los instrumentos internacionales sobre
protección a la mujer como lo sugiere el demandante.
3. La Procuradora.
Para la Delegada, a diferencia del interviniente anterior, los casos de
homicidios por celos contra mujeres son emblemáticos de feminicidio en la
doctrina internacional y en los tratados de derechos humanos de las mujeres.
El maltrato físico o verbal que ejerce el hombre en una relación de
pareja, el menosprecio por su esposa o compañera, el control sobre ella a
través de sentirla su propiedad, representa “un contexto de inequidad de
género en virtud del cual la escalada de la violencia tiene su máxima expresión
en la supresión de la vida de la mujer que no es más que un feminicidio”, cuya
estructuración no requiere “las manifestaciones expresas de odio contra todas
las mujeres” por parte del autor de la conducta.
Cuando un hombre mantiene o mantuvo “una relación de pareja o de
nexo familiar con una mujer en un contexto de celos, vigila sus movimientos,
controla entradas y salidas de la mujer, con quién habla ésta, cómo se viste,
dónde vive, está cosificándola pues su relación con esa mujer es en términos de
propiedad”. Los celos, a su turno, “no son más que la manifestación de
propiedad que se ejerce o pretende ejercer sobre la persona así cosificada y
como propietario el sumo acto de dominio es el que implica la plena disposición
del objeto poseído que no es otro que su destrucción, para el caso de una
mujer su muerte”. Así las cosas, expresiones del tipo “si no eres mía no eres de
nadie”, “si te veo con otro te mato” o “sobre mi cadáver consigues a otro” son
propias de la cosificación de la mujer.
En el caso examinado, prosiguió la Agente del Ministerio Público tras
relacionar los casos que corresponden a feminicidio según algunas legislaciones
latinoamericanas, la muerte de Sandra Patricia Correa se presentó “en el
contexto de un episodio de celos por parte de quien ya había” atentado
contra su vida. Eso significa que existía un antecedente de violencia contra la
víctima, a quien el procesado, además, tenía sometida a estrecha vigilancia y
amenazaba de muerte y con quitarle a la hija común “si salía con otras
110
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
personas”. La relación con ella era “de dominio, propiedad y manipulación”,
ocurriendo el atentado contra su vida, entonces, “en cumplimiento de algunos
de los presupuestos que a nivel de legislación comparada permiten calificar el
homicidio de una mujer como un feminicidio”.
Para la Delegada, pues, el Tribunal incurrió en el error denunciado por el
casacionista. Le solicitó a la Corte, en consecuencia, casar parcialmente la
sentencia impugnada para reconocer que lo sucedido fue un feminicidio y
disponer que el descuento punitivo por el allanamiento a los cargos del
procesado sea el 30% decretado por el a quo. Esto último “ante la necesidad
de que la condena del procesado refleje efectivamente la justa retribución que
un feminicidio manda, por las víctimas como además por los compromisos
internacionales de efectiva represión de los responsables de la violencia contra
la mujer”.
Adicionalmente –finalizó la Procuradora—, como bien argumentó en torno a la
rebaja de pena el a quo, cuando se entregó el indiciado ya la Fiscalía contaba
“con elementos de conocimiento que señalaban sin duda alguna la identidad
del autor, la forma de comisión del punible, el móvil del mismo, la historia de
violencia precedente a este homicidio de donde el 30% de descuento se
muestra aquí como razonable y el 50% como un descuento desmesurado frente
al ahorro que para la administración de justicia efectivamente implicó el
allanamiento a cargos y es que no puede seguirse manteniendo por la
judicatura la idea de que los hombres que matan a sus mujeres lo hacen
porque las aman mucho y lo que hay que hacerles es un monumento si ellos se
entregan, casi que pedirles perdón por haberlos llevado a juicio”.
4. El defensor.
Pidió no casar la sentencia impugnada en casación porque a su juicio la
segunda instancia acertó al excluir la agravante punitiva 11 del artículo 104 del
Código Penal.
Precisó que por el hecho de que en una oportunidad anterior su representado
hubiera agredido por celos a la víctima, no se puede asegurar que ejerciera
“una violencia sistemática y constante sobre ella” como para sostener en el
presente caso que la mató por el hecho de ser mujer.
Para el abogado no se formuló correctamente en la demanda un cargo contra
el ad quem por otorgarle al acusado, en razón del allanamiento a cargos, una
mayor rebaja punitiva a la decretada por la primera instancia. En su criterio, de
111
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
todas formas, no constituye una incorrección el otorgamiento a su defendido
de un descuento en la pena que consagra la ley. Se trata simple y llanamente
de una particularidad del sistema acusatorio de la Ley 906 de 2004.
CONSIDERACIONES DE LA CORTE:
1. El Tribunal Superior de Medellín, apoyado en la obligación judicial de proteger
los derechos fundamentales del procesado que admite los cargos formulados
por la Fiscalía, estimó que resultaba lesivo del principio de legalidad atribuirle en
el presente caso al inculpado ALEXÁNDER DE JESÚS ORTIZ RAMÍREZ la
circunstancia de agravación del homicidio prevista en el numeral 11 del artículo
104 del Código Penal, es decir, la de causar la muerte “contra una mujer por el
hecho de ser mujer”.
Para la Corporación judicial, de acuerdo con la entrevista suministrada por Flor
Alba Velásquez Correa y la denuncia de Blanca Sulderi Ramírez Velásquez
(referida a un hecho anterior), “se establece” que ORTIZ RAMÍREZ “dio muerte a
su pareja por cuestiones pasionales relacionadas con los celos que sentía por el
comportamiento de la mujer”. Agregó la segunda instancia:
“De manera que si la muerte se debió a cuestiones pasionales, no se entiende
por qué la Fiscalía le imputó al procesado la agravante del numeral 11, sin que
ninguna explicación de su deducción se encuentre en el escrito de acusación,
que no fuera la simple indicación de la agravante (fl. 3 de la carpeta), lo cual no
mereció tampoco ningún comentario del juez de conocimiento en su sentencia
cuando era su deber verificar su real existencia.
“El feminicidio –siguió el ad quem—, neologismo empleado para designar el
asesinato evitable de mujeres por razones de género (como así lo definió la
Corte Interamericana de DD.HH en una sentencia que condenó al Estado de
México por la muerte de varias mujeres en ciudad Juárez en el año 2001), es un
delito motivado por la misoginia, que implica el desprecio y odio hacia las
mujeres, lo cual ciertamente no aplica en este caso, donde aquello que originó
el actuar del procesado fue la celotipia de un compañero sentimental, que lo
llevó al absurdo de acabar con la vida de su compañera, contra quien por la
misma razón había atentado en ocasión pasada”
“Atendiendo al principio de estricta tipicidad que le fue vulnerado al procesado
–finaliza la cita—, la Sala oficiosamente excluirá dicha agravante, así esta
determinación no tenga ninguna incidencia en la dosificación de la sanción,
como quiera que el Juez impuso la pena mínima establecida para el delito de
homicidio agravado, subsistiendo de todas maneras la primera agravante
112
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
punitiva, como que se estableció que el procesado era el compañero
sentimental de la hoy occisa, con quien había procreado una hija”.
La exclusión de la agravante, en realidad, la solicitó el defensor en la apelación.
El apoderado de las víctimas pidió su restablecimiento en la demanda de
casación. Y la Corte, consciente desde la admisión de ésta que su éxito es
intrascendente al no representar para la parte proponente ningún beneficio
concreto, decidió admitirla con la clara finalidad de desarrollar la
jurisprudencia.
2. La circunstancia 11 de agravación del homicidio fue adicionada al artículo
104 de la Ley 599 de 2000 a través del artículo 26 de la Ley 1257 del 4 de
diciembre de 2008, por la cual el Congreso de la República dictó “normas de
sensibilización, prevención y sanción de formas de violencia y discriminación
contra las mujeres” y reformó los Códigos Penal, de Procedimiento Penal y la Ley
294 de 1996 (por su intermedio se desarrolló el artículo 42 de la Constitución
Política y se dictaron normas “para prevenir, remediar y sancionar la violencia
intrafamiliar”).
En la exposición de motivos que acompañó la presentación del proyecto de la
ley 1257, en lo fundamental, se esgrimieron como razones de la iniciativa las
siguientes:
a. La violencia contra las mujeres es una expresión de discriminación y
constituye una violación de sus derechos humanos.
b. Gracias al trabajo desplegado por organizaciones de mujeres de todo el
mundo y a su lucha política, se logró el reconocimiento de que la violencia en
su contra “no era producto del azar o un hecho de la esfera privada, sino que
estaba íntimamente vinculada con relaciones desiguales de poder entre
varones y mujeres”.
c. Las mujeres han exigido de los Estados medidas para sancionar, prevenir y
erradicar la violencia en su contra; para reparar los efectos de la misma en sus
vidas y para “develar” cómo la perpetuación de esa violencia “es una forma
de mantener relaciones estructurales de subordinación”.
d. Organizaciones de derechos humanos y los Sistemas Naciones Unidas e
Interamericano de Derechos Humanos, han unido sus esfuerzos a la causa, para
realizar acciones y trazar directrices que permitan la eliminación de todas las
formas de violencia contra las mujeres. Ello condujo a la articulación de normas,
113
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
estándares, programas y políticas internacionales, que al asumir la violencia
contra las mujeres como problema de derechos humanos, les trasladan a los
Estados las obligaciones de prevenir, erradicar y castigar esos hechos.
e. La violencia contra las mujeres, por su condición de ser mujeres, constituye
uno de los obstáculos “para el logro de la igualdad entre varones y mujeres y
para el pleno ejercicio de la ciudadanía”.
f. Interpretar la violencia contra las mujeres en el marco de los derechos
humanos, “obliga a que en los ámbitos público y privado se fortalezcan e
incrementen las acciones y políticas dirigidas a prevenir, sancionar y eliminar la
violencia contra ellas, en especial en los sectores de la justicia, la educación y la
salud”.
g. La violencia contra las mujeres, “como manifestación de las relaciones de
poder desigual construidas históricamente entre hombres y mujeres,
establecidas y aceptadas por la sociedad”, debe abordarse “con una visión
integral que comprometa los procesos de sensibilización, información y
educación de toda la sociedad, con la finalidad de erradicar este terrible
flagelo que agobia a la humanidad, impide la conformación de sociedades
auténticamente democráticas, obstaculiza el acceso al desarrollo y afecta
profundamente la salud mental de la sociedad”.
h. Esa violencia, “basada en las relaciones de subordinación”, la viven las
mujeres en los ámbitos público y privado. Ocurre en el lugar de trabajo, en los
centros de salud y educativos, en la relaciones intrafamiliares y de pareja, y en
los espacios de la comunidad en general. “Por ello el Estado y la sociedad están
obligados a prevenir, atender, investigar, sancionar y erradicar este fenómeno, y
a proteger a las víctimas ante situaciones de amenaza, vulnerabilidad o riesgo
para su autonomía, su integridad, sus propiedades, su núcleo familiar y su
participación en la vida política, económica y social del país, mediante el
establecimiento de condiciones sustanciales y procesales para el disfrute real de
sus derechos”.
i. Entre los instrumentos internacionales ratificados por Colombia, en virtud
de los cuales se ha comprometido el país a adecuar su legislación interna y a
adoptar las medidas necesarias para el cumplimiento cabal de los compromisos
en ellos establecidos, relacionaron los proponentes –como fundamento del
proyecto de ley— la Convención para la Eliminación de todas las formas de
Discriminación contra la Mujer (Asamblea General de las Naciones Unidas,
1979), la declaración y plataforma de acción de Beijing de 1995 (calificado
114
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
como el plan más progresista que jamás había existido para promover los
derechos de la mujer), la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y
Erradicar la Violencia contra la Mujer (Convención de Belém do Pará,
aprobada en 1994 y sancionada en 1996) y los Protocolos para Prevenir,
Reprimir y Sancionar la trata de Personas, especialmente Mujeres y Niños, que
complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia
Organizada Transnacional (adoptado en 2000, en Palermo, Italia) y el
Facultativo de la Convención sobre la Eliminación de todas la formas de
Discriminación contra la Mujer (1999).
j. Como fundamento constitucional de la propuesta, de otra parte, se
mencionaron, entre otros, los artículos 13 (“todas las personas nacen libres e
iguales ante la ley” y gozarán de las mismas oportunidades “sin ninguna
discriminación por razones de sexo”), 42 (“las relaciones familiares se basan en
igualdad de derechos y deberes de la pareja y en el respeto recíproco entre
todos sus integrantes”) y 43 de la Carta Política (“la mujer no podrá ser sometida
a ninguna clase de discriminación”).
k. Señalaron las Senadoras y Senadores que presentaron la iniciativa, por último,
su anhelo de contribuir con esa ley “a eliminar el silencio social y la falta de
acciones concretas para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las
mujeres por su condición de mujeres, dada la gravedad de sus consecuencias
sociales, económicas y, especialmente, sobre su vida y su salud”. Anunciaron
dentro del contenido del proyecto algunas modificaciones al Código Penal.
Particularmente la consagración del acoso sexual como delito y de “agravantes
específicos en el caso de conductas violentas dirigidas contra las mujeres por el
hecho de ser mujeres”.
3. Una de esas agravantes, asociada al homicidio, como ya se dijo, fue la de
causar la muerte a una mujer “por el hecho de ser mujer”. E inscrita la misma en
una ley dirigida a prevenir y a erradicar la violencia contra las mujeres que se
origina principalmente en las relaciones de desigualdad históricas con los
hombres, no puede tener el alcance que le dio el Tribunal Superior de Medellín,
que la hizo corresponder al feminicidio o asesinato de mujeres por razones de
género, un delito que a su juicio se encuentra motivado por la misoginia, es
decir, por el desprecio y odio hacia ellas.
Matar a una mujer porque quien lo hace siente aversión hacia las mujeres, no se
duda, es el evento más obvio de un “homicidio de mujer por razones de
género”, que fue la expresión con la cual se refirió al feminicidio la Corte
Interamericana de Derechos Humanos en la sentencia del 16 de noviembre de
115
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
2009, expedida en el caso GONZÁLEZ Y OTRAS (“CAMPO ALGODONERO”) VS.
MÉXICO. Pero también ocurre la misma conducta cuando la muerte de la mujer
es consecuencia de la violencia en su contra que sucede en un contexto de
dominación (público o privado) y donde la causa está asociada a la
instrumentalización de que es objeto.
En otros términos, se causa la muerte a una mujer por el hecho de ser mujer,
cuando el acto violento que la produce está determinado por la subordinación
y discriminación de que es víctima, de lo cual resulta una situación de extrema
vulnerabilidad. Este entorno de la violencia feminicida, que es expresión de una
larga tradición de predominio del hombre sobre la mujer, es el que básicamente
ha servido de apoyo al legislador para considerar más grave ese tipo de
violencia que se genera en un contexto de desigualdad y que se busca
contrarrestar legítimamente con la medida de carácter penal examinada e
igual con las demás de otra naturaleza adoptadas en la Ley 1257 de 2008.
Significa lo precedente que no todo asesinato de una mujer es feminicidio y
configura la causal 11 de agravación del artículo 104 del Código Penal. Se
requiere, para constituir esa conducta, que la violencia que la cause esté
asociada a la discriminación y dominación de que ella es objeto.
Particularmente, en contextos de parejas heterosexuales –que conviven o se
encuentran separadas—, el maltrato del hombre para mantener bajo su control
y “suya” a la mujer, el acoso constante a que la somete para conseguirlo, la
intimidación que con ello le produce, el aumento en la intensidad de su asedio
y agresividad en cuanto ella más se aproxima a dejar de “pertenecerle” y la
muerte que al final le causa “para que no sea de nadie más”, claramente es el
homicidio de una mujer por el hecho de ser mujer o “por razones de género”.
Ese elemento adicional que debe concurrir en la conducta para la
configuración de la agravante punitiva del feminicidio, es decir, la
discriminación y dominación de la mujer implícita en la violencia que provoca
su muerte, obviamente debe probarse en el proceso penal para que pueda
reprocharse al autor. En consecuencia, en ningún caso cabe deducirla de la
simple circunstancia de ser el autor del delito un hombre y la víctima una mujer,
sino que ha de fundarse en evidencias demostrativas de la situación de abuso
de poder en que se encontraba la última.
4. En el caso sometido a consideración de la Sala se estableció que el
procesado era el esposo de la víctima y tenían una hija de seis años de edad.
Tres años antes de que él decidiera matarla, le propinó nueve puñaladas. Lo
116
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
hizo, según su cuñada Flor Alba Velásquez Correa, porque le dio “un ataque de
celos”. Volvió a la casa días después, aún convaleciente la víctima, y se quedó
allí contra la voluntad de ésta. La amenazaba con llevarse a la hija común si lo
obligaba a irse.
Ese escenario ya es el de una mujer maltratada por un hombre que no se
relaciona con ella en un plano de igualdad sino que la subordina, como
infortunadamente aún le sucede a muchas en nuestra sociedad, todavía atada
en buena parte al machismo ancestral que propició la existencia en el Código
Penal de 1890 de una norma que consideraba “inculpable absolutamente” la
conducta del hombre consistente en
“cometer el homicidio en la persona de su mujer legítima, o de una
descendiente del homicida, que viva a su lado honradamente, a quien se
sorprenda en acto carnal con un hombre que no sea su marido; o el que
cometa con la persona del hombre que encuentre yaciendo con una de las
referidas; y lo mismo se hará en el caso de que los sorprenda, no en acto carnal,
pero sí en otro deshonesto, aproximado o preparatorio de aquel, de modo que
no pueda dudar del trato ilícito que entre ellos existe” (Art. 591-9).
Un mandato contrario, de “inculpabilidad absoluta” de la mujer que
descubriera a su marido en acto carnal o preparatorio del mismo con una
mujer, desde luego no existía.
El procesado ALEXÁNDER DE JESÚS ORTIZ RAMÍREZ, más allá de los celos, que en
casos como el presente son la expresión del macho dominante que no
reconoce la libertad de su pareja para dejarlo, claramente nunca vivió una
situación como la descrita en la norma transcrita, que con seguridad obligaría
otras consideraciones. Simplemente, “por sospecha de que la persona amada
mude su cariño” (que es como el diccionario de la Real Academia Española
define “celoso” o “celosa”), resolvió perseguir a Sandra Patricia Correa y
acuchillarla nueve veces.
La segunda parte de la historia confirma el contexto de dominación en el que
finalmente ocurrió el homicidio el 17 de noviembre de 2012. La mujer, en contra
de lo que quería, tuvo que seguir soportando al hombre a su lado, en la misma
casa, temerosa de que si lo obligaba a marcharse se llevara con él a su hija. Se
deduce lo anterior de la entrevista que rindió la hermana de la víctima. Esta
afirmó, en efecto, que constantemente “Sandra lo echaba de la casa y él no se
iba”. Y sólo accedió a hacerlo después de que un día, dos meses antes de los
hechos, por encontrarla chateando “en Facebook”, le propinó varios
puñetazos. El hombre se fue a vivir cerca.
117
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
La cadena de violencia, al irse ORTIZ RAMÍREZ, no se detuvo. Aumentó si se tiene
en cuenta el acoso constante a que sometió a la mujer durante esos dos meses.
“A todas las horas” –recordó Flor Alba Velásquez Correa— la llamaba a sus
teléfonos fijo y celular “para comprobar que ella estaba sola” y los viernes, por
lo general, iba embriagado hasta el frente de su casa y le lanzaba amenazas.
Por “sobre su cadáver” se conseguiría otro, le había dicho al marcharse de su
lado. “Perra sucia te voy a matar”, le gritó algunas veces en sus borracheras.
Unos quince días antes del homicidio, según la declaración de la señora
Velásquez Correa ante la Policía Judicial, “…Alex se emborrachó mucho y subió
y le gritó que le regalara la niña a la tía, o sea a mí, o que se la entregara a
Bienestar Familiar que en cualquier momento a ella le iba a pasar algo…”.
Agregó la entrevistada que en la semana que siguió “…ella le dijo que se fuera
de por ahí que no quería volverlo a ver, que se fuera y que hiciera una vida y
Alex le dijo que sí que él se pensaba ir, y le dijo a la niña (la hija) que se iba a ir y
que era para lejos, que porque la mamá lo quería hacer matar y ya no lo quería
y se quería conseguir a otro”.
Lo que sucedió el viernes anterior al crimen y el sábado cuando ocurrió, lo
contó la declarante en los siguientes términos:
“…este viernes que pasó Sandra se fue por urgencias para donde quedaba el
seguro social porque tenía un pie hinchado de un tatuaje que se hizo, y
Alexánder llamó y la niña contestó y le dijo que la mamá estaba donde el
médico y Alex le dijo que no que ella estaba con el mozo, a las diez de la noche
ella le contestó el teléfono de la casa y ella le dijo marica deje de chimbiarme,
que yo no tengo ningún mozo, vos no ves que ni siquiera salgo de la hijueputa
casa le tiró el teléfono y le apagó el celular, el sábado la llamó a las 9 de la
mañana le dijo que le pasara a la niña que tenía que hablar con ella, y Alex le
dijo a la niña que él la quería mucho y que todo lo que pasaba era por amor, y
que le dijera a la tía o sea a mí y a la hermanita que la cuidaran mucho, a las
once de la mañana Alex volvió a llamar y Sandra le dio el afán que tenía que
salir que tenía que salir, se bañó y se colocó una blusa unas chanchas y me dijo
a mí: Flor no me demoro, yo bajo hasta el cuadradero y me devuelvo ahí mismo,
esté tranquila…”.
Fue la última vez que Flor Alba Velásquez Correa habló con su hermana. La
volvió a ver, muerta, en el Instituto de Medicina Legal, a donde se dirigió luego
de enterarse por las noticias de su fallecimiento.
118
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
“Alexánder fue el que la mató”, “yo estoy segura que fue él”, le dijo la
entrevistada a la Policía Judicial sin saber todavía de los sucesos ocurridos en la
tarde del 17 de noviembre de 2012 en el motel Romantic Suites de Medellín.
Se demostró con la versión anterior, no hay duda, que el procesado,
como si se tratara de una cosa, sentía de su propiedad a Sandra Patricia
Correa. Era evidente que la negaba como ser digno y con libertad. La
discriminaba. La mantenía sometida a través de la violencia constante. Después
de apuñalarla tuvo el descaro de instalarse nuevamente en su casa, contra la
voluntad de ella, cuando aún se recuperaba de las heridas físicas que le había
causado. Nunca dejó de acosarla. Nunca de intimidarla. Ella no dejó de pedirle
que se fuera. Y cuando al fin se marchó, luego de una nueva agresión física, la
continuó hostigando, le siguió haciendo saber que era él o ninguno y que la
mataría.
Todo eso, claramente para la Corte, no es una historia de amor sino de
sometimiento de una mujer por un hombre que la considera subordinada y se
resiste al acto civilizado de entender que la debe dejar en paz porque ella ya
no lo quiere, y elige ejecutar el acto más contundente de despotismo que es la
eliminación de la víctima de la relación de poder.
Es manifiesto, entonces, que el procesado cometió el homicidio contra
Sandra Patricia Correa “por el hecho de ser mujer” y en esa medida se
equivocó la segunda instancia al suprimir esa circunstancia del atentado contra
la vida, la cual hizo parte del cargo libremente aceptado por ALEXÁNDER DE
JESÚS ORTIZ RAMÍREZ. Por ende, se casará parcialmente el fallo impugnado para
declarar que en la conducta concurrió la agravante 11 del artículo 104 del
Código Penal.
Esa decisión no tiene impacto en la pena impuesta. Simplemente porque
el juzgador, equivocadamente, no se movió del extremo mínimo del primer
cuarto en el que dosificó la pena, a pesar de concurrir dos agravantes
específicas del homicidio. Bastaba una de estas, eso es lógico, para tipificar la
conducta como homicidio agravado. La otra, necesariamente, debía significar
un incremento punitivo. Pero como le pareció igual de grave al juzgador una
agravante que dos y los sujetos procesales con interés en el punto no
impugnaron la determinación, no está dentro de las facultades de la Corte
remediar la situación.
5. En relación con la rebaja punitiva derivada del allanamiento a cargos,
que el Tribunal estableció en el 50% de la pena imponible –la mayor permitida
119
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
por el artículo 351 de la Ley 906 de 2004—, el censor no presentó ninguna
censura susceptible de examen en casación. Y la objeción que al respecto
realizó la Procuradora Delegada en su intervención ante la Corte, fundada en
su consideración de que la conducta imputada, en virtud del feminicidio,
merecía sólo el descuento del 30% decretado por el a quo, no enmarca la
comprobación de un error probatorio o jurídico del ad quem, o la transgresión
de un derecho fundamental, que le sea dable corregir a la Sala.
La segunda instancia estimó que la conducta procesal del sindicado
ameritaba la mencionada reducción en el castigo, ella no vulnera la legalidad
y las consideraciones en que apoyó la decisión –aunque no se compartan—
corresponden a un criterio jurídico razonable, imposible de controvertir en
desarrollo del recurso extraordinario de casación. Así, pues, no se puede acoger
el punto de vista de la Delegada.
En virtud de lo expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema
de Justicia, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad
de la Ley,
RESUELVE:
CASAR PARCIALMENTE la sentencia impugnada, expedida por el Tribunal
Superior de Medellín el 15 de marzo de 2013, para declarar que en el homicidio
por el cual se condenó al procesado ALEXÁNDER DE JESÚS ORTIZ RAMÍREZ,
además de la agravante 1ª del artículo 104 del Código Penal, también
concurrió la 11 de la misma disposición.
En lo restante se mantienen incólumes las determinaciones adoptadas en el
fallo.
En contra de esta providencia no proceden recursos.”
120
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
Caso 3: Sentencia Caso González y otras (“Campo algodonero” Vs. México.
Corte Interamericana de Derechos Humanos, 16 de noviembre del 2009.
“Resumen Ejecutivo”
Antecedentes
Desde 1993, Ciudad Juárez ha sido escenario de una sistemática violencia
contra las mujeres. Esta violencia, manifestada de diversas formas, encuentra su
máxima expresión en los aproximadamente 400 homicidios de mujeres y niñas
que desde esa fecha hasta hoy han tenido lugar en esa ciudad.
Uno de los casos más conocidos, sucedido en el contexto anteriormente
descrito, es el conocido como “Campo Algodonero”, correspondiente al
homicidio brutal y con móvil sexual de 8 mujeres. Tres de estos homicidios, uno
cometido en contra de una mujer adulta y dos en contra de mujeres menores
de edad, fueron llevados por los familiares de las víctimas, a través de diversas
Organizaciones de la Sociedad Civil protectoras de los derechos humanos, a la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos (la Comisión). La Comisión
acumuló los tres casos y presentó el correspondiente informe en el que emitía
una serie de recomendaciones al Estado mexicano, otorgándole 2 meses para
adoptarlas. Después de la presentación del primer informe de cumplimiento por
parte del Estado, éste solicitó una prórroga, misma que le fue otorgada. Los
peticionarios manifestaron, a lo largo de este proceso, su interés de que el caso
fuera sometido a la jurisdicción de la Corte Interamericana de Derechos
Humanos (la Corte). La Comisión, valorando dicha petición y el informe final del
Estado mexicano, en el cual no se reflejaba el cumplimiento de todas las
recomendaciones, decidió someter el caso a la Corte. La demanda en contra
del Estado mexicano se hizo el 4 de noviembre de 2007.
La Comisión solicitó a la Corte declarar al Estado responsable por la violación de
los derechos consagrados en los artículos 4 (derecho a la vida), 5 (derecho a la
integridad personal), 8 (garantías judiciales), 19 (derechos del Niño) y 25
(protección judicial) de la Convención Americana sobre Derechos Humanos (la
Convención Americana), en relación con las obligaciones establecidas en los
artículos 1.1 (obligación de respetar los derechos) y 2 (deber de adoptar
disposiciones de derecho interno) de la misma, y el incumplimiento de las
obligaciones que derivan del artículo 7 (obligación de adoptar medidas para
eliminar la violencia contra las mujeres) de la Convención para Prevenir,
Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (la Convención Belém do
121
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
Pará). La demanda fue notificada al Estado el 21 de diciembre de 2007 y a los
representantes el 2 de enero de 2008.
El 23 de febrero de 2008 las organizaciones Asociación Nacional de Abogados
Democráticos A. C., Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de
los Derechos de la Mujer, Red Ciudadana de No Violencia y por la Dignidad
Humana y Centro para el Desarrollo Integral de la Mujer A. C., representantes de
las presuntas víctimas, presentaron su escrito de solicitudes, argumentos y
pruebas. Además de los alegatos presentados por la Comisión, las
organizaciones representantes solicitaron ampliar el número de víctimas a once
mujeres y el pronunciamiento de la Corte sobre la supuesta detención arbitraria,
tortura y violaciones al debido proceso de tres personas más.
Adicionalmente a los artículos invocados por la Comisión, las organizaciones
representantes solicitaron a la Corte declarar al Estado responsable por la
violación de los derechos consagrados en los artículos 7 (derecho a la libertad
personal) y 11 (derecho a la dignidad y a la honra) de la Convención
Americana, todos ellos en relación con las obligaciones generales que se
derivan de los artículos 1.1 y 2 de la misma, así como el artículo 7 de la
Convención Belém do Pará, en conexión con los artículos 8 (adoptar, en forma
progresiva, medidas específicas, inclusive programas para la protección de los
derecho de las mujeres) y 9 (obligación de tomar en cuenta las condiciones de
vulnerabilidad de las mujeres para la adopción de medidas internas) del mismo
instrumento. Además, solicitaron el reconocimiento de la violación del derecho
consagrado en el artículo 5 (derecho a la integridad personal) de la
Convención Americana, en perjuicio de las tres presuntas víctimas identificadas
por la Comisión.
Argumentos
En lo que se refiere a los hechos, la Corte observó que el Estado admitió, en
términos generales, los hechos de contexto relativos a la violencia contra las
mujeres en Ciudad Juárez, particularmente los homicidios que se han registrado
desde el inicio de los años 90, así como los hechos referentes a lo que el Estado
denominó “primera etapa” de las investigaciones de los crímenes perpetrados
en contra de las tres víctimas, que abarca el período 2001 a 2003. Además,
México aceptó los hechos relativos a la afectación de la integridad psíquica y
dignidad de los familiares de las tres víctimas. Junto con la anterior aceptación,
reconoció el deber de reparación a su cargo por dichos hechos.
122
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
En lo que se refiere a las pretensiones de derecho, la Corte declaró que había
cesado la controversia sobre la violación de los artículos 5 (derecho a la
integridad personal), 8 (garantías judiciales), 25 (protección judicial) de la
Convención Americana, en perjuicio de los familiares de las víctimas
identificados, por las violaciones aceptadas por el Estado en la “primera etapa”
de las investigaciones. Por lo anterior, procedió al análisis de las demás
alegadas violaciones por hechos distintos a los reconocidos por el Estado,
respecto a los familiares de las víctimas sucedidos en la “segunda etapa” de las
investigaciones.
La Corte recordó que el fin del sistema de peticiones consagrado en el artículo
12 de la Convención Belém do Pará es el de fortalecer el derecho de petición
individual internacional a partir de ciertas precisiones sobre los alcances del
enfoque de género. Afirmó que la adopción de esta Convención refleja una
preocupación uniforme en todo el hemisferio sobre la gravedad del problema
de la violencia contra la mujer, su relación con la discriminación históricamente
sufrida y la necesidad de adoptar estrategias integrales para prevenirla,
sancionarla y erradicarla. En consecuencia, la existencia de un sistema de
peticiones individuales dentro de una convención de tal tipo, tiene como
objetivo alcanzar la mayor protección judicial posible, respecto a aquellos
Estados que han admitido el control judicial por parte de la Corte.
La Corte, con base en lo argumentado por las partes, declaró que la
controversia planteada exigía el análisis del contexto que rodeó a los hechos
del caso y las condiciones en las cuales dichos hechos pudieran ser atribuidos al
Estado y comprometer, en consecuencia, su responsabilidad internacional. A
pesar del allanamiento efectuado por el Estado, declaró que subsistía la
necesidad de precisar la entidad y gravedad de las violaciones ocurridas
respecto a las garantías judiciales y de protección judicial de la Convención
Americana, en conexión con la obligación de respetar los derechos y el deber
de adoptar disposiciones de derecho interno de dicho tratado y la obligación
de adoptar medidas para eliminar la violencia contra las mujeres de la
Convención Belém do Pará. Para ello, el Tribunal procedió a realizar las
consideraciones de hecho y de derecho pertinentes, analizando las
obligaciones de respeto, garantía y no discriminación del Estado.
Sobre el contexto
Sobre los antecedentes contextuales, la Corte concluyó que desde 1993 existe
en Ciudad Juárez un aumento de homicidios de mujeres, habiendo por lo
menos 264 víctimas hasta el año 2001 y 379 hasta el 2005. Sin embargo, más allá
123
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
de las cifras, sobre las cuales no existe firmeza, afirmó que es preocupante el
hecho de que algunos de estos crímenes parecen presentar altos grados de
violencia, incluyendo sexual, y que en general han sido influenciados, tal como
lo aceptó el Estado, por una cultura de discriminación contra la mujer, la cual,
según diversas fuentes probatorias, ha incidido tanto en los motivos como en la
modalidad de los crímenes, así como en la respuesta de las autoridades frente a
éstos.
La Corte destacó las respuestas ineficientes y las actitudes indiferentes por parte
de las autoridades documentadas en cuanto a la investigación de dichos
crímenes, mismas que parecen haber permitido que se haya perpetuado la
violencia contra la mujer en Ciudad Juárez. La Corte constató que hasta el año
2005 la mayoría de los crímenes seguían sin ser esclarecidos, siendo los
homicidios que presentan características de violencia sexual los que presentan
mayores niveles de impunidad.
Consideró, además, que los comentarios efectuados por funcionarios en el
sentido de que las víctimas “se habrían ido con su novio” o que “tendrían una
vida reprochable” y la utilización de preguntas en torno a la preferencia sexual
de las víctimas constituyen estereotipos. Así las cosas, tanto las actitudes como
las declaraciones de los funcionarios demuestran que existía, por lo menos,
indiferencia hacia los familiares de las víctimas y sus denuncias.
Sobre la violencia contra las mujeres en el presente caso
A pesar de las deficiencias en las primeras etapas de las investigaciones,
especialmente en el procedimiento para la realización de las autopsias, la Corte
determinó que era posible concluir, considerando los diversos factores que se
dieron respecto a la desaparición de las víctimas, que el trato sufrido durante el
tiempo que permanecieron secuestradas antes de su muerte con toda
probabilidad les causó, al menos, un sufrimiento psicológico agudo, y que muy
posiblemente los hechos acaecidos antes de su muerte tuvieron un móvil sexual,
por la forma en que fueron encontradas. Lo anterior, dijo la Corte, se une al
hecho de que en Ciudad Juárez, al momento de la desaparición de las
víctimas, existían numerosos casos análogos al presente en los que las mujeres
presentaban signos de violencia sexual. Las tres víctimas estuvieron privadas de
su libertad antes de su muerte. Por las deficiencias en los certificados de
autopsia, fue imposible determinar con certeza cuanto tiempo duró su
secuestro.
124
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
Antes de analizar la posible responsabilidad internacional del Estado mexicano,
la Corte consideró pertinente establecer si la violencia que sufrieron las tres
víctimas constituyó violencia contra la mujer según la Convención Americana y
la Convención Belém do Pará.
En la jurisprudencia de la Corte se encuentra la referencia a algunos alcances
del artículo 5 (derecho a la integridad personal) de la Convención Americana
en cuanto a los aspectos específicos de violencia contra la mujer, considerando
como referencia de interpretación las disposiciones pertinentes de la
Convención Belém do Pará y la Convención sobre Eliminación de todas las
Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), ya que estos instrumentos
complementan el corpus juris internacional en materia de protección de la
integridad personal de las mujeres, del cual forma parte la Convención
Americana.
La Convención Belém do Pará define la violencia contra la mujer como
“cualquier acción o conducta, basada en su género, que cause muerte, daño
o sufrimiento físico, sexual o psicológico a la mujer, tanto en el ámbito público
como en el privado”. La Corte ha establecido que no toda violación de un
derecho humano cometida en perjuicio de una mujer conlleva necesariamente
una violación de las disposiciones de la Convención de Belém do Pará.
En el presente caso, la Corte notó, en primer lugar, el reconocimiento del Estado
con respecto a la situación de violencia contra la mujer en Ciudad Juárez, así
como su señalamiento con respecto a que los homicidios de mujeres en Ciudad
Juárez se encuentran influenciados por una cultura de discriminación contra la
mujer. En segundo lugar, observó lo contenido en los distintos informes
proporcionados por organismos y organizaciones internacionales, mismos que
señalan que muchos de los homicidios de mujeres en Ciudad Juárez son
manifestaciones de violencia basada en género. En tercer lugar, las tres víctimas
de este caso eran mujeres jóvenes, de escasos recursos, trabajadoras o
estudiantes, como muchas de las víctimas de los homicidios en Ciudad Juárez.
Las mismas fueron hechas desaparecer y sus cuerpos aparecieron en un campo
algodonero. Se ha tenido como probado que sufrieron graves agresiones físicas
y muy probablemente violencia sexual de algún tipo antes de su muerte.
Lo anterior llevó a la Corte a concluir que las jóvenes González, Ramos y Herrera
fueron víctimas de violencia contra la mujer según la Convención Americana y
la Convención Belém do Pará. Por los mismos motivos, consideró que los
homicidios de las víctimas fueron por razones de género y están enmarcados
125
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
dentro de un reconocido contexto de violencia contra la mujer en Ciudad
Juárez. Posteriormente, analizó si esta violencia era atribuible al Estado.
Deber de respeto, garantía y no discriminación del Estado y derechos de las
niñas
La Corte comenzó recordando que entre sus criterios ha establecido que de
acuerdo con el artículo 1.1 (obligación de respetar los derechos) de la
Convención Americana, los Estados están obligados a respetar y garantizar los
derechos humanos reconocidos en ella. La responsabilidad internacional del
Estado se funda en actos u omisiones de cualquier poder u órgano de éste,
independientemente de su jerarquía, que violen la Convención Americana.
En cuanto al deber de respeto, la Corte ha sostenido que la primera obligación
asumida por los Estados Partes, en los términos del citado artículo, es la de
respetar los derechos y libertades reconocidos en la Convención Americana.
Así, en la protección de los derechos humanos está necesariamente
comprendida la noción de la restricción al ejercicio del poder estatal.
Sobre la obligación de garantía la Corte ha establecido que puede ser
cumplida de diferentes maneras, en función del derecho específico que el
Estado deba garantizar y de las particulares necesidades de protección. Esta
obligación implica el deber de los Estados de organizar todo el aparato
gubernamental y, en general, todas las estructuras a través de las cuales se
manifiesta el ejercicio del poder público, de manera tal que sean capaces de
asegurar jurídicamente el libre y pleno ejercicio de los derechos humanos.
Como parte de dicha obligación, el Estado está en el deber jurídico de prevenir,
razonablemente, las violaciones de los derechos humanos, de investigar
seriamente con los medios a su alcance las violaciones que se hayan cometido
dentro del ámbito de su jurisdicción a fin de identificar a los responsables, de
imponerles las sanciones pertinentes y de asegurar a la víctima una adecuada
reparación. Lo decisivo es dilucidar si una determinada violación ha tenido lugar
con el apoyo o la tolerancia del poder público o si éste ha actuado de manera
que la trasgresión se haya cumplido en defecto de toda prevención o
impunemente.
Procedió, entonces, a verificar si México cumplió con sus obligaciones de
respetar y garantizar los derechos a la vida, a la integridad personal y a la
libertad personal de las jóvenes González, Ramos y Herrera.
Deber de respeto
126
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
A pesar de que la Comisión y las organizaciones representantes hicieron alusión
a la posible participación de agentes estatales sin proporcionar prueba al
respecto, más allá de la declaración de una de las madres de las víctimas. El
hecho de que la impunidad en el presente caso impida conocer si los
perpetradores son agentes estatales o particulares actuando con su apoyo y
tolerancia, no puede llevar, según la Corte, a presumir que sí lo fueron y
condenar automáticamente al Estado por el incumplimiento del deber del
respeto. Por tanto, no se puede atribuir al Estado responsabilidad internacional
por violaciones a los derechos sustantivos consagrados en los artículos 4
(Derecho a la Vida), 5 (Derecho a la Integridad Personal) y 7 (Derecho a la
Libertad Personal) de la Convención Americana.
Deber de garantía
La Corte explicitó que los derechos a la Vida y a la Integridad Personal revisten
un carácter esencial en la Convención Americana. De conformidad con el
artículo 27.2 (Derechos Exceptuados de la Suspensión de Garantías) del referido
tratado, esos derechos forman parte del núcleo inderogable, pues no pueden
ser suspendidos en casos de guerra, peligro público u otras amenazas. Asimismo,
la Corte ha establecido que el derecho a la vida juega un papel fundamental
en la Convención Americana, por ser el presupuesto esencial para el ejercicio
de los demás derechos. Los Estados tienen la obligación de garantizar la
creación de las condiciones que se requieran para que no se produzcan
violaciones de ese derecho inalienable y, en particular, el deber de impedir que
sus agentes atenten contra él. La observancia del artículo 4 (derecho a la vida),
relacionado con la obligación de respetar los derechos de la Convención
Americana, no sólo presupone que ninguna persona sea privada de su vida
arbitrariamente (obligación negativa), sino que además requiere que los
Estados adopten todas las medidas apropiadas para proteger y preservar este
derecho (obligación positiva), conforme al deber de garantizar el pleno y libre
ejercicio de los derechos de todas las personas bajo su jurisdicción.
Respecto de la obligación de garantizar el derecho reconocido en el artículo 5
(derecho a la integridad personal) de la Convención Americana, ésta implica el
deber del Estado de prevenir e investigar posibles actos de tortura u otros tratos
crueles, inhumanos o degradantes. En lo que se refiere al artículo 7 (derecho a
la libertad personal) de la Convención Americana, la Corte ha sostenido que
éste consagra en términos generales el derecho a la libertad y seguridad y que
los demás numerales de dicho artículo reconocen diversas garantías que deben
darse a la hora de privar a alguien de su libertad. De ahí se explica que la forma
en que la legislación interna afecta al derecho a la libertad es
127
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
característicamente negativa, cuando permite que se prive o restrinja la
libertad. Siendo, por ello, la libertad siempre la regla y la limitación o restricción
siempre la excepción. Consecuentemente, el Estado debe prevenir que la
libertad de los individuos se vea menoscabada por la actuación de agentes
estatales y terceros particulares, así como investigar y sancionar los actos
violatorios de este derecho.
La Corte acotó lo que debía analizar sobre la actuación estatal de la siguiente
manera: 1) Si el Estado previno adecuadamente la desaparición, vejámenes y
muerte sufridas por las tres víctimas y; 2) Si investigó las mismas con debida
diligencia. Lo anterior se traduce en si cumplió con el deber de garantía de los
artículos 4, 5 y 7 de la Convención Americana, conforme al artículo 1.1 de la
misma y al artículo 7 de la Convención Belém do Pará, que complementa el
corpus juris internacional en materia de prevención y sanción de la violencia
contra la mujer, y si permitió un acceso a la justicia a los familiares de las tres
víctimas, conforme lo estipulan los artículos 8 y 25 de la Convención Americana,
en relación con los artículos 1.1 y 2 de la misma.
La jurisprudencia de la Corte establece que el deber de prevención abarca
todas aquellas medidas de carácter jurídico, político, administrativo y cultural
que promuevan la salvaguarda de los derechos humanos y que aseguren que
las eventuales violaciones a los mismos sean efectivamente consideradas y
tratadas como un hecho ilícito que, como tal, es susceptible de acarrear
sanciones para quien las cometa, así como la obligación de indemnizar a las
víctimas por sus consecuencias perjudiciales. Es claro, a su vez, que la
obligación de prevenir es de medio o comportamiento y no se demuestra su
incumplimiento por el mero hecho de que un derecho haya sido violado.
Además, en el 2006 la Relatora Especial sobre violencia contra la mujer de la
ONU, mencionó la Corte, señaló que “tomando como base la práctica y la
opinio juris […] se puede concluir que hay una norma del derecho internacional
consuetudinario que obliga a los Estados a prevenir y responder con la debida
diligencia a los actos de violencia contra la mujer”.
De todo lo anterior, dijo la Corte, se desprende que los Estados deben adoptar
medidas integrales para cumplir con la debida diligencia en casos de violencia
contra las mujeres. En particular, deben contar con un adecuado marco jurídico
de protección, con una aplicación efectiva del mismo y con políticas de
prevención y prácticas que permitan actuar de una manera eficaz ante las
denuncias. La estrategia de prevención debe ser integral, es decir, debe
prevenir los factores de riesgo y a la vez fortalecer las instituciones para que
128
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
puedan proporcionar una respuesta efectiva a los casos de violencia contra la
mujer. Asimismo, los Estados deben adoptar medidas preventivas en casos
específicos en los que es evidente que determinadas mujeres y niñas pueden ser
víctimas de violencia. Todo esto debe tomar en cuenta que en casos de
violencia contra la mujer los Estados tienen, además de las obligaciones
genéricas contenidas en la Convención Americana, una obligación reforzada a
partir de la Convención Belém do Pará. A partir de esto, la Corte analizó las
medidas adoptadas por el Estado hasta la fecha de los hechos del caso para
cumplir con su deber de prevención.
Así, según los hechos del presente caso, las víctimas González, Ramos y Herrera
eran mujeres jóvenes de 20, 17 y 15 años respectivamente, todas humildes, una
estudiante, las otras dos trabajadoras. Salieron de su casa un día y sus cuerpos
fueron encontrados días o semanas más tarde en un campo algodonero con
signos de violencia sexual y demás maltratos. En los días entre sus
desapariciones y el hallazgo de sus cuerpos, sus madres y familiares acudieron a
las autoridades en busca de respuestas, pero se encontraron con juicios de
valor respecto al comportamiento de las víctimas y con ninguna acción
concreta destinada a encontrarlas con vida aparte de la recepción de
declaraciones.
Así, a pesar de que el Estado tenía pleno conocimiento del riesgo que corrían
las mujeres de ser objeto de violencia, dado el contexto generalizado en
Ciudad Juárez, no demostró haber adoptado medidas efectivas de prevención
antes de noviembre de 2001 que redujeran los factores de riesgo para las
mujeres. Añadió que aunque el deber de prevención sea uno de medio y no de
resultado el Estado no ha demostrado que las diferentes medidas tomadas, por
más que fueran necesarias y demuestren un compromiso estatal, fueran
suficientes y efectivas para prevenir las graves manifestaciones de la violencia
contra la mujer que se vivía en Ciudad Juárez en la época del presente caso.
Aclaró que, conforme a jurisprudencia de la Corte, es claro que un Estado no
puede ser responsable por cualquier violación de derechos humanos cometida
entre particulares dentro de su jurisdicción y las obligaciones convencionales de
garantía a cargo de los Estados no implican una responsabilidad ilimitada de los
Estados frente a cualquier acto o hecho de particulares, pues sus deberes de
adoptar medidas de prevención y protección de los particulares en sus
relaciones entre sí se encuentran condicionados al conocimiento de una
situación de riesgo real e inmediato para un individuo o grupo de individuos
determinado y a las posibilidades razonables de prevenir o evitar ese riesgo. Es
decir, aunque un acto u omisión de un particular tenga como consecuencia
129
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
jurídica la violación de determinados derechos humanos de otro particular,
aquél no es automáticamente atribuible al Estado, pues debe atenderse a las
circunstancias particulares del caso y a la concreción de dichas obligaciones
de garantía.
En el presente caso, la Corte determinó que existían dos momentos claves en los
que el deber de prevención debía ser analizado. El primero es antes de la
desaparición de las víctimas y el segundo antes de la localización de sus
cuerpos sin vida.
Sobre el primer momento, la Corte consideró que la falta de prevención de la
desaparición no conlleva per se la responsabilidad internacional del Estado
porque, a pesar de que éste tenía conocimiento de una situación de riesgo
para las mujeres en Ciudad Juárez, no ha sido establecido que tenía
conocimiento de un riesgo real e inmediato para las víctimas de este caso.
Aunque el contexto en este caso y sus obligaciones internacionales le imponen
al Estado una responsabilidad reforzada con respecto a la protección de
mujeres en Ciudad Juárez, quienes se encontraban en una situación de
vulnerabilidad, especialmente las mujeres jóvenes y humildes, no le imponen
una responsabilidad ilimitada frente a cualquier hecho ilícito en contra de ellas.
Finalmente, la Corte determinó que la ausencia de una política general que se
hubiera iniciado por lo menos en 1998 –cuando la Comisión Nacional de los
Derechos Humanos advirtió del patrón de violencia contra la mujer en Ciudad
Juárez-, sí constituía una falta del Estado en el cumplimiento general de su
obligación de prevención.
En cuanto al segundo momento, el Estado, dado el contexto del caso, tuvo
conocimiento de que existía un riesgo real e inmediato de que las víctimas
fueran agredidas sexualmente, sometidas a vejámenes y asesinadas. La Corte
consideró que ante tal contexto surge un deber de debida diligencia estricta
frente a denuncias de desaparición de mujeres, respecto a su búsqueda
durante las primeras horas y los primeros días. Esta obligación de medio, al ser
más estricta, exige la realización exhaustiva de actividades de búsqueda. En
particular, es imprescindible la actuación pronta e inmediata de las autoridades
policiales, fiscales y judiciales ordenando medidas oportunas y necesarias
dirigidas a la determinación del paradero de las víctimas o el lugar donde
puedan encontrarse privadas de libertad. Deben existir procedimientos
adecuados para las denuncias y que éstas conlleven una investigación efectiva
desde las primeras horas. Las autoridades deben presumir que la persona
desaparecida está privada de libertad y sigue con vida hasta que se ponga fin
a la incertidumbre sobre la suerte que ha corrido.
130
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
La Corte expresó que México no demostró haber adoptado las medidas
razonables, conforme a las circunstancias que rodeaban a los casos, para
encontrar a las víctimas con vida. El Estado no actuó con prontitud dentro de las
primeras horas y días luego de las denuncias de desaparición, dejando perder
horas valiosas. En el período entre las denuncias y el hallazgo de los cuerpos de
las víctimas el Estado se limitó a realizar formalidades y a tomar declaraciones
que, aunque importantes, perdieron su valor una vez que éstas no repercutieron
en acciones de búsqueda específicas. Además, las actitudes de entender que
las denuncias de desaparición no debían ser tratadas con urgencia e
inmediatez llevan a concluir que hubo demoras injustificadas luego de las
presentaciones de las denuncias de desaparición. Todo esto demuestra que el
Estado no actuó con la debida diligencia requerida para prevenir
adecuadamente las muertes y agresiones sufridas por las víctimas y que no
actuó como razonablemente era de esperarse de acuerdo a las circunstancias
del caso para poner fin a su privación de libertad. Este incumplimiento del
deber de garantía es particularmente serio debido al contexto conocido por el
Estado -el cual ponía a las mujeres en una situación especial de vulnerabilidad-
y a las obligaciones reforzadas impuestas en casos de violencia contra la mujer
por el artículo 7.b (actuar con debida diligencia para prevenir, investigar y
sancionar la violencia contra la mujer) de la Convención Belém do Pará.
Además, la Corte consideró que el Estado no demostró haber adoptado
normas o implementado las medidas necesarias, conforme al artículo 2 de la
Convención Americana y al artículo 7.c (incluir en la legislación interna normas
penales, civiles y administrativas para prevenir, investigar y sancionar la violencia
contra la mujer) de la Convención Belém do Pará, que permitieran a las
autoridades ofrecer una respuesta inmediata y eficaz ante las denuncias de
desaparición y prevenir adecuadamente la violencia contra la mujer. Tampoco
demostró haber adoptado normas o tomado medidas para que los funcionarios
responsables de recibir las denuncias tuvieran la capacidad y la sensibilidad
para entender la gravedad del fenómeno de la violencia contra la mujer y la
voluntad para actuar de inmediato.
En razón de todo lo expuesto, la Corte determinó que el Estado violó los
derechos a la vida, integridad personal y libertad personal reconocidos en la
Convención Americana, en relación con la obligación general de garantía
contemplada en el artículo 1.1 y la obligación de adoptar disposiciones de
derecho interno contemplada en el artículo 2 de la misma, así como con las
obligaciones contempladas en el artículo 7.b y 7.c de la Convención Belém do
Pará, en perjuicio de las jóvenes González, Ramos y Herrera.
131
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
Por otro lado, la Corte analizó el deber de investigar a cargo del Estado. Así,
explicó que de la obligación general de garantía de los derechos a la vida,
integridad personal y libertad personal deriva la obligación de investigar los
casos de violaciones de esos derechos; es decir, del artículo 1.1 de la
Convención Americana en conjunto con el derecho sustantivo que debe ser
amparado, protegido o garantizado. Asimismo, México debe observar lo
dispuesto en el artículo 7.b y 7.c de la Convención Belém do Pará, que obliga a
actuar con la debida diligencia y a adoptar la normativa necesaria para
investigar y sancionar la violencia contra la mujer.
El deber de investigar es también una obligación de medio y no de resultado,
que debe ser asumida por el Estado como un deber jurídico propio y no como
una simple formalidad condenada de antemano a ser infructuosa. La
obligación del Estado de investigar debe cumplirse diligentemente para evitar
la impunidad y que este tipo de hechos vuelvan a repetirse. En este sentido, la
Corte recordó que la impunidad fomenta la repetición de las violaciones de
derechos humanos.
La Corte consideró que el deber de investigar efectivamente, siguiendo los
estándares establecidos por ella misma, tiene alcances adicionales cuando se
trata de una mujer que sufre una muerte, maltrato o afectación a su libertad
personal en el marco de un contexto general de violencia contra las mujeres. En
similar sentido, la Corte Europea de Derechos Humanos ha dicho que cuando
un ataque es motivado por razones de raza, es particularmente importante que
la investigación sea realizada con vigor e imparcialidad, teniendo en cuenta la
necesidad de reiterar continuamente la condena de racismo por parte de la
sociedad y para mantener la confianza de las minorías en la habilidad de las
autoridades de protegerlas de la amenaza de violencia racial. El criterio anterior
es totalmente aplicable al analizarse los alcances del deber de debida
diligencia en la investigación de casos de violencia por razón de género,
explicó la Corte.
En este sentido, la Corte ha especificado anteriormente los principios rectores
que es preciso observar en una investigación cuando se está frente a una
muerte violenta. Las autoridades estatales que conducen una investigación de
este tipo deben intentar como mínimo, inter alia: i) identificar a la víctima; ii)
recuperar y preservar el material probatorio relacionado con la muerte, con el
fin de ayudar en cualquier potencial investigación penal de los responsables; iii)
identificar posibles testigos y obtener sus declaraciones en relación con la
muerte que se investiga; iv) determinar la causa, forma, lugar y momento de la
muerte, así como cualquier patrón o práctica que pueda haber causado la
132
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
muerte, y v) distinguir entre muerte natural, muerte accidental, suicidio y
homicidio. Además, es necesario investigar exhaustivamente la escena del
crimen, se deben realizar autopsias y análisis de restos humanos, en forma
rigurosa, por profesionales competentes y empleando los procedimientos más
apropiados.
Teniendo en cuenta lo expuesto, así como el reconocimiento de
responsabilidad efectuado por el Estado, concluyó que se presentaron
irregularidades relacionadas con: i) falta de información en el reporte sobre el
hallazgo de los cadáveres, ii) inadecuada preservación de la escena del
crimen, iii) falta de rigor en la recolección de evidencias y en la cadena de
custodia, iv) contradicciones e insuficiencias de las autopsias, y v)
irregularidades e insuficiencias en la identificación de los cuerpos, así como en
la entrega irregular de los mismos.
Además, constató que esas irregularidades y deficiencias en la investigación no
eran aisladas, y que más bien se ubicaban dentro de un contexto de
irregularidades en la determinación de responsables por crímenes similares en
Ciudad Juárez. Aceptó el reconocimiento del Estado de que en el presente
caso, al haber inculpado sin evidencia suficiente inicialmente a dos personas
por estos crímenes, se provocó que no se continuara agotando otras líneas de
investigación y que la posterior determinación de la no responsabilidad penal
de esas dos personas generó en los familiares falta de credibilidad en las
autoridades investigadoras, pérdida de indicios y pruebas por el simple
transcurso del tiempo.
Adicionalmente, la Corte resaltó que la falta de debida investigación y sanción
de las irregularidades denunciadas propicia la reiteración en el uso de tales
métodos por parte de los investigadores. Ello afecta la capacidad del Poder
Judicial para identificar y perseguir a los responsables y lograr la sanción que
corresponda, lo cual hace inefectivo el acceso a la justicia. En el presente caso,
estas irregularidades generaron el reinicio de la investigación cuatro años
después de ocurridos los hechos, lo cual generó un impacto grave en la
eficacia de la misma, más aún por el tipo de crimen cometido, donde la
valoración de evidencias se hace aún más difícil con el transcurso del tiempo. Al
respecto, la jurisprudencia de la Corte ha señalado que un Estado puede ser
responsable por dejar de ordenar, practicar o valorar pruebas que hubieran
sido de mucha importancia para el debido esclarecimiento de los homicidios.
Finalmente, remarcó que las falencias investigativas que se dieron en la
“primera etapa” de las investigaciones y que han sido aceptadas por el Estado,
133
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
difícilmente podrían ser subsanadas por las tardías e insuficientes diligencias
probatorias que el Estado ha desarrollado a partir del año 2006. Prueba de ello
son los ocho años que han trascurrido desde que sucedieron los hechos sin que
la investigación pase de su fase preliminar. Además, la jurisprudencia de la
Corte ha señalado que ciertas líneas de investigación, cuando eluden el análisis
de los patrones sistemáticos en los que se enmarcan cierto tipo de violaciones a
los derechos humanos, pueden generar ineficacia en las investigaciones. El
anterior criterio, dijo la Corte, torna inadmisible que no exista una mínima
valoración judicial de los efectos del contexto respecto a las investigaciones por
estos homicidios, ni que no se hubieran estudiado y trazado relaciones entre los
distintos homicidios del presente caso y los demás sucedidos en el mismo
campo algodonero.
En este sentido, la Corte resaltó la importancia de las actuaciones disciplinarias
con el fin de controlar la actuación de los funcionarios públicos, particularmente
cuando las violaciones de derechos humanos responden a patrones
generalizados y sistemáticos. Agregó, sobre la relación de las acciones
disciplinarias con el derecho de acceso a la justicia, que anteriormente ha
señalado que en los procesos disciplinarios se deben determinar las
circunstancias en que se cometió la infracción al deber funcional que condujo
al menoscabo del derecho internacional de los derechos humanos.
A partir de la información disponible en el expediente ante la Corte, ésta
concluyó que no se había investigado a ninguno de los funcionarios
supuestamente responsables por las negligencias ocurridas en el presente caso.
En concreto, no se habían esclarecido las graves irregularidades en la
persecución de responsables y en el manejo de las evidencias durante la
primera etapa de la investigación. Ello, aseguró la Corte, hace aún más
manifiesta la situación de indefensión de las víctimas, contribuye a la impunidad
y propicia la repetición crónica de las violaciones de los derechos humanos de
que se trata.
A partir de todos los pronunciamientos anteriores respecto del deber garantía,
constituido a su vez por los de prevenir e investigar, la Corte declaró que la
ineficacia judicial frente a casos individuales de violencia contra las mujeres
propicia un ambiente de impunidad que facilita y promueve la repetición de los
hechos de violencia en general y envía un mensaje según el cual la violencia
contra las mujeres puede ser tolerada y aceptada como parte del diario vivir.
Por lo expuesto, determinó que el Estado incumplió con su deber de investigar -y
con ello su deber de garantizar- los derechos a la vida, a la integridad personal
y a la libertad personal de la Convención Americana, en relación con los
134
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
artículos 1.1 y 2 de la misma y con el artículo 7.b y 7.c de la Convención Belém
do Pará, en perjuicio de las jóvenes González, Ramos y Herrera. Por los mismos
motivos, estimó que el Estado violó los derechos de acceso a la justicia y
protección judicial consagrados en la Convención Americana, en relación con
los artículos 1.1 y 2 de la misma y 7.b y 7.c de la Convención Belém do Para, en
perjuicio de los familiares de las tres víctimas.
Deber de no discriminación: la violencia contra la mujer como discriminación
Para determinar si el Estado había incumplido su obligación de no discriminar en
contra de las víctimas del presente caso, la Corte recordó la definición que la
CEDAW establece de la discriminación contra la mujer como “toda distinción,
exclusión a restricción basada en el sexo que tenga por objeto o por resultado
menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio por la mujer,
independientemente de su estado civil, sobre la base de la igualdad del
hombre y la mujer, de los derechos humanos y las libertades fundamentales en
las esferas política, económica, social, cultural y civil o en cualquier otra esfera”.
En el ámbito Interamericano, citó a la Convención Belém do Pará, que señala
que la violencia contra la mujer es “una manifestación de las relaciones de
poder históricamente desiguales entre mujeres y hombres” y reconoce que el
derecho de toda mujer a una vida libre de violencia incluye el derecho a ser
libre de toda forma de discriminación.
Posteriormente, citó su jurisprudencia en la que señala que la discriminación
contra las mujeres incluye la violencia dirigida contra la mujer porque es mujer o
que la afecta en forma desproporcionada, y que abarca actos que infligen
daños o sufrimientos de índole física, mental o sexual, amenazas de cometer
esos actos, coacción y otras formas de privación de la libertad.
Así, recordando los hechos del caso, dijo que ha quedado establecido que al
momento de investigar dicha violencia, algunas autoridades mencionaron que
las víctimas eran “voladas” o que “se fueron con el novio”, lo cual, sumado a la
inacción estatal en el comienzo de la investigación, permitía concluir que esta
indiferencia, por sus consecuencias respecto a la impunidad del caso,
reproduce la violencia que se pretende atacar, sin perjuicio de que constituye
en sí misma una discriminación en el acceso a la justicia. La impunidad de los
delitos cometidos envía el mensaje de que la violencia contra la mujer es
tolerada, lo que favorece su perpetuación y la aceptación social del
fenómeno, el sentimiento y la sensación de inseguridad en las mujeres, así como
una persistente desconfianza de éstas en el sistema de administración de
justicia.
135
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
En adición a lo anterior, la Corte explicó que el estereotipo de género se refiere
a una pre-concepción de atributos o características poseídas o papeles que
son o deberían ser ejecutados por hombres y mujeres respectivamente.
Teniendo en cuenta las manifestaciones efectuadas por el Estado, afirmó que
es posible asociar la subordinación de la mujer a prácticas basadas en
estereotipos de género socialmente dominantes y socialmente persistentes,
condiciones que se agravan cuando los estereotipos se reflejan, implícita o
explícitamente, en políticas y prácticas, particularmente en el razonamiento y el
lenguaje de las autoridades de policía judicial, como ocurrió en el presente
caso. Así, la creación y uso de estereotipos se convierte en una de las causas y
consecuencias de la violencia de género en contra de la mujer.
Por ello, la Corte consideró que en el presente caso la violencia contra la mujer
constituyó una forma de discriminación y declaró que el Estado violó el deber
de no discriminación contenido en el artículo 1.1 de la Convención Americana,
en relación con el deber de garantía de los derechos a la vida, a la integridad
personal y a la libertad personal de la Convención Americana, en perjuicio las
jóvenes González, Ramos y
Herrera; así como en relación con el acceso a la justicia y protección judicial
consagrados en la Convención Americana, en perjuicio de los familiares de las
víctimas.
Derechos de las niñas
Recordando que dos de los homicidios del presente caso fueron cometidos en
contra de mujeres que eran menores de edad, la Corte citó que en su
jurisprudencia ha establecido que los niños y niñas tienen derechos especiales a
los que corresponden deberes específicos por parte de la familia, la sociedad y
el Estado. Además, su condición exige una protección especial que debe ser
entendida como un derecho adicional y complementario a los demás derechos
que la Convención reconoce a toda persona. La prevalencia del interés
superior del niño debe ser entendida como la necesidad de satisfacción de
todos los derechos de la infancia y la adolescencia, que obliga al Estado e
irradia efectos en la interpretación de todos los demás derechos de la
Convención cuando el caso se refiera a menores de edad. Asimismo, el Estado
debe prestar especial atención a las necesidades y los derechos de las
presuntas víctimas en consideración a su condición de niñas, como mujeres que
pertenecen a un grupo en una situación vulnerable.
136
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
En el presente caso, la Corte consideró que el Estado tenía la obligación de
adoptar todas las medidas positivas que fueran necesarias para garantizar los
derechos de las niñas desaparecidas. En concreto, el Estado tenía el deber de
asegurar que fueran encontradas a la mayor brevedad, una vez los familiares
reportaron su ausencia, especialmente debido a que el Estado tenía
conocimiento de la existencia de un contexto específico en el que niñas
estaban siendo desaparecidas. Así, las medidas adoptadas para la protección
de las mujeres en general no son suficientes para salvaguardar los derechos de
las niñas.
A pesar de la existencia de legislación para la protección de la niñez, así como
de determinadas políticas estatales, la Corte estimó que de la prueba aportada
por el Estado no consta que, en el caso concreto, esas medidas se hayan
traducido en medidas efectivas para iniciar una pronta búsqueda, activar todos
los recursos para movilizar a las diferentes instituciones y desplegar mecanismos
internos para obtener información que permitiera localizar a las niñas con
rapidez y, una vez encontrados los cuerpos, realizar las investigaciones, procesar
y sancionar a los responsables de forma eficaz y expedita. En definitiva, el
Estado no demostró tener mecanismos de reacción o políticas públicas que
dotaran a las instituciones involucradas de los mecanismos necesarios para
garantizar los derechos de las niñas.
Consecuentemente, la Corte encontró que el Estado violó el derecho
consagrado en el artículo 19 (derechos del Niño) de la Convención, en relación
con los artículos 1.1 y 2 de dicho tratado, en perjuicio de las niñas Herrera y
Ramos.
Derecho a la integridad personal de los familiares
La Corte ha declarado en otras oportunidades que los familiares de las víctimas
de violaciones de los derechos humanos pueden ser, a su vez, víctimas.
En virtud de los hechos del caso, la Corte concluyó que la violación de la
integridad personal de los familiares de las víctimas se ha configurado por las
circunstancias sufridas durante todo el proceso desde que las jóvenes González,
Ramos y Herrera desaparecieron, así como por el contexto general en el que
ocurrieron los hechos. La irregular y deficiente actuación de las autoridades del
Estado a la hora de buscar el paradero de las víctimas una vez reportada su
desaparición, la mala diligencia en la determinación de la identidad de los
restos, de las circunstancias y causas de las muertes, el retraso en la entrega de
los cadáveres, la ausencia de información sobre el desarrollo de las
investigaciones y el trato dado a los familiares durante todo el proceso de
137
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
búsqueda de verdad ha provocado en ellos un gran sufrimiento y angustia.
Todo ello configura un trato degradante, contrario al artículo 5 (derecho a la
integridad personal) de la Convención Americana, en relación con el artículo
1.1.
Asimismo, el hecho de que algunos familiares fueron víctimas de actos de
hostigamiento por parte de las autoridades, configura una violación al derecho
a la integridad personal en perjuicio de dichas personas.
III. Resolución y reparaciones
La Corte recordó que es un principio de Derecho Internacional que toda
violación de una obligación internacional que haya producido daño comporta
el deber de repararlo adecuadamente. Esa obligación se regula por el Derecho
Internacional. En sus decisiones a este respecto, la Corte se ha basado en el
artículo 63.1 de la Convención Americana.
La Corte reiteró que aquéllos que han sido declarados víctimas de una violación
de un derecho reconocido en la Convención son considerados “parte
lesionada”. En este caso el Tribunal declaró que el Estado violó los derechos
humanos de Claudia Ivette González, Esmeralda Herrera Monreal y Laura
Berenice Ramos Monárrez, así como los de sus familiares, por lo que serán
considerados como “parte lesionada” y beneficiarios de las reparaciones
ordenadas en la sentencia.
La Corte explicó que el concepto de “reparación integral” implica el
restablecimiento de la situación anterior y la eliminación de los efectos que la
violación produjo, así como una indemnización como compensación por los
daños causados. Sin embargo, teniendo en cuenta la situación de
discriminación estructural en la que se enmarcan los hechos ocurridos en el
presente caso y que fuere conocida por el Estado, las reparaciones deben
tener una vocación transformadora de dicha situación, de tal forma que las
mismas tengan un efecto no solo restitutivo sino también correctivo. En este
sentido, declaró la Corte que no era admisible una restitución a la misma
situación estructural de violencia y discriminación. Del mismo modo, la Corte
recordó que la naturaleza y monto de la reparación ordenada dependen del
daño ocasionado en los planos tanto material como inmaterial. Las
reparaciones no pueden implicar ni enriquecimiento ni empobrecimiento para
la víctima o sus familiares, y deben guardar relación directa con las violaciones
declaradas. Una o más medidas pueden reparar un daño específico sin que
éstas se consideren una doble reparación.
138
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
Conforme a ello, la Corte valoró las medidas de reparación solicitadas por la
Comisión y los representantes de forma que éstas: i) se refirieran directamente a
las violaciones declaradas por el Tribunal; ii) reparan proporcionalmente los
daños materiales e inmateriales; iii) no signifiquen enriquecimiento ni
empobrecimiento; iv) restablecieran en la mayor medida de lo posible a las
víctimas en la situación anterior a la violación en aquello en que no se interfiera
con el deber de no discriminar; v) se orientaran a identificar y eliminar los
factores causales de discriminación; vi) se adopten desde una perspectiva de
género, tomando en cuenta los impactos diferenciados que la violencia causa
en hombres y en mujeres, y vii) consideraran todos los actos jurídicos y acciones
alegadas por el Estado en el expediente tendientes a reparar el daño
ocasionado.
En primer lugar, la Corte decretó que el Estado deberá conducir eficazmente el
proceso penal en curso y, de ser el caso, los que se llegasen a abrir, para
identificar, procesar y sancionar a los responsables materiales e intelectuales de
la desaparición, maltratos y privación de la vida de las jóvenes González,
Herrera y Ramos. Para ello, señaló una serie de directrices, entre las que resaltan,
por contener perspectiva de género, las siguientes: Incluir perspectiva de
género en las investigaciones; emprender líneas de investigación específicas
respecto a violencia sexual, estudiando los patrones de la zona; utilizar los
protocolos y manuales en la materia; ser realizadas por funcionarios altamente
capacitados en casos similares y en atención a víctimas de discriminación y
violencia por razón de género.
En segundo lugar, la Corte consideró que como forma de combatir la
impunidad, el Estado deberá, dentro de un plazo razonable, investigar, por
intermedio de las instituciones públicas competentes, a los funcionarios
acusados de irregularidades y, luego de un debido proceso, aplicará las
sanciones administrativas, disciplinarias o penales correspondientes a quienes
fueran encontrados responsables. Asimismo, ordenó al Estado que, dentro de un
plazo razonable, realice las investigaciones correspondientes y, en su caso,
sancione a los responsables de los actos de hostigamiento llevados a cabo en
contra de algunos de los familiares de las víctimas.
Asimismo, señaló que como lo ha dispuesto en otros casos, como medida de
satisfacción, el Estado deberá publicar en el Diario Oficial de la Federación, en
un diario de amplia circulación nacional y en un diario de amplia circulación en
el estado de Chihuahua, por una sola vez, partes de la Sentencia y los puntos
resolutivos de la misma. Adicionalmente, como ha ordenado en ocasiones
anteriores, la Sentencia se deberá publicar íntegramente en una página
139
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
electrónica oficial del Estado, tanto federal como del estado de Chihuahua.
Para realizar las publicaciones en los diarios y en Internet se fija el plazo de seis
meses, a partir de la notificación de la presente Sentencia.
Señaló, en tercer lugar, que el Estado debe realizar un acto público de
reconocimiento de responsabilidad internacional, en relación con los hechos
del presente caso, en honor a la memoria de las jóvenes González, Herrera y
Ramos. En dicho acto el Estado deberá hacer referencia a las violaciones de
derechos humanos declaradas en la presente Sentencia, hayan sido estas
reconocidas por el Estado o no. El acto deberá llevarse a cabo mediante una
ceremonia pública y ser transmitido a través de radio y televisión, tanto local
como federal. El Estado deberá asegurar la participación de los familiares de las
jóvenes González, Herrera y Ramos, que así lo deseen, e invitar al evento a las
organizaciones que representaron a los familiares en las instancias nacionales e
internacionales. La realización y demás particularidades de dicha ceremonia
pública deben consultarse previa y debidamente con los familiares de las tres
víctimas. En cuanto a las autoridades estatales que deberán estar presentes o
participar en dicho acto, el Tribunal, como lo ha hecho en otros casos, señala
que deberán ser de alto rango.
En cuarto lugar, estimó pertinente que el Estado levante un monumento en
memoria de las mujeres víctimas de homicidio por razones de género en Ciudad
Juárez, entre ellas las víctimas de este caso, como forma de dignificarlas y como
recuerdo del contexto de violencia que padecieron y que el Estado se
compromete a evitar en el futuro. El monumento se develará en la misma
ceremonia en la que el Estado reconozca públicamente su responsabilidad
internacional y deberá ser construido en el campo algodonero en el que fueron
encontradas las víctimas de este caso.
A pesar de que el Estado ha tomado distintas medidas para combatir la
situación de Ciudad Juárez, la Corte afirmó no contar con información
suficiente y actualizada para poder evaluar si a través de dichos actos jurídicos,
instituciones y acciones: i) se ha generado una efectiva prevención e
investigación de los casos de violencia contra la mujer y homicidios por razones
de género; ii) los responsables han sido procesados y sancionados, y iii) las
víctimas han sido reparadas; todo ello en el marco del contexto que ha sido
probado en el presente caso. En particular, no pudo pronunciarse sobre la
existencia de una política integral para superar la situación de violencia contra
la mujer, discriminación e impunidad, sin información sobre las fallas
estructurales que atraviesan estas políticas, los problemas en sus procesos de
implementación y sus resultados sobre el goce efectivo de derechos por parte
140
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
de las víctimas de dicha violencia. Además, mencionó no contar con
indicadores de resultado respecto a cómo las políticas implementadas por el
Estado puedan constituir reparaciones con perspectiva de género, en tanto: i)
cuestionen y estén en capacidad de modificar, a través de medidas especiales
el status quo que causa y mantiene la violencia contra la mujer y los homicidios
por razones de género; ii) hayan constituido claramente un avance en la
superación de las desigualdades jurídicas, políticas y sociales, formales o de
facto, que sean injustificadas por causar, fomentar o reproducir los factores de
discriminación por razón de género, y iii) sensibilicen a los funcionarios públicos y
la sociedad sobre el impacto de los factores de discriminación contra las
mujeres en los ámbitos público y privado. Esta insuficiencia de argumentación
por parte de la Comisión, los representantes y el Estado, impidió a la Corte
pronunciarse respecto a si las políticas públicas actualmente desarrolladas
constituyen realmente una garantía de no repetición en cuanto a lo ocurrido en
el presente caso.
Por otro lado, y en quinto lugar, la Corte estimó que en el presente caso el
Estado debe, en un plazo razonable, continuar con la estandarización de todos
sus protocolos, manuales, criterios ministeriales de investigación, servicios
periciales y de impartición de justicia, utilizados para investigar todos los delitos
que se relacionen con desapariciones, violencia sexual y homicidios de mujeres,
conforme al Protocolo de Estambul, el Manual sobre la Prevención e
Investigación Efectiva de Ejecuciones Extrajudiciales, Arbitrarias y Sumarias de
Naciones Unidas y los estándares internacionales de búsqueda de personas
desaparecidas, con base en una perspectiva de género. Al respecto, se deberá
rendir un informe anual durante tres años.
En sexto lugar, consideró que el Protocolo Alba, o cualquier otro dispositivo
análogo en Chihuahua, si bien corresponde un esfuerzo loable por parte del
Estado al ser un programa de localización de las mujeres desaparecidas, debe
seguir, entre otros, los siguientes parámetros: i) implementar búsquedas de oficio
y sin dilación alguna, cuando se presenten casos de desaparición, como una
medida tendiente a proteger la vida, libertad personal y la integridad personal
de la persona desaparecida; ii) establecer un trabajo coordinado entre
diferentes cuerpos de seguridad para dar con el paradero de la persona; iii)
eliminar cualquier obstáculo de hecho o de derecho que le reste efectividad a
la búsqueda o que haga imposible su inicio como exigir investigaciones o
procedimientos preliminares; iv) asignar los recursos humanos, económicos,
logísticos, científicos o de cualquier índole que sean necesarios para el éxito de
la búsqueda; v) confrontar el reporte de desaparición con la base de datos de
personas desaparecidas, y vi) priorizar las búsquedas en áreas donde
141
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
razonablemente sea más probable encontrar a la persona desaparecida sin
descartar arbitrariamente otras posibilidades o áreas de búsqueda. Todo lo
anterior deberá ser aún más urgente y riguroso cuando la desaparecida sea
una niña. Al respecto, se deberá rendir un informe anual durante tres años.
En séptimo lugar, dispuso, como en ocasiones anteriores, la creación de una
página electrónica que contendrá la información personal necesaria de todas
las mujeres, jóvenes y niñas que desaparecieron en Chihuahua desde 1993 y
que continúan desaparecidas. Dicha página electrónica deberá permitir que
cualquier individuo se comunique por cualquier medio con las autoridades,
inclusive de manera anónima, a efectos de proporcionar información relevante
sobre el paradero de la mujer o niña desaparecida o, en su caso, de sus restos.
La información contenida en la página electrónica deberá actualizarse
permanentemente. Asimismo, estimó que la racionalidad de crear una base de
datos de mujeres y niñas desaparecidas a nivel nacional y la actualización y
confrontación de la información genética proveniente de familiares de
personas desaparecidas y de cuerpos no identificados responde a la posibilidad
de que los cuerpos de algunas mujeres o niñas encontradas en Chihuahua
pertenezcan a personas desaparecidas en otras entidades federativas, incluso,
otros países. Por ello, como lo ha dispuesto en otros casos, la Corte ordenó: i) la
creación o actualización de una base de datos que contenga la información
personal disponible de mujeres y niñas desaparecidas a nivel nacional; ii) la
creación o actualización de una base de datos con la información personal
que sea necesaria, principalmente genética y muestras celulares, de los
familiares de las personas desaparecidas que consientan –o que así lo ordene
un juez para que el Estado almacene dicha información personal únicamente
con objeto de localizar a la persona desaparecida, y iii) la creación o
actualización de una base de datos con la información genética y muestras
celulares provenientes de los cuerpos de cualquier mujer o niña no identificada
que fuera privada de la vida en el estado de Chihuahua. El Estado en todo
momento deberá proteger los datos personales contenidos en dichas bases de
datos.
Recordó, que no puede confundirse la prestación de los servicios sociales que el
Estado brinda a los individuos con las reparaciones a las que tienen derecho las
víctimas de violaciones de derechos humanos, en razón del daño específico
generado por la violación. En tal sentido, la Corte no consideró como parte de
las reparaciones que el Estado alegó haber realizado, los apoyos
gubernamentales que no hayan sido dirigidos específicamente a reparar la
falta de prevención, impunidad y discriminación atribuibles al Estado en el
presente caso. Resaltó que si bien no puede ordenarle al Estado cómo utilizar
142
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
esos recursos, es importante tener en cuenta que la capacitación que el Estado
alega haber proporcionado a sus funcionarios es un sistema de formación
continua, y que por ello se debe extender durante un lapso importante para
cumplir sus objetivos. Además, señaló que una capacitación con perspectiva
de género implica no solo un aprendizaje de las normas, sino el desarrollo de
capacidades para reconocer la discriminación que sufren las mujeres en su vida
cotidiana. En particular, las capacitaciones deben generar que todos los
funcionarios reconozcan las afectaciones que generan en las mujeres las ideas
y valoraciones estereotipadas en lo que respecta al alcance y contenido de los
derechos humanos.
En consecuencia, sin perjuicio de la existencia de programas y capacitaciones
dirigidas a funcionarios públicos encargados de la impartición de justicia en
Ciudad Juárez, así como de cursos en materia de derechos humanos y género,
la Corte ordenó que el Estado continúe implementando programas y cursos
permanentes de educación y capacitación en: i) derechos humanos y género;
ii) perspectiva de género para la debida diligencia en la conducción de
averiguaciones previas y procesos judiciales relacionados con discriminación,
violencia y homicidios de mujeres por razones de género, y iii) superación de
estereotipos sobre el rol social de las mujeres.
Los programas y cursos estarán destinados a policías, fiscales, jueces, militares,
funcionarios encargados de la atención y asistencia legal a víctimas del delito y
a cualquier funcionario público, tanto a nivel local como federal, que participe
directa o indirectamente en la prevención, investigación, procesamiento,
sanción y reparación. Dentro de dichos programas permanentes deberá
hacerse una especial mención a la presente Sentencia y a los instrumentos
internacionales de derechos humanos, específicamente, a los relativos a
violencia por razones de género, entre ellos la Convención Belém do Pará y la
CEDAW, tomando en cuenta cómo ciertas normas o prácticas en el derecho
interno, sea intencionalmente o por sus resultados, tienen efectos
discriminatorios en la vida cotidiana de las mujeres. Los programas deberán
también incluir estudios sobre el Protocolo de Estambul y el Manual sobre la
Prevención e Investigación Efectiva de Ejecuciones Extrajudiciales, Arbitrarias y
Sumarias de Naciones Unidas. El Estado deberá informar anualmente, durante
tres años, sobre la implementación de los cursos y capacitaciones.
Además, teniendo en cuenta la situación de discriminación en contra de la
mujer reconocida por el Estado, la Corte resaltó que es necesario que éste
realice un programa de educación destinado a la población en general del
estado de Chihuahua, con el fin de superar dicha situación. A tal efecto, éste
143
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
deberá presentar un informe anual por tres años, en el que indique las acciones
que se han realizado con tal fin. Si bien este Tribunal valora la asistencia médica
y psicológica que el Estado ha brindado a algunas de las víctimas, el Estado no
demostró que cada uno de los familiares hubiesen recibido o sigan recibiendo
algún tratamiento psicológico, psiquiátrico o médico, y no acreditó la calidad
de las terapias o las consultas y el progreso obtenido por los pacientes a la
fecha.
En noveno lugar, la Corte ordenó, como medida de rehabilitación, que el
Estado brinde atención médica, psicológica o psiquiátrica gratuita, de forma
inmediata, adecuada y efectiva, a través de instituciones estatales de salud
especializadas, a todos los familiares considerados víctimas por este Tribunal en
el caso sub judice, si éstos así lo desean. El Estado deberá asegurar que los
profesionales de las instituciones de salud especializadas que sean asignados
para el tratamiento de las víctimas valoren debidamente las condiciones
psicológicas y físicas de cada víctima y tengan la experiencia y formación
suficiente para tratar tanto los problemas de salud físicos que padezcan los
familiares como los traumas psicológicos ocasionados como resultado de la
violencia de género, la falta de respuesta estatal y la impunidad. Asimismo, el
tratamiento debe prestarse por el tiempo que sea necesario e incluir el
suministro de todos los medicamentos que eventualmente requieran.
Ordenó, asimismo, una indemnización económica por concepto de gastos
funerarios y gastos de búsqueda. Recordó que la jurisprudencia internacional ha
establecido reiteradamente que una sentencia declaratoria de violación de
derechos constituye per se una forma de reparación. No obstante, la Corte
estimó pertinente determinar el pago de una compensación por concepto de
daños inmateriales a favor de los familiares de las jóvenes Herrera, González y
Ramos, considerados víctimas de la violación al artículo 5 (derecho a la
integridad personal) de la Convención Americana, en conexión con el artículo
1.1 de la misma.
Asimismo, aunque los representantes no lo hubieren solicitado, el Tribunal
consideró que era oportuno ordenar al Estado que indemnice a las jóvenes
Herrera, Ramos y González por la falta de garantía de sus derechos a la vida,
integridad personal y libertad personal. Para fijar la cantidad correspondiente, la
Corte tiene en consideración su jurisprudencia en casos similares; el contexto en
el que se produjeron los hechos; la edad de las víctimas y las consiguientes
obligaciones especiales del Estado para la protección de la niñez, y la violencia
por razones de género que sufrieron las tres víctimas.
144
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
Finalmente, explicó que, según su jurisprudencia, las costas y gastos están
comprendidos dentro del concepto de reparación consagrado en el artículo
63.1 de la Convención Americana. Precisó que las costas y gastos, a diferencia
de las medidas de indemnización, no se otorgan a quienes han sido declaradas
víctimas, porque las costas no son una indemnización. Dependiendo de las
circunstancias del caso, corresponde su otorgamiento a la persona o institución
que representó a la víctima. El reembolso se justifica en la necesidad de no
generar un perjuicio económico para quienes no han cometido la violación. La
carga corresponde al Estado en el evento en que se constate su
responsabilidad internacional en la materia. Así, condenó al Estado al pago de
este concepto también.”
145
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
RESUMEN DE LA UNIDAD III
El caso Campo Algodonero es el primer caso en el que la Corte
Interamericana de Derechos Humanos declara violaciones a
derechos humanos en función al artículo 7 de la Convención
Belém Do Para: responsabilidad internacional de Estado por falta
de debida diligencia para prevenir violencia. Asimismo, en él se
adopta por primera vez la perspectiva de género. El caso
resuelto por el Poder Judicial del Cono Norte analiza con enfoque
de género la violación sexual de una menor de edad seguida de
muerte, dejando de lado estereotipos de género que le permiten
una adecuada administración de justicia.
146
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
AUTOEVALUACIÓN
1. ¿En el primer caso, desde una perspectiva de género, cuál es
la valoración que realiza la Sala para determinar
responsabilidad en el acusado?
_____________________________________________________________
_____________________________________________________________
_________________________________________________________
2. ¿En el segundo caso, cuál es el razonamiento que emplea la
Sala para desestimar la emoción violenta como atenuante en la
comisión del delito?.
_______________________________________________________________
_______________________________________________________________
______________________________________________________________
3. ¿En el segundo caso, considera Ud. que el contexto, las
circunstancias que rodean el delito y los patrones socio
culturales son elementos a tener en cuenta para determinar la
responsabilidad penal?
________________________________________________________________
________________________________________________________________
___________________________________________________________
4. ¿En el tercer caso cuál considera Ud. son los principales
argumentos adoptados por la Corte que constituyen un impacto
favorable para la sanción de la violencia de género?
_____________________________________________________________
_____________________________________________________________
_____________________________________________________________
147
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
LECTURAS
Lecturas Obligatorias:
1) Eugenio Raúl Zaffaroni, “El discurso feminista y el poder punitivo”.
En: Las trampas del poder punitivo, Buenos Aires, Biblos, 2000, pp.
19-30.
2) Nayibe Paola Jiménez Rodríguez. Feminicidio/Femicidio: Una
salida emergente de las mujeres frente a la violencia ejercida en
contra de ellas. Artículo de investigación desarrollado en el
“Grupo de Investigación en Derechos Humanos Antonio Nariño y
Álvarez. Universidad Autónoma de Colombia – Universidad
Pedagógica Nacional – Universidad Distrital Francisco José de
Caldas.
3) Elena Larrauri. Género y Derecho Penal. Conferencia dictada en
el marco del Seminario “Violencia contra las Mujeres, Derecho
Penal y Políticas Públicas”, realizada los días 26 y 27 de setiembre
del 2002, organizado por el Colegio de Abogados de Costa Rica.
4) 1. Modelo de Protocolo Latinoamericano de Investigación de las
Muertes Violentas de Mujeres por Razones de Género formulado
por Naciones Unidas (ONU Mujeres).
(Disponible en el anexo de lecturas).
148
Academia de la Magistratura
CURSO “EL DELITO DE FEMINICIDIO”
149
Academia de la Magistratura