0% encontró este documento útil (0 votos)
53 vistas7 páginas

Síndromes por aneuploidía: Trisomías y más

El documento trata sobre varios síndromes genéticos causados por anomalías cromosómicas. Describe el síndrome de Edwards, caracterizado por la presencia de un cromosoma 18 adicional. También describe el síndrome de Patau causado por un cromosoma 13 extra, y el síndrome de Down causado por un cromosoma 21 adicional. Explica otros síndromes como el triple X y el síndrome de Klinefelter.

Cargado por

quysne
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
53 vistas7 páginas

Síndromes por aneuploidía: Trisomías y más

El documento trata sobre varios síndromes genéticos causados por anomalías cromosómicas. Describe el síndrome de Edwards, caracterizado por la presencia de un cromosoma 18 adicional. También describe el síndrome de Patau causado por un cromosoma 13 extra, y el síndrome de Down causado por un cromosoma 21 adicional. Explica otros síndromes como el triple X y el síndrome de Klinefelter.

Cargado por

quysne
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

El síndrome de Edwards, también conocido como trisomía 18, es un tipo de aneuploidía humana que

se caracteriza usualmente por la presencia de un cromosoma completo adicional en el par 18. También
se puede presentar por la presencia parcial del cromosoma 18 (translocación desequilibrada) o por
mosaicismo en las células fetales.
Fue originalmente descrita por John H. Edwards en la Universidad de Wisconsin, cuyos resultados
fueron publicados y registrados en la literatura pediátrica y genética en el año 1960.1 Los estudios de
genética molecular no han descrito con claridad las regiones puntuales que necesitan ser duplicadas
para que se produzca el fenotipo característico del síndrome Edwards. Hasta el momento sólo se
conocen dos regiones del brazo largo: 18q12-21 y 18q23.
El síndrome de Edwards es una anomalía cromosómica caracterizada por la presencia de una copia
adicional de material genético del cromosoma 18, tanto si esta información es un cromosoma entero
(hablaríamos entonces de una trisomía 18), como si es parcial (como una translocación). Los efectos
del exceso cromosómico variarán en función de esto último, aparte del historial genético (background) y
del azar.2
Los errores en el número de cromosomas pueden darse en ambas divisiones meióticas, causando el
fallo en la congregación de los mismos en las células hijas (no disyunción meiótica). La trisomía que nos
concierne en este caso, la del cromosoma 18, es causada por un evento de este tipo, de forma que el
gameto queda con 24 cromosomas. Al combinarse con el otro gameto, el embrión contará, entonces,
con 47 cromosomas. En los estudios llevados a cabo por Kupke y Mueller, 1989; Fisher et al., 1995;
Eggermann et al., 1996; y Bugge et al., 1998, se observó que alrededor del 50% de los errores en la
separación de los cromosomas en la ovogénesis se presentaron en meiosis II, en este caso. Esto es
diferente a otras trisomías humanas que se han investigado, que normalmente muestran una frecuencia
más alta de errores de meiosis materna I. Las causas de la no disyunción de los cromosomas se siguen
investigando actualmente. Hasta el momento, se está relacionando con polimorfismos maternos en
determinadas enzimas del metabolismo. Investigaciones han propuesto un aumento significativo en los
polimorfismos del gen reductasa metileno tetrahidrofoliado (MTHFR) en madres de trisomía 18
concebida, pero no en los otros grupos.
El síndrome de Patau, también conocido como trisomía en el par 13, trisomía D' o síndrome de
Bartholin-Patau, es una enfermedad genética que resulta de la presencia de un cromosoma 13
suplementario.

Este síndrome es la trisomía reportada menos frecuente en la especie humana. Fue observado por primera
vez por Thomas Bartholin en 1657,1 pero no fue hasta 1960 cuando la descubrió el Dr. Klaus Patau. 2 Los
afectados por dicho síndrome mueren poco tiempo después de nacer, la mayoría a los 3 meses, y como
mucho llegan al año. Se cree que entre el 80-90% de los fetos con el síndrome no llegan a término. Los
fetos afectados de trisomía 13 presentan anomalías múltiples que pueden ser detectadas antenatalmente
por medio de la ecografía, el diagnóstico se confirma a través de amniocentesis o vellosidades coriales.

La mayoría de los casos de síndrome de Patau se deben a una trisomía del cromosoma 13 (consecuencia
de una no disyunción meiótica, principalmente en el gameto materno). Aproximadamente un 20% de
casos se deben a traslocaciones, siendo la t(13q14) la más frecuente. Sólo un 5% de dichas traslocaciones
es heredada de uno de los progenitores. En el caso de la traslocación, aunque los padres estén sanos tienen
posibilidad de pasar la enfermedad a su descendencia. Los mosaicos representan 5% de los casos de
trisomía 13.3

Gráfica en la que se muestra el aumento del riesgo de tener un hijo con síndrome de Patau con la edad de
la madre.

La prevalencia de la trisomía 13 es de aproximadamente 1:12.000 nacidos vivos. 4 Cuanto mayor sea, más
probabilidad tiene de engendrar un hijo que presente dicho síndrome. El riesgo de recurrencia (de tener un
segundo hijo con síndrome de Patau) es bastante baja - en el caso de que ningún padre presente la
translocación, la probabilidad es menor al 1% (lo cual resulta incluso menor que el riesgo de recurrencia
del síndrome de Down).
El síndrome de Down (DS) es un trastorno genético causado por la presencia de una copia extra del
cromosoma 21 (o una parte del mismo), en vez de los dos habituales, por ello se denomina también
trisomía del par 21. Se caracteriza por la presencia de un grado variable de discapacidad cognitiva y unos
rasgos físicos peculiares que le dan un aspecto reconocible. Es la causa más frecuente de discapacidad
cognitiva psíquica congénita1 y debe su nombre a John Langdon Down que fue el primero en describir
esta alteración genética en 1866, aunque nunca llegó a descubrir las causas que la producían. En julio de
1958 un joven investigador llamado Jérôme Lejeune descubrió que el síndrome es una alteración en el
mencionado par de cromosomas.

No se conocen con exactitud las causas que provocan el exceso cromosómico, aunque se relaciona
estadísticamente con una edad materna superior a los 35 años. Las personas con síndrome de Down tienen
una probabilidad superior a la de la población general de padecer algunas enfermedades, especialmente de
corazón, sistema digestivo y sistema endocrino, debido al exceso de proteínas sintetizadas por el
cromosoma de más. Los avances actuales en el descifrado del genoma humano están desvelando algunos
de los procesos bioquímicos subyacentes a la discapacidad cognitiva, pero en la actualidad no existe
ningún tratamiento farmacológico que haya demostrado mejorar las capacidades intelectuales de estas
personas.2 Las terapias de estimulación precoz y el cambio en la mentalidad de la sociedad, por el
contrario, sí están suponiendo un cambio positivo en su calidad de vida.

La incidencia global del síndrome de Down se aproxima a uno de cada 700 nacimientos
(15/10 000), pero el riesgo varía con la edad de la madre. La incidencia en madres de 15-29
años es de 1 por cada 1500 nacidos vivos; en madres de 30-34 años es de 1 por cada 800; en
madres de 35-39 años es de 1 por cada 385; en madres de 40-44 años es de 1 por cada 106;
en madres de 45 años es de 1 por cada 30.
El síndrome triple X, XXX o de la superhembra es una aneuploidía cromosómica o cambio numérico de los
cromosomas que se presenta en mujeres que poseen un cromosoma X extra. Se trata de individuos femeninos con
órganos sexuales atrofiados, fertilidad limitada y bajo coeficiente intelectual. Su prevalencia es de
aproximadamente 1 de cada 1.500 niñas. Los padres o las niñas afectadas probablemente no lleguen a darse cuenta
de la presencia de esta enfermedad, a menos que se sometan a los exámenes médicos pertinentes.

Las niñas y mujeres que tienen el síndrome XXX tienen tres cromosomas X en lugar de dos, que es lo habitual.
Este cambio de cromosomas se escribe "47, (XXX)". Esto significa que hay 47 cromosomas en lugar de 46. El
cromosoma X extra se obtuvo durante la formación del espermatozoide o del óvulo antes de su unión para formar
el embrión, o durante el desarrollo temprano del embrión poco después de la fecundación. Este cromosoma extra
no puede ser eliminado nunca; el cambio en el cromosoma que causa el síndrome de la superhembra no puede ser
revertido.

Las recién nacidas y las niñas con 47, (XXX) se parecen a otras niñas de su edad. Suelen ser más altas que el resto
de las niñas en su familia y pueden tener menos coordinación.

De todas las condiciones de cromosomas del sexo, este síndrome es uno de los que se asocian más con problemas
mentales y de comportamiento. Una probabilidad alta de tener problemas en el lenguaje y en el habla pueden
causar retrasos en las habilidades sociales y de aprendizaje. Por consiguiente, estas niñas suelen necesitar ayuda
adicional para tener éxito en la escuela.

En un pequeño estudio llevado a cabo en once niñas que fueron diagnosticadas con el síndrome XXX al nacer y
que mantuvieron un seguimiento para ver cómo se desarrollaban, se descubrió que menos de la mitad se graduaron
de la secundaria y la otra mitad, normalmente, quedaba embarazada. Aunque estas niñas tenían amigos en la
escuela, tendían a comportarse con menos madurez que otros niños de su edad. No les gustaba participar en las
actividades en grupo y tenían más tendencia que sus hermanas a sufrir depresiones. De este pequeño grupo que fue
estudiado, una de ellas asistió a la universidad.
El síndrome de Klinefelter (abreviado normalmente como SK) es una anomalía cromosómica que
consiste en la existencia de dos cromosomas X y un cromosoma Y, y esto afecta a los hombres y
ocasiona, principalmente, hipogonadismo. Se basa en una alteración genética que se desarrolla por la
separación incorrecta de los cromosomas homólogos durante las meiosis que dan lugar a los gametos
de uno de los progenitores, aunque también puede darse en las primeras divisiones del cigoto.
El sexo de las personas está determinado por los cromosomas X e Y. Los hombres tienen los
cromosomas sexuales XY (46, XY) y las mujeres tienen los cromosomas sexuales XX (46, XX). En el
síndrome de Klinefelter, el hombre cuenta, como mínimo, con un cromosoma X extra, dando lugar en el
75% de los casos a un cariotipo (47, XXY). No obstante, aproximadamente un 20% de los casos son
mosaicos cromosómicos, con variantes como (48, XXXY), y (49, XXXXY) en el 5% de los casos.1
Se cree que Carlos II de España sufrió este síndrome, debido fundamentalmente a los sucesivos
matrimonios endogámicos de sus antepasados y falta de sangre nueva.
El síndrome de Klinefelter también conocido como 47- XXY o disgenesia de los túbulos seminíferos se
considera la anomalía cromosómica más común en los humanos, presentándose con una incidencia de
1 en 1,000 en los recién nacidos vivos varones. Los afectados presentan un cromosoma X
supernumerario, lo que conduce a un fallo testicular primario cuyas consecuencias primarias son
infertilidad e hipoandrogenismo. A pesar de la relativa frecuencia del padecimiento en recién nacidos
vivos, se estima que la mitad de los productos (47, XXY) se abortan de manera espontánea.3 El
síndrome de Klinefelter es considerado la causa más frecuente en hombres de hipogonadismo.4
Fue descrito en 1942 por Harry Klinefelter y colaboradores, que estudiaron nueve pacientes con:
ginecomastia, testículos pequeños, azoospermia y elevada concentración de gonadotropinas. Ellos
sugirieron que el defecto primario estaba en las células de Sertoli y propusieron que, además, en estos
pacientes había una deficiencia en una hormona testicular que regulaba la concentración de
gonadotropinas hipofisiarias, a la que llamaron hormona X o inhibina.
En 1956 se demostró la presencia del corpúsculo de Barr en pacientes con síndrome de Klinefelter y
tres años más tarde se identifica que el cariotipo de un sujeto con la enfermedad era (47, XXY). De esta
manera se estableció que la presencia de un cromosoma X extra era el factor etiológico fundamental
para desarrollar las características de dicho síndrome
El síndrome de Williams, síndrome de Williams-Beuren o también llamado monosomia 7 es un
trastorno genético poco común, este es causado por una pérdida de material genético en el cromosoma
7, que fue descrito por primera vez en 1961 por el cardiólogo neozelandés John Williams y
paralelamente por el pediatra alemán Alois Beuren.

Este síndrome fue descrito por primera vez en el año 1961 por el Dr. J.C.P. Williams, médico cardiólogo
neozelandés que informó de un cuadro clínico complejo, cuyos síntomas más destacados consistían en un retraso
general en el desarrollo mental, una expresión característica de la cara y un defecto de nacimiento, conocido como
estenosis supravalvular aórtica (ESA) y consistente en un estrechamiento de la aorta en las proximidades del
corazón. Paralelamente, el Profesor Beuren, especialista en pediatría de la ciudad alemana de Göttingen, informó
de varios casos de ESA, que presentaban una sintomatología similar a la descrita por el Dr. Williams.
Posteriormente, en el año 1964, el Profesor Beuren demostró que en estos cuadros clínicos también aparecen
frecuentemente estrechamientos de las arterias pulmonares (pulmonalestenosis periférica o SP).

El cuadro descrito por ambos científicos es conocido en Europa a veces como síndrome de Beuren o síndrome de
Williams-Beuren, aunque cada vez más se conoce simplemente como síndrome de Williams.

Es un trastorno de origen genético, no hereditario, que se presenta según estimaciones en uno de cada 20.000
nacimientos vivos, que afecta igualmente a hombres y mujeres y que no tiene preferencia étnica.

La causa del Síndrome de Williams es una pérdida de parte del material genético en la banda 7q11.23. de uno de
los dos cromosomas 7 del ADN, procedente del padre o de la madre. Se trata de una pérdida submicroscópica, lo
que significa que no se aprecia bien cuando se visualiza al microscopio.

La alteración tiene su origen antes de la formación del embrión, bien en el óvulo o bien en el espermatozoide, tras
haber sufrido una pérdida de genes en el cromosoma 7 durante su formación mediante división celular o meiosis.
Por ello, hasta donde se sabe, no es hereditario. 1

El número de genes perdidos todavía no ha sido determinado, pero se estima que oscila entre los 20 y 30, de los
80.000 que existen. La pérdida de esos genes puede causar que las funciones que dirigen no se realicen
normalmente. Sin embargo, no todas las funciones de los genes ausentes son anómalas dado que existe otro
cromosoma completo en el par 7.
El síndrome de Angelman es una enfermedad de causa genética que se caracteriza por un retraso en el desarrollo,
una capacidad lingüística reducida o nula, escasa receptividad comunicativa, escasa coordinación motriz, con
problemas de equilibrio y movimiento, ataxia, estado aparente de alegría permanente, con risas y sonrisas en todo
momento. También se pueden mostrar fácilmente excitables, con hipermotricidad y déficit de atención. Tiene una
incidencia estimada de un caso cada 15 000 a 30 000 nacimientos [cita requerida].

Es un ejemplo clásico de enfermedad con herencia epigenética, puesto que las mutaciones y defectos que lo causan
implican, o no, el desarrollo de la enfermedad en función de si la copia del gen alterado proviene del padre o de la
madre. Estas mutaciones están en una zona del cromosoma 15, en el mismo locus que el síndrome de Prader-Willi,
precisamente en el 15q11-q13.

Descubrimiento y prevalencia actual

El pediatra Dr. Harry Angelman fue el primero en describir la enfermedad en tres niños en 1964.2 En aquel
entonces fue considerada rara. En 19873 se descubrió que alrededor de la mitad de los niños que presentaban el
síndrome, tenían una pequeña deleción del brazo largo del cromosoma 15, y se propuso además la relación entre
este síndrome y el de Prader-Willi. Las estimaciones más recientes sugieren una prevalencia entre 1/12,000 4 y
1/20,000.

Síntomas
El síndrome de Angelman no se suele reconocer en los bebés recién nacidos, debido a que los problemas de
desarrollo que ocasiona esta enfermedad no son específicos durante este período. Es en torno a los 6-12 meses de
edad cuando se produce un retraso en el desarrollo del niño, aunque no hay una pérdida evidente de habilidades por
parte del afectado. Tampoco aparece ninguna anomalía en los análisis metabólicos, hematológicos ni en los perfiles
químicos de laboratorio, ni se observa ninguna anomalía física, aunque puede haber una atrofia cortical leve o una
desmielización.

El síndrome se suele diagnosticar en torno a los 3-7 años de edad, cuando aparecen en el niño conductas y síntomas
que evidencian la presencia de la enfermedad. Para que se la diagnostique, es suficiente con que el individuo
presente varios de los rasgos típicos, aunque no sean todos.

También podría gustarte