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Psicobiología: Sistema Nervioso y Conducta

Este documento resume la relación entre el sistema nervioso y la conducta desde una perspectiva histórica y científica. Explica que la psicobiología estudia cómo el sistema nervioso dirige la conducta a través de mecanismos neurales. También describe que la información sensorial se procesa en el cerebro para influir en la memoria, atención y toma de decisiones, afectando así el comportamiento. Finalmente, concluye que aunque se ha avanzado en comprender esta relación, aún queda mucho por descubrir y que la experiencia influ

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Psicobiología: Sistema Nervioso y Conducta

Este documento resume la relación entre el sistema nervioso y la conducta desde una perspectiva histórica y científica. Explica que la psicobiología estudia cómo el sistema nervioso dirige la conducta a través de mecanismos neurales. También describe que la información sensorial se procesa en el cerebro para influir en la memoria, atención y toma de decisiones, afectando así el comportamiento. Finalmente, concluye que aunque se ha avanzado en comprender esta relación, aún queda mucho por descubrir y que la experiencia influ

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Integrantes: Alejandra Henao López

Francisco José Luna Velasco


Psicobiología, lunes 2:00 pm a 4:00 pm.

Relación Sistema Nervioso-Conducta

El estudio del comportamiento, de las emociones, motivaciones y cogniciones no


ha permanecido ajeno a las explicaciones biológicas. Durante el Renacimiento,
René Descartes, uno de los filósofos con mayor influencia en el desarrollo de la
psicología, concluyó una relación entre la mente y el cerebro. Su teoría se basó en
separar los procesos físicos de aquellos otros espirituales, estableciendo así una
dicotomía entre la mente (alma o espíritu) y el cerebro (materia física), conocida
entonces como el dualismo cartesiano1. Esta base de pensamiento ha
condicionado la forma de entender la conducta humana hasta prácticamente
nuestros días. No obstante, la dicotomía en sí también resultó ser un punto de
partida para intentar conocer los mecanismos biológicos que determinan nuestros
comportamientos. Hasta aquel entonces, el cerebro nunca había sido seriamente
considerado como objeto de estudio relacionado a la conducta.

Otros grandes y famosos pensadores, como Hipócrates o Galeno, también


llegaron a tocar el tema sobre la relación definitiva entre el cerebro, o el sistema
nervioso, y la conducta. Pero no fue hasta el siglo pasado que surgió una
disciplina científica preocupada específicamente por el conocimiento sobre la
existencia de la relación entre estas dos variables. Esta disciplina, denominada
psicobiología, se alzó como algo más que la aplicación de los conocimientos
biológicos del momento a los principios psicológicos establecidos. En realidad,
esta nueva ciencia resultó en ese entonces y hasta el día de hoy como una forma
de aproximarse a la comprensión de nuestra conducta, hallando los mecanismos
neurales responsables de los procesos psicológicos, incluida nuestra propia
consciencia.

Podemos decir entonces que la psicobiología utiliza el método científico para


conocer las leyes biológicas que determinan o condicionan el comportamiento.
Este método se rige esencialmente por la asunción de estrictos contrastes, tanto
por medio de la experimentación, como por observación, de los supuestos o las
hipótesis planteadas. Es decir, esta disciplina estudia cómo el sistema nervioso
dirige la conducta, bien recogiendo datos experimentales en animales de
laboratorio, bien analizando datos clínicos o experimentales en seres humanos.

Ahora bien, teniendo en cuenta que el sistema nervioso es por naturaleza


complejo, el estudio de los mecanismos neurales del comportamiento no resulta
fácil. Son numerosos los enfoques que pueden ser empleados en la investigación
psicobiológica. El agrupamiento en diversas áreas de conocimiento dentro de la
psicobiología permite delimitar entre ellas unos objetivos particulares y unos
métodos concretos en el estudio de la relación entre el sistema nervioso y el
comportamiento1. Entre ellas, podemos encontrar: la psicofarmacología, psicología
fisiológica, psicoendocrinología, psicobiología del desarrollo y neuropsicología
como áreas netamente de la psicobiología.

El conocimiento del sistema nervioso y su relación con el comportamiento humano


es de gran importancia. Las condiciones o exposiciones que afectan directamente
a las funciones del cerebro influyen en la mente y en el comportamiento 2. Para
evaluar la información, tomar decisiones y reaccionar de forma adecuada y
razonable ante las percepciones del mundo exterior, es necesario que el sistema
nervioso funcione adecuadamente y que el comportamiento no resulte afectado
por situaciones peligrosas. Teniendo presente todo lo anterior, podemos decir
entonces que, dado que el sistema nervioso es fundamental para el bienestar del
organismo, una lesión que en él ocurra me puede llevar a una alteración a nivel
conductual, o viceversa.

La lesión del sistema nervioso puede provocar alteraciones de las aferencias


sensoriales (pérdida de visión, de la audición, del olfato, etc.), mermar la
capacidad para controlar el movimiento y las funciones del organismo y/o afectar a
la capacidad del cerebro para tratar o almacenar la información. Además, la
alteración del funcionamiento del sistema nervioso puede originar trastornos
conductuales (intervención somática). Los cambios del estado de ánimo o de la
personalidad y, en general, de la conducta, son un acontecimiento frecuente
después de lesiones físicas u orgánicas del cerebro. Sin embargo, la situación se
puede generar a partir de un cambio en la conducta que me genere entonces un
daño, no necesariamente en el sistema nervioso como tal, pero si uno a nivel
corporal (intervención conductual). A medida que avanzan nuestros
conocimientos, aprendemos más acerca de la forma en que se modifican los
procesos del sistema nervioso que me afecten directamente la conducta o, todo lo
contrario.

Una vez entendida esta relación entre el sistema nervioso y la conducta, podemos
hablar sobre la forma en la que el sistema nervioso procesa la información tomada
del ambiente. Sabemos que, para lograr sobrevivir, los seres vivos requieren de la
capacidad de responder a los cambios que tienen lugar en el medio en que se
desarrollan, estando preparados para comportarse o reaccionar adecuadamente
frente a estímulos que reciben tanto de su medio externo como interno. Muchos de
los comportamientos de los seres vivos ya están presentes desde el nacimiento;
otros se desarrollan sobre la base de la experiencia y son adquiridos a lo largo de
la vida3.
Sin embargo, esta capacidad de respuesta no solo tiene relación con la defensa
del organismo, también le permite aprender de su propia experiencia y modificar o
planear sus conductas en el futuro. Por ejemplo, si al manipular fuego nos
quemamos, lo más probable será que, en una segunda oportunidad, procuraremos
ser más cuidadosos para evitar una nueva lesión. Este cambio en la conducta
habrá sido influenciado por la experiencia. Esto nos permite inferir que la conducta
humana es dependiente de la experiencia y del aprendizaje.

El procesamiento de la información entonces comienza con la entrada de los


órganos sensoriales, que transforman estímulos físicos como el tacto, el calor, las
ondas de sonido o los fotones de luz en señales electroquímicas. La información
sensorial es transformada repetidamente por los algoritmos del cerebro tanto en el
procesamiento ascendente como descendente 3.

Una vez que la información se procesa debe ocurrir un filtro de atención, en donde
se decide cuán importante es la señal y qué procesos cognitivos deben estar
disponibles. Por ejemplo, aunque el cerebro procesa cada piedra o la cantidad de
tierra que haya en el piso cuando nos miramos los zapatos, un filtro de atención
específico evita que estos sean notados individualmente. Por el contrario, el
cerebro es capaz de percibir y escuchar nuestro nombre, incluso cuando estamos
en una habitación ruidosa.

Existen muchas etapas de procesamiento, y los resultados del procesamiento son


modulados por la atención repetidamente. No obstante, para que el cerebro
procese la información recibida del ambiente, primero debe almacenarse y, ¿cómo
lo hace? Hay múltiples tipos de memoria, incluidas las sensoriales y la memoria a
corto plazo, la memoria de trabajo y la memoria a largo plazo. Primero, la
información debe codificarse, y hay distintos tipos de codificación específicos para
los diferentes tipos de estímulos sensoriales.4

La información que adquirimos durante el tiempo la vamos almacenando en


diferentes estructuras de nuestro cerebro, pero la más hablada es el hipocampo.
Existe un caso clínico de un paciente que experimentaba fuertes crisis epilépticas
debido a un accidente que sufrió siendo niño, por lo que decidieron extirpar las
áreas cerebrales que se consideraban la fuente de la hiperexcitabilidad nerviosa;
es decir, los lóbulos cerebrales de cada hemisferio cerebral, los cuales contienen
los hipocampos. Tras la cirugía, H. M. presentó una conducta relativamente
normal, pero no pudo retener durante más de un minuto información acerca de
personas, lugares y objetos. Como consecuencia de no poder transferir la
memoria de corto a largo plazo, también perdió la capacidad de adquirir nuevos
conocimientos de forma estable.

Con este caso clínico se observa que el hipocampo es más activo en los
momentos de memorias remotas, más recientes. Se dice que cuando han sido
memorias de impacto para las personas, también el hipocampo se ve activado. En
general, se observa que la expresión de la memoria, tiempo después de
producirse un aprendizaje, se distribuye por diversas regiones corticales. Pero, se
considera que no se trata de una transferencia literal desde el hipocampo a la
neocorteza, sino que se produce a través de cambios graduales que incrementan
la complejidad, distribución y conectividad a lo largo de múltiples regiones
corticales. Por ejemplo, se ha encontrado que la inactivación focal de la corteza
cingulada anterior o de la corteza prefrontal puede modificar la memoria remota
pero no la reciente, lo que sugiere un papel de estas estructuras en la
recuperación de la función ejecutiva o en el almacenamiento de la memoria.

A partir de los datos expuestos podemos concluir tres aspectos importantes:


primero, que los avances tecnológicos y los descubrimientos en el campo de la
neurociencia y, en particular, de la psicobiología nos ofrecen hoy día una
comprensión básica y práctica de la relación entre el sistema nervioso y la
conducta. Pero, aun con todo, la completa naturaleza de esta relación aún está
por descubrirse más a fondo. En segundo lugar, la forma en la que el sistema
nervioso procesa la información recibida del ambiente es de tipo sensorial, es
decir, recibimos información visual, auditiva, táctil, del olfato y del gusto. De esta
forma, el cerebro es capaz de ingresar, combinar y procesar información sensorial
antes de responder de forma adecuada y adaptada a los estímulos presentes en el
ambiente. Por último, no puede haber procesamiento de información sin primero
hacer un almacenamiento de la misma. El hipocampo es el encargado de llevar la
información que se encuentra en la memoria de corto plazo (aquella que alberga la
huella de los sucesos recientes) a la corteza cerebral, donde finalmente se
almacenan los recuerdos. Un daño en esta estructura puede significar una
alteración en la capacidad de memoria.

Referencias

1.

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