UNIVERSIDAD ABIERTA PARA ADULTOS
UAPA
CARRERA DE PSICOLOGÍA EDUCATIVA
ESCUELA DE PSICOLOGÍA
TAREA NO. 8
PRESENTADO POR:
DANIELA NICOLE TAVAREZ QUIROZ
MATRÍCULA:
100026524
ASIGNATURA:
Estimulación temprana
FACILITADOR:
Ely Carolina Rivas MA
SANTIAGO DE LOS CABALLEROS
REPÚBLICA DOMINICANA
1. Analiza el caso adjunto y redacta un programa en el que planifiques
sesiones de estimulación temprana para dar respuesta a las necesidades
del niño del caso.
Caso Estimulación Temprana unidad 8
Arturo es un niño de 10 meses de edad. Es el segundo hijo de Ana, de 38
años, y Rigoberto, de 45 años. Su hermana mayor, Felicia, tiene 16 años.
Arturo tiene Síndrome de Down.
El niño nació en la fecha establecida por el ginecólogo. Ana no tuvo problemas
durante el embarazo, fue parto por cesárea, y el infante tomó leche materna
hasta los 6 meses. Actualmente ya ingiere alimentos sólidos.
Es un niño muy risueño. Pero su madre ha notado un retraso motriz. Arturo
presenta debilidad muscular generalizada, no realiza volteo, gateo y control de
tronco.
La importancia que tiene una buena atención temprana proporciona al niño con
síndrome de Down una madurez y crea unas condiciones para el aprendizaje
que perdurarán y será la base para conocimientos futuros. En el caso presente
vemos al niño Arturo de 10 meses que presenta un retraso motriz, debilidad
muscular generalizada, no realiza volteo, gateo y control de tronco. La
correlación y el análisis todas estas dificultades se les define retraso motor sin
embargo no supone límites para alcanzar sus tareas propuestas pero habrá
que adecuar su aprendizaje, y adaptarse a las funciones y tareas motoras que
es capaz de hacer y animarle a hacer otra distintas.
Siempre se debe velar porque el alcance la mayor funcionalidad e
independencia posible y no debemos hacer que se vea como niño en forma
permanente con su discapacidad funcional motora sino un niño con derechos,
deberes y que nosotros como profesionales en el área debemos convertirnos
en una guía y apoyo para que junto con su familia, él pueda lograr su propósito
inicial.
La parte fundamental en esa intervención vendría siendo la fisioterapia ya que
debe empezar a intervenir con el niño desde los primeros años de vida que
básicamente Arturo esta en esa etapa. Es aquí donde la familia, el entorno
físico van a jugar un papel muy importante, por esta razón uno de los aspectos
principales del programa de tratamiento fisioterapéutico es el de orientar y
educar a la familia mostrando las actividades terapeutas en esta etapa y que
las comprendan de manera que tomen conciencia que la familia es el
protagonista en el tratamiento del niño.
Es ideal que las sesiones sean periódicas, siendo la familia la encargada de
realizar los ejercicios y juegos indicados.
Juguetes para empujar y arrastrar.
Cubos y bloques pequeños para hacer torres, filas, y para construir.
Corre-pasillos o triciclo sin pedales.
Pelotas, coches variados.
Juegos de comiditas.
El área motora, en general, hace referencia al control que se tiene sobre el
propio cuerpo. Se divide en dos áreas: por un lado, la motricidad gruesa, que
abarca el progresivo control de nuestro cuerpo: el control de la cabeza boca
abajo, el volteo, el sentarse, el gateo, el ponerse de pie, el caminar, el correr,
subir y bajar escaleras, saltar. Por otro lado, está la motricidad fina, que hace
referencia al control manual: sujetar, apretar, alcanzar, tirar, empujar, coger.
1. Lo primero que controlaremos será control cefálico o de la cabeza
porque, debido a su hipotonía, le cuesta más levantarla. Y se comprende
lo importante que es mantener erguida la cabeza para ir dominando el
entorno. Existen ciertas posturas en las que el control cefálico es más
fácil, así como otras que lo favorecen.
Los bebés pasan la mayor parte de los tiempos echados. Cuando estén
echados boca arriba, es importante que el niño esté lo más recto posible y con
la cabeza en la línea media. Si no es capaz de mantener la cabeza recta, se le
puede poner algo para sujetarla, aunque es importante que tenga posibilidad
de movimiento. Así se evitan posturas que crean deformidades o malos
hábitos.
En general, el niño debe estar echado en su cuna despierto el menor tiempo
posible, ya que cuando no duerme, es mejor que esté en el suelo o en brazos
de su madre jugando. Pero lo importante es que si está en su cuna o en su
cochecito, se le proporcionen objetos para que pueda verlos y tratar de girar la
cabeza hacia ellos.
2. El siguiente objetivo es el volteo. Su importancia radica en que, además
de favorecer el control del cuerpo y del equilibrio, es uno de los
indicadores de la curiosidad del niño y su motivación por descubrir
nuevas sensaciones y por trasladarse de un sitio a otro. Los primeros
cambios de posición van de la posición de lado a la de boca arriba o
boca abajo. Más adelante pasará de boca abajo a boca arriba y
viceversa, para terminar rodando. En ocasiones se debe animar al bebé
con síndrome de Down a realizar estos movimientos. Para comenzar a
llamar su atención sobre esta posibilidad motora, se puede colocar al
niño sobre una colchoneta sujetada por dos adultos, que la inclinarán
hacia los lados, de manera que el niño ruede por ella. También se le
enseñarán objetos que hagan que el niño eleve su cuello y hombros, y
poco a poco se va moviendo el objeto para que el niño, al seguir estos
movimientos, se vaya girando y termine por darse la vuelta.
3. Cuando un niño es capaz de sentarse, su perspectiva del mundo
cambia. Las cosas no son iguales vistas cuando se está echado que
cuando se está sentado. Además, se tiene más control del cuerpo, más
equilibrio y las posibilidades de manipular objetos se multiplican. Es
importante no tratar de sentar al niño antes de que esté preparado. Así,
se evitará incorporar al niño tanto que su cabeza caiga hacia delante o
que su espalda esté en una mala postura. El apoyo debe, por el
contrario, ir disminuyéndose y se le llevará a posiciones más verticales a
medida que vemos que va sosteniendo el peso de su cuerpo. No
obstante, el otro extremo tampoco es del todo adecuado; es decir, si el
niño es capaz de mantenerse sentado con un pequeño apoyo en las
caderas, no debe abusarse de posturas en las que esté tumbado
totalmente sobre el respaldo de una silla o sobre el vientre de su madre,
ya que así no se favorecería un control que ya ha adquirido, y no se
facilita el paso a fases posteriores.
4. Arrastrarse y gatear: La importancia de estas nuevas adquisiciones
estriba en una diferente coordinación de las cuatro extremidades, así
como en la capacidad de desplazarse de un lugar a otro, con el
consiguiente aumento de sus experiencias. En los niños con síndrome
de Down la variedad del modo de desplazamiento es muy grande.
Algunos niños se arrastran antes de gatear, otros gatean hacia atrás y
otros se desplazan sentados.
Si bien es importante una adecuada adquisición del gateo, es más
importante saber que algunos niños no gatean. Lo fundamental desde el
punto de vista de su desarrollo global es que el niño se desplace, del
modo que sea, y que sienta interés por su entorno. Y es ésta la primera
prioridad: facilitarle estímulos que llamen su atención y despierten su
curiosidad.
Independientemente de esto, algunos ejercicios pueden favorecer el
movimiento: el arrastrarse puede fomentarse empujando los talones del
bebé, alternando ambos pies, para que gracias a un reflejo existente en
los primeros meses el niño se desplace; también se le puede ayudar a
sujetar el peso de su tronco sobre sus rodillas y codos al principio, y más
tarde manos, de manera que poco a poco vaya teniendo fuerza para
mantenerlo por sí solo. Si no tiene suficiente fuerza en los brazos, el
juego de la carretilla es adecuado: primero se sujeta al niño por la
cintura, y después por los muslos y pies, y se avanza lentamente para
que adquiera tono en los brazos y se desplace.
5. El siguiente gran objetivo en este área es la deambulación, es decir, el
caminar. Para ello, el niño debe obtener un alto nivel de equilibrio, así
como vencer el peso de su cuerpo, siendo necesario pasar por una serie
de fases previas. Una de ellas suele ser el ponerse de rodillas. Se
puede ayudar al niño con síndrome de Down colocándole sobre sus
rodillas mientras le sujetamos por las caderas, y apoyando sus manos
sobre una mesa baja o sobre una cama o silla pequeña. Una vez aquí, le
mostramos objetos que se muevan o llamen su atención. Así se
mantendrá en esta posición fortaleciendo sus músculos y ganando
seguridad. Es importante que sus rodillas, hombros y caderas estén en
buena posición, y sus piernas juntas.
Una vez que consigue mantenerse de rodillas apoyado sobre algo (una
mesa, por ejemplo), se le ayudará a pasar a estar de pie. Si ni lo hace
solo, se le flexiona una pierna y se le ayuda a levantarse. Es importante
que la fuerza la vaya haciendo el niño con los músculos de sus piernas,
y que éstas estén cada vez más firmes, no ejerciendo la fuerza
únicamente con los brazos. Tampoco se debe tener prisa en ponerle de
pie.
Es importante reforzar siempre que el niño realiza un esfuerzo, y felicitarle por
sus logros de la misma forma manifestar un apoyo continuo.