El bosque de niebla, un ecosistema Keywords: cloud forest, biodiversity,
encantado en Colombia y ecosystems, conservation, deforestation,
su gran aporte al cuidado y environmental services, unsustainable
conservación de la vida. spending, sustainability.
Introducción
A pesar de que Colombia tiene solo el 0.7% de la superficie continental, posee cerca del
10% de la diversidad biológica mundial (Mittermeier, 1997) donde se albergan un sin
número de especies endémicas, el pulmón del Amazonas, suelos ricos en materia orgánica,
fuentes de agua, entre otras muchas riquezas que le otorgan un capital natural invaluable,
un tesoro y una gran responsabilidad en su cuidado y conservación. Los ecosistemas, sus
componentes bióticos y abióticos, los flujos de energía y los ciclos biogeoquímicos del
calcio, carbono, hidrógeno, mercurio, nitrógeno, oxígeno, fósforo, selenio y azufre, los seres
vivos, y los sistemas de soporte a la vida conformados por agua, aire, suelos, bosques,
páramos, sabanas, manglares, glaciares, desiertos, y demás biomas y zonas de vida, todo
un entramado de subsistemas que están correlacionados en interacciones incesantes que
dan vida y balance.
Los bosques de niebla representan un ecosistema único y estratégico, de un gran valor e
influencia para el bienestar humano, por un lado, por su esencial papel como reguladores
del ciclo hídrico y del mantenimiento de las fuentes de agua, y por otro, al ser sumideros
para el secuestro de carbono, fuente de estabilidad climática, proveen especies útiles y
promisorias, o pueden proporcionar ingresos alternativos para las poblaciones locales.
(Armenteras et. al 2007)
Sin embargo es un ecosistema amenazado y la principal causa para su reducción han sido
las acciones de los seres humanos, por una alta fragmentación pero también por la
deforestación para agricultura y ganadería, dado que se han talado grandes extensiones.
En los últimos años, se ha tomado conciencia de proteger este único hábitat por su riqueza
de flora y fauna; y por su papel de protector de las cuencas hidrográficas entre otras
muchas razones que expondremos en éste trabajo.
Fisonomía general
Los bosques de niebla están distribuidos a lo largo de todo el mundo, encontrándose
mayormente en las zonas intertropicales. Estos ecosistemas se caracterizan por un tejido
intrincado de árboles y arbustos que en ocasiones se torna difícil de penetrar. Las
características fisionómicas de los bosques de niebla abarcan diversidad de musgos y
helechos, suelen ser de naturaleza pantanosa y con predominio de turba y humus, su suelo
es espeso y húmedo. (Sánchez, 2019).
Por otra parte, la fisionomía del bosque varía con la pendiente altitudinal. Los bosques de
niebla propiamente dichos se presentan achaparrados, con troncos y ramas tortuosos y el
suelo mullido de humus, hojarasca y humedad, y topográficamente ubicados en la cima de
montañas tropicales (Silver et al. este volumen). En áreas de ladera estos bosques se
presentan más desarrollados, alcanzando alturas de más de 30 metros, como los que se
pueden observar algunas zonas de Colombia, México, Guatemala, Honduras, Venezuela,
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Argentina y donde las epífitas siguen siendo el componente abundante y diverso que los
define estructuralmente.
La temperatura puede bajar dramáticamente durante la noche y las precipitaciones son
frecuentes por la cercanía de las nubes. Las nubes aportan a estos ecosistemas la
humedad, la neblina, la niebla y las lluvias, que se condensan en las hojas y caen en forma
de gota al suelo. Poseen una alta biodiversidad y una elevada cantidad de endemismos con
más de 150 especies de plantas, 120 especies de aves, 40 especies de orquídeas, 15
especies de mamíferos, 50 especies de mariposas, además de especies frutícolas y
medicinales nativas.
Por lo general la flora que se desarrolla en este tipo de ecosistemas es de tipo arbóreo,
estas poseen raíces más superficiales, más cortas y pesadas que los árboles que crecen en
zonas de menor altitud y la humedad presente en la zona favorece el desarrollo de epifitas
vasculares, son el nicho por excelencia de plantas epifitas como la orquídea (Cattleya
Trianae), nuestra flor emblemática y de la palma de cera (Ceroxylon spp) nuestro árbol
nacional.
El hecho de requerir una elevada humedad y grandes cantidades de precipitaciones
convierten a este ecosistema en altamente vulnerable a los cambios climáticos regionales o
zonales que provocan, entre otros factores, la deforestación y la tala masiva sin control,
fragmentando de manera notoria las coberturas. Las zonas donde se encuentran estos
bosques no tienen una estación seca, aunque la cantidad de pluviosidad puede disminuir
durante parte del año, pero manteniendo un nivel elevado de humedad. (Sánchez, 2019)