Principios Bíblicos para La Crianza de Hijos
Principios Bíblicos para La Crianza de Hijos
A + A - REINICIAR
Bueno, es maravilloso estar con ustedes de nuevo este domingo por la noche, hemos estado
haciendo varias cosas, no nos hemos podido reunir como iglesia. Y el domingo pasado por la
mañana hablé del asunto de la familia y la sabiduría de Dios para la familia, y pensé que sería útil
quizás continuar pensando en ese tema debemos a que todos estamos juntos con nuestra familia
quizás por unas semanas más. Y llevarlos a la Palabra de Dios con respecto a lo que la Biblia dice
acerca de la responsabilidad importante, crítica, que tenemos como padres, de criar a nuestros
hijos en la disciplina y amonestación del Señor.
Entonces, por lo menos esta noche, quizás de nuevo el próximo domingo por la noche vamos a
hablar de esta responsabilidad divina, maravillosa de criar a hijos que se vuelven un gozo para sus
padres y una bendición para el mundo y útiles para el reino de Dios. Creo que todos nosotros
estamos conscientes, no necesitamos pruebas estadísticas de que la crianza de los hijos es un
asunto serio, triste en nuestra época. En Estados Unidos el matrimonio está muerto. Menos y
menos personas se casan, muchos se quedan solteros, cohabitan, y la mayoría de los hijos que
nacen en nuestro país nacen fuera del matrimonio, fuera del hogar que Dios diseñó para ellos,
para que fueron criados y cuidados, para que pudieran florecer y mantener a la sociedad
saludable.
Pero estamos en una sociedad en la que básicamente todos los tabús han sido abolidos.
Virtualmente nada está mal al menos de que sea el abuso de alguien más. El abuso parece ser la
palabra popular y que opera para todos los crímenes que llevan algún tipo de reacción por parte
de nuestra sociedad. Pero fuera de eso no parece haber ningún requisito moral para alguien,
ciertamente en el área sexual o en la categoría de criar hijos. Usted puede buscar la disciplina
corporal y va a haber que la internet le va a dar gusto de decirle a usted que se acerca al abuso
infantil, y si no llega a ser un crimen. La moralidad bíblica es tabú, debe ser rechazada, es
deshonrosa, es demasiada presión, es legalista, estorba las libertades de la gente y estorba sus
deseos y voluntad.
Y entonces, la moralidad bíblica no tiene lugar en esta sociedad. La fornicación, el pecado sexual,
el adulterio, el pecado sexual en toda forma, hasta comerciales, no podemos escapar del pecado
sexual siendo presentado frente a usted, incluyendo la homosexualidad, confusión entre los
géneros, homosexualidad, conducta trans-género, todo eso le da un golpe frontal en el área de la
sexualidad moral, lo cual afecta el matrimonio, claro. La crianza de los hijos, el rechazo del
liderazgo masculino, hay un tabú en nuestra sociedad. Ahí hay un crimen de todos los crímenes,
que un hombre asuma que él es la cabeza de la familia, la cabeza de la casa. Los hombres
literalmente han sido atacados durante una generación ahora, han sido despojados de cualquier
expectativa de la sociedad para el liderazgo en la familia. Las mujeres han ido a trabajar, hemos
rechazado al hogar como la esfera de la vida de una mujer para que florezca, ella ahora está en el
lugar de trabajo.
Entonces usted tiene los hijos clásicos que se quedan en la casa y se les cierra la puerta, lo cual es
parte de la discusión cuando los líderes en nuestro país están hablando de abrir todo, y no abren
las escuelas mientras que abran al mismo tiempo todos los lugares de trabajo. Van a haber hijos
en la escuela con padres en casa, lo cual sería una inversión rara del pasado, sino proveen para los
hijos en la escuela, cuando envían a los adultos de regreso al trabajo va a tener usted a hijos todo
el día en la casa, y ¿quién va a cuidar de ellos?
La única esperanza es la iglesia. Somos la única esperanza para la civilización, realmente, para
cualquier tipo de sociedad normal. Cualquier tipo de sociedad segura en el futuro, solo la iglesia
ofrece alguna respuesta para el caos de la sexualidad, el pecado sexual, el matrimonio, el divorcio,
y la corrupción de la familia. Únicamente la iglesia. Y solo esa iglesia que ofrece la Palabra de Dios,
la salvación para individuos y obediencia a la Palabra santa de Dios. Si la gente está en Cristo y si
siguen la Palabra de Dios, florecen a nivel personal en sus matrimonios y en sus familias.
Entonces, necesitamos regresar a principios bíblicos y eso es lo que quiero hacer, hablarle un poco
quizás a un nivel más personal, quizás no tanto predicar un sermón sino simplemente darle algo
de consejo a partir de la Palabra de Dios. Y el domingo de la mañana, pasado, hablamos de
sabiduría en Proverbios, y quiero seguir con ese tema un poco, y simplemente hablar de la casa de
los hijos con un par de realidades de cimiento básicas.
Entonces, avancemos. Número uno, el matrimonio es la gracia de la vida. El matrimonio es
ordenado por Dios como el patrón normal para la vida, y es llamado por el apóstol Pedro, “la
gracia de la vida.” El matrimonio es lo que está arriba de todo lo que la vida puede ser, lo mejor
que la vida tiene que ofrecer. Entonces, comenzamos a reconocer que el matrimonio es la gracia
de la vida. El matrimonio es una gracia tan magnifica que es el símbolo mismo de la relación entre
el Señor Jesucristo viviente y Su iglesia redimida. Y eso es lo que vemos obviamente en Efesios,
capítulo 5.
Entonces, comenzamos con el matrimonio como la mejor de todas las relaciones humanas, la más
sagrada, la más satisfactoria, la más hermosa, la más productiva, la más enriquecedora, la más
gozosa, la más significativa. Una segunda cosa en que pensar, los hijos son una bendición del
Señor. Los hijos no son accidente, los hijos no son un accidente, no son concebidos en el vientre
para ser quitados en el vientre como si meramente fueran una decisión humana. Los hijos son del
Señor.
Escuchen lo que dice en Génesis 1:28 con respecto a Adán y Eva. “Y Dios los bendijo y les dijo:
Fructificad y multiplicaos, llenad la tierra y juzgadla, fructificad y multiplicaos y llenad la tierra y
sojuzgadla.” Este es un mandato de Dios, y Dios estuvo involucrado en el cumplimiento de ese
mandato. Más adelante en el libro de Génesis, en el capítulo 29, comenzamos a ver el panorama
de que Dios estuvo involucrado en todo nacimiento, escuche el capítulo 29, y versículo 31, “Y vio
Jehová que Lea era menospreciada y le dio hijos.” Dios le dio hijos, “…pero Raquel era estéril.” Y
concibió Lea y Dios a luz un hijo y llamó a su nombre Rubén, porque dijo: Ha mirado Jehová mi
aflicción; ahora por tanto me amará mi marido. Concibió otra vez y dio a luz un hijo, y dijo: Por
cuánto oyó Jehová que yo era menospreciada, me ha dado también éste. Y llamó su nombre
Simeón.”
Ella reconoció que los hijos no eran un accidente, eran del Señor. En el siguiente capítulo, capítulo
30 de Génesis, “Viendo Raquel que no daba hijos a Jacob, tuvo envidia de su hermana, y decía a
Jacob: Dame hijos, o si no, me muero. Y Jacob se enojó contra Raquel, y dijo: ¿Soy yo acaso Dios,
que te impidió el fruto de tu vientre?” Jacob reconoció que ella no había tenido hijos, porque Dios
no le había dado a ella ningún hijo. Más adelante, en ese mismo capítulo 30 de Génesis leemos, “Y
Dios se acordó de Raquel, y abrió su vientre, y concibió y dio a luz un hijo y dijo: Dios ha quitado mi
afrenta; y lo llamó José diciendo, que Jehová me de otro hijo.”
Todos ellos reconocieron que los hijos venían de el Señor, y que era el Señor Él que estaba
diseñándolos en el vientre, fue el Señor quien permitió el embarazo, fue el Señor quien creó todo
hijo. En el Salmo 127, de manera explícita se afirma, únicamente le voy a leer dos versículos de ese
salmo corto. “He aquí, herencia de Jehová son los hijos, y cosa de estima el fruto del vientre. Como
saetas en manos del valiente así son los hijos habidos en la juventud. Bienaventurado el hombre
que llenó su aljaba de ellos, no será avergonzado cuando hablare con los enemigos en la puerta.”
Los hijos son un regalo del Señor.
Entonces, en primer lugar, al ver el cimiento de la familia, el matrimonio, es la gracia de la vida, los
hijos son un regalo del Señor. Eso lleva a una realidad de cimiento muy importante, y es la
siguiente. En tercer lugar, la crianza es una bendición, la crianza de los hijos es una bendición. Si el
matrimonio es la gracia de la vida, y debido a que los hijos son un regalo del Señor, constituyen
una bendición celestial. Escuche Proverbios 29:17, “Corrige a tu hijo y te dará descanso.” Sí,
“traerá deleite a tu alma.” En el capítulo 10 de Proverbios leemos por los menos tres veces que los
hijos hacen que el corazón de un padre esté contento. Los hijos son una bendición del Señor.
Parece que hoy día la gente es más probable que tenga un perro, en lugar de tener a un hijo.
Prefieren a un perro y me imagino por qué. No tienen problemas con el perro, no tienen los
desafíos que vienen con tener hijos, pero los hijos son una bendición del Señor.
Hay un cuarto principio que tiene que ser considerado y es este. La crianza de los hijos es la
responsabilidad primordial de la pareja casada. La crianza de los hijos es la responsabilidad
primordial de la pareja casada. Y nuestra crianza de los hijos se mide por nuestros hijos, como
criamos a nuestros hijos. Si un hijo es criado de manera correcta, él va a ser un gozo para sus
padres, y un gozo para el resto de la gente. Proverbios 22:6 dice, “Instruye al niño en su camino y
aun cuando fuere viejo no se apartará de él.” Eso es axiomático, eso simplemente está diciendo,
“Oye, tienes el material en bruto y tú tienes la oportunidad de criar al hijo. Y lo que ese hijo se
vuelve es lo que tú creaste.” Ese es un truismo bíblico. Y no asume que vas a medicar al hijo para
controlarlo, asume que vas a hacer todas las cosas bíblicamente necesarias y todas las acciones y
reacciones que incluye el amor, para llevar a ese hijo a una edad adulta completa.
En Lucas 6:40 Jesús dijo esto: “Todo aquel, cuando ha sido completamente preparado, será como
su maestro.” Eso también es axiomático. Eso quiere decir, es una verdad auto-evidente. Toda
persona cuando ha sido verdaderamente preparada, preparada en manera completa, será como
su maestro. Jesús dice eso, claro, en el contexto del discipulado, pero ciertamente encaja un
contexto de crianzas de hijos también. Ahora, nada de lo que tú hagas, necesariamente va a
garantizar necesariamente la salvación de un hijo, eso es una obra separada de Dios, pero el
truismo es lo mismo, los hijos se vuelven lo que sus padres los crían para que lleguen a ser. Su hijo
va a ser un reflejo de su vida y de su crianza de hijos.
Otro principio que es muy importante, y edificando sobre ese, la crianza de los hijos es la
influencia más poderosa para el hijo. La crianza de los hijos es la influenza más poderosa para el
hijo. En esta sociedad usted tiene que pelear contra otras influencias que se infiltran en el proceso
de la crianza de los hijos, lo cual significa que usted tiene que proteger y ser el policía de las almas
y mentes de sus hijos, a lo largo del proceso. De lo contrario van a terminar siendo criados por
alguna influencia pecaminosa, corrupta, miserable, que es la sociedad.
Escuche, Efesios 6:1, “Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a
tu padre y a tu madre, porque es el primer mandamiento con promesa, para que te vaya bien y
seas de larga vida sobre la tierra. Y vosotros padres, (padre o madre) no provoquéis a ira a
vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.” Criadlos en disciplina y
amonestación del Señor. Criadlos es un asunto de crianza de hijos. Si el padre guía en ese asunto,
claro, la madre viene a su lado en un lugar vital. Esta es su función más crítica, no solo en la
sociedad, sino incluso en el reino. Criar a sus hijos en la disciplina y amonestación del Señor.
Como consecuencia, la crianza de los hijos es una responsabilidad de tiempo completo. Si usted
regresa a la primera sección del Antiguo Testamento, usted regresa al pentateuco y usted llega al
libro de Deuteronomio, y usted lee en el capítulo 6, el mandato de Dios para la crianza de los hijos.
Dice esto, versículo 5 de Deuteronomio 6, “Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de
toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu
corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el
camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán
como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.”
En otras palabras, coloca la Palabra de Dios en todos lados. Colócala en la entrada de tu casa, eso
está hablando metafóricamente, de tal manera que todo en la casa es coherente con la Palabra de
Dios. La colocas en tú mano, de tal manera que todo lo que tu mano hace refleja una devoción a la
Palabra de Dios, a la verdad de Dios. Se la enseñas a tus hijos, todo el tiempo, caminando, de pie,
acostado, sentado, siempre estás comunicándoles la Palabra de Dios. Y, por cierto, la historia de
Israel es la relación objetiva-histórica de los peligros de descuidar esa responsabilidad.
¿Qué le pasó a esa generación? Versículo 11, “Después los hijos de Israel hicieron lo malo ante los
ojos de Jehová y sirvieron a los baales. Dejaron a Jehová el Dios de sus padres, que los había
sacado de la tierra de Egipto, y se fueron tras otros dioses, los dioses de los pueblos que estaban
en sus alrededores, a los cuales adoraron y provocaron a ira a Jehová. Y dejaron a Jehová, y
adoraron a Baal y Astarot. Y se encendió contra Israel el furor de Jehová.” La generación de Josué,
sus hijos fueron criados para servir al Señor. Una generación después como dije, eso había
desaparecido en idolatría. Más adelante en el libro de los Jueces, en el capítulo 21, leemos en el
versículo 25: “Cada uno hacia lo que bien le parecía.” Nada nuevo, ahí estamos hoy día. Esto es lo
que sucede cuando usted tiene una generación de personas que rechazan la Palabra de Dios, que
ignoran la responsabilidad de criar a sus hijos en la disciplina e instrucción del Señor.
Entonces, ¿qué estamos diciendo? El matrimonio es la gracia de la vida. Los hijos son una
bendición del Señor, usted tiene la responsabilidad de criar a sus hijos para conocer la verdad del
Señor, conocer quién es Él, y lo que Él requiere, lo que Él ofrece, todas Sus amenazas y todas Sus
promesas. Su responsabilidad como padre es la responsabilidad primordial de su vida como una
pareja casada y usted tiene la mayor influencia sobre sus hijos. Y si hay otra fuente de influencia
que está entrando que supera su influencia, usted tiene que deshacerse de ella, tiene que sacarla.
Usted necesita ser el que está usando la Palabra de Dios, padre y madre, mamá y papá, quienes
son la influencia primordial en la vida de sus hijos. Eso podría significar en algunas situaciones que
usted tiene que pensar en que si usted quiere que su hijo esté incluso en una escuela pública,
expuesto a ideologías no-bíblicas, no-cristianas seis horas al día. Y después cuando usted multiplica
eso por mamás que trabajan, que no están ahí, para equilibrar eso porque están ocupadas y no
tienen tiempo en la tarde para enseñar o padres que no lo hacen porque están cansados, tiene
una forma para lo que realmente es trágico.
Entonces, al final la crianza de los hijos es el plan de Dios para transmitir la justicia de una
generación a la siguiente. Ese es el plan de Dios. Fructificad y multiplicaos, tengan hijos. Después
del diluvio, Dios regresó en Génesis 9, dijo lo mismo, “Fructificad, y multiplicaos, tengan hijos.” Así
es como la justicia es transmitida de una generación a la siguiente. La familia entonces es el bloque
de construcción, no solo de la sociedad, lo es en un sentido temporal, sino que es el bloque de
construcción en el reino, en un sentido espiritual. Más del noventa por ciento de las personas que
son cristianas, se volvieron cristianas bajo la influencia de sus padres, antes de que tenían
dieciocho años de edad. Ese el campo misionero primordial.
Entonces, el ataque en contra de la familia no es sorprendente, el ataque en contra de la familia
debe ser esperado. Ahí es en dónde el primer ataque vino. Satanás esquinó a Eva, Eva había
rechazado el liderazgo de su marido, actuó independientemente, rompió el orden de la familia, y
llevó en picada a la raza humana entera. Algunas estadísticas interesantes están apareciendo todo
el tiempo acerca de cómo la gente ve el matrimonio. Leí una recientemente, la pregunta fue:
¿Acaso el hogar ideal, un matrimonio en dónde el marido provee y la esposa cuida de los hijos? Sí,
treinta por ciento. Treinta por ciento de las personas pensaron que el ideal era un padre
proveyendo, y una madre que cuidaba del hogar y los hijos.
La siguiente pregunta fue: ¿Quiere usted casarse? Esto se le preguntó a esta generación de
jóvenes. Sí, cuarenta por ciento. No, sesenta por ciento. El matrimonio está muriendo cada año,
menos personas se están casando, la mayoría de todos los bebés que nacen en Estados Unidos, la
mayoría de ellos nacen a una pareja que no está casada. Ahora, no es nuevo el ser pecaminoso, no
es nuevo cometer fornicación, no es nuevo pecar a un nivel así que usted no considera los
propósitos de Dios, la ley de Dios, no considera el matrimonio, eso no es nuevo, Dios una vez
destruyó a la raza humana entera, ahí en Génesis 6, vino el diluvio porque todos estaban
cometiendo maldad y solo maldad de manera continua.
Entonces, esto no es nuevo. Y después en Hechos 14, dice que Dios ha visto como las naciones
todas han seguido su propio camino. En Romanos 1 dice, que es el ciclo constante de las naciones
y pueblos que rechazan a Dios, se vuelven en contra de Dios. Y la ira de Dios es revelada desde el
cielo en contra de aquellos que rechazan a Dios, y esa ira viene, y son entregados a su pecado. ¿Y
cuál es el pecado? Pecador sexual, pecado homosexual, mente reprobada. Ese es el ciclo de la
historia, rechazar a Dios, caer bajo juicio divino, y lleva a la perversión sexual y la devastación y
destrucción de la familia. Todo en nuestra sociedad opera en contra de papás piadosos, mamás
piadosas, y criar hijos piadosos.
Número uno: Dios es Santo, y Él demanda santidad de todos nosotros. Dios es Santo, sin pecado,
justo, y Él demanda justicia, sin pecado, de todos nosotros. Lo segundo que usted debe enseñarles
es: No podemos ser lo que Dios demanda que seamos. Entonces, estamos bajo el juicio de Dios.
Debido a que Él es Santo, Él odia el pecado, y Él debe castigarlo, y debido a que nosotros somos
pecadores que no podemos ser perfectos, estamos bajo la amenaza del castigo de Dios. Los hijos
necesitan saber eso, la iglesia contemporánea cristiana, no quiero ni siquiera decirlo eso a los
adultos, mucho menos a los hijos, los hijos necesitan temer el juicio de Dios en contra de los
pecadores.
Necesita enseñarles a sus hijos que los pecadores, como todos lo somos, nunca vamos a estar
delante de Dios en el cielo, a menos de que algo se haga acerca de nuestro pecado. Sus hijos
necesitan saber que su pecado los separa de Dios, su pecado hace que sea imposible que ellos
tengan paz con Dios, y su pecado no solo hace imposible que tengan paz con Dios, sino que
esencialmente hace que sea imposible que tengan paz verdadera con la gente. Sus hijos necesitan
saber que todos pecaron y son dignos de castigo divino. Necesitan saber que no pueden hacer
nada para ganarse la salvación, no pueden hacer nada para reconciliarse con Dios, no pueden
cambiar su naturaleza, no pueden detener sus deseos pecaminosos, y obras, entonces están en
una situación de inutilidad y se dirigen al infierno eterno.
Y después necesitan saber que Dios los ama tanto que Él ha provisto una manera para cambiar
todo eso, para rescatarlos del juicio. Y lo ha hecho mediante Su Hijo, el Señor Jesucristo, quien fue
perfecto, cuya justicia es exactamente lo que todos necesitamos, y quien murió en nuestro lugar
en la cruz, fue castigado por nosotros y todos los hijos entienden el castigo hablando de que Jesús
fue castigado por ellos, si son pecadores, pero Jesús llevó el castigo. Ellos entienden eso.
Y debido a que Él llevó el castigo, y debido a que Él es una persona perfectamente justa, Él pagó el
castigo por nuestros pecados, y Él provee Su justicia para cubrirnos. Necesitan saber eso. También
necesitan saber que Jesucristo es Dios eternamente y Señor sobre todos, que Él se volvió un
hombre, vivió una vida sin pecado, murió en el lugar de los pecadores, que Él fue el sacrifico que
Dios demandaba y aceptó, de tal manera que su pecado está pagado. Resucitó de los muertos,
conforme Dios certificó Su sacrificio al resucitarlo de los muertos, y provee el sacrificio para
nuestro pecado, y Él vive para darnos vida eterna.
Sus hijos necesitan saber que todo esto es recibido mediante la fe, mediante la fe, si creen en las
buenas noticias, que pueden ser perdonados de todos sus pecados, pueden ser reconciliados con
Dios, Él nunca los va a juzgar, Él los va a bendecir por siempre y para siempre. Usted necesita
personalizar eso con sus hijos, usted necesita enseñarles a sus hijos el arrepentimiento, usted
necesita enseñarles a sus hijos que es importante arrepentirse, y una buena manera de comenzar
a hacer eso es arrepentirse usted cuando necesita arrepentirse.
Cuando usted no se ha hablado amablemente el uno al otro entre pareja, o no está siendo amable
con sus hijos, o no ha hablado de manera amable acerca de alguien más que ni siquiera estaba ahí
o cuando ha tenido una manifestación de enojo o ha cometido algún otro pecado que es obvio. Su
arrepentimiento se vuelve el modelo y el patrón para el arrepentimiento de ellos. Usted necesita
entonces, enseñarles no solo arrepentirse, sino a dejar todo aquello que deshonra a Dios, de todo
lo que deshonra a Dios.
Me acuerdo después de que uno de mis pequeños nietos había orado para recibir a Cristo, estuve
ahí, Patricia y yo estuvimos ahí junto con los padres. La oración fue de corazón, y sincera. Y si
usted le preguntaba, ¿Eres cristiano? la respuesta era: “Sí, soy cristiano.” Poco después de eso, ese
mismo hijo fue desobediente y la madre sabia dijo: “Así no es como los cristianos actúan.” Y en ese
punto el pequeño se entristeció. Necesitan saber eso, que así no es como Dios espera que ellos
actúen, así no es como los cristianos actúan. Eso significa que usted tiene que modelar eso
también.
Entonces, usted les enseña a arrepentirse, les enseña a volverse de todo lo que deshonra al Señor,
y usted les enseña a confiar, que, aunque ellos fallan, el Señor es su Salvador, nunca jamás va a
dejarlos. Usted puede ilustrar eso al decirle a sus hijos como papá, yo siempre seré tu papá, no
importa lo que hagas. Siempre seré tú papá. Tendremos algunos problemas que enfrentar debido
al pecado, pero siempre seré tú papá, y Jesús siempre será tú Salvador. Después usted necesita
enseñarles esto: Sigue a Jesús sin importar el costo. Sigue a Jesús sin importar el costo. Creo que
eso es lo que está en mente en Deuteronomio 6 cuando dice: “Enseña a tus hijos de manera
diligente.”
No solo historias generales bíblicas, sino verdades específicas relacionadas al evangelio, y hemos
cubierto algunas, pero hay mucho más que enseñarle a los hijos, pero ciertamente este es un gran
cimiento para enseñarles las cosas que traen la disciplina e instrucción del Señor como Efesios 6
dice. Enseña a tus hijos, más allá de eso toda la sabiduría que cubrimos el domingo pasado, todas
las verdades bíblicas del perdón, justicia, virtud, falta de contentamiento, gratitud, de relaciones,
acerca del trabajo, toda la sabiduría práctica de la Escritura usted le tiene que enseñar a sus hijos.
Eso me lleva de regreso a lo que dije la semana pasada a partir del libro de Proverbios. Proverbios
es la fuente, la fuente bíblica para toda esa sabiduría colectiva. Entonces, a toda costa, padres,
ustedes deben ser el líder en esto, enseñen a sus hijos sabiduría divina para la vida santa y
bendición celestial. Proverbios 29:15 dice: “Los hijos que hacen lo que quieren son una vergüenza
para su madre.” Proverbios 22:15 dice: “La necedad…” está en todos nosotros debido a nuestro
pecado, “…está ligada en el corazón del muchacho. Más la vara de la corrección la alejará de él.”
Usted tiene un pequeño reprobado ahí, tiene un pecador, el pecado tiene que ser enfrentado. Y
los hijos que hacen lo que quieren son una vergüenza para su madre.
Vimos en los primeros capítulos de Proverbios el domingo pasado por la mañana, con qué
frecuencia la Escritura dice: “Escucha la enseñanza de tu padre. Escucha la enseñanza de tu madre.
Sigue su instrucción, porque están enseñándote sabiduría, cuando la oyes amárrala a tu cuello,
mantenla profundamente en tu corazón.” ¿Por qué? “Porque de él sale la vida.” Adónde van los
padres van las madres, adónde van las madres van los hijos, y adónde van los hijos ahí va la
siguiente generación de la sociedad. Obviamente Satanás está atacando a la familia, atacando a la
familia en maneras muy abiertas con el aborto, lo cual simplemente mata a los hijos,
asesinándolos. Con el divorcio, lo cual despedaza el hogar. Con hostilidad, abuso, yendo entre
padre y madre, padre y madre, y a veces entre los hijos. Satanás va tras el hogar, usted realmente
va en contra de la corriente, y para hacerlo de manera correcta necesitamos oír la instrucción de la
Palabra de Dios.
Entonces, por unos momentos, quiero que vea conmigo Efesios capítulo 6, y veamos ese pasaje y
vamos a desmenuzarlo. “Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo.
Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa, para que te vaya bien
y seas de larga vida sobre la tierra. Y vosotros padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino
criadlos en disciplina y amonestación del Señor.” Usted no tiene muchos mandatos en la Biblia
para los hijos, pero aquí realmente está el único en el Nuevo Testamento. Y es sacado del Antiguo
Testamento, del libro de Éxodo y Deuteronomio.
“Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres.” Lo primero que vemos aquí en este retrato de la
crianza de los hijos, es la sumisión de los hijos. Y usted ve algunas palabras ahí, “obedeced” en el
versículo 1, y “honra” en el versículo 2. Obedeced en todo. Guau. Cubre todo. Obedezcan en todo.
Un mandato simple, el único mandato dado a los hijos en el Nuevo Testamento, “Obedezcan a sus
padres.” Ahí está, “Obedezcan a sus padres.” Esa es la acción. Detrás de eso, está, “Honra a tu
padre y a tu madre.” Esa es la actitud. Y, ¿Por qué haces eso? Honra a tu padre y a tu madre,
obedece a tus padres, ¿Por qué? Porque esto agrada al Señor. Obedece a tus padres en el Señor,
porque esto es justo. Hay algo que de hecho es correcto, es justo, correcto, y por lo tanto hay algo
que está mal. Esto está bien, esto agrada al Señor. Esto es lo que haces en el Señor. Eso quiere
decir, en armonía con Su voluntad divina.
Entonces, el mandato, obedece y honra. Obedecer habla de tus acciones, honra, habla de tu
actitud. Esa es una manera simple de ver tu vida, todos ustedes hijos, que están oyendo. Eso es lo
que Dios les pide, obedezcan a sus padres, y honren a sus padres. Hay una promesa conectada a
esto, por cierto, en el versículo 3, tomada de Éxodo capítulo 20 en el versículo 12, “Para que te
vaya bien y seas de larga vida sobre la tierra.” Entonces, hay dos cosas ahí, “para que te vaya
bien,” esa es una calidad de vida. “Y seas de larga vida sobre la tierra,” esa es una calidad de vida.
¿Quieres vivir una vida larga y satisfactoria? Obedece y honra a tus padres. Es esencial enseñarles
a los hijos esas responsabilidades y reforzar esa enseñanza porque ese es el camino para la
bendición y una vida plena.
Yo sé que los padres de hoy en día están más preocupados por el futuro económico de sus hijos
que por el futuro moral. Los padres están más preocupados por la reputación de sus hijos, en
término de éxito y finanzas y logros, gran logro, o logro atlético, de lo que están preocupados si
honrar o no al Señor. Si usted piensa que la clave de la vida larga de su hijo, y satisfacción y gozo y
felicidad es un trabajo, o una reputación, o una carrera, o fama, o ser sobresaliente, o tener
influencia, usted está equivocado. Tanto la calidad de vida como la cantidad de vida está
relacionada a la obediencia y la honra que un hijo le da a un padre.
Ahora, esto no es natural para un hijo. Los hijos no hacen esto por sí mismos, esa es la razón por la
que Proverbios dice esto, necesita usted enseñarles a hacer eso. ¿Cómo hace usted eso? Bueno,
usted los instruye. Y después cuando se desvían de ese curso usted usa una vara. Eso es lo que la
Biblia dice. Una y otra vez en el libro de Proverbios, no voy a cubrir todos los pasajes, pero ahí hay
varias docenas de pasajes que hablan de la disciplina de un hijo y su naturaleza esencial. La vara
rompe la soberbia. La vara humilla. La vara genera dolor conectado con hacer lo malo. La vara,
según Dios, es una herramienta muy importante para la justicia.
Sin la vara, Proverbios dice, usted va a tener un rebelde que entristece, humilla y es una desgracia
para sus padres. Usted va a tener un desastre de hijo. Un hijo que no va a disfrutar ni la calidad de
la vida, ni la cantidad de la vida disponible para un hijo obediente que honra. Proverbios 4:10 dice:
“Oye, hijo mío, y acepta mis palabras y se te multiplicaran tus años de vida.” Escúchame hijo,
escúchame hija, conforme te enseño la Palabra de Dios, y los años de tu vida serán muchos. Es tan
práctico. Simplemente regresar por un momento a Proverbios, de regreso a ese capítulo 4 que
vimos algo de esto el domingo por la mañana, pasado.
Pero simplemente escuche, si podemos retomar en el versículo 11, “Por el camino de la sabiduría
te he encaminado y por veredas derechas te he hecho andar. Cuándo anduvieres no se
estrecharán tus pasados, y si corrieres no tropezarás. Retén el consejo, no lo dejes, guárdalo
porque eso es tu vida. No entres por la vereda de los impíos, ni vayas por el camino de los malos.
Déjala, no pases por ella, apártate de ella, pasa. Más la senda de los justos es como la luz de la
aurora que va en aumento hasta que el día es perfecto. Hijo mío, está atento a mis palabras,
inclina tu oído a mis razones. No se aparten de tus ojos, guárdalas en medio de tu corazón porque
son vida a los que las hallan, y medicina a todo su cuerpo. Sobre toda cosa guardada guarda tu
corazón, porque de él mana la vida. No te desvíes a la derecha, ni a la izquierda,” termina el
capítulo, “aparta tu pie del mal.”
Cuando usted cría a hijos obedientes y respetuosos, usted tiene la promesa de una vida rica y
plena. La tragedia de nuestra sociedad es que los padres están más preocupados porque sus hijos
sean reconocidos públicamente, en lugar de ser reconocidos de manera divina. La virtud es
secundaria al logro. Pero este pasaje no solo se dirige a la necesidad de que los hijos se
sometan, sino que también habla de la necesidad de que los padres se sometan. Vayamos al
versículo 4: “Y vosotros padres,” incluye ahí padre y madre, “no provoquéis a ira a vuestros hijos,
sino criadlos en la disciplina y amonestación del Señor.”
Esto es lo que hemos estado diciendo desde la introducción. Esta es su responsabilidad como
padre. ¿Qué debe ser una esposa? De regreso en el capítulo 5, versículo 22, “Las casadas estén
sujetas a sus propios maridos como al Señor, porque el marido es cabeza de la mujer, así como
Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo y él es su Salvador. Así que como la iglesia está
sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.” Sométase, sométase a su
marido. Sométase, esa es una palabra que el mundo odia. Solo en Cristo puede una mujer
someterse.
¿Qué hay acerca del marido? Bueno, en el versículo 25 del capítulo 5: “Maridos, amad a vuestras
mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla,
habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la Palabra, a fin de presentársela a sí mismo,
una iglesia gloriosa que no tuviese mancha, ni arruga, ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin
mancha.”
Entonces, “Los maridos deben amar a sus mujeres como a sus propios cuerpos. El que ama a su
mujer a sí mismo se ama, porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la
cuida, como también Cristo a la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo.” Ame a su esposa.
¿Cómo? Bueno, como Cristo amó a la iglesia. ¿Qué tipo de amor es ese? Sacrificial, abarca todo, un
amor purificador, un amor considerado, un amor que cuida de ella, un amor que la perdona.
Sustente a su esposa, significa, provea todas sus necesidades, cuídala. Literalmente significa que la
caliente con calor corporal. Significa proveer para ella afecto seguro, amor seguro, un amor
permanente. Y, ¿Por qué hace usted esto? porque es un depósito sagrado que se vuelve una
ilustración de la relación entre el Señor Jesús con su propia esposa la iglesia.
Entonces, así como una esposa se somete a su marido, como al Señor, el marido se somete a su
responsabilidad de ser su proveedor, su protector, de su mujer, y juntos buscan la salvación y la
santificación de sus hijos. Enséñeles entonces el evangelio, y asegúrese de que mientras que usted
se lo está enseñando, usted se lo está ilustrando, enséñeles acerca de Dios, enséñele acerca del
pecado, enséñele acerca de la ley, enséñele acerca de la gracia, enséñeles acerca del
arrepentimiento y el perdón, y la cruz, y la resurrección y la persona de Cristo.
En una carta interesante del primer siglo antes de Cristo, de un hombre llamado Hilario a su
esposa, él le escribe en un idioma muy formal, esto ha sido descubierto de ese primer siglo.
“Hilario a la familia de Alicia. Saludos afectuosos.” Usted está en problemas cuando tu esposo te
dice: “Saludos afectuosos”. “Tú sabes que todavía estamos estacionados en Alejandría. No te
preocupes si cuando los demás no regresan yo me quedo en Alejandría. Te imploro que cuides del
pequeño, y tan pronto como recibamos la paga yo te la enviaré. Buena suerte para ti, tienes un
hijo. Si es un niño que viva, si es niña deshazte de ella.” Los hijos que no eran queridos en los
tiempos antiguos, se dejaban en el foro y los recogían personas que los criaban para que fueran
esclavos o para que fueran prostitutas, y tráfico de humanos. Séneca dice: “Matamos a un buey
feroz, matamos a un perro, le metemos el cuchillo al rebaño enfermo y a los hijos que nacen
deformados, los podemos ahogar.
Entonces, Pablo le estaba hablando a una sociedad como la nuestra, en dónde los hijos eran
matados. La única diferencia es que nosotros los matamos antes de que estén fuera del vientre. O
los matamos de una manera espiritual, al descuidar y abusar de ellos después de que nacen. El
abuso más grande de un hijo podría ser el dejar al hijo solo, en el sentido de que no es amado,
aquello que el corazón de un hijo clama por recibir. Entonces, cuando Pablo escribió estas cosas en
su día, el mundo no era diferente del nuestro. Me imagino que podríamos resumirlo al decir cinco
cosas constituyen una buena familia: amor, padres que se aman entre sí y sus hijos; disciplina, usar
la vara para romper la propensidad a pecar; coherencia, en dónde ambos padres, es tan
importante, están diciendo lo mismo, de tal manera que los hijos no están recibiendo señales
mixtas y pueden escoger algún lado.
Entonces, amor, disciplina, coherencia, ejemplo. En las familias saludables los padres no esperan
que los hijos vivan una vida más justa de lo que ellos viven. Ellos esperan poner el ejemplo. Y yo
añadiría uno final, un principio final para las familias saludables. Un marido y padre fiel y amoroso
como la cabeza del hogar. En dónde no hay eso, hay caos en el hogar. Tantos hijos nacen sin un
padre y una madre que están casados el uno con el otro, y se quedan en cierta manera para
encontrar su camino en el mundo. No es sorprendente que los padres que no tienen idea de cómo
tener una relación el uno con el otro, si es que tienen una relación, no saben cómo tener una
relación con un hijo, y piensan que pueden controlar al hijo mediante medicar al hijo, y eso
comienza en nuestra sociedad desde, escuche esto, desde los tres años de edad en nuestra
sociedad.
Su hijo tiene un problema. No es ADD es pecado, y la cura no es medicina, la cura es una crianza
constante, misericordiosa, amorosa, disciplina que conecta el pecado con el dolor, porque esa es
una probada del juicio divino. Que el Señor nos ayude a todos nosotros aun mientras estamos
reunidos con nuestras familias en estos dias, para ver cómo estamos al medirnos con los principios
de la Palabra de Dios, que compartimos con usted el día de hoy. Esperamos que haya sido
alentador.
Estoy tan agradecido por las familias. Tantas personas fieles y estamos tan bendecidos con tener a
mil niños de primaria, aquí el domingo. La mayoría de ellos están bajo la influencia de este tipo de
familia. Y jóvenes de secundaria y de preparatoria, estamos tan bendecidos. Gracias por su
fidelidad. Todos podemos hacer un mejor trabajo, eso significa más intencional, menos casual,
menos a la ligera, con la promesa de Dios de que su vida va a llevar la marca de calidad divina y
cantidad divina también.
Oremos. Padre te damos gracias por Tu Palabra, y en particular al llegar a este tema tan
importante, aquí es en dónde vivimos y somos y tenemos nuestro ser. Gracias Señor por darnos
tanta instrucción, que no podemos perder lo que tú deseas, sabemos lo que quieres. Danos la
fortaleza, coherencia, por tu Espíritu para vivir nuestras vidas como mamás, y papás, incluso
abuelos, para que establezcamos un patrón, que obedecer Tu voluntad, al guiar hijos, un día
seremos bendecidos por el fruto que viene de esto. Que nuestros hijos sean una bendición para
nosotros, porque hemos sido una bendición coherente para ellos. Capacítanos para eso. Oramos
para Tu gloria en el nombre de Cristo. Amén.