INTRODUCCION
La Constitución Política del Estado establece que los hidrocarburos, cualquiera
sea el estado en que se encuentren o la forma en la que se presenten, son de
propiedad inalienable e imprescriptible del pueblo boliviano.
El Estado, en nombre y representación del pueblo boliviano, ejerce la propiedad
de toda la producción de hidrocarburos del país y es el único facultado para su
comercialización. Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) es la
empresa petrolera nacional y como brazo operativo del Estado es la única
facultada para realizar las actividades de la cadena productiva de hidrocarburos y
su comercialización.
En mayo del año 2006 el Gobierno promulgó el Decreto Supremo Nº 28701
“Héroes del Chaco”, mediante el cual se otorgó un plazo de 180 días a las
empresas petroleras que operaban en Bolivia, para que cambien sus anteriores
contratos de riesgo compartido y migren a un nuevo tipo de contrato. Así, en
octubre del año 2006, YPFB, en representación del Estado boliviano, firmó 43
contratos de operación con las 15 empresas petroleras que operaban en el país.
Los contratos de operación establecen que las empresas participantes ejecutarán
con sus propios medios y por su exclusiva cuenta y riesgo, a nombre y
representación de YPFB, las actividades de exploración y explotación de
hidrocarburos dentro del área de contrato; y que a cambio recibirá de parte de
YPFB una retribución.
Los contratos de operación norman las actividades de exploración y explotación y
tienen una vigencia de 30 años desde el 2 de mayo de 2007.
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CONTRATOS PETROLEROS
1. CONTRATOS PETROLEROS
Para efectos del desarrollo del presente artículo, hemos elaborado la siguiente
definición de Contratos Petroleros:
“Los Contratos Petroleros son el acuerdo de voluntades entre una empresa
de hidrocarburos y el Estado, mediante el cual se generan obligaciones y
derechos para ambas partes, respecto a las actividades de exploración,
explotación o ambas enfocadas al recurso natural hidrocarburífero
específico, sea petróleo o gas natural; fijándose de esa manera un marco
general para las actividades a ser desarrolladas.”
De la definición anterior, hemos enfatizado el aspecto más básico de los contratos
en general, debido a que dentro del desarrollo del presente artículo
encontraremos que la esencia de la explotación de los recursos hidrocarburíferos
dependerá esencialmente de lo acordado por la empresa de hidrocarburos con el
Estado, siendo un derecho constantemente dinámico, en el cual las partes no solo
se regirán por las normas procedimentales, sino que también harán uso de su
habilidad jurídica para acordar disposiciones que brinden un beneficio mutuo.
2. LOS CONTRATOS DE HIDROCARBUROS
El Decreto Supremo (D.S.) N° 28701 de mayo de 2006, de Nacionalización de los
Hidrocarburos, estableció que las empresas petroleras que hasta ese momento
operaban en Bolivia bajo contratos de riesgo compartido debían migrar, en un
plazo no mayor a 180 días, a nuevos contratos petroleros que cumplan con los
actuales requisitos legales y constitucionales, razón por la que en octubre de 2006
el Estado boliviano suscribió 44 contratos bajo la modalidad de Contratos de
Operación con 15 empresas petroleras, los mismos que entraron en vigencia a
partir del 2 de mayo de 2007.
Empresas petroleras:
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1) Petrobras Bolivia S.A.
2) Total E&P Bolivie
3) Petrobras Energía S.A.
4) Repsol YPF
5) BG - Bolivia S.A.
6) Andina S.A.
7) Chaco S.A.
8) Vintage Petroleum
9) Pluspetrol
10) Matpetrol
11) Petrolex
12) Orca
13) Dong Won Corporation
14) Canadian Energy Enterprises
15) Tecpetrol
De los 44 contratos firmados, uno fue devuelto el año 2008, quedando 43
contratos de operación vigentes, de los cuales 7 corresponden a áreas de
exploración y 36 a áreas de explotación; es decir, áreas donde ya se venían
realizando actividades hidrocarburíferas.
Durante los 180 días posteriores a la promulgación del decreto de nacionalización
las empresas petroleras se irían del país, pero el 26 de octubre de 2008, todas
firmaron nuevos contratos; por una parte, porque tenían gran capital invertido que
recuperar y, por otra, porque además de una utilidad razonable, se pretendía
establecer un marco jurídico que fue otorgado con los nuevos contratos. En estos
contratos se hace referencia a las normas conexas como los “Acuerdos de
Entrega” y “Procedimientos de Pago”, documentos que recién se terminaron de
negociar el año 2008 y 2009, lo cual originó un ritmo muy lento de nuevas
inversiones por parte de las empresas operadoras.
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Estos contratos tienen por objeto la realización de las Operaciones Petroleras por
parte de los Titulares1 a su exclusiva cuenta y riesgo, a cambio de recibir una
retribución o pago por sus servicios. El contrato no confiere al Titular, en ningún
momento, derecho de propiedad sobre los yacimientos de hidrocarburos ni sobre
los hidrocarburos producidos, los cuales serán y permanecerán en propiedad del
pueblo boliviano.
Es decir, las empresas petroleras realizan las actividades de exploración y
explotación y entregan toda su producción en propiedad a YPFB, puesto que la
empresa estatal es la única facultada para comercializar los hidrocarburos
producidos, esto en el marco del D.S. 28701, así como de la Constitución Política
del Estado.
3. LOS CONTRATOS PETROLEROS EN LA LEY DE HIDROCARBUROS
3.1. CONTRATO DE PRODUCCIÓN COMPARTIDA
Es aquel por el cual una persona colectiva, nacional o extranjera, ejecuta con sus
propios medios y por su exclusiva cuenta y riesgo las actividades de Exploración y
Explotación a nombre y representación de Yacimientos Petrolíferos Fiscales
Bolivianos (YPFB). El Titular en el Contrato de Producción Compartida tiene una
participación en la producción, en el punto de fiscalización, una vez deducidas
regalías, impuestos y participaciones establecidos en la Ley. Esta participación
del Titular será establecida en el contrato respectivo.
El organismo administrador y fiscalizador YPFB en el Contrato de Producción
Compartida tiene una participación en la producción, una vez que se haya
determinado la amortización que corresponda al Titular por las inversiones
realizadas en desarrollo, producción de hidrocarburos y abandono del campo y
por el pago de regalías y participaciones.
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Para establecer los costos incurridos en la obtención de los hidrocarburos, el
organismo administrador y fiscalizador YPFB efectuará una auditoria externa y el
Titular a este propósito presentará la información debidamente respaldada. Con
base a los resultados de la auditoria el organismo administrador y fiscalizador
YPFB reconocerá al Titular las inversiones realizadas, regalías y participaciones,
y entre partes acordarán un programa de amortización de las mismas, pagadera
con la producción del campo.
3.2. CONTRATO DE ASOCIACION
Es el contrato suscrito entre YPFB y el Titular de un Contrato de Operación, para
ejecutar las actividades de Explotación y Comercialización, adoptando el régimen
de los Contratos de Asociación Accidental o Cuentas de Participación,
establecidos en el Código de Comercio. Vale decir que, YPFB tendrá la opción
para asociarse con el Titular de un Contrato de Operación que hubiese efectuado
un descubrimiento comercial; para este efecto el Contrato de Operación podrá
prever estipulaciones para ejercitar la opción de asociarse.
El Contrato de Asociación establecerá la participación sobre la producción para
cada una de las partes. La administración y operación de este contrato estarán
bajo la responsabilidad de un Operador designado por los Asociados. Para ejercer
su opción de asociarse, YPFB debe rembolsar al Titular un porcentaje de los
costos directos de Exploración del o los Pozos que hayan resultado productores,
previo informe de auditoría externa.
La cuota parte de los costos directos de Exploración correspondiente a su
participación será reembolsada YPFB al Titular o Asociado, en dinero o con parte
de la producción que le corresponda. Y YPFB asume los beneficios y riesgos
derivados de las operaciones que realiza la Asociación en función proporcional a
su participación a partir de la suscripción del contrato.
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3.3. CONTRATO DE OPERACIÓN
Es aquel por el cual, el Titular de un Contrato ejecuta con sus propios medios y
por su exclusiva cuenta y riesgo a nombre y representación de YPFB, las
operaciones correspondientes a las actividades de Exploración y Explotación
dentro del área materia del contrato, bajo el sistema de retribución, en caso de
ingresar a la actividad de Explotación. YPFB no efectuará inversión alguna y no
asumirá ningún riesgo o responsabilidad en las inversiones o resultados obtenidos
relacionados al contrato, debiendo ser exclusivamente el Titular quien aporte la
totalidad de los capitales, instalaciones, equipos, materiales, personal, tecnología
y otros necesarios.
YPFB tiene la obligación de retribuir al Titular por los servicios de operación, con
un porcentaje de la producción, en dinero o en especie. Este pago cubrirá la
totalidad de sus costos de operación y utilidad.
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CONCLUSION
La Ley de Hidrocarburos N° 3058, significó mayor recaudación dentro de la renta
tributaria nacional. La misma estableció un nuevo impuesto, el IDH, con una
alícuota de 32%, restableciendo la tributación total de 50% que existía
anteriormente en la Ley 1689. Este cambio de impuestos por regalías tuvo
implicancias objetivas sobre los intereses económicos de sus actores, que mejoró
esta recaudación y la renta petrolera. Pero desde el punto de vista impositivo,
existe una tendencia mundial para que las empresas transnacionales paguen un
solo impuesto y se disminuya su porcentaje a cambio de gravar no solo las
ganancias sino también el salario, lo que se conoce como ampliación de base de
contribuyentes, por esto lo que persiguen las empresas es que el tema de la
explotación de recursos naturales deje de abordarse como un problema de
soberanía o propiedad colectiva y se asuman únicamente como objetos de
producción para valorizar el capital.
La Ley de Hidrocarburos ratifica la política de libre mercado (liberal). Pues no
implica la sustitución del dominio de la empresa transnacional sobre el conjunto
de la cadena productiva, más bien, enfatiza la intensificación de las exportaciones
de materia prima. Que favorecen la monetización acelerada de las reservas
naturales y la apropiación del excedente por parte del capital monopólico. La
Renta Petrolera en Bolivia depende de los precios ya que el IDH es un impuesto
directo que depende de los precios contractuales de exportación y el Estado
Boliviano es el que menor porcentaje recibe de la generación de la generación de
la Renta Petrolera en Bolivia.
El sector de hidrocarburos no se ha quedado con las manos cruzadas, pues ha
puesto en marcha un agresivo plan de exploración, con el objetivo de lograr
incrementar las reservas y la producción de gas natural y líquidos, logrando
importantes inversiones en exploración y explotación de hidrocarburos a través de
las empresas más importantes del mundo.