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Siete Rompecuentos 30

La historia trata de una oruga llamada Lola que era muy feliz jugando con los demás insectos en el jardín. Sin embargo, cuando llegaron nuevos insectos, se burlaban de su apariencia y la llamaban la oruga más fea. Esto entristeció mucho a Lola, que dejó de comer y jugar. Un día empezó a sentirse extraña y decidió dormir, y al despertar una mariposa le dijo que pronto dejaría de ser una fea bestia para convertirse en una bella mariposa.

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Siete Rompecuentos 30

La historia trata de una oruga llamada Lola que era muy feliz jugando con los demás insectos en el jardín. Sin embargo, cuando llegaron nuevos insectos, se burlaban de su apariencia y la llamaban la oruga más fea. Esto entristeció mucho a Lola, que dejó de comer y jugar. Un día empezó a sentirse extraña y decidió dormir, y al despertar una mariposa le dijo que pronto dejaría de ser una fea bestia para convertirse en una bella mariposa.

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Siete rompecuentos para siete noches

LA BELLA BESTIA
Autoras: Marisa Rebolledo Deschamps, Susana Ginesta Gamaza y Yolanda Galindo Tello (Equipo Ágora)

Había una vez, una oruga verde, peluda, babosa y con los ojos saltones. La verdad
es que no era una oruga muy bonita, pero era la oruga más simpática de todo el
jardín en el que vivía. Se llamaba Lola y le encantaban las flores.

Se lo pasaba genial correteaba entre las flores y jugaba con todos los insectos.
Los saltamontes le enseñaban a saltar, las abejas le enseñaban a recoger polen,
con las hormigas jugaba al escondite y las libélulas la llevaban volando de un lu-
gar a otro del jardín, como si fuera en helicóptero.

Era la oruga más fea y más feliz de todo el lugar. Un buen día,
empezaron a plantar flores nuevas en el jardín, y con las
nuevas flores llegaron insectos de otros lugares,
que cada vez que veían a la oruga verde,
peluda, babosa y con los ojos saltones se
reían de ella. Decían que era la oruga más
fea que habían visto jamás.

La pobre oruga empezó a dejar de comer y


a dejar de jugar. Estaba tan triste que lo único
que hacía era arrastrarse despacito entre los
arbustos más pequeños para camuflarse y que
no la vieran llorar.

Uno de esos días tristes empezó a encontrarse extraña, deci-


dió acostarse a descansar y dormir y dormir hasta que se le pasase el malestar.

A la mañana siguiente una mariposa del Reino de las María-Posadas la visitó y le


dijo: “¡Bienvenida a nuestro reino!, pronto dejarás de ser una fea bestia para ser
una bella mariposa”. Nuestra amiga no entendió bien lo que quería decir y conti-
nuó con su plácido sueño.

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