30 de mar.
de 22 Francisco Eduardo Urrutia
Jiménez
• Anibal Quijano e Immanuel Wallerstein, '(La americanidad como
concepto, O América en el moderno sistema mundial," RICS 134 (1992)
583-591.
Cómo entender el por qué e incluido como investigaciones actuales.
Conformación de grupos (desde el poder o desde abajo) y su reafirmación
por medio de la memoria y de la identidad.
La americanidad
ha sido siempre, permanece como tal hasta
hoy, un elemento esencial en lo que entendemos
como «modernidad». América fue el
«Nuevo Mundo»,
Pero eso era sólo una de sus dimensiones,
ya que incluso una vez acabado el status
formal de colonia, la colonialidad no terminó,
ha persistido en las jerarquías sociales y
culturales entre lo europeo y lo no europeo.
Y durante los tres primeros siglos del
moderno sistema mundial, todos los estados
de América fueron colonias formales, subordinadas
políticamente a un puñado de estados
europeos.
La jerarquía de la colonialidad se manifestaba
en todos los dominios -político, económico,
y no menos en lo cultural. La jerarquía
se reprodujo a través de los años, aunque
siempre fue posible para algunos estados escalar
de rango en la jerarquía. Pero un cambio en
el orden jeráquico no alteraba la continua existencia
de lo jerárquico. América se convertiría
también en el primer campo experimental
para que algunos, nunca sino unos pocos, pudieran
alterar su lugar en el ranking.
La colonialidad fue un elemento esencial
en la integración del sistema interestatal,
creando no sólo un escalafón sino conjuntos
de reglas para la interacción de los estados
entre ellos mismos
La etnicidad fue la consecuencia cultural
inevitable de la colonialidad. Delineó las fronteras
sociales correspondientes a la división
del trabajo. Y justificó las múltiples formas de
control del trabajo inventadas como parte de
la americanidad: esclavitud para los «negros»
africanos; diversas formas de trabajo forzado
(repartimiento, mita, peonaje) para los indígenas
americanos; enganches, para la clase trabajadora
europea.
La etnicidad necesitaba aún ser mantenida
a flote por el racismo, pero el racismo necesitaba
ahora una carta más sutil. El racismo se
586 Aníbal Quijano e Immanuel Wallerstein
refugió en su aparente opuesto, el universalism
o y, su derviado, el concepto de meritocracia.
Dada una jerarquización
étnica, un sistema de exámenes favorece,
inevitablemente, de manera desproporcionada
a los estratos étnicos dominantes.
• Mara Loveman, "Classifying Colonial Subjects," 43-78, Nacional
Colors - Racial Classification and the State in Latin America.
Oxford/' Oxford University Press, 2014
More precisely, the extractive aims of empire hinged on the domination and
exploitation of speci)c, categorically de)ned segments of the colonial population.
“Indian” did not exist as a kind of person prior
to the categorical lumping of indigenous peoples by the colonizers, who gave life to
the category through a combination of ritualized social interaction, law, and brute
force
Oficial racial classification in colonial Latin America was integral to a system of
imperial rule designed, in the first instance, to facilitate
orderly extraction of agricultural, mineral, and fiscal resources from the colonial
domains.
Analyzes the practices used by Spanish and Portuguese
imperial governments to count and classify the populations of their American
colonies.
how imperial efforts to count and
classify colonial subjects helped instantiate a particular ethnoracial social
order in the colonies. Institutions that engaged in official racial classification
were crucial sites of articulation between imperial visions of the colonial
population and the pragmatic aims of imperial rule.
Official racial categories were the legal and administrative frame on
which the bureaucratic infrastructures of the Spanish and Portuguese
American imperial states were built.
• Bruno Latour, "Primera fuente de incertidumbre," 47-68, &
"Segunda fuente de incertidumbre," 69-94. Reensamblar lo social:
Una introducciÓn a la teoría del actor-red. Buenos Aires:
Manantial, 2008. [47 paginas].
los sociologos de lo social consideran
que la principal caracterfstica de este mundo es reconocer,
independientemente de quien las traza y con que tipo de herramientas,
la existencia incuestionable de fronteras.
La primera fuente de incertidumbre de la que se debe aprender
es que no existe grupo relevante alguno del que sea posible
te establecido que pueda usarse como punto de partida incontrovertible.
Un "actor", tal como aparece en la expresion unida par un
guion actor-red, no es la fuente de una aceion sino el blan~o
m6vil de una enorme cantidad de entidades que convergen haCla
el. Para recuperar su multiplicidad, la soluci6n mas simple es
reactivar las metaforas implicadas por la palabra "actar
Investigaciones actuales
• Luis Miguel Glave, "Memoria y memoriales- La formaciÓn de una liga
indigena en Lima (1722-1732). Diálogo Andino 37 (2011) 5-23. • Tamar
Herzog, "Naturales y extranjeros: sobre la construccion de categorías en el
mundo hispánico," Cuadernos de Historia Moderna 10 (2011) 21-31.
Este artículo hace un seguimiento de la práctica
colectiva de rememoración y creación de nuevas
identidades colectivas a partir de la experiencia
memorialista de autoridades étnicas.
tiene una materialidad activa, una continuidad con
el pasado que se recupera en la medida en que está
vivo en el presente, en la conciencia del grupo que
es capaz de retenerlo. En el ejercicio de la memoria
se constituye e identifica el individuo y el grupo
Los discursos son producto de unos actores.
La huella que tenemos que seguir entonces es la
de los autores, de manera que interesados en la
obra tenemos que partir de los personajes.
En
el caso que nos interesa, el ejercicio de recordar se
hacía en el hecho de reclamar un lugar en la sociedad,
acudiendo a recuerdos que hacían legítimo el
derecho del grupo.
Los mecanismos individuales de memoria
tienen un marco colectivo,
Primero como funciones de la pertenencia
a una familia o linaje, que es una memoria familiar
que mantiene vivo un pasado permanentemente rememorado
y encarnado en individuos concretos y en
sus nombres, que adquieren la dimensión de huellas
de un tiempo que permanece.
Segundo como un
sistema de creencias, prácticas y símbolos religiosos,
que recuerdan en la incorporación a un dogma la
identificación del grupo como legítimo, más en un
conjunto cultural donde se representaba la religión
como aval de la soberanía política.
Finalmente, en
un universo fracturado por los discursos racistas, el
tercer marco de rememoración e identificación era
la pertenencia a la “nación índica”, legitimadora de
una hegemonía de linajes que subsumían y dirigían
a los miembros del grupo que padecían las peores
condiciones de vida.
Los memoriales podían ser una respuesta y
una protesta.
~8-10 minutos
Tema, argumento
2 innovaciones explosivas
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