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Ocaso de la República Oligárquica 1898-1912

Este documento resume el primer capítulo de un libro sobre el ocaso de la República Oligárquica en Argentina entre 1898 y 1912. Describe el panorama político dominado por el Partido Autonomista Nacional y su uso del clientelismo para controlar las provincias. También discute la Política del Acuerdo de 1891 que buscó reducir conflictos a través de pactos entre facciones, y la división del PAN en la década de 1890 a medida que surgieron desacuerdos sobre la unificación de la deuda pública.

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Ocaso de la República Oligárquica 1898-1912

Este documento resume el primer capítulo de un libro sobre el ocaso de la República Oligárquica en Argentina entre 1898 y 1912. Describe el panorama político dominado por el Partido Autonomista Nacional y su uso del clientelismo para controlar las provincias. También discute la Política del Acuerdo de 1891 que buscó reducir conflictos a través de pactos entre facciones, y la división del PAN en la década de 1890 a medida que surgieron desacuerdos sobre la unificación de la deuda pública.

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El ocaso de la Republica Oligárquica

Poder, política y reforma electoral

1898 – 1912

Capítulo 1:

Transformaciones en el escenario político del cambio de siglo: la decadencia


del acuerdo y la crisis política de 1901

En el inicio del texto el autor va a indicar acerca de lo que va a tratar este primer
capítulo y dice que, en el primer apartado del capítulo intenta trazar un panorama del
escenario político constituido a partir de la emergencia del PAN, su rol como partido
dominante y su lugar en la política facciosa como instrumento de regulación de los
conflictos internos de las elites provinciales.

Elecciones, partidos políticos y gobiernos electores

Los años ochenta fueron claves no solo en transformaciones socioeconómicas, sino


también en la definición de partidos políticos o facciones que serían centrales en la vida
política argentina hasta la sanción de la ley electoral Sáenz Peña en 1912.

Con la posterioridad a 1880 el sistema político argentino gozaba de una estabilidad


que se explicaba, en parte, por la constitución de una laxa coalición política que tenía su
principal base en el interior del país y que recibiera el nombre de Partido Autonomista
Nacional (PAN). Este partido no iba a adquirir las formas de un partido político con un
grado definido de institucionalización y estructuras partidarias claramente distintivas, por el
contrario, se asemejaba más a una coalición de alcance nacional de partidos políticos de
naturaleza provincial.
El régimen político establecido que giraba alrededor del PAN regulaba los
conflictos existentes entre elites provinciales sin dar forma a un sistema de partidos
competitivos, y se caracterizaba por un fuerte acento en la utilización de herramientas de
clientelismo político como forma de construir poder y consolidar coaliciones provinciales.
Carlos Pellegrini y Julio A. Roca tenían una gran influencia sobre los cuadros políticos del
PAN y llevaron a la construcción de una poderosa máquina política basada en las alianzas
establecidas con facciones provinciales que no solo le garantizaría a Roca un rol
predominante, sino que también contribuiría a dar forma a una lucha facciosa condicionada
por coaliciones políticas.

La formación de la Unión Cívica, que lanzara la revolución en julio de 1890


demostraba la reacción de una variedad de facciones políticas opuestas a la maquina
electoral del PAN y a críticos de la concentración de poder en el aparato estatal. Sin
embargo, el PAN había superado los diferentes desafíos planteados por los partidos de la
oposición y empezado a realizar acuerdos para alcanzar una estabilidad política reduciendo
la competencia electoral. La denominada Política del Acuerdo, basada en el pacto
alcanzado entre Bartolomé Mitre y Roca en marzo de 1891, traería consigo una
disminución de los conflictos políticos y provocaría la división de la opositora Unión
Cívica en dos: la más moderada Unión Cívica y la Unión Cívica Radical, que rechazaría el
compromiso alcanzado con Roca.

Siguiendo con los mecanismos electorales, Paula Alonso nos habla acerca del
concepto de gobierno elector, y nos advierte sobre la capacidad electoral de los
gobernadores y del presidente para traducir el control de las situaciones políticas locales en
bancas en el Congreso o en apoyo al momento de las elecciones presidenciales. “Aquellos
políticos con ambiciones presidenciales eran conscientes de que, más allá del rol del presidente
como gran elector, debían procurar alcanzar acuerdos informales con aquellos que podían demostrar
controlar las situaciones provinciales a fin de alcanzar el número de representantes necesarios”.
Como se ha señalado el gobierno central ejercía influencia sobre la política provincial, entre
otras herramientas, a través del mecanismo constitucional de la intervención federal.
Con los procedimientos de alianzas impuestas, las ligas iban a dominar el panorama
de la política nacional hasta comienzos de la década de 1890 y aquí es donde aparecieron
los conocidos “jefes locales” quienes cumplían un rol clave en el establecimiento de las
redes políticas en la cual su importancia en el nivel municipal se daba en su habilidad para
reclutar y movilizar colectivamente votantes durante el proceso electoral, generalmente
proveniente de las clases subalternas. La posición del caudillo en la sociedad local y su
control sobre la administración pública municipal podían generar beneficios concretos para
sus clientes, desde la solución de problemas locales hasta la protección de actos criminales
menores.

Este dominio de la maquina electoral por parte del PAN previno la alternancia de
diferentes partidos en el gobierno al tiempo que proveía la mayoría de los gobiernos
provinciales del periodo. Por otra parte, la naturaleza del sistema electoral conocido como
de lista completa no favorecía la representación de las minorías, esto desalentaba la
participación de partidos y facciones opositoras en los procesos electorales estimulando el
uso de relativo de la fuerza en la conquista del poder político. Las características de los
actos electorales cambiarían con el paso del tiempo, y la violencia durante las elecciones
dará lugar a un mayor protagonismo a los periodos de campaña política y, especialmente en
la ciudad de Buenos Aires, a una expansión del comercio de votos.

Las lógicas y prácticas políticas que consolidaban a los grupos dirigentes


provinciales se entremezclaban con otras estrategias que parecían responder al marco de las
redes o gobiernos de familia tal como lo ha descripto Botana, que jugaban un rol clave en la
vida política particularmente de las provincias del interior. Lazos de solidaridad entre los
miembros de estas familias, la extensión de las redes de parentesco y la acumulación de
prestigio social actuaban como fundamentos de control sobre las estructuras políticas
locales.

La determinación de Roca de firmar un acuerdo electoral con los mitristas en 1891


no solo ilustra la debilidad política de los roquistas después de la caída de Juárez Celman,
sino que también deja entrever elementos de la concepción que Roca tenía sobre la política
y sobre su intención de evitar escaladas en el conflicto político. En este sentido, tanto Roca
como Pellegrini argumentaban a favor de una gradual transformación del sistema político y
remarcaban la necesidad de estimular cambios en las prácticas políticas y en la educación
de los votantes como prólogo necesario a cualquier reforma política.

Política facciosa, el proyecto de unificación de la deuda pública y la división


del PAN

En 1897 Carlos Pellegrini decidió apoyar la candidatura de Roca a la presidencia,


dejando de lado sus propias ambiciones. Pellegrini hijo de un ingeniero había tomado parte
en la formación del PAN y había coincidido en las políticas de carácter centralizador
desarrolladas por la administración roquistas. Su participación en la política bonaerense
advierte las debilidades de sus apoyos políticos, aun cuando era capaz de cerrar acuerdos
políticos beneficiosos a nivel provincial y nacional no alcanzara un éxito parecido en la
construcción de redes estables de caudillos a lo largo de los distritos electorales de la
provincia de Buenos Aires.

Que Pellegrini apoyara la candidatura presidencial de Roca en 1897 no implicaba


una unidad en acción del autonomismo a nivel provincial. Ninguno de los partidos políticos
que tomaran parte en las elecciones será capaz de imponer sus candidatos para la
gobernación, circunstancia que abrirá el espacio para la búsqueda de acuerdos electorales
en el Colegio Electoral.

Pese a la oposición de las facciones los roquistas dentro del PAN que rechazaban la
estrategia de formar una coalición electoral con los mitristas, ambos partidos alcanzarían
acuerdos electorales en abril de 1898. La fina trama de acuerdos en la provincia por Carlos
Pellegrini dejará a los cívicos fuera del gobierno provincial y los convertirá en fuertes
cuestionadores de los acuerdos entre facciones políticas. El uso de la herramienta de
acuerdo no se agotará en la coalición bernardista – pellegrinista y reemergerá en las
negociaciones perseguidas por cívicos y nacionales con vistas a las elecciones de diputados
nacionales de abril de 1898. Pero será este año cuando Pellegrini abandonará la escena
política y viajará a Europa luego de su participación en la definición de la sucesión
presidencial, donde pasará un año alejándose de un escenario político y de un gobierno que
no parecía favorable a los intereses de la facción pellegrinista.
Por su parte Roca nombraría un gabinete en el cual terratenientes y mitristas
estarían representados, con nombramientos que reflejaban el esfuerzo por extender la base
política del gobierno y asegurar el apoyo de las clases conservadoras. Desde la perspectiva
del roquismo, los acuerdos políticos con el mitrismo habían contribuido en el pasado a
dividir a la oposición política y favorecer la reconstrucción de los propios apoyos políticos
en la década de 1890. Teniendo en cuenta estas características Roca comenzaba su segundo
mandato como presidente sin tener una oposición organizada, con un Congreso que se
encontraba en manos del PAN y con un radicalismo que parecía encaminarse hacia una
declinación permanente.

En 1900 el gobierno argentino comenzó negociaciones con bancos europeos con el


objetivo de lograr la llamada unificación de la deuda pública. A comienzo de 1901 la
situación en Argentina era critica en cuanto a la recaudación para pagar los servicios de la
deudas e inversiones, es por eso que Roca va a encomendar a Pellegrini quien se encontraba
en Europa que negocie un acuerdo con los acreedores internacionales. Aunque el proyecto
contaba con sólidos apoyos entre políticos y banqueros argentinos residentes en Europa, la
amplitud de la oposición al proyecto sorprenderá al gobierno nacional y al senador
Pellegrini, es por eso que el 2 de julio de 1901 cientos de estudiantes universitarios se
dirigieron hacia la residencia de Pellegrini y hacia las redacciones de los periódicos que
apoyaban al gobierno de Roca.

La prensa política cumplía con un rol en el sistema político que no se reducía al de


ser una mera herramienta de propaganda en beneficio de una facción política, sino que su
adscripción a una fracción del espectro político, los diarios funcionaban como ámbitos de
sociabilidad y especie de cenáculos que congregaban a escritores y políticos.

Las protestas en las calles porteñas no tendrían correlatos de similar magnitud en las
ciudades del interior del país y en aquellas en las que “solos algunos revoltosos” intentaran
organizar manifestaciones, pero se encontraran con la mano firme de las policías
provinciales. Todo esto llevará a la inevitable ruptura de la alianza política entre Roca y
Pellegrini, el cisma del partido gobernante introducirá un grado de incertidumbre que
incluso los periódicos roquistas sugerirán la necesidad de una reforma electoral para
canalizar a la oposición y disminuir riegos de conflictos políticos abiertos.
Como ha señalado Botana, la disputa en torno a la unificación de la deuda pública
argentina tendría consecuencias significativas para el sistema político si se considera que
los eventos de julio de 1901 adquirían las formas de un desafío de legitimidad del régimen.

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