Manejo de Moscas Sierra en México
Manejo de Moscas Sierra en México
La información contenida en esta publicación puede ser reproducida, en parte o en su totalidad y por cualquier
medio, con fines personales o públicos no comerciales, sin cargos ni permiso adicional, citando lo siguiente:
González G. E., G. Sánchez M. 2018. Identificación y manejo de moscas sierra de la familia Diprionidae
presentes en el centro norte de México. Folleto Técnico. Producido con el apoyo del Fondo Sectorial para la
Investigación, el Desarrollo y la Innovación Tecnológica Forestal (CONACYT-CONAFOR).
Contenido
Introducción 5
Antecedentes de presencia o daños en México 8
Sitios recientes de detección en el centro norte de México 10
Características generales 22
Adultos 22
Larvas 26
Recolecta y proceso de muestras 31
Larvas 31
Pupas 34
Adultos 36
Identificación de larvas 38
Identificación de adultos 43
Ciclo de vida 54
Fenología de las especies de moscas sierra 59
Evaluación de daños 64
Preferencia de hospederos 70
Control químico 70
Control biológico 72
Hongos entomopatógenos 73
Bacterias 76
Virus 77
Depredadores 80
Parasitoides 80
Feromonas 98
Las moscas sierra de la familia Diprionidae son plagas de importancia forestal debido a que son defoliadoras de
árboles de los géneros Pinus spp., Juniperus spp., Abies spp., Picea spp. y Pseudotsuga menziesii, en los bosques
templados. Aunque existen reportes anecdóticos de ataques epidémicos de moscas sierra en Michoacán en
1930, 1943, 1960 y 1970, en este último año se registraron daños en 60,000 ha (Cisneros, 1970; Cibrián
et al., 1995), en Chihuahua en 1981 (Castro, 1981) y en Durango en 1984 (Quiñonez, 2006), no es hasta
el periodo de 2004 a 2013 que este tipo de plagas cobra mayor importancia debido al número de reportes
que la Gerencia de Sanidad de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) ha atendido, reportando daños
en Chihuahua (Olivo, 2011), Durango (Álvarez-Zagoya y Díaz-Escobedo, 2007; Quiñonez, 2006), Jalisco
(DGGFS, 2008), Guerrero y Oaxaca (F. Bonilla, CONAFOR, Jalisco; comunicación personal), involucrando
los géneros Zadiprion y Neodiprion, así como un brote inusual de moscas sierra del género Monoctenus
en Juniperus flaccida Schlechtendal en San Luis Potosí (Smith et al., 2010). También se han presentado
poblaciones endémicas de mosca sierra en Aguascalientes (Sánchez y González, 2006), Coahuila (González
et al., 2014), Michoacán (Coria y Muñoz, 2011) y San Luis Potosí (González et al., 2014).
En nuestro país se desconocen muchos aspectos de la biología, estrategias de combate y aún de la correcta
identificación de las especies de mosca sierra, a tal grado que al presentarse brotes epidémicos de moscas
sierra se menciona que el ataque es ocasionado por una especie determinada y al corroborarlo se descubre
5
que es una especie diferente a la reportada, como el caso de Monoctenus sanchezi Smith atacando J.
flaccida en San Luis Potosí (Smith et al., 2010). También ha ocurrido que la época de incidencia es diferente
a la reportada y al profundizar en los estudios se ha confirmado la presencia de nuevas especies, como el
caso de Zadiprion ojedae Smith & Sánchez-Martínez en Chihuahua (Ojeda, 2011; Smith et al., 2012).
A pesar de que las dependencias del sector han establecido estrategias de control biológico con aplicaciones
aéreas de Bacillus thuringiensis Berliner y hongos entomopatógenos como Beauveria basiana (Balsamo)
Vuillemin y Metarhizium anisopliae (Metschnikoff, 1879) Sorokin, 1883, no se han logrado las reducciones
deseadas (Heimpel, 1961; Braud 2001). En otros países cuando se emplean entomopatógenos, los éxitos
se han logrado con la aplicación de virus de poliedrosis nuclear; sin embargo, estos son muy específicos
hacia una especie de mosca sierra (Moreau et al., 2005, Lucarotti et al., 2007), por lo cual deben ser
aislados de las poblaciones que se pretende controlar. En el caso de parasitoides, en condiciones de brotes
epidémicos se observa gran cantidad de especies pero con niveles de parasitismo bajos, mientras que en
condiciones endémicas los que regulan los incrementos son solo una o dos especies de parasitoides con
altos niveles de parasitismo (Hertz y Heitland, 2003).
La CONAFOR emitió una convocatoria, con la finalidad de subsanar en primer instancia la problemática
con moscas sierra en la Sierra El Tigre en el sur de Jalisco, en donde se afectaron alrededor de 5,000
ha por Zadiprion falsus Smith y generar conocimiento sobre el manejo biológico de este tipo de plagas.
6
El INIFAP atendió esta demanda y estableció un proyecto de control biológico ampliando el rango de acción,
abarcando las moscas sierra presentes en el centro norte de México, incluyendo los sitios donde existían
reportes a la Gerencia de Sanidad de la CONAFOR de daños por moscas sierra.
7
Antecedentes de presencia o daños en México
En Michoacán, la presencia de moscas sierra se reporta desde 1930 cuando Hernández, citado por Cisneros
(1970), menciona el ataque de Neodiprion sp., en 25,000 ha en la zona de Zacapu, mientras que en la zona de
la Meseta Tarasca se consignó el daño por Zadiprion falsus Smith (=vallicola) (Figura 1) en alrededor de 15,000
ha (Cisneros, 1970), en esta región hubo daños considerables en los brotes epidémicos de los años 1930, 1943
y de 1966 a 1974 (Méndez y Cibrián, 1985). En el brote de la década de 1960 se observaron ataques en 7,000
ha y en el de 1974 se reportaron 60,000 ha afectando Pinus devoniana Lindley, P. montezumae Lamb. y P.
pseudostrobus Lindl. var. pseudostrobus (Cibrián et al., 1995).
En Chihuahua se menciona una recolecta de Zadiprion vallicola Rohwer en la Mesa del Huracán realizada por
Townsend en 1918 (Smith, 1988), así como el reporte de Neodiprion fulviceps (Creeson) atacando Pinus
ponderosa var arizonica Engelm. en el municipio de Bocoyna (Castro, 1981); aunque se considera que la
identificación no es correcta y que la especie involucrada fue Neodiprion autumnalis Smith (Sánchez et al.,
2012). En 1986, se registra el ciclo de vida y hábitos de Z. falsus (=vallicola) afectando P. arizonica Engelm.
en condiciones endémicas en los bosques de Chihuahua (Olivo, 1988).
En Durango, los primeros registros de afectaciones por moscas sierra del género Neodiprion fueron en
1984, en El Salto, Los Altares, El Huacal, Otinapa, Ciénega de Nuestra Señora y Ciénega de Vaca (Aguirre,
1984 citado por Quiñonez, 2006); para 1991, se le reporta también en La Quinta y Ejido Veracruz de la
8
Figura 1. Aspecto de la
a b especie de Zadiprion
causante de los daños
en la Meseta Tarasca,
Michoacán. Ejemplares de
la Colección Nacional de
Insectos del INIFAP. Celaya,
Guanajuato, México.
a) macho y b) hembra.
Notése que la hembra está
identificada erróneamente
como Neodiprion vallicola,
actualmente se le considera
como Zadiprion falsus.
Fotos: M. A. Marín, INIFAP-
CEBAJ.
Sierra atacando a Pinus cooperi var. ornelasi Martínez (Álvarez y Márquez, 1991), sin reportar el grado de
afectación o la superficie afectada. Para el caso de Zadiprion se le ubica desde 1983 en los municipios de
San Dimas y Pueblo Nuevo (Duraznitos, Ejido Los Negros, Picacho, Mesa Redonda y Puerto de los Ángeles)
llegando a afectar cerca de 3,000 ha durante 1983-1986. La especie involucrada se señala como Z. falsus
defoliando a Pinus durangensis Martínez, P. maximinoi H. E. Moore y P. devoniana (Álvarez, 1987; Cassian
et al., 1987; Miranda et al., 1999).
9
Sitios recientes de detección
en el centro norte de México
En este apartado se muestran los sitios donde se ha detectado la presencia de moscas sierra en forma
endémica o se han registrado brotes epidémicos a la Gerencia de Sanidad de la CONAFOR en los últimos
cinco años (Figura 2). En esos sitios se recolectaron ejemplares de larva, pupa o adultos según disponibilidad
durante el periodo en que se desarrolló el proyecto CONAFOR 2010-CO2:147913. Las coordenadas de los
sitios y características de los ataques se muestran por estado visitado o de donde se obtuvieron muestras por
donación (caso del estado de Guerrero).
1) Aguascalientes. En la Sierra Fría, se detectó la presencia de Neodiprion omosus Smith en fase endémica
desde 2004 en los predios denominados Presa de la Araña (22° 13´00´´ N; 102° 38´05´´ O y 2,648 msnm),
El Cíbolo (22°13´11´´ N; 102° 36´58´´ O y 2,667 msnm), Ojo de Agua (22°13´04.15´´ N; 102°38´10.10´´
O y 2,652 msnm), Barranca Piletas (22° 12´04´´ N; 102° 35´45´´ O y 2,545 msnm) y Barranca de Juan
Francisco (22°11´32´´ N; 192° 35´43´´ O y 2,488 msnm), en todos los casos las afectaciones fueron en uno
o dos árboles o pinos de regeneración natural o ramas de árboles adultos de Pinus teocote Schied. ex Schltdl. &
Cham., Pinus leiophylla Schied. ex Schltdl. & Cham. La mayor afectación se observó en una pequeña plantación
de P. devoniana en El Gauro (22° 09´31.5´´ N y 102° 35´51.3´´ O y 2,581 msnm) (Figura 3), en este caso se
determinó que el ataque pudo haberse iniciado desde 2002 por la presencia de los síntomas de ataque en años
anteriores y la muerte de árboles individuales en 2005. En 2011, se le ubicó en el Centro de Educación Ambiental
10
Figura 2. Ubicación de sitios de recolecta de moscas sierra en la zona norte-centro de México. Proyecto CONAFOR 2010-CO2: 147913.
11
Figura 3. Sitios
a b de recolecta en
Aguascalientes.
a) Alamitos y b)
El Gauro. Fotos:
Ernesto González
Gaona, CEPAB.
Alamitos (22° 10´23.4´´ N y 102° 35´15.2´´ O y 2,593 msnm) afectando dos árboles de Pinus halepensis
Miller plantados en un bordo de retención de agua y de nuevo en la plantación citada de P. devoniana. Para finales
de 2013 la mayoría de los árboles ya estaban muertos por sequía y por los ataques continuos de la plaga y se
volvió a plantar pino pero ahora de una especie nativa y adaptada a las condiciones del lugar. Con la información
obtenida en 2006 se consideró que la especie presenta una generación por año con la presencia de los adultos
de junio a agosto (Sánchez y González, 2006), aunque es necesario revisar esta información ya que en 2011 y
2012 se detectaron adultos en diciembre y febrero.
En El Huapango (22°11´43´´ N; 102° 38´09´´ O y 2,708 msnm) durante 2012, se determinó la presencia
de Monoctenus sp., atacando a Juniperus deppeana Steud. se le detectó en forma accidental. Para determinar
12
Figura 4. Sitios
a b de recolecta en
Chihuahua a) la
Capilla y b) brecha
a Tonachi. Fotos:
Ernesto González
Gaona, CEPAB.
la magnitud de la afectación se muestrearon alrededor de 200 plantas y solo se encontraron cinco larvas,
por lo cual se considera que está en forma endémica. Esta detección representa un nuevo registro de la
distribución de este género en nuestro país.
2) Chihuahua. Durante el periodo 2007 a 2009 se observó a Neodiprion autumnalis Smith afectando
preferentemente P. arizonica en los municipios de Guerrero, Ocampo, Bocoyna y Guachochi, llegando a afectar
una superficie aproximada de 34,500 ha (Olivo, 2011). Los sitios donde se estudió su biología fueron: Tobosachi
(27° 05´32´´ N, 107°15´29´´ O; 2,394 msnm), La Capilla (27°05´23´´ N; 107°14´41´´ O) y Brecha a
Tonachi (26° 51´03´´ N; 107°08´34´´ O) (Sánchez et al., 2012) (Figura 4). En la zona de Guachochi, también
se observó a Zadiprion spp., atacando principalmente P. durangensis en una superficie de 3,539 ha (Olivo,
13
2011). Los predios donde se determinó la biología de Z. ojedae fueron: Zaparichi (26°48´33´´ N; 107°21´13´´
O), Mesa de Cosympac (26°47´27´´ N; 107°22´03´´ O) y Mesa Pelona (26°49´03´´ N; 107°20´42´´ O)
(Sánchez et al., 2012). En la Sierra La Magdalena (28° 10´41´´ N y 108° 02´41´´ O) se detectaron larvas
oscuras de Zadiprion sp. (probablemente Zadiprion townsendi Cockerell) afectando dos árboles adultos de
Pinus ayacahuite Ehrenb. ex Schltdl., y larvas de Zadiprion sp. (28°13´14.6´´ N; 108°04´11.0´´ O y 2,371
msnm) afectando un árbol de renuevo de P. arizonica. En 2014 se detectó otro brote epidémico en la localidad
de Talayotes, Moris, Chihuahua (28°13´52.2´´ N; 108°45´03.5´´ O y 1,822 msnm).
Durante 2008, se aplicó Bacillus thuringiensis, en 6,873 ha (3,539 contra Zadiprion spp. y 3,334 contra
N. autumnalis), mientras que en 2009 se volvió a aplicar esta bacteria en 6,555 ha para combatir a N.
autumnalis (Sánchez et al., 2012).
Durante 2010 y 2011 se estudió la biología de las dos especies que estaban causando los mayores daños
en Guachochi y se definió que la especie de Zadiprion causante de los daños no era Z. falsus sino que
se trataba de una nueva especie denominada como Z. ojedae. Los estudios biológicos mostraron que N.
autumnalis presenta una sola generación y ataca preferentemente a P. arizonica y ocasionalmente a Pinus
herrerae Martínez, hibernando como huevecillo dentro de las acículas, mientras que Z. ojedae tiene como
hospedero principal a P. durangensis, también con una sola generación por año con la emergencia de los
adultos de agosto a noviembre (Sánchez et al., 2012).
En diciembre de 2010 y febrero de 2011, se detectó una alta mortalidad de larvas de primer estadio por la
presencia de bajas temperaturas (Sánchez et al., 2011) reduciendo considerablemente la población de Z.
14
Figura 5. Sitios
a b de recolecta en
Durango. a) La
Ermita, b) vista
panorámica de
El Pachón. Fotos:
Ernesto González
Gaona, CEPAB.
ojedae a tal grado que en noviembre de 2011 ya no se detectó la presencia de la plaga en el ejido Santa Anita,
del municipio de Guachochi, en los sitios donde se determinó el ciclo biológico, esto después de una sequía muy
prolongada cuando se observó la mitad de las acículas secas y la ausencia de larvas o acículas consumidas;
sin embargo, no se conoce con precisión cuál es la causa del declinamiento de la población. Mientras que de
Neodiprion autumnalis se detectaron todavía poblaciones en los sitios utilizados para los estudios biológicos
en mayo de 2012, aunque solo en el sitio denominado como Brecha de Tonachi del predio de Tepozán de
Cerro Grande se detectaron poblaciones altas donde se deberían aplicar medidas de combate.
3) Coahuila. Dentro de las instalaciones del hotel Monterreal (25° 14´ 15.1´´ N y 100° 25´ 38.21´´ O) se
observaron ataques muy ligeros de Zadiprion rohweri Middleton atacando seis árboles adultos de Pinus rudis
15
Endl. en marzo de 2013 cerca de las instalaciones del campo de golf y en dos árboles pequeños ubicados
alrededor de las instalaciones. Aunque los dueños sabían de la infestación no la consideraron de peligro por
el tamaño de la población que se ubicó como endémica.
4) Durango. En El Pachón (23° 39´25.5´´ N, 105° 44´22.6´´ O y 2,575 msnm) del Ejido Los Bancos de
Pueblo Nuevo se recolectaron larvas de Zadiprion sp., atacando P. durangensis tanto en árboles de renuevo
como arbolado adulto reportado en forma epidémica en 100 ha, otras localidades con reporte de daños
son: San Cayetano (23° 38´18.3´´ N; 105°42´14.7´´ O y 2,104 msnm) y La Fragüita del municipio de San
Dimas (23° 38´17.3´´ N; 105º 48´ 14.5´´ O y 2,287 msnm) (Sergio Quiñonez Barraza, 2006). Mientras
que en La Ermita (23° 40´26.2´´ N y 105° 43´22.4´´ O y 2,715 msnm) se observaron larvas de Neodiprion
sp., afectando renuevo de Pinus cooperi (C.E. Blanco) Farjon y P. durangensis a nivel endémico.
Los niveles poblacionales detectados en Los Bancos llegaron a 100 pupas por 25 cm2, lo cual requirió la
aplicación de medidas de combate como remoción de pupas del suelo, aplicación de quemas controladas
apegadas a la NOM-015-RECNAT-1999 y la aplicación de hongos entomopatógenos mediante motobomba
con una varilla de aspersión larga instalada en una camioneta (Quiñonez, 2006).
En septiembre de 2011 se visitaron algunos parajes de Los Bancos y se observó que la población ya había
declinado notablemente en el predio denominado como Cruz de Piedra, no así en la localidad de El Pachón
en donde se observó la presencia de larvas de Zadiprion sp. afectando un grupo de P. durangensis tanto en
arbolado de renuevo como en arbolado adulto. En esta visita también se constató la presencia de larvas
16
afectadas por enfermedades virales. Para septiembre de 2012, la población disminuyó grandemente en el
predio El Pachón.
En la zona de Durango los adultos de Zadiprion sp., se presentan en junio-agosto con los mayores
daños en septiembre-octubre, aunque se considera una generación anual se han observado larvas aun
en febrero, así como también se han observado diferencias entre las larvas, lo cual pudiera sugerir la
presencia de varias especies involucradas en el ataque (Quiñonez, 2006).
5) Guerrero. En los ejidos El Mameyal, La Botella y San José de Petatlán del Municipio de Petatlán
(17°38´23.74´´ N; 101° 03´24.44´´ O) se detectaron ataques por N. omosus sobre P. maximinoi
y Pinus oocarpa Schiede ex Schltdl., siendo atacado en aproximadamente 428 ha, considerando que
el ataque se inició desde 2009 de acuerdo con los datos proporcionados por los productores (Bonilla
CONAFOR, comunicación personal). De este sitio se obtuvieron pupas donadas por el Ing. Juan Carlos
Gómez Núñez de la CONAFOR-Guerrero.
6) Jalisco. En el sur de Jalisco en la Sierra El Tigre, durante el periodo de 2006 a 2011, en diferentes
predios del municipio de Gómez Farías se reportaron daños por Z. falsus atacando preferentemente
arbolado adulto de P. maximinoi y Pinus douglasiana Martínez, conformando un brote epidémico
en 5,000 ha. Lo anterior motivó la implementación de medidas de combate con agentes de control
biológico, aplicados en forma aérea. Los predios con mayores afectaciones fueron: Las Varillas, Unión
de Guadalupe, El Rodeo, Cerro Viejo, Catejuma y La Lobera, cada una con afectaciones superiores a
17
Figura 6. Aspecto del daño
a b ocasionado por Zadiprion
falsus en el brote
epidémico de 2006-2011
en la Sierra El Tigre en el
sur de Jalisco. a) aspecto
del arbolado adulto
afectado y b) aspecto
aéreo del daño. Fotos:
Francisco Bonilla Torres,
Gerencia de Sanidad de la
CONAFOR Jalisco.
las 100 ha (en la Figura 6, se muestra el área donde se aplicaron medidas de combate. Los predios
donde se recolectó material biológico en la zona fueron: El Ololtico (19°48´50.1´´ N; 103° 24´45.5´´
O y 2,218 msnm), La Cofradía (19° 50´09.3´´ N; 103° 24´10.6´´ O y 2,027 msnm), El Ocote (19°
51´22.7´´ N; 103° 25´53.4´´ O y 2,086 msnm), Las Minas (19° 49´54.8´´ N; 103° 25´52.6´´ O y
2,190 msnm) y Cruz del Muchacho (19° 52´47.8´´ N; 103° 25´14.5´´ O y 2,122 msnm) (Bonilla,
CONAFOR, Jalisco; comunicación personal). A finales de 2011, la población de la plaga se encontraba
en declinamiento, ya que solo se detectó la presencia en El Rodeo, La Cruz del Muchacho y El Ocote, esta
18
situación se mantuvo en 2012 y solo se detectó población de mosca sierra en La Cruz del Muchacho
en alrededor de 30 árboles en bajas densidades y además la población se encontraba desfasada de lo
ocurrido en años anteriores, razón por la cual se considera que la plaga en esta zona está cambiando
a la fase endémica.
En diciembre de 2012 se reportó un ataque de moscas sierra en San Juan de los Potreros del municipio de
Chimaltitlán (21°41´54.8´´ N; 103° 35´24.9´´ O y 2,259 msnm) se detectó una pequeña plantación de Pinus
devoniana de 1.0 ha atacada por Zadiprion sp., la cual, actualmente aún no se tiene identificada a nivel especie,
considerándose que la afectación se inició dos ciclos antes y los árboles afectados tenían una altura de 3 a 4 m.
En 2012 también se detectó la presencia de Neodiprion sp., la cual, actualmente aún no se tiene identificada
a nivel especie, en dos árboles pequeños de una pequeña plantación de Pinus radiata D. Don., de menos de
1.5 m (19° 54´19.0´´ N; 103° 24´05.3´´ O y 2,009 msnm).
7) Michoacán. Se detectaron larvas de Neodiprion sp., afectando 14 árboles en una pequeña plantación
de renuevo de P. pseudostrobus en forma endémica en el Predio La Cruz (19° 27´47.2´´ N y 102°
12´02.3´´ O y 2,605 msnm) de San Juan Nuevo Parangaricutiro. Otros puntos de detección con uno
o dos árboles pequeños en la misma zona son: Patzingo (19°29´33.0´´ N; 102°12´07.9´´ O y 2,446
msnm), La alberca (19°27´37.4´´ N; 102°11´46.3´´ O y 2,568 msnm) y Condenbaro (19°28´57.2´´
N; 102°12´24.0´´ O y 2,520 msnm). La lanceta de la hembra difiere un poco de la de N. omosus por lo
cual se mandó a corroborar la identidad taxonómica (Coria y Muñoz, 2011).
19
8) San Luis Potosí. En la Sierra de Álvarez en la localidad La Barranca, Armadillo de los Infante
(22°11´34.1´´ N y 100°36´18.3´´ O y 1,701 msnm) (Figura 7) se observó un ataque epidémico de
M. sanchezi sobre J. flaccida. En 2007, se reportaron ataques por moscas sierra sobre Juniperus sp.
en una área de 20 ha, para octubre de 2008 la infestación fue de una extensión de 200 ha (Smith
et al., 2010), llegando a 500 ha en 2009 (DGGFS, 2009). Para detener la infestación se realizaron
aplicaciones de agentes de control biológico principalmente entomopatógenos en forma terrestre el
primer año y aérea en la segunda, aunque se suspendieron en 2010 y 2011 se volvieron a aplicar
Figura 7. Sitios en
a b San Luis Potosí,
a) aspecto de J.
flaccida dañado por
Monoctenus sanchezi
en La Barranca, b)
recolecta de pupas
de Neodiprion bicolor
en Picacho de los
Dolores. Fotos:
Ernesto González
Gaona, CEPAB.
20
en 2012 en una superficie de 355 ha asperjándose Beauveria basiana por medio de helicóptero. La
especie causante de los daños fue Monoctenus sanchezi, una especie diferenciada de M. sadadus por
las manchas oscuras en la cara y bajo los ocelos (Smith et al., 2010). Se considera que el brote todavía
se encuentra activo ya que existe una gran cantidad de árboles con presencia de larvas aunque en
menor densidad y la defoliación ya no es tan notoria.
En enero de 2012 en el Picacho de los Dolores, Armadillo de los Infante (22º 10´28.9´´ N y 100°
35´52.7´´ O y 1,983 msnm) se recolectaron larvas de Neodiprion, afectando 15 arbolitos de menos de
1.5 m de altura dentro de una plantación de 1.0 ha de Pinus greggii Engelm. Al momento del monitoreo
ya existían pocas larvas alimentándose y la mayoría de la población se encontraba en estado de pupa.
Con los adultos que emergieron se determinó que la especie que ocasionó los daños fue Neodiprion
bicolor Smith.
21
Características generales
Adultos
Las moscas sierra (Figura 8) son Hymenópteros del suborden Symphyta, y se caracterizan porque no tienen
la constricción en la base del abdomen, debido a que el primer tergito abdominal está fusionado al postnotum
del metatórax, por lo tanto se asemejan más a una mosca que a una avispa (Goulet, 1992). Presentan un
ovipositor en forma de sierra que es utilizado para cortar el tejido de las plantas e insertar sus huevecillos.
La mayoría son de hábitos fitófagos a excepción de los Orussidae que son depredadores o parasitoides de
insectos barrenadores especialmente Coleópteros (Smith, 1993).
El cuerpo está dividido en cabeza, tórax y abdomen. La cabeza presenta un par de ojos compuestos y
tres ocelos. Tienen un par de antenas con un escapo o segmento basal unido a la cabeza, al segundo
segmento se le llama pedicelo y al resto se le denomina como flagelo, que está dividido en pequeñas
porciones llamadas flagelómeros. Por lo general la diferencia más notoria entre machos y hembras es la
estructura de la antena que en las hembras son serradas mientras que en los machos son pectinadas o
bipectinadas.
El tórax está conformado por tres secciones el protórax, mesotórax y metatórax de acuerdo con la
posición. Estos a su vez se dividen en tres regiones, la dorsal (notum) lateral (pleural) y ventral (sterno).
22
Figura 8. Aspecto dorsal de una hembra de Zadiprion falsus.
23
El notum está dividido en pronotum y mesonotum que se encuentra subdividido en escutum anterior y un
escutelum posterior, el primero a su vez presenta un par de lobulos medios y laterales. El metanoto no está
dividido pero presenta un par de “cencrus” membranosos parecidos a escamas que están involucrados en
el pliegue de las alas. En forma lateral el pleuron se divide en Mesopleuron y Metapleuron. El primero
ubicado en la porción media del cuerpo y se puede subdividir en mesepisternum que es la porción
inferior y mesepimeron que es la porción cercana a las alas, este último se puede dividir en anepimeron y
katepimeron (Figura 9). Las alas se desarrollan entre el área dorsal del pleuron y el margen lateral del noto
en el meso y metatórax.
Las venas y celdas de las alas en las moscas sierra están bien desarrolladas y se nombran de acuerdo con la
nomenclatura citada por Daly et al., 1978 (Figura 10). En cada segmento torácico se ubican un par de patas
que constan de coxa que es la porción unida al cuerpo, trocánter, fémur, tibia y tarsos que son llamados
tarsómeros. En estos últimos, en forma apical se encuentra una especie de estructura acolchonada llamada
“pulvillia” en los tarsomeros 1- 4 (Goulet, 1992).
El abdomen consiste de 10 segmentos visibles, cada uno formado por un tergito dorsal y esternito
ventral. En los machos los tergitos 9 y 10 están ocultos mientras que en las hembras están fusionados. El
esternito 8 está reducido a dos escleritos laterales y el 9 es largo y el 10 presenta un par de cercos de un
segmento. En las hembras en los segmentos 8 y 9 presentan apéndices que conforman el ovipositor que
está compuesto de valvas o tapas. Las valvas 1, 2 y 3 se observan externamente y se les denomina como
funda del ovipositor (Goulet, 1992).
24
Figura 9. Aspecto lateral de una
hembra de Zadiprion falsus.
25
Larvas
Las larvas son parecidas a las de los lepidópteros, cilíndricas eruciformes ligeramente aplanadas ventralmente.
El cuerpo está dividido en cabeza, tres segmentos torácicos distinguibles por la presencia de patas y el
abdomen con diez segmentos visibles, algunos con pseudópodos, que están divididos por depresiones
transversales en anulaciones (Figura 11).
La cabeza es subglobosa, ligeramente circular en contorno frontal, fuertemente quitinizada y con presencia
de setas (Figura 12 a). La boca es dirigida en forma ventral, el color en esta área es constante y de
característica específica. Presenta marcas cafés en el vértex, en la frente y alrededor de cada ocelo. Cuando
la cabeza es oscura el clípeo es ligeramente más claro. Poseen un par de ocelos en cada lado de la cabeza,
usualmente claros semiglobosos y se encuentran cerca del centro de los “ocularios” que son manchas
circulares y distintivamente negras.
Las antenas se ubican en la porción ventral-lateral de la cabeza, las antenarias son usualmente subcirculares
o subcuadradas, la antacoria es extensiva, distintivamente convexa y de color blanquecino, las antenas
son cortas y varían de uno a cinco segmentos, fuertemente quitinizados más o menos parecidos a anillos
sucesivamente más pequeños en diámetro y el segmento distal es cónico u ocasionalmente erecto y
parecido a un “peg” (Figura 12 b), los segmentos pueden no completar el anillo y en ocasiones un lado puede
estar reducido a una línea (Yuasa, 1922).
26
Mosca sierra
Gusano soldado
Figura 11. Aspecto de una larva de mosca sierra (Hymenoptera) y de una palomilla (Lepidóptera).
27
a b
Figura 12. Aspectos de la cabeza (a), antenas (b) y palpos maxilares (c) larvas de mosca sierra.
28
Los palpos labiales son de tres segmentos con una seta distintiva en el segundo segmento. Los palpos
maxilares son de cuatro segmentos con una seta en el segundo segmento y en ocasiones en el
palpífero (Figura 12 c); epifaringe con un esclerito irregular en forma de pedestal y una línea de sensilias
submarginales de diferentes tamaños; mandíbulas asimétricas pues la parte derecha tiene cuatro dientes
mientras que la mandíbula izquierda tiene cinco.
El cuerpo presenta tres segmentos torácicos caracterizados por la presencia de patas de cinco segmentos
más o menos quitinizados que presentan subdivisiones correspondientes a coxa, trocánter, fémur, tibia y
un segmento distal en forma de uña (fusión de segmentos tarsales y las uñas). La patas del protórax son
las más pequeñas, después las del mesotórax y las metatorácicas son las más grandes. Presentan cuatro
anulaciones y en ellas tienen setas microscopicas y “glandubas con tallo” en las anulaciones A, B, y C, así
como en el área posterior al espiráculo y en el preepipleurito y postepipleurito.
En los segmentos abdominales 2-8 y 10 presentan propatas sin “crochets” lo cual los diferencia de las
larvas de lepidópteros (las larvas de palomillas tienen “crochets” y más de un ocelo). Con propósitos de
descripción se emplea el tercer segmento abdominal que es el de menores modificaciones y el más típico
(Figura 13). Presenta seis anulaciones y setas microscópicas y glanduba en las mismas áreas señaladas
para los segmentos torácicos. Los espiráculos pueden ser alados o no.
29
Figura 13. Vista lateral del tercer segmento abdominal de Zadiprion ojedae, con acercamiento del espiráculo y de las glandubas con microespinas.
30
Recolecta y proceso de muestras
Larvas
El primer paso para procesar una muestra es recopilar la información general del sitio de recolecta, lo cual implica
involucrar al dueño del predio para solicitarle, el nombre del predio, ruta para llegar a él, así como la fecha en que
se percató del ataque de la plaga. Posteriormente se deben registrar las coordenadas geográficas del sitio, las
preferencias de hospederos, número de árboles afectados, tamaño de los árboles, la dimensión de los daños y
hacer un registro fotográficos de los daños.
Para obtener las muestras biológicas se cortan las ramas con larvas de los últimos estadios que se ponen
en hieleras para su transporte (Figura 14). Si las larvas son pequeñas, es necesario cortar ramas extras que
sirvan de alimento. Durante el transporte es necesario mantener las muestras frescas o frías a temperatura
31
aproximada de 10°C y cuidar que no se expongan al sol, para evitar altas temperaturas dentro de los
contenedores o poner bolsas con hielo para mitigar el efecto.
Es importante tomar una muestra de 10 a 20 ejemplares de los últimos estadios y matarlos en agua
caliente, posteriormente se depositan en una solución de alcohol al 70% con la finalidad de preservarlos
con la coloración lo más natural posible ya que si se depositan directamente al alcohol, las larvas se tornan
oscuras. Posteriormente se hace un registro fotográfico de las larvas observadas con un microscopio de
disección, se toman a través del ocular con una cámara digital y se corrige con la ayuda de un software de
procesamiento de imágenes. Otra forma de conservarlas es diseccionando las larvas, para lo cual se hace
un corte longitudinal en el vientre y se corta la cabeza. Después se quitan las vísceras con unas pinzas de
disección de punta fina y se colocan las larvas en hidróxido de potasio (KOH) al 10% por cinco minutos, en
forma posterior la piel de la larva se extiende sobre un portaobjetos en el cual se ha colocado una gota de
glicerina, con un papel absorbente se quita el exceso y se pega la piel con esmalte de uñas transparente y se
etiqueta debidamente el portaobjetos (Figura 15).
De la cabeza se remueven las antenas, mandíbulas, palpos maxilares y epifaringe que son elementos de
identificación taxonómica. Con excepción de la mandíbulas, las demás partes se colocan en un portaobjeto
con una gota de glicerina, se pone un cubreobjetos y se sella con esmalte de uñas; en el mismo portaobjetos
se ponen la cabeza en forma dorsal y las mandíbulas. Para la nomenclatura de las diferentes partes se
emplea la terminología señalada por Wong y Szlabey (1986).
32
a a
b b
33
Pupas
Del material biológico recolectado en estado larvario, una proporción se alimenta con follaje cortado de la
misma planta donde se encontró la infestación. Si las larvas son grandes se ponen en una jaula de tela de
organza para que pupe entre el follaje y se revisa dos veces por semana para recolectar las pupas formadas.
En caso de que las larvas sean pequeñas se ponen grupos de 50 en bolsas con cierre hermético con follaje
cortado y se colocan en cámaras con temperatura controlada. En caso de no contar con estas cámaras se
pueden dejar a temperatura ambiente. Si en la bolsa se forman pequeñas gotas de humedad es necesario
ponerle una ventana con tela de organza pegada con silicón para evitar la condensación que provoca la
muerte de larvas. Estas bolsas se revisan una vez por semana para ver la necesidad de limpiarlas o agregar
alimento.
Una vez que se detectan las pupas, se recolectan y se ponen en frascos de 250 ml con hojarasca, peat
moss o vermiculita. A la tapa se le hace una ventana que se cubre con tela de organza. El frasco se coloca
en una cámara con temperatura controlada y se revisan dos veces por semana se agrega agua con un
atomizador, para mantenerlo húmedo y posteriormente comprobar la presencia de adultos de mosca sierra
o parasitoides
Otra forma es colocar las pupas en forma individual en cápsulas de gelatina tamaño “00” que se colocan
en bolsas con cierre hermético con la respectiva etiqueta de la localidad donde se recolectaron y se sigue el
mismo procedimiento para obtener la emergencia de adultos.
34
En caso de que durante la visita al predio afectado ya no se encuentren las larvas alimentándose del follaje,
es necesario escarbar con un azadón alrededor de los árboles más afectados en busca de las pupas que
no tengan señales de emergencia. En el piso de esos árboles se pueden encontrar las pupas de las larvas
que ocasionaron el ataque (Figura 16). Las pupas obtenidas se colocan en bolsas o frascos y se trasladan
a un laboratorio donde se revisan bajo un microscopio o lupa para separar las pupas no emergidas de las
emergidas que no se hayan podido identificar durante la revisión de campo, así como las viables de las no
viables, detectadas estas últimas al sacudirlas cerca del oído, si suenan significa que no son viables y la larva
está muerta. Después se sigue el mismo procedimiento para obtener los adultos.
35
Adultos
Los adultos se pueden conservar en alcohol al 70%, en frascos herméticos con su respectiva etiqueta
de identificación o conservarlos en seco montados en alfileres entomológicos.
Se ha observado que en algunos casos, al sacar los especímenes del alcohol para realizar montajes en
seco, estos se secan o doblan, sobre todo el abdomen, por lo que se recomienda matar a los adultos al
emerger y enseguida montarlos en alfileres o bien matarlos en alcohol etílico absoluto, de esta forma no
pierden su coloración y no se contrae el abdomen, aunque son más rígidos y fácil de quebrar.
Con los especímenes montados, se pueden tomar fotografías y procesar las imágenes en una
computadora, mientras que con los preservados en alcohol se pueden realizar montajes de los genitalia
para lo cual se cortan los últimos segmentos abdominales y se colocan en hidróxido de potasio (KOH)
al 10% por un día y después bajo un microscopio de disección se extraen los genitalia y se transfiere
a un portaobjeto con una gota de glicerina se coloca un cubreobjetos y se sella con esmalte de uñas
transparente (Figura 17).
36
Figura 17. Aspectos de la conservación en seco de adultos (Neodiprion omosus), de la lanceta de Zadiprion falsus (centro sup.), Zadiprion
ojedae (centro inf.) y de la genitalia del macho de Neodiprion autumnalis.
37
Identificación de larvas
A continuación se presenta una clave para poder discernir entre las larvas de las diferentes especies de los
géneros Monoctenus, Neodiprion y Zadiprion detectados en los muestreos realizados con los apoyos del
proyecto CONAFOR 2010-CO2, número:147913.
1. Larvas solitarias con rayas longitudinales atacando Juniperus o Cupressus (Monocteninae) (Figura 18 a)..............2
2. Antenas de cinco segmentos y de forma cónica con seis anulaciones en los segmentos abdominales y con tres
dientes grandes en la mandíbula izquierda (Thentredinidae) (Smith, 1969; no detectado en este estudio).........Susana
Antenas de tres segmentos con el último en forma de botón, siete anulaciones en segmentos abdominales y
más de tres dientes en la mandíbula izquierda………………………………………………..................................……………….…. Monoctenus
3. Larvas con rayas longitudinales oscuras, sin tuberculaciones parecidas a espinas. Cuando se les molesta arquean
el cuerpo en forma de barco vikingo (Neodiprion) (Figura 18 b)….………………....................…………..……..…………………..........……. 4
Larvas con proyecciones en forma de espinas. Cuando se les molesta, levantan la porción delantera y la regresan
en forma rápida como un gusano azotador (Zadiprion) (Figura 18 c)……………………………..........................……………..………5
38
a b c
Figura 18. Larvas de especies de moscas sierra detectadas en el Centro Norte de México. a) Monoctenus, b) Neodiprion y c) Zadiprion.
39
4. Larvas con dos rayas oscuras longitudinales en porción dorsal, cabeza café (inverna como huevecillo)
(Figura 19)…………………………..............……………………………………………………………………………………………………………….N. autumnalis
Larvas con dos rayas oscuras longitudinales en porción dorsal y una lateral en la base de los segmentos
abdominales (Figura 19)……………………………..………………..………………..………………..………………..………………..…..................…N. omosus
Larvas con dos rayas oscuras longitudinales en porción dorsal y dos en forma lateral, una adicional a la de la base
de los segmentos abdominales (Figura 19)……………................……………..………………………………………………………………… N. bicolor
5. Larvas de apariencia oscura debido a la presencia de dos franjas anchas oscuras longitudinales en forma lateral,
cabeza café rojizo con una mancha oscura en la frente y el ocularium grande (mancha que rodea el ocelo) con
la porción basal plana (Figura 20)……………….…………………………………............................................................…..Z. townsendi
Larvas de apariencia clara pero con muchas proyecciones como espinas de color oscuro (Figura 20)..............Z. ojedae
Larvas claras sin proyecciones como espinas aparentes, ocularium pequeño y circular (Figura 20)
…………………………………..………………..………………..………………..………………..………………..………………..…...........………………………….…Z. falsus
40
Figura 19. Larvas de Neodiprion detectados en el centro norte de México, en la derecha acercamiento de larvas individuales.
41
Figura 20. Larvas de Zadiprion detectados en el centro norte de México, en la derecha acercamiento de larvas individuales.
42
Identificación de adultos
El suborden Symphyta, al cual pertenecen las moscas sierra tiene seis superfamilias: Xyeloidea (familia
Xyelidae), Megalodontoidea (familias Pamphillidae y Megalodontidae), Tenthredinoidea (familias
Pergidae, Argidae, Diprionidae, Cimbicidae, Blasticotomidae, y Tenthredinidae), Siricoidea (familias
Xiphydriidae, Siricidae y Anaxyelidae) Cephoidea (familia Cephidae), y Orussoidea (familia Orussidae)
(Smith, 1993).
Las características distintivas de los adultos de la familia Diprionidae son: antenas con 13 o más
segmentos, serradas en las hembras y pectinadas o bipectinadas en los machos, sutura mesosternal-
pleural ausente, tibias sin espinas preapicales, Vena 2A+3A en el ala delantera completas, celda anal
dividida con una vena transversa o vena 2A+3A fusionadas en la parte media con 1A, formando dos
celdas anales. En el ala posterior presenta celda anal. Las larvas de los dipriónidos se alimentan del follaje
de plantas coníferas de las familias Cupressaseae y Pinaceae, son de origen Holoártico y coexistente en
todos los bosques de coníferas del mundo.
43
anal tiene una constricción en la parte media, mientras que en los últimos existe una vena transversa
(Figura 21).
Las hembras del género Monoctenus (Figura 22) son de 6 mm de longitud con las antenas negras y la
cabeza naranja con el área ocelar, y pequeñas manchas negras arriba de las antenas y en los agujeros
tentoriales; el tórax es negro pero el prescutum y los lóbulos laterales del mesonoto y la tégula rojas, patas
negras con excepción de las patas posteriores que presentan la porción apical del fémur y el sexto basal de
la tibia de color blanco; abdomen negro con franjas blanca laterales longitudinales, alas hialinas con venas y
estigma café claro, el cuerpo y cabeza lisos y brillantes sin esculturas o marcas (Smith et al., 2010).
44
Figura 21. Diferencia entre las subfamilias de
Diprionidae, en la parte superior Monoctenus
sanchezi (Monocteninae) proveniente de
Armadillo de los Infante San Luis Potosí
atacando Juniperus flaccida y en la parte inferior
Neodiprion omosus (Diprioninae) de la Sierra Fría,
Aguascalientes atacando Pinus halepensis. Se
señala con un marco como se une la vena 2A + 3A
a la vena 1A, en el ala delantera, características
que se emplea para diferenciar las subfamilias.
45
Figura 22. Apariencia de la hembra de Monoctenus sanchezi. Figura 23. Aspecto del basitarso de la pata posterior de
hembras de Zadiprion (arriba) y Neodiprion (abajo)
46
Para separar a los adultos de moscas sierra del género Zadiprion y Neodiprion, la primer característica
es la apariencia general del cuerpo en la cual Zadiprion tiene una apariencia más robusta y clara que
Neodiprion, la cual presentan tonalidades oscuras o combinaciones de negro, café y rojizo y en el
basitarso de la pata posterior de las hembras el colchon pulvilliar del basitarso posterior es más casi tan
largo como el basitarsomero y en Neodiprion es más corto (Figura 23, pág. 46).
Zadiprion Rohwer es un género de moscas sierra que se alimentan de Pinus spp. Estos insectos son
nativos del oeste de los EEUU, México y Guatemala, con seis especies hasta ahora descritas, todas
ellas presentes en México (Smith et al., 2012)
47
Figura 24. Apariencia de los adultos de Zadiprion falsus, hembra (izquierda) y macho (derecha).
El género Neodiprion Rohwer, está integrado por 32 especies que se encuentran principalmente en Norteamérica
y Centroamérica, extendiéndose hasta El Salvador, aunque se han detectado algunas especies en Eurasia. Este
género ataca principalmente a Pinus aunque se han reportado ataques en Picea, Tsuga y Pseudotsuga.
En este género la unión de la vena 2A+3A con la 1A es mediante una vena transversal, en las hembras el
colchón pulvilliar del basitarso posterior es más corto que el ancho apical del basitarsomero. Espinas de la
tibia posterior agudas en el ápice con la espina interior más larga que la mitad del ancho de la tibia posterior.
48
Figura 25. Apariencia de Neodiprion omosus hembra (izquierda) y de Neodiprion autumnalis (derecha).
Antenas usualmente de 15 a 20 segmentos, en los machos son bipectinadas excepto el segmento apical, el
tórax especialmente en los machos es liso brillante y sin punciones o con algunas grandes en el mesoescutellum
(Figura 25) (Smith, 1993).
Para diferenciar los adultos de las especies se consideraron principalmente las hembras y la lanceta de su
ovipositor. A continuación se muestra una pequeña clave adaptada de Smith, 1988, Smith et al., 2010 y Smith
et al., 2012.
49
1. Adultos recolectados sobre o provenientes de pupas de larvas que afectan Juniperus o Cupressus, tamaño
pequeño negro brillante con tórax y cabeza café rojizo, la celda anal presenta una constricción en la parte
media (Monocteninae) (Figura 21)………………..………….……….……………..………….……………..………….……………..……..……………….2
-Adultos recolectados sobre o provenientes de pupas de larvas que afectan Pinus spp. Adultos claros u
oscuros, la celda anal presenta una vena transversa (Dripioninae) (Figura 21)...………....…………………………………….……3
2. Adultos oscuros de tamaño pequeño 6.0 mm de longitud con la cabeza casi enteramente naranja solo
con manchas oscuras en la base de las antenas y hoyos tentoriales, gran porción del tórax café anaranjado,
abdomen negro con líneas blancas y base de la tibia posterior blanca (Figura 26).............Monoctenus sanchezi
- Adultos muy similares a M. sanchezi con excepción de las manchas oscuras en la cabeza que cubren gran
parte de la frente, área postocelar clípeo y labrum, así como las proyecciones de los flageromeros “rami” en
la porción central de las antenas presentan una longitud del doble de la longitud del flagelomero, abdomen
enteramente oscuro (consultar Smith et al., 2010 para mayor detalle)………………….………….Monoctenus sadadus
50
- Hembras de apariencia oscura a negra con el colchón pulviliar en el tarso basal de la pata posterior menos
de la mitad de la longitud del tarso basal (Neodiprion) (Figura 23) ……….............……...............…………….....................5
4. Hembras con cabeza, tórax y abdomen completamente café rojizo- amarillento. La lanceta del ovipositor
no presenta el primer “anulus”, los “anulus” 2º y 3º son divergentes en el dorso y la base de la serrula del
segundo “anulus” es aplanada y dos veces más ancha que la siguiente (Figura 27)..……………...Zadiprion ojedae
-Hembras con cabeza y tórax café rojizo-amarillento y el abdomen es blanco con marcas dorsales oscuras
en mayor proporción en la parte basal. Mesepisternum café rojizo con una banda oscura en la parte media.
La lanceta del ovipositor presenta el primer “anulus” con tres o cuatro dientes grandes (Figura 28)................
.........................................................................................................................................................................Zadiprion falsus
5. Hembras con el cuerpo negro brillante con las patas negras a excepción de las tibias que presentan el cuarto basal
al tercio apical blanco. La lanceta del ovipositor presenta el 1er “anulus” con menos de nueve dientes y los “anulus” 2º
a 4º con menos de 11 dientes triangulares grandes. Margen inferior de la 2º serrula recto (Figura 29)..........N. omosus
- Hembras con cabeza y tórax negro pero con el abdomen naranja amarillento, las patas naranja-amarillento
con la base de los fémures oscuros. La lanceta presenta los “anulus” con dientes pequeños y triangulares, el
51
1º “anulus” con 13 - 14 dientecillos y el 2º con 16-18 mientras que en los 3º y 4º “anulus” con 12-14. La 2da
serrula es pequeña y truncada en el ápice (Figura 29)…………………….......…………...……..………………..………………N. bicolor
-Hembras de apariencia oscura con la cabeza roja con antenas y ojos negros, el tórax es negro con manchas
cafés cerca de las suturas, abdomen obscuro -verdoso y patas café rojizas. El ovipositor presenta la segunda
serrula mucho más grande y curveada que la tercera (Figura 29)…..………………..……………………………..N. autumnalis
Zadiprion falsus
Figura 26. Vista lateral y frontal de Monoctenus sanchezi y Figura 28. Especies de Zadiprion detectadas en el Centro Norte
apariencia de la lanceta. de México
52
Figura 29. Especies de
Neodiprion detectadas en el
Centro Norte de México.
Neodiprion omosus
Neodiprion bicolor
Neodiprion autumnalis
53
Ciclo de vida
Las moscas sierra de la familia Diprionidae son insectos holometabolos con los estados fenológicos de
huevo, larva, pupa y adulto. En México presentan por lo general una generación por año, aunque existen
reportes de que en E. U. se pueden presentar varias generaciones por año, esto dependiendo del clima, así
Neodiprion lecontei (Fitch) presenta una o dos generaciones en la parte norte del rango de distribución,
mientras que en la porción sur se pueden presentar hasta tres generaciones (Wagner y Raffa, 1993).
Los adultos son parecidos a pequeñas moscas debido a que presentan una unión amplia entre el abdomen
y el tórax, no observándose la constricción típica de otros hymenopteros como hormigas, abejas y avispas,
pero no es una mosca debido a la presencia de dos pares de alas y también a que tienen numerosas venas y
celdas. Se les denomina como moscas sierra debido a que las hembras presentan un ovipositor, que parece
una pequeña sierra con la cual insertan los huevecillos en el tejido vegetal. Presentan dimorfismo sexual
donde el macho es más pequeño de color oscuro y con las antenas bipectinadas, mientras que la hembra es
más grande de color claro u obscuro y las antenas son serradas (Figura 30).
El ciclo se inicia con la emergencia de los adultos provenientes de las pupas del suelo, de larvas que atacaron el pino
la temporada anterior. La época de aparición de los adultos es específica para cada especie. La cópula se realiza el
mismo día de la emergencia y al otro día se inicia la ovoposición, la cual realizan de preferencia en árboles ubicados
en lugares soleados, a orillas del rodal, o de un claro o camino y nunca en lugares muy sombreados.
54
a b
Figura 30. Aspecto de adultos a) de moscas sierra Zadiprion ojedae y del ovipositor de Z. falsus (b) y Z. ojedae (c) mostrando las diferencias en
el número y forma de las “serrulas”. Foto a): Amelia Ojeda, LARSF-SEMARNAT. Fotos b) y c): Ernesto González Gaona, CEPAB.
55
La hembra selecciona una aguja y en ella pone todos sus huevecillos, ubicándolos en el tercio medio de la hoja.
Los huevecillos son embebidos total o parcialmente en la aguja mediante una abertura que la hembra hace
con su ovipositor, en un borde externo de la hoja triangular. En el caso de Zadiprion, es común observar que la
hembra permanece en la acícula que ovipositó, protegiendo a los huevecillos (Figura 31). Después las acículas
con ovoposición se secan de la parte media hacia la punta. Al observarlas detenidamente se ven los huevecillos.
Después de la emergencia, las larvas pequeñas empiezan a comer la acícula de la parte distal o apical a la
basal en grupos de dos a cinco, siempre con la cabeza dirigida hacia la punta. Las de los géneros Neodiprion
y Zadiprion son de hábitos gregarios, mientras que las del género Monoctenus son solitarias. Los machos
presentan cinco estadios larvarios, mientras que en las hembras seis. La duración del estado larvario es
específica para cada especie y su longitud puede variar de acuerdo con las condiciones climáticas. Al
desarrollarse las larvas crecen en tamaño y debido a que tiene su estructura endurecida en forma externa
“exoesqueleto” principalmente en la cabeza, tienen que mudar de piel como víboras, rompiendo la piel por
la parte anterior de la cabeza, por lo que es común encontrar este tipo de “exuvias” en las agujas, indicativo
de que existió un cambio de estadio. Los diferentes estadios se pueden distinguir con precisión con base en
el tamaño de la cápsula cefálica.
Las larvas son parecidas a las de los lepidópteros, cilíndricas y eruciformes. El cuerpo está dividido en
cabeza, tórax y abdomen. La cabeza es subglobosa más o menos circular, fuertemente quitinizada y
con presencia de setas, la coloración en esta área es constante y puede ser utilizada para diferenciar las
especies. Poseen un par de ocelos en cada lado de la cabeza, usualmente son claros semiglobosos y se
56
Figura 31. Esquematización del
ciclo de vida de Zadiprion sp.
a) emergencia de adultos, b)
hembra cuidando ovipostura,
c) acercamiento de aguas con
huevecillos, d) larva de primer
estadio, e) larvas de tercer estadio
defendiéndose, f) larvas que recién
han mudado, g) larvas cambiando
de hospedero, h) larvas dejando el
hospedero para formar el cocón en
el suelo, i) prepupa dentro de cocón
y j) pupa dentro del cocón. Fotos:
Ernesto González Gaona, CEPAB (a,
b, f, e i), Sergio Quiñonez Barraza,
CONAFOR Durango (c, d, g y h) y
Francisco Bonilla Torres, CONAFOR
Jalisco (e y j).
57
encuentran cerca del centro de los “ocularios” que son manchas circulares y distintivamente negros. El tórax
presenta tres segmentos distinguibles por la presencia de patas. El abdomen tiene diez segmentos visibles
con pseudópodos en casi todos los segmentos, los pseudopodos no tienen “crochets” lo cual los diferencia
de las larvas de lepidopteros.
En ocasiones es común observar que las larvas abandonan al árbol donde nacieron debido a que está
completamente defoliado y ya no tiene alimento, las larvas migran en búsqueda de otro árbol donde
completar su desarrollo. Al completarlo las larvas se entierran en la base del árbol donde forma un cocón
donde puede pasar el invierno o las épocas criticas de estrés de humedad, en el interior se observa la larva
de último estadio denominada como prepupa. Este periodo puede ser de cinco a seis meses, dependiendo
de la especie y de las condiciones climáticas, después de lo cual ocurre la transformación al estado de pupa,
que dura un mes. Por lo general la humedad o lluvia es la detonante para que ocurra la emergencia de los
adultos (Cibrián et al., 1995).
58
Fenología de las especies de moscas sierra
En el caso de Zadiprion falsus, los adultos se pueden encontrar desde la segunda semana de julio hasta la
última semana de septiembre, mientras que los huevecillos, se ubican desde julio a septiembre, incubándose
en alrededor de 45 días. Las larvas ocasionan los mayores daños en noviembre y para finales de diciembre
las larvas migran al suelo para formar su capullo, prolongándose este periodo hasta marzo, dentro de la
pupa permanece la prepupa por un espacio de cinco a seis meses para transformarse en pupa en mayo-
junio (Cibrián et al., 1995). Estos datos fenológicos pueden sufrir pequeñas variaciones debido a que
son organismos pioquilotérmicos que no pueden regular su temperatura interna y son afectados por las
temperaturas de cada región. En la figura 32, se muestra la emergencia de esta especie en Pueblo Nuevo,
Durango, donde se observa que el ciclo se adelanta un poco a lo señalado.
Zadiprion ojedae presenta los adultos de la última semana de agosto hasta mediados de octubre, con
la presencia de las larvas desde finales de septiembre hasta mayo. El periodo larval es muy largo debido
a que esta especie pasa el invierno en estado de larva durante los primeros dos estadios, bajando su
metabolismo, alimentándose en las horas más calientes del día y agrupándose entre la base de las
acículas, soportando las temperaturas inferiores a 0°C presentes en la zona. Se reactiva y consume
mayor cantidad de follaje conforme aumenta la temperatura, para ocasionar los mayores daños en
mayo. La presencia de capullos se observa desde mediados de junio hasta octubre del mismo año
(Sánchez et al., 2012).
59
Figura 32. Patrón
de emergencia
de moscas sierra
Zadiprion falsus de
El Pachón, Pueblo
Nuevo, Durango, Ciclo
2012.
La especie Neodiprion autumnalis es univoltina. Su ciclo inicia con la emergencia de los adultos al final del año
(octubre a diciembre, Figura 33). Las hembras ovipositan en el interior de las acículas en esas fechas; sin embargo,
debido a que pasa el invierno en este estado, los huevecillos no eclosionan hasta la tercera semana de abril, una
vez que ya pasaron las temperaturas frías. Las larvas se alimentan del follaje del año anterior y en caso de
60
Figura 33. Patrón
de emergencia
de Neodiprion
autumnalis
en Guachochi,
Chihuahua. Ciclo
2013.
acabarse esta fuente de alimento, se mudan a otro árbol para completar su desarrollo; que ocurre en la tercera
semana de julio con el máximo daño en mayo. Las larvas bajan del pino dañado y se entierran en el suelo donde
construyen su capullo, donde permanecen en estado de prepupa hasta septiembre cuando se transforma en
pupa y después de un mes se observa la emergencia de los adultos (Sánchez et al., 2012).
61
Los adultos de Neodiprion omosus están presentes de mediados de agosto a principios de octubre; sin
embargo, en altitudes de 2,600 msnm como en el caso de la Sierra Fría, en Aguascalientes se pueden observar
desde mediados de junio, con la presencia de larvas de julio a octubre y en zonas altas, las larvas se presentan
en forma más tardía, ubicándose de septiembre a enero del año siguiente de la emergencia de los adultos. Al
final de su etapa larval construyen un cocón en el suelo y pueden permanecer como prepupa de enero a agosto
con la transformación a pupa de julio a septiembre (Cibrián et al., 1995; Sánchez y González, 2006).
Poco se ha estudiado de N. bicolor; sin embargo, se conoce que los adultos aparecen en noviembre y
ovipositan en las acículas, no presentan diapausa, ya que las larvas emergen de enero a marzo y se alimentan
del follaje hasta junio para pupar en el suelo y presentar la emergencia de los nuevos adultos en noviembre
(Cibrián et al., 1995). En Sierra de Álvarez San Luis Potosí se observaron cocones en el suelo y pocas larvas
maduras en enero, se detectó la emergencia de los adultos del 15 de febrero al 31 de mayo. La discrepancia
se observa sobre todo en la época de formación de los cocones. Lo anterior indica que es necesario realizar
estudios de biología de esta especie, para entender cómo cambia su fenología en diferentes ambientes.
La emergencia de los adultos de Monoctenus sanchezi se da desde finales de mayo hasta finales de julio
(Figura 34). Las larvas se observan de finales de julio hasta noviembre. Este periodo larval tan prolongado
puede deberse a la presencia de adultos en septiembre, con la probable emergencia de los adultos en dos
épocas. La presencia de los capullos en el suelo se observa de mediados de noviembre a los primeros días
de diciembre, y permanecen en prepupa dentro del cocón hasta principios de junio, cuando se presentan la
pupación y la emergencia de adultos (Smith et al., 2010).
62
Figura 34. Patrón de emergencia de Monoctenus sanchezi en La Barranca, Armadillo de los Infante, San Luis Potosí. Ciclo 2012.
63
Evaluación de daños
La mayoría de las especies de moscas sierra son de hábitos fitófagos con excepción de los Orussidae que
son depredadores o parasitoides de insectos barrenadores, especialmente coleópteros (Smith, 1993). Las
larvas de moscas sierra se alimentan de una variedad de plantas, de las 1,000 especies determinadas para
Norteamérica (Smith, 1979), el 68% se alimentan sobre árboles, 13% en arbustos y el 19% en hierbas.
Aunque existe una preferencia por plantas leñosas, hay una especialización a nivel familia, de tal manera
que las familias Argidae, Cimbicidae y Pergidae se alimentan de plantas leñosas, la mayoría de la familia
Xyelidae y Pampilidae se alimentan de coníferas, mientras que los Diprionidae lo hacen exclusivamente de
coníferas; los géneros de plantas atacados son: Rosa (13 especies de moscas sierra), Rubus (12), Alnus
(18), Amelanchier (13), Picea (14), y Pinus (72) (Haack y Mattson, 1993).
De acuerdo con el tipo de daño que ocasionan, las moscas sierra se pueden clasificar en barrenadores de
brotes y frutos, agalladores de ramas, de brotes y hojas, masticadores de flores estaminadas de coníferas,
masticadores que se alimentan externamente de hojas o acículas, enrolladores de hojas y minadores de
hojas y peciolos de hojas, aunque la mayoría de las moscas sierra presentes en Norteamérica se alimentan
externamente de hojas o acículas. En la región de los grandes lagos, E.U.A., se reportaron 52 especies de
moscas sierra que alcanzaron el estatus de plaga, las familias involucradas fueron: Xyelidae (1 especie),
Argidae (1), Cimbicidae (1), Pampilidae (3), Diprionidae (17) y Thenthredinidae (29), de las cuales el
96% fueron masticadores de hojas y acículas o minadores de hojas o peciolos. Considerándose a la familia
64
Diprionidae como la más importante con el estatus de plaga (Haack y Mattson, 1993). Las especies de esta
familia ocasionan defoliaciones en Pinaceae (Pinus, Picea y Abies) y Cupresaseae (Juniperus y Cupressus)
(Smith, 1988).
El daño que ocasiona la mosca sierra de la familia Diprionidae, es la defoliación de los hospederos. En el
caso de los pinos, las larvas consumen las acículas de la punta hacia la base, sin dañar la yema, por lo que
al desaparecer la larva, el árbol se puede recuperar (Figura 35). Aunque cabe mencionar que el efecto de la
65
defoliación se incrementará o disminuirá, dependiendo de la especie de árbol, de la edad, condiciones del
sitio, condiciones ambientales antes y después del ataque, así como del ataque de insectos y enfermedades
secundarias (Mattson y Addy, 1975).
Dependiendo del tamaño de la planta afectada y la intensidad de la defoliación, se puede provocar una
reducción del crecimiento, tanto en el diámetro, como en altura y en la raíz de los árboles atacados
(Méndez y Cibrián 1985; Sánchez-Martínez y Wagner, 1994 y 1999). Las defoliaciones reducen la
capacidad fotosintética del árbol atacado y debido a que el follaje constituye el almacén de nutrientes
en las coníferas (Bryant et al., 1983) se ocasiona una reducción en el crecimiento radial. Dependiendo
del grado de defoliación y de la especie de mosca sierra involucrada, se pueden llegar a ocasionar
reducciones del 9, 21, y 32% en Pinus sylvestris L. defoliado por Neodiprion sertifer Geoff en daño
ligero, moderado y severo respectivamente, incrementándose a 37, 86 y 94% cuando la mosca
sierra es Diprion pini L. en los citados niveles de daño (Lyyticainen y Tomppo, 2002). En renuevo de
Pinus ponderosa Douglas ex C. Lawson, las reducciones en el diámetro son del 35 a 45% cuando es
defoliado totalmente por Neodiprion gilletei (Rohwer) (Sánchez-Martínez y Wagner, 1999).
En defoliaciones ligeras menores al 20% se presenta poco efecto en el árbol, pero defoliaciones de
moderadas a severas reducen el crecimiento del árbol, de tal manera que después de dos años de
66
defoliación de este tipo se reduce el crecimiento radial en 70% presentándose además la muerte de raíces
(Coulson, 1990). Si la defoliación es severa y continua, se puede ocasionar la muerte del arbolado, sobre
todo en etapa de renuevo tanto en árboles individuales como en rodales enteros (Álvarez y Márquez, 2003
citados por Álvarez-Zagoya y Díaz- Escobedo, 2007) (Figura 36).
Para la evaluación individual de la defoliación, Álvarez-Zagoya y Díaz- Escobedo (2007), proponen una
escala pictórica de la transparencia de la defoliación de la copa siguiendo las categorías consideradas por
Díaz (2006), donde 1= es defoliación escasa (0 a 25%), 2= representa una defoliación ligera (26-50%),
3= defoliación moderada (51-75%) y 4= defoliación severa (76- 100%).
Esta escala es una forma esquemática de representar el daño, acumulando los diferentes puntos de ataque
dentro de la copa. Sin embargo, es necesario aclarar que el daño se repite en el mismo árbol y en un mismo
árbol se puede encontrar una rama con defoliación severa del año anterior y pequeñas áreas del actual
ataque, por lo cual es necesario en la evaluación del ataque diferenciar, los árboles muertos (resultado del
ataque sucesivo de al menos dos ciclos anteriores), árboles con ataques el ciclo anterior y su severidad (aquí
se puede utilizar la escala propuesta por Álvarez-Zagoya y Díaz-Escobedo (2007)) y evaluar el ataque
actual con la citada escala. A continuación se presentan diferentes fotografías de que representan los
diferentes grados de daño (Figura 37).
67
a b c
d e f
Figura 36. a) Zadiprion falsus en P. douglasiana en Sierra del Tigre, Cd. Guzmán, Jalisco; b) Monoctenus sanchezi en J. flaccida en Sierra
de Álvarez, Armadillo de los Infante, SLP; c) Acercamiento de ramas para mostrar los daños de Zadiprion falsus; d) Vista panorámica
de árboles individuales afectados por Z. falsus. Fotos de Zadiprion falsus: Francisco Bonilla, CONAFOR-Jalisco; e) Daño ocasionado por
Monoctenus sanchezi en ramas de los árboles de J. flaccida; f) Acercamiento para observar el daño ocasionado por M. sanchezi en J.
flaccida. Fotos: Ernesto González Gaona, CEPAB.
68
Figura 37. Grados de defoliación en
a b pinos por moscas sierra del género
Zadiprion a) Escasa o incipiente, b)
Ligera, c) Moderada y d) Severa, de
acuerdo con Díaz, 2006. En las primeras
intensidades se marca con círculos las
ramas pequeñas con afectación.
c d
69
Preferencia de hospederos
Los ataques de las moscas sierra se observan en forma diferencial. Unas especies atacan preferentemente
renuevos o plantas de 2 a 3 m en plantaciones comerciales como es el caso de Neodiprion sp. circa omosus,
mientras que otros se especializan en arbolado adulto como Zadiprion spp. En cada región se observa que existe
un ataque preferentemente sobre uno o dos hospederos regionales y solo en raras ocasiones afecta otros. En
la Sierra del Tigre en Jalisco, el hospedero preferencial de Z. falsus es P. douglasiana y ocasionalmente daña P.
devoniana y raramente afecta o no afecta a P. greggii (Bonilla-Torres, F. comunicación personal) (Figura 38).
Control químico
Aunque la aplicación de plaguicidas de síntesis química en los bosques naturales no es correcta por los
efectos colaterales sobre especies no objeto de control, por los riesgos de contaminación del ambiente y las
intoxicaciones de animales silvestres y a las personas. Bajo ciertas condiciones preferentemente en ataques
sobre árboles de alto valor estético o en parques y jardines donde no se permite la afectación por dañar las
áreas recreativas se pueden emplear insecticidas.
Para el caso de Neodiprion sertifer (Geoff) se señalan los insecticidas convencionales Acephate, Bifentrina,
Carbarilo, Clorpyrifos, Cyflutrin, Deltametrina, Imidacloprid, Lambda Cyalotrina, Malatión y Permetrina,
70
Figura 38. Aspectos de la defoliación
diferencial de Zadiprion falsus en la
Sierra del Tigre, Cd. Guzmán, Jalisco.
Fotos: Francisco Bonilla, CONAFOR-
Jalisco.
aunque se prefiere el empleo de plaguicidas bioracionales como Azadiractina, aceites hortícolas, jabón
insecticida, Piretrinas y Spinosad (IPM-Midwest Landscapes, sf).
En la zona de Guachochi, Chihuahua, durante 2013 y 2014 se evaluaron productos de origen biológico y,
extractos de plantas contra N. autumnalis, de los cuales Spinosad y la Piretrina ocasionaron mortalidades
superiores al 95%, mientras que la Azadiractina y el extracto de semillas de jícama ocasionan mortalidades
alrededor del 70% y los extractos de higuerilla Ricinus comunis L. solo ocasionaron el 30%.
71
Control biológico
Es cuando las personas manipulan a los agentes de control natural, ya sea mediante la incorporación de un
factor de mortalidad externo, incremento o preservación de las condiciones que favorecen a los factores de
mortalidad endémicos, todo esto con la finalidad de reducir o mantener las poblaciones de la mosca sierra en
niveles endémicos. Por lo anterior el primer paso en el establecimiento de este tipo de estrategias es conocer
los factores de mortalidad que inciden sobre la población objeto de control bajo las condiciones endémicas
y después tratar de identificar los factores ausentes en las condiciones epidémicas y las condiciones que
ocasionaron su ausencia para establecer medidas de remediación.
Las poblaciones de moscas sierra son afectadas por diversos agentes de control natural, como aves, bacterias,
insectos depredadores, hongos y nematodos entomopatógenos, parasitoides, protozoarios, ranas, roedores y virus.
En Suiza los parasitoides ocasionan del 19 al 34% de mortalidad en huevecillos y entre el 8 y 30% de mortalidad
en larvas de N. sertifer y se considera que junto con la depredación son los factores de mortalidad más comunes
(Olofsson, 1987); sin embargo, los que se han utilizado con fines de control biológico para reducir brotes epidémicos
de moscas sierra son: parasitoides, bacterias entomopatógenas y virus de poliedrosis nuclear. A continuación se
mencionan algunos de los grupos de entompatógenos comunes en las poblaciones de moscas sierra.
72
Hongos entomopatógenos
Se han reportado hongos entomopatógenos afectando poblaciones de moscas sierra (Figura 39), tales
como los reportes de Entomophthora thentredinis (Klein y Coppel, 1973) afectando a Diprion similis
Hartig en Wisconsin, E.U. y en Polonia donde ocasionó el 86% de mortalidad. Otros hongos patogénicos
reportados para esta mosca sierra fueron: Aspergillius parasiticus Speare (1912), B. bassiana,
Cephalosporium lecanii Zimm 1898, Fusarium sp., Paecilomyces farinosus (Holmsk) A. H. S. Br. & G. Sm.,
1957, Scopulariopsis brevicaulis Bainier y Trichothecium roseum (Pers.) Link (1809) (Swiezynska and
Gornas, 1976).
En Belice se detectó a Aspergillus sp., Scopulariosis sp., Penicillium sp., B. bassiana, Fusarium sp., y
Cladosporium sp., sobre Neodiprion excitans Rohwer (Wilkinson y Drooz, 1979). En Alaska Entomophthora
sphaerosperma (Fres.) es uno de los agentes bióticos de control más importantes de Neodiprion taedae
tsugae Ross (Hard, 1976).
73
Figura 39. Aspecto de infecciones
a b
causadas por hongos sobre
diferentes estados de moscas
sierra a) huevecillos de Zadiprion,
hongo no determinado b) larva de
Monoctenus sanchezi y c) pupa
de M. sanchezi afectadas por
Beauveria bassiana d) prepupa de
Zadiprion falsus afectada por B.
bassiana y e) hongo no identificado
sobre una avispita parasitoide.
Fotos: Ernesto González Gaona,
c d
CEPAB.
74
Cuadro 1. Prueba de productos de control biológico contra Zadiprion falsus en “El Pachón” Pueblo Nuevo,
Durango. Ciclo 2012.
Agua *2 2 2 2 2 10
Bacillus thuringienisis 2 5 5 0 5 17
*Criterio de evaluación de la Mortalidad 0= no mortalidad, 2= 1 a 5 larvas muertas, considerado como incidental o por manejo de
larvas, 5= de >5 a <10 larvas muertas, mortalidad ligera, si efecto de tratamiento pero ligero, 20= mitad de la población muerta o con
mortalidad muy aparente.
75
Bacterias
La bacteria Bacillus thuringiensis se ha aislado de muestras del suelo, de la superficie de plantas, de insectos
muertos y de granos almacenados. Los aislamientos muestran un amplio rango de especificidad contra
diversos ordenes de insectos, incluyendo Lepidoptera, Diptera, Coleoptera, Hymenoptera, Homoptera,
Phithiraptera, Mallophaga, Acari y otros invertebrados como nematelmitos y platelmitos (Feiltelson, 1993
citado por García-Robles et al., 2001).
En los bosques se emplean por lo general las preparaciones de B. thuringiensis contra plagas de
Lepidopteros y no contra de Hymenopteros. En este sentido existe información en Austria y Rusia
donde no se obtuvo control de Neodpiorion sertifer (Geoffroy) (Pelletieri et al., 1997; Gulii, 1972
y Donaubauer and Schmutzenofer, 1973 citados por Fuxa et al., 1998). Aunque en Virginia, (E.U.)
se menciona que brotes de Neodipiron lecontei (Fitch) pueden ser controlados con aspersiones B.
thuringiensis (Day, 1996). Mientras que en Polonia se está investigando la actividad de aislamientos de
B. thuringiensis contra Diprion similis (Hartig), D. pini y Macrodiprion nemoralis Enslin, 1917 encontrando
cepas prometedoras que ocasionan hasta 90% de mortalidad en larvas de D. pini después de 11 días
(Sierpinska, 2005).
Se reporta que las cepas PS140E2, PS86Q3 y PS211B2 tienen actividad contra Hymenopteros como la
hormiga Monomorium pharaonis L. Al evaluarlas contra la mosca sierra común de los pinos (D. pini) y contra
la mosca sierra que forma telarañas en Picea, (Cephalcia abietis L.), García-Robles et al. (2001) encontraron
76
que solo la cepa PS86Q3 mostró ser tóxica a D. pini ocasionando 35% de mortalidad de larvas al aplicar 5
µg de proteína cristal solubilizada en agujas de pino, aunque la mortalidad se incrementó al 71% al utilizar la
proteína de 75 kDa. La cepa PS86Q3 tiene un cristal bipiramidal compuesto de cinco proteínas de 155, 135,
116, 97 y 58 KDa, de las cuales la proteína de 155 kDa provee la toxina Cry5B por la secuencia terminal N,
mientras que las otras son Cry5A, aunque estas últimas sean fragmentos proteolíticos de la misma proteína
ya que mediante PCR se observó que esta cepa solo contiene genes Cry5Ac y Cry5Ba. Además se considera
que la Cry5A es específica contra hymenopteros y utiliza los mismos pasos en el mecanismo de acción que
las toxinas Cry1 (García-Robles et al., 2001).
Otras bacterias que se han evaluado contra moscas sierra son Enterobacter cloacae Jordan, 1890/
Hormaeche, 1960 y Streptococcus sp., que bajo condiciones de laboratorio ocasionaron el 50- 60% de
mortalidad en D. similis (Glowacka-Pilot, 1983).
Virus
Los virus representan a los microorganismos más especializados y se definen como entidades
submicroscopicas, intracelulares y patogénicas, constituidos básicamente por la presencia de un ácido
nucleico (DNA o RNA de cadena doble o sencilla) que contiene la información genética del virus y una
cápsidae o cubierta proteínica, la forma de esta última sirve para identificar al grupo que pertenece. (Ibarra
y Del Rincón, 1998).
77
Los Virus de Poliedrosis Nuclear causan enfermedades específicas y virulentas llegando a controlar a las moscas
sierra por varios años. Las larvas recién muertas son blandas y negras y se encuentran colgando boca abajo en
el follaje (Dixon, 2004) (Figura 40). Las larvas sanas se infectan al comer el follaje cubierto de virus. La lluvia
disemina la enfermedad dentro del árbol, mientras que los carroñeros, pájaros y parasitoides la dispersan entre
localidades. La mortalidad se presenta a los cuatro días después de la ingestión pero la mayor mortalidad ocurre
a los diez días. Larvas con infecciones ligeras o infectadas al final de su desarrollo pueden pupar y el adulto puede
trasmitir el virus a través de sus huevecillos, lo cual ocasiona mortalidad en la siguiente generación. Los primeros
78
estadios son más susceptibles que los últimos. Los virus son muy específicos para cada especie y no pueden ser
reproducidos in vitro por lo cual se requiere el aumento del inoculo en campo (Wilson, 1976; Thuston, 2000).
En Rusia y Siberia se aisló al virus Birdiavirus diprionis de Diprion similis (Gulli, 1971 citado por Fuxa et al.,
1998). Un virus aislado de Neodiprion lecontei (Fitch) denominado como lecontvirus en E.U. y Canadá
ocasionó mortalidades superiores al 90% después de 15 días de su aplicación en forma aérea (Johnson et
al., 1978; De Groot et al., 1979; Podgwaite et al., 1986; Cunningham et al., 1987).
En Canadá se trataron 15,000 ha con un virus de poliedrosis nuclear aislado de Neodiprion abietis en 1997
para proteger abeto de navidad Abies balsamea (L.) Mill. contra el ataque de Neodiprion abietis Harris.
Este producto es considerado como seguro eficaz y económico para el control de brotes epidémicos de N.
abietis (Moreau et al., 2005; Lucarotti et al., 2007). Existen otros productos para el control de moscas
sierra que contienen virus contra N. sertifer (Geoffroy) (Zarin and Augstkalnin, 1976; Glowacka et al.,
1987; Kulikouskii, 1984 citados por Fuxa et al., 1998; Podgwaite et al., 1984). Este tipo de productos, son
muy específicos lo cual los hace ideales para su empleo en campo ya sea por vía terrestre o aérea, ya que
no se disturba el ambiente al no tener efecto contra otros organismos no objeto de control. Sin embargo,
esta misma especificidad también es causa de su pobre desarrollo en plagas de poca distribución o plagas
regionales.
La mayoría de los insectos depredadores de moscas sierra se ubican dentro de los órdenes Diptera,
Hymenoptera, Heteroptera, y Coleoptera (Olofsson, 1987; Lindstedt et al., 2006), aunque también se
reporta la depredación por pequeños mamíferos como topos, musarañas, mapaches, roedores, (Buckner
y Turnock, 1965; Hanski y Parviainen, 1985; Herz y Heitland, 2003; Day y Salom, 2009), aves, ranas y
araneos (Figura 41); aunque estos más bien se consideran enemigos naturales y no agentes de control
biológico manipulados por las personas para reducir las moscas sierra. Una excepción es la introducción
de las hormigas Formica lugubris Zetterstedt y F. obscura Forel a Quebec con la finalidad de controlar a
Neodipiron swainei Middleton (Finnegan, 1975; Willamson, 1973).
Parasitoides
Aunque existen parasitoides de huevecillos, larvas y pupas. En México el estadio más afectado es el de
larva, debido a que son muy vulnerables por sus hábitos de alimentarse externamente sobre las agujas
de los pinos, aunque la emergencia de los parasitoides se observa en el estado de pupa. La mayoría de
los parasitoides pertenecen a los Dipteros (familia: Tachinidae) e Hymenopteros (familias: Ichneumonidae,
Braconidae, Perilampidae, Pteromalidae y Eulophidae). Otras familias de hymenopteros asociados como
parasitoides de moscas sierra son: Aulacidae, Ibalidae, Stephanidae, Chrysididae, Ropronidae, Orussidae y
Trigonalyidae (Wagner y Raffa, 1993).
80
Figura 41. Ejemplos de
a b depredadores de moscas
sierra. a) rastros de
depredación sobre pupas
de Zadiprion sp. en Moris
Chihuahua, b) Chinche
Pentatomidae depredando
sobre larvas de Monoctenus
sanchezi, c) ácaro depredador
atacando larvas de Neodiprion
omosus en San Juan Nuevo
Parangaricutiro, Michoacán, d)
chinche del género Pselliopus
en J. sp. afectado por M.
sanchezi. Fotos a), b) y d):
c d Ernesto González Gaona,
CEPAB. Foto c): Víctor Manuel
Coria Avalos, CEURAPAN.
81
En condiciones de brotes epidémicos se observan gran cantidad de especies de parasitoides pero con niveles
de parasitismo bajos, mientras que en condiciones endémicas los que regulan los incrementos son solo una
o dos especies de parasitoides con altos niveles de parasitismo (Hertz y Heitland, 2003).
Es muy importante conocer la fauna de parasitoides presentes en las zonas de ataque endémico y utilizar
las especies nativas, ya que si se introducen especies de otras regiones es muy probable que no funcionen
ya sea por inadaptación a las condiciones de la región o porque el hospedero no sea adecuado para la
ovoposición como ocurrió con las introducciones de Trichograma minutum Rlg. parasitoide de huevecillos
y Dahlbominus fucipennis Zett. parasitoide de prepupas importados de Canadá; en donde no se obtuvieron
resultados satisfactorios (Mayo, 1983).
Identificación de parasitoides
De los cocones pueden emerger adultos de moscas sierra, parasitoides o no emerger nada, esto debido a que la
prepupa se murió por desecación o por un entomopatógeno. Cuando se muestrea el piso del suelo de los árboles
muy defoliados podemos encontrar puparios de ataques de varios años con o sin agujeros de emergencia.
Se ha observado que los diferentes parasitoides presentan un modo característico de emerger. Las moscas
sierra al emerger empujan un extremo del pupario ocasionando que se rompa el integumento como un
agujero circular de mismo grosor del pupario quedando todo un extremo sin cubierta, y el interior queda
vacío (Figura 42).
82
a b
Figura 42. Emergencia de mosca sierra a) apariencia externa de un pupario del cual emergió un adulto de mosca sierra y b) disección de
un pupario de Zadiprion falsus donde se observa la pupa en su interior. Foto a): Ernesto González Gaona, CEPAB. Foto b): Francisco Bonilla
Torres, CONAFOR- Jalisco.
83
Figura 43. Emergencia
a b de moscas Tachinidae
de puparios de mosca
sierra, a) vista lateral,
b) vista superior,
c) disección de un
pupario y d) adulto
de mosca Tachinidae.
Fotos: Ernesto
González Gaona,
CEPAB.
c d
84
Figura 44. Apariencia de cocones después
a b de la emergencia de parasitoides, a)
prepupa de Zadiprion falsus atacada por
una larva de parasitoide, b) disección de
un cocón mostrando la pupa de una avispa
parasitoide, c) emergencia de una avispa
parasitoide de un cocón, d) agujero de
emergencia de una avispa parasitoide,
e) pupario mostrando dos agujeros de
emergencia indicativo de la presencia
c d de un hiperparasitoide, f) disección
de un cocón mostrando el agujero de
emergencia desde la larva de la mosca
sierra. Foto a): Francisco Bonilla Torres,
CONAFOR-Jalisco. Fotos b), c), d), e), y f):
Ernesto González Gaona, CEPAB.
e f
85
La emergencia por avispas parasitas. Se observa un agujero de forma circular en un extremo del cocón (Figura
44) debido a que la avispa tiene un aparato bucal masticador y con sus mandíbulas realiza una perforación
en la pared de la pupa, en ocasiones se observan perforaciones circulares en la porción media de la pupa.
Esto puede ser debido a la emergencia de hiperparasitoides. En el interior se observa una cápsula de color
blanquecino de apariencia algodonosa.
Ichneumonidae
Los Ichneumonidae es la familia de avispas parasíticas con mayor número de especies detectadas en los
bosques templados y tropicales. En México se reportan alrededor de 1,000 especies, todas son parasitoides
de insectos holometábolos de los órdenes Coleoptera, Diptera, Hymenoptera, Lepidoptera Neuroptera y
Tichoptera, entre otros. La principal característica para distinguir a los adultos de esta familia es la celda
discosubmarginal del ala anterior formada por la fusión de las celdas primera discoidal y submarginal, además
de la venación del ala anterior donde la radiomediela (rs-m) se origina de la radiela (Rs) después de que se
divide cerca de la Sc + R (Kasparyan y Ruiz, 2005).
Las subfamilias que atacan moscas sierra son: Rhyssinae, Tryponinae, Adelognathinae, Cryptynae,
Ctenopelmatinae y Campopleginae. Los cryptinos ovipositan a través de la pared del cocón o del tejido
vegetal, la larva, prepupa o pupa hospedera es picada, lo cual ocasiona que se paralice y el huevecillo es
colocado externamente (Kasparyan y Ruiz, 2005).
De los Cryptynae, los miembros de la tribu Hemigasterini son comunes en bosques del norte y boreales,
algunos géneros que son parasitoides de moscas sierra son: Aptesis, Cubocephalus, Endasys, Pleolophus
87
y Oresbius. Aunque de la región Neotropical y de México solo se conocen los géneros Oxytaenia,
Platymystax y Polytribax. Mientras que de la tribu Cryptyni los parasitoides más conocidos de estas plagas
son: Agrothereutes abbreviator Fabricius, A. lophyri Norton, y Caenocryptus oregonensis Cushman.
De la tribu Phygadeuontini, los géneros reportados para moscas sierra son: Endasys y Aptesis (Kasparyan
y Ruiz, 2005). En Michoacán se reportó que Endasys subclavatus (Say) ocasionó un 10% de mortalidad de
prepupas de Zadiprion falsus en la meseta Tarasca Michoacán (Cisneros, 1970).
Endasys subclavatus (Say 1835), se le ha detectado asociados a Gilpinia hercyniae (Hartig 1839),
Neodiprion banksianae Rohwer 1955, Pristiphora sp y Zadiprion sp (Sick kiYu, 2012)
De los Tryponinae las tribus que tienen representantes de parasitoides de mocas sierra son Tryponini y
Exenterini. En el centro norte de México se detectaron 3 especies del género Exenterus detectadas en
Chihuahua, Jalisco y San Luis Potosí (Figura 46).
Exenterus Hartig 1837. Este parasitoide presenta una distribución muy amplia ubicándosele en el
este y oeste de la zona Paleártica, Europa, zonas Neartica y Oriental. Se le ha asociado con las moscas
sierra: Cephalica abietis (Linnaeus1758), Croesus spp., Diprion spp., Gilpinia spp., Microdiprion
pallipes (Fallen 1808), Monoctenus spp, Monophadrioides geniculatus (Hartig 1837), Nematus spp.,
Neodiprion spp., Pontaria proxima (Lepeltier 1823), Pristiphora spp. y Zadiprion towsendi (Cockerelli
1898) (Sick kiYu, 2012).
88
Figura 46. Parasitoides del género
a b Exenterus a) detectado en
Jalisco sobre Zadiprion falsus y
b) detectado en San Luis Potosí
atacando a Monoctenus sanchezi.
Fotos: Adriana Huerta Ramírez,
UAZ.
De los Campopleginae, la tribu Campoplegini presenta el género Olesicampe que es considerado como
el parasitoide más importante de las moscas sierra en el centro norte de México, detectándosele en
Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Guerrero, Jalisco, Morelia y San Luis Potosí (Figura 47). La
fluctuación poblacional de los diferentes parasitoides en Durango se muestra en la figura 48, no se
observa la presencia de tachinidos debido a que la toma de muestras se realizó después de la emergencia
de estos parasitoides.
89
Figura 47. Parasitoides de mosca
a b sierra a) Olesicampe sp y b)
parasitoide no identificado de
la tribu Phygaduontini. Fotos:
Adriana Huerta Ramírez, UAZ.
90
Olesicampe Forster 1869, se le asocia con los géneros de moscas sierra: Acantholyda, Aglaostigma, Allantus,
Calirpa, Cephalcia, Cimbex, Croesus, Diprion, Dolerus, Gilpinia, Heterarthrus, Hoplocampa, Macrodiprion,
Microdiprion, Nematus, Neodiprion, Neurotoma, Pachyprotasis, Pampilius, Pikonema, Platycampus,
Pristiphora, Pseudoclavellaria, Siobla, Strongylogaster, Tenthredo, Trichiocampus, Trichiosoma, y Zaraea
(Sick kiYu, 2012).
Perilamidae
Esta familia se caracteriza por su cuerpo corto y jorobado, con el abdomen triangular en vista dorsal y lateral,
de color azul-verde metálico aunque existen especies negras. El tórax presenta numerosas punciones. El
abdomen está cubierto por los dos primeros tergitos (Grisell y Schauff, 1990).
91
Figura 49. Fluctuación
poblacional de
Monoctenus sanchezi y
de sus parasitoides en La
Barranca, Armadillo de los
Infante, San Luis Potosí.
Ciclo 2012.
De acuerdo con las claves proporcionadas por Darling (1997) el género detectado asociado con las
moscas sierra en el centro norte de México es Perilampus Latreille (Figura 50). El cuerpo es azul-verde
metálico con el tórax arqueado como una joroba con numerosas punciones. Pronoto sin proyecciones.
El metasoma es triangular sésil o con un peciolo corto y en caso de que este peciolo sea más largo
que ancho, entonces presenta una ruga en posición dorsal, los dos primeros tergitos cubren el resto
92
Figura 50. Vista lateral de Perilampus sp. probable hiperparasitoide de las moscas sierra del Centro Norte de México. Fotos:
Ernesto González Gaona, CEPAB.
del abdomen, razón por la cual se ve liso y brillante. La cabeza presenta “sulcus malar” (proyección
endurecida como una quilla en vista lateral entre la zona inferior del ojo y las partes bucales) o en su
ausencia la región malar presenta una costa obliqua. Mandíbulas asimétricas, la derecha con tres dientes
y la izquierda con dos. Perpectus ancho y triangular casi tan ancho como el pronoto adyacente al cual
está fusionado. Las alas con venación reducida, presentan una vena marginal no más de tres veces la
longitud de la vena estigmal (Darling, 1997).
93
Tachinidae
Los Tachinidae son una de las familias con más especies dentro de Diptera con casi 10,000 especies descritas a nivel
mundial. Tienen hábitos endoparasíticos en insectos y otros artrópodos, cerca de 1,000 especies se han empleado
en programas de control biológico de plagas de cultivos y bosques. La mayoría emerge del estado pupal de su
hospedero y ninguno ataca pupas o huevecillos. Los tachinidos necesitan depositar los huevecillos externamente en
el hospedero o cerca de ellos y las larvas pequeñas necesitan entrar al cuerpo del hospedero. Son conocidos como
Koinobiontes que hacen que el hospedero continúe su desarrollo mientras ellos se desarrollan en su interior, muchas
especies son polífagas y se han criado de docenas de hospederos en múltiples familias (Stireman et al., 2006).
Méndez (1983) cita que los ichneumonidos Lamachus sp. y Styloryptus sp. y el tachinido es Spathimeigenia
mexicana llegan a ocasionar un 20.5% de parasitismo sobre Zadiprion falsus en Michoacán. Los tachinidos
son los primeros en emerger después emergen las moscas sierra siguen los ichneumonidos y al final las
moscas bombiliidae. En el Centro Norte de México se ha detectado dos géneros Winthemia y Chetogena
(Figura 51), al parecer son parasitoides generalistas que ponen los huevecillos sobre el follaje de donde las
larvas de moscas sierra los consumen.
Bombyllidae
Son moscas de tamaño pequeño a grande con tonos variados y brillantes colores, las alas presentan patrones
de color, vena transversa m-cu casi siempre ausente. Probosis a menudo muy larga y ojos sin pelos. Las
94
Figura 51. Moscas de
a b la familia Tachinidae
parasitoides de moscas
sierra de los géneros
a) Winthemia y b)
Chetogena. Fotos: Adriana
Huerta Ramírez, UAZ.
antenas de uno a cuatro flagelomeros, el primero agrandado el resto formando un estilo. El cuerpo cubierto
con pelos delicados y escamas o ambos, el tórax no presenta pelos fuertes o desarrollados, aplanado o
jorobado. Las patas delgadas sin pelos excepto en el ápice de las tibias. Abdomen corto y ancho, alargado
o cilíndrico algunas veces cubiertos densamente de pelos o escamas (Hall, 1987).
Se ubican en una gran variedad de hábitats y ecosistemas desde 10 km del Océano Ártico en Canadá,
atravesando todas las altitudes hasta el sur en la Tierra de Fuego. Se les encuentra desde los 3,500 msnm
en los montes Himalayas a los 200 m bajo el nivel del mar en las orillas del mar muerto. Se le encuentra en
todos los continentes con excepción del Antártico y en muchas islas oceánicas (Kits et al., 2008).
95
Los adultos son voladores ágiles que se alimentan de polen para desarrollar sus ovarios, por lo cual son
considerados como los mayores polinizadores de plantas en regiones desérticas. Todas las especies tienen
hábitos parasíticos alimentándose de larvas, pupas o ambos de una variedad de especies de lepidópteros,
himenópteros, coleópteros, dípteros, neurópteros y también sobre huevecillos de chapulines (Hall, 1987).
La familia Bombyliidae es representada a nivel mundial por alrededor de 4,500 especies de los cuales el 65%
se encuentra en México y E.U., el 20% en Centroamérica y 15% en la zona del Caribe. En México existen
diez subfamilias con 46 géneros y 390 especies descritas (Evenhuis y Greathead, 1999).
De acuerdo con las claves de Bombyllidae proporcionadas por Hall (1987) el género que está afectando a
las moscas sierra presentes en el centro norte de México es Hemipenthes. Las moscas de este género son
de 5 a 14 mm con la cara redonda, antenas con flagelómeros subcónicos con la base estrechándose en
un estilo apical. Las alas presentan la base con pigmentación pudiendo ser débil pero no completamente
hialina. Tibia anterior lisa, sin pelos con un surco individual de pelos negros en la superficie posterior ventral.
Pertenecen a la tribu Villini o subfamilia Anthracinae con 85 especies distribuidas principalmente en la región
Paleartica, Neartica y Neotropical con especies parasitoides o hiperparasitoides de hymenoptera y otros
dípteros (Avalos-Hernández, 2009).
La especie detectada en el centro norte de México fue Hemipenthes jaennickeana (Osten Saken) (Figura
52). La descripción de la especie es dada por Avalos-Hernández, 2009, es muy similar a Hemipenthes sinuosa
(Wiedemann) y Hemipenthes blanchardiana (Jaennicke) pero se pueden diferenciar de la primera por la presencia
96
Figura 52. Adulto de mosca Hemipenthes
jaennickeana parasitoide de moscas
sierra en el centro norte de México.
Fotos: Ernesto González Gaona, CEPAB.
de la vena transversa entre R4 y R2+3 y de la segunda por la pigmentación de la celda r5 que está pigmentada solo
la mitad. H. jaennickeana se encuentra ampliamente distribuida en E.U. (Alabama, Arkansas, Arizona, California,
Colorado, Florida, Idaho, Illinois, Kansas, Massachusetts, Michigan, Montana, Nebraska, Nevada, Nueva Jersey,
Nuevo México, Nueva York, Ohio, Oregon, Texas, Utah y Wyoming) y México (Aguascalientes, Chiapas,
Coahuila, Durango, Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, México, Morelos, Nuevo León, Oaxaca, Puebla y Sonora).
Con las detecciones de este estudio se pueden agregar los estados de Chihuahua, Jalisco y San Luis Potosí.
97
Feromonas
Los insectos se comunican mediante sonidos y olores químicos. Pueden ser las sustancias volátiles que
despide el hospedero llamadas “allomonas”, mientras que los semioquímicos que despiden los insectos
para mandar mensajes a otros de la misma especie son denominados como feromonas; dentro de
estas existen las sexuales que tienen como objetivo la búsqueda del sexo opuesto con la finalidad
de copular y por lo general se obtienen de hembras vírgenes. Las feromonas de marcaje sirven para
anunciar que el tejido ya está ovipositado y para su aislamiento se emplea parte del tejido dañado.
Existen también las feromonas de senderos que es común observar en hormigas o las de agregación
de machos utilizadas por coleópteros, entre otras.
Los primeros estudios sobre feromonas sexuales de moscas sierra se realizaron por Coppel y
colaboradores (1960) que evaluaron el efecto de hembras vírgenes de Diprion similis promediándose
capturas de 1,000 machos por hembra virgen encerrada por trampa, ellos señalan también el caso
de una hembra que en las primeras cinco horas de vida atrajo 7,000 machos y después atrajo 1,000
machos por día hasta que murió (Anderbrant, 1993).
Los atrayentes sexuales para Diprion similis Hartig y Neodiprion lecontei fueron caracterizados como
propionato en D. similis y acetato en N. lecontei del alcohol 3,7 dimetil-2-pentadecanol (Jewett et al.,
98
1976) que se denominó como Diprionol (Kraemer et al., 1981); sin embargo, esta molécula presenta
tres carbones quirales con ocho posibles isómeros ópticos y no fue hasta 1990 que se sintetizaron
mediante cromatografía quiral de gas (Anderbrant, 1993). Las moscas sierra para las cuales se ha
determinado la feromona son: Diprion jigyuanensis, Diprion nipponica Rohwer, 1910, Diprion pini L.,
Macrodiprion nemoralis Enslin, 1917, Neodiprion dailingensis Xiao et Zhou, N. sertifer, Cephus cinctus
Norton, 1872 y Janus integer (Keeling et al., 2004).
Para el género Zadiprion no existen estudios sobre la detección de volátiles. Dentro de la actividades del
proyecto CONAFOR 2010-CO2: 147913 se obtuvieron volátiles aislados de Zadiprion falsus mediante
cromatografía de gases que se muestran en las figuras 53 y 54 y el Cuadro 2.
En general los aislamientos se caracterizaron por una “baja” recolecta de volátiles, considerando que
las fibras de SPME en periodos de 5 a 20 min pueden capturar cantidades suficientes de volátiles
vegetales o de insectos. El compuesto de mayor captura en las hembras fue el Cariofileno (T.R.
9.54 min) que es un conocido volátil “verde”; probablemente producto de la presencia o digestión
del material vegetal (Pinus sp). Hubo presencia de contaminantes (T.R. 13.65 min) probablemente
por el uso reiterado de fibras y compuestos como alcohol fenilo etil, hexadecano o trans-3-pinanon
que pueden ser precursores de la feromona o elementos de atracción secundarios (González y
Tafoya, 2013).
99
Figura 53. Perfil de compuestos de hembras adultas de moscas sierra (Zadiprion falsus) aislados mediante la técnica de aireación
dinámica. Dos hembras, 18 h de captura de volátiles y fibra azul de polidimetilsiloxano/divinilbenceno.
100
Figura 54. Perfil de compuestos de machos adultos de moscas sierra (Zadiprion falsus) aislados mediante la técnica de aireación
dinámica. Dos machos, 18 h de captura de volátiles y fibra azul de polidimetilsiloxano/divinilbenceno.
101
Cuadro 2. Comparación de compuestos según la biblioteca NIST 98 y tiempos de retención para aislamiento
de machos y hembras de moscas sierra (Zadiprion falsus) con la técnica de SPME.
102
8.96 ]trans-3-Pinanon [94 √
103
Empleo de las feromonas
El monitoreo es la forma más común de empleo de las feromonas en el manejo de plagas con la finalidad de
responder las preguntas ¿dónde?, ¿cuándo? y la ¿cantidad qué existe? en una área determinada de la especie
bajo estudio o bien estudios sobre la distribución y determinación del rango de dispersión de la especie a
nivel regional como se utilizó en D. similis para determinar su rango en North Carolina, Virginia y Tennessee
(Thomas et al., 1982) o la determinación de la fenología en N. lecontei (Wilkinson et al., 1982), D. pini y N.
sertifer (Hertz et al., 2000), Diprion jingyuanensis (Zhang et al., 2005).
Otras estrategias del uso de las feromonas es el trampeo masivo empleado para suprimir la densidad de la
población residente (Mertins et al., 1975) y como disruptores de la copulación con la finalidad reducir las
copulaciones e inseminación exitosa de las hembras (Anderbrant et al., 1998), debido a que los machos no
encuentran a las hembras al liberarse altas tasas de liberación de feromona (25 ug/día durante el primer mes)
(Mertins et al., 1975; Anderbrant, 1993). Las hembras no fertilizadas pondrán teóricamente huevecillos que
darán origen a machos lo cual afecta la densidad de población del siguiente año (Martini et al., 2002)
Respecto a deterrentes se ha observado que las hembras de Neodiprion fulviceps Cresson no ovipositan en
agujas de pino asperjadas con agua de agujas ovipositadas por la misma especie, lo cual es indicativo de una
feromona deterrente de la ovoposición (Tisdale y Wagner, 1991).
104
Agradecimientos
Al Biól. Jesús Cortés Aguilar, Ing. Yanet B. García Cruz, Ing. Abel S. Juárez Cortéz y al Biól. Óscar de León Lara
por el apoyo y el trabajo realizado en la revisión del presente manual técnico.
En 2012 se agradece las facilidades prestadas por la Gerencia de Sanidad Forestal de la CONAFOR y al
personal operativo por las atenciones y por el auxilio en la selección de los sitios de recolecta del material
vegetativo). A la Sra. Dora Alicia Amezcua, Sr. José Guzmán Medina y al Sr. Francisco Saldaña por el apoyo
para la realización de experimentos de control de moscas sierra en sus predios en las zonas de Durango,
Jalisco y San Luis Potosí respectivamente.
Al Sr. Rafael Hernández Ávila y al Ing. Héctor Rogelio Reyes Phillips por el apoyo para la realización de las
recolectas de material biológico.
105
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Esta publicación se terminó de imprimir en mes de marzo de 2018.