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Significado y Participación en la Cena del Señor

La Cena del Señor conmemora el sacrificio de Jesús por la humanidad. Al participar en ella, los creyentes expresan su fe en Cristo como Salvador y renuevan su compromiso de abandonar el pecado. También simboliza la unidad de la iglesia y la esperanza en la segunda venida de Cristo. Todos los que han aceptado a Jesús como su Salvador pueden participar, siempre que lo hagan con humildad, arrepentimiento y en unión con otros creyentes.
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Significado y Participación en la Cena del Señor

La Cena del Señor conmemora el sacrificio de Jesús por la humanidad. Al participar en ella, los creyentes expresan su fe en Cristo como Salvador y renuevan su compromiso de abandonar el pecado. También simboliza la unidad de la iglesia y la esperanza en la segunda venida de Cristo. Todos los que han aceptado a Jesús como su Salvador pueden participar, siempre que lo hagan con humildad, arrepentimiento y en unión con otros creyentes.
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Rito de Comunión - Cena del Señor - Santa

Cena

¿Qué creemos los Adventistas del Séptimo Día?


“La Cena del Señor es una participación en los emblemas del cuerpo y la
sangre de Jesús como una expresión de fe en él, nuestro Señor y Salvador.
Cristo está presente en esta experiencia de comunión para encontrarse con
su pueblo y fortalecerlo. Al participar de la Cena, proclamamos
gozosamente la muerte del Señor hasta que el venga.
La preparación de la Cena incluye (1) examen de conciencia, (2)
arrepentimiento y (3) confesión. El maestro ordenó el servicio del
lavamiento de los pies para (1) denotar una renovada purificación, para (2)
expresar nuestra disposición a servirnos mutuamente en humildad
cristiana y para (3) unir nuestros corazones en amor. El servicio de
comunión está abierto a todos los creyentes cristianos. (En esto creemos, p.
176).
ESTE ESTUDIO ESTA DIVIDIDO EN TRES PARTES

PRIMERA PARTE: SIGNIFICADO DEL


LAVAMIENTO DE LOS PIES
Lo que distingue al cristianismo de las demás religiones es que Dios estuvo
dispuesto a humillarse y a servir a sus criaturas. El Dios de los cristianos
“tomó forma de siervo” y “se humilló así mismo.
Filipenses 2:5-8 (NVI) “La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo
Jesús, quien, siendo por naturaleza[a] Dios, no consideró el ser igual a Dios
como algo a qué aferrarse. Por el contrario, se rebajó voluntariamente
tomando la naturaleza[b] de siervo y haciéndose semejante a los seres
humanos. Y, al manifestarse como hombre, se humilló a sí mismo y se hizo
obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz!
Jesús vino a dar ejemplo de humildad y de obediencia. Pero luego debía
volver a la gloria de su Padre.
Juan 17:4,5 (NVI) “Yo te he glorificado en la tierra, y he llevado a cabo la
obra que me encomendaste. Y ahora, Padre, glorifícame en tu presencia
con la gloria que tuve contigo antes de que el mundo existiera.”
Según este pensamiento, después de la humillación viene la gloria.
Así lo estipula Prov. 18:12 (RVG) “Antes del quebrantamiento se enaltece el
corazón del hombre, y antes de la honra está la humildad.”
Jesús antes de ascender al cielo y recibir la gloria, habría de dar el último
ejemplo de humildad a sus seguidores. Lo hizo en el aposento alto.
Juan 13:3-5 (NVI) “Sabía Jesús que el Padre había puesto todas las cosas
bajo su dominio, y que había salido de Dios y a él volvía; así que se levantó
de la mesa, se quitó el manto y se ató una toalla a la cintura. Luego echó
agua en un recipiente y comenzó a lavarles los pies a sus discípulos y a
secárselos con la toalla que llevaba a la cintura.”
Sabían ustedes que: lavar los pies de otra persona se consideraba en
tiempos de Jesús una tarea muy indigna, que incluso los siervos judíos
estaban exentos de cumplirla y por eso se les asignaba a los siervos
gentiles.
Lavar los pies era una práctica de hospitalidad de parte de las personas
importantes. Pero debía ser realizada por los siervos gentiles. Pues era
considerada deshonrosa para los judíos.
Cuando se celebraba una fiesta. “El anfitrión siempre hacía los arreglos
para que los invitados se lavaran los pies. Lucas 7:44 “… Entré en tu casa, y
no me diste agua para mis pies; más ésta ha regado mis pies con lágrimas,
y los ha enjugado con sus cabellos.”
Entendiendo esto podemos comprender porque Pedro le dijo a Jesús:
Juan 13:8 “Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si
no te lavare, no tendrás parte conmigo.”
El uso de la expresión “tener parte” en el AT, está asociada con la herencia
que recibían los sacerdotes y levitas (Números 18:20). Dios había dicho “Yo
soy tu parte y tu heredad”
Pedro comprendió que si quedaba sin herencia dejaría de ser parte de la
comunidad del pacto. Y entonces le dijo a Jesús: “lávame también las manos
y la cabeza” (13:9). Pero Jesús respondió: “el que esta “lavado” no necesita
sino lavarse los pies, pues esta todo limpio” (13:10). Y en Hechos 22:16 se le
dijo a Saulo “levántate, y bautízate y “lava” tus pecados invocando su
nombre”.
Al practicar el evangelio de Jesús, (caminar con:) Pedro aún no había
entendido:
Mateo 20:27,28 “y el que quiera ser el primero deberá ser esclavo de los
demás; así como el Hijo del hombre no vino para que le sirvan, sino para
servir y para dar su vida en rescate por muchos.”
Al lavar los pies de los discípulos, Jesús estaba enseñando a ser “manso y
humilde”
Mateo 11:29 “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy
manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas.”
Juan 13:15 “ejemplo os he dado para que como yo hice vosotros también
hagáis”
El significado del lavamiento de los pies se puede expresar en tres
palabras: 1. Humildad 2. Servicio 3. Tener parte, herencia. Pablo escribió:
“No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad
consideren a los demás como superiores a ustedes mismos.” Al participar
del lavamiento de los pies como cristiano estoy admitiendo que, aunque no
soy perfecto, quiero “tener parte” con Cristo en las moradas eternas.

SEGUNDA PARTE: SIGNIFICADOS DE LA CENA


DEL SEÑOR
El NT, relata las ocasiones en las que se celebró esta ceremonia por parte
de Jesús y sus discípulos (Mateo 26:17-29; Marcos 14:12-25; Lucas 22:7-
20; Juan 13:1-15; 1 Cor. 11:23-29)
Algunos de los significados que encierra esta ceremonia
Hacia atrás en la historia del pueblo del Señor, recuerda la “liberación del
pueblo de la esclavitud”. (Éxodo 12:2-11).
Jesús lo conectó con la fiesta de la Pascua. (Mateo 26:17; Marcos
14:12; Lucas 22:7; Juan 13:1)
Al celebrar la cena del Señor damos gracias a Jesús por habernos liberado
del poder esclavizador del pecado. (Romanos 6:17,18,22 “éramos esclavos,
fuimos libertados”. La Cena del SEÑOR nos recuerda que somos libres del
pecado.
Al celebrar la cena del Señor, participamos de la Unidad de la iglesia
militante. A veces nos sucede, lo que sucedía a la iglesia en tiempos de
Pablo (1 Cor 11:18-20) “se reunían a participar de La Cena del Señor
divididos”. La Cena del Señor nos une en la fe que profesamos. (Koinonía).
Nos proyecta a la gran Redención futura. Hay dos declaraciones que nos
hablan de esta dimensión futura
1 Cor 11:26 “Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis
esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga.
Mat 26:29 “Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la
vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi
Padre.
La Cena del Señor, es una renovación de nuestro pacto con Dios.(2 Cor
5:17; Romanos 6:1-4)
Heb 8:10-12. Por eso Pablo repite dos veces las palabras de Cristo “Haced
esto en memoria de mí” (1 Cor 11:24). La Cena es un símbolo del pacto.
Dios se mantiene fiel al pacto, los que fallamos somos nosotros (2 Tim 2:11-
13).

TERCERA PARTE: ¿QUIENES PUEDEN PARTICIPAR


DE LA CENA DEL SEÑOR?
Todos los que hemos aceptado la muerte de Jesús y hemos hecho un pacto
de abandonar el pecado y andar vidas nuevas por la gracia de Dios. (2 Cor
5:17; Romanos 6:1-4)
Todos los que reconocen sus fallas delante del Señor y ven en Jesús a su
único y suficiente Salvador. 1 Juan 2:1,2
¿Habrá alguien no pueda participar?
¿Qué significa comer y beber “indignamente”? según 1 Cor: 11:27-29
¿Qué quiso decir Pablo con la expresión “indignamente”? (la palabra griega
que se usa es anaxios. No es un adjetivo calificativo, sino un adverbio de
modo)
Pablo no esta hablando de la gente, sino del modo en que la gente
participa de la Cena. Lo que hace indigna mi participación no es que yo sea
indigno, sino la manera en que yo me acerque a los emblemas. (con
orgullo, con ira, dividido, sin haberme examinado, sin haber hecho un
pacto con Dios [bautizado], no darlo a los niños que aun no han hecho un
pacto con Dios, si no me he lavado los pies, sin haber bendecido los
emblemas [el pan y el vino].
No pueden participar los que no hacen como el Señor ejemplifico. (Juan
13:15). Pedro quiso hacerlo a su manera y Jesús le recordó que si no era
como él había enseñado no tendría parte con él.

CONCLUSIÓN
El enemigo ha hecho todos sus esfuerzos para que le restemos importancia
a nuestra participación de los emblemas del sacrificio de Cristo. Algunos
adoptan una actitud de indiferencia a este rito. Otros quizá no ven gran
valor espiritual que el rito representa, y lo ven como una práctica más. Una
practica demoniaca es la “transustanciación” (cada partícula del pan y el
vino se transforman en el cuerpo de Cristo.
No lo ve como emblemas, sino literalmente. Aun cuando Jesús dijo que
todos debían beber la copa, hay una entidad religiosa que le ha quitado ese
privilegio al miembro común y lo ha reservado únicamente para el clero,
contradiciendo lo que la Biblia enseña.
El gran deseo de Jesús para con su pueblo.
Jesús dijo: Y les dijo: !!Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua
antes que padezca! Porque os digo que no la comeré más, hasta que se
cumpla en el reino de Dios.” (Luc. 22:15,16).
“Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la
cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de
Dios.” (Apoc. 19:9).
Jesús espera el momento de celebrar la gran cena de las bodas del
Cordero, en el reino del os cielos, contigo ¿estarás tu allí? Solo debes
entregar tu vida a Él.

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