UNIVERSIDAD NORORIENTAL PRIVADA
“GRAN MARISCAL DE AYACUCHO”
FACULTAD DE DERECHO
ESCUELA DE DERECHO
Integrantes:
VERONICA LEIBA C.I.V-18.512.424
Maturín, 15 de Octubre del 2019
Introducción
Para el derecho la muerte física de una persona es de suma importancia, la
situación que sigue a la muerte en relación con la titularidad del patrimonio de las
cuales eran sujeto y para ello existen disposiciones legales, que regulan la suerte
de esas relaciones jurídicas y los efectos que sobre ellas produce la muerte de su
titular.
El derecho hereditario o derecho sucesorio se activa siempre y cuando esa
persona fallecida posea algún patrimonio y que tenga herederos para que nazca el
derecho sucesoral que no es más que el conjunto de normas jurídicas que regula
el destino de esos bienes tanto activos como pasivos que el de cujus poseía antes
de la muerte. Es decir es el modo de adquirir la propiedad y otros derechos por
causa de la muerte
La Legítima
Es una porción de bienes de la cual el testador no puede disponer por haberla
reservado la ley a determinados herederos, llamados "herederos forzosos".
Según el Artículo 883 del Código Civil.- La legítima es una cuota de la herencia
que se debe en plena propiedad a los descendientes, a los ascendientes y al
cónyuge sobreviviente que no esté separado legalmente de bienes, con arreglo a
los artículos siguientes. El testador no puede someter la legítima a ninguna carga
ni condición.
Artículo 884 ejusdem.- La legítima de cada descendiente o ascendiente, legítimos
o naturales, y la del cónyuge, será la mitad de sus respectivos derechos en la
sucesión intestada; y concurren y son excluidos y representados según el orden y
reglas establecidos para dicha sucesión.
La Legítima en el Código Civil
De acuerdo a su definición (art. 806), se han sucedido las siguientes teorías
respecto a su naturaleza jurídica:
a) La legítima es una parte alícuota del caudal relicto. El legitimario es un heredero
forzoso.
b) La legítima es una cuota del activo líquido, una vez deducida las deudas, que
se puede recibir por cualquier título. El legitimario no ha de ser necesariamente
heredero.
c) La legítima otorga al legitimario un título que le permite adquirir determinado
valor sobre los bienes hereditarios. Se configura, por tanto, como un derecho real
de realización del valor.
d) La legítima es un derecho de crédito. Confiere el derecho a percibir en dinero
una cuota del activo líquido de la herencia.
Los Legitimarios: art. 807 cc
1.- Hijos y descendientes, respecto de sus padres o ascendientes.
2.- A falta de los anteriores, los padres o ascendientes respecto de sus hijos y
descendientes.
3.- El viudo o la viuda en la forma y medida que establece el Código.
Hermanos e hijos de hermanos y demás parientes colaterales, aunque pueden ser
herederos legítimos o abintestato, nunca serán legitimarios.
Cálculo de la Legítima
El Código civil establece las reglas para fijar el valor de la cuota legitimaria, sólo
de esta forma podrá determinarse si existe lesión al derecho que, conforme a la
Ley, se atribuye a los legitimarios.
La norma aplicable es el art. 818 del Código civil.
Art. 818: Para fijar la legítima se atenderá al valor de los bienes que quedaren a la
muerte del testador, con deducción de las deudas y cargas, sin comprender en
ellas las impuestas en el testamento. Al valor líquido de los bienes hereditarios se
agregará el de las donaciones colacionables.
Caudal relicto-deudas+ donaciones colacionables.
Sucesión Forzosa
Es la obligación que tiene la persona en vida, al momento de hacer o dictar su
testamento, de respetar los derechos que por ley le corresponden a sus
descendientes, ascendientes y cónyuge, que como ya hemos dicho es el 50 % de
su patrimonio.
Importante: Suele hablarse de sucesión necesaria, lo cual ni significa que exista
otra causa de adquisición de la herencia, sino que esta es una especie dentro de
la sucesión legítima o legal que impone, contra la voluntad del difunto (cuando
éste ha dispuesto sus bienes por testamento, pretendiendo excluir en todo o en
parte a ciertas personas unidas a él por estrechas relaciones parentales), la
obligación de respetar a favor de tales personas una cuota parte de sus bienes
que es la cuota denominada legítima (Art. 883° C.C.)
Sucesión Legítima o Ab-Intestato.
La sucesión legítima es la que se defiere de acuerdo la ley, cuando no existe
testamento; cuando habiendo testamento el testador no ha dispuesto de todos sus
bienes, entonces la parte no dispuesta se defiere conforme a las normas del
Código Civil. En la sucesión legítima o intestada existen dos formas de suceder:
por derecho propio o representación. El primero, cuando el sucesor recibe llamado
directo o inmediato de la ley. Por ejemplo, cuando existe un solo heredero,
siempre que se encuentre dentro del grado máximo exigido por la ley. Cuando hay
varios herederos, todos suceden por derecho propio cuando son descendientes
inmediatos de un mismo tronco común. El segundo, la representación, consiste en
un llamado indirecto al sucesor, a objeto de que tome el lugar de un heredero por
derecho propio, por no ocurrir éste a la herencia. La sucesión intestada acoge los
principios y directrices del derecho justinianeo, como ha podido evidenciarse. El
que desee conocer las instituciones de hoy, debe sumergirse en esa ciencia
milenaria que marcó como ninguna otra, la regulación de las conductas humanas
al compás de los cambios y transformaciones que inciden en la sociedad.
Los diversos ordenamientos jurídicos recogen las ideas de la doctrina sobre el
testamento. En efecto, la susodicha doctrina refiere que la sucesión testamentaria
tiene su basamento en la voluntad individual del causante, o sea, en la autonomía
de la voluntad que debe respetarse, aun cuando el autor de misma hubiere
fallecido.
Fundamento de la Sucesión Legítima o Ab-
Intestato
La regulación de la sucesión intestada, como conjunto de normas destinadas a
regir el destino de las relaciones jurídicas que conforman el patrimonio hereditario
de un determinado causante, buscando un sucesor y evitando así que, en último
término, aquéllas se conviertan en bona vacantia, constituye un necesidad
primaria de todo ordenamiento jurídico que reconozca el derecho a la propiedad
privada y a la herencia, y ello tanto para aquellos sistemas llamados de línea
germánica como para aquellos otros de corte romano. En este sentido, la
necesidad de que un patrimonio hereditario no quede sin titular se manifiesta
como una de tantas exigencias de seguridad jurídica que acompañan a todo
ordenamiento.
Es evidente que las bases de la sucesión intestada han sido y son, en esencia, la
propiedad y la familia, pues solo el círculo de personas cercanas al causante y,
dentro de ellas, los familiares, pueden justificar a priori, por unos u otros motivos,
una designación innominada de la ley en su favor para llevar a cabo la adquisición
mortis causa de sus bienes. Y ello por una razón que tradicionalmente se ha
entendido cercana al derecho natural, la cual permite descartar, de principio, tanto
un hipotético derecho de ocupación de los bienes relictos abandonados por parte
del primer sujeto, extraño al difunto o no, que consiguiera apropiarse
materialmente de los mismos, incluso por medios violentos, como una adquisición
directa por parte del Estado.
Ahora, pues bien, existen dos teorías al respecto: hay quienes sostienen que el
fundamento de la sucesión intestada se trata de la idea de que los bienes de una
persona no son realmente de esa persona, sobretodo en caso de comunidades
matrimoniales o de vida entre padres e hijos o entre hermanos, y que entonces, en
base a esa idea la ley reparte los bienes; y también hay quienes dicen que se trata
del mismo fundamento de todas las normas supletorias, es decir, que la ley
supone la voluntad presunta del de cujus. Si usted se muere sin decir nada, es
porque usted quiere que se reparta su herencia en la forma que determina la Ley,
lo cual es cierto la mayoría de las veces, porque salvo personas que tienen una
fortuna muy grande, las personas con una economía normal, lo que pretenden es
que herede el cónyuge y los hijos, o los hijos solamente a falta de cónyuge; en
razón de lo cual, es lógico que la persona no se vea en la necesidad de hacer un
testamento, si al final de cuentas, lo van a heredar las mismas personas que la
Ley ha determinado para ello.
Existe otra tesis según la cual el Código parte del orden natural de los afectos, y
que dichos afectos van desde el más profundo e importante, que es el conyugal y
que luego de este, va el afecto por los hijos, después los ascendientes, y que ese
es el orden que establece la Ley.
Accione para la Defensa de la Porción
Legitimaria
La legítima es de estricto orden público, y se debe en plena propiedad a los
herederos que la ley ordena sean sus beneficiarios (Art 883 CC).
Tal defensa se realiza mediante la denominada acción de reducción, y procede
como condición sine qua non en los casos donde exista probadamente lesión o
menoscabo de la porción legitima.
Entonces nos encontramos que "Es una acción personal con la cual los
legitimarios piden a los herederos testamentarios o a los legatarios la restitución
de todo o parte de los bienes recibidos por testamento o donación del que les
debía la legitima"
Características de la Acción de Reducción
1. Ser patrimonial, por lo cual es trasmisible a los herederos y causahabientes
del legitimario.
2. Ser divisible, en el entendido de que cada coheredero puede intentarla
individualmente para reclamar su respectiva cuota aparte.
3. Hay que intentarla contra el todo patrimonial, salvo disposición
testamentaria. (art. 892 C.C), ya que es la única forma de determinar con
exactitud si hubo o no trasgresión de la cuota legitima. Art. 889 C.C.
4. Ser irrenunciable ya que sería similar a pactar sobre sucesión futura, lo que
prohíbe nuestro derecho sucesorio; párrafo 3° del art. 1469 C.C "no puede
renunciarse a este derecho durante la vida del donante ni mediante una
declaración expresa ni dando su consentimiento para la donación.
Determinación de la Lesión de la Legítima
La ley ha establecido los mecanismos necesarios a fin de que el legitimario lesión
en su derecho, pueda hacer corregir la situación. Tales mecanismos son la
reducción de las disposiciones testamentarias y la reducción las donaciones
efectuadas por el causante en los últimos diez años de su vida, que efectúan la
legítima de los herederos legitimarios o de cualquiera de ellos.
Al respecto establece el artículo 888 C.C: “las disposiciones testamentarias que
excedan de la porción disponibles, se reducirán a dicha porción en la época en
que se abra la sucesión”. Y el artículo 1468 ejusdem, dice: “las donaciones de
toda especie que una persona haya hecho durante los diez últimos años de su
vida, por cualquier causa y en favor de cualquier persona, quedan sujetas a
reducción se reconoce que, en la época de la muerte del donador, excedían de la
porción de bienes de que pudo disponer el mismo donador según las establecidas
en el capítulo II, Título II de este libro [Tercero]”.
Como su nombre lo indica, dichos procedimientos de reducción implican y
significan la rebaja de las disposiciones de última voluntad y de las donaciones
llevadas a cabo por el de cujus en los últimos diez años de su vida, hasta su total
eliminación –si ellos fuere necesario- para trasladar su contenido patrimonial a la
porción hereditaria del heredero legitimario, hasta que quede totalmente
satisfecho el mínimo que la ley le asigne.
Desde luego, para que pueda hablarse de lesión de la legítima, es indispensable
el concurso de las siguientes circunstancias:
a) Que la respectiva sucesión haya abierto, pues los derechos del
legitimario solo surgen solo cuando el causante fallece y no antes (supra,
n° 46, 4)
b) Que el legitimario haya aceptado la herencia, por cuanto en nuestro
sistema legal no existe la figura del heredero necesario, motivo por el
cual aún el legitimario es libre de repudiar la herencia del causante, si así
lo desea (supra, n° 45)
c) Que se haya calculado la porción legitima de la herencia, con arreglo a la
ley, ya que esa cuota debe ser determinada en base a ciertas reglas
específicas (supra, n° 49)
d) Que el legitimario haya imputado a su cuota todo cuanto recibió del
causante, por donación, por capitulación matrimonial o por testamento,
puesto que la ley le impone esa obligación (supra, n°50)
e) Que después de efectuar todo lo antes dicho, resulte que la porción
legitima que corresponde a dicho heredero forzoso todavía no haya
quedado íntegramente satisfecho
Acción Reivindicatoria
El reintegro de la legitima es la acción que tiene la finalidad de reconstituir al
porcentaje previsto en la ley, la legítima que ha sido lesionada por el causante
mediante los actos de liberalidad como ser los legados o las donaciones. De este
modo, los herederos forzosos que hubiesen recibido una cantidad inferior en las
porciones de sus derechos, tienen la plena facultad de ser reintegrados en sus
legítimas, a tal efecto, la ley pone a disposición de los herederos las acciones del
reintegro y la reducción, que deberán dirigirse contra los coherederos, legatarios o
donatarios; bajo el fundamento de que las reglas de la legítima son de orden
público y se hallan amparadas por el principio de la Intangibilidad
Conclusión
En el derecho hereditario o sucesoral, se toma muy en cuenta las relaciones
familiares, los nexos de parentesco, para determinar la titularidad de la herencia al
intestado y la legítima. El heredero continua la personalidad jurídica del causante,
es decir la sucesión se abre en el momento de la muerte y cuya aceptación no
puede hacerse a terminó, ni condicional, ni parcialmente, y una vez asumida es
irrenunciable, para los herederos no solo se transfieren los derechos y las
obligaciones, sino también otras relaciones jurídicas, más o menos importantes
como la usucapión y la prescripción, la aceptación de la oferta