08 LA VIRGEN MARÍA, MADRE DE LA IGLESIA
MOTIVACIÓN:
“Según la explicación de algunos Padres, un primer hombre nacido de María es el
Hombre-Dios, Jesucristo, el segundo es un hombre-hombre, hijo de Dios y de María
por adopción.
Ahora bien, si Jesucristo, Cabeza de la humanidad, ha nacido de Ella, los
predestinados, que son los miembros de esta Cabeza, deben también, por consecuencia
necesaria, nacer de Ella. Ninguna madre da a luz la cabeza sin los miembros ni los
miembros sin la cabeza: de lo contrario, aquello sería un monstruo de la naturaleza.
Del mismo modo, en el orden de la gracia, la Cabeza y los miembros nacen de la misma
madre. Y si un miembro del Cuerpo Místico de Jesucristo, es decir, un predestinado,
naciese de una Madre que no sea María la que engendró a la Cabeza, no sería
predestinado ni miembro de Jesucristo, sino un monstruo en el orden de la gracia (…).
San Agustín, (…) afirma que todos los predestinados para conformarse a la imagen del
Hijo de Dios están ocultos, mientras viven en este mundo, en el seno de la Santísima
Virgen, donde esta Madre bondadosa los protege, alimenta, mantiene y hace crecer
hasta que los da a luz para la gloria después de la muerte, que es, a decir verdad, el día
de su nacimiento, como llama la iglesia a la muerte de los justos”.
Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen
Por San Luis María Grignion de Montfort
Se reflexiona en torno a:
- Según el texto, ¿en qué sentido somos hijos de Dios y de María?
- ¿Qué inferencias lógicas se puede enunciar si se afirmara que no somos hijos de María?
CONTENIDO TEMÁTICO:
1. FUNDAMENTO BÍBLICO.
En las bodas de Caná encontramos como un primer indicio de la verdad sobre la solicitud
materna de María, cuando con una actitud maternal la Virgen se da cuenta que los esposos
están en problemas, y dirige a los servidores a Jesús (Jn. 2, 1 - 11).
Las palabras de Jesús a su Madre y al discípulo desde la cruz confirman y explican la
maternidad universal de María. A saber, Jesús nos deja su Madre, como Madre nuestra, en la
persona de San Juan, el discípulo amado (Jn.19, 25 - 27).
2. ¿QUIÉN ES LA VIRGEN MARÍA?.
La Virgen María es la Señora llena de gracia y virtudes, concebida sin pecado, que es Madre
de Dios y Madre nuestra y está en el cielo en cuerpo y alma (Cat. y Devoc. Nº 93).
2.1 María, Madre de todos los Cristianos:
La Maternidad de María es una de las verdades aceptadas universalmente desde los inicios y
que trae al Nuevo Pueblo de Dios la alegría de contar con el amor y la presencia intercesora de
nuestra Madre, la Virgen, Madre de Jesús.
Jesucristo y todos nosotros formamos el Cuerpo Místico. Si la Virgen María es la Madre de la
Cabeza, que es Cristo; también lo es de los miembros, que somos nosotros. Por su condición
de Madre del Redentor, lo es también de los redimidos. Y al ser la Madre de todos nosotros
que formamos la Iglesia, ella es la Madre de la Iglesia.
María sigue como verdadera Madre ejerciendo los oficios maternales en el orden de la Gracia
para el bien de sus hijos. Bajo la acción del Espíritu Santo sigue trabajando en colaboración
con la acción salvadora de Cristo: el ejercicio de su maternidad para con nosotros no es otra
cosa que la prolongación en el tiempo y el espacio de su servicio total a la persona y obra de
Jesús.
A nosotros nos corresponde tener para con nuestra Madre los sentimientos, actitudes,
veneración, amor, servicio, de verdaderos hijos para con la mejor de las madres. Portarnos
como Jesús, todos los días y cada momento. Pues siempre y en todas partes somos hijos de
Dios y de María.
2.2 El culto debido a la Virgen María:
Se llama culto a la reverencia que damos a Dios, a los Ángeles y a los Santos por el honor que
merecen. El culto lleva al hombre a exteriorizar esa reverencia, que se manifiesta no sólo en
actos interiores sino también en prácticas externas. Hay tres clases de culto, por razón de la
distinta dignidad de aquellos a quienes se ordena nuestra reverencia:
a) De latría o de adoración, que es debido sólo a Dios, como soberano Señor y por su
infinita excelencia.
b) De dulía o de veneración, que es debido a los ángeles y a los santos por la excelencia de
sus virtudes.
c) Por último, el culto de hiperdulía o de veneración especial, que es el culto debido a la
Santísima Virgen en razón de su eminente dignidad de ser la Madre de Dios.
Si la Virgen María es la Madre de Dios y Madre nuestra, si es nuestra Intercesora y Mediadora
ante la Santísima Trinidad, es muy justo y propio de hijos agradecidos, que le correspondamos
con un entrañable amor, que se manifestará en un culto de especial veneración como merece
la Reina del cielo.
Se consideran elementos integrantes del culto a María los siguientes:
• Veneración.- Es el reconocimiento de la excelencia de la Madre de Dios, fundamento del
culto mariano, que lleva a la piedad filial como Madre nuestra.
• Amor.- Que se desprende del conocimiento íntimo de lo que es María y de lo que Ella
supone en la vida cristiana de cada hombre. No se puede amar a Cristo sin amar, en Él y
por Él, a quien lo hizo nuestro hermano.
• Invocación.- Como es Ella la Madre de misericordia, el pueblo cristiano ha tenido
siempre la firme y fundada persuasión del valimiento universal como celestial
intercesora.
• Imitación.- Imitar a María lleva consigo, por su influjo maternal, una configuración con su
Hijo Jesucristo.
2.3 Oraciones a la Virgen María:
Por la unión de la Virgen a la obra de Salvación, los cristianos de todos los tiempos la han
honrado de una manera muy especial: Imitando sus virtudes y con diversas oraciones, con la
certeza de que la vía más rápida para llegar a Jesús, es a través de su Madre, la Virgen María.
Entre las principales oraciones a la Virgen María tenemos:
a. El Ave María: Se trata de la bellísima salutación del Ave María, repetida centenares de
veces por todos los devotos de la Virgen, sobre todo durante el rezo del Santo Rosario.
Consta de dos partes. La primera parte está formada por las palabras del ángel de la
anunciación (Lc.1,28) a los que se han agregado las que pronunció Santa Isabel al recibir la
visita de su prima María (Lc.1,42) . La Iglesia ha añadido el nombre de “María” al principio y
el de “Jesús” al final. La segunda parte está constituida por las palabras establecidas por
San Pío V, en 1568, al promulgar el Breviario Romano.
b. La Salve: Se trata de una oración muy antigua, pero siempre nueva. La Salve es una
oración que ha gustado en todas las épocas por su brevedad y sencillez, por su ternura y
profundidad, en la que se entrelazan de modo admirable la tristeza del peregrino y la
esperanza del creyente. Es un maravilloso ejemplo de lo que significa una oración
"esencial". En ella se hace una única petición o súplica que va precedida de un saludo y de
una breve presentación. Termina con una brevísima "coda".
c. El Ángelus: Se trata de una sublime plegaria para saludar a María y recordarle la
escena más grandiosa de su vida: la anunciación del ángel en Nazareth y el misterio de la
Encarnación del Verbo en sus virginales entrañas. En los pueblos o ciudades, tres veces al
día, o sea, al amanecer, al mediodía y al anochecer, el dulce tañido de la campana desde
lo alto de las Iglesias o catedrales invita a los cristianos a elevar al cielo el saludo a María
con el rezo devotísimo del Ángelus.
d. Regina Coeli: “Regina Coeli” significa en latín “Reina del cielo”. Es una oración mariana
y cristológica centrada en la meditación del misterio de la Resurrección del Señor, que se
reza en el tiempo de Pascua, desde el Domingo de Resurrección hasta Pentecostés, en
lugar del "Ángelus". Es la Oración para el tiempo de Pascua. Al igual que el Ángelus, suele
rezarse tres veces al día: al comenzar la jornada, al medio día y al atardecer. Es una
manera de consagrar el día entero a Dios y a la Virgen Santísima, un modo de santificar,
con una breve oración el trabajo o el estudio.
e. El Magníficat: Es un bellísimo y gozoso himno y/o cántico de alabanza y de acción de
gracias que dirigió al Señor la Virgen María, al saberse elegida, en respuesta a la
salutación de su prima Santa Isabel durante la visitación, y que se reza o canta al final de
las vísperas. Está tomado del relato del encuentro entre la Virgen María, madre de
Jesucristo, y su prima, santa Isabel, madre de san Juan Bautista, en el Evangelio según
San Lucas (1,46-55)
ACTIVIDAD:
1. Responde:
- ¿Cómo la Virgen María ha intervenido e interviene en la salvación del mundo?.
- ¿Qué razones darías para probar que María es Madre de todos los cristianos, de la Iglesia?.
- ¿Por qué la Virgen es especialmente honrada por los hombres?.
- ¿Qué tipo de culto se le rinde a María y por qué?.
- ¿Qué oraciones conoces en honor de la Virgen? Menciónalo.
2. Con tu grupo de trabajo elabora una oración a la Virgen María.
VOCABULARIO:
Romería.- Fiesta religiosa popular dedicada a un santo o a la Virgen María.