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Lección 8 La Motivación de La Genuina Ética Cristiana

Pablo presenta cuatro motivaciones principales para una conducta moral recta desde una perspectiva cristiana: 1) el deseo de agradar a Dios en lugar de buscar la propia satisfacción, 2) vivir de acuerdo con la guía del Espíritu Santo en lugar de los deseos carnales, 3) buscar el bienestar de los más débiles en la iglesia, y 4) conocer que Dios juzgará todas las acciones y motivar el arrepentimiento a través de Su paciencia.
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Lección 8 La Motivación de La Genuina Ética Cristiana

Pablo presenta cuatro motivaciones principales para una conducta moral recta desde una perspectiva cristiana: 1) el deseo de agradar a Dios en lugar de buscar la propia satisfacción, 2) vivir de acuerdo con la guía del Espíritu Santo en lugar de los deseos carnales, 3) buscar el bienestar de los más débiles en la iglesia, y 4) conocer que Dios juzgará todas las acciones y motivar el arrepentimiento a través de Su paciencia.
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Lección 8: La motivación de la genuina ética cristiana Colosenses 3:16-17

INTRODUCCIÓN
Las motivaciones son las que activan y establecen el tipo de conducta.
Por lo general, las motivaciones siguen un proceso que persiste con la intención de
conseguir determinadas metas u objetivos.
El apóstol Pablo hablando de los motivos que modelan una conducta moral correcta en
aquellos que desean agradar a Dios, dice a los hermanos de la iglesia de Colosa que las
motivaciones deben de estar determinadas no por ideas o sentimientos personales sino
por las enseñanzas de Cristo, también dice que siempre que sea necesario se debe de
enseñar o corregir de manera inteligente para que todo lo que se realice o diga, sea como
verdaderos seguidores del Señor Jesucristo.
En otras palabras, Pablo dice que toda acción se considera éticamente correcta o cristiana
si la voluntad de la persona la lleva a realizar toda obra en el nombre del Señor Jesucristo
y sobre todo, con acciones de gracias a Dios.
A continuación, vamos a considerar algunos motivos que el apóstol Pablo presenta como
motivaciones para una conducta moral recta.
 En primer lugar: el deseo de agradar a Dios;
 en segundo lugar: la experiencia espiritual;
 en tercer lugar: el bien de los más débiles y,
 en cuarto lugar: la justicia divina.
I. PRIMERA MOTIVACIÓN: EL DESEO DE AGRADAR A DIOS.
En este tiempo actual que se vive enmarcado como modernidad, se aprecia como un
grupo de personas proponen establecer un estilo inmoral de vida, dicha propuesta
pretende no ser pretexto en su expresión y derecho por ninguna correcta regla moral. (la
liberación femenina, la aprobación del aborto, de las drogas etc.)
La principal motivación que persiguen con sus reclamos de derecho es el conseguir
satisfacer sus propias ideas, sentimientos y emociones; dicho de otra manera, es la
búsqueda de la autosatisfacción, la cual no permite la mínima reflexión sobre el bienestar
o derecho de segundas o terceras personas.
Por lo general, este tipo de personas sin saberlo, pero solo por sus propias acciones y
otras deliberadamente se declaran enemigas de Dios.
Ellas simplemente no quieren ni pueden obedecer a Dios, pues tienen el entendimiento
entenebrecido y sus acciones por más justas que les parezcan a ellas simplemente no
consiguen la aprobación de Dios.
El apóstol Pablo en repetidas ocasiones enseñó a los seguidores de Cristo a vivir como a
Dios le agrada, por ejemplo: escribió a los hermanos de Éfeso (5:8-10) recordándoles que,
en algún tiempo pasado de su vida, ellos se condujeron como personas que no tenían la
intención de agradar a Dios, pero que cuando conocieron al Señor Jesús aprendieron las
motivaciones correctas para practicar la bondad, la justicia y la verdad que agrada Dios.
Pablo de igual forma, dijo a los hermanos de Corinto (6:12) que Dios no les había privado
de sus derechos y aspiraciones personales en la vida, solo tenían que aprender a distinguir
entre las motivaciones de agradarse a sí mismos y el verdadero deseo de agradar a Dios:
es decir, que tenían que saber elegir lo que es para bien de todos.
Pablo también enseñó a los hermanos de Galacia (5:13), que la libertad que concede Dios
nunca ha sido privativa, ni tampoco para que la persona dé rienda suelta a sus pasiones; al
contrario, es un llamado a una libertad de bien y servicio entre unos y otros con amor.
II. SEGUNDA MOTIVACIÓN: LA EXPERIENCIA ESPIRITUAL.
Todas las personas en el mundo independientemente de su cultura, preparación
académica, edad o sexo llegan a experimentar una lucha interior.
Nadie está exento a padecer desajustes emocionales al tener que elegir entre lo bueno o
lo malo que cree tener que hacer.
Se llaman malos deseos a todas aquellas motivaciones que seducen el carácter de los
individuos y los llevan a caer en la práctica de todo y cuanto se les antoja.
Quienes viven bajo la influencia de su carnalidad y no bajo la espiritualidad divina, por lo
general, son infieles, practican relaciones sexuales indebidas, tienen algún tipo de vicio,
odian y se pelean con los demás, son celosos y provocan divisiones, veneran cosas que no
son Dios, hacen brujería y un sin número de locuras y cosas malas.
El apóstol Pablo hablando de las motivaciones que se reciben en la vida, él hace un
importante aporte a la vida de todo cristiano.
Él dice que la experiencia espiritual es la correcta motivación que permite ir modelando
todos los días la conducta de todo creyente.
Por ejemplo, Pablo dice a los hermanos de Roma (8:9-13) que, si el Espíritu de Dios vive en
ellos, ya no tienen la necesidad de seguirse conduciendo según sus propios y los malos
deseos, sino según la dirección y el propósito del Espíritu de Dios.
Para Pablo, el vivir según los deseos carnales produce muerte y el vivir por medio del
Espíritu Santo permite controlar los malos deseos y se obtiene vida eterna.
Esta idea de la muerte y vida tiene que ver con aquellas cosas que las personas ponen en
la mente: es decir, que si ponen su atención a las cosas de la carne recibirán muerte, pero
si ponen su atención a las cosas del Espíritu alcanzarán vida y paz (8:6).
En otro orden de ideas Pablo resume su enseñanza de la vida espiritual a los hermanos de
Galacia (5:25) diciéndoles que, si el Espíritu ha logrado cambiar su manera de vivir,
entonces se le debe de obedecer en todo.
III. TERCER MOTIVACIÓN: EL BIEN DE LOS MIEMBROS DE LA IGLESIA EN ESPECIAL LOS
DÉBILES.
Por lo general, en nuestra sociedad el egoísmo y la indiferencia son los padres de todo
bien y prosperidad que muchos en la actualidad disfrutan.
Existen personas que por ningún motivo desaprovechan la oportunidad de sacar algún
tipo de provecho de los más vulnerables.
La motivación para realizar sus acciones es la satisfacción de sus propios intereses.
Aquellas personas que no tienen mejores oportunidades que otros, son las que por lo
general sufrirán acoso, abuso, maltrato o indiferencia de quienes tienen todo el poder
para aprovecharse de ellos.
Los que abusan de los débiles, se consideran más fuertes, con más derechos, con más
ventajas físicas, psicológicas y legales.
Los motivos de quienes proceden así jamás serán justificadas o comprensibles.
La motivación para la relación entre personas dentro de la iglesia es distinta a la que la
sociedad propone.
En la iglesia no se trata de ignorar, tranzar, mentir o abusar para ser bendecidos en la vida.
El apóstol Pablo pensando en el bien de la iglesia de Éfeso (4:17-32) exhorta a los
practicantes del cristianismo a no imitar las conductas de los que no conocen a Dios, les
dice que por ningún motivo deben de tratar a los demás conforme a ideas necias e
impuras; más bien, deben de conducirse conforme la justicia y la santidad verdadera.
Siempre deben de hablar a su prójimo la verdad, jamás su intención será sacar provecho
de un engaño; jamás deben de intentar valerse de una situación para robar, al contrario,
siempre tendrán que trabajar honestamente; pero, sobre todo, deben de incluir en sus
relaciones un tanto de consideración por los hermanos más débiles (4:1) quienes aún no
consiguen tener un conocimiento y un estilo de vida apegado a su nueva fe en Cristo.
Pablo dice a los hermanos de Corinto (1ª Corintios 8:7-13) que la prudencia unida a la
congruencia será la correcta motivación para una sana relación entre los miembros de la
iglesia.
IV. Cuarta Motivación: La Justicia Divina.
Las justificaciones para una acción realizada siempre serán innumerables.
Pues habrá quien dirá que lo que pensó o hizo tuvo una razón justificada, pero la realidad
siempre será otra.
Quienes pretenden en todo momento presentar un motivo para sus acciones por lo
general quieren ocultar los verdaderos pensamientos, las malas intenciones y los
perversos juicios que hace sobre un asunto o persona.
La conciencia de este tipo de personas, por lo general, está cauterizada; pues ellas jamás
se ponen a pensar que sus acciones algún día serán descubiertas y juzgadas por Dios.
Ellas piensan que son inmunes a los señalamientos de los demás e incluso intocables por
la justicia divina.
Simplemente desconocen que cuando Dios actúa procurando el arrepentimiento de los
que mal proceden, lo hace pacientemente y con la intención de que no reciba ira en la
revelación del juicio de Dios (Ro. 2:1-5).
El apóstol Pablo por su parte, recuerda en todo momento a los hermanos de Roma (14:4)
que ninguno de ellos tiene poder o facultad de juzgar la vida de otro y que lo que pase en
la vida de los demás es asunto del Señor.
Pablo sabe que todo lo que la gente hace o juzga de los demás, traerá a su tiempo
consecuencias; por tal motivo, les dice (14:13) que es mejor dejar de juzgar y no poner
ningún tipo de tropiezo a los demás.
La motivación para tener un comportamiento correcto y no juzgar las acciones de los
demás, dice Pablo a los Corintios (5:10) que es el conocimiento que se tiene sobre el juicio
que Dios mismo hará al final de los tiempos, en el cual toda la humanidad comparecerá a
fin de recibir la recompensa que cada uno merezca por las acciones que ha realizado
mientras estaba en este mundo.
Así que el apóstol explica a los hermanos de Tesalónica (1:6-7) que la retribución será
justa: aflicción a los que afligen y alivio a quienes son afligidos.
CONCLUSIÓN
Hemos estudiado algunos motivos que el apóstol Pablo presenta como motivaciones para
una conducta moral recta.
Aplicación
Si su deseo es tener una correcta motivación para alcanzar una vida moral conforme a los
propósitos de Dios, entonces, usted debe procurar en todo momento una vida conforme
la voluntad de Dios, una vida conforme al Espíritu, una vida que procure el bien de todos
sus semejantes y sobre todo, una vida con temor a Dios, sabiendo que Él juzgará toda
obra que usted realice en esta vida. Dios le bendiga.

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