Vía Crucis
Hermanos, sean bienvenidos a vivir esta experiencia de encuentro con Cristo
el que se entregó en la Cruz por Nosotros; este momento es un espacio de
meditación, de oración, de acompañar y sentir en nuestro espíritu, el valor que
adquirió nuestra vida por Cristo, el valor que tiene la eternidad, es un sentir el
sufrimiento de Cristo y poder hacer de nuestra vocación un testimonio de
cristianismo; preparémonos para vivir la grandeza del amor manifestado en la
Cruz.
Canto
Por la Señal…
Jesús mi Señor….
Ofrecemos este Vía Crucis, por la conversión del mundo entero, y por los
sufrimientos de tantos hombres.
Primera estación:
Jesús es condenado a muerte.
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. Que por tu santa cruz redimiste al
mundo.
Intención: Te pedimos Señor por los hermanos de propedéutico, para que
ellos tengan la fuerza y practiquen el amor, en los más necesitados y en
quienes sufren.
«Viendo entonces Pilato que nada conseguía, sino que el tumulto crecía cada
vez más, tomó agua y se lavó las manos delante de la muchedumbre, diciendo:
“Yo soy inocente de esta sangre, allá vosotros”. Y todo el pueblo contestó
diciéndole: “Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos”. Entonces
se lo entregó para que lo crucificasen». Palabra del Señor.
(Mt 27, 24-26)
Oremos:
Oh Dios, mira benigno a quienes, junto a Jesús, nos disponemos a contemplar
los misterios de su pasión; edúcanos en la escuela del dolor redentor, para que
sepamos descubrir y aceptar nuestra cruz, abrazándonos a ella por amor. Te lo
pedimos por Cristo nuestro Señor.
Segunda estación:
Jesús carga con la cruz.
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. Que por tu santa cruz redimiste al
mundo.
Intención: Te suplicamos Señor, por quienes recorren este primer año de
formación, para que les permita llevar su propia Cruz y en los momentos
donde más se sientan perdidos, Tú les conceda el perdón y la gracia de volver
a caminar con ella.
«Los soldados le llevaron dentro del atrio y convocaron a toda la corte, le
vistieron una púrpura, le ciñeron una corona tejida de espinas y comenzaron a
saludarle: “Salve, Rey de los judíos”. Y le herían en la cabeza con una caña y
le escupían, e hincando la rodilla le hacían reverencias. Después de haberse
burlado de Él, le quitaron la púrpura, le pusieron sus propios vestidos y le
llevaron a crucificar». Palabra del Señor. (Mt 15, 16-29)
Oremos:
Te pedimos, Dios nuestro, que nos enseñes a agradecer y corresponder a todo
lo que padeció y sufrió Jesucristo por nuestro amor, dando su vida por
nosotros en la cruz y derramando toda su sangre para que nosotros nos
salváramos. Por Cristo nuestro Señor.
Tercera estación:
Jesús cae por primera vez.
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. Que por tu santa cruz redimiste al
mundo.
Intención: Nos dirigimos a Ti Señor, para que escuches nuestro rugo, en favor
de los hermanos del segundo año formativo, permíteles Señor levantarse una y
otra vez, que sus caídas no sean fin de su caminar, sino principio de volver a
Ti.
«El siervo no es más que su señor. Si a mí me han perseguido, también os
perseguirán a vosotros; si han guardado mi palabra, también guardarán la
vuestra. Pero todo esto os lo harán por causa de mi nombre». Palabra del
Señor. (Jn 15, 20-21)
Oración:
Concédenos, Señor, serte fieles no sólo en el momento de la prosperidad,
cuando la fidelidad no es difícil, sino también en las horas amargas de la vida,
ya que es entonces cuando sobre todo vale la pena ser fieles, siguiendo las
huellas de Cristo, camino de la cruz. Te lo pedimos, por el mismo Cristo
nuestro Señor.
Cuarta estación:
Jesús encuentra a su madre.
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. Que por tu santa cruz redimiste al
mundo.
Intención: Tu favor Señor, siempre se ha manifestado por todos los hombres,
ayuda a nuestros hermanos del tercer año, a caminar de la mano de nuestra
Madre Celestial, para que, a ejemplo de ella, nunca se alejen de tu presencia.
«Cuando lo vieron en el templo, en medio de los doctores, quedaron
sorprendidos y su madre le dijo: “Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira que
tu padre y yo angustiados, te andábamos buscando”. Él les dijo: “¿Por qué me
buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre?”».
Palabra del Señor. (Lc 2, 48-49)
Oremos:
Concédenos, oh Dios, no pensar en vidas sin cruces, sino más bien en cruces
con Cristo; porque la cruz es un instrumento connatural a la vida del hombre
y, en especial, para aquellos que hemos aceptado seguir a Cristo por los
caminos del Calvario. Te lo pedimos por el mismo Cristo nuestro Señor.
Quinta estación:
Jesús es ayudado por el Cireneo a llevar la cruz.
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. Que por tu santa cruz redimiste al
mundo.
Intención: colocamos en tus benditas manos, a la comunidad San Luis
Gonzaga de nuestro Seminario, para que ellos siguiendo las enseñanzas del
Evangelio, se dejen fortalecer, por las correcciones y ayudas de la comunidad,
y también, puedan servir al que está cansado por tanta indiferencia y opresión.
«Tomaron a Jesús y lo llevaron fuera para crucificarlo. Mientras salían,
encontraron a un transeúnte, un cierto Simón de Cirene, y le obligaron a tomar
la cruz, detrás de Jesús». Palabra del Señor. (Mc 15, 20-21)
Oremos:
Al agradecerte, Señor, el claro ejemplo de fe que nos ha dado María, te
pedimos que meditando y sufriendo con Ella, crezca en nosotros la
comprensión de los misterios de Cristo, y que la fe constituya nuestra fortaleza
y seguridad hasta el fin de nuestra vida. Por Jesucristo nuestro Señor.
Sexta estación:
La Verónica enjuga el rostro de Jesús.
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. Que por tu santa cruz redimiste al
mundo.
Intención: pedimos Señor por la comunidad San Pedro, refresca en ellos la
virtud del sentir dolor por el que sufre, de tener la capacidad de ver la
necesidad del hermano y atendiendo a tu respuesta, logren ganar la eternidad,
bajo la caridad y humildad por amor a Ti.
«Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino… porque tuve
hambre, y me disteis de comer; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo,
y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme».
Palabra del Señor. (Mt 25, 34-36)
Oración:
Señor Jesús, danos la gracia de cargar con entusiasmo y constancia la cruz que
tú benignamente nos has entregado para acompañarte camino del Calvario,
alentados por el amor a las almas alejadas de ti. Tú que vives y reinas por los
siglos de los siglos.
Séptima estación:
Jesús cae por segunda vez.
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. Que por tu santa cruz redimiste al
mundo.
Intención: Elevamos nuestra súplica Padre, por los hermanos pertenecientes
al año de formación Pastoral, para que puedan recibir de Ti, los dones y
carismas que requiere un Pastor, y dales Señor un espíritu generoso para llegar
a todos los hombres.
«Bienaventurados los mansos porque ellos poseerán la tierra; bienaventurados
los que lloran porque ellos serán consolados; bienaventurados los que padecen
persecución por la justicia, porque suyo es el Reino de los cielos». Palabra
del Señor. (Mt 5, 4-5. 10)
Oración:
Ante el ejemplo de la Verónica que honra a Cristo y le rinde el homenaje
sincero de su amor y gratitud, danos tu fortaleza, Señor omnipotente, para que
seamos hombres del Reino que no retroceden ante una perspectiva de cruz y
sufrimiento. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Octava estación:
Jesús consuela a las santas mujeres.
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. Que por tu santa cruz redimiste al
mundo.
Intención: Necesitamos que tu misericordia, proteja a los hermanos del
primer y segundo año de la etapa configuradora, para que ellos encuentren en
su vida, el camino de la verdad y puedan ser testimonio de oración y
seguimiento constante del Señor.
«Y les decía: “El que os recibe a vosotros, a mí me recibe; y el que me recibe
a mí, recibe al que me envió. El que diere de beber a uno de estos pequeños
aunque sólo fuera un vaso de agua fresca, en verdad os digo que no perderá su
recompensa”». Palabra del Señor. (Mt 10, 40-42)
Oremos:
Jesucristo, conscientes de que tú lo mereces todo de nosotros y que siempre
será insignificante nuestra donación, mira con agrado nuestro afán de gastar la
vida por ti sin cálculo y sin medida, y sé la garantía de nuestro triunfo final.
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Novena estación:
Jesús cae por tercera vez.
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. Que por tu santa cruz redimiste al
mundo.
Intención: pedimos de tu gracia Padre Celestial, por el equipo formador de
nuestro Seminario, para que las obras que ellos realizan en bien de tus hijos, y
las diferentes orientaciones que trasmiten lleguen a nosotros. Llénalos Señor
de Espíritu, para que la sabiduría que procede de este Espíritu, sea la que guie
sus pasos en el ministerio.
«Y Jesús les dijo: “Velad y orad para que no caigáis en tentación; el espíritu
está pronto, pero la carne es débil”. Y decía: “Padre mío, si esto no puede
pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad”». Palabra del Señor. (Mt 26,
41-42)
Oración:
Padre de bondad, ilumina nuestra mente y nuestro corazón para que
comprendamos todo lo que Cristo quiere ser para nosotros, y otórganos gozar
del perdón y de la paz que Él nos ha ganado con su entrega generosa. Te lo
pedimos por el mismo Cristo nuestro Señor.
Décima estación:
Jesús es despojado de sus vestiduras.
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. Que por tu santa cruz redimiste al
mundo.
Intención: confiamos a Ti Señor, las personas que sufren la guerra, la
violencia y el maltrato, dígnate Señor abogar por ellas, y bríndales su paga en
las delicias del Reino futuro. Amén.
«Llegando al sitio llamado Gólgota, que quiere decir, lugar de la calavera,
diéronle a beber vino mezclado con hiel, más en cuanto lo gustó no quiso
beberlo. Después, los soldados se dividieron los vestidos echándolos a suertes,
y sentados, hacían allí la guardia». Palabra del Señor. (Mt 27, 33-36)
Oremos:
Padre Santo, haznos comprender que no importa caer mil veces cuando se ama
la lucha y no la caída; danos fuerza para luchar continuamente seguros de que
esto le agrada más a Cristo que la posesión pacífica y cómoda de una victoria
fácil. Te lo pedimos por el mismo Cristo nuestro Señor.
Undécima estación:
Jesús es clavado en la cruz.
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. Que por tu santa cruz redimiste al
mundo.
Intención: manifestamos nuestra cercanía a Ti Padre, para presentarte a todos
los misioneros del mundo entero, quienes asumen el sufrimiento de su propia
Cruz, para conducir hacia la salvación a los demás hermanos, protégeles de
toda maldad y prémiales la salvación de sus almas.
«Tomaron, pues, a Jesús y le crucificaron, y con Él a otros dos, uno a cada
lado y a Jesús en medio. Escribió Pilato un título y lo puso sobre la cruz.
Estaba escrito: “Jesús Nazareno, Rey de los judíos”. Muchos de los judíos
leyeron este título porque estaba cerca de la ciudad el sitio donde fue
crucificado Jesús, y estaba escrito en hebreo, en latín y en griego». Palabra
del Señor. (Jn 19, 18-20)
Oremos:
Señor nuestro, clava en nuestra conciencia la certeza de que a medida que la
vida avanza y la eternidad se acerca, sólo el amor de Cristo queda; haz que
este amor sea nuestro tesoro por el cual vendamos todo, hasta llegar a sentir
gusto y alegría de ser semillas caídas en el surco junto a Él. Te lo pedimos por
el mismo Cristo nuestro Señor.
Duodécima estación:
Jesús muere en la cruz.
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. Que por tu santa cruz redimiste al
mundo.
Intención: te pedimos Señor Jesús por los presos, por los secuestrados, por los
que sufren chantaje y la persecución, por los que son abusados tanto en su
parte física como psicológica, y por todos los que practican este tipo de
maldad, para que puedan reconocer en tu rostro sufriente de la Cruz, la
misericordia para arrepentirse y perdonar.
«Uno de los malhechores crucificados le insultaba diciendo: “¿No eres el
Mesías? Sálvate, pues, a ti mismo y a nosotros”. Pero el otro le increpaba:
“¿Ni tú, que estás sufriendo el mismo suplicio temes a Dios? En nosotros se
cumple la justicia pues somos dignos de castigo, pero éste nada malo ha
hecho”. Y decía: “Acuérdate de mí, Señor, cuando llegues a tu Reino”. Él le
dijo: “Hoy estarás conmigo en el paraíso”. Después, dando una gran voz,
gritó: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. Y habiendo dicho esto,
inclinó la cabeza y expiró». Palabra del Señor. (Lc 23, 39-43. 46)
Oración:
Padre lleno de amor, que en la cruz de Cristo nos has manifestado la realidad
viva de tu amor personal al hombre, ilumina nuestro interior para que creamos
que no hay vida más fecunda y hermosa que la del que sigue a Jesucristo hasta
la cruz para cumplir tu voluntad. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Decimotercera estación:
Jesús es bajado de la cruz.
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. Que por tu santa cruz redimiste al
mundo.
Intención: pedimos Padre su intercesión por nosotros los bautizados, para que
bañados y renovados por tu Cuerpo y Sangre en el Sacramento de la
Eucaristía, logremos socorrer a los demás, practiquemos la justicia y el buen
obrar y hagamos de nuestro sacerdocio común, un nido de fe.
«Y uno de los soldados atravesó con su lanza el costado, y al instante salió
sangre y agua. El que lo vio da testimonio y su testimonio es verdadero; él
sabe que dice la verdad para que vosotros creáis, porque esto sucedió para que
se cumpliese la escritura: “No romperéis ninguno de sus huesos”. Y otra que
dice: “Mirarán al que traspasaron”. Después, José de Arimatea rogó a Pilato
que le permitiese tomar el cuerpo de Jesús, y Pilato lo permitió. Vino, pues, y
tomó su cuerpo». Palabra del Señor. (Jn 19, 34-38)
Oración:
Padre Santo, viendo a tu Hijo en la cruz, maltratado por sus enemigos, negado
por los suyos, callando y sufriendo por nuestro amor, infúndenos valor para
que llevemos nuestra cruz con el optimismo del cristiano que por la fe conoce
la trascendencia de su vida frente a la eternidad, y ayudemos a otros a llevarla,
como buenos samaritanos. Por Cristo nuestro Señor.
Decimocuarta estación:
Jesús es colocado en el sepulcro.
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. Que por tu santa cruz redimiste al
mundo.
Intención: Te pedimos Señor por todos nuestros hermanos difuntos, por
nuestros familiares, amigos y benefactores, para que les conceda la gracia de
participar de tu Reino Celestial.
«Le envolvieron en una sábana y lo depositaron en un monumento, cavado en
la roca, donde ninguno había sido aún sepultado. Movieron la piedra sobre la
entrada del monumento. Era el día de la preparación para la pascua, estaba
para comenzar el sábado. María Magdalena y María de José, miraban dónde se
le ponía». Palabra del Señor. (Lc 23, 53-54; Mc 15, 46-47)
Oración:
Haz, Señor, que nuestros sufrimientos no nos alejen de ti, sino que nos hagan
comprender mejor los sufrimientos de la pasión de tu Hijo Jesucristo y nos
acerquen más a Él. Por el mismo Cristo nuestro Señor.
Canto
Oración final: Padre Santo, después de recorrer paso a paso el camino de la
cruz, concédenos la gracia de grabar en nuestra mente y nuestro corazón la
imagen de tu Hijo crucificado en este acto supremo de amor con el que ha
quebrado la amargura y el sinsentido del dolor, convirtiéndolo en dulzura y
medio indispensable de salvación y santificación. Que a la constancia del
dolor en nuestra vida, sepamos responder con la constancia del amor, y a la
intensidad del sufrimiento, con la intensidad del ofrecimiento. Por el mismo
Cristo nuestro Señor. Amén.
Bendición
Formula cuando no hay sacerdote. Se santiguan Mientras se dice:
N/ El Señor nos bendiga y nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
Amén.
Canto final
I
Jesús es condenado a
muerte.
II
Jesús carga con la
cruz.
III Jesús cae por
primera vez.
IV
Jesús encuentra a su
madre.
V
Jesús es ayudado por
el Cireneo a llevar la
cruz.
VI
La Verónica enjuga
el rostro de Jesús.
VII
Jesús cae por
segunda vez.
VIII
Jesús consuela a las
santas mujeres.
IX
Jesús cae por
tercera vez.
X
Jesús es despojado de
sus vestiduras.
XI
Jesús es clavado en la
cruz.
XII
Jesús muere en la
Cruz.
XIII
Jesús es bajado de la
cruz.
XIV
Jesús es colocado en
el sepulcro.