CONSIDERACIONES GENERALES
EL MÉTODO CIENTÍFICO
Un método es un procedimiento para tratar un conjunto de problemas. Cada clase de
problemas requiere un conjunto de métodos o técnicas especiales. Los problemas del
conocimiento, a diferencia de los del lenguaje o los de la acción, requieren la invención
o la aplicación de procedimientos especiales adecuados para los varios estadios del
tratamiento de los problemas, desde el mero enunciado de éstos hasta el control de
las soluciones propuestas. Ejemplos de tales métodos especiales (o técnicas
especiales) de la ciencia son la triangulación (para la medición de grandes distancias) o
el registro y análisis de radiaciones cerebrales (para la objetivación de estados del
cerebro). Cada método especial de la ciencia es, pues relevante para algún estadio
particular de la investigación científica de problemas de cierto tipo. En cambio, el
método general de la ciencia es un procedimiento que se aplica al ciclo entero de la
investigación en el marco de cada problema de conocimiento. Lo mejor para darse
cuenta de cómo funciona el método científico consiste en emprender, con actitud
inquisitiva, alguna investigación científica lo suficientemente amplia como para que los
métodos o las técnicas especiales no oscurezcan la estructura general. (El convertirse
en especialista de algún estadio del trabajo científico, como la medición, por ejemplo,
no basta, ni mucho menos, para conseguir una visión clara del método científico; aún
más, eso puede sugerir la idea de que hay una pluralidad de métodos inconexos más
que una sola estructura metódica subyacente a todas las técnicas). Otro buen camino,
indistintamente después del anterior, consiste en familiarizarse con algún sector o
pieza de la investigación, no precisa y solamente con su resultado, más o menos
caduco, sino con el proceso entero, a partir de las cuestiones que desencadenaron
inicialmente la investigación.
Supongamos que nos planteamos la pregunta siguiente: "¿Por qué diversos grupos
humanos utilizan lenguajes más o menos diferentes?" Una respuesta sencilla a esa
pregunta -esto es, una explicación de la generalización empírica según la cual diversos
grupos humanos tienden a hablar de modos diversos- se encuentra en mitos como,
por ejemplo, el de la diversidad originaria de lenguas ya cristalizadas desde el principio.
Un investigador científico de ese problema no presentaría gran fe a explicaciones
sencillas de ese tipo, y empezaría por examinar críticamente el problema mismo. De
hecho, aquella pregunta presupone una generalización empírica que puede necesitar
afirmación: ¿Qué grupos son los que hablan de modos diversos? ¿Grupos étnicos,
grupos sociales, grupos profesionales? Sólo una investigación preliminar de esta
cuestión previa puede permitirnos una formulación más precisa de nuestro primer
problema.
Una vez hallado ese enunciado más preciso del problema, se ofrecerá una serie de
conjeturas; algunas referentes a la determinación geográfica de las diferencias
lingüísticas, otras a los factores biológicos, otras a los factores sociales, etc. Esos varios
supuestos serán entonces contrastados examinando sus consecuencias observables.
Así, por ejemplo, si el tipo de trabajo es efectivamente un determinante principal de
las "diferencias" lingüísticas (hipótesis), entonces los grupos profesionales compuestos
por individuos que en todo lo demás son semejantes deben hablar dialectos distintos
(consecuencia sometible a contrastación con la experiencia).
Entonces hay que resumir cierto número de datos para poder averiguar cuál de las
conjeturas es verdadera -si es que alguna de ellas lo es. Y, si es posible, los datos
tendrán que ser científicamente certificables, esto es, obtenidos y controlados si es
necesario por medios científicos. Por ejemplo: habrá que estudiar muestras casuales
de grupos profesionales, con objeto de minimizarlos efectos de una posible tendencia
en la elección de los sujetos. Entonces se estimarán los méritos de las varias hipótesis
propuestas, y en este proceso de estimación surgirán acaso nuevas conjeturas.
Por último, si la investigación ha sido cuidadosa e imaginativa, la solución del problema
inicial hará surgir un nuevo conjunto de otros problemas. De hecho, las piezas de
investigación más importantes, al igual que los mejores libros, son las más capaces de
desencadenar nuevo pensamiento, y no precisamente las tendencias a llevar el
pensamiento al reposo.
En el anterior ejemplo podemos distinguir los estadios principales del camino de la
investigación científica, esto es, los pasos principales de la aplicación del método
científico. Distinguimos, efectivamente, la siguiente serie ordenada de operaciones:
Enunciar preguntas bien formuladas y verosímilmente fecundas.
Arbitrar conjeturas, fundadas y contrastables con la experiencia, para contestar a las
preguntas.
Derivar consecuencias lógicas de las conjeturas.
Arbitrar técnicas para someter las conjeturas a contrastación.
Someter a su vez a contrastación estas técnicas para comprobar su relevancia y la fe
que merecen.
Llevar a cabo la contrastación e interpretar sus resultados.
Estimar la pretensión de verdad de las conjeturas y la fidelidad de las técnicas.
Determinar los dominios en los cuales valen las conjeturas y las técnicas, y formular los
nuevos problemas originados por la investigación.
LA TÁCTICA CIENTÍFICA
El método científico es la estrategia de la investigación científica: afecta a todo ciclo
completo de investigación y es independiente del tema en [Link], por otro lado,
la ejecución concreta de cada una de esas operaciones estratégicas dependerá del
tema en estudio y del estado de nuestro conocimiento respecto de dicho tema. Así,
por ejemplo, la determinación de la solubilidad de una determinada sustancia en el
agua exige una técnica esencialmente diversa de la que se necesita para descubrir el
grado de afinidad entre dos especies biológicas. Y la resolución efectiva del primer
problema dependerá del estado en que se encuentre la teoría de las soluciones, igual
que la resolución del segundo dependerá del estado en que se encuentren la teoría de
la evolución, la ecología, la serología y otras disciplinas biológicas.
Cada rama de la ciencia se caracteriza por un conjunto abierto (y en expansión) de
problemas que se plantea con un conjunto de tácticas o técnicas. Estas técnicas
cambian mucho más rápidamente que el método general de la ciencia. Además, no
pueden siempre trasladarse a otros campos: así, por ejemplo, los instrumentos que
utiliza el historiador para contrastar la autenticidad de un documento no tienen
utilidad alguna para el físico- Pero ambos, el historiador y el físico, están persiguiendo
la verdad y buscándola de acuerdo con una sola estrategia: el método científico.
Dicho de otro modo: no hay diferencia de estrategia entre las ciencias; las ciencias
especiales difieren sólo por las tácticas que usan para la resolución de los problemas
particulares; pero todas comparten el método científico. Esto, más que ser una
comprobación empírica, se sigue de la siguiente Definición: una ciencia es una
disciplina que utiliza el método científico con la finalidad de hallar estructuras
generales (leyes).
Las disciplinas que no pueden utilizar el método científico -por ejemplo, por limitarse a
la consecución de datos- no son ciencias, aunque puedan suministrar a la ciencia
material en bruto; tal es el caso de la geografía. Ni tampoco son ciencias las doctrinas y
prácticas que, como el psicoanálisis, se niegan a utilizar el método científico.
Las técnicas científicas pueden clasificarse en conceptuales y empíricas. Entre las
primeras podemos mencionar las tácticas que permiten enunciar de un modo preciso
problemas y conjeturas de cierto tipo, así como los procedimientos (algoritmos) para
deducir consecuencias a partir de las hipótesis y para comprobar si la hipótesis
propuesta resuelve los problemas correspondientes. (La matemática, como es obvio
suministra el conjunto más rico de tácticas potentes para enunciar problemas e
hipótesis de un modo preciso, para deducir consecuencias a partir de supuestos y para
someter las soluciones a prueba o contrastación. Pero no da ayuda alguna en la tarea
de hallar problemas o de imaginar el núcleo de hipótesis nuevas para las ciencias
factuales. Aparte de eso, en las ciencias más atrasadasnuestras ideas no son aún lo
suficientemente claras para ser susceptibles de traducción matemática. Por lo demás,
no hay limitación de principio a la aplicación de los conceptos, las teorías y las técnicas
de la matemática en la ciencia [Link] lo que hace a las técnicas empíricas,
podemos recordar las que sirven para arbitrar experimentos, para registrar y elaborar
los datos. El dominio de la mayor parte de esas técnicas es una cuestión de
adiestramiento: el talento hace falta para aplicar técnicas conocidas a problemas de
tipo nuevo, para criticar las técnicas conocidas y particularmente, para inventar otras
mejores.
Algunas técnicas, aunque no son tan universales como el método general de la ciencia,
son aplicables a cierto número de campos diversos. Consideremos ahora tres de esas
técnicas casi universales, el cuestionario ramificado, la iteración y el muestreo. Todas
ellas tienen antecedentes en la vida ordinaria y son, por ello, fácilmente
comprensibles.
El cuestionar ramificado consiste en contemplar el conjunto de posibilidades (lógicas o
físicas, según el caso) y dividirlas paso a paso en subconjuntos recíprocamente
disyuntos hasta que el subconjunto (o el elemento) deseado se alcanza en algún paso.
Supongamos que el problema consiste en averiguar cuál de ocho objetos tiene una
propiedad determinada
-por ejemplo, cuál de las ocho primeras cifras es aquella en la que está pensando
nuestro compañero de juego, o cuál es más probable de entre ochohipótesis: si
procedemos de un modo errático, o sea, por ensayo y errornecesitaremos un máximo
de siete operaciones (preguntas)
Si utilizamos un cuestionario ramificado podemos, proceder del modo siguiente.
Dividimos el campo de posibilidades (8 objetos) en dos partes iguales, y preguntamos
si el objeto buscado se encuentra en el primer subconjunto. Como se trata de un
problema de decisión (un problema de sí o no), la contestación a esta sola pregunta
bastará para reducir a la mitad nuestra incertidumbre inicial.
LAS RAMAS DE LA CIENCIA
Diferenciando entre el método general de la ciencia y los métodos especiales de las
ciencias particulares hemos aprendido lo siguiente: primero, que el método científico
es un modo de tratar problemas intelectuales, no cosas, ni instrumentos, ni hombres,
consecuentemente, puede utilizarse en todos los campos del conocimiento. Segundo,
que la naturaleza del objeto en estudio dicta los posibles métodos especiales del tema
o campo de investigación correspondiente: el objeto (sistema de problemas) y la
técnica van de la mano. La diversidad de las ciencias está de manifiesto en cuanto que
atendemos a sus objetos y sus técnicas; y se disipa en cuanto que se llega al método
general que subyace a aquellas técnicas.
La diferencia primera y más notable entre las varias ciencias es la que se presenta
entre ciencias formales y ciencias factuales, o sea, entre las que estudian ideas y las
que estudian hechos. La lógica y la matemática son ciencias formales: no se refieren a
nada que se encuentre en la realidad, y por tanto, no pueden utilizar nuestros
contactos con la realidad para convalidar sus fórmulas. La física y la psicología se
encuentran en cambio entre las ciencias factuales: se refieren a hechos que se supone
ocurren en el mundo, y, consiguientemente, tienen que apelar a la experiencia para
contrastar sus fórmulas.