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Huellas de Luz

Este documento presenta extractos de las obras de Madre Laura Montoya Upegui, una religiosa y misionera colombiana. Incluye biografía breve, lista de contenidos de sus escritos sobre diversos temas religiosos como el ser de Dios, la misericordia de Dios, la voluntad de Dios, entre otros. También describe su labor misionera y el proceso de su causa de canonización.

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Huellas de Luz

Este documento presenta extractos de las obras de Madre Laura Montoya Upegui, una religiosa y misionera colombiana. Incluye biografía breve, lista de contenidos de sus escritos sobre diversos temas religiosos como el ser de Dios, la misericordia de Dios, la voluntad de Dios, entre otros. También describe su labor misionera y el proceso de su causa de canonización.

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LAURA MONTOYA UPEGUI

HUELLAS DE LUZ

===================

Congregación de Hermanas Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Sena


(Misioneras de la Madre Laura)
Casa General.
Telf. 284 -52-26
Carrera 40 A Nº 59 -106
Barrio los Ángeles
Medellín – ANTIOQUIA

CONTENIDO

Introducción

Madre Laura Montoya


I. El Ser de Dios
II. Dios Misericordioso
III. La Voluntad de Dios
IV. Confianza en Dios
V. La Gloria de Dios
VI. Dios es amor
VII. Jesús
VIII. Eucaristía
IX. La Palabra de Dios
X. La Virgen María
XI. Conocer a Dios
XII. La oración
XIII. La cruz
XIV. La vida interior
XV. La humildad
XVI. La caridad
XVII. La pobreza
XVIII. El pecado
XIX. El apostolado
XX. El celo apostólico
XXI. La vida religiosa
XXII. Varios.
INTRODUCCION

MADRE LAURA MONTOYA UPEGUI

Madre Laura Montoya Upegui, nació el 26 de Mayo de 1874 en la localidad de Jericó,


departamento de Antioquia, Colombia. Fueron sus padres Juan de la Cruz Montoya y María
Dolores Upegui, personas buenas y verdaderos cristianos: El mismo día de su nacimiento fue
bautizada en la Iglesia parroquial de Nuestra Señora de las Mercedes con el nombre de María
Laura de Jesús.

***

En 1876, su padre, que amaba fielmente a la Iglesia, fue asesinado por los enemigos de ella.
Los bienes de su familia fueron confiscados y desde ese momento comenzó para Laura, una
época de mucha pobreza y penalidad, que sirvió para fortalecer su espíritu y prepararla para
afrontar las dificultades que encontraría y que estaban en los designios de la Divina
Providencia.

Aceptada en varias casas de sus familiares más acomodados, vivió su infancia en diversos
lugares, recibiendo siempre una profunda educación cristiana que su Madre había iniciado y
que se fortaleció con el cuidado de sus abuelos.

***

En 1881, en la iglesia parroquial de Amalfi recibió la primera comunión y el sacramento de la


Confirmación. En ese mismo año, en forma inesperada y mientras se entretenía jugando con
las hormigas, tuvo un conocimiento de Dios muy especial y profundo. Desde ese momento se
lanzó a Él para darle alcance.

***

Obtuvo el grado de maestra y se dedicó a la enseñanza. Durante los años consagrados a la


educación de la juventud y a las obras del apostolado, no solo progresó en la vivencia de las
virtudes, sino que comprendió que debía consagrarse totalmente a Dios. A veces pensaba que
la mejor forma de servir al Señor era dedicándose a la vida contemplativa en un convento;
más tarde entendió que su entrega debía ser en el trabajo misionero entre los indios y con la
fundación de una nueva congregación de religiosas misioneras.

***

En el año 1914, junto con algunas compañeras, entre ellas si madre, dio comienzo a la acción
misionera entre los indios catíos de Dabeiba – Antioquia. Debieron afrontar muchos
obstáculos. Al comienzo, además de las malas condiciones del lugar, se sumaron la
desconfianza de los indios y hasta las persecuciones, que fueron desapareciendo ante la gran
sencillez y el admirable desprendimiento que las guiaba.

***
Gracias a su fe viva, a su ardiente caridad y a su esperanza inquebrantable, pudo realizar varias
obras en pro de la evangelización y la liberación de los oprimidos. Amó profundamente a Dios
y se llenaba de gozo con su Divina Palabra. Vivía en permanente unión con El, dedicada a la
construcción de su Reino. Su amor especial por la Eucaristía y la quinta palabra de Jesús en la
cruz ¡Tengo Sed! (Sitio) fueron el alimento y motor de su celo misionero. A la Santísima Virgen
María la amaba como a su Madre y compañera inseparable en el trabajo misionero, la
veneraba especialmente en el misterio de su Inmaculada Concepción.

***

Amó a Dios con todas sus fuerzas de su alma y en su vida no tuvo otra preocupación diferente,
a la de hacer su voluntad y buscar en todo su gloria. Ninguna dificultad ni amargura le separó
de este amor, que fue recto, fuerte y activo.

***

En la Madre Laura Montoya se aunaron la pedagoga, la mística, la misionera, la fundadora y la


escritora. Compuso 23 obras y escribió 2814 cartas de gran mérito por sus temas doctrinales e
históricos.

***

Rodeada de verdadera fama de santidad, murió el 21 de octubre de 1949 en la casa general de


la Congregación, en el barrio Belencito de la ciudad de Medellín.

***

La causa de Canonización fue iniciada por el arzobispo de Medellín, conforme a lo establecido


para todos los procesos, en los años 1963 -1964.

En 1973 se promulgó el decreto en el que se la declara Sirva de Dios. A continuación se


introdujo el Proceso Apostólico de la Causa (1976 -1979). El 12 de Diciembre de 1989 terminó
favorablemente con la reunión especial de los teólogos consultores. El 23 de octubre de 1990,
cardenales y obispos reunidos en Congregación Ordinaria, declaran la heroicidad de sus
virtudes teologales y cardinales. El Sumo Pontífice Juan Pablo II, acogió y ratificó las
resoluciones de la Congregación para la causa de los santos y ordenó se promulgara el
Decreto, éste fue publicado el 22 de enero de 1991 …………FALTA.????

_____________

Tu creación, Señor, doquiera


Noticias me dan de Ti,
Pero hablan de tus grandezas
Con tan frías cadencias,
Que no alcanzan a detenerme aquí.

Todo hace grande mi tormento


Y crece más cuando tengo delante
Tu grandioso universo
Y escucho que me dice:
Míralo, míralo, tras de mí

Más yo, desolada y ansiosa


En mudas voces le contesto
No, no calla firmamento
Calla, calla universo,
Porque mi Amado no es así.

_______________

Tu ser, Señor,
¡Es la luz que ansío tener!
Luz que jamás se apaga.

____________

I. EL SER DE DIOS

1. Tres amigos entre sí, eso es mi Dios.


2. Gozo de que no seas un Dios solitario
3. La unidad de Dios resalta más hermosa en la Trinidad de Personas
4. Dios es más que madre, es un Dios – Madre
5. Dios es luz y no puede menos que iluminar.
6. Tú eres la verdad y solo en Ti está firme el hombre.
7. La Gloria de Dios es el esplendor de su Ser.
8. Dios es un océano del Ser, como el mar lo es del agua
9. Todo en Ti, Dios mío, es luz y tus obras fulguran en resplandores de sabiduría.
10. La vida ¡Dios mío! Lo que es vivir ¿Quién lo dirá? Sino el que conozca esa fuente
perenne de Vida que es tu Ser infinito.
11. Adoro, amo y glorifico la sabiduría infinita de mi Dios y a ella abandono mi existir.
12. Luz, Ternura y Amor, ¡eso es mi Dios!
13. ¡Me gozo, Señor, de cuanto eres! Pues aunque no sé lo que eres, eres tal que a ojos
cerrados se te puede amar.
14. Señor, mi existencia y mi vida son nada para Ti; pero Tú eres todo para mí. Antes que
yo fuese ¡Tú ya eras Dios!
15. ¡Oh, viva mi Dios tan bueno que no ha querido glorificarse sin hacerme feliz!
16. ¡Oh, que dicha poder considerar que todo lo que me has dado, lo has pasado antes
por tu mente creadora y por tu voluntad ardiente de amor eterno!
17. Mi nada es mi descanso, delante de tu grandeza.
18. Todo en mí calla, delante de Ti
19. Bien mío y todos mis bienes.
20. Dios se refleja en todas sus obras; pero sólo deja su imagen en las almas humanas.
21. La Vida es Dios, y la muerte es todo lo que no es El.

II. DIOS MISERICORDIOSO


22. He querido medir la misericordia de Dios y me he perdido en ella.
23. Todo trae el sello de la infinita misericordia de Dios.
24. ¡Qué bien se respira en lo ancho de los caminos misericordiosos del Señor!
25. ¡Dios mío! ¡cómo te mueven los gemidos de los pobres que nosotros oímos con tanta
indiferencia!
26. A los pobres y a los enfermos, los miro en el corazón de Dios, como en su centro más
querido.
27. Por fortuna, Dios recibe hasta los deseos.
28. Tu misericordia y mi miseria, son mi descanso ¡Dios mío!
29. ¡Bendito sea mi Dios que a todo provee como Padre que es!
30. Si tu misericordia fuera un punto menos que infinita, no brillaría en mí un rayo de
esperanza.
31. La cantidad de pecados no se ve; es solo el arrepentimiento lo que esa caridad mira.
32. ¡Por fortuna! ¡Dios, tiene tanto de Madre!
33. Mi puesto está en tus brazos. Allí si hay misericordia infinita; allí si hallo mi remedio,
mi nido, mi dicha eterna.
34. El Dios de la caridad a todos nos juzga como si fuera ciego, porque de todas nuestras
miserias se duele.
35. ¡Qué infinita satisfacción se siente! Al pensar que tenemos un Señor que tiene sus
complacencias en perdonar.
36. Tenemos la seguridad de ser perdonados por Dios, si se lo pedimos humildemente.
37. Dios nos hiere con su amor y qué otra cosa hemos de hacer que quedarnos heridos,
quietecitos y perdidos en su misericordia.
38. Sólo el que es infinito, puede perdonar infinitamente.
39. Dios se da tanto a los grandes como a los pequeños.
40. El recuerdo de mis caídas es menos amargo, porque cuento con el olvido de Dios.
41. Mi mayor gusto está en hacer patentes las misericordias de Dios, y que El sea
conocido mediante ellas.
42. ¡Dios mío! Quiero que tengas en mi corazón un compañero que te acompañe en
compadecer las miserias humanas.
43. ¡Oh amor inquebrantable! ¡La inmensa vida de pecado no ha podido apaciguar las
avenidas de tu misericordia!
44. En el mar imprimió Dios el sello de su inmensidad, en los ríos, el de su inagotable
misericordia.
45. Dios ha colocado al hombre en su misericordia, dándole un Redentor.
46. La sombra amada de Dios me sigue y abriga más infinitamente que la concha guarda a
la pobre tortuga que se arrastra por el suelo.
47. Tengo mucha fe en que Dios no espera que hagamos un esfuerzo por su amor cuando
ya nos lo paga.

III. LA VOLUNTAD DE DIOS

48. Siempre que pienso o hablo me pongo del lado de Dios.


49. Es preciso hacer lo que Dios quiere y querer lo que Dios hace.
50. Los caminos de Dios son siempre ocultos a los ojos humanos.
51. Es preciso mirar los acontecimientos con los ojos de Dios.
52. Dios ha hecho de mi alma una especie de roca fija en su santa voluntad.
53. Dios dirige todos los acontecimientos; pero mayormente los de su obras.
54. Todo acontecimiento próspero o adverso es, por decirlo así, una Comunión con la
Voluntad Divina.
55. ¡Todo es fácil, cuando el amor a la divina voluntad es la divisa del alma!
56. Dios no hace las cosas a medias.
57. He determinado conocer los deseos de Dios y tenerlos por míos.
58. Toda inexactitud en el cumplimiento de nuestro deber, es una transgresión de la
voluntad divina.
59. Hágase, Dios mío, vuestra voluntad. Siempre he amado más esta voluntad, cuando
más me sacrifica.
60. ¡Qué amable es la Voluntad de Dios!
61. Salir de Dios y volver a Dios, pero no por otro camino que el previsto por El desde la
eternidad, ese es mi destino.
62. La comunión de mi voluntad con la de Dios, es una unión íntima, profunda, de un solo
acto de dos voluntades, suprema la una, pequeña la otra.
63. ¿Qué sucede a una gota de agua, cuando se mezcla en el océano? Se pierde. Y ¿qué
sucederá a mi voluntad, cuando se une a la tuya, sino perderse en ese insondable
océano de tu ser bendito?
64. Aunque el corazón mane sangre, hay que inclinarlo a gustar la amable voluntad de
Dios.
65. Soy una piedra empujada por Dios, a la cual no le queda más camino que rodar.
66. ¡Oh Señor! No tengo otro gusto que hacer tu Voluntad.
67. Siempre mis deseos estén a las órdenes de los tuyos y mi voluntad sea la tuya.
68. Ni placer, ni descanso, ni pasión, ni capricho, ni gloria, ni honor, ni tierra, ni carne, ni
sangre, ni nada dejaré en pie tratándose de darle a Dios lo que me pida.

IV. CONFIANZA EN DIOS.

69. Confiar en Dios es lo mismo que tener.


70. Dios jamás gasta afán y siempre llega a tiempo.
71. Dejo que pase lo que pase, yo me quedo contigo que no pasas.
72. Dios nunca me recuerda porque jamás me olvida.
73. He confiado siempre de Dios y jamás mi confianza ha sido engañada.
74. La confianza en Dios es el testimonio perpetuo de la lealtad de nuestra conciencia.
75. No permitas, Señor, que sea de esas cometas que revientan cuerda y se alejan de su
dueño.
76. Dios no se hace esperar con los que necesitan.
77. La confianza en Dios fue siempre mi refugio.
78. No hay penas suficientes en la vida, para inundar a la persona llena de confianza.
79. Locos somos cuando no confiamos en Dios, siendo El quién es.
80. La confianza amorosa es la almohada en la que descanso tranquila, es la barca en la
que me libro de las borrascas de la vida; es el ala que me cubre; es la atmósfera que
me envuelve; es la misma mano de Dios que me sostiene.
81. Desde la altura de la confianza puedo reírme de todo lo que pasa, Dios mismo la mira
con amor y jamás la desatiende.
82. Mientras seamos fieles a la confianza, pasaremos por entre las llamas sin quemarnos.
83. ¡Bendito seas eternamente Dios mío, que tan pronto respondes a las peticiones!
84. Un acto de confianza en Dios, basta para que el sufrimiento sea calmado.
85. Es preciso vivir contentas de Dios, a fin de que a la hora de la muerte, El esté contento
de nosotros.
86. Mi confianza en Ti, Dios mío, es mi reposo.
87. De la confianza en Dios mana la paz, como del enjambre la miel.
88. Sólo Dios y su gracia pueden con ciertas circunstancias de la vida.
89. ¿Qué cosa no hará Dios con el que en El confía?
90. ¡Dios mío! ¡Cuánta confianza se necesita para esperar una hundida y permanecer
sereno!
91. La confianza lo vence todo.
92. ¡Cuán ventajosa es la confianza! Ella encierra en sí el remedio para todo; la paz, la
serenidad, en los casos más apurados.
93. La confianza tiene campos extensos de amor, de paz y de suavidad brillante que jamás
el hombre puede rastrear sin haberlos experimentado.
94. Si Dios quiere mi cielo, bien sabe El que se lo daré. Esta es la gracia que Dios ha puesto
en mí.
95. ¡Dios mío! Tengo plena confianza de que un día tornarás en luz mis tinieblas.
96. Sufrirlo todo por Dios, esperarlo todo de Dios.
97. Jamás he mirado a Dios como agente de policía que atisba el momento menos
pensado para castigarme.
98. Nuestra confianza es la llave que abre el corazón de Dios a nuestro favor.
99. La confianza es el más alto y sincero acto de adoración que las criaturas podemos
tributar a Dios.
100. La confianza es la carnada con que se pescan los favores de Dios.
101. Nuestra confianza crece según el conocimiento que de Dios tengamos; esto anima
para procurar conocerlo cada vez mejor.
102. Lo que entre los hombre no se consigue, lo concede Dios.
103. Como el junco, me inclino ante la borrasca, para después levantarme tranquila.
104. Me echaré como un niño enfermo en tus brazos, como el niño en los de su madre, y
me estaré quietecita hasta que mi alma halle su remedio en tu casa, ¡Oh! ¡Dios –
Madre mía!
105. La confianza en Dios y el amor a las almas, da valor hasta para lo inconcebible.
106. Por encima de todo, está la confianza en Dios que arraiga en el corazón, como un
peñasco en medio de las corrientes de muchas aguas.

_________
Tu creación Señor, noticias me trae de Ti

________

V. LA GLORIA DE DIOS.

107. Con el ideal de la Gloria de Dios las fuerzas se agotan, la vida es siempre corta, los
sufrimientos por grandes que sean, son siempre pocos.
108. El amor de nuestro Señor nos encienda para que trabajemos por su Gloria, los días
que nos restan de vida.
109. A Dios le glorifican más las peticiones grandes y no es humildad dejar de hacerlas.
110. Confío en que el Artista Divino que ha formado la melodía de mi vida se agrade y
glorifique, a pesar de las notas discordes que he puesto en su obra.
111. Olvídense hasta de su propia felicidad por la Mayor Gloria de Dios, estén siempre
dispuestas a darse y jamás a rehusar un servicio.
112. La Gloria de nuestro Padre es la estrella de nuestra vocación apostólica.
113. Los intereses de Dios van por encima de todo.
114. La Gloria de Dios y la existencia de su conocimiento serán mis grandes necesidades.
115. Ante un querer de Dios o ante una cosa que sea de su mayor servicio y gloria, no
quiero que quede nada, absolutamente nada, en mi prado.
116. ¡Bendito sea Dios que se glorifica dando, y que quiere ser rogado para glorificarse
concediendo!
117. Cuando se trata de hacer una cosa para la Gloria de Dios, todos ofrecen ayuda para
echar pie atrás, pero jamás para ejecutarla.
118. Los cantos valen porque son monumentos de la Gloria de Dios; porque la ensalzan
sobre todas las criaturas y no son felices por su propia exaltación, sino por la
glorificación de Dios.
119. ¡Sólo tu Gloria! ¡Sólo el que te conozca, me importa!
120. ¡Destrúyeme, Dios mío! Y sobre mis ruinas levanta un monumento para tu Gloria.

----------
Tres cuerdas hay en mi lira
Que tienen un mismo son

Tres melodías distintas


Que todas dicen amor.

Oh, Luz, ternura y Amor


Porque esto es mi Dios.

_____________

VI. DIOS ES AMOR

121. Ninguna otra cosa podemos dar a Dios que no sea más de su gusto; amor y solo amor
es lo que nos exige.
122. Vencida por tu amor me dejaré querer.
123. Quiero ¡Dios mío! Vivir siempre al servicio de tu amor.
124. Te amaré, Señor mío, mientras aliente mi pecho.
125. El carácter filial de mi amor a Dios, ha sido siempre la fuente de mi paz.
126. El amar a Dios vale por todas las ciencias del mundo.
127. Con tal de que me den a Dios, voltéenme al derecho y al revés.
128. No es el cielo lo que deseo, sino a Dios.
129. ¡Cante, Amado mío, cante yo siempre tu amor, pues Tú has puesto en mí tus ojos!
130. Señor, dame la muerte, antes de vivir más tiempo sin amarte.
131. ¡Dios mío! De todas maneras el amor es dolor.
132. El corazón gusta de Dios, porque al amor le es dado lo que a la mente se le niega.
133. ¡Dios es amor y sólo el amor lo alcanza!
134. Querer amar a Dios sin sufrir es ilusión.
135. Cuando pienso en tu amor y en las inmensas condescendencias que has tenido
conmigo, me viene un extraño anhelo que bien se ajusta a la grandeza de tu
generosidad.
136. Deja que muera ya por tu amor; después de morir ¡qué dolor no poder volver a
morir por tu amor y servicio!
137. Alzar los ojos al cielo por amor, vale infinitamente más que darle la vuelta al mundo
sin Él.
138. El amor triunfa, por eso el amor es ya un cielo ¡Tú mismo, Dios mío, eres amor!
139. Amen a Dios como los ángeles y después ámenlo más.
140. Dios piensa continuamente en nosotros y no le es indiferente ni una de nuestras
respiraciones.
141. Dios a todos nos tiene ingeridos en su corazón más que la madre tiene al niño en su
vientre.
142. ¡Dios, que es fuego que consume, merece ser servido con ardor!
143. El amor es como el aceite que hace suave el rodar de las máquinas.
144. Sólo el amor de Dios nos hace felices en el mismo dolor.
145. Cuando todas las creaciones materiales e inmateriales de Dios, se hubieran
consumido en un sólo acto de adoración ¡qué amargura tan inconmensurable no
tener ya nada más que ofrecer, a Aquel de quien sólo sé dejarme amar!
146. Señor, si te debo un amor probado con sangre ¿cómo he de ser tan poco generosa?
147. Tratándose del amor que Dios me tiene, me quedo bajita en lo que presumo.
148. Quiero tener un amor activo como las cataratas y un amor contemplativo como los
lagos.
149. ¡Es tan sabroso poder decirle a Dios el único de mi corazón!
150. ¡Dios mío! Cuando te pones delante enloqueces de amor, y cuando por detrás de
ansias de verte.
151. El amor debe saber buscarlo a Dios y hallarlo donde quiera que se encuentre.
152. El Dios de nuestro amor, no ha dejado ni dejará de amarnos.
153. ¡Ay! ¡qué yo me muero, al ver que nada soy y que te quiero!
154. El amor todo lo transforma en virtud de su fuerza prodigiosa.

VII. JESUS

155. Jesús: Este nombre es miel destilada. Repetido muchas veces endulza el corazón,
cuando ha sido amargo por las ingratitudes y dolores humanos.
156. Si un Dios niño no te mueve; más frío eres que la nieve.
157. Jesús, es el brazo del Padre con el cual gana las almas aquí en la tierra.
158. Déjate amar, bondad crucificada, déjate amar que no te cuesta nada.
159. Si nos fuera dado entregar la vida por Jesús, como El la dio por nosotros ¿qué más
haríamos de lo que debemos hacer? Aún así seríamos siervos inútiles.
160. Cristo, es el único juez que pone tribunal sólo para absolver.
161. Jesús tiene sus delicias y su morada, en la sencillez y transparencia de las almas
buenas.
162. El amigo que jamás engaña, el que no deja hastío, el que cuanto más nos ama, más
nos embriaga con su santa caridad, Jesús.
163. No se puede vivir sin nuestro amigo Jesús.
164. El amor es un sentimiento que en forma de ardor brota del corazón de quien estudia
a Jesús; y por consiguiente para amarlo, es necesario conocerlo.
165. ¡Oh, Jesús! Quiero conocerte y al conocerte transformarme en Ti
166. Mientras corra una gota de sangre por nuestras venas, deseemos derramarla por
Jesús.
167. Es tan mío Jesús que no puede serlo más.
168. Dos sedientos, Jesús mío, Tú de almas y yo de saciar tu sed ¿Qué nos detiene pues?
169. Quiero beber de tus labios secos la sed del celo y los ardores del martirio.
170. Tu amor Jesús, me ha colmado. Con almas te pagaré.
171. Soy toda de Jesús y ni la vida ni la muerte me separarán de Él.
172. Jesús es un océano de misterios de amor: la misericordia es su fondo y la dulzura
forma la superficie.
173. Jesús, por donde quiera que mire tu corazón se descubre en él, tu delicadeza, tu
ternura y tu amor.
174. No es posible amar a Jesús sin amar entrañablemente a la Iglesia.
175. Yo tengo sed de verdadera dicha y sólo Tú, eres la verdadera fuente.
176. ¡Jesús, qué fácil es encontrarte! Pues estás donde dos o más se reúnen en tu
nombre.
177. Jesús, Tú amas al prójimo hasta el delirio de la Cruz.
178. ¡Sitio! Jesús no sólo tuve sed de almas en la cruz, sino también de amor y del
cumplimiento exacto de la voluntad del Padre.
179. Jesucristo, es el gran sembrador de la divina semilla.
180. Compartir tus dolores, Jesús, es mí deber.
181. El crucifijo es y será, compañero inseparable de los que aman a Jesús.
182. En el alma de Jesús, el amor es el generador de todos sus sentimientos y de todas sus
prodigalidades.
183. ¡Oh, Señor mío! En la cruz eres locura de amor ensangrentado, en el sagrario eres
oasis nebuloso del destierro.

_____________
Delante del tabernáculo,
¡Dios mío, cuánta niebla!
Tu incomprensible misterio,
Sólo comprender me deja
Que estás y veo que estoy…
Lo demás silencio.

Silencio, estás, corazón,


La niebla del misterio,
Del misterio la niebla,
No opaca tu amor.

Allí sólo sé que estás


Y que enloquecida estoy.
Gracias Dios, Buen Señor…
_______

VIII. EUCARISTÍA

184. Me parece más ventajoso comulgar porque Jesús desea que lo recibamos, que porque
nosotros deseamos recibirlo.
185. ¡Qué es la comunión, sino una unión íntima y profunda del Ser de Dios, con el mío!
186. ¿Qué es la sagrada hostia? Es el Dios de mi corazón y el corazón de mi Dios.
187. ¡Cuánta sed tengo! Sed de quitarte, Señor mío, el peso que lleva tu eucarístico
Corazón, el fardo de los pecados del mundo.
188. La visita al Santísimo, debe ser un gozar del alma, un acto de amor de complacencia,
de adoración, de deseo intenso de la mayor Gloria de Dios.
189. El fuego es para que arda. Si tenemos en la Eucaristía la brasa, acerquémonos a ella
para que nuestro corazón se encienda.
190. ¡Oh Santa Eucaristía! ¡Fruto del amor eterno, eres mi cielo, guardas mi dicha eterna!
191. Hostia que perfumas mis horas de dolor, con aromas de vida con gotas de amor.
192. ¡Salve, oh Eucaristía! Libro amable, resumen de celestiales enseñanzas.
193. Dulcísimo sacramento, luz de los desterrados y de los ángeles sol.
194. ¡Corazón Eucarístico de Jesús! Tú comprendes sin palabras lo que ni la brisa nota. Tú
cuentas, gota a gota, mis lágrimas al caer.
195. Eres pan de vida, pan vivo porque el que se oculta en Ti, está vivo.
196. La Santa Eucaristía es la proyección de un amor sin medida.
197. En la Eucaristía, escuchas sin palabras cuanto el corazón quiere decirte.
198. La Eucaristía es el Pan de los fuertes en el cual hago fuerte mi amor.
199. Es la unión con Jesús el fin especial que debo proponerme en mis comuniones.
200. El fin de la sagrada comunión, es fundir los corazones y las almas por medio de la
celestial comida.
201. ¡Oh dichosa la persona que comulga como debe: se hace santuario de Dios y de
modo permanente vive en Jesús y Jesús en ella!
202. Luz mía, oculta en la hostia. Derrámate en todos los corazones.
203. El Señor se ha quedado en la Eucaristía, para salvar a todos los hombres…
204. La Divina Eucaristía, se unifica con nosotros, comiéndola y estudiándola.

IX. LA PALABRA DE DIOS

205. Las bellezas de la revelación no se ven ni se entienden, sino, que se gustan.


206. La Sagrada Escritura es a mi alma, esa exquisita miel para la cual el paladar en la
tierra está como entorpecido y que gustaré en la eternidad como el mismo ser de
Dios.
207. El Santo Evangelio es la fórmula pedagógica de Jesús.
208. ¡Gracias, Dios mío! Porque inspiraste los salmos en los cuales encontramos consuelo
y lenguaje divino para todas las cosas.
209. La Palabra de Dios es el anzuelo para ganar las almas.
210. El santo Evangelio es el aire del hombre justo, es el alimento de las almas amantes.
211. La palabra de Jesús es miel destilada que endulza las amarguras de la vida.
212. ¡Bendito el Evangelio! Que prueba la asistencia de Dios por medio de su Providencia,
en el mundo.
213. La acción del santo Evangelio en mayor en el mundo, de lo que nosotros podemos
ver y entender.
214. ¡Oh Santo Evangelio, cuánto Te amo y cómo quisiera llevarte como antorcha
sagrada a los últimos lugares o rincones del mundo!
215. Dios quiere que se lean sus divinas enseñanzas, y se ingieran en el corazón, a
semejanza del aliento corporal que se asimila al cuerpo.

___________
María es el cielo que me encanta.
__________
X. LA VIRGEN MARIA

216. Un intenso amor a amaría es la escalera más corta para subir a la santidad.
217. A través de María, se descubren las excelsitudes de Dios como tras ligera gasa.
218. María, es la obra maestra de Dios y es natural que refleje sus grandezas de su autor
mejor que las demás creaciones de Dios.
219. El primer lirio que salió, más blanco que la nieve, de las hondas enrojecidas de la
sangre de Jesús, fue la Inmaculada Concepción.
220. La vida interior adquiere especial seguridad y se desarrolla al calor de un intenso
amor a María.
221. María, muestra a Jesús en sus brazos, a la persona enamorada de ella.
222. En vano puede alardear de seguridad en la vida interior, quien no profesa un intenso
amor a María.
223. El camino más seguro para llevar a los hombres a Dios, es hacerlos amar a María.
224. María haz que yo siempre te ame y te sirva.
225. María, es la sonrisa de mi vida.
226. María, Madre mía, ¡sálvame!
227. Jamás está ocioso el amor de María en los corazones.
228. María es la puerta de la fe.
229. La Señora Inmaculada se me parece a una sonrisa que me alumbra en el dolor.
230. En María tengo puesta mi esperanza para todo.
231. Yo quisiera que todos los hombres supieran lo que es la Virgen para el corazón que
la ama.
232. ¡Madre mía! Sé mi Maestra y enséñame el camino que debo seguir para cumplir la
amada voluntad de Dios.
233. ¡Madre mía! ¡Qué espejo de humildad tan hermoso eres para mí!
234. Seré fiel, si hago de María la compañera de mi pensamiento.
235. Hay dos vírgenes que conciben y ambas por obra del Espíritu Santo, María y la
Iglesia, María da a luz a Jesús y la Iglesia a los Santos.
236. El fruto de María, es la unión personal de Dios con el hombre.
237. María es la misma cara de Dios. Dios se nos oculta y nos muestra su rostro para
consolarnos.
238. El amor a la Santísima Virgen, es señal cierta de predestinación y la vía más segura
para llegar a la perfección.
239. Las misioneras no conseguirán el fin de su vocación si no son amantes apasionadas
de María.
240. María, es la sonrisa de los cielos y sus ojos purísimos son el cielo de los cielos.
241. El amor a María se confunde con el amor de Jesús, y es un riquísimo culto a la
Santísima Trinidad.
242. Amar a María, es facilísimo al corazón humano, porque ella es Madre.
243. María es el trono de la sabiduría que es el mismo Espíritu Santo.
244. El amor a Jesús, engendra el amor a María.
245. La Ave María, serán siempre en nuestros labios como los carbones encendidos que
purificaron los labios del profeta Isaías, puesto que salen del corazón envueltas en
amor que es fuego que purifica.
246. El amor a María, es a la vida interior, como la atmósfera es al ojo humano, es decir,
el medio transparente a través del cual se ven los objetos.
247. María, consuelo en las tristezas de este mundo, amanecer del claro día de fe.
248. María fue maestra, señora, abogada y Madre de los apóstoles.
249. ¡Oh María! Danos a Jesús y concédenos que llevemos su amor a los corazones
humildes y sencillos.
250. ¡Madre! Yo no soy huérfana porque te tengo a Ti, que eres más que Madre.
251. ¡María! Sólo quiero tenerte a Ti a mi lado, pues en vida y en muerte eres mi amor.
252. María es bálsamo del alma y fortaleza en todo dolor.
253. En María se refleja el adorable Corazón de Jesús, con sus grandezas y dolores.
254. El Corazón de María, es el lugar de cita entre la humanidad y la divinidad.
255. La confianza de María es un océano de fe y de amor.
256. María es el encanto de nuestra vida, la dicha de nuestro corazón.
257. Sea el ave María, como la atmósfera que se respire entre las misioneras.
258. Dios ha querido que María forme las delicias de las almas que le buscan a Él.
259. María es el nudo, fuente y centro de unidad entre Dios y los hombres.
260. Quienes profesan un amor especial a María encuentran siempre en ella maravillas
nuevas.
261. María es maestra de pobreza, de obediencia, de silencio y de celo.
262. Imitando a María nuestra unión con Ella crece y se identifican sus intereses con los
nuestros.
263. María, Madre mía, te doy mi corazón con él te doy mi vida, con él te doy mi amor.
___________
Es la paz del alma
Decirte siempre Si;
Presagio de vida eterna
Que prende la luz en mí.

Sí, te dice mi amor.


Sí, el arranque de dolor,
Que en horas amargas brota
Mi pobre corazón.

Si, te grito en mis sueños,


Sí, mis vigilias repiten.
Sí, el hervir de mi sangre.
Sí el suspirar por mi dueño.

Decirte Sí, es mi delirio


Es el alborear del cielo,
Es el asentir a mi dicha,
Es de mi amor raudo vuelo.

______

XI. CONOCER A DIOS.

264. Cultive la ciencia humana quien quiera, yo me contento con saber a Dios.
265. Pudiendo ir derecho a la fuente, para que entretenerme recogiendo gotitas de rocío
en el camino.
266. Se necesitaría que borraran de mi alma lo que conozco de Dios, para hacerme entrar
en dudas.
267. ¡Señor de mi vida! Si conocerte es ser feliz, no conocerte es no sólo ser infeliz, sino,
ser un fracaso.
268. Todo lo que no sea Dios, me sabe como si estuviera chupando un ovillo de hilo.
269. Los adelantos del hombre mueven siempre a pensar en Dios, origen de toda ciencia.
270. No hay teología mayor que la que da el amor.
271. Estudiar a Dios es el cielo.

XII. LA ORACIÓN.

272. La oración, es una mesa de invitados en donde sirve el mismo Señor de la casa.
273. La oración, es como el telescopio para mirar a Dios en la noche de la fe.
274. La oración, es el lazo de intimidad que une al alma con Dios.
275. Nada hace tan dulce y llevadera la vida como la oración.
276. Mi oración muchas veces se reduce a considerar el amor con que Dios ha formado
todas las partes de mi cuerpo.
277. Mi oración, no era una cosa que buscaba, sino algo que tenía.
278. Donde Dios habla, los hombres deben callar.
279. ¡Qué dulce es la soledad, cuando en ella se encuentra a Dios!
280. La oración de petición glorifica a Dios y El se glorifica concediéndonos gracias.
281. Yo no sé si Dios me oirá porque yo no le hablo; lo único que sé que El con verme se
derrama.
282. Una sola mirada, un solo suspiro, sea nuestra constante oración.
283. ¡Señor! Deberíamos orar sin cesar, solo por hallarte tan listo a nuestra cita.
284. En donde quiera que acostumbres a orar, allí encontrarás al Señor, con el corazón
listo a mostrarte su amor.
285. La oración, es comunicación de la criatura con su creador.
286. La oración, es una cita amorosa de Dios al alma.
287. La oración, es el campo especial de las influencias del Espíritu Santo.
288. Alimento para el alma, es la oración.
289. Mi oración, se reducía a estar contenta, muy contenta de Dios, y a saber que El era
mi único.
290. Alabar es conocer, el que conoce adora, puesto que reconoce la soberanía de Dios,
luego en alabar se vuelve toda la religión.
291. Toda oración es atendida cuando va sellada con la confianza.
292. Ante el Ser Divino, la mente calla y el amor canta.
293. Quien medita fervorosamente los misterios del Calvario, aprende la ciencia de los
santos.
294. La oración que sube al cielo cantada, es más agradable a Dios que rezada.

XIII. LA CRUZ.

295. La cruz es el combustible del amor.


296. Al pie de la cruz, es donde Jesús cita a los que ama.
297. Nada hay que me duela tanto como el irrespeto a quien tanto amo y cuya grandeza
me abisma.
298. El dolor es amargo y sin embargo dulcifica el alma; es duro y ablanda el corazón.
299. ¡La Cruz hace mis horas amenas: la Cruz vierte en mis ratos dulzor…!
300. No ponderemos las cruces de esta vida porque en el cielo desearemos haberlas
sufrido mayores.
301. Quien gusta de padecer amando, no siente el mal propio.
302. Amad los días señalados con cruces, como los días de vuestras bodas con Jesús en la
Cruz.
303. Amad los días sin cruces como cuidados que Nuestro Señor tiene con vuestra
debilidad.
304. La cruz dura poco, el premio es eterno.
305. Dios tiene dos clases de víctimas; unas que se le ofrecen y otras que El se coge.
306. Jamás le hablé a Dios de penas porque ellas me parecían su mejor regalo.
307. Enemigos no los tengo porque los que en apariencia lo parecen, son los que me han
traído las mejores lecciones de mi Maestro; son los que me han enseñado la gran
ciencia de sufrir por amor.
308. Amar y sufrir son sinónimos.
309. Cualquier cruz que nos venga está impregnada en la sangre de Cristo.
310. El sufrimiento apresura la madurez de sus víctimas.
311. Padecer por Dios es el alimento del amor en la tierra, como gozar de Él lo es en el
cielo.
312. Sufrir en paz es propio de la persona justa.
313. En la cruz quedó restablecida la paz entre Dios y el hombre.
314. Cuando el dolor pasa con Dios dulcifica; pero cuando Dios está ausente amarga.
315. Después de que conocí a Dios, el recuerdo de mis amarguras se me ha convertido en
un himno de agradecimiento.
316. Cualquier pena es un pedacito de cruz que Dios me pone y debo amarla.
317. La cruz es la sombra que busco y bajo la cual quiero resguardarme, contra los ardores
de las pasiones que pululan en el mundo, enemigo de Cristo.
318. La pasión y muerte de nuestro Señor es la escuela en donde se aprende a amar,
abrazando rodas las penalidades, humillaciones y dolores.
319. De cualquier manera que sea la cruz que hoy vas a darme, la acepto gustosísima y la
abrazaré alegre.
320. Mientras sienta sobre mis hombros el suave yugo de la cruz, estoy cierta de tu amor.

XIV. LA VIDA INTERIOR

321. Para tener vida interior, debemos vivir unidas a Jesucristo, sólo así circulará por
nuestra alma la savia de su espíritu.
322. Vuestro interior, es el altar en donde el mismo Ser de Dios se pone en contacto con el
alma humana.
323. A Dios se le gusta y se le siente y se le ama; pero no se lo define. Sólo el amor le es
dado alcanzarlo.
324. Jesús, no mora en las almas que no aman lo que El ama, y que rechazan del corazón
aquellas que Él ha redimido con tanto ardor.
325. Sólo la vida interior, bien llevada e intensa, puede prender y sostener el amor en el
corazón.
326. Los verdaderos contemplativos cuando llegan a mucha perfección del amor, o se
tiran por los caminos apostólicos, o mueren; no tiene otro remedio, el amor.
327. Jamás está solo el que tiene a Dios.
328. Lo que santifica es la sumisión constante a la voluntad de Dios, que es la más bella
expresión del amor.
329. El alma unida a Dios por el conocimiento y el amor, da frutos de virtudes y de obras
grandes a los ojos de Dios.
330. El recogimiento interior, es camino para acrecentar el conocimiento y el amor.
331. Secarse, es perder el gusto por las cosas de Dios.
332. Dios, es tan buen pedagogo que nos lleva, de lo difícil, con mucha suavidad.
333. Todo el fin de la vida es hacernos santos.
334. Dios, necesita encontrar el corazón vacío de todo lo terreno, para poder tomar
absoluta posesión de él.
335. Al hombre no le exige Dios entender, sino, creer y adorar.
336. La unión con Dios, es la identidad de nuestro entendimiento con el de Él y de nuestra
voluntad con la divina.
337. Camino por la mortificación, hacia la vida del espíritu.
338. Teniendo a Dios en el interior, se vive contento de todo.
339. Dios mora en los corazones puros y la pureza, tiene tal atracción para El, que se une a
las almas puras, como atraído por un imán irresistible.
340. Hacer siempre y en los mejores detalles de la vida, lo más perfecto.
341. Donde hay ejercicio de Virtudes, anda Dios.
342. A la Santidad, no se llega sino por los caminos recorridos por Nuestro Señor
Jesucristo, que no son otros que los caminos de la humillación, la paciencia, la
caridad y el dolor.
343. El deber, es lo que Dios nos pide ante todo. El deber cumplido por su amor.
344. Si las obras solo ocupan nuestro tiempo, corto será el tiempo de andar sin derribarse.
345. Trabajar en mi santificación, es también asunto de la Gloria de Dios.
346. Si el amor no crece ¡qué pena! Y si crece, no cabe y vence.
347. Toda mi vida espiritual se ha reducido a estar queda y sin voluntad: sin existencia
separada de la de Dios.
348. Dios, hace los santos en aquellos que le glorifican y se olvidan de sí mismos, por
amor a Él.
349. ¡Bendita mil veces, la santa presencia de Dios en nuestras almas que no va de paso!
Si, Dios, en persona que le es fiel, hace morada permanente por la gracia santificante
y por otros modos hermosísimos y altísimos.
350. Tratar con Jesús, aún sin comprender si palabra, es santificante.
351. Los santos son verdaderos héroes del amor.
352. Nadie debe hacer lo más perfecto, lo mejor, lo más agradable, ni siquiera lo que
mejor sirve a Dios, sino, lo que El quiera. Esto viene a ser lo más perfecto para cada
uno.

XV. LA HUMILDAD.

353. La humildad es el reposo en la verdad del propio ser.


354. Trabajar incansablemente por tenerme: a los ojos de Dios, a los ojos de los demás y
a los míos, como realmente soy.
355. Más todavía que los desprecios, me han humillado los elogios y las preferencias.
356. La humillación es la moneda preciosa con que se compra la suprema verdad de
nuestro no valer.
357. Ejercitemos la humildad. Es la base de todas las virtudes.
358. Vale más un pecador humilde que un inocente soberbio.
359. Necesito perderme en un abismo de humildad para encontrarme en Dios.
360. Sólo los humildes caminan hacia el cielo por tierra firme.
361. Cada uno se labra su posición delante de Dios.
362. La gracia del Espíritu Santo, siempre busca el corazón humilde.
363. Donde al valor no le queda nada, le queda la victoria a la debilidad.
364. Cuánto más ahondemos en el propio conocimiento, más subirá nuestra virtud.
365. Vivir contentos de ser pequeños y esperarlo todo de Dios, sin dejar de esforzarnos en
su servicio.
366. Nuestra debilidad, en manos de Dios, será la pura fortaleza.
367. Dios sabe que la oposición de los buenos es lo mejor para depurar el alma.
368. ¡Qué bueno es servir a Dios, ante quien hasta la cobardía tiene valor!
369. La vida merece la pena vivirla, para servirle a Dios.
370. Si somos culpables humillémonos, que el Señor no nos faltaré con el perdón; si no lo
somos, roguemos por los que han puesto la causa. No es otro nuestro camino.
371. Las humillaciones son la margarita rica del Evangelio; deben comprarse a toda costa.
Rehuirlas, es renunciar a ser humildes.
372. ¡Señor! ¡cómo me parecen pequeñas todas las humillaciones cuando pienso que
ellas destruirán mi naturaleza y glorificarán la vuestra!
373. La humildad sin caridad es como la luna, brillante, pero fría.
374. El recuerdo de mis caídas, ya es menos duro porque cuento con el olvido de Dios.
375. La humildad, es el árbol frondoso a cuya sombra nacen todas las virtudes. La
penitencia es su riego.
376. No me queda otra tabla para bogar en el mar de la vida que la humillación.
377. Las abejas sacan miel hasta de la misma retama; las personas humildes se edifican
hasta de las imperfecciones de sus prójimos.
378. Si quieres santificarte, empieza por humillarte.
379. La sencillez es la flor de la humildad genuina. Es imán que atrae a Jesús.
380. Un semblante serenamente alegre es el distintivo de los servidores de Dios.
381. La muerte es la gran maestra de la humildad.
382. La santa humildad no busca altares, ni se siente capaz de respirar en ellas.
383. Felices los humildes que tienen el privilegio de no tener que perdonar.
384. Las imperfecciones no me hace sufrir, sencillamente, porque son lo mío y no busco
sino lo de Dios.
385. Bienaventurados los humildes a los que Dios colma con bendiciones de virtud y de
fruto en sus trabajos.
386. La humildad, es raíz y vestidura de todas las virtudes, está en la parte interior del
alma que conoce constantemente su nada y miseria delante de Dios y de sí misma.
387. Los humildes y sencillos entran al corazón de Dios, como a su propia casa.
388. ¡Oh santa sencillez, transparencia de las almas buenas!
389. No me pertenezco ¡Dios mío!
390. La nada debe ser pobrecita en deseos.
391. ¡Ay! ¡Lo que es el amor de Dios a los pequeños! Por eso quiero ser siempre tan
pequeñita delante de Él que le obligue a agacharse hasta mí.
392. La popularidad es a mi alma como humo de azufre que me ahoga.
393. La mansedumbre, es la serenidad en su máxima belleza.
394. La humillación recibida con sentimiento cristiano, ilumina y produce paz; al contrario
la que se recibe con sentimiento de soberbia o de ira, envenena el corazón.
395. La humillación es moneda preciosa con que se compra la suprema verdad de nuestro
valer.
396. Jesús se apodera de los corazones sencillos y en ellos tiene sus delicias y su morada
para resguardarse de los tiros de los hipócritas traidores y de doble corazón.
397. El examen de conciencia es fuente admirable del propio conocimiento.

XVI. LA CARIDAD.

398. Dios es el mejor maestro para sacar de nuestro corazón y de nuestra alama sus
mejores esencias: la santa esencia de la caridad.
399. Cultivad la caridad, la santa caridad que es la antorcha que debe alumbrar nuestro
lecho de muerte y mostrarnos los confines de la bienaventuranza, aun antes de
expirar.
400. El amor bendito de la caridad es el lazo que une a los hombres entre sí, de un lado y
del otro, lo liga con Dios.
401. Amar porque nos aman, amar porque nos sirven, es buscarse a sí mismo hasta
engolfarse en un mar de egoísmo.
402. La falta de caridad con el prójimo, hace de vuestras almas un campo de derrota del
amor de Dios.
403. No flaquee la caridad, ni la verdad, ni la justicia en vuestros corazones.
404. Es preciso trabajar por tener juicios bondadosos con todos, y cuando no se pueda
justificar la acción, justificar la intención.
405. El Señor ama la unidad y a aquellos que tienden a conservarla.
406. Todas las cosas se me vuelven una paja para perdonarlas, cuando pienso en nuestro
Señor y sus perdones.
407. El sufrimiento y las purificaciones a que Dios nos somete son fecundos, y aún, en
cortas horas, muestran su flor: flor de la caridad.
408. La caridad sin la humildad es como fuego de paja, no calienta; es egoísmo.
409. El amor lo suple todo; pero él no es suplido por nada.
410. Cuando se habla bien de alguien, da trabajo hacerlo creer; pero cuando se dice algo
malo prende como cañaveral seco.
411. Ganemos nosotros perdiendo que es la mejor ganancia, pues delante de Dios no se
gana sumando sino restado.
412. El deber del perdón de las injurias es como la tecla delicada de la caridad.
413. De todos quiero vendar las heridas que se hacen en los zarzales de la vida.
414. Siempre tengamos por consigna, mitigar el dolor ajeno y nunca aumentarlo.
415. Bondad es prodigarse.
416. Los santos guardan lo amargo para su paladar, dejando lo dulce para el ajeno.
417. La caridad es compasiva e indulgente; pero no miente ni hace pasar lo malo como
bueno.
418. Es ley del amor que se ame cuanto ama la persona amada y cuanto se relaciona con
ella.
419. La caridad es como un foco, que teniendo su núcleo luminoso en Dios, irradia su luz
sobre cuánto ha salido de sus manos.
420. Más vale equivocarse pensando bien del prójimo y pasar por ingenuo creyéndolo
bueno, sin que lo sea, que pasar por listos y agudos aunque acertemos.
421. Sólo el amor produce libertad.
422. Es preciso que sea el amor el que os empuje a la perfección de nuestros actos.
423. Hay una regla general, universal e infalible para hacerlo todo bien, el amor.
424. El amor no se equivoca, el amor no se cansa; el amor lo supera todo, lo valora todo y
lo alcanza todo.
425. Obrar por amor, es hacer que el amor dirija todos nuestros actos, así interiores como
exteriores.
426. Quiero que brote en mi alma la compasión que debe inundar mi corazón hacia mi
prójimo.
427. La mano única que se nos tiende en el fragor de la persecución, el hambre, la
humillación y el dolor, no es posible que se olvide.
428. Creo mirar al pecador como lo mira Cristo Jesús. Me duele con un dolor sumamente
amoroso y por todos quisiera morir.
429. La caridad es un amor tal que no exige sacrificio para cumplirla. No encuentro quien
no amar, porque todos tienen derecho a mi amor y todo lo creado es el resultado de
una voluntad del Dios de mi alma, que me interesa sobremanera.
430. Amaré mucho al prójimo porque es tu hechura, porque es el elemento que puede
glorificarte, porque Tú lo amas hasta el delirio de la cruz.

XVII. LA POBREZA.

431. Viendo a Jesús y a María en el portal ¿quién no gustará de la pobreza?


432. ¡Ay, cuan grande es la gracia de sentirse feliz por no poder dar nada porque nada se
tiene!
433. Nadie más manso ni más dulce que el pobre voluntario, y nadie más libre que el que
no está asido a nada.
434. Cuanto más amemos y busquemos la pobreza, más íntimamente estaremos unidas al
adorable Corazón de Jesús.
435. Perder inútilmente el tiempo es obrar como si fuéramos dueñas de él y en ello se
falta a la perfección de la pobreza.
436. La única posesión de una misionera, debe ser Jesús crucificado, Jesús desnudo sobre
la desnuda cruz, debe ser nuestro modelo.
437. ¡Bendita pobreza, madre de la paz y señora de muchas virtudes!
438. Cuidar de que todas se inclinen siempre y constantemente a lo más pobre, a los
menos, a lo más viejo, a lo más feo, a lo más bajito, a lo menos ruidoso, a lo que
humilla, a lo olvidado, a la medianía en la calidad de las cosas y nunca a lo mejor,
aunque sea más barato.

XVIII. EL PECADO

439. El pecado es oscuridad, es negación, es negra tiniebla.


440. Pobre el mundo que no quiere pensar en el infierno.
441. El pecado es la ausencia de toda vida.
442. Al pie de la cruz deberíamos citarnos los pecadores para ver allí lo que es el pecado.
443. El que tiene a sus pies un abismo, debe caminar con cautela para evitar caer en él. Y
el que fácilmente resbala, camina con cuidado.
444. El pecado en sí, no es otra cosa que la espantosa y atrevida rebelión de la nada
contra el Ser, ¡de la nada contra el Todo!
445. El gran mal, el mal sobre todo mal, es el pecado.
446. El pecado es la fuerza destructora de toda la felicidad, la rueda del carro que conduce
a toda desgracia.
447. ¡Qué sacrificio no deberá hacerse para evitar una eternidad sin Dios!
448. ¡Oh pecado, palabra que espanta el cielo!
449. El pecado es abismo de negaciones; destruye la vida en su raíz y apagó con infinitos
dolores, la de Cristo en la cruz.
450. ¡Qué duro es comprender, que tantas almas se pierdan!
451. Pobres los pecadores que no conocen su estado y no pueden dolerse de su triste
suerte.

_____________
Acompañada de un crucifijo,
Emblema hermoso de su misión,
Trepa las breñas, salta los riscos
Y entona alegre dulce canción.

Selvas queridas que dais abrigo,


A tantos seres sin fe ni Dios,
Dadme los trinos del pajarillo
Que en vuestras frondas saluda el sol.

Dadme las flores que en vuestro suelo,


La brisa viene a depositar;
Quiero al indígena mostrarle el cielo,
Y para Cristo su alma ganar.

Quiero mostrarle la dulce Madre.


Por quien palpita mi corazón,
Y que la ame mañana y tarde,
Venga a decirle tierna oración.
____________

XIX. EL APOSTOLADO.

452. La oración y la penitencia son las armas del apostolado.


453. Nuestra misión es trabajar por la Gloria de Dios, con maría.
454. El amor de Dios y de las almas sea el aguijón que nos sostenga siempre y
especialmente en las horas de cansancio y de pena.
455. ¡Nada es Dios mío! La obra que no lleva tu Espíritu.
456. Si las obras solas te agradan, ya podríamos decir que las máquinas te sirven.
457. Amad vuestro llamamiento como la única escala que os conduce a Dios.
458. Para las empresas de la Gloria de Dios, el caudal debe ir en el corazón, en toneladas
de confianza.
459. Mi vocación, hace años que se redujo, ¡Dios mío! A estar contenta de Ti
460. Felices los que evangelizan, porque brillarán entre los bienaventurados como el sol
en medio de las estrellas.
461. El apostolado sin vida interior no es sólo peligroso y de oropel, sino que es áspero y
tan duro que cansa el cuerpo, seca el corazón y enflaquece el alma.
462. El apóstol está obligado a ser heroico en atención a la alteza de su vocación y la
realización de ella, se lo exige.
463. ¡Qué bueno es servir a Dios, ante quien hasta la cobardía tiene valor!
464. Los apóstoles son los que evangelizan, teniendo a Cristo por modelo.
465. Trabajamos en la viña de muy buen señor y El será nuestro por toda la eternidad.
466. Para evangelizar hay que ser un milagro de paciencia.
467. Quien sirve a tan buen Señor, hace bien todas las obras de su oficio.
468. La generosidad con Dios está comprendida en la vocación apostólica.
469. Vivir, sufrir y morir por amor es nuestro hermoso destino en el apostolado.
470. Cada día, en la vida de una misionera, es una revelación de la bondad misericordiosa
de Dios.
471. A todo apóstol le es preciso convencerse, de que sin la luz de una verdadera vida
interior intensa, la pesca se escapa.
472. La enseñanza religiosa ha de darse con gusto y con amor.
473. Me siento más capaz de dejarme despedazar y reducir a lo último, que dejar de
pensar en trabajar por los pobres infieles.
474. Hasta el cielo me parece que debe aguardarme a que bautice a todos los infieles,
antes que inundarme en sus delicias.
475. El fervor es la salsa que da el buen sabor a la predicación.
476. El apóstol ha de brillar por su vida santa, por el contacto que en la oración tiene con
Dios y por el honor de su altísima misión.
477. Las misioneras deben tener como característica, la alegría.
478. La misionera hace del medio que la rodea un sagrario, un tiempo y un tálamo de sus
virginales amores.

XX. EL CELO APOSTÓLICO.

479. Tengan como divisa con la cual recuerden que el celo debe consumirlas, la quinta
palabra que dijo Nuestro Señor en la cruz: SITIO, y en la meditación frecuente de esta
sed del Salvador, inspírense para las obras del celo.
480. El celo es la dichosa enfermedad que destroza el corazón del apóstol, mientras ve
desconocido y ofendido a su Dios amado.
481. El celo es un martirio lento.
482. El celo es un dínamo de increíble fuerza que obliga a la persona a entregarse al
sacrificio, en el cual hallará refrigerio el amor.
483. Ni la tierra, ni los mares, ni las alturas, ni las regiones glaciales, ni las ardorosas
playas, ponen dique a la corriente que no te amen.
484. ¡Jesús amado! Haz que tu reino se extienda y que no queden hombres que no te
conozcan, corazones que no te amen.
485. El celo debe desbordarse en generosidad porque es ardor e implica fuerza, empuje.
486. El celo generoso tiene la propiedad de producir en nuestro corazón el olvido de sí
mismo, el desinterés propio.
487. Generosidad, oración, amor al retiro y mortificación, son las grandes cualidades del
celo.
488. El celo es un amor tan intenso que parece ciego.
489. He aquí la gestación del celo apostólico; pide, recibe, se enciende y quiere darlo a
otros.
490. Verte y verte amado, he aquí el anhelo de mi vida.
491. El celo es la válvula de escape del amor y es el único descanso del alma enamorada.
492. El celo es el alivio del amor y al mismo tiempo s corona y consumación.
493. ¡Qué lindo es el celo que se muestra hasta en la hora de la suprema angustia!
494. El celo es la flor de la caridad.
495. No conozco alegría mientras el Dios de mi corazón sea ofendido.
496. Mientras el pecado reina en la tierra, no haya reposo para mí.
497. Si me falta celo, puedo estar segura que me falta contrición, que mi interior n es
humilde.
498. Un solo dolor y una sola aspiración había en mi vida, Dios ultrajado y no conocido y
mi ansia de darlo a conocer.
499. Los intereses de Dios y sólo ellos, embargan todas las fuerzas de mi alma.
500. Haré salir de mi corazón todas las ilusiones que no sean las de verte servido y amado
de todos.
501. No me dejes reposar en el cielo, mientras Tú seas desconocido y ofendido en la
tierra.
502. ¡Almas, Señor, de mi vida! Almas hasta llenar los graneros.
503. El celo de una misionera no debe conocer límites de espacio, ni tiempo, ni de
personas, debe abarcar todas las creaciones de Dios.
504. Jesús, tengo sed de saciar la tuya. Sequía tengo de lo eterno. Hambre y sed que ya
me matan tengo de saciar tu Reino.

XXI. LA VIDA RELIGIOSA

505. La religiosa es una persona llamada por el Señor a hacer del amor de Dios el único
objeto de su vida.
506. Amad vuestro llamamiento a la fe y a la vida religiosa como la única escalera que os
conduce al cielo.
507. Ser religiosa es amar a Dios con frenesí y sacrificarse por Él.
508. Nada debe poseer la religiosa, su única propiedad debe ser el amor de Jesús y de
María.
509. Una religiosa es una persona feliz a quien Dios ha llamado a dejar todo lo que no es
El, para ser sólo de Él.
510. Habéis elegido un Esposo crucificado y crucificadas habéis de estar con Él.
511. Una religiosa es una mujer que con los sagrados votos se ha comprometido a llevar
sobre si las miserias ajenas para aliviarlas.
512. El primordial deber de la vida religiosa consiste en tender constantemente a la
perfección espiritual personal.
513. La oración debe ser la atmósfera que respira la religiosa.
514. En la religiosa, la medianía en el amor es bajeza.
515. La muerte de una religiosa es como el volver de una página.
516. Las vírgenes son las niñas de los ojos de Dios y ¿cómo ha de desampararlas, cuando
por su amor y en cumplimiento de su deber van por el mundo sin sombra humana?
517. La religiosa debe ser tan livianita como una pluma, porque su destino es subir.
518. La religiosa debe dejarse alzar, hasta de la brisa más leve de la voluntad de Dios.
519. ¡Oh santa desnudez! ¡Oh bella abnegación! ¡oh pobreza hermosa que haces rebosar
de dicha a los religiosos perfectos! ¡Cuánto debemos amarte!
520. ¡Felices las religiosas que viven contentas de su vocación porque entrarán a los cielos
cargadas de gavillas!

XXII. VARIOS.

521. Tu fin es grande y glorioso. No te arrastres por la tierra. No te quedes en el suelo. No


te quedes en lo de abajo.
522. No pierdan la fe en el mañana ni en la gente porque ambos nos traen la ración de
Dios.
523. Una cosa es decir creo y otra muy distinta es creer.
524. ¡Dios mío! Cómo se parece el corazón humano al agua que no conserva nada de lo
que se escribe en su superficie; ¡Cómo es pasajero todo!
525. ¡Dios mío! Quiero ser rayito para mostrar a otros algo de tu faz.
526. Los espíritus de ideas fijas y de exclusivismos caprichosos se apartan de Dios y le
ponen trabas a su amor.
527. Hasta la catástrofe es buena, cuando se ha hecho todo lo que está a nuestro alcance.
528. El tiempo es muerte y la eternidad es vida.
529. Todo en la tierra va como corriente rápida de agua.
530. Como las olas de un río somos, que van pasando sin causar vacío en el lugar que
dejaron.
531. El constante entusiasmo en el cumplimiento de nuestros deberes, es muy difícil a la
pobre naturaleza humana, que de rodo se cansa.
532. El tiempo vale tanto como el cielo.
533. La pureza y la castidad es lirio que sólo crece y se fertiliza entre espinas.
534. El verbo agonizar, es el único verbo que se conjuga en la vida de acá abajo.
535. La muerte por lo que hace al alma, es un salir de la cárcel; en cuanto al cuerpo, es un
quemar esa cárcel en honor de su dueño.
536. Las almas son jardines de Dios, en los cuales se recrea.
537. El martirio es bocado para ricos.
538. Nadie es teólogo de sí mismo.
539. Las esperanzas de la tierra ¡cuán poco estables con!
540. A pesar de mi pena, mi fe era un faro, un muro inquebrantable.
541. ¡Oh tiempo que todo lo destruyes!
542. La ancianidad, no es otra cosa que la humanidad rendida ante el creador.
543. ¡Las nieves de la cabeza son el alborear del día eterno!

COLECCIÓN MADRE LAURA.

1. Autobiografía
2. Aventura Misional de Dabeiba (Brochazos)
3. Cartas Misionales (1915- 1922
4. Destellos del alma
5. Voces Místicas
6. Manojitos de Mirra
7. Excursión a Guapa
8. Apuntes espirituales
9. Devociones Eucarísticas
10. Carta Abierta
11. Frutero – Huellas de Luz
12. Lampos I
13. Lampos II
14. Proyecciones
15. Manual de oraciones
16. Circulares
17. Nazca allá la luz
18. Consuetas
19. Directorio o guía de perfección I
20. Directorio o guía de perfección II
21. Constituciones
22. Ceremonial
23. Madre Laura Educadora Popular

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