1.
LA ENSEÑANZA DEL “TABERNÁCULO DE DAVID”
Basándonos en la fuente primaria más completa y simpatizante que hay sobre esta
corriente, The Tabernacle of David (“El Tabernáculo de David”), escrita en 1976 por Kevin
Conner, el padre de esta corriente teológica, se puede resumir la enseñanza de la siguiente
manera:
1.1 Así como el tabernáculo de Moisés fue un tipo, una figura profética, que apuntaba
hacia Cristo y su obra expiatoria, David, en su oportunidad, levantó un tabernáculo especial
que sólo contenía al arca del pacto, en señal del culto cristiano futuro, libre de sacrificios de
sangre. Separado del viejo tabernáculo de Moisés, este tabernáculo fue un tipo de la Iglesia
neotestamentaria.
“El Tabernáculo de Moisés fue dado como una sombra, un tipo, un padrón de las realidades
eternas, espirituales y celestiales (Hebreos 8:5; 9:23,24). Esto seguramente es aplicable
también al Tabernáculo de David”.[1]
1.2. David desarrolló nuevas formas de adoración en el segundo tabernáculo, en
profecía de la adoración de la era cristiana. Entraba confiadamente a este tabernáculo para
contemplar el arca, sin temor del juicio divino, consciente de la gracia venidera.
En el Tabernáculo de David, los sacerdotes entraron a una “nueva orden” en lo relativo a la
adoración. En contraste con el Tabernáculo de Moisés y los sacerdotes en el Monte Gabaón,
estos sacerdotes en el Tabernáculo en Sion no ofrecían sacrificios de animales. Ofrecían
sacrificios de alabanza y gozo y gratitud. Aquí el ministro de los cantantes y los músicos
estaba en plena operación. Ofrecían “sacrificios espirituales” en el Monte Sion en el
Tabernáculo de David.
Los sacerdotes en el Tabernáculo de David podían simplemente y confiadamente entrar en el
lugar santísimo. Tenían acceso ante el arca del Señor. No existía ningún velo entre ellos y el
arca, como había existido durante siglos en el Tabernáculo de Moisés. Tenían confianza para
entrar “mas allá del velo” porque ese velo pertenecía al Tabernáculo de Moisés, NO al
Tabernáculo de David.[2]
1.3. Lamentablemente, este nuevo culto fue abandonado al construirse el Templo de
Salomón y durante las sucesivas generaciones de reyes judíos idólatras.
1.4. El profeta Amós reconoció estas verdades y anunció que en los postreros días se re-
establecería el culto que David había iniciado en su tabernáculo. (Amós 9:11)
1.5 En el Concilio de Jerusalén, Jacobo reconoció que con la conversión de los gentiles
Dios también estaba restaurando el culto davídico a la Iglesia.
1.6. La Iglesia post-apostólica también abandonó el culto davídico.
1.7. Desde los fines del siglo XX Dios está finalmente restaurando el culto davídico a la
Iglesia, en señal de ser estos los tiempos finales.
1.8. La iglesia de la actualidad debe aprender todo lo posible sobre la adoración como se
hacía en el Tabernáculo de David para entrar así en la verdadera adoración “en espíritu y en
verdad.” Las iglesias cristianas deben adoptar formas de alabanza judías para así ministrar
mas perfectamente en el “Tabernáculo de David”.
2. ERRORES EN LA ENSEÑANZA “TABERNACULO DE
DAVID”
2.1. Sobre la tienda levantada por David en Jerusalén
Aunque es cierto que David levantó una tienda para el arca en Jerusalén, e instaló a
Asaf y a sus hermanos para ministrar ahí en musica y alabanza (I Cron. 15, 16), no son
acertadas todas las atribuciones que la enseñanza T.D. atribuye a estos hechos. Exagera las
dimensiones y funciones del “tabernáculo”, las innovaciones en el culto, y la comprensión de
David de cuestiones futuras.
2.1.1. Dimensiones y funciones del “tabernáculo de David” exagerados. La enseñanza T.D.
visualiza a esta tienda como un lugar grande, espacioso, capaz de contener muchas personas
a la vez quienes cantaban y danzaban alrededor del arca del pacto. Todo esto sería en figura
profética del acceso de los creyentes cristianos a la presencia de Dios que se describe en
Hebreos 10:19-22.
Pero esto no calza bien con la realidad bíblica. Interesantemente, la versión Reina Valera
nunca llama a esa tienda donde se guardaba el arca un “tabernáculo” sino usa la expresión
“tienda” (II Sam. 6:17; I Cron. 15:1; 16:1). Al resto del menaje del viejo tabernáculo de Moisés,
incluyendo el altar de holocaustos, que estuvo guardado en Gabaón, la versión Reina Valera
sí llama fielmente “el tabernáculo de Jehová.”
En el texto hebreo se emplea el mismo vocablo para ambas tiendas, OHEL. Esta es una
palabra hebrea que significa “morada, hogar, tabernáculo, o tienda” muy común, que ocurre
340 veces en el Antiguo Testamento. No se limita a tiendas de uso religioso. (Salmos 19:4;
Habacuc 3:7; Malaquías 2:12; Isaías 38:12 entre otras).[3] La traducción de Reina Valera
traduce bien a OHEL como “tabernáculo” o “tienda” según el contexto.
Nada hay en el texto bíblico que sugiere que la tienda levantada por David en Jerusalén era
de proporciones suficientes para contener un grupo de personas que tocaba instrumentos y
danzaba, mas bien queda evidente que se trata de un recurso de almacenamiento provisorio
hasta que se levantara un Templo digno de ser el centro de la adoración nacional.
La verdad es que el arreglo que David había hecho para guardar el arca en Jerusalén no le
satisfacía, y no lo consideraba gran cosa. Se quejaba ante Dios diciendo: “He aquí yo habito en
casa de cedro, y el arca del pacto de Jehová debajo de cortinas.” (I Cron. 17:1).
¿Por qué no llevó David el arca a Gabaón, donde se encontraba el resto del tabernáculo de
Moisés? o ¿por qué no reunió ambas partes en Jerusalén? No lo sabemos. El Nuevo
Comentario Bíblico sugiere que “puede ser que David ya tenía en su mente el proyecto del
templo y así eso le vino bien para respetar las inevitables protestas de los gabaonitas.
También pudo haberse estado desintegrando por su vejez.”[4]
El pensamiento T.D. exagera el propósito de la tienda del arca del pacto en Jerusalén,
cambiando su función de un lugar de almacenamiento provisorio a una proyección tipológica
de la adoración cristiana, asunto que no tiene ningúna confirmación apostólica en el Nuevo
Testamento.
2.1.2. INNOVACIÓN EXAGERADA – La enseñanza T.D. afirma que ahí por primera vez se
usaron instrumentos musicales, cantores, la danza, el levantar manos, palmoteos, y gritos de
júbilo.[5] Dice que ninguna de estas cosas sucedía en el culto a Jehová en el orden
establecido por Moisés. Pero no se puede afirmar que antes de David no existieran estas
cosas en el rito judío. Al cruzar Israel el Mar Rojo, María y sus compañeras danzaron, tocaron
panderos y cantaron (Exo. 15:20). El culto profano al becerro de oro en el desierto fue
acompañado de danzas y cánticos (Exo. 32:6,18,19). Durante el tiempo de los jueces las
mujeres recibían a los soldados israelitas vencedores con danzas, cánticos y panderos
(Jueces 11:34; I Sam. 18:6).
No se debe pensar que David solo hizo ministerial musical en Jerusalén, cerca del arca.
También estableció sacerdotes músicos y cantores en el tabernáculo de Moisés que estaba
guardado en Gabaón. (I Cron. 16:39-42). Interesantemente, estos, de la línea de Sadoc, eran
de mayor rango que los que ministraban en Jerusalén.[6] Bien puede ser que la mejor música
se hacía donde el tabernáculo viejo.
2.1.3. COMPRENSIÓN PROFETICA EXAGERADA - La enseñanza T.D. atribuye a David
una insólita comprensión profética de las realidades futuras que vendrían después en Cristo,
expresada en el “tabernáculo” de Jerusalén.
Pero nada hay que indica que David levantó un segundo “tabernáculo” con la finalidad de
adorar libremente a Dios sin ofrecer sacrificios y ofrendas, y para poder mirar al arca del
pacto cuando quisiera. No hay ninguna mención de que David o sacerdote alguno haya
entrado a la tienda del arca para mirarlo. Si David consideraba que ya no era necesario
impedir el acceso al arca mediante un velo, uno no se explica por qué no enseñó esta nueva
libertad a Salomón para que fuese incorporado en el culto en el Templo de Jerusalén.
Salomón en su oportunidad hizo un gran velo que separó al lugar santísimo del resto del
Templo (II Crón. 3:14).
No se debe pensar que a David ya no le interesaban los sacrificios y las ofrendas leviticales.
Al comprar la era de Ornán el jebuseo, David edificó un altar y ofreció holocaustos y ofrendas
de paz (I Cron. 21:26). Aún en aquella oportunidad David hubiera preferido ir a Gabaón a
ofrecer sus sacrificios, pero temía hacerlo porque había pecado al hacer censo del pueblo de
Israel (I Cron. 21:28-30).
David continuó ofreciendo sacrificios y ofrendas de animales a Jehová, puesto que en ese
nivel de revelación operaba. No es correcto atribuirle una comprensión absoluta de lo que
vendría con Cristo.
2.2. Sobre la profecía de Amós referente al “tabernáculo de David”
Casi trescientos años mas tarde, el profeta Amós fue enviado por Dios a la nación de Israel
para profetizar contra los graves pecados que allí se cometían. La nación israelita se había
dividido en dos después de la muerte de Salomón, permaneciendo la dinastía davídica en el
trono de Jerusalén, capital de Judá, nación compuesta por las tribus de Judá y Benjamín. Las
diez tribus restantes habían formado la nación de Israel sobre la base del culto a dos becerros
de oro preparados por Jeroboam, el primer rey separatista. En el último capítulo de su
profecía, luego de asegurar que el castigo de Dios vendría pronto sobre la nación israelita,
Amós dice lo siguiente:
En aquel día yo levantaré el tabernáculo caído de David, y cerraré sus portillos y levantaré sus ruinas,
y lo edificaré como en el tiempo pasado; para que aquellos sobre los cuales es invocado mi nombre
posean el resto de Edom, y a todas las naciones, dice Jehová que hace esto. (Amos 9:11,12)
Es preciso entender qué quiso decir Amós con esa expresión en su oráculo, y qué quiso decir
Jacob, al citar la profecía. Conner opina que Amós está hablando sobre la tienda que David
había levantado en Jerusalén para recibir al arca del pacto, preocupado por la situación de la
falta de adoración y la necesidad de su restauración.
“El levantar el Tabernáculo caído de David, cerrar sus portillos y levantar sus ruinas, y edificarlo como
en el tiempo pasado ciertamente significaba una restauración del orden de la adoración establecido en
ese Tabernáculo.“[7]
Sin embargo, los problemas de los tiempos de Amós eran la división del reino entre Israel y
Judá, la apostasía de los reyes Jeroboam y Uzías, y la idolatría del pueblo. Para Amós la
expresión “yo levantaré el tabernáculo de David” no es la esperanza de volver a danzar y a
cantar salmos. Es algo mucho más grande que eso. Es la reunificación y restauración de
Israel bajo un solo gobierno. Es la esperanza mesiánica.
La palabra hebrea empleada por Amós traducida en la RVR como “tabernáculo” no es OHEL,
la comúnmente usada para describir el Tabernáculo de Moisés, sino CUKKAH que significa
tienda, carpa o choza. Esta fue la palabra hebrea usada para describir las sencillas tiendas
usadas en la fiesta de tabernáculos.[8] CUKKAH es una tienda o choza humilde, sencilla, no
ostentosa ni gloriosa. La versión popular Dios Habla Hoy y la Nueva Versión Internacional,
ambas emplean la palabra “choza” en vez de “tabernáculo” en Amos 9:11. (“..levantaré la
choza caída de David.”)
Amós no habla literalmente del Tabernáculo de reunión donde antes se hacían las ofrendas
leviticales, ni de la tienda de almacenamiento provisorio del arca en tiempos de David, sino
metafóricamente de la dinastía davídica , “la casa de David”, que estaba tan lejos del ideal
que Dios deseaba. Amós extiende la metáfora de una carpa o choza a un edificio en ruinas.
“Levantaré sus ruinas, lo edificaré”. Estas no son expresiones pertinentes a carpas de lona.
Amós tampoco estaba hablando del Templo de Salomón, porque durante su tiempo éste
estaba en pie y no destruido. Ahí estaba el arca del pacto; y se hacían las ofrendas con
regularidad bajo el gobierno de Uzías. Amós lamentaba la división y pecaminosidad de
Israel. Su esperanza estaba en el Mesías. Esa esperanza llegó a una proyección global para
“todas las naciones”.
2 SAMUEL 6:12-23. Tabernáculo de David
UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD
(Referencia: 1 Crónicas 15:1 al 16:6)
En el capítulo anterior leímos sobre el primer intento de David para trasladar el Arca del
Pacto a Jerusalén, el cual fue fallido. Ahora terminaremos el capítulo, leyendo cómo David
tendrá una segunda oportunidad, y efectivamente llevará el Arca a un nuevo tabernáculo.
Cuando David se enteró que Dios había bendecido la casa de Obed-edom, entendió que
el Señor sí quería el Arca en Jerusalén, y se dispuso a hacer un nuevo intento de
traslado.
(2 Samuel 6:12) Fue dado aviso al rey David, diciendo: Jehová ha bendecido la casa de
Obed-edom y todo lo que tiene, a causa del arca de Dios. Entonces David fue, y llevó con
alegría el arca de Dios de casa de Obed-edom a la ciudad de David.
El Arca del Pacto llega a Jerusalén
Pero en esta ocasión, David se aseguró de hacer las cosas como Dios manda. Esto fue lo
que pidió a los levitas:
(1 Crónicas 15:12-15) y les dijo: Vosotros que sois los principales padres de las familias
de los levitas, santificaos, vosotros y vuestros hermanos, y pasad el arca de Jehová Dios
de Israel al lugar que le he preparado; pues por no haberlo hecho así vosotros la primera
vez, Jehová nuestro Dios nos quebrantó, por cuanto no le buscamos según su
ordenanza. Así los sacerdotes y los levitas se santificaron para traer el arca de Jehová
Dios de Israel. Y los hijos de los levitas trajeron el arca de Dios puesta sobre sus hombros
en las barras, como lo había mandado Moisés, conforme a la palabra de Jehová.
David se aseguró de que se siguiera la ley de Dios al pie de la letra. Y también tomó otras
precauciones:
(2 Samuel 6:13) Y cuando los que llevaban el arca de Dios habían andado seis pasos, él
sacrificó un buey y un carnero engordado.
Después de cada seis pasos, David hizo como séptimo paso dos sacrificios, en caso que
fuera necesario cubrir algún pecado por ignorancia. Podemos imaginar que la procesión
del traslado del arca tomó largo tiempo; sin embargo, era mejor ir despacio pero seguro.
Eventualmente llegaron a Jerusalén, específicamente a un lugar que David había
preparado para recibir el Arca de Dios.
TABERNÁCULO DE DAVID
Antes que el Arca del Pacto llegara a Jerusalén, David ya había preparado un lugar donde
ésta se guardaría.
(1 Crónicas 15:1) Hizo David también casas para sí en la ciudad de David, y arregló un
lugar para el arca de Dios, y le levantó una tienda.
La tienda especial para el Arca estaba localizada a la par del palacio de David, y se le
conoce como el Tabernáculo de David. Éste era muy diferente del Tabernáculo de
Moisés (ver cuadro de comparación):
Tabernáculo de Moisés Tabernáculo de David
Estaba dividido en tres áreas: Atrio, Lugar No había divisiones dentro de la Tienda. El
Santo y Lugar Santísimo Arca del Pacto estaba en medio.
Sólo los israelitas podían cruzar la puerta al
Atrio, y allí quedarse; sólo los sacerdotes
Todos podían entrar al Tabernáculo de
podían entrar al Lugar Santo, y sólo el
David, incluyendo a los extranjeros
sumo sacerdote podía entrar al Lugar
Santísimo, una vez al año
El principal servicio eran los sacrificios en el
Altar del Holocausto. También los
Se alababa a Dios sin cesar (24/7)
sacerdotes ministraban a Dios en el Lugar
Santo
El Tabernáculo de David no pretendía sustituir al Tabernáculo de Moisés, el cual había
sido restaurado en Gabaón en ese tiempo (1 Cro. 21:29; 1 Cro. 16:39; 2 Cro. 1:3). Más
bien, el Tabernáculo de David fue una revelación que el rey recibió, como mensaje
profético. En él se revela el deseo de Dios de conectar sin barreras con el ser humano (no
sólo con los israelitas, sino también con los gentiles), lo cual es parte de su Plan de
Redención para la humanidad. El Tabernáculo de David es como si sólo existiera el Lugar
Santísimo del Tabernáculo de Moisés.
Este deseo de Dios extenderse a todos los hombres que quieran unirse a Él (incluso los
gentiles), queda plasmado en la profecía de Isaías:
(Isaías 56:1-8) Así dijo Jehová: Guardad derecho, y haced justicia; porque cercana está
mi salvación para venir, y mi justicia para manifestarse. Bienaventurado el hombre que
hace esto, y el hijo de hombre que lo abraza; que guarda el día de reposo para no
profanarlo, y que guarda su mano de hacer todo mal. Y el extranjero que sigue a Jehová
no hable diciendo: Me apartará totalmente Jehová de su pueblo. Ni diga el eunuco: He
aquí yo soy árbol seco. Porque así dijo Jehová: A los eunucos que guarden mis días de
reposo, y escojan lo que yo quiero, y abracen mi pacto, yo les daré lugar en mi casa y
dentro de mis muros, y nombre mejor que el de hijos e hijas; nombre perpetuo les daré,
que nunca perecerá. Y a los hijos de los extranjeros que sigan a Jehová para servirle, y
que amen el nombre de Jehová para ser sus siervos; a todos los que guarden el día de
reposo para no profanarlo, y abracen mi pacto, yo los llevaré a mi santo monte, y los
recrearé en mi casa de oración; sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre mi
altar; porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos. Dice Jehová el
Señor, el que reúne a los dispersos de Israel: Aún juntaré sobre él a sus congregados.
Esta unión sin barreras entre Dios y el hombre tendrá su cumplimiento perfecto hasta
después del Milenio, cuando la Nueva Jerusalén descienda del Cielo.
(Apocalipsis 21:1-3) Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la
primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva
Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su
marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los
hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos
como su Dios.
(Apocalipsis 21:22-24) Y no vi en ella templo; porque el Señor Dios Todopoderoso es el
templo de ella, y el Cordero. La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en
ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera. Y las naciones que
hubieren sido salvas andarán a la luz de ella; y los reyes de la tierra traerán su gloria y
honor a ella.
PROFECÍA DE AMÓS
Hay una profecía en el libro de Amós que dice que el Tabernáculo de David volverá a ser
levantado:
(Amós 9:11-12) En aquel día yo levantaré el tabernáculo caído de David, y cerraré sus
portillos y levantaré sus ruinas, y lo edificaré como en el tiempo pasado; para que aquellos
sobre los cuales es invocado mi nombre posean el resto de Edom, y a todas las naciones,
dice Jehová que hace esto.
En cierta manera, esto ya se está cumpliendo, en la forma de cientos de casas de oración
alrededor del mundo que levantan adoración y oración las 24 horas del día. Sólo en
Jerusalén hay actualmente cuatro (o más) casas de oración.
Esta profecía de Amós fue citada por Jacobo (probablemente Santiago, el hermano de
Jesús, quien llegó a ser el líder principal de los judíos mesiánicos en Jerusalén). Él
conectó la restauración del Tabernáculo de David con la inclusión de los gentiles como
parte del Pueblo de Dios.
(Hechos 15:13-18) Y cuando ellos callaron, Jacobo respondió diciendo: Varones
hermanos, oídme. Simón ha contado cómo Dios visitó por primera vez a los gentiles, para
tomar de ellos pueblo para su nombre. Y con esto concuerdan las palabras de los
profetas, como está escrito: “Después de esto volveré y reedificaré el tabernáculo de
David, que está caído; y repararé sus ruinas, y lo volveré a levantar, para que el resto de
los hombres busque al Señor, y todos los gentiles, sobre los cuales es invocado mi
nombre, dice el Señor, que hace conocer todo esto desde tiempos antiguos”.
DAVID DANZA
En la narrativa de la procesión del arca hacia Jerusalén, la Biblia señala que David danzó
con pasión a lo largo de todo el camino.
(2 Samuel 6:14-15) Y David danzaba con toda su fuerza delante de Jehová; y estaba
David vestido con un efod de lino. Así David y toda la casa de Israel conducían el arca de
Jehová con júbilo y sonido de trompeta.
Ése era un día de gran júbilo y gozo para David, y la danza es una forma natural de
expresarlo. Pero una persona se molestó por ello...
(2 Samuel 6:16) Cuando el arca de Jehová llegó a la ciudad de David, aconteció que
Mical hija de Saúl miró desde una ventana, y vio al rey David que saltaba y danzaba
delante de Jehová; y le menospreció en su corazón.
A Mical le pareció “indigno” que el rey danzara con tanta pasión delante el pueblo. Aquí
Mical se mostró digna hija de su padre, pues a Saúl le importaba demasiado la opinión
que la gente tuviera de él.
Tristemente, Mical no superó su descontento ni se guardó sus pensamientos, sino que se
encargó de manifestarle su desagrado a David. Cuando el rey llegó a su casa con la
intención de bendecir a su casa (luego de haber bendecido a todo el pueblo tras la
inauguración del nuevo Tabernáculo—2 Sam. 6:17-19), su esposa Mical lo recibió con
palabras hirientes:
(2 Samuel 6:20) Volvió luego David para bendecir su casa; y saliendo Mical a recibir a
David, dijo: ¡Cuán honrado ha quedado hoy el rey de Israel, descubriéndose hoy delante
de las criadas de sus siervos, como se descubre sin decoro un cualquiera!
Si en la Biblia hay un mandamiento que las mujeres deben cumplir con su marido es:
respetarlo. Esta es la base de una buena relación matrimonial, al igual que el amor del
hombre a su mujer.
(Efesios 5:33) Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí
mismo; y la mujer respete a su marido.
Y esto fue precisamente lo que no hizo Mical. Con sus palabras de menosprecio deshonró
a David.
En su respuesta, David desestimó por completo la crítica de Mical, haciéndole saber que
no le importaba su opinión personal, sino que la opinión que más le importaba era la de
Dios.
(2 Samuel 6:21-22) Entonces David respondió a Mical: Fue delante de Jehová, quien me
eligió en preferencia a tu padre y a toda tu casa, para constituirme por príncipe sobre el
pueblo de Jehová, sobre Israel. Por tanto, danzaré delante de Jehová. Y aun me haré
más vil que esta vez, y seré bajo a tus ojos; pero seré honrado delante de las criadas de
quienes has hablado.
La Biblia señala que la crítica de Mical tuvo mal fruto para su vida.
(2 Samuel 6:23) Y Mical hija de Saúl nunca tuvo hijos hasta el día de su muerte.