Pacto de Varsovia en 1955
Pacto de Varsovia en 1955
BOLILLA I.
Ordenes religiosas
Los Primeros religiosos que se van a establecer en Ctes son los de la orden seráfica y los
mercenarios aunque ya en 1598 el cura Godínez tomó posesión del terreno destinado a la
iglesia matriz comenzando los trabajos de construcción de esta de inmediato, no pudiendo ser
completados hasta principios del Siglo XVIII por falta de recursos .Hasta ese momento sirvió
de iglesia parroquial de la ciudad una pequeña capilla levantada en la parte sudoeste de la Punta
San Sebastián que había sido terminada a principios de 1593.y que se denominó Hermita de
San Sebastian. Los Jesuitas demolieron esa capilla luego de construir su templo cerca de ella.
FINAL DE HISTORIA DE CORRIENTES
Primeros pobladores. Luego de duros tiempos de lucha los colonizadores casados trajeron
a sus familias y eso va a estimular la llegada de otros pobladores ,hacia 1591 varones eran
35,mujeres 29 fue aumentando muy poco la cifra, año 1595 mujeres 12,varones 11.etc.En estos
primeros años la edificación era extremadamente pobre , las viviendas eran simples ranchos de
madera ,barro y paja y estaban levantadas con cierto desorden .Existía la obligación para los
vecinos de limpiar las calles y la plaza semanalmente, siendo multados con 2 pesos los que no
lo hicieran.
Las encomiendas. La población tuvo momentos de peligro y miseria debido a las luchas de
los indios que atacaban queriendo sacudirse el yugo de las encomiendas .los víveres
comenzaron a escasear,muchos pobladores emigran.por eso el gbdor Ramirez de Velazco se
traslada a la ciudad de Vera en 1596 ordenando que vuelvan o perderían sus solares y chacras
en 6 meses si no las edificaban e inicia una campaña contra los indios.Luego de ess duras
luchas los pobladores dieron a los indios un trato mas benebolo y no trataron de vivir
exclusivamente a costa de ellos. El total de las encomiendas dadas fueron de 123 por 3 vidas y
los propietarios tenían la obligación de brindar doctrina cristiana a los aborígenes, tener
residencia en la ciudad poseer armas y caballos para la conquista, no ausentarse de la ciudad sin
permiso por el termino de 5 años y volver al término del plazo dado.
El licenciado don Juan Torres de Vera y Aragón pertenecía a una familia noble y era hijo de
don Alonso de Vera y Aragón y de doña Luisa de Torres. Había sido pudor de la Real
Audiencia de Concepción en el Reino de Chile en 1565 y fue trasladado a Charcas con igual
cargo en 1575. Aquí fue el pretendiente preferido por doña Juana de Zárate, hija mestiza del
difunto adelantado don Juan Ortiz de Zárate y de una supuesta princesa Inca, y adquirió con
este matrimonio el título que por tan poco tiempo había usufructuado su suegro. Pero las leyes
de Indias establecían con toda claridad que los picores no podían casarse con personas que
vivieran dentro del territorio de su jurisdicción y esto acarreó al flamante esposo a una serie de
pleitos y la imposibilidad de trasladarse al territorio de su mando por orden expresa del Virrey
de Perú. Así se dio una curiosa situación: mientras al adelantado se le negaba el permiso para
hacerse cargo directamente del gobierno del Paraguay y del Río de la Plata, estos territorios
eran gobernados por sus lugartenientes.
Pero por fin, luego de casi diez años, a principios de 1587, consiguió el anhelado permiso,
muy posiblemente porque el impedimento legal había desaparecido por el fallecimiento de su
joven esposa doña Juana. Consiguió que el rey lo designara Adelantado interino, hasta tanto
justificara legalmente ante el Consejo de Indias sus Condiciones y pretensiones.
Pero en este mismo territorio nada estaba hecho y Don Juan de Torres así lo comprendió y
pronto se embarcó en la organización de otro proyecto: la fundación de una población. Con ello
cumpliría una de las obligaciones que tenía su antecesor en la corona y que él había heredado
junto con el título de Adelantado. Juan Ortiz de Zárate se había comprometido a fundar 4
ciudades y 3 ya lo estaban: Santa Fe y Buenos Aires, que se debían al emprendedor don Juan de
Garay, Concepción de Nuestra Señora del Río Bermejo, obra de uno de los tantos sobrinos de
don Juan de Torres que se encontraban por esas comarcas, Alonso de Vera( Cara de Parro).
Claro que el lugar en que se pensó levantar la nueva población no fue obra del Azar, ni fue
idea original del adelantado, ya que el sacerdote Francisco Fray Juan de Rivadeira había
aconsejado en 1581 el lugar conocido con el nombre de las Siete Corruentes, pues era necesario
contar con un puerto intermedio entre Santa Fe y Asunción para proteger a los navegantes que
hacían el recorrido en uno u otro sentido debido a que los indígenas de la región salían en
canoas "A robar y matar a los españoles que de las ciudades de Santa Fe y Buenos Aires venían
FINAL DE HISTORIA DE CORRIENTES
a la ciudad de Asunción" cómo lo expresaba en un Memorial remitido al rey con fecha 5 de
abril el Cabildo de corrientes.
Asunción, oyó el redoble de tambores y la voz de los pregoneros que anunciaban la nueva
empresa y que llamaban, sobre todo, a los jóvenes y emprendedores para iniciar otra de las
tantas aventuras civilizadoras. Cómo ocurrió antes, cuando se convocó para las expediciones
fundadoras de Santa Fe y Buenos Aires, ahora también acudieron, en gran mayoría, los
"mancebos de la Tierra", hombres por cuyas venas corría el espíritu individualista y
emprendedor de sus padres españoles y la valentía de sus ascendientes maternos los guaraníes.
Esta era su tierra y ellos debían poblarla. El llamado tuvo éxito y esto lo constatar en un
segundo Memorial que los cabildantes de Corrientes enviaron al rey, también el 5 de abril de
1588, en el que afirmaban que debido al celo que por el bien del monarca sentían los
pobladores de las provincias del Río de la Plata, habían respondido con entusiasmo al
llamamiento que hiciera "el licenciado Juan de Torres de Vera y Aragón, Adelantado y
gobernador de ellas, (y) salimos de la ciudad de la Asunción en su compañía siento y 50
soldados los más de ellos con mujeres e hijos, armas, caballos y todo género de ganados".
Pero la expedición fundadora partió fraccionada desde Asunción, por qué un grupo de 40
hombres, al mando de Hernando Arias de Saavedra, qué inició el viaje el 25 de enero de 1588,
debía arrear 1500 cabezas de ganado vacuno y otras tantas de ganado caballar. Se esperaba que
fueran los primeros en llegar a destino y que el joven Hernandarias, que contaba apenas 24
años, pero en cuyo juicio se confiaba, eligiera el lugar adecuado para levantar la población. A
tal efecto el joven criollo fue designado "capitán de Su Majestad para todas las cosas que se
ofrecieran proveer desde esta ciudad (Asunción) hasta las dichas provincias de las Siete
Corrientes".
A fines de febrero salió de Asunción un segundo contingente, qué haría el viaje por el río, al
frente del cual estaba Alonso de Vera, sobrino del Adelantado y primo de "cara de perro" del
que lo diferenciaba el apodo de "El Tupí", que en guaraní significa "cuero negro". Por ultimo,
algunas semanas despues, partio el Adelantado con el grueso de la gente que firmaría la nueva
poblacion; lo acompañaba su sobrino don Juan Torres de Navarrete, el Maese de campo don
Diego Gallo de Ocampo y el alférez general Felipe de Cásceres. Los sobrinos de Torres de
Vera y Aragón que, como podemos apreciar, secundaban a su tío en las distintas empresas y
ocupaban cargos importantes en el gobierno del territorio, fueron motivo para que la audiencia
de Charcas le enviara una real provisión en la que se le comunicaba qué debía quitar de los
empleos públicos a sus parientes. Debía haberse originado en alguna denuncia de nepotismo
contra el Adelantado. Este, que recibió la comunicación cuando llegaba a la desembocadura del
río Paraguay, de manos del escribano que se había apresurado a alcanzarlo, protestó en
principio, pero luego, con muy buen criterio, hizo caso omiso de ella y continuó adelante,
confiando en la capacidad de sus parientes, que en honor a la verdad, no lo defraudaron.
El primero en llegar al lugar señalado para la fundación fue "El Tupí", A mediados de
marzo, y luego lo siguió el Adelantado, que arribo el 2 de abril. Los indios se mostraron
pacíficos en todo momento, acercándose a los colonizadores, observándolos con curiosidad y
hasta proveyéndolos de alimentos y leña. El último en llegar a las Siete Corrientes fue
Hernandarias con su pequeño contingente y los animales que arreaban, después de un agotador
viaje de casi tres meses en el que tuvieron que irse abriendo paso entre la maleza y los bosques
con sus hachas y espadas, no sólo para eliminar los obstáculos que la naturaleza les presentaba,
sino también para hacerse respetar por los indígenas hostiles.
FINAL DE HISTORIA DE CORRIENTES
El adelantado no perdió tiempo y seguramente decidió llevar a cabo la fundación en el lugar
que le aconsejara Alonso de Vera, que había tenido tiempo desde su llegada para recorrer la
zona y elegir el sitio apropiado. Éste reunía las condiciones exigidas por las Ordenanzas de
Población y en el Acta de Fundación se enumeran sus excelencias. Para la delineación del
poblado fue elegido un lugar comprendido entre dos arroyos que desembocaban en el Paraná y
éste mismo río, con el fin de aprovechar estos obstáculos naturales en la defensa contra posibles
ataques de los indios. La curva que hacía en ese lugar el Paraná resguardaba a la población por
el norte y el oeste además las pequeñas penínsulas que penetraban el río formaban ensenadas
abrigadas Y cómodas qué servían de magnífico puerto natural. Además se consignaba en el
Acta que el sitio que había sido elegido por tener buenas tierras de labor, leña, pesca, caza,
agua, pastos y montes que hacían que no faltara nada a los pobladores y al ganado; habiendo
también muchas tierras aptas, para estancias, para repartir a los pobladores. Pero también se
hacía la aclaración de "que si se hallare otro sitio mejor se pueda trasladar la ciudad con el
propio nombre donde convenga más al servicio de Dios y de Su Majestad y utilidad de los
pueblos..."
El 3 de abril de 1588 se efectuaron las ceremonias con toda la formalidad y solemnidad que
era costumbre en los españoles. De acuerdo con el acta queda bien claro que el nombre que se
dio a la nueva fundación fue ciudad de Vera. Continuando con el hecho de la fundación, el
Adelantado procedió a delimitar la jurisdicción que le correspondería y cuya amplitud era en
rigor de verdad bastante exagerada dadas las escasas posibilidades de ejercer dominio efectivo
sobre ellas: por el norte, hasta las jurisdicciones de las ciudades de Asunción, Villa Rrica y
Ciudad Real; por el este, hasta las jurisdicciones de San Francisco y Mbiaza en la costa del mar
del Norte (Océano Atlántico); por el sur, hasta la jurisdicción de San Salvador; por el suroeste,
hasta la de Santa Fe de la Veracruz y por el noroeste, hasta la Concepción del Bermejo.
Traduciendo esto a jurisdicciones actuales comprendería a la provincia de corrientes, noreste de
Entre Ríos, una angosta franja costera de Santa Fe y del Chaco, una ancha faja del Sur del
Paraguay, toda la provincia de Misiones, los estados brasileños, casi completos, de Santa
Catarina y Río Grande y él sur del Paraná y el noroeste de la República Oriental del Uruguay
Luego, nombró las autoridades del Cabildo y dispuso que las elecciones para elegir
autoridades comunales se llevasen a cabo el primer día de cada año. Todos miembros de la
corporación prestaron juramento ante el fundador y es interesante destacar entre ellos a algunos
mestizos que en este caso, como antes había ocurrido en Santa Fe, Buenos Aires y Concepción
del Bermejo, fueron considerados vecinos por ser fundadores, aunque en épocas posteriores
fueron despojados de ese privilegio por ser considerados inferiores. El ceremonial continuó y el
adelantado, acompañado por los cabildantes, eligió el lugar donde estaría ubicada la iglesia,
colocando en él, una señal de posesión, una cruz y poniendo aquella bajo la advocación de
Nuestra Señora del Rosario. Posteriormente se desarrolló uno de los actos más importantes de
la fundación: fue plantado en Rollo de la Justicia ante el cual Don Juan de Torres de Vera y
Aragón desenvainó su espada y dándole dos golpes con ella pronunció en voz alta: "Por el Rey
Don Felipe Nuestro Señor". Por último fue señalado el ejido de la ciudad con lo cual
terminaron la ceremonia de la que quedó testimonio por mano del escribano público y del
Cabildo, Don Nicolás Villanueva.
Don Juan de Torres dío a la ciudad su propio escudo: un águila que apoyaba sus garras en
dos torres. Pero más tarde, cuando la población asentó su dominio sobre el territorio y aseguro
su vida, adoptó otro, del que desgraciadamente el comprobante de su creación. Las primeras
referencias a él son A mediados del siglo XVII y consistía en una cruz incombustible abrazada
FINAL DE HISTORIA DE CORRIENTES
por llamas en medio de siete lenguas de tierra. Como puede apreciarse representaba a la Cruz
del Milagro, de la cual hablaremos más adelante. Aclaremos que este escudo no es el de la
provincia sino el de la ciudad de corrientes.
Al otro día de la partida del Adelantado, Alonso de Vera prestó juramento como Teniente de
Gobernador ante el Cabildo Y puede asegurarse que su gestión debe haber sido muy
satisfactoria porque 4 meses después hubo una presentación de la corporación comunal ante el
rey solicitándole que le confirme en el cargo. Este pedido debe haber sido bien despachado
porque "El Tupi" desempeño sus funciones hasta mediados de 1596. Otro hombre que se
granjeó la simpatía Y la admiración de los pobladores fue Hernando Arias Saavedra, qué se
dedicó de lleno a la pacificación de los naturales, logrando, en los primeros tiempos, qué las
mujeres indias, los viejos Y los muchachos, trabajarán en las chacras de los colonizadores
donde se cultivaban el maíz y la mandioca. Pero esta situación no duró mucho pues la armonía
y equilibrio de las relaciones fue quebrada por los españoles Cuándo empezó el reparto de las
encomiendas hacia octubre de 1588. Sesenta y uno fueron los repartimientos llevados a cabo en
esa ocasión y tuvieron una particularidad con respecto a otros lugares: se comprendió en ellos a
51 mujeres que se encontraban entre los fundadores de la ciudad. Es curioso que Hernandarias,
el hombre que hasta ese momento hubiera sido artífice del sometimiento de los naturales, no
obtuvo ninguna encomienda. Pronto abandonó la ciudad para dirigirse a Concepción del
Bermejo dónde era necesario sus servicios. Los repartimientos no se terminaron hasta el 29 de
junio de 1598, fecha en la que el gobernador del Río de la Plata, Hernandarias, otorgó 83
Mercedes en la banda Norte del río Paraná.
Pero volviendo a los primeros tiempos de corrientes encontramos que los indígenas no
aceptaron con total mansedumbre que sus amigos, hasta ese momento, se convirtieran ahora en
sus amos. La reacción de recelo fue tocándose luego en abierta rebelión. La situación fue
tornándose cada vez más peligrosa para los habitantes de Vera, pues ya no eran solamente las
tribus del alto Paraná las que los atacaban, sino también las más cercanas. A principios de
noviembre de 1589, en un furioso ataque que tuvo que soportar el poblado, las bajas de los
defensores ascendieron a 23 muertos y gran cantidad de heridos, lo que torno angustiosa la
situación. Si no se recibía ayuda a corrían el peligro de ser masacrados todos los habitantes. Un
grupo de españoles consiguió llegar a la costa y embarcarse en una pequeña canoa con la cual,
luego de un azaroso viaje de varios días, pudieron llegar a Asunción. El gobernador Alonso de
Vera (cara de perro), pensó que el hombre indicado en esas circunstancias era hernandarias y a
él recurrió. El Bravo criollo, pese a encontrarse enfermo, no se hizo rogar y rápidamente partió
FINAL DE HISTORIA DE CORRIENTES
con cerca de 80 hombres, en canoas, llegando luego de 14 días ala desfalleciente ciudad. Su
presencia infunde ánimo y todos se pusieron a trabajar con renovados Bríos en la construcción
de un fuerte de madera que reemplazará al anterior semidestruido. Pero Hernandarias no se
contentó con una acción defensiva y decidió salir a escarmentar al enemigo tomándolo por
sorpresa. El éxito de su acción fue fulminante y tomó gran cantidad de prisioneros, que luego
fueron repartidos entre los habitantes de Vera y Asunción, haciendo que el resto se retirara del
sitio. Pero parece ser que el destino de hernandarias era no poder descansar mucho tiempo y
pronto tuvo que partir, requerido por "Cara de Perro", para ayudar a Concepción del Bermejo
atacada nuevamente por los guaycurúes. Durante su ausencia Los Indios guaraníes que
comenzaban a sentir gran respeto por él, atacaron nuevamente la ciudad de Vera que se salvó
gracias al fuerte que había hecho construir, desde el cual los defensores pudieron rechazar los
ataques.
A pesar de los escarmientos llevados a cabo por los españoles contra los salvajes, éstos no
cesaron de su empeño de desalojar al conquistador que cada vez los oprimía más con las
odiadas encomiendas, y las guerras se hicieron interminables, debiendo los españoles tener
junto a sus herramientas de trabajo el Arcabuz y la espada casi constantemente.
Por otra parte las encomiendas van a ser el germen de los futuros enfrentamientos entre los
comuneros correntinos y los jesuitas, de los que ya nos ocuparemos.
En una de estas guerras, que nadie ha podido determinar con precisión, tuvo lugar el suceso
de la cruz del Milagro al que los historiadores tampoco se han puesto de acuerdo para
calificarlo, pero que sin duda debe haber sucedido aunque en el se entremezcla la historia y la
leyenda.
Luego de haber construido el quinto y último templo de la serie destinada a la Cruz del
Milagro, se le dio carácter de basílica y monumento histórico. Esta elevación a la categoría de
monumento histórico adquiere singular importancia, porque quiere decir que los competentes
historiadores que realizaron el correspondiente estudio hallaron méritos suficientes desde el
punto de vista histórico para considerar el suceso de la cruz del Milagro como un hecho cierto y
trascendente en su momento. Lo que sí continuará, serán las polémicas sobre Sí fue un milagro
o no y creemos que serán interminables, pues es muy difícil que se pongan de acuerdo un
creyente y un descreído. Para el primero, un milagro tiene explicación racional; en cambio para
el segundo todo tiene su explicación. En consecuencia esta parte del suceso queda reservada en
el fuero interno de cada persona.
Después de los hechos de la cruz del Milagro y reducidos los naturales, se dispuso qué para
evitar sorpresa nadie durmiera fuera de su casa y cada uno debía tener su cabello atado a la
puerta para acudir al primer llamado en caso de alarma.
BOLILLA II
En el Siglo XVII Se levantaron 2 fuertes para proteger a los viajeros uno llamado San Juan
sobre la costa del Paraná y otro llamado San Lorenzo sobre el río Santa Lucía.Cada uno
contaba con guarnición de 20 soldados. Favoreció el poblamiento del interior del territorio ya
que la tranquilidad lograda con los guaraníes se veía alterada por las incursiones de las tribus
chaqueñas que pasaban el Paraná en pequeños grupos y asaltaban las chacras. Estos pueblos
eran los abipones a los cuáles los tobas llamaban callagaik, luego se los denominó callagaes, los
FINAL DE HISTORIA DE CORRIENTES
guaicurúes que es difícil determinar su origen y los payaguas (significa de los pantanos) que
venían del actual Chaco paraguayo. El cabildo ordenó a los vecinos que no salieran
desarmados. Los contantes levantamientos llevó a la idea de que los indios vivieran en
sociedades organizadas, las reducciones vigiladas por los colonizadores, así se establecen las de
Itatí, Guacarás y Ohóma.Se establecen los franciscanos y jesuitas .La de Itatí el 7 de Diciembre
de 1615, llevada a cabo por el padre Luis de Bolaños conocedor del idioma guaraní, se
denominó de la Pura y Limpia Concepción de Itatí. La de Guacará.Tenía iglesia nueva, casa
para el doctrinante, los indios guaraníes andaban vestidos, vivían en casas de tapia y madera,
tenían estancias de ganado vacuno del cuál como de maíz y pescado se alimentaban, tenían
bueyes y herramientas para la labranza. Muchos sabían leer y escribir, tenían maestros que les
enseñaban esos ramos en su misma lengua en cambio los caciques con sus vasallos no eran
libres, pertenecían a la encomiendas dadas a los vecinos. Un buen día los indios se sublevaron
contra los franciscanos los echaron y pidieron ser puestos bajo las órdenes de los jesuitas. El
jesuita Roque González le cambió el nombre por Santa Ana. La de los Guacarás cuyo nombre
provino de los indios que fueron dados en encomienda a Alonso de Vera ( el tupí ),por su primo
cara de perro,cuando este fundó Concepción del Bermejo y aquel los trasladó a Corrientes
instalándose en lo que hoy es el pueblo de Santa Ana que sirvieron de base a la reducción que
lleva ese nombre. La de Ohóma ,Nuestra Sra de la Candelaria de Ohóma,significa el que fue, el
que pasó. Los jesuitas comienzan su acción en alto Paraná, hoy provincia de Misiones.
También se instalaron en Ctes franciscanos y mercenarios que fundaron conventos en terrenos
cedidos, obteniendo chacras y estancias.
Tema 2 Al producirse la formación de las gobernaciones del Río de la Plata y la del Guayrá
o Paraguay, en 1617,por Real Cédula de Felipe II ,las ciudades que serían la de Santa
Fé,Buenos Aires, Corrientes y Concepción del Bermejo integraron la primera. La principal era
Buenos Aires y la segunda, Corrientes.Instituciones Las funciones políticas y militares eran
ejercidas por un lugar teniente de gobernador. El cabildo se ocupaba de los asuntos de
justicia,policía y administración estaba compuesto por 2 alcaldes , 12 regidores y su sesiones
presididas por 1 lugarteniente de gobernador. El servicio militar si bien no era permanente era
obligatorio.( ver video del ejercito de cazadores correntinos),los pobladores además de sus
ocupaciones habituales debían costearse ellos mismos todo lo que precisaran en campaña,
guarnición sin recibir ninguna remuneración. El gobierno de Cabral de Alpoin funda las
reducciones de Santiago de Sánchez a orillas del río Empedrado y Santa Lucía.
En la segunda década del Siglo XVII comenzó en la zona del Alto Paraná y del Alto
Uruguay el establecimiento de las Misiones jesuitas .Fueron fundadas la de Itapuá, San
Ignacio ,Corpus, San Javier, De los Santos Reyes Magos de Yapeyú y Candelaria de
Ibicuity .En la región del Guairá gran parte de las misiones debieron levantarse y trasladarse a
territorio correntino debido al ataque de mamelucos portugueses .Así se establecieron las de
Santa María la mayor,San José, San Carlos, Santo Tomé y La Cruz. Posteriormente se fueron
asentando otras. Las Misiones dividieron al territorio correntino, era un gobierno independiente
manejado por misioneros. Los correntinos van querer oponerse al cercenamiento de su territorio
pero el poder de la Cía. de Jesús hicieron que los jesuitas conservaran los territorios al oriente
del Ibera y del Miriñay.
Un inesperado aumento de la población experimentó Corrientes cuando llegaron los
sobrevivientes de Concepción del Bermejo luego de haber sido destruida por los indios.Eran
tan miserables que pedían limosna relato del padre Francisco Montoya.La población aumentó
no solo con los de Concepción del Bermejo,sino también con la gente llegada del
Paraguay,Santa Fé y Buenos Aires.La actividad Economica creció y las chacras,antes
producían en cantidades reducidades para propio consumo, trigo, maíz, batatas, zapallos,tabaco,
algodón,vid,trigo.Crecieron las áreas de yeguarizos y vacunos,se elaboraba vino ,harina de trigo
FINAL DE HISTORIA DE CORRIENTES
y maíz y almidón de mandioca.por métodos rudimentarios .miel y azúcar.Las mujeres hilaban
algodón con husos y tejían ponchos,liensos.De todo eso solo seexportaba hilo en ovillos y
tejidos.En pequeñas cantidades se exportaba cuero a Bs As,bueyes y ganado manso al
Paraguay.Los primeros se trocaban por genero europeo,los segundos por yerba mate e
instrumentos de labranza.El uso de la yerba fue enseñado por guaraniés a españoles.Los jesuitas
perfeccionaron su elaboraci´n y cultivo.Justamente esa fue una de las causas entre los jesuitas y
el Paraguay.La madera era trabajada para la construcción local.Se fabricaban carretas para
exportar.Los conchabados estaban a cargo del trabajo,( hombres libres que recibían
sueldos,indios de encomiendas y negros esclavos ,estos últimos eran muy pocos).
Los Jesuitas llegados de Asunción A mediados de 1649 llegaron a Corrientes los jesuitas del
Colegio de Asunción que habían sido expulsados por el obispo fray Bernardino de Cárdenas ,de
la orden Serafica, que había sido nombrado gobernador del Paraguay por un levantamiento
popular.Los jesuitas llegaron a Corrientes en un estado lamentable y fueron alojados en su casa
durante un año y a su cargo por Cabral de Alpoin. El comportamiento de estos padres en el
ejercicio de su ministerio fue ejemplar y esto borró a toda prevención de parte de los
correntinos con respecto a ellos,haciendo que muchos desearan contar con un colegio de la
compañía.Sea lo que fuere ,la presencia de La Compañía de Jesús en Corrientes y sus
enseñanzas dejaron un saldo favorable que no se puede negar,no solo impartieron enseñanzas
sino que la basta cultura de los sacerdotes hizo que estos asistieran como médicos ya que no los
había en la ciudad a los vecinos y a los naturales durante la epidemia de viruela que azotó a la
población (1719) .De ahí derivó ,poco a poco,que cambiase la actitud de los vecinos con
respecto a los jesuitas que agradecieron su labor.
En 1611 se publicó la real orden de protección de las reducciones. Cada reducción contaba
con una iglesia y cabildo propio con total autonomía para gobernarse siempre que existiera un
representante del rey allí. Se prohibía el acceso a las reducciones a españoles, mestizos y
negros, y se garantizaba a los indios que nunca caerían en manos de encomenderos. Sin
embargo, pese a estas reales órdenes, no estuvieron libres de las incursiones portuguesas. Entre
1628-1631 los indios capturados por los portugueses superaron los 60.000. No se debe dejar de
tener presente que el miedo a la esclavitud fue una de las claves del éxito de las reducciones
(más que el carácter persuasivo de los jesuitas). Ante esta situación, los miembros de la
Compañía organizaron estas reducciones con pertrechos claramente defensivos (planta
cuadrada rodeada de empalizadas y fosos, con milicias armadas de indios adiestrados y cuerpos
de caballería para la defensa, con plaza en el centro y la iglesia, de la que partían todas las
calles). La organización misionera no sólo se limitaba a tareas doctrinales, sino que organizaba
la vida económica y política fundada en la sólida preparación de los jesuitas que iban allí, que
poseían grandes conocimientos prácticos en arquitectura, medicina, ingeniería, artesanía...
Dadas las exigencias de Santa Fe de recibir una compensación económica por los gastos de
la guerra – rechazada por Martín Rodríguez - la provincia de Buenos Aires se comprometió a
entregar 25.000 cabezas de ganado como indemnización, siendo el hacendado Rosas garantía
de su cumplimiento.
Santa Fe obtuvo las bases para una nueva prosperidad y Juan Manuel de Rosas, por primera
vez, se hizo conocer y produjo un importante impacto político fuera de su provincia natal de
Buenos Aires. El gobernador cordobés, Bustos, sin embargo, vio naufragar su proyecto de
organizar federativamente el país desde la reunión de un Congreso reunido en su provincia, tal
como se había dispuesto en el Pacto del Pilar, ya que nunca pudo concretarse.
CENTRALISMO PORTEÑO
Buenos Aires, no estaba dispuesta a perder su hegemonía, y por eso, si bien mandó sus
representantes al congreso de Córdoba, fue solo para guardar apariencias. Convenció a su
nueva aliada, Santa Fe, de que aquel congreso no era de utilidad. Primero, bajo el impulso
de Rivadavia, argumentó que no había llegado el momento oportuno de la organización
nacional, pues persistía la lucha contra Ramírez.
Si bien Buenos Aires ansiaba su posición privilegiada, en los diecisiete artículos del Tratado
renunció a esa situación, reconociéndose a todas en un pie de igualdad en su libertad,
independencia, derechos y representación (art.1) se establecía la paz y amistad sincera entre
ellas (art.1), y todas se sometieron mutuamente ante problemas de invasiones extranjeras
(art.2), comprometiendo auxilio en pos de la defensa común (art.4) y estableciendo una liga
para contribuir a mantener la integridad territorial (art.3) ante cualquier ataque de algún otro
país americano o de otra provincia.
Además, las provincias del litoral alcanzaron una antigua ambición ya que lograron la libre
navegabilidad de los ríos interiores. Las cuestiones limítrofes entre las signatarias serían
resueltas por el futuro Congreso, fijándoselos en esta oportunidad de modo provisorio. Entre
Ríos Y Corrientes tendrían como límites los arroyos de Miriñay y Guayquiraró, y con la
provincia de Misiones, la tranquera de Loreto (art.3). El territorio de Misiones, obtendría la
libertad de conformar su propia organización política, pudiendo solicitar la protección de
cualquiera de las provincias firmantes. Para declarar una guerra se debería contar con el
consentimiento de estas cuatro provincias (art.6), como excepción a la postura de mantener la
paz, como principio, estableciéndose un sistema de mediación para evitar enfrentamientos
bélicos (art.5).
Buenos Aires, vendería armas a las otras tres provincias (art.7). Con respecto al Congreso a
reunirse en Córdoba, el artículo 13 del Tratado juzgaba conveniente que las provincias
firmantes se abstuvieran de concurrir, por el estado de indigencia en que se encontraban, Entre
Ríos, Corrientes y Santa Fe. Los artículos 10, 11 y 12, disponían que Entre Ríos debía devolver
todas las propiedades pertenecientes a Corrientes obtenidas por el accionar de Francisco
Ramírez, realizándose un intercambio de prisioneros. Por el artículo 14, cabía la posibilidad de
reunir otro congreso, cuando llegase la oportunidad, convocado por alguna de las provincias
contratantes. El Congreso de Córdoba, así, estuvo condenado al fracaso. Dos años más tarde, se
reuniría un Congreso en Buenos Aires.
Estas concesiones otorgadas por Buenos Aires a sus provincias aliadas, no eran gratuitas,
sino que se basaban en la necesidad de contar con su ayuda, ante un avance expansionista por
parte del imperio del Brasil, sobre cualquiera de ellas. Recordemos que la Banda Oriental se
había anexado como Provincia Cisplatina al Brasil, el 31 de julio de 1821. El emperador del
Brasil, el príncipe Pedro, podría aprovechar la situación conflictiva de las provincias vecinas
para integrarlas también a su dominio, y por eso era menester lograr un bloque integrativo y de
defensa común para hacer desistir al Brasil de su propósito. Por eso el tratado incluía una parte
pública, pero también un pacto secreto, donde las cuatro provincias realizaban una alianza
contra la invasión a cualquiera de ellas, por parte de alguna potencia extranjera (art.1 del
acuerdo secreto).
FINAL DE HISTORIA DE CORRIENTES
Entre Ríos y Corrientes debían indemnizar a Santa fe, por las incursiones realizadas por
Ramírez, estimándose su monto en 1000 cabezas de ganado vacuno y 600 caballos (art.2 del
tratado secreto).
EL TRATADO
2°) Si los españoles, portugueses o cualquier otro poder extranjero invadiese y dividiese la
integridad del territorio nacional, todas inmediatamente pondrán en ejercicio su poder y
recursos para arrojarlo de él, sin perjuicio de hacer oficialmente al Gobierno agresor las
reclamaciones que estime justas y oportunas.
3°) Subsiste la misma liga contra cualquier poder de los designados, que insida en igual
defecto contra el territorio particular o jurisdicción que cada una de las cuatro provincias
disfruta de buena fe, en pacífica posesión, según las demarcaciones y términos respectivos,
quedando divisorios provisoriamente de la de Entre Ríos y Corrientes, los arroyos Guayquiraró,
Miriñay, Tranquera de Loreto, con el territorio de Misiones, sin perjuicio del derecho que
defiende Santa Fé de las cincuenta leguas que su Representante dice corresponderle por su
fundación, y fueron deslindadas hasta los mojones, o al menos hasta el río Corrientes, como los
que tenga esta provincia a su favor, cuya decisión queda al soberano Congreso General.
4°) Ligan los mismos deberes contra todo poder americano que pretenda usurpar por las
armas los derechos detallados en el artículo 1°. En cuya virtud si alguna o todas las demás
provincias de la nación atacaren con fuerza a cualquiera de las cuatro amigas, se les harán por
todas en unión las más serias y formales protestas sobre su agresión, y caso de ser desatendidas,
irán en su auxilio las otras tres, facilitando más a la invadida todos los recursos que necesite,
que deberán satisfacerse por ésta, concluida la guerra, a los plazos que se estipulen.
5°) Si la provincia invadida hubiese dado mérito a ello, en juicio de las tres, éstas entonces
interpondrán su mediación para con la agresora, a fin de que se evite la guerra; y si ésta se
prestase en conformidad, estará obligada a darle la satisfacción necesaria, y si no, correrá la
suerte que ella misma ha provocado; más si este caso fuese a la inversa, obrarán las tres
provincias consecuentes a lo acordado en el artículo anterior.
6°) Ninguna de las provincias contratantes podrá declararse la guerra u hostilidad ni a otra
cualquiera de las del territorio de la nación sin acuerdo y consentimiento de las otras tres, por
medio de diputados autorizados a ese objeto, que a presencia y examen de las causales que
FINAL DE HISTORIA DE CORRIENTES
puedan ocurrir la decida, y sin que antes de verificarse un suceso tan funesto se pidan las
satisfacciones correspondientes a los que se sospechen haber faltado a sus deberes respectivos.
8°) Queda igualmente libre el comercio marítimo en todas las direcciones y destinos en
buques nacionales, sin poder ser obligados a mandarlos abonar derechos, descargar para vender
sus mercaderías o fruto por pretexto alguno por los Gobiernos de las cuatro provincias, cuyos
puertos subsisten habilitados en los mismos términos; sólo si, por obviar el perjudicial abuso
del contrabando, podrán ser reconocidos por los guardacostas respectivos, como sus licencias,
guías y demás documentos con que deban navegar, siendo decomiso lo que venga fuera de
ellos.
9°) Buenos Aires, por un principio de generosidad y buena correspondencia con el actual
Gobernador de Entre Ríos y el de Corrientes, da por condonados, sucedidos y chancelados
cuantos cargos puede hacer y reclamaciones justas por los enormes gastos que le obligó causar
la temeraria invasión del finado Ramirez, consagrando gustoso todos sus sacrificios al
inestimable ídolo de la paz entre hermanos americanos unidos con tan íntimas como sagradas
relaciones y esperando sólo la paga de la gratitud a los esmeros que ha prodigado a su logro.
10°) La provincia de Entre Ríos devolverá a la de Corrientes todas las propiedades de ésta o
de algunos particulares de la misma que, sacadas por D. Francisco Ramirez, existan a la
disposición del Gobierno y ser notorio pertenecerle, y sólo en las que necesiten justificación se
producirá brevemente.
11°) Todos los prisioneros correntinos, de los que condijo de Corrientes, Ramírez, que se
hallen sirviendo en algunas de las provincias o que sin esa calidad estén de soldados, serán
restituídos a aquella, siempre que ellos lo quieran voluntariamente.
12°) Los desertores que de una provincia se pasaren a otra, serán devueltos recíprocamente
luego que sean reclamados.
13°) No considerando útil al estado de indigencia y devastación en que están envueltas las
provincias de Santa Fé, Entre Ríos y Corrientes por dilatadas guerras civiles que han soportado
a costa de sangre, desembolsos, ruinas y sacrificios de todo género, su concurrencia al diminuto
Congreso reunido en Córdoba , menos conveniente a las circunstancias presentes nacionales, y
al de separarse la de Buenos Aires, única en regular aptitud respectiva para sostener los
enormes gastos de un Congreso, sus empresas marciales y en sostén de su naciente autoridad,
quedan mutuamente ligadas a seguir la marcha política adoptada por aquella en el punto de no
entrar en Congreso por ahora, sin previamente arreglarse, debiendo, en consecuencia, la de
Santa Fé retirar su diputado de Córdoba.
17°) Los presentes artículos serán ratificados por los Gobiernos de Santa Fé y Entre Ríos, en
el término de dos días, y en el de veinte, por los de Buenos Aires y Corrientes.
TRATADO RESERVADO
Que forma parte integrante del público celebrada entre las cuatro Provincias litorales.
Los mismos Representantes nombrados en el Tratado público, hemos acordado los artículos
reservados presentes, que aunque se espresan por separado, se graduan parte integrante de los
públicos, á efecto de que no puedan subsistir unos sin otros.
Art. 1.° Es solemnizada una alianza y liga ofensiva contra Españoles, Portugueses, ó
cualquiera otro poder estrangero que haya invadido ó invada dividido ó divida la integridad del
Territorio Nacional ó particular de las cuatro Provincias.
2.° En consideracion á los perjuicios remarcables y públicos que causó el Gefe Supremo de
la República Entre-Riana con las tropas de esta en la invasion que realizó en la Provincia de
Santa Fé; y queriendo los de Corrientes y Entre-Rios hacer una demostracion justa que
compense de algun modo aquellos, se comprometen á entregarle mil cabezas de ganado vacuno
y seiscientos caballos cada una en el término de dos años, y en cuatro plazos de á seis meses.
(En esta parte van transcriptas las fotos que ella le saco a su libro, pero como la primera página
empieza con un párrafo que está incompleto y no se entiende a que se refiere, POR LO TANTO
COMENZARE A ESCRIBIR A PARTIR DEL SEGUNDO)
Para llevar más tranquilidad a corrientes El Congreso de diputados que debía reunirse en
Paraná y terminó haciéndolo en Santa Fe, inició sus sesiones el 15 de enero de 1822 con la
participacion del representante de Corrientes, el presbítero Dr.JuAn Nepomuceno Goytía: del
de Buenos Aires, ministro de Guerra y Coronel mayor Francisco de la Cruz; del de Entre Ríos,
presidente del Congreso provincial, don Mariano Calderon; y del de Santa Fe, ministro
secretario de todos los ramos, Dr, Juan Francisco Seguí. En las discusiones previas a la firma
del tratado, Santa Fe hostilizó a Corrientes pretendiendo tener derechos al sudoeste correntinos
y negándole a su vez, jurisdiccion y propiedad sobre el territorio misionero. Goytía sostuvo con
energía la jurisdicción correntina sobre el territorio que le quería disputar Santa Fe pero En
beneficio de la paz dejo la segunda cuestión librada al fallo del futuro Congreso Constituyente
nacional el 25 de enero se firmó el llamado tratado del cuadrilátero entre las cuatro provincias,
costando de dos partes una pública de 17 artículos y otras secreta de 4 artículos No
transcribimos acá dicho tratado por ser conocido y podérselo encontrar en cualquier libro de
historia Argentina pero sí es interesante consignar lo que se establecía En el pacto reservado
una alianza y liga defensiva contra españoles portugueses y cualquier otro poder extranjero que
haya invadido o invada dividido dividida la integridad del territorio nacional o particular de las
4 provincias se establecían indemnizaciones a Santa Fe en ganado y en dinero y devoluciones a
corrientes de bienes perdidos durante la última campaña de Ramírez también se estipulaba que
se separaría de los cargos públicos por 3 años de Entre Ríos y corrientes a los ciudadanos
complicados o adictos a las teorías de Ramírez y López Jordán y de otros individuos
discordantes con los sentimientos de los gobiernos amigos y que por ello puedan influir en
deliberaciones que minen las bases y principios de la mutua amistad presente el tratado del
FINAL DE HISTORIA DE CORRIENTES
cuadrilátero puso de manifiesto la habilidad del gobierno Porteño llevado de la mano por el
ínclito unitario Bernardino rivadavia para sortear las dificultades hasta suprimir la palabra
federación que era el norte de los gobiernos santafesino, correntino y entrerriano. Las tres
provincias litorales mansamente se entregaban al centralismo Porteño precio que pagaban por
la paz que por fin conseguían respecto a este congreso el delegado correntino goitia le escribió
a Fernández blanco desde Paraná el 27 de enero lo siguiente Por fin se concluyó felizmente el
congreso con aplauso del pueblo de
(esta parte es de la página 216) luego falta una página y así sucesivamente….
con el Brasil, y si apoyaba a Entre Rios tener que enfrentarse a Santa Fe. El ministro de
Gobierno, Dr. García de Cossio encontró una hábil salida en tan difícil situaciòn. en nota del 21
de marzo de 1823 el gobierno correnting al santafesino dando una amplia respuesta a las se
esgrimían para justificar una guerra con el Imperio. Expresaba que en la resolución a tomarse
no debía decidir tido que ha podido inspirar el amor a la libertad y la funesta idea de una futura
presion; no ha debido ni la razón ni la justicia que nos asiste, ni el odio con que todos los
momentos puede ser mirado el poder de un tador sin otros títulos que su ambición y fuerza". Y
1 agregaba: "...el miramiento a la humanidad y los consei de la prudencia van de acuerdo para
no dar principio a derra mamiento de sangre sin esperanza probable de arrancar el territorio
usurpado". Finalmente daba concretos argumentos basados en la cruda realidad: Corrientes,
Entre Ríos y Santa Fe, unidos todos sus recursos, no podían pasar a la Banda Oriental más de
1.500 hombres, agregándose a este número tan corto de fuerzas el hecho de que la guerra no
sería corta.
Ante la insistencia de Santa Fe se le dirigió una segunda nota, con fecha 22 de abril, en la
que se ahondaban los argumentos sobre la inconveniencia de encarar esa guerra por los escasos
recursos de las tres provincias, pero expresando que Corrientes ajustaría su conducta a lo que
resolviese su Congreso provincial, que se convocaría al efecto. Finalmente se hacía al gobierno
santafesino un llamado a la paz, ante su propósito de invadir Entre Ríos para obligarla a luchar.
Pero por otro lado el gobierno de Corrientes envió una nota al de Entre Ríos, con fecha 3 de
mayo, contestando la que esta provincia le enviara comunicándole las intenciones de Santa Fe y
explorando la opinión correntina. Se le hacia saber que Corrientes la auxiliaría, "sin ser un
mero espectador de los sucesos, cumpliendo así lo pactado en los tratados de Cuadrilátero. Era
evidente que ambas provincias unidas que za pudieran llamar a la reflexión a Santa Fe. Pero
tambien hay que tener en cuenta que la actitud del gobierno de tanislao López se basaba en el
pedido de auxilio que fom lara a esa provincia y a Buenos Aires el Cabildo de Montes deo.
Entre Rios, no satisfecha con la ayuda prometida por Corrientes para el caso de ser invadida,
concluyo firmando con Santa Fe, el 4 de agosto de 1823, un convenio para ayudar a
Montevideo a expulsar a los brasilenos y en el que, además de arreglar sus diferencias, resolvia
invitar a Corrientes y a Buenos Aires para cooperar en la lucha. Este convenio alarmo a los
hombres de Buenos Aires por las consecuencias que podía tener una lucha sin garantía de éxito.
Por su parte Corrientes reiteró sus puntos de vista al respecto. Ante este panorama, el gobierno
de Bs. As. Comiciono al doctor Juan Garcìa de Cossio, hermano del ministro correntino, para
que se entrevistara con los gobiernos litorales para aunar voluntades y dar unidad a la acción. El
propósito ostensible de la misión COSSIO, como se ha dado en denominar era gestionar un
acuerdo para nombrar ministro plenipotenciario de las Provincias Unidas y celebrar con España
FINAL DE HISTORIA DE CORRIENTES
la tan ansiada paz, como también armonizar ideas para la reunión de un Congreso General
Constituyente. El comisionado inició sus gestiones en Corrientes en julio de 1823, luego se
traslado a Entre Ríos donde permaneció por espacio de dos meses, volviendo a Corrientes y
haciendo luego que el autotilulado gobernador de Misiones y protegido de Estanislao Lopez,
Félix Aguirre, reuniese en esa provincia una parodia de Congreso provincial que, el 27 de abril
de 1824, nombró a Aguine gobernador, designó diputado al Congreso Nacional a don Manuel
Pintos y decidió pedir se le considerara como integrante del estado de Buenos Aires. El
gobierno correntino guardo silencio sobre esto, a pesar de que el decreto del Director Posadas
del 10 de septiembre de 1814 al constituir como provincia a Corrientes incluía en ella a
Misiones. No hicieron ninguna reclamación posiblemente con la esperanza de que la
organización como provincia impusiera el orden en las indisciplinadas masas indígenas.
El primero fue una rebelión de los dragones veteranos conwa el comandante general de
armas Agustín Díaz Colodrero. debido a que éste no quiso ordenar el ataque a los indios
chiquenos que habían invadido la provincia y estaban rodeados
noviembre de 1824, se realizaron las elecciones para el Congreso provin cial que debía
actuar durante tres años y que fue presidida por José Vicente Garcia de Cossio, siendo
vicepresidente J. Francisco Cabral y secretario Juan Nepomuceno Goytia La asamblea,
cumpliendo su principal cometido, eligió gober. nador para el trienio diciembre de 1824 al
mismo mes de 1827 a don Pedro Ferré a quien dio el grado de coronel de Ejército.
La elección de Ferré fue como una transacción entre los jefes militares y los civiles,
especialmente la clase de los propietarios latifundistas y poderosos. El nuevo gobernador estaba
estrechamente vinculado a los comandantes milita res de los departamentos cuyas necesidades
conocía y buscó satisfacer. Ferré, además, era un hombre de honorables antecedentes, maestro
de ribera, formado en Corrientes, dedicado a la construcción naval, de vastas relaciones, media
na ilustración, pero profundo conocedor de su pueblo y de gran sentido práctico en la política.
Durante su gobierno se propició la colaboración de los comandantes militares con los vecinos
de sus respectivos partidos con el propósito de que éstos pudiesen tener la suficiente
tranquillidad para de sarrollar sus ocupaciones e industrias; se persiguió en todo el territorio
provincial la vagancia, la ebriedad, la mendicidad y el juego; se legisló sobre el abandono de
trabajo y horario noctumo; se obligó a realizar contratos escritos entre patrones y peones en las
estancias con el propósito de aca! con los vagabundos en las zonas rurales y se mandaron red
FINAL DE HISTORIA DE CORRIENTES
lizar censos con el objeto de determinar la cantidad de Das sin recursos, sin ganados y sin
tierras, con el fin de trar medios para su subsistencia. El P Eiecutivo pidió el per so legislativo
para vender la estancia del Rincón de una firma extranjera que la dedicaría a la ganderia y
cultivo de algodón. El 4 de noviembre de 1825 recibìo la correspondiente autorización,
deviendo venderla con la base de $90.000
Su obra administrativa coloco a Ferré entre los princies estadistas de su época, siendo quizá
la figura política és importante de la provincia de Corrientes en el siglo XIX Si clara visión de
la importancia de la industrialización para lograr la grandeza y la prosperidad de un pueblo lo
inclino hacia el proteccionismo, única forma de lograr el florecimiena to de las industrias, pues
sabia que era imposible competir con los productos importados de Europa. Esta política
caracterizó la legislación y la acción oficial de su gobierno, impulsando con toda clase de
estímulos las industrias ya existentes y amparando el establecimiento de nuevas. A su vez
promovió la mayor y mejor colocación de los productos provinciales en los mercados externos.
La provincia comenzó a salir, poco a poco, del marasmo economico en que la encontró
Fernández Blanco cuando asumió la gobernación. El sistema rentistico se basaba en los
derechos de aduana, papel sellado, diezmos, patentes, derechos de puerto, de correos, de
encomiendas y venta de tierras públicas, que en este segundo gobierno constitucional dio un
promedio de 84.000 pesos plata de rendimiento, suma que resultó suficiente para los gastos
públicos, por la moderación y austeridad de ellos. La educación pública elemental tuvo un
decidido impulso con el aumento del número de escuelas, la superior preparación de los
maestros, la sanción de una "Ley sobre instrucción pública" del 29 de noviembre de 1826 y la
creación de un consejo directivo. Además en la capital se instaló una escue. la por el sistema
lancasteriano, con clases de latin, frances. matemática y dibujo. Como complemento cultural de
la educación se introdujo una imprenta a fines de 1825 que se convirtió en Imprenta del Estado.
Con este valioso elemento pudo publicarse con regularidad el Registro Oficial a partir de 1825
y en 1828 apareció el primer periódico correntino con el nombre de "La Verdad sin Rodeos".
Este periodico, que cesó en noviembre de 1829. fue publicado, con la anuencia del gobierno,
por el fraile apóstata agustino Félix Beau05, espanol de origen, que propuso, a cambio de ese
per250, dirigir gratuitamente la Imprenta del Estado y formar en ella operarios.
13 Según Ferré, el verdadero motivo de dejar sin efecto el tratado firmado por la provincia
de Corrientes con la de Buenos Aires, cuando I misión Vidal, fueron unos papeles
comprometedores que había cripto el gobernador de la segunda, el coronel Manuel Dorrego,
con re pecto a Misiones. Relata asr lo sucedido: "Mas en los momentos de re gresar el señor
Vidal para Buenos Aires, llegó el teniente coronel Esteche y me entregó unos papeles
encontrados en el sombrero de un corren tino llamado Martínez, que se había hecho caudillo de
los indios minio nero's (y se le cayó en el apuro en que se vio para escapar, arrojándose
desnudo al Uruguay en la persecución que sufrió por sus incursiones tras las vacas y caballos
de Corrientes). Estos papeles contenia una comunicación de Dorrego al referido Martinez,
prometiéndole su pro tección contra las pretensiones de Corrientes e instrucciones para que
reuniendo cierto numero de indios con títulos de corregidores, caciques, etc., nombrasen a don
José Francisco Benítez por diputado de la provincia de Misiones, del modo y forma que le
prevenía. Todo esto pos terior a la salida de Buenos Aires del doctor Vidal, a quien llamé
inmediatamente, y le manifesté aquellos documentos que demostraban blevosía de su gobierno,
previniéndole hiciera presente a éste, y que el también tuviese por entendido, que por ese hecho
FINAL DE HISTORIA DE CORRIENTES
quedaban nulos de ningún valor los tratados que acabábamos de celebrar. Así fue que para esto
se dio el motivo especioso que se halla impreso, porque.com aquellas circunstancias hubiese
sido un escándalo publicar la realidad, En el archivo de Corrientes deben existir esos
documentos, cuya causó tal sorpresa e indignación al señor Vidal, que no me dejó duda de su
buena fe". (MEMORIA DEL BRIGADIER GENERAL PEDRO FERRE, p. 39.)
Ferré explica así los motivos que lo llevaron a rechazar la res lección por dos veces en 1827,
hasta tener que aceptarla ante la tencia del Congreso provincial. ...expuse a los representantes
que de los móviles de mi renuncia al mando era, que en el veía cifrada desgracia en mí y en mi
familia, y que esta, penetrada de este sentimiento, miraba su ruina en mi continuación en el
gobiern vez pareció esto una paradoja: pero la verdad es que hallándose sa no enteramente
restablecida del parto que había tenido hac……..
Fue enviado envuelto en un pellejo de cuero crudo (el cual al secarse le dificultaba la
respiración) a la prisión de Porto Alegre, y de ahí a Río de Janeiro. Se cree que murió
prisionero en las mazmorras de la Ilha das Cobras (isla de las Cobras), probablemente en 1821.
El mismo año de su derrota se firmó en Montevideo el llamado Tratado de la Farola, por el cual
los nacidos en la Banda Oriental que abandonaron a José Gervasio Artigas y pasaron a formar
parte del probrasileño Club del Barón (antecedente del Partido Colorado) ceden las Misiones
Orientales al ya reino de Brasil a cambio de la construcción de un faro en la Isla de Flores.
La entrega de las Misiones, así como la Banda Oriental (hoy República del Uruguay), fueron
parte del acuerdo por el que Brasil anexionó territorios y Buenos Aires eliminó su principal
foco federal de resistencia a su centralismo. Artigas, con restos de su ejército se asiló en
Paraguay en 1820, para ya no regresar.
Sobre Andresito, algunos dicen que nació en San Borja y otros en Santo Tomé, actual
Corrientes en una fecha que, presumiblemente, sería el 30 de noviembre de 1778. Su infancia
transcurrió en Santo Tomé donde pudo educarse desarrollar un muy buen nivel de lectura y
escritura y aprender a ejecutar diversos instrumentos musicales. Tampoco está muy claro
cuándo conoció a quien sería su padre adoptivo y del corazón y su jefe político-militar, José
Artigas. Aunque seguramente tiene razón Jorge F. Machón, cuando afirma que la relación era
ya de larga data al momento de nombrar a su hijo Andrés en 1815 Comandante general de
Misiones, un cargo equivalente al de gobernador. Su primera misión militar fue recuperar los
pueblos misioneros ocupados por los paraguayos. Lo hace al mando de su ejército indígena de
FINAL DE HISTORIA DE CORRIENTES
500 combatientes armados como pueden, con lo que tienen que no es mucho y que compensan
con coraje y su conocimiento del terreno palmo a palmo. En poco tiempo recupera Candelaria,
Santa Ana, San Ignacio, Loreto y Corpus El único gobernador indígena de nuestra historia
ejerce una conducción humana, justa y socialmente revolucionaria, recordando y aplicando la
máxima artiguista al anunciar la primera reforma agraria de América “que los más infelices
sean los más privilegiados”. Ante todo abolió la servidumbre en todas sus formas y repartió
tierras a los que las habían perdido a manos de la conquista, el saqueo, la estafa o todo eso a la
vez. Durante su gobierno, se eliminaron del territorio bajo su jurisdicción todos los símbolos,
escudos y emblemas que pervivían de la colonización española, y recobraron su vigor los
cabildos de los pueblos originarios que tenían una función central en la administración del
territorio fomentando la producción y comercialización de la yerba mate y la fabricación de
pólvora y hasta la instalación de hornos para fabricar puntas de lanzas. En aquel año 1816, se
desató sobre la Banda Oriental la devastadora invasión portuguesa, realizada por 30.000
soldados con el mejor armamento de la época y bajo el asesoramiento de nuestro viejo
conocido, el otrora invasor inglés William Carr Beresford, contratado por la corte de Río para
reorganizar su ejército. Iban por Artigas y su gente, a poner fin a la experiencia más
democrática y popular de esta parte del mundo, a exterminar de raíz ese “mal ejemplo” que
podía acarrear el riesgo de contagio. El 12 de septiembre de aquel año el jefe guaraní al mando
de 1.000 valientes en varias pelotones cruzo el río Uruguay por Itaquí. Obtuvo sus primeros
triunfos en San Juan Viejo y en Rincón de la Cruz donde derrotó a 300 portugueses. Esto le
permitió avanzar a Sao Borja y sitiarla el 21 de septiembre. El ejército indígena ya sumaba unas
2.500 voluntades. Andresito demoró quizás demasiado el ataque para no dañar a la población
local ocupada por los lusitanos y esto le dio tiempo al enemigo de rearmarse y recibir refuerzos
y derrotar al ejército popular artiguista.
De Corrientes Andresito volvió a Misiones y contra todos los pronósticos, pasó a la ofensiva
desde San Nicolás derrotando a Chagas Santos hasta obligarlo a replegarse a Palmeiras. Los
portugueses no tardaron en lanzar una poderosa contraofensiva y Andresito decidió marchar al
FINAL DE HISTORIA DE CORRIENTES
encuentro de Artigas pero al intentar cruzar el Uruguay fue capturado por una patrulla enemiga
que lo tomó prisionero y llevó caminando junto a muchos de sus hombres a Porto Alegre y
luego a la prisión de la Lague. Fue liberado en abril de 1821 pero tras una riña callejera fue
nuevamente encarcelado. Tras un nuevo calvario y un nuevo sumario aquel hombre que había
dicho El derecho es el ídolo y objeto de los hombres libres por quien se ven empapados en su
propia sangre, poco se sabe sobre su destino y mucho sobre la paciente labor de quienes siguen
tratando infructuosamente de enterrarlo en el olvido para siempre.
Artigas. Corrientes en el año 1814, cuando acababa de incorporarse a los Pueblos Libres que,
bajo las banderas de Artigas, intentarían llevar adelante una empresa revolucionaria en pos
de la emancipación, diferente a la fogoneada por Buenos Aires.
Ello va a dar lugar a distintas declaraciones independentistas, cada una de las cuales en su
momento respondió a distintos intereses y persiguió diferentes objetivos. La primera de ellas, el
20 de abril de 1814, fue acuñada por el Cabildo correntino, con la intención de preservar su
hegemonía y mantener intacto su poder, y en definitiva resultó abortada por imperio de la
voluntad de Artigas.
La segunda, ese mismo año, el 10 de septiembre de 1814, llevó la firma de Gervasio
Antonio de Posadas, representante por antonomasia del centralismo porteño, y tuvo como
intención separar a Corrientes del proyecto artiguista. Resultó huera porque el puerto no ejercía
en forma efectiva el poder en Corrientes, si bien, en líneas generales y con escasas excepciones,
el patriciado correntino, se identificaba con el proyecto revolucionario porteño.
ARTIGAS
Es que ya en aquellos momentos podía hablarse con propiedad de federalismo, entendido al
modo artiguista de mantener la autarquía económica y basados en ella, ejercer la autonomía
política, en tanto el pensamiento centralista de Buenos Aires pretendía simplemente relanzar
una suerte de virreinato recortado al Río de la Plata.
Aquí ya subyace la primera causa grave de disenso relacionada con el cabildo correntino,
porque la convocatoria a un congreso provincial, ampliaba grandemente la base electoral al
incorporar a la población de otras localidades, y en particular a la de las campañas, que por
cierto superaban en mucho numéricamente a la ciudad de Corrientes. Ello implicaba que las
decisiones ya no iban a ser resorte exclusivo del reducido círculo compuesto por los capitulares.
De ese modo, tras un lapso dilatorio, el mismo día 20, en un confuso episodio, el Cabildo
decide postergar el Congreso, en base a una presunta comunicación verbal de Artigas que les
habría llegado por un tercero. A todas luces, parece tratarse de una maniobra, si bien Manuel
Florencio Mantilla la expone como fiel expresión de los hechos, y Hernán Félix Gómez la
considera “un mal entendido”.
No obstante soslayar la convocatoria al Congreso, ese el 20 de abril de 1814 el Cabildo
declara la independencia de la Provincia “bajo el sistema federativo”, y con Artigas por
“Protector”. Allí entraban a jugar las tensiones internas. Convocar el Congreso hubiera
involucrado resignar el poder en manos del artiguismo. El paso dado, mantenía al margen a las
campañas, columna vertebral del proyecto revolucionario, en tanto con el título de “Protector”
se buscaba dar satisfacción sino poder a Artigas, recortando su injerencia directa de modo que
el poder de decisión, en definitiva, siguiera en las mismas manos de siempre.
Artigas, que había comisionado al Capitán Genaro Perugorría con “amplias instrucciones”,
reacciona duramente. En otra comunicación al Cabildo, puntualiza claramente quienes son sus
seguidores diciendo que “sentía vivamente la fermentación grande en que se hallaba la
campaña de esa jurisdicción” y advirtiendo que no había perdido tiempo “en noticiar…al
paisanaje, que se hallaba reunido en la campaña”, aduciendo haberlo calmado, con la
reiteración de que se iba a realizar la convocatoria deseada por él, dada la necesidad señalada
por él, “de convocar un Congreso Provincial para plantar un orden fijo.”
Artigas también reñía con dureza al Cabildo, negando enfáticamente que se arrogara el
poder de tomar decisiones que competían a la voluntad de “los pueblos”, porque “fueran cuales
fuesen las atribuciones que yo respetase en la autoridad de V.S. nunca se me había ocurrido que
pudiese por sí, declarar y publicar la independencia de esta provincia. Nunca a mi ver, podría
presentarse circunstancia tan poderosa que indujese a una ilegitimidad de esa naturaleza. Los
pueblos clamarían viendo usurpados sus derechos, en oprobio del dogma de la revolución…”.
Finalmente, instó a los cabildantes a formalizar la convocatoria dado que “…Sean cuales
fueren las observaciones que se hayan hecho, el objeto es la reunión del Congreso. Yo auxiliaré
con todas mis providencias los votos de V.S. por la dignidad precisa para un acto tan augusto”.
Para que no quedaran dudas sobre lo perentorio de su requerimiento, el “Protector” hizo
avanzar sobre la ciudad a algunos comandantes de armas con sus efectivos. El Cabildo,
obligado a explicarse sobre la dilación del Congreso, cede a las presiones y afirma haber sido
víctima de un malentendido, aguardando instrucciones para superarlo. Al mismo tiempo,
reclama ante Artigas de la violencia que se le hace. Algunos cabildantes e integrantes del
entorno capitular, temerosos por su participación en lo que a todas luces es percibido como una
intriga, abandonan temporalmente Corrientes.
FINAL DE HISTORIA DE CORRIENTES
Fijada otra fecha para el Congreso – el 25 de mayo de 1814 -, nuevas dilaciones derivadas
de la disputa sobre el número de representantes por pueblo, retrasan la primera sesión del
Congreso hasta el 11 de junio.
En definitiva, nacido de las combinaciones de los tradicionales detentadores del poder con
Perugorría, que se les ha sumado abandonando la causa de Artigas, pasando a seguir
obedientemente las recomendaciones de uno de ellos, José Simón García de Cossio, se da la
singular situación de que en el Congreso, que él ha inspirado, el artiguismo no tiene
prácticamente representantes.
Decididos a sumar Corrientes al proyecto porteño, ambos conspiradores tratan con el alcalde
de primer voto Angel Fernández Blanco, que propone al Consejo de Estado el 19 de agosto de
1814, la creación de las provincias de Entre Ríos y Corrientes” buscando separar aquellos
territorios de la influencia de Artigas.
Como sea, esa “creación” de Posadas no tuvo efectos prácticos, y los correntinos, tomaron
conciencia de ella mucho después. No obstante, las tendencias posteriores imperantes en la
provincia exaltaron siempre esa provincialización si se quiere fallida. En realidad Artigas era
un adelantado para la época, muchos los han calumniado
Unidad IV
Nosotros diríamos que el último capítulo del prolongado proceso histórico que conduce a la
provincialización y plena autonomía de Corrientes, se inicia el 10 de julio de 1821, cuando
Francisco “Pancho” Ramírez, “El Supremo Entrerriano”, es derrotado en Chañar Viejo, cerca
de la villa del Río Seco, en la Provincia de Córdoba. Dubitativo entre atacar el Paraguay o Bue-
nos Aires, incitado por porteños desplazados del centro de los acontecimientos, como Sarratea,
Chilavert, Malaver, Agrelo y otros, pero especialmente por la firma del Tratado de Benegas en-
tre Buenos Aires y Santa Fe, que acertadamente reconoce como una coalición en su contra, Ra-
mírez abandona Corrientes resuelto a atacar a porteños y santafesinos. Así, se enajena todavía
más el apoyo del patriciado correntino, siempre proclive a impulsar cualquier acción militar de
terceros susceptible de aliviar la presión paraguaya sobre sus fronteras.
Enfrentado inicialmente a Estanislao López, la defección de Lucio Mansilla, uno de sus se-
gundos y la destrucción de su flotilla, lo obligan a combatir en desventaja hasta la acción final
en la que, vencido, busca en la fuga la salvación pero en definitiva es alcanzado y muerto de un
pistoletazo. Su cabeza es enviada a Estanislao López “El Patriarca de la Federación”, que la ha-
ce embalsamar y exponer en una jaula, en la galería del Cabildo de Santa Fe.Muerto el “Supre-
mo”, su “República” se desarticula velozmente. Corrientes, no tarda en protagonizar una revo-
lución incruenta. Triunfo por sobre todo de las hábiles negociaciones de su dirigencia que así
logra adueñarse de su propio destino. El historiador Justo Díaz de Vivar, afirma que Corrientes,
en el lapso 1810 - 1821, se caracterizó por la indecisión, las dudas, el moverse a la deriva. Sin
embargo, en esta ocasión es diferente porque todas las experiencias previas que los correntinos
han atravesado confluyen para dar vida a esa “Revolución”, que por primera vez, como nos di-
ce el mismo Díaz de Vivar, no es el resultado de una intriga externa, sino “inspiración propia de
los correntinos”.¿Qué ha sucedido? En líneas generales, Ricardo López Jordán, el hermanastro
de Ramírez, intenta sucederlo en el gobierno de la República Entrerriana, pero al hacerlo, tro-
pieza con la oposición, entre otros, de Lucio Mansilla, quien tiene sus propias aspiraciones. Por
otra parte, el 22 de agosto de 1821, Santa Fe y Buenos Aires suscriben un acuerdo en el que im-
FINAL DE HISTORIA DE CORRIENTES
ponen al gobierno de Entre Ríos que deje libre e independiente a Corrientes, que dé de baja a
los soldados de la provincia reclutados por la fuerza, y además les pague el retorno hasta sus lu-
gares de origen.
Apenas depuesto Carriegos, ese mismo día 12, Atienza se dirige ya al gobierno de Santa Fe,
al comodoro de la escuadra porteña en el Paraná, y a Mansilla y López Jordán, proclamando la
autonomía de Corrientes, calificando a la Provincia como federada, y por sobre todo buscan-
do seguridad contra posibles invasiones desde Entre Ríos al colocarla bajo la protección de las
restantes. El paso dado por Atienza es de rápido efecto, Santa Fe y Buenos Aires, como primera
medida, abastecen rápidamente a Corrientes de pertrechos militares.En los primeros días de no-
viembre, Atienza envía una circular a los comandantes de campaña a fin de que los partidos eli-
jan diputados que actuarán tanto como constituyentes, cuanto como electores de gobernador.
Designados los representantes, a fines del mismo mes, el día 26, se reúne el Congreso Provin-
cial y en esa jornada, elabora un manifiesto que en una decena de artículos constituye lo que
Hernán Gómez califica de “programa sintético”. La jornada siguiente, el 27 de noviembre, el
Congreso inicia las acciones diplomáticas tendientes a recuperar de la extinta “República Entre-
rriana” los partidos de Curuzú Cuatiá y La Esquina, e incorpora a José Simón García de Cossio
a la comisión que tendrá a su cargo elaborar un Reglamento Provisorio Constitucional.
Actuando siempre con gran celeridad, el día 5 de diciembre de 1821, los electores designan el
primer gobernador constitucional de Corrientes: Juan José Fernández Blanco, antiguo Je-
fe de los Cazadores Correntinos durante las Invasiones Inglesas, quien en primera instancia se
rehúsa a aceptar el cargo, pero finalmente es persuadido de ocuparlo.
Con estos acontecimientos, se da cima a tan insólita “Revolución” civil. Donde las armas y
los uniformes juegan como fondo, y en la cual participa hasta el mismo gobernante depuesto
porque, como nos relata Pedro Ferré en su Memoria, Carriegos sostiene una serie de reuniones
previas con él, al parecer entra junto con los revolucionarios a la sede del gobierno, y sometido
a una cómoda prisión, cuando se le hace juicio de residencia en definitiva sale prácticamente li-
bre de culpa y cargo. En la campaña, la figura relevante del movimiento es el caacatieño León
Esquivel. Algunos autores, agregan como actores de primera línea a los mismos Atienza y Fer-
nández Blanco. Como quiera que sea, el remate de esa “Revolución”, cuya mayor gloria es no
haber derramado una gota de sangre es no menos virtuoso. En definitiva, las negociaciones para
recuperar el territorio cercenado se ven coronadas por el éxito con el apoyo de Buenos Aires, el
11 de diciembre de 1821 es sancionado el Reglamento Provisorio Constitucional y el 29 de
diciembre, l Congreso por Ley (Nº 33 art. 14, establece la Bandera de la Provincia, deja al arbi-
trio del Gobernador las características del escudo y, por la misma norma y Artículo, se disuel-
ve.¡12 de octubre!, una fecha gloriosa para Corrientes por donde las haya, porque aquel lejano
1821, mientras el resto del Río de la Plata se debate en la anarquía o subyugado bajo el poder
de figuras unipersonales, inicia un período de gobiernos electos según las normas de la época,
bajo el imperio de una Constitución, con Bandera y Escudo, y gozando de un orden y un estado
de paz que rápidamente le permiten desarrollarse como decimos ahora, hasta ocupar uno de los
FINAL DE HISTORIA DE CORRIENTES
primeros puestos entre sus hermanas. Una situación que se prolonga hasta 1839, cuando se ve
obligada a tomar las armas para librar una guerra cuyo acto final está muy lejos en el tiempo y
el espacio, tanto como el año 1852, y el Palomar de Caseros. Ese 12 de octubre, como jalón de
la autonomía provincial, se conmemoró muchos años hasta que, como tantas otras cosas, resul-
tó subsumido en una celebración diferente, con significado propio:
El Congreso Provincial nombró gobernador a Juan José Fernández Blanco a fines de ese año.
Tras Fernández Blanco ocuparía el sillón del gobierno provincial una de sus figuras más
decisivas, el brigadier general Pedro Ferré. Ferré aseguraría la región oriental de la provincia,
en anarquía por el conflicto con los brasileños, que había llegado a las armas, con lo que dio
forma definitiva al territorio provincial; firmaría también la paz con los caciques chaqueños,
dando fin al sistema de reducciones y fomentaría la economía de la región.
La Constitución Provincial del 1824. Primer Gobierno de Ferre. Meses antes de terminar el
período gubernamental de Fernández Blanco, comenzó a sesionar el segundo Congreso
Constituyente. Este nuevo Congreso Provincial Constituyente convierte en Constitución de la
Provincia el Estatuto Constitucional dictado en 1821. Por esta Constitución se suprime el
Cabildo correntino y se establecen las bases del Poder Legislativo que regirá la Provincia y
nombrará al gobernador.
FINAL DE HISTORIA DE CORRIENTES
El nuevo Estatuto se convirtió en Constitución política de la Provincia, que fue sancionada
el 15 de Septiembre de 1824 y promulgada el 24 del mismo mes. Se estableció la elección en
dos grados para la composición del Poder Legislativo y se restringieron las facultades del Poder
Ejecutivo
Martín Rodríguez logró establecer un acuerdo de paz. López aceptó la mediación de Juan
Bautista Bustos, gobernador de Córdoba, con el fin de firmar un nuevo tratado de paz con
Buenos Aires.
Finalmente, Rodríguez decidió tratar de concluir la guerra con la provincia de Santa Fe, para
lograr restablecer la paz y seguridad en la campaña. Estanislao López aceptó las negociaciones,
para lo cual tuvo que renunciar a la alianza con el caudillo chileno Carreras.
Para la firma de este tratado no se había invitado a Ramírez, lo que trajo como consecuencia
el posterior enfrentamiento de Santa Fe y Entre Ríos.
FINAL DE HISTORIA DE CORRIENTES
Ante las exigencias de Santa Fe de recibir una compensación económica por los gastos de la
guerra — rechazada por Martín Rodríguez — la provincia de Buenos Aires se comprometió a
entregar 25 000 cabezas de ganado como indemnización, siendo garantía de las mismas el
coronel Rosas. El tratado fue firmado en la estancia de Benegas el 24 de noviembre de 1820
tratado del cuadrilatero.
El final de Artigas
Mientras tanto, las noticias de la firma del Tratado del Pilar habían llegado a Artigas; la
exclusión de la Banda Oriental de los acuerdos provocó su enfrentamiento con los caudillos
litoraleños. Artigas, batido por los luso-brasileños en la batalla de Tacuarembó, se replegó
hacia Entre Ríos. Interpretándolo como un intento de imponerse sobre él, Ramírez tomó las
armas contra su otrora jefe y lo enfrentó en una rápida sucesión de batallas.
Fue derrotado en Las Guachas, pero el 24 de junio lo derrotó en una brillante maniobra en
la batalla de Las Tunas, en que hizo un inteligente uso de la artillería, al mando del
comandante Lucio Norberto Mansilla, enviado en su ayuda desde Buenos Aires. 3
Tras una victoria menor cerca de Sauce de Luna y otra cerca de Goya sobre Pedro
Campbell, atacó el propio campamento de Artigas en Ábalos, cerca de Curuzú Cuatiá, ya en
la provincia de Corrientes, y lo derrotó completamente el 24 de julio. Este sería el fin de la
etapa del liderazgo ejercido por Artigas en el litoral.
Mientras sus segundos perseguían a Artigas por todo el territorio correntino, Ramírez ocupó
la ciudad de Corrientes, hizo arrestar a Campbell y a Mariano Vera y se hizo nombrar
gobernador Poco después, tras intentar resistir en Misiones, Artigas debió refugiarse en el
Paraguay del dictador Francia hasta su muerte, más de veinte años después.
El Pacto Federal de 1831 fue un acuerdo que suscribieron los gobernadores federales, a
través de sus representantes, como contrapartida y en oposición a la Liga Unitaria o Liga del
Interior, que se había formado el 31 de agosto de1830, bajo el liderazgo de José María Paz,
entre su provincia, Córdoba y las que estaban ajo su influencia: Salta, Tucumán y Catamarca,
en el contexto de las luchas civiles entre unitarios y federales. El Pacto Federal recibió la
profunda influencia de Buenos Aires, que gobernada por Rosas, cada vez se volvía más rica y
poderosa, gracias a su puerto, su ganadería y la extensión de su fronteras, pero que necesitaba el
FINAL DE HISTORIA DE CORRIENTES
apoyo de otras provincias. Existieron tratados previos al Pacto Federal, como el suscripto entre
Santa Fe y Buenos Aires, el 18 de octubre de 1829, entre Buenos Aires y Corrientes (23 de
marzo de 1830) y entre Corrientes y Entre Ríos (14 de mayo de 1830). El Pacto Federal o Liga
del Litoral, se firmó el 4 de enero de 1831, y era una alianza de carácter ofensiva y defensiva.
Fue suscripto por las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fe. Fueron los firmantes
José María Rojas y Patrón, Antonio Crespo y Domingo Cullen, por cada una de las provincias
mencionadas, respectivamente. Por razones económicas (se oponía al libre comercio, pues creía
que las manufacturas extranjeras, especialmente inglesas perjudicarían la industria local)
el gobernador de Corrientes, Pedro Ferré, no lo ratificó, y renunció. Corrientes adhirió por ley
recién el 19 de agosto de ese año.
Las provincias que luego adhirieron fueron: las de Córdoba y Santiago del Estero (20 de
agosto de 1831), Mendoza (1 de septiembre de 1831), y La Rioja (12 de octubre del mismo
año). El 13 de abril de 1832 se sumó San Luis, el 3 de mayo, San Juan, el 4 de julio, Salta,
cuatro días más tarde Tucumán, y el 3 de septiembre, Catamarca. El Pacto Federal fue el
antecedente inmediato de la Constitución Nacional argentina de 1853.
* Hernán Félix Gómez, nos dice de Atienza lo siguiente: “Atienza, más militar que político,
vio la verdad en los problemas inmediatos de la provincia y, al darles preferencia, al disciplinar
el Ejército, al crear la fuerza veterana y respetabilizar a Corrientes, creyó estar en lo cierto
desde que todo ello aseguraba la paz y el progreso local.“Para afirmar esos saldos se vinculó a
los hombres que tenían la preeminencia política en las provincias litorales y fue amigo de
Rosas, cuya personalidad se hacía en el horizonte de Buenos Aires.“La filosofía política no
puede censurar a Atienza en este su primer período de Gobierno. No fueron diputados de las
provincias -conforme a la Liga del Litoral- los que realizaron la obra constructiva delegada en
Urquiza. Fueron los gobernantes, caudillos o no, pero hombres que accionan intereses creados,
que se equilibran y armonizan.“Esta actitud de Atienza no importaba la renuncia absoluta de un
principismo levantado (...) Interpretando con justeza los acontecimientos, podemos establecer
que mientras el gobernador Atienza buscaba el relieve de la provincia dentro de las valías de la
hora histórica, el grupo de hombres que formaban el Congreso Permanente procuraba darle una
base de arraigo en el régimen de las instituciones...” (10).
* Y, por último, consignaremos lo que dice su contemporáneo Pedro Juan Ferré:
“... nombraron por mi sucesor a don Rafael Atienza, que parecía bien visto por las clases que
son precisas para sostener con las armas los derechos del Estado, aunque sin ningunas
relaciones con la primera clase del pueblo, a pesar de pertenecer a ésta por su nacimiento, pues
era hijo de don Nicolás Atienza, cuya ilustración y buenos sentimientos lo hicieron muy
recomendable a sus conciudadanos y a quienes no lo eran” (11).
Y el mismo Ferré relata un suceso que tuvo por principales actores a Atienza y a Rosas y
sería, a su criterio, la causa por la cual el segundo se ganó la confianza del correntino y lo
utilizó para introducir su influencia en Corrientes, donde había un sector, cuya principal figura
era Ferré, que no estaba de acuerdo con muchas de sus actitudes y con su espíritu hegemónico:
FINAL DE HISTORIA DE CORRIENTES
“Don Rafael Atienza, como encargado de los intereses de su familia, habiendo muerto su
padre, sostenía un pleito en Buenos Aires contra don Ángel Sánchez Ricardo, sobre intereses
testamentarios que éste tenía a su cargo.“La razón estaba por parte de Atienza, pero su
contendor era considerado, de modo que evadía responder o cubrir el cargo que se le hacía.
Atienza, valiéndose de su posición, recomendó este asunto a Rosas, para quien fue esto un
hallazgo, pues supo aprovechar esta oportunidad para halagar y ganar a Atienza con sólo
decirle que pronto ganaría su pleito, como era justo.“Con esta esperanza lo entretuvo mientras
consiguió atraerlo a sí de tal modo que, se puede asegurar, que consiguió pusiese en sus manos
y bajo su dirección la provincia de Corrientes.
“Poco antes de morir, Atienza conoció el engaño y me leyó una carta de Rosas en la que,
haciendo uso de su acostumbrada hipocresía, se disculpaba de la finalización del pleito
diciéndole que no podía conseguirla, porque el Gobierno no debía intervenir en los Tribunales
de Justicia.“Pero, ¿quién ignora que Rosas era absoluto y despótico en todos los ramos de la
Administración en el año 1837, que fue cuando decía esto a Atienza?
“Este se exaltó cuando conoció la maldad, pero ya era tarde para que pudiera remediarla, pues
él mismo se había formado un círculo todo de Rosas y había hecho entender a las masas que,
sin la influencia de éste, no podría sostenerse la provincia, aunque su intención era sostenerse él
en el Gobierno, pues dijo que para ello le bastaba el apoyo de Rosas, importándole poco fuera o
no la voluntad de la provincia.
“Rosas halagaba esta ambición y le daba consejos para dirigir su Administración sin descuidar
nunca de encargarle me persiguiera y arruinara, como era natural lo hiciera, porque sabía que
yo lo conocía muy bien y, por consiguiente, alcanzaba sus intenciones” (12).
"No merece dudas la veracidad sobre las insinuaciones de Rosas al gobernador correntino
para que lo vigilase y hostigase; pero si esto ocurrió no fue más allá de lo que era común en la
época en las disputas políticas", señala el historiador Antonio Emilio Castello.
Genaro Verón de Astrada ,La Batalla de Pago Largo. La Batalla de Pago Largo fue
un enfrentamiento armado ocurrido el 31 de marzo de 1839 entre las tropas del gobernador de
Entre Ríos, brigadier Pascual Echagüe, leal al gobernador de Buenos Aires al frente de las
relaciones exteriores de Argentina, brigadier Juan Manuel de Rosas, y las del gobernador de
Corrientes coronel Genaro Berón de Astrada. Berón de Astrada, enfrentado con Rosas por la
negativa porteña a permitir la libre navegación de los ríos, medida que perjudicaba el comercio
y el desarrollo de la provincia de Corrientes, había llegado a un trato con el
presidente uruguayo, brigadier Fructuoso Rivera para declarar la guerra personalmente a Rosas.
El mediador del encuentro había sido el unitario Salvador María del Carril. Echagüe, que — al
igual que el depuesto gobernador santafesino Domingo Cullen — había prestado en un primer
momento apoyo a los conjurados, comunicó el pacto a Rosas y fue destacado por éste para
hacer frente al alzamiento correntino. El tratado incluía entre sus cláusulas que Rivera aportaría
con 2.000 hombres propios y Berón de Astrada 4.000 correntinos, de estos últimos 1.000
quedarían protegiendo la provincia y el resto marcharía con Rivera en contra de Rosas El
caudillo oriental tenía en ese momento 4.000 hombres propios más unos
2.000 mercenarios europeos, principalmente catalanes, por lo que podría formar una tropa de
unos 9.000 hombres contra RosasSin embargo, Rivera no cumplió con su promesa y Berón de
Astrada emprendió la campaña por su cuenta. En ese momento Echagüe tenía solo 2.000
hombres en armas viéndose obligado a llamar a milicianos y reservistas (en total en su
provincia había entre 7.000 y 8.000 hombres en edad militar)
Tras tener noticia de la declaración de guerra, efectuada el 28 de febrero precedente, y luego
de haber concentrado sus efectivos a orillas del arroyo Calá, Echagüe avanzó sobre territorio
correntino con casi 6.000 hombres (360 infantes y 5.500 jinetes), incluyendo contingentes de
FINAL DE HISTORIA DE CORRIENTES
milicianos de Santa Fe y Corrientes,3 y dos cañones, con intención de impedir que las tropas
correntinas y las uruguayas llegasen a formar un frente común.
Berón de Astrada había concentrado sus fuerzas en el arroyo Mocoretá. Contaba unos 5.000
hombres aproximadamente (450 soldados de a pie y 4.500 jinetes) y tres piezas de artillería.
Sus tropas eran en su mayoría inexpertas, entre 2.500 y 3.000 eran milicianos y sólo 500
veteranos, con el agravante para los correntinos que muchos de ellos se consideraban federales,
se encontraban contrariados al verse mandados por jefes y oficiales unitarios, entre ellos el
coronel Manuel Olazábal, nombrado jefe de Estado Mayor del ejército.
Ante el avance enemigo, Astrada retrocedió desde su posición inicial hacia Ombú, al norte
de Curuzú Cuatiá. El avance de Echagüe lo obligó a movilizarse, presentando batalla a orillas
del arroyo Pago Largo, al sur de Curuzú Cuatiá.
El choque inicial resultó favorable a los correntinos, que avanzaron con la infantería sobre el
centro del frente enemigo. Pero una exitosa carga de caballería entrerriana conducida por el
coronel mayor Justo José de Urquiza, lugarteniente entonces de Echagüe, provocó la
desorganización del inexperto ejército de Berón de Astrada. La batalla duró varias horas,
seguida por una persecución que duró dos días. El ejército correntino tuvo cerca de 2.000
muertos, incluyendo 800 prisioneros que fueron degollados por los vencedores. 5
El caballo de Berón de Astrada fue derribado de un tiro de boleadoras, y el gobernador fue
ultimado a lanzazos en el campo de batalla. De acuerdo a una extendida pero incierta anécdota,
el general Urquiza ordenó arrancar una tira de piel de su espalda para hacer una manea, que
obsequió a Rosas. El poema Isidora, de Hilario Ascasubi, relata el hecho. ras su victoria, el
ejército de Echagüe penetraría en la Banda Oriental, pero sería rechazado.
La derrota de Pago Largo y la muerte del gobernador general Berón de Astrada, los excesos
cometidos por el vencedor en el sur de la provincia de Corrientes, produjeron un estado de
terror. El general Echague pidió de inmediato el nombramiento de una persona adicta a su
causa en la gobernación y que también fuera de la confianza de Rosas, exigió la anulación
del Pacto Federal con la Republica Oriental y que se confiscaran todos los bienes de Berón de
Astrada y de sus seguidores. El congreso nombro gobernador a don Pedro Ferre. Esta
designación no resulto del agrado de Rosas por lo que debió renunciar, para que fuera elegido
por la Legislatura el sargento José Antonio Romero.
batalla de Caaguazú (Departamento Mercedes, 28 de noviembre de 1841) fue un combate
de la guerra civil argentina, entre las fuerzas de Entre Ríos, al mando de brigadier Pascual
Echagüe y las de la provincia de Corrientes, dirigidas por el brigadier José María Paz, que
significó una tremenda derrota del partido federal. Desde 1839 en adelante, la provincia de
Corrientes se había rebelado contra la autoridad del dictador porteño, brigadier Juan Manuel de
Rosas. Los conflictos entre Corrientes y Buenos Aires estaban opacados por los términos que
usaban los contendientes. Los correntinos exigían la sanción de una constitución, que aún no se
había sancionado, mientras que Rosas acusaba al gobierno correntino de pertenecer al partido
unitario. En realidad, el gobernador correntino era, más sinceramente federal que Rosas,
aunque la provincia se había aliado a los generales unitarios Juan Lavalle y José María Paz.
La verdadera discusión se daba por la aduana del puerto de Buenos Aires. Esta provincia
usufructuaba los beneficios de la aduana sin darle participación a las demás provincias,
llevando adelante, por otro lado, una política aperturista que arruinaba las industrias locales en
las provincias. Las provincias más afectadas por esa política de aduanas eran las que tenían
FINAL DE HISTORIA DE CORRIENTES
puertos sobre el río Paraná. Pero Santa Fe y Entre Ríos estaban firmemente aliadas a Buenos
Aires; de modo que Corrientes estaba sola en la defensa de ese “federalismo fluvial”.
En 1839, el entonces gobernador, coronel Genaro Berón de Astrada se había rebelado contra
los porteños, pero un rápido ataque del gobernador entrerriano, lo había derrotado
completamente en la batalla de Pago Largo, y el gobernador pagó con su vida la rebelión.
Tras un efímero gobierno federal, había sido elegido para sucederle el brigadier Pedro Ferré,
enemigo declarado de Rosas desde el año 1832, en que éste había hecho fracasar la oportunidad
de la derrota unitaria para organizar constitucionalmente el país. Ferré había puesto sus ejército
en manos del general Lavalle, pero éste había invadido Entre Ríos y se había llevado el ejército
a invadir Buenos Aires, dejando la provincia indefensa. Para peor, había fracasado en su intento
y había tenido que retroceder hacia el noroeste, de derrota en derrota.
Ferré puso todos los recursos de la provincia en manos de otro general, José María Paz, de
larga trayectoria unitaria. Éste se dedicó a organizar el ejército, hasta ponerlo en condiciones de
combatir. Tuvo la suerte de que Echagüe no lo pudiera atacar durante el año 1840, porque
Lavalle había ocupado Santa Fe por unas semanas. Tras saberse de la derrota de Lavalle en
la batalla de Famaillá, Echagüe avanzó hacia el norte. Por su parte, Paz acababa de engrosar su
ejército con unos cuantos huidos de las fuerzas de Lavalle, y Ferré firmó una alianza con el
gobernador de Santa Fe, brigadier Juan Pablo López.
Durante varias semanas, Echagüe se mantuvo en el sur de la provincia, llegando al río
Corriente y esperando la oportunidad de atacar con ventajas. Paz no se las dio, y entonces cruzó
el río Corrientes por el paso de Caaguazú.
Al iniciarse la batalla, Echagüe contaba con 5.000 hombres (1.000 de ellos infantes) y 12
piezas de artillería, al mando del coronel Servando Gómez y otros jefes experimentados. No
contaba, sin embargo, con el mejor de sus generales, brigadier Justo José de Urquiza. Las
fuerzas de Paz, de 3.000 hombres, eran mandadas por oficiales mucho menos capaces, entre los
cuales el único que había luchado en las guerras de independencia era el coronel Indalecio
Chenaut. Entre los jefes correntinos se destacarían más tarde los futuros gobernadores,
tenientes coroneles Joaquín Madariaga y Benjamín Virasoro.
Paz esperó el ataque en una posición aparentemente débil: su caballería del ala izquierda se
retiró al primer ataque de las fuerzas de Gómez, y fueron perseguidos varios miles de metros.
Pero a medida que iban avanzando, se iban encerrando entre el río Corrientes y un estero, desde
las orillas de las cuales eran tiroteados por los infantes correntinos. Al llegar al fondo, se
encontraron con la artillería y la infantería concentradas, que los destrozaron; tuvieron que
retirarse, y en el camino fueron nuevamente diezmados por la infantería de ambos costados.
Sólo después se inició el ataque de la caballería correntina del ala derecha, al mando del
general Manuel Ramírez, que, reforzada por la caballería del ala izquierda y la reserva, arrastró
a las desmoralizadas fuerzas entrerrianas que tenía al frente. La persecución a la caballería
federal arrastró a Echagüe, que estuvo a punto de ser muerto. Y la infantería, privada de
protección, tuvo que emprender la retirada; pero varias leguas más adelante, agotados por la
sed, los infantes se rindieron. La artillería del coronel Juan Bautista Thorne fue la que hizo el
mejor papel en el bando federal, pero tuvieron que rendirse con los infantes.
El ejército correntino tuvo 53 muertos, mientras los entrerrianos perdieron 800 muertos y
1.000 prisioneros, además de toda la artillería, el parque y casi toda las armas de infantería. 1
FINAL DE HISTORIA DE CORRIENTES
La batalla de Caaguazú fue la última y más brillante victoria del general Paz. Todo el litoral
quedaba abierto para el avance de los correntinos, que ahora habían sido fuertemente
reforzados por las armas y los soldados prisioneros.
Paz avanzó rápidamente hacia Entre Ríos y ocupó la ciudad de Paraná (29 de
enero de 1842). Poco antes, la legislatura había elegido a Urquiza como sucesor de Echagüe,
pero éste sólo pudo refugiarse en las islas del sur, para pasar por un tiempo a Buenos Aires.
Al llegar a Paraná, las desavenencias de Ferré con Paz se hicieron muy graves, y Paz quedó
solo, al mando solamente de los prisioneros de Caaguazú. Poco después, Juan Pablo López era
destrozado en Santa Fe, donde fue reemplazado por Echagüe (que era santafesino). De modo
que Paz intentó retirarse hacia el este, a reunirse con su aliado brigadier general Fructuoso
Rivera; pero los ex prisioneros desertaron y se unieron a las fuerzas de Urquiza. Paz llegó solo
a Concepción del Uruguay, donde no quiso ponerse a órdenes de Rivera.
Mientras tanto, el brigadier general Manuel Oribe (rival de Rivera) cruzaba el río Paraná y
avanzaba junto con Urquiza hacia el este, donde derrotaría al jefe uruguayo en la batalla de
Arroyo Grande. Esa victoria federal significó la caída de los opositores a Rosas en todo el país,
incluido Corrientes.
Dos años más tarde, los hermanos Madariaga volverían a levantarse contra Rosas en
Corrientes, y volverían a poner su ejército en manos de Paz. Pero su definitiva derrota
en 1847 significó el control absoluto del país por parte del gobernador porteño.
El gral Paz disidencias con Ferré.Con este incipiente ejército, al que llegó disciplinar
correctamente, venció al gobernador entrerriano Pascual Echagüe el 28 de noviembre
de 1841 en la Batalla de Caaguazú, una de las más brillantes batallas que se ha visto el suelo
argentino ―aún hoy materia militar de estudio― en donde la inteligencia y estrategia militar
del general Paz quedó en evidencia. Al llegar a Montevideo la noticia de la batalla de Arroyo
Grande, del 12 de diciembre de 1842, fue nombrado Comandante en Jefe del llamado Ejército
de Reserva (colorado), para poder hacer frente al ejército uruguayo de Manuel Oribe. Este,
apoyado por Rosas, sitió a los colorados en Montevideo, con lo que se inició la Guerra
Grande en el Uruguay. Organizando eficazmente la defensa, Paz permaneció al frente de ese
cuerpo hasta junio de 1844, en que pasó a Brasil.
Desde allí comenzó el regreso a Corrientes, donde el nuevo gobernador, Joaquín Madariaga,
lo nombró Director de la Guerra contra Rosas. Su plan principal era atacar Entre Ríos, que
estaba desguarnecida por la ausencia del gobernador Justo José de Urquiza, y ―de ser
posible― llegar a Buenos Aires.
Paz asumió el comando del que llamó Cuarto Ejército, y aprovechando que Rosas se negaba
a reconocer la independencia de Paraguay, firmó con su presidente Carlos Antonio López el
Tratado de Alianza y Convención Adicional del 11 de noviembre de 1845. Este envió en su
ayuda un pequeño ejército al mando de su hijo, el después presidente Francisco Solano López,
pero que nunca llegó a unirse a las fuerzas correntinas.
En los primeros días de 1846, Urquiza y Servando Gómez invadieron Corrientes. Paz
decidió repetir la hazaña de Caaguazú, retirándose lentamente para atraerlo a una trampa
perfecta en un rincón en los esteros de Ubajay. Pero Urquiza no cayó en la trampa, sino que
aprovechó para ocupar más de la mitad de la provincia, que Paz le dejaba ocupar, lo que le
valió la oposición de muchos correntinos. Fue por ello que el jefe de la retaguardia en la
retirada, Juan Madariaga, se arriesgó en la batalla de Laguna Limpia, donde fue derrotado
completamente y tomado prisionero. Urquiza siguió avanzando lentamente hasta enfrentar la
FINAL DE HISTORIA DE CORRIENTES
posición defensiva de Paz, pero ―sabiendo por la correspondencia que había tomado en la
batalla cuáles eran las intenciones de su enemigo― retrocedió hasta Entre Ríos, sin ser
perseguido. Enseguida se iniciaron negociaciones entre Urquiza y el gobernador correntino, por
medio de su hermano Juan.
Paz se negó a pactar nada con Urquiza, y ―ante la insistencia del gobernador― organizó
una revolución que lo depuso, con apoyo en la Legislatura correntina, en marzo de 1846. Una
rápida reacción de los partidarios de Madariaga obligó al general a huir a Paraguay. Sin la
posición intransigente de Paz, Urquiza y Madariaga firmaron el Tratado de Alcaraz, en que se
intentaba una avenimiento entre las partes. El rechazo de este tratado por parte de Rosas obligó
a Urquiza a invadir Corrientes a fines de 1847, lo que terminó con el gobierno de Madariaga,
última oposición que quedaba al gobierno de Rosas en toda la Confederación.
Aprovechando la victoria, en 1842 ocupó la ciudad de Paraná en persecución de Echagüe,
internándose en Entre Ríos y haciéndose nombrar gobernador de esa provincia. Pero el
gobernador Ferré, indignado por ese nombramiento, le retiró su apoyo y lo obligó a abandonar
la capital entrerriana. Firmó una alianza con el presidente uruguayo Fructuoso Rivera, pero acto
seguido abandonó la provincia y se refugió en Montevideo junto con su familia.
La Batalla de Vences, o del Potrero de Vences, fue un combate librado el 26 de
noviembre de 1847 entre las fuerzas federales del gobernador de Entre Ríos, brigadier Justo
José de Urquiza y el de la provincia de Corrientes, bajo el mando de su gobernador, coronel
mayor (general) Joaquín Madariaga. Fue una de las batallas más grandes de las guerras civiles
argentinas. La victoria federal significaría el fin de la rebelión de Corrientes contra la autoridad
del dictador porteño, brigadier Juan Manuel de Rosas, que esa provincia mantenía
desde 1839 casi sin interrupción. Los conflictos entre Corrientes y Buenos Aires estaban
opacados por las palabras que usaban los contendientes. Los correntinos exigían la sanción de
una constitución, que aún no se había sancionado, mientras que Rosas acusaba al gobierno
correntino de pertenecer al partido unitario. En realidad, el gobernador correntino era,
posiblemente, más sinceramente federal que Rosas, pero la provincia se había aliado a los
generales unitarios Juan Lavalle y José María Paz.
Por otro lado, la verdadera discusión se daba por la aduana del puerto de Buenos Aires y por
la navegación de los ríos interiores. La provincia porteña usufructuaba los beneficios de la
aduana sin darle participación a las demás provincias, al tiempo que prohibía a los barcos
mercantes navegar los ríos Paraná y Uruguay para desembarcar en el litoral. Dada la negativa
de Buenos Aires — bajo constante agresión militar y fuertemente endeudada por Bernardino
Rivadavia en la década del '20 — de compartir esas rentas, la alternativa para Corrientes era
luchar por la libre navegación de los ríos para tener así su propia aduana. Pero Santa Fe y Entre
Ríos estaban firmemente aliadas a Buenos Aires; de modo que Corrientes estaba sola en la
defensa de ese “federalismo fluvial", lo que la llevaría a aliarse con las potencias extranjeras,
los colorados uruguayos y los unitarios para enfrentar a Rosas.
El gobernador Madariaga había puesto el mando de su ejército —de unos 5.000, 2 quizás
6.0003— en manos del general José María Paz, que ya en 1841 había logrado un impresionante
triunfo en la batalla de Caaguazú. Éste logró darle una buena formación militar y lo dotó de
valioso armamento. Aparte de haber recibido, por una alianza entre Corrientes y Paraguay, un
refuerzo de 4.0004 ó 5.00035 paraguayos al mando de Francisco Solano López.3
Sin embargo, su principal aliado, Fructuoso Rivera, estaba impedido de llevar a cabo
operaciones bélicas por su derrota en India Muerta ante Urquiza4 y Paz comandaba a los
FINAL DE HISTORIA DE CORRIENTES
defensores de Montevideo. Por esto la ayuda en tropas y armamento de los paraguayos fue
clave para poder levantar en pie un nuevo ejército correntino.
Pero cuando el general Urquiza invadió la provincia al frente de 6.000 hombres, a principios
de 1846, quiso llevarlo hasta una fuerte posición defensiva en Ibahay, muy al norte de la
provincia.16 Esta estrategia no dio resultado: el entrerriano no cayó en la trampa, en parte
gracias a su segundo jefe, Eugenio Garzón, que le aconsejó evitar un ataque frontal. En cambio,
el general Juan Madariaga, hermano del gobernador y jefe de la vanguardia correntino-
paraguaya, fue vencido y tomado prisionero en la batalla de Laguna Limpia; por otro lado,
Urquiza tuvo la provincia a su disposición para saquearla a gusto, y su ejército aumentó a los
7.000 hombres gracias a los contingentes de correntinos que se sumaron al mando de jefes que
se negaban a obedecer a Madariaga.7
El gobernante entrerriano puso en libertad a Juan Madariaga, y a través de él quiso llegar a
un arreglo con su hermano. Paz se opuso e intentó derrocarlo, pero fue derrotado y debió huir
de la provincia. Meses después se firmaba el Tratado de Alcaraz, que sancionaba la paz entre
Corrientes y las provincias federales, pero no obligaba a la provincia rebelde a participar en la
guerra en Uruguay, donde se organizaban las últimas resistencias contra Rosas.
Rosas rechazó el tratado y exigió que Corrientes lo confirmara como autoridad nacional, y
que se obligara a ayudar contra los colorados de Uruguay, a lo que Madariaga se negó. De
modo que Urquiza recibió orden de atacar a Corrientes.
La batalla
Urquiza se tomó varios meses para iniciar la campaña, ya que tenía la esperanza de
convencer a Rosas. Pero finalmente inició el avance el 4 de noviembre de 1847, desde su
campamento de Calá —cerca de la actual ciudad entrerriana de Basabilvaso— e invadió la
provincia de Corrientes desde el sur. Llevaba en sus filas unos 1.500 correntinos enemistados
con Madariaga, bajo el mando de los coroneles Nicanor Cáceres y José Antonio y Benjamín
Virasoro, junto a unos 5.000 entrerrianos, en total unos 6.500 hombres 4 (6.000 jinetes y 500
infantes) y 7 piezas de artillería.1 El ejército de los hermanos Madariaga, con poco más de
5.000 hombres (900 infantes y 4.100 jinetes) y 12 piezas de artillería, 1 los esperó en una fuerte
posición defensiva, rodeada por detrás y los costados por esteros y defendida en el frente
por abatíes, en el Rincón de Vences, departamento de San Luis Del Palmar, en el norte de la
provincia.
A las 8 de la mañana del 26 de noviembre, las fuerzas de Urquiza iniciaron el ataque a través
de los esteros, que los correntinos habían considerado infranqueables; la división que mandaba
el gobernador entrerriano fue detenida por varias horas. En el centro, la infantería entrerriana, a
órdenes de los tenientes coroneles José Miguel Galán y José María Francia, al grito de ¡Viva
Urquiza!, avanzó rápidamente ganando posiciones, a pesar de los abatíes y la artillería
correntina que la diezmaba. Aprovechando la confusión, la otra ala de caballería, bajo el mando
del general Eugenio Garzón, sorprendió a la defensa del gobernador correntino, apoyada por
jinetes armados de fusiles, logrando derrotarla. Garzón y Urquiza lograron entrar en el
"potrero", con lo que la ventaja defensiva se diluyó. Desde ese momento, quedó sola la
infantería para defender a los Madariaga, apoyada en la artillería. Pero a las 3 de la tarde todo
había terminado, y el gobernador correntino y sus oficiales abandonaron el campo de batalla.
La caballería correntina fue diezmada en la persecución, y tuvieron 500 muertos; la mayor
parte eran lanceados por los correntinos del ejército federal, que tenían menos piedad de sus
comprovincianos que de los forasteros. Y se tomaron más de 2.000 prisioneros. 1 Después de la
FINAL DE HISTORIA DE CORRIENTES
batalla fueron ejecutados muchos más, degollados muchos soldados, y fusilados cuatro
coroneles rendidos.8
Consecuencias[editar]
El gobernador, su hermano y los políticos que los rodeaban huyeron a Paraguay, pasando
más tarde a Brasil; allí moriría Joaquín Madariaga. La legislatura eligió gobernador a Miguel
Virasoro, el único de los hermanos que no se había pasado a Urquiza antes de la batalla, y éste
reconoció la victoria federal. Semanas después se reinstalaba la legislatura federal que había
sido disuelta cuatro años antes por los Madariaga, y ésta eligió gobernador al coronel mayor
(general) Benjamín Virasoro.
La provincia de Corrientes volvió a pertenecer de lleno a la Confederación Argentina. Se
reinstalaron en ella las fórmulas políticas federales, y Rosas logró finalmente tener el encargo
de un gobierno nacional sui generis de parte de todas las provincias. Virasoro no dio problemas
a Rosas y ayudó en el sitio de Montevideo.
Pero, menos de tres años más tarde, Urquiza y Virasoro se aliarían contra Rosas, en lo que
se conoce como pronunciamiento de Urquiza, y formarían el grueso del ejército con que
Buenos Aires caería derrotada en la batalla de Caseros. Al año siguiente se sancionaría
la Constitución Nacional Argentina.
Pero el problema de la Aduana de Buenos Aires no se resolvería hasta la década de 1860, a
favor del gobierno de Buenos Aires, que se impuso al resto del país con la alianza incondicional
de la provincia de Corrientes. Derogada la ley proteccionista de Rosas -la Ley de Aduana-, y
durante casi un siglo más, la política aperturista del gobierno argentino seguiría condenando al
atraso a las provincias del interior, incluida Corrientes.
UNIDAD V:
Su relación con Buenos Aires, gobernada ya por Juan Manuel de Rosas, sería conflictiva; el
centralismo porteño, no menor en la etapa federal que durante el precedente Directorio, llevaría
a que en 1839 el gobernador Genaro Berón de Astrada se aliase al expresidente
uruguayo Fructuoso Rivera y a los unitarios de Montevideo en contra de Rosas.
Cinco ejércitos correntino participaron en campañas militares en contra de Rosas, el primero
fue derrotado en la Batalla de Pago Largo, el segundo en la de Quebracho Herrado y en la
de Famaillá, el tercero en la Batalla de Arroyo Grande, el cuarto en la Batalla de Vences. El
quinto y último formó parte del Ejército Grande que derrotó a Rosas en la Batalla de Caseros.
El 31 de julio de 1841, el gobernador Pedro Ferré firmó un tratado con el Paraguay por el
cual se reconocía como perteneciente a ese Estado San José de la Rinconada, Candelaria, Santa
Ana, Loreto, San Ignacio, Corpus y San José hasta la Tranquera de Loreto y San Carlos,
Apóstoles, Mártires y los otros pueblos que están en la costa de río Uruguay. Sin embargo, tal
tratado no fue aceptado por ningún gobierno nacional argentino.
La Campaña de Caseros y la caída de los Virasoro
El 20 de agosto de 1851, dejando como Gobernador sustituto a Domingo Latorre, Benjamín
Virasoro marcha con el ejército a reunirse con Urquiza que en octubre pasa a la Banda
Oriental para luchar contra Oribe cuyas fuerzas capitulan casi sin dar batalla.
FINAL DE HISTORIA DE CORRIENTES
Quizá a modo de escarnio para la “porteñada”, Urquiza entró en Buenos Aires de poncho y
galera, y no de uniforme. Una división correntina de 1.500 hombres, al mando de José Antonio
Virasoro acompaña al entrerriano, que proclama que no habrá ni vencedores ni vencidos.
Concluye así el sitio de Montevideo. Mientras tanto, Benjamín Virasoro queda en Entre Ríos
con el título de “General del Ejército de Reserva”. Ese mismo mes, Paraguay adhiere al Tratado
de Alianza ofensiva – defensiva entre Brasil, Uruguay y Entre Ríos. A fines de noviembre de
1851, ante la declaración de guerra de la Confederación al Brasil, los firmantes del Tratado de
Alianza se organizan para derribar a Rosas. Por este Tratado, las provincias de Corrientes y
Entre Ríos se obligan a pagar la deuda de guerra a contraerse con Brasil, en caso de que ésta no
fuese reconocida por el Gobierno a organizarse tras la caída de Rosas.
Otro aspecto importante del Tratado, es que establece la libre navegación de los ríos Paraná y
Uruguay y demás afluentes del Río de la Plata. Tras la capitulación de Oribe, Urquiza acampa
en Diamante preparándose para cruzar el Paraná. Cuenta con 30.000 hombres, 24.000 soldados
argentinos y 6.000 uruguayos y brasileños. En Uruguay, queda una reserva de 10.000
brasileños. De los argentinos, unos 5.500 son correntinos.
El 18 de diciembre de1851, luego de que la escuadra brasileña fuerza el paso del río Paraná, el
llamado “Ejército Grande” franquea el río, transportado por la flota de Brasil en su mayor parte.
Muchas embarcaciones menores empleadas, han sido construidas por Pedro Ferré en La Paz. La
caballería correntina cruza a nado. Un desplante de su comandante, José Antonio Virasoro, que
despierta las iras de Urquiza, quien lo había relegado autoritariamente a embarcar en último
término.
El ejército acampa en Espinillo mientras Rosas, durante todos esos meses, permanece
inmóvil, sin adoptar contramedida alguna.A mediados de enero de 1852, las vanguardias del
“Ejército Grande” penetran en la Provincia de Buenos Aires mientras las fuerzas de Rosas se
retiran ante ellas. El 31 de enero, 3.000 jinetes a las órdenes de Juan Pablo López, chocan cerca
de Puente de Márquez con efectivos similares rosistas al mando de Hilario Lagos. Los rosistas
retroceden hacia Santos Lugares. Finalmente, el 3 de febrero de 1852 se libra la gran batalla del
Palomar de Caseros. En ella, entre otros correntinos, luchan Benjamín Virasoro, Juan
Madariaga, Nicanor Cáceres, Bernardino López, Félix María Gómez, José Domingo Ávalos,
Cecilio Ignacio Carreras, Juan Andrés Ricardo, Victoriano Alemí, Basilio Acuña, Francisco
Solano González, Simeón Payba, José Antonio Virasoro, Santiago Acevedo, Salvador Reyes
Bejarano, Wenceslao Martínez, Plácido López, Cayetano Virasoro y Juan Nepomuceno
Serrano. Como secuelas a lamentar de la batalla, cabe mencionar en primer término que
Urquiza autoriza a los brasileños a entrar desfilando junto con sus tropas a Buenos Aires,
circunstancia que aún hoy, en las redes digitales, puede verse exaltada como una revancha de
Ituzaingó.
Además, Urquiza, al parecer por rencores derivados de un antiguo problema de faldas, hace
fusilar al Coronel Martiniano Chilavert, un soldado legendario, y mata y cuelga de los árboles
de Palermo a los soldados pasados a las filas rosistas. Asimismo, quizá a modo de escarnio para
la “porteñada”, Urquiza entra en Buenos Aires de poncho y galera, y no de uniforme.
Después de Caseros, la mayor parte del ejército correntino retorna a la provincia. Una fracción
queda en Buenos Aires a las órdenes de Benjamín Virasoro que detenta plenos poderes para
intervenir en los asuntos de guerra, paz y relaciones exteriores.
Paradójicamente, en aquel momento, cuando todo parece evidenciar que sus triunfos deparan a
los Virasoro un prolongado idilio con el poder, el 24 de Junio de 1852, los antiguos unitarios,
que no han olvidado Vences Rincón, y los federales resentidos, encabezados por Nicanor
FINAL DE HISTORIA DE CORRIENTES
Cáceres, descontento por la posición que le depara la campaña de Caseros, se sublevan en
Curuzú Cuatiá contra “la administración despótica de los Virasoro”. El alzamiento es el eco de
lo que está sucediendo en Buenos Aires, donde los antiguos emigrados vueltos con el Ejército
Grande, y los unitarios que han permanecido en la ciudad, conspiran abiertamente para derribar
a Urquiza, prácticamente al otro día de su triunfo de Caseros.
De esa forma, el 2 de julio de 1852, el Congreso General de la Provincia depone a Virasoro
y, finalmente, tras algunas renuncias de los propuestos para cubrir el cargo, el día 6 de julio
nombra Gobernador Provisorio a Manuel Antonio Ferré.En definitiva, el día 11 de julio, el
Congreso designa Gobernador propietario a Juan Pujol, secretario de Benjamín Virasoro en
Buenos Aires, para completar el período de gobierno de éste. El 25 de agosto de 1852, Pujol se
hace cargo del gobierno. Virasoro, quien rehúsa una oferta de Urquiza para retomar la
Provincia con parte del ejército, se queda viviendo en Rosario.
Con la caída de Benjamín Virasoro, una nueva generación se dispone a ejercer el poder. Los
viejos protagonistas de la Revolución de Mayo en Corrientes, quedan definitivamente atrás, y,
con los “coroneles” y “generales”, muchas de cuyas imágenes venimos reproduciendo, todos
ellos terratenientes ganaderos más o menos poderosos, en adelante la Provincia se asemeja
mucho más a las gobernadas históricamente por caudillos, que a la organizada Corrientes de la
época de Ferré. Se insinúan ya las luchas intestinas que van a desgarrar la provincia, por la
imposibilidad de cerrar la brecha psicosocial que permanece abierta como consecuencia de la
división en bandos a favor y en contra de los Madariaga, de Rosas y de Urquiza, partidismos a
los que se agregarán nombres y hombres nuevos, como Mitre y Sarmiento, entre otros.
Comienza la época de Juan Gregorio Pujol. Nació en Saladas. Abogado y político argentino,
gobernador de su provincia natal entre 1852 y 1859 y ministro de Interior durante la presidencia
de Santiago Derqui. En 1843 ministro de Guerra del general Joaquín Madariaga, en la cartera
de Relaciones Exteriores con el gobernador Benjamín Virasoro. Tras el mandato de éste, fue
electo gobernador él mismo y asumió el 25 de agosto de 1852; en este cargo desarrolló una
intensa actividad, tendiente sobre todo a soslayar el papel de Buenos Aires como principal
puerto comercial del país. Junto con Santiago Derqui, recibió de Urquiza la tarea de elaborar un
proyecto constitucional que resultara aceptable a los porteños; para ello, retomó varios aspectos
del proyecto de Constitución Argentina de 1826 de Bernardino Rivadavia, lo que sin embargo
no logró vencer las reticencias porteñas contra Urquiza. El 29 de mayo participó en las
deliberaciones de San Nicolás de los Arroyos, que finalmente concluyeron en la firma
del acuerdo de San Nicolás, que otorgaba a Urquiza el directorio provisorio de la
Confederación y convocaba para agosto a la realización de la Convención Constituyente, a la
que cada una de las provincias enviaría dos representantes. El Proyecto llevaba su firma,
aunque a la cabeza de la representación estuvo Virasoro. La relación entre Pujol y Urquiza no
estuvo extenta de dificultades, lo que aprovechó Bartolomé Mitre para sugerir al correntino que
se le aliase tras retirar sus diputados de la Convención. Aunque Pujol rechazó la propuesta, las
tensiones volverían a aparecer más tarde, cuando Urquiza enviara en 1856 a Tomás Guido para
suscribir un tratado de amistad, comercio y navegación, con la intención de evitar que
Corrientes siguiese su tradición de negociar sus propios términos con el país vecino.
Convencido de la necesidad de poblar —según el dictum alberdiano— para gobernar, Pujol
se adelantó a las medidas de fomento de la inmigración en Argentina al proporcionar subsidios,
ayudas y tierras a los inmigrantes que se afincasen a cultivar la tierra. La colonia de San Juan,
en la que se asentaron franceses, fue el más ambicioso de estos proyectos, que sin embargo
debió abandonarse por falta de infraestructura.
FINAL DE HISTORIA DE CORRIENTES
No todas sus acciones pasaron sin oposición de las regiones vecinas; el arancel fijado a
mediados de 1853 sobre los productos paraguayos destinados hacia el sur topó con la oposición
del gobierno del Paraguay, cuyo presidente Carlos Antonio López denunció la medida y cerró
sus puertos a los navíos correntinos. Las tratativas posteriores llevaron a que se derogaran
ambos decretos, y se restableciera la normal relación. La prosperidad siguió limitada sobre todo
por la falta de población, pero no menos de 90 comerciantes estaban radicados en el puerto de
Corrientes hacia 1855, y entre las mercancías que llegaban a la capital provincial se contaban
libros y maquinaria agrícola.
Política educativa.Tras recabar informes de las autoridades locales, el 12 de octubre de
1853 Pujol presentó una Ley de Instrucción Primaria, la primera legislación educativa general
sancionada en el país. El plan estableció una Escuela Normal en la capital correntina, donde
formar preceptores y educadores para nutrir las escuelas departamentales; estableció la
gratuidad y obligatoriedad de la instrucción primaria, la exclusiva competencia del Estado para
proporcionarla, y el establecimiento de una escuela elemental de varones y una de mujeres en
cada uno de los departamentos de la provincia. Cuatro años más tarde otra ley proyectada por
Pujol crearía un conservatorio musical y una escuela de dibujo. Llamó también al anciano
naturalista Aimé Bonpland, que residía en las inmediaciones de la actual ciudad de Monte
Caseros, para hacerse cargo de la cura del museo de Ciencias Naturales creado ad hoc y al que
el sabio donara sus colecciones particulares. En 1858 dictó los reglamentos para la dirección e
inspección de las escuelas; la proyectada Escuela Normal se demoraría, sin embargo, por falta
de personal calificado.
MinisterioAmigo personal de Santiago Derqui, Pujol asumió la cartera de Interior de su
gobierno. Debió hacer frente al conflicto con Buenos Aires, cuya oposición iba en aumento. En
ocasión de la firma de los tratados con España gestionados por Alberdi, que fomentaban el
afincamiento de peninsulares, tuvo ocasión de un fuerte cruce con Carlos Tejedor, a la sazón
canciller porteño. Cuando asumiera Mitre al frente de la provincia, el enfrentamiento se
agudizó, y Pujol tuvo un encuentro con el paraguayo Francisco Solano López, de quien
esperaban recibir fondos para financiar el previsible enfrentamiento con Buenos Aires.
Falleció en Buenos Aires, poco antes de que Derqui declarara a Buenos Aires en sedición y -
tras la renuencia de Urquiza a prestarle apoyo - presentara su renuncia. Una avenida y una
escuela de la capital correntina llevan el nombre de Juan Pujol.
Esto entra. Corrientes y la guerra con el Paraguay.
Félix Luna, la Guerra del Paraguay (1865-1870), también conocida como Guerra de la
Triple Alianza, fue una conflagración "bastante absurda" y el producto "muy complejo de un
problema de equilibrio de poder en el Río de la Plata", en el que se mezclaron la
"megalomanía" del dictador paraguayo Francisco Solano López, las "ansiedades
expansionistas" del imperio brasileño, la "debilidad" de la República Oriental del Uruguay y
"las alianzas de Mitre y sus amigos, los colorados uruguayos". CASTELLO EMILIO. Por
Corrientes pasaba un intenso tráfico de información de y hacia el Paraguay .Los cónsules de
este país destacados en Rosario, Santa Fé, Montevideo y Corrientes y las agencias de las
compañías fluviales de vapores paraguayos que navegaban el río Paraná eran activos centros de
espionaje. Mientras tanto el pueblo de la provincia como el resto de la nación iba tomando
posiciones en su simpatía con los partidos que luchaban en la Banda Oriental inclinándose
hacia los blancos agredidos por el imperialismo brasileño. Pero el pueblo lejos estaba de pensar
que se desencadenaría una terrible guerra. El mariscal Solano López pide permiso al gbno
argentino para pasar con sus fuerzas por nuestro territorio para acudir en ayuda del gbno
FINAL DE HISTORIA DE CORRIENTES
uruguayo (blanco),el permiso le fue denegado invocando neutralidad que no existía pues el
gbno nacional había ayudado a los revolucionarios colorados uruguayos .Se preparó la invasión
a Ctes, de esto tuvo conocimiento Nicanor Cáceres que envía a su yerno Dr. Tomás Gil para
que avisara a Mitre. Mitre no se convenció y deja indefensa a Ctes. El jueves Santo 13 de Abril
de 1965 mientras la población acudía a la iglesia, se enteran que habían avistado un convoy de
5 vapores paraguayos en el puerto correntino.Alprincipio los correntinos lucharon cuerpo a
cuerpo con machetes, puñales y bayonetas, resultado dos hombres muertos, el capitán del
puerto y sus hombres combatieron hasta que no pudieron resistir. Los paraguayos
desembarcaron. El Gdor. Lagraña colocó a la provincia en estado de asamblea militar y llamó a
la milicia a todos los hombres de 17 a 50 años en la capital y zonas circundantes pero al otro
día frente a la superioridad de fuerzas paraguayas se evacuó la ciudad con escasas milicias. Se
reúnen el San Cosme batallón de infantería 1 .El gbno correntino se instaló en San Roque,
trataron de retirar todos los recursos q el enemigo pudiera aprovechar. La capital de la
provincia fue ocupada por los paraguayos al mando de Wenceslao Rojas que pasan el Paraná
por Paso de la Patria. El jefe de policía dice que las llaves de la ciudad estaban en la
Municipalidad. Toman la comisaria, la municipalidad, muchos correntinos colaboraron con el
invasor.
El general Lagraña por fin recibe en San Roque al Gral. Cáceres que llegó con sus feudos de
1500 hombres q sumados a los de él sumaban 5000 h ,Mitre mediante proclama lo anuncia
como ejercito 1ra división a cargo de Caceres.Los paraguayos con unos 25mil o 30 mil
hombres avanzan hacia el sur del Paraná, Bella Vista, Santa Lucía,Goya,van tomando las zonas
hasta que el general Paunero escoltado por fuerzas brasileñas ataca Ctes el 25 de Mayo
de1865.La resistencia de los paraguayos deja ríos de sangre ,la resistencia fue sobre humana
( en el Puente de la Batería y, la calle más tarde se va a llamar Av. .Victoria) pisaban cadáveres
de paraguayos, muchos no se rendían ..tanto que en Bs As decían para matar a un paraguayo
después de muerto hay que empujarlo. Los paraguayos se retiraban hacia Riachuelo y
Empedrado donde se encontraba el grueso de sus fuerzas. Urquiza recibía noticias que
paraguayos recibirían refuerzos por Paso de la Patria. Ctes estaba desierta, abandonada por
Paunero, que acampo en Esquina, merced del enemigo como casi toda la provincia. Se dice que
los paraguayos matan a muchos indios chaqueños en las calles ,que vendían leña y pasto, se
negaron a recibir la moneda paraguayo y fueron ultimados a sablazos y balazos en pleno día.
En junio de 1865 la escuadra brasileña de Barroso venció a la paraguaya en una batalla en el río
Paraná frente a la desembocadura del Riachuelo. Pero los paraguayos que ocupaban gran parte
de la provincia llegan por el río Uruguay hasta Paso de los Libres y a Uruguaiana.Comenzó a
perfilarse la figura de Placido Martínez que se alistó en la guardia de Goya cuando el enemigo
avanza hacia ella. El batallón 1ro de Ctes organizado como unidad de táctica unido a las fuerzas
de Paunero vencen en la batalla del arroyo Yatay, al noroeste de Paso de los Libres. Fue
hermoso el gesto humanitario de los infantes correntinos tratando de evitar derramamiento
inútil de sangre de sus hnos. de raza exhortándolos en idioma guaraní a que cesaran la
resistencia ante un enemigo muy superior en número. El batallón correntino también presente
en el Sitio de Uruaguaiana y su rendición. Mitre con sus fuerzas en Mercedes .Cuando el
avance de las tropas va hacia el Norte los paraguayos optaron por abandonar la provincia,
llevando a damas de la sociedad cautivas…los revisionistas dicen que hay pruebas que fueron
por voluntad propia. López decía que la guerra no era contra el pueblo argentino sino contra sus
usurpadores. Dando seguridad que se respetaría la propiedad privada, los derechos individuales
y la soberanía argentina. El 22 de Octubre se retiran tropas paraguayas sin saqueo y con la
mediación del comandante de corbeta italiana ,La Veloce,Caimi.El 3 de Noviembre se instala el
gbno provincial en la ciudad ,pero hasta 1866 donde los de la Triple Alianza invaden
Paraguay .La lucha continúa en territorio Paraguayo.
FINAL DE HISTORIA DE CORRIENTES
Las intervenciones mas importantes del batallón correntino en territorio paraguayo van a ser
en Estero Bellaco,1866,Tuyutí participaban entre otros soldados correntinos Placido Martinez,
Santiago Baibiene, Daniel Artaza. En Yataytí Corá,donde Placido Martinez obtiene una
medalla. Curupaíti, Humaitá. Hacia principios de 1869 las tropas regresaron con el resto.
Este hecho armado concluyó en la total derrota de las fuerzas entrerrianas, marcando el fin
de la insurrección de López Jordán contra el gobierno nacional, del que juzgaba que había
violentado la autonomía provincial garantizada por el federalismo de la Constitución Argentina
de 1853.
En 1870 finalizó la Guerra del Paraguay, a la que López Jordán se opuso y Urquiza recibió
en su palacio San José al presidente Domingo Faustino Sarmiento, el más encarnizado enemigo
de los federales, por lo que López Jordán ya distanciado de él, se preparó para la revolución.
Después de ocurridos una serie de combates, finalmente López Jordán fue derrotado en la
Batalla de Ñaembé en Corrientes, y de allí en más debió permanecer en el exilio. A partir de
allí, los federales estaban prohibidos en Entre Ríos por orden el Presidente Sarmiento. En
medio de dicho escenario, López Jordán regresó a Entre Ríos con el fin de llevar a cabo una
nueva rebelión, por lo que Sarmiento emitió un proyecto de ley a través del cual se ofrecía una
recompensa por la cabeza del caudillo.
Nuevamente en el exilio, desde el Uruguay López Jordán planificando una nueva revolución
a nivel nacional, sin embargo no halló el apoyo necesario para concretarla, lo que en cierto
modo marcó la culminación de la rebelión jordanista.
FINAL DE HISTORIA DE CORRIENTES
Por último, el 22 de junio de 1889 Ricardo López Jordán fue asesinado por Aurelio Casas,
quien argumentó que llevó a cabo el homicidio con el objetivo de vengar el fusilamiento de su
padre Zenón Casas.
Gregorio Pomar
Gregorio Pomar (Santa Ana (Misiones), 1892 - Buenos Aires, 20 de mayo de 1954) fue un
militar y político argentino de actuación en la Unión Cívica Radical, partido en cuya
representación fue diputado nacional durante el período 1946/1948 integrando el Bloque de los
44 diputados radicales que, presididos por Ricardo Balbín, se opusieron al gobierno del general
Juan Domingo Perón (1946-1952).En abril de 1931 el presidente Uriburu llama a elecciones
para elegir gobernador en la provincia de Buenos Aires. Ante el resultado adverso, no esperado
por el gobierno de facto ya que consideraba que el radicalismo saldría perdedor, decide anular
las elecciones. Es a partir de este momento que Pomar junto a otros militares constitucionalistas
deciden actuar en procura del restablecimiento de las instituciones republicanas.
La contrarrevolución de Pomar sentó el precedente de las intervenciones militares en la
política y dio inicio a la nefasta Década Infame.
Yrigoyen fue detenido, primero en un buque de la marina de guerra, y después trasladado a
la Isla Martín García. El nuevo régimen aplicó de entrada la ley marcial, fusilando a los
activistas anarquistas Severino Di Giovani y Paulino Scarfó y estableció la utilización de la
tortura como método represivo contra la oposición.
En febrero de 1931 el general yrigoyenista Severo Toranzo encabezó un movimiento
revolucionario que fue rápidamente sofocado por las fuerzas del gobierno.
Los militares estaban convencidos de la desaparición del Radicalismo y dispusieron una
convocatoria a comicios provinciales, comenzando por Buenos Aires. El 5 de abril de 1931 se
llevaron a cabo las elecciones en esta provincia donde se puso de manifiesto la vigencia popular
de la UCR. La fórmula Honorio Pueyrredón-Mario Guido derrotó fácilmente al binomio
conservador. Esto provocó la renuncia en pleno del gabinete de facto y la anulación de las
elecciones.
El cierre de la vía electoral empujó al Radicalismo a la revolución. El 20 de julio de 1931 el
teniente coronel Gregorio Pomar se alza en armas contra la dictadura del General Uriburu, al
frente del 9º Regimiento de Infantería en Corrientes.
Pomar fue edecán del presidente Yrigoyen cuando el gobierno constitucional que éste
presidía fue depuesto por el golpe militar. Leal al presidente derrocado, Pomar protagonizó sin
éxito dos levantamientos armados restauradores del gobierno democrático depuesto. El primero
es al que nos referimos. El segundo, sucedió en enero de 1933, al intentar fallidamente sublevar
el regimiento de Concordia, Entre Ríos.
Pomar se insurrecciona en el 9º Regimiento de Infantería en Corrientes y ante la resistencia
de su jefe, el coronel Lino H. Montiel (padre de Sergio Montiel), lo mata de un balazo, pero las
fuerzas legales predominan y sofocan el intento. La Revolución de 1931 se frustró porque
algunos declinaron participar a último momento, por inconvenientes en las comunicaciones
entre los regimientos que debían sublevarse y porque la rebelión de Pomar no tenía las fuerzas
o el poder de fuego suficiente para resistir los ataques del gobierno de Uriburu.
Como consecuencia del intento revolucionario en Corrientes recrudeció la represión y la
persecución política. Ordenan la detención de los socialistas Repetto, Bravo, Dickman, Ghioldi
y Alfredo Palacios; y los radicales Pueyrredón, Güemes, Rojas, Guido y Mosca, quienes fueron
FINAL DE HISTORIA DE CORRIENTES
conducidos a la cárcel de Ushuaia. A Marcelo T. de Alvear lo desterraron a Montevideo.
Gregorio Pomar estuvo exiliado de Argentina durante casi una década.
"El Ejército argentino , asume con el pueblo mismo, la responsabilidad de sus destinos para
encauzar a la Nación en las vías de su normalidad institucional, del trabajo tranquilo y fecundo,
solidarizando todos los espíritus en un mismo sentimiento de concordia fraternal y perdurable.
El programa de este movimiento trascendental queda establecido en los siguientes términos: 1°
Retorno inmediato a la normalidad constitucional con la inmediata asunción del mando
gubernamental de la República Argentina por el Excelentísimo Señor Presidente de la Corte
Suprema de Justicia de la Nación Dr. José Figueroa Alcorta 2° Constitución de gobiernos
provisorios civiles en toda la república sin distinción de colores o credos políticos. 3°
Convocatorias a elecciones simultáneas y generales para la constitución de todos los poderes
nacionales, provinciales y municipales de la República. 4° Retorno inmediato del Ejército a las
actividades propias de su cometido. Sobre estos principios el ejército y los civiles a él
adscriptos reclaman la cooperación de todo el pueblo de la República, confundido en un solo
ideal y en un mismo sentimiento"
Tte. Cnel POMAR Corrientes, 20 de julio de 1931
Entre los años 1931 y 1933 organizó y participó junto a otros militares como el General
Severo Toranzo, el Tte. Cnel. Bosch, el Cnel. Francisco Bosch, el Tte. Coronel Atilio Cattáneo
y junto a los ciudadanos radicales Benjamín Abalos, Amadeo Sabattini, los hermanos Kennedy,
entre muchos otros, de tres intentonas revolucionarias que fracasaron contra los gobiernos del
fraude.
Pomar estuvo exiliado de Argentina durante casi doce años. Regresó al país en 1942. Fue
elegido diputado nacional por la Unión Cívica Radical de Capital Federal desde 1946 a 1948.
Durante su mandato donó su haber de retiro a las viudas y huérfanos de los caídos en las
distintas jornadas en las que participó. Entre los proyectos que presentó durante su actividad
como legislador nacional: Ley Orgánica de las Fuerzas Armadas; Jubilación para empleados
separados de sus cargos por causas políticas en los años 1930 a 1936; Pensión a las viudas de
los caídos en las jornadas del 29 y 30 de diciembre de 1933; becas para estudiar en los Liceos
Militares a los hijos de obreros, empleados y suboficiales; neutralidad argentina en el conflicto
revolucionario paraguayo, etc.
Debido a que presidía su partido, en 1948 se negó a presentar su candidatura para obtener su
reelección como diputado.
Pomar desempeñó la presidencia de la Junta Nacional Ejecutiva que reorganizó a la UCR en
1946. Fue convencional radical, presidió el Comité Capital de la UCR durante los años
1950/1953.
Opositor al peronismo, fue encarcelado y sufrió prisiones prolongadas en varias
oportunidades. Falleció el 20 de mayo de 1954 en la ciudad de Buenos Aires.
En el año 2015 los descendientes de Gregorio Pomar donaron toda la documentación
original a la ACADEMIA NACIONAL DE LA HISTORIA donde se puede consultar.
FINAL DE HISTORIA DE CORRIENTES
----cuando derrocan al gbno de Irigoyen las provincias fueron intervenidas
inmediatamente. En Corrientes asumió el gbno interinamente el Coronel Loredo, el partido
Liberal decidió acompañar la intervención federal, varios dirigentes y simpatizantes de
diversas tendencias políticas en entusiasta manifestación en Mercedes en homenaje al ejercito
“argentino “tuvieron la palabra entre otros Carioni,Bejarano,Vallejos,Colodrero.El 12 de
Septiembre fue designado interventor titular a Carlos F Gómez que decidió hacer intervención
de “guante blanco” que durara el menor tiempo posible, fue recibido con manifestaciones en
varias localidades “conservadoras del Paraná”. Lo van a acompañar el autonomista Juan
Ramón Vidal,Contte y Meabe liberales, José Antonio González y Díaz de Vivar anti
personalistas…el el balcón de festejos.PARA QUE COMPRENDAN QUE CTES la orilla del
Paraná es muy CONSERVADORA……LAMENTABLEMENTE…AFECTA A SUS PROPIOS
INTERESES.
Inauguración del Puente InternacionalAgustín P. Justo-Getúlio Vargas
Habilitado al público el 12 de octubre de 1945 e inaugurado oficialmente el 21 de
mayo de 1947 por los presidentes Juan Domingo Perón (de Argentina) y Eurico Gaspar
Dutra (de Brasil).
Entre 1934 y 1935, los gobiernos de Argentina y Brasil firmaron sendos tratados en miras a
la construcción de un puente binacional sobre el río Uruguay. A través de una Comisión Mixta
Argentino-Brasileña, se realizaron estudios de factibilidad en los cruces
de Alvear - Itaquí, Santo Tomé - São Borja y Paso de los Libres - Uruguaiana, resultando
elegido este último para la construcción.
Luego de años de estudios y deliberaciones, finalmente en 1942 comenzaron las obras. Del
lado argentino, el punto de inicio sería un trecho de tierra entre dos lagunas hacia del sur de
Paso de los Libres, atravesando el río hasta una barranca 200 metros por encima del jusente
(marea baja) en Uruguaiana, en la orilla brasileña. La construcción comenzó desde ambos lados
del río simultáneamente y fue licitada por separado por ambos países, aprovechando que el
punto medio del puente estaba justo en el límite internacional. En la Argentina, la ganadora del
concurso fue la empresa constructora Parodi & Figini. En Brasil, la obra fue llevada a cabo por
la firma Matheus Martins Noronha & Cia. Las obras fueron terminadas y habilitadas al público
el 12 de octubre de 1945 e inauguradas oficialmente el 21 de mayo de 1947.
Hasta 1997, este puente fue el único que cruzaba el río Uruguay a la altura del límite
argentino-brasileño, llegando a concentrar el 80% del intenso tráfico carretero entre ambos
países. Esta situación fue revertida gracias a la construcción del Puente de la
Integración entre Santo Tomé y São Borja.
Los movimientos estudiantiles de la década del 60 .
El Correntinazo fue un movimiento de protesta que incluyó manifestaciones y huelgas
realizadas en la ciudad de Corrientes, Argentina. Se produjo en un clima de tensión
generalizada contra el gobierno militar de facto liderado por Juan Carlos Onganía.
En la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) el interventor ordenó la disolución de los
centros de estudiantes y anunció un aumento del 500% en los precios del comedor
universitario. Inmediatamente los estudiantes universitarios protestaron.
A comienzos de 1969 la Federación Universitaria del Nordeste (FUNE), perteneciente a la
Federación Universitaria Argentina, con el apoyo de todas la agrupaciones estudiantiles declaró
FINAL DE HISTORIA DE CORRIENTES
la huelga universitaria para reclamar contra el cierre del comedor universitario, impidiendo el
inicio de las clases.
La reacción popular hizo que el gobernador1 y el jefe de policía huyeran de la Casa de
Gobierno y de la Jefatura de Policía. Los efectivos policiales ya no querían salir a reprimir,
porque los vecinos les tiraban de los techos, piedras, agua caliente y todo lo que tenían a mano.
En poco tiempo las protestas estudiantiles contaron con el apoyo del movimiento sindical
encabezado por la CGT, los docentes, los estudiantes secundarios, la Iglesia Católica a través
del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, y en general por la población tanto de
Corrientes como de Resistencia, Chaco.
Corrientes era un hervidero. Los estudiantes manifestaban todos los días en defensa del
comedor universitario. La población se solidarizaba con los universitarios abriendo las puertas
de sus casas para que eludieran la represión policial. A instancia de los sindicatos de SMATA,
Gráficos, Panaderos, dirigidos por "Patita" Ramírez Barrios la CGT de la calle Yrigoyen abrió
sus puertas para que funcionara el comedor popular que daba de comer a centenares de
estudiantes y carenciados de los barrios más pobres.
El día 15 de mayo de 1969 la FUNE, organizada como Coordinadora Estudiantil de Lucha,
convocó a una marcha al rectorado. La marcha contra el rector Carlos Walker fue
violentamente reprimida. Luego del mediodía, un grupo se reagrupó en la Plaza Sargento
Cabral donde fueron interceptados por un automóvil de la policía que abrió fuego directamente
contra los estudiantes, resultando muerto Juan José Cabral y varios heridos.
Esta lucha estudiantil logró que no se privatice el comedor de la UNNE y dos años después,
en 1971, se consiguió derogar el ingreso eliminatorio en la Facultad de Medicina.
Luego, una semana después, los estudiantes rosarinos protestaron contra esas medidas,
durante el denominado Rosariazo llevando a que el gobierno militar declarara la zona en
emergencia y ordenara la imposición de la jurisdicción militar. Más tarde estos hechos
desembocarían en el denominado Cordobazo del 29 de mayo de 1969.
Esta gesta denominada el Correntinazo fue el principio del fin para la dictadura de Juan Carlos
Onganía.
Contexto histórico
El 28 de junio de 1966 tomó el poder en la Argentina una dictadura autodenominada
"Revolución Argentina", liderada por el general Juan Carlos Onganía. La Revolución Argentina
fue la primera dictadura permanente instalada en Argentina, siguiendo la Doctrina de la
Seguridad Nacional . Una de las primeras medidas de la dictadura fue la abolición de
los partidos políticos, medida que desencadenó la generalización de las acciones
insurreccionales y combativas, como la acción guerrillera que comenzó en 1968,
las puebladas que comenzaron en 1969, así como el fortalecimiento de varias corrientes
sindicales combativas y la radicalización del movimiento estudiantil.
Simultáneamente las transformaciones en la Iglesia católica, derivaron en el surgimiento en
toda América Latina de la Teología de la liberación, apoyada en la opción por los pobres. En
1967 se había creado en Argentina el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo; en
1968 los obispos latinoamericanos habían dado a conocer el célebre Documento de Medellín, y
en 1969, en el mismo mes de mayo que el Cordobazo, el episcopado argentino elaboraba
el Documento de San Miguel, proclamando "la Iglesia de los pobres": "la Iglesia honra a los
pobres, los ama, los defiende, se solidariza con su causa". 2
FINAL DE HISTORIA DE CORRIENTES
Julio RomeroDon Julio Romero, desde San Luis del Palmar, a la Gobernación de
Corrientes
político argentino que ejerció el cargo de Gobernador por el justicialismo en la provincia de
Corrientes desde 1973 y hasta 1976, cuando el golpe de Estado encabezado por Jorge Rafael
Videlaq ue depone estela Martinez de Peron. el único Gobernador peronista que accede al
Gobierno por el voto popular.
Cuando en la provincia reinaba la paz social durante su Gobierno, tras el golpe militar, fue
don Julio apresado, convertido también en preso político, a raíz de causas judiciales impulsadas
por jueces no naturales, que no lograron comprobar un solo delito o ilícito alguno.
Esto que sigue…no lo anterior.. me interesa de Julio Romero, Según Felix Gomez.1973
Julio Romero asume como Gdor. .Ctes presentaba serios problemas económicos, comenzó su
labor de sanear las finanzas del Estado aplicando el presupuesto general de gastos en forma
austera y racionada hasta conseguir reducir la deuda pública. Destinando un buen porcentaje a
educación,cultura,bienestar social,sanidad.seguridad,bienestar social..etc. Pudo cumplir con los
jubilados y docentes que percibieron normalmente sus haberes, aumentándolos a un 75 por
ciento. BUENA ADMINISTRACIÓN. Reincorporo a los trabajadores que habían sido
declarados cesantes por razones políticas. Se preocupó por la educación organizando las zonas
de supervisión escolar para hacer mas eficiente su gestión. Creo escuelas especialmente en la
campaña, erradicando las tipo rancho. Refaccionó las locales. Construyó caminos rurales para
que puedan acceder a las escuelas.
Apoyó a productores agropecuarios con créditos para infraestructura de establecimientos
agrícolas y ganaderos, adquisición de maquinarias para siembra y cosecha. Créditos de
confianza para productores tabacaleros a los que distribuyo tierras beneficiándoles además con
la compra de remanente de venta de tabaco que antes les quedaba. Se refaccionaron edificios
públicos “teatro oficial Juan de Vera “entre otros. Con el Ministerio de Bienestar Social
llegaron ayuda para los mas necesitados, subsidios, alimentos, medicamentos, ropas, juguetes,
instrumentos laborales. El Hogar de ancianos fue siempre recordado por este Ministerio por
donaciones, a los hospitales,maternidades,guarderías.Estableció un subsidio mensual para las
embarazadas, pensión extraordinaria para deudos de policías caídos en servicio. Por Bienestar
social aparecieron pensiones graciables no inferiores al haber mínimo establecido por ley. Creó
Instituto citrícola provincial del seguro y correntino de colonización. Adquirió tierras en el
departamento de Goya que distribuyó ente los productores.
No descuido la salud pública con fondos necesarios para solventar necesidades de hospitales
y salas de primeros auxilios que permanentemente recibieron ropas,mobiliarios,instrumental
médicos ,medicamentos,alimentos,leches hasta pan dulces ,sidras ,juguetes para Navidad., día
del niño. Se dispuso vacunación masiva y compras de ambulancias en capital e interior. En
Goya se adquirieron varias manzanas para construcción de hospital y en el resto se
refaccionaron y ampliaron nosocomios.
FINAL DE HISTORIA DE CORRIENTES
Por medio e vialidad se construyeron caminos, puentes,pavimentos en capital e interior. La
policía aumento sus haberes, provechó de uniformes, equipos,unidades automotoras.Su gestión
se caracterizo por ser austera y honesta.
UNIDAD VII
Gobernadores del Pacto autonomista liberal .de José Antonio Romero Feris a Ricardo
Guillermo Leconte.
Corrientes una provincia agroganadera, situada desde una perspectiva socioeconómica entre
las más pobres del país había votado una vez más de acuerdo con las tradición y sin vuelcos; el
Pacto después de todo fue la fuerza que dominó el escenario político durante el siglo pasado.
Algunas de sus figuras más prominentes ya habían ocupado incluso lugares públicos bajo el
período militar.
El principal oponente derrotado fue el candidato por el justicialismo Julio Romero, quien ya
había sido gobernador de Corrientes a la salida de otra dictadura en 1973.
A fines de 2018, Pocho Romero Feris junto a varios referentes que le siguieron lograron
juntar los avales necesarios y consiguió que la justicia electoral le otorgue la personería jurídica
para reabrir el Partido Autonomista Nacional, partido que gobernó a la argentina desde 1874-
1916
Ricardo Leconte
Controversias
Una serie de denuncias por importantes fraudes millonarios en las concreciones de obras
públicas para la ciudad,6 sumado a una crisis institucional que derivó de una debacle en el
sector de la educación provincial, terminaría desembocando en su destitución como intendente
y en la Intervención Federal de la provincia de Corrientes, tras una serie de violentos hechos de
sangre ocurridos en el Puente General Manuel Belgrano, conocidos como "la masacre del
puente". Tras su destitución, Romero Feris debió hacer frente a un juicio por 60 causas abiertas
en su contra, por mal desempeño en sus funciones y por enriquecimiento ilícito, 7 tras lo cual fue
sentenciado a prisión e inhibido de ejercer cargos públicos, una vez recuperada su libertad.
Asimismo, debió enfrentar otro juicio por malversación de fondos y mal desempeño en la
función pública, por lo cual recibió una pena en suspenso de 2 años y 4 meses de prisión más la
inhabilitación perpetua a ejercer cargos públicos. 8En 1991 el fiscal de Estado Carlos Dansey
presentó varias denuncias para que se investigue a él y a Pedro Braillard Poccard por
enriquecimiento ilícito y malversación de caudales públicos. 9 También por violaciones de los
deberes de funcionario público por designar como ministro de Salud de Schaerer, en abierta
violación de la cláusula de impedimento constitucional ya que Scharer debía cumplir una pena
de prisión por el delito de robo con violencia física. 9
Desde el mes de junio de 1999, todos los sectores sociales de la provincia acampaban en la
plaza principal de la ciudad de Corrientes, que denominaron "Plaza del Aguante y la Dignidad".
Durante cinco meses las negociaciones estuvieron trabadas. Nadie quería pagar el costo que, en
cualquiera de sus variantes, implicaba negociar una salida. Con el temor a una intervención
federal el Gobierno provincial esperó. El gobierno del Dr. Menem había decidido no actuar y
dejar el tema al nuevo gobierno. Que la situación estallase era sólo cuestión de tiempo. Dos
personas murieron cuando la Gendarmería reprimió a los pobladores que cortaban el puente,
dos días después de la asunción del presidente De la Rúa y de que se decidiera la intervención
federal.
I- Las causas
Los acontecimientos políticos y sociales de 1999 en Corrientes no fueron un hecho nuevo en su
historia, en una provincia que se caracterizó por profundos conflictos políticos palaciegos, si se
puede llamar palacios a aquellos edificios públicos más parecidos a casonas coloniales en
medio del rancherío de siempre.
En 1999 Corrientes ingresaba en su última crisis política que culminó como todas, en una
intervención federal, como si el remedio constitucional fuera la solución de todas las cosas,
cuestión que esta vez no fue la excepción: la crisis se profundizó.
Pero ese año no estuvo aislado de los anteriores.
Corrientes había sufrido ocho años antes una crisis política casi similar, en medio de los
problemas económicos y políticos del país, con el advenimiento del menemismo y los últimos
estertores de la hiperinflación. Una deuda galopante acarreada de los primeros años de
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democracia, dejaron siempre al descubierto la endeblez y dependencia del estado provincial de
los recursos de la coparticipación federal, que como siempre, fueron escasos para el gasto fiscal
de una provincia que nunca tuvo su propia solvencia.
Ya en pleno gobierno de Ricardo Leconte (1987-1991) los maestros habían ensayado marchas
multitudinarias, con Graciela Scotto a la cabeza de la Asociación Correntina de Docentes
Provinciales (ACDP), poniendo en vilo a la administración liberal que dependía
exclusivamente de esos escasos fondos.
Una serie de negociaciones permitieron a las administraciones de José Antonio “Pocho”
Romero Feris y Ricardo Leconte contraer deudas, empréstitos y bonos ofrecidos por la Nación
para poder hacer frente a los compromisos salariales. Un alineamiento con la administración de
Ricardo Alfonsín ayudó a sobrellevar no sin algunas peripecias la hiperinflación, y cargó las
arcas de la gestión del Pacto Autonomista Liberal de lo necesario para encarar algún desarrollo,
con los vicios propios del conservadorismo: el gobierno de amigos y el clientelismo político
como práctica que nunca dejó de usarse para mantenerse en el poder por parte de todas las
fuerzas políticas sin excepción.
Lo mismo ocurrió en las intervenciones federales subsiguientes de Durañona y Vedia, Claudia
Bello y Santiago Ideler Tonelli, que sacrificaron Aportes del Tesoro Nacional (ATN) en los
bolsillos hambrientos de los estatales correntinos, quienes fueron persistentemente a
reclamarles en medio de las intrigas de poder entre el Pacto conservador y el PJ menemista, en
casi dos años de una lucha electoral signada por un sistema arcaico de elección indirecta.
V - La Coalición
El entramado político golpista se fue tejiendo entre varios sectores, pero en dos determinantes:
el político-clerical y el síndico-estatal. En este último podemos hallar al frente judicial
encabezado por algunos jueces, el SITRAJ y ATE.
Por un lado, el político teniendo como cabeza a Pocho Romero Feris, Ricardo Leconte, Rodolfo
Martínez Llano y algunos sectores del peronismo y el radicalismo como central de comando, al
que luego se sumaron con menor participación en el reparto, algunos de la izquierda vernácula.
No hay que soslayar a la cúpula local de la Iglesia en la Capital, que de la mano de Monseñor
Domingo Salvador Castagna se inclinó por los sectores sindicales, y que luego que no recibiera
fondos estatales de sueldos de las escuelas católicas subvencionadas por el Estado, apoyó desde
atrás a la rebelión a través de la figura del cura Jorge Scaramelllini Guerrero Leconte Reina, a
la sazón representante de las mismas.
La dirigencia del PJ tardó en sumarse, más bien atenta a los mandatos que venían desde la Casa
Rosada, y que en Corrientes seguían las instrucciones de su presidente Ángel Pardo. Menem
sostuvo a Tato, aunque el Presidente venía ya falto de fuerza política y económica.
El núcleo duro de la política sumó al sindicalismo descontento con la pérdida de los fondos a
los que accedían mediante los descuentos automáticos en los sueldos de los estatales,
desfinanciados y sin posibilidad de maniobrar para actividades sindicales. Fueron los primeros
en iniciar las marchas envalentonados por algunas medidas nacionales: la histórica y persistente
Carpa Blanca de Ctera la tomó Suteco en la provincia, ATE regida por los problemas entre la
CGT y la CTA, asumió su rol opositor, y otros gremios menores sumaron banderas y
organizaciones a lo que después fue la llamada “Plaza de la Dignidad”, adonde abundaban las
carpas, las ollas populares, y los debates con alto contenido político, en un año que era también
electoral. De hecho, todos los políticos de la oposición compartían horas con los acampantes.
Tras el desprestigio del Gobierno de Coalición y al no poder cumplir sus promesas terminaron
alejándose cada vez más del predio de la Plaza 25 de Mayo.
No hay que olvidar que el enardecimiento surgió en esos ámbitos. En vez de calmar y aportar a
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la paz social, los actores fueron subiendo el tono. A cada acción sobrevino una reacción, más
fuerte y acalorada. No había ámbito adonde no se obligara a tomar postura por uno u otro
bando, y los correntinos sufrieron una grieta que terminó despedazando amistades, familias,
círculos y lugares que deberían ser de encuentro.
En solo seis meses de esa gestión se sucedieron los más enconados enfrentamientos, la lucha
del nuevismo por recuperar el gobierno, y la represión y persecución constante, el
encarcelamiento de dirigentes naranjas y la lluvia de causas penales que cayeron en dos
juzgados habilitados al efecto: el de Mario Payes y el de Juan Manuel Segovia, indicados para
recibirlas e impulsarlas. La mayoría prescribieron por el paso del tiempo, otras terminaron en
sobreseimientos en los tribunales superiores y algunas, continuaron su marcha con condenas
que nunca quedaron firmes.
Nuevamente Corrientes estrenaba un anticipo: la misma catarata de causas judiciales contra ex
funcionarios se repetiría 15 años después en la nación contra el Kirchnerismo, con razones
válidas o no, pero siguiendo un mismo parámetro: el uso de la Justicia como ariete político.
VI – Camino al golpe
Del lado del gobierno en crisis, si bien lidiaban con tratar de obtener fondos extras del gobierno
nacional para satisfacer la sangría que se iba produciendo por los descuentos a la Co-
participación por parte de los bancos acreedores, los gestos políticos no alcanzaban y por el
contrario enardecían los ánimos. Renunciaron algunos ministros, se cedía a pedidos en las
cámaras, pero desde la oposición iban por lo innegociable: la no obediencia al líder naranja
Tato Romero Feris.
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Las marchas y movilizaciones multitudinarias del partido oficial dejaban en evidencia el estado
de nerviosismo que generaba tener a la oposición ganando las calles. El enclave de la plaza 25
de mayo fue precedido días antes (el 20 de mayo) por una intentona similar en la plaza
homónima de Resistencia, adonde el gobernador radical Ángel Rozas arrojó de la misma a los
manifestantes con palos y gases lacrimógenos. La acción había traído severas advertencias y
reproches desde la Nación por lo salvaje de la represalia. Una acción similar en Corrientes,
podría haber tenido peores consecuencias políticas a un aliado del gobierno nacional.
Por un lado, eso. Por otro, la falta de reacción eficaz a una cuestión política y económica, la
falta de negociadores u operadores políticos para mantener el avance golpista en las cámaras
hacia los legisladores del PJ y del PL en pos de mantenerlos en el redil oficialista, la virulencia
del discurso en las sesiones, y las reacciones de los grupos de choque armados desde la vice
intendencia capitalina de seguidores de Lucía Ortega, no ayudaban a un clima de pacificación,
sino que ensancharon el enfrentamiento que tendía a generalizarse.
Unos y otros foguearon el desastre. La policía finalmente cayó en la rotura de la cadena de
mandos. Con órdenes contradictorias, en algún momento los mandos medios se negaban a
actuar reprimiendo. La posibilidad y avidez que generaba un cargo superior al que acceder si
cambiaba el gobierno alimentó la interna policial, y meses más tarde pasaron algunos de
Comisarios a Comisarios Generales, desplazando a toda una camada de oficiales de por medio.
Algunos jueces con filiación política anterior tomaron partido. La mayoría provenían del Pacto
y a él respondieron. Salvo el Superior Tribunal que supo mantener su neutralidad muy pocos no
sucumbieron a la ola golpista.
El senado provincial fue el ariete institucional. Con Rubén Perié y sus ganas de ser gobernador
el PJ quedó dividido. Tuvieron que bajar mediadores como el pampeano Rubén Marín, enviado
por el Consejo Nacional Justicialista, para tratar de frenar la embestida contra el gobernador.
Pero las negociaciones no avanzaron. Algunas sesiones hasta debieron realizarse en la Jefatura
de Policía, adonde concurrió el gobernador, no sin antes pasar por el medio de la Plaza y recibir
insultos y piedrazos.Allí le exigieron que renunciara a continuar bajo la influencia de Romero
Feris, o le bajarían el pulgar e iniciarían el proceso de juicio político y destitución de la fórmula
gubernativa. Se blandieron armas por parte de los políticos. Rodolfo Martínez Llano
exhibiendo un arma en la cintura, y del otro sector el diputado “Chingolo” Díaz Colodrero (PJ)
también con un arma en puño, mostraba el grado de arrogancia e insensatez que se rondaba.
Hasta decían que había un arsenal en la Legislatura y por primera vez en la historia se allanaron
despachos de diputados por sobre sus fueros en busca de armamento, sin ningún éxito. No hubo
combates armados por poco. Pero sí hubo una cabecera de playa previa a una de las sesiones
que intentó el PaNu, que fue resistida por los anteriores ocupantes y no terminó en tragedia de
milagro.
VIII-La caída
El golpe de mano lo dieron los sindicatos, presentando un pedido de juicio político al
gobernador primero, y al vice después. Antes habían hecho lo mismo con tres ministros, la de
Hacienda Zunilda Míguez, el de Salud, Juan Pedro Schaerer, y la de Educación Lidia Romero
Feris de Cotelo. Éstos terminaron renunciando para no caer en el escarnio de un juicio político.
Entre los primeros firmantes figura alguien que luego llegaría a ser vicegobernador 15 años
más tarde: Gustavo Canteros de AMET, gremialista que el mismo Tato Romero Feris había
ayudado a consolidar tras el traspaso de las escuelas técnicas nacionales a la provincia. El
motivo: el recorte de aportes sindicales.
Así, el movimiento de pinzas político-sindical, logró sumar los votos necesarios con el apoyo
de un grupo de acampantes de la Plaza, para iniciar los días del juicio político a Pedro Braillard
Poccard y al vice Víctor Hugo Maidana por “falta de idoneidad” y varios delitos contra la
administración pública. Los que contribuyeron al golpe fueron 18 diputados de los 26: seis
legisladores justicialistas, siete del Pacto (tres liberales y 4 autonomistas), cuatro radicales y
uno del cavallismo.
IX – El desastre de la Coalición
Los sueldos no se regularizaron durante la Coalición como esperaban desde la Plaza con el
cambio de gobierno. La reticencia de un Menem en retirada a enviar más fondos a un agujero
negro como era Corrientes, hizo que siguieran atrasados.
Se acusó de ello entonces a la anterior gestión: “es la plata que se robaron”, decían para
justificar la falta de efectivo en las arcas, mientras se nombraba un triunvirato por cada cargo
público. En la Municipalidad de Corrientes intervenida por la Legislatura se colocaron tres
interventores: Uno del Pacto, otro del PJ y otro de la UCR, en simultáneo, y así en cada
organismo. La Coalición fue por los los cargos del poder más que por la solución de la
situación desesperante de la población quebrada económicamente.
Esto se extendió por un período que llegó a su fin en Diciembre con el advenimiento de la
Intervención Federal, pergeñada desde la UCR y el gobierno de Perié, y para cortar una salida
“a la correntina” en la nueva composición de la Legislatura luego de las elecciones de octubre.
En el interregno de la Coalición y en medio de la crisis económica y las persecuciones, se
paralizaron todas las obras públicas, se detuvo la asignación a servicios esenciales, y se
postergó todo avance o proyección a futuro.
Todos recuerdan el pase de grado o año por decreto a los escolares afectados por los meses de
paro docente. Algo que impactó fuertemente en el nivel educativo de los estudiantes y se notó
años después en sus rendimientos académicos. Fueron meses muertos para el desarrollo
provincial, y en tan solo cuatro meses, se retrocedió dos décadas, que en materia de desarrollo
fueron cincuenta años. Así y todo, los tiempos electorales apresuraron los alineamientos, y
curiosamente, el candidato a presidente del PJ Eduardo Duhalde recibió el apoyo del nuevismo
y de Perié al mismo tiempo, en las presidenciales de ese año.
Para octubre ya se sabía que Fernando de la Rúa sería el nuevo presidente y se agilizaron los
tiempos para hallar una solución a la correntina, con una nueva Coalición en un nuevo
escenario político con gobierno radical.