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Cap2 Guerra Del Paraguay

El documento describe el contexto político en Sudamérica que llevó al estallido de la Guerra de la Triple Alianza entre Paraguay, Brasil y Argentina. Explica que Brasil era una semicolonia de Inglaterra y que adoptó una política más agresiva hacia Paraguay. También describe cómo Mitre tomó el poder en Argentina luego de derrotar a los federales y cómo invadió Uruguay con apoyo brasileño para instalar a Venancio Flores en el poder. Esto llevó a que Paraguay declarara la guerra a estos países para defender a Uruguay

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Cap2 Guerra Del Paraguay

El documento describe el contexto político en Sudamérica que llevó al estallido de la Guerra de la Triple Alianza entre Paraguay, Brasil y Argentina. Explica que Brasil era una semicolonia de Inglaterra y que adoptó una política más agresiva hacia Paraguay. También describe cómo Mitre tomó el poder en Argentina luego de derrotar a los federales y cómo invadió Uruguay con apoyo brasileño para instalar a Venancio Flores en el poder. Esto llevó a que Paraguay declarara la guerra a estos países para defender a Uruguay

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CAPÍTULO 2 / EL DESMEMBRAMIENTO DE NUESTRA AMÉRICA

José Ignacio Garmendia, Costumbres


paraguayas, ca. 1866.

PROLEGÓMENOS DE LA GUERRA DE LA TRIPLE ALIANZA

Cuando Francisco Solano López asumió el poder, 1862, el panorama político de


los países del Plata había cambiado sensiblemente. Brasil seguía siendo un imperio
esclavista subordinado económicamente a Inglaterra. Este proceso había comenza-
do a partir de 1808, cuando la armada británica obligo a la familia real portuguesa
a trasladarse a Río de Janeiro. Lo primero que hicieron los británicos fue establecer
un tratado de amistad y comercio con Brasil por el cual los brasileños se vieron
comprometidos a adquirir producción manufacturera inglesa, debiendo importar,
por ejemplo, patines de hielo. Por lo tanto, y a pesar de conflictos ocasionales que
suelen suscitarse entre Inglaterra y su semicolonia, Brasil fue durante el siglo XIX el
espacio político desde el cual Inglaterra actuaba en Sudamérica. A esta situación
estructural se suma el acceso al gobierno imperial del Partido Liberal, promotor de
una política mucho más agresiva y menos diplomática para con el Paraguay.
En la Argentina, el periodo del gobierno bonaerense de Juan Manuel de Rosas
(iniciado en 1829) había terminado en la batalla de Caseros (1852), donde el
caudillo de Buenos Aires se enfrentó a una alianza del Imperio esclavista de Brasil,
(los partidarios del liberalismo conservador, dirigidos por Mitre y Sarmiento) y los
partidarios del federalismo provinciano. Luego de la batalla de Caseros, Rosas fue
obligado a exiliarse, quedando al frente del gobierno de la Confederación Argentina,
Justo José de Urquiza. Sin embargo, en septiembre de 1852, la provincia de Buenos
Aires conducida por Mitre, se separó de la Confederación y formó un Estado inde-
pendiente ya que tampoco quería distribuir las rentas aduaneras. La reunificación
se produjo finalmente, luego de la batalla de Pavón (septiembre 1861) donde un
vacilante Urquiza abandonó el campo de batalla. Esto permitió la llegada a la presi-
dencia de Bartolomé Mitre, en 1862. Sabiéndose victorioso en Pavón, Mitre decide
enviar inmediatamente hacia el interior de la república expediciones punitivas que
pasan a degüello y masacran a todo partidario del federalismo que encuentran a su
paso. Se produce entonces la organización de la montonera que, encabezada por el
general Ángel Vicente Peñaloza «El Chacho» y el coronel Felipe Varela, intenta frenar
la expedición del mitrismo librecambista y anglófilo. Sarmiento le escribe a Mitre en
marzo de 1862: «Sandes ha marchado a San Luis… Si mata gente cállese la boca. Son

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ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

animales bípedos de tan infame condición que no sé qué se obtenga con tratarlos
mejor…». Mitre acuerda y contesta: «Quiero hacer en La Rioja una guerra de policía…
declarando ladrones a los montoneros». En 1862, se firmó entre la montonera y el
ejército mitrista el tratado de paz de La Banderita; el cual sin embargo fue burlado
por el mitrismo, por lo que en 1863 se reinició la guerra entre el puerto de Buenos
aires y las provincias del interior. En marzo de 1863, el Chacho Peñaloza proclamó:

Compatriotas: es llegado el momento solemne de reivindicar


los sagrados derechos que los traidores y perjuros nos usur-
paron. La patria nos llama de nuevo a afianzar en nuestras
provincias el imperio de la ley y las sabias instituciones que
surgieron el gran día del pensamiento de Mayo y se estable-
cieron en Caseros bajo la noble dirección del héroe de Entre
Ríos, capitán general Urquiza… Nuestros nobles esfuerzos
no serán aislados, todas las demás provincias responderán a
nuestro llamamiento y con un movimiento simultáneo harán
desaparecer a sus opresores (Vicente Ángel Peñaloza, Guaja,
26 de marzo de 1863).

Mitre, por su parte, nombra a Sarmiento director de Guerra. Entre abril y mayo de
1863, la insurrección montonera dirigida por el Chacho Peñaloza se expandió por San
Luis, Córdoba, La Rioja y Catamarca. Peñaloza solicitó infructuosamente el apoyo de
Urquiza, siendo luego derrotado en Las Playas por los mitristas Wenceslao Paunero
y Ambrosio Sandes. Sin embargo dos meses después el Chacho Peñaloza reapare-
ció en Guaja rodeado de una gran cantidad de gauchos. El caudillo riojano ofreció
conversaciones de paz, pero no obtuvo respuesta. Volvió a escribirle a Urquiza, pero
tampoco le respondió. Así, el Chacho se entregó a las autoridades del gobierno de
Mitre, lo asesinaron y expusieron su cabeza en la plaza del pueblo de Olta.
Al mismo tiempo, se produce la agresión al Uruguay, gobernado por el presi-
dente Bernardo Berro (1860-1864). Berro pertenecía al Partido Blanco, cuya base
social eran los gauchos y había estado aliado al Partido federal de Rosas. En abril
de 1863, Venancio Flores, del Partido Colorado, invadió Uruguay con el apoyo del
gobierno de Mitre. Venancio Flores, quien venía de participar en la represión a las
montoneras del Chacho Peñaloza, se embarcó para derrocar al presidente Berro.
Mientras tanto, Telmo López, Waldino Urquiza y Juan Saá, federales argentinos,
cruzaron el río para combatir junto con las fuerzas del presidente Berro.
En 1864, el gobierno imperial brasileño buscó una excusa para intervenir, pero el
presidente que sucedió a Berro, el también blanco Atanasio Cruz Aguirre, cedió ante
ciertas exigencias del Imperio y desactivó la provocación. Sin embargo, a mediados
de año, el embajador inglés en Buenos Aires, Edward Thornton, reunió al canciller
argentino y al comisionado brasileño en Montevideo con los colorados uruguayos
para organizar una propuesta de mediación, la cual resultó inaceptable para el
gobierno uruguayo. Así, el 18 de junio de 1864, se gestó la Triple Alianza, a pesar de
que formalmente, y en forma secreta, se constituyó en mayo de 1865.
El rechazo soberano del gobierno uruguayo sirvió de pretexto para la inter-
vención de los aliados a favor de Venancio Flores. En agosto de 1864 Brasil
comenzó las hostilidades contra el gobierno de Uruguay. A fines de ese año
,el ejército imperial puso sitio a Paysandú con diez mil hombres contra ocho-
cientos blancos dirigidos por Leandro Gómez. Luego de un mes de resistencia

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CAPÍTULO 2 / EL DESMEMBRAMIENTO DE NUESTRA AMÉRICA

y de un intenso bombardeo de la escuadra imperial brasilera, abastecida de


proyectiles por Mitre, Paysandú se rindió. Quedó allanado el camino para que el
colorado Venancio Flores se apoderara de Montevideo, lo que logrará el 20 de
febrero de 1865, declarándole inmediatamente la guerra a Paraguay.
Ante la invasión brasileña el gobierno uruguayo solicitó ayuda al presidente
Solano López. Este respondió despachando en noviembre de 1864, dos colum-
nas al Matto Grosso, al mando de Francisco Isidoro Resquín y José Vicente
Barrios que lograron derrotar al ejército imperial. Por otro lado, el mariscal López
pidió permiso a Mitre para cruzar por Corrientes en pos de auxiliar al Uruguay. El
gobierno de Mitre denegó el paso, por lo que el 23 de marzo de 1865 el Congreso
paraguayo declaró la guerra al gobierno oligárquico de Mitre. Esta necesidad de
Solano López de auxiliar al Uruguay, radicaba en cuestiones geopolíticas, en este
sentido Juan Bautista Alberdi escribió:

Montevideo es al Paraguay por su posición, lo que el Para-


guay es al interior de Brasil: la llave de su comunicación con
el exterior. Están sujetos los destinos del Paraguay a los de
la Banda Oriental, que el día que el Brasil llegase a hacerse
dueño de este país, el Paraguay podrá ya considerarse una
colonia brasileña, aun conservando una independencia no-
minal (Juan Bautista Alberdi, 1870).

EL ENFRENTAMIENTO BÉLICO

Adolf Methfessel, Soldado paraguayo, ca. 1870.

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ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

EL TRATADO DE LA TRIPLE ALIANZA


1.º DE MAYO DE 1865
(SELECCIÓN DE ARTÍCULOS)

El tratado que da origen a la Triple del Paraguay. En consecuencia, el la liquidación y pago de la deuda
Alianza fue firmado, en forma secre- pueblo paraguayo podrá elegir el procedente de las causas antedichas.
ta, el 1.° de mayo de 1865 en la ciudad gobierno y las instituciones que le
de Buenos Aires por Francisco convengan, no incorporándose ni 16.º A fin de evitar discusiones y
Octaviano de Almeida Rosa (Brasil), pidiendo el protectorado de ninguno guerras que las cuestiones de límites
Carlos de Castro (Uruguay) y Rufino de los aliados, como resultado de la envuelven, queda establecido que
de Elizalde (Argentina). guerra… los aliados exigirán del gobierno del
Paraguay que celebre tratados defi-
1.º La República Oriental del 10.º Queda convenido entre las nitivos de límites con los respectivos
Uruguay, Su majestad el emperador altas partes contratantes que las gobiernos bajo las siguientes bases:
del Brasil, y la República Argentina exenciones, privilegios o concesio- la República Argentina quedará divi-
contraen alianza ofensiva y defen- nes que obtengan del gobierno del dida de la República del Paraguay,
siva en la guerra provocada por el Paraguay serán comunes a todas por los ríos Paraná y Paraguay,
gobierno del Paraguay…. ellas, gratuitamente si fuesen gratui- hasta encontrar los límites del
tas, y con la misma compensación si Imperio del Brasil, siendo éstos, en
6.º Los aliados se obligan solem- fuesen condicionales… la ribera derecha del Río Paraguay,
nemente a no deponer las armas la Bahía Negra. El Imperio del Brasil
sino de común acuerdo, y mientras 14.º Los aliados exigirán de aquel quedará dividido de la República del
no hayan derrocado al actual gobier- gobierno el pago de los gastos de la Paraguay, en la parte del Paraná, por
no del Paraguay, así como a no tratar guerra que se han visto obligados el primer río después del Salto de las
separadamente, ni firmar ningún a aceptar, así como la reparación e Siete Caídas que, según el reciente
tratado de paz, tregua, armisticio, indemnización de los daños y perjui- mapa de Mouchez, es el Igurey, y
cualquiera que ponga fin o suspenda cios causados a sus propiedades desde la boca del Igurey y su curso
la guerra, sino por perfecta confor- públicas y particulares y a las perso- superior hasta llegar a su nacimien-
midad de todos. nas de sus ciudadanos, sin expresa to. En la parte de la ribera izquierda
declaración de guerra, y por los daños del Paraguay, por el río Apa, desde su
7.º No siendo la guerra contra y perjuicios causados subsiguiente- embocadura hasta su nacimiento.
el pueblo paraguayo sino contra su mente en violación de los principios En el interior, desde la cumbre de la
gobierno, los aliados podrán admitir que gobiernan las leyes de la guerra. sierra de Mbaracayú, las vertientes
en una legión paraguaya a todos La República Oriental del Uruguay del este perteneciendo al Brasil y
los ciudadanos de esa nación que exigirá también una indemnización las del oeste al Paraguay, y tirando
quisieran concurrir al derrocamiento proporcionada a los daños y perjui- líneas, tan rectas como se pueda, de
de dicho gobierno, y les proporcio- cios que le ha causado el gobierno dicha sierra al nacimiento del Apa y
narán los elementos que necesiten, del Paraguay por la guerra a que la del Igurey.
en la forma y condiciones que se ha forzado a entrar, en defensa de
convenga. su seguridad amenazada por aquel 18.º Este tratado quedará secreto
gobierno. hasta que el objeto principal de la
8.º Los Aliados se obligan a respe- alianza se haya obtenido…
tar la independencia, soberanía e 15.º En una convención especial
integridad territorial de la República se determinará el modo y forma para

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CAPÍTULO 2 / EL DESMEMBRAMIENTO DE NUESTRA AMÉRICA

La contienda bélica comenzó con la invasión de las tropas brasileñas en 1864,


en apoyo a Venancio Flores. Ante esto, el presidente uruguayo pidió ayuda a su
par paraguayo, Solano López, quien en contrapartida invadió Brasil declarándole
la guerra. Argentina permanecía formalmente neutral, aunque apoyaba a Flores.
Sin embargo, cuando López pidió permiso para ingresar por territorio argentino
para defender a Uruguay, Mitre se lo negó, lo que generó la declaración de guerra
de Paraguay. Los paraguayos ocuparon la provincia de Corrientes y entregaron el
gobierno a un Triunvirato compuesto por argentinos.
En mayo de 1865, Urquiza, a las órdenes de Mitre, se dirigió al Paraguay con
ochocientos hombres. Sin embargo, López Jordán, cuando fue convocado por
Urquiza a marchar contra Paraguay contestó:

Usted nos llama para combatir al Paraguay. Nunca, gene-


ral, ese pueblo es nuestro amigo. Llámenos para combatir a
porteños y brasileros. Estamos prontos. Esos son nuestros
enemigos. Oímos todavía los cañones de Paysandú. Estoy
seguro de los sentimientos del pueblo entrerriano… (López
Jordán, Carta a Urquiza, 1865).

José Ignacio Garmendia, Cadáveres paraguayos


de la batalla de Tuyutí, 24 de mayo de 1866.

Efectivamente, el gauchaje entrerriano se desbandó en dos oportunidades,


negándose a asistir a la contienda fratricida. Esto causó que Urquiza no pudiera
desempeñarse en el frente de combate, recluyéndose en el ámbito privado donde se
enriquecería luego de constituirse en abastecedor del ejército aliado. El caudillo, otrora
genuino representante del interés popular, fue asesinado por sus partidarios en 1870.
Pero no solo en Entre Ríos la guerra fue resistida. Lo mismo ocurrió en Córdoba
y San Luis, donde las deserciones a la leva fueron numerosas y se extendieron al
resto del país. Esta resistencia argentina a la guerra no se explica por miedo a la
batalla, sino porque no quieren hacerlo contra Paraguay, sino contra el gobierno
de Mitre. Ya que, como le escribió López Jordán a Urquiza: «Es voz general entre
la gente que se reunirá donde V.E. ordene, pero que no van para arriba». También
Francisco Fernández dejó sentado en el mismo sentido: «En Paraná, Nogoyá y
Victoria, de jefes abajo, todos están contra V.E. y que, si esta marcha no es contra
Mitre, que ellos no salen de sus departamentos».

395
ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

En el campo de batalla por su parte, transcurrían numerosos enfrentamientos.


En Corrientes se produjo la derrota naval paraguaya en la batalla de Riachuelo; en
agosto de 1865 Venancio Flores derrotó al sargento Duarte en Yatay; el mariscal
Estigarribia fue sitiado en Uruguayana y se rindió sin combatir, y sus prisioneros
fueron traficados como esclavos por los oficiales de la Triple Alianza. Luego
de estas batallas, comenzó la segunda etapa de la guerra, la cual se desarrolló
en territorio paraguayo. En 1866, las fuerzas paraguayas fueron derrotadas en
Tuyutí, momento en el cual Inglaterra dio a conocer el tratado de la Triple Alianza,
con el objetivo de forzar una paz que le permitiera ser el mediadora, rol que
aprovecharía para hacer prevalecer sus intereses en Paraguay. En julio de 1866,
se produjo la victoria paraguaya de los esteros de Boquerón; en septiembre, dada
la presión británica, Mitre y López se entrevistaron en Yataity Cora entrando en
tratativas de paz que fracasaron.
En septiembre de 1866, la infantería aliada dirigida por Mitre, atacó en
Curupayty donde fue derrotada por la fuerza paraguaya sufriendo gran cantidad
de bajas. Luego de esta batalla, recrudeció la denuncia y la oposición a la guerra
en algunos círculos políticos e intelectuales en la Argentina. Desde el periodismo
Guido y Spano publicó «El Imperio y la alianza» y Miguel Navarro Viola escribió
«Atrás el Imperio». Además, estalló en Mendoza la «Revolución de los Colorados»
al mando del doctor Carlos Rodríguez y Juan de Dios Videla. Este movimiento se
extendió a San Juan donde triunfó la insurrección acaudillada por Felipe Saá; en
San Luis, los federales derrotaron a Paunero; Juan Saá y Felipe Varela también se
plegaron al movimiento. La montonera logró controlar toda la región de Cuyo. El
pueblo entusiasmado entonaba: «Dicen que Varela viene/levantando polvareda/
y don Juan viene detrás/ como flor de primavera».
La rebelión de la montonera obligó a Mitre a regresar, retirando una importan-
te cantidad de soldados del frente. A mediados de 1867, Mitre, después de duros
combates, logró derrotar a las fuerzas federales y Felipe Varela se tuvo que exiliar
en Bolivia. Casi un año más tarde intentó desde Chile una última intervención,
pero fue nuevamente vencido.
Mientras tanto, en Paraguay, se produjo la batalla de Tuyu Cué (noviembre
de 1867), donde cincuenta mil hombres del ejército aliado enfrentaron a ocho
mil paraguayos sin poder derrotarlos. En 1867, el periodismo paraguayo dio a
Adolfo Methfessel, Ataque de Curupaití, 22 de conocer tres nuevos diarios: El Centinela, Cacique Lambaré (totalmente escrito en
septiembre de 1866. guaraní) y Cabichui, que eran producidos, escritos y leídos por los soldados.

396
CAPÍTULO 2 / EL DESMEMBRAMIENTO DE NUESTRA AMÉRICA

En febrero de 1868, los aliados decidieron atacar la fortaleza de Humaitá,


ubicada sobre un recodo del río Paraguay en el cual los paraguayos colocaron
cadenas que retardaban el avance de la escuadra brasileña, temerosa de ser
bombardeada por los poderosos cañones paraguayos. Los paraguayos recha-
zaron la ofensiva aliada por tierra, pero la escuadra brasileña logró atravesar la
fortaleza, lo que le dejó libre el camino fluvial hacia Asunción. A fines de 1868,
luego de triunfar sobre la tenaz resistencia paraguaya de Lomas Valentinas, los
aliados llegaron a las puertas de la capital. Solano López se replegó hacia Cerro
Corá, en el Norte.
En enero de 1869, los aliados ocuparon Asunción, saqueándola y estableciendo
un gobierno con los miembros de la Legión Paraguaya, integrada por emigrados
de la oligarquía. En ese mismo año, se descubrió una conspiración en Paraguay
organizada por el embajador norteamericano Charles Washburn. Los conspiradores
le proponían a Brasil un tratado de paz favorable a los aliados. Enterado el gobierno
paraguayo mandó a instituir tres procesos judiciales que sentenció culpables a
los generales Barrios y José Bruguez, al ministro José Berges, al obispo Manuel

Fotografía de coroneles y auxiliares


brasileños.

Palacios y a familiares del presidente, se les aplicó la pena de muerte. Luego


de la toma de Asunción se inició la tercera etapa de la guerra, en la cual Solano
López desde el norte, volvió a organizar a su ejército gracias al apoyo popular
con el que cuenta. El ejército de Solano López comenzó a ser perseguido por
las fuerzas aliadas al mando del conde de D’Eu, quien en la batalla de Acosta
Ñu ordenó ensartar a bayonetazos a los niños que fueron tomados prisioneros.
En 1870, el ejército paraguayo fue finalmente atacado en Cerro Corá, la última
batalla de la guerra. Solano López fue rodeado e intimado a la rendición, a la que
se negó muriendo en combate. Antes de morir les había dirigido a sus soldados
estas palabras:

397
ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

Seremos vilipendiados, el día antes de morir, seremos vilipen-


diados por una generación surgida del desastre, que llevará la
derrota en el alma y en la sangre como un veneno, el odio del
vencedor. Pero otras generaciones, que vendrán después, nos
harán justicia, aclamando la grandeza de nuestra inmolación.
Yo seré más escarnecido que vosotros, seré puesto fuera de la
ley de Dios y de los hombres (Solano López, Cerro Corá, 1860).

Efectivamente, el gobierno surgido de la Revolución Febrerista de 1936 canceló


los decretos de 1869 y consagró a Solano López como héroe nacional, sus restos
fueron llevados de Cerro Corá a Asunción, donde fue enterrado en el Panteón de
los Héroes.

1 2

3 4

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CAPÍTULO 2 / EL DESMEMBRAMIENTO DE NUESTRA AMÉRICA

López, Cándido. 3. Soldados paraguayos prisioneros


1. Abra del otro lado del Río de Santa Lucía, en Yatay (1892).
(ca. 1875-1876). 4. Campamento (ca. 1891).
2. Asalto de la primera columna brasileña a
Curupaytí (ca. 1875-1876).

399
ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

ÁLBUM DE CABICHUÍ Y LOS GRABADOS


DE LA GUERRA

400
CAPÍTULO 2 / EL DESMEMBRAMIENTO DE NUESTRA AMÉRICA

Réplica de grabados de Cabichuí,


uno de los periódicos que lanza
Paraguay para elevar la moral
del pueblo y de los combatientes.
Presentado en la muestra
histórica-artística realizada en la
TV pública, Buenos Aires, 2012.

401
ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

LA TRISTE HERENCIA DE LA GUERRA

Esta guerra fue una de las más importantes del siglo XIX, tanto por los
recursos empleados como por el tiempo que duro. La duración de la guerra se
debió, sobre todo, al heroísmo del pueblo paraguayo que defendía su tierra, el
desarrollo industrial alcanzado y su libertad; ya que de caer prisioneros sabían
que los esperaba la degradación de la esclavitud en los campos brasileros, o la
obligación de pelear en las filas de la Triple Alianza.
Otra cuestión que marca la importancia de esta guerra, caracterizada por
Alberdi como una guerra civil, fue que la victoria de la Triple Alianza destruyó la
experiencia paraguaya basada en un desarrollo económico con igualdad social.
Diferente fue el resultado de la guerra civil norteamericana (1860-1865) en la que
se impuso victorioso el norte industrialista permitiendo un desarrollo económico
sostenido. Paraguay marcaba otro camino de desarrollo y, por eso, a los ojos del
interés británico y de las oligarquías de los países vecinos, era un mal ejemplo
para el conjunto de América del Sur.
Paraguay perdió 140 000 km. cuadrados de su territorio que fueron usurpados por
Argentina y Brasil. A su vez, sufrió un genocidio que exterminó aproximadamente
al 90 % de su población masculina.

Al respecto Sarmiento, en el diario El Nacional opinó que:

Estamos por dudar de que exista el Paraguay. Descendientes


de razas guaraníes, indios salvajes y esclavos que obran por
instinto o falta de razón. En ellos se perpetúa la barbarie pri-
mitiva y colonial… Son unos perros ignorantes… Al frenético,
idiota, bruto y feroz borracho de Solano López lo acompañan
miles de animales que obedecen y mueren de miedo. Es pro-
videncial que un tirano haya hecho morir a todo ese pueblo
guaraní. Era necesario purgar la tierra de toda esa excreción
humana, raza perdida de cuyo contagio hay que liberarse
(Sarmiento, El Nacional, 1877).

La estructura productiva que por tantos años se había caracterizado por un


desarrollo autosuficiente fue destruida como consecuencia directa de la contien-
da. También se vendió a capitales ingleses los ferrocarriles que había construido
el Paraguay. Además, se produjo una contrarreforma agraria que liquidó los lati-
fundios Estatales (Estancias de la Patria) y expropió a la familia campesina que
había recibido lotes, semillas y herramientas para su sustento. El resultado de la
contrarreforma agraria fue la reintroducción del latifundio en beneficio de terrate-
nientes ingleses, brasileños y argentinos. Por último, se estableció el librecambio.
Por su parte, Brasil y Argentina —supuestos vencedores de la contienda—
quedaron fuertemente endeudados con banqueros británicos, a través de los
empréstitos que debieron realizar para financiar la guerra.

402
CAPÍTULO 2 / EL DESMEMBRAMIENTO DE NUESTRA AMÉRICA

Raymundo Moivoisin, Esposos paraguayos, ca. 1843-1858.

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