OMAR ÁNGEL MEJÍA AMADOR
Magistrado ponente
SL4313-2021
Radicación n.° 80774
Acta 28
Bogotá, D.C., veintiocho (28) de julio de dos mil
veintiuno (2021).
Decide la Sala el recurso de casación interpuesto por
CARMEN HELENA GAITÁN CÓRDOBA, contra la sentencia
proferida por la Sala Laboral del Tribunal Superior del
Distrito Judicial de Bogotá, el 25 de octubre de 2017, en el
proceso que instauró la recurrente contra FÁBRICA DE
QUESOS ITALIANOS DEL VECCHIO S.A.
I. ANTECEDENTES
Carmen Helena Gaitán Córdoba llamó a juicio a la
Fábrica de Quesos Italianos del Vecchio S.A., con el fin de
que se declaré que entre las partes existió un contrato de
trabajo entre el 19 de junio de 2012 y el 29 de septiembre de
2014, que devengaba un salario de $12.000.000, que la
demandada pagó en vigencia del contrato de trabajo sumas
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que denominó extralegales, y que omitió el pago de las
prestaciones sociales. Además, manifestó que denunció el
«25 de septiembre de 2015» el acoso laboral de que era víctima
por parte de Carlos Santos del Vecchio y fue la demandada
quien terminó el contrato de trabajo de manera unilateral el
29 de septiembre de 2014.
Solicitó además se declare que no tiene efecto la
determinación tomada por la demandada en virtud de la
denuncia de acoso laboral.
En virtud de las anteriores declaraciones solicitó las
siguientes condenas:
El reintegro al cargo de Gerente Administrativa u otro
de iguales condiciones y, por consiguiente, el pago de
salarios, aumentos legales contractuales y convencionales
dejados de percibir desde el momento en que se produjo la
terminación ilegal e injusta del contrato. El pago de
vacaciones, prima de vacaciones, primas de servicios legales
y extralegales, auxilio de cesantía, intereses de cesantía,
aportes a la seguridad social y primas de servicios.
De manera subsidiaria solicitó el pago de reliquidación
de cesantía, intereses de cesantía, primas de servicios,
aportes a la seguridad social, indemnización por despido sin
justa causa, indemnización moratoria e indexación.
Fundamentó sus peticiones, básicamente, en que
prestó sus servicios a la entidad demandada desde el 19 de
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junio de 2012, que el cargo desempeñado fue de Gerente
Administrativo y devengó una suma básica salarial de
$4.800.000 y otra no salarial equivalente a $3.200.000. Que
la suma pagada como extralegal siempre remuneró el servicio
prestado a la demandada. El último salario devengado
ascendió a la suma de $12.000.000 dividido así, $8.400.000
y gastos de representación $3.600.000.
Señaló que el 25 de septiembre de 2014, denunció ante
el comité de acoso laboral de la empresa que era víctima de
acoso por parte de Carlos Miguel Santos del Vecchio, y el «25
de septiembre de 2015» se ordenó por parte de Carlos Miguel
Santos negociar la denuncia de acoso laboral, no obstante,
se terminó su contrato el 29 de septiembre de 2014,
mediante comunicación escrita. Advirtió que de conformidad
con el artículo 11 de la Ley 1010 de 2006. no tiene efecto la
determinación tomada por la demandada.
Al dar respuesta a la demanda, la parte accionada se
opuso a las pretensiones y, en cuanto a los hechos aceptó la
vinculación laboral y negó lo referente al pacto de
remuneración, el cual afirmó fue acordado por las partes, en
virtud de la bilateralidad de que están revestidos los
contratos laborales y si bien se pactó una suma no
constitutiva de salario esta no tenía como finalidad
remunerar un servicio personal de la trabajadora. Negó los
restantes hechos.
En su defensa propuso las excepciones de prescripción,
inexistencia de la obligación, pago, buena fe y temeridad o
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mala fe.
II. SENTENCIA DE PRIMERA INSTANCIA
El Juzgado Veinticuatro Laboral del Circuito de Bogotá,
al que correspondió el trámite de la primera instancia,
mediante fallo de 23 de enero de 2017 (fls. 107-108), decidió
«declarar que el bono extralegal o gastos de representación
cancelados a la demandante son constitutivo de salario».
Con base en lo anterior condenó a la demandada a
pagar la reliquidación de prestaciones sociales así:
La suma de $6.921.166,67 por concepto de cesantías.
La suma de $844.658,11 por concepto de intereses de
cesantías.
La suma de $6.921.166,67 por concepto de prima de
servicios.
La suma de $3.460.583,33 por concepto de vacaciones.
La suma de $6.264.000, por concepto de despido sin
justa causa.
Condenó a «cancelar ante la entidad a la cual se
encuentra afiliada la demandante, los aportes al sistema de
seguridad social en pensiones previa liquidación realizada por
dicho fondo y teniendo como IBC la suma dejada de cancelar
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por la demandada en calidad de bonos extralegales o gastos
de representación, por los extremos del 19 de junio de 2012 al
29 de septiembre de 2014».
Absolvió de las demás pretensiones incoadas en la
demanda y declaró no probada la excepción de prescripción.
III. SENTENCIA DE SEGUNDA INSTANCIA
La Sala Laboral del Tribunal Superior del Distrito
Judicial de Bogotá, mediante fallo de 25 de octubre de 2017,
al resolver el recurso de apelación interpuesto por ambas
partes, decidió revocar los ordinales 1º, 2º y 3º de la
sentencia proferida por la primera instancia.
Modificó el numeral 4º para en su lugar, precisar que el
IBC sobre el cual se deben reajustar los aportes que se
hicieron por el período del 19 de junio de 2012 al 29 de
septiembre de 2014 es por la suma de $172.000 conforme a
la liquidación que realizará el fondo de pensiones a la
demandante.
En lo que interesa al recurso extraordinario, el Tribunal
delimitó dos problemas jurídicos a resolver i) Si la
demandada incurrió en actos constitutivos de acoso laboral
y, por consiguiente, si procede el reintegro y, ii) si los bonos
extralegales pagados a la demandante constituyen salario y,
por consiguiente, hay lugar a la reliquidación de prestaciones
sociales.
Radicación n.° 80774
Determinó como fundamentos normativos de su
decisión, los siguientes: artículo 30 de la Ley 1393 de 2010,
artículo 145 del CPTSS, artículo 167 del CGP, sentencia SL
7820 de 2014, el artículo 127 y 128 del CST, C521 de 2005,
ley 1010 de 2006 y el artículo 133 del CGP.
Señaló el Tribunal que no existe discusión en la
existencia del contrato de trabajo y sus extremos -desde el
19 de junio de 2012 hasta el 29 de septiembre de 2014-,
además del cargo desempeñado por la demandante.
En relación con los actos constitutivos del acoso
laboral, precisó la segunda instancia que en este tema se
debió tramitar el procedimiento del artículo 13 de la Ley 1010
de 2006, no obstante, dicha falla se convalida en virtud de lo
dispuesto en el artículo 133 del CGP, lo cual además no se
planteó como excepción previa.
Precisó que conforme las definiciones que contempla la
ley en relación con las conductas constitutivas de acoso
laboral en su artículo 2, la Ley 1010 de 2006 no solo define
en qué consiste este sino, además, cuáles son sus
modalidades (artículo 7). Luego al revisar la situación puesta
en conocimiento por parte de la demandante advirtió que la
presente demanda se presentó en contra de la empresa, más
no de la persona quien señaló la demandante realizó las
conductas de acoso. Además, si bien la queja fue presentada,
no se demostró en el proceso la ocurrencia de los actos de
acoso, reiterando que no se vinculó a la persona natural que
los realizó.
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En relación con los bonos extralegales, el juez de
apelaciones llegó a la conclusión que estos no eran
constitutivos de salario, de conformidad con lo dispuesto en
el artículo 127 y 128 del CST. Explicó el Tribunal que un
pago en dinero o en especie que sea habitual y retribuya el
servicio será considerado salario, sin embargo, de
conformidad con lo dispuesto en el artículo 128 se previó la
posibilidad de considerar los beneficios habituales como
salarios y no produzcan los efectos del mismo por acuerdo de
las partes.
Los argumentos de la segunda instancia se apoyaron no
solo en lo dispuesto en el artículo 128 del CST, sino además
en lo establecido en la CSJ SL7820-2014, luego en estos
eventos, debe el fallador determinar si el pago tiene
naturaleza salarial, es así como debe analizar si el pago reúne
los requisitos del artículo 127 del CST, es decir, si remunera
directamente el servicio o de igual modo, se evidencia la
periodicidad y regularidad en su pago, su finalidad y el
ingreso al patrimonio del trabajador.
En el caso concreto encontró la segunda instancia que
respecto del pago recibido se logró probar la suma habitual
a título de bono extralegal, mas no se probó que dicha suma
fuera directamente contraprestación del servicio y los
testimonios recibidos en audiencia no fueron interrogados en
dicho tema y lo único que se dijo por uno de ellos,
exactamente, en la declaración del señor Linares, es que los
gerentes recibían una suma a título de gastos de
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representación. De otra parte, tampoco existe ninguna
documental que permita inferir el carácter salarial del pago,
siendo carga de la prueba de la demandante probar que
efectivamente la suma recibida era como contraprestación
del servicio.
El Tribunal además tuvo en cuenta para el estudio del
caso el pacto de desalarización, el cual se cimentó en la
posibilidad de acordar el pago de sumas extralegales. Así
mismo, no se observa que los pagos realizados a la
demandante sean una contraprestación del servicio. Señaló
además que el fundamento del a quo para determinar el
carácter salarial fue que al recibir la suma $2.580.000. y el
salario básico $6.020.000 se excedían los límites del artículo
30 de la Ley 1393 de 2010, advirtiendo la segunda instancia,
que no puede ser aplicada en el caso concreto, pues esta
norma se refiere a los aportes de salud, más no en lo referente
a lo que debe entenderse como salario. Es así como solo se
tendrá en cuenta lo relativo a las cotizaciones de la seguridad
social, las cuales se calculan sobre todo lo percibido por el
trabajador.
IV. RECURSO DE CASACIÓN
Interpuesto por la demandante, concedido por el
Tribunal y admitido por la Corte, se procede a resolver.
V. ALCANCE DE LA IMPUGNACIÓN
Pretende la recurrente que la Corte case en su
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integridad la sentencia recurrida, para que, en su lugar, en
sede de instancia, se declare que el contrato de trabajo fue
terminado unilateralmente después de haber presentado la
trabajadora una petición en que solicitó se analizarán
conductas de acoso laboral y que dicho despido carece de
todo efecto, pues constituye un acto de represalia violatorio
de las garantías señaladas en el artículo 11 de la Ley 1010
de 2006 como fue despedir a la actora dentro de los seis
meses siguientes a la presentación de una queja de acoso.
Afirmó que no procede tramitar los hechos denunciados
por la demandante bajo el procedimiento establecido para
ello en el artículo 13 de la Ley 1010 de 2006.
Aseguró que es ineficaz la decisión y, por consiguiente,
se le deben reconocer y pagar los salarios, prestaciones
sociales y aportes a la seguridad social originados en el
contrato de trabajo a partir del 26 de septiembre de 2014,
con base en la asignación mensual $12.000.000.
De manera subsidiaria solicitó se confirmen los
numerales 1º, 2º, 3º y 4º de la sentencia y se modifique el
numeral tercero para en su lugar, condenar al pago de
cesantía, intereses de cesantía, primas de servicios
vacaciones e indemnización por despido sin justa causa,
teniendo en cuenta el salario de $12.000.000.
Peticionó se revoque el numeral 5º del fallo para en su
lugar condenar por la suma de $400.000 diarios a partir del
26 de septiembre de 2014 y hasta cuando se cancele
Radicación n.° 80774
efectivamente los valores adeudados de la terminación del
contrato de trabajo.
Con tal propósito formula dos cargos, por la causal
primera de casación, los cuales fueron replicados en
oportunidad.
VI. CARGO PRIMERO
Acusa la sentencia impugnada de violar por la vía
indirecta en la modalidad de aplicación indebida los artículos
9, 10, 11, 12 y 13 de la Ley 1010 de 2006, en relación con el
literal h) del artículo 5º de la Ley 50 de 1990 y con el artículo
28 de la Ley 789 de 2002, como consecuencia de los errores
fácticos manifiestos en que incurrió el Tribunal al apreciar
equivocadamente las pruebas y al dejar de analizar otras.
Manifestó que las pruebas que fueron apreciadas de
manera equívoca lo son: el escrito de la demanda que dio
origen al proceso en cuanto a las confesionales que contiene,
la comunicación de 25 de septiembre de 2014, la carta de
terminación unilateral.
Como pruebas dejadas de apreciar señaló los
interrogatorios de parte absueltos por el representante legal
y la demandante, así como el testimonio de William Enrique
Chávez Morales y el correo electrónico que recibió suscrito
por Fernando Trejo Terreros.
Como errores de hecho relacionó:
Radicación n.° 80774
Dar por demostrado contra la evidencia que solicitó en
la demanda que dio origen al proceso la declaración de ser
constitutiva de acoso laboral las conductas denunciadas en
el comunicado de 23 de septiembre de 2014, recibida el 25
de septiembre de ese mismo año.
No dar por demostrado siendo evidente, que lo
solicitado en la demanda fue la de obtener la declaración, en
el sentido de no tener efecto la determinación tomada por la
demandada de terminar el contrato de trabajo, en razón a
que previo a ello, ella había denunciado acoso laboral por
parte de Carlos Santos del Vecchio.
No dar por demostrado contra la evidencia de la parte
actora, quien apeló la decisión absolutoria relativa a la
ineficacia del despido, sustentándola únicamente en la
circunstancia de haberse producido dentro de los seis meses
siguientes. La presentación a la denuncia de acoso sin hacer
referencia a los hechos y pretensiones de la misma.
Dar por demostrado contra la evidencia, que en la
demanda que dio origen al proceso, se solicitó la
comprobación de los hechos y pretensiones relacionados con
el acoso laboral consignado por la actora en la comunicación
recibida por la enjuiciada el 25 de septiembre de 2014.
Dar por demostrado contra la evidencia que, en la
sustentación del recurso de apelación, se solicitó al Tribunal
pronunciarse sobre hechos y pretensiones relacionadas por
acoso laboral.
Radicación n.° 80774
Dar por demostrado contra la evidencia que el problema
jurídico que debía resolverse consistía en establecer si la
demandada incurrió en actos constitutivos de acoso laboral
en contra de la demandante.
No dar por demostrado contra la evidencia, que lo
solicitado en la sustentación del recurso de apelación de la
parte actora fue la revocatoria de la absolución de la
ineficacia del despido unilateral por haber ejecutado la
sociedad enjuiciada una acción retaliatoria al desvincular a
la demandante horas después de haber presentado denuncia
por acoso laboral.
No dar por demostrado estándolo que presentó a la
sociedad una denuncia por acoso laboral, en la que solicitó
la iniciación de los procesos previstos en la Ley 1010 para
corregir y sancionar el acoso laboral de que fue víctima por
parte de Carlos Miguel Santos del Vecchio y la convocatoria
del comité asignado para este tipo de actos.
Dar por demostrado contra la evidencia que en la
denuncia de que trata el literal anterior, se presentó contra
la demandada y contra Carlos Miguel Santos del Vecchio.
No dar por demostrado estándolo que la terminación
unilateral ocurrió una vez se presentó la denuncia por acoso
y constituyó un acto de represalia originado en dicha
denuncia. Por tanto, el despido es ineficaz.
Después de transcribir la decisión del Tribunal en
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relación con las pretensiones originadas con la denuncia de
acoso laboral, la recurrente reclamó del juez de segunda
instancia la exigencia de comprobación de los actos de acoso,
situación que no prevé el artículo 11 de la Ley 1010 de 2006,
lo que además no fue solicitado en la demanda. Se exigió y
se hizo claridad en que lo pretendido es que se deje sin
efectos la determinación tomada por la demandada al
terminar el contrato de trabajo, cuando existía una denuncia
por acoso laboral.
Insistió la recurrente en que la ineficacia del despido en
nada tiene que ver con la comprobación de la conducta,
pretensión que nunca fue solicitada en la demanda.
Mientras, que la denuncia fue recibida por la demandada el
25 de septiembre de 2014 a las 11:30 am y la carta de
terminación fue entregada ese mismo día a las 5:00 pm, lo
cual trasgrede el artículo 11 de la Ley 1010 de 2006, decisión
que no solo es evidente con las documentales mencionadas,
sino con el interrogatorio de parte absuelto por el
representante legal de la demandada, en el que consta la
fecha de entrega de la carta de despido y las respuestas
evasivas en cuanto a la hora de recibido de la misma.
Precisó la censura que, con el interrogatorio de la parte
demandante, se acreditó la hora en que fue entregada la
denuncia, lo cual ocurrió a las 11:00 AM, afirmación que se
corrobora con el correo electrónico que obra a folio 18 del
expediente que no fue analizado por el Tribunal.
Estimó que así se demostró que existió un acto de
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represalia por parte del empleador hacía la demandante,
ocurrido en virtud de la denuncia de acoso laboral.
VII. RÉPLICA
La opositora advirtió en su escrito que, en relación con
el alcance de la impugnación, que no son de resorte jurídico
las peticiones sobre normas sustanciales.
Manifestó que de conformidad con lo dispuesto en la Ley
1010 de 2006 y la jurisprudencia de la CSJ rad. 47080 de 2
de agosto de 2011, debía probar la demandante la modalidad
de acoso. De otra parte, le asiste razón al Tribunal cuando
señaló que la demandante no vinculó a la persona natural de
quien se predica el acoso, pues dichas actuaciones solo
pueden predicarse de personas naturales.
VIII. CONSIDERACIONES
El Tribunal fundamentó su decisión en que no fueron
probados los actos o la modalidad de acoso laboral, de
conformidad con lo dispuesto en la Ley 1010 de 2006.
Además, hizo claridad en que la demanda se presentó
exclusivamente contra la empresa demandada sin que se
vinculara a la persona natural de quien se predica la
conducta.
La censura radica su inconformidad en que para
acceder a la estabilidad que brinda la Ley 1010 de 2006, no
se requiere de la comprobación de los actos de acoso,
Radicación n.° 80774
situación que no se prevé en el artículo 11 de la Ley 1010 de
2006, lo que, además, en este caso, no fue solicitado en la
demanda. Se señala en la censura lo pretendido es que se
deje sin efectos la determinación tomada por la demandada
de terminar el contrato de trabajo, cuando existía una
denuncia por acoso laboral.
Pues bien, al margen de los hechos debatidos, no se
discute en este asunto: i) la relación de trabajo existente
entre la demandante y la Fábrica de Quesos Italianos del
Vecchio S.A., la cual inició el 19 de junio de 2012 y finalizó
el 29 de septiembre de 2014, a través de carta de despido de
fecha 25 de septiembre el mismo año y, ii) que la demandante
ocupó el cargo de Gerente Administrativa.
En el contexto que antecede le corresponde a la Sala
dilucidar si la terminación unilateral del contrato de trabajo
constituyó una conducta retaliatoria, al presentar la
demandante la denuncia por acoso laboral y, determinar si,
en consecuencia, el despido es ineficaz. A efectos de resolver
el problema jurídico planteado la Sala estudiará la ineficacia
del despido contenido en el inciso 1) del artículo 11 de la Ley
1010 de 2006.
La ineficacia del despido contenido en el numeral 1.°
del artículo 11 de la Ley 1010 de 2006.
Prescribe el numeral 1.º de artículo 11 de la Ley 1010
de 2006:
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Artículo 11. Garantías contra actitudes retaliatorias. A fin de
evitar actos de represalia contra quienes han formulado
peticiones, quejas y denuncias de acoso laboral o sirvan de
testigos en tales procedimientos, establézcanse las siguientes
garantías:
1. La terminación unilateral del contrato de trabajo o la
destitución de la víctima del acoso laboral que haya ejercido
todos los procedimientos preventivos, correctivos y
sancionatorios consagrados en la presente Ley, carecerán de todo
efecto cuando se profieran dentro de los seis (6) meses siguientes
a la petición o queja, siempre y cuando la autoridad
administrativa, judicial o de control competente verifique la
ocurrencia de los hechos puestos en conocimiento.
En relación con la interpretación de dicha norma la
jurisprudencia de la Corte es clara sobre la procedencia de la
garantía prevista en la norma acusada, para lo cual, es
indispensable la verificación de los hechos constitutivos de
acoso laboral por parte de la autoridad administrativa,
judicial o de control competente (CSJ SL17063-2017,
reiterada en la CSJ SL058-2021).
El objeto principal de la ley de acoso laboral y los bienes
protegidos por ella, conforme a su artículo 1°, consiste en definir,
prevenir, corregir y sancionar las diversas formas de agresión,
maltrato, vejámenes, trato desconsiderado u ofensivo y en
general todo ultraje a la dignidad humana, que se ejercen sobre
quienes realizan sus actividades económicas en el contexto de
una relación laboral privada o pública.
Del mismo modo los artículos 7 y 8 de la citada ley, establecen
las conductas que constituyen acoso laboral y las que no lo son,
en donde es dable destacar que no toda exigencia, orden,
solicitud o actuación que se presente en el ámbito laboral,
configura un proceder de acoso. Del mismo modo, los artículos 9
y 10 ibídem aluden a las medidas preventivas, correctivas y
sancionatorias del acoso laboral, procedimientos que gozan de la
garantía consagrada en la norma denunciada, esto es, el numeral
1 del artículo 11 de la Ley 1010 de 2006, que como se dijo,
prohíbe dar por finalizado el vínculo laboral en un lapso de
protección de seis (6) meses siguientes a la petición o queja,
respecto de la víctima de acoso laboral que hubiere ejercido tales
procedimientos «preventivos, correctivos y sancionatorios».
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Ahora bien, al descender al asunto a juzgar y comenzando por lo
planteado en el segundo cargo, en el que se endilgó errores
jurídicos, observa la Sala, que el Tribunal al interpretar el texto
del citado numeral 1 del artículo 11 de la Ley 1010 de 2006,
coligió que «consagra una protección especial a favor de la víctima
por acoso laboral, para que en caso de que sea despedida o
destituida en represalia por las quejas o denuncias que para el
efecto presente, dicho despido se tenga por ineficaz»,
adicionalmente y de cara al condicionamiento contenido en la
parte final de dicho numeral 1, infirió que para que opere esa
protección la autoridad administrativa o judicial deben verificar
la efectiva ocurrencia de los hechos denunciados.
La censura hizo consistir el desvió interpretativo del fallador de
alzada, en que tal preceptiva no exige la calificación de acoso
laboral por parte de la autoridad competente administrativa o
judicial, para que pueda operar la protección legal allí prevista,
porque el fin de esta normativa no es otro que evitar que se tomen
represalias contra los trabajadores que interponen las quejas o
denuncias de acoso, con independencia de que la actuación
culmine con una sanción o no. Además, sostuvo que al impartirse
la aprobación a la conciliación que los implicados acuerden, el
Inspector de Trabajo debe entrar a verificar los hechos de acoso,
como en este caso aconteció.
Visto lo anterior, la razón está de parte del Tribunal y no de la
recurrente, habida cuenta que el entendimiento dado en la
segunda instancia a la disposición legal cuestionada no va en
contravía de la verdadera inteligencia de esa disposición legal, y
por el contrario, se avine a su alcance como a su genuino y cabal
sentido.
En efecto, como lo puso de presente la alzada, el numeral 1 del
artículo 11 de la Ley 1010 de 2006, regula la protección especial
de la víctima de acoso laboral, para que no pueda ser
desvinculada, ello como una garantía frente a ciertas actitudes
retaliatorias, con lo cual se busca evitar actos de represalia.
Conforme a ese mandato legal, se establece una presunción legal
a favor de la persona que haya ejercido los procedimientos
preventivos, correctivos y sancionatorios que alude dicha
normativa, en cuanto a que el despido que se lleve a cabo dentro
de los seis (6) meses siguientes a la petición o queja, debe
entenderse que tuvo lugar por motivo del acoso,
correspondiéndole al empleador demostrar que la terminación
del contrato de trabajo no fue producto de la denuncia
instaurada por el trabajador, para que no proceda su ineficacia.
Sin embargo, esas conductas objeto de la denuncia o queja
instaurada por la supuesta víctima, deben necesariamente
enmarcarse dentro de aquellas que constituyen acoso en los
términos del artículo 7 de la Ley 1010 de 2006, y además como
lo dispone la parte final del numeral 1 del artículo 11 ibídem, la
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autoridad administrativa, judicial o de control competente, ha de
verificar «la ocurrencia de los hechos puestos en conocimiento»,
requisitos indispensables para poder dar aplicación a las
prerrogativas por retaliación, entre ellas dejar sin efecto la
ruptura del nexo contractual laboral.
En lo que si le asiste razón a la censura, es que para que opere
la citada protección, no se necesita que se impongan sanciones a
los autores del acoso laboral, dado que esa garantía de
estabilidad como antes se explicó, también se le brinda a quien
ejerza los procedimientos preventivos o correctivos. Pero ello no
implica, que el Tribunal hubiera cometido un yerro jurídico, por
cuanto la decisión de no declarar la ineficacia del despido de la
demandante, obedeció más a que en el plenario no encontró
acreditadas las conductas de acoso con la debida verificación o
calificación, que es lo que a continuación se analizará en el
ataque dirigido por la vía indirecta o de los hechos. (subrayas
fuera del texto).
Conforme a lo expuesto se tiene que:
i) Existe una presunción legal a favor de
quienes hayan hecho uso de los procedimientos
contemplados en la Ley 1010 de 2006.
ii) La presunción consiste en que si ocurre un
despido dentro de los seis meses siguientes a la fecha
de la petición o la queja esta se entiende tuvo lugar con
ocasión del acoso
iii) En los eventos en que opera la presunción, es
al empleador a quien le corresponde demostrar que la
terminación del contrato de trabajo no fue producto de
la denuncia presentada por el trabajador.
iv) La conducta objeto de denuncia debe
enmarcarse dentro de las señaladas en el artículo 7 de
la Ley 1010 de 2006, lo cual exige de la autoridad
administrativa o judicial competente su verificación.
v) No es necesario la imposición de sanciones
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para gozar de dicha garantía, pues se le brinda a
quienes también hagan uso de los procedimientos
preventivos.
vi) Es imperativo que la autoridad
administrativa o judicial encuentre acreditada o
verificada la conducta de acoso.
Ahora bien, conforme lo expuesto concluye la Sala que
el Tribunal parte de lo fijado por el precedente de la
Corporación en relación con la necesidad de acreditar la
conducta de acoso, la cual debe estar enmarcada dentro de
las contempladas en el artículo 7 del Ley 1010 de 2006.
Luego en principio, no erró el Tribunal al haber considerado
que para que se configure la protección a que alude el citado
numeral 1.º del artículo 11 de la ley de acoso laboral es
necesario que la autoridad administrativa, judicial o de
control competente verifique la ocurrencia de los hechos
constitutivos de tal conducta.
En relación con las pruebas calificadas denunciadas se
cuestiona lo dicho por el representante legal de la empresa
demandada y la demandante en sus interrogatorios de parte.
En este punto debe recordarse que el interrogatorio de parte
solo es susceptible de estudio en el recurso extraordinario si
contiene confesión, esto es, una manifestación que verse
sobre hechos que produzcan consecuencias jurídicas
adversas a su deponente o que favorezcan a la parte contraria
de acuerdo con la restricción contenida en el artículo 7 de la
Ley 16 de 1969 y la descripción normativa del artículo 191
del CGP.
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Si se examina lo dicho por el representante legal de la
demandada lo único que determinó fue que se presentó una
denuncia, el mismo día en que se le notificó el despido de la
compañía, la hora en que se le entregó la carta de
terminación, la cual fue a las dos de la tarde, y que cuándo
se le entrega la carta a la demandante le pide que la deje sola
y a las cinco de la tarde, la demandante le entregó
nuevamente la carta debidamente firmada. Señaló además
que la denuncia por acoso laboral fue presentada y le fue
notificada a él, al siguiente día de la carta de despido por
parte de la recepcionista. Cree que esa carta fue entregada a
la recepcionista entre las 12 y 5pm del 25 de septiembre.
Por otro lado, del interrogatorio de la parte demandante,
solo consta, que presentó la denuncia, después de una
situación de calamidad el 25 de septiembre a las 11 am.
Posteriormente, le llegaron las citaciones para convocar el
comité, pero el contrato ya había finalizado.
En ese sentido, las respuestas al interrogatorio
propuesto tanto a la demandante como al representante legal
de la demandada solo revelan y controvierten las horas de
entrega y de recibo de la carta de despido, no obstante, nada
manifiestan en relación con las conductas desplegadas y que
nunca fueron reveladas como acoso.
Ahora bien, en relación con el correo electrónico de 25
de septiembre de 2014, que obra a folio 17 del expediente
debe recordarse que, respecto de su valor probatorio, estos,
de conformidad con lo dispuesto en el artículo 247 del CGP
Radicación n.° 80774
serán valorados como mensajes de datos los documentos que
hayan sido aportados en el mismo formato en que fueron
generados, enviados, o recibidos, o en algún otro formato que
lo reproduzca con exactitud. Y la simple impresión en papel
de un mensaje de datos será valorada de conformidad con las
reglas generales de los documentos.
No obstante, en relación con su capacidad probatoria y,
en relación con su autoría y certeza, la Sala acoge los
presupuestos exigidos en la Ley 527 de 1999, como se reitera
en reciente decisión CSJ SL728-2021, en la cual se estableció
que:
Sobre el tema de valoración de los correos electrónicos, esta Sala
en la sentencia CSJ SL, 18 ago. 2010, rad. 36672, sostuvo:
Para que los correos electrónicos puedan ser estudiados en
casación se debe tener certeza de su autoría atendiendo los
protocolos establecidos en la Ley 527 de 1999. Así lo enseñó esta
sala en la sentencia con radicado 34559 de 2009:
“Sobre estos documentos precisa la Corte, que si bien es cierto la
Ley 527 de 1999 reconoce a los mensajes de datos admisibilidad
como medio de prueba, así como fuerza demostrativa, y que la
jurisprudencia ha admitido que el documento electrónico “es
equivalente al documento escrito” –sentencia de la Sala de
Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia de 7 de febrero
de 2008, rad. N.° 2001-06915-01, también lo es que para que
pueda ser tenido como medio calificado para efectos de la
casación del trabajo, se debe tener certeza sobre su
autenticidad con el cumplimiento de los protocolos
establecidos en la misma Ley consistentes en la prueba
técnica que avale o certifique su proveniencia y permita
identificar al iniciador, o la aceptación de este sobre la
autoría del documento y su contenido como lo prevé el
artículo 7° de la Ley 527 en comento”. (Negrillas y subrayado
fuera de texto).
En este orden, debe reiterarse, que, para poder tener los correos
electrónicos como prueba hábil en casación laboral,
necesariamente se requiere determinar quién fue el iniciador del
mensaje, salvo que este haya sido aceptado por su autor, tal y
como lo prevé el artículo 7 de la L. 527/99, que dispone:
Radicación n.° 80774
Artículo 7°. Firma. Cuando cualquier norma exija la presencia de
una firma o establezca ciertas consecuencias en ausencia de
esta, en relación con un mensaje de datos, se entenderá
satisfecho dicho requerimiento si:
a) Se ha utilizado un método que permita identificar al iniciador
de un mensaje de datos y para indicar que el contenido cuenta
con su aprobación;
b) Que el método sea tanto confiable como apropiado para el
propósito por el cual el mensaje fue generado o comunicado.
Lo dispuesto en este artículo se aplicará tanto si el requisito
establecido en cualquier norma constituye una obligación, como
si las normas simplemente prevén consecuencias en el caso de
que no exista una firma.
Así las cosas, por el solo hecho de no haber sido tachado como
falso el correo electrónico, no conduce a una aceptación tácita
del mismo, y, por ende, poder inferir su autenticidad; debiendo
hacerse notar, que el documento corresponde a una fotocopia en
parte ilegible, que carece de firmas.
Conforme a lo anterior, al no estar debidamente demostrada la
autoría e iniciador del mencionado correo, por cuanto no fue
expresamente aceptada por la parte contra quien se opuso, no
puede tener valor probatorio, y mucho menos constituyen prueba
calificada en casación.
Así las cosas, en relación con el mensaje de datos que
se relaciona en el recurso, se puede concluir que no solo es
desconocido quien lo suscribe, sino que tampoco puede
determinarse quien inició el mensaje o su cargo en la
compañía y solo existe claridad respecto de su contenido, el
cual solo indica el envío del documento para la firma, relativo
a la terminación del contrato de Carmen Helena Gaitán.
Conforme a lo anterior, carece de valor probatorio el
correo electrónico señalado por la censura, y mucho menos
constituye prueba calificada en casación (CSJ SL 3326-2019,
CSJ SL464-2020, CSJ SL3591-2020).
Radicación n.° 80774
De este modo puede decirse que el juez de segunda
instancia no desatendió la existencia de ninguno de los
medios de convicción del proceso, pues expresamente indicó
que debía en estos eventos acreditarse cuál fue la conducta
de acoso desplegada por la empresa, lo que no se evidencia
de ninguna de las pruebas relacionadas por la censura
equivocadamente o no apreciadas.
La Sala se abstiene de analizar el testimonio acusado
por la censura como indebidamente valorado, pues al no
tratarse de una prueba calificada en casación y su estudio
solo resulta procedente en la medida que se logre estructurar
un error fáctico en un medio de convicción que tenga tal
connotación, lo que no tuvo lugar en el sub lite (CSJ SL2841-
2020).
De otra parte, tampoco se observa que exista una
indebida interpretación de la demanda, puesto que el
Tribunal en efecto, estudia la ineficacia de la terminación del
contrato de manera unilateral por parte de la empresa
tomando en cuenta lo dispuesto en el inciso 1 del numeral
11 de la Ley 1010 de 2006, y la interpretación que conforme
la jurisprudencia de la Corporación, exige para su aplicación
la comprobación de la conducta que constituye acoso laboral.
De otro lado el artículo 2 de la Ley 1010 de 2006 define
el acoso laboral como «toda conducta persistente y
demostrable, ejercida sobre un empleado o trabajador, por
parte de un empleador, un jefe o superior jerárquico inmediato
o mediato, un compañero de trabajo o un subalterno,
Radicación n.° 80774
encaminada a infundir miedo, intimidación, terror y angustia,
a causar perjuicio laboral, generar desmotivación en el trabajo
o inducir a la renuncia del mismo».
Mientras que los artículos 7 y 8 de la citada ley,
establecen las conductas que constituyen acoso laboral y las
que no lo son, en donde es dable destacar que no toda
exigencia, orden, solicitud o actuación que se presente en el
ámbito laboral, configura un proceder de acoso.
En este orden de ideas teniendo en cuenta la definición,
conductas y la garantía contemplada en el numeral 1.º del
artículo 11 de la Ley 1010 de 2006, si bien esta última norma
establece una presunción legal, necesariamente debe en
estos casos acreditarse la conducta realizada a efectos de dar
aplicación a las prerrogativas que se contemplan por
retaliación, entre ellas, dejar sin efecto la ruptura del nexo
contractual laboral.
Siguiendo lo expuesto, la decisión del Tribunal fue
acertada en cuanto a que en el caso sub examine no se
acreditó en el proceso la conducta constitutiva de acoso y si
bien se presentó la denuncia, de las pruebas denunciadas
por la censura no se desprende cuál o cuáles fueron las
conductas o actos desplegados por el empleador que de
conformidad con lo dispuesto en el artículo 7 de la Ley 1010
de 2006 constituyen acoso laboral. Por las anteriores razones
el cargo es impróspero.
IX. CARGO SEGUNDO
Radicación n.° 80774
Acusa la sentencia de violar por la vía indirecta por
aplicación indebida los artículos 14 y 15 de la Ley 50 de
1990, en relación con los artículos 186, 249, y 306 del CST,
artículo 17 del Decreto 2351 de 1965 y 28 y 29 de la Ley 789
de 2002, como consecuencia de los yerros fácticos
manifiestos en que incurrió el Tribunal, al apreciar
equivocadamente unas pruebas y al dejar de analizar otras.
Como pruebas equivocadamente apreciadas señaló el
contrato de trabajo y el testimonio de Freddy Hernández
Linares.
Estimó las siguientes pruebas como dejadas de
apreciar: su interrogatorio de parte y el absuelto por el
representante legal de la demandada y los testimonios de
William Enrique Chávez y Daniel Suárez
Como errores de hecho adujo:
No dar por demostrado que la suma habitual recibida
por ella como gastos de representación es una
contraprestación directa del servicio.
Dar por demostrado sin estarlo que el pacto suscrito por
las partes que incluía un beneficio extralegal denominado
“gastos de representación” por la suma de $2’580.000,
recibido habitualmente no era suficiente para determinar su
naturaleza.
Dar por demostrado contra la evidencia que el último
Radicación n.° 80774
salario devengado ascendía a la suma de $12.000.000.
No dar por demostrado que durante la ejecución del
contrato celebrado se liquidó y depósito en forma deficitaria
en el fondo de cesantía al que se encontraba afiliada la
demandante.
No dar por demostrado en consecuencia que durante la
ejecución del contrato se liquidó en forma deficitaria, las
primas de servicios, vacaciones, intereses de cesantías,
indemnización por despido sin justa causa, aportes a la
seguridad social e indemnización moratoria.
Transcritos los fundamentos del Tribunal la
demandante reclamó la no interpretación del juez de
apelaciones respecto de las respuestas evasivas del
representante legal de la demandada en el interrogatorio de
parte y que tienen que ver con las supuestas funciones
comerciales a cargo de la demandante, las cuales además
resultan contradictorias en relación con dicho tema.
Así mismo, reclamó que de la declaración de William
Chávez se tiene certeza de que la actora no desempeñaba
funciones comerciales, es así como se entiende que los gastos
de representación no estaban vinculados a la actividad
desarrollada, ni guarda relación con el ejercicio de sus
labores
X. RÉPLICA
Radicación n.° 80774
La oposición manifestó que los bonos extralegales no
son constitutivos de salarios puesto que no fueron una
contraprestación directa del servicio.
XI. CONSIDERACIONES
En relación con el carácter salarial de los bonos
extralegales pagados a la demandante el Tribunal consideró
que estos no eran constitutivos de salario, de conformidad
con lo dispuesto en el artículo 127 y 128 del CST. Explicó
que la suma pagada a título de bono extralegal, si bien era
habitual, no fue acreditado que dicha suma fuera
directamente contraprestación del servicio, siendo esta carga
de la prueba de la demandante, luego la conclusión a la que
llegó con base en uno de los testimonios es que el rubro
pagado se enmarca dentro de lo que se conoce como gastos
de representación.
La censura por su parte considera que la bonificación
que fue pagada a la demandante tiene carácter salarial pues
a su juicio, el Tribunal no tomó en cuenta las respuestas
evasivas por parte del representante legal, las cuales resultan
contradictorias y que tienen que ver con las supuestas
funciones comerciales a cargo de la demandante.
Precisó que de la declaración de William Chávez se tiene
certeza de que la Señora Gaitán Córdoba no desempeñaba
funciones comerciales, luego los gastos de representación no
estaban vinculados a la actividad desarrollada, ni guardan
relación con el ejercicio de sus labores.
Radicación n.° 80774
En el contexto que antecede le corresponde entonces a
la Sala determinar si la suma pagada por la demandada es o
no salario. Para ello desarrollará el carácter salarial de un
pago y la carga de la prueba
El carácter salarial de un pago y la carga de la prueba
Inicia la Sala por precisar que, conforme al precedente
de la Corporación, «el empleador […] tiene la carga de
demostrar que ciertos pagos regulares no tienen como
finalidad directa la de retribuir los servicios del trabajador ni
enriquecer su patrimonio, sino que tienen una destinación
diferente, como puede ser la de garantizar el cabal
cumplimiento de las labores o cubrir determinadas
contingencias (CSJ SL12220-2017, CSJ SL1437-2018, CSJ
SL5159-2018 y Sl 986-2021)».
Luego al trabajador le basta con demostrar que el pago
era realizado por su empleador de manera constante y
habitual y el empleador quien tiene la carga de la prueba de
demostrar lo contrario. Señala el precedente que:
Al trabajador le basta con demostrar que el pago era realizado
por su empleador de manera constante y habitual, y a éste, con
el fin de no quedar compelido a asumir los efectos jurídicos que
le son propios a un estipendio de esta naturaleza, deberá
demostrar que los pagos estaban dirigidos a otro propósito,
menos la retribución directa del servicio.//De ahí, que para la
Sala, el solo dicho del empleador sin prueba alguna que acredite
sus manifestaciones, carecen del mérito suficiente para descartar
la naturaleza salarial del estipendio económico entregado de
manera habitual y constante en la cuenta de ahorros del
trabajador, en igualdad de condiciones al pago efectuado del
salario básico (CSJ SL986-2021)
Radicación n.° 80774
Es así como si el demandante acredita que el pago era
habitual, periódico y permanente, al empleador le
corresponde demostrar que su finalidad era contribuir en la
prestación eficiente del servicio, más no su remuneración, y
no dar por descontado y en forma automática que dicho pago
no es constitutivo de salario (CSJ SL986-2021).
Ahora bien, en relación con el carácter remuneratorio
de un pago se ha dicho por parte del precedente que este no
emana directamente de la ley, sino que en cada caso deben
analizarse los elementos fácticos en aras de establecer cómo
se consagró y si con él se retribuyen o no directamente, los
servicios prestados (CSJ SL1993-2019).
Es así como no resulta suficiente que la denominación
de un rubro coincida con aquellos que consagra
taxativamente el artículo 128 del Código Sustantivo de
Trabajo, no es factor salarial, puesto que si cumple las
condiciones previstas en la ley, aun cuando exista
estipulación en contrario, pues se impone la realidad sobre
las formalidades, a más de que tal y como lo aduce la
recurrente la naturaleza salarial proviene de lo dispuesto en
el artículo 127 ibídem y no es dable su desconocimiento por
lo previsto en la primera preceptiva enunciada. (Al respecto
pueden consultarse CSJ SL1220-2017, CSJ SL1993-2019).
En esa línea de pensamiento, debe verificarse si
conforme a la realidad probatoria el pago cuestionado en
efecto, remunera el servicio prestado. En el caso concreto se
Radicación n.° 80774
cuestiona por parte de la recurrente lo señalado en el
contrato de trabajo y lo manifestado por las partes en los
interrogatorios de parte.
De las pruebas calificadas se extrae que: analizado el
contrato de trabajo que obra a folio 8 del expediente en este
se consigna que se pactó como salario mensual la suma de
$4.800.000 más un bono fijo extralegal no prestacional de
$3.200.000. Dicho contrato fue modificado y se pactó en la
cláusula segunda que la suma que constituye salario sería
de $6.020.000, y se pactó un beneficio extralegal de
$2.850.000, no constitutivo de salario.
En relación con los interrogatorios de parte se precisa
que ninguno de estos brinda certeza respecto de las
funciones desempeñadas por la actora o el carácter salarial
o no salarial del pago pactado, de tal manera que para la Sala
no existe duda de que fue pactado un bono fijo de carácter
extralegal, el cual era habitual y constante.
Siendo así las cosas la demandante probó la suma
habitual que de manera fija recibía, a título de bono
extralegal, y, por el contrario, no fue desvirtuado que dicha
suma fuera directamente contraprestación del servicio, carga
de la prueba que le correspondía a la parte demandada, o
según el caso, probar que dicha suma correspondía a gastos
de representación.
De este modo se considera que no le asiste razón al
Tribunal al tener como pago no salarial los bonos pactados
Radicación n.° 80774
en el contrato de trabajo, puesto que en estos eventos es al
empleador a quien le corresponde probar que dicho pago no
remunera o retribuye de manera directa los servicios del
trabajador.
El Tribunal en este caso realizó el análisis probatorio
tomando en cuenta que debía desvirtuarse el carácter
salarial de los denominados gastos de representación que se
observa de conformidad con el contrato de trabajo no fueron
pactados.
Luego es al trabajador a quien le basta con demostrar
que el pago era realizado por su empleador de manera
constante y habitual tal y como se desprende del contrato de
trabajo.
En síntesis, al tratarse de pagos habituales y
constantes, en principio, estos se consideran retributivos del
servicio, trasladándose la carga de la prueba al demandado
(CSJ SL986-2021), quien para evitar las consecuencias
prestacionales, debe demostrar que su fin era otro, y en este
asunto, no existe prueba alguna que demuestre el argumento
de la demandada relacionado con que dichos pagos eran en
efecto, bonos extralegales o gastos de representación, pues
como ya quedó dicho, ni siquiera lo mencionado en el
interrogatorio de parte acredita sobre la específica finalidad
de los pagos consignados.
Así las cosas, se equivocó el juez de segunda instancia
al señalar que la carga de la prueba respecto del carácter
Radicación n.° 80774
salarial del pago le correspondía a la demandante, cuando
esta probó en el proceso el carácter fijo y habitual del pago
extralegal pactado en el contrato de trabajo. En
consecuencia, el cargo es fundado, lo que implica casar
parcialmente la sentencia de segunda instancia, en cuanto
negó el carácter salarial de los pagos hechos a la trabajadora.
Sin costas en el recurso extraordinario.
XII. SENTENCIA DE INSTANCIA
El Juzgado Veinticuatro Laboral del Circuito de Bogotá,
al que correspondió el trámite de la primera instancia,
mediante fallo de 23 de enero de 2017 (fls. 107-108), decidió
declarar que el bono extralegal o gastos de representación
cancelado a la demandante es constitutivo de salario, por
consiguiente, ordenó a la Fábrica de Quesos Italianos del
Vecchio S.A.S., pagar la reliquidación de prestaciones
sociales así:
La suma de $6.921.166,67 por concepto de cesantías
La suma de $844.658,11 por concepto de intereses de cesantías
La suma de $6.921.166,67 por concepto de prima de servicios.
La suma de $3.460.583,33 por concepto de vacaciones
La suma de $6.264.000, por concepto de despido sin justa causa.
Condenó además al pago de los aportes al sistema de
seguridad social en pensiones previa liquidación realizada
por dicho fondo y teniendo como IBC la suma dejada de
cancelar por la demandada en calidad de bonos extralegales
o gastos de representación, por los extremos del 19 de junio
de 2012 al 29 de septiembre de 2014.
Radicación n.° 80774
Absolvió de las demás pretensiones incoadas en la
demanda y declaró no probada la excepción de prescripción.
El recurso de apelación de la parte demandante se
circunscribe a obtener la reliquidación de las prestaciones
sociales, por cuanto considera que las condenas por
concepto de cesantía, intereses de cesantía, primas de
servicios e indemnización por despido sin justa causa son
superiores y, la apelación de la demandada se concreta al
carácter salarial que tuvo en cuenta el juez de primera
instancia y que dio lugar al pago de las condenas.
En relación con el carácter salarial del pago del bono
extralegal pagado por la demandada de manera habitual y
fija, se discute en el proceso que el pago obedece a gastos de
representación, por tanto, no tiene carácter salarial. Sobre
este punto se considera que son suficientes los argumentos
expuestos al momento de resolver el segundo cargo de la
demanda de casación y en el cual la Sala concluyó que los
pagos recibidos por la demandante con carácter no salarial
tenían como finalidad remunerar el servicio prestado por la
actora a la demandada y, en consecuencia, su carácter es
salarial, para no revocar la sentencia apelada en ese aspecto.
No obstante, la Sala considera que no sobra realizar las
presente consideraciones, en relación con el carácter salarial
de los gastos de representación, pues la jurisprudencia de la
Corporación ha señalado que:
Radicación n.° 80774
Resulta necesario determinar que la finalidad del pago no es para
beneficio del trabajador o enriquecer su patrimonio, sino con la
finalidad de desempeñar sus funciones, luego corresponde en
estos eventos probar que la suma recibida tiene una destinación
específica, como es la representación ante clientes, la
persecución de beneficios comerciales empresariales, o de
imagen del empleador, hacia el futuro, sin que ello implique el
enriquecimiento del patrimonio del trabajador, pues este no
puede disponer de ellos, pues debe utilizarlos exclusivamente en
labores relacionadas con el protocolo comercial o en actividades
relacionadas con promociones u operaciones de venta, cuáles
serían, por ejemplo, las invitaciones que haga a un posible cliente
a una cena, y con ello afianzar un negocio, cerrar una venta o
concertar un servicio.
Y es que los gastos de representación se entregan a trabajadores
que actúan en nombre del empleador ante sus clientes o usuarios
y, en general, ante las personas e instituciones de toda índole que
tienen vínculos con aquél, trabajadores que, en consecuencia,
son su imagen ante el público, por lo que resulta obvio que
requieren de cierta disponibilidad económica que les permita
sufragar algunos gastos que se generan con ocasión de las tareas
laborales que ejecutan, y que, en apariencia y sólo en apariencia,
tienen tinte personal (Rad. 35771 de 1º de febrero de 2011).
Señala expresamente el precedente de la Sala de
Casación Laboral que los gastos de representación no se
entregan al trabajador como retribución por su trabajo, sino
para que los utilice, «con un criterio de buena fe, en expensas
propias del objeto de la empresa o entidad», conforme lo
advirtió la Corte Constitucional en sentencia C-250 de 2003.
Dicha representación además no es precisamente jurídica y
difiere de la laboral de que trata el artículo 32 del Código
Sustantivo del Trabajo, en cuanto no se ejerce respecto de
trabajadores sino de clientes o del público en general y en la
medida en que el trabajador, por razón de sus especiales
funciones, encarna o simboliza al empleador o a la empresa
En ese sentido, un trabajador cuyas labores son
netamente operativas o administrativas en el interior de la
Radicación n.° 80774
empresa no puede ser considerado como que actúa a nombre
de ella en su representación ante terceros, y, en
consecuencia, no es dable asignarle una remuneración bajo
el concepto de gastos de representación. Hacerlo,
indudablemente, supone la intención del empleador de
evitarse ciertas cargas laborales, de forma fraudulenta o
torticera (Rad. 35771 de 1º de febrero de 2011).
En el caso concreto no se discute que la demandante
recibía una bonificación extralegal habitual y fija, pactada en
el contrato de trabajo y que conforme a sus términos no tenía
carácter salarial. Aparece además relacionada dicho pago
como gastos de representación en los certificados de nómina
que obran a folio 20 a 33 del expediente.
De otra parte, en el interrogatorio de parte de la
demandada se afirma que la demandante lideraba procesos
comerciales y representaba a la empresa ante clientes y
proveedores. Así mismo, se precisó que los gastos de
representación fueron pactados desde el primer día y,
cuando se le pregunta al representante legal que en los
comprobantes de pago se relaciona el pago como gastos de
representación manifiesta que es una denominación de la
dependencia que maneja la nómina.
Adicionalmente, de las declaraciones que obran en el
expediente de los señores Fredy Edgar Fernández Linares y
Jorge Enrique Chávez, quienes fueron compañeros de la
demandante se desprende que a ninguno les consta que
haya firmado contratos o represente clientes, que si bien
Radicación n.° 80774
tenía reuniones en el departamento comercial, no les consta
que realizara reuniones con proveedores y que la veían
reunida con el Director Comercial, además que existían
directores de venta, quienes realizaban todo el proceso de
comercialización.
Pues bien, teniendo claro que los gastos de
representación han de estar necesariamente vinculados a la
actividad laboral que desarrolla el trabajador, en el caso
objeto de estudio no se acreditan las funciones de
representación empresarial o comercial de la demandante, ni
que los pagos tuvieran como finalidad el ejercicio de su
actividad laboral. Es así como no se evidencia ningún
elemento de juicio que permita establecer que el pago
extralegal tenga como finalidad representar ante terceros,
como tampoco se controvierte que dichos pagos no hubieran
sido para su beneficio, razón por la cual le asiste razón al
juez de primera instancia en reliquidar las prestaciones
sociales, pues dicha bonificación tiene carácter salarial.
Ahora bien, como quiera que el recurso de apelación de
la parte demandante cuestiona la liquidación de las
prestaciones sociales procede la Sala a su revisión, tomando
en cuenta el salario para el año 2012 que ascendió a
$8.400.000, mas $3.600.000 por concepto de gastos de
representación (folio 38) y para el año 2014 la suma de
$8.400.000 más $3.600.000, por concepto de gastos de
representación (folio 39) es así como las diferencias
liquidadas por esta Corporación resultan diferentes a los
obtenidos por el juez de primera instancia, motivo por el cual
Radicación n.° 80774
se modificaran las condenas así:
• Por concepto de cesantía $6.788.888
• Por concepto de intereses de cesantía $814.658,11
• Por concepto de vacaciones $3.394.444
• Por concepto de prima de servicios $6.788.888
• Por concepto de indemnización por despido sin justa
causa la suma $6.499.200
No se pronunciará la Sala respecto de la indemnización
moratoria por cuanto no fue objeto de apelación.
Se confirmará en todo lo demás.
Las costas en segunda instancia corren a cargo de la
demandada.
XIII. DECISIÓN
En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia,
Sala de Casación Laboral, administrando justicia en nombre
de la República y por autoridad de la ley CASA
PARCIALMENTE la sentencia dictada por la Sala Laboral del
Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá, el
veinticinco (25) de octubre de dos mil diecisiete (2017),
dentro del proceso ordinario laboral seguido por CARMEN
HELENA GAITÁN CÓRDOBA contra FÁBRICA DE QUESOS
ITALIANOS DEL VECCHIO S.A.S.
En sede de instancia, se DISPONE:
Radicación n.° 80774
PRIMERO: MODIFICAR el numerales tercero de la
sentencia emitida 23 de enero de 2017 por el Juzgado
Veinticuatro Laboral del Circuito de Bogotá y, en su lugar, se
condena FÁBRICA DE QUESOS DEL VECCHIO a pagar a la
demandante los siguientes conceptos:
• Por concepto de cesantía $6.788.888
• Por concepto de intereses de cesantía $814.658,11
• Por concepto de vacaciones $3.394.444
• Por concepto de prima de servicios $6.788.888
• Por concepto de indemnización por despido sin justa
causa la suma $6.499.200.
SEGUNDO. Se confirma en lo restante.
TERCERO. Costas como se indicó en la parte motiva.
Notifíquese, publíquese, cúmplase y devuélvase el
expediente al tribunal de origen.
Presidente de la Sala
Radicación n.° 80774
Radicación n.° 80774
ACLARO VOTO
ACLARACIÓN DE VOTO
OMAR ÁNGEL MEJÍA AMADOR
Magistrado ponente
Radicación n.° 80774
CARMEN HELENA GAITÁN CÓRDOBA contra
FÁBRICA DE QUESOS ITALIANOS DEL VECCHIO SA
Con el acostumbrado respeto por las decisiones de la
Sala, manifiesto que, aunque comparto la adoptada en el
proceso de la referencia, al casar la sentencia emitida el 25
de octubre de 2017 por la Sala Laboral del Tribunal Superior
del Distrito Judicial de Bogotá, resulta necesario aclarar
respecto al valor de los correos electrónicos, que acorde con lo
dispuesto en el art. 247 del CGP, la simple impresión en papel
de un mensaje de datos, en este caso, los correos electrónicos,
debe ser valorada conforme a las reglas generales de los
documentos, sin que resultara necesario en este asunto, según
lo previsto en la norma en cita, acudir a lo dispuesto en la Ley
527 de 1999, para establecer su capacidad probatoria como
mensaje de datos, puesto que por la forma en la que fueron
allegados al expediente, se itera, debían valorarse conforme a
SCLAJPT-02 V.00
Radicación n.° 80774
lo dispuesto en el CGP, y de manera general, para los
documentos.
En los anteriores términos dejo consignada mi
aclaración de voto.
Fecha ut supra
Magistrado
SCLAJPT-02 V.00
2
ACLARACIÓN DE VOTO
Demandante: Carmen Helena Gaitán Córdoba
Demandado: Fábrica de Quesos Italianos Del Vecchio S.A.
Radicación: 80774
Magistrado Ponente: Omar Ángel Mejía Amador
Con el acostumbrado respeto a mis compañeros de Sala, tal
como lo expresé en la sesión en la que se debatió el asunto, me
permito aclarar mi voto en este caso en los siguientes términos:
Si bien comparto la decisión que aquí se adoptó, discrepo de
la consideración de la mayoría en el sentido que para tener certeza
sobre la autenticidad de los correos electrónicos y atribuirles valor
probatorio y asimismo, tenerlos como prueba calificada en
casación, se deba cumplir con los protocolos consistentes en
prueba técnica que avale o certifique su proveniencia y permita
identificar al iniciador, o la aceptación de estos respecto de su
autoría, en los términos del artículo 7.º de la Ley 527 de 1999.
Lo anterior porque en mi criterio, a los correos electrónicos
se les debe asignar plena validez y eficacia probatoria si de su
contenido se deriva de manera diáfana quien es el iniciador o
remitente de modo que permita tener certeza de quien o quienes
fueron sus autores y constatar así su autenticidad.
Ello es así, toda vez que de conformidad con el artículo 247
del Código General del Proceso, aplicable a las controversias
laborales y de la seguridad social en virtud de la integración
Radicación n.° 80774
normativa prevista en el artículo 145 del Estatuto adjetivo en
estas materias, los mensajes de datos que comprende los correos
electrónicos, son valorados como documentos cuando se aporten
en el mismo formato en que fueron generados, enviados o
recibidos o en algún otro formato que los reproduzca con
exactitud. Asimismo la disposición prevé que «La simple impresión
en papel de un mensaje de datos será valorada de conformidad
con las reglas generales de los documentos».
En la misma dirección, el artículo 244 del Código General
del Proceso señala que «Los documentos en forma de mensaje de
datos se presumen auténticos». Por tanto, en principio, si del texto
se infiere con claridad quien es el remitente o iniciador del
mensaje y hay certeza al respecto, no se exige para efectos de la
autenticidad que se cumplan los protocolos del artículo 7.º de la
Ley 527 de 1999.
Dejo así planteada mi aclaración de voto.
Fecha ut supra.
Magistrado