100% encontró este documento útil (1 voto)
188 vistas24 páginas

Musicoterapia en trastornos alimentarios

Este estudio explora el uso de la musicoterapia para ayudar a pacientes con trastornos alimentarios a mejorar la gestión emocional y avanzar en su tratamiento. Se realizaron sesiones semanales de musicoterapia durante 3 meses con un grupo de mujeres en recuperación, lo que resultó en progresos en la expresión emocional y efectos positivos en las comidas y el estado general. La pertenencia al grupo creó nuevos vínculos y aumentó la confianza, lo que podría ayudar a las pacientes a superar su enfermed

Cargado por

Monica Mun
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
100% encontró este documento útil (1 voto)
188 vistas24 páginas

Musicoterapia en trastornos alimentarios

Este estudio explora el uso de la musicoterapia para ayudar a pacientes con trastornos alimentarios a mejorar la gestión emocional y avanzar en su tratamiento. Se realizaron sesiones semanales de musicoterapia durante 3 meses con un grupo de mujeres en recuperación, lo que resultó en progresos en la expresión emocional y efectos positivos en las comidas y el estado general. La pertenencia al grupo creó nuevos vínculos y aumentó la confianza, lo que podría ayudar a las pacientes a superar su enfermed

Cargado por

Monica Mun
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Arias y Lorenzo De la belleza como liberación: un estudio de musicoterapia en pacientes con trastornos alimentarios

De la belleza como combate a la belleza como


liberación: un estudio de musicoterapia en
pacientes con trastornos alimentarios
Marta Arias Gómez
martariasg@[Link]
Alicia Lorenzo
alicialorenzo@[Link]

Resumen
Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) son un grupo de afecciones que producen una
distorsión en la imagen corporal y establecen una relación patológica con la ingesta de comida.
La dificultad en el reconocimiento, expresión y aceptación de emociones; y otros rasgos como
la baja autoestima y la ansiedad, son variables de riesgo para padecer estos trastornos. Tomando
como principio la relación que existe entre la música y la emoción, este estudio muestra en qué
medida la música facilita la gestión emocional en pacientes con TCA y favorece por tanto un
avance en su [Link] realizaron durante 3 meses sesiones semanales de musicoterapia
con un grupo de mujeres en proceso de recuperación de algún tipo de trastorno alimentario.
Hubo progresos en la expresión a nivel musical y verbal, y efectos positivos a corto y medio
plazo a la hora de realizar las comidas y en el estado general. La pertenencia al grupo creó
nuevos lazos entre ellas, generó nuevas ilusiones y aumentó la confianza en sus [Link]
constancia en esta terapia, potenciando sus recursos y fortalezas, con seguridad ayudaría a las
chicas a superar la enfermedad y a conseguir mayor autonomía a largo plazo.
Palabras clave: anorexia, bulimia, musicoterapia, alexitimia, canto.

From beauty as a fight to beauty as a liberation: a study of music therapy in


patients with eating disorders
Abstract
Eating disorders (ED) are a group of conditions that produce a distortion in body image
and establish a pathological relationship with food. The difficulty in the recognition,
expression and acceptance of emotions; and other traits such as low self-esteem and
anxiety are risk variables for developing these disorders.
Basing on the relationship between music and emotion, this study shows how music
facilitates emotional management in patients with ED and then favors an advance in its
treatment.
A weekly music therapy session during three months was held with a group of women
recovering from different types of eating disorders. There were progress in musical and
verbal expression, improvements in feeding routines and positive effects in general
state. Being a member of the group created new bonds between them and generated
hopes while increasing confidence in their abilities.
The consistency in this therapy, promoting their resources and strengths, would surely
help the women overcome the disease and gain a greater autonomy in the long run.
Key words: anorexy, bulimia, music therapy, Alexithymia, singing

[Link] ISSN 2530-8149



Arias y Lorenzo De la belleza como liberación: un estudio de musicoterapia en pacientes con trastornos alimentarios

Introducción
Los trastornos de la conducta alimentaria son un conjunto de afecciones de base
psicológica, que pueden llegar a acarrear graves problemas físicos y sociales. Se
relacionan con conductas obsesivo-compulsivas respecto a la ingesta de alimentos o a la
restricción de los mismos, como respuesta a situaciones de ansiedad generadas de
forma externa o causadas por una imagen distorsionada sobre su propio peso y aspecto
físico.

Los trastornos de la conducta alimentaria son diversos, si bien los más


representativos y los que obtienen las cifras más altas son la anorexia y la bulimia.

La bulimia es un síndrome caracterizado por episodios de ingesta excesiva de


alimentos y por una preocupación exagerada por el control del peso corporal, lo que
lleva al enfermo a adoptar medidas extremas para mitigar el aumento de peso producido
por la ingesta de comida. Su gravedad se basa en la frecuencia de comportamientos
compensatorios inapropiados, siendo categorizada la bulimia como leve entre 1-3
comportamientos compensatorios por semana y llegando a extremo en los casos que
superen los 14 episodios semanales (Baile y González, 2014).

La anorexia es un trastorno caracterizado por la presencia de una pérdida


deliberada de peso, inducida o mantenida por el mismo enfermo, debido a una
distorsión de la imagen corporal. Esta pérdida significativa de peso está generada de
forma principal por la limitación de la ingesta, y sustentada en ocasiones por vómitos
autoinducidos, purgas, ejercicio excesivo u otras conductas compensatorias.

Estas dos afecciones, que conductual y físicamente se manifiestan de forma


diferente, tienen en su base psicológica varios aspectos en común, que son los factores
en los que se va a tratar de incidir por medio de la musicoterapia.

• Rasgos de personalidad obsesivo-compulsiva: El trastorno obsesivo-compulsivo


se caracteriza por perfeccionismo, deseo intenso de llevar el control, rigidez,
pensamiento mágico y dicotómico. Esta alta necesidad de control puede tener
compensaciones externas llamadas compulsiones, cuya intención es regular
externamente el nivel de ansiedad que algunos de estos pensamientos generan en
la persona (Pascual, Etxebarria, Cruz y Echeburua, 2011).

128
Arias y Lorenzo De la belleza como liberación: un estudio de musicoterapia en pacientes con trastornos alimentarios

• Ansiedad: es uno de los factores de riesgo y rasgo estable en las personas que
pueden tener, tienen o han tenido TCA. El pensamiento sobre su imagen
corporal o cualquier otro elemento externo o interno que genere ansiedad puede
desencadenar las compulsiones: atracones, purgas, ejercicio físico
descontrolado…

• Alexitimia: es un problema común en muchos pacientes con TCA: la dificultad


de identificar y poner nombre a sus emociones revierte en la dificultad de
controlarlas (Bruch, 1973). Su incapacidad para reconocer y expresar lo que
están sintiendo hace en muchos casos que confundan sentimientos negativos no
reconocidos o no aceptados con dolencias físicas, náuseas y ansiedad, con lo
cual se desencadenaría nuevamente la conducta compensatoria. Además de la
alexitimia, existe una actitud negativa hacia la expresión emocional y percepción
negativa de las emociones (Pascual et al. 2011): se viene estudiando como un
factor de riesgo estable en el desarrollo de los TCA, siendo su máxima
manifestación la falta de expresión emocional. Las emociones se sienten como
algo negativo y peligroso, que puede escaparse a nuestro control; la manera de
manejarlo es la no aceptación de las emociones y la represión. Aunque están
reconocidos los beneficios de compartir socialmente las emociones, y los
individuos con altos niveles de alexitimia también reconocen sus beneficios a
nivel social e interpersonal, creen poco en los beneficios intrapersonales de
compartir sus emociones, y creen que reporta mayores beneficios no hacerlo.
(Martínez, Blanco, Páez y Costa, 2013).

• Baja autoestima: es un problema de base, caldo de cultivo para que se genere


este tipo de trastornos. Una baja concepción de uno mismo, sumada a una
importante autoexigencia y un ambiente dañino son determinantes para la
manifestación de un TCA. Recientes estudios constatan también la influencia de
su aspecto físico en el estado de ánimo (Pascual et al. 2011). Los pacientes con
TCA presentan una gran vulnerabilidad emocional respecto a su apariencia física
y los comentarios que puedan recibir sobre ella.

• Conductas evitativas y pocas habilidades sociales: muchos de estas personas


sufren ansiedad social y aislamiento. Debido a su obsesión, dejan de frecuentar
ambientes o personas en los que pudiesen sentirse incómodas o acorraladas. En

129
Arias y Lorenzo De la belleza como liberación: un estudio de musicoterapia en pacientes con trastornos alimentarios

la bulimia además, son conscientes de que sus atracones son reprochables, la


culpa las menoscaba y su autoconcepto se desmorona, por lo que además sienten
vergüenza de exponerse ante los demás. Visten con ropa ancha, evitan comer en
público, pueden ser hipersensibles a críticas y huyen de personas que puedan
hablarles sobre su aspecto físico, buscan tener localizado un baño disponible
para el caso de tener que realizar una purga. Esta búsqueda de un ambiente
favorable para llevar a cabo sus conductas compensatorias supone un detrimento
en su actividad laboral, lúdica y social, desatendiendo en muchos casos
ocupaciones sanas que las ayudarían a mantenerse distraídas de sus obsesiones,
lo que facilita la generación de un círculo vicioso.

• Falta de asertividad: por una necesidad máxima de aprobación externa. Los


pacientes con TCA tienen rasgos de sumisión, sentimiento de inutilidad y de
indefensión. Una forma de conducta no-asertiva es la agresión u hostilidad, que
puede ser dirigida a uno mismo, en forma de culpa o autocrítica. Las personas
con TCA presentan dificultades mayores a mostrar su desacuerdo y sus
sentimientos negativos, y para la autoexpresión social (Behar, Manzo y
Casanova, 2005).

• Deterioro en la toma de decisiones: la corteza prefrontal controla la capacidad de


demorar una gratificación inmediata con vistas a lograr una gratificación mayor
a largo plazo (Miller, Freedman y Wallis, 2002). En los trastornos alimentarios
se ve alterada la función ejecutiva por el mal funcionamiento de la corteza
prefrontal (Salvador, Mestas, Gordillo, Arana, Meilán, Pérez et al., 2010).

¿Cómo puede la musicoterapia ayudar a la recuperación en los trastornos de la conducta


alimentaria?
Las musicoterapia provee al paciente de un ambiente y medios para relacionarse
consigo mismo y con los demás. En las sesiones se desarrolla un lenguaje simbólico que
puede servir de ayuda para llegar a conocer los propios impulsos y sentimientos, e
integrarlos de forma intuitiva en su personalidad, dando paso así a un posible cambio
terapéutico.
En relación al tratamiento de los trastornos alimentarios por medio de la
musicoterapia, Bauer (2010) describe las principales ideas del concepto Bernese sobre
las necesidades básicas humanas que determinan el comportamiento. Estos son:

130
Arias y Lorenzo De la belleza como liberación: un estudio de musicoterapia en pacientes con trastornos alimentarios

• La necesidad de apego
• La necesidad de control y orientación
• La necesidad de incrementar la autoestima
• La necesidad de aumentar el placer y huir de lo desagradable
Según Grawe y Grawe Gerber (1999), la mayoría de los pacientes con TCA tienen
problemas en al menos dos o tres de estos puntos. Sufren baja autoestima, falta de
control y orientación, no buscan el placer y satisfacen su necesidad de apego de un
modo inadecuado. El grado de satisfacción de estas necesidades básicas depende de dos
factores: de sus recursos potenciales, y del modo en que el ambiente reacciona a sus
necesidades. La no-satisfacción de estas necesidades genera conductas compensatorias,
es por ello que el trabajo del terapeuta debe encaminarse a reactivar sus recursos,
facilitando la creación de un ambiente que dé respuesta a lo que el paciente necesita
desarrollar.
Para el cambio de comportamiento, existen tres procesos en los que la música
puede influir (Sears, 1968), (García, 1989):
• Experiencia en la estructura (la propia música): la música permite una conducta
adecuada a la capacidad, se orienta por lo afectivo y de acuerdo a los sentidos.
Facilita la actuación en búsqueda del placer y la no-evitación. La motivación por
la experiencia es algo intrínseco a la música y facilita el resto de elementos.
• Experiencia en la auto-organización (la actitud personal en la misma): el
individuo toma conciencia de sus potencialidades en la música y encuentra en
ellas recursos para su propia vida, que pueden revertir en una canalización de la
ansiedad, mayor expresión, asertividad y autoestima. En relación al sentimiento
de indefensión, Pavlakou (2009) afirma que “si mediante la música desarrollan
una sensación de competencia, pueden ver los acontecimientos de su vida como
algo que está en sus manos, y tomar un papel activo en su recuperación”.
• Experiencia en la relación con los demás (la actitud hacia los demás en ella):
facilita experiencias de formar parte de un grupo, invita a regular los propios
intereses y a ser flexible, aporta recursos para la vida social.
Estas pacientes pasan muchas horas al día pensando en la comida, en el peso, en su
problema, en sus conflictos. Ofrecer una actividad en la que durante un par de horas
pueda existir una atención focalizada en una única tarea como es formar parte de la

131
Arias y Lorenzo De la belleza como liberación: un estudio de musicoterapia en pacientes con trastornos alimentarios

música, ayuda a cortar el ciclo de pensamiento obsesivo llegando a permitir a las chicas
fluir libremente en la actividad, con el consiguiente descenso de la ansiedad.
Pavlakou (2009) también señala que un punto muy positivo de la musicoterapia
en los trastornos alimentarios, es que hace posible la expresión sin verbalizar. Esto es
útil en dos aspectos: facilita el trabajo a aquellas que encuentran el trabajo verbal
intimidatorio, y obliga ponerse en marcha a aquellas con perfil anoréxico que suelen
encontrarse cómodas teorizando y hablando para no llegar a tocar sus sentimientos, y les
cuesta llevar sus ideas y reflexiones a la práctica.
En líneas generales, y para el estudio de este caso concreto, podemos decir que
el enfoque que se va a buscar con la musicoterapia es el de desechar la idea de “la
belleza como combate” (anti-grasa, anti-arrugas, anti-edad), tan impuesta en el mundo
femenino occidental (Malpica, 2013), hacia la “belleza como liberación”, donde puedan
encontrarse consigo mismas y con sus emociones en una ambiente que las sostenga de
forma positiva.

Metodología
En el caso de este estudio que nos ocupa, hay que tener en cuenta la forma en
que este centro trabaja. Por las características de su enfermedad y con vistas a una buena
recuperación, en la institución existen pautas y protocolos con los que no se puede
negociar. Las chicas internas en USTA tienen en general un régimen estricto de horarios
y actividades, pautas terapéuticas individuales y gran control del ambiente para prevenir
cualquier conducta nociva. Se trata, por tanto, de un ambiente relativamente rígido. Para
ofrecer un oasis, la institución es favorable a que la musicoterapia se plantee como un
espacio de libertad en que las chicas puedan interactuar con sus compañeras en un
ambiente distinto, moverse (pues algunos de esos regímenes es el de reposo absoluto),
expresar y no sentirse juzgadas por sus actos durante las dos horas que dura la sesión.
Se utilizó la metodología vivencial de las terapias artísticas (Malpica, 2013): en
un primer momento crear y experimentar (hemisferio derecho); y en segundo lugar,
mediante la reflexión, verbalizar y llevar lo vivido al plano cognitivo (hemisferio
izquierdo).
El planteamiento general de las sesiones fue el siguiente:
• Acogida verbal, se les daba el test de ansiedad para que lo rellenasen en el
estado en que venían.

132
Arias y Lorenzo De la belleza como liberación: un estudio de musicoterapia en pacientes con trastornos alimentarios

• Ejercicios de calentamiento y respiración


• Actividad de canto grupal
• Actividad dirigida (con componente de improvisación)
• Actividad de canto grupal para despedirse
• Rellenar de nuevo el test de ansiedad, y se les da el cuestionario para que
reflexionen durante la semana.
Dentro de esta estructura, se prestaba de forma transversal especial interés a la
improvisación, la espontaneidad, la interactuación y espacios para compartir con las
compañeras; y la utilización de instrumentos, percusión corporal y movimiento.

Hipótesis

La hipótesis de la que parte este estudio es que la musicoterapia de grupo puede


ser efectiva en el tratamiento de las características psicológicas que son base para el
desarrollo de estas enfermedades, y con ello, dar herramientas y potenciar los recursos
personales para una mejoría más rápida y superación del trastorno.

Objetivos

Objetivos generales (a largo plazo)

-Mejorar la autoestima.

-Conseguir una buena autorregulación emocional en sintonía con el ambiente y ellas


mismas.

-Evitar el aislamiento y fomentar comportamiento social.

-Integrar una nueva concepción de la imagen y posibilidades del propio cuerpo.

Objetivos específicos (a corto plazo)

Cada actividad en la terapia se plantea con unos objetivos específicos distintos,


también los objetivos serán diferentes en función de las características personales de
cada paciente. En general podemos señalar algunos objetivos en común:

-Conocer un nuevo espacio para la expresión emocional.

133
Arias y Lorenzo De la belleza como liberación: un estudio de musicoterapia en pacientes con trastornos alimentarios

-Participar de una actividad nueva y agradable que les permita evadirse de sus
problemas durante un tiempo.

-Introducirse en la improvisación de forma natural viviendo una experiencia gratificante


de falta de control.

-Mejorar las relaciones personales entre las chicas institucionalizadas.

-Conseguir una actitud creativa, asertiva y auténtica al interpretar música.

-Sentir y asimilar otras posibilidades de su cuerpo en relación con el canto y el ritmo.

Método

Procedimiento y participantes de la investigación

Fue el centro USTA quien seleccionó a las pacientes que acudirían a las sesiones
de musicoterapia, considerando quiénes son aquellas que están en un estadio de su
enfermedad en la que pueden participar sin problemas de este tipo de terapia. Se atendió
también a la voluntad y posibilidades de las usuarias.
Las sesiones de musicoterapia se realizaron en un ambiente no clínico: en la
escuela de música Musicay, situada en la misma calle que USTA. Musicay prestó el
espacio y los instrumentos (armónicos, melódicos y de todo tipo de pequeña percusión)
para el desarrollo de la terapia.
Durante los tres meses que se realizan las sesiones, el grupo nunca era el mismo,
pues dependía de altas, nuevos ingresos, distintos regímenes de internación y horarios
de terapia individuales. Comenzó siendo un grupo numeroso (9 personas) para pasar a
estabilizarse más adelante en un grupo variable de 5-6 personas.
Este estudio, por ser de grupo, pone el foco en los progresos que se produjeron a
nivel colectivo. A nivel individual se darán ejemplos del proceso de algunas usuarias
que asistieron de forma más regular a las sesiones, en las cuales puede ser más evidente
el efecto terapéutico de las mismas.

Fuentes de datos

Los instrumentos utilizados para recoger datos primarios fueron los siguientes.

134
Arias y Lorenzo De la belleza como liberación: un estudio de musicoterapia en pacientes con trastornos alimentarios

-Cuestionario numérico sobre el nivel de ansiedad estado: test ad hoc basado el test
STAI de ansiedad estado (anexo 1), pero utilizado solo a nivel comparativo sobre la
percepción de las pacientes sobre su estado previo y posterior a la sesión. Es un test
compuesto por 20 afirmaciones: 10 de ellas positivas, 10 de ellas negativas, que serían
valoradas de 0 a 3 sobre el estado de ansiedad en el que se encuentra la paciente en el
momento de realizarlo.

-Cuestionario descriptivo con preguntas abiertas sobre la sesión y las sensaciones


personales sobre la misma, diseñado de forma específica para cada sesión de trabajo.

-Estudio sobre los videos de la sesión: procesos musicales, actitud en la terapia y


comentarios de las usuarias.

-Entrevistas con la directora clínica del centro para medir los progresos.

Se obtuvieron también datos secundarios de fuentes bibliográficas y artículos


especializados en musicoterapia, arteterapia, neurociencia, psicología y trastornos
alimentarios.

Sesiones de musicoterapia

ACOGIDA VERBAL
Se las recibía en un ambiente natural, se les preguntaba qué tal estaban y por el
transcurso de su semana. En este marco se les ofrecía a rellenar el test de ansiedad
estado previo a la sesión.

EJERCICIOS DE CALENTAMIENTO Y RESPIRACIÓN


En su plan de terapia en el centro estas chicas realizan también mindfulness, con
dos objetivos: focalizarse en el aquí y ahora (controlar pensamientos obsesivos) y tomar
consciencia del propio cuerpo. En este aspecto algunos ejercicios de respiración
dirigida, aparte de prepararles para el canto, funcionaban en esta misma dirección
terapéutica. La voz es el ejemplo más perfecto de la conjunción física y psíquica
(Ducorneau, 1994): así, estos ejercicios pueden ayudar a las chicas a lograr una
integración pacífica de cuerpo y mente, despertando esa sensación corporal dormida por
su patología, que lleva a su cuerpo a inhibir distintas llamadas como la sensación de
hambre (Justice, 1994).

135
Arias y Lorenzo De la belleza como liberación: un estudio de musicoterapia en pacientes con trastornos alimentarios

Los ejercicios de calentamiento no fueron solamente de respiración, sino


también de entonación, de resonancia y de exploración de registros vocales relacionados
con la emoción.
La entonación fue dirigida a buscar resonadores naturales, que les guiase a
encontrarse con zonas de su cuerpo que responden ante el sonido producido por ellas: el
pecho, el cuello, la cara… Se les dieron algunas nociones sobre canto para sacar la voz
con mayor libertad y conducida para aprovechar los resonadores naturales, con vistas a
comprender el mecanismo de la voz y poder así usarlo como herramienta expresiva.
Usando las palabras de Pujol (2002): “tomando consciencia de nuestro cuerpo como
soporte de nuestra voz, es cuando se pueden integrar estos dos elementos, y favorecer de
esta manera la expresión personal por medio de la voz”.
Se exploraron distintos registros vocales en relación con la emoción,
representando con la voz distintas energías y situaciones, involucrando a todo el cuerpo.
Se trabajó también la pronunciación del propio nombre, con voz firme y clara, con
intención de auto-aceptación. “Puesto que la voz es un vehículo de intencionalidad,
tiene la capacidad de transmitir nuestra energía. Una voz que no se sienta reconocida en
su propio soporte, es una voz no integrada” (Pujol, 2002).
En relación a esto, y como factor común en el resto de actividades, se les instaba
a tener una actitud corporal abierta, no plegada sobre sí mismas, cosa que no era
infrecuente. Existe un déficit en su capacidad de autoafirmación, que en la práctica
musical tiene un reflejo en su actitud corporal y en su emisión de voz; Bruch (1973)
defiende que apoyar la expresión de sus auténticas opiniones es uno de los pilares
básicos de su recuperación.

CANTO GRUPAL
Lo que más se trabajó en las sesiones fue el canto grupal y varios elementos
relativos a él. Tras presentar el canto, fue el recurso más explorado y con resultados más
distintos, pues aúna la música, la expresión y el cuerpo. Las pacientes lo requerían, su
disposición durante y después de la sesión mejoraba con ello pues cantar en un grupo
produce cambios positivos de humor (Unwin, Kenny y Davis, 2002). Se vio en este
aspecto en las chicas una actitud intuitiva de búsqueda de placer.
Cantar una canción aprendida se utilizaba como un campo de seguridad. El
registro en que se encontraban las canciones se procuraba en un ámbito vocal cómoda
para cualquiera de las usuarias, independientemente de sus capacidades.

136
Arias y Lorenzo De la belleza como liberación: un estudio de musicoterapia en pacientes con trastornos alimentarios

Estando la letra y la música bajo control, se podía prestar atención a otras facetas
constructivas o expresivas de relevancia: dinámicas, intensidades, percusión corporal,
juegos rítmicos, movimiento…
Fue utilizado también como base hacia la comunicación y el encuentro inter-
personal. En algunas actividades se pautaron actitudes como cantar a los ojos, lo cual
pone a prueba conductas de evitación.
Según Pavlakou (2009) “la participación en el canto puede dar una experiencia
de éxito personal, que puede contribuir a su autoestima más allá del control de ingesta o
la pérdida de peso”. Se trabajaron para esto cánones sencillos o pequeñas piezas corales
a dos o tres voces. Una práctica que se tomó como habitual fue que una de ellas
dirigiese el coro, lo regulase con distintas intensidades e imprimiese en él emociones
propias que se verían reflejadas en la interpretación, de este modo las chicas tendrían
que trabajar también musicalmente con la empatía. Se tomó como una forma de dar
responsabilidad, enfrentar nuevos retos con el consiguiente refuerzo positivo, además
sacar afuera y ver reflejado y apoyado lo que hay dentro de una, con el consiguiente
efecto beneficioso. El canto grupal generó un acceso directo para compartir emociones,
en gran parte por el significado de la música y la memoria asociativa (Soria-Urios,
2011). La música toca directamente el sistema límbico, y pone en marcha esas
emociones.
Por ello, la letra de los temas utilizados también se consideró importante y a
tener en cuenta, pues como afirma Pavlakou (2009) los mensajes positivos encontrados
en las canciones pueden contribuir a borrar pensamientos negativos que niegan el propio
valor y capacidades del paciente (anexos 2, 3, 4 y 5).

UTILIZACIÓN DE INSTRUMENTOS, PERCUSIÓN CORPORAL O MOVIMIENTO


DURANTE EL CANTO
Según Romero-Naranjo (2013), la práctica de la percusión corporal genera
estados corporales y emocionales capaces de provocar cambios de conducta
significativos: en el ámbito físico estimularía la toma de conciencia corporal, en lo
psíquico, la memoria y la concentración; y en lo socioafectivo, fomenta relaciones
igualitarias y disminuye la ansiedad en las interacciones sociales.
Se proponían en ocasiones como medios de acompañamiento y de sintonía con
la música, siempre supeditados al canto en estas ocasiones. La función principal de
ambos, tanto de los instrumentos como del movimiento y la percusión, era la

137
Arias y Lorenzo De la belleza como liberación: un estudio de musicoterapia en pacientes con trastornos alimentarios

canalización de la ansiedad que pudiese generar encontrarse en una actividad como el


canto, que puede requerir tanta involucración personal. Generalmente las chicas tocaban
los instrumentos rítmicamente, aportando seguridad, sensación de previsibilidad,
equilibrio y simetría (Romero-Naranjo, 2013). Se les invitaba a mover el cuerpo al
compás, con una intención añadida de involucrar a toda la persona globalmente en la
práctica musical con un sentido, lejos de caer en movimiento compulsivo
desorganizado. Se podían añadir algunas percusiones o pequeñas coreografías buscando
lo estético, el humor, o la coordinación del grupo, que revirtiese en un mejor resultado
final hacia fuera.

ACTIVIDAD DIRIGIDA, CON COMPONENTE DE IMPROVISACIÓN

Vallée (2001) señalaba que en musicoterapia el individuo se supera porque se


abre, y no al contrario, esto es: que la experiencia (abrirse) precede al cambio
(superarse). Si ofrecemos un ambiente propicio para que una persona pueda
experimentar un mínimo de pérdida de inhibición y juicios de valor, la propia
experiencia resonará en su interior y será un agente importante para dar seguridad al
proceso de superación personal. En esta línea trataron de conducirse las sesiones.

Las improvisaciones fueron una de las dinámicas más trabajadas. Generalmente,


por la inseguridad que pueden generar, se procuró que la dinámica en la que se
presentaban tuviese generalmente una estructura clara. Parente (1989) señala que la
existencia de una estructura ayuda al paciente con TCA a sentir autocontrol, pues en
todo momento el foco de atención está puesto en la música y no en sí mismo. En orden
a ofrecer esa seguridad, se establecían momentos de intervención previsibles,
instrumentos facilitados, y algunas consignas para no caer en el bloqueo. Estas
actividades eran un llamamiento a salir de la tibieza y la inexpresión del día a día, un
espacio para significar de un modo artístico ante las demás y sobre todo ante ella
misma.
Así, se realizaron improvisaciones en casi todas las sesiones. Fueron exploradas
con tres planteamientos distintos, combinables entre sí:
• Improvisación instrumental grupal libre: para poner a prueba la autorregulación,
gestión y comunicación en un grupo.

138
Arias y Lorenzo De la belleza como liberación: un estudio de musicoterapia en pacientes con trastornos alimentarios

• Improvisación clínica individual instrumental: para dar una oportunidad más


abierta a cada persona a expresarse sin ningún molde. Su propuesta musical sería
acompañada por la terapeuta y hacia el final, también por el resto de sus
compañeras.
• Turnos de improvisación sobre base armónica, con estribillo: para trabajar la
espontaneidad, la tolerancia y el control, siguiendo algunas pautas establecidas.
Se trabajó tarareando, cantando con letra o tocando instrumentos.
La forma de presentar las improvisaciones era generalmente aportando con un
instrumento armónico una base armónica cíclica, de modo que se volviese predecible y
establecer así una zona de control.
El progreso normal de la soltura en este último tipo de improvisación fue que en
un inicio, las usuarias tendían a imitar la melodía de ejemplo, solamente cambiándole
algunos matices, pero sin abandonar la seguridad que esa línea melódica les aportaba.
Progresivamente, y según fueron ganando confianza en sí mismas en sucesivas sesiones,
algunas usuarias se alejaron más de la línea de muestra y se atrevieron a inventarse
efectos sonoros y melodías que también encajaban en la armonía y respondían más a
una expresión de sí mismas (anexo 6).

INTERACTUACIÓN CON LAS COMPAÑERAS

Se han comentado en los distintos apartados la importancia que se daba a la


comunicación entre compañeras: mirar a los ojos, dirigirse a unas y a otras, repartirse
papeles, respetar turnos de intervención, buscar la sintonía… La sensación de
pertenencia a un grupo de musicoterapia se contraponía con la de ser un grupo
relativamente disperso dentro de la institución. Se trata de chicas distintas entre ellas y
con diversos problemas de gestión emocional, muchas de las cuales viven internas en
contacto constante, entre las cuales por supuesto no faltan los roces.
Fueron varias las usuarias que comprendieron que se puede hacer música con
personas que no son de tu agrado, y obtener de ello resultados bonitos, que pueden en
segunda instancia mejorar esa relación interpersonal. Se trata de una demostración de
habilidades sociales y gestión emocional. También se pudieron ver en los espacios para
compartir las sensaciones sobre las actividades: se les invitaba a las usuarias a elogiar o
señalar conductas de sí mismas y de otras compañeras: progresivamente fueron teniendo

139
Arias y Lorenzo De la belleza como liberación: un estudio de musicoterapia en pacientes con trastornos alimentarios

intervenciones no sólo amables, sino también algunas críticas constructivas que fueron
siendo bien recibidas por ellas en un ambiente de confianza y aprendizaje.

ESPONTANEIDAD

Era un punto importante de discernimiento, por las características polarizadas


que tienen por un lado, las usuarias de perfil anoréxico (apocadas, perfeccionistas,
reprimidas emocionalmente) frente a las de perfil bulímico (impulsivas,
emocionalmente inestables, en búsqueda de refuerzos externos) (Pavlakou 2009).
Se incentivaba siempre la espontaneidad si nacía de forma auténtica. La
personalidad perfeccionista guiaba muchas veces a las usuarias a preguntar
constantemente por el modo de actuar para tenerlo todo bajo control: cómo se cogía la
guitarra, en qué orden vamos, “¿se puede cantar?”, “¿hacemos una de prueba?”.
Respetaban mucho las dinámicas y eso favoreció en muchos casos la realización
de las mismas. Tuvo que insistirse mucho en que nada estaría mal: una voz que no
saliese perfecta, inventarse el inglés, nuevas formas de tocar instrumentos, o incluso
saltarse alguna consigna. Cada pauta podía ser flexible a favor de la expresión personal
mientras se estaba dando la música, si esa intervención no robaba su espacio a las
demás.

Resultados y análisis

Se hace una lectura simplificada de los test de ansiedad comparativos pasados


antes y después de la sesión, teniendo en cuenta del siguiente modo los valores
numéricos entre 0-3 que las chicas han dado:
-La puntuación de cada ítem será el valor de la diferencia entre el antes y el
después.
• Los ítems con carácter positivo (estoy calmada, me siento
segura…) puntúan con valor positivo.
• Los ítems con carácter negativo (estoy tensa, me siento
desasosegada) puntúan con valor negativo.
-El cómputo global será la suma de las puntuaciones obtenidas en cada ítem.

De este modo, resulta la siguiente tabla:

140
Arias y Lorenzo De la belleza como liberación: un estudio de musicoterapia en pacientes con trastornos alimentarios

Tabla 1
Comparativa de ansiedad antes y después de la sesión
SESIÓN SESIÓN SESIÓN SESIÓN SESIÓN SESIÓN SESIÓN SESIÓN SESIÓN
1 2 3 4 5 6 7 8 9
Ana +24 +3 +28 +31 +27 +17 +18 +26 +12
Silvia +9 -6 +14 +7 +7 -9 +11 +6
Olga -7 +17 +1 +12 +4 +2 +12 -5
Cristina -3 +38 -5 +1 +4
Ainara +8 +8 +11 +5
Paula +16 +8 +10 +10
Sandra +2 +8 +9
Martina -17 +3
Sara +6 +11 +17 0 -2 -10 -1
Teresa +4 +8 +4
Sofía +5
Alicia +19
Soraya +8
Clara +5
Amalia +14

Las comparativas de la ansiedad antes y después de las sesiones, teniendo en


cuenta lo acontecido durante las mismas y la posterior reflexión, dieron luz sobre varios
aspectos, de los que relataremos algunos ejemplos.

Salir de una misma. El caso de Cristina


Uno de los objetivos que se perseguía en este estudio es evitar el aislamiento y
fomentar un comportamiento social. Este hecho sería determinante para conseguir una
buena autorregulación en sintonía con el ambiente y con ellas mismas. Durante la
práctica se han dado numerosos ejemplos de introducción a un comportamiento social
por medio de la música, especialmente si atendemos a la evolución de las sesiones en el
tiempo. Desarrollamos aquí la experiencia con una de las usuarias.
Cristina tiene dificultades evidentes para controlar sus impulsos, para salir de su
propia experiencia y tomar consciencia de lo que ocurre a su alrededor. En las

141
Arias y Lorenzo De la belleza como liberación: un estudio de musicoterapia en pacientes con trastornos alimentarios

improvisaciones libres se centraba únicamente en su instrumento, se la veía de forma


manifiesta sin prestar atención a crear algo grupal en comunicación con sus
compañeras. En muchas ocasiones se la encuentra con la mirada perdida. Coge fijación
con determinados instrumentos y los requiere constantemente, le cuesta respetar los
momentos de silencio o de intervención de otras compañeras porque parece sentir
necesidad de hacer sonar esos instrumentos sin descanso. Las puntuaciones de sus test
de ansiedad tienden a lo negativo, pues parece angustiarle más que a sus compañeras el
sonido desorganizado, del que ella misma toma parte.

En los momentos en que ha habido excesivo ruido, barullo y no íbamos unidas,


me he sentido agobiada y desconectada del grupo (…). En algunos momentos
me he sentido algo angustiada, al ver que el resto habían conseguido ver y
sentir más cosas de las que yo he visto y he sentido.

El diagnóstico de Cristina es algo distinto al de sus compañeras. Ella tiene como


patología de base un trastorno de la personalidad obsesivo-compulsivo, que ha
desencadenado secundariamente un trastorno alimentario.
Durante un momento de la segunda sesión, sucedió algo con Cristina. Se estaba
realizando una improvisación libre grupal. Ella estaba estancada con la guitarra,
rasgando las cuerdas una tras otra en bucle. En un momento dado en la terapia asimilé
su ritmo y su energía y me puse cerca de ella a tocar la flauta: una melodía que encajaba
en la música que ella estaba produciendo. Pareció despertar y darse cuenta de que estaba
acompañándome, me empezó a mirar. Posteriormente, pasó lo mismo: ella rasgaba
secuenciadamente las cuerdas del ukelele, yo la acompañé al piano, con una armonía
triste y lenta. Sus compañeras respetaron ese momento reduciendo la música hasta
prácticamente el silencio.
Cristina formó parte por primera vez en musicoterapia de una improvisación
clínica personalizada para ella: no lo había sentido antes porque le cuesta salir de su
propia experiencia y comunicar con las demás. Salió muy reconfortada de la sesión. No
así varias de sus compañeras, que manifestaron sentirse angustiadas por lo que había
sucedido: música demasiado evocadora de melancolía. Música que no se dirigía hacia
ellas, y que ellas no estaban haciendo. No todas se encontraban en situación personal de
sostener el momento de Cristina.

142
Arias y Lorenzo De la belleza como liberación: un estudio de musicoterapia en pacientes con trastornos alimentarios

Ha habido momentos muy pausados, que coincidían con mi relajación, mientras


que a otras personas les causó tristeza y aburrimiento (…). En la sesión me he
encontrado muy a gusto, he disfrutado mucho y he sido capaz de relajarme, cosa
que pensé que no me podía pasar en musicoterapia, lo cual me ha sorprendido
muy gratamente.

En esta segunda sesión, Cristina superó sus valoraciones anteriores y posteriores con
más de 30 puntos positivos (tabla 1, sesión 2).
Puesto que se trataba de musicoterapia de grupo, no se podía hacer siempre este
tipo de trabajo individual con ella. Las pautas en musicoterapia con Cristina fueron muy
encaminadas a controlar esos impulsos y a instarle a formar parte de la música que
sonaba a su alrededor, haciéndole tomar consciencia grupal para salir de sí misma y de
sus acciones compulsivas. Con ella fue determinante el trabajo con dinámicas de roles,
de escucha activa y con tiempos de intervención delimitados.
Cristina, que a duras penas respetaba el turno o controlaba su impulso de tocar
mientras estábamos explicando la actividad, supo tomar consciencia durante la música
de cuándo era el momento de callarse. Su escucha mejoró mucho, tomándose por
ejemplo la libertad de bajar el volumen al teclado cuando otra de sus compañeras estaba
cantando un tema, para que se le escuchase mejor. También, al tener que estar pendiente
de la armonía, sus intervenciones instrumentales adquirían riqueza rítmica y melódica,
más que cuando toca con libertad, sin ninguna pauta de escucha a lo que pasa a su
alrededor. Cristina pudo experimentar un feedback positivo de su actitud de escucha,
materializado en su propia práctica musical.

Nuevas sensaciones sobre una misma. El caso de Ana


Algunas usuarias experimentaron realmente un nuevo encuentro con su cuerpo y
sus posibilidades en las sesiones de musicoterapia. Haciendo música se descubrían
capaces y valiosas. La sensación de empoderamiento revertía en ganas de pulir esas
capacidades, lo cual les daba un motor de acción. Este hecho sumado a la sensación de
unidad que se fue generando en el grupo, infundió fuerzas a pacientes tan volubles
como Ana.
Ella es una usuaria joven, de 15 años. Es muy sensible a todo lo que tiene que
ver con la música, y sus reflexiones están teñidas de una gran emotividad. Se la ve
disfrutar cantando y explorando a fondo sus posibilidades. Le satisface mucho estar en

143
Arias y Lorenzo De la belleza como liberación: un estudio de musicoterapia en pacientes con trastornos alimentarios

un plano homogéneo estableciendo lazos de comunicación musical con algunas


compañeras. Se entregaba personalmente en la terapia y fue la única que se tomó la
libertad para llorar en un momento que la música le hizo conmoverse, lo cual hizo que
su estado anímico general mejorase (tabla 1, sesión 6).
Ana tiene anorexia. Idealiza y tiene una tendencia al victimismo, y una gran
necesidad de reconocimiento. Le molestaba cuando las demás -desde su punto de vista-
ocupan posiciones de protagonismo, o tomaban actitudes que podían hacer tambalear su
concepto sobre sí misma.

Me molestó bastante que cuando yo comencé a llorar, Sara (…) victimizase para
a la vez demostrar que es fuerte: cuando ve que hay alguien que se encuentra
peor que ella se crece. Me molestó bastante que solo algunas acogieseis mis
emociones.

En la relación terapeuta-paciente busca congraciarse con la terapeuta, en los test de


ansiedad de inicio y final pone puntuaciones poco esperables y muy polarizadas que dan
un resultado global muy alto en comparación con sus compañeras (tabla 1),
probablemente a modo de premio a la terapeuta si la sesión le ha gustado, o para crear
interés hacia sus sentimientos en la sesión. Es posible que no sea capaz de medir bien
sus estados internos.
Más allá de esto, Ana era un ejemplo de alguien que buscaba activamente
disfrutar del momento, aprendiendo y focalizando en sus sensaciones y en los resultados
sonoros. Se acercaba con timidez a algunas actividades, especialmente a las que
involucraban la voz, pero con gran ilusión por los resultados. Progresivamente se fue
sintiendo más segura y confiada en algunas actividades que suponían un reto.

Con estos talleres me estoy replanteando apuntarme a clases de canto, educar la


voz y ser feliz con lo que hago. Me encanta oir todas las voces y cómo vibra mi
cuerpo en los graves y cómo retumban mis oídos en los agudos. Está genial y
estoy aprendiendo a sentir mi cuerpo.

Para Ana fue muy positivo en trabajo en grupo. Tuvo espacios para sentirse arropada
por sus compañeras en su debilidad, para tener momentos de protagonismo en los que
mostrar sus capacidades, y, en definitiva, para sentirse parte de un grupo en el que todas

144
Arias y Lorenzo De la belleza como liberación: un estudio de musicoterapia en pacientes con trastornos alimentarios

estaban unidas para algo en común. La música le ha obligado a trabajar en un equipo de


forma constructiva, dejar de ver a sus compañeras como una amenaza y adaptarse a sus
distintas características; le ha ayudado a sentirse comprendida y parte de un grupo del
que, sin ningún motivo, se sentía desplazada.

El camino a la salud. El caso de Silvia


Es fácil ver en su comportamiento musical cuándo una persona está casi
recuperada de un trastorno alimentario. Interviene sin miedo pero sin arrollar, siente que
sus propuestas pueden ser valiosas. Esto muestra una buena autoestima y a la vez un
comportamiento social adecuado. Busca en la música y el movimiento la expresión
libre, no responder a un patrón dado: el resultado musical es quien la sostiene y no la
aprobación de sus compañeras o su terapeuta, y es menos susceptible a factores
externos. Estos elementos son muestra musical de que en el interior de una persona se
está produciendo una transformación hacia una mayor autonomía.
Silvia muestra una gran necesidad de expresarse. Se mostraba enormemente
dispuesta a probar instrumentos, se levantaba a por ellos y experimentaba con su
sonoridad. Buscaba el contacto visual con sus compañeras y facilitaba situaciones de
encuentro musical, colocándose en distintos planos: tomando protagonismo,
acompañando, aportando matices…
Silvia, diagnosticada de bulimia, ha estado en régimen de reposo absoluto. Por
su forma de ser reprimía mucho manifestar y hacer lo que pensaba, lo cual alimentaba
su ansiedad. Para ella, la danza y el movimiento eran una forma de canalizar su energía,
pero llegó al punto de realizar ejercicio compulsivo para quemar calorías. Tiene unas
capacidades y una sensibilidad extraordinarias, pero le conducían a un perfeccionismo
reprimido que llegaba a generar una enorme frustración.
Durante las sesiones de musicoterapia, Silvia ha aportado una buena cohesión al
grupo y se ha hecho consciente de sus acciones. En ocasiones manifestaba obcecarse
con algunos instrumentos porque no emitían el sonido o la melodía que ella tenía en la
cabeza, y en ese momento cesaba su escucha externa. En los momentos en los que se ha
relajado y ha asumido las limitaciones propias y de los instrumentos, ha podido
interactuar libremente con sus compañeras. De todas las usuarias, Silvia es la que más
se ha atrevido a abandonar la pauta estable del ritmo, y experimentar con patrones
rítmicos más complicados, sin perder el pulso. Ha sido capaz de abandonar esta
seguridad en pro de su expresión.

145
Arias y Lorenzo De la belleza como liberación: un estudio de musicoterapia en pacientes con trastornos alimentarios

Sus sensaciones sobre sí misma en los test de ansiedad se mostraban positivos y


bastante estables. Los únicos dos casos en los que la sesión la dejó más ansiosa que al
principio fueron esa intervención melancólica con Cristina (tabla 1, sesión 2) y el día en
que Ana rompió a llorar (tabla 1, sesión 6). Habría sido seguramente de gran ayuda
trabajar en musicoterapia con ella situaciones de quietud y de gestión de emociones
negativas del ambiente, pues es de los pocos puntos en que se mostró más débil que
otras usuarias.
Silvia se ponía con frecuencia en la situación de tomar papeles de
responsabilidad: la voz que realizaba en coro el bajo armónico, la armonía de la
guitarra, interpelaba con música a sus compañeras, buscaba sacar de ellas lo mejor. De
ella salía un sentido de responsabilidad hacia el resto o de necesidad de guiar por el
camino que ella conocía como el mejor y que partía de sus capacidades y su
responsabilidad. La necesidad de su perfeccionismo. Algunas de sus compañeras se
mostraban molestas con su actitud protagonista.
No obstante, fue capaz de ir dejando de lado estas cosas y en muchas ocasiones
eran casi imperceptibles. Se mostraba relajada y con libertad en la interpretación. Se ha
sentido libre de decir lo que sentía y de generar cambios en el transcurso de la música a
favor de su expresión, que beneficiaron también la expresión de todo el grupo (anexo
7). No tenía miedo a dejarse fluir. No solo imita o interviene, sino que crea en conjunto.
Nunca se sentía aturdida de compartir espacio sonoro con alguien o de cruzar la mirada.
En el centro ha hecho grandes avances en su tratamiento y está recibiendo
permisos para irse a casa. Su mejoría es evidente, su actitud es excelente y ha
agradecido mucho la posibilidad de participar en el grupo de musicoterapia,
manifestando que ha sido de gran ayuda para ella.

La musicoterapia a corto, medio y largo plazo


La directora clínica señaló que resultaba sorprendente el punto en que por medio
de la observación de la conducta musical se podía llegar a las mismas conclusiones que
ella por medio de la observación clínica.
Los estados disfóricos generan en las pacientes anoréxicas mayor resistencia a la
comida y ansiedad ante la ingesta; en las pacientes bulímicas la ansiedad se traduce en
una tendencia a la ingesta descontrolada (Pascual et al., 2011). La sesión de
musicoterapia estaba programada para acabar 20 minutos antes de la hora de la comida.
De ese modo, las pacientes tenían un espacio para autorregularse y neutralizar

146
Arias y Lorenzo De la belleza como liberación: un estudio de musicoterapia en pacientes con trastornos alimentarios

emociones, y pasar al comedor. La directora clínica del centro observó que tras la sesión
de musicoterapia, hay una tendencia en las usuarias a realizar las comidas de una
manera más normalizada. Esta apreciación da una pista sobre lo positivo de esta terapia
a corto plazo.
Si nos referimos a los efectos a medio plazo en este caso concreto de estudio,
hay otros puntos que se pueden señalar. La relación entre las chicas se volvió más
positiva: parecían saberse unidas entorno a una actividad grupal agradable y
constructiva. La directora señalaba que aunque estuviesen teniendo un mal día en el
centro, si se nombraban las sesiones de musicoterapia parecía subirse el ánimo a nivel
grupal. Hablaban de ello en su tiempo libre, cantaban canciones aprendidas en las
sesiones y enseñaban algunas cosas a sus compañeras que no acudían a musicoterapia.
Para sostener también el efecto positivo a medio plazo de la musicoterapia, podemos
señalar que las chicas mostraban ilusión por crear algo bonito juntas. En una ocasión
vinieron a la sesión todas pidiendo preparar un “cumpleaños feliz” que pudiesen cantar
entre todas a la trabajadora social, que cumplía años ese día. La ilusión partió de ellas
mismas, y la seguridad de que podrían hacerlo, también. La relación en la música
favoreció una unión real. La directora clínica del centro decía notar que tras la sesión de
musicoterapia las chicas pasaban un rato hablando antes de comer, pero de una manera
más auténtica que otras charlas grupales vacías que se tienen en ratos muertos en el
centro.
Por la temporización de las sesiones y el planteamiento de las mismas, no se han
podido valorar los efectos de la musicoterapia a largo plazo. Está en el proyecto del
centro y de la dirección clínica continuar con las sesiones, y que la musicoterapeuta
acuda a las reuniones interdisciplinares que se realizan de forma semanal, para que de
ese modo se pueda conseguir una mejor cohesión de todas las terapias, trabajando
juntos hacia ese objetivo común a largo plazo.
Discusión
Podemos señalar que en el estudio han existido dos dificultades principales:
-La temporización del trabajo: únicamente se han tenido tres meses para realizar las
sesiones clínicas. Esto ha limitado mucho el abordaje de algunos aspectos,
especialmente los que se refieren a la mejoría técnica para obtener mejores resultados y
un mayor aumento de la autoestima; y el acercamiento a los sentimientos más
incómodos, siendo el escaso tiempo uno de los factores que entendiendo la prudencia
personal, no facilitaron el acceso a estas emociones de más difícil acceso.

147
Arias y Lorenzo De la belleza como liberación: un estudio de musicoterapia en pacientes con trastornos alimentarios

-El sacrificio del trabajo individual en favor del trabajo grupal: la programación de las
sesiones de musicoterapia fue siempre como sesiones grupales. Si bien esto aportaba
diversidad, interactuación y soporte musical, cortaba las alas a una expresión sincera y
libre de las emociones de cada usuaria, pues eran conscientes de que al fin y al cabo,
también en la sesión, tenían que cumplir un papel social.
Ha habido puntos positivos que podrían reforzarse o seguirse planteando como líneas
que pueden ser retomadas para seguir con la terapia:
-La mezcla de patologías (distintos TCA), que fue contemplada en principio como una
posible dificultad a la hora de planear las terapias, resultó aportar mucho de bueno. La
propia diversidad de personalidades de las usuarias instaba a una autorregulación, y las
cualidades adaptadas de unas facilitaban que las compañeras que encontrasen mayor
dificultad en una dinámica pudiesen acoplarse más fácilmente siguiendo el testigo de
sus compañeras.
-La realización de la actividad en la escuela de música, un espacio social y agradable
fuera del ambiente clínico podía ayudar probablemente a entrar con mayor facilidad en
una dinámica distinta y liberadora del centro donde se encuentran institucionalizadas.
Con vistas a continuar con la terapia, se pueden proponer nuevas vías de trabajo
y vías de investigación en esta línea.

Referencias bibliográficas

Baile, J., y González, M. (2014): Tratando… bulimia nerviosa. Técnicas y estrategias


psicológicas. Madrid: Ediciones Pirámide.

Bauer, S. (2010). Music therapy and eating disorders. Voices: a world forum for music
therapy, 10 (2). Recuperado de
[Link]

Behar, R., Manzo, R. y Casanova, D. (2005). Trastornos de la conducta alimentaria y


asertividad. Revista de Medicina de Chile, 134, 312-319.

Bruch, H. (1973). Eating disorders: obesity, anorexia nervosa and the person within.
New York Basic Books.

148
Arias y Lorenzo De la belleza como liberación: un estudio de musicoterapia en pacientes con trastornos alimentarios

Ducorneau, G. (1994) Musicoterapia. Música, terapia y comunicación. Revista de


musicoterapia, 15, 53-67.

García, E. (1989). Musicoterapia y enriquecimiento personal. Revista Interuniversitaria


de formación profesional, 4, 91-107.

Grawe, K. y Grawe-Gerber, M. (1999). Ressourcenaktivierung. Ein Primäres


Wirkprinzip der Psychotherapie. Psychotherapeut, 44, 63-73. Berlin: Springer-
Verlag.

Justice, R.W. (1994) Music therapy inventions for people with eating disorders in an
inpatient seting. Music Therapy Perspectives, 12(2), 104-110.

Malpica, M.J. (2013). Impacto del modelo social de belleza en los trastornos
alimentarios en adolescentes. Arteterapia para jóvenes con anorexia y bulimia en
un centro diurno. Arteterapia en el ámbito de la salud mental, 1, 123-158

Martínez, F., Blanco, M., Páez, D. y Costa, D. (2013). Beliefs about the effects of social
sharing of emotion in alexithymia. Psycothema 25(2), 19-184.

Miller, E.K., Freedman, D.J. y Wallis, J.D. (2002). The prefrontal cortex: categories,
concepts and cognition. The Royal Society, 357, 1123-1136.

Pascual, A., Etxebarria, I., Cruz, M. y Echeburua, E. (2011). Las variables emocionales
como factores de riesgo de los trastornos de la conducta alimentaria.
International journal of clinical and health psychology, 11(2), 229-247.

Pavlakou, M. (2009). Benefits of group singing for people with eating disorders:
preliminary findings from a non-clinical study. Approaches: Music Therapy &
Special Music Education, 1(1), 30-48.

Pujol, C. (2002). La importancia de la voz y el canto en la vida cotidiana. Natura


medicatrix, 20 (5), 234-236.

149
Arias y Lorenzo De la belleza como liberación: un estudio de musicoterapia en pacientes con trastornos alimentarios

Romero-Naranjo, A.A., Romero-Naranjo, F.J. (2013). La percusión corporal como


recurso terapéutico. Recuperado de [Link]

Salvador, J., Mestas, L., Gordillo, F., Arana, J.M., Meilán, J.J.G., Pérez, E. et al. (2010).
Toma de decisiones en la anorexia nerviosa. Revista de neurolología, 50, 703-
704.

Soria-Urios S, Duque P y Garcia-Moreno J (2011). Música y cerebro: fundamentos


neurocientíficos y trastornos musicales. Revista de neurología 52 (1), 45-55

Unwin MM, Kenny DT y Davis PJ (2002). The effects of group singing on mood.
Psychology of Music 30, 175-185

Vallée, R (2001). Puesta en acto: razonar menos, resonar más. Música, terapia y
comunicación. Revista de musicoterapia 21, 61-66

Recibido: 27/10/2016
Aceptado: 29/11/2016

_________________

Sugerencia de cita:
Arias, M. y Lorenzo, A. (2017). De la belleza como liberación: un estudio de
musicoterapia en pacientes con trastornos alimentarios. Revista de Investigación en
Musicoterapia, 1, 127-150

150

También podría gustarte