“Año
del fortalecimiento de la soberanía nacional”
-CURSO DE COMUNICACIÓN-
2do de secundaria EL SUSTANTIVO
Un sustantivo es una categoría gramatical o clase de palabra que se utiliza para nombrar un objeto, cosas,
lugar, ideas, seres materiales e inmateriales, etc. Por ejemplo: Juan, auto, casa, Buenos Aires.
Son palabras variables
Son masculinos o femeninos
Son Plurales o singulares
Son precedidos por “la”, “las”, “el”, “los”
La clasificación principal de los sustantivos es en propios y comunes.
A. SUSTANTIVOS PROPIOS:
Nombran e identifican a un ser u objeto distinguiéndolo de los demás de su misma clase: Álvaro, Contreras,
Julcán…
Se escriben con mayúscula
No llevan determinantes
No tienen traducción.
B. SUSTANTIVOS COMUNES:
Nombran a cualquier ser u objeto sin diferenciarlo de otros de su misma clase: primo, bicicleta, esperanza,
amistad.
Se distinguen de los nombres propios porque:
Se escriben con minúscula
Pueden llevar determinantes
Se subdividen en:
1. Sustantivos individuales En singular nombran a un solo ser u objeto: entrenador, perro, libro,
televisor, casa, niño…
2. Sustantivos colectivos En singular nombran a un conjunto de seres u objetos: abecedario, arboleda,
jauría, piara, equipo…
3. Sustantivos concretos Nombran seres u objetos que se pueden percibir con los sentidos: sofá,
colonia, pastel,
4. Sustantivos abstractos Nombran algo que no se puede percibir con los sentidos, como una idea o un
sentimiento: gentileza, alegría, tristeza, esperanza, amor, hambre, maldad, infierno, cielo, paraíso,
venganza…
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EL PODER DEL AGUA DE LA MUYUNA
Cuenta el abuelo de mi mamá que Moyobamba, ciudad capital de la antigua provincia de Maynas y hoy del
departamento de San Martín, hace muchísimos años era habitada por gente ingenua y muy sana en su actuar.
Había personas que apenas conocían el entorno de su barrio y difícilmente otras ciudades aledañas, pues no había
vehículos motorizados, y los pocos hombres que lograban movilizarse tenían que tramontar cerros y quebradas, y
cruzar ríos nadando, como justamente eran los comerciantes de sombreros de bombonaje.
La población moyobambina estaba rodeada de inmensos árboles madereros. Si una avioneta cruzaba los aires por
estos lares, solamente divisaba un mar verde de vegetación, de tal manera que no se observaban las pocas viviendas
que había.
Moyobamba no tenía agua potable como ahora, pues para su uso doméstico tenían que cargar en latas especiales
desde los chorros naturales como la Muyuna, Caparina, o chupaderos que había en el barrio de Lluillucucha, donde
además las huambras se reunían a lavar las ropas de sus sheretes y llullitos.
Una mañana primaveral, apareció por estos lugares un hombre muthisco, alto, de barba dorada, diríamos un pucacho
de la alta alcurnia española, y quedándose mangañahui, miraba a un ramillete de huambrillas que lavaban ropa en
unas bateas hechas de madera. Este tenía mucha sed, y, acercándose a las damas, expresó: — ¿Qué ha pasado con
este pueblo? ¿Por qué no tienen agua potable María?, que era la chica más chuchusapa y bola siqui, le increpó
rápidamente: —¡Alaocito! ¡Alaocito! Joven, no tenemos agua potable, pero esta agüita del chorro de la Muyuna es la
más pura, cristalina y limpia. ¡Ah!.... y persona que la bebe, sea hombre o mujer, se queda en esta tierra para toda su
vida.
El gringo reía a carcajadas y exclamó: — ¡Qué ocurrencia la tuya, agüita de chorro! Ja, ja, ja; ja, ja, ja. Se queda en
esta tierra, ja, ja, ja; ja, ja, ja.
Entonces, sacó de su morral, que llevaba colgado en los hombros, un pocillo dorado y se acercó al chorro y, llenándolo
de agua, la ingirió. Tomó una, otra y otra pócima, y dijo: — ¡Qué agradable agua! ¡Increíble! Ni en España he tomado
agua tan exquisita como esta.
Habían pasado cinco minutos aproximadamente; de pronto, empezó a oscurecer y a llover con gran intensidad, pero la
lluvia fue tan rápida que, al querer guarecerse debajo del tambo, hecho con techo de hojas de palmeras, calmó.
Luego, apareció intempestivamente un hada cubierta con vestidos plateados y una corona de oro. Ellos, asustados,
miraban la presencia de la ninfa de las aguas y, cuando quisieron esconderse, el hada los cogió de la mano y les dijo:
—Yo soy la madre de este antiquísimo chorro de agua. Lo cuido y, en su largo recorrido, no permito que nadie corte los
árboles que están a su alrededor, porque entonces se secarían las fuentes, y como tú la has bebido, te casarás con
María, porque todo humano que toma el agua de mi chorro se queda en este bello pueblo y se casa.
Había terminado de hablar el hada, y el joven se sintió pusangueado por María. Le dijo que la quería y deseaba
contraer matrimonio, porque, al ingerir la agüita del chorro, la huambrilla lo volvió huayra uma, sin saber qué hacer.
A solicitud del forastero, el ser misterioso procedió a celebrar la ceremonia nupcial, formando a la nueva familia.
Luego desapareció como un relámpago, perdiéndose en el enigmático chorro de agua. Por eso, todo forastero que
llega a Moyobamba e ingiere esta agüita del chorro de la
Muyuna se queda para siempre. “Yo soy uno de ellos, que llegué desde la ciudad de Cutervo a comprar sombreros
hace muchísimos años y me casé con Anastasia Vásquez”, dijo mi bisabuelo terminando de contarme esta lindísima
leyenda.
GLOSARIO
1. Alaocito. ¡Pobrecito! ¡Qué pena! 8. Bola siqui. Que tiene nalgas abultadas.
2. Chuchusapa. Mujer de senos grandes. 9. Chupadero. Terreno pantanoso, cenegoso, atolladero.
3. Huambrilla. Señorita, mujer tierna. 10. Huayra uma. Persona olvidadiza, medio loca.
4. Llullito. Niño pequeño. 11. Minga ñahui. Abrir los ojos con exageración. Admirarse.
5. Muthisco. Persona de ojos zarcos. 12. Pucacho. Persona de rostro colorado.
6. Pusanga. Filtro de amor. Brujos, curanderos y curiosos que preparan la pusanga para atraer al hombre o mujer con fines
amorosos (pusangueados).
7. Sherete. Enamorado, marido.
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