Anuario de Psicología Jurídica, Volumen 11, año 2001. Págs.
59-77
ESTUDIOS
LAS VÍCTIMAS DE AGRESIONES SEXUALES
ANTE EL SISTEMA JURÍDICO-LEGAL
THE SEXUAL ASSAULT VICTIMS IN THE LEGAL
PROCEEDINGS
María José Rubio1
Silvina Monteros2
RESUMEN
Este artículo trata de describir y analizar cómo el Sistema jurídico-legal genera una vic -
timización secundaria en aquellas personas que habiendo sufrido una agresión sexual
deciden emprender un proceso legal contra su agresor. Para ello, se hace una breve
introducción de la relevancia del fenómeno y la multidisciplinariedad desde la que debe
ser analizado. A continuación se hace un esbozo de algunas aportaciones teóricas cen -
tradas en la víctima, y se expone cómo contempla la legislación española actual el delito
de agresiones sexuales. Posteriormente, se hace un encuadre sociológico de la violencia
de género, en la que quedan circunscritas las agresiones sexuales, y una descripción de
los principales efectos psicológicos de dicho delito en las víctimas. Finalmente, se expone
la metodología empleada para la investigación empírica llevada a cabo. Los resultados de
la investigación parecen indicar que el Sistema juridico legal ejerce una victimización
secundaria muy considerable. Esta se atenúa en las personas que durante todo el proce -
so reciben una atención integral (psicológica, jurídica y asistencial), sin embargo se acen -
túa en: las mujeres inmigrantes—sobre todo las indocumentadas—,las mujeres que
guardan alguna relación de parentesco con el agresor, y las viíctimas que cuentan con
algún tipo de deficiencia mental.
PALABRAS CLAVE: Agresión sexual, víctima, victimización secundaria, proceso legal.
1 Socióloga Investigadora del Departamento de Psicología Diferencial y del Trabajo de la Facultad de Psi-
cología de la Universidad Complutense de Madrid.
2 Psicóloga. Investigadora del Departamento de Psicología Diferencial y del Trabajo de la Facultad de Psi-
cología de la Universidad Complutense de Madrid.
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Las víctimas de agresiones sexuales ante el sistema jurídico-legal
ABSTRACT
This article aims to describe and analyse how the legaljudicial system generates a secondary
victimization in thosepeople who, having experiencedsexual abuse, decide to undertake legal
proceedings against their aggressor The study begins with a brief introduction regarding the
relevance of the said phenomena and the multidisciplinary approach needed to analyse it. It is
followed by an outline of some theoretical contributions of exisbng literature, and an illustra
tion of how current Spanísh Legislation regards sexual abuse crimes. After which, a sociological
profile of gender violence, in which sexual aggresions are defined, as well as a description of
the principal psychological effects of said crimes on the victims are described. Finally, the study
ends with a methodological consideration used in the empirical investigation. The results seem
to indicate that the legal judicial system exercises a significant secondary victimization, which
decrease when people receive integrated attention (psychological, judicial and sanitary), but
accentuates with female immigrants —above all those without documents and non EU mem
bers without próper working permits—;women that have some family relation with the
aggressor and victims who exhibitsome type of mental deficiency.
KEY WORDS: Sexual assault, victim, secondary victimization, legal proceedings.
1. INTRODUCCION período, que puede prolongarse consi-
derablemente en el tiempo, -entre dos y
A lo largo de las últimas décadas, el tres anos, como media-, se suele produ-
fenómeno de las agresiones sexuales se cir un efecto de victimización secun-
ha visto sensiblemente modificado, daria que reabre y agudiza el impacto
tanto por la reacción de las víctimas tras psicológico posterior a la agresión.
los hechos -aumentando el número de
denuncias-, como por las respuestas que Efectivamente, los efectos traumáti-
se han dado desde las instancias policía cos que en las víctimas suelen dejar las
les, judiciales, legislativas, sanitarias y agresiones sexuales pueden verse agra-
asistenciales. A este cambio han contri- vados por otros factores como son los
buido, sin duda, la progresiva concien- que se derivan del proceso e investiga-
ciación social y el avance en la educación ción legal que sucede a la denuncia de
y el respeto por la libertad y la igualdad los hechos. Con lo que si cada vez son
entre ambos sexos. más las mujeres que deciden presentar
una denuncia formal como primer paso
A pesar de estos avances, aún existen para acabar con una situación de oculta-
n u m e rosos campos de actuación y ción y sufrimiento, muchas de ellas para-
aspectos específicos sobre los que seguir lizan los procesos, o no llegan a iniciar
avanzando a partir de la investigación y los, ante la presión y el trato deficiente y
la intervención social. En concreto, es poco sensibilizado que algunas institu-
especialmente importante abordar la ciones ejercen sobre la víctima.
situación de aquellas víctimas que, tras
una agresión sexual, deciden embarcar- Esta segunda situación traumática se
se en un proceso legal que se abre al puede producir en varios momentos:
presentar la denuncia y culmina con la cuando la víctima acude a la comisaría
celebración del juicio oral. Durante este para denunciar los hechos (acogida de
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la policía, relato de lo sucedido, traslado del entorno familiar o vivencial, aparecen
al hospital, etc.), en el hospital (acogida presiones directas o indirectas para que
del personal sanitario y reconocimiento la denuncia se retire, o puede generarse
del médico-forense), a lo largo de toda la un clima culpabilizador en el entorno de
investigación policial (ruedas de reco- la víctima.
nocimiento, inspección ocular del lugar
de los hechos, etc.) en el p roceso de Como el lector puede deducir de estas
instrucción (declaraciones ante el juez primeras líneas, el complejo objeto de
instructor, magistrados, afrontamiento estudio que nos ocupa -la victimización
del lenguaje y formalismo judicial, careos secundaria asociada a las agre s i o n e s
con el presunto agresor, pago de los cos- sexuales-, precisa para su análisis de un
tes económicos derivados de la asisten- enfoque multidisciplinar que incluya la
cia letrada privada, etc.), en el j u i c i o perspectiva criminológica (que desde la
oral, si es que llega a producirse, (en el victimología pone su foco de interés en
que la víctima ha de enfrentarse cara a la relación víctima-delito-sistema jurídi-
cara con el agresor, y soportar la estrate- co-), la jurídico-legal (que regula el
gia defensiva de su abogado defensor) y papel de la víctima en los procesos y
tras los resultados de la sentencia (no legisla los delitos de agresiones sexua-
s i e m p re favorable para la víctima por les), la psicológica (que explica los efec-
falta de pruebas u otros motivos). tos que se derivan de una agre s i ó n
sexual) y la sociológica (que centra las
En consecuencia, la víctima sufre los agresiones sexuales dentro del marco de
perjuicios derivados de un delito (victi- la violencia de género). En los siguientes
mización primaria) y los derivados de epígrafes se apuntan las teorías y análisis
su relación con el sistema legal-penal más significativos que desde estas cuatro
(victimización secundaria). E s t a ciencias se han aportado.
segunda victimización puede llegar a ser
tan grave o más que la primera, pues la Por otro lado, y por lo que concierne
actualización de la experiencia criminal y al análisis empírico del fenómeno, tam-
el enfrentamiento con el agresor pueden bién hay que constatar la intervención
generar sentimientos de impotencia, cul- m u l t i p rofesional que en él converg e .
pabilidad, vergüenza y humillación; Fuerzas y cuerpos de seguridad del Esta
depresión; sensación de estar reviviendo do (Policía Nacional, Guardia civil, Policía
experiencias ya superadas; temor a que Local y Policía científica), personal médi-
el suceso se vuelva a repetir, etc. Además co-sanitario (médicos, enfermeros, médi-
la víctima puede ver seriamente perjudi- cos-forenses, psicólogos-forenses), pro-
cada su situación laboral, económica y fesionales del ámbito jurídico (letrados,
social . fiscales, magistrados y demás personal
de la judicatura), trabajadores sociales y
A todo esto hay que añadir la presión profesionales de asociaciones no lucrati-
que puede sufrir desde su ámbito fami- vas especializadas, forman las piezas de
liar y relacional. En ocasiones, las familias un complicado puzzle aún no suficiente
culpabilizan a la víctima sobre lo ocurri- mente coordinado y ensamblado.
do, o la propia sociedad despliega un
clima compasivo o alarmante. En otras En nuestra opinión, tan sólo desde
ocasiones, cuando el agresor es alguien este abordaje multidisciplinar y pluripro-
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Las víctimas de agresiones sexuales ante el sistema jurídico-legal
fesional se podrá avanzar hacia la tan los argumentos teóricos nacidos de la
deseada atención integral a la víctima de victimología en la dogmática penal. Esta
agresiones sexuales. contribución hace revisar el sistema
penal desde la perspectiva de la víctima,
lo cual llevará a la elaboración de pro-
2. PRINCIPALES ENFOQUES puestas que cubran las necesidades de
TEORICOS SOBRE LA ViCTlMA éstas, sin que ello suponga el menosca-
bo de los derechos las garantías de los
La victimologia ha sido definida como inculpados.
un movimiento científico de modern a
aparición que pone su atención sobre el Uno de los enunciados más importan-
sujeto más olvidado de las ciencias pena tes de la victidogmática es el concepto
les: la victima, y sus dificultades, necesi- de victim precipitation, p resente en
dades y derechos (Landrove Díaz, G., muchos delitos violentos en los que el
1998). A lo largo del tiempo esta discipli- ofendido ejerce algún tipo de actitud
na fue centrando su atención en diversos provocadora o ha mantenido con ante
aspectos, pero su papel más revoluciona- rioridad complejos vínculos psicológicos
rio lo pro p o rcionó con el concepto de con el autor. En la mayoría de los delitos
victimización secundaria. contra la libertad sexual o en la llamada
violencia doméstica, más que hablar de
Las distintas corrientes vitimológicas provocación de la víctima se hablará de
se han preocupado por dos elementos: delitos cuya violencia va dirigida hacia la
la relación víctima-agre s o r, previa o mujer no sólo como persona en particu-
durante el hecho delictivo, y la actitud de lar sino a la mujer como rol social (Loren
la víctima analizada desde una perspecti- te y Lorente, 1998). Por ello, las feminis-
va jurídico-penal (Soria Ve rde, 1993). tas han visto en este tipo de delitos una
D i f e rentes colectivos, entre ellos las continuación agresiva de la violencia de
feministas, han ayudado a avanzar a la género En este caso, la víctima será siem-
victimología al criticar con lucidez que pre una mujer como consecuencia de la
centrarse en la conducta de la víctima y desigualdad estructural que la misma
su participación en el hecho delictivo ocupa en la sociedad.
puede suponer su estigmatización y, en
consecuencia, podrá ser acusada de pro- Los avances propiciados desde la victi-
vocadora. Los aportes de la victimología mología y la victimodogmática, han
en tanto estudio de la víctima, su con- dado lugar a un movimiento social y
ducta durante el hecho delictivo y los científico encargado de denunciar la
factores predisponentes, deben tener un vicitmización secundaria, aquella que se
carácter preventivo de la delincuencia y genera cuando la víctima comienza una
no paliativo de la víctima. serie de relaciones con el sistema jurídi-
co-penal, se trata del movimiento victi -
Dentro de la victimología como disci- mológico que nace con el objetivo de
plina, nace una rama que se ocupará de procurar una atención integral a la vícti-
reinterpretar la dogmática jurídico-penal ma de delitos. Sus primeros pasos tuvie-
-ya desarrollada por la ciencia penal- con ron lugar en Nueva Zelanda y en Inglate-
base a los principios victimológicos: la rra en la década de los sesenta, y los
victidogmática, que tratará de introducir principales progresos alcanzados se die-
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ron en el área de la compensación eco- tad, pasando a ser sujetos de especial
nómica para compensar las pérd i d a s protección.
sufridas por el hecho delictivo: sufragar
los gastos derivados del tratamiento No obstante, en la actualidad resulta
médico u hospitalario resarcir la incapa- sumamente claro que la libertad sexual
cidad para el trabajo ó ayudar a las per- es el bien más importante que el Dere-
sonas dependientes del agraviado en cho tutela en estos casos. No ha sido así
caso de fallecimiento, etc. (Landro v e históricamente y hasta fechas recientes.
Díaz, 1998). Cuando este tipo de delitos se denomi-
naba “delitos contra la honestidad”, el
En un entorno más cercano, el Conse- bien protegido era el pudor o la moral
jo de Europa aprobó en 1983 un Conve- sexual. Ninguno de estos bienes mere-
nio Europeo relativo a la compensación cen ser ascendidos a la categoría de bien
de las víctimas de delitos violentos que jurídico ya que son ambiguos, inconsis-
fue sancionado el 13 de junio de 1985. tentes y de gran variabilidad instersubje-
tiva (Suárez, 1995).
3. LAS AGRESIONES SEXUALES EN En el Código Penal actual, los delitos
LA LEGISLACION ESPAÑOLA referidos a agresiones sexuales están
recogidos en los artículos 178, 179 y
La historia legal de la violación es anti- 180. En el primero de ellos, se tipifican
gua. Ya el Derecho Romano contenía diversos actos de naturaleza lúbrica con
varios edictos que hacían re f e rencia a la exclusiva utilización de la violencia e
ella. Así, el Corpus luris Civillis o Derecho intimidación. En el segundo precepto,
Romano Privado, Edicto EPXXXV que el legislador ha enumerado minuciosa-
prevaleció desde el año 130 a.C. hasta el mente la conducta típica anunciado los
año 530 d.C. contenía un título general supuestos que se pueden pre s e n t a r
que decía: “atentados al pudor de una (acceso carnal, introducción de objetos
mujer honrada o de un púber”. o penetración bucal o anal) además de
la violencia e intimidación que, aunque
Centrándonos en el actual marc o no contenida explícitamente, apare c e
legal, el Código Penal de 1995 regula los incluida en el concepto de agre s i ó n
llamados “Delitos contra la libert a d sexual. La Ley Orgánica 11/1999 ha
sexual” contenido en el Título Vlll del establecido una modificación de este
libro ll. Su mismo título hace referencia al a rtículo 179, quitando la figura de
bien jurídico que se pretende proteger. penetración -que hace alusión al acce-
La libertad sexual. La Ley Org á n i c a so carnal solamente-, e introduce nue-
11/1999 de 30 de abril ha modificado vamente la figura de la “violación”,
este Título por el de “Delitos contra la puesto que su ausencia en el Código
libertad e indemnidad sexuales”, debido Penal supuso las críticas de innumera-
a que en los delitos sexuales cometidos bles colectivos ante la negativa del
contra menores o personas con discapa- legislador a “llamar las cosas por su
cidad psíquica no se trata de defender su n o m b re”. Por último, el artículo 180
libertad sexual puesto que carecen de la señala las agravaciones específicas de las
necesaria capacidad jurídico-penal para agresiones que recogen los artículos 178
ejercer válida y eficazmente dicha liber- y 179.
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Las víctimas de agresiones sexuales ante el sistema jurídico-legal
Finalmente, queremos dejar constancia victimológica y jurídica, pasamos a hacer
de dos consideraciones que siguen siendo una aproximación psico-social. En este
objeto de debate doctrinal y que tienen su sentido, las agresiones sexuales han de
importancia en relación al tema que nos ser contempladas desde un concepto
ocupa: la primera tiene que ver con las más amplio, cual es la violencia de
agresiones sexuales cometidas por el mari- género. La Conferencia Mundial sobre
do hacia su esposa o por un cliente hacia los Derechos Humanos de Viena, en
una prostituta. En relación a esta cuestión 1993, hizo que la llamada violencia
los debates giran acerca de si los preceptos doméstica saltara a primer plano, y ese
legales actuales permiten fácilmente juz- mismo año, la ONU aprobó la Declara-
gar estas agresiones. En este sentido, hay ción sobre la Eliminación de la Violencia
que decir, que ni el contrato matrimonial contra la Mujer, definiendo el concepto y
ni el contrato comercial -aunque implícito haciendo recomendaciones para comba-
adquirido por estas personas, les habilita tirla. La Declaración situó la violencia
para el ejercicio de un derecho sobre la contra la mujer directamente en el plano
mujer. La libertad sexual no es un derecho de los derechos humanos y no sólo reco-
que se pierde en estos tipos de contratos. noció la violencia física, sexual y psicoló-
gica sino también la amenaza de dicha
La segunda consideración se refiere a violencia. Hizo resaltar que la violencia
la perseguibilidad de los delitos sexuales. está basada en el género donde el factor
El delito de agresiones sexuales no sigue de riesgo principal se encuentra en el
las pautas generales comunes a la hecho de ser mujer.
inmensa mayoría de las infracciones
penales (Suárez, 1995). La persecución
En ese documento se define violen-
de este tipo de delitos se re s e rva a las
cia contra la mujer como “todo acto
personas perjudicadas por el mismo,
de violencia basado en la pertenencia al
aunque una vez puesto en conocimiento
sexo femenino que tenga o pueda tener
del Ministerio Fiscal, ya se considera un
como resultado un daño o sufrimiento
delito público y, por lo tanto, perseguible físico, sexual o psicológico para la mujer,
de oficio. El hecho de que sea, en princi- así como las amenazas de tales actos, la
pio, un delito perseguible a instancia de coacción o la privación arbitraria de la
parte, se fundamenta en el derecho a la
libertad, tanto si se producen en la vida
intimidad de las personas ofendidas.
pública como en la vida privada”.
Pero pronto, este delito cobra la forma
de un delito semipúblico en el que el
ofendido/a ya no puede detener el pro- Se entiende que la violencia contra
ceso. Estas consideraciones tienen una la mujer, o violencia de género, abar-
nutrida discusión en la doctrina penal ca tanto la violencia física, sexual y psico-
(Larrauri, 1994). lógica, que tenga lugar en la familia, la
comunidad o la perpetrada o permitida
por el Estado. Más específicamente, nos
4. LA VIOLENCIA DE GÉNERO Y LAS encontramos con el término de a g re -
REPERCUSIONES PSICO-SOCIALES sión sexual, que hace referencia a todo
DE LAS AGRESIONES SEXUALES tipo de agresión o abuso de contenidos
básicamente sexuales. Dentro de este
Una vez enfocado el fenómeno de las tipo de violencia podemos distinguir: la
agresiones sexuales desde la perspectiva agresión sexual (es aquella acción que se
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realiza contra la libertad sexual de otra de evitación, estado de alerta y reduc-
persona empleando la violencia o la inti- ción de la capacidad de respuesta. Ade-
midación), el abuso sexual (contempla más, en las víctimas de agresiones sexua-
las mismas acciones, pero sin que medie les es frecuente que aparezca un cuadro
la violencia, la intimidación, ni el consen- depresivo -motivado por el descenso de
timiento de la víctima) y el acoso (supone la autoestima y un fuerte sentimiento de
cualquier comportamiento sexual consi- indefensión y vulnerabilidad- y disfuncio-
derado por la persona agraviada como nes o fobia sexual.
no deseado u of ensivo, que tiene como
escenario el ámbito laboral, docente o Es importante resaltar que todo este
similar, y que desencadena en la persona cuadro clínico que presentan las víctimas
acosada una situación de humillación, de agresiones sexuales, puede verse
intimidación, bajo rendimiento laboral o agravado por la actuación inadecuada
académico, etc.). del ambiente familiar, de los distintos
profesionales implicados en la atención a
Cuando la violencia de género es ejer- las víctimas durante el proceso legal y de
cida en los tres ámbitos básicos de las cómo éste se encuentre ordenado y
relaciones humanas (familiar, comunita- regulado. Por lo tanto, su recuperación
rio y laboral), los efectos psico-sociales psicológica dependerá, en buena medi-
que producen han sido denominados da, de la victimización secundaria de la
como Síndrome de Agresión a la Mujer que sea objeto por parte de estos ámbi-
(Lorente y Lorente, 1998). Estos autores tos.
lo definen como “Una agresión sufrida
por la mujer como consecuencia de los
condicionantes socioculturales que actú- 5. ESTUDIO EMPíRlCO
an en el género masculino y femenino,
situándola en una posición de subordi- 5.1. Metodología
nación al hombre”.
Ante la escasez de datos y análisis
Pero si nos detenemos en las repercu- s o b re la respuesta del sistema legal-
siones psico-sociales que se derivan del penal a las víctimas de agresiones sexua-
delito específico de las agresiones sexua- les, la Universidad Complutense, gracias
les, encontramos que la Psicología ha a una subvención del Instituto de la
desarrollado diferentes modelos de aná- Mujer, se planteó la necesidad de hacer
lisis e intervención entre los que destaca un primer estudio sobre el tema que
el S í n d rome de Estrés Postraumático. detectara los principales factores y ámbi-
Siguiendo el DSM-IV (American Psychia- tos de víctimización.
tric Association, 1994), este síndrome es
un cuadro clínico que se presenta en per- Afrontar metodológicamente el estu-
sonas que han experimentado un suceso dio de la victimización secundaria supo-
aversivo brusco que no forma parte de ne una tarea harto complicada. Entre los
las experiencias habituales de los seres diferentes obstáculos resalta el tipo de
humanos. Al Síndrome de Estrés pos- población que se ha de indagar. La gra-
traumático aparecen asociados los vedad del delito de agresiones sexuales y
siguientes síntomas: ideas intru s i v a s las hondas repercusiones psicológicas y
referidas al suceso, ansiedad, conductas socio-culturales que el mismo conlleva,
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Las víctimas de agresiones sexuales ante el sistema jurídico-legal
configuran una población, en unas oca- supuesto recabar su testimonio, a pesar
siones, oculta y, en otras, semioculta u de los múltiples contactos y de la media-
opaca a la que resulta muy difícil acce- ción activa de la Asociación de Asistencia
der. Las secuelas psico-emocionales que a Mujeres Violadas. En frecuentes oca-
una agresión sexual deja en la víctima siones, las víctimas aceptaron ser entre-
provocan un estado de hipersensibilidad vistadas, pero en el último momento
que se puede prolongar durante un decidieron no someterse a lo que para
periodo de tiempo considerable. Duran- ellas supone reabrir las heridas de un
te el mismo procurará que nadie le haga capítulo de sus vidas muy difícil de cerrar.
revivir lo sucedido, pues cada nuevo rela- Estos obstáculos no hacen sino indicar
to de los hechos reabre sus heridas. Nos cuan doloroso es para una mujer sufrir
encontramos, por tanto, ante una pobla- una agresión sexual y andar, posterior-
ción de difícil localización y acceso, y mente, los pasos del proceso legal.
ante un universo de difícil estimación,
puesto que tan sólo se conocen los deli- Desde una perspectiva cuantitativa,
tos por agresión sexual denunciados y no se ha realizado un análisis de sentencias
los realmente ocurridos. pertenecientes a casos atendidos jurídica-
mente por la Asociación de Asistencia a
Ante la complejidad del objeto de Mujeres Violadas de Madrid. Muchos de
estudio, la presente investigación ha sido los cuales han recibido asistencia psicoló-
planteada desde una doble perspectiva gica durante todo el proceso legal. El
metodológica: cualitativa y cuantitativa. número de sentencias cuantificadas y ana-
lizadas ha sido setenta y tres, y supone el
Desde la perspectiva cualitativa, se total de casos atendidos por la citada aso-
han realizado 23 e n t revistas en pro- ciación desde enero de 1996 a octubre de
fundidad (13 de ellas a víctimas y el 2000. Se trata, por tanto, de un muestreo
resto a profesionales). Esta técnica de por saturación, no probabilístico.
investigación se ha mostrado como la
más oportuna para rescatar las principa-
les vivencias de las víctimas en relación al 5.2. Sujetos y ámbito geográfico de
proceso legal y a la posible victimización estudio
secundaria. En las entrevistas se ha
hecho especial hincapié en la descripción Los sujetos de estudio han sido vícti-
de su estado psicológico y emocional, así mas de agresiones sexuales, con lo que
como en la atención y el trato recibido desde un principio se han descart a d o
durante todo el proceso legal. Del mismo tanto los abusos sexuales, como el
modo, las entrevistas a profesionales han acoso y otros delitos contra la libertad y
aportado una valiosa información carac- la indemnidad sexual. Asimismo, se
terizada no sólo por la riqueza explicativa han abordado víctimas con mayoría de
acerca del comportamiento de las vícti- edad en el momento de la agresión,
mas, sino por la exposición de la comple- con lo que se ha excluido a la pobla-
ja relación entre los diferentes ámbitos ción con minoría de edad en el
profesionales implicados. momento de la agresión. A nuestro
modo de ver, los menores presentan
En cuanto a las entrevistas a víctimas, una situación específica que merece
q u e remos señalar la dificultad que ha un estudio aparte.
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María José Rubio y Silvina Monteros
El ámbito geográfico en el que se ha legal se reduce a la vigilancia de las heridas
efectuado la investigación es la Comuni- físicas, las cuales en muchas ocasiones son
dad de Madrid. mínimas o inexistentes.
6. PRINCIPALES FACTORES DE Por último, es importante subrayar que
VICTIMIZACION SECUNDARIA: el sistema legal trata el delito de agresio-
CONCLUSIONES nes sexuales como un delito más y, en
consecuencia, trata a la víctima como a
Durante el proceso legal, la víctima se cualquier otra; de la misma manera que lo
enfrenta con una serie de obstáculos y puede hacer con una víctima de robo de
perjuicios que descansan sobre tres gran- estafa, etc. en el sentido de que no réco -
des pilares o ejes. En primer lugar, hay que noce las profunda resonancia psico-
señalar que la sociedad en su conjunto, y social que este ilícito produce sobre las
el sistema legal en particular como institu- mujeres. Esa falta de sensibilidad hacia
ción social, parten de un prejuicio histórico las víctimas de agresiones sexuales, deses-
que sitúa a las agresiones sexuales en el tima que cualquier diligencia que en otro
marco de la moralidad y la privacidad de tipo de situación puede resultar molesta o
las relaciones personales. Esta es la princi- p e rturbadora para la víctima, en estos
pal causa de que el delito que estamos casos pude resultar verdaderamente agre-
estudiando siga teniendo una naturaleza siva. Así, lo que inicialmente tiene la
semi-pública y, por ello, sólo pueda ser intención de igualitario, en realidad opera
perseguido a instancia de parte. También como discriminatorio. Debido a esa falta
aquí hunde sus raíces el hecho de que de consideración y sensibilidad, en
hasta ahora se haya considerado a las muchas ocasiones, el sistema legal
agresiones sexuales como el resultado de “agota” a las víctimas. Quienes, a
una relación íntima o de la actuación inco- menudo, deciden rehacer su vida al mar-
rrecta de la mujer, a quien tradicional gen de lo que pueda resolver la Justicia.
mente se le ha atribuido la responsabili-
dad de salvaguardar su integridad sexual. En estas circunstancias, el apoyo psi-
cológico profesional es un re c u r s o
Un segundo aspecto estructurante en imprescindible para las víctimas, no sólo
la relación sistema legal-víctima de agre- para que puedan superar el trauma de la
siones sexuales es que el primero suele agresión sino para que afronten en condi-
i g n o r a r, u olvidar, aunque en distinta ciones más favorables las sucesivas “agre-
medida según las instituciones y ámbitos siones” que se derivan del proceso legal.
profesionales, el estado psicológico de la
víctima durante el proceso legal. Este A continuación iremos desgranando
hecho se ve reflejado a lo largo del mismo, los principales factores de victimización
pero muy especialmente en la toma de secundaria en cada uno de los pasos del
muestras que servirán como prueba en el proceso legal.
juicio oral . No existen peritajes psicológi -
cos que valoren el estado de la víctima tras
una agresión de este tipo, así como tam 6.1. La denuncia
poco hay un seguimiento psicológico del
forense que vele por el equilibrio psíquico En el plano psicológico la decisión de
de estas mujeres. La asistencia sanitaria denunciar por parte de la víctima es un
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Las víctimas de agresiones sexuales ante el sistema jurídico-legal
elemento fundamental para su recupera- sentimientos culpabilizadores. Este senti-
ción. Cuando la mujer decide presentar miento de culpa suele estar frecuente-
la denuncia, se tiene ya un predictor de mente agudizado, e incluso generado,
su futuro ajuste psicológico (Galiana y de por los familiares. Sobre todo por los de
Marianas, 1996). En la interacción vícti- aquellas víctimas más jóvenes, aunque
ma-denuncia, caben distinguir tre s también aparecen con relativa frecuencia
momentos principales: antes de la e n t re cónyuges, y en los ambientes
denuncia, durante y después. socio-culturales en los que rige un códi-
go moral restrictivo y focalizado en la
a) Antes de la denuncia: el grado de integridad sexual femenina. Otro de los
estrés inicial está directamente relaciona sentimientos más frecuentes e inhibido-
do con el grado de estrés consecuente. res es el sentimiento de vergüenza por
Las víctimas que presentan un bajo tener que explicar a propios y extranos lo
estrés inicial son las que tienen mayores o c u rrido; y vinculado a la verg ü e n z a
posibilidades de superación. La decisión actúa el miedo a ser e s t i g m a t i z a d a ,
de no denunciar está altamente rela- señalada, como una víctima o como una
cionada con un elevado nivel de estrés “mujer violada”. La vergüenza y la estig-
inicial: la evitación del acontecimiento matización hacen que, en ocasiones, se
traumático llega a la imposibilidad de cuente a la Policía todo lo sucedido, pero
hacer un relato de éste ante los agentes sólo se denuncie por robo, hurto, lesio-
de seguridad y ante el juez. Por el contra- nes, etc.
rio, las víctimas que sí se ven capaces de
denunciar no presentan una necesidad Tras la agresión, las víctimas suelen
de evitación tan fuerte y la narr a c i ó n evaluar, aunque sea precipitadamente,
efectuada supone ya el primer afronta- las consecuencias que sobre su vida ten-
miento (Valverde, 1994). Pero, ¿cuáles drá presentar la denuncia. Los pasos
son los motivos que pueden inhibir a del proceso legal se presentan como
la víctima de presentar una denuncia por un camino difícil de atravesar. P o r
agresión sexual?: este motivo, muchas víctimas deciden
guardar silencio. La víctima intuye el pro-
Uno de los principales factores para ceso de victimización secundaria que el
no denunciar es el sentimiento de sistema legal hará recaer sobre ella y
culpa. Éste suele ser expresado en forma resuelve no pasar por una “nueva agre-
de pensamientos autoinculpatorios, sión”, esta vez de carácter legal. Si la
especialmente abundantes, referidos a la agresión ha sido en grado de tentati-
inadecuada actuación de la víctima antes va, la capacidad para vencer los senti-
del suceso -lugares por donde transita- mientos de culpa, vergüenza y estigmati-
ba, relación o contacto que propició, ir zación es menor. Tan sólo la idea de que
sola, confiar en el agresor ...- o durante la denuncia evitará una futura agresión
el mismo -no se resistió lo suficiente, sobre sí misma o sobre otra persona pue-
debió actuar con mayor contundencia den llevarle a presentar la denuncia y
física...-. También algunas conductas o afrontar los pasos que marca el proceso
c o m p o rtamientos considerados habi- legal.
tualmente como de riesgo -como salir sin
compañía por las noches- pueden para Si el agresor es un conocido o fami-
sitar la conciencia de las víctimas con l i a r, el miedo a una posible venganza
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María José Rubio y Silvina Monteros
por parte del mismo puede apoderarse no denunciar que aquellas que viven en
de la voluntad de la víctima, impidiéndo hábitat urbanos de tamaño mediano o
le que realice la denuncia. En ese mismo grande. Los sentimientos de vergüenza y
contexto, actúan negativamente las estigmatización, así como las posibles
posibles amenazas del entorno familiar amenazas de los familiares del agresor,
del agresor o de la propia víctima y la se agudizan en comunidades pequeñas,
vergüenza ante ellos. Del mismo modo, mientras que tienden a disolverse en
revisten especial dificultad las situaciones comunidades más numerosas. Por últi-
en las que el agresor es alguien del mo, otra variable, que condiciona muy
entorno laboral o académico. La posi- especialmente no sólo la decisión de
bilidad de perder el puesto de trabajo, si denunciar sino todo el proceso legal con-
el agresor es un superior, o la percepción secuente es el vínculo con el agresor.
de que no va a ser creída por parte de En concreto, cuanto mayor es el vínculo
profesores y/o compañeros pueden aca entre ambos (especialmente cuando se
llar para siempre a la víctima o convertir- trata de cónyuges) las probabilidades de
la agresión en reiterada. denunciar son menores mientras que la
victimización secundaria suele agudizar
El temor a no ser creídas tanto por se.
la Policía como por los f a m i l i a res s e
acentúa en aquellos casos en los que la Mención especial merecen las mujeres
víctima estuvo bajo los efectos del alco- inmigrantes víctimas de agre s i o n e s
hol u otras d rogas antes o durante la sexuales, especialmente las indocumen-
agresión. Generalmente, se supone que tadas, para quienes presentar una
la Ley sancionará estos hechos, descono- denuncia en comisaría puede suponer el
ciendo que, muy al contrario, la Ley pro- riesgo de repatriación.
tege a la víctima en estas circunstancias.
b) Durante la denuncia: aunque en
Por otro lado, sigue existiendo cierto principio el hecho de presentar denuncia
desconocimiento entre la población, en sea un predictor favorable del posterior
general, acerca de cómo proceder tras ajuste psicológico de la víctima, ésta
una agresión sexual. Hemos encontrado puede funcionar como fuente adicional
relatos en los que la víctima, urgida por de estrés. Es importante señalar que esto
un sentimiento de repugnancia, se ha ocurrirá cuando la víctima perciba men-
aseado o lavado su ropa sin darse cuen- sajes inculpatorios o comentarios inade-
ta de que ha podido destruir pru e b a s cuados por parte de los pro f e s i o n a l e s .
importantes para demostrar la identidad Las Fuerzas y Cuerpos de seguridad del
del agre s o r. Esa primera reacción por Estado, como primer eslabón en la cade-
desconocimiento pesa a la hora de pre- na del proceso legal, han de tratar a la
sentar la denuncia y de, posteriormente, víctima con extremada sensibilidad y
seguir con el proceso legal. profesionalidad, pues son los que la aco-
gen en el momento de máxima tensión y
La variable hábitat incide especial alteración psíquica. A la luz de las entre-
mente en la decisión de no denunciar. vistas realizadas, la valoración que las
Las mujeres que residen en h á b i t a t víctimas hacen acerca del primer acogi-
rurales o en ciudades de tamaño miento y toma de declaraciones por
pequeño, tienden en mayor medida a parte del Cuerpo de Policía es bastante
ANUARIO/2001 69
Las víctimas de agresiones sexuales ante el sistema jurídico-legal
positiva. Especialmente el que se refiere Civil suelen acompañarla hasta su domi-
al SAM (Servicio de Atención a la Mujer). cilio o cualquier otro lugar que ésta soli-
Un aspecto a mejorar es el tiempo que cite. El trato recibido en este trámite es
transcurre desde que la mujer acude a la descrito como correcto, e incluso en
comisaría hasta que es atendida por el alguna ocasión se ha llegado a valorar
médico-forense. En muchas ocasiones, la como el único trato amable recibido en
policía toma declaración completa a la todo el proceso legal.
víctima y le pide que trate de identificar
al agresor en los archivos fotográficos Una deficiencia detectada en esta últi-
del centro antes de trasladarle al hospi- ma fase de la actuación policial, se refie-
tal. Aunque la víctima no haya sufrido re a que una vez escrita, leída y firmada
graves lesiones físicas, estos profesiona- la denuncia la policía no procede a entre-
les han de tener en cuenta que en un pri- gar a la denunciante copia de la misma
mer momento lo más importante para o, en su caso, copia de sus derechos a ser
ella es su salud y la confirmación de que parte en el proceso penal que se inicia.
no ha quedado embarazada, por consi- Este hecho es importante ya que, la
guiente, sería deseable que tras una pri- mayoría de los ciudadanos no son doc-
mera y brevísima declaración la víctima tos en derecho y desconocen aquellos
fuera conducida al hospital y posterior que les asisten en casos como éste. En
mente se la requiera para revisar los este sentido, es imprescindible que
a rchivos fotográficos y a of recer más aquellos derechos que le son leídos a la
detalles sobre lo sucedido. denunciante para que acepte, o no, ser
p a rte en el proceso penal (arts. 109 y
Donde sí se han encontrado deficien- 110 de la Ley de Enjuiciamiento Crimi-
cias es en la atención ofrecida por las nal), deben ser también firmados. Asi-
comisarías de policía de algunos munici- mismo se le deberá entregar una copia a
pios de Madrid. En ellos todavía no exis- la víctima para que ésta pueda meditar
ten los servicios especializados en violen- sus acciones y declaraciones una vez que
cia contra la mujer o familiar (SAM, SAF, ha pasado el momento más crítico.
EMUMES, etc.) y el personal de las comi-
sarías no parece estar aún suficiente
mente preparado en la materia. Este 6.2. El reconocimiento
hecho hace que algunas mujeres que médico-forense:
han denunciado en estas zonas, no
hayan recibido una atención corre c t a . Muchas mujeres tras haber sufrido una
No tenemos conocimiento de que esto agresión sexual, lo primero que hacen es
se haya llevado a cabo con mujeres vícti- acudir a un hospital. En estos primeros
mas de agresiones sexuales extrafamilia- momentos, lo más importante para una
res, pero sí con mujeres víctimas de viola- mujer es su integridad y salud física, pues
ción y maltrato dentro del ámbito fami- teme haber quedado embarazada, haber
liar o de pareja. contraído alguna enfermedad contagiosa
o haber sufrido lesiones graves en su
c) Después de la denuncia: cuando cuerpo. Por eso busca una atención sani-
la víctima ha prestado declaración y ha taria que reconozca sus heridas, le aplique
sido reconocida por el médico forense, un tratamiento, si así lo precisa, y le tran-
los miembros de la Policía o la Guardia quilice. Cuando una mujer procede de
70 ANUARIO/2001
María José Rubio y Silvina Monteros
este modo, en algunos centros se niegan tranquilizarse, le explique que debe dejar
a asistirla si antes no ha presentado la de buscar argumentos autoculpabiliza-
debida denuncia, instándola a desplazar- dores a lo sucedido y le informe de los
se primeramente a dependencias policía pasos que puede seguir. El resultado de
les. Posteriormente, el cuerpo de Policía la esa espera obsesiva (la víctima suele
trasladará de nuevo al hospital. Con lo repasar una y otra vez la escena de la
que, se retrasa la atención médica y el tra- agresión), temerosa (se ha de enfrentar
tamiento a las victimas de agre s i o n e s al reconocimiento y a los posibles
sexuales al mismo tiempo que se contri- comentarios o actitudes adversas de un
buye a que su estado psicológico, muy crí- desconocido) y v e rgonzante ( t e m e r á
tico en esos momentos, empeore. Esta es que alguien la reconozca, que las demás
la forma de actuar que, por ejemplo, se personas re p a ren en su aspecto, etc.)
produce en el Hospital La Paz de Madrid será una mujer aún más deprimida.
-centro médico de referencia para la aten-
ción a víctimas de agresiones sexuales-. El médico-forense se suele limitar a
hacer un peritaje de las lesiones físicas y
O t ro problema añadido es que una toma de muestras, sin realizar ni una
muchos médicos suelen negarse a aten- valoración general ni un peritaje espe-
der a una víctima de agresiones sexuales, cífico del estado psicológico de la víc-
tanto si ésta ha puesto denuncia como si tima. Posteriormente, si las heridas físi-
no lo ha hecho, para no verse envueltos cas son de mediana o gran entidad, el
después en todo el proceso legal -perita- médico-forense volverá a citarla una o
je, ratificación del informe, declaración dos veces, aproximadamente, para
en el juicio, etc.-. En ocasiones, la negati- seguir la evolución de las heridas y para
va obedece también a que estos médicos verificar su curación. Del estado psicoló-
no saben muy bien cómo tienen que gico de la víctima y de su posterior evolu-
intervenir y cómo han de que recoger las ción no queda ni reconocimiento, ni
muestras. Desde el punto de vista legal, constancia, ni seguimiento alguno. En la
esta forma de actuar puede ser correcta, práctica, el reconocimiento del forense
pero desde un punto de vista médico y se muestra como un puro trámite de un
humanitario supone una gran desconsi- proceso legal que, por un lado, precisa
deración, que no ocurre en otro tipo de pruebas biológicas (sangre, semen, sali-
delitos o de accidentes. va, cabellos...) para determinar la auto-
ría, complicidad o inocencia del acusado,
Un tercer elemento victimizante es el y que, por otro, entiende la salud de la
trato recibido en el hospital. En términos víctima como el diagnóstico y tratamien-
generales éste puede ser calificado to de sus heridas físicas. Heridas que en
como de bastante deficiente. No sólo muchas ocasiones pueden ser muy leves
por lo ya apuntado hasta ahora, sino -arañazos, moratones, etc.-, debido a la
porque desde que la víctima llega al hos- brutal intimidación del agresor.
pital hasta que es reconocida por el
médico-forense, nadie se ocupa de apo- En la actualidad a la inexistencia de
yarle psicológicamente. La mujer espera- peritajes psicológicos de las víctimas hay
la llega del médico en un pasillo o en una que sumar que muchos Tribunales pre-
sala sola o con algún amigo o familiar, juzgan los informes psicológicos a ins-
sin que ningún profesional le ayude a tancia de partes realizados por profesio-
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Las víctimas de agresiones sexuales ante el sistema jurídico-legal
nales de asociaciones de asistencia a en diferentes momentos: 1. En los juzga-
mujeres violadas, etc. por considerarlos dos, cuando las mujeres acuden a ratifi-
parte interesada. Incluso se tiene cons- car la denuncia, hay funcionarios que no
tancia de Tribunales que desestiman los se conducen con discreción y respeto y
peritajes realizados, a instancias del fis- pronuncian en voz alta el delito del que
cal, por profesionales de alguna institu- han sido víctimas o hacen comentarios o
ción oficial. gestos desconsiderados hacia ella. 2. En
las ruedas de reconocimiento, la vícti-
Por último, el acceso a la atención ma se ha de enfrentar a un gran impacto
médico-sanitaria se hace especialmente emocional sin que nadie le preste ningún
dificultoso para las mujeres extranjeras apoyo o asistencia especializada. 3. Tanto
indocumentadas. Éstas no se atreven a en las ruedas de reconocimiento como en
poner la denuncia y por lo mismo no otras diligencias, la protección a la vícti-
suelen acudir a los centros sanitarios ofi- ma es muy deficiente frente a, por ejem-
ciales de atención a la mujer. Por otro plo, la presencia y amenazas de los fami-
lado, todo parece indicar que si en esta liares del agresor. 4. Durante el tiempo
investigación se han detectado casos en que transcurre el proceso legal, los juzga-
los que el Hospital la Paz no ha atendido dos no suelen informar a la víctima sobre
a mujeres españolas sin previa denuncia, el curso del mismo. 5. El juez instructor
es muy probable que actúen de la misma aparece en el relato de la víctima como
forma con mujeres inmigrantes indocu- una figura lejana, e incluso se han descri-
mentadas. Con lo que si estas mujeres to comportamientos contradictorios y
no presentan lesiones de extrema grave- desalentadores para las víctimas. 6. Los
dad no serán atendidas jamás por este careos agresor-víctima pueden llegarse
centro público. a realizar por parte del juez instructor sin
que previamente se avise a la víctima de lo
que va a suceder con suficiente antelación
6.3. El proceso de instrucción como para que pueda comunicárselo a su
abogado, y sin que se le haga saber que
Tras la denuncia y el reconocimiento puede negarse a hacerlo si el mismo no
médico-forense, se abre un largo camino está presente en el careo. 7. Ta m b i é n
jalonado de diligencias legales de las que durante el proceso legal, la policía cientí-
se deriva, con frecuencia, una importan- fica se despreocupa del estado psicológi-
te victimización secundaria. co de la víctima al no tratarla con suficien-
te discreción.
Las víctimas cuyo agresor es un desco-
nocido y que, además, acuden a un servi- Además, la víctima se ve obligada a
cio de asistencia jurídico-psicológica contar los hechos una y otra vez ante
(como las asociaciones de asistencia a jueces de instrucción, abogados, secreta-
mujeres violadas) son las que menor victi - rias de jueces, funcionarios, etc. en
mización secundaria reciben en todo el momentos y situaciones nada oport u-
proceso de instrucción, al estar protegidas nos. En este sentido, debería existir un
por profesionales especializados en aten- protocolo unificado y común a todos
der a víctimas de estos delitos. Aún así, los ámbitos profesionales que evitara, en
existen numerosas actuaciones legales la medida de lo posible, las re i t e r a d a s
perjudiciales para ellas, que se evidencian declaraciones de la víctima.
72 ANUARIO/2001
María José Rubio y Silvina Monteros
En cuanto a la relación víctima-abo- — Que los abogados de oficio no
gado, hay que comenzar señalando la están tan implicados en los casos
relevancia de la misma d ebido a l a como para informar a la mujer,
fu nción tr anquil izad ora que ha d e p repararla para el posible juicio
cumplir si la víctima no es doct a en oral, hacerle llegar todas las cita-
cuestiones jurídicas. Ser parte en un ciones o escritos de juzgados, etc.
p roceso penal o civil conlleva un des-
conocimiento para la mayoría de los En esta investigación hemos encon-
ciudadanos que re q u i e re del consejo y trado casos en los que los abogados se
la actuación inmediata y hábil de un muestran reticentes a coordinar su labor
p rofesional. En él o en ella, la víctima con los organismos e instituciones que
deposita toda su confianza y seguri- apoyan a las víctimas por otros medios.
dad. El momento de elegir un aboga- Por ejemplo, algunos abogados no man-
do es crucial para la mujer, ésta debe- dan sus escritos a los Servicios Jurídicos
rá optar por contratar a una abogado de las Casas de Acogida donde se
privado o,si no cuenta con re c u r s o s encuentra la mujer o a los servicios de
económicos, tendrá que acogerse a asesoramiento jurídico que la han aten-
su derecho de asistencia gratuita que dido en primer lugar por considerarlo
le permite tener un abogado de ofi- como una intrusión a su labor profesio-
cio. En cu alq ui er caso - tanto si se nal.
trata de un abogado de oficio como
p a rt i c u l a r-, se ha detectado una falta Hay que señalar que la coordinación
de formación y especialización por e n t re el abogado y las instituciones es
p a rte de muchos abogados, en temas i m p rescindible, puesto que cualquier
de agresiones sexuales y/o malos tra- hecho o informe que el abogado no
tos. Pero este hecho se ve agudizado haya tenido en cuenta puede ser aporta-
si se trata de un abogado de oficio. do por aquellos servicios por los que la
Éste suele ser asignado por el Colegio mujer ha pasado, lo que redundaría en
de Abo gado s sin det erminar se su provecho de la víctima durante el proce-
especialización. En concreto, los pro- so penal. La coordinación y la multi-
blemas con los que aquí nos encon- disciplinariedad son principios básicos
tramos son: si se quiere evitar la victimización secun -
daria.
— Que muchos abogados de oficio
han terminado la carrera reciente-
mente y cuentan con escasa expe- 6.4. El juicio
riencia.
El momento de la celebración del
— Que el c u rriculum de la carre r a juicio, generalmente muy demorado en
de Derecho no contempla mate- el tiempo (entre 2 y 3 anos como media),
rias tales como: victimología, psi- supone una dificultad añadida, sobre
cología, técnicas de entre v i s t a s , todo para aquellas personas que no han
violencia contra la mujer o los conseguido una superación satisfactoria
delitos contra la libertad sexual del trauma. Para las víctimas que sólo
desde el punto de vista de las víc- han logrado niveles moderados de ajuste
timas, etc. psicológico, el juicio, sobre todo cuando
ANUARIO/2001 73
Las víctimas de agresiones sexuales ante el sistema jurídico-legal
éste se celebra tarde o se posterga por las más difíciles de desmontar por parte
diversos motivos, supone una re a c t i v a de la acusación, sobre todo cuando a
ción de los síntomas del estrés postrau- mediado intimidación pero no violencia.
mático y de nuevo la presencia de una La ausencia de lesiones físicas en el cuer-
f u e rte ansiedad. Para las víctimas que po de la mujer, así como la falta de testi-
han logrado una buena superación, el gos, contrapone palabra de la víctima
juicio oral genera niveles tolerables de contra palabra del agre s o r, pues ni
ansiedad, pero el tiempo de demora siquiera las pruebas biológicas (semen,
actúa como un impedimento para que sangre...) sirven para acusar al presunto
c o n s i d e ren cerrado el capítulo de su agresor. En este tipo de casos se eviden-
agresión. En casi todos los casos, sería cia la necesidad de un peritaje psicológi-
necesaria una intervención de apoyo psi- co de la víctima, que verifique su estado
cológico antes, durante y después de la tras la agresión.
vista oral, aunque previamente haya
existido una terapia post-agresión. Por otro lado, la falta de sensibilidad
hacia la víctima por parte de las instan-
La estrategia de la defensa d e l cias judiciales, se manifiesta en varios
agresor actúa como detonante principal momentos a lo largo de la vista oral. En
del estrés durante el juicio. Cuando la los juzgados la víctima ha de esperar la
citada estrategia se fundamenta en dis- celebración del juicio en una sala junto
funciones psíquicas del agresor, o incluso a otras personas citadas por causas muy
en negar su participación en los hechos, diversas. El estado de nerviosismo difi-
la experiencia del juicio deja una huella culta esa espera compartida, y rara-
más leve en la víctima. Sin embargo, la mente se les informa, a no ser que la
repercusión es máxima cuando la estra- víctima comunique su estado, de que
tegia defensiva se centra en la propia víc- pueden esperar en otra sala aparte. Del
tima aduciendo (Valverde et alt., 1995): mismo modo, por lo general no se evita
lo inadecuado de estar en aquel lugar, su que la víctima tenga que encontrarse
supuesta falta de reacción y negativa con la familia del agresor, quien puede
firme, las lagunas o contradicciones de haber amenazado y agredido verbal o
su relato, la falta de veracidad en algún físicamente a la víctima en otras ocasio-
momento, lo ambiguo de su actitud que nes.
pudo llevar a error al agresor el haber
aceptado libremente o haber tenido rela- A la víctima no se le suele inform a r
ciones previas con el agresor o la falta de que puede solicitar estar separada de
veracidad del testimonio de la víctima. su agresor mediante un biombo duran-
En el análisis de sentencias efectuado, en te la vista oral. Además, la posibilidad
casi un 55% de los casos, las estrategias de que así sea depende de la decisión
de la defensa adoptan alguna de las del juez. También, la desinform a c i ó n
coartadas que acaban de ser menciona- aparece en muchos casos en los que el
das, ya sea aduciendo que la víctima abogado de la víctima no le explica que
consintió o propició la relación sexual o sus datos identificativos, y su dirección
que miente en el juicio. personal, se harán públicos en la sen-
tencia, con el consiguiente riesgo aña-
Este tipo de estrategias, cada vez más dido para la víctima ante una posible
empleadas por parte de la defensa, son venganza .
74 ANUARIO/2001
María José Rubio y Silvina Monteros
6.5. La sentencia que han sufrido agresiones reiteradas.
También son muy significativos los casos
Por lo general, las sentencias conde- cuya víctima presenta algún tipo de defi-
natorias alivian a la víctima y la compen- ciencia mental. La tendencia suele ser
san relativamente del esfuerzo que le ha que los Tribunales, ante los distintos peri-
supuesto emprender y seguir todo el tajes psicológicos efectuados a la perso-
p roceso legal. La idea de que se ha na agraviada, dictaminen la libre absolu-
hecho justicia y el agresor se encuentra ción del acusado al considerar que la víc-
detenido ayudan a estabilizar su estado tima posee suficiente capacidad para
de ánimo. No obstante, incluso cuando consentir libremente una relación sexual.
se resuelve favorablemente para la vícti-
ma se describen cuadros de estrés en el En cuanto a la concurrencia de otros
qué aparecen ansiedad, ideas intrusivas, delitos y faltas, si se analiza la frecuencia
pesadillas, etc. con la que parece la concurrencia por
lesiones en los distintos anos, encontra-
En la mayor parte de las sentencias mos que la violencia física asociada a la
analizadas (80,8%) la calificación del agresión sexual va aumentando con el
fallo ha sido condenatorio. Pero si se paso del tiempo, y ésta es una tendencia
comparan las sentencias absolutorias y ampliamente ratificada por los expertos
las condenatorias se puede constatar consultados.
que: cuando existe una relación de
parentesco o noviazgo entre las partes, Otra cuestión relevante es la ausencia
las probabilidades de que el acusado sea de concurrencia de agresiones psíquicas
absuelto aumentan. Mientras que los graves. En ninguna de las sentencias
casos que cuentan con más probabilidad analizadas se ha contemplado la concu-
de ser condenados son aquellos en los rrencia de las mismas, y ni la acusación
que el presunto agresor es un desconoci- particular suele aportar una prueba peri-
do de la víctima. Por otro lado, las muje- cial por lesiones psíquicas, ni los médi-
res que sufren una agresión sexual de cos-forenses suelen practicarla para que
carácter puntual (una única vez) cuentan conste en la vista oral o para que sirva
con más probabilidades de que su agre- de diagnóstico para un posible tra-
sor sea condenado, que aquellas otras tamiento terapéutico.
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Las víctimas de agresiones sexuales ante el sistema jurídico-legal
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