ISSN: 2594-3022
Escritoras
de lo
insólito
Participan en este número:
Elvia Lucero Escamilla Moreno, Gustavo Estrada, Naara Farfán Fernández,
Frida Lima, Alberto Martínez, Mario A. Medel Campos “Efyl Rotwailer”,
Mildred Meléndez, Priscila Palomares, Bárbara Peñafiel,
María Fernanda Quiñones Ornelas, Vicente Quirarte, Patricia
Rodríguez, Lilia Atenea Miroslava Santiago Álvarez, Stephany
Torres, Mónica Vázquez- Sámano, Luis Gerardo Vinier.
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Ritmo
Núm. 38
Director
Benjamín Barajas Sánchez
Director invitado
Alejandro García
Edición
Mildred Meléndez
Corrección de estilo
María Fernanda Quiñones Ornelas
Dirección de Arte y Formación
Julia Michel Ollin Xanat Morales
© Derechos reservados 2021 Universidad Nacional Autónoma de México.
Ritmo es una publicación trimestral, editada por la Universidad Nacional Autónoma de México, Ciudad
Universitaria, Delegación Coyoacán, C.P. 04510, Ciudad de México, a través del Colegio de Ciencias y
Humanidades Plantel Naucalpan, Calzada de los Remedios 10, Colonia Los Remedios, Naucalpan, Edo. de
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Ilustradas de la Secretaría de Gobernación. Impresa por la imprenta de la Dirección General del CCH,
Domicilio: Monrovia 1002, Colonia Portales Sur, CP 03300, Ciudad de México; este número se terminó
de imprimir el día 29 del mes de noviembre de 2021, con un tiraje de 500 ejemplares, impresión tipo
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de vista de los árbitros y del editor. Se autoriza la reproducción de los artículos (no así de las imágenes
e ilustraciones) con la condición de citar la fuente y se respeten los derechos de autor.
ÍNDICE
5 Editorial 50 Un terror necesario: Las cosas que
Benjamín Barajas perdimos en el fuego de
Mariana Enríquez
6 La patria con cuerpo de mujer Gustavo Estrada
Vicente Quirarte
54 El muerto y extraño mundo
20 Maternidad desmitificada en de Liliana Colanzi
Amparo Dávila e Inés Arredondo Stephany Torres
Elvia Lucero Escamilla Moreno
60 El horror de lo diario:
29 Las preguntas que me dejó la literatura de Cecilia Eudave
La hora de la estrella de Alberto Martínez
Clarice Lispector
Priscila Palomares 66 Cien años pensando en
la Mujer del Sol: tres poemas de
34 Lo poético en el horror: visitando Nahui Olin
a Guadalupe Dueñas Frida Lima
Luis Gerardo Vinier
73 Tres novelistas mexicanas
40 El universo femenino y el otro terror
de Amparo Dávila Mario A. Medel Campos "Efyl Rotwailer"
Lilia Atenea Miroslava Santiago Álvarez
80 Amparo Dávila: acompañando 104 Memorias de la zurdera
a Tina Reyes en su angustia María Fernanda Quiñones Ornelas
Patricia Rodríguez
108 Reseñas
84 El caótico desierto de Cavilaciones sepulcrales
Clyo Mendoza
Mildred Meléndez 110 Un cambio que debe nombrarse
90 poemas 113 Observa tu lenguaje ancestral
Poemas sueltos
Naara Farfán Fernández
96 Poemas
Bárbara Peñafiel
101 Tres poemas
Mónica Vázquez-Sámano
INSÓLITO
M uchas veces nos preguntamos a qué se
refiere la palabra insólito como adjetivo
dentro de la literatura latinoamericana
reciente. El DRAE define el término como algo
“raro, extraño, desacostumbrado”; mientras que
el Diccionario del Español de México lo define
como “que no suele suceder, que está fuera de lo
común”. A partir de ambas definiciones damos
editorial la bienvenida al nuevo número de la revista Ritmo.
Imaginación y crítica: “Escritoras de lo insólito”,
cuyo propósito es brindar una apertura clara y
editorial calurosa hacia la pluma de escritoras mexicanas
y latinoamericanas que incursionan dentro de
lo insólito visto como lo desacostumbrado, des-
editorial automatizado y, en ocasiones, tenebroso, por la
fascinación a lo otro: algo que está escondido y
entre líneas se puede percibir.
editorial Las escritoras estudiadas en el presente nú-
mero se destacan por desafiar lo previamente
establecido, hablar de lo que muchas veces se
editorial calla, romper la tradición canónica, cuestionar
el privilegio de género y, de paso, asustar a sus
lectores. La entrega pretende también ser un
espacio para voces nuevas y jóvenes que están
incursionando en el ensayo literario. Este pro-
pósito es uno de los tantos que busca seguir la
publicación para el franco diálogo entre la lite-
ratura y sus diversas manifestaciones; en todos
los tenores y ritmos posibles.
Benjamín Barajas Sánchez
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E n s a y o ◗ V i c e n t e Q u i r a r t e
LA PATRIA
con cuerpo de mujer
“E l mejor elogio que de la vida
podamos hacer, dados nues-
tros citadinos modos de vivir,
consistirá desde luego en el aspecto y
espíritu de nuestra ciudad, que será lu-
Vivir la formidable vida de todas y
de todos es labor del poeta. Vivir en el
cogollo de cada minuto, atizarlo para
que el tiempo no nos consuma. Afuera,
bajo un cielo restirado, los edificios de
minosa y alegre, variada, rica en color, departamentos de El Buen Tono, con
expresiva y solemne, si nosotros somos sus ladrillos rojos y sus calles interio-
capaces de vivir luminosa, alegre y so- res, vuelven a la Ciudad de México un
lemnemente”. Ramón López Velarde espacio neutro, que puede estar en
subraya esta frase en el libro Disertacio- cualquier parte del mundo. Dentro
nes de un arquitecto de Jesús T. Acevedo, de la cantina, entre risas y choques
aparecido un año atrás, bajo el sello de de cristales que habrán de provocar
Editorial Cultura. Es el mediodía de nuevas amistades y detestables reclama-
un día de abril de 1921 en la Cantina ciones, el poeta trabaja. Ha entrado en
la Rambla —avenidas Cuauhtémoc y La Rambla porque el local se encuentra
Chapultepec— en la Ciudad de México. entre su oficina en la Secretaría de
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Gobernación y su casa en la Avenida Con la proximidad de los festejos
Jalisco. Sin embargo, la razón más conmemorativos de la consumación de
profunda es que ha encontrado –fi- la Independencia, se soltará la rienda
nalmente– la fórmula para escribir lírica de los recitadores de plaza, de
un poema donde suenen, simultáneas quienes piensan que el vigor poético
y en sordina, emocionadas pero con- reside en la laringe. El patriotismo será
tenidas, las voces que den testimonio pretexto para que los poetas –o los que
de la nueva ciudad y del nuevo país. así se autonombran– expresen senti-
Sobre la mesa extiende la hoja mientos que pueden aplicarse
que le sirve para escribir: el a cualquier otro país. Para evi-
reverso del nombramiento de tar este artificio, López Velar-
profesor que el 16 de abril ha de ha escrito, a manera de una
hecho a su nombre José Vas- partitura que lo ayude a no
concelos; y que firma Mariano perderse, el ensayo “Novedad
Silva y Aceves, en su calidad de de la patria”. ¿Y la ciudad?
Secretario del Departamento El patriotismo Si en su vasta contradicción
Universitario y de Bellas Artes. será pretexto se resumen todas las contra-
(Monterde, p. 529). Ante la para que los dicciones nacionales, ella será
falta de otro papel, sobre ese la que determine la duración
ha escrito una serie de pala- poetas –o los que sacralizada de la provincia y
bras, notas que deben injer- así se autonom- la transgresión torturada de
tarse en la sinfonía cuya es- bran– expresen la capital. Mientras bebe con
tructura ya tiene en la mente: los ojos la copa de jerez que
sentimientos casi no ha probado, el poeta se
Festín que pueden apli- hace la pregunta que encierra
Puestas las mesas sobre las carse a cualquier una respuesta: ¿cómo torcerle
sillas el cuello a la epopeya sin ma-
Delfín otro país. tarla, del mismo modo en que
San Felipe de Jesús el doctor Enrique González
Azúcar cande Martínez, sin dejar de cantar,
Colipavo lo hizo con el cisne?
Chuparrosa
Estrenar dobleces h
Rompope Dentro del canon de la poesía que
Ajonjolí enfrenta el desafío de cantar el paisa-
Garañón je, la nación, la identidad, “La Suave
Tigre, signo del infinito, ochos Patria” de Ramón López Velarde ha
Cajas, hilos de carretes, pajaritos, es- sobrevivido cien años. Un siglo en el
queletos... (Martínez, 1989, p. 15). cual sus estrofas se han incorporado
a la cotidianidad, han sido explotadas
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Cleofas Almanza. Entrada de Francisco Villa y
Emiliano Zapata al Zócalo capitalino, 1801/1850.
por políticos oportunistas, han servido y los funerales corrieron por cuenta del
para clasificar apresuradamente a su gobierno. Las opiniones y homenajes
autor con el ambiguo título de poeta de coincidían en señalar que el país había
la patria. Pero también periodo amplio perdido al poeta que establecía las bases
y necesario para descifrar y aquilatar de un nacionalismo que la Revolución
los múltiples niveles de lectura de un legitimaba como una de sus conquistas.
poema cuyos lectores no habían nacido Para la imaginación popular, siempre
en el momento de su composición. pronta al sentimentalismo bien in-
Los 100 años de la muerte de Ramón tencionado, resultaba conmovedora
López Velarde son también los 100 la imagen del poeta revisando en su
años de la publicación de “La Suave lecho de muerte las pruebas de plana
Patria” en la revista El Maestro, dirigida del poema. Así como a García Lor-
por José Vasconcelos y dedicada sobre ca se le consideró por mucho tiempo
todo al magisterio.1 La muerte prema- exclusivamente un poeta de gitanos y
tura, cuando el artista se encuentra en cuchillos, López Velarde recibía un
plena ascensión de su talento, suele reconocimiento inmediato como poeta
jugar bromas pesadas, y López Velar- cívico. La esquela aparecida en la revista
de no fue la excepción. La Cámara de México Moderno es elocuente del poeta que
Diputados decretó un luto de tres días entonces se quería ver:
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Ramón López Velarde, el poeta mexi- Noble y vieja encubridora
cano por antonomasia, que auscultó De heroísmos y alborozos, de traicio-
con originalísimo talento el ritmo in- nes y de duelos;
sospechado de nuestra vida provinciana, Enigmática y sombría
llevando una poesía nueva y universal Con tu aspecto
por sus secretos de selección y sus pu- Muy antiguo
rezas estéticas los latidos de una raza, –tan antiguo y tan moderno–;
ha muerto. por tus clásicas mansiones
y tus blancos monumentos;
Tendrían que transcurrir varios años por el polvo de los siglos que avalora
para que volviéramos a ver al López tus escudos y abolengo;
Velarde de “La Suave Patria” como el por la sombra de tus claustros,
autor de un poema que, fruto de la y la luz de tus campiñas y la gloria de
Revolución, era al mismo tiempo tan tus cielos,
revolucionario en la forma como para y los fastos venerables
sobrevivir casi medio siglo a la dema- que levanten de su tumba los recuerdos,
gogia del discurso oficial y a la mala van a ti sentimentales y románticos
buena intención de declamadores y mis versos
maestros de civismo. ¡oh ciudad encantadora de los cinco
“La Suave Patria” fue adoptada in- lagos muertos!
mediatamente por una ideología triun-
fante que sin embargo no reconoció la Nada en el poema de Barrera denota
novedad de la patria que le ofrecía el voluntad de estilo, exigencia adjetival.
siglo XX, que en México nacía simbó- López Velarde escribe su poema cuan-
licamente con el 1921, año de institu- do Vicente Huidobro ha decretado la
ciones y pacificación, de optimismo muerte del músculo y la decadencia
y de paz. La prueba es que, durante del adjetivo que cuando no da vida,
los festejos de septiembre de 1921, el mata. Gracias a las investigaciones de
poema no fue llevado oficialmente José Luis Martínez, a partir de las 13
a la tribuna. En cambio, inundaron hojitas que contienen el borrador del
todos los periódicos las estrofas del poema, y que forma parte del acervo de
poema de Carlos Barrera, “La Ciudad manuscritos de la Academia Mexicana,
de los cinco lagos muertos”, que resultó podemos asistir al taller poético de Ló-
triunfador en el certamen organizado pez Velarde, conocer la primera versión
por la Comisión de los Festejos: y ver la manera en que el poeta castigó
palabras, combatió la retórica hasta
Vieja y noble dejar el verso destellante y categórico.
Por los tiempos de los tiempos, La estrofa del poema de Barrera que he
Preceptista de leyendas leído anteriormente no se incorpora
Y misterios; a nuestra memoria. Nada hay en ella
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que altere la realidad. En cambio, en el
proceso de composición de “La Suave
Patria”, cuando buscaba establecer un
paralelo entre la duración de la provin-
cia y la de la capital, el poeta escribió
inicialmente el borrador:
En tu provincia del reloj
las campanadas caen como centavos
y en el aire saludan
a los palomos colipavos
para llegar después al espléndido, des-
lumbrante resultado: Pocos poetas han tenido como Ló-
pez Velarde el privilegio de la inge-
Sobre tu Capital, cada hora vuela nuidad. Pero la suya es la ingenuidad
ojerosa y pintada, en carretela; del que hace las cosas sin la conciencia
y en tu provincia, del reloj en vela de que traspasa sus propios límites.
que rondan los palomos colipavos, La precocidad de su escritura va de la
las campanadas caen como centavos. mano de su ingenuidad vital, y hasta
puede decirse que esta última la de-
El verso “Ojerosa y pintada en termina: de esta combinación nacen
carretela” es un prodigio de síntesis. la angustia y la zozobra que son eje
Gran explorador de la Avenida Madero fundamental de su pensamiento.
–“no hay una de las 24 horas del día Aunque resulte paradójico, la in-
en que no sienta mi pisada”, decía–, el genuidad política de López Velarde
poeta evoca las prostitutas que ya desde traducida a simplificación contribuye
la República restaurada se paseaban decisivamente a la complejidad verbal
en carretelas abiertas por la Avenida, y conceptual de “La Suave Patria” a la
ante el escándalo de las señoras y la superioridad del texto sobre la idea. Creía
complicidad de las autoridades. En un en el maderismo, y en que los cambios
solo verso, califica a la Ciudad de Mé- sociales sólo necesitaban buena volun-
xico como la gran cortesana que pasa tad, y no la transformación radical de
fugazmente, que instaura su tentador las estructuras. Pero no busquemos
y efímero pasaje basado en el artificio, en él al adalid revolucionario ni al
en el combate contra el sueño. Ojerosa reaccionario vergonzante. Era, como
y pintada es la Ciudad de Agustín Yáñez, su admirado Barbey D’Aurevilly, que
rescatada por el taxista de su novela que despreciaba a los “tribunos de taberna”,
recoge las voces y los dramas de los dis- un romántico de la política, un anar-
tintos personajes a los que transporta. quista espiritual que defendía sobre
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Pocos poetas han tenido como López Velarde el
privilegio de la ingenuidad. Pero la suya es la
ingenuidad del que hace las cosas sin la conciencia
de que traspasa sus propios límites.
todas las cosas la integridad del hombre la utilidad de las cosas que designan.
solo. Por tal motivo, Emiliano Zapata Tampoco sabía –ni podía saber– que en
se le aparecía como el nuevo Atila que ese mismo 1921 problema semejantes
iba a arrasar lo que la Revolución había ocupaban a escritores en otras partes
levantado en su primera etapa. del mundo, que en sus respectivos
La misma ingenuidad aparente mos- escritorios trascendían un realismo
traba en sus ideas literarias. En una limitante: un empleado del Lloyd Bank
carta a su amigo José Juan Tablada, llamado T.S. Eliot hacía del monólogo
López Velarde se muestra reacio a las dramático de un hombre mediocre el
conquistas de las vanguardias y en par- primer poema moderno en lengua
ticular a la poesía ideográfica que, entre inglesa; en Lisboa, un traductor de
otras muchas cosas, Tablada introdujo cartas comerciales que respondía al
en México. El jerezano prefería se- nombre de Fernando Pessoa convertía
guir los impulsos de una música más sus pasiones más íntimas en patrimo-
cercana al son del corazón, sin darse nio común. El programa que se trazó
cuenta de que sus juegos lingüísticos, nuestro poeta, y que aparece ilustrado a
sus adjetivos inusitados, eran fruto de cada momento en “La Suave Patria” fue
una alquimia más allá del instante en “escudriñar la majestad de lo mínimo,
que la concebía. Construcciones como oír lo inaudito y expresar la médula
“melómano alfiler sin fe de erratas”, de lo inefable”.
“hipnotismos de color de tango”, “la “La Suave Patria” es por ello un poe-
galana pólvora de los fuegos de artifi- ma doblemente revolucionario: prime-
cio”, o pleonasmos deliberados como ro, porque obliga a mirar al país con
“el amor amoroso de las parejas pares”, los nuevos ojos de la Revolución, de-
volvían presente los afanes de Góngora mocratizando el modo como debemos
por dar carácter eterno a la fugacidad, hablarle. Segundo –y más importante
porque las palabras tengan el peso y aún— porque este redescubrimiento
Ritmo | Imaginación y crítica
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de México, esta declaración de amor Para recordar el pasaje en que los
tiene lugar a través de un poema de chuanes, encargados de difundir las
largo alcance, cuya retórica no se limita noticias entre sus partidarios exiliados
al reflejo inmediato de una ideología. en Inglaterra, deciden arrojar al mar
Con López Velarde, la Patria vuelve a los remos antes que despojarse de sus
ser ciudadana, camarada y compañera, fusiles, López Velarde se vale de una
no la madrastra rígida y autoritaria en serie de transformaciones metafóricas
que la habían convertido “treinta años a las que nos tiene acostumbrados. Los
de paz y descanso material”. Desde una remos son fusiles y las olas son califi-
crónica publicada el 31 de agosto de cadas por el adjetivo prosaico “civi-
1916, López Velarde censuraba a los les”. Fiel a su tendencia de introducir
que defendían una literatura de “ra- términos legales en sus poemas para
bias”, y sobre la poesía política dice: “El alterar y potenciar lo simple, también
asunto civil ya hiede. Ya hedía en los nos son familiares sus rimas producto
puntos de la pluma beatífica de aque- del sentido y nunca del ingenio. La
llos señores que compusieron odas terminación aguda van no implica la
para don Agustín de Iturbide”. búsqueda de otra palabra para la difícil
En principio, podría parecer inau- rima, sino al contrario. La palabra chuan
dita la comparación que establecimos debía estar allí, y el resto de los térmi-
arriba entre nuestro poeta, siempre nos, supeditados a ella. De la misma
vestido de negro, con aspecto de liberal manera, semánticamente la metoni-
del siglo pasado o “fraile de provincia mia “civiles” enfrentada a “fusiles” es
en la capital” —como lo vio Villaurru- la dualidad de la paz y de la guerra, las
tia—, y el dandy Barbey D’Aurevilly, el contradicciones revolucionarias que
admirador de Brummel que amaba López Velarde nunca pudo resolver en
los chalecos de terciopelo y los boto- su ideología política.
nes cincelados. Pero quizás el propio Desde los cuadros de caballete de La
Obregón se hubiera arrepentido de los sangre devota, López Velarde había logra-
honores al poeta mexicano, de saber do transladar a su poesía los colores y
que, en la segunda estrofa del poema los sonidos, pero sobre todo el ritmo
tan celebrado, López Velarde recuerda sosegado de nuestra provincia. Como
un pasaje de la rebelión de los chua- ha visto Luis Noyola Vázquez, en este
nes monárquicos y antirrevoluciona- sentido el mérito de López Velarde
rios, que Barbey rescata en El caballero no fue el de introducir temas y colo-
D’Estouches: res locales en su poesía, sino cantar la
provincia con la profundidad y la ve-
Navegaré por las olas civiles rosimilitud que nadie se había atrevido,
con remos que no pesan, porque van mucho menos en una época cuando
como los brazos del correo chuan la cosmopolita era el grito de guerra
que remaba la Mancha con fusiles de todas las escuelas y movimientos.
Imaginación y crítica | Ritmo
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En “La Suave Patria” va a continuar de lo nimio un escándalo mayúsculo,
utilizando la misma música en sordina como esa estrofa donde la hipérbole
pero –lo aclara desde el proemio– el deja de ser tal y se convierte en la sen-
suyo es un poema épico para ser dicho sación que todos hemos vivido alguna
antes que cantado. vez cuando al aroma del cuerpo fe-
Al mismo tiempo que López Velarde, menino se une el perfume del vestido
el pintor Saturnino Herrán, su amigo destinado a su piel:
desde la adolescencia en Aguascalientes,
emprende esta búsqueda del carácter Inaccesible al deshonor, floreces;
nacional, en pinturas donde predo- creeré en ti, mientras una mejicana
minan “la delicadeza asordinada, la en su tapalo lleve los dobleces
honda cavilación y los asuntos simbóli- de la tienda, a la seis de la mañana,
cos”. Del mismo modo en que Herrán y al estrenar su lujo, quede lleno
busca el retrato interior del indio, y el país, del aroma del estreno.
captar sus actitudes y lenguaje corporal,
López Velarde hace de Cuauhtémoc Como poema de amor, como fiesta
el “único héroe a la altura del arte”, y de los sentidos; todo en “La Suave Pa-
antes de llenarlo de adjetivos estériles, tria” huele, suena y se ofrece a los ojos
renuncia al monumento broncíneo, lo con ese colorido que el niño Ramón
vuelve humano, lo trae hasta nosotros, disfrutaba en los puestos de fruta du-
lo tutea, nos invita a que lo llevemos rante la cuaresma. Nadie antes que él
en la mano en forma de los hasta hace –con excepción de Othón en Idilio salvaje–
unos cuantos años heroicos tostones. se había atrevido a desafiar el dogma
López Velarde no fue el primero romántico del paisaje como un estado
en mirar la superficie y las entrañas de del alma. López Velarde lo recuerda, y
la patria. Como antecedentes tenía al su yo interviene desde el principio del
tumultuoso Rafael Landívar, los paisa- poema. Pero conforme el poema avanza
jes serenos de Joaquín Arcadio Pagaza, demuestra que la naturaleza no entra
el pincel constructivo y cuidadoso de en nosotros a través de la abstracción
Altamirano, la identificación entre del alma sino gracias a la percepción
naturaleza y emocion en Othón. Pero concreta de los sentidos. Un privile-
nadie había hablado de la patria con giado instinto primitivo y una aguda
la desacralización y la irreverencia de percepción crítica se unen para crear
López Velarde; nadie la había querido un poema de visión panorámica y si-
como a una mujer ni le había com- multánea del país. Su lirismo épico es
prado trajes tan hermosos, de tanta en cierto modo el de Altazor que desde
sencillez y tanto lujo; nadie la había su paracaídas contempla el presente, el
tomado por la cintura para decirle al pasado y el futuro; su visión desde el
oído lo chula que era; nadie se había aire lo emparienta con la que Pellicer
enamorado con tanta ley para hacer dará de América en Piedra de sacrificios.
Ritmo | Imaginación y crítica
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Los constantes flashbacks, la confronta- dicciones, sino las desarrolla como
ción entre la provincia y la capital, la punto de partida para comprender el
experiencia del pasado, nuestras mi- ser mexicano, dividido entre la duda
tologías, el presente que el discurso y la fe, la violencia y la paz, la riqueza
construye, el futuro improbable pero y su injusta distribución, Europa y el
esperanzado otorgan al poema esa pe- pasado indígena.
culiar velocidad lopezvelardeana que De ahí el paralelo que existe entre la
nos obliga al contrapunto del ritmo escritura del poeta y las preocupacio-
y de la frase: la música asordinada y nes nacionalistas de Saturnino Herrán.
sorpresiva nos abruma, para después Entre 1915 y 1918, Herrán firma los
dejarnos la meditación que provocan lienzos de las criollas, que integran la
los significados, como en la parte don- parte mas intensa y propositiva de su
de un edificio verbal se levanta para producción. Al mismo tiempo, lector
describir la nimiedad de una pareja voraz, ilustra los libros y revistas de
que mira los fuegos artificiales. sus amigos escritores, y es con López
Velarde con quien encuentra la “afini-
¿Quién, en la noche que asusta a la dad electiva” más estrecha. A través de
rana, diferentes idiomas, el pintor y el poeta
no miró, antes de saber del vicio, están buscando lo mismo: el mestizaje
del brazo de su novia, la galana que la generación del Ateneo tomó
pólvora de los fuegos de artificio? como una de sus banderas fundamen-
tales. La preocupación creciente de
Una tarea semejante precisaba no Herrán por la arquitectura de la Colo-
sólo la intuición del poema natural nia, que aprendió en las conferencias
que era López Velarde, sino un co- de Federico Mariscal, es patente en la
nocimiento de la tradición que estaba portada que hizo para La sangre devota,
combatiendo. En la prosa “Novedad de una figura femenina en primer térmi-
la patria”, el poeta enemigo de explicar no y detrás la Iglesia de Churubusco.
sus procedimientos proporciona varias La aparición constante de cúpulas
claves para la lectura de su poema: “En de iglesia al fondo de sus retratos es, sin
este tema, al igual que en todos, sólo embargo, más profunda si pensamos
por la corazonada nos aproximamos al en la dicotomía de López Velarde, la
acierto. ¿Cómo interpretar, a sangre “síntesis de mi propio Zodiaco”: am-
fría, nuestra urbanidad genuina, me- bas potencias –la Religión y la Mu-
losa, sirviendo de fondo a la violencia, jer— lo disputan para sí. Como en la
y encima las germinaciones actuales, pintura de Herrán en “La Suave Patria”
azarosas al modo de semillas de azotea?” la mujer no es un elemento decora-
La respuesta a sus preguntas retóricas tivo sino identificación de la figura
es, naturalmente, “La Suave Patria”, femenina por excelencia, el símbolo
el poema que no resuelve las contra- de la identidad nacional. Desde uno
Imaginación y crítica | Ritmo
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V. Jiménez. Representación alegórica de
la República Mexicana, 1878.
Ritmo | Imaginación y crítica
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de los primeros poemas de La sangre Sagrario de la Catedral. Herrán, como
devota, López Velarde ya mostraba su López Velarde, quiso hacer realidad el
tendencia a invadir los terrenos de la proyecto del jerezano de combatir la
plástica. El poeta que afirma entre pa- idea de que “el gobierno del pueblo
réntesis no tener las armas para lograr por el pueblo no puede citarse frente
la transformación del referente, logra a unos lindos tobillos”. La siguiente
las correspondencias –en sentido bau- estrofa de “La Suave Patria” podría ser
deleriano– entre el sonido del rebozo de ilustración de La criolla del rebozo de He-
seda y la visión del contraste de los co- rrán, y viceversa:
lores neutros enfrentados a la verdura:
Suave Patria, vendedora de chía,
Tenías un rebozo en que lo blanco quiero raptarte en la cuaresma opaca,
iba sobre lo gris con gentileza sobre un garañón y con matraca,
para hacer a los ojos que te amaban y entre los tiros de la policía.
un festejo de nieve en la maleza.
La Patria que quiere López Velar-
Del rebozo en la seda me anegaba de es generosa, elegante e invitadora,
con fe, como en un golfo intenso y puro, como las chieras cuya voz cantarina
a oler abiertas rosas del presente evoca Antonio García Cubas en El li-
y herméticos botones del futuro. bro de mis recuerdos. La clave de la dicha,
para poseerla, nos dice el poeta, es
(En abono de mi sinceridad trasgredir toda autoridad, armar el
séame permitido un alegato. mayor de los escándalos en temporada
entonces era yo seminarista de veda, en la cuaresma opaca, con
sin Baudelaire, sin rima y sin olfato) una palabra que al mismo tiempo sea
lo contrario y le haga eco: la matraca
¿Guardas, flor del terruño, aquel re- que desde el nombre suena para retra-
bozo sar por instantes la llegada inevitable
de maleza y de nieve, del “trueno del temporal” que todo lo
en cuya seda me adormí, aspirando unifica. ¿Comprendieron los poetas
la quintaesencia de tu espalda leve? contemporáneos de López Velarde la
lección de “La Suave Patria”? Su amigo
En el cuadro La criolla del rebozo de José Juan Tablada, el único que dispu-
Herrán, como en “La Suave Patria”, taba al jerezano los laureles del poeta
los símbolos nacionales se encuen- nacional, exclamó según Fernández
tran superpuestos y son simultáneos Ledesma, ante “La Suave Patria”:
en tiempo y espacio: a espaldas de la
mestiza que pone con su desnudez, su ¡Qué manera de estrangular la Retó-
rebozo, su sombrero charro “la inmen- rica en el corazón de la Epopeya!, y
sidad sobre los corazones”, se levanta el en cierto modo Tablada continúa la
Imaginación y crítica | Ritmo
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preocupación por los objetos nacio- patrio en una fórmula superficial y
nales en los poemas de La feria, algunos hueca para justificar la barbarie y la in-
de ellos verdaderamente entrañables. vasión de territorios ajenos. Un estric-
Otro amigo común cuenta que López to contemporáneo de López Velarde,
Velarde conoció y escuchó las campanas Fernando Pessoa, escribió en 1933 el
de barro negro de Oaxaca en casa de poema “Mensaje”, que no obstante su
Tablada, de donde nació el verso ‘tu tono críptico, es una visión conjunta
barro suena a plata’. de la historia de Portugal.
Con todo el reconocimiento que
Los estridentistas convierten los Contemporáneos manifes-
a López Velarde en uno de los taron por la poesía de López
suyos. Inmediatamente, en el Velarde, no dejaron de ma-
Manifiesto Estridentista núme- nifestar sus diferencias. En el
ro 3, fechado en Zacatecas el 12 ensayo “Cercanía de López Ve-
de julio de 1925, apostrofan: “A larde”, aparecido en la revista
horcajadas de este corcel enca- La clave de la Contemporáneos de septiembre
britado de la Bufa, filón de oro dicha, para de 1930, Jaime Torres Bo-
para el gambusinismo de López det critica las que la parecen
Velarde, hacemos este grito 13 poseerla, nos “indecisiones de estilo” en el
entre estridente y subversivo” dice el poeta, poema y afirma:
(Schneider, p. 51). Como los es trasgredir
futuristas italianos, la célula de No deja de ser curioso el hecho
la vanguardia mexicana hizo de toda autoridad, de que La Suave Patria sea pre-
la patria uno de sus temas esen- armar el cisamente el poema en que Ló-
ciales. De ahí que Jorge Cuesta, mayor de los pez Velarde, al querer superar las
con admirable penetración, se- fronteras de su regionalismo –de
ñalara en artículo aparecido en escándalos en su comprensión deliciosamente
1938: La Suave Patria no puede temporada de parcial de las cosas–, se haya visto
ocultar un inconfundible sen- veda precisado también a disminuir el
timiento ‘fachista’, que es posi- hermetismo patético de su expre-
ble reconocer en la tendencia sión.
naconalista de la Revolución; es decir,
en “La Suave Patria” se manifiesta el Sin embargo, un par de años an-
mismo retorno al instinto, el mismo tes, a raíz de una polémica con Ermilo
retorno a la infancia que caracteriza al Abreu Gómez en torno al naciona-
sentimiento de irracionalismo político lismo y el arte de vanguardia, Jorge
contemporáneo” (Cuesta, p. 119). Cuesta lo utilizó como el ejemplo más
Téngase en cuenta que Cuesta hace claro de poeta que, con la intención de
la afirmación anterior cuando en Eu- ser nacionalista, traspasaba los límites
ropa el fascismo ha convertido el fervor de la ortodoxia patriotera.
Ritmo | Imaginación y crítica
18
En 1921, México vivía la realización do prosa del vivir. Uno de sus poe-
de su utopía. Álvaro Obregón era el mas tempranos y mejores, “Mi prima
consumador del movimiento revolu- Águeda” comienza con una frase que
cionario, como Porfirio Díaz lo había parece surgida de una conversación
sido de la Segunda Independencia. familiar: “Mi madrina invitaba a mi
Dos años antes, Amado Nervo había prima Águeda a que pasara el día con
abandonado este mundo y el gobier- nosotros”, la cual es rescatada median-
no le había dispensado funerales tan te el vuelo estremecedor y misterioso
fastuosos como los que había tenido de los versos siguientes: “y mi prima
Víctor Hugo en Francia. La Revolución llegaba con un contradictorio presti-
consumada buscaba su poeta y expul- gio de almidón y de temible luto ce-
saba a los que consideraba contrarios remonioso”. Nuestro poeta era aun
a su marcha triunfal. En las páginas, seminarista, “sin Baudelaire, sin rima
humildes, de tipografía apretada, de y sin olfato”. Nunca leyó a los poetas
la revista El Maestro, apareció un poema de lengua inglesa en su idioma original,
titulado “La Suave Patria”, firmado por pero su genial intuición lo llevó a adi-
Ramón López Velarde, poeta y abogado, vinar los nuevos senderos por los que
autor de dos libros de versos, quien debía transitar la poesía. En ese espejo
formulaba una nueva manera de ha- se reconocieron poetas futuros como
blar de nuestra tierra, nuestro cielo, el Francisco Hernández de En las pupilas
nuestros héroes, para que cada una del que regresa, el José Luis Rivas de Tierra
de estas palabras abandonara el nicho nativa, el Ernesto Lumbreras de El cielo
del lugar común y se transformara en o Espuela para demorar el viaje.
“combustible de nuestra fantasía”. Del “La Suave Patria” ha combatido du-
mismo modo en que Baudelaire había rante un siglo en contra de declama-
hecho andar sus pasiones en los rieles dores empeñados en cantar un poema
de la prosa y de la poesía, López Velarde concebido para decirse. Sin embar-
formula su tesis de la épica sordina que go, que no nos indigne la afirmación
se impone para hablar, desde lo más —presente desde 1921– de que López
profundo, de un tema tan difícil con Velarde es nuestro poeta cívico. Ha-
el amor, y más particularmente, del bría que dejar de pensar en el carácter
amor a la patria. Un amor que le habla peyorativo del término y decir que el
de tú a sus próceres, que toma del talle auténtico poeta cívico es el que lucha
a sus vendedoras de chía, que toma las por el bien de la polis, y con su trabajo
palabras de la tribu para perturbarlas, intenta hacer más puras las palabras
azuzarlas, quitarles el sueño. de la tribu, como reza la exigencia de
Uno de los mayores logros de la ma- Mallarmé. En este sentido, tan cívica
gia lopezvelardeana consiste en que es la tesis de “La Suave Patria”, como
sus poemas dan la impresión de estar la de Efraín Huerta en Los hombres del
escritos en lo que él llamaba la rápi- alba, “Avenida Juárez” y Amor, patria mía.
Imaginación y crítica | Ritmo
Angelina Beloff. La Avenida Hidalgo, 1949.
Ambos llamados –el de López Velarde
y el de Huerta– adquieren su peso ín- Schneider, L. El Estridentismo1921-1927.
tegro en los momentos actuales cuan- Mréxico: UNAM, (1985).
do –para hablarle otra vez a la Patria
al tú por tú que nos enseñó el poeta–, Notas
“quieren morir tu ánima y tu estilo”. Es 1 En carta a Rafael Heliodoro Valle, del
cierto: la hora actual tiene vientre de 25 de febrero de 1921, José Vasconcelos
coco, y “no hay respeto ni para el aire explica el propósito de la revista: “El
que se respira”, pero la poesía va por Gobierno pretende estimular la educa-
delante de la acción, y mira más allá del ción de todas las clases sociales del país,
horizonte que el tren de Ramón López creando un órgano capaz de interesar
Velarde soñó con trasponer un día. al mayor número de personas así por
su texto de inmediata aplicación a cada
Referencias una de las actividades sociales, como
Cuesta, J. “La provincia de López Velar- por el estudio y dilucidación, en forma
de”, en Obras. México: FCE, (2003). breve, sencilla y clara de los problemas
Martínez, J. (1989). “El taller poético de concernientes a las actividades persona-
López Velarde”. México: FCE, (2003). les y a las obligaciones de organización
Monterde, F. “Elaboración de “La Suave social de un país, que con plena con-
Patria” ”, en Calendario de Ramón López fianza en su porvenir, cree tener dere-
Velarde: México: Conaculta, (1997). cho a trazar la huella de sus destinos”.
Ritmo | Imaginación y crítica
20
E n s a y o ◗ E l v i a L u c e r o E s c a m i l l a M o r e n o
MATERNIDAD
DESMITIFICADA
en Amparo Dávila
e Inés Arredondo
Imaginación y crítica | Ritmo
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¿Y qué era ese malestar que no tenía nombre? ¿Qué palabras utilizaban
las mujeres cuando trataban de expresarlo? A veces una mujer decía:
“Me siento como vacía… incompleta” O decía: “Me siento como si no
existiera.” […] A veces algunas mujeres me decían que aquel sentimiento
se hacía tan agobiante que salían de casa corriendo y se echaban a andar
por las calles. O que se quedaban en casa y lloraban.
Betty Friedan, La mística de la feminidad.
L a maternidad es un tema que
forma parte de la tradición de
la literatura escrita por mujeres
en México, cuentos como “Cabecita
blanca” de Rosario Castellanos, “Joven
de Amparo Dávila y “Canción de cuna”
de Inés Arredondo.
I. “El último verano”
Durante el homenaje que Amparo Dá-
Madre” o “¿Te digo qué?” de María vila recibió en la Universidad Autóno-
Luisa Puga, o novelas como La giganta de ma Metropolitana-Iztapalapa en 2008,
Patricia Lairent Killuick han retratado la escritora mencionó que la temática
y otorgado voz a aquellas maternidades de sus cuentos se limita a los temas del
que se encuentran fuera del estereotipo amor, la locura y la muerte; además,
y la idealización, retratan la maternidad declara que escribe “sobre seres de la
insatisfecha que Betty Friedan men- vida cotidiana, insignificantes, tal vez,
ciona en La mística de la feminidad. En este en su realidad, pero interesantes en
grupo de escritoras podemos incluir su forma de existir, en su capacidad
también a Amparo Dávila (1928) e Inés de gozo y de sufrimiento, de angustia
Arredondo (1928-1989) que desde lo y de desesperación” (Dávila, 2009a).
siniestro y lo fantástico cuestionan Esa característica y capacidad de sus
los tópicos que se han desarrollado personajes la encontramos en los pro-
en la literatura escrita por mujeres; tagonistas de cuentos como “El hués-
temas como las relaciones amorosas, ped” o “Lección de cocina”, así como
la identidad, las relaciones familiares en “El último verano”, que pertenecen
y la maternidad han sido visibilizados al libro Árboles petrificados (1977) y donde
desde sus peculiares perspectivas. Así, la autora retrata la maternidad desde la
en este contexto y tradición se encuen- perspectiva de una mujer de 45 años,
tran los cuentos que se comentan en casada con Pepe, madre de seis hijos y
esta breve revisión, “El último verano” que después de siete años confunde los
Ritmo | Imaginación y crítica
22
síntomas de la menopausia con lo que do pasar las calles que le parecían tan
en realidad es un séptimo embarazo. El tristes como la tarde, como ella misma.
cuento es narrado en tercera persona Porque ya no quería volver a empezar
y muestra la insatisfacción de la pro- (p. 206).
tagonista a través de las descripciones:
La protagonista se encuentra abru-
experimentó un inmenso dolor al com- mada por todo lo que ese nuevo em-
parar a la joven de la fotografía con la barazo representa, y el deseo que no
imagen que se reflejaba en el espejo, su expresa, pero que se encuentra en su
propia imagen: la de una mujer ma- pensamiento, es producto de la re-
dura, gruesa, con un rostro fatigado, flexión que ha hecho de su vida e in-
marchito, donde empezaban a notarse cluso de su relación de pareja. Cristina
las arrugas y el poco cuidado o más bien Palomar Verea, en “Malas madres: la
el descuido de toda su persona: el pelo construcción social de la maternidad”,
opaco, canoso, calzada con zapatos de menciona que:
tacón bajo y un vestido gastado y pasado
de moda. (Dávila, 2009b). convertirse en madre sin cuestionarse
las razones, los motivos o, inclusive a
Del mismo modo, la ambientación veces, las circunstancias en que una
refleja el desencanto y la pesadez que se convierte en madre, puede ser la
la protagonista experimenta ante su fuente de catástrofes subjetivas muy
propia vida: “Fue a principios del vera- serias —desde cuadros psicopatológi-
no, de ese verano seco y asfixiante […]” cos severos hasta condiciones de vida
(Dávila, 2009b). Los dos adjetivos que miserables— para estas mujeres, para
utiliza el narrador para referirse al ve- sus hijas o hijos y para quienes convi-
rano expresan también la asfixia y bru- ven con ellas. Vivir la presión de una
ma que siente la protagonista, quien experiencia subjetiva intensa como un
al enterarse de su séptimo embarazo embarazo, un parto y una crianza sin
siente “una gran confusión y una gran desearlo o sin saber enfrentarlo, o sin
fatiga” y el narrador agrega: recursos para hacerlo, necesariamente
desemboca en situaciones conflictivas,
Porque, claro, era bien pesado después dolorosas y violentas (Palomar, 2004).
de siete años volver a tener otro niño,
cuando ya se han tenido seis más y una Por lo tanto, la reflexión que hace
ya no tiene veinte años, y no cuenta con la protagonista es importante, pues
quien le ayude para nada y tiene que la aleja del mito del amor materno
hacerlo todo en la casa y arreglárselas que, según Marta Lamas, “encubre las
con poco dinero, y con todo subien- motivaciones hedonistas, oportunistas,
do día a día. Así iba pensando en el utilitarias e interesadas de madres pasi-
camión, de regreso a su casa, miran- vas, insatisfechas, locas, crueles, narci-
Imaginación y crítica | Ritmo
23
sistas o simplemente desinteresadas en brio alcanza su máxima expresión al ser
el hijo”.(2001, p. 225). Pero también acechada por los gusanos imaginarios
la convierte en una madre transgresora, en busca de venganza, lo que provoca
pues se opone a la madre que, según que esta “mala madre” se prenda fue-
Victoria Sau, “representa a la víctima go con el petróleo del quinqué que,
que hay en nosotras, a la mujer sin además, era de su madre. Este relato
libertad, a la mártir” (1993, p. 77). Y se inscribe así en los relatos donde,
esa transgresión tiene un precio, una según Laura López, los animales son
consecuencia y una culpa que, después proyecciones imaginarias, donde los
de un aborto espontáneo, ex- protagonistas delegan “sus fan-
perimentará la protagonista. tasmas más íntimos y temidos”
De acuerdo con Laura Ló- (López, 2009, p. 158).
pez Morales, el universo narra-
tivo de Amparo Dávila frecuen- II. “Canción de cuna”
temente incluye la presencia Desde la perspectiva del fe-
de algún animal que, “ya sea minismo cotidiano, del que
de carne y hueso, ya sea mero los animales inunda las redes sociales y que
producto de la imaginación de son proyeccio- no necesariamente llega a ser
los personajes […], entrañan nes imagina- académico, la construcción de
una carga simbólica que, por la identidad y de las relaciones
fuerza, orienta la lectura de rias, donde los personales guarda estrecha re-
los relatos en los que apare- protagonistas lación con el linaje femenino;
cen.” (2009, p. 153.) En el delegan “sus el contacto con la madre y las
caso de “El último verano” la fantasmas abuelas contribuyen para la
protagonista experimenta un construcción de una relación
sentimiento de culpa por el más íntimos y basada en la sororidad. Los
aborto no inducido, pero sí temidos”. símbolos que representan y nos
deseado; dicha culpa es sim- unen con nuestras madres son
bolizada a través unos gusanos variados, pero uno de los cons-
que provienen del huerto donde Pepe, tantes se encuentra en las canciones de
su marido, enterró “las amapolas des- cuna, que no solamente pertenecen a
hojadas” del aborto. Una sola mención la identidad cultural y familiar, sino
de los gusanos desequilibra totalmente que con su cadencia transmiten una
a la protagonista, la culpa la consume y sensación de bienestar y calma.
la hunde en la torpeza, la desconcentra La historia que Inés Arredondo
y la hace anhelar la soledad para “pen- cuenta bajo el título de “Canción de
sar, observar… que no la distrajeran, cuna” muestra esas relaciones gene-
necesitaba estar atenta, escuchando, racionales y esos secretos que en mu-
observando, escuchando, observan- chas familias constituyen la marca de
do…” (Dávila, 2009b). El desequili- la herencia femenina.1 Se trata de un
Ritmo | Imaginación y crítica
24
Los cuentos son, en este sentido, crónicas de una
metamorfosis, fotografías tomadas en el momento
preciso del cambio de actitud, retratos de un ins-
tante fundamental.
cuento que pertenece al libro La señal tido, crónicas de una metamorfosis,
(1965) y que se inscribe en el conjunto fotografías tomadas en el momento
de cuentos que —según afirma Clau- preciso del cambio de actitud, retra-
dia Albarrán— tienen en común a mu- tos de un instante fundamental que
jeres protagonistas que son “madres cambiará el rumbo futuro de sus vidas
solteras, viudas, divorciadas o seres (Albarrán, 1997, p. 194).
abandonados” que no cuentan con el
apoyo de los hombres (Albarrán, 1997). En este momento límite se encuen-
El cuento está organizado en cuatro tra la madre de la narradora de “Can-
apartados que se distinguen entre sí ción de cuna”, se trata de una mujer
por un breve espacio en blanco. La que ve en el diagnóstico de un pólipo
voz narrativa pertenece a la hija de la uterino la oportunidad, consciente o
protagonista y cuenta la historia de no, de reproducir un embarazo “ver-
su madre y su abuela a través de dos gonzoso” que le ayude a sanar la herida
momentos importantes: el embarazo de su propio nacimiento; a esta conclu-
imaginario de su madre y el encierro de sión llega su hija al escucharla entonar
su abuela-tía Érika mientras esperaba la canción de cuna de su infancia y que
a su hija ilegítima. escondía el secreto de su abuela:
Claudia Albarrán considera que las
circunstancias que rodean a los perso- Cantó su canción, pero abajo siguió
najes femeninos de Arredondo: sonando la otra, la escondida, y su
embarazo para ser abuela-madre era
no tienen valor en sí mismas; están doloroso y solitario, quería a la vez
ahí para ‘obligar’ a los personajes fe- reproducir su propia gestación, para
meninos a ser, a mostrarse, a definirse, darse a luz a sí misma a los ojos de
a reaccionar de una buena vez y para todos, aun de los hijos que podía des-
siempre. Los cuentos son, en este sen- conocer sin dejar de amar porque ella
Imaginación y crítica | Ritmo
Lola Cueto. Sin título, 1954
Ritmo | Imaginación y crítica
La quebradera. Vita Castro, 1959.
había sido desconocida y amada. El de la historia son unidos bajo la voz de
hijo verdadero sería el sin padre, pero la narradora, que retoma y da un nuevo
rumiado, pescado en las aguas amargas sentido a las palabras de su madre res-
y sacado a la luz por ella, con sus ma- pecto a la soledad de la maternidad. Al
nos: nacido, reconocido (Arredondo, principio del cuento la madre, quien
2011). define la maternidad y el embarazo
como un momento de soledad don-
La madre necesita cerrar el círculo de “todas sabemos que nadie se pue-
de su propio nacimiento a través de un de acercar verdaderamente a nosotras
parto simulado, dando a luz a la verdad durante esos meses, nadie. Y que el
de su nacimiento, de su historia oculta niño también está solo. Es una soledad
en la canción de cuna que en alemán diferente que se soporta y se disfruta
le cantara su hermana Érika sin con- más cuando nadie distrae y una quiere y
fesarle que en realidad era su madre. puede abandonarse totalmente a ella…”
A través de imágenes llenas de ter- (p. 86). Estas palabras y la historia son
nura y soledad, Arredondo retrata una retomadas por la narradora que cierra
historia tan común a las mujeres de el cuento dando cuenta de su propio
principios de siglo, que al verse solas embarazo y resignificando las sensa-
cedían su maternidad a sus madres, a ciones que comparte con sus predece-
la vez que silenciaban y aislaban a sus soras: “La canción de mi abuela y de
hijos a una especie de limbo afectivo, mi madre me envuelve. Mi historia es
que en el caso de este cuento se mues- diferente, mi hijo tiene padre, tendrá
tra en la negación de la lengua materna madre, pero ahora somos ambos más
—el alemán— que todos hablan en casa, que una masa informe que lucha. En
pero que nadie le enseña. el principio otra vez. Me inclino sobre
Finalmente, los cuatro fragmentos mi vientre y escucho. Estamos solos. Y
Imaginación y crítica | Ritmo
27
todo vuelve a comenzar”. (p. 94). habitar en otro. Encuentros con Inés Arredondo.
Como puede verse en este par de México: Casa Juan Pablos-UAM-Izta-
ejemplos y su brevísima revisión, el palapa, p. 49.
tema de la maternidad y sus símbo- Lamas Encabo, M. (2001). “¿Madrecita
los, ya sea fantásticos o realistas, for- santa?” en Enrique Florescano (coord.),
ma parte de la tradición de la escritura Mitos mexicanos, México: Taurus, p. 225.
femenina. Las autoras, como en mu- Lo monstruoso es habitar en otro. Encuentros con
chos otros temas, emplean estrategias Inés Arredondo (2005); coord. Luz Elena
diversas para negarla, visibilizarla sin Zamudio.. México: Casa Juan Pablos-
idealizaciones o para resignificarla. Los UAM-Iztapalapa.
dos cuentos presentes en este trabajo López Morales, L. (2009). “Para exor-
muestran el tema desde la perspectiva cizar a la bestia” en Regina Cardoso
y las técnicas narrativas de sus autoras; Nelky y Laura Cázares (eds.), Amparo
el primero visibiliza monstruosidad Dávila. Bordar en el abismo, México: FCE,
y crueldad de la culpa, además de la p. 153.
soledad agobiante de la maternidad. El Palomar Verea, C. (octubre, 2004).
segundo, desde la pluma de Arredondo, “Malas madres: la construcción social
muestra la resignificación de aquellas de la maternidad” en Debate feminista.
historias silenciadas u ocultas que es Maternidades, vol. 30, 15, p. 14.
necesario sanar, más allá del tiempo, Sau, V. (1993). Ser mujer. El fin de una imagen
de las generaciones y de las personas tradicional. Barcelona: ICARIA Editorial,
que vivieron en la culpa o la negación. p. 77.
REFERENCIAS NOTAS:
Albarrán, C. (abril de 1997). “Las mu- 1 Luzelena Gutiérrez de Velasco menciona
jeres de los cuentos de Inés Arredondo” que “Los vínculos familiares y sus de-
en Debate Feminista 15, 8, p. 97. formaciones adquieren un papel rele-
Arredondo, I. (2011). “Canción de cuna” vante en la narrativa de Arredondo, en
en Cuentos completos. México: FCE, p. 94. tanto que la mayoría de los conflictos
Dávila, A. (2009a). “Mi actitud litera- se gestan en ese núcleo.” Y agrega que
ria” en Regina Cardoso Nelky y Laura Claudia Albarrán destaca en este cuen-
Cázares (eds.), Amparo Dávila. Bordar en to “la correlación entre embarazo y la
el abismo. México: UAM-ITESM, p. 193. correspondencia secreta entre madres
______. (2009b) “El último verano” en e hijos’. Luzelena Gutiérrez de Velasco,
Cuentos reunidos. México: FCE, p. 205. ‘Mala-madre: maternidad y renuncia
Gutiérrez de Velasco, L. “Mala-madre: en los cuentos de Inés Arredondo” en
maternidad y renuncia en los cuentos Luz Elena Zamudio (coord.), (2005).
de Inés Arredondo” en Luz Elena Za- Lo monstruoso es habitar en otro. Encuentros con
mudio (coord.), (2005). Lo monstruoso es Inés Arredondo, p. 49.
Ritmo | Imaginación y crítica
Esperanza de Cervantes. Las horas muertas, 1950
29
E n s a y o ◗ P r i s c i l a P a l o m a r e s
LAS PREGUNTAS
que me dejó
La hora de la estrella
de Clarice Lispector
Mientras tenga preguntas y no tenga respuesta
continuaré escribiendo.
Clarice Lispector
Ritmo | Imaginación y crítica
30
L a literatura de Clarice Lispec-
tor funciona como un conjuro.
Sus palabras invocan algo que
se encuentra más allá; un enigma que
sabemos que existe, pero es intangible
contagiaron de sífilis. Huyó de Ucrania
a Brasil, donde recurrió a creencias an-
cestrales para eliminar la enfermedad.
Se creía que los partos podían quitar la
sífilis, así que se embarazó de Lispector,
porque su literatura está compuesta esperando que su nacimiento pudiera
de preguntas que no tienen respuesta. curarla. No obstante, cuando Clarice
Quienes han leído su novela Agua viva Lispector tenía ocho años de edad su
(1973), saben que para aproximarse a madre falleció. Este acontecimiento se
su escritura no se debe buscar el final puede ver reflejado en el libro a tratar.
de la historia, sino concentrarse en lo En La hora de la estrella, Macabea es
que evoca. Su escritura es el presente. una mecanógrafa flaca y callada. Su
Así se puede ver también con La pasión vida no tiene mayor complejidad, se
según G.H. (1964) donde la trama es el plantean escenas con cierta lástima
hilo de pensamiento de la protagonista, hacia ella, y se llega a mencionar que la
G.H, antes de darle la mordida a una única persona que ama a Macabea es su
cucaracha, momento de intensa re- narrador. Esto es lo que me parece más
pugnancia y vida que es la pasión. Al- interesante de la novela: cómo Maca-
gunos de estos temas se ven reflejados bea se entremezcla con el proceso de
también en la última novela publicada escritura del autor, Rodrigo S.M. Él,
por Lispector, La hora de la estrella (1989); consciente de la historia que permea
sin embargo, lo que distingue a este a su personaje, a veces se asquea tanto
libro de los demás es la conexión del que tiene que suspender su escritu-
narrador con su personaje, desde el ra por tres días. Otras veces siente lo
inicio nos advierte que el libro es una que experimenta su personaje y, como
pregunta. Lo cual nos obliga a cuestio- quien lee, se ve obligado a reflexionar
narnos: ¿cuál es esa pregunta? acerca del dolor de Macabea. La rela-
He decidido escribir sobre La hora de ción entre el narrador y el personaje
la estrella por tres razones. Primero, por- refleja la de Lispector y su madre.
que presenta y enlaza los temas que la He leído y releído La hora de la estrella,
autora planteó en sus otras novelas. Se- pero al momento de enfrentar la pá-
gundo, porque está escrito con un len- gina en blanco me abruma pensar en
guaje ameno; sin restarle nada de com- las posibilidades que ofrece la lectura
plejidad al fondo de la trama. Y tercero, y preguntarme en dónde se encuentra
porque es posible hacer una analogía de la mía. ¿Qué hallamos cuando escri-
la relación que tuvo Lispector con su bimos? Comparto el temor del na-
madre. Trataré de explicar esto último: rrador, el miedo a la escritura. “¿Para
Tras la revolución bolchevique, unos qué escribo? ¿Lo sé yo? No lo sé. Sí,
soldados rusos violaron a su madre y la es verdad, a veces también pienso que
Imaginación y crítica | Ritmo
31
Enfrentarse a la palabra es pensar y sentir al mismo
tiempo, ¡y qué agotador! encontrarnos en la palabra
y vernos vacías en ella. Es posible que esa sea la pre-
gunta: ¿para qué escribimos?
yo no soy yo, parezco venido de una ga- a morir un día como si antes se hubiese
laxia lejana, de tan extraño a mí como estudiado de memoria el papel de la
soy. ¿Soy yo? Me espanto de encon- estrella. Porque a la hora de la muerte
trarme conmigo” (Lispector, p. 40). uno se vuelve como una brillante es-
Enfrentarse a la palabra es pensar y trella de cine, es el instante de gloria
sentir al mismo tiempo, ¡y qué ago- de cada uno y se parece al momento
tador! encontrarnos en la palabra y en que el canto coral se oyen agudos
vernos vacías en ella. Es posible que esa sibilantes” (Lispector, p. 31). Como lo
sea la pregunta: ¿para qué escribimos? muestra la cita, la hora de la estrella es
De manera paralela, mientras la au- la muerte y también es lo que define la
tora hace una introspección de su pro- vida, al personaje y a nuestra existencia.
pio yo, describe cómo Macabea nunca Conforme avanza la historia, la pro-
se había preguntado quién es ella y la tagonista sale con Olímpico, un per-
única vez que lo hace se asusta tanto sonaje que aumenta las inseguridades
que no vuelve a pensarlo. De la misma de Macabea. Al paso de las hojas, éste
manera ella tiene miedo de saber quién la deja por otra mujer quien le asegura
es porque podría ser alguien incom- a Macabea que Olímpico es suyo y que
pleto. “Si fuera tan tonta como para lo sabe porque se lo dijo su médium.
preguntarse ‘quién soy yo’, se espanta- Macabea acude con la médium y mien-
ría y se caería al suelo mismo. Es que el tras se encuentra en la sala de espera,
‘¿quién soy yo?’ provoca necesidad. ¿Y ve que una mujer sale llorando por-
cómo satisfacer la necesidad? Quién que la médium le predijo que la iban
se analiza está incompleto” (Lispector, a atropellar y se iba a morir. Cuando a
p.16). Esta es otra posible pregunta Macabea le leen las cartas, le dicen que
ligada a la anterior: ¿quiénes somos? se va a enamorar, va a tener dinero y
Vivimos porque vamos a morir. Con que en general le esperan cosas mara-
esta premisa es posible aproximarnos al villosas. Por lo que sale de la lectura
título del libro: “(...) sin duda que iba muy contenta, pero al cruzar la calle,
Ritmo | Imaginación y crítica
la atropellan y fallece. ¿Y qué es esa
muerte? La hora de la estrella.
En el relato hay una obsesión por
curarse de los males a través de méto-
dos ancestrales. El narrador hace que
Macabea recurra a esta médium bus-
cando una respuesta reconfortante para
curarse de la incertidumbre. Como si a
través de Macabea el narrador buscara
también el remedio para la madre de
Lispector. Pero ni el narrador pudo
salvar a Macabea de su trágico destino.
Rodrigo S.M, al matar a su perso-
naje, se ve forzado a reconocer su mor-
talidad. “Ahora mismo he recordado
que la gente muere. ¡¿Yo también?!”
(Lispector, p. 96). Como Lispector con
su madre, el narrador trata de salvar a
su protagonista, pero falla y recuerda
que la muerte es parte de la vida. De
la misma manera, Clarice Lispector
siempre vivió con la culpa de no haber
salvado a su madre:
Mi madre ya estaba enferma y por una
superstición muy extendida se creía
que el embarazo podía curar a las mu-
jeres de su enfermedad. Así que fui
creada adrede: con amor y esperanza.
Pero resulta que no curé a mi madre. Y
hasta el día de hoy, me pesa esa culpa:
me crearon con una misión específica,
y les fallé. Como si contaran conmi-
go en las trincheras de la guerra y yo
hubiera desertado. Sé que mis padres
me perdonaron por nacer en vano y
por haber traicionado su gran espe-
ranza. Pero no puedo perdonarme a
mí misma. Solo quería un milagro:
Imaginación y crítica | Ritmo
que mi nacimiento curara a mi madre
(Lispector, pp.110-111).
Me queda la duda de si estoy leyen-
do bien a la autora o si la confundo
como la médium confundió el futuro
de Macabea. La hora de la estrella de Cla-
rice Lispector retoma los temas que
acompañan a la autora a lo largo de
su obra: la vida, la muerte, la esencia,
el presente, la pasión y la escritura.
Me ha aterrorizado escribir este texto
sobre Lispector porque es mi autora
favorita y su escritura siempre evoca un
miedo al azar. La literatura de Lispec-
tor es un conjuro porque las palabras
tienen la posibilidad de matarnos y,
entonces, reconocernos con vida. La
literatura de Clarice Lispector es vivir.
Hay preguntas que nunca terminan de
responderse, algunas tienen forma de
libro y uno de ellos es La hora de la estrella.
Referencias
Lispector, C. (2010). Agua viva. Buenos
Aires: El cuenco de plata.
__________. (2015). Cerca del corazón salvaje.
Madrid: Siruela.
__________. (1989). La hora de la estrella. Ma-
drid: Siruela.
__________. (2013). La pasión según G.H. Ma-
drid: Siruela.
_________. (2005). Revelación de un mundo. Bue-
nos Aires: Adriana Hidalgo Editora.
__________. (1999). Un soplo de vida. Madrid:
Siruela.
Moser, B. (2009). Por qué este mundo: Una
biografía de Clarice Lispector. Madrid: Si-
ruela. Lola Cueto. Sueño macabro, 1967
Ritmo | Imaginación y crítica
34
E n s a y o ◗ L u i s G e r a r d o V i n i e r
LO POÉTICO
EN EL HORROR:
visitando a
Guadalupe Dueñas
Imaginación y crítica | Ritmo
35
V ivió casi cien años, de los cuales pasó los
últimos encerrada en su casa de Coyoacán,
preparándose, en silencio, para la muerte
(Martínez, 2002). Se conoce apenas uno de los
tres libros de cuentos que publicó: Tiene la noche un
árbol (1958), que editó únicamente en tres oca-
siones el FCE (Dueñas, 2017), y que la consagró
como escritora en la lejana década de los cincuenta.
Ya entonces había publicado varios cuentos en
las revistas más importantes de la época: Ábside,
México en la cultura, Universidad de México. Después, el
lento olvido. Un silencio de veinte años antes de
No moriré del todo (1976), su segundo libro de cuentos.
Y, finalmente, otro largo reposo hasta la apari-
ción de su último volumen: Antes del silencio (1991).
Considerada por Elena Garro la mejor cuentista
mexicana (Landeros, 1964), Guadalupe Dueñas
fue una de las escritoras más importantes en su
tiempo; no sólo en el género cuentístico, también
publicó semblanzas, reseñas y biografías a lo largo
de sus años.
Hoy su nombre es menos que una anotación
Lola Cueto. En ultratumba, 1956. en las listas escuetas de escritoras mexicanas. Su
ausencia, el inmerecido olvido, se incrementa por
el género al que Dueñas se dedicó: el cuento fan-
tástico, en específico el cuento de terror. Dueñas
representa, junto a Amparo Dávila, un marcado
interés por lo extraño, por el horror que habita
el mundo y que se esconde tras las cortinas, bajo
la cama, en lo más oscuro del ropero. “Yo nací
malvada”, dijo alguna vez (Martínez, 2002).
Y, sin embargo…, los relatos de Guadalupe
Dueñas encierran una belleza profunda y marchita,
aguada como los frutos una vez se ha pasado su
tiempo y desprenden ese olor dulzón de ofrenda,
que resulta tan atractivo. No nos habla única-
mente de apariciones y monstruos, sino que los
retrata envueltos por una niebla que desdibuja sus
Ritmo | Imaginación y crítica
36
bordes. Junto al horror y la tragedia, muerto, que la autora envuelve en poe-
Dueñas nos ofrece una prosa rodeada sía para convertirlo en la pupila soli-
de imágenes taciturnas, ambiguas, que taria, náufraga, que ha visto la muerte
embellecen y enternecen. tantas veces.
Algunos de los textos que ponen “Zapatos para toda la vida”, otro de
de manifiesto esta cualidad insólita es, los cuentos, narra la historia de una
por ejemplo, “Las ratas”, que cuenta mujer cuyo padre, zapatero, quebró en
la sencilla anécdota de una mujer que su negocio. Queda resuelto, entonces,
charla con un bolero. Él, “con una voz que ella tendrá zapatos que usar toda
venida de un cántaro” (Dueñas, 2017), la vida. De todos tamaños y colores,
confiesa que antes de bolero fue velador siempre el número perfecto para su
en un panteón. Cosa difícil, explica él, edad, ella “tenía tiempo, durante la
no tanto por los muertos, sino por las noche, de contemplar la torre de gri-
ratas que, atraídas por un ciego de- lletes que aprisionarían durante mi
signio, “adivinan la hora exacta de la vida mis pies sentenciados”. La pro-
llegada de un cuerpo” y “como potros, tagonista transforma a los zapatos en
se desbocan en el viaje despavorido verdaderos seres, les da vida, los odia.
para asistir al banquete”. Ratas como “Acabar con el calzado de puntas ama-
potros, a galope, espumeando por la rillas […], arrancar de las sandalias los
boca; Guadalupe Dueñas engrandece moños de seda y quitarles lo sinuoso
no sólo a las ratas al compararlas con con baños de agua sucia, mutilar ten-
potros, sino también a su hambre, su táculos de chancletas. […] A las zapati-
ímpetu, su instinto animal. El bolero, llas pespunteadas les tomé tal saña que
mientras habla, guiña uno de sus ojos, muchas fallecieron bajo las ruedas del
cuya “pupila triste naufraga en un cal- tranvía”. Encuentra en su calzado su
do sanguinolento”. Es un ojo herido, razón de ser y pensar: “A veces camino
Hay una belleza trágica en este duelo, pues la pro-
tagonista está destinada a perder: el horror no pro-
viene de los zapatos, sino de un destino que se ha
impuesto a sí misma.
Imaginación y crítica | Ritmo
37
diez y más kilómetros persiguiendo menos que espeluznante, pero por su
con mi tirria la dureza de estos cue- tratamiento es una triste y melancólica
ros que no sufren ni se alteran, y que remembranza infantil. Aquí es donde
soportan inmutables mis ampollas y el ala poética de Guadalupe Dueñas
mis pataleos”. La mujer de la historia se abre con mayor libertad, llenando
sufre, esclavizada a los objetos que ella la historia de figuras tenues, ligeras,
misma es incapaz de tirar o vender. El brillantes como el sudor que perla a
afán es agotante, dice, y está muriendo. los moribundos. Mariquita no es sino
Hay una belleza trágica en este duelo, el cadáver de una infante, apenas una
pues la protagonista está destinada a recién nacida. “Mariquita nació pri-
perder: el horror no proviene de los mero; fue nuestra hermana mayor.
zapatos, sino de un destino que se ha Yo la conocí cuando llevaba diez años
impuesto a sí misma. en el agua” (Dueñas, 2017), dice la
Emmanuel Carballo quedó fasci- protagonista. “Su pasado es muy cor-
nado con el cuento de una mujer que to, y muy triste”. El padre, incapaz de
vendía sus historias en costosas auto- aceptar la muerte de su hija, decide
ediciones, exhibidas en un estante del guardarla en un frasco y conservarla.
FCE de una feria del libro. Cuando La protagonista se enternece ante ella:
la llamó, creyó que se trataba de una “La instalaban en nuestra habitación.
viejecita, por lo que le aseguró que al- Digo nuestra porque era de todas. Con
guien iría por el resto de los cuentos Mariquita, allí dormíamos siete […].
para su publicación en revistas de lite- Para mí, disfrutar de su compañía me
ratura. Esa mujer era Guadalupe Due- pareció muy divertido”. Guadalupe
ñas, que le siguió la broma (Martínez, Dueñas nos presenta, nuevamente, una
2002). El cuento se trata de “Historia inversión de significados: la muerte
de Mariquita”, que por su tema es poco está llena de vida. La mujer de la his-
toria se amarra a un sentir extraño, se
encierra dentro de un horror dema-
siado hermoso como para escapar de él.
Sin embargo, no todos los personajes
caen ante la belleza del terror: “Mi her-
mana Carmelita vivió bajo el terror
de Mariquita. Nunca entró sola a la
pieza”; las personas ajenas a la familia
no sabían de Mariquita, y quienes lo
hacían, terminaban huyendo de ellos.
Pero la protagonista había sucumbido
ya al encanto de lo grotesco: “Mi papá
tenía guardado en un estuche de seda el
Ritmo | Imaginación y crítica
38
ombligo de una de sus hijas […]. Ahora Dentro de este discurrir de la con-
yo lo conservo: es pequeño como un ciencia, donde las imágenes se agolpan
caballito de mar y no lo tiro porque a lo una tras otra, y donde el dolor tiene
mejor me pertenece”. Si en “Las ratas” color, olor, carne, y el deshielo inte-
Guadalupe Dueñas ya había agigantado rior provoca fiebres espantosas, allí se
lo animalesco al comparar ratas con esconden la desesperación y el horror.
caballos, esta vez embellece un pedazo Tras la ciudad distinta y el bosque erra-
de carne muerta, el ombligo, al com- do, Guadalupe Dueñas escenificó la
pararlo con un caballito de mar. Hay angustia, la soledad, la incomprensión.
un final del cual no quiero hablar, pues Es la poesía de lo espantoso, la poesía
entraña un terrible anhelo infantil con del mal.
el cuerpo de Mariquita. El sentir poético de Guadalupe
Finalmente, “Caso clínico”. Aunque Dueñas es afinar lo grotesco, ador-
no publicó nunca un poema, Guadalu- narlo no para restarle rastros de pavor,
pe Dueñas tenía montones y montones sino para mostrar la ternura y belleza
de versos anotados por doquier. Este que en él se confinan. Cada palabra
cuento, que es más un poema en prosa, entreteje un mundo aterrador con
un retrato poético, cuenta la historia de un sentir terso; cada coma marca el
los trastornos mentales de una mujer. ritmo de una voz cristalina y llena de
Ella habla de un encantamiento. grietas, a punto de quebrarse. La prosa
de Guadalupe Dueñas es originalísima
Nací sin piel, […] y pude sentir sobre por presentar el terror para arrullar,
mi carne hasta el cabello del viento. para seducir al descuidado lector al
[…] Fatalmente, ya no necesité de las mundo de las sombras. Ante sus tex-
cosas. […] Habité por dentro una ciu- tos, no queda sino preguntarse qué
dad distinta y la habilidad de mis ojos esconde la fealdad, qué otros rostros
se volcó en su paisaje. Descubrí la raíz nos oculta el terror.
de la ausencia, el color exacto del re-
mordimiento, hasta podría dibujarle
las máscaras de la angustia. […] En la
sangre es siempre de noche. […] Este Referencias:
temblor que observa es natural; me Dueñas, G. (2017). Obras completas. Mé-
empieza el deshielo. […] En tiempos xico: FCE.
de fogatas, las arterias sueltan sus pa- Landeros, C. (1964). “Con los recuer-
palotes y mi cabeza se eleva, golpea el dos de Elena Garro”, El Día, 9 pp.
firmamento. […] No estoy enferma, Martínez, L. (10 de febrero de 2002).
no […], me equivoqué de bosque; olvi- “Guadalupe Dueñas. Antes del silen-
dada bajo este árbol del sueño se me ha cio”. Semanario cultural de Novedades, pp.
dormido hasta el odio (Dueñas, 2017). 1-3.
Imaginación y crítica | Ritmo
Vita Castro. Pareja feliz, 1942.
Ritmo | Imaginación y crítica
Lola Cueto. Las monjas. Simbiosis, 1960.
E n s a y o ◗ L i l i a A t e n e a M i r o s l a v a S a n t i a g o Á l v a r e z
EL UNIVERSO
FEMENINO
de Amparo Dávila
41
Quien quiera leer en mí Pedagógica Nacional. A mi parecer,
que baje los ojos hasta el musgo, están más arraigados en la realidad, en
a la raíz misma del llanto, la cotidianidad del universo femenino
donde se nutre y se dibuja determinadas por la tristeza; expresan
el perfil de la angustia. sensaciones reales como la soledad,
el abandono, la traición, incluso el
maltrato y la violencia contra la mujer.
Si alguien me hubiera dicho… Al momento de leer sus cuentos, el
pero todos callaron. lector es capaz de percibir, desde su
Amparo Dávila contexto, el sufrimiento de las mujeres,
lo que provoca una ruptura más allá
de lo fantástico y produce el cuestio-
namiento: ¿qué es lo que enfrentó
I nfancia de silencios, niña rebelde,
de espíritu solitario que pasaba sus
horas en el campo y en la bibliote-
ca de su padre —sobreviviente de sus
dos hermanos varones (Leoncio y Luis
Amparo Dávila para que sus persona-
jes femeninos captaran la esencia del
dolor? La respuesta tentativa podría
ser que las mujeres de sus cuentos se
inspiran en personas reales que Dávila
Ángel) que murieron en la niñez—; conoció, o que son ella misma.
adolescencia estigmatizada que deter- Para responder acudo a dos de sus
minó su trayectoria literaria; juventud libros de cuentos: Muerte en el bosque (SEP
de aprendizaje literario a la vera de / FCE, 1959) y Árboles petrificados (Joaquín
Alfonso Reyes; reconocida, incluso, Mortiz, 1977). La selección de estos li-
por ser su secretaria; madre de dos bros se fundamentó en el análisis de su
niñas —en 1958 nació su primera hija, intensa trayectoria, su evolución como
Jaina, y al año siguiente dio a luz a escritora y la concepción en torno a la
Lorenza—; y esposa cimbrada por una mujer en un periplo de dieciocho años.
vida matrimonial fragmentada. En estas dos obras se aprecian los
Relatos siniestros y oscuros, de rai- oficios, profesiones y actividades en
gambre fantástica, “Dávila es conocida los que se desenvuelven las mujeres
por su uso de temas de locura, peligro y de esa época. Unas forman parte de
muerte, generalmente relacionados con una clase social media-alta, ya que se
una mujer como protagonista. Muchos habla de empleadas domésticas, mu-
de ellos parecen tener desórdenes men- jeres que sirven el café o el té y cui-
tales con tendencia a la violencia física. dan a los hijos de las “patronas”. Por
Muchas veces la mujer no es capaz de ende, cuando se goza de este privile-
escapar de la locura como una forma gio es porque regularmente se tiene
de sobrellevar las decisiones tomadas”, la posibilidad económica, aunque es
se menciona en la página web de di- necesario aclarar que las mujeres que
fusión y extensión de la Universidad gozan de estos servicios sufren, dentro
Ritmo | Imaginación y crítica
42
de su caracterización, con algún tipo como si al escribir de principio a fin
de insatisfacción y buscan refugio en y de izquierda a derecha, se estuviera
esas mujeres que las apoyan no solo escribiendo de manera inversa, atrás
en su casa, sino también de manera de la página, de abajo hacia arriba y de
personal. Incluso, pueden llegar a ser derecha a izquierda. Su tránsito como
cómplices de asesinato; otras son amas escritora de poesía enriquece, sin duda,
de casa, amigas, secretarias, hijas que su trabajo narrativo”.
tocan música y son madres. Lo que Dávila logra transmitir a través de
comparten todas es que no re- diversas frases que evocan el
presentan a la mujer modelo miedo, los trastornos y la ena-
de la época y atraviesan desti- jenación social, historias de
nos muy desagradables. sabiduría: “no es el silencio
En cuanto a su obra poética, de los seres enigmáticos, sino
ha sido soslayada por la críti- el de aquellos que no tienen
ca literaria en contraposición nada que decir”. Es mediante
de la abundante historiografía Dávila logra el tratamiento de los temas y
literaria sobre su narrativa. Po- transmitir a características de su obra que se
demos hablar, por ejemplo, de través de di- vislumbra una realidad social
tres poemarios místicos, vena para las mujeres, donde co-
poética que inició a sus 22 años versas frases mienzan los prejuicios y expec-
y que escribió en San Luis Po- que evocan tativas en torno a un deber ser
tosí: Salmos bajo la luna (El Tro- el miedo, los y al cuidado de las apariencias.
quel, 1950); Perfil de soledades (El
Troquel, 1954) y Meditaciones trastornos y la La figura femenina:
a la orilla del sueño (El Troquel, enajenación vida/obra
1954). En estos poemarios se social, historias Amparo Dávila nació en Pinos,
encuentra la raigambre de su Zacatecas, el 21 de febrero de
concepción de mujer, del sentir de sabiduría. 1928. El mismo año en que Ál-
femenino y los diversos ecos de varo Obregón ganó las eleccio-
su vida; previamente, Marian- nes presidenciales para ser ree-
ne Toussaint en su texto “Al filo de la lecto, pero luego fue asesinado por José
navaja”, ensayo escrito por una mujer León Toral en el mes de junio y de ma-
(esto vale la pena recalcarlo ya que la nera provisional asumió el poder Emi-
visión femenina es bastante distinta a lio Portes Gil. Cuando Dávila creció
la que se ha realizado en previas entre- un poco más se fue a San Luis Potosí,
gas respecto a la escritura de mujeres), donde entró en una escuela religiosa y
el cual puede otorgar una perspectiva comenzó sus primeros estudios: “llegué
distinta en torno a la obra de Amparo a un colegio de misioneras religiosas
Dávila. Comentaba que “al escribir, del Espíritu Santo. Ahí llegó una niña
Amparo Dávila transita en dos mundos, llena de demonios, de fantasmas, que
Imaginación y crítica | Ritmo
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convivía con sus perros y que tenía unas permitía volver en una semana o varios
reacciones muy parecidas a las de los días. Como no me dejaban salir, me
animales”, solía decir en una entrevista refugiaba en la biblioteca de mi padre
realizada en el 2001. Existe una foto- que era una biblioteca que tenía ven-
grafía de Amparo Dávila en su niñez, tanas hacia la calle y ahí me ponía yo a
de aspecto tierno y con un gesto que ver pasar a la gente. […]
vaticina el llanto. Además, en su poema Y si no pasaban los muertos, o no
“Panorama”, escrito años después, hay pasaba gente frente a la ventana, en-
una bella evocación de esta población: tonces sacaba libros. Me entretenía
sacando libros, porque casi no sabía
Desde la loma contemplé la ciudad leer; sólo juntaba letritas unas con
dormida; desde la loma otras. Uno de los libros que me llamó
la admiré en reposo. mucho la atención y que ha sido funda-
Es San Luis que duerme entre la bru- mental en mi vida, fue La Divina Comedia.
ma; San Luis entre la bruma Era un ejemplar que tenía unos cantos
violeta del amanecer. dorados. Un tomo grande, con ilus-
Resaltan entre la niebla los faros rojos; traciones de Doré. Quedé fascinada,
los faros rojos pero al mismo tiempo horrorizada.
como granates entre una danza de velos Conocí a los demonios con tridentes
grises. que andaban atormentando a las almas;
Siluetas en negro intenso; las siluetas los círculos helados.
de las iglesias,
en el claroscuro del horizonte. Una niñez marcada por la soledad,
los problemas, la locura, la tristeza
Al paso del tiempo, la vida y obra y el miedo; por ejemplo, en Árboles
de Amparo Dávila refleja a una mujer petrificados (1977), el tercer volumen
culta, temprana y maliciosa lectora que de cuentos de la narradora existe una
encontró, desde su infancia, al res- constante evocación a la muerte (esa
guardo de las horas muertas, el refugio que vio pasar durante su infancia en
de las letras: Los Pinos, Zacatecas, pues su casa esta-
ba cerca de un cementerio) y la locura
Creo que para que yo me distrajera un con metáforas laberínticas que mues-
poco me llevaban a veces a la escuelita tran un espíritu solitario.
de los mineros. Pero era una casa muy
fría, tremendamente húmeda y yo pa- Mujeres protagonistas
decía mucho de la garganta. Cuando Los relatos en que el personaje feme-
iba a la escuelita, al día siguiente ya nino es el protagonista en Muerte en el
tenía fiebre, ya estaba enferma de la bosque son: “El huésped” (esposa sin
garganta, de las anginas, y tenía que nombre); “La celda”, María Camino, y
dejar de ir porque la fiebre ya no me “La señorita Julia” con Julia; “Tiempo
Ritmo | Imaginación y crítica
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Al paso del tiempo, la vida y obra de Amparo Dávila
refleja a una mujer culta, temprana y maliciosa lec-
tora que encontró, desde su infancia, al resguardo
de las horas muertas, el refugio de las letras.
destrozado” (niña/mujer/madre sin de las presencias que existen en su
nombre). En Árboles petrificados: “El patio casa. “Estocolmo 3”.
cuadrado”, una señora y Olivia; “La CARLOTA: Tía siempre vieja y enferma,
rueda”, sin nombre la mujer protago- con requerimiento de atención. “El
nista; “La noche de las guitarras rotas”, pabellón del descanso”.
con Shábada; “Griselda” con Griselda; CARMELA: Toca el piano después de cada
“El último verano”, madre telúrica en cena, es una mujer que causa ena-
todas sus etapas; “Óscar” (la joven/la moramiento del personaje principal,
muchacha); “El pabellón del descan- tampoco corresponde a un amor.
so”, Angelina, la nena; “El abrazo”, “Un boleto para cualquier parte”.
con Marina; y “Árboles petrificados” CELINA: Mujer ausente y desaparecida
(sin nombre la protagonista femenina). que prohíbe beber más de dos co-
A partir de lo anterior quiero iden- pas, de aspecto bella, de ojos azules,
tificar el universo femenino de Ampa- pelo negro y dientes muy blancos.
ro Dávila en los dos libros señalados. “Garden Party”.
Para esto realicé el siguiente glosario, CLARA CAMINO: Tiene parentesco
que registra a un total de sesenta y tres de la señora Camino/Hermana de
mujeres, cada uno de ellos signada por María Camino e hija de la Señora
la impronta existencial de Amparo; Camino. Mujer que habla de exhi-
delante de cada personaje se identifica biciones de moda con fines benéfi-
a qué cuento pertenece: cos para su club, de ojos brillantes
y sincera sonrisa. “La celda”.
ANGELINA: Mujer que se esfuerza por COCINERA GORDA: Mujer despiadada,
impresionar a la gente al tener todo implacable ante el dolor, de nariz
organizado e impecable. “El pabe- chata. “Alta cocina”.
llón del descanso”. CRISTINA: Mujer esbelta, pálida, calla-
BETTY: Amable y atenta con sus visitas, da, hacendosa, sufrida y resignada,
es una mujer que no se da cuenta hermana de Mónica. “Óscar”.
Imaginación y crítica | Ritmo
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ELVIRA: Mujer que tanto en las con- parece ser ajena a la vida de su pare-
versaciones entre sus amigas como ja. “Un boleto para cualquier parte”.
con “todo el mundo”, no pensaba JAINA: Hija que sabe a la perfección
que se pudiera casar debido a su los planes de su madre sin tener que
cara y cuerpo. “La rueda”. escucharlos de ella. “La noche de las
ESPERANZA: Mujer ocupada en la ayu- guitarras rotas”.
da de la tía Carlota. Es un poco dis- JANA: No es capaz de ofender a na-
traída. “El pabellón del descanso”. die, tímida y delicada, pero con una
ESPOSA: Mueble que permanece en realidad diferente a lo que muestra.
casa, que se acostumbra a verse en “La quinta de las celosas”.
determinado sitio y que no causa JOVEN/MÓNICA: Espera su equipaje
la menor impresión. “El huésped”. con un vestido largo y holgado, la
GRISELDA: Vive sola en una finca aban- cara lavada, peinada con cola de
donada. “Griselda”. caballo, zapatos bajos y medias de
GUADALUPE: Ayuda a los quehaceres algodón. “Óscar”.
de la casa y cuida a los niños. Noble JUANA: Atenta a los sentimientos y
y valiente. “El huésped”. aflicciones de las personas, sobre
IRENE: Pregunta todos los días a su todo si es la mujer que le sirve siem-
esposo si le aumentaron el sueldo, pre su café. “La rueda”.
Lola Cueto. Sin título, 1959.
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JULIA: Nana vieja que sólo se dedica a de arrugas. Cabello opaco, canoso,
la cocina y a atender caprichos. “El calzada con zapatos de tacón bajo,
pabellón del descanso”. vestido gastado y pasado de moda.
LA NENA: Mujer casada de apariencia Aborta. “El último verano”.
tranquila y reposada. Usa ropa senci- MAMÁ: Atenta con su hija, siempre
lla de corte clásico y colores neutros pendiente y haciéndola quedar bien.
o tonos suaves, se maquilla con dis- “Tiempo destrozado”.
creción. “El pabellón del descanso”. MAMÁ: Teje suéteres para sobrevivir a
LAS HERMANAS: Siempre apoyan emo- los inviernos. “Moisés y Gaspar”.
cionalmente a la señorita Julia. “La MAMÁ: Mujer demasiado aprensiva a
señorita Julia”. quien se le debe dedicarse en cuer-
LILIA: Bella y fría, que usa siempre po y alma, si se llega a sentir des-
“Sortilege” de Le Galion. Ama el cuidada o poco atendida es posible
lujo, los sitios caros, los obsequios. que entre en fuertes crisis depresi-
Sale con varios hombres. “Final de vas que ponen en peligro su salud.
una lucha”. “Estocolmo 3”.
LOREN: Hija curiosa e interesada en MARÍA CAMINO: Siempre trata de apa-
las guitarras. “La noche de las gui- rentar tranquilidad, a pesar de los
tarras rotas”. oscuros secretos que debe guardar.
LULÚ: Enfermera que causa contro- “La celda”.
versias nerviosas a una paciente, no MARINA: Mujer nerviosa que acos-
se sabe si intencionalmente. “El tumbra, en un corto tiempo y re-
espejo”. petidamente, a mirarse al espejo,
MADRE: Mujer de todo falsa; sonri- empolvarse la nariz, ponerse perfu-
sa que apenas muestra los dientes, me, crema en las manos, peinarse y
tierna mirada y voz. “Un boleto para volver a peinarse. “El abrazo”.
cualquier parte”. MARTHA: Muchacha rubia que investiga
MADRE: Recientemente accidentada, una finca abandonada. “Griselda”.
tiene yeso en una pierna rota. Es MATILDE: Vista como segunda madre;
de manos inquietas, pálida y con recogió un huérfano, brinda cariño
nervios. “El espejo”. y protección. “El entierro”.
MADRE: Mujer flaca de rostro ceni- MUCHACHA ESBELTA/ESPOSA: Véase
ciento, ojos hundidos y sin brillo. mujer/esposa: Mujer del pasado de
“Óscar”. apariencia esbelta, con blusas almi-
MADRE/MUJER: Cambia a lo largo donadas, faldas de mascota. “Muer-
de sus diversas etapas de vida, usa te en el bosque”.
vestido de gasa con volantes en el MUCHACHA FLACA: De apariencia pá-
cuello y en las mangas, pelo castaño lida, delgada, fea, desgarbada, con
oscuro. Madura, gruesa, con un pelo seco, ojos inexpresivos, labios
rostro fatigado, marchito y con algo contraídos, maquillaje corrido, muy
Imaginación y crítica | Ritmo
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mal vestida y sola. Ante todo, an- medio dormida, arrastrando los
gustiada. “La quinta de las celosías”. pies. “Moisés y Gaspar”.
MUCHACHA/MÓNICA: Espera su equi- RAQUEL: Esposa que no deja a su es-
paje con un bonito suéter negro, poso moverse. “El entierro”.
una falda corta y angosta pegada al RAQUEL: Única amiga de Marina. Moral
cuerpo, zapatillas negras y gabardi- demasiado rígida y llena de escrúpu-
na beige; pintada con discreción y los, no acepta ni aprueba nada que
peinada a la moda. “Óscar”. salga de sus principios. “El abrazo”.
MUJER: De edad avanzada, marchita la RUBIA: De extrema hermosura que
piel, llena de joyas y pieles. Elegan- causa admiración hacia ella. “Final
te. “Tiempo destrozado”. de una lucha”.
MUJER/AUTÉNTICA MUÑECA DE LOS RUBIA: Mujer de aspecto frágil y fino.
VEINTE: De tez apiñonada, con im- Intimidante para poder preguntar
presionante palidez. Uso de polvos por ella. “Estocolmo 3”.
más claros que su tono de piel, así SIN NOMBRE: Mujer que sufre diaria-
como ojos grandes y negros con mente de pesadillas, sin diferencias
profundas ojeras. “La noche de las entre la realidad y los sueños. “La
guitarras rotas”. rueda”.
MUJER/ESPOSA: En algún momen- SECRETARIA: Mujer paciente, fiel y
to fue amada. Gorda, sucia, des- servicial a su trabajo y a su jefe. “El
peinada, oliendo a cebolla todo el entierro”.
tiempo, con medias deshilachadas SEÑORA CAMINO: Madre de dos hi-
y flojas, el fondo salido. “Muerte jas, un poco despreocupada de ellas.
en el bosque”. “La celda”.
MUJER GORDA: Aparece cargando a “SEÑORITA JULIA”: La llaman así sus
un niño pequeño. “Tiempo des- compañeros de trabajo; de apa-
trozado”. riencia dañada por un hecho que la
MUJERES ELEGANTÍSIMAS: Con esco- trastorna, mejillas que perdieron el
tes o espaldas desnudas, cubiertas color rosado, grandes y profundas
de joyas desde la cabeza hasta los ojeras, ropa floja y con fallas de
pies. “Garden Party”. memoria. Con un cambio notorio
NIÑA: De pequeña de edad, necia al de vida: de ser elogiada a convertirse
querer algo, tiene que lidiar con el en un desastre. “La señorita Julia”.
abandono y la soledad, así como la SHÁBADA: Madre de Jaina y Loren, es-
desesperación. “Tiempo destro- pecialista e investigadora en plantas
zado”. medicinales y brebajes. “La noche
OLIVIA: Vestida toda de negro y velado de las guitarras rotas”.
el rostro por gasas también negras. SOFÍA: Hermana, mujer que nunca
“El patio cuadrado”. tenía el suficiente dinero para pro-
PORTERA: Mujer que abre la puerta veer a sus varios hijos. “El entierro”.
Ritmo | Imaginación y crítica
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SUSY: Apoyo emocional, genera de- —¿Tú estás sola?
pendencia emocional en el hombre- —No.
personaje principal. Mencionada —Y sin embargo vives una vida trágica...
como entrada en años y carnes, no —Sí, pero soy una persona con muchas
era bella, pero huele bien y usa ropa posibilidades; por ejemplo, la posi-
interior de seda y encaje. “Moisés bilidad del asombro. Yo vivo asom-
y Gaspar”. brándome de todo cuanto me rodea,
TERESA: Gusta de la puntualidad y de que el cielo está maravilloso, de
todos los días desayuna en Sanborns que hay un árbol increíble bajo mi
de Niza con su mejor amiga. “La ventana, de que los pájaros andan en
rueda”. los alambres de la luz. Ayer, cuando
TÍA CARMEN: Considerada como vieja venía para acá, me asombró una hora
neurasténica que siempre regaña y de crepúsculo extraordinario, como
censura. “El entierro”. un incendio increíble.
TÍA MATERNA: Entierra su dinero y
se muere de hambre. “Moisés y Acudo a la pregunta que planteé:
Gaspar”. ¿qué es lo que tuvo que pasar ella, para
VECINA: Mujer que se ama, pero es la que todo sea tan difícil y doloroso?
peor enemiga que pueda existir al Como mujer, pienso que nadie debe
grado de matarla. “Fragmento de sentirse como los personajes de sus
un diario”. cuentos, tampoco pasar por situacio-
VIEJA: Mujer mayor de edad que está nes de este tipo. Sin embargo, también
acostumbrada a que pasen frente hay cuentos donde existe la venganza
a ella y ni siquiera la miren. “La por mano propia y los escapes hacia
quinta de las celosías”. otra realidad; cada relato presenta una
VIEJA DE LOS DEPARTAMENTOS: Gor- nueva sensación y un nuevo sentimien-
da y chaparra que grita cada vez que to que cada mujer afronta desde dife-
habla para explicar algo. “Muerte rentes ópticas, aunque en los cuentos
en el bosque”. de Amparo Dávila siempre la salida es
trágica y complicada que, en ocasiones,
Sesenta y tres personajes se tras- desemboca en la muerte.
lucen en la obra de Amparo Dávila, Admiro a Amparo Dávila por resistir
mujeres que conoció que también su- y existir a pesar de la sociedad y la época
frieron de distintas formas. Tan real en la que se desenvolvió, ya que median-
se sienten las emociones que se llegan te su poética pudo expresar todo aquello
a considerar irreales. que la conflictuaba: sus sentires, dolo-
En la entrevista realizada por María res, angustias, al igual que muchas de
Dolores Bolívar se descubre esto en la las mujeres que resisten en un mundo
percepción de la autora: oprimidas por el sistema patriarcal.
Imaginación y crítica | Ritmo
Celia Calderón de la Barca. Tejedora del mezquital, s/f.
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E n s a y o ◗ G u s t a v o E s t r a d a
UN TERROR NECESARIO:
Las cosas que perdimos en el fuego
de Mariana Enríquez
M ariana Enríquez, a fuerza de
un estilo suave y violento, se
ha ganado un lugar entre las
escritoras latinoamericanas contempo-
ráneas más reconocidas alrededor del
Los doce cuentos de Las cosas que perdi-
mos en el fuego son historias de terror con
todas sus letras, pero sin la conven-
cionalidad que se adhiere a un género
que, por su calidad de monolito en
mundo, particularmente en el género el imaginario popular, hace sencillo
del terror. Las cosas que perdimos en el fuego caer en los lugares comunes, en el re-
(2016) fue la obra que abrió un lugar lato fácil de tratamiento escueto. Los
a Enríquez en nuestros libreros y una relatos de Enríquez no son sencillos
que otra pesadilla. En este libro de desde ningún ángulo, lo cual agrega
cuentos, la escritora argentina nacida otro grado de virtuosismo a su status de
en 1973 demuestra su calidad literaria gran escritora del terror. Sus cuentos
al mismo tiempo que pone a flor de no se subordinan a las reglas preesta-
piel los más profundos principios de blecidas de lo terrorífico, al contrario,
la condición humana: la violencia, el subordina al género dentro de su pro-
dolor y el miedo. pia narrativa; una narrativa llena de
Imaginación y crítica | Ritmo
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Celia Calderón de la Barca. Velando su sueño, 1943.
carácter y personalidad, gracias a lo cual muchos argentinos y argentinas, por
la autora se logra apropiar las reglas del extensión, son habitantes de una La-
terror a la construcción de realidad de tinoamérica rota, el espacio perfecto
su obra; una ficción que encuentra para que la autora desarrolle sus relatos
sus cimientos en el equilibrio preciso más hórridos. En textos como “El chi-
entre la técnica literaria y la visión del co sucio” la autora hace gala del cono-
mundo que busca plasmar. cimiento de su entorno; el cuento se
Los panoramas que ofrece Enríquez torna envolvente a cada línea gracias a
en este libro cautivan al lector o lec- las descripciones realistas de la ciudad:
tora por su crudeza. Sus personajes se
desenvuelven, en su mayoría, en una Teníamos que caminar tres cuadras
urbanidad que refleja la crueldad con- hasta la heladería y elegí la calle Ceba-
tenida entre las aceras y los edificios llos, una calle extraña, que podía ser
de una Argentina en la que se respira silenciosa y tranquila algunas noches.
violencia y temor a cada bocanada. Las Las travestis menos esculturales, las
protagonistas de este libro viven, como más gorditas o las más viejas elegían esa
Ritmo | Imaginación y crítica
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calle para trabajar. Lamenté no tener sujeto extraño de la casa de al lado. Lo
siniestro de este libro se hace latente en
zapatillas para calzar al chico sucio: en
alguna parte de nuestros instintos, ya
las veredas solía haber restos de vidrios,
de botellas rotas, y no quería que se que su verosimilitud supera el espectro
lastimara. Él caminaba descalzo con literario; los sucesos hielan la sangre
gran seguridad, estaba acostumbrado. porque, en algún punto, la narración
Esa noche, las tres cuadras estaban casiparece demasiado familiar. Frases
vacías de travestis, pero estaban lle- como “El cuerpo de Emanuel no había
nas de altares (Enríquez, 2016, p.12). aparecido” (p.120), colocadas en el
contexto y momento preciso
Sin embargo, el realismo como lo hace la autora, nos
de Enríquez, como se puede aterran desde lo más profundo
notar en el fragmento citado al pensar que Emanuel pudo
arriba, no se limita a plasmar ser cualquiera.
fielmente un espacio o situa- Como una ciudad, los cuen-
ción, sino que se atreve a ver tos de Enríquez funcionan por
por las grietas más oscuras de La insatisfac- sus ciudadanos; habitantes de
la cotidianidad; da un vistazo ción, el hastío, la ciudad de la furia. Sus per-
en las esquinas más sucias de el miedo y la sonajes gozan del enfoque justo
nuestro hábitat. La urbe cons- para la aproximación al terror
truida por la pluma de la es- inestabilidad que nos ofrece la autora; son
critora argentina nos parece son mobiliario transgresoras como entramado
cercana y perturbadora en la del carácter literario, como construcción
misma medida. “Las cosas que que cobija a las humana, son imperfectas y por
perdimos en el fuego”, “Bajo las esto mismo están dotadas de
aguas negras” y “Pablito clavó habitantes del una humanidad que invita a la
un clavito: una evocación de libro empatía y facilita identificarse
petizo orejudo” son ejemplos con sus experiencias.
de que, así como encontramos La insatisfacción, el hastío,
el terror a vuelta de página, lo podemos el miedo y la inestabilidad son mo-
encontrar a la vuelta de la esquina. Lo biliario del carácter que cobija a las
que asusta de estos cuentos no sólo es habitantes del libro; estas anomalías
lo hórrido de su contenido; los cultos, les dan una profundidad psicológica
la noche, la sangre y lo putrefacto se que nos acerca a ellas en cada paso que
vuelven atemorizantes porque dentro dan por su historia. El contexto en que
de la narrativa de Enríquez los sentimos inserta a sus protagonistas se amalgama
reales, tan reales como el asesinato a la forma de actuar de los personajes;
que ocurrió hace unos días en la calle son caminantes que encuentran a su
aledaña, como la esquina misteriosa alrededor una niebla colmada de ca-
por la que nadie pasa a malas horas o el talizadores perfectos para el relato de
Imaginación y crítica | Ritmo
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terror. Pese a que las circunstancias que se escurre entre las líneas de sus
de sus cuentos son abrumadoras, sus historias. La violencia y la margina-
protagonistas reaccionan de una for- lidad que presenta Las cosas que perdimos
ma coherente por lo poco común; el en el fuego ondulan entre lo terrorífico
miedo que cargan sobre sus hombros y lo crítico, y en ciertos momentos los
es producto de la depresión, la insegu- equilibra, logrando que su literatura se
ridad, e incluso la curiosidad, como en haga indispensable en Latinoamérica
“Nada de carne sobre nosotras”, donde tanto en su innovación técnica como
una mujer se obsesiona hasta la locura en su contenido implícito. El libro que
con un cráneo que encontró tirado en da motivo a este ensayo me parece, ante
la calle. La misma dinámica de perso- todo, necesario por las incomodidades
najes es identificable en cuentos como que contiene, sus deformidades, que
“Tela de araña” y “El patio de enfrente”, a final de cuentas no son más que una
cuyas protagonistas siguen una secuen- expresión de los defectos en lo que
cia de hechos potenciados por la in- creemos “correcto”, no sólo en cuanto
conformidad y hostilidad que sienten a terror y literatura, sino en cuanto a
frente a su entorno. Tan profunda es la entramado social. La autora, a través de
construcción de sus protagonistas, que sus cuentos, dialoga con los problemas
sus problemas internos se relacionan más hondos de nuestra sociedad; señala
con lo que pasa a su alrededor, llegando los lugares a los que nadie quiere seña-
a dar los matices adecuados a hechos lar; habla de los temas que nadie quiere
como la desaparición misteriosa de un hablar. El grito de terror que se escucha
esposo odioso, o aquel ser enigmático entre sus páginas desemboca en un gri-
que ronda por el patio del vecino. to de auxilio. Escritoras como Mariana
Enríquez nos demuestra que el te- Enríquez alimentan las letras latinoa-
rror no sólo se construye a través del mericanas con una visión renovadora,
miedo, las sensaciones que rodean al llena de expectativa al público con una
miedo son el sistema nervioso de un re- actividad literaria constante. Hoy, au-
lato de terror efectivo; la locura, la an- toras como ella representan la punta de
siedad, el asco y aquellas pequeñas emo- lanza en nuestro panorama artístico,
ciones que calan hasta lo más profundo su legado será innegable para futuras
de la médula son el andamiaje en la generaciones, su obra germinará en lo
narrativa de Las cosas que perdimos en el fuego. más profundo de sus lectores y lectoras.
La cercanía de la literatura de Enrí- De momento no queda más que devorar
quez con su contexto y el carácter de su su obra con entusiasmo y esperar con
pluma evitan que el género del terror ansias que nos aterre hasta la médula.
devore su obra. Estos rasgos en con-
junto adhieren una dimensión más al Referencias
celebrado libro de cuentos de la ar- Enríquez, M. (2016). Las cosas que perdimos
gentina: una reflexión política y social en el fuego. Argentina: Anagrama.
Ritmo | Imaginación y crítica
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E n s a y o ◗ S t ep h a n y T o r r e s
EL MUERTO Y
EXTRAÑO MUNDO
de Liliana Colanzi
Lola Cueto. Sin título, s/f.
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D esde temprana edad descubrí
la enorme fascinación que
me producen todos aquellos
fenómenos del mundo que no logro
comprender por completo, es decir,
Al principio de mi vida esa fasci-
nación me llevó a pasar horas y horas
mirando el mismo punto fijo en el
suelo, o desarmando electrodomés-
ticos aún funcionales. Con el tiempo
todas las cuestiones que en apariencia —y para no sufrir represalias por mis
puedo explicar con soltura porque las actos destructivos— logré encausar mi
he comprendido. Sin embargo, algo en obsesión a otros asuntos: películas en
su interior me grita que debo prestar las que quisiera detenerme cuadro por
mayor atención, pues detrás de esta cuadro para captar todas las sutilezas,
“supuesta comprensión” existe aún un pues tal vez en el futuro aquella lám-
significado secreto, una experiencia para en la mesita de noche del prota-
milenaria o algo que debo develar dán- gonista es la explicación y el entendi-
dole mil vueltas al asunto en mi cabeza. miento de todo al final del filme. En el
caso de la literatura existen textos que
leo y releo con la finalidad de intentar
captar cada palabra, cada descripción,
cada acción, pues algo en mi interior
insiste en que detrás de ellas habita la
revelación suprema.
Este último año, hallar una sensa-
ción similar en algún libro había resul-
tado difícil. Me encontré con obras de
muchos tipos: placenteras, impactantes,
oscuras, divertidas, incluso magníficas
(en toda la extensión de la palabra);
no obstante, ninguna contenía “eso”
que necesitaba, así que mediante una
búsqueda en la web encontré a la au-
tora Liliana Colanzi (Bolivia, 1981), a
quien la crítica la ha encasillado dentro
de una veta reciente de la ciencia fic-
ción llamada new weird. Después de la
respectiva consulta del término quedé
sorprendida, era algo más o menos así:
se trata de un fenómeno dentro de la
ciencia ficción tan reciente que aún no
existe un consenso de qué es y qué no
es el new weird. Sin embargo, en él habi-
tan mezclas entre el mundo actual y el
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mundo mítico, líneas difusas entre el tora. Se abrió ante mí la puerta a un
género fantástico, el horror y la ciencia mundo extraño, en el que todas las
ficción, un poco de esto y un poco de leyes y explicaciones lógicas se desva-
aquello, con la finalidad de provocar necieron, una sensación desconcertan-
una sensación de extrañeza, para des- te se apoderó de mi cabeza, no sabía
colocarte totalmente. Pensé que sonaba en dónde me encontraba parada ni el
a una experiencia similar a la que se porqué de todo lo que línea por línea
obtiene con la fusión etílica de sen- se iba construyendo.
saciones corporales, y ésta se empieza Después de leer el apocalíptico final
a sentir diferente, una desconexión de este cuento mi necesidad de deve-
peculiar de la realidad. Por supuesto, lar misterios y encontrar significados
que quería sentir algo así con un libro. ocultos se vivificó. Por lo tanto, era
Otro punto que llamó mi atención inevitable no continuar. Seguí con “La
eran los comentarios de algunas amigas ola”, relato en el que una joven estu-
lectoras respecto a los cuentos de Lilia- diante es testigo de la llegada a la Costa
na Colanzi. Decían que leerla resultaba Este de Estados Unidos (en específico a
confuso e intrigante, que su obra era Ithaca), de una manifestación extraña
algo muy particular, distinto a otras que provoca el suicidio de otros estu-
lecturas, algo verdaderamente raro, y diantes y causa efectos violentos en los
mi intriga me llevó al conocimiento habitantes de la ciudad. Esta ola parece
de su peculiaridad. envolverlos y dejarlos en un estado de
Con todas estas premisas llegué a letargo insuperable. Cuando terminé
Nuestro mundo muerto (2016), una reco- de leer no sabía exactamente qué es lo
pilación de ocho relatos de Liliana Co- que había ocurrido, mi cabeza inten-
lanzi publicada en México por Editorial taba dar explicaciones razonables. Sin
Almadía, en los que exploramos un embargo, tenía la intuición de que se
mundo que vacila entre lo conocido y trataba de algo más, una experiencia
todo aquello que existe cuando se cru- metafísica inaccesible para mí, un nivel
zan los límites. Muertos que vuelven del de conciencia alejado, cercano a lo que
más allá y se apoderan de la mente de me provocó la lectura de “Amor” de
los vivos, una madre enfermizamente Clarice Lispector, con la escena de los
sobreprotectora, una mujer que decide huevos destrozados y el ciego mascando
dejarlo todo para marcharse a Mar- chicle. En ambos cuentos fui testigo
te o sensaciones siniestras e inefables de un hecho insólito e inexorable que
que parecen venir de un sitio lejano y apenas alcanzaba a vislumbrar.
acosan sin parar a los protagonistas de Quisiera usar todas las cuartillas de
estas inusuales historias. este texto para contar cómo me mara-
Desde la lectura de“El ojo”, el pri- villaron estos hechos insólitos en cada
mer relato de esta colección, confirmé uno de los cuentos de Nuestro mundo muer-
todo lo que había escuchado de la au- to, pero lo cierto es que la mayoría me
Imaginación y crítica | Ritmo
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resultan inexplicables. Nos hallamos cruzan las perspectivas de un grupo de
ante sucesos que son difíciles de definir personajes con distintos orígenes a tra-
a partir del lenguaje de nuestra reali- vés de distintos momentos históricos
dad, como si el lenguaje fuera insufi- compartiendo un mismo espacio físico.
ciente para abordar las vivencias atávicas El ritmo narrativo de los cuentos
a las que la escritura de Liliana Colanzi se enriquece gracias a los juegos me-
parece enfrentarnos. Así que voy a lle- tadiegéticos que la autora crea dentro
nar mis respectivos renglones de cues- de éstos; mediante una línea argumen-
tiones más terrenales y técnicas, que mi tal mayor se agrupan distintos relatos
entendimiento y mi experiencia lecto- que forman cajas chinas, ya sea a par-
ra logran comprender mucho mejor. tir de analepsis, como ocurre con la
Una de estas cuestiones es el efecto narradora-protagonista de “La ola”,
de desconcierto que habita frecuen- quien recuerda brevemente su infancia
temente en la narrativa de Colanzi y para explicar la misma sensación que
que en la mayoría de los cuentos es la aqueja ahora, muchos años después,
resultado de la yuxtaposición de planos a cientos de kilómetros de su antiguo
narrativos, espaciales y temporales que hogar en Santa Cruz, Bolivia. Dentro
parecen ser discordes unos con otros, del mismo cuento se encuentra otra
el cruce de perspectivas de diversos historia más: un taxista y su obsesión
personajes con orígenes, momentos por encontrar a Rosa Damiana, una
históricos o espacios físicos dispares extraña mujer que parece haber estado
pero conectados por un hilo imper- cerca de experiencias divinas y mile-
ceptible para ellos, producto de una fa- narias. La misma técnica, aunque en
talidad que nos enfrenta con la muerte, menor proporción, se manifiesta en
la locura y desolación; ejemplo de ello “Meteorito”, donde la historia de un
es “Cuento con pájaro”, donde con fenómeno celeste engloba distintas
una vertiginosidad sorprendente, se historias de Ruddy, el dueño de un
Dentro del mismo cuento se encuentra otra historia
más: un taxista y su obsesión por encontrar a Rosa
Damiana, una extraña mujer que parece haber
estado cerca de experiencias divinas y milenarias.
Ritmo | Imaginación y crítica
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rancho, así como las de un pequeño
peón quien parece tener dones de cla-
rividencia y perturba a su patrón con
sus visiones escatológicas.
Una vez leído todo el volumen de
cuentos de Colanzi comprendí que la
popularidad actual de la autora no sólo
se debe a la experiencia lectora que
crea a partir de los elementos formales
de su obra, también se debe en gran
medida a los ejes temáticos en los que
se desenvuelve y el tratamiento que les
da. En su narrativa se percibe un fuer-
te interés por recuperar el pasado y la
actualidad de los grupos originarios de
la zona andina, así como el estudio de
la forma en que el contexto geográfico
determina cómo nos enfrentamos a
las experiencias humanas: la búsque-
da espiritual, el lenguaje o la muerte.
En “Alfredito”, por ejemplo, se cruzan
dos perspectivas sobre la muerte: la
actual, donde la muerte parece carecer
de importancia trascendental, encar-
nada por los personajes citadinos, y
la de los indios ayorea, en donde “los
muertos nunca se van”, permanecen
entre nosotros observando y actuando
desde su propio plano que, al cruzarse
con el nuestro, crean una sucesión de
consecuencias en la vida de aquellos
personajes vivos.
En “Chaco” también existen cho-
ques de perspectivas. Una bella y per-
turbadora polifonía, un plano en donde
la voz de un indígena mataco se apodera
de la mente de un niño, algo similar
a lo que según la mitología del rock
le ocurrió a Jim Morrison cuando a
temprana edad presenció un accidente Lola Cueto. Los fantasmas, 1966.
Imaginación y crítica | Ritmo
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automovilístico en donde varios indios
hopi habían perdido la vida y el espíritu
de uno o varios se apodera de su alma.
En “Chaco” no tenemos tan sólo una
imagen misteriosa de un espíritu indí-
gena y un joven confluyendo, sino una
vorágine de extrema violencia y cruel-
dad que a ratos te hace cerrar los ojos.
En Nuestro mundo muerto chocan la su-
perstición y lo fantástico con la moder-
nidad y la cruenta realidad, horrores
de la vida que han permanecido du-
rante siglos en Latinoamérica. Son
historias en las que percibimos la de-
nuncia política, social y ética entre lí-
neas, nos hablan sobre la colonización,
el extraccionismo, los abusos hacia los
marginados y la violencia desde una
construcción ficcional impecable, que
usa como principal aliado la palabra
llana, sin adornos entorpecedores, una
prosa sencilla y diáfana.
Considero que este intento de ex-
plicaciones teóricas y lógicas, el breve
estudio de los elementos formales en
los relatos de Colanzi, y mi experiencia
lectora, quedan cortos en relación a las
motivaciones literarias y extraliterarias
en torno a lo que plantea esta joven
boliviana. Estas palabras no alcanzan
a transmitir la alucinación que es abrir
la puerta al mundo muerto de Lilia-
na, uno que en realidad es el de to-
dos aquellos sedientos de experiencias
sórdidas y extrañas, fascinación por
lo inexplicable e intangible, a los que
buscan ficción que cuestiona la rea-
lidad para crear nuevas posibilidades,
más siniestras, más viscosas, desesta-
bilizadoras y desacostumbradas.
Ritmo | Imaginación y crítica
Celia Calderón de la Barca. Exterminio, 1960.
E n s a y o ◗ A l b e r t o M a r t í n e z
EL HORROR
DE LO DIARIO:
la literatura de Cecilia Eudave
Imaginación y crítica | Ritmo
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He visto el horror… horrores que tú no has visto.
Es imposible describir el horror en palabras a aquellos
que no saben lo que verdaderamente significa. Horror,
horror. El horror tiene una cara… y tú debes hacer del
horror tu amigo. Horror y terror mortal son tus ami-
gos. Si ellos no lo son, entonces son tus enemigos, a los
que debes temer.
Coronel Kurtz en Apocalypse Now.1979.
N ada cambia y a nadie le hace
daño pensar que el terror es
un vampiro, una persona po-
seída o un psicópata. Todos podemos
estar tranquilos pensando que el mal
Puede que el otro provoque asom-
bro; su risa, la forma de ser; o que los
actos de los demás puedan provocarte
repulsión, pero seguramente tu risa,
tu cara, tu forma de reírte o incluso
es uno solo, porque se puede combatir tu forma de amar o de no amar pro-
y derrotar como en las películas. Si vocan exactamente la misma reacción
eliminas al individuo monstruoso, au- de extrañeza en el otro. Por acá y por
tomáticamente el orden se restablece, el allá nos dicen que el monstruo es el
bien triunfa y la sociedad buena puede otro. Que están los buenos y los malos.
seguir viviendo tranquila. Pero ¿qué No sé. Pienso que el infierno es otro,
pasa si el mal no se explica tan fácil y el pero el otro soy yo. Algo así dijeron
horror está en todos, no en uno solo? Sartre y Rimbaud. Somos extraños en
No hay que ir muy lejos si quieres un mundo horrible y es muy difícil
espantarte; si piensas en el terror basta que algún día mi mano toque la tuya
con mirar a la calle y encontrar todos sin lastimarte.
los horrores que te puedas imaginar. El infierno personal y del otro es
¿Alguna vez pasaste la noche en las un tema por demás conocido tanto
peores calles de una gran ciudad? en la literatura como en el cine y de-
¿Has transitado las áreas más difíciles más expresiones artísticas. De hecho,
de los hospitales públicos del país? existe una importante continuidad del
¿Viste salir alguna vez a los olvidados de tema dentro de la literatura mexicana
Dios por las noches del Metro de esta escrita por mujeres. En este sentido,
ciudad? No es bonito. El horror está los relatos de Cecilia Eudave retoman
allá afuera. El horror es el otro, pero el la incertidumbre y agobio de Amparo
otro también soy yo. Dávila e Inés Arredondo, por ejem-
Ritmo | Imaginación y crítica
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plo, ajustándolo al contexto en donde
lo extraño ya no está en las malditas
convenciones sociales y el deber ser,
sino que lo insólito/raro/extraño se
interpreta como la expresión maníaca
del sujeto esquizofrénico posmoderno
(Alemany, C. 2021).
La escritura de Cecilia Eudave se
basa en la línea que abre su cuento “El
oculista”: la pasión de mirar como te miran.
Las historias de este libro se vuelven
reales, las sombras que acosan a los
personajes y se construyen con guiños
voyeristas y fetichistas que parecen pasar
desapercibidos pero que, si se pone
suficiente atención, se vislumbra el
punto de quiebre de cada personaje y Maria Luisa Martin. Asesinatos de la United Fruit, s/f.
sus comportamientos más oscuros. En
la narrativa de Eudave se puede encon-
trar suciedad, morbosidad y fetiches En la narrativa de Eudave hay dos
de forma sutil y discreta en dimensio- formas de presentar el horror: como
nes en las que lo cotidiano trastoca lo el testimonio en primera persona de
insólito e inexplicable. No hay nada “Viaje” o “Polvo otoñal”, donde el ho-
más terrorífico que saber que lo más rror es la soledad: “el paso de mis días
desagradable no es un sueño, ni una fueron absolutamente prescindibles,
ficción, es lo real y lo que tienes que estar o no estar no hizo diferencia algu-
vivir ¡todos los días! na en ningún momento de la existencia
Eudave se define como una autora de alguien”. O con un narrador que
“discreta”, adjetivo que se relaciona con desliza el horror del maltrato y el odio
su tendencia a la narración de situacio- familiar en “Insignificantes”, donde el
nes perturbadoras (llevar a tu abuela padre le dice al hijo que es “otro hijo
muerta al banco como en “Bocabajo”, insignificante”, o en “Con una boca en
calmar los vómitos de viaje coleccio- la mano”, donde el horror se percibe
nando fetiches como puertas de baños a partir de la normalización que hacen
sucios con mensajes más sucios para (hacemos) todos los otros. Porque así es
canjear asco por excitación, como en el mundo. Porque cuando un hombre
“Viaje”) de la manera más cotidiana completamente sucio, con la pierna ne-
y normal del mundo. Es en aquella gra de gangrena y la muñeca recién frac-
osadía y normalidad por la que es vista turada sube al Metro a pedir ayuda y pa-
y estudiada su literatura. rece un fantasma porque nadie lo mira.
Imaginación y crítica | Ritmo
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Vivir en México es lo peor, dice una recaen en un discreto encanto para
vieja canción de rock. No es sólo en mencionar, de pasada, un suicidio, el
la gran ciudad, sino en el lugar más canibalismo de una hermana, el mal-
recóndito que te imagines. Hay Comalas trato familiar sistemático o psicopatías
por todos lados y la tradición de con- homicidas (“Un buscador familiar”).
vivir cotidianamente con fantasmas no La autora sostiene sus relatos en una
es exclusiva de Juan Preciado. Existen sintaxis corta y práctica a partir de la
pueblos olvidados o ciudades llenas de cual logra desencadenar lo extraño,
muertos en vida y seres extraños ha- pues la ambigüedad y la incertidum-
ciendo cosas fuera de contexto, como lo bre no necesitan adjetivos innecesa-
cuenta Inés Arredondo en “La señal”, rios o adverbios de sobra cuando la
cuando un hombre le lava los pies a sugerencia es poderosa. Los silencios
otro dentro de una iglesia. Eudave es figuran como rasgo colateral, la acción
heredera de toda la tradición de lo raro manda y no necesita explicaciones. La
e insólito; tradición que perpetuó el pasión voyerista de mirar como nos
planteamiento de situaciones inquie- miran: pensando qué hace el otro para
tantes que pueden resultar, o no, el sobrellevar esta vida cuando está com-
centro de la trama pero que reflejan pletamente solo, y el fetichismo por los
el morbo reprimido del otro. objetos más diversos: libros, mensajes
La valía de los cuentos de Eudave, obscenos, pies, tacones, ojos, perso-
al menos los que aquí se comentan, nas o cabellos.
Ritmo | Imaginación y crítica
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A partir de su escritura presenta imágenes que todos
hemos visto o que nos parecen absolutamente
normales, incluso de forma grotesca.
Además, el universo literario de desapercibidos en un mundo de freaks
Eudave alimenta su extrañeza y su efec- como el nuestro. Su literatura no tiene
to morboso en el sentido rítmico que ninguna bandera condescendiente para
imprime a sus relatos, adecuando un encajar en una agenda (muchos de sus
buen uso de la primera y segunda per- personajes principales son masculinos
sona para acercar al lector a los temas sin que eso signifique dejar de seña-
más terroríficos de una forma sutil y lar el horror experimentado por las
fluida, tal como decirle —de refilón— mujeres), no busca transgredir ni ser
que uno de los personajes se excita con la más cruda o pervertida. No inventa
las partes de su abuela; o la presenta- nada nuevo porque no hace falta. De
ción de otro que colecciona fotografías ahí la intención, la poética autoral. Su
ajenas para simular que tiene amigos, literatura retrata la extrañeza de ser
familia. En este sentido logra recordar un humano en tiempos donde se le
los cuentos más logrados de Chuck llama “libertad” a la irresponsabilidad
Palahniuk en cuanto a crear esa sen- ante el otro, y donde decir las palabras
sación de crudeza y perversión. correctas sobre ese otro es muy fácil,
En un tiempo en el que parecería pero lo difícil es acercarse y vivir con
que todo está inventado y nada sorpren- él. Al final, tal vez la clave sea, como
de ni espanta (porque todos los límites lo declara uno sus personajes, buscar
están rotos), leer a Cecilia Eudave es algo en dónde olvidar que te mueves.
sensacional porque todo el tiempo
sugiere y especula entre lo que está
normalizado y lo que causa horror. A Referencias:
partir de su escritura presenta imá- Alemany, C. 2021. “El legado de Amparo
genes que todos hemos visto o que Dávila”, en narradoras mexicanas ac-
nos parecen absolutamente normales, tuales. Brumal. Revista de investigación sobre
incluso de forma grotesca (“De natura” lo fantástico (2021).
o “Con la boca en la mano”, imáge- Eudave, C, Con la mano en la boca. México:
nes más cercanas a los tratamientos de Universidad de Guadalajara. Dispo-
Tim Burton o David Cronenberg en el nible en http://letrasparavolar.org/li-
cine), pero que pasan completamente bros/archivos/narrativa/22.pdf (2019).
Imaginación y crítica | Ritmo
Angelina Beloff. La escalera, s/f.
Ritmo | Imaginación y crítica
66
E n s a y o ◗ F r i d a L i m a
CIEN AÑOS PENSANDO
en la Mujer del Sol:
tres poemas de Nahui Olin
Dr. Atl. Retrato de
Nahui Ollin, s/f.
67
E lena Poniatowska utiliza la pala-
bra “ennahuizada” para definir a
una persona que no puede dejar
de pensar en Nahui Olin, que queda
hipnotizada por sus grandes ojos verdes,
La crítica de su época catalogó su
obra pictórica como naif, debido a que
no utilizaba una técnica apropiada y,
en realidad, nunca quiso hacerlo: se
enseñaba a sí misma; retrataba las fe-
pozas profundas que guardan secre- rias del pueblo, a sus gatos y amantes
tos, que gritan y exigen libertad. Lo en óleo sobre cartón, además, se la
entiendo; la primera vez que la vi fue consideró pionera en la caricatura.
en un autorretrato y no sabía Sin embargo, es en su poesía
quién era, pero quería saber- —escrita en francés— en donde
lo. Obsesionada, la busqué por se observan todas estas ansias
todos lados. Al encontrarla me que la torturaban desde una
encontré a mí. La revolución edad temprana: el sueño por
hacia la libertad había comen- la libertad, la ruptura de las
zado, no podía dejar de pensar cadenas que la ataban a este
en ella, estaba ennahuizada. Nahui Olin mundo y la apropiación de su
Carmen Mondragón (1894- estaba a favor cuerpo. Más allá de su gran be-
1978) nació en el seno de una de una libertad lleza, Nahui Olin poseía una
familia privilegiada durante inteligencia que hacía temblar
el porfiriato. Sin embargo, lo femenina que a los hombres y escandalizar a
anterior no impidió que su no aceptaba las mujeres de su tiempo.
obra reflejara una cosmogonía someterse ante Hoy en día se le considera
arraigada a sus raíces mexica- una insólita: una mujer ade-
nas al momento de retratar las la figura lantada a su época con una ma-
costumbres y la cotidianidad de paterna ni nera de pensar que bien podría
las mujeres. Comenzó a pintar ante el deber ser considerarse un parteaguas
y a escribir desde su juventud; en el movimiento por la libe-
al crecer, impactados por su marital. ración femenina en México,
gran belleza, muchos artistas ante el sistema patriarcal que
la retrataron y la fotografiaron oprime a las mujeres: Nahui
en múltiples ocasiones, creando así un Olin estaba a favor de una libertad
vasto acervo de su imponente figura. femenina que no aceptaba someterse
En 1921 el pintor mexicano y amante ante la figura paterna ni ante el deber
de Carmen, Gerardo Murillo, el Dr. ser marital. Asimismo, a lo largo de
Atl, la bautiza como Nahui Olin, cuarto su obra se vislumbra un despunte por
movimiento. Nombre que expresaría la sexualidad y sensualidad femenina:
una vida y obra colmadas de ansias de no existen los tabús, es más, Nahui
vivir, abogando por una transforma- Olin lucha por el derecho a disfrutar
ción continua del ser, por el cambio y de una sexualidad libre y placentera, a
el movimiento. sentirse orgullosa por experimentar y
Ritmo | Imaginación y crítica
Dr. Atl. Nahui Ollin, 1922.
poseer un cuerpo capaz de percibir su je suis dedans: tierna soy en el interior (1923)
propia existencia: respirar, caminar, y A dix ans sur mon pupitre: a diez años sobre
vivir y evolucionar. mi pupitre (1924). Los dos primeros se
Hace 100 años, después de una pan- consideran vanguardistas debido a que,
demia mundial, revoluciones de todo al igual que en la pintura, Nahui no
tipo y en el desarrollo de un sistema pa- seguía una técnica “apropiada”, ela-
triarcal y heteronormado, Nahui Olin boraba sus textos de manera híbrida,
escribió sobre temas que actualmente desafiando al canon literario de su épo-
hacen eco en nuestra sociedad y que se ca. El tercero es una recopilación de
cuestionan desde distintas perspecti- prosas poéticas que escribió a los diez
vas. Escandalosa, exhibicionista, trans- años en sus cuadernos, cuando estu-
gresora, incluso “loca”, así la tachó la diaba en el Colegio Francés; estos se
crítica de su época, sin embargo, con- los regaló a una monja que le dio clases
sideró que su estilo de vida no merecía llamada Marie Louise, quien después
explicaciones. No las necesitaba, sabía se los daría al Dr. Atl. Entre sus líneas
que el libre pensamiento que regía su se puede encontrar “Incomprendida”:
vida era suficiente y trascendería más
allá de la opinión pública. Soy un ser incomprendido que se aho-
Nahui Olin autopublicó sus obras, ga por el volcán de pasiones, de ideas,
entre las que se encuentran Óptica ce- de sensaciones, de pensamientos, de
rebral. Poemas dinámicos (1922), Calinement creaciones que no pueden contenerse
Imaginación y crítica | Ritmo
69
en mi seno, y por eso estoy destinada a Es innegable que Olin, desde muy
morir de amor… No soy feliz porque la temprana edad, utilizó su voz a través
vida no ha sido hecha para mí, porque de la escritura cuya visión se fortificó
soy una llama devorada por sí misma y con el paso del tiempo hasta la expan-
que no se puede apagar; porque no he sión. Actualmente, la teoría feminista
vencido con libertad la vida teniendo ensalza sus postulados y su voz no es
el derecho de gustar de los placeres, tan silenciada como en aquellos días.
estando destinada a ser vendida como En Óptica cerebral. Poemas dinámicos (1922)
antiguamente los esclavos, a un marido. existe un poema que, al igual que “In-
Protesto a pesar de mi edad por estar comprendida”, lucha por darle voz
bajo la tutela de mis padres. a la problemática sobre la condición
Nahui Olin: la mujer del sol, p. 20-21. femenina no sólo en México, sino en
el mundo entero:
“La vida no ha sido hecha para mí,
porque soy una llama devorada por Bajo la mortaja de las leyes humanas,
sí misma y que no se puede apagar”, duerme la masa mundial de mujeres,
es lo que expresa Carmen de peque- en silencio eterno, en inercia de muer-
ña, totalmente consciente de que ha te, y bajo la mortaja de nieve
nacido mujer y que bajo el contexto son la Iztatzihuatl,
histórico en que se encontró no puede en su belleza impasible,
hacer mucho, pero lo hace: escribe, en su masa enorme,
protesta, se expresa de una manera en su boca sellada
que sorprende a más de uno y, a pe- por nieves perpetuas,
sar de su edad, es capaz de reflexionar por leyes humanas.
acerca de la condición que la mujer,
como constructo social, enfrenta ante Mas dentro de la enorme mole que
un sistema adecuado para el género aparentemente duerme, y sólo belle-
masculino donde es subordinada y, en za revela a los ojos humanos, existe
muchos casos, objetivada. una fuerza dinámica que acumula de
Posteriormente menciona: “¿por instante en instante una potencia tre-
qué he sido creada consciente de lo menda de rebeldías, que pondrán en
que me pertenece?”, haciendo alusión actividad su alma encerrada en nieves
a la libertad que le es negada y que sabe perpetuas, en leyes humanas de feroz
que le pertenece. La llama devorán- tiranía. Y la mortaja fría del Itzatzi-
dose es ella queriendo salir del molde; huatl se tornará en los atardeceres en
lucha sin consumirse, nunca se apaga manto teñido de sangre roja, en grito
y constantemente evoluciona, como la intenso de libertad, y bajo frío y cruel
vida misma. Esa vida que no fue hecha aprisionamiento ahogaron su voz; pero
para ella, no la quiere, no la desea, la su espíritu de independiente fuerza no
repudia desde el principio. conoce leyes, ni admite que puedan
Ritmo | Imaginación y crítica
70
existir para regirlo o sujetarlo bajo que una es bella
la mortaja de nieve donde duerme la si alguien
Iztatzihuatl en su inercia, en nieves no nos lo dice
perpetuas. y lo redice.
Es verdad que el volcán de la mujer La coqueta
dormida se encuentra dentro del ima- cambia
ginario mexicano, no obstante, afirma: encuentra una nueva manera
“la masa mundial de mujeres duerme, de gustar
pero no es más que una ilusión, un en- de ser deseada
gaño para los demás, para los hombres. no se cansa
Silenciadas, sujetadas, sumisas, bue- de arrancar el deseo
nas, calladitas y dormidas como aquel del mundo entero.
volcán legendario es lo que existe para
la normatividad”. Sin embargo, Olin Coqueta, tranquilízate
menciona todo lo contrario: vislum- siempre habrá alguien
bra otro futuro, y los anhelos por la que diga
libertad que le quitaban el sueño desde y rediga
niña los expresa en una generalización que eres bonita.
femenina; las sueña dinámicas, fuer- Nahui Olin: la mujer del sol, pp. 143.
tes, explosivas, inteligentes, capaces de
salir de aquella duermevela en que su Nahui Olin era poseedora de una
existencia habita. Ella lo sabía. Aquel belleza única y sabía cómo expresarla;
volcán dormido sólo se encuentra es- mencionaba que tenía un cuerpo her-
perando el momento de su erupción. moso y que no podía negarle al mundo
Calinement je suis dedans: Tierna soy en el el derecho de poder contemplarlo; por
interior (1923) resulta ser más personal, eso existen tantas pinturas y fotografías
ya que en este poemario habla sobre sus de ella: desnuda en la playa, vestida de
zapatos, sus medias, lo que guarda en el monja, jugando a ser pequeña. En el
interior de su bolsa y sobre su cuerpo, poema anterior habla sobre la aproba-
siempre en movimiento, siempre cam- ción que muchas veces se necesita para
biando ante los ojos de los artistas que una validación exterior y, por ende,
la pintan y la fotografían, sabiendo que una comprobación de la existencia fe-
ella misma, tanto en el interior como menina. Es conocido que muchas veces
en el exterior, es una evolución cons- la aprobación externa figura muchas
tante. También habla sobre la belleza aristas y perfila los pensamientos pro-
en “C’est une coquette”: pios hacia una existencia únicamen-
te aceptada por el foco exterior. Sin
Es inútil embargo, la poeta afirma: “tranquila,
saber relájate”, no hay que buscar aproba-
Imaginación y crítica | Ritmo
71
ción en los demás, sino en el interior. funcionando como parteaguas cultu-
A pesar de que existan personas que ral de los movimientos feministas que
lo digan y lo redigan, al final sólo nos surgieron años después. Ni calladitas,
tenemos a nosotras y a este cuerpo que ni sometidas a un matrimonio, y sin
debemos aprender a amar. necesitar la aprobación de los demás
Al final de sus días, Nahui Olin se para sentirnos bellas, son temas que
volvió una leyenda, aunque en realidad hoy están en boca de todas, no se pue-
estaba cayendo en el olvido. Decía que den ignorar.
podía controlar el movimiento del sol Hace cien años Nahui Olin sabía
con sus grandes ojos verdes y muchas que su voz tenía poder, y la sociedad,
veces se la veía contemplarlo fijamente a pesar de que trató de silenciarla, no
por horas. Caminaba por la Alameda pudo y le dio la razón. Ahora, aunque
con sus ropas, que antes habían sido pasen cien años más, estoy segura de
finas y lujosas, ahora destrozadas; ahí que no será olvidada y que más per-
mismo detenía a quien quisiera escu- sonas serán ennahuizadas debido a la
charla y le trataba de vender sus des- fuerza que poseen sus pinturas, sus
nudos para así poder alimentar a sus fotografías y sus escritos, pero más que
gatos. También le decía a su sobrina nada por ser una mujer que se atrevió
nieta Beatriz, lo siguiente: “Mira, Bea- a lo que los demás no, y así logró ins-
tricita, cuando yo muera, todos van a pirar a generaciones distantes. Porque
reconocer el genio que fui”. (Nahui Olin, hoy, con su legado, nos sigue tocando
la mujer del sol, p. 172.) el alma.
La sociedad de su tiempo nunca
pudo aceptarla del todo: intimidaba, Referencias:
se salía de la norma, escribía sobre Fundación Malba (s.f.). Nahui Olin. Poeta mo-
temas que una mujer no podía hablar dernista. México moderno. Fundación Malba,
en México y se desnudaba sin tapu- Museo de Arte Latinoamericano de
jos, aceptando y amando su cuerpo. Buenos Aires. Recuperado de: https://
Demandaba libertad para las mujeres www.malba.org.ar/sobre-nahui-olin/
del mundo e incitaba, a través de su Instituto Nacional de Bellas Artes. Recor-
obra, a la rebelión interna y externa. dando a Nahui Olin / Coordinación Nacional de
Es verdad que después de su muerte su Literatura / Patricia Rosas Lopátegui. Recu-
trabajo se vio sometido al olvido, pero perado de: https://www.youtube.com/
fue desempolvado en la década de los watch?v=SlecmuxvF4E, 2021.
90 y hoy resulta más vigente que nunca, —————— | Museo Nacional de Arte. Na-
marcando un antecedente importante hui Olin. La mirada Infinita. México: INBA,
en la historia del feminismo en México. (2018).
“Incomprendida”, “bajo la mortaja” y Malvido, A. Nahui Olin. La mujer del sol. Ma-
“coqueta” reflejan en la poética de Olin drid: CIRCE Ediciones, (2017).
los deseos y anhelos que poseía su alma,
Ritmo | Imaginación y crítica
Angelina Beloff. Títeres, 1954.
73
E n s a y o ◗ M a r i o A . M e d e l C a m p o s “ E f y l R o t w a i l e r ”
TRES NOVELISTAS
MEXICANAS
y el otro terror
T res novelistas han abordado la
novela sobre el narcotráfico en
México: Orfa Alarcón, Lorea
Canales y Gilda Salinas. Las primeras
dos son regiomontanas, mientras que
Cómo si viera el fantasma de mi madre.
Grité tan fuerte que me quedé ronca,
Julio entró al baño y me abofeteó.
—Para que te lo sepas, traes encima
la sangre de un cabrón con muchos
la última es originaria de la Ciudad huevos, y con todo y todo eso se lo
de México. En forma cronológica, la cargó la chingada, porque la vida se
primera es Perra brava de Orfa Alarcón gana a putazos. Así que no me vuelvas
(2010), que inicia cuando Fernan- a salir con que no puedes freír un pin-
da, protagonista de la novela, y Julio, che bistec porque te da asco. A mí no
su pareja, tienen relaciones sexuales, me sales con esas pendejaditas.
parte de una existencia de violencia y Yo, paralizada, quería correr a la
maltratos en que ella se ve envuelta: regadera.
—Quiero lamerte completo. Conflictiva relación gestada en su
—Tu sudor… sabes distinto —co- juventud, Julio fue un chico tímido,
mencé a limpiarme la boca. […] Grité. mientras que Fernanda era la nerd,jeto
Ritmo | Imaginación y crítica
74
de bullying; consolada, el paño de lá- nita la piel de la espalda. Esas canciones
grimas que era su amigo Julio, hasta que yo había oído a la fuerza, tantas y
que una noche en el baile de la escuela, tantas veces, ahora cobraban cuerpo y
llorando en el baño porque el chico po- peso. Coincidían perfectamente; voz,
pular que la había invitado a ir con ella cuerpo y discurso eran lo mismo. Perro
la había dejado plantada, Julio entra y fiero, carnicero, por donde se mirara.
cambia todo el panorama de Fernanda:
El Cártel de Santa es un grupo de rap
—Vámonos ya, no vas a estar llorando originario del municipio de Santa Ca-
por un pendejo. Me tienes a mí. tarina, Monterrey, Nuevo León, una
Me sacó jalándome del brazo, y en de las zonas más agitadas y convulsas
ese instante se me cayó la venda de los del norte del país. Tras la presentación
ojos: Julio tenía toda la voluntad nece- de su disco Sincopa, “Babo” declaró lo
saria para hacer de mi lo que quisiera. siguiente: “no sólo de corridos vive el
Fue como si lo mirara por primera vez, narcotraficante, y con el cambio gene-
no al anterior, sino a otro, un Julio racional y la cada vez mayor juventud
que no había conocido nunca y que, de los ejércitos de la droga, algunos co-
efectivamente, hizo de mí lo que quiso. mienzan a preferir que les compongan
un rap en lugar de un tradicional nar-
Orfa Alarcón nació en 1979. Es- cocorrido… El nuevo narcotráfico…,
critora regiomontana egresada de la están chavalones, ya no son esos viejos
Universidad Autónoma de Nuevo León, que les gusta los corridos”. La escrito-
ganadora de varios premios universi- ra se percata de esta actual tendencia
tarios de cuento, entre ellos el de “Li- musical, hecho por encargo de narco-
teratura Joven Universitaria” y becaria traficantes y, a su manera, lo plasma
del Fondo Nacional para la Cultura y en su novela. Esto se puede relacionar
las Artes en el programa Jóvenes Crea- con el tema de los “corridos por en-
dores, 2007-2008. En su novela, na- cargo” aspecto analizado por Enrique
rra la historia de Fernanda, acompasada Flores, doctor en Letras por el Colegio
a ritmo de hip hop, con pasajes de un de México y profesor de la Literatura
concierto del grupo Cártel de Santa. El Colonial y Etnopoética en la Facultad
encuentro de Fernanda con el cantante de Filosofía y Letras de la UNAM, en su
“Babo” se narra de la siguiente manera, libro Rimas, malandros del narcocorrido al nar-
dando una idea del perfil del rapero: corap (donde elabora un amplio análisis
de éste), enriquecido con entrevistas
Pelón tatuado pelón, imponía, cabrón con autores como Cano y Blunt, quie-
que imponía. El ‘Babo’ se movía en el nes se han dedicado en mayoría al rap
escenario como si caminara por su cua- de narcos, o al ya mencionado Cártel de
dra, alardeando y gritoneando. Dueño. Santa a “El Tigre”, uno de los jefes de
En cuanto abrió la boca se me puso chi- sicarios del Cártel del Golfo, le compone
Imaginación y crítica | Ritmo
75
un rap que resalta, como en los corri- su naturaleza, aunque en la novela se
dos, la imagen heroica y valiente del trata de justificar su conversión asesina
protagonista, las cualidades y valores debido al control que ejerce Julio sobre
con que aparentemente cuenta ella, tanto que, cuando descubre su
La novela de Orfa no es sobre el infidelidad, quema la casa donde vive
narcotráfico, sino una obra que gira la amante que desemboca en la muerte
en torno al amor desmedido y ciego, del hijo que tenía él con esa mujer:
al trauma familiar, a las cuestiones
psicológicas que existen en el ser hu- —Que fui yo, estúpido.
mano que lo lleva a elegir un mismo —No, Fernanda ¿por qué?
patrón de la infancia en sus relaciones —¿Cómo que por qué? Nadie se
sentimentales. Lo anterior no le resta mete con el hombre de una. Entiende.
importancia de ser precursora, ni de —No, Fernanda, entiende tú: nadie
su alta calidad literaria, de su bien tra- se mete con el hijo de nadie.
bajado personaje femenino, así como
por develar que como el rap ha ido En cambio, Julio Cortés es el líder
adquiriendo un lugar significativo en de un grupo de sicarios llamados “Los
el ámbito del narcotráfico, también Cabrones”, personaje que muestra un
como parte del mundo juvenil, tanto cliché: prepotente, misógino, bravu-
urbano como rural. cón y poderoso, hasta que se doblega
Un acierto de Alarcón es el reflejo por amor a la protagonista, Fernanda.
de lo que pasa en la vida de una joven, Claro ejemplo de que la mujer lleve al
su cotidianidad del viejo dicho: “Entre abismo al hombre por muy “cabrón”
más mal te traten, mejor los tratarás”. que sea, como el dolor que le produce
Perra brava asume diversos tiempos y una mujer al “Zurdo Mendieta” en la
cambios, el personaje evoluciona, se novela Balas de plata, de Élmer Mendoza,
acopla a lo nuevo, parte de una historia o “Rodrigo Barajas” y “Tamara García”
cotidiana: Fernanda vive en el miedo en Chinaloa Kid; esos amores del pasado
al inicio de la novela, desciende a la que marcan el presente del personaje
violencia intrafamiliar, ya que de niña masculino para perder todo, como
es testigo de la muerte de su madre a Brenda con “El Naza” en El cártel de la
manos de un padre alcohólico. Es una comandante Brenda.
mujer caprichosa, seduce a uno de los De de los personajes de la novela de
sicarios de Julio, “El Chino”, y tiene Alarcón existe uno que rompe los es-
encuentros sexuales con un profesor. quemas clichés del narco: Andrés, “El
La evolución de Fernanda se inclina a la Chino”, miembro del clan de “Los Ca-
violencia, a la venganza sobre otra mu- brones” y parte de una frustrada rela-
jer, al deseo de ver muerto a su padre y ción amorosa con Fernanda. “El Chino”
al desinterés. Se vuelve una “perra bra- terminó sus estudios universitarios en
va” porque en el fondo pareciera que es la misma universidad que la escritora
Ritmo | Imaginación y crítica
76
la voz de Orfa se suma a esa variedad. Su pistola
dispara con la certeza de que el blanco es móvil y de
que la novela, como dice Cristina Rivera Garza, no
dice, muestra”.
Orfa Alarcón (la Facultad de Filosofía 2013, bien podría titularse “La uto-
y Letras de la Universidad Autónoma pía de los narcos”, ya que en el centro
de Nuevo León), donde Fernanda, la de la historia se encuentra un nar-
protagonista, está también inscrita. “El cotraficante (“El Conde”) quien, en
Chino”, al igual que el “Zurdo Men- su oficio de maestro de ceremonias,
dieta”, acude a constantes referencias sueña con construir un narcoestado
literarias, mezcla de ficción y realidad donde reine la paz, la comprensión y
—en su tiempo libre lee obras de Chom- el tráfico de drogas. Anhela crear una
sky y Bajtín—, cuando Andrés se metió federación con reglas claras: reparti-
al narcotráfico porque “la lingüística ción de territorios, establecimiento de
no deja”, y desde mi perspectiva no rutas, con narcocumbres como en la
sólo veo una fálica frase afirmativa, sino Organización de las Naciones Unidas
que es la justificación viable, apega- y reconocer jerarquías. Todo con el fin
da a la realidad de mucha gente que de hacer prosperar el negocio (dónde
tiene estudios universitarios, pero, al hay guerra no hay ganancias para los
no encontrar trabajo, ingresa al narco. bandos involucrados).
Al final de cuentas el que tengas que La escritora Gilda Salinas cuenta
matar no te impide ser un sicario culto. con diversas novelas, largometrajes,
Acudo al texto del poeta y editor neo- obras de teatro y libros de género cuen-
lonés Margarito Cuéllar en la revista tístico, individuales y colectivos. Mere-
Replicante (12 de septiembre del 2010) cedora de varios premios por su obra
con relación a la literatura norteña: literaria, en el 2015 ganó el primer
“la voz de Orfa se suma a esa variedad. lugar en el XIX Concurso de Cuentos
Su pistola dispara con la certeza de que “Mujeres en vida”, convocado por la
el blanco es móvil y de que la novela, Universidad Autónoma de Puebla, con
como dice Cristina Rivera Garza, no el cuento “Esa palabra no existe”. En
dice, muestra”. la entrevista que Sopitas.com le realiza a
Por su parte, la novela La narcocum- Gilda, reafirma la utopía de su novela
bre, de Gilda Salinas, publicada en el La narcocumbre, lo que evoca a la pelícu-
Imaginación y crítica | Ritmo
77
la brasileña La ciudad de Dios, donde el bre del 2008 en un restaurante de la
lugarteniente del jefe es un joven que Ciudad de México entre las dos prin-
crea lazos de complicidad, a diferencia cipales organizaciones del narco en el
de la violencia de los capos mayores. país: el cártel de Sinaloa y el del Golfo/
Zetas. Cito un fragmento del artículo
esto siempre ha existido, si no es a tra- “Querían pactar en DF El Chapo y Los
vés de alianzas es con estrategias de Zetas” (Vanguardia MX, 24 de noviembre
mercado y de negocios que en todos la- del 2008):
dos y en todos niveles se dan. El narco
es un negocio, entonces ellos tendrían el encuentro se iba a desarrollar a sólo
que encontrar la manera de no calentar 300 metros de la sede central de la
las plazas, como dice la novela. Esto no Secretaría de Seguridad Pública del
lo menciono porque yo lo opine, sino Distrito Federal (SSP-DF), señalan
porque lo dicen los mismos narcos. diversas declaraciones ministeriales y
Si se calienta la plaza entonces no hay una certificación realizada sobre una
negocio y además la policía tiene que denuncia anónima, que se han inte-
intervenir pues trabaja para la gente. grado al expediente 261/2008.
Si ellos (los narcos) fueran un poco Como representante del cártel de
más inteligentes y si encontraran una Sinaloa se nombró, para esta cumbre,
manera de trabajar en paz sin estar a Ignacio Nacho Coronel Villareal,
matándose, yo creo que podrían hacer identificado como hombre clave en la
su negocio dejándonos también vivir organización lidereada por Joaquín El
en paz; por desgracia, no todos tienen Chapo Guzmán.
la capacidad de hacerlo. La organización encabezada por
Heriberto Lazcano ‘El Verdugo’ (Gol-
En la novela se muestran los por- fo/Zetas), envió a la capital del país,
menores de esta supuesta reunión a como representante, al presunto nar-
la par de que se entretejen los relatos cotraficante identificado como Anto-
de las víctimas del narco: desde una nio Ezequiel Cárdenas Guillén, alias
familia que sufre un secuestro, la his- ‘Tony Tormenta’.
toria de inmigrantes flagelados por la
pobreza, hasta las carencias económi- La obra cuenta con datos concre-
cas de un adolescente que lo llevan a tos, duros y reales, referencias en las
ingresar a una asociación delictiva. En que se basó la escritora para crear una
los escenarios antes mencionados pre- ficción literaria que traspasa el papel
dominan la desesperanza, aflicción y y lleva al lector a ser partícipe de la
tristeza, sentimientos tan cotidianos obra, de la horrible pesadilla llamada
que acompañan el diario andar. violencia, donde ya no se mira igual al
La novela tal vez retoma la reunión mundo, inclusive a un niño. Infan-
que se tenía pactada para el 1 de octu- cia destrozada, fragmentada. Acudo a
Ritmo | Imaginación y crítica
78
la reseña que Miguel Alberto Ochoa
García, escribe en Identidad (6 de julio
de 2014): “que delgada línea se dibuja
entre la responsabilidad de cuidar una
plaza, a cuidar el liderazgo de un grupo
de niños que juega en el recreo. Que
forma más excelsa de darnos entender
que se nota mucho en el narcotráfico,
realmente está en todas partes, y que
comienza a engendrarse en las perso-
nas desde pequeños”. Independiente
de la anécdota, queda como reflexión
la respuesta que da Gilda Salinas al
ser cuestionada por Sopitas.com: ¿por
qué escribir sobre el narco?, donde
ahonda en esa hidra de siete cabezas,
de alcances geométricos:
porque el tema tiene una luz roja, o
sea, es un semáforo en rojo para to- Lola Cueto. Quimera #8, 1959.
dos los mexicanos; porque nos están
tronando los cohetes muy cerquita y tener el estado de bienestar del primer
creo que cada quien aporta con lo que mundo, y de allí su presencia en San
es capaz de hacer una señal de alerta, Diego, California. En este sentido, Los
de hagamos conciencia, de tomemos perros explora otras maneras de violen-
lo que cada uno tenemos que tomar cia que operan en diversos territorios
como responsabilidad para que esto norteños con énfasis en la extrema po-
se remedie de manera definitiva; no rosidad de la frontera, del border. No-
capturando cabezas porque surgen vela dividida en dos partes y un epílogo
treinta y cinco abajo y nunca vamos a (además está inspirada en hechos rea-
acabar, al contrario, creo que eso los les) narra la historia de dos hermanos:
poda ¡crecen mejores y más bonitos! “Jorge”, el mayor, profesor de Dere-
cho, yogui y ecologista, encarcelado
Finalmente, la tercera novela escrita por culpa de “Miguel”, su hermano,
por una mujer mexicana corresponde un transportista que sueña con los vol-
a la escritora y abogada regiomontana canes, sus espacios libres en las alturas
Lorea Canales, quien aborda el tema y aprovecha la coyuntura política para
con Los perros, publicada en 2013, con el enriquecerse, saborear su deseo mi-
propósito de mostrar que la narcovio- sógino, de macho bragado al sostener:
lencia mexicana es necesaria para sos- “La mujer es como la escopeta. Hay que
Imaginación y crítica | Ritmo
79
parajes literarios de violencia como
una manera de demostrar, desde la
acción, que la violencia ha existido
mucho antes de cualquier guerra insti-
tucional contra el crimen organizado…
Un acierto de esta novela es la re-
producción a calca de la vida carcelaria
cuando Jorge se encuentra preso, re-
creación herrumbrosa de los bajos fon-
dos de la prisión de los sentidos, quizá
llevado al libro con un conocimiento
principal por parte de la escritora Ca-
nales, al ser abogada de profesión y
catedrática de Derecho. Una obra que,
más que encasillar en “narcoliteratura”,
tenerla cargada y en la esquina”, esto se abre hacia la corrupción, con valiosa
es por “Magali”, su esposa embarazada. información que, entre líneas, resulta
Miguel está coludido con organiza- de gran utilidad para los conocedores
ciones ubicadas en el Golfo de México del tema.
para transportar de ida y vuelta carga- Aunada a estas tres escritoras virtuo-
mentos de droga con permisos legales, sas del bolígrafo se encuentra también
respaldados por una certificación ISO Fernanda Melchor, nacida en Boca del
como empresa altamente calificada, Rio, Veracruz, en 1982. Es periodista,
lo que le permite ingresar una flotilla narradora, ensayista y traductora. En
de tráileres para convertirse en una de su obra Aquí no es Miami, publicada en
las empresas transportadoras más im- 2013, se compone de doce relatos que
portantes del país, tal como lo refiere ahondan entre el periodismo y el cuen-
Nahum Torres Rivera en una reseña to. Así logra describir un terror que va
publicada en Suplemento de libros (11 de más allá de lo literario, se enfoca en el
diciembre del 2013): miedo y el realismo, ya sea por medio
del narcotráfico como en “Veracruz
Lorea Canales ha retomado aspectos se escribe con zeta”, o por medio de
de la clase económicamente privilegia- la realidad social de su país como en
da, así como de la vida carcelaria del “Luces” y “La casa del estero”. Melchor
México contemporáneo para mostrar se destaca por otorgarle a sus crónicas
una tragedia familiar y social en la que un toque cuentístico. No obstante, re-
el intrincado de ambición ha resque- sulta insólito el conocimiento de que
brajado cualquier gesto de bondad. En nada de lo que está escrito en Aquí no es Miami,
algunos momentos, la autora intercala está fuera de la realidad.
Ritmo | Imaginación y crítica
80
E n s a y o ◗ p a t r i c i a r o d r í g u e z
AMPARO DÁVILA:
acompañando a Tina Reyes
en su angustia
“P ero si todo estaba muy bien,
¿entonces qué pasó?”. No había
pasado un minuto y ya estaban
ahí las primeras preguntas. “Pobre mu-
jer, pobre de su familia…”. Con pen-
pronto como la misma muerte que un
día llega y ya no hay nada que hacer.
Sólo le quedaba resignarse a su triste
fin. Convencida de tal fatalidad se dejó
conducir dócilmente (p. 172).
samientos como éste, llegaba la com-
pasión por el personaje. “No, espera, No había razón para que la na-
¿qué?”. En esos momentos detenía la rración tomara este tono tan oscuro.
lectura, dirigía la mirada a los renglones Mientras tanto, yo no podía despegar-
anteriores, buscaba pistas, me hacía me del texto y la angustia creciente me
preguntas. “¡Qué horror! Pero, ¿por iba llevando de la mano a través de la
qué está diciendo esto?”. historia. No exagero cuando digo que
necesitaba saber qué ocurriría después.
Ella supo que ya era demasiado tarde Una vez alcanzado el punto final, no
para pretender escapar, nadie logra- era fácil volver a la tranquilidad del
ba nunca huir de su destino. Podía día a día. Algo en mi cotidianidad se
intentar mil cosas y todo sería inútil. rompe, tal como en los cuentos de
A veces, el destino se presentaba de Amparo Dávila.
Imaginación y crítica | Ritmo
81
Explicar lo inexplicable algo de lo que significa emprender la
Cada vez que leo a la autora originaria lectura de los cuentos de Amparo Dá-
de Zacatecas, me olvido del estudioso vila y quien tenga curiosidad decidirá
afán investigador y analítico que me si se atreve a hacerlo.
enseñaron en las clases de literatura La obra de la escritora zacatecana
en la universidad. Olvido que debo es amplia, con decenas de cuentos re-
aceptar de buena gana el hecho de que unidos a lo largo de tres libros: Tiempo
los grandes cuentos no siempre van a destrozado, Música concreta y Árboles petrificados.
llevarme a las respuestas que quisiera En otra ocasión abordaremos la poesía
ni van a dejarme tranquila: si de Amparo Dávila, la cual, al
ya sé que estoy leyendo a una igual que su narrativa, se echa
autora de lo insólito, enton- un poco de menos en los pro-
ces, ¿de qué me sorprendo? gramas de estudio. Pero, por
¿Por qué me sobresalto de esta ahora, quien desee internarse
manera, por qué me quedo tan por primera vez al universo da-
intranquila? Mis compañeras viliano con el corazón en vilo,
y amigas estudiosas de la lite- un descanso podrá dejarse llevar con uno de
ratura son perfectamente ca- ínfimo que los cuentos más icónicos de la
paces de explicar las razones: siempre es el autora: “Tina Reyes”.
afortunadamente, la obra de
Amparo Dávila es cada vez más preludio a una Tina Reyes: a la espera
reconocida, y con justa razón, semana agota- de lo peor
gracias a su reciente rescate y dora de trabajo La vida diaria puede ser depri-
estudio en las academias e ins- que la deja mente; la rutina, agotadora y
tituciones culturales públicas. aplastante: desde que comienza
A mí, en cambio, a veces sin tiempo de el cuento podemos imaginar
me cuesta trabajo enmarcar en nada. muy bien cómo es ese vacío que
una propuesta teórica lo que está invadiendo a Tina Reyes
siento al leer los cuentos de aquel día. Es un domingo igual
Amparo Dávila. Sin embargo, hacerlo a todos los demás, un descanso ínfimo
tampoco es necesario para invitar a que siempre es el preludio a una se-
alguien a convertirse en lector suyo, mana agotadora de trabajo que la deja
pues siempre podemos volver a aquello sin tiempo de nada. Apenas encuentra
que se remueve en nuestro estómago y cierta alegría en conversar con su ami-
la mente cuando acompañamos a sus ga Rosa, ¡ojalá su vida fuera como la
personajes. Describir las preguntas y suya! A Tina le gustaría tener marido,
sensaciones que los cuentos de la au- la posibilidad de un espacio más grande
tora despiertan en quien los lee no es y agradable para vivir. Es una mujer
tan simple, pero es importante y vale solitaria, y aunque su estado de ánimo
la pena: sólo así alcanzará a transmitir suele ser más bien triste, se mantiene
Ritmo | Imaginación y crítica
82
Celia Calderón de la Barca.
Autorretrato con mujeres, s/f.
serena evitando pensar demasiado en sí en cuenta otro efecto de este sistema
misma. Le hace daño. Y cuando leemos opresivo, uno que todas las mujeres
el relato de su vida, casi de inmediato conocemos bien: el miedo.
empatizamos con su pesadez existencial. La melancólica resignación de Tina
A Tina le gustaría tener un marido: se rompe por completo cuando un
ella cree en el amor “a la antigua”, sien- muchacho se le acerca en la calle para
te repulsión por las mujeres que se les hacerle saber lo mucho que le ha llama-
lanzan a sus novios en público y detesta do la atención. Ella lo ha impresionado,
a las parejas ruidosas que frecuentan sus ojos son muy expresivos, a él le gus-
los antros. Lo que piensa no es nada taría tener la oportunidad de conocerla
fuera de lo común para la época en la más, salir juntos. Ante esto, ¿qué hace
que podemos situar su historia, con- una mujer cuando un hombre descono-
siderando que la fecha de publicación cido la aborda? Acelerar el paso. Tratar
del cuento fue en 1964. Aunque no de huir: la memoria de Tina reúne
estemos de acuerdo con nuestra pro- todas esas notas rojas que narran las
tagonista, podemos entenderla: todavía historias de jóvenes que probablemente
hoy podemos escuchar murmullos y conocieron a alguien de esta forma y
reproches a las mujeres que no siguen al final tuvieron destinos terribles. Es
las normas impuestas por la “moral y exactamente la sensación que a una la
buenas costumbres”. Pero para enten- invade cuando va caminando y percibe
der a Tina es importante también tener la mirada de un extraño.
Imaginación y crítica | Ritmo
83
En varias ocasiones casi tuvo deseos de
reírse, pero cuando se daba cuenta de
que el final se iba acercando, sentía
como si se soltara el sostén de la cuerda
por donde caminaba, cayendo en el
vacío, precipitándose de golpe en lo
oscuro (p. 175).
Tina comenzó a caminar lo más aprisa
que podía, deseando llegar cuanto an- Creo que una de las principales ra-
tes a casa de su amiga y ponerse a salvo zones por las que elegí hablar de Tina
de aquel impertinente. Cruzó una calle Reyes es la manera en que está escrita
con el semáforo en rojo y tuvo que su historia y cómo nos hace sentir. En
correr para evitar que la atropellaran. ella, Amparo Dávila nos hace parte de
Cuando ganó la acera respiró satisfecha la experiencia del personaje de maneras
pensando que había logrado burlar al extraordinarias. La autora considera
tipo (p. 167). la realidad más ordinaria y la crudeza
normalizada se hacen presentes y poco
Comenzamos entonces a sentir el a poco nos llevan a una situación que
nudo que seguramente se va formando nos roba la tranquilidad por comple-
en la garganta de Tina Reyes. Pero con to: “era la fatalidad, sólo eso, ella era
el miedo coexiste el anhelo de compa- la víctima de un destino implacable,
ñía, el dolor por la soledad, lo bonito pero ¿cómo iría a empezar?” (p. 176).
que sería tener a un compañero con Estas palabras son tan sólo una
quien compartir los días. Las radio- muestra de lo que la narrativa de Ampa-
novelas románticas, las conversaciones ro Dávila es capaz de hacer con nuestra
con su amiga Rosa y las posibilidades tranquilidad, sin dejar de lado aspectos
laborales que podrían surgir devuel- de la vida real que deben ponerse sobre
ven a la protagonista a los sueños y la la mesa en cuanto a temas sociales y de
melancolía que su situación le gene- género.
ra. Sin embargo, de nuevo surge el Los cuentos de la escritora zacateca-
hombre misterioso en el panorama. Es na, fallecida apenas el año pasado son
educado, agradable y respetuosamente sin duda, lecturas indispensables para
manifiesta un gran interés en Tina: quienes estén dispuestos a no exigir
ella, entonces, toma una decisión que respuestas y acompañar a los perso-
podría cambiar el rumbo de los acon- najes en una angustia que nos deja sin
tecimientos. Pero eso no significa que aliento.
el miedo se desvanezca o se supere. Al
contrario, la angustia que nos invade Referencias:
al leer lo que ocurre se mantiene en Dávila, A. (2009). Cuentos reunidos. Mé-
aumento hasta el final: xico: FCE, pp. 165-191.
Ritmo | Imaginación y crítica
84
E n s a y o ◗ M i l d r e d M e l é n d e z
EL CAÓTICO DESIERTO
de Clyo Mendoza
C uando hablamos sobre escritura
de mujeres resuenan en los oí-
dos de los lectores las constan-
tes variaciones generacionales que han
permeado en la historia de la literatura
ampliar y cuestionar el concepto de lo
femenino, han propuesto y abierto un
umbral para que todas las posibilidades
temáticas, estéticas y estructurales sean
pertinentes en la literatura en general,
en México, estas variaciones se desta- sin cuestiones de sexo.
can por su ingenio, originalidad, estilo Actualmente, la literatura mexicana
e, indiscutiblemente, por la ruptura de abre paso a la multidisciplinariedad, la
“algo” previamente establecido, ese algo hibridación de estilos, las experien-
es el canon literario. Voces como las cias visuales y la constante y fructífera
de Nellie Campobello, Josefina Vicens, influencia internacional; a su vez, se
Rosario Castellanos, Amparo Dávila regula y adapta ante las necesidades de
o Inés Arredondo, entre muchísimas los nuevos lectores: una lectura que
escritoras más, se caracterizan por la tanto en forma y contenido satisfaga
subversión, el desafío y la perpetuación la búsqueda y la curiosidad, capaz de
de la tan citada “escritura femenina”. inmiscuir a su público lector hasta lo
No obstante, esta escritura de mujeres, más profundo de la médula; una lec-
además de desafiar los estándares del tura que cuestione y profundice entre
deber ser, en el sentido de transformar, la condición humana.
Imaginación y crítica | Ritmo
85
Lola Cueto. Quimera #2, 1966.
Es por ello por lo que en esta oca-
sión hablaré acerca del imaginario poé-
tico de Clyo Mendoza (1993), quien
es una poeta y novelista mexicana cuya
trayectoria se ha destacado en los úl-
timos años debido a un notorio estilo
narrativo y visual dentro de su poéti-
ca. Su primer libro titulado Anamnesis
(Cuadrivio, 2016) es un poemario de
corte íntimo que explora consecuti-
vamente y de manera narrativa temas
como la soledad, la violencia de género,
el erotismo, el amor y el abuso en torno
a una protagonista femenina llamada
Ofelia. En este vacilar entre sueños y
realidad transcurren los doce poemas
estructurados a manera de prosa poé-
tica y otros trece textos que apoyan la
lectura previa, ya que, como se verá a lo
Ritmo | Imaginación y crítica
86
largo de la literatura de Mendoza, sus Sus hombros están húmedos, sus hi-
libros tienden a los saltos temporales y jas gritan. Mi abuela tiembla por frío,
a la circularidad, por lo que en más de comienza a ensordecer pero soporta,
una ocasión el lector deberá regresar sentada y rendida, a las hijas que aúllan
al inicio para una total comprensión encima de ella porque en la cama que
de la obra. está junto a nosotras mi abuelo acaba
En cuanto a las intenciones del poe- de morir. (Mendoza, p. 9).
mario, Mendoza afirma haber
partido de una propia anam- A lo largo de Anamnesis,
nesis, vista como esa voluntad Mendoza describe las facetas
de contar las cosas en busca de de duelo que vive Ofelia, las
la sanación y también de la co- heridas familiares en torno a
lectivización y socialización de la sistematización de la violen-
tantas situaciones similares que parte del en- cia y el lazo que la une con las
agobian al ser humano y que canto de su mujeres de su familia. Resulta
también pueden ser vistas en ser un poemario adecuado para
forma de denuncia (Mendoza, poesía radica presenciar dentro del acontecer
2021); es por ello por lo que en la oscilación poético las bases literarias de
muchos fragmentos escapan del entre un len- Clyo Mendoza y las líneas entre
artificio poético o la ornamen- lo que se dice y lo que se su-
tación del verso para entregar al guaje diáfano y giere, ya que parte del encanto
lector una escena descrita con uno encriptado de su poesía radica en la osci-
un lenguaje claro, de evidente que se vislum- lación entre un lenguaje diá-
violencia: fano y uno encriptado que se
bra desde la vislumbra desde la ensoñación
Se acaricia las manos, veo las ensoñación y la disociación corporal de la
pecas en la dorsal de sus ma- protagonista y donde el lector
nos, sus uñas áridas y blancas. Una tendrá que hacer uso de su entendi-
arruga larguísima atraviesa de su ca- miento para continuar con la trama.
beza hasta el final de su dedo anular. En 2017 Mendoza ganó el Premio
Siempre parece que está llorando, tie- Internacional de Literatura Sor Juana
ne agachada la cabeza y el brillo y la Inés de la Cruz con Silencio, su segun-
nube en sus ojos parecen venir desde do libro formal de poesía que abor-
el centro de su cuerpo donde, imagino, da nuevamente de manera narrativa
hay un aljibe. Mi abuela, contenida, la percepción del cuerpo femenino y
toma asiento mirando aún hacia el piso su relación social bajo el contexto del
mientras sus hijas la bajan con abra- narcotráfico en las comunidades de
zos parcos y violentos hasta inclinarla. la sierra oaxaqueña. Para este libro la
Imaginación y crítica | Ritmo
87
autora se documentó con manuales que
describen el lenguaje militar y los có-
digos que representan el fuerte nacio-
nalismo mexicano, equiparándolos con
una suerte de salmos religiosos a través
de la analogía. La historia comienza
con la desaparición del cuerpo de una
mujer que posteriormente es encon-
trado en un río después de un acto sui-
cida. A partir de una visión tradicio-
nalmente religiosa y ética, este primer
abandono de la vida es juzgado vilmen-
te y sometido a todo tipo de juicios:
A esa hora en todas las grandes ciudades
del mundo, en la prisa y el anonima-
to, se desplazan cientos de personas
arrulladas por el ruido del motor, ca-
beceando contra los cristales. A esa
hora en todos los campos del mundo
el viento dobla la hierba hacia la misma
dirección y pareciera que ésta respirase.
En algún pueblo caen relicarios de flo-
res y en el mar las cadenas se precipitan
para encallar un navío feroz que ruge
y se retuerce como cosa viva. En este
país, en este mundo, la sed y el hambre
se volvieron un arma. De norte a sur
algún ser vivo busca dónde ocultarse.
El cielo trae soldados. Los hombres
platican: a qué sabe el pulmón de este
animal sangrante. Ella, un punto di-
minuto en una sierra toma el veneno y
se sienta para esperar la muerte (p. 15).
Silencio cuestiona la relación entre los
principios éticos, morales y religiosos
(por los cuales estas comunidades resul-
Ritmo | Imaginación y crítica
tan idóneas en pro del narcotráfico) y la
visión capitalista de querer pertenecer a
algo. Una nueva colectividad. Así pues,
transita entre una nueva ensoñación
que está alejada del descanso, y que más
bien lleva a sus personajes a la muerte búsquedas interiores de los personajes
interior. Estos esquemas y dificultades para poder establecerse en un lugar
plasmados mediante el yo lírico surgen emocional después del caos de la guerra,
desde la óptica de la hija cuya madre ha la familia y su existencia en el mundo:
muerto. A pesar del cambio de rumbo
y de contextos en los que nacen ambos ¿Quiénes eran? Hacía meses que ningu-
libros, nuevamente podemos estable- no de los dos recordaba quién era. Las
cer vasos comunicantes entre las in- órdenes les habían quitado la voluntad
quietudes que surgen en la poeta: la y sin ella ambos se habían convertido en
transgresión del cuerpo, su tránsito asesinos, asesinos de sí mismos también.
social y la colectivización y socializa- La luna menguaba y fue bajo su
ción de la violencia individual y grupal. cuerno de luz cuando Soldado Uno y
Finalmente, en marzo 2021 sale en Soldado Dos se dijeron sus verdaderos
librerías Furia (Almadía-UANL), pri- nombres (Yo soy Lázaro, Yo Juan) y
mera novela de Mendoza y producto decidieron que huirían (pp. 13-14).
de su estancia en la Fundación An-
tonio Gala. En esta primera novela Contada desde una estructura de
se cuenta la historia de Juan y Lázaro, corta capitulación, la narración se sos-
dos desertores del ejército que buscan tiene desde diversas voces emulando
su identidad cubierta por fantasmas una suerte de tradición oral muy ex-
del pasado y una siniestra genealogía plotada por el imaginario de Mendoza,
paternal; ubicada en un México postre- a través de esta oralidad se perciben
volucionario, este libro divaga entre las diferentes planos de la realidad y di-
Imaginación y crítica | Ritmo
Angelina Beloff. 89
Barco desmantelado, 1957.
protagonistas: “¿quién querría poner
en el mundo un embrujo de este tipo?
Dejarle a uno el cuerpo, pero sin sus
posibilidades. Un cuerpo sin posibi-
lidades, pero con toda la memoria de
haberlas tenido” (p. 119).
Sin duda, lo insólito no alcanza para
describir la calidad literaria (poética y
narrativa) dentro de los libros de Clyo
Mendoza, pues su tendencia a llevar al
límite de la manera más cruel y cruda
las verdaderas pasiones humanas, y los
verdaderos comportamientos, son lo
que provoca una impresión en el lector.
La tendencia de hablar de lo que no es
pronunciado ni mostrado, pero que
se expresa desde la entraña humana,
ferentes saltos temporales. Es nece- provocan un vértigo entre verso y ver-
sario volver a los primeros capítulos so, entre capítulos. Dejando claro la
para redondear en el universo de los inmensidad creativa que transita por
personajes cuyas situaciones ocurren la imaginación (no tan aislada de la
mayormente en el desierto. Así mis- realidad) que posee Mendoza.
mo, la historia principal sufre de una Sin más, recomiendo ampliamen-
alteración que va desde la estructura te su literatura capaz de entretejer las
del libro hasta el estilo en que son na- inquietudes y bajas pasiones humanas
rrados los capítulos, pues uno de los que desbordan en un sinfín de comple-
temas principales son las transiciones jidades que, al final, han sido tema de
de consciencia; por ende, a lo largo estudio de todas las ciencias y las artes.
de la novela no se sabe con exactitud
quién habla y desde qué punto de la Referencias:
realidad lo hace. Mendoza, C. (2016). Anamnesis. México:
De corte fantasmagórico, podría Cuadrivio Ediciones.
decirse que los personajes atraviesan _________. (2021) en Andrea Muriel, “Charla
un viaje por diferentes facetas que y lectura con Clyo Mendoza”. Dispo-
pueden ser la locura, muerte, vida o nible en https://www.instagram.com/p/
sueño. De nuevo, Clyo Mendoza nos CTBVtpejoHo/
lleva por un ensueño, sin embargo _________. (2021). Furia. México: Almadia/
este ensueño está cubierto de heridas y UANL.
traiciones que descienden en un ejer- _________. (2017). Silencio. México: FOEM.
cicio inútil de reconocimiento de los
Ritmo | Imaginación y crítica
90
Poemas sueltos
✑ Naara Farfán Fernández
Alabada
No puedo temer a ningún dios más que a mi vientre
No soy virtuosa
porque ya he sido hallada
Mi piel muestra los surcos de mi afrenta
Soy polvo de mí misma
Mujer cabeza
Pelo largo y corto sin velo
Malvada
por no ser esclava,
condenada
por no entregar mi cuerpo,
deshonra
por velar mi clítoris
No puedo tener a ningún dios más que a mi vientre
No soy rebelde mas mía,
cruento monte sin cruz,
pero llagado espinas en mis senos
clavados por acusantes infames,
bendita soy antes que mi fruto
No seré alabada porque no tengo más dios que mi vientre.
Imaginación y crítica | Ritmo
91
Condena de sol
No hay terror en la tumba
pero en la vida
en la cuna.
Alevosía de luz.
Oscuridad cubre no halla ardor
en los destellos lumínicos
entrevemos que salen nuestros huesos
nuestros músculos y sangre.
Ni penumbra ni noche ni tiniebla: soles.
Crédula, intento de calor y brillo,
acerco de compañía, luna.
Conocida manipulación del fuego
anhelo de retiro de rayos
descanso a los párpados que cierran la huida al destello.
Castigo cuando el sol eterno
y ahora, ahora.
salen
entrevemos que
nuestros
huesos
Ritmo | Imaginación y crítica
92
Desaire al suelo
Entre nubes entre piernas
rozamos el goteo
no es tarde no hay hora no hay tinta
llamados visitan por las ventilas
estamos mudos de besos
sudamos especias y té
se ha grabado la altura en nuestros tímpanos
resoplos de cardamomo tributamos a las nubes,
a la cima de tu cadera mis ojos
figuran que tus hombros alejados
son réplica de esas montañas vueltas lienzo
enmarcado por el vidrio,
cómo estás en ambos sitios
penetrando el polvo y el aire,
ya no hay tierra para guarecer
vivimos en el aire, en el subir gélido
no hay tierra para enraizar
salvo la piel de polvo nuestras grietas ensambladas,
es temblor o incendio este sobresalto
es el fin de la ida
es el límite del hombre
es la media vida.
Imaginación y crítica | Ritmo
93
Suelto
Esta noche es todas las noches
las arrebatadas las batidas las vistadas
este cielo es Dios incierto
incesante vigilia prometida
ya el llanto del viento nos acoge
vendrá el alba y con ella la inmanencia
y llegaremos a ser prófugos en el asfalto.
Susurra pronto que somos cielo
escampando el llano.
Ritmo | Imaginación y crítica
94
Reverberación
La arena se vuelve negra en la noche
para que brille su refajo
el agua se alebresta para que la espuma suba
hasta que rasque sus piernas
silueta se sabe mirada
duda si es materia
nadie más quiere mirar
será que voltean del recelo,
será que diluyen la imagen,
será que no son olas
Pero son vocaciones hacia mí
que no me acerco por desidia
que no me anclo a su holgura.
No tiene palabras ni espejo
pies grises.
Dicen los lancheros que es espuma
que antes era
que era.
Imaginación y crítica | Ritmo
96
Poemas
✑ Bárbara Peñafiel
Naufrago
Tempestuoso y caótico
es tu barco fantasmal
que me envuelve en sus olas
arrastrándome hasta al olvido
moribunda, sola y triste
dejame morir.
moribunda,
y tristesola
Imaginación y crítica | Ritmo
97
Cuerpo violentado
Soy el cuerpo perdido,
el hijo encontrado,
los hijos encontrados en fosas
Soy el grito de horror
Muerta viva.
déjame
morir
Ritmo | Imaginación y crítica
98
Esta noche
Las calles son invadidas por un miedo ensordecedor
aquí no hay hombres, no hay un dios,
solo la nada que grita más fuerte a cada paso.
Una paranoia se expande a pasos de gigante
mientras todos duermen él camina,
ser nocturno devorador de almas.
Imaginación y crítica | Ritmo
99
El hombre bohemio
¡Canta hombre!
Mientras la muere la tarde
y la luna crece.
Tus manos y corazón se sincronizan
suena un ¡Clap!
otro más
canta al amor
y canta a la vida.
Hombre
baila sin parar.
Tu voz es himno de noche
y la muerte
que se asoma en este nuevo amanecer.
Ritmo | Imaginación y crítica
100
La muerte viene en camino
con sus jinetes,
galopando con premura
tirando balas,
Matando al instante
un porvenir desolado
La noche es tu mejor momento
caballero romántico,
armadura de gema negra.
Imaginación y crítica | Ritmo
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Tres poemas
✑ Mónica Vázquez-Sámano
Hoguera de una noche de San Juan
Un verano nadie siguió tus pasos,
y la palabra se tiñó
mientras el suelo caminaba
donde yacían ya
veintiún inviernos.
Inviernos de tus piernas que gozaron
el asfalto y la piedra caliente
de tu aroma;
ni el tiempo, ni junio, dejaron de arder.
Todo lo quemaron tus abrazos,
donde el fuego y tus manos
navegaron
declarándose eternos.
En una palabra, los placeres
sin nombrarse
y en la memoria, tú, mi sueño,
amor-floreciente.
Ritmo | Imaginación y crítica
102
De cada día
Me recuerda a tu boca el pan caliente,
un baño en la playa,
los dioses jugaron esgrima en tus entrañas
y tus costillas sonrientes hicieron al mar cambiar su color.
Ahora cada día
sueño que encuentro tus brazos,
me gritan que vaya a llo/verte
a calmarte,
a volver el tiempo.
(Y el tiempo es nunca,
y el nunca es tuyo.)
Nunca me cansaría de ver tus ojos,
ni de comer nuestro pan.
los dioses
jugaron
Imaginación y crítica | Ritmo
103
Soledades
Sabes que hay fuego en la herida
porque aún entran tus manos
que acarician, desgarran,
que anteceden a la vida.
Titán arma de rosas,
despliegas catástrofe
y encaras
con silencios.
Incendias mis lunares,
braman los desiertos
y ni así recuerdas
cuándo fue
nuestro
primer
beso.
esgrima en
tus entrañas
Ritmo | Imaginación y crítica
104
N a r r a t i v a ◗ M a r í a F e r n a n d a Q u i ñ o n e s O r n e l a s
MEMORIAS
de la zurdera
Imaginación y crítica | Ritmo
105
no ay sobrescrito más patente de que uno es mal nacido, ni señal tan segura de su ruyn
natural, como mandarse a zurdas.
Gonzalo de Céspedes y Meneses
¡Qué semejanza tan perfecta la de nuestras dos manos!, y, sin embargo, ¡qué
desigualdad más irritante! Para la mano derecha son los honores, los comentarios más
lisonjeros, las prerrogativas. Ella actúa, ordena y “coge”. Por el contrario, la mano
izquierda es despreciada y reducida al papel de humilde auxiliar, sin que pueda hacer nada
por sí misma, más que asistir, secundar y “sujetar”. La mano derecha es el símbolo y modelo
de todas las aristocracias; la mano izquierda, de todas las plebes.
Robert Hertz
J amás me he asumido como parte de
alguna minoría, aunque lo soy en
estricto sentido. Los terrenos de
predilección corporal quedan anulados
basta con revisar unas cuantas entradas
en la base de datos de su preferencia
para constatarlo. Empleaban “zurdo”
acompañada de calificativos como
al retratar la estigmatización. Perte- “egoísta”, “mala entraña”, “perezoso”,
nezco a lo que se estima como el 13% “bebedor”, “tonto”, “engendrado en
de la población mundial: soy zurda. pecado”, “retorcido”, lo que constata
Siempre me ha gustado la cadencia de que no sólo fueron perseguidos por la
esa palabra y que su primera conso- Santa Inquisición, sino también por
nante sea la “z”, algo poco común en la sociedad; no sólo se buscó purifi-
el español, pero más allá del valor que car almas donde no había culpas que
pueda revestir para mí por su morfo- expiar; también, antes de eso, se les
logía y eufonía, está la carga histórica marginó en su cotidiano. Mucho tiem-
que encierra, testimonio solemne de po después, las escuelas siguieron per-
la mirada inquisitoria volcada sobre los petuando esa marginalización, ataron
zurdos. ¿A razón de qué? Bien se ha la mano izquierda de muchos zurdos y
dicho ya, el miedo es el más ignorante, los forzaron a escribir con la derecha a
el más injurioso y el más cruel de los fuerza de regaños y, en algunos casos,
consejeros. castigos físicos.
Una gran cantidad de textos docu- No sólo la filología, sino también
menta que la percepción social que la lexicología da cuenta de ello, ya que
se tenía de los zurdos era negativa y locuciones como “con el pie derecho” y
Ritmo | Imaginación y crítica
106
“dos pies izquierdos” revelan los valores libro en que había un relato titula-
positivos y negativos que se atribuyen a do “El brazo derecho”, que narra la
estas fórmulas lingüísticas, respectiva- historia de Nicolás, un niño diestro
mente. “Con el pie derecho” significa cuyo brazo derecho un día se rebeló
con buen agüero, con buena fortuna; y decidió actuar por designio propio;
en tanto que tener “dos pies izquier- aunque el cuento tenía un desenlace
dos” se aplica a aquellos que carecen de con una enseñanza: “nadie, por muy
destreza al bailar o jugar futbol, prin- indispensable que sea, puede vivir ais-
cipalmente. lado de los demás”, la parte que hizo
Los sinónimos obligados de “dere- mella en mí fue la del brazo predilecto
cho” y “zurdo” son “diestro” y “sinies- que se rebela. En ese entonces solía
tro”. La palabra “diestro” se usa tam- creer que era lo peor que te podía pa-
bién en algunos contextos para referirse sar. Después crecí y comprendí que
a una persona hábil, sagaz. El dicciona- en muchos casos la realidad supera la
rio registra “favorable, benigno, ven- ficción y que, peor que una parte de
turoso” como algunas de sus acepcio- tu cuerpo se rebele ante las órdenes
nes. “Siniestro”, por otro lado, tiene dictadas por tu cerebro, era que tu
connotaciones negativas, pues designa cerebro y cuerpo se alinearan al poder
aquello que genera extrañeza debido a institucional. Afortunadamente, lejos
su des-familiarización. “Avieso, malin- quedaron los tiempos en que el control
tencionado, infeliz, funesto y aciago” político y moral hizo del dextrismo una
son algunos atributos que le significan. hegemonía, y de los zurdos sujetos de
Hoy en día, las personas zurdas no inserción en la norma.
somos tildadas de brujas ni se nos acusa Algunas personas ven en su físico
de tener pactos con el demonio y, salvo una condecoración, para mí lo es el
por alguna rara y seguramente penada ser zurda. No porque de algún modo
excepción, no hay reprimenda alguna piense que debería celebrar algo tan
por darle un uso preferencial a la mano natural como un proceso motriz y de
y pie izquierdos. lateralidad neurológica, pero sí por-
La mentalidad ha cambiado, aun- que en cierto sentido lo miro como
que la lengua aún evidencia el contras- si fuera la llave de apertura a una ge-
te de perspectivas que tejen la histo- nealogía oculta, como si existiera un
ricidad de la zurdera, nos da pautas vínculo entre mí y cada uno de esos
que permiten leer la conquista de los hombres y mujeres que quemaron en
diestros. la hoguera y que recibieron vejaciones
por el hecho de escribir con la mano
l izquierda; como si la injusticia en sus
circunstancias los volviera ipso facto
En mi infancia leí en más de una oca- miradas que imaginar, nombres que
sión La última vida de un gato y otros cuentos, gritar, fragmentos de memoria que
Imaginación y crítica | Ritmo
107
rescatar; el diagrama de Venn Euler
en que se entrecruzan mi alivio por
haber nacido en una época donde no
soy objeto de persecución por la mano
con la que escribo y mi incomprensión
por la tendencia humana a la unifica-
ción, orgánica o forzada.
Los zurdos somos casi tan dúctiles
como el metal. Vivimos en un mundo
que no está diseñado para nosotros, lo
que supone una reinvención de formas
y objetos: Al escribir, nuestra mano
suele adoptar formas curiosas para po-
sicionarse del lápiz, ya que muchas ve-
ces no contamos con el soporte de una
paleta —la mayoría están orientadas a la
derecha— y esto nos orilla a desarrollar
métodos más amables para no cansar
tan rápido nuestro brazo. Las plumas
de gel nos están prohibidas debido a
que hacemos un difuminado de la tinta
con la parte de nuestra palma que roza
el papel y, si escribimos muy fuerte con
el lápiz, esa parte de nuestra mano se también tu paciencia. Siempre serás
torna gris metálica. Incluso hay un recriminado por orientar el asa de las
nombre para designar esta realidad: jarras en sentido contrario o por aco-
Síndrome de Sylversurfer. modar los cubiertos en el lado opuesto
Existen varios objetos diseñados es- al que está establecido. Además de que
pecíficamente para nosotros, entre los tendrás que acostumbrarte a que cada
que se encuentran objetos de papelería, nueva persona que conozcas y repare
utensilios de cocina e instrumentos que sostienes la pluma con la mano
musicales, pero suelen ser más cos- izquierda te pregunte “¿eres zurda?” y,
tosos que su equivalente para diestros menos frecuente pero más molesto, ¿si
y, en ocasiones, de difícil acceso, ante eres zurda por qué tienes letra bonita?
lo cual sólo queda adaptarse o recu- O “tienes letra bonita para ser zurdo”.
rrir al ingenio para hacer frente a las Hace cuatro siglos —sin así querer-
circunstancias; pero ser zurdo no es lo— Antonio Enríquez Gómez puso en
únicamente la catapulta que dispara boca de uno de sus personajes que el
a propulsión tu adaptabilidad e inge- zurdo vuelve lo humano divino, ¡Quién
nio por niveles sobrehumanos, sino iba a decir que tendría razón!
Ritmo | Imaginación y crítica
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Reseña Cavilaciones sepulcrales
L a amortajada (1938) es uno de esos
textos que tocan las fibras más ín-
timas del ser, no sólo por la te-
mática abordada, sino también por la
prosa poética de la chilena María Luisa
volvería la obra si fuésemos nosotros
los amortajados. ¿Quién iría a despe-
dirnos y qué papel jugaría en nuestro
monólogo?
Nada menos que Jorge Luis Bor-
Bombal. Narra episodios significativos ges admitió haberle dicho a Bombal,
de la vida de Ana María, la amortajada, respecto de la idea de su obra, que
a partir del encuentro con aquellos era de ejecución imposible, pues su
seres que le supusieron importancia zona mágica invalidaría la psicológi-
en vida y que fueron a darle el último ca o viceversa. En este caso es grato
adiós. Es así como se nos presenta su saber que la autora no haya atendido
primer amor, el odio recrudecido ha- a la opinión del mismísimo Borges,
cia su esposo, la extrañeza de su vínculo pues la literatura universal echaría en
con Fernando y atisbos de la relación falta una obra que supone tal calidad
que tuvo en vida con sus hijos. lingüística y literaria, que logra ci-
A pesar de la corta extensión de la mentar tal verosimilitud en la ficción
obra, considerada por algunos como que hace que las emociones salgan
un cuento largo y por otros como una del papel y se vuelven casi tangibles,
novela breve, el monólogo interior de compartidas. Me parece, además, que
Ana María es de una profunda riqueza, aunque claramente la parte psicológica
pues reflexiona desde ese final inelu- tiene mayor peso, ambas coexisten sin
dible y a partir de ahí se cuestiona si su que esto implique la anulación de lo
status de muerta le confiere respuestas sobrenatural, la cual le confiere una
sobre la vida. dimensión distinta a la que supondría
Es un texto que se nutre al sembrar la evocación desde la vida.
en sus lectores, sin así planteárselo, la En La amortajada hay un vívido retrato
curiosidad por saber cómo se desen- de las pasiones de Ana María, a la vez
Imaginación y crítica | Ritmo
vivencias,
109
que un cuestionamiento del papel de o sólo el final de un ciclo, provino
lo femenino a partir de su experiencia de su conciliación con el pasado. No
amorosa, que de pronto nos recuerda fue sino hasta el momento en que la
que la literatura también puede ser un amortajada se hizo consciente de que
espejo, pues el texto deja de lado el también infundió dolor en la persona
título personal para enarbolarse como que la afectó tantos años, que pudo
bandera de cualquier mujer que haya abandonarse a su muerte. ¿Cuántos
sido víctima de abandono por par- de nosotros no hemos permanecido
te del ser amado, de cualquier mujer aferrados a un rencor encarnado?
que haya temido encarar verdades, que La amortajada también recuerda que
haya soportado engaños, enjugado una los sentimientos decrecen el matiz de
lágrima por el deber ser que le impu- su coloratura con el tiempo y en oca-
sieron la sociedad y su papel materno, siones se tornan de tal palidez que uno
enseñanza
de cualquier mujer que haya vivido en los cree muertos, pero basta una reapa-
pugna con sus emociones: por un lado rición de la persona ausente para en-
tratando de adormecerlas y por otro re- cenderlos, desenterrarlos y confirmar
pitiéndose a modo de conjura: “Sufro, así la inconsistencia del carácter huma-
sufro de ti como una herida constan- no. ¿En cuántos de nosotros, como en
temente abierta”, que haya optado por Ana María, no ha dormido agazapado
ponerse una máscara: “peinarse, hablar, un amor que presumíamos muerto?
ordenar, sonreír, cumplir cuando se María Luisa Bombal, en la voz
tiene un puntapié en el corazón”. Esto narrativa de Ana María, nos deja un
y más se convierte en una denuncia mensaje para sobrellevar el dolor de
que la autora chilena pone sobre la las pérdidas: “no llores, no llores, ¡si
mesa en un llamado a la reflexión que supieras! Continuaré alentando en ti y
desemboca con el cuestionamiento: evolucionando y cambiando como si es-
“¿Por qué, por qué la naturaleza de la tuviera viva; me amarás, me desecharás
mujer ha de ser tal que tenga que ser y volverás a quererme. Y tal vez mueras
siempre un hombre el eje de su vida?”. tú, antes que yo me agote y muera en
Se atribuye a Benedetti una frase ti”, mensaje que encuentra eco en las
que versa “Y para estar total, completa, palabras de la poeta Patti Smith y nos
absolutamente enamorado, hay que recuerda que “todas las personas que
tener plena conciencia de que uno hemos perdido están siempre dentro de
también es querido, que uno también nosotros. Se vuelven parte de nuestro
inspira amor”. Es esa ausencia de reco- ADN, de nuestra sangre”.
nocimiento por parte del otro lo que La amortajada es entonces una obra
y reflexión
siempre echó en falta Ana María, ahí que imbrica de modo contundente
tiene origen su soledad. La liberación vivencias, enseñanza y reflexión, un
de ataduras con el mundo carnal, ya sea imperdible de la literatura.
que esto suponga una vida espiritual María Fernanda Quiñones Ornelas
Ritmo | Imaginación y crítica
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Reseña Un cambio que debe nombrarse
Estoy muy consciente de todo lo distinto en mi cuerpo
y lo asocio al dolor.
Jazmina Barrera
L a línea nigra, como lo menciona
su autora, es esa línea en princi-
pio clara (también llamada línea
alba) que a las mujeres nos divide el
vientre desde el pubis hasta el ombligo.
muchos sentidos íntimo, reflexivo y
para sí, a lo que resultó en un ensa-
yo literario que —aunque no perdió
la estructura íntima y, por supuesto,
en primera persona— mezcla en cada
Resulta interesante la manera en que apartado referencias literarias y artís-
un libro de ensayo literario señala en ticas en general, combinadas con la
su título una parte del cuerpo de la historia de su madre (quien es pintora),
mujer que pocas veces es nombrado su travesía y la de sus cuadros cuan-
y, como sabemos, lo que no es nom- do se vio afectada su labor a lo largo
brado muchas veces carece de sentido, de los estragos que causó el sismo del
significado o trasfondo. 2017 que sacudió muchas partes de la
En este libro se relata, principal- Ciudad de México. Es, por ende, un
mente, el diario de embarazo de la au- libro de ensayos que habla de la ma-
tora y sus impresiones respecto al cam- ternidad; sin embargo, se enfoca en el
bio corporal que involucra la gestación movimiento del cuerpo que gesta, del
de un hijo. En cada entrada, por así ser gestado, de la vida alrededor de un
decirlo, del diario de maternidad, la embarazo, del inminente parto y del
autora señala las problemáticas físicas, periodo de lactancia. Hablo de movi-
emocionales y sociales que implica este miento porque ese es uno de los efectos
estado físico; al ser dichas entradas de que causa Línea nigra, y no es gratuito, ya
extensión breve, este ensayo compren- que en obras pasadas, como en Cuerpo
de gran variedad de temas unidos por extraño,1 observamos la manera en que
la gestación de Silvestre, el hijo que esta autora se interesa por el conoci-
espera Jazmina. miento y misterio del cuerpo; es decir,
Resulta interesante la fusión entre aquello que cada vez es más conocido,
lo que comenzó siendo un diario, en pero también enfatiza en lo que falta
Imaginación y crítica | Ritmo
111
por conocer. En cada ensayo aborda la madre de Jazmina, quien reflexiona,
vivencia del cuerpo a través de estímu- también, lo que es la enfermedad, el
los como el frío, el cansancio o la risa, desgaste del cuerpo y las consecuencias
lo que se puede derivar en la inter- cotidianas en él.
pretación del cuerpo sensible, enigma Es una lectura de contraste, por
que para cada ser humano es distinto. momentos se observa en la mirada de
Es por ello por lo que el enfoque la autora la evolución de su cuerpo,
de Línea nigra puede resultar similar en mientras que en otros pareciera una
cuanto a la intención del ensayo: por escritura fragmentaria que confluye
la vivencia y las cuestiones alrededor con el entorno: las consultas médicas,
del embarazo, ya que es una etapa que la elección del nombre, el crecimiento
despierta muchísimas preguntas y que del vientre, el insomnio, los prepa-
puede equipararse a diversas situa- rativos, el nacimiento de Silvestre, el
ciones que es lo que menciona Ba- miedo, el cansancio, el cambio de vida.
rrera. No obstante, a lo largo del li- Eso que muchas veces se da por sentado
bro cita algunas personalidades como en las mujeres embarazadas, o que hasta
Adrienne Rich, Simone de Beauvoir o el momento no había sido tan emble-
Frida Kahlo quienes, por muchísimas mático (o escrito), es justamente lo que
razones, tales como su relación con presenta este diario ensayístico: lo que
el feminismo y su incorporación a la existe en medio del miedo y la incerti-
intelectualidad de la segunda mitad del dumbre, el vínculo entre la madre y el
siglo XX, participan y cuestionan acer- hijo: ¿de quién es el cuerpo? ¿Quién
ca del acto de la crianza, la maternidad dirige a quién? Y cuando nace ¿deja
o el ser femenino. Asimismo, mientras una de ser la madre?, ¿en qué mo-
el lector participa del crecimiento de mento dejamos de pertenecer a otros?
Silvestre, dentro y fuera de su madre, Bajo estos cuestionamientos, Barre-
presencia a su vez la enfermedad de la ra incluye en un tono ensayístico, y por
Ritmo | Imaginación y crítica
112
momentos académico, algunas referen- Sin duda es un texto novedoso, mis-
cias sobre la maternidad en el arte. Por celáneo, por momentos aisladas sus
ejemplo, de Frida Kahlo, quien en su partes entre sí, que conecta en su temá-
cuadro titulado “Mi nana y yo” retrata a tica y narración el tema de la condición
una Frida con cuerpo de infante que es de las mujeres gestantes; relevante en
alimentada por el seno de una nodriza cuestiones de género y de escritura, ya
indígena cubierta por una máscara pre- que casi no se tiene registro de obras li-
colombina y de quien no puede obser- terarias que utilicen de manera directa
varse el rostro; o Marlene Dumas con el e íntima algunas perspectivas sobre el
cuadro “Imagen embarazada”, o “Dios tema del embarazo. Cabe destacar que
dando a luz”, de Mónica Sjöö. Habla el texto híbrido es noble en cuanto a las
también de Paula Modersohn-Becker, facilidades para entretejer narrativas; es
quien pintó el primer autorretrato de por eso que el texto de Jazmina Barrera
una mujer embarazada a principios no resulta una lectura cansada o tedio-
del siglo XX. Referencias, considero, sa; al contrario, vislumbra entre sus
necesarias tanto para la estructura del partes narraciones y frases que en todo
ensayo como para el trasfondo temático momento quisiéramos citar: un relato
porque indica la necesidad de nombrar que parece un diario pero desemboca
esta etapa biológica en el cuerpo de la en un ensayo literario, eso es Línea nigra.
mujer y desde el cual surgen diversos No cabe más que expresar mi agra-
puntos de vista y concepciones. decimiento a la autora por expresar lo
Posteriormente, Barrera narra la trascendente de una experiencia par-
transformación de su labor como escri- ticular en las mujeres, que la mayoría
tora a partir del parto, pues asegura que comparte y, sobre todo, no es relatada
debía preparar su proyecto de escritura con la suficiente normalidad. Hablar
(que al final se convirtió en el ensayo de lo común es trascendental; la lite-
sobre la maternidad); otro de los cam- ratura es infinita y presenta realidades
bios que narra al final es la manera en que en cualquier momento se pueden
que cambió su experiencia de lectura, nombrar.
pues cuenta que sólo leía libros cortos y Mildred Meléndez
en formato digital, ya que únicamente
podía sostener con una mano el teléfo-
no y con la otra amamantar a Silvestre.
Cuestiones fundamentales para el tema
global de la mujer escritora/lectora,
porque se problematiza una vez más
acerca del deber ser en la mujer, la di- NOTAS
cotomía entre la vida pública y privada, 1 Libro de ensayos publicado en 2013 por
su “destino” social y también el destino la editorial Literal Publishing y gana-
biológico de su cuerpo. dor del Premio Literal de Ensayo 2013.
Imaginación y crítica | Ritmo
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Reseña Observa tu lenguaje ancestral
B rujas, publicada por Alfaguara
(2020), es la más reciente no-
vela escrita por Brenda Lozano
(1981). En esta ocasión Lozano nos
entrega una historia narrada por dos
Paloma), sus comienzos por el camino
del chamanismo, su relación con la
naturaleza y su entrada al conocimien-
to de El libro para la utilización del
Lenguaje, herramienta que Lozano
voces femeninas que confluyen en un describe como un poder de sanación
mismo hilo conductor: el lenguaje de espiritual y emocional que proviene de
sanación. una suerte de magia chamánica.
La primera historia pertenece a una Con estas dos protagonistas da ini-
periodista citadina llamada Zoe, quien cio la historia. Sin embargo, una de
al momento en que consigue una en- las cualidades de Brujas radica en su
trevista con una chamana famosa lla- narración de lo cotidiano, en el foco
mada Feliciana (protagonista de la direccionado al ser y sentir de las cosas.
segunda historia) del pueblo de San Aunque en los primeros capítulos se
Felipe, realiza diversas regresiones y narra el asesinato de Paloma, debo de-
reflexiones en torno a su vida y la de cir que no es lo más destacado (aunque
su familia. Por ende, la segunda histo- sí un eje importante) para el desarrollo
ria se concentra en el acontecimiento del tema, pues es entre los capítulos
que da cabida a la historia: Paloma donde se va descubriendo el mundo
ha muerto. Paloma, quien antes se oculto de la sanación y la adquisición
llamaba Gaspar y quien dejó sus ha- del poder curativo de las mujeres; la
bilidades de chamana para entregarse relación entre Zoe y Feliciana, y cómo
a los placeres del mundo, desaparece es visto el mundo a través de los ojos de
de la historia. No obstante, el hilo una curandera que posee un gran saber
narrativo de la novela se concentra y que, no obstante, se posiciona distan-
en Feliciana (pariente y aprendiz de te de todo lo que conoce este mundo.
Ritmo | Imaginación y crítica
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La violencia sistémica, el machismo, Paloma (antes Gaspar) y Feliciana hay
la misoginia, el sistema patriarcal y una constante repetición de frases que,
el abuso son parteaguas fundamenta- a lo largo de la lectura, se normalizan
les para dar entrada a esta novela que dentro del imaginario tradicional y
puede leerse desde una perspectiva oral de las curanderas, diversas regre-
feminista. siones en la memoria y divagaciones
Otro rasgo particular que englo- que giran en torno a la existencia y la
ba la ficción de Lozano es la lejanía sensibilidad del mundo. Es así como
marcada entre ambas voces. Por un la estructura, el estilo y el registro de
lado, se percibe en Zoe un tono y un las protagonistas marcan diferencia y
registro bastante convencional, formal perfilan lo que sería la mezcla de dos
y estándar en cuanto a su forma de mundos completamente opuestos en
pensar y expresarse; la estructura de su educación, realidad social, oportuni-
narrativa no nos dice nada acerca de dades y saberes, pero que confluirán
su formación o imaginario cultural, lo bajo el sentimiento de la empatía y la
que resulta, en cierto punto, acertado fraternidad.
cuando se trata de manejar contrastes Por otro lado, la novela está estruc-
entre los personajes ya que, por otro turada de manera que cada capítulo
lado, Feliciana no comparte nada del comienza desde la voz de una de las
mundo actual, no habla español y sus protagonistas, lo que permite al lector
diálogos y participación dentro de los un dinamismo narrativo en cuanto a la
capítulos recoge una sensación de re- manera en que se estructura la historia
gistro oral, como si se tratase de una fundamental: la entrevista y el cara a
plática completamente verosímil con cara de Feliciana y Zoe. Mediante esta
una persona en la lejanía cultural. En estructura es que la ficción funciona
los capítulos que describen la vida de como una suerte de espejo que revela
Imaginación y crítica | Ritmo
y la
115
esperanza
Finalmente, la ficción de Lozano
engloba la idea de que cada uno de
nosotros contempla un enorme saber
en las palabras con las que nos comu-
nicamos, las acciones que ejercemos
y la manera en que nos mostramos al
mundo. Me parece un gran acierto
mostrar ambas caras de lo que puede
vivir una mujer en México; las relacio-
nes con otras mujeres de su entorno
resulta fundamental para poder en-
tender qué es ese conocimiento oculto
que tanto ha sanado a los enfermos; la
empatía y la genealogía que muchas
la vida de cada una, las circunstancias mujeres encarnan desde sus conoci-
que se han presentado a lo largo de mientos es el mayor sentimiento que
sus vidas, sus relaciones familiares y logra transmitir este libro; la lucha y
personales, y la razón por la que el la esperanza por el conocimiento de
lucha
Lenguaje es latente en ambas. uno mismo son algunas de las posibles
Conforme avanza la narración nos consecuencias que brinda su lectura
damos cuenta de cómo está compuesto cuidadosa, que contiene una forma y
un mundo completamente real (que estructura diáfana para cualquier pú-
es México), en donde surge la apro- blico lector.
piación del poder, de la tierra y de los Mildred Meléndez
cuerpos de las mujeres; cómo radica
el sentimiento de inconformidad y
la indignación ante las posiciones de
poder entre los débiles. La violencia
que se percibe en la novela también se
ejerce desde el aspecto lingüístico: el
La
uso del término “curandero” y cómo
estaba reservado para los hombres úni-
camente; la razón por la que Feliciana
adquirió el don del Lenguaje y cómo
presenta una genealogía de puros hom-
bres; asimismo, se habla de la existencia
de las disidencias de género, las expre-
siones, representatividad y, particular-
mente, describe cómo es la vivencia de
los muxes en sus tierras natales.
Ritmo | Imaginación y crítica
Ritmo que habla
de Escritoras de lo insólito, se
terminó de imprimir en el mes de
noviembre de 2021, en los talleres de
la Imprenta de la Dirección General
del CCH, Monrovia 1002, Portales
Sur, CP 03300. Para su composición
se utilizaron las familias tipográficas
Mrs Eaves, Garamond Premier Pro
y Valentina. Los interiores fueron
impresos en papel couché de 120 grs. y
los forros en cartulina sulfatada de 12
pts. La impresión se realizó en offset.