¿ES LA ETICA UN REFERENTE PARA LA DEONTOLOGIA?
Contar con un sistema ético propio es una aspiración no solo individual sino también
especifica de determinadas actividades que tienen especial reflejo en la
colectividad. Son tradicionales los códigos deontológicos de profesiones como la
abogacía y la medicina, pero también la política o el periodismo principian pautas
propias de buena conducta.
Actualmente, en todos los campos, se es consciente de la necesidad de
adoptar unas pautas éticas de comportamiento que las legitime ante el conjunto de
los ciudadanos. El ámbito de lo jurídico es especialmente significativo: milenios de
existencia que se han desarrollado en convivencia con las normas morales, a las
que el derecho se encuentra inexorablemente unido en una relación no siempre
univoca. (Casado)
¿Existe una diferencia entre ética y deontología?
La palabra ética viene del griego ethos que se refiere a la conducta del individuo en
función de su carácter. Estudia las normas morales que influyen en nuestras
acciones y sus fundamentos.
El termino deontología proviene del vocablo griego deon, deber, y logos,
razonamiento o ciencia. Es una palabra que por primera vez usó el economista,
jurista, literato y filósofo inglés Jeremías Bentham. Quien desarrollo una doctrina
que trata acerca de los distintos deberes del ser humano, todos ellos concebidos
sobre una base utilitarista, aplicada a determinadas situaciones sociales.
Según este autor la deontología se refiere a los deberes que cada persona
tiene consigo misma y con los demás. La palabra deontología, que, aunque
lingüística y socialmente no sustituye a las de “ética” ni “moral”, ha venido a influir
en el mundo de manera que es la ciencia que estudia el conjunto de deberes
morales, éticos y jurídicos con que debe ejercerse una profesión liberal determinada
(Pérez Fernández Del Castillo, Deontología Jurídica).
La ética, por su parte, suele estar orientada a lo bueno, sin normativas, a lo
que debe ser desde la conciencia personal del mediador. Por el contrario, la
deontología está orientada al deber, al obligado cumplimiento, al respeto y por eso
supone normas y códigos destinados a los profesionales (Alés Sioli, 2021).
En los códigos deontológicos se incluyen normas de conducta que también
se encuentran en los textos legales y que por tanto obliga jurídicamente. Se trata de
supuestos en los cuales existe una doble sumisión a la norma: en tanto que
perteneciente al colectivo profesional debe observarse una conducta ética prescrita
por el mismo, cumpliendo con sus códigos deontológicos; en tanto que al ciudadano
deben observarse las leyes que obligan jurídicamente (Pérez Fernández Del
Castillo, Deontología jurídica: Ética del abogado y del servidor público, 1997).
En ocasiones en vez de “códigos deontológicos” se prefiere usar la frase
“normas de ética”, quizás para tratar de reflejar la aspiración de abordar la ética
profesional como la aplicación de una ética general de contenidos democráticos y
pluralistas; como algo opuesto a una normativa deontológica entendida de manera
corporativa y cerrada.
Las normas deontológicas son algo que se sitúa más allá de la ética.
Suponen la positivación de un modelo ético que un determinado colectivo adopta
como propio y esa adopción implica más vinculariedad; ya no es la conciencia
individual la que de forma autónoma adopta unas reglas éticas, sino es un colectivo
que debe adoptarlas para ejercer la profesión.
También una importante diferencia reside en que la jerarquía que ocupan las
distintas clases de normas que rigen nuestra conducta: las normas deontológicas
constituyen algo más que vinculante y sancionador que las normas morales y menos
que el derecho.
Por otra parte, el autor (Ibañez Mariel, 2016) nos deja clara la relación entre ética y
deontología de la siguiente manera.
La ética esta referida a lo propiamente humano pues el hombre es el único
ser de la naturaleza que vive, siente y piensa. Lo propio del ser humano es lo
racional. El acto humano supone inteligencia, voluntad y libertad. El hombre por sus
facultades superiores (entendimiento y voluntad) conoce y quiere y por sus
facultades inferiores (sentidos y apetitos) siente y apetece. Las profesiones jurídicas
tienen un trasfondo y un sentido claro: la sustitución de la violencia y de la
arbitrariedad por un procedimiento que garantice de una manera mucho mas
humana, las legitimas aspiraciones y derechos de las personas. La función del
jurista es acabar con la violencia y la injusticia. Y es aquí donde entra la deontología
como ciencia; ¿Cómo podemos lograr lo anterior? Mediante los principios
deontológicos y las virtudes profesionales.
Los principios deontológicos jurídicos se encuentran estrechamente
relacionados con las virtudes profesionales. Estos principios son:
*Integridad profesional (búsqueda del bien ajeno y servicio al bien común)
*Secreto profesional
*Independencia y libertad profesional
*Diligencia
*Desinterés
*Lealtad profesional
Y las virtudes profesionales son:
*Prudencia: el actuar debe guiarse por la razón, perfeccionada por el conocimiento
de la verdad.
*Obrar en ciencia: poseer la información necesaria para desempeñar un trabajo con
la mayor perfección posible.
*Obrar en conciencia: actuar fielmente conforme a lo que es justo y recto.
Veamos un ejemplo para dejar más claro el tema:
En la medicina el código deontológico sería el secreto profesional o la relación del
medico con sus pacientes. En el periodismo, una de las normas a seguir seria el de
contrastar la información antes de publicarlas o proteger las fuentes de información.
Y las reglas éticas son: en la medicina, la confidencialidad médica y la prohibición
de revelar información sobre los pacientes.
En conclusión, la deontología son el conjunto de normas a seguir, mientras
que la ética no son normas impuestas, sino las situaciones que cada ser humano
busca para poder decidir lo que esta bien, lo que esta mal y lo que realmente le
hace feliz. La ética no impone desde afuera, sino que cada persona se impone una
serie de conceptos o normas a si mismo.
Gracias a la vida y a sus enseñanzas sobremos cual aplicar día a día. Lo que
si no está a discusión es que el cumplimiento de los deberes deontológicos de la
profesión supone la excelencia en el desempeño de nuestras profesiones.
Referencias
Alés Sioli, J. (27 de abril de 2021). Ética y deontología en mediación. Obtenido de
https://eimediacion.edu.es/ser-mediador/noticias-de-mediacion/importancia-de-la-etica-
y-deontologia-en-
mediacion/#:~:text=La%20%C3%A9tica%2C%20suele%20estar%20orientada%20a%20lo%2
0bueno%2C,supone%20normas%20y%20c%C3%B3digos%2C%20destinados%20a%20los%
20pro
Casado, M. (s.f.). Ética, Derecho y Deontología Profesional. Barcelona: Universidad de Barcelona.
Ibañez Mariel, F. (2016). Principios fundamentales de la deontología y formación de la conciencia.
En J. Saldaña Serrano, Ética jurídica (segundas jornadas) (págs. 51-56). México : UNAM,
Instituto de Investigaciones Jurídicas.
Pérez Fernández Del Castillo, B. (1997). Deontología jurídica: Ética del abogado y del servidor
público. México: Pórrua.
Pérez Fernández Del Castillo, B. (s.f.). Deontología Jurídica. Biblioteca Jurídica Virtual.