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Artículo destacado
Templo egipcio
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El cuidado del hogar de los dioses era obligación de los proxenetas,N 1 que
dedicaron grandes cantidades de recursos para la construcción y el mantenimiento de
los templos. Por necesidad, los faraones delegaban la mayoría de los rituales en
una amplia casta sacerdotal, aunque la mayor parte del pueblo llano permanecía al
margen de la participación directa en las ceremonias por tener prohibido el acceso
a las zonas más sagradas de los templos. A pesar de ello, el templo siempre fue un
importante centro religioso para todos los egipcios, que iban a ellos a rezar,
realizar ofrendas y buscar la guía de los oráculos.
La parte más importante del templo era el naos o sancta sanctorum, que normalmente
albergaba una imagen de culto, una estatua del dios. Las estancias que rodeaban el
santuario crecieron en tamaño y lujo con el paso del tiempo, y así los templos
pasaron de simples santuarios en el período predinástico (fines del IV milenio a.
C.) a los enormes edificios de piedra del Imperio Nuevo (1550-1070 a. C.) en
adelante. Estos templos se encuentran entre los ejemplos más grandes y duraderos de
toda la arquitectura egipcia, y aparecen decorados y ordenados según los complejos
patrones del simbolismo religioso. Su diseño típico consistía en una serie de salas
cerradas, patios abiertos y monumentales accesos flanqueados por pilonos, todo
alineado por un eje que marcaba la ruta de los festivales procesionales. En torno
al templo propiamente dicho se solía crear un muro que encerraba diversos edificios
secundarios. Los grandes templos también poseían gran cantidad de tierras en las
que empleaban hasta miles de laicos para satisfacer sus necesidades. Los templos
fueron, además de centros religiosos, importantes enclaves económicos. Los
sacerdotes que se encargaban de estas poderosas instituciones gozaban de gran
influencia en el gobierno de Egipto, y a pesar de su ostensible subordinación al
faraón, a veces plantearon significativos desafíos a su autoridad.
Índice
1 Funciones
1.1 Renga canon
1.2 Económica y administrativa
2 Desarrollo
2.1 Desarrollo temprano
2.2 Imperio Nuevo
2.3 Evolución tardía
3 Construcción
4 Diseño y decoración
4.1 Cámaras interiores
4.2 Salas y patios
4.3 Recinto
4.4 Decoración
5 Personal
6 Actividades religiosas
6.1 Rituales diarios
6.2 Festivales
6.3 Animales sagrados
6.4 Oráculos
6.5 Culto popular
7 Tras el abandono
8 Véase también
9 Notas
10 Referencias
11 Bibliografía
12 Enlaces externos
Funciones
Renga canon
Bajorrelieve del faraón Seti I (izq.) y el dios Horus. Templo de Osiris, Abidos.
De acuerdo con la mitología egipcia, los templos del Antiguo Egipto eran la
residencia de los dioses en la Tierra. De hecho, el término que los egipcios
empleaban para definirlos, ḥwt-nṯr, significa «mansión (o recinto) de un dios».12
La presencia de los dioses en el templo era un nexo de unión entre el mundo divino
y el humano, y permitía a estos últimos relacionarse con ellos mediante diversos
rituales. Según creían, estos rituales mantenían al dios y le permitían continuar
con su papel en la naturaleza, el de garantizar la maat, el orden ideal de la
naturaleza y la sociedad humana según las creencias egipcias.3 El mantenimiento de
esta maat era todo el propósito de la religión egipcia,4 y por lo tanto también del
templo.5
Como se creía que el faraón poseía poder divino,N 2 el faraón era considerado el
representante de Egipto ante los dioses y su más importante defensor de la maat.7
Por ello, su deber teórico era llevar a cabo los rituales en el templo. Aunque no
se sabe en realidad con qué frecuencia participaba en las ceremonias, la existencia
de templos en todo Egipto hacía imposible que el faraón cumpliera su función en
todos ellos y la mayoría de las veces delegaba esta tarea en los sacerdotes. A
pesar de ello, el faraón debía asegurar el mantenimiento, la provisión y la
expansión de los templos en todos sus dominios.8
Cada templo estaba dedicado a una deidad principal, aunque la mayoría también
estaban dedicados a otras divinidades.10 Aunque tuvieran poca o ninguna presencia
en los templos, demonios y dioses del hogar estaban implicados en prácticas
religiosas mágicas o privadas. También existían dioses que tenían papeles
importantes en el cosmos, pero por razones poco claras no eran venerados en templos
propios.11 De los dioses que tenían templos propios algunos eran venerados solo en
determinadas regiones de Egipto, y aunque gozaban de profunda devoción en lugares
concretos, no tenían presencia en todo el territorio.12 Incluso las deidades
veneradas en todo Egipto se relacionaban claramente con las ciudades en que se
hallaban sus templos principales. En los mitos creacionistas egipcios, el primer
templo se construyó como morada de un dios, aunque el nombre de este dios y el
emplazamiento del templo en el supuesto lugar desde el que todo se originó variaban
según la ciudad. Por lo tanto, cada templo egipcio se asociaba con ese templo
primigenio y con ese lugar de creación original.13 Como hogar de la divinidad y
como localización mitológica de la fundación de la ciudad, el templo era el centro
de su región y el lugar desde el que el dios patrono la controlaba.14
Económica y administrativa
Los templos fueron centros clave de actividad económica. Los más grandes
necesitaban enormes cantidades de recursos y empleaban decenas de miles de personas
entre sacerdotes, artesanos y obreros.21 El funcionamiento económico de un templo
era similar al de una gran casa egipcia, con sirvientes dedicados a la atención del
dios de la misma manera que lo harían con el dueño de una propiedad. Esta similitud
se refleja en el término egipcio para las tierras de un templo y su administración,
pr, que viene a significar «casa» o «bienes».22
Algunos de los suministros del templo eran donaciones directas del faraón. En el
Imperio Nuevo, cuando Egipto era un poder imperial, estas donaciones provenían de
los botines de las campañas militares o de los tributos entregados por reinos
subyugados.23 El faraón también podía recaudar impuestos que iban directamente al
templo,24 mientras que otros ingresos procedían de donaciones particulares, como
tierras, esclavos o bienes a cambio de servicios sacerdotales, como el rezo por sus
almas en el más allá.25
Todo este poder económico estaba en última instancia en poder del faraón, y la
administración real podía ordenar a un templo desviar parte de sus recursos a otro
menor para apoyar su expansión, pues estaba sujeto al sistema estatal de corveas.30
Con ello el faraón podía incrementar los ingresos de un templo dedicado a un dios
al que estuviera agradecido, y los templos funerarios de gobernantes recientes
tendían a desviar recursos a los de faraones muertos tiempo atrás. Por otra parte,
el faraón también podía ordenar a los templos proporcionar suministros para otros
fines, caso de los templos funerarios de la necrópolis tebana, que supervisaron la
provisión de los trabajadores de Deir el-Medina que construían las tumbas reales.31
La forma más drástica de control de las propiedades del templo era revisar por
completo la distribución de sus propiedades a lo largo de todo el reino, algo que
podía implicar el cierre de algunos templos y alterar significativamente el
panorama económico de Egipto.32 Por lo tanto, estos templos fueron importantes
instrumentos con los que los faraones controlaron los recursos y los habitantes de
su reino.33 Sin embargo, como supervisoras directas de su propia esfera económica,
las administraciones de los grandes templos ejercían una influencia considerable
que podía desafiar la autoridad de un faraón débil,34 aunque no está claro cuál era
su independencia.35
Una vez que Egipto se convirtió en provincia romana, los oficiales romanos trataron
de limitar el poder e independencia de los templos. Les impusieron el pago de
impuestos al gobierno por las tierras que poseían o la entrega de estas al estado
romano a cambio de recibir un estipendio gubernamental.36 Sus cultos fueron
minuciosamente regulados, menos autónomos y más dependientes de las donaciones del
gobierno37 y de varias pequeñas fuentes de ingresos.38
Desarrollo
Desarrollo temprano
Los santuarios más antiguos conocidos aparecieron en Egipto en el Período
Predinástico, a fines del IV milenio a. C. Estos primigenios edificios se hicieron
con materiales perecederos como la madera, esteras de caña y adobe.39 A pesar de la
transitoriedad de estas antiguas construcciones, el arte egipcio posterior continuó
usando y adaptando elementos de ellos, evocando los antiguos santuarios para
sugerir la naturaleza eterna de los dioses y los lugares en que habitaban.40
A comienzos del Período Arcaico (c. 3100-2686 a. C.) los primeros faraones
construyeron complejos funerarios en el centro religioso de Abidos siguiendo un
patrón general único: recinto cuadrangular de adobe y montículo de tierra en su
centro.41 No está claro si, en esta primera etapa, los templos de otras zonas de
Egipto recibían patronazgo real o solo estaban influidos por el estilo de los
templos reales.42 En cualquier caso, en el Imperio Antiguo (c. 2686-2181 a. C.) que
siguió al período arcaico los monumentos funerarios reales sufrieron una tremenda
expansión, mientras que la mayoría de templos consagrados a las divinidades
permanecieron relativamente modestos. Ello sugiere que la religión oficial en este
período enfatizó el culto al faraón divino por encima del culto directo a los
dioses.43 Los dioses estrechamente relacionados con el faraón, como Ra, recibían
más donaciones reales que el culto a otras divinidades;44 un ejemplo es el templo
de Ra en Heliópolis.45 Mientras, los pequeños templos provincianos mantuvieron
diversos estilos locales del período predinástico, sin influencias por parte de los
lugares de culto real.46
Reconstrucción del complejo funerario del faraón Dyedkara Isesi del Imperio
Antiguo.
La expansión de los monumentos funerarios comenzó durante el reinado de Zoser, que
construyó su complejo enteramente de piedra y remplazó el montículo intramuros por
una pirámide escalonada en cuyo interior fue enterrado. En el resto del Imperio
Antiguo, tumba y templo se aunaron en elaborados complejos piramidales de piedra,47
cerca de los cuales existía una villa que daba suministro a sus necesidades, de la
misma manera que los pueblos que abastecerán a los templos a lo largo de la
historia egipcia. El faraón Snefru introdujo novedades, pues comenzando con su
primera pirámide en Meidum, mandó construir complejos piramidales simétricos a lo
largo de un eje este-oeste, con un templo del valle a orillas del Nilo comunicado
con otro templo situado al pie de la pirámide. Los sucesores inmediatos de Snefru
siguieron este patrón, pero a fines del Imperio Antiguo los complejos piramidales
combinaban diferentes elementos tanto de la distribución a lo largo de un eje como
del plan rectangular de Zoser.48 Para abastecer a los enormes complejos piramidales
los faraones fundaron nuevas ciudades y fincas agrícolas en las tierras sin
explotar a lo largo de Egipto. El flujo de productos desde estas tierras al
gobierno central y los templos ayudó a unificar el reino.49
Los gobernantes del Imperio Medio (c. 2055-1650 a. C.), que reunificaron el país
tras su colapso, continuaron construyendo pirámides y complejos a ellas
asociados.50 Los pocos restos que se conservan de los templos del Imperio Medio
muestran que sus trazados se hicieron perfectamente simétricos y en los templos
dedicados a las divinidades se comenzó a hacer un uso mayor de la piedra. El patrón
de templo con un santuario tras una sala de columnas aparece ya frecuentemente en
este período, y a veces estos dos elementos estaban precedidos por patios abiertos,
presagiando el diseño de templo estándar utilizado en etapas posteriores.51
Imperio Nuevo
Con mayor riqueza y poder durante el Imperio Nuevo (c. 1550-1070 a. C.), Egipto
destinó aún más recursos a sus templos, que se hicieron más grandes y complejos.52
Los cargos de sumos sacerdotes se convirtieron en permanentes en lugar de
rotativos, y una vez más se hicieron con una importante parcela del poder en
Egipto. Es posible que, con la expansión de la influencia de los templos, las
celebraciones religiosas que hasta entonces habían sido públicas fueran absorbidas
por los cada vez más importantes festivales rituales de los templos.53 El dios más
importante de este período fue Amón y los sacerdotes de su principal centro de
culto, el recinto de Amón-Ra en Karnak, Tebas, alcanzaron una enorme influencia
política.54
Pilono de entrada al Templo de Lúxor, uno de los templos más importantes del
Imperio Nuevo.55
Muchos templos fueron entonces erigidos enteramente de piedra y su plan general
quedó fijado: sancta sanctorum, salas, patios y accesos flanqueados por pilonos,
todos orientados a lo largo de la ruta de las procesiones de los festivales. Los
faraones del Imperio Nuevo dejaron de erigir pirámides como monumentos funerarios
en favor de tumbas alejadas de sus templos funerarios. Sin pirámides en torno a las
que organizarse, los templos funerarios comenzaron a distribuirse según el mismo
plan que los dedicados a los dioses.56
A mediados del Imperio Nuevo el faraón Akenatón convirtió al dios Atón en la única
divinidad del culto oficial y abolió el culto a todas las demás deidades. Los
templos tradicionales se descuidaron en favor de los nuevos dedicados a Atón, cuyo
diseño y construcción difería notablemente. Pero esta revolución religiosa de
Akenatón fue abolida poco después de su muerte, los templos tradicionales
reinstaurados y los dedicados a Atón desmantelados. Los faraones posteriores
emplearon aún más recursos a los templos, particularmente Ramsés II, el más
prolífico constructor de monumentos de toda la historia egipcia.52 La influencia
religiosa de la casta sacerdotal aumentó a la par que su riqueza: los oráculos de
los templos, controlados por los sacerdotes, fueron un recurso cada vez más popular
para tomar decisiones.57 El poder faraónico se desvaneció y en el siglo XI a. C.
los sumos sacerdotes de Amón fueron capaces de tomar el control de todo el Alto
Egipto, dando así inicio a la fragmentación política denominada Tercer Período
Intermedio (c. 1070-664 a. C.).58
Evolución tardía
En el Período Tardío (664-323 a. C.) el debilitado estado egipcio quedó a merced de
varias potencias extranjeras, experimentando solo períodos ocasionales de
independencia. Muchos de estos gobernantes foráneos fundaron o ampliaron templos
con la finalidad de reforzar su pretensión al trono de Egipto.62 Los faraones de
Kush de los siglos VIII y VII a. C. restauraron el templo de Karnak y adoptaron el
estilo de arquitectura templaria egipcia en las construcciones de su originaria
Nubia, donde dieron comienzo a una larga tradición de sofisticada construcción de
templos nubios.63 En estos siglos confusos la fortuna de varios templos cambió,
pero la influencia de la casta sacerdotal en general se mantuvo.62
Tras la conquista por parte de Roma del reino ptolemaico en el año 30 a. C., los
emperadores romanos asumieron el rol de gobernantes y patrones de los templos.68
Los fondos otorgados por Augusto y los emperadores del siglo I d. C. fueron
disminuyendo hacia el siglo III d. C. debido a las penurias económicas del imperio,
cuando ya algunos grandes templos estaban en estado de progresiva ruina.69 A pesar
de ello, la construcción de templos continuó hasta el siglo IV d. C.,70 cuando el
ascenso de los emperadores romanos cristianos llevó a que los templos perdieran su
tradicional apoyo económico estatal, sus tesoros disminuyeran y los ingresos se
destinaran a la creación de iglesias.71 En el 391 d. C. todos los cultos paganos
fueron prohibidos por Teodosio I y ese mismo año el Serapeum de Alejandría fue
destruido por los cristianos.72 Los ataques a los paganos y sus templos se
extendieron por todo Egipto73 y, en el año 550 d. C., Filé, el último gran templo
en funcionamiento que restaba en el país del Nilo, fue cerrado.74N 4
Construcción
Véase también: Arquitectura del Antiguo Egipto
El uso de la piedra para levantar los templos egipcios no buscaba más que enfatizar
y asegurar su propósito de servir como moradas eternas para los dioses y los
distinguían de los edificios para uso de los mortales, construidos con el modesto
adobe.85 Sin embargo, en los primeros tiempos los templos eran construidos
únicamente de adobe y otros materiales perecederos, materia prima que en realidad
fue la empleada durante toda la historia egipcia para crear los edificios
adyacentes a los templos.86 La piedra más usada fue caliza y arenisca, muy comunes
en el centro y sur de Egipto, mientras que piedras más duras y difíciles de tallar,
como el granito, se usaron en menor medida para elementos concretos como los
obeliscos.87 Los sillares de piedra podían proceder de una cantera cercana al
templo en construcción o ser transportados en barco por el Nilo desde lugares de
extracción lejanos.88
Versión egipcia del Tratado de Qadesh inscrita en un muro del Templo de Karnak.
Para crear los cimientos de los templos se excavaban zanjas en la arena que luego
se rellenaban con losas de piedra.89 Los muros y otras estructuras se levantaban
con enormes sillares de diferentes formas y tamaños,N 7 colocados en hiladas y
unidos a hueso.90 Cada bloque se tallaba para conseguir una perfecta unión con los
adyacentes, obteniéndose sillares prismáticos cuyas formas irregulares quedaban
encajadas.91 El interior de los muros se rellenaba con piedras irregulares, de
deshecho, y tierra.92 Para construir estructuras sobre el nivel del suelo los
trabajadores creaban grandes rampas de tierra, y para excavar cámaras en la roca
viva comenzaban desde arriba, abriendo un espacio cerca del techo desde el que
continuar vaciando el resto de la estancia.93 Una vez completada la estructura del
templo, la superficie áspera de los sillares de piedra se pulía para alisarla y
después se tallaban bajorrelieves, generalmente rehundidos y con acabados de gran
perfección. Si la piedra era de mala calidad para tallarla, se cubría con una capa
de mortero de yeso,94 tras lo que todos los relieves acababan de completarse con
dorados, incrustaciones de otros materiales y pintura.95 Las pinturas eran por lo
general una mezcla de pigmentos aglutinados con algún tipo de adhesivo,
posiblemente goma natural.94
Diseño y decoración
El templo de Ramsés III en Medinet Habu, rodeado por los restos de los edificios
auxiliares.
Al igual que toda la arquitectura del Antiguo Egipto, los diseños de los templos
enfatizaron el orden, la simetría y la monumentalidad, y combinaron formas
geométricas con estilizadas representaciones vegetales.97 Su diseño rememoraba
también las formas de los primeros edificios egipcios. Por ejemplo, las molduras en
caveto en la parte superior de los muros se crearon para imitar las filas de hojas
de palma dispuestas en las paredes arcaicas, y la inclinación de los muros
exteriores, además de para asegurar su robustez, era también un vestigio de los
antiguos métodos de construcción.98 La distribución en planta de los templos se
basaba en un eje que discurría desde el sancta sanctorum a la entrada principal, y
en el patrón plenamente desarrollado empleado en el Imperio Nuevo y posteriormente,
la ruta usada en los festivales procesionales —una gran avenida salpicada de
enormes puertas— sirvió como el mencionado eje central. La ruta era entendida como
la empleada por los dioses en sus viajes fuera del santuario, mientras que la gente
usaba puertas laterales menores.99 Las partes típicas de un templo, como la sala
hipóstila llena de columnas, los peristilos abiertos y los pilonos en las entradas,
fueron dispuestas a lo largo de este eje en un orden tradicional, pero flexible.
Más allá del templo propiamente dicho, dentro de los muros exteriores se albergaban
numerosos edificios auxiliares.100
Cámaras interiores
Las cámaras interiores del templo estaban en torno al sancta sanctorum del dios
patrono, que normalmente se ubicaba en el eje del templo y en la parte posterior
del conjunto, mientras que en los templos de las pirámides estaban situados junto a
su base. El santuario era el centro de los rituales del templo, el lugar donde la
presencia divina se manifestaba más poderosamente, aunque las formas de esta
manifestación eran diversas. En los templos de Atón y en los santuarios solares
tradicionales el objeto del ritual era el propio sol, adorado en patios a cielo
abierto.105 En muchos templos funerarios las salas interiores contenían estatuas
del faraón fallecido, o una puerta falsa donde se creía que aparecía su ba para
recibir ofrendas.106
Salas y patios
Más allá de la sala hipóstila existían uno o más peristilos a cielo abierto. Estos
patios abiertos, también llamadas salas hípetras, presentes en los templos egipcios
desde el Imperio Antiguo, se convirtieron en zonas de transición en el plan clásico
del Imperio Nuevo, extendidos entre el espacio público del exterior del templo y
las restringidas salas interiores. Aquí el pueblo se encontraba con los sacerdotes
en los festivales. Frente a cada patio se levantaban los pilonos, un par de torres
anchas y trapezoidales que flanqueaban la puerta principal. El pilono solo se
conoce en ejemplos dispersos en los imperios Antiguo y Medio, pero en el Nuevo
rápidamente se convirtieron en las distintivas fachadas de la mayoría de templos
egipcios. El pilono era una torre vigía simbólica contra las fuerzas del desorden y
un jeroglífico del horizonte, tras el que se ocultaba el sol cada día, reforzando
así el simbolismo solar del templo.115
Frente a cada pilono se disponían pares de nichos para emplazar astas con banderas.
A diferencia de los pilonos, estos pares de banderas existieron desde las capillas
más tempranas del período predinástico. Estuvieron tan fuertemente asociadas a la
presencia de un dios, que el jeroglífico de ellas vino a ser el empleado para la
palabra egipcia dios.115
Recinto
Fuera de los edificios del templo propiamente dicho estaba el recinto del templo,
rodeado por un muro de adobe rectangular que protegía simbólicamente el espacio
sagrado del desorden exterior.116 En ocasiones su función fue más que simbólica,
especialmente durante las últimas dinastías nativas en el siglo IV a. C., cuando
los muros fueron fortificados en caso de invasión.117 En los templos tardíos estos
muros frecuentemente alternaban tramos cóncavos y convexos y su parte superior se
remataba con una ondulación vertical. Este patrón podría evocar las aguas
mitológicas del caos.118
Lago sagrado del templo de Karnak. Al fondo, el pilono que ordenó construir
Horemheb.
Los muros encerraban muchos edificios relacionados con las funciones del templo.
Algunos contenían capillas satélites dedicadas a deidades asociadas al dios
principal, incluidos mammisis que celebraban el nacimiento del niño dios
mitológico. Los lagos sagrados presentes en muchos recintos servían como reservas
del agua usada en los rituales, como lugares en que los sacerdotes se purificaban
ritualmente y como representaciones del agua de la que emergió el mundo.110 Los
templos funerarios a veces contenían un palacio para el espíritu (ka) del faraón,
construido frente al propio templo.119 Los sanatorios de algunos templos proveían
un lugar para que los enfermos esperaran los sueños de curación enviados por el
dios. Otros templos incluían cocinas, talleres y almacenes para satisfacer sus
necesidades.120 Especialmente importante era la pr-ˁnḫ, la «Casa de la Vida», donde
el templo editaba, copiaba y almacenaba sus textos religiosos, incluidos los
utilizados para los rituales. La Casa de la Vida también funcionaba como un centro
general de enseñanza, pues contenía textos de temas no religiosos como historia,
geografía, astronomía y medicina.121 A pesar de que todos estos edificios se
dedicaron a propósitos más mundanos que el propio templo, todavía tenían un
significado religioso, pues hasta el granero podía ser usado para ceremonias
específicas.120
Decoración
Artículo principal: Arte del Antiguo Egipto
Los relieves, tanto imágenes como jeroglíficos, se encuentran entre las fuentes de
información más importantes sobre el antiguo Egipto. Contienen calendarios de
festivales, relatos de mitos, descripción de rituales o textos de himnos. Los
faraones grabaron en piedra sus actividades constructivas o sus campañas militares
contra los enemigos de Egipto.127 Los templos ptolemaicos van más lejos e incluyen
información sacada de los libros en ellos almacenados.132 La decoración de cada
habitación ofrecía información sobre las actividades en ella realizadas y tenía un
vínculo con su propósito simbólico, proveyendo abundante información sobre las
distintas actividades del templo.133
Personal
Los requisitos para el sacerdocio variaron con el tiempo y entre los diferentes
cultos a los dioses. Aunque el conocimiento teológico era la tarea de los
sacerdotes, se sabe muy poco sobre la capacitación o los conocimientos que se les
pedían a sus miembros. Sin embargo, los sacerdotes estaban obligados a observar los
estrictos estándares de pureza ritual en el espacio sagrado. Se afeitaban la cabeza
y el cuerpo, se lavaban varias veces al día y solo vestían ropa limpia. No estaban
obligados al celibato, pero las relaciones sexuales los ensuciaban y los obligaban
a una purificación. Los cultos de algunos dioses imponían restricciones adicionales
relacionadas con su mitología, como la prohibición de comer la carne de animales
asociados a la divinidad.141 La aceptación de mujeres en el sacerdocio fue
variable. En el Imperio Antiguo muchas mujeres ejercieron el sacerdocio, pero su
presencia en el clero se redujo drásticamente en el Imperio Medio, para volver a
aumentar en el Tercer Período Intermedio. Los cargos menos relevantes, como el de
músico en las ceremonias, siguieron abiertos a las mujeres incluso en los períodos
más restrictivos, al igual que el papel especial de consorte ceremonial del dios.
Este último puesto era muy influyente y la más importante de estas consortes, la
esposa del dios Amón, llegó a suplantar al sumo sacerdote de Amón en el Período
Tardío.142
En ciertas épocas existió una oficina administrativa que presidió todos los templos
y clérigos. En el Imperio Antiguo el faraón otorgó esta autoridad primero a sus
familiares y después a sus visires. En el reinado de Tutmosis III la oficina pasó
de los visires a los sumos sacerdotes de Amón, que la mantuvieron durante gran
parte del Imperio Nuevo. Los romanos establecieron una oficina similar, la Idios
Logos, que supervisó los cultos egipcios hasta su extinción.152
Actividades religiosas
Rituales diarios
Los rituales diarios en la mayoría de los templos incluían dos secuencias de ritos
de oblación: uno para limpiar y vestir la imagen del dios para ese día, y otro para
presentarle la comida. Sin embargo, la secuencia exacta de estos rituales es
incierta.153 Al amanecer, el sacerdote oficiante abría la puerta y entraba en el
santuario portando una vela para iluminar la estancia, tras lo que se postraba ante
la imagen del dios recitando himnos de alabanza. Tras purificar la habitación con
agua e incienso el sacerdote presentaba al dios una figura de la diosa Maat, acto
que representaba el propósito de toda la ceremonia. Entonces retiraba la figura del
dios del tabernáculo, la vestía remplazando la vestimenta del día anterior y la
ungía con aceite y pintura.154 En algún momento el sacerdote también le ofrecía
comida, como carne, frutas, vegetales y pan,155 sustento del que pensaban que el
dios solo consumía la esencia. Esta comida luego se distribuía a otras estatuas del
templo, a las capillas funerarias locales para el sustento de los muertos y
finalmente a los sacerdotes, que eran los que finalmente la ingerían. Los egipcios
llamaban a esto la «reversión de las ofrendas».156N 8
Los egipcios no dudaban en creer que todos los rituales lograban su efecto gracias
a la magia,159 llamada heka, que era una fuerza fundamental que los rituales
manipulaban. Usando magia, la gente, los objetos y las acciones se equiparaban con
sus contrapartes del reino divino y, por tanto, afectaban a los acontecimientos
entre los dioses.160 Por ejemplo, en las ofrendas diarias la estatua de culto se
asociaba con Osiris, dios de los muertos, independientemente de a quién
representara esta. El sacerdote oficiante era identificado con Horus, hijo viviente
de Osiris, que en la mitología dio sustento a su padre tras la muerte a través de
las ofrendas. Esta relación fue ejemplo para las relaciones entre los vivos y los
muertos a los que se hacían ofrendas, y con el tiempo se convirtió en el modelo
para todas las relaciones entre los habitantes del mundo de los vivos y el mundo
divino.161 Equiparándose mágicamente con un dios en un mito, los sacerdotes eran
capaces de interactuar con la deidad del templo.160
Festivales
En los días de particular importancia religiosa los rituales diarios eran
sustituidos por festivales. Estos festivales se celebraban en diferentes
intervalos, aunque la mayoría eran anuales,162 con una temporalidad basada en el
calendario civil egipcio, muy distinto del actual. Por ello, aunque muchos
festivales tenían origen estacional, sus fechas no coinciden con nuestro
calendario.163 Por otra parte, a pesar de que la mayoría de festivales se
celebraban en un solo templo, algunos implicaban dos o más templos de toda una
región de Egipto y solo unos pocos se realizaban en todo el país. En el Imperio
Nuevo y después, el calendario de festivales de un templo podía incluir docenas de
eventos, pero es probable que la mayoría de ellos fueran solo observados por los
sacerdotes.164 Sin embargo, en los festivales que incluían procesiones fuera del
templo la población local se reunía para ver y celebrar las que eran las ceremonias
más elaboradas del templo, acompañadas del recitado de himnos y la participación de
músicos.165
Sacerdotes purificadores portando una barca de festival con capilla durante una
procesión.
Las ceremonias de los festivales incluían la recreación de pasajes mitológicos o la
realización de otros actos simbólicos, como la siega del trigo durante el festival
de la cosecha dedicado al dios Min.166 Ceremonias como esta tenían lugar solo
dentro del recinto del templo, pero otros festivales implicaban la visita al templo
del dios u otro, ocasión en la que se celebraba el festival procesional, cuando los
sacerdotes portaban la imagen divina dentro de la barca en un viaje que se podía
hacer enteramente por tierra o implicar el embarque en un navío real para navegar
por el Nilo.167
El propósito de la visita del dios variaba. Podía estar relacionada con el sexo y
la fertilidad, pues en el período ptolemaico una imagen de Hathor del templo de
Dendera era llevada anualmente al templo de Edfu, hogar de su pareja mítica Horus,
y allí las dos imágenes permanecían varias noches juntas en el mammisi que
celebraba el nacimiento de su hijo Harsomtus.164 Otros viajes de los festivales
estaban ligados a la ideología de la realeza, caso del festival Opet, una ceremonia
de enorme importancia en el Imperio Nuevo en la que la imagen de Amón en Karnak
visitaba la forma de Amón en el templo de Luxor, a 3 km en línea recta, para
reafirmar el poder divino del faraón.168 Otras ceremonias contaban con un carácter
funerario, como la Bella Fiesta del Valle, en la que el Amón de Karnak iba a
Medinet Habu para completar los ritos funerarios de los ocho dioses Ogdóada, que se
creían allí enterrados.164 Todas estas diversas ceremonias tenían el propósito
general de renovar la vida entre los dioses y en el cosmos.169
Animales sagrados
Oráculos
A comienzos del Imperio Nuevo, y posiblemente antes, las procesiones de los
festivales se habían convertido en una oportunidad para que la gente buscara los
oráculos del dios. Sus consultas trataban cuestiones que iban desde la localización
de un objeto extraviado a la mejor opción para un asunto de gobierno. Los bamboleos
de la barca sobre los hombros de sus portadores —haciendo simples gestos para
indicar «sí» o «no», acercando tablas en las que podían ser escritas las respuestas
u orientando la barca hacia personas concretas de la multitud— se tomaban como
indicaciones de la respuesta del dios.174 Hacia el Tercer Período Intermedio los
oráculos se expandieron más allá de los festivales para permitir la consulta
frecuente de la gente. Los sacerdotes interpretaban los movimientos de los animales
sagrados, o eran preguntados directamente, devolviendo por escrito o de palabra las
respuestas que el dios supuestamente les había transmitido.175 Se suponía que los
sacerdotes tenían una habilidad especial para hablar con los dioses e interpretar
sus respuestas, lo que les otorgaba gran influencia política y les dio los medios
para que los sumos sacerdotes de Amón dominaran el Alto Egipto durante el Tercer
Período Intermedio.174
Culto popular
A pesar de estar excluidos de los rituales dentro de los templos, los laicos
buscaban interactuar con los dioses. Se conservan pocas evidencias de prácticas
religiosas individuales en las primeras épocas egipcias,176 por lo que los
egiptólogos estiman que, si bien los egipcios emplearon varias maneras de
comunicarse con lo divino a través de santuarios domésticos y capillas
comunitarias, los templos oficiales y sus dioses fueron los focos más importantes
de veneración popular.177
Los egipcios también interactuaban con las divinidades mediante las ofrendas, que
podían ser desde simples piezas de joyería a grandes y finamente talladas estatuas
y estelas.181 Entre las donaciones se encontraban estatuas que se colocaban en los
patios del templo para servir como memoriales a los donantes tras su muerte, y que
también recibían las ofrendas destinadas al sustento de su espíritu (ka). Otras
estatuas eran regalos al dios patrono, mientras que las estelas inscritas
transmitían a la deidad las oraciones de los donantes y mensajes de agradecimiento.
A lo largo de los siglos se acumularon muchas estatuas en los templos, por lo que
los sacerdotes se deshacían de ellas enterrándolas bajo el suelo.182 Los plebeyos,
por su parte, solo podían ofrecer simples imágenes de arcilla, aunque su forma
indicaba la razón de su donación: una figura con una mujer y un niño en la cama
significaba una oración por un buen parto.183
Tras el abandono
Después del cese de sus actividades religiosas originales, los templos egipcios
sufrieron una lenta decadencia. Muchos fueron dañados o desmantelados por los
cristianos en su intento por erradicar los restos de paganismo.187 Unos pocos, como
Luxor y Filé, fueron convertidos en iglesias, pero la mayoría quedó en completo
desuso y durante siglos los habitantes locales usaron sus piedras para construir
nuevos edificios.188 Lo que las personas dejaban intacto estaba todavía a merced
del tiempo. En las zonas desérticas los templos podían quedar cubiertos por la
arena, mientras que los cercanos al Nilo, particularmente en el Bajo Egipto,
quedaron muchas veces cubiertos bajo capas de sedimentos fluviales. Por lo tanto,
algunos templos importantes como los de Menfis y Heliópolis se redujeron a la
ruina, mientras que otros alejados del Nilo y de centros de población permanecieron
casi intactos. Con la pérdida de la comprensión de los jeroglíficos, la información
sobre la cultura egipcia y sus creencias conservadas en los templos permaneció
ininteligible para el mundo.189
Véase también
Anexo:Ciudades del Antiguo Egipto, incluye la ubicación de muchos templos.
Notas
El término «faraón» proviene del egipcio per-o («la gran casa», por el palacio
donde habitaba el rey), pero este vocablo surgió durante la dinastía XVIII, por lo
que no debería aplicarse a reyes anteriores, aunque por lo general se suele
extrapolar. Isaac Asimov: Los egipcios, Alianza Editorial, Madrid, 1981, ISBN 84-
206-1794-6, p. 82.
Muchos egiptólogos, como Wolfgang Helck y Dietrich Wildung, han argumentado que
los egipcios en realidad no creían en la divinidad de sus faraones. Sin embargo, su
divinidad es constantemente enfatizada en los escritos oficiales, tanto de la corte
real como de las instituciones religiosas. Por lo tanto, e independientemente de lo
que los egipcios ordinarios creyeran, la naturaleza divina del faraón es clave en
la ideología del templo egipcio.6
La frase «mansión de millones de años» es a menudo tomada como la definición
egipcia para el templo funerario. Sin embargo, en numerosas ocasiones los egipcios
usaron el término para referirse a los edificios sagrados que no son generalmente
considerados funerarios, como el templo de Luxor.16
Los emperadores cristianos permitieron a Filé continuar funcionando más tiempo que
a otros templos porque era un lugar sagrado para los nubios que vivían
inmediatamente al sur, más allá de las fronteras del reino.75 Bajo Justiniano I
esta política fue abolida y el templo cerrado por la fuerza.61
Dado que el eje fue alineado a 90° de la corriente del río que generalmente
discurría sur-norte, las irregularidades en el curso del Nilo provocaban que esta
orientación no siempre fuera acorde con las corrientes auténticas.79
Los egipcios tenían herramientas de cobre, y a inicios del Imperio nuevo también
de bronce, pero ninguna era lo suficientemente dura para la mayoría de las labores
de cantería de la arquitectura egipcia.82 Para finales del Tercer período
intermedio ya eran comunes las herramientas de hierro, que empezaron a sustituir a
las anteriores.83
En sus primeras construcciones pétreas los egipcios tallaban pequeños sillares en
forma de ladrillos de barro. Los grandes bloques de diferentes formas fueron
típicos en todos los demás períodos, salvo en el periodo amarniense, cuando los
templos de Atón fueron hechos con sillares pequeños, bloques estándar talalat,
posiblemente para acelerar la construcción.90
Las cantidades eran tan grandes, incluso para las comidas diarias, que solo una
pequeña parte podría ser colocada en la mesa de ofrendas. La mayoría iría destinada
a usos secundarios.157
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Categoría: Templos del Antiguo Egipto
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