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Derechos de los Niños y Cuentos

La historia cuenta que era el cumpleaños del león, rey de la selva. Los animales hicieron un asado pero se dieron cuenta que les faltaba la sal. Mandaron a varios animales a buscarla pero ninguno quería ir. Finalmente mandaron a la tortuga, quien tardó mucho en regresar. Mientras tanto, los demás animales se quejaban y criticaban a la tortuga por ser lenta. Cuando la tortuga regresó, les advirtió que si seguían insultándola, no les traería la sal.
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Derechos de los Niños y Cuentos

La historia cuenta que era el cumpleaños del león, rey de la selva. Los animales hicieron un asado pero se dieron cuenta que les faltaba la sal. Mandaron a varios animales a buscarla pero ninguno quería ir. Finalmente mandaron a la tortuga, quien tardó mucho en regresar. Mientras tanto, los demás animales se quejaban y criticaban a la tortuga por ser lenta. Cuando la tortuga regresó, les advirtió que si seguían insultándola, no les traería la sal.
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Historia de Tortuga (Tradición oral)

Era el cumpleaños del león, del rey de la selva. Todos los animales
se juntaron en la selva para festejar y decidieron hacer un rico asado.
Pero a la hora de comer el asado se dieron cuenta que les faltaba la
sal, así que mandaron a la jirafa a buscar la sal, la jirafa con su
cuello tan alto dijo que ¡No!. Mandaron al elefante, el elefante con
su trompa dijo que tampoco iba a buscar la sal. Mandaron al conejo,
que dijo con las orejas que no. Así que se pusieron todos los
animales de acuerdo y mandaron a la tortuga. Una hora y la tortuga
no aparecía, dos horas y ni rastros de la tortuga, tres horas, cuatro,
cinco… Y el asado ya estaba frío y todos los animales comenzaron a
murmurar y a criticar a la tortuga.
¡Pero qué tortuga tan tonta!
¡Pero qué tortuga tan lenta!
¡Qué tortuga tan estúpida!
Y en eso se escucha la voz de la tortuga que dice:
¡Miren, si ustedes me siguen insultando, yo no voy nada a buscar la
sal!
Declaración universal de los niños a escuchar cuentos
1- Todas las niñas y niños, de cero a cien años, sin distinción de raza,
idioma o religión, tienen derecho a descubrir los más hermosos cuentos,
mitos y leyendas de la tradición oral de sus pueblos.

2- Todo ser humano tiene pleno derecho a exigir que sus padres y madres
les cuenten cuentos a cualquier hora del día. Aquellos padres sorprendidos
negándose a contar un cuento, no sólo incurren en un grave delito de
omisión culposa, sino que se están autocondenando a que sus hijos jamás
les vuelvan a pedir otro cuento.

3- Quien no tenga a nadie que le cuente cuentos, tiene absoluto derecho a


pedir al adulto de su preferencia que se los cuente, siempre y cuando éste
lo haga con amor y ternura, que es como se cuentan los cuentos.

4- Todas las niñas y niños tienen derecho a escuchar cuentos sentados en


las rodillas de sus abuelos. Quienes tengan vivos a sus abuelos y abuelas,
podrán compartirlos con otros niños que no los tengan. Aquellos abuelos
que carezcan de nietos y nietas están en libertad de acudir a escuelas y
parques donde podrán contar cuantos cuentos quieran.

5- Las personas adultas están en la obligación de poner al alcance de las


niñas y los niños todos los libros, cuentos y poesías de diferentes autores.

6- Las niñas y niños tienen derecho a conocer los relatos indígenas y


cuentos costumbristas, así como de toda aquella literatura oral creada por
nuestros pueblos.

7- Toda persona tiene derecho a inventar y contar sus propios cuentos, así
como a modificar los ya existentes creando su propia versión. En aquellos
casos de niños y adultos muy influenciados por la televisión, sus padres y
madres están en la obligación de descontaminarlos conduciéndolos por los
caminos de la imaginación, de la mano de un buen libro de cuentos.
8- Las niñas y niños tienen derecho a exigir cuentos nuevos. Los adultos
están en la obligación de nutrirse permanentemente de imaginativos relatos,
propios o no, con o sin reyes, largos o cortos. Lo único obligatorio es que
sean hermosos y cautivantes.

9- Las niñas y niños siempre tienen derecho a pedir otro cuento y a pedir
que se les cuenten un millón de veces el mismo cuento.

10- Todas las niñas y niños del mundo tienen derecho a crecer
acompañados de las aventuras de Tío Tigre y Tío Conejo, del caballo
volador y de las hadas madrinas, del colorín colorado del final de los
cuentos y del inmortal “había una vez”, palabras mágicas que abren las
puertas de la imaginación hacia la ruta de los sueños más hermosos de la
niñez.
"Los sueños del sapo"
Javier Villafañe

Una tarde un sapo dijo:


–Esta noche voy a soñar que soy árbol. Y dando saltos, llegó a la puerta de su cueva.
Era feliz; iba a ser árbol esa noche.
Todavía andaba el sol girando en la rueda del
molino.
Estuvo un largo rato mirando el cielo. Después bajó
a la cueva, cerró los ojos y se quedó dormido.
Esa noche el sapo soñó que era árbol. A la mañana
siguiente contó su sueño. Más de cien sapos lo
escuchaban.
–Anoche fui árbol –dijo–, un álamo. Estaba cerca de
unos paraísos. Tenía nidos. Tenía raíces hondas y
muchos brazos como alas, pero no podía volar. Era
untronco delgado y alto que subía. Creí que caminaba, pero era el otoño llevándome
las hojas. Creí que lloraba, pero era la lluvia. Siempre estaba en el mismo sitio,
subiendo, con las raíces sedientas y profundas. No me gustó ser árbol.
El sapo se fue, llegó a la huerta y se quedó descansando debajo de una hoja de
acelga. Esa tarde el sapo dijo:
–Esta noche voy a soñar que soy río.
Al día siguiente contó su sueño. Más de doscientos sapos formaron rueda para oírlo.
–Fui río anoche –dijo–. A ambos lados, lejos, tenía las riberas. No podía escucharme.
Iba llevando barcos. Los llevaba y los traía. Eran siempre los mismos pañuelos en el
puerto. La misma prisa por partir, la misma prisa por llegar. Descubrí que los barcos
llevan a los que se quedan. Descubrí también que el río es agua que está quieta, es la
espuma que anda; y que el río está siempre callado, es un largo silencio que busca las
orillas, la tierra, para descansar. Su música cabe en las manos de un niño; sube y
baja por las espirales de un caracol. Fue una lástima. No vi una sola sirena; siempre
vi peces, nada más que peces. No me gustó ser río.
Y el sapo se fue. Volvió a la huerta y descansó entre
cuatro palitos que señalaban los límites del perejil.
Esa tarde el sapo dijo:–Esta noche voy a soñar que
soy caballo.
Y al día siguiente contó su sueño. Más de
trescientos sapos lo escucharon. Algunos vinieron
desde muy lejos para oírlo.
–Fui caballo anoche –dijo–. Un hermoso caballo.
Tenía riendas. Iba llevando un hombre que huía.
Iba por un camino largo. Crucé un puente, un pantano; toda la pampa bajo el látigo.
Oía latir el corazón del hombre que me castigaba. Bebí en un arroyo. Vi mis ojos de
caballo en el agua. Me ataron a un poste. Después vi una estrella grande en el cielo;
después el sol;
después un pájaro se posó sobre mi lomo. No me gustó ser caballo. Otra noche soñó
que era viento. Y al día siguiente dijo:–No me gustó ser viento.
Soñó que era luciérnaga, y dijo al día siguiente: –No me gustó ser luciérnaga.
Después soñó que era nube, y dijo: –No me gustó ser nube.
Una mañana los sapos lo vieron muy feliz a la orilla del agua. Otra noche soñó que
era viento. Y al día siguiente dijo:
–No me gustó ser viento. Soñó que era luciérnaga, y dijo al día siguiente:
–No me gustó ser luciérnaga. Después soñó que era nube, y dijo:–No me gustó ser
nube. Una mañana los sapos lo vieron muy feliz a la orilla del agua.
-¿Por qué estás tan contento? -le preguntaron.
Y el sapo respondió:
-Anoche tuve un sueño maravilloso. Soñe que era sapo.

Javier Villafañe nació en 1909, en Buenos Aires, y falleció el 1º de abril de 1996.


Algunas de sus obras son: Teatro de Títeres; El gallo Pinto; Libros de cuentos y
leyendas; Los sueños del sapo; Don Juan, el zorro. Vida y meditaciones de un pícaro;
Maese Trotamundos por el camino del Quijote; La vuelta al mundo;
Historiacuentopoema.
Fue escritor y titiritero. Recorrió el interior del país y muchos países del mundo,
dando funciones de títeres para los chicos y los grandes.
Recibió numerosos premios y distinciones, entre ellos: Faja de Honor de la SADE,
1946; Premio Fondo Nacional de las Artes, 1957; Premio de Honor de Literatura,
1958; "Premio Ollantay", Centro Latinoamericano de creación e investigación
teatral, Venezuela, 1980; Primer Premio Nacional, Literatura Infantil (producción
1982-1985); "Premio Austral", editorial Espasa Calpe, España, 1986. Fue distinguido
como Gloria de la Cultura Nacional por la Municipalidad de Buenos Aires.
Tenés derecho a que se respete tu identidad y a sentirte bien
con tu color de piel, tu pelo, tus ojos y todos los rasgos de tu
persona. A nadie, chico o grande, se debe discriminar por su
religión, su cultura o su origen racial.
Así aparece en el artículo 30 de la Convención Internacional
sobre los Derechos de la Infancia.

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