Historia de la Gimnasia: Grecia, Roma y Egipto
Historia de la Gimnasia: Grecia, Roma y Egipto
GIMNASIA II
TEXTO COMPLEMENTARIO
Profesores:
2021
Introducción
La gimnasia artística, uno de los deportes de mayor tradición dentro del programa
olímpico moderno, es una actividad que ha evolucionado con el paso de los años y hoy
poco tiene que ver con las características que su práctica tenía en el pasado. De allí que
cobra relevancia realizar un recorrido histórico por este deporte, donde se observe la
evolución que ha tenido a lo largo del tiempo, tanto en su concepción y espíritu, así como
en su mirada socio-antropológica, rememorando los hechos más destacados que
permitieron esta evolución.
A lo largo de este recorrido histórico se observarán, tanto las diferencias de sentido que
las prácticas gimnásticas tenían en las sociedades más antiguas de las que se tienen datos,
como las distintas miradas que estos movimientos experimentaron según el momento
histórico en que se practicaran.
La gimnasia en la antigüedad
Indagar sobre antecedentes históricos vinculados a la presencia de actividades
gimnásticas en la antigüedad, implica remitirse a datos y registros vinculados con la
antigua Grecia, la antigua Roma y el antiguo Egipto. En este sentido a continuación se
presenta una breve descripción de dichas actividades en cada una de las sociedades
señaladas.
Para Betancor León y Villanou Torrano (1995:24), “la gimnasia siempre ocupó un lugar
destacado en la paideia helénica, que pretendía formar buenos y bellos ciudadanos. Su
objetivo era claro: obtener excelentes atletas. Y justamente la raíz etimológica de la
palabra atleta —derivada de atlón, "premio de una lucha"— pone al descubierto que sus
ambiciones pedagógicas no eran simples cuestiones higiénicas o estéticas, sino una
irrenunciable preocupación existencial, engarzada a lo más profundo e íntimo de la
concepción griega de la vida y de la muerte”.
En el siglo VI AC, los griegos realizaban sus prácticas en gimnasios, que eran
instituciones públicas donde niños y jóvenes recibían entrenamiento en ejercicios físicos
y educación en artes. De acuerdo con Diem (1966: 124), “la gimnasia era practicada
sobre todo por los ciudadanos libres, pero también la practicaban en gimnasios aparte
los ciudadanos extranjeros [] Los niños debían formarse ante todo hasta los 10 años y
sólo después aprender a leer y escribir, realizándose una dosificación de los ejercicios
físicos proporcionándolos a la energía del crecimiento para que no peligre la armonía
del desarrollo”. Estas prácticas eran realizadas desprovistas de ropa, hecho relacionado
con la costumbre de erotizar el cuerpo masculino propio de esta cultura en dicha época,
de ahí por lo tanto la utilización del vocablo gymnos, palabra que significa en latín,
desnudo.
Para Diem (1966:123), “para los griegos la gimnasia era una obligación moral en cuanto
a formación del cuerpo dirigida a conseguir la fuerza y la belleza, el descuido de esta
obligación era una vergüenza según Sócrates, tal como nos ha sido referida en Jenofonte.
La gimnasia persigue objetivos físicos, espirituales y morales. Como consideraba al
hombre como conjunto de alma y cuerpo, la gimnasia era inseparable de la cultura
mental. Según esta doctrina, el efecto formativo de los ejercicios de los griegos lo veían
en la resistencia al dolor, desarrollar la sensatez y el valor, así como la formación de un
gran sentido del honor”.
Platón en República deja en claro la importancia que estas actividades tenían afirmando
que “ahora bien, después de la música, los jóvenes deben ser educados por medio de la
gimnasia” “la simplicidad de la música genera moderación en el alma, y la simplicidad
en la gimnasia confiere salud al cuerpo”. Rúa Penagos (2013:134), analiza el rol de la
gimnasia en la filosofía de Platón, señalando que “la gimnasia ayudará a la formación
del carácter del guardián, del gobernante y en general de ciudadano que desee, porque
al igual que el filósofo motivará a llevar una vida buena en donde los ojos tengan como
referente la belleza, signo de la verdad”.
En este sentido, puede observarse que la gimnasia ocupó un lugar destacado en la Grecia
antigua, complementando la educación y aportando a lo que hoy podríamos denominar
un estilo de vida sano.
Según el historiador Flavio Renato Vegecio (siglo IV), “nadie puede dudar que los
campesinos son los más capacitados para empuñar las armas pues desde su infancia han
estado expuestos a toda clase de climas [] están acostumbrados a toda clase de fatigas y
preparados en cierta medida para la vida militar [] con estas prevenciones sus mentes y
sus cuerpos serán adecuadamente adiestradas para el servicio” (González Rolán y
Saquero Suárez Samonte, 2016).
García Carretero (2003:65), plantea que “en un pueblo que había escogido la dura tarea
de construir un imperio a través de generaciones de guerras agresivas, la educación
física tenía que funcionar con el entrenamiento práctico del ejercicio militar y eran los
padres de familia los que se encargaban del entrenamiento de sus hijos, los llevaban a
una gran esplanada llamada Campo de Marte donde seguían un programa dictado por
las necesidades militares”. En esos momentos, según Monroy Antón (2007:106), “la
educación física de la juventud romana se realizaba en la plaza de armas, de acuerdo
con un programa fiado por las necesidades militares en cada momento. La instrucción
de los legionarios era dura, para conseguir hombres fuertes y curtidos que defendieran
Roma y conquistasen otros territorios. Se les obligaba a marchar a pie continuamente
con todo un pesado equipo, teniendo cada tres meses que realizar una marcha de 30
kilómetros en seis horas, con 20 kg de peso, soportando el hambre y la sed. También los
soldados recibían clases de lanzamientos (con la finalidad de manejar la lanza para la
guerra), esgrima (que en épocas tardías comenzó a hacerse sobre un caballo de madera,
dando origen así al actual aparato de la gimnasia artística)”.
Se aprecia que el desarrollo de la fuerza, la resistencia y la agilidad, planteados como
objetivos básicos de la gimnasia, serían entonces inicialmente desarrollados en el campo,
por medio de la actividad agrícola, para luego ser perfeccionadas a través del
entrenamiento militar
El estudio realizado por Sainz Varona (1992:38), clarifica que la gimnasia en la Roma
antigua tenía como objetivo principal “producir buenos soldados, formar mejores
legiones y conquistar grandes territorios”, dando cuenta de la trascendencia indirecta
que tenía la gimnasia dentro del engranaje militar y de expansión que caracterizó la época
romana.
Citando a Sainz Varona (1992:33), en referencia a los pueblos que habitaban en las
proximidades del Mar Mediterráneo durante la antigüedad, el antiguo Egipto también
proporciona información y documentación en relación con otras manifestaciones de
actividad física y corporal como, por ejemplo, carreras de caballos, de carros, a pie y otras
competiciones semejantes. Estas actividades, a diferencia de otros pueblos de la
antigüedad, no se realizaban en espacios especialmente diseñados como lo establecen los
estudios de Decker (1992), en Rodríguez López (2000:18), quien afirma que “llama la
atención que, pese a su afición no se construyeron en general instalaciones deportivas,
excepto la pista de la carrera ritual del rey Djoser (III dinastía), que formaba parte de
su monumento funerario”. Asimismo, Saiz Varona expresa “el programa educativo de
entonces (a partir del siglo VII antes de Jesucristo, por influencia griega), comprendía
ejercicios que hoy habría que incluir en la categoría de gimnasia y atletismo”;
confirmando que el deporte de la gimnasia era un aspecto esencial en la cotidianeidad del
pueblo egipcio, sentando bases que aún se encuentra presente en nuestros días.
Origen de las distintas disciplinas
Hacer mención de las actividades gimnasticas en la antigüedad, como en los casos
señalados, conlleva adentrarse en la presencia y evolución que han tenido distintos
aparatos o disciplinas que las han acompañado a lo largo del tiempo.
Dentro de las disciplinas que conforman actualmente la gimnasia como deporte, pueden
encontrarse las huellas más antiguas de tres de ellas: suelo, salto y caballete con arzones.
Las restantes tienen un origen más reciente, gestándose principalmente durante el final de
la edad moderna y principios de la contemporánea.
Entre aquellos que pudieron haber tenido un papel importante en la difusión de estos
movimientos en la modalidad suelo fueron los saltimbanquis, reconocidos personajes que
formaban parte de compañías circenses desde tiempos remotos. Según el estudio de
Fleites (2004:20), en Roma “los fenómenos, animales amaestrados, saltimbanquis,
tragafuegos, bailarines e ilusionistas poblaban los espacios de representación como el
circo, manifestación espectacular muy difundida en aquellos tiempos”. En el caso de
Grecia, “músicos ambulantes, bailarinas callejeras, charlatanes, adivinos, y bufones
tipifican rasgos inmutables de los hombres”. En Turquía y otros países islámicos “a
pesar de prohibir las representaciones figuradas, acogieron a improvisadores, bufones,
saltimbanquis y a sus pequeñas e ingenuas representaciones”. En la historia del arte
dramático japonés, para esta autora, “los bufones ocupan un importante papel y ellos son
los antecesores del teatro No, que conserva hasta la fecha elementos acrobáticos”.
Si bien durante la Edad Media, el cuerpo fue ignorado por los cristianos, produciéndose
en palabras de Le Goff y Truong (2005), el paso del culto al cuerpo a través de la gimnasia
y el deporte en la antigüedad grecorromana al «ascetismo monástico» promulgado por la
Iglesia; estos personajes continuaron teniendo una presencia dentro de la sociedad que
“tuvo en los saltimbanquis, goliardos y juglares a los inconscientes guardianes del arte
teatral, viajando de pueblo en pueblo, de ciudad en ciudad, solos o en pequeños grupos”
(Fleites 2004:27).
Estas prácticas realizadas por los personajes señalados, junto con la manifestación
artística, propiciaron un fenómeno singular, el darle una entidad al espacio llamado suelo,
como lugar de manifestación de posibles actividades gimnásticas y que requería la
atención por parte de los espectadores.
Suele destacarse un escrito netamente técnico sobre acrobacia sin aparatos denominado
“Tres diálogos sobre el ejercicio de saltar y voltear en el aire”, obra redactada por Saint
Archange Tuccaro en el año 1599. El autor era un italiano aficionado al arte gimnástico
y a los ejercicios cubistas modernos, que prestó servicios en Alemania al emperador
Maximiliano y más tarde al rey Carlos IX en Francia, lugar donde se le conoció como “el
saltarín del rey”. Carlos IX, amante de todo tipo de ejercicios corporales, fue alumno de
Tuccaro y practicó algunos de sus saltos mortales que se extendieron por toda la Corte
Francesa (Depping, 1886).
Fueron los romanos quienes -tal como se mencionó anteriormente- por razones
relacionadas con la guerra comenzaron a trabajar sobre un caballo de madera, ya que era
necesario encontrar un medio para iniciar a los que empezaban en el arte de montar y
desmotar sin el temor a las reacciones del animal, practicando de forma constante sin
correr riesgos físicos.
Existen también otros escritos que dan cuenta de su evolución recopilados por Karacsony
(1997), el mismo reseña las obras de Paschen de 1861, quien plantea: “podemos ver un
caballo de madera que era una copia fiel del propio animal, este tenía la
cabeza inclinada hacia abajo con el cuello ubicado a la misma altura que su lomo de
modo que era posible hacer saltos sobre él”. También reseña el trabajo de Schmidt, en
el cual “la cabeza del caballo estaba inclinada también y tenía una cola corta”.
Continuando con el planteo de Karacsony (1997:10), “en la segunda mitad del siglo XIIX
el caballete fue relegado a segundo plano, y recién reaparece como un aparato de
gimnasia en el libro de Gerhard Urlich Anton Vieth, Enciclopedia de la Educación
Física, publicado en 1795, en el cual el caballo aún tenía la cola, pero se eliminó la
cabeza”. Para aquel autor “el primer aparato que se podría llamar un “caballete con
arzones” apareció a principios de la década de 1800 de la mano de
Friedrich Ludwig Jahn”.
Friedrich Ludwig Jahn suele ser considerado como el “padre de la gimnasia”, y quien
hizo una distinción entre el ejercicio sobre Caballete con Arzones y los Saltos sobre el
Caballete. En base a sus instrucciones, sus alumnos construyeron el primer
caballete cubierto con cuero, estableciendo todas sus medidas: 41 cm de
ancho, 183 cm de largo, grupas cilíndricas con ambos extremos redondeados, la altura de
los dos arzones era de un máximo de 9 cm, 5 a 6cm de espesor y la distancia entre ellos
debía ser de 49 cm. Según el planteo de Karacsony (1997:10), “el sistema de
entrenamiento de Jahn, contenía tres caballetes diferentes: uno con una cabeza
de caballo con la melena y una cubierta de cuero, otro sin la melena y con cuello
y un caballete plano, simétrico. Este último se volvió a cambiar después de 1813,
volviendo a utilizarse el caballo con cuello más largo”.
La evolución de la gimnasia
Hacer mención a la evolución de la gimnasia desde la antigüedad a nuestros días conlleva
realizar un apartado de Friedrich Ludwig Jahn.
Jahn nació en 1778 en Lanz (Prusia), y desde joven se sintió atraído no solo por la
gimnasia, sino también por los acontecimientos políticos que se sucedían en su patria,
hecho que motivó que ambas actividades estuvieran para él siempre relacionadas. Esta
combinación sería un eje central en su vida (extrañamente para la concepción de deporte
y política que impera en la cultura occidental en la actualidad).
En el año 1806, vivenció la entrada del ejército napoleónico a Prusia y decidió sumarse
como voluntario a las tropas de Federico Guillermo III, pero a su pesar observó en su
camino la retirada de las tropas prusianas que determinaron su salida de las guerras
napoleónicas. Durante su juventud viajó por toda Alemania transmitiendo la idea de
unidad del pueblo y forjando convicciones políticas y que logra plasmar en su primera
obra titulada Nacionalidad Alemana, en donde según Langlade y De Langlade
(1986:343), “reprocha a los estudiantes su blandura, exhortándolos a fortificarse, a
endurecerse a despertar su espíritu combativo por medio de los ejercicios físicos”.
Según el estudio de Diem “Historia del deporte”, poco tiempo después ingresa como
profesor al Centro Educativo Plamann, comenzando con la innovadora tarea de llevar a
los niños a realizar actividad física a un campo cercano denominado “Páramo de las
liebres”, con quienes “él mismo realizaba todos los movimientos enseñados ya que la
efectividad del profesor de gimnasia consiste en que el profesor sepa y haga”. Su
gimnasio (el primer espacio destinado para este fin que se conoce), consistía en un amplio
perímetro en el cual se disponían los distintos obstáculos para la práctica junto a una plaza
destinada a lugar de reunión. Los gimnastas "corrían en pistas rectas, en otras que tenían
forma de caracol, se columpiaban en los troncos de árboles, trepaban por el armazón de
madera que se había montado al efecto y practicaban e inventaban ejercicios en las
paralelas o en la barra fija, formadas por ramas de árboles [] también se practicaba el
salto de distintos tipos de caballete [] también realizaban ejercicios sobre el suelo, para
tal fin había leído la obra Tres Diálogos de Tuccaro” (Diem, 1966: 251-252).
Jahn prohibió la palabra “gimnasia” y la sustituyó por la de “Turnskunst” por
considerarla de origen alemán (Langlade y De Langlade, 1986:343), para marcar el
carácter nacional de su sistema. Durante sus clases transmitía conocimientos sobre
historia y alemán y en esos años fundó el “Deutschen Bund”, pacto secreto para la
liberación de Alemania, y más tarde en 1813, formó parte de la guerra de liberación, para
lo cual se alistó en el cuerpo de voluntarios.
Durante esos años, el movimiento gimnástico fue acrecentándose en toda Alemania con
una carga ideológica política cada vez mayor, los gimnastas realizaban reuniones que
fueron sumando poco a poco adeptos, pero también detractores. Producto de estas
disputas, el Estado decidió tomar control de toda actividad que se desarrollara en los
gimnasios y Jahn fue encarcelado en 1819 bajo el cargo de actividades secretas y traición.
En el año 1825, Jahn recibe la libertad condicional, con la salvedad de no poder impartir
clases en ninguna universidad y se le otorga la libertad total en 1840 una vez que asciende
al trono Federico Guillermo IV, al tiempo que es condecorado con la Orden de Hierro por
sus esfuerzos en la lucha por la unificación alemana.
Durante esos años, todo el territorio alemán ve florecer gran cantidad de asociaciones
gimnásticas que según el estudio de Diem, nacieron en base a una serie de factores
vinculados tanto con lo social como lo político; inclusive en 1846 “aparecía el primer
periódico dedicado a la gimnasia con el nombre El gimnasta, revista para la salud física
y moral” (Diem, 1966:259). Durante esos años de convulsión política, estas asociaciones
fueron plenamente activas en la lucha por la reivindicación de los derechos de la
burguesía, hecho que contrastaba con las ideas de otros personajes del momento que se
oponían abiertamente a que se mezclase la gimnasia con asuntos políticos.
Wildt (1961:15), plantea que “los “turnen no pudieron ejercitarse más que en secreto en
salas cubiertas [] pero cuando en 1842, la prohibición fue levantada, la educación física
en Alemania se había convertido en una educación física de sala. Por consecuencia, no
se pudo más practicar ejercicios que demandaran un amplio espacio, como el
lanzamiento, la carrera y los juegos. Por el contrario, los ejercicios en los aparatos y los
mismos aparatos se fueron multiplicando”. Según Diem (1966:258), como
“consecuencia de este fenómeno, fue la creación de nuevas técnicas, adaptadas al
espacio con el cual se disponía, y esto dará como resultado la gimnasia que hoy se
practica”.
Fue precisamente debido a la actividad casi exclusiva en aparatos dentro del limitado
espacio de un gimnasio cerrado, situación en la que trabajaron los continuadores de Jahn,
que aumentaron las dificultades en los ejercicios, llegando a predominar una idea de alta
destreza y performance deportiva.
En la época de Jahn todos los ejercicios en los aparatos primitivos se realizaron sin
cuidado de la “forma” es decir, apartados de la estética actual del movimiento.
Predominaba una idea de funcionalidad e individualidad en el gesto, en el cumplimiento
del mismo con eficiencia. Así, el hecho que los miembros inferiores estuvieran más o
menos flexionados o separados no interesaba ya que los mismos, para Langlade y De
Langlade (1986:363), “estaban dedicados a lograr una fortificación de los miembros
superiores y de la cintura escapular”.
Según García Carretero (2003), los acuerdos que se tomaron en este primer encuentro
hacen referencia a:
• Intercambio de información y documentación entre las federaciones.
• Reglamentación de las invitaciones recíprocas.
• Organización de competiciones.
• Prohibición de actuación de gimnastas profesionales en competición.
• Expulsión de federaciones con fines políticos o religiosos.
- En 1896 en Atenas se celebran los 1° Juegos Olímpicos de la era moderna, en la
cual la gimnasia es incluida como un deporte más. Participan 18 gimnastas varones,
de cinco naciones y se realizaron las siguientes pruebas:
Ejercicios individuales. Seis pruebas (salto de caballo, anillas, barra fija, caballo
con arcos, paralelas y trepa de cuerda de 8 metros sólo con brazos). Es decir que
no contó con los ejercicios de suelo de la actualidad.
Ejercicios de conjunto en barra fija y paralelas, que fueron ganados por el equipo
alemán.
Figura 5: Ejercicios individuales en salto y paralelas durante los Juegos Olímpicos de 1896 (FIG
2006).
En la gimnasia, comenzaron en el uso de los aparatos, para ese entonces sólo de uso
masculino” [] y tuvieron una competición de prueba en el año 1928 en las
olimpiadas de Ámsterdam, pero la gimnasia para mujeres estaba fundamentalmente
vista desde el aspecto técnico-expresivo y participaron en la prueba por equipos.
Algunos años después, en 1934 realizaron su primera participación en campeonatos
del mundo y más adelante, en los Juegos Olímpicos del año 1936, realizarían una
rutina obligatoria en las barras paralelas, utilizando en ese momento el implemento
masculino, con la diferenciación de la elevación de una de sus barras. Es importante
mencionar que, en este último evento, sólo se desarrolló a modo de exhibición, es
decir, no otorgó medallas.
Figura 6: Rutina de una gimnasta en paralelas asimétricas durante los Juegos Olímpicos de 1936.
Fuente: FIG (2006).
No obstante esto, podrían entenderse los distintos caminos que tomaron la gimnasia
femenina y masculina, a partir de las palabras de Scharagrodsky (2011:203), para quien,
a comienzos del siglo XX, “se proponía el deporte como el instrumento capaz de
evidenciar la verdadera condición femenina, “la feminidad”. En ese contexto, sería un
error “pretender un deporte igualitario que obligara a la mujer a una práctica idéntica
y de menor calidad, concebida como una simple emulación del deporte masculino. Por
el contrario, se consideraba que la mujer debería entender la práctica deportiva desde
su propia feminidad que, como un valor en sí mismo, habría de potenciarse a través de
esta actividad”. Dando cuenta de esta manera del papel que debería la mujer representar
en el deporte, manteniendo la “feminidad” y eliminando posiblemente de esa manera, los
aparatos masculinos que requerían mayores niveles de fuerza (como las Anillas y el
Caballete con Arzones), al ser ésta una característica que no concordaba con ese modelo
de mujer que se buscaba.
- En Montreal 1976, se produjo un hecho no premeditado por la FIG, pero que le dio
un impulso masivo al deporte, la aparición deslumbrante de la rumana Nadia
Comaneci quien, con sólo 14 años, obtiene 10 puntos, es decir, el primer puntaje
perfecto de la historia, en su rutina obligatoria sobre las paralelas asimétricas.
Esta performance será repetida por Comaneci en otras 6 ocasiones durante el resto de la
competencia, para conseguir el oro individual y ganar las pruebas de paralelas asimétricas
y viga de equilibrio, rompiendo, de esta forma, con la hegemonía de las gimnastas
soviéticas de la época.
Figura 7: Performance de la gimnasta Nadia Comaneci durante los Juegos Olímpicos de 1976.
Fuente FIG (2006).
Gracias al gran interés suscitado por la gimnasia y, especialmente por la rumana Nadia
Comaneci, la cual, con su corta edad, había conquistado a conocedores y neófitos en el
deporte en base a su gracia y carisma, las grandes cadenas de televisión norteamericanas
y las agencias de publicidad ofrecen contratos millonarios para promover y dar publicidad
al deporte. Este hecho permitiría la llegada de la gimnasia artística a lugares donde antes
era desconocida y permitiría más adelante su mayor evolución.
- En los Juegos Olímpicos de Barcelona del año 1992 la antigua U.R.S.S. se presenta
como Equipo Unificado, agrupando a las antiguas repúblicas soviéticas. El gran
triunfador es Vitali Scherbo, quien, entre la competencia por equipos, individual
general y finales por aparatos se lleva 6 medallas doradas, hecho jamás igualado hasta
la fecha en un mismo juego.
Conclusiones:
En el transcurso de este texto, se exploraron los hechos más relevantes de la gimnasia a
lo largo de los siglos, analizando la concepción que en la antigüedad imperaba sobre la
actividad que hoy se denomina “gimnástica”. Como primer elemento a destacar, puede
mencionarse que, no obstante las palabras de Diem (1966:121), quien afirma que “poco
es lo que ha llegado a nuestro tiempo de los antiguos compendios de la gimnasia, por lo
que se acrecienta la dificultad de obtener una imagen fidedigna, además es inevitable
que enjuiciemos los ejercicios físicos de los antiguos con el criterio deportivo de hoy”,
según lo expuesto por Herrador Sánchez (2008), Chacón Zagalaz, Castro López,
Valdivia, Zurita Ortega Chacón (2013), Betancor León y Villanou Torrano (1995), en sus
inicios puede advertirse que no se realizaba una diferenciación entre lo que hoy llamamos
prácticas “atléticas” y “gimnásticas”. Las prácticas gimnásticas de ayer tuvieron una gran
relación con las prácticas atléticas actuales y éstas constituían un todo con diferentes
objetivos de acuerdo con el lugar en el que se practicaran ya que en la Grecia antigua la
búsqueda se relacionaba con una armonía cuerpo-mente, mientras que en la antigua Roma
tenía un fin más utilitario vinculado con la preparación para la guerra.
Resulta interesante observar también como, a partir de este inicio en común y por
necesidades vinculadas con las carencias de espacios amplios en los momentos de
prohibición del “turnen” alemán, las pruebas atléticas dejaron de ser realizadas en los
gimnasios por los gimnastas de Jhan, tomado a partir de allí caminos separados, hasta
transformarse en dos deportes diferenciados y centrales del programa olímpico actual: el
atletismo y la gimnasia.
Con relación a los orígenes de los aparatos que se utilizan hoy en la gimnasia artística, se
pudo observar cómo en la antigua Roma, el caballo de madera, antecesor del caballete
con arzones de la gimnasia artística masculina, tenía un papel central en cuanto a método
preparatorio para el monte y desmote del caballo, mientras que ese y otros aparatos (como
las barras paralelas, la barra fija y el salto al caballo), ocupaban un lugar destacado en
Alemania en los inicios del siglo XIX, y se encontraban en cierta forma vinculados con
la problemática política de la nación. En ese contexto, los gimnastas de la época buscaban
en sus orígenes a partir de la práctica de habilidades con estos implementos, alcanzar
otros fines más profundos, y sus acciones estuvieron siempre ancladas a ideales políticos
y compromisos patrióticos, como pilar fundamental.
Este vínculo entre la actividad física y la política parece haber cambiado sin extinguirse
plenamente, mutando con el paso de tiempo y evidenciándose posiblemente, de maneras
más socavadas en otras épocas. Solo por citar algunos ejemplos de esa relación, puede
advertirse cómo el deporte ha ocupado un espacio central como medio de publicidad de
regímenes políticos diversos, desde la Alemania hitleriana de los Juegos Olímpicos de
1936, donde se utilizó este evento como bandera propagandística que evidenciara una
supuesta superioridad de raza; así como durante el apogeo de la denominada “guerra fría”
en los años 50 y 60, en donde los modelos y éxitos deportivos querían ejemplificar las
virtudes de modelos políticos y económicos contrapuestos.
Hombres y mujeres efectúan un mismo deporte, pero con características distintivas que
se establecen en la utilización de algunos de los aparatos en forma exclusiva según la
rama (como las barras paralelas, la viga de equilibrio, la barra fija, el caballete con
arzones, y las anillas), y con diferencias menos notorias pero claras también en los que
tienen en común (suelo y salto al caballete).
En la búsqueda de información que echara luz sobre los motivos que desencadenaron
estas diferencias en el proceso de construcción de la gimnasia de competencia, se podría
pensar que la gimnasia ha sido uno de los primeros deportes en organizarse en forma
federativa y reglamentar sus competencias. La incorporación de la mujer en el ámbito de
la gimnasia emerge como una consecuencia de las distintas transformaciones sociales,
políticas, culturales y económicas que se han ido desencadenando a fines del siglo XIX y
principios del siglo XX. Las mismas han posibilitado el pasaje de la mujer como
espectadora a ser una participante de dichas prácticas. Sin embargo, en un primer
momento estas prácticas se encontraban limitadas a ciertos movimientos y conductas
acordes con las ideas circulantes sobre la “femineidad” y las acciones motrices esperables
según el género. La fuerza, la velocidad, la resistencia, eran ámbito de dominio de la
masculinidad, mientras que el equilibrio, la lentitud y la elegancia de incumbencia
femenina.
Con este panorama, pueden entenderse las primeras participaciones femeninas en eventos
masivos gimnásticos como los Juegos Olímpicos de Estocolmo de 1912 limitadas sólo a
una participación en la prueba de “gimnasia sueca”; y en los Juegos Olímpicos de 1936,
en la aparición durante el evento de paralelas asimétricas, utilizando el mismo
implemento que en la prueba masculina, pero con el descenso de uno de sus barrotes.
BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA
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Cita sugerida: Pochini, Mariano (2017) El proceso de entrenamiento de la Gimnasia Artística Femenina (Tesis de posgrado). -- Presentada
en Universidad Nacional de La Plata. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación para optar al grado de Magíster en Deporte.
Disponible en: http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/tesis/te.1458/te.1458.pdf