0% encontró este documento útil (0 votos)
80 vistas11 páginas

ZAPPING

Este documento describe el Efecto Casimir, que es la fuerza de atracción que existe entre dos superficies conductoras en el vacío debido a las fluctuaciones cuánticas del campo electromagnético en el espacio entre ellas. Aunque la fuerza es muy débil a escalas macroscópicas, es relevante a escala nanométrica y afecta el funcionamiento de las micromáquinas. Se detallan experimentos recientes que han logrado medir con precisión esta fuerza y explorar su potencial para controlar el movimiento en sistemas microelectrome
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
80 vistas11 páginas

ZAPPING

Este documento describe el Efecto Casimir, que es la fuerza de atracción que existe entre dos superficies conductoras en el vacío debido a las fluctuaciones cuánticas del campo electromagnético en el espacio entre ellas. Aunque la fuerza es muy débil a escalas macroscópicas, es relevante a escala nanométrica y afecta el funcionamiento de las micromáquinas. Se detallan experimentos recientes que han logrado medir con precisión esta fuerza y explorar su potencial para controlar el movimiento en sistemas microelectrome
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

ZAPPIN

G
INDICE - PRINCIPAL - NOTICIA
S

ZAPPING 0153, 02-ene-2003

El Efecto Casimir: la fuerza de la nada

Vivimos días excitantes. Los físicos del siglo 21, armados de instrumental que no
soñaban disponer hace apenas diez años, se encuentran constantemente ante
nuevas y revolucionarias fronteras y deben aceptar cambios abruptos de concepto.
La edad del Universo. Materia y energía oscura. El universo plano. Materia que se
enfría al aplicarle energía. Fantasmales globos de fuego en el espacio ingrávido.
Medición de un momento anómalo en un muón que atenta contra el modelo estándar
de partículas... Aunque suenen raros, varios de estos temas se están discutiendo
hoy en la comunidad científica y aparecerán en el Zapping. No se trata de
seudociencia o de interpretaciones esotéricas: la Física de verdad se está
remodelando. Encaramos aquí las implicaciones de una serie de experimentos cuyos
resultados ayudarán a definir cuestiones tan importantes como la unificación de las
fuerzas y la existencia de más dimensiones: La fuerza de atracción entre dos
superficies en el vacío —que predijo Hendrik Casimir hace más de 50 años— puede
afectar todo, desde las micromáquinas a la Teoría Unificada.

HENDRIK CASIMIR
¿Qué ocurre si uno toma dos espejos y los coloca en un recipiente donde se ha realizado
el vacío de tal modo que queden cara a cara y muy próximos? La primera respuesta que
a uno se le ocurre es "nada de nada". En realidad los espejos se atraerán entre sí,
justamente a causa de la presencia del vacío y de los efectos cuánticos que se producen
en él. Este sorprendente fenómeno lo predijo en 1948 el físico teórico alemán Hendrik
Casimir cuando trabajaba consoluciones coloidales en los Laboratorios de Investigación
de Philips en Eindhoven, Alemania. El fenómeno se llama ahora Efecto Casimir y la
fuerza de atracción que se produce entre los espejos es conocida como la Fuerza de
Casimir.

El Efecto Casimir fue, por muchos años, apenas una curiosidad teórica. Pero en los
últimos años se ha disparado un creciente interés en este fenómeno. Los físicos
experimentales han notado que la Fuerza de Casimir afecta el funcionamiento de las
partes de las micromáquinas que se intentan construir hoy, al mismo tiempo que los
avances producidos en los instrumentos de medición permiten medir esta fuerza con una
precisión imposible de lograr en el pasado.

Los físicos fundamentales también impulsan este redescubrimiento. Muchos teóricos


han predicho la existencia de "grandes" dimensiones en la "Teoría de campo unificado
de las fuerzas elementales de diez y once dimensiones". Esas dimensiones, dicen ellos,
pueden modificar la gravitación newtoniana clásica a distancia de menos de un
milímetro. La medición del Efecto Casimir puede ayudar a los físicos, entonces, a
probar la validez de esas ideas radicales.

¿Qué es la Fuerza de Casimir?

Aunque la Fuerza de Casimir parece chocar por completo con toda intuición, en
realidad se la comprende muy bien. En los viejos días de la mecánica clásica, la idea de
vacío era simple: el vacío es lo que queda si uno quita hasta la última partícula de un
recipiente y reduce la temperatura al cero absoluto. Con el arribo de la mecánica
cuántica, sin embargo, nuestra noción del vacío ha cambiado por completo. Todos los
campos —particularmente los campos electromagnéticos— tienen fluctuaciones. En
otras palabras, a cada momento el valor de un campo fluctúa alrededor de un valor
determinado y constante. Aún el vacío perfecto a temperatura de cero absoluto posee
campos fluctuantes conocidos como "fluctuaciones del vacío", una energía que
corresponde a la mitad de la energía de un fotón.

Las fluctuaciones del vacío, aunque lo parezcan, no son abstracciones en la mente de un


físico. Tienen consecuencias observables que se pueden visualizar directamente en
experimentos a escala microscópica. Por ejemplo, un átomo que ha sido llevado a un
estado de excitación no permanece así para siempre, sino que vuelve a su estado normal
espontáneamente, emitiendo un fotón. Este fenómeno es una de las consecuencias de las
fluctuaciones del vacío. Imagine que mantiene un lápiz parado sobre su punta en el
extremo de un dedo. Una vez logrado el equilibrio, el lápiz se mantendrá en posición si
la mano está perfectamente estable y nada perturba esa estabilidad. Pero la más mínima
perturbación hará que el lápiz caiga para adoptar una posición de equilibrio más estable.
De manera similar, las fluctuaciones del vacío llevan a que los átomos en estado
excitado vuelvan a su estado normal.

FIGURA 1
La Fuerza de Casimir es el efecto mecánico más famoso de las fluctuaciones del vacío.
Consideremos la separación entre los dos espejos planos como una cavidad [Fig. 1].
Todos los campos electromagnéticos tienen un "espectro" que los caracteriza, que
contiene diferentes frecuencias. En el vacío abierto todas las frecuencias tienen igual
importancia, pero dentro de una cavidad, donde el campo es reflejado una y otra vez
entre los espejos, la situación es diferente. El campo es amplificado en múltiplos enteros
de la mitad de la longitud de onda que cabe justo dentro de la cavidad. Esta longitud de
onda corresponde la "resonancia de cavidad". A otras longitudes de onda, en contraste,
el campo resulta suprimido. Las fluctuaciones del vacío son suprimidas o amplificadas
dependiendo de que sus frecuencias correspondan o no a la resonancia de la cavidad.

Una cantidad física importante cuando se habla de la Fuerza de Casimir es la "presión


de radiación del campo". Todo campo —incluyendo el campo del vacío— tiene una
energía. Como todos los campos electromagnéticos se pueden propagar por el espacio
producen presión en las superficies, del mismo modo que un río que circula empuja
sobre una represa. Esta presión de radiación crece con la energía —o sea con la
frecuencia— del campo electromagnético. A la frecuencia de resonancia de la cavidad,
la presión de radiación dentro de la cavidad es mayor que fuera de ella y entonces los
espejos son empujados hacia fuera. Fuera de resonancia, en cambio, la presión de
radiación dentro de la cavidad es más pequeña que la de afuera.

El resultado es que, luego producirse el adecuado balance de fuerzas, los componentes


de atracción son un poco más fuertes que los de repulsión, debido al simple hecho de
que parte del campo no puede producir efecto dentro de la cavidad por estar fuera de
resonancia, mientras que en el exterior actúan todas las frecuencias libremente. Para dos
espejos perfectos y planos la Fuerza de Casimir, en consecuencia, es de atracción, de
modo que los espejos son empujados uno contra el otro. La fuerza (F) es proporcional al
área (A) de los espejos y varía en proporción inversa a la distancia (d) entre
ellos: F ~ A / d4. Aparte de los parámetros geométricos, la fuerza sólo depende de
valores fundamentales: la constante de Planck y la velocidad de la luz.

Aunque la Fuerza de Casimir es muy pequeña como para observarla en espejos


separados por metros o centímetros de distancia, sí es posible medirla en espejos
ubicados a micrones uno del otro. Por ejemplo, dos espejos con un área de 1
cm2 separados por una distancia de 1 µm reciben una fuerza atractiva de Casimir de
alrededor de 10-7 N, un valor cercano al peso de una gota de agua de medio milímetro
de diámetro. Aunque el valor pueda parecer pequeño, a distancias de menos de un
micrómetro la Fuerza de Casimir es la más fuerte que se puede producir entre dos
objetos neutros. A separaciones de 10 nm, alrededor de cien veces el tamaño típico de
un átomo, el Efecto Casimir produce fuerzas equivalentes a una atmósfera de presión.

Aunque nosotros no tenemos una relación cotidiana con distancias así, éstas son
importantes en estructuras a nanoescala y en los sistemas microelectromecánicos
(MEMS). Se trata de artefactos de tamaños micrométrico en los que las partes fijas y
móviles, como pequeños sensores y actuadores, se excavan en un sustrato de silicio.
Luego se conectan equipos electrónicos a este microartefacto para procesar la
información que él mide o para gobernar el movimiento de sus partes. Los MEMS
tienen muchas aplicaciones potenciales en la ciencia e ingeniería, y ya se los usa como
sensores de presión en los sistemas de protección para accidentes de auto que
comercialmente se llaman "air-bag".

FIGURA 2
Como los MEMS se fabrican a escala de micrones y submicrones, la Fuerza de Casimir
puede hacer que las pequeñas partes móviles se "peguen" entre sí, como fue reportado
hace poco por Michael Roukes y sus compañeros del California Institute of Technology
(1). Pero es posible dar un buen uso a la Fuerza de Casimir. El año pasado Federico
Capasso y su grupo de Lucent Technologies mostraron cómo se puede usar para
controlar el movimiento mecánico de un MEMS (2). El investigador suspendió una
placa de polisilicon de un eje de torsión, una barra horizontal de unos pocos micrones
de diámetro [Fig. 2]. Cuando acercó una esfera metalizada a la placa, la fuerza de
atracción de Casimir ejercida entre los dos objetos la hizo rotar. Haciendo oscilar la
placa, el equipo analizó además el comportamiento dinámico del MEMS. La Fuerza de
Casimir redujo el ritmo de oscilación y el experimento exhibió fenómenos no lineales,
como histéresis y biestabilidad en la frecuencia de respuesta del oscilador. De acuerdo
con el equipo de investigación, el comportamiento del sistema cumplió las previsiones
que se habían calculado teóricamente.

Midiendo el Efecto Casimir

Cuando se predijo el Efecto Casimir en 1948 era muy difícil medirlo con el
equipamiento disponible en esa época. Uno de los primeros experimentos lo realizó
Marcus Spaarnay en 1958 en la Philips de Eindhoven, cuando investigaba la Fuerza de
Casimir entre espejos metálicos fabricados de aluminio, cromo o acero. Spaarnay midió
la fuerza utilizando una balanza de resortes y monitoreando la capacitancia de las
placas. Para evitar que la Fuerza de Casimir fuera modificada por fuerzas
electrostáticas, antes de hacer la medición debían descargar los espejos cerrando
circuito entre ellos. Además, Spaarnay debía asegurarse de que las caras de los espejos
estuvieran perfectamente paralelas entre sí, ya que la Fuerza de Casimir es
extremadamente sensible a los cambios de distancia. Spaarnay hizo todo lo posible para
superar estas dificultades y concluyó que sus resultados "no contradecían la predicción
teórica de Casimir".

Ahora hay sofisticados equipos que han permitido estudiar mucho mejor el Efecto
Casimir. La nueva generación de mediciones comenzó en 1997. Steve Lamoreaux, de la
Universidad de Washington en Seattle, [Link]., midió la Fuerza de Casimir entre un
lente esférico y una placa de cuarzo, ambos cubiertos por una capa de cobre y oro. El
lente y la placa estaban conectados a un péndulo de torsión —una barra horizontal de
torsión suspendida de un alambre de tungsteno— colocado dentro de un recipiente
cilíndrico al vacío. Cuando Lamoreaux acercó la lente y la placa hasta ponerlos a unos
micrones de distancia, la Fuerza de Casimir acercó los objetos y causó un cambio en el
recorrido del péndulo. Con este experimento encontró que las mediciones coincidían
con los valores previstos por la teoría con una precisión del 5%.
FIGURA 3
Inspirados por el avance de Lamoreaux, otros investigadores probaron otras formas de
medir el Efecto Casimir. Umar Mohideen y sus compañeros de la Universidad de
California en Riverside, [Link]., por ejemplo, sujetaron una esfera de poliestireno de
200 µm de diámetro a la punta de medición de un microscopio de fuerza atómica [Fig.
3]. En una serie de experimentos acercaron la esfera, cubierta a veces de aluminio y
otras de oro, a alrededor de 0,1 µm de un disco plano, también cubierto de esos metales.
La atracción resultante entre la esfera y el disco fue monitoreada por la desviación de un
haz de láser. Los investigadores lograron mediciones de la Fuerza de Casimir dentro del
1% de los valores esperados teóricamente.

FIGURA 4
Thomas Ederth, del Royal Institute of Technology de Stockholm, Suecia, utilizó
también un microscopio de fuerza atómica para estudiar el Efecto Casimir. Midió la
fuerza entre dos cilindros cubiertos de oro colocados a 90° uno del otro a una distancia
de apenas 20 nm. Los resultados que obtuvo coinciden con la teoría con sólo 1% de
variación [Fig. 4].

Muy pocos experimentos recientes han medido la Fuerza de Casimir utilizando la


disposición original de dos espejos planos, paralelos entre sí. La razón es que se debe
mantener los espejos perfectamente paralelos durante el experimento y esto es difícil de
lograr. Es mucho más fácil colocar una esfera cerca de un espejo debido a que la
separación entre ambos objetos es, simplemente, la distancia más corta entre ellos. El
único problema al usar una esfera es que los resultados de los cálculos de la Fuerza de
Casimir no son tan exactos como cuando se usan espejos planos. Particularmente, se ha
debido asumir que las contribuciones a la fuerza entre la esfera y la placa en cada punto
son completamente independientes. Esto es cierto sólo si el radio de la esfera es mucho
mayor que la distancia entre ella y la placa.

El único experimento reciente que ha reproducido la distribución original de Casimir de


dos espejos planos paralelos fue realizado por Gianni Carugno, Roberto Onofrio y otros
de la Universidad de Padua en Italia, quienes midieron la fuerza entre una placa rígida
cubierta de cromo y la superficie de una placa móvil hecha del mismo material,
separadas por distancias entre 0,5-3 µm (3). Los investigadores hallaron que la Fuerza
de Casimir medida estaba dentro del 15% de los valores teóricos esperados. Esta
aproximación tan pobre refleja las dificultades técnicas que involucró el experimento.

Mejores cálculos

Cuando se estudia el Efecto Casimir, el problema es que los espejos reales no se


parecen en nada a la superficie lisa y perfectamente plana que consideró Hendrik
Casimir originalmente. En particular, los espejos reales no reflejan todas las frecuencias
a la perfección, sino que lo hacen bien con unas y muy mal con otras. Además, todos los
espejos se vuelven transparentes a las frecuencias muy altas. Para calcular la Fuerza de
Casimir se debe tener en cuenta coeficientes de reflexión de los espejos que dependen
de la frecuencia, un problema que abordó por primera vez Evgeny Lifshitz a mediados
de los 50s y luego Julian Schwinger y otros.

Resulta ser que la medición de la Fuerza de Casimir entre espejos metálicos reales
ubicados a 0,1 µm de distancia es de sólo la mitad del valor predicho teóricamente para
espejos perfectos. Si no se tiene en cuenta esta discrepancia cuando se comparan los
datos experimentales con teóricos, las mediciones experimentales pueden ser
interpretadas erróneamente como nuevas fuerzas.

Astrid Lambrecht y Serge Reynaud, del Laboratoire Kastler Brossel, Université Pierre
et Marie Curie, tomaron en consideración en sus cálculos el comportamiento real de los
espejos, teniendo en cuenta las propiedades físicas de los metales. Encontraron que los
modelos simples de espejo de estado sólido sólo cumplen con el comportamiento real a
separaciones mayores de 0,5 µm.

Otro problema del cálculo de la Fuerza de Casimir que se debe esperar en un sistema
real es el hecho de que los experimentos nunca se realizan al cero absoluto —como fue
definido originalmente en los cálculos de Casimir— sino a temperatura ambiente. Esto
causa que —además de las del vacío— entren en juego las fluctuaciones térmicas. Estas
fluctuaciones térmicas pueden producir su propia presión de radiación y crear una
Fuerza de Casimir mayor a la esperada. Por ejemplo, la Fuerza de Casimir entre dos
espejos planos a 7 µm uno de otro es el doble a temperatura ambiente que al cero
absoluto. Afortunadamente, las fluctuaciones térmicas a temperatura ambiente sólo son
importantes si la separación es de más de 1 µm, ya que con una distancia menor la
longitud de onda de las fluctuaciones térmicas es demasiado grande para entrar en la
cavidad.

Aunque la dependencia a la temperatura de la Fuerza de Casimir aún no ha sido


estudiada en detalle experimentalmente, debe ser incluida en los cálculos de la fuerza en
separaciones mayores de 1 µm. Muchos investigadores han abordado el cálculo en
espejos de reflexión perfecta, incluyendo a Lifshitz y Schwinger en los 50s. El tema fue
examinado más recientemente por Michael Bordag en la Leipzig University, Bo
Sernelius en la Linköping University de Suecia, Galina Klimchitskaya y Vladimir
Mostepanenko en la Universidad de Paraiba en Brasil y por Astrid Lambrecht y Serge
Reynaud, del Laboratoire Kastler Brossel, Université Pierre et Marie Curie, de París,
Francia. La dependencia de la temperatura de la Fuerza de Casimir ha sido causa de
fuertes debates en la comunidad científica. Varias de las contradicciones que presentaba
la discusión se han ido resolviendo, lo cual ha dado un motivo adicional para que se
realice una observación experimental de la influencia de la temperatura en la Fuerza de
Casimir.

El tercer y definitivo problema en el cálculo de la Fuerza de Casimir es que los espejos


reales no son perfectamente lisos. La mayoría están hechos con una base cubierta de una
capa delgada de metal, aplicada por una técnica llamada "sputtering" ("escupida"). Sin
embargo, este proceso produce capas con rugosidades de 50 nm. Aunque esta rugosidad
es invisible al ojo desnudo, afecta enormemente las mediciones de la Fuerza de Casimir,
que es muy sensible a los pequeños cambios en la distancia.

Mohideen y su grupo de California han usado recientemente deformaciones de


superficie para demostrar que dos superficies pueden recibir fuerzas laterales de Casimir
que actúan en sentido paralelo —en lugar de perpendicular— a la superficie de los
espejos. En ese experimento prepararon espejos especialmente corrugados en forma
sinusoidal. Movieron los espejos manteniéndolos paralelos entre sí de modo que los
"picos" del corrugado de un espejo pasaran sucesivamente sobre los picos y valles del
otro. Encontraron que la fuerza lateral de Casimir varía sinusoidalmente con la
diferencia de fase entre las dos formas corrugadas. El tamaño de la fuerza es alrededor
de diez veces menor que la fuerza ordinaria de Casimir entre dos espejos ubicados a la
misma distancia. La fuerza lateral también se debe a las fluctuaciones del vacío.

Mehran Kadar y sus colegas del Massachusetts Institute of Technology (MIT) de


[Link]. han calculado un valor teórico de la fuerza lateral entre dos espejos corrugados
de reflexión perfecta. Mohideen y sus colegas evaluaron la fuerza lateral para espejos
metálicos, encontrando que los valores coinciden bastante bien con los del experimento.
La fuerza lateral de Casimir puede tener consecuencias en las micromáquinas.

¿Una nueva física?

El Efecto Casimir puede jugar, además, un rol en la medición precisa de fuerzas en


escalas de nanómetros y micrómetros. La ley del cuadrado inverso de la gravitación de
Newton ha sido probada varias veces en distancias macroscópicas al observar el
movimiento de los planetas. Paro nadie ha logrado verificar esta ley con precisión a
escala del micrón. Tales pruebas son importantes debido a que muchos modelos
teóricos que intentan unificar las cuatro fuerzas fundamentales de la naturaleza predicen
la existencia de fuerzas desconocidas que actúan a tales escalas. Cualquier desviación
entre la teoría y los resultados experimentales puede sugerir la existencia de nuevas
fuerzas. Pero no está todo perdido cuando los valores coinciden, ya que las mediciones
pueden establecer nuevos límites a las teorías existentes.

Jens Gundlach y sus colegas de Washington, por ejemplo, han usado un péndulo de
torsión para determinar la fuerza gravitacional entre dos masas de prueba separadas por
distancias entre 10 mm y 220 µm. Sus mediciones confirman que la gravitación
newtoniana opera en estas escalas, pero la Fuerza de Casimir domina a distancias
menores. Joshua Long, John Price y colegas de la University of Colorado —junto a
Ephraim Fischbach y colegas de la Purdue University— están intentando eliminar el
efecto Casimir en sus pruebas de gravitación a escalas menores a un milímetro eligiendo
con mucho cuidado los materiales que utilizan en el experimento.

Hasta ahora hemos tenido un panorama de los diversos experimentos y estudios teóricos
relacionados con el Efecto Casimir. Hay varias investigaciones más que resultan
excitantes. Por ejemplo, varios grupos han estado observando qué ocurre si la
interacción entre dos espejos no es producida por un campo electromagnético —que
está formado por bosones sin masa— sino por masivos fermiones, tales como los quarks
y los neutrinos. Otros grupos de investigación están estudiando el Efecto Casimir en
diferentes topologías, tales como cintas de Möebius y objetos toroidales (en forma de
rosquilla).

Pero a pesar de los intensos esfuerzos de los investigadores de este campo, quedan
varios problemas sin resolver en el tema del Efecto Casimir. En particular la
aparentemente inocente cuestión de la fuerza de Casimir dentro de una esfera hueca,
que sigue siendo materia de un vivo debate. La gente no está segura de si la fuerza es
atractiva o repulsiva. El propio Hendrik Casimir meditó sobre este problema en 1953
mientras buscaba un modelo estable para el electrón. Medio siglo después, los misterios
de la Fuerza de Casimir parecen suficientes para mantener entretenidos a los equipos de
investigación por varios años más.

Otras lecturas

M. Bordag, U. Mohideen y V. M. Mostepanenko, 2001, New developments in the Casimir


effectPhys. Rep. 353 1

H. B. Chan et al., 2001, Nonlinear micromechanical Casimir oscillator Phys. Rev.


Lett. 87211801

F. Chen y U. Mohideen, 2002, Demonstration of the lateral Casimir force Phys. Rev.


Lett. 88101801

C. Genet, A. Lambrecht y S. Reynaud, 2000, Temperature dependence of the Casimir


force between metallic mirrors Phys. Rev. A 62 012110

A. Lambrecht, 2002, original (en inglés) de la nota en que se basó este artículo

S. K. Lamoreaux, 1997, Demonstration of the Casimir force in the 0.6 to 6 micrometer


rangePhys. Rev. Lett. 78 5

K. A. Milton, 2001, The Casimir Effect: Physical Manifestations of Zero-point Energy (World


Scientific, Singapore) Para conseguir el libro: Amazon UK/ Amazon US

Referencias

  (1) 2001 Phys. Rev. B 63 033402


  (2) 2001 Science 291 1941
  (3) G. Bressi et al. 2002 Phys. Rev. Lett. 88 041804

(Traducido, adaptado y ampliado por Eduardo Carletti de Physics Web y diversos sitios en Internet)

Zapping relacionados:
0148 Magnetismo en el Cosmos 
0146 Duendes, elfos y raras entidades en la atmósfera 
0137 Luces en el cielo 
0134 Retratos de Alta Energía 
0087 La materia "extraña"

Si disfrutó de esta sección, no deje de recorrer la sección Noticias.


Encontrará muchas más cosas para sorprenderse...

También podría gustarte