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E S

El documento discute diferentes puntos de vista sobre si los creyentes reciben todo lo necesario del Espíritu Santo en la conversión o si deben buscar una experiencia posterior como el bautismo en el Espíritu. Presenta las perspectivas wesleyana, pentecostal, carismática y otras que argumentan a favor de una experiencia posterior, así como las perspectivas reformadas que no ven tal necesidad.

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El documento discute diferentes puntos de vista sobre si los creyentes reciben todo lo necesario del Espíritu Santo en la conversión o si deben buscar una experiencia posterior como el bautismo en el Espíritu. Presenta las perspectivas wesleyana, pentecostal, carismática y otras que argumentan a favor de una experiencia posterior, así como las perspectivas reformadas que no ven tal necesidad.

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En esta parte nos referimos a dos obras del Espíritu Santo en el creyente: (1) El Bautismo,

y (2) La Llenura o henchimiento. (NOTA) No vaya a olvidar que SOY pentecostal de la


cabeza a los pies. continuemos

El Espíritu Santo nos comunica una vida nueva y sobrenatural recibida de Dios como un
don. Por otra parte nos provee de una energía divina que ilumina y mueve poderosamente
al ser humano, por ella podemos negar el pecado del mundo y vivir santamente y también
encontramos que nos transmite una energía que potencia para ciertas misiones y
ministerios.

Lo que decimos es que el creyente por medio del Espíritu recibe la gracia de Dios, el favor
de Dios. Esta gracia se manifiesta como: (1) gracia salvadora, (2) gracia santificante, (3)
gracia potencial.

¿Cuando una persona se convierte recibe el Espíritu Santo con todo el paquete que
necesita para vivir la vida cristiana o tiene que esperar algo más?

¿Existe una experiencia crítica prometida o mandada como elemento esencial para vivir la
vida cristiana? ¿Hay que pedir el Espíritu Santo después de la conversión?

Encontramos dos posiciones encontradas en la Iglesia cristiana: (1) Los que enfatizan que
el creyente recibe el paquete completo en el momento de la conversión y regeneración por
lo que no tienen que buscar ninguna experiencia subsiguiente a la conversión; (2) Los que
enseñan que se debe buscar una segunda experiencia del Espíritu en la que se recibe lo
que algunos llaman el don del Espíritu, otro el bautismo del Espíritu, o la segunda obra de
la gracia, la llenura, etc.

A FAVOR DE LA EXISTENCIA DE UNA EXPERIENCIA CRÍTICA COMO ELEMENTO


ESENCIAL PARA ViVIR LA VIDA CRISTIANA

Se afirma que la persona que no ha tenido una experiencia crítica subsiguiente a la


regeneración, o por lo menos subsiguiente a la conversión solo puede tener un nivel bajo
de experiencia cristiana, pues se necesita la experiencia tanto mandada como prometida
por Dios (el bautismo, llenura) como la entrada a una dimensión o nivel cualitativamente
nuevo de experiencia, realidad y poder espiritual.

El punto de vista Wesleyano (Iglesia Metodista)

"Creemos que la entera santificación es aquel acto de Dios, subsecuente a la


regeneración, por el cual los creyentes son librados del pecado original, o depravación, y
traídos a un estado de entera devoción a Dios, y a la obediencia santa de amor hecho
perfecto. Se efectúa por el bautismo con el Espíritu Santo, e incluye en una experiencia la
limpieza del corazón de pecado y la presencia continua del Espíritu Santo capacitando al
creyente para la vida y el servicio."

El Pentecostalismo al (cual pertenesco)

Ponemos el acento en un bautismo del Espíritu Sano, generalmente subsiguiente a la


conversión, e invariablemente manifestado por hablar en lenguas: la manera de saber que
uno tenía este bautismo de poder era que, cuando le venía, hablase en lenguas. El
enfoque principal en el Pentecostalismo antiguo clásico era la cuestión del poder para el
servicio.

Movimiento carismático

Cree en el bautismo del Espíritu Santo como una obra necesaria subsiguiente a la
conversión. En la mayoría de los casos sus maestros enseñan al igual que el
Pentecostalismo en que se manifiesta hablando lenguas. Algunos dicen que alguien no ha
hablado en lenguas porque tiene bloqueos psicológicos, y si estos pueden eliminarse,
habrá lenguas. Pero hay escuelas diferentes entre los modernos carismáticos, algunos se
contentan con creer que uno lo ha conseguido si tiene un tiempo de risa santa.

Este movimiento no tiene puesto el acento en un bautismo purificador, como en el caso


Wesleyano, o en el bautismo de poder como en el caso del Pentecostalismo clásico, sino
más bien en un bautismo de experiencia gozosa y llena de alabanza.

La búsqueda de la vida superior

Aquí se enseña que si alguien está simplemente convertido, unido a Cristo, regenerado,
debe llegar a una experiencia de rendición y fe, en que se apropie de la vida de Cristo que
mora en él. El denominador común es que se trata de una crisis sin ninguna manifestación
externa de lenguas, griterías, o risa santa o saltos, pero el resultado final será nuevo poder
para vivir una vida santa: el acento recae sobre la capacidad de ser más eficiente en la
senda de la santidad. Su contribución ha sido especialmente rica en el sentido de que la
idea central de la vida espiritual es la consagración entera para con Dios. Esto demanda
una santidad interna de corazón, una separación de la criatura, y una perfecta unión con
Dios, el centro y fuente de la santidad y de la perfección. Sus métodos corresponden
respectivamente a las doctrinas evangélicas de la purificación del pecado, la consagración
del Espíritu, y el estado de santidad separada del yo y de las cosas terrenales, en una
amistad con Dios.

La teoría del sello del Espíritu Santo

El interés básico de esta enseñanza es que, subsiguiente a la regeneración y la


conversión, hay una experiencia crítica en que el creyente entra en una dimensión
cualitativamente nueva de certeza mediante un sello del Espíritu (algunos dirían que el
bautismo en el Espíritu y el sello del Espíritu son sinónimos). Esto resulta en una vibración
nueva y brillante en la experiencia y el testimonio espiritual de uno mismo; pero el
elemento crítico acerca de tal persona es que su verdadera utilidad es subsiguiente a su
sello en el Espíritu Santo.

EN CONTRA DE UNA EXPERIENCIA SUBSIGUIENTE A LA CONVERSIÓN

Los reformadores, especialmente los de persuasión calvinista, tendieron a adoptar ciertas


teorías de imputación con respecto a la justificación. Las mismas teorías fueron aplicadas
erróneamente a la santificación. En vista de que Cristo es nuestro sustituto, los
reformadores sostuvieron que no solo proveyó de esa manera para los creyentes una
completa justificación, sino también una entera santificación aplicándose a ellos como un
don del Pacto de Gracias. Aquí el énfasis está en lo que Cristo ha hecho por nosotros y no
en lo que él ha efectuado en nosotros por su Espíritu. Se aferraron a la creencia en la
imputación de nuestro pecado sobre él, y a nosotros la imputación de su justicia para
nuestra justificación, y para nuestra santificación también por lo que respecta a la limpieza
de la culpa. Pero como el pecado mismo no puede quitarse por imputación, el sistema
calvinista niega que el pecado de hecho se quita. No es imputado, y por tanto, no se
atribuye al creyente. Así que es santificado por imputación, esto es por su permanencia en
Cristo aún cuando por lo que se refiere a su estado actual, posee todavía la mente carnal o
el pecado original que la imputación no pudo quitar. El pecado se esconde bajo el manto
de una justicia imputada. La santificación, por tanto de acuerdo con esta teoría no se
consigue en la vida, sino solo a la hora de la muerte. Esta fracasa en proveer una limpieza
actual de todo pecado o la muerte del hombre viejo.

La gracia santificante ¿verdaderamente renueva interiormente al ser humano, destruyendo


en él realmente el mal del pecado? O ¿el hombre pecador al recibir la gracia, recibe una
justificación externa, meramente declarativa, continuando pecador? Nuestra posición es
que Dios no declara a nadie justo sin hacerlo justo al mismo tiempo, pues su palabra es
verdadera y eficaz para santificar.

Dios no se ha limitado a dar al hombre una capacidad de realizar actos semejantes a los
propios de la vida divina, sino que le ha comunicado su mismo Espíritu, le ha dado vida
divina, capacidad real de actos sobrenaturales. Si la gracia de Cristo no diera tanto al
hombre, entonces los actos de los cristianos o serían naturales y no tendrían ninguna
proporción al fin sobrenatural, o serían sobrenaturales, pero en forma totalmente pasiva,
sin ser actos inherentes al hombre.

Hay que creer por tanto, que Dios por la gracia de Cristo ha hecho una criatura nueva (2
Corintios 5.17; Gálatas 6.15), ha creado " hombres nuevos (Colosenses 3.10; Efesios
2.15), que son los cristianos.

La Biblia enseña con claridad que tener hambre y sed, anhelar, bramar, ansiar, suplicar,
ambicionar, buscar, anticipar, son las características del alma saludable.

El pastor Martin de la iglesia Bautista de la Trinidad, en New Jersey, a pesar de ser un


reformado que predica en contra del movimiento carismático, nos dice: " Francamente,
preferiría ser un wesleyano cordial y superficial, que piensa que necesitaba y ha obtenido
una segunda obra de la gracia, pero que tiene hambre de Dios, antes que un hombre que
puede sentarse durante horas y probar que no hay tal cosa, y cuyo corazón está tan frío
como una piedra.

El que nace otra vez es santificado, es apartado para Dios. Pero la santificación es
también un proceso diario durante toda la vida. Es obra del Espíritu Santo (1a. Pedro 1.2).
El Espíritu mora permanentemente en cada creyente 1a. Juan 2.27; produce fruto en su
vida, Gálatas 5.22; desea llenar a cada uno, Efesios 5.18; y lo sella como propiedad de
Dios, Efesios 1.13; pero es triste reconocerlo, un verdadero hijo de Dios puede impedir
esta obra maravillosa. Podemos contristar al Espíritu, Efesios 4.30; apagar el Espíritu, 1a.
Tesalonicenses 5.19.

El Bautismo Del Espíritu Santo

En algunos circuíos de nosotros los pentecostales se pone gran énfasis en la necesidad


que tiene el creyente de esperar el bautismo del Espíritu Santo. Se dice que esta
experiencia, que sigue a la conversión, es indispensable para que haya poder espiritual y
vida abundante. Además, dicen que viene acompañado del don de lenguas que, según
ellos, es señal indispensable de que ha habido bautismo con el Espíritu. ¿Que dice la
Biblia al respeto?

El Nuevo Testamento contiene solamente siete referencias a esta experiencia: Mateo 3.11;
Marcos 1.8; Lucas 3.16; Juan 1.33; Hechos 1.4,5; 11.15,16 y 1a. Corintios 12.13.

¿Indican estos pasajes que se trata de algo que se repite muchas veces, o de un
acontecimiento histórico que ocurrió una sola vez?

¿Es algo que se debe buscar o algo que se aplica a todo creyente porque pertenece a
Cristo?

¿Es individual o colectivo?

¿Resulta en señales y poder especial o es una posición espiritual que le corresponde a


todo creyente?

Las respuestas a estas preguntas se hallarán al examinar los textos anteriores.


En el primero Mateo 3.11, oímos a Juan el Bautista decir: "
Yo al la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo
calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu
Santo y fuego". Marcos, Lucas y Juan son pasajes paralelos.

En Hechos 1.5, tenemos la predicción del mismo Señor que los discípulos serían
bautizados con el Espíritu " dentro de no muchos días".

Estos pasajes de los evangelios y los Hechos abarcan un período de aproximadamente


tres años y medios. Durante ese tiempo la promesa no se cumplió. El bautismo era aun
futuro. Sin embargo, durante este tiempo los siervos del Señor obtuvieron resultados
maravillosos. Predicaron el evangelio y sanaron enfermos doquier iban (Lucas 9.6).
Echaron demonio (Marcos 6.13) y los sujetaron (Lucas 10.17). Todo esto, notémoslo, fue
sin el bautismo del Espíritu. En una ocasión fracasaron y al preguntar por qué, el Señor no
les mandó que buscaran el " bautismo del Espíritu ", sino que les informó que fue por su
incredulidad, lo que requería oración y ayuno.

El bautismo del Espíritu, no fue esencial para efectuar milagros, ni para la predicación
eficaz del evangelio mientras el Señor estaba en la tierra. El bautismo se llevó a cabo
después que el Señor hubo ascendido al cielo. Si recordamos esto no seremos
perturbados por frases que han sido arrancadas de su lugar en las Escrituras, ni por
doctrinas que tienen como base un falso concepto de lo que es el bautismo del Espíritu.

Hay un pasaje que trata sobre el bautismo del (o en) Espíritu en su aspecto doctrinal y es
1a. Corintios 12.13: " Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo,
sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo
Espíritu".

Notemos que dice " fuimos bautizados ", lo que indica que no es una condición sino un
evento histórico ya llevado a cabo.

Notaremos tres cosas más en este versículo:

1.¿Cuántos de los creyentes en Corintios habían sido bautizados con el


Espíritu? Todos;

Esto se afirma terminantemente. Algunos de estos creyentes tenían riñas con otros y
tenían un espíritu sectario (1.11, 12); eran carnales "andaban como hombres" (3.3); unos
pleiteaban enjuicio con sus hermanos ante los incrédulos (6.6); unos habían convertido la
cena del Señor en ocasión para glotonería y embriaguez (11.21,22). Distaban mucho de
ser cristianos ejemplares. Repetidas veces el apóstol les regaña por su carnalidad. Sin
embargo, por haber sinceramente creído en Cristo, eran hijos de Dios, lavados,
santificados y justificados. Por eso habían participado del bautismo del Espíritu, Todos
ellos.

2.¿Por qué habían sido bautizados los creyentes en Corinto en el Espíritu Santo?

No para vigorizarlos en su testimonio. A lo menos, no fue este el motivo principal. Ni fue


para que hablaran en lenguas o gozaran de alguna experiencia exaltada. Fue para que
quedaran unidos en un cuerpo, un organismo viviente. El gran objeto del bautismo de
Espíritu fue la formación del cuerpo de Cristo. Por medio de él los creyentes dejaron de ser
únicamente un grupo de individuos atraídos por un vínculo de interés que compartían. Al
ser bautizados en el Espíritu fueron hechos un cuerpo.
El cuerpo humano se usa como figura del cuerpo de Cristo, ya sea en un sentido local
como en 1a. Corintios 12 o en sentido más amplio. El cuerpo humano no es una
organización, es un organismo que comparte la misma vida y está bajo el gobierno de la
cabeza. Jamás se manda en la Biblia a alguna persona que busque el bautismo del
Espíritu.

3.¿Cuándo fueron bautizados con el Espíritu Santo los creyentes en Corintio?

Aunque ellos no estuvieron en el día del Pentecostés cuando los 120 fueron bautizados
formando la Iglesia de Cristo. Fueron considerados bautizados por el Espíritu ya que en
ellos moraba el Espíritu desde que creyeron en el evangelio y llegaron a formar parte de
aquel organismo maravilloso, el cuerpo de Cristo. Cada uno, al aceptar el evangelio, fue
sellado con el Espíritu de Dios, llegando a ser parte de la compañía que fue formada en un
solo cuerpo por el bautismo del Espíritu.

En hechos 2 vemos el cumplimiento de la promesa del Señor a sus discípulos de que


serían bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días. Las palabras bautismo
o bautizados no se emplean en este capítulo, pero que esto fue el bautismo es muy
evidente al leer Hechos 1.5 y 11.15, 16.
Los discípulos en esta ocasión experimentaron el bautismo en el Espíritu Santo
haciéndolos nuevas criaturas. No pudo haber nuevo nacimiento antes de la resurrección.
El Nuevo Nacimiento es nacer en Cristo. Todos nacemos del primer Adán en nuestro
nacimiento natural, luego cuando ponemos fe salvadora somos nacidos en el segundo
Adán, ahora nuestra descendencia es de Cristo por su Espíritu. Además del bautismo
también fueron llenos del Espíritu con poder para el ministerio que tenían por delante.
Bautismo y llenura de usa vez en el caso de los discípulos en Pentecostés. Pero no se
indica que ese sea el modelo para todos los creyentes, puesto que este fue un tiempo
extraordinario de transición en toda la historia de la redención como se registra en la
Escritura.

LA LLENURA O HENCHIMIENTO

"No embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu"
(Efesios 5.18). Aquí tenemos una exhortación precisa. Todo creyente es participante del
bautismo, pero no todo creyente está lleno del Espíritu. Lo primero es permanente, lo
segundo es una experiencia variable de acuerdo con nuestra manera de vivir. Lo primero
se hizo una sola vez, lo segundo se repite con frecuencia.

Al tratar este tema debemos recordar que un vaso no puede llenarse con una sustancia si
ya contiene otra. Para ser llenos del Espíritu debemos primero vaciar de nuestras vidas
toda cosa contraria que ocupa nuestra mente y corazón. Tenemos que desechar lo que
impide la comunión si queremos ser llenos del Espíritu.

Debemos buscar ser llenos del Espíritu. Pero recordemos que Dios no nos va llenar con su
Espíritu empezando por fuera sino por dentro. Lo que sucede es que relegamos al Espíritu
a cierta parte de nuestra experiencia, pero el quiere poseer todo; quiere controlarnos por
completo/a nombre de Cristo. Cuando le entregamos todo nuestro ser entonces es dueño
de todo, y es así que nos llena de verdad.

En la lectura de los Hechos vemos que los discípulos son llenos repetidas veces. Fueron
llenados el día del Pentecostés (2.4) y poco después volvieron a ser llenados (4.31).
Grandes y notables resultados fueron producidos por estas investiduras. Sien embargo, el
resultado normal de esta experiencia bendita se ve en pasajes como Efesios 5.18-29 y
Colosenses 3.16-23. Aquí vemos al creyente lleno de gozo, cánticos de alabanza,
sumisión, consideración y amor hacia la Palabra de Dios. El que tiene estas cosas, sí está
lleno del Espíritu.

La expresión "bautismo por el Espíritu Santo" no se usa para referirse a la obra de


habilitación después de la conversión. Ser llenos del Espíritu Santo es el término bíblico
(Efesios 5,18-6,9; Hechos 2,4; 4,23.31).
Ser llenos con el Espíritu Santo no resulta siempre en hablar en lenguas
La enseñanza pentecostal hemos mantenido comúnmente que la señal externa del
"bautismo en el Espíritu Santo" es hablar en lenguas. Pero es importante darse cuenta que
hay muchos casos en los que ser llenos con el Espíritu Santo no resultó en hablar en
lenguas (Lucas 4,1.14; 1,41-45. 67-79; Hechos 4,8.31; 7,55; 11,24).

En resumen, el Nuevo Testamento nos enseña que hay cuatro resultados al estar llenos
del Espíritu:

(1) Gozo (Lucas 1.41, 67, Hechos 13.52; Efesios 5.18,19),


(2) Servicio aceptable (Lucas 4.1; Hechos 6. 3,8; 11.24),
(3) Denuedo Santo (Hechos 2.4; 4.8-10, 31; 13.9; Efesios 6.18-20
(4) Purificación o santificación.

Podemos por la gracia de Dios negar el pecado del mundo y vivir santamente (Tito 2.11-
13) por ello Cristo nos asiste comunicándonos sobreabundantemente su Espíritu (Juan
15.5) ¿Le gusto? EL altisimo le bendiga.

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10-03. 2017 07:34 pm

El hablar en lenguas: la evidencia física inicial del


bautismo en el Espíritu Santo
Por A. Reuben Hartwick

La Declaración de Verdades Fundamentales de las Asambleas de Dios lee como sigue:

Párrafo 7: El bautismo en el Espíritu Santo


Todos los creyentes tienen el derecho de recibir y deben buscar fervientemente la promesa del
Padre, el bautismo en el Espíritu Santo y fuego, según el mandato del Señor Jesucristo. Esta era la
experiencia normal y común de toda la primera iglesia cristiana. Con el bautismo viene una
investidura de poder para la vida y el servicio y la concesión de los dones espirituales y su uso en
el ministerio (Lucas 24:49; Hechos 1:4, 8; 1 Corintios 12:1–31). Esta experiencia es distinta a la
del nuevo nacimiento y subsecuente a ella (Hechos 8:12–17; 10:44–46; 11:14–16; 15:7–9). Con
el bautismo en el Espíritu Santo el creyente recibe experiencias como la de ser lleno del Espíritu
(Juan 7:37–39; Hechos 4:8), una reverencia más profunda para Dios (Hechos 2:43; Hebreos
12:28), una consagración más intensa a Dios y dedicación a su obra (Hechos 2:42) y un amor
más activo para Cristo, para su Palabra y para los perdidos (Marcos 16:20).

Párrafo 8: La evidencia física inicial del bautismo en el Espíritu Santo


El bautismo de los creyentes en el Espíritu Santo se evidencia con la señal física inicial de hablar
en otras lenguas como el Espíritu los dirija (Hechos 2:4). El hablar en lenguas en este caso es
esencialmente lo mismo que el don de lenguas (1 Corintios 12:4–10, 28), pero es diferente en
propósito y uso.

El bautismo en el Espíritu Santo


El bautismo en el Espíritu Santo es una investidura de poder desde lo alto para la vida y el
servicio.  “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo” (Hechos
1:8). El término se usa por primera vez en Mateo 3:11, por Juan el Bautista. En Hechos 1:5 Jesús
lo utilizó, y dijo: “Mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.”
Pedro lo usó al informar acerca de lo que había sucedido con los gentiles en la casa de Cornelio.
“Entonces me acordé de lo dicho por el Señor… vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo”
(Hechos 11:16). Es diferente, y subsecuente, al nuevo nacimiento. El Espíritu Santo bautiza al
creyente en el cuerpo de Cristo (1 Corintios 12:13). Cristo bautiza a los creyentes en el Espíritu
Santo (Mateo 3:11). En estas dos referencias, obran dos distintos miembros de la Trinidad y el
creyente es bautizado en distintos elementos.

La evidencia física inicial


¿Qué es lo primero, o lo inicial, que le sucede a quien es bautizado en el Espíritu? ¿Cuál es la
primera señal física, visible y notoria? ¿Cuál es la primera evidencia física, o la prueba, de que uno
puede decir con confianza: “He recibido la promesa del Padre”? Para cada una de las preguntas
anteriores, la respuesta es: “hablar en lenguas”. Sin embargo, debemos recordar que el bautismo
en el Espíritu Santo es más que la evidencia física inicial; es una experiencia continua. Su
propósito es también enriquecer y edificar a la persona en su relación con Cristo en devoción y
adoración personal de nuestro bendito Salvador. El bautismo en el Espíritu Santo NO ES un fin en
sí; no es una meta, sino una puerta de entrada a una vida llena del Espíritu y de poder. En Efesios
5:18 Pablo nos exhorta a ser “llenos del Espíritu”. La evidencia continua es el fruto del Espíritu que
se manifiesta en la vida del cristiano de una manera más completa.

¿Cuál fue la evidencia común cuando el Espíritu vino sobre una persona en el Antiguo Testamento?
En Números 11:25-26, setenta varones fueron escogidos por Moisés, “y cuando posó sobre ellos el
espíritu, profetizaron”. Sobre Eldad y Medad también reposó el espíritu, “y profetizaron en el
campamento”. En 1 Samuel l0:6, se le dijo a Saúl que el Espíritu vendría sobre él y que
profetizaría, y sería mudado en otro hombre. En 2 Samuel 23:2, David escribió: “El Espíritu de
Jehová ha hablado por mí, y su palabra ha estado en mi lengua.” Todavía en tiempos del Antiguo
Testamento, pero que fue registrado en el Nuevo Testamento, Elizabeth (en Lucas 1:41,42) se
llenó del Espíritu Santo y exclamó a gran voz, en lo que ha sida llamado su Bendición. Al oír esto,
María exclama en el versículo 46: “Engrandece mi alma al Señor; y mi espíritu se regocija en Dios
mi Salvador.” Esta ha sido llamada el Magníficat. Alrededor del nacimiento del Salvador hay varias
personas que expresaron espontáneamente palabras de alabanza. Los pastores regresaron del
establo cantando su doxología. El anciano Simeón vino por Espíritu al templo y le dijo: “Señor,
despide a tu siervo en paz” (Lucas 2:29) en su Nunc Dimittis. En cada uno de estos casos, fue
evidente que hubo expresión de palabras cuando el Espíritu vino sobre ellos.

Glosolalia
La palabra glosolalia se compone de dos palabras griegas: gloso, que significa “lenguas”,
y lalia que significa “habla”. Por lo tanto, usamos el término “hablar en lenguas”. En el día de
Pentecostés, lo que los discípulos dijeron fue entendido por personas de unos15 diferentes
pueblos, en su propio dialecto o idioma. No fue una experiencia extática, “fuera del cuerpo”. Ellos
eran conscientes de su entorno. Aunque sea un idioma desconocido para el hablante,
la glosolalia puede ser una lengua reconocida o no reconocida por parte de los oyentes. En 1
Corintios 13:1, Pablo escribe: “Si yo hablase lenguas humanas y angélicas...” Él también dice del
hablar en lenguas, que “el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios “(1 Corintios
14:2). Por lo tanto, en el día de Pentecostés, los que visitaban a Jerusalén oyeron los discípulos
recién bautizados en el Espíritu hablaron “las maravillas de Dios” (Hechos 2:11). Jesús dijo, en
Juan 16:13-14, “Pero cuando venga el Espíritu de verdad... Él me glorificará”. La glosolalia no se
usa para la evangelización, ya que más tarde ese mismo día, Pedro predicó su famoso sermón, tal
vez un discurso inspirado que tomó la forma de una palabra profética, en un idioma que todos
ellos entendieron (Hechos 2:14).

Acontecimientos bíblicos
El bautismo en el Espíritu Santo es una obra de Dios, específica y subsiguiente, aparte de la
salvación. Jesús dijo en Hechos 1:5, “seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos
días”. Ellos ya habían sido regenerados. “Vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado”
(Juan 15:3). Jesús prometió en Juan 15:26-27 que enviaría “el Espíritu de la verdad”. El domingo
de Resurrección, como se registra en Juan 20:19-22, Jesús sopló sobre ellos y les dijo: “Recibid el
Espíritu Santo”. ¿Recibieron entonces el Espíritu? El día de la Ascensión, Jesús siguió prometiendo
la venida del Espíritu, diciendo que permanezcan en la ciudad hasta que sean investido de poder
de lo alto (Lucas 24:49). En Hechos 1:1-4, leemos: “que  esperasen la promesa del Padre... seréis
bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días”. Jesús dijo a los discípulos antes de su
ascensión que debían quedarse en la ciudad de Jerusalén, HASTA que fueran investidos de poder
desde lo alto para ser testigos. Era una orden, no una opción.

El libro de Hechos registra varias ocasiones en que el Espíritu Santo vino sobre los creyentes. En el
día de Pentecostés hubo un viento y lenguas de fuego que no se repitieron. En Hechos 4 se
produjo un terremoto, que no se repitió. Pero hay repetidos casos cuando los creyentes hablaron
en lenguas. En el día de Pentecostés, la multitud se reunió y oyó a los creyentes hablar en
lenguas. La conclusión de algunos que los oyeron fue que estaban borrachos. Peter refutó esa
acusación diciendo que ése era el cumplimiento de la profecía de Joel, registrada en Joel 2. En la
casa del gentil Cornelio, en Cesarea, ocho años después del día de Pentecostés, los judíos
creyentes se sorprendieron de que los gentiles fueran bautizados en el Espíritu Santo (Hechos
10:45). Los judíos que habían venido con Pedro no se sorprendieron de que los gentiles podían ser
convertidos. Ellos esperaban que fuera el resultado de la predicación de Pedro, ya que había
prosélitos en el judaísmo. (Uno de los primeros diáconos, en Hechos 6, era un prosélito.) En
Cesarea hubo dos experiencias con muy poco tiempo entre la salvación y la recepción del “mismo
don”. Dios “dio testimonio” dándoles el Espíritu Santo. La aceptación del evangelio precedió a la
recepción del Espíritu.
En la ciudad de Samaria, Hechos 8, Felipe el evangelista predicó a Jesús a los samaritanos. Ellos
creyeron y fueron bautizados en agua. La noticia llegó a los apóstoles en Jerusalén acerca del
avivamiento, por lo cual Pedro y Juan fueron allá para orar por ellos de modo que recibieran el
Espíritu, porque el Espíritu Santo aún no había descendido sobre ninguno de ellos” (8:16), aunque
habían sido salvos y bautizado en agua. Simón, el mago, que vio a través de los apóstoles algo
muy obvio sucedía, así que les ofreció dinero para que le concedieran el poder para que produjera
resultados similares. ¿Qué vio Simón? Podemos suponer que observó que hablaban en lenguas.

En Hechos 9, después de la experiencia de salvación de Saulo/Pablo en el camino a Damasco, él


estuvo orando por tres días cuando Ananías recibió el encargo de ir a orar por él. Ananías
protestó, pero fue persuadido para ir cuando el Señor le informó que Saulo oraba. Entró en la
casa, se dirigió a Saulo como HERMANO, y le dijo: “El Señor Jesús, que se te apareció en el
camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo.”
Las evidencia no se da en Hechos 9, sino en 1 Corintios 14:18, donde Pablo dice:” Doy gracias a
Dios que hablo en lenguas más que todos vosotros.” ¿Cuándo comenzó a hablar? Probablemente
cuando Ananías oró por él para que recibiera el Espíritu. Razonablemente, si se ha establecido un
patrón, la ausencia ocasional de repetir cada elemento del patrón realmente refuerza el patrón, ya
que se supone que los lectores harán las apropiadas inferencias del patrón establecido.

La base doctrinal
Nuestro punto de vista sobre cualquier doctrina debe basarse no en la experiencia, sino en la
Escritura. La experiencia debe ser juzgada por la Escritura y conformarse a ellas. La verdad de las
lenguas como la evidencia físico inicial del bautismo en el Espíritu Santo está basada en la
Sagrada Escritura. Todo lo que decimos y hacemos como pentecostales carismáticos debe ser
juzgada por la Escritura.

Creemos que Hechos, que es historia sagrada, tiene la intención de enseñar la doctrina de las
lenguas como la evidencia física inicial. Algunos dicen que es incorrecto hermenéuticamente
utilizar la historia narrativa como una base doctrinal. Afirman que la doctrina puede basarse sólo
en material más abiertamente didáctico, como de las epístolas. SIN EMBARGO, el nacimiento
virginal, una doctrina cardinal de todos los evangélicos, se refiere sólo en la narrativa histórica de
los evangelios (Mateo 1 y Lucas 1). En Isaías 7:14 está la profecía de que “la virgen concebirá, y
dará a luz un hijo”. Esto se cita en Mateo 1:23. Lucas llama a María una parthenon, que se traduce
como “una virgen”. En las epístolas, sin embargo, este acontecimiento se hace valer como ley
(Gálatas 4:4). En The Charismatic Theology of St. Luke[Una teología carismática de San
Lucas] Roger Stronstad justifica esta narrativa histórica como doctrina, de la siguiente manera:

“Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron” (Romanos
15:4). Así, para citar sólo un ejemplo de la metodología de Pablo, las experiencias de Israel en el
desierto “les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a
quienes han alcanzado los fines de los siglos” (1 Corinthians10: 11). Si para Pablo los relatos
históricos del Antiguo Testamento tuvieron lecciones didácticas para los cristianos del Nuevo
Testamento, entonces sería muy sorprendente si Lucas, que modeló su historiografía conforme a
la historiografía del Antiguo Testamento, no aportara su propia historia del origen y la expansión
del cristianismo con una significancia didáctica. 1
Tipológicamente, el rechazo de Jesús en Nazaret es el mismo que de los profetas antiguos. Como
Moisés transfirió el Espíritu en los setenta, incluso en Eldad y Medad, Dios ungió a Jesús con el
Espíritu; Jesús a su vez bautizó a sus seguidores con el Espíritu Santo. Una vez más, debemos
basar nuestras conclusiones en la Escritura y no en la experiencia. La experiencia debe ser
juzgada por la Escritura, y no la Escritura por la experiencia.

Conforme a Lucas 24:49, a los discípulos se les dijo que se quedaran a esperar hasta que fueran
investidos de poder desde lo alto. ¿Cómo iban a saber que había recibido poder? ¿Por la fe o por
medio de una señal? Los discípulos salieron del Aposento Alto con la certeza de que habían
esperado recibirlo. Pedro, audazmente, declaró a la multitud reunida de que lo que habían
presenciado era el cumplimiento de la profecía de Joel, algo que ellos también podrían
experimentar. Pedro no puso las manos en los que estaban reunidos en la casa de Cornelio, pero
sabía que habían recibido el “don” tal como en el Pentecostés. Pablo sabía que los cristianos en
Efeso habían recibido el poder cuando él puso las manos sobre ellos porque “hablaron en lenguas”.

Las lenguas en la Historia


Nosotros podemos preguntarnos: ¿hay evidencia de la glosolalia en la historia de la Iglesia
subsiguiente a los tiempos del Nuevo Testamento? Hay informes de la presencia de
la glosolalia entre los valdenses de Italia del Norte, entre los jansenitas en las Tierras Bajas, entre
los hugonotes de Francia, y entre los cuáqueros de Inglaterra, entre otros. 2 Aun en una edición de
1944 de la Enciclopedia Británica (Volumen 22:283) sugiere que “se repite la glosolalia en
avivamientos cristianos de todas las épocas”.

La tercera estrofa del himno “Sagrada Cabeza ahora herido”, que generalmente se atribuye a
Bernardo de Clairvaux del siglo 12, lee:

¿Qué idioma pudiera usar para agradecerte, mi tierno Amigo,


Por tu angustiosa muerte, tu conmiseración sin fin?
¡Oh, hazme tuyo por siempre; y si yo desmayara,
Señor, haz que nunca, nunca jamás, deje de amarte.”

¿Se siente usted así? Desea expresar su amor por el Señor, pero las palabras le parecen tan
inadecuadas? Su idioma español no es lo suficientemente expresivo. Como escribió el salmista:
“un abismo llama a otro”. Lamentablemente, en tiempos de Bernardo de Clairvaux, la Iglesia
estaba tan interesada en las estructuras, las ceremonias, las Cruzadas, y las cosas materiales que
eran pocos los que enseñaban cosas espirituales. En nuestros días, muchos fieles pastores y
maestros nos han enseñado que la investidura de poder es un privilegio de todos los creyentes,
así como dijo Pedro en Hechos 2:39: “Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos,
y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.”

Hacia fines del siglo diecinueve, hubo predicación acerca de una experiencia de investidura de
poder que se llamaba el bautismo con el Espíritu Santo. En los escritos recogidos de Edward
Irving, él escribió: “Más allá de toda duda... el hablar en lenguas era la señal del Espíritu Santo en
la persona que así hablaba... como la lengua o la palabra del hombre es la señal de la mente
dentro de él; así, cuando otro Espíritu, el Espíritu de Dios, entra en él, Él hace significar su
presencia en una lengua distinta de la que la persona usa.”
Lamentablemente, Irving no tuvo razón en todos sus puntos de vista y sus prácticas en su Capilla
Caledenia de Londres, pero lo anterior fue su sentimiento sobre este tema. Aunque hay poca
evidencia de que él mismo haya hablado en lenguas, lo enseñaba y animaba a otros en su iglesia
para que hablaran.3

La pregunta a fines del siglo diecinueve se centraba en torno a la evidencia o señal de que uno
había recibido el Espíritu, del cual predicaban hombres como A. J. Gordon, A. B. Simpson, Charles
Finney, y D. L. Moody. Reuben A. Torrey escribió: “El bautismo con el Espíritu Santo es una obra
del Espíritu Santo, distinta, posterior, y adicional a su obra regeneradora. Un hombre puede ser
regenerado por el Espíritu Santo y aun no ser bautizados con el Espíritu Santo. En la regeneración
hay una impartición de vida, y el que la recibe es salvo; en el bautismo con el Espíritu Santo hay
una impartición de poder y el que lo recibe es hecho apto para el servicio.”4 La asignación de
Charles F. Parham a sus alumnos en la Escuela Bíblica Betel en Topeka, Kansas, era que
determinaran cómo un creyente del Nuevo Testamento podía saber que había recibido el Espíritu
Santo. Sus alumnos le presentaron el resultado de su estudio inductivo del Nuevo Testamento, de
que el hablar en lenguas era el modelo bíblico. Como resultado directo de este estudio, Agnes
Ozman, una de las alumnas, recibió las lenguas previstas el 1 de enero de 1901.

CONCLUSIÓN

Un modelo ha sido establecido en el libro de los Hechos, que es:

1. OBSERVABLE, por santos y pecadores por igual;

2. UNIFORME, en que hablaron en lenguas;

3. VERBAL, porque declararon las maravillosas de Dios; y sobre todo,

4. SOBRENATURAL, en que nada fue hecho por el receptor.

Teniendo en cuenta la evidencia bíblica, doctrinal e histórica, todos los creyentes debieran buscar
de todo corazón ser bautizados con el Espíritu Santo, con la evidencia física inicial de hablar en
otras lenguas como el Espíritu les dé que lo hagan.

Reuben A. Hartwick es ex profesor y presidente de la División de Estudios Bíblicos y


Profesionales, Valley Forge Christian College.

Notas
1. Roger Stronstad, A Charismatic Theology of St. Luke [Una teología carismática de San
Lucas] (Peabody, MA: Hendrickson, 1984), p. 7. Para un estudio adicional, consulte: Donald Lee
Barnett y Jeffrey P. McGregor, Speaking in Other Tongues [Hablar en otras lenguas] (Seattle, WA:
Community Chapel Publications, 1986); Howard M. Ervin, Conversion-Initiation and the Baptism in
the Holy Spirit: A Critique of James D. G. Dunn, Baptism in the Holy Spirit [Conversión-iniciación y
el bautismo en el Espíritu Santo: una crítica de James D. G. Dunn, El bautismo en el Espíritu
Santo] (Peabody, MA: Hendrickson, 1984), Harold Hunter, Spirit-Baptism: A Pentecostal
Alternative [El bautismo en el Espíritu:una alternativa pentecostal] (University Press of America,
1983), Gary B. McGee, ed, Initial Evidence: Historical and Biblical Perspectives on the Pentecostal
Doctrine of Spirit Baptism [Evidencia inicial: perspectivas históricas y bíblicas sobre la doctrina
pentecostal del bautismo en el Espíritu] (Peabody, MA: Hendrickson, 1991); Watson E.
Mills, Speaking in Tongues: A Classified Bibliography [El hablar en lenguas: una bibliografía
clasificada] (Costa Mesa, CA: Society for Pentecostal Studies [Sociedad de Estudios
Pentecostales], 1974); Siegfried Schatzmann, A Pauline Theology of Charismata [Teología paulina
de carismas] (Peabody, MA: Hendrickson, 1987); y John Sims, Power with Purpose: The Holy
Spirit in Historical and Contemporary Perspective [Poder con propósito: el Espíritu Santo en la
perspectiva histórica y contemporánea] (Cleveland, TN: Pathway Press, 1984).

2. Desde un observador simpatético, véanse los escritos de Stanley M. Burgess, The Spirit and the
Church: Antiquity [El Espíritu y la Iglesia: la Antigüedad] (Peabody, MA: Hendrickson, 1984) y The
Holy Spirit: Eastern Christian Traditions [El Espíritu Santo: tradiciones cristianas
orientales] (Peabody, MA: Hendrickson, 1989); véase también Ronald Kydd, Charismatic Gifts in
the Early Church [Dones carismáticos en la iglesia primitiva] (Peabody, MA: Hendrickson, 1984),
así como Cecil M. Roebuck, Jr., ed, Charismatic Experiences in History [Experiencias carismáticas
en la historia] (Peabody, MA: Hendrickson, 1985). Para ver evidencia que se encuentra en los
escritos patrísticos de los padres de la iglesia, consulte los varios volúmenes Ante-Nicene Fathers
and Nicene and Post-Nicene Fathers [Los padres ante-nicenos, los padres nicenos, y los padres
post nicenos] (Grand Rapids: Eerdmans, 1983, 1985), especialmente los escritos de Justino
Mártir, Ireneo, y Gregorio Nacianceno.

3. Página 545. Véase también Mrs. Oliphant, The Life of Edward Irving, Minister of the National
Scotch Church [Vida de Edward Irving, ministro de la Iglesia Nacional Escocesa],
Londres. Illustrated by His Journals and Correspondence [Ilustrado por sus diarios y su
correspondencia] (Nueva York: Harper and Brothers, 1862).

4. Reuben A. Torrey, What the Bible Teaches: A Thorough and Comprehensive Study of what the
Bible has to Say Concerning the Great Doctrines of which it Treats [Lo que la Biblia enseña: un
estudio profundo y amplio de lo que la Biblia tiene que decir con respecto a las grandes doctrinas
de la que se trata] (Nueva York: Fleming H. Revell, 1998/33) p. 271.

http://enrichmentjournal.ag.org/enrichmentjournal_sp/top/Holy_Spirit/
201303_Espiritu_Santo.cfm

10-03-2017 7:39

LA SEÑAL DEL ESPIRITU SANTO


Por: Rev. Hernán Silguero

Iglesia Pentecostal Unida Hispana

Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre...hablarán nuevas lenguas”.


Marcos 16:17

"Así que, las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos...". 1
Corintios 14:22
En el Nuevo Testamento encontramos el primer derramamiento del Espíritu Santo y el
testimonio de este maravilloso hecho fue que aparecieron lenguas como de fuego
asentándose sobre cada uno de los ciento veinte que se encontraban en el Aposento Alto.
"Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según
el Espíritu les daba que hablasen" (Hechos 2:3-4). Este no fue el único testimonio. No solo
en el día de Pentecostés hablaron en lenguas los creyentes cuando recibieron el bautismo
del Espíritu Santo, sino que cada vez que el Nuevo Testamento menciona el recibimiento
del Espíritu Santo, siempre va acompañado del hablar en lenguas.

Los profetas del Antiguo Testamento hablaron acerca de la venida del espíritu Santo y la
confirmación de hablar en lenguas. Isaías escribió: "Porque en lengua de tartamudos, y en
lengua extraña hablará (Dios) a este pueblo" (Isaías 28:11).

Según el Nuevo Testamento, danzar, correr, saltar, y otras manifestaciones similares, no


es la señal de recibir el Espíritu Santo. Bíblicamente, la única señal fue el hablar en
lenguas. Las expresiones de danzar, correr, etc., son producidas por el efecto de la
palabra predicada o por el gozo que resulta de la adoración y la alabanza en culto, pues
"En su presencia hay plenitud de gozo" (Salmos 16:11).

Es como alguien dijo al testificar acerca del bautismo del Espíritu Santo: "Fue como si un
gran pozo se reventó dentro de mi ser, y torrentes de alabanzas salieron de mi boca;
alabanzas al Señor." Su corazón rebozaba de gozo y amor para el Señor Jesucristo.

En el libro de 1 de Corintios 13:8 dice: "...y cesarán las lenguas..." Este versículo mal
interpretado es usado por muchas denominaciones para tratar de convencer a sus
seguidores de que las lenguas se terminaron al finalizar el Nuevo Testamento. Este texto
bíblico está en tiempo futuro. Aquí el apóstol Pablo no solo menciona las lenguas, sino
también las profecías y la ciencia. En el verso 10 del mismo capítulo, Pablo escribió: "Mas
cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará." Entonces no habrá
necesidad de ciencia, ni profecías, ni de lenguas. Mientras tanto, la iglesia necesita de
todos los dones del Espíritu Santo (1 de Corintios 12:4-10).

Las Sagradas Escrituras no indican alguna referencia de que las lenguas terminaron en el
primer siglo. Las lenguas siguen siendo parte de la vida de la iglesia contemporánea y lo
seguirán siendo hasta que Cristo venga. "Sabemos que cuando El se manifieste, seremos
semejantes a El" (1 de Juan 3:2). Cuando nosotros estemos ante la presencia de Cristo, ya
no necesitaremos de la experiencia espiritual de esta vida. Solo entonces se acabaran las
lenguas.

El propósito de Pablo al escribir el verso 8, era reafirmar a los creyentes que los dones
espirituales estarían operando hasta este día (1 de Corintios 1:7-8).

Algunas personas piensan que Pablo está eliminando las lenguas en 1 de Corintios 14:13
donde dice: "...el que habla en lengua extraña, pida en oración poder interpretarla." Sin
embargo, eso sería contradictorio con el versículo 18 del mismo capítulo, donde dice:
"Doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos vosotros." En el verso 6 también
explica: "Ahora pues, hermanos, si yo voy

a vosotros hablando en lenguas, ¿qué aprovechará, si no os hablaré con revelación, o con


ciencia, o con profecía, o con doctrina."

Aquí Pablo está poniendo orden en el uso de las lenguas en el servicio, especialmente
para predicar a los creyentes, pero en ninguna manera tuvo la intención de quitar las
lenguas. En 1 de Corintios 14:39 leemos: "Así que, hermanos, procurad profetizar, y no
impidáis el hablar lenguas."
Pablo anima a la iglesia a ejercitarse en los dones espirituales, incluyendo las lenguas y la
interpretación de lenguas y da instrucciones acerca de cómo deben ser usados estos
dones (1 de Corintios 14:26).

El también escribió acerca del valor de las lenguas en la vida devocional del creyente
(14:4).

Cuando la verdad bíblica cae en la negligencia y en la oscuridad, la gente busca


explicaciones. Cuando las lenguas no son practicadas como parte de la doctrina
fundamental de la iglesia de Jesucristo, la gente pregunta y critica erróneamente a los
que sí las practican y las enseñan. Hay muchas personas que, aunque son sinceras en su
forma de creer, le han dado un significado y una interpretación equivocada a ésta
doctrina bíblica.

Pablo nunca se opuso a las lenguas. Al contrario, él habló en lenguas más que todos. Su
punto de vista era que si alguno hablaba en lenguas públicamente en la iglesia, era
necesario que hubiese un intérprete para que el oyente fuera instruido con el mensaje de
Dios. Por eso El dijo: "Pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi
entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua
desconocida" (1 de Corintios 14:19).

¿Por qué Dios escogió el hablar en lenguas como la evidencia inicial y física de recibir el
Espíritu Santo?

1. Dios es soberano; no tiene que explicar sus acciones. Por ejemplo, ¿por qué eligió
sangre para expiación del pecado?

2. El hablar en lenguas indica que algo paso dentro del corazón. Una experiencia
maravillosa como esta demanda una manifestación por fuera igual de maravillosa.

3. Es el símbolo de que el Espíritu tiene control, o que es dominado el individuo. La


lengua es el miembro más rebelde del cuerpo, pues es el último miembro que se rinde al
espíritu Santo.

De acuerdo con el Nuevo Testamento podemos aprender que hay varios usos de las
lenguas. Veamos cuales son algunos:

1. Como la señal inicial de que un creyente ha recibido el bautismo del Espíritu Santo.
(Hechos 2:4; 10:46; 19:6).

2. Como un don espiritual para la edificación de la iglesia cuando las lenguas son
debidamente interpretadas. (1 de Corintios 12:10).

3. Como una señal para que el incrédulo crea. (1 de Corintios 14:22).

4. Como una provisión devocional para que el creyente pueda alabar y orar a Dios con
plena libertad. (1 de Corintios 14:2,4,18). Las lenguas son un medio de comunicación
entre el cristiano y su Señor. Pablo dice en Romanos 8:26, "El Espíritu mismo intercede
por nosotros." Las lenguas deben ser parte de la oración del cristiano.

5. Como una marca de identificación del cristiano. Jesucristo, en Marcos 16, nos da una
lista de las características que identifican a sus creyentes. El dijo que los creyentes
echarían fuera demonios, hablarían en lenguas, tendrían protección divina, pondrían sus
manos sobre los enfermos y ellos sanarían. La Marca de la Bestia va a ser para todos los
enemigos del Señor. Pero la marca del cristiano es
hablar en lenguas. "Estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre...hablarán
nuevas lenguas." (Marco 16:17).

En todos estos casos se usan las lenguas con diferentes propósitos, pero en la misma
naturaleza. Son las mismas lenguas. La falta de entendimiento en el uso de las lenguas es
lo que confunde a muchos.

El propósito del don de lenguas y de interpretación de lenguas es para la edificación de la


iglesia. (1 de Corintios 14:2-12). Cuando oramos en privado y hablamos en lenguas es
ministrando por el Espíritu Santo. La limitación del intelecto humano es vencida por el
infinito poder del Espíritu Santo que despierta a nuestro espíritu para que adoremos y
alabemos a Dios en otras lenguas.

Hay muchos que dicen que no es necesario recibir el Espíritu Santo, porque según ellos
miles de personas han vivido santamente sin hablar en lenguas. No queremos ser jueces,
pero sabemos esto: No debemos cambiar la Biblia por los hombres, pero sí debemos
juzgar a los hombres por la Biblia. La promesa es para nosotros hoy, si queremos
aceptarla.

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100317 7:51

La Obra del Espíritu Santo en la Salvación


(Extracto de un artículo de A.W. Pink)
En la mayoría de los lugares donde se acepta y reconoce a Jesucristo como el único
salvador de los pecadores, la enseñanza predominante es que Cristo hizo posible que el
hombre fuera salvo, pero que ellos deben decidir si ellos mismos serán o no salvos. Una
idea que ahora prevalece ampliamente es que Cristo fue ofrecido para la aceptación del
hombre, y que el hombre debe "aceptar a Cristo como su Salvador personal", "darle su
corazón a Jesus", "decidirse por Cristo", etc, sólo si la sangre de la cruz va a pagar por sus
pecados. Entonces, según este concepto, la obra completa de Cristo, la más grande obra
de todos los tiempos y en todo el universo se queda suspendida a la espera de la chispa
de la voluntad humana la cual decide si esa obra será un éxito o un fracaso.

Pero adentrándonos más y haciendo el círculo más pequeño dentro de la comunidad


cristiana, hay lugares donde sí se cree que el Espíritu Santo tiene una misión y un
ministerio en relación directa con la predicación del Evangelio, y la idea general que
prevalece es que cuando el Evangelio de Cristo es fielmente predicado, el Espíritu Santo
convence a los hombre de pecado y les revela su necesidad de un Salvador. Pero, sólo se
quedan en este punto y no van más allá, y los que lo hacen son muy pocos. La idea que
hay en estos lugares es que el pecador tiene que cooperar con el Espiritu Santo, donde el
hombre debe entrar en una "lucha" con él porque si no lo hace, no podrá ser salvo. Esta
teoría que de entrada insulta a Dios niega dos cosas: El discutir que el hombre natural es
capaz de cooperar con el Espíritu Santo es negar que él es un "muerto en sus delitos y
pecados" porque un hombre muerto es incapaz de hacer algo siquiera. Y decir que el
trabajo del Espíritu Santo en el corazón y consciencia del hombre puede ser resistido,
enfrentado, ¡es negar Su omnipotencia!

Entonces, para continuar hay que aclarar algunas cosas para entender lo que viene, hay
que decir algunas cosas sobre "Y dijo Jehova: No contenderá mi espíritu con el hombre
para siempre" (Gen 6:3) y "vosotros resistís siempre al Espíritu Santo..." (Hch. 7:51). Bien,
estos pasajes se refieren a la obra externa del Espíritu, esto es, a su testimonio a través de
la predicación de la Palabra. 1 Pedro 3:18-20 muestra que fue el Espíritu de Cristo en Noé
quien "contendió" con los antidiulvianos mientras el patriarca les predicaba (2 Pedro 2:5).
Así que en Hechos 7:51 lo que se está diciendo es "¿Hay algún solo profeta que sus
padres no hayan perseguido?", como dijo Nehemías "Les soportaste por muchos años, y
les testificaste con tu Espíritu por medio de tus profetas pero no escucharon"(Nehemías
9:30)

La obra externa del Espíritu Santo, Su testimonio a través de las Escrituras a los oídos
externos del hombre natural siempre se "resiste" y lo rechaza, lo cual es una total
demostración del pésimo hecho de que "los designios de la carne son enemistad contra
Dios" (Rom. 8:7). Pero lo que vamos a tratar ahora es que las Escrituras revelan otra obra
más por parte del Espíritu Santo, una obra que es interna, imperceptible, invisible. Esta
obra siempre es EFICAZ. Es la obra del Espíritu en la salvación, que comenzó en el
corazón en el nuevo nacimiento, y continua o es mantenido a través de toda la vida del
cristiano en la tierra, y que concluye y es consumado en el cielo. Esto, es a lo que se
refiere Filipenses 1:6 "Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la
buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo". Esto es lo que podemos leer
en Salmos 138:8 "Jehova cumplirá su propósito en mí". Esta obra es forjada por el
Espíritu en cada uno de los "elegidos de Dios", y sólo en ellos.

Una de las desilusiones de estos tiempos es que hay una capacidad de creer en Cristo  
dentro de un hombre no regenerado, y que con el simple acto de lo que ingenuamente se
le llama "acto de fe", él se convierte en un hombre regenerado. En otras palabras, se cree
que el hombre es el que inicia su propia salvación. Él da el primer paso, luego Dios hace el
resto, él "cree" y luego Dios viene y lo salva. Esto no es otra cosa que una clara negación
de la obra del Espíritu Santo por completo. Si hay un momento donde más necesita el
pecador el poder del Espíritu Santo es precisamente al principio. 

"Aquel que niega la necesidad del Espíritu al principio, no puede creer en Su obra en lo
demás, ni puede creer en una necesidad de la obra del Espíritu en él. Si un pecador puede
librarse solo sin la ayuda del Espíritu al principio, entonces nunca lo va a necesitar para
ninguna otra cosa. Si no necesita al Espíritu Santo para creer, él no va a necesitarlo para
tener la capacidad de amar" H. Bonar

El Espíritu no se va a esperar a ver si el pecador quiere usar su voluntad para creer, en


cambio, El obra en los "elegidos" tanto para querer como para hacer (Filip. 2:3). Por eso
Jehova declara "Fui buscado por los que no me buscaban" (Isaias 65:1, citado por Pablo
en Rom. 10:20).  CREER en Cristo de tal manera que uno sea salvo, es una obra
sobrenatural, producto de una gracia sobrenatural. No hay más poder en un pecador que
cree en la salvación de su alma, que en sus propios méritos para obtener el favor de Dios,
en cambio, él es un dependiente de su Espíritu para tener el poder y de Cristo para ser
digno. La obra del Espíritu Santo es aplicar la redención que el Señor Jesucristo compró
para su pueblo, y los hijos de Dios deben su salvación tanto a Uno como al Otro.  En Tito
3:5, la salvación de los redimidos está expresamente atribuída al Espíritu de Dios "Nos
salvó, no por obras de justicia que nosotros hubieramos hecho, sino por su misericordia,
por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo".

Si alguien se pregunta, ¿en qué sentido puede decirse que el hombre es salvo en el
Espíritu Santo? La respuesta es obvia: Hay una serie de verdades las cuales no tienen
relación con el "querer". Somos salvos por voluntad divina, ya que Dios es quien nos
escoge para salvación: Somos salvos por la expiación como mérito fundamental de todo,
somos salvos por fe en esa unión con Cristo, somos salvos por gracia en contraste con las
obras hechas, somos salvos por la verdad que lleva el testimonio de Dios, y como lo
vimos, somos salvos por la renovación en el Espíritu Santo que produce fe en el corazón

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