CAPITULO III
POSICIÓN DE LOS PAÍSES LATINOAMERICANOS Y POSICIÓN
DE LA OEA
Posición de los países latinoamericanos
Estados Unidos se presentó como un país mediador, pero cuando se votó en la
OEA la solidaridad con Argentina, ellos respondieron que se abstenían de
asumir el papel de mediadores. Dos horas después Alexander Haig declaraba
que Estados Unidos se ponía del lado del Reino Unido. Esto ha sido un
descalabro sumamente grave para la solidaridad hemisférica y estamos
también frente a un conflicto con Estados Unidos, increíble y contradictorio.
Recuerdo que todavía está fresca una declaración de la Administración Reagan
en la cual se afirmaba que en toda la historia de América Latina, Estados
Unidos nunca había contado con un Gobierno tan amigo como el del general
Galtieri. Pero los intereses de Washington están por encima de la solidaridad
hemisférica.
Ahora descubrimos que la OTAN no está sólo para enfrentar una emergencia
con el bloque del Este, sino para salvaguardar intereses no siempre legítimos
de sus miembros. Esta situación, para los latinoamericanos, nos obliga a
replantear las relaciones Norte-Sur, nuestra posición frente a Norteamérica y
debemos acabar con la OEA, pero los países latinoamericanos y del Caribe
debemos asumir una posición dura y franca, para ver si logramos reconformar
el sistema de crecimiento.
Sin embargo, estos puntos de vistas podrían ser demasiado optimistas, ya que
resulta claro que los países latinoamericanos se oponen a cualquier presencia
colonial británica en la región y “han pedido al Reino Unido que acepte
sentarse y discutir la situación con Argentina”, señaló la ministra de Exteriores
de Colombia María Ángela Holguín a finales de marzo. Perú, por su parte, ha
cancelado la visita de una fragata británica que planeaba visitar el puerto de
Callao como muestra de apoyo a Argentina y el presidente ecuatoriano, Rafael
Correa, ha propuesto la adopción de sanciones contra el Reino Unido.
El pasado 2 de febrero el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, también
calificó al Gobierno inglés de “ridículo” en su postura sobre las Islas Malvinas y
consideró que lo que tiene que hacer es devolver ese territorio a Argentina
“cumpliendo con resoluciones de las Naciones Unidas”. “No se le ocurra al
imperio viejo, destartalado, creer que la Argentina está sola como hace 30
años, aquí está la América del Sur, aquí está la América Latina, aquí estamos
pues”, reiteró Chávez.
A través de un comunicado de su Ministerio de Exteriores, Venezuela ha
exigido el cumplimiento de las resoluciones emitidas por la Asamblea General
de Naciones Unidas, que “obligan al Reino Unido a negociar una solución
pacífica y definitiva al problema de estas islas sudamericanas”.
Posición de la OEA frente al conflicto
La OEA respaldó la postura de Argentina por Malvinas a Asamblea General de
la Organización de Estados Americanos ratificó ayer su apoyo incondicional a
la Argentina en cuanto a la reivindicación de su soberanía sobre las islas
Malvinas, y exhortó al Reino Unido a que reanude el diálogo en busca de una
“solución pacifista” del diferendo.
El canciller argentino, Héctor Timerman, destacó que en este encuentro la
delegación de Estados Unidos reiteró la posición de Washington en favor de
que la Argentina y el Reino Unido se sienten a dialogar sobre el archipiélago
del Atlántico sur.
En su resolución la OEA “reafirma la necesidad de que los gobiernos de la
República Argentina y del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte
reanuden, cuando antes, las negociaciones sobre la disputa de soberanía, con
el objeto de encontrar una solución pacífica a esta prolongada controversia”.
Asimismo, “expresa su satisfacción por la reafirmación de la voluntad del
gobierno argentino de continuar explorando todas las vías posibles para la
solución pacífica de la controversia y por su actitud constructiva en favor de los
habitantes de las islas Malvinas”.
Por otra parte, la Asamblea resolvió “continuar examinando la cuestión de las
islas Malvinas en los sucesivos períodos de sesiones de la Asamblea General,
hasta su solución definitiva”.
Timerman, recordó que tanto la OEA como la Organización de Naciones
Unidas (ONU) aprobaron al menos 19 resoluciones que instan a la Argentina y
al Reino Unido a terminar con el conflicto de manera pacífica y apelando al
diálogo.
El funcionario también resaltó el impacto que ejerce sobre la población
argentina la normativa británica que excluye a los ciudadanos argentinos de la
posibilidad de habitar las islas Malvinas y destacó la actitud agresiva del Reino
Unido expresada mediante la militarización del área, lo que incluya el envío de
un submarino nuclear.
“Frente a los submarinos (ingleses), mi pueblo extiende la mano y ofrece el
olivo de la paz para que aquí en Cochabamba nos juntemos para traer paz a
nuestros pueblos”, afirmó.
Timerman reiteró que el Reino Unido, al pretender “expoliar” los recursos
naturales del área, “viola las resoluciones de las Naciones Unidas que han
pedido a ambas partes abstenerse de actos unilaterales mientras se mantenga
abierta la disputa”, informó la cancillería argentina en un comunicado.
El proyecto de resolución de respaldo a la Argentina en el litigio con el Reino
Unido fue presentado por la subsecretaria general de Política Internacional de
Brasil, Vera Machado, y fue aprobado por aclamación por pedido de la
delegación uruguaya, luego de que se leyeran pronunciamientos de apoyo de
organismos regionales, tales como la CELAC, la Unasur, el Mercosur y la
Cumbre Iberoamericana.
Esto ocurrió durante el último tramo de la 42da. Asamblea General que sesionó
hasta ayer en Tiquipaya, localidad aledaña a Cochabamba, y su debate fue
presenciado por un delegado del Reino Unido, que fue invitado al encuentro
como observador especial.
La crisis de las Malvinas divide en la OEA a los países hispanohablantes y
anglófonos
El endurecimiento del conflicto de las islas Malvinas tras el rechazo de
Argentina de las propuestas de mediación norteamericanas incrementa la
inquietud en Washington, donde crecen los temores de un enfrentamiento
bélico entre británicos y [Link] otra parte, los países miembros de la
Organización de Estados Americanos (OEA) debaten de forma dividida, entre
países mayoritarios de tradición hispana y Estados minoritarios de expresión
anglófona, un proyecto de mediación sobre el conflicto de] archipiélago austral.
También destacan en círculos bancarios norteamericanos la delicada situación
que debe afrontar Buenos Aires en materia de deuda exterior, debido al
boicoteo financiero de la City londinense.
El presidente Ronald Reagan, en contacto directo con el secretario de Estado,
Alexander Haig, sigue personalmente la evolución de la crisis en un claro
intento de evitar una confrontación entre países aliados de Estados Unidos.
Larry Speakes, portavoz de la Casa Blanca, confirmó que Haig regresaba a
Washington, cancelando una nueva visita a Buenos Aires, como estaba
inicialmente previsto. Dijo también que inmediatamente a la llegada del
secretario norteamericano de Estado a la capital federal informaría al
presidente Reagan del balance de sus conversaciones con Margaret Thatcher.
CAPITULO IV
EL TIAR Y SU NO APLICACIÓN AL CONFLICTO
El pacto que se quebró en Malvinas l sistema común de defensa continental
que intentó ser el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), cuya
convocatoria impulsa ahora el gobierno argentino, tuvo su prueba de fuego en
la Guerra de las Malvinas. Y tuvo un fracaso rotundo.
Pese a haber sido antecesor de la Organización del Tratado del Atlántico Norte
(OTAN), los años y las aplicaciones controvertidas fueron llevando al TIAR
hacia una crisis tan pronunciada que hoy muchos de sus miembros lo
consideran obsoleto.
Impulsado por Washington en los albores de la Guerra Fría, el tratado nació en
Río de Janeiro, en 1947, y fue ratificado por 21 países. "Un ataque armado por
parte de cualquier Estado americano será considerado un ataque contra todos
los Estados americanos", establece en su artículo 3°.
Esa norma, columna vertebral del acuerdo, sólo se aplicó cuando benefició a
los objetivos de los Estados Unidos y se incumplió (o se pasó por alto) cuando
no coincidió con los intereses del socio más poderoso.
El tratado no fue convocado en 1961 tras la fallida invasión a Bahía de
Cochinos, en Cuba (que todavía era miembro del TIAR) y dio el visto bueno a
las invasiones a la República Dominicana, a Nicaragua y a Panamá y a la
política norteamericana durante la crisis de los misiles, en 1963.
El mecanismo fijado establece que los cancilleres de los países firmantes
deben reunirse ante el pedido explícito de uno de ellos que se sintiera afectado
por otra nación.
Hasta 1982, el TIAR había sido convocado 13 veces. Gracias a su intervención
se evitó que derivaran en guerras conflictos entre Costa Rica y Nicaragua (en
1948 y 1955) y entre Honduras y El Salvador (en 1969).
Pero hasta el 22 de abril de 1982, cuando el canciller argentino Nicanor Costa
Méndez convocó el TIAR para reclamar ayuda frente al conflicto en las islas
Malvinas, los miembros del sistema común de defensa jamás se habían
enfrentado ante un verdadero estado de guerra.
El TIAR a la luz del conflicto de las Malvinas
En Latinoamérica la decisión del gobierno de los Estados Unidos de apoyar a
Inglaterra y condenar a la Argentina en el conflicto de las Malvinas ha dado
lugar a protestas y resentimientos por lo que se juzga como una traición de los
Estados Unidos a las obligaciones hemisféricas que establecen el Sistema
Interamericano y el TIAR. Se ha dicho que nada volverá a ser igual en las
relaciones interamericanas. En cambio, en los Estados Unidos esa decisión ha
sido apoyada por el Congreso y la prensa o, por lo menos, se ha visto como
inevitable. La Casa Blanca y el Departamento de Estado han soslayado
diplomáticamente la verdadera razón de su apoyo a Inglaterra y su condena a
la Argentina. En cuanto a la reacción latinoamericana los norteamericanos,
juzgan que es comprensible pero incompatible con la realidad mundial y que
será olvidada en unos pocos meses. Para ellos, en el porvenir, todo volverá a
ser igual en este hemisferio y los latinoamericanos seguirán metidos en el limbo
de su retórica.