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1

Absorbed
2
3

"El presente documento tiene como finalidad impulsar la lectura hacia aquellas
regiones de habla hispana en las cuales son escasas o nulas las publicaciones, cabe
destacar que dicho documento fue elaborado sin fines de lucro, así que se le agradece
a todas las colaboradoras que aportaron su esfuerzo, dedicación y admiración para
con el libro original para sacar adelante este proyecto"
Moderación
5hip & Lady Pandora

Traducción
LizixD11 nemesis_ell pidge97
Clarita Said Felin Princesa de la Luna
Lady_Eithne 5hip

4
Corrección
LadyPandora Lsgab38
Liraz Pilar wesc
Francatemartu Leluli
Vickyra

Recopilación Revisión Diseño


LadyPandora Felin Francatemartu
Sinopsis Capítulo 8

Dedicatoria Capítulo 9

Prólogo Capítulo 10

Capítulo 1 Capítulo 11

Capítulo 2 Capítulo 12

Capítulo 3 Capítulo 13
5
Capítulo 4 Capítulo 14

Capítulo 5 Capítulo Extra

Capítulo 6 Playlist

Capítulo 7 Próximo Libro

Sobre el autor
ucas Wolfe se ha acercado a la felicidad con Sienna, no una sino dos
veces. Y en ambas la ha perdido a causa de sus propios miedos. Esta
vez, no puede dejarla ir tan fácilmente; no ahora que se da cuenta de
que la única mujer que dijo «no» es de la que está enamorado. Sienna es
buena para su música y para su vida, y está decidido a demostrarle que ella
le pertenece a él.
Sin importar cuáles sean las consecuencias.

6
Para todos los increíbles lectores, autores y blogueros con los que me he
encontrado en esta travesía. Gracias por siempre ser tan asombrosos.

7
Lucas Wolfe
Traducido por LizixD11
Corregido por LadyPandora

abía que todo había terminado entre Sienna y yo unas buenas


veinticuatro horas antes de que la mierda saliera a la luz, antes de
esa noche. Supongo que puedes llamarlo intuición de gilipollas o el
hecho de que Sam, mi ex, alzase su codiciosa cabeza jodidamente
temprano. Me había dado cuenta de que no podría suceder nada entre
Sienna y yo en Atlanta antes de terminar el día en que llegamos aquí, y ni
8
siquiera sabiendo cómo irían las cosas me detuvo de hacerlo. De cumplir la
promesa que le hice hace dos años. Finalmente la había reclamado, era mía,
y ahora tengo que dejarla ir.
No, eso no es cierto. Voy a tener que hacer que se vaya. No hay ni una jodida
posibilidad de que la pelirroja me deje voluntariamente, ni siquiera
después de que mi ex-esposa la amenazara. Solo hay una manera de hacer
que se vaya y ya me estoy odiando por ello.
Tendré que destrozarla. Hacer que me vea como el gilipollas del que nunca
debería haberse enamorado.
Apoyo mi hombro contra la pared afuera del baño donde vi a Sienna
desaparecer hace unos minutos atrás. Espero por ella, ignorando los
acordes de la guitarra viniendo de la fiesta de cumpleaños que está
teniendo lugar al final del pasillo. Hay un infierno en mi pecho, pero decido
ignorarlo también. No debería haber venido aquí. Aprieto mis manos en
puños. No debería haberla traído aquí. Sam estaba tan empeñada en saber
quién era Sienna, y si hay algo en que mi ex alguna vez fue buena, fue en
sacar mi mierda.
No debería haber sido tan egoísta.
Pero lo soy. Cuando se trata de Sienna, siempre lo he sido. Siempre lo seré.
Escucho la puerta del baño abrirse, golpeando duro contra la pared del
night-club. Mientras ella sale a tropezones al pasillo, luciendo mareada;
uno de los peores tipos de dolor que he conocido empieza a hacer su
camino a través de mi estómago. Casi se compara a lo que sentí hace cuatro
años, pero no del todo. Ese dolor fue por una razón completamente
diferente.
Y la razón detrás de ese dolor había sido mi ruina.
Sienna camina en mi dirección, mirando el piso alfombrado y pasándose
las manos de arriba a abajo en los laterales de su vestido de encaje negro.
Hace sólo un par de horas yo tenía ese vestido levantado alrededor de sus
caderas mientras la follaba. Después de que se haya ido, ese recuerdo
estará conmigo. Tal vez, si me concentró realmente duro en ello, este
conservará el motivo del porque tuve que sacármela a patadas de la mente.
Cuando Sienna casi se tropieza conmigo, se pone rígida. Mis músculos se
9 tensan y me encuentro a mí mismo apretando mis manos otra vez, así no la
tocaré. La he tocado hoy suficiente. Cuando esto termine y me convenza de
que la he sacado de mi sistema, nunca olvidaré la forma en que ella se
sentía.
No voy a olvidar la manera en la que ella me hizo sentir.
Empujando unos cuantos mechones de su cabello pelirrojo fuera de su
sonrojada frente, ella levanta sus entrecerrados ojos azules hacia mí.
—Estoy lista para irme.
Al igual que sus ojos, su voz es tan fría que, por un segundo, me detengo a
estudiarla, preguntándome qué demonios le ha dicho Sam. El miedo
desgarra a través de mi tórax. Es un amargo recordatorio de porqué he
evitado enamorarme en tanto tiempo. La idea de Sam arruinándome era lo
suficientemente paralizante que no había necesidad de añadirle amor a la
mezcla, así podría destruir y joderme.
Sienna cruza sus brazos desnudos fuertemente sobre su pecho, y sus
pechos están cerca de salirse de ese vestido. Esa parte en mí que necesita
poseerla, protegerla, casi entra en acción, pero inhalo profundamente a
través de mi nariz y me aguanto de decirle que se cubra.
—Estoy lista para irme —repite con los dientes apretados. Cuando su
expresión no cambia, sé sin ninguna duda que Sam no le ha dicho nada.
Sacudo mi cabeza en un asentimiento a la entrada del club.
—El auto ya está esperando.
No me detengo para decirle adiós a Cilla antes de marcharnos. Se dará
cuenta inmediatamente que nos hemos ido, pero ella es la última cosa en
mi mente ahora mismo ya que Sienna está aquí. Y está muy cerca de
desaparecer de mi vida de nuevo.
No hablamos mientras el chofer nos lleva de vuelta al Four Seasons.
Seguimos callados incluso cuando entramos al vestíbulo y tomamos el
ascensor a nuestra suite. Pero al momento que entramos a nuestra
habitación, ella lanza su bolso al otro lado de la habitación donde se
desparrama en el sofá. Luego me enfrenta.
10
Sé que si no tomo esta situación entre mis manos, se me irá de las manos
también.
—Siéntate —le ordeno, tratando de evitar que mi garganta se cierre. Ella
empieza a cuestionarme, como siempre lo hace, pero sacudo mi cabeza
hacia el sofá de nuevo—. Siéntate.
Sigue mis instrucciones, sus movimientos tan adormecidos como habían
sido después de que Sam la confrontara en el club, y mi pecho se detiene.
No quiero hacer esta mierda. Esta es la última cosa que alguna vez he
querido hacer y estar con ella en esta habitación sólo lo está haciendo peor.
Necesito terminar las cosas ahora, así puedo sacarla de mi vida antes de
que resulte lastimada. Le debo mucho, incluso aunque me reduzca a
cenizas en el proceso.
—Lo jodí… —empiezo, pero mis palabras me fallan. ¿Qué se supone que
debo decir? Lo jodí por usarte. Lo jodí por traerte aquí. Lo jodí por
enamorarme de ti.
Empieza a llorar. Lágrimas calladas y amargas como el infierno, y sé que no
quiere oír nada de mi mierda.
Pero continúo de todos modos.
Mientras estamos en el tire y afloje por los próximos minutos, me
mantengo lejos de sus ojos azules; puedo aceptar cualquier cosa que me
diga, pero no puedo aceptar esto. Me mantengo indiferente, sin mostrarle
ninguna emoción. Y finalmente, cuando sé que ambos estamos en el punto
de ruptura, me aclaro la garganta.
—Tienes que irte —le digo. Ella dice algo en respuesta, pero mis oídos
están zumbando tanto que es completamente imposible para mí
comprender qué está diciendo—. Te estoy despidiendo —continúo, mi voz
sonando aburrida, fría. Se estremece y se abraza con más fuerza—. Has
completado los términos de nuestro contrato.
Ella argumenta. Lucha por mí, por un jodido hombre que no se merece ni
siquiera una fracción de lo que ella es, aunque al final la venzo. Le gano
cuando le digo que le devolveré la casa de su abuela, la cual fue su razón
para aceptar trabajar para mí, para empezar. Le gano cuando me niego a
11 responder cualquiera de sus preguntas, cuando le dejo saber que no le debo
nada más. Y finalmente gano cuando me marcho.
Pero mientras camino por Atlanta y trato de darle sentido a las cosas,
finalmente termino en el mugriento viejo edificio dónde una vez viví
cuando seguía casado con Samantha, antes de que Your Toxic Sequel
tuviera éxito.
Y no soy tan jodidamente estúpido como para ignorar exactamente cuánto
acabo de perder.
Lucas Wolfe
Traducido por Clarita Said

Corregido por Liraz

i vida es un maldito desastre durante la semana siguiente.

No hago mucho; mierda, paso la mayoría de mi tiempo solo en mi


casa desde que llegué a Los Ángeles; pero cada cosa que hago está
hechizada por ella. Por Sienna.
12
Apuesto a que crees que sueno como un maricón por decirlo, pero me
importa un cuerno.

Ella debería estar aquí conmigo.

Pero como no está, hago mi mejor intento de enfocarme en el trabajo, de


ahogar su recuerdo con música y whiskey.

Así es como mi hermanita, Kylie, me encuentra una noche.

—¡Puaj! Huele a marihuana y alcohol aquí —dice al momento en que se


cuela a mi cuarto de música—. Tú, querido hermanito, eres el vivo ejemplo
de un Emo en estos momentos. Sólo quiero que lo sepas.

Aunque me sorprende un poco su llegada; normalmente me avisa con algo


de tiempo si va a visitarme, así evita interrumpirme en algo que sabe que
lamentará a ver visto; pero la ignoro, garabateando una línea de una letra
de mierda que apenas tiene sentido.

Mi hermana llama mi atención de nuevo al arrojarse sobre el sillón de cuero


que está justo al frente de donde estoy sentado y exhala ruidosamente.
—¿Has hablado con ella?

Desde que llevé a Kylie a DMV1 para que obtuviese la sustitución de su


licencia a principios de esta semana, ella me ha estado persiguiendo sobre
buscar a Sienna. Por enésima vez desde que mi hermana empezó a insistir,
me escucho preguntarle:

—¿Para qué? ¿Qué podría conseguir si me pongo en contacto con ella?

Suspirando, Kylie se encorva y pone sus antebrazos en sus muslos.

—Nunca es demasiado tarde para arreglar las cosas.

Más que nadie, mi hermana debería saber que arreglar metidas de patas
nunca es tan fácil. Levanto mis ojos color avellana de mi cuaderno y
observo su pálida piel. Tiene círculos oscuros debajo de los ojos a falta de
sueño. Parece que fuera a romperse en cualquier momento.
13
Sí, Kylie debería saberlo.

Y me ha metido en el centro de su caos. He tenido que lidiar con las llamadas


frenéticas de Wyatt McCrae sobre ella desde que regresó a Nueva Orleans
la semana pasada; ha vuelto a meter la pata con ella de nuevo y quiere
arreglarlo, ella se reúsa a tratar con su mierda. Hoy no le voy a hablar del
tema. No mientras siga así de afligida por lo que sea que haya pasado entre
ellos.

—Asumo que no lo has hecho —dice Kylie cuando por fin se da cuenta que
no va a obtener ninguna tipo de respuesta de mí. Se rasca su desastroso
cabello azul y negro, sacudiendo la cabeza—. Me decepcionas, Lucas.

Sus palabras se sienten como garras incrustadas en los costados de mi cara,


y le doy una mirada que haría a cualquier otro perder los nervios. Kylie no
mueve ni un músculo.

1
DVM: Department of Motor Vehicles = Departamento de Vehículos Motorizados.
—¿Has hablado con…? —empiezo, pero al ver como baja su cara y sube su
pecho de repente, me detengo. Soy un maldito monstruo por querer
desquitar mis frustraciones con ella simplemente porque estoy herido.

Soy un maldito monstruo, punto.

—¿Has hablado con Sienna? —pregunto en su lugar.

Mi hermana se relaja, se inclina hacia atrás y se abraza los brazos por


encima del pecho. Este movimiento mueve su camiseta y me asombra ver
que no hay tinta fresca en el lado izquierdo de su torso, que ya está cubierto
de pequeños mirlos2.

Hacerse un nuevo pájaro inmediatamente después de terminar con Wyatt


era lo usual en ella. Se debió dar cuenta a dónde habían cambiado mis
pensamientos porque se sonroja y se acomoda la camiseta, cubriendo la
14 mayoría de los tatuajes.

—No, no he hablado con ella. No porque no quiera, sino porque ha


desconectado el número. Y es por eso que estoy aquí.

Levanto mi ceja en un gesto de sorpresa.

—Ni siquiera el Lucas Jodido Wolfe puede hacer que AT&T3 le restaure el
número, Ky. Y mis contactos probablemente no son lo suficientemente
buenos como para conseguir su nuevo número. Sus amigos y familia me
desprecian a más no poder.

—Necesito su dirección.

—¿No te parece que puedes enfadarla apareciéndote en su casa? —La


conozco tanto que, en este punto, no me sorprendería si llamara a la policía
al ver a mi hermana.

Kylie se pone de pie de un brinco, apretando las manos en sus costados.

2
Mirlo: Especie de un ave
3 AT&T: compañía estadounidense de telecomunicaciones. Provee servicios de voz, video, datos, e
internet a negocios, clientes y agencias del gobierno.
—¿No te importa lo más mínimo lo que le pueda pasar? —Inhala
temblorosamente—. O, déjame adivinar, ella significa para ti lo mismo que
una de tus fans, ¿no? Supongo que Sam hizo lo adecuado al espantarla.

Siento como si me hubiese extraído directamente el aire de mis pulmones


de un puñetazo.

Si no me importara lo que le pudiera pasar a Sienna, ella estaría aquí


conmigo en este preciso momento y no habría motivos para que Kylie se
detuviera por aquí y jugara a ser mi maldita terapeuta. No me importaría
que el tiempo con Sienna se me pudiera acabar de un momento al otro. No
me importaría lo que Sam pudiese hacerle a ella o a mí. No me importaría
una mierda nada más que ser feliz por el tiempo que sea que pudiese durar
ese sentimiento.

No, en realidad me importa demasiado.

Cierro mi cuaderno y lo hago a un lado porque me es imposible escribir


15
algo hoy.

—Se mudó.

Kylie se sienta de nuevo, rechina los dientes y niega.

—Estás mintiendo.

Junto mis labios y enfrento de lleno la mirada de mi hermana. Nos


observamos en un mudo desafío por varios segundos hasta que finalmente
sacudo la cabeza.

—Sé dónde vivía, pero no sé dónde está ahora.

—¿No puedes averiguarlo?

—No —digo—. Porque yo no debería ser parte de su vida.

La determinación deja la expresión de mi hermana y la sustituye la


incredulidad.
—Hay tanto que quiero decirte, pero dudo que hagan diferencia. Y estoy
segura de que incluso si te lo dijera, simplemente sacarías mis trapitos
sucios al sol. Pero sé que no quieres esto. Sé que debes amar…

La interrumpo antes de que vaya demasiado lejos.

—Quizás no me conoces tanto como crees. —Pero sueno falso y Kylie me


da una sonrisa triste.

—Cómo quieras. —Lucho para controlar mi respiración mientras mi


hermana junta sus cosas, deteniéndose para agarrar una pila de
correspondencia del escritorio que está al lado del sofá. No dice nada más
mientras se mueve por el cuarto, pero cuando llega a la puerta mira sobre
su hombro—. No creas ni por un segundo que me creí esa basura del tipo
rudo. Si te dijera que superé a McCrae, ¿me creerías?

A pesar del dolor que me recorre todo el cuerpo, le permito a las esquinas
de mi boca formar un penoso intento de sonrisa.
16
—No, no me creería esa porquería ni por un segundo.

Kylie agarra el marco de la puerta.

—Entonces arréglalo. Que se joda Sam, el pasado y el miedo.

Cuando empieza a irse, aclaro mi garganta.

—¿Seguirás tu propio consejo? —La desafío. Se queda muy quieta y miro


su espalda tensarse por un largo rato antes de que me mire por encima del
hombro.

—Sí, con el tiempo lo haré.

Suena justo, supongo.

No sé si son las palabras de Kylie o la necesidad lo que me lleva a salir de


casa, pero me encuentro a mí mismo en mi auto menos de diez minutos
después de la conversación. Rápidamente encuentro el nuevo apartamento
de Sienna, pero no detengo el Audi. No estoy listo para eso aún y para ser
honestos, tampoco creo que ella lo esté.
Paso de largo en el auto, incluso aunque ver dónde vive me hace darme
cuenta cuánta razón tenía mi hermana. Tengo que recuperarla. Pero al
darme cuenta de lo que debo hacer primero me golpea directo en el
mentón. Busco mi teléfono y marco el número que aparece en mi historial
más que ningún otro. La llamada va directamente al contestador. Lo cual es
típico cuando le marcas a mi ex-esposa.

—Tenemos que hablar —gruño—. Ninguna de tus estupideces o juegos


dementes, solo quiero hablar contigo, Sam.

Sé que no me va a llamar hasta mañana, o quizás incluso hasta la semana


entrante, pero voy a estar esperándola.

Cuando entro a mi casa vacía, y echo de mi mente a todos mis pensamientos


de Sam y el pasado retorcido que compartimos. Voy a mi cuarto de música,
y en lo único que puedo pensar es en Sienna. Su aroma, su sabor, la maldita
forma en la que me sentía cuando me hundí dentro de ella.
17
Saco mi cuaderno y mi guitarra y empiezo a contarlo todo.
Lucas Wolfe
Traducido por LizixD11

Corregido por LadyPandora

urante la próxima semana, entre el estudio y un bar al que debería


de empezar a llamar hogar, re escribo la canción para Sienna dos
veces. De acuerdo, siete jodidas veces para ser exacto, y no está ni
cerca de estar terminada. ¿Cómo puedo resumir todas estas
desquiciadamente locas emociones, compensar todas mis metidas de pata,
en cuatro minutos? A este punto, necesito escribirle a la pelirroja un
18 maldito libro para sacar todo lo que quiero decirle.

Decido dejar intentar ponerle música por un par de días y concentrarme en


algo más, principalmente en ponerme en contacto con Sam. La necesito
fuera de mi vida para tratar de seguir adelante con cualquier tipo de
relación normal con alguien. Este es el tiempo más largo que mi ex ha
estado sin llamarme, sin querer algo. Esto era como la calma antes de la
tormenta.

Y entonces, finalmente me contacta.

Su mensaje llega justo cuando estoy dejando el banco por la tarde, lo qué
es irónico debido a que considerando la manera en que mi relación con ella
se ha vuelto una pesadilla financiera en los últimos años. Me detengo fuera
de un centro comercial y me estaciono al final del aparcamiento para leer
su mensaje y responderle.

4:43PM:

¿Me necesitas, bebé?


Bebé. Resoplo. Las preguntas de Sam siempre son capciosas, siempre una
prueba. Necesito que ella me deje solo. Necesito que deje de poner la
mierda sobre mi cabeza. Pero no, no la necesito. Quizás esté mal por
sentirme de esa manera ahora, pero después de todo lo que pasó, no puedo
ni siquiera forzarme a sentir algo del amor que una vez sentí por ella.

Siento miedo y desilusión, lastima y asco. Y siento un maldito miedo. No


amor.

Toco el botón de silencio en la pantalla de mi navegador para silenciar la


canción de Five Finger Death Punch que está sonando en la radio. Por un
momento, pienso en qué debería decirle, pero entonces digo, a la mierda y
voy directo al punto.

19 4:48PM:

¿Debemos hablar? Tenemos que hablar sobre esta mierda entre


nosotros.

Casi puedo escuchar su suave risa cuando ella inmediatamente responde


un minuto más tarde.

4:49PM:

¿Esta mierda entre nosotros?

¿Está jodiéndome?

4:49PM:
No juegues, Sam. Sabes exactamente lo que quiero decir.

Ella no responde de inmediato. Probablemente ideando maneras para


tomar ventaja de la situación, maneras de exprimir más dinero de mí antes
de que se comprometa en tener una conversación de adultos. Pero cuando
al final me responde, se las arregla para sorprenderme.

Ella ya está en California. En Santa Mónica, para ser exactos. Y quiere


encontrarse conmigo en una hora. Pero estoy pasándola mal tratando de
averiguar por qué demonios está aquí de todos los lugares posibles.

Estoy casi esperando que ella envié un mensaje más. Un pedido de que lleve
mi chequera o algo igual de jodido, pero no lo hace. Y eso me hace
preguntarme qué diablos tiene planeado.

Llego al Muelle con una media hora de sobra y voy hacia el parque de
20 atracciones donde hemos acordado reunirnos. Sam casi nunca llega a
tiempo, pero ella ya me espera cerca de la entrada, paseándose frente al
área de comida y le da largas caladas a un cigarro.

Se da cuenta de mí casi inmediatamente, a pesar de mi gorro negro y gafas


de sol. Sus ojos gris pizarra me recorren, con una combinación de
revalorización, lujuria y disgusto los llenan.

—Sigues luciendo como tú —comenta, al momento que estoy al alcance de


escucharla. Asiente hacia los tatuajes en mi muñeca, que son algo visibles a
pesar de que estoy usando mangas largas—. No engañas a nadie, Lucas-
Jodido-Wolfe. Nunca lo has hecho. —Luego ella se encoge de hombros—
.Bueno, tus disfraces jamás consiguen engañar, a nadie. Has logrado
convencer a todo el mundo que tú eres lo que están buscando…

—Cuidado con esa mierda, —le advierto. Ella empieza a responder, pero le
arranco el cigarro de su boca, arrojándolo al suelo y lo aplasto debajo de mi
zapato—. Y no hagas eso aquí. Hay niños alrededor…
Está de pie, de puntillas. No la ayuda mucho el departamento de altura
comparado conmigo, y presiona su cuerpo delgado cerca del mío. Ella está
tan jodidamente delgada. Como si hubiera perdido más peso desde la
última vez que la vi, hace un par de semanas.

—¿Tienes miedo de que me echen?

Levanto una ceja.

—No, pensando en que alguna mamá de futbol te dará una paliza por soplar
humo en la cara de su hijo.

Ella baja hasta que está en sus pies y luego se inclina hacia atrás,
mirándome con ojos que lucen muy grandes para su rostro. Cuando todavía
estábamos casados, eran brillantes, incluso años después cuando nosotros
jodíamos porque parecía imposible dejarla ir, ella era sana, hermosa. No
solo unida a mí por todo lo que podía comprar con mi dinero.
21 —Y yo que pensaba que no te importaría si me tiro de la parte superior del
edificio, Lucas —dice e inclino mi cabeza a un lado y fuerzo las esquinas de
mis labios a alzarse. Ella devuelve la expresión.

—¿Por qué estás aquí, Sam? —pregunto.

Ella ignora mi pregunta y en su lugar, enlaza su brazo alrededor del mío.


Quiero quitármela de encima, pero por el bien de no hacer una escena, dejo
que se sostenga.

—Camina conmigo babé —me dice.

No pasa inadvertida la desesperación en su voz. La he escuchado tantas


veces en muchos años que puedo distinguirla en un salón lleno de gente.

Pero joder, es algo que nunca quiero volver a escuchar.

Caminamos un largo tiempo, todo el camino de vuelta a la Rueda de la


Fortuna, antes de que alguno de los dos diga algo. Por fin, me desenredo
lejos de su agarre y toco ambos lados de sus hombros con cuidado.

—No voy a perder el resto de mi vida haciendo esto contigo —le digo.
Ella me ve confundida por diez segundos y después se burla.

—¿De verdad, Lucas?

—Nunca he sido más jodidamente serio en mi vida.

Deslizándose delante de mí, camina detrás de unos niños en la fila para


montar en la Rueda de la Fortuna. Me quedo mirando la parte trasera de su
cabeza, al cabello negro y liso que era rojo sólo hace un par de semanas.
Miro la manera en que sus hombros tiemblan ligeramente debajo de su
delgada camiseta gris. La forma en que se abraza a sí misma fuertemente
para sostenerse. Metiendo mis manos en los bolsillos de mis jeans,, me uno
a ella.

Ella no me mira cuando vuelve a hablar:

—Tú eres el único que jodió las cosas.

22
—Sí —digo y una punzada de miedo me golpea en el pecho—. Lo hice.

—Tú fuiste el que… —ella se libera de su abrazo para pasar sus manos por
su cabello—. ¿Qué es exactamente lo que quieres de mí?

—Que me dejes solo. Te he pagado, joder, te he pagado. Ya es hora de que


terminemos esto. Si yo quiero estar con alguien más, debería ser capaz de
hacerlo.

Sus labios se abren, pero rápidamente reemplaza su sorpresa por una


mirada dura, dándole un aspecto, al menos, diez años mayor de lo que es.

—Por supuesto, esto es sobre la perra que conocí en la fiesta de Cilla. —Su
voz se profundiza con ira cuando se refiere a Sienna... y a Cilla. —Cilla tiene
un aspecto de una mujerzuela borracha. Me hace pensar acerca de las
nuevas amistades que ahora tienes.

Yo no escondo a Sienna. Y ese no es el problema.

—No se trata de nadie. Se trata de que me niego a darte una mierda más.
Puesto que hay gente delante y detrás de nosotros, Sam no es lo
suficientemente estúpida para anunciar mi secreto al mundo, no cuando
cree que mientras lo tenga, ella me tiene. Cuando finalmente decide
responderme, se inclina acercándose y el olor de alcohol y humo de cigarro
llena mi nariz.

—Si tanto la quieres, dile la verdad. Dile lo que pasó. Estoy segura de que
Sienna está muriéndose por saberlo todo sobre Lucas-Jodido-Wolfe. Estoy
segura de que entenderá por qué lo jodiste.

—No va a pasar —digo con los dientes apretados.

—¿Asustado de que pierdas el control sobre ella?

Y luego algo me golpea. Igual que un maldito saco de ladrillos en la cara.


Sam quiere que pierda el control. Quizás incluso más de lo que quiere mi
dinero. Y ahora, de alguna manera, ella sabe el nombre de Sienna.
23 —¿Es por eso que estás aquí? ¿Para ver a Sienna?

Sam mantiene sus ojos grises hacia el frente, al parque de atracciones


enfrente de nosotros. Sus labios apenas se mueven cuando dice:

—Sí.
Lucas Wolfe
Traducido por Lady_Eithne

Corregido por francatemartu

a rabia corre por cada vena de mi cuerpo mientras miro fijamente a


Sam. Una pequeña sonrisa levanta las esquinas de sus labios, pero no
sé si se está riendo de mí o está a punto de estallar en lágrimas con
la esperanza de que sienta lástima por ella. Con Sam cualquiera de las dos
cosas es posible y, ahora mismo, cualquiera de ellas me cabrearía aún más.
24
—¿Por qué? —exijo—. ¿Por qué mierda querrías o necesitarías ir a ver a
Sienna?

Es una pregunta tonta y sé que ella también lo piensa porque parpadea


unas cuantas veces. Visitar a Sienna le daría más control. Le daría algo que
usar contra mí. Es así de simple.

Sam cruza sus delgados brazos sobre su pecho de nuevo y se balancea


sobre sus talones. Sacude con la cabeza con incredulidad.

—Dios, Lucas. ¿Realmente crees que yo...? —comienza con un susurro


áspero, pero el chico que está detrás de nosotros interrumpe.

—Amigo, ¿vas a montar? —exige. La espalda de Sam se pone rígida y se


vuelve lentamente, mirando fijamente hacia abajo al chico con una mirada
oscura que no parece afectarlo. Debe tener, como mucho, diez u once años,
y empiezo a tirar de ella antes de que pueda insultarlo y conseguir que la
arresten. Ella esquiva mi mano, dando un paso a un lado.
Barre con su delgado brazo en dirección al empleado del parque de
atracciones. Y yo centro mi mirada en los moretones en la parte interna de
su codo. Marcas de esa mierda.

—Ve por él, pedazo de mierda —gruñe.

Una vez que el niño se ha deslizado entre nosotros, Sam vuelve a centrar
su atención en mí, dedicándome una mirada fulminante. Rompo primero el
contacto visual, marchándome. He terminado con sus juegos y esto es todo
lo que es. Más de la mierda de Sam. Y como siempre, ella no ha terminado
aún. Me atrapa rápidamente, sin aliento y con mechones de cabello volando
delante de sus ojos grises.

—¿No quieres saber si estoy planeando verla o no? —demanda y yo dejo


salir una carcajada por lo bajo que suena más como un gruñido.

—No lo vas a hacer. —Y me siento como un idiota por siquiera haber


dejado que lo que dijo minutos atrás me afecte—. Querías encontrarte
25
conmigo para jugar a tus juegos. Que te jodan.

Se detiene y me agarra la muñeca, clavando sus largas uñas postizas en los


tatuajes de estrellas que hay ahí. No duele, no de la forma que ella quiere.

—La amas. —No es una pregunta, sino una afirmación, y automáticamente


envía una sirena de alarma a todo volumen en mi cráneo.

—Casi tanto como te amo a ti —le digo pronunciando cada palabra para
alcanzar la meta.

Ella hace un trabajo de mierda ocultando la forma en que se encoje. La


observo cuidadosamente, la forma en que lleva su mano hacia arriba para
cubrirse la boca como si estuviera reprimiendo una risita, la forma en que
su pecho sube y baja con fuerza, y sé que le he dado la respuesta correcta.
El tipo de respuesta que duele. El tipo de respuesta que la mantendrá
alejada de Sienna.

—Me pones enferma —dice finalmente y yo inclino la cabeza a un lado.


—Te olvidaste de decirme primero que me amas. ¿No es así como funciona
normalmente? Me dices que aún me quieres y luego me dices que me vaya
a chuparle la polla a alguien.

Agarrando la parte delantera de mi camisa, se pone de puntillas y acerca su


cara a la mía tanto como puede.

—Podría arruinarte.

La aparto de mí, desenredando sus dedos de mi camisa. Fuerzo una sonrisa


que casi me rompe la maldita cara. Lo último que necesito es mi foto en la
portada de algún tabloide por pelearme con ella en público.

—Ya lo has hecho.

—¿Ya he hecho qué? —exige.

—Arruinarme. Tocó la parte interna de su codo, y ella se estremece. —Y a


26
ti también.

Cuando me vuelvo para dejarla frente a un baño para familias, deja escapar
un ruido estrangulado desde el fondo de su garganta.

—¿Te vas?

Me giro para encararla, pero sigo caminando hacia atrás, hacia la salida.
Lejos de esta mujer que ha hecho de los últimos años de mi vida una
pesadilla más grande que la que ya me he hecho yo mismo.

—Ya no tengo más mierda que decirte.

—Pero me necesitas —dice y aunque no dice nada más, el resto de sus


palabras permanecen en el aire.

Me necesitas si quieres ser feliz. Necesitas que yo te deje ir antes de que tú lo


hagas.

Le doy la espalda a tiempo para maniobrar alrededor de una familia que


está encaminándose hacia el parte de atracciones. Mientras me voy, digo
en voz baja.
—Cuando averigües como haremos que eso ocurra, cuando termines de
jugar a tus juegos, házmelo saber de una puta vez.

Sé que está lo suficientemente cerca para oírme.

***

Siguiendo con la tradición, Sam no me llama ni me envía mensajes durante


los siguientes cinco días. Para cuando llega el fin de semana, comienzo la
cuenta atrás mental, porque sé que sólo es cuestión de días antes de que
empiece a oírla. Me mantengo ocupado con música, principalmente con mi
proyecto en solitario, pero también material para la banda.

Lo que es un desastre ya que Sinjin, nuestro baterista, estará en


27
rehabilitación por los próximos dos meses.

—¿Puedes al menos fingir que esto no es una pérdida de tu tiempo? —me


pregunta Wyatt. Es sábado por la noche y hemos estado probando material
para nuestro nuevo álbum con Cal, nuestro guitarrista principal, desde
media tarde dentro del pequeño estudio de mi casa. Cal ha estado fuera
durante los últimos treinta minutos contestando a una llamada, dejándome
aquí con Wyatt, que no quiere hablar de nada excepto de nuestra gira que
comenzará este verano.

Esta es la primera vez desde hace más de diez años formamos la maldita
banda que no quiero ir de gira. De alguna manera me las había ingeniado
para poder anular cualquier motivación pudiera tener como en años
pasados.

Wyatt niega con la cabeza.

—Te lo prometo, esto será un desas…

—Quiero estar aquí —digo y me lanza una mirada escéptica—.


Simplemente en el piso de arriba, en mi cama.
—Patético. —Sacude la cabeza y abre la boca para continuar. Lo
interrumpo.

—Eso lo dice el mismo hijo de puta que me llamó llorando hasta el culo por
mi hermana hace dos semanas. —Lo que todavía sería así si Kylie no
hubiera contactado con él para arreglar las cosas hace unos días. Ser capaz
de decirle que no me creo una mierda cuando ella dice que ha terminado
con él siempre, ha sido uno de mis talentos extra, pero esta vez cuando dijo
que estaba harta, le creí.

Supongo que mis habilidades para detectar las mierdas se han ido al
infierno junto con mi habilidad para hacer música.

—No hay nada de lo que te debas avergonzar como para levantar el


teléfono y llamar a Sienna, Wolfe.

—¿Te ha puesto Kylie al tanto de esto?


28 Hay una mirada de sorpresa en su cara, pero luego deja a un lado la guitarra
que ha estado rasgando y estira sus brazos sobre el respaldo del sofá.

—No hemos tenido tiempo para hablar de tus problemas.

No sé si está implicando que ha estado demasiado ocupado tirándose a mi


hermana o peleándose con ella, pero no es algo que quiera oír.

—Todavía quiero joderte por lo que le hiciste a ella.

—Estamos trabajando en ello. Pero tus problemas...

Otra vez con esa mierda. Empiezo a decirle que salga de una puta vez de mi
casa cuando mi teléfono vibra desde el banco del teclado. Lo desbloqueo y
reviso la pantalla, leyendo el mensaje que envió Cal.

—Cal ya se fue. Le surgió algo.

—Una mujer. Eso suena a él.


Wyatt está de pie antes de que termine de hablar, dirigiéndose a la puerta.
Cuando se vuelve para encararme de nuevo, libera un largo suspiro y se
rasca la cabeza.

—Joder, no me mires así. Sal. Sácatela del organismo si no vas a verla. Pero
no te sientes por ahí haciendo esto. No es por ti.

Dejo el teléfono de nuevo sobre el banco y levanto la cerveza medio vacía


que está posada en la esquina. He estado «bebiéndola» durante la última
hora.

—Dile a Kylie que me llame mañana.

Se marcha entonces, murmurando algo por lo bajo que no alcanzo a


descifrar. Durante un largo rato me quedo en la sala de música,
acompañado por la misma Sam Adams4. Jodidamente patético. Tal y como
dijo Wyatt.
29
Cuando finalmente me levanto mucho tiempo después de que Cal y Wyatt
se fueron, no subo a mi cama como originalmente había planeado.

4
Samuel Adams: marca estadounidense de cervezas, llamada a menudo “Sam” Adams.
Lucas Wolfe
Traducido por Lady_Eithne

Corregido por Vickyra

sta noche conduzco mi Jeep, que tengo desde «los días de Sam»,
porque es de perfil bajo. No conduzco hasta la casa de Sienna,
aunque es un lugar donde sé que encontraré la mayor felicidad. En
lugar de eso, salgo a uno de los bares locales que frecuento cuando estoy
en casa, en Los Ángeles. Localizado en el centro, es un pequeño antro que
30 está enclavado entre un bar más grande y un club nocturno. Siempre voy
allí por la cerveza barata, la buena música y la multitud, un montón de
gente habitual que no les importa una mierda si soy o no Lucas Wolfe o un
vagabundo con unos pocos dólares que gastar.

La noche está concurrida, así que me lleva unas cuantas vueltas por la zona
encontrar un sitio decente para aparcar. Cuando finalmente aparco el Jeep,
a dos manzanas del bar, y alimento el parquímetro con unos veinte dólares
en la calderilla que encuentro en la consola central y en los posavasos.
Dormir hasta muy tarde es una maldición constante cuando se trata de
beber de madrugada y ya me han remolcado el auto antes por no haber ido
a recogerlo a tiempo. La molestia de tener que recuperarlo siempre cabrea
a Kylie y las cosas están bastante tensas con mi hermanita gracias a lo que
ocurrió con Sienna.

—Sácate a la pelirroja de la cabeza, hijo de puta. Al menos por esta noche


—me digo a mí mismo.

Metiéndome las llaves en el bolsillo, camino las dos manzanas hasta el bar
rápidamente. El guardia de seguridad no me para para comprobar mi
identificación. Da un paso a un lado, levanta la barbilla ligeramente en
reconocimiento y me lanza una sonrisa estúpida. No había estado allí desde
principios de enero, pero la última vez me fui con una de las camareras y
su amiga.

Mientras me ubico en un asiento en la barra tenuemente iluminada, mi


teléfono vibra. Al principio lo ignoro y centro mi atención en la canción
Bodies de Drowning Pool’s5, pero después de que zumba unas pocas veces
más, lo saco de mi bolsillo. No me sorprende encontrar una serie de
mensajes de mi hermana.

11:29 PM:

¿Estás bien Lucas?

31 11:44 PM:

Porque Wyatt dice que estás pasando un momento duro.

11:48 PM:

¿Lucas?

Haciendo una nota mental de estrangular a Wyatt la próxima vez que lo


vea, dejo salir un suspiro de frustración mientras le mando un mensaje de
vuelta. No soy tan rápido como Kylie, y tan pronto como le hago saber que
estoy bien y que espero que esté pasando una buena noche sin joderme,
me responde de nuevo.

11:52 PM:

Contestaste demasiado deprisa... ¿Pasó algo?

5
Drowning Pool’s: es una banda de hard rock y metal formada en 1996 en Dallas, Texas ([Link].).
Una de las camareras, afortunadamente no la misma que me llevé a casa
hace un par de meses, se inclina sobre el mostrador y sus labios se afinan
en una amplia sonrisa.

—Relájate, Sr. Rockstar. Vas a romper esa cosa. —Baja la cabeza hacia el
teléfono que estoy agarrando en la palma de mi mano. Yo también lo miro
y aflojo mi agarre, ganándome un «eso está mejor» de la rubia—. No te
había visto en una temporada. ¿Ocupado?

Por unos pocos segundos, intento endemoniadamente que me salga su


nombre. Arrastro mis ojos sobre ella, buscando su gafete con el nombre.
Cuando no la veo, levanto las comisuras de mis labios y me encojo de
hombros.

—Nueva música y más mierdas.


32 —Bueno, entonces me alegro de que hayas estado lejos. —Lanzando su
largo cabello rubio sobre uno de sus hombros desnudos, endereza su
espalda, pero no antes de apretarse las tetas a propósito para juntarlas y
queden más cerca de desparramarse por encima de su top negro de cuello
halter.

—Joder, adoro tu música.

Me guiña uno de sus ojos fuertemente delineados, lo que es una clara


invitación. Le doy una respuesta cretina al pedirle mi habitual y común Sam
Adams y su sonrisa se amplía incluso más.

—Cualquier cosa por ti.

Sigo sus movimientos mientras agarra mi bebida, que son un poco más
dramáticos y sensuales de lo que serían normalmente y finalmente ubico
su gafete clavado en el fondo de su camiseta. Pretende no ser consciente de
las sonrisas de apreciación del resto de hijos de puta sentados en la barra
cuando vuelve a mí con una botella más de lo que pedí, la cual acepto
agradecido.
—¿Quieres que abra una cuenta para ti?

Tomo un trago de cerveza, tragando más en veinte segundos de lo que he


bebido en toda la noche, antes de asentir.

—Estaré aquí un buen rato.

—¿Quieres que te guarde las llaves? —pregunta tendiendo la mano,


dejando al descubierto un grupo de tatuajes de estrellas alrededor de toda
su muñeca—. Vamos, entrégamelas, Rockstar.

Es otra invitación, una que cualquier otro hombre en este bar habría
agarrado y follado en un segundo, pero yo no soy ellos. Niego con la cabeza.

—Tengo buen autocontrol.

Ella da un paso atrás, limpiándose las manos en la parte delantera de sus


vaqueros ajustados.
33
—Oh, eso he oído. Hazme saber si necesitas algo, ¿de acuerdo?

—No te preocupes, lo haré.

Centra sus esfuerzos en otro cliente, dejándome con mi cerveza y mi


miseria. Me siento, encorvado sobre mi bebida, preguntándome qué
mierda me pasa. Dos meses atrás habría llevado a la camarera a un hotel y
tomado todo lo que ella estuviera dispuesta a darme.

Ahora, ahora soy esto.

Tan jodido que incluso puedo oír el suave acento sureño de Sienna por
encima de Snuff, de Slipknot6, que está sonando en la gramola.

Levanto mi cerveza y bebo el resto de mi bebida. Bebo la segunda aún un


poco más rápido, intentando con todas mis malditas fuerzas fingir que no
oigo la voz de Sienna mientras bebo. Cuando termino en tiempo record,
hago una seña a la camarera rubia. Abriendo los ojos con sorpresa y levanta
un dedo, indicando que estará en sólo un momento y asiento. Cuando

6
Slipknot: es una banda estadounidense de metal alternativo formada en 1995 en Des Moines, Iowa ([Link]).
regresa a su cliente actual, dejo que mi cabeza la siga y por un momento, y
me doy cuenta de que yo conozco a esa mujer que le pide mis bebidas.

¿Me la follé?

Sacudo ese pensamiento de mi cabeza porque recuerdo cada relación de


una noche y cada segundo de sexo en mi carretera que he tenido.

¿Es una de las amigas de Kylie?

Pero barro esa idea casi tan rápido como la última. Mi hermana no tiene
amigas femeninas, no confía en nadie excepto en su amiga Heidi.

¿Así que por qué coño reconozco a la morena?

Un pase de acceso a los camerinos, ¿quizás? ¿O una periodista? O un...

Y entonces me llega como si fuera una patada directa en las pelotas, un


viejo recuerdo de estar fuera de un apartamento hace dos años, listo para
34 disculparme por mi más reciente cagada y esta mujer abriendo la puerta.

Diciéndome que su compañera de piso, Sienna, se ha ido.


Lucas Wolfe
Traducido por LizixD11

Corregido por Vickyra

E
mpiezo a deslizar mis ojos fuera de la mujer y la saco de mi cabeza
porque me he dicho a mí mismo que no pensaría en Sienna esta
noche, pero los destellos de una larga cola de caballo de color rojo
vivo me detiene. Diablos, casi me hace perder el aliento. Y mientras Sienna
se desliza en el asiento junto a la mujer y endereza su top sin tirantes que
35 se baja con el movimiento, me es imposible apartar la mirada. Ella es así de
jodidamente hermosa. Ahuecando su mano sobre su boca, se inclina hasta
que sus labios están al nivel del oído de la otra mujer y susurra algo que
hace a ambas reír.

Mi plan de olvidarla vuela fuera de este maldito sucio bar porque quiero
oír su risa. Quiero sentir sus manos tocándome. Y quiero tocarla.

Esta es mi oportunidad. Mi oportunidad para decirle cómo me siento sin


canciones ni elaborados trucos, y sé que tengo que tomarla. Dejo caer mi
mirada a mis botellas vacías y luego la deslizo de vuelta a Sienna. Ella está
bebiendo algo que es rosa y parece afrutado y aunque mis ojos están
quemando hacia ella, ella no mira a través del bar hacia mí. En su lugar, baja
su mirada a la barra del bar y frota las palmas de sus manos en sus mejillas,
secándose las lágrimas de risa. Es un amargo recordatorio de que la última
vez que la vi, la última vez que la sostuve, ella había estado llorando por
una razón completamente diferente. Por mi culpa.

—Lamento haberme demorado tanto. —La camarera está sin aliento


mientras camina de nuevo hacia mí. Desliza otra Sam Adams en mi palma,
tomando tiempo extra para cerrar mis dedos alrededor del frío vaso—.
Sabes cómo va este lugar. Algunas noches está muerto y luego otras
estamos como…

—¿Qué está tomando?

La rubia de bonitos rasgos frunce para formar una profunda arruga


mientras se gira lentamente y sigue la dirección de mi mirada.

—¿Cuál? —La decepción en su tono es inconfundible.

—La pelirroja —empiezo, pero luego oigo la forma en que mi voz suena,
como un jodido virgen buscando su primera película Belladona en Internet
y lo cambio—. Solo quiero enviarle un trago. Ella trabajó un poco en uno de
nuestros videos hace unos años. Quiero darle las gracias por... aguantar mi
mierda.

Relajando su ceño a una sonrisa fácil, la rubia agita su cabeza.


36
—Ah, bueno. Dios, conoces a todo el mundo, ¿no? —Ella me mira sobre su
hombro y la miro a los ojos, tratando de mantener mi vista fuera de Sienna
así puedo mantener el aspecto de idiota de entusiasmo fuera de mi cara.
Nunca he puesto mucha fe en el destino, pero si esto no lo es, ¿qué diablos
es?

La camarera aclara su garganta y gira su mirada de vuelta a Sienna y a la


morena.

—¿Debería decirle que es de parte tuya y por qué? Lo último que quiero
hacer es molestar al chico con el que está, ¿sabes?

—¿Qué? —Esa sola palabra sale demasiado aguda, demasiado fuerte,


demasiado emocional. La camarera debe haberlo captado también porque
se da la vuelta para mirarme rápidamente, su boca se abre en sorpresa. Por
primera vez desde que llegue aquí esta noche, de verdad pongo atención al
pequeño gafete prendido en el dobladillo de su blusa halter—. Mierda, lo
siento. Yo... No entendí lo que dijiste, ¿Luisa?
—¿Estás seguro de que no necesito tomar tus llaves? —demanda en broma
mientras acerca su rostro a mí, sin duda para asegurarse de que no huela a
licor fuerte, piensa que probablemente bebí antes de venir aquí. Una vez
que está satisfecha, retrocede un poco y sacude su pulgar sobre su
hombro—. La pelirroja vino con un tipo rubio que... —Sus ojos se centran
en algo a unos metros lejos de mí y se pone de pie muy derecha—. Ella vino
con ese tipo.

Obligo mi vista a donde está apuntando su larga uña pintada de negro, un


tipo rubio, justo como ella dijo. Sé que no debería mirar, porque sé que es
lo que más va a doler, pero miro mientras él se une a Sienna y su compañera
de cuarto. Miro mientras él toca desde su barbilla hasta la parte superior
de la cabeza de la pelirroja, antes de inclinarse para susurrar algo a su oído.
Ella sonríe antes de darse la vuelta en la barra y arrojar sus brazos
alrededor de sus hombros. Y sigo mirando cuando él le devuelve el gesto,
extendiendo la gran palma de su mano en su delgada espalda y rozando sus
37 dedos en un movimiento circular en el lugar donde el sujetador se abrocha
debajo de la fina tela de su blusa strapless.

Miro todo eso y me doy cuenta de que no me había sentido tan jodidamente
enfermo, tan destrozado en cuatro años.

—Mira, puedo enviarle el trago. —La camarera comienza vacilante—. Yo


sólo no quiero ningún malentendido. Mi jefe enloquecería. —Ella me da
una sonrisa simpática debido a que todas las amargas emociones que están
causando que el interior de mi pecho que parece estar a segundos de
explotar se deben estar reflejando en mi rostro.

Sienna ha seguido adelante.

Ella ya jodidamente siguió adelante y apenas ha pasado un mes.

Y la peor parte de todo esto es que sé que se lo merece. Ella merece ser feliz
después de lo qué le hecho pasar no una, sino dos veces.

Pero a pesar del remordimiento, reconocer que yo soy la causa de todo


esto, incluso eso no hace la mierda mejor para mí. Eso no detiene el hecho
de que desearía poder cambiar de lugar con ese rubio hijo de puta en todo
el bar, sólo para estar con ella ahora mismo.

—No se la envíes. —Me escucho decir y Luisa me concede una rápida y


obediente inclinación de cabeza.

—Perfecto.

No tengo que pedirle otra cerveza, ni las siguientes dos que vienen después
de esa. Ella me las trae fácilmente. No menciona a Sienna de nuevo porque
todo el grupo de la pelirroja deja el bar un poco después, nunca notándome.
La próxima vez Luisa me murmura más de un par de palabras en el
momento que el bar está cerrando. Se inclina sobre la barra, como lo hizo
antes y me mira a los ojos.

—Necesitas que te lleven a casa. —No es una pregunta, sino una afirmación
y le sonrió.
38 —Parece como si jodidamente lo necesito.

—Te llevaré en veinte minutos.


Lucas Wolfe
Traducido por LizixD11

Corregido por LadyPandora

uando la camarera me deja afuera de mi casa un poco después de


las cuatro de la mañana, mi plan es mantener mi trasero todo el día
en la cama. Para dormir hasta que desaparezca mi mal humor y la
resaca. Mi plan es quedarme hecho un trapo cuando Kylie aparece en mi
casa a las 10:30. Sé que es ella y no algún intruso, aunque tan jodido como
suena creo que preferiría al intruso si me deja solo, la reconozco por el
39 sonido de sus pasos en los escalones. Kylie siempre los toma de dos en dos.

—¿Estás decente? —demanda con una voz apagada fuera de la puerta


cerrada de mi dormitorio. Arrastro mi almohada sobre mi rostro, ahogando
mis gemidos. Esta no es la primera vez que me he arrepentido de darle una
llave de mi casa y a menos que la tome de vuelta hoy, no será la última vez.

—Brenna está conmigo y no quiero que la asustes.

Brenna, la hija de Wyatt de una aventura de una noche hace ocho años. Mi
hermana siempre ha sido parte de la vida de esa niña, pero desde que ha
restablecido su relación con Wyatt, ha estado pasando más y más tiempo
con Brenna. Y jodidamente me preocupa. No quiero ver a mi hermana
lastimada.

Descubriendo mi rostro, lanzo la almohada por la habitación. Golpea la


puerta y Kylie murmura algo que es apenas audible mientras miro al
ventilador del techo.

—Pensé que no acosabas los domingos —gruño.

—¿Puedo pasar?
—Date el gusto.

Ella abre la puerta tentativamente, un par de centímetros, hasta que está


en la puerta con una mirada que es en parte divertida y en parte severa. Es
una mirada que ya me está volviendo extremadamente loco y eso que aún
no ha dicho nada.

—Te llamé esta mañana y quise ver si estabas bien cuando no contestaste.
Y tu Jeep no está.

—No será remolcado esta vez —le prometo. Ella se inclina contra el marco
de la puerta, cruzando sus brazos sobre su pecho. Ignoro su sonrisa
escéptica y me siento en la cama, mirando a su alrededor de ella—. ¿Dónde
está Brenna?

—Le encendí la televisión de abajo. —Al momento en que se forma una


mueca en mi cara, Kylie deja caer sus brazos a sus lados y viene todo el
camino dentro de la habitación. Su ceño fruncido desafía al mío—. Dios,
40
cálmate. No tiene cuatro años. Prometo que no se va a meter en nada de tu
mierdas...

—El sonido de tu voz está matándome. —No quiero empezar a darle


explicaciones a Kylie. No hoy. Ahora que estoy despierto, todo lo que quiero
es desayunar y algo que ayude a matar este maldito dolor de cabeza. Le
apunto y giro mi dedo en un movimiento circular. Ella no protesta, pero se
dirige a la puerta abierta de la habitación y se queda mirando el pasillo.

—¿Una mala noche? —pregunta.

Ruedo fuera de la cama y camino por la alfombra.

—Seguro como la mierda que las he tenido mejores. —Cojo unos bóxer de
uno de los cajones de arriba y me los pongo—. Estoy lo suficiente decente
ahora.

Asintiendo, se da la vuelta para enfrentarme. Mientras busco un par de


pantalones cortos de gimnasio, ella se sienta en la orilla de la cama. No me
pierdo la mirada de reojo que ella arroja hacia abajo a mis colchas
enredadas.

Gimiendo, sacudo mi cabeza. He traído muy pocas mujeres a casa conmigo


y una de esas es la única que ha estado jodiendo mi mente durante
semanas.

—Relájate. No las traigo aquí Ky, así que no estás sentada dónde me la follé.

Media docena de emociones se forman en el rostro de mi hermana a la vez.


Disgusto. Decepción. Irritación. Todas me hacen sentir mal del estómago,
así que mantengo mi mirada fuera de los ojos marrones de Kylie mientras
me pongo un par de pantalones cortos Nike.

—Bonito, Lucas. Muy bonito —dice finalmente. Rasca las plantas de sus
Converse azules por un momento y luego suspira—. Si estás esperando que
me queje, no deberías.
41 —Levántate —ordeno. Ella obedece moviéndose unos pocos centímetros
lejos de la cama para sentarse en una silla negra que está junto a la cama—
. Y no, no esperaba que te quejaras. Eso sí, no como cuando me das esa
mirada.

Se encoge de hombros y lleva sus rodillas a su pecho, envolviendo sus


brazos alrededor.

—Creo que estoy esperando por un feliz para siempre.

—De un gilipollas y una mujer que ni siquiera devuelve sus llamadas. Joder,
déjame reformular eso. De una mujer que ya ha cambiado su número.
Deberías esperar lo peor.

Kyle se estremece.

—¿Qué sucedió? —Coloca su barbilla en la parte superior de sus rodillas y


sigue mis movimientos cuidadosamente mientras hago mi cama.

—Ella ya ha seguido adelante.


—Tú no sabes eso —dice. Cuando los músculos en mi espalda se tensan,
ella succiona a través de los dientes—. La viste... ¿la viste salir con alguien
más?

No voy a confirmarlo directamente, porque no quiero enfrentar las


malditas emociones que eso envía a través de mí, así que golpeo una de mis
almohadas en su lugar y me encojo de hombros.

—Las mierdas suceden.

Kylie suelta sus piernas y las extiende hacia abajo, al suelo. Pasa su mano
por su corto cabello negro y azul y presiona sus labios juntos en una
delgada línea, moviéndolos de ida y vuelta. Tratando de encontrar qué
decir para hacerme sentir mejor. Eso sólo me incomoda. Me siento en el
lado de la cama frente a ella, agarrando el colchón fuertemente.

—¿No necesitas ir a revisar a Brenna?


42 Asintiendo, mi hermana se levanta. Sonríe con una de esas sonrisas que no
alcanzan a sus ojos. Estoy acostumbrado a verla así cuando se trata de
Wyatt, pero nunca conmigo.

—Tira tu mierda, hermano mayor. Tú la quieres. Estás enamorado de ella.


Así que haz algo al respecto. —Ella camina a la puerta, empujando sus
manos dentro del bolsillo de sus pantalones—. Además, no estás
exactamente actuando la parte del Sr. Inocente. Sólo calma el infierno y
arregla las cosas, ¿de acuerdo?

Le doy una sonrisa con los labios apretados, he estado haciendo muchas de
estas últimamente y asiento.

—Gracias por el consejo.

Levanta sus hombros un poco y mi mirada cae en su gigantesco cúmulo de


tatuajes de mirlo. A pesar de que sabe que estoy mirando, ella no se mueve
para cubrirlos como solía hacerlo.

—Tú eres el único que desperdició sus diez días con ella y sólo tuviste ocho
por culpa de tu estupidez.
—Y gracias por dispararme en las bolas. ¿Algo más que quieras agregar
contra mí mientras me siento un pedazo de mierda?

Sus cejas se juntan en simpatía.

—Vendré mañana para hacerlo, tú sabes, el trabajo real.

—¿Tratas de decirme algo?

Camina hacia atrás en el pasillo, sus manos aún en sus bolsillos.

—Sería bueno para ti mover el culo y hacer música, y darme algunos


recados, así puedes pagarme.

Anotado. Espero hasta que ella y Brenna se van, y veo su pequeño auto
dejar mi entrada, para ir a la planta baja. Estoy a mitad de pedir el almuerzo
cuando me doy cuenta de lo importante que son las palabras de Kylie para
43 mí. Son cómo las que he estado buscando.

Me olvido del almuerzo, me olvido de todo lo demás, mientras escribo las


dos primeras líneas de la canción de Sienna. Una canción que no sé si ella
incluso la escuchara, pero una que me he decidido escribir, así puedo sacar
la mierda, fuera de mi sistema.

I’m the one who wasted ten days, trading it in for eight

And I know you’re probably saying, fuck me right now . . .7

Antes de tomar mi guitarra y ponerle música a las palabras, le envió un


mensaje a Kylie.

11:08 AM:

7
Yo soy el único que desperdició diez días, cambiándolos por ocho
Y sé que probablemente estás diciendo, jódeme ahora mismo...
Deberás estar aquí mañana a primera hora. Hay mierda por hacer.

Se toma un momento para responderme, pero cuando finalmente lo hace,


no hay palabras en la pantalla. Sólo unos pocos símbolos en forma de
corazón.

44
Kylie Wolfe
Traducido por nemesis_ell

Corregido por francatemartu

e pasado suficiente tiempo con mi hermano mayor, como para


saber con precisión cuando me está mintiendo. Lucas
generalmente es demasiado honesto para su propio bien, así que
es fácil darse cuenta cuando está siendo un mentiroso evasivo. Cuando
Brenna y yo salimos de su casa ayer en la tarde, estaba segura que él había
45 llegado a casa después de haber estado bebiendo la noche anterior, y
después de ver a Sienna con otro hombre, por su propia cuenta. Aunque
hubiera querido sacarla de su sistema, o vengarse de ella, no se había
acostado con nadie. Lucas es un montón de cosas: un imbécil, un mentiroso,
y reservado, pero él nunca engaña.

Lo había visto en sus ojos, cuando me dijo que ella había seguido adelante,
y eso, junto con escuchar cómo se quebraba su voz, hizo que mi corazón
dejara de latir.

Mi hermano está enamorado. Caótica, dolorosa y desgarradoramente


enamorado de una mujer que también lo ama. Se aman y no están haciendo
una mierda para estar juntos.

Y odio que no lo hagan, diablos, probablemente tanto como el propio Lucas.


Me está carcomiendo por dentro desde que dejé la casa de Lucas ayer hasta
este mañana y estoy a un segundo de convocarlo justo en el momento en
que llegue para trabajar. Tengo mi discurso preparado. Incluso estoy lista
para oírle lanzarme mi propia basura a la cara.
Excepto que, después que dejé la casa de Lucas, y ahora lo encuentro en su
famosa sala de música con su cuaderno a un lado de él y con su guitarra
acústica afuera, creo que las palabras que había pensado decirle, se han
atorado en la parte posterior de mi garganta.

Me detengo en la puerta, escuchando atentamente viendo como rasguea su


Gibson y canta a la vez, su voz es tan baja que no puedo entender que es lo
que está diciendo. De lo que sí puedo darme cuenta de inmediato es que se
trata de una canción de amor. Y casi puedo garantizarlo que es para ella.

Lucas toca unas cuantas notas más y después coloca la guitarra a un lado.
Garabatea algunas cosas, probablemente notas en su cuaderno y luego
levanta la vista hacia mí, mirándome fijamente con expectantes ojos color
avellana.

—Tienes algo en mente, Ky.


46 —Le estás escribiendo una canción. —Camino por la habitación y me
siento frente a él. Me inclino hacia la otomana8 que nos separa, con la
esperanza de echar un buen vistazo sobre lo que está trabajando, antes de
que me diga que me vaya a la mierda. Coloca el cuaderno frente a mí y lo
desliza en mi dirección hasta que me golpea las rodillas. Mi mandíbula
literalmente se cae—. ¿Quieres que lo lea?

Una de las cejas oscuras de Lucas se eleva y sacude la cabeza lentamente.

—No me jodas.

Manteniendo mi mirada en la suya, agarro cada lado del cuaderno.

—¿Ya lo has terminado? —Al principio asiente, pero luego niega con la
cabeza, haciendo que su desordenado cabello oscuro caiga sobre sus ojos
avellana.

8
Otomana: Sofá alargado para sentarse o tumbarse, parecido a los que usan los turcos o los árabes.
—Casi, hice unas cuantas llamadas esta mañana. Estoy intentando meterla
en el proyecto como solista, así que me voy a dejar las jodidas pelotas en
ello hasta terminarla.

La última vez que Lucas me dejó ver uno de sus trabajos antes de que
estuviera terminado, abandonó la maldita cosa diciendo que lo terminaría
después. Me rehúso a dejar que esta canción tenga el mismo destino,
especialmente si planea lanzarla en su álbum de solista. Empujo el
cuaderno de regreso a mi hermano.

—Entonces, tal vez quieras esperar y…

Negando con la cabeza, toma mis manos.

—Sólo lee la puta canción, Kylie.

Mantengo la vista en él mientras me recuesto en mi silla hasta que los


cojines se amoldan a mi espalda. Como no retiro la mirada, golpea con su
47 dedo a la música que estoy sosteniendo.

—Ten Days —leo en voz alta. Es un título adecuado, teniendo en cuenta el


arreglo entre Lucas y Sienna, pero no hago ningún comentario inútil
mientras leo la letra con cuidado. Mi hermano ha escrito muchas canciones
emocionales que me han absorbido completamente, pero esta es la primera
vez que siento dolor físico en mi pecho. Se está disculpando y es duro y real,
pero también está haciendo exigencias. Le está diciendo que no ha
terminado, sin importar lo que ha sucedido entre ellos.

Cuando termino, me inclino hacia delante y pongo la letra cuidadosamente


sobre la otomana. Me quedo sentada así, con los codos sobre las rodillas,
mirando a las letras escritas de forma apresurada sobre la página, hasta
que estas se vuelven borrosas.

—Wow —murmuro finalmente.

—Suenas sorprendida.

Arrastro mis ojos marrones subiendo hacia los suyos. La expresión de su


rostro es familiar. No es el engreimiento que usualmente me hace querer
patear a mi hermano en la entrepierna, sino que es de confianza, la que no
he visto a menudo desde que mi hermano regresó de Atlanta, sin Sienna.
No, no estoy sorprendida.

—Estoy impresionada —le digo.

Él sonríe.

—Jodidamente fantástico.

Mientras Lucas regresa a trabajar, me da la primera pizca de trabajo que


he realizado en días: verificar los arreglos del vuelo y el hotel para una
entrega de premios donde Your Toxic Sequel se supone que estará
presentándose el mes próximo. No le digo que ya los he revisado y hecho
los cambios hace una semana, porque no quiero repetir la mala suerte que
tuvimos este año con los viajes.

Estoy a punto de dejar la pequeña oficina que uso cuando vengo a ayudar
48 a Lucas cuando veo una copia de los documentos de la casa que Lucas
compro en Nashville. La casa de la abuela de Sienna. Los papeles están
atrapados con un pisapapeles con forma de guitarra y en principio
considero dejarlos ahí y ni siquiera tocarlos.

Pero mientras abro la puerta de la oficina para salir, escucho el sonido de


la guitarra de Lucas mientras rasga los acordes de la canción de Sienna otra
vez. Escucho desesperanza, necesidad y amor. Y mientras mis ojos recaen
sobre el folio superior de los papeles, la hoja de contacto, me doy cuenta de
lo que tengo que hacer.

Cuando le digo que es hora de irme y que volveré mañana, Lucas está tan
consumido con la música que apenas reconoce mi presencia. Ni siquiera
levanta la mirada cuando me acerco y le digo que voy a conseguir la
dirección de Sienna.

Así que cuando llamo a su abuela mientras conduzco de camino a casa, me


convenzo de que he tomado la decisión correcta y que a Lucas no le
importará en absoluto.
Lucas Wolfe
Traducido por Lady_Eithne

Corregido por Lsgab38

primera hora de la tarde del martes, casi cinco semanas despues de


haber despachado a Sienna, estoy suficientemente satisfecho con la
cancion y la letra, que se que Ten Days sera el primer sencillo
lanzado de mi proyecto en solitario. Reemplazara a Your Best Disaster, una
49 cancion que escribí hace casi un ano despues de ser llamado así (junto con
otros nombres) por alguna fan despues de un espectaculo en Carolina del
Norte. No había sido mi mejor momento, la había tratado como una mierda,
entonces, aparte de la musica, había tenido muy pocos momentos buenos
durante los ultimos anos.

Tan pronto como Kylie entra con el almuerzo de su restaurante de comida


rapida favorito, In-N-Out9, le sigo hasta dentro de mi cocina y le encargo
hacer algunas llamadas a mi sello discografico acerca del futuro de la
cancion que he escrito para Sienna. Tan pronto como ha dado a conocer que
hara unas pocas llamadas en cuanto termine con el almuerzo, anado:

—Tiene que ser la primera cancion, el primer video musical, el primer todo
de ese album. ¿Entendido?

Levanta la vista del paquete de patatas fritas que acaba de colocar en la isla
central.

—Esto es una novedad, ¿lo sabes? —Abre la boca para decir algo mas, pero
inmediatamente la cierra, chasqueando los dientes fuertemente en el

9
In-N-Out: cadena de restaurantes de comida rápida en el oeste de los Estados Unidos.
proceso. Apoyo mi hombro contra el frigorífico que hay detras de mí y
muevo mi mano senalando que continue. Ella grune, pero despues de bajar
un par de patatas fritas empapadas en ketchup, levanta sus hombros
dramaticamente y coloca sus hombros sobre el mostrador negro. Entorno
los ojos, esperando que Kylie empiece con la representacion teatral. Es
buena en eso—. A ti normalmente te gusta lidiar con ellos por ti mismo.
Supongo que estoy acostumbrada a ser simplemente la perra que te hace la
colada.

—Te subestimas —digo—. Tambien te encargas de los viajes y otras


mierdas. Y hackeas mis cuentas bancarias, eso tiene que contar para algo.

Se había metido en mis cuentas bancarias poco despues del incidente en


Atlanta, descubriendo que había enviado a Sam una gran suma de dinero
en efectivo. Había sido un golpe bajo contra mí.

Kylie entrecierra sus ojos color castano oscuro y me lanza unas pocas
50 patatas fritas a traves de la cocina, ninguna de las cuales hace contacto,
excepto la que alcanzo y agarro. Se la arrojo de vuelta en su direccion donde
se queda atrapada en su corto cabello negro y azul.

—Tu puntería es una mierda —digo con una sonrisa.

—Tu jugabas al beisbol en la escuela, nunca me queje. Yo era una atleta. —


Quita sus codos de la isla y se sienta de nuevo en el taburete de barra que
tiene detras—. No estare aquí manana por la tarde, por cierto. —Cuando
levanto una ceja, se pasa la mano por su cabello—. Estoy aburrida del color
de cabello. Estoy pensando en rosa o verde o algo nuevo.

No estoy seguro de que pensar acerca de algo nuevo, pero asiento de todas
formas mientras me giro para abandonar la habitacion. Senalando a las
patatas que me lanzo hace unos minutos, miro hacia atras por encima de
mi hombro.

—Asegurate de limpiar esta mierda. —Casi consigo salir de la cocina y


entrar en la sala de estar, pero por supuesto mi hermana tiene algo mas que
decir. ¿Cuando mierda no tiene que decir?
—¿Te vas?

Le doy la cara, todo ello mientras sigo caminando hacia atras en direccion
al recibidor de la entrada.

—Tengo una cita.

—Dejame adivinar, ¿una cita financiera? —demanda Kylie y no hay forma


en el infierno que pueda dejar de percibir el sarcasmo que gotea de su voz.
Debio asumir inmediatamente que esto esta relacionado con Sam y, como
siempre, tiene la jodida razon. Mi ex-mujer me ha llamado esta manana
queriendo hablar otra vez y debido a que han pasado semanas desde la
mierda que saco a relucir en Santa Monica, porque todavía quiero que se
baje de una puta vez de mis espaldas para que yo pueda seguir adelante,
acepte lo que me pidio.

—Bueno, ¿es Samantha? —pregunta Kylie.


51 La ligera curva de mis labios es igual de sarcastica que la sonrisa forzada
de mi hermana.

—Haz tu trabajo. —Me giro en redondo justo mientras ella toma un bocado
grande y rabioso de su hamburguesa. Siendo Kylie, tiene que tener la ultima
palabra y estoy a punto de cerrar la puerta tras de mí cuando oigo su voz.

—No tendre un trabajo si sigues haciendo esta mierda —chilla. Elijo no


responder, que mierda le digo a eso aparte de algo que lastimaría sus
sentimientos y cierro la puerta de golpe.

El viaje a mi banco toma sorprendentemente menos tiempo del habitual y


tan pronto como he enviado la trasferencia a Sam, la llamo.

Porque esta tratando con dinero, contesta al segundo timbre. Respira sobre
el telefono durante unos pocos segundos como un maldito acosador y luego
dice con voz desanimada.

—Ya aparece en mi cuenta.

Aprieto mi agarre sobre el volante y hago una mueca.


—Es bueno saber que estas en lo alto de la mierda. —Casi puedo
imaginarlo: Sam en su lujoso apartamento de Atlanta, sentada en ese caro
sofa de cuero blando con un cigarrillo colgando de su boca mientras
actualiza continuamente su cuenta bancaria. La idea me pone un poco
enfermo del estomago, pero lo ignoro. La cantidad que le envie hoy parecen
centavos en comparacion a lo que mi ex exige normalmente.

Cuando me había dicho la cantidad que esperaba esta manana, había estado
sorprendido, pero ella me aseguro rapidamente de como sería.

—Dos pagos —dijo—. Uno ahora y otro mas a finales de ano. Luego esto
terminara.

—¿Terminar que? —pregunte cautelosamente.

—Terminar esto. Contigo. Lo terminaremos y yo fingire que tu no existes.


Como si nada de lo que has hecho exista.
52 Mi estomago y mi pecho estaban ardiendo por la culpa y la humillacion y el
enfado, pero todavía me las arregle para responder.

—¿Pero entonces quien pagara tu renta y tus mierdas? —Mi voz fue mucho
mas cruel de lo que había pretendido, pero no pude evitarlo. Oírle decir que
simplemente fingiría que los ultimos anos no existieron despues de
haberme hecho pasar por tanta mierda y chantajeandome, me puso como
loco.

—Lo pagare por mí misma —dijo finamente y resistí la urgencia de


resoplar por la nariz. Ambos sabíamos que se fulminaría ese dinero en una
hora en cuanto llegara a su cuenta.

—Lucas —dice su voz con ronquera, arrastrandome de vuelta al presente


y a mi auto—. Te llamare cuando este lista para el resto.

Muevo mi Audi hacia el trafico y respiro hondo.

—No hay ninguna duda en mi mente de que lo haras. —No estoy seguro de
si ella oyo la mitad de eso, porque cuando dije su nombre un momento
despues, ya había colgado.
Tan disgustado estoy con Sam y conmigo mismo por alimentar su caos
durante los ultimos cuatro anos y medio, estoy un poco agradecido por ella
mientras me detengo en el trafico. La conversacion que tuve con ella esta
manana, la que me puso como loco, fue exactamente lo que necesitaba para
terminar Ten Days.

53
Lucas Wolfe
Traducido por Lady_Eithne

Corregido por Liraz

urante las siguientes dos semanas y media me rompo el culo


preparando Ten Days para que salga en mi album solista. Consume
todo mi tiempo, pero vale la pena, dandome ese subidon creativo
que no he sentido en casi dos meses. Justo despues de que he grabado la
cancion, me lleva varios intentos conseguir la version con la que estoy mas
54 satisfecho, que es sencilla y acustica, Kylie llama mientras estoy en un bar
para hacerme saber que Sinjin va a ser finalmente liberado de
rehabilitacion. Al principio estoy indeciso de aceptar verlo
inmediatamente. No estoy tan cabreado por lo que paso en Nashville entre
el y Sienna; he tenido dos meses para dejar enfriar todas las cosas jodidas
que le dijo cuando estaba colocado. Por lo que estoy preocupado es por la
reaccion de Sin al verme.

Le conozco desde que era un nino. Se como trabaja su mente. Y se que esta
torturandose por lo que paso. Verme simplemente anadira mas a este
tormento.

—No seas ridículo, Lucas —dice Kylie con impaciencia cuando le cuento lo
que pasa por mi mente—. Por supuesto que quiere verte. No seas un amigo
cretino. —Incluso aunque no esta delante de mí ahora mismo, soy capaz de
imaginarla con sus ojos marrones entornados en un ceno mientras se pasa
las manos por su pelo recien coloreado, la peor combinacion de rojo y
rubio, con frustracion.

—Deja de jugar a ser mediadora de la banda. —Que es lo que Kylie ha


estado haciendo durante mucho tiempo. Esta convencida desde el mismo
comienzo de que YTS se va a separar en cualquier momento. Kylie hace un
ruido por lo bajo al otro lado de la línea, y yo gruno—. Pero relajate, voy a
ir. —Aun así, aprieto mis dedos alrededor del vaso tibio mientras trago el
resto de mi cerveza. Hago una senal a Luisa que curva sus labios con
compasion mientras asiente.

Mi hermana suspira.

—Bien. ¿Así que te vere manana? Le dije a Sin que lo recogería a mediodía
así que puedo estar en tu casa para llevarte...

—Yo ire a por ti —interrumpo. El pequeno coche de Kylie me jode a mí y a


mi frente cada vez que entro en el y ella no puede conducir mi Jeep porque
tiene palanca de cambios y todavía no confío en ella lo suficiente para darle
las llaves de mi Audi—. Te veo a las once. —Luisa desliza mi bebida por la
barra hacia mí y yo pronuncio un «gracias». Me guina un ojo y luego se
55 vuelve para limpiar con un trapo el mostrador.

—Sera mejor que no llegues tarde.

—Lo que sea, te veo manana. —No tiene la oportunidad de responderme


antes de que yo cuelgue y pongo en silencio mi telefono antes de meterlo
en el bolsillo de mis jeans.

—¿Problemas con la pelirroja? —pregunta Luisa, fingiendo estar


interesada en una mancha de absolutamente nada en el mostrador.

Le levanto una ceja.

—¿Hmm?

—La pelirroja que estuvo aquí la noche en que te lleve a casa —dice.
Cuando mi mirada fija permanece severa, ella mira hacia abajo al
mostrador y frota mas furiosamente—. Asumí que de nuevo regresado y
que quizas esa era ella.

Lo unico que le dije a Luisa la ultima vez que estuve aquí fue que Sienna
había trabajado en el video musical de All over you. Y lo mas cerca que había
estado de mencionar de tener una relacion fue cuando, en lugar de volver a
su casa, fuimos a un restaurante abierto las veinticuatro horas. Me hablo de
su ex mas reciente, un hijo de puta que le había rajado las llantas y
destrozado su parabrisas hace dos meses. Yo le había contado que la había
jodido y que estaba arreglando las cosas. Ella no me había pedido que fuera
a casa con ella despues de eso.

—Te estan llamando. —Senale detras de Luisa al grupo ruidoso que le hacía
senas desde el otro lado de la barra. Ella dejo caer el trapo en el mostrador
y, mientras empieza a irse, digo en voz baja:

—No era ella.

Ella asiente lentamente.

—Por si sirve de algo, espero que las cosas mejoren. —Se muerde el labio
inferior—. Incluso aunque me rechazaste.
56 —Yo no soy lo que quieres —dije, con mi voz mas fría que lo que pretendía.
Luisa niega con la cabeza.

—La mierda que sea. —Deja de morderse el labio y se da la vuelta, echando


una ojeada por encima de su hombro solo para ver si le estoy mirando el
culo. Cuando se da cuenta de que no, me muestra una sonrisa
decepcionada—. Hazme saber si necesitas algo.

No vuelve a hacer su camino hasta mí antes de que me marche diez minutos


despues y aunque estoy seguro de que fue a proposito, me despido con la
mano antes de salir por la puerta principal.

***

Por primera vez en lo que parecen anos, esta noche sueno. No acerca de
ninguno de mis remordimientos o cagadas, ni acerca de ninguna mierda al
azar, sino acerca de ella. Sienna. Del día que paso conmigo en Atlanta justo
antes de que yo jodiera las cosas con ella. Ella esta en esa cama del hotel
Four Seasons conmigo de vuelta en Atlanta, con su cabello extendido a su
alrededor sobre la almohada, sus labios rosados curvados en una suave
sonrisa.

—¿Cuál es tu guitarra favorita? —pregunta, girando su rostro hacia mí.

—Depende del día —le digo.

Ella traza sus labios con la punta de su lengua, humedeciéndolos. Es un


movimiento bastante inocente por su parte, pero para mí basta para poner
mi polla dura como una roca. Esa siempre ha sido la cosa sobre Sienna que
he amado y que detesto al mismo tiempo.

—De acuerdo, ¿qué hay del día de hoy?

—La Les Paul.

57
—¿Por qué?

Rozo con mis dedos sobre una de sus perfectas tetas, pasando por encima de
su piel por donde pasó también por encima la plumilla de mi guitarra que usé
la noche anterior.

—Porque es la única plumilla que estoy usando en este momento.

Apoyándose sobre uno de sus codos, baja sus ojos azules hacia el pequeño
espacio de sábana blanca que hay entre nuestros cuerpos.

—Tú me haces desear... —comienza. Cuando ella susurra—: Olvídalo, —yo


deslizo mi mano subiendo por su pecho, pasando por la base de su delicada
garganta, lo que la hace estremecerse, y luego bajo su barbilla. La obligo a
volver la mirada hacia arriba para encontrarse con la mía.

—Dime qué es lo que deseas —gruño. Porque la posibilidad de que yo lo desee


más es lo más probable.

Aprieta los dientes, pero yo deslizo la punta de mi pulgar entre sus labios,
sintiendo un estremecimiento de placer cuando lo muerde fuerte.
—Me haces desear perderme.

—Deberías. —Me muevo más cerca de ella—. Yo quiero cada parte de ti para
mí, Sienna.

Ella echa la cabeza hacia atrás y se ríe.

—Déjame adivinar. ¿Podrás usar tu colección completa de plumillas de


guitarra sobre mí?

—Sólo cuando tú cierres tus jodidos dientes —advierto y ella comienza a


respirar de forma agitada.

Aparto la mano de su barbilla y envuelvo mi brazo alrededor de sus hombros


hasta que estoy agarrando cuidadosamente su nuca. Tomando sus dedos con
mi otra mano, presiono su palma contra mi polla. Sus ojos se abren de par en
par.

58
—Dios, Lucas —dice con voz ronca.

Le doy un brusco apretón sobre los dedos. Ella libera un gemido de


frustración desde el fondo de su garganta y aprieta su agarre sobre mí.

—Ven aquí —ordeno, deslizando mi mano entre sus muslos, separándolos


para poder guiarla encima de mí. Sonrojándose, se sienta erguida y aprieta
los costados de mi cuerpo entre sus largas piernas. Se aparta el cabello
pelirrojo de la cara con la mano que no me está volviendo jodidamente loco—
. Necesito estar dentro de ti.

—Sí —concuerda. Estiro la mano acunando su rostro mientras levanta sus


caderas un poco y lentamente, con cuidado, desliza mi polla dentro de ella.
Joder. Joder. Balanceándose hacia delante y hacia atrás, gime:

—¿Lucas?

Aprieto los ojos cerrados.

—¿Mmm hmm?

—Te amo —dice casi sin respiración.


Mis ojos se abren y me doy cuenta de que ya no estoy en una habitacion de
hotel con Sienna, sino de vuelta en mi cama en Los Angeles. Solo.

—Yo tambien te amo —digo en voz alta.

59
Kylie Wolfe
Traducido por Felin

Corregido por Pilar wesc

e despierto el domingo por la mañana esperando a que Lucas


venga para ir a por Sin. La separación que hay entre ellos, entre
toda la banda, y todo lo demás, empezó mucho antes de que Sin
hubiera destrozado a Sienna frente a todos en el estudio de grabación hace
dos meses. Pero justo cuando estoy a punto de renunciar a que Lucas
60 vendrá e iremos a buscar a Sin, tocan en la puerta de mi apartamento. No
me molesto en contener un suspiro de alivio cuando abro la puerta para
ver el rostro de disculpa de Lucas.

—Pensé que no ibas a venir —le digo.

Él niega.

—Has estado quedándote demasiado con McCrae que pensé que estabas
ahí. —Se encoge de hombros—. Obviamente veo que no.

Me estremezco. Desde que Wyatt y yo hicimos las paces que fue del estilo
jalones de cabello, algo lujurioso mientras nos reconciliamos que aún
debemos calmarnos, y he estado pasando más y más de mi tiempo libre en
su casa en el otro lado de la ciudad que en mi propio apartamento.

—Lo siento por eso, debería haber mencionado que él está fuera de la
ciudad con Brenna y yo me quedaría aquí.

Lucas sonríe.
—Lo cual explica quién era el siguiente en la lista: yo —dice, sonando un
poco como un imbécil.

Fulminándolo con la mirada, camino hacia atrás a mi diminuto vestíbulo y


me muevo en interior.

—Yo ni siquiera pensé en preguntarle a él. Confía en mí, significará


demasiado para Sin que vayas. —Cabeceo hacia atrás una vez más para que
Lucas entre, pero como casi siempre lo hace cuando pasa por mi casa, él
sacude la cabeza y decide esperar en la puerta. Bicho raro—. Haz lo que
quieras. Dame un par de minutos para coger mis cosas.

—Te doy uno —dice en voz alta después de que yo doy la vuelta en la
esquina para entrar a mi diminuta caja de cartón que es mi guarida.
Espanto al pájaro que hay sobre mi hombro, pero sinceramente dudo que
me vea o que eso le preocupe.

Sólo me lleva treinta segundos tomar mis pertenencias, una bolsa de gran
61
tamaño que fue un regalo de cumpleaños de mis padres en octubre y una
sudadera de gorro con un bigote, desde el lugar donde los dejé en el sofá
de dos plazas. Lucas está frunciendo el ceño cuando me lo encuentro en mi
vestíbulo, pero mi cara hacia él es una sonrisa enorme. Sonreírle es la única
cosa que puedo hacer para no darle una patada en la espinilla.

—Tu pesimismo es un poco mordaz hoy. —Compruebo la hora en mi


teléfono, ignorando su gruñido—. Probablemente deberíamos irnos. —
Estoy emocionada de ver a Sinjin, a pesar de su actitud de culo de mal
humor y su actitud de no-estoy-dispuesto-a-aguantar-esta-mierda, sé que
hay una parte en Lucas que está igual de ansioso.

Lucas conduce su Jeep. Después de que él me ayuda a subir, murmurando


todo el tiempo que necesitaba hacerme de un Escalade así como debería
alquilar un chofer cerca de Nashville, marco la dirección en el GPS del
centro de rehabilitación donde Sin se ha estado quedando. Mi hermano está
tranquilo cuando nos vamos y, por supuesto, yo soy quien rompe el
incómodo silencio.
—¿Está seguro de que la canción está lista?

—Sí, lo está. —No es frecuente ver a Lucas estar nervioso, pero noto cómo
su voz tiembla un poco cuando me responde. Asiento lentamente
comprendiéndolo.

—¿Alguna idea de cuándo vas a sacarla?

—Va a ser el primer single en algún momento de julio. El videoclip. La


presentación.

Ya que estamos en abril, es una impresionante línea de tiempo, pero por


supuesto todo el mundo en la compañía discográfica brincará para
conseguir que funcione para Lucas. He visto de primera mano la forma en
que lo tratan y tengo que admitir que es un poco abrumador a veces. Mi
teléfono vibra entre mis rodillas y lo levanto para encontrar una nueva
alerta de Facebook.
62 Es de Sienna Jensen.

Muerdo el interior de mi labio, considero decirle a mi hermano que yo he


estado en contacto con ella durante las últimas dos semanas, pero luego lo
pienso mejor. Hoy no, menos cuando hay otra relación rota que Lucas tiene
que arreglar. Me guardaré hablarle de Sienna para otro día, porque estoy
segura de que querrá saber todos los detalles.

Miro hacia abajo a mi teléfono y rápidamente le echo un vistazo a su


mensaje:

Así que creo que voy a vomitar, ya le di el aviso a mi jefe. ¡Todo


indica que en dos semanas me mudaré de vuelta a Nashville!

—Bien por ti, —murmuro en mis labios.

Le escribo:
Entonces, ¿puedo caer en tu casa la próxima vez que vaya allá y
hacer que cocines para mí?

Ella responde al mismo tiempo que Lucas entra con el Jeep al


estacionamiento del centro de rehabilitación, que es enorme, un lugar de
lujo con jardines bien cuidados y alguna vez leí que alguna actriz lo llamó
el Hilton para los adictos.

Soy una cocinera terrible, Kylie. Pero puedo ordenar pastel de


queso. O, no sé, un fondue.

63 Después del desastre de la cena que ella y yo tuvimos en febrero cuando


regresé después de que terminara con Lucas, sabe lo mucho que detesto el
fondue, así que estoy reteniendo una sonrisa cuando mi hermano llega al
lado del Jeep para ayudarme a bajar.

—Parece que vas a llorar o reír. O vomitar. —Lucas me dice cuando cierra
el auto—. ¿No estarás embarazada? —El tono que está usando es uno que
podía esperar de mi padre, y yo no tengo que leer entre líneas para saber
cuál sería su reacción ante un bebé Kylie / Wyatt.

—Si vómito, me aseguraré de buscar tus pies. —Cuando voltea a verme, le


doy una mirada dura—. Y no, no estoy embarazada.

—Vamos —gruñe extendiendo su mano hacia fuera al centro a mi espalda


para apurarme a la entrada del centro de rehabilitación.

Después de que pasamos a través de la seguridad, que en mi opinión es más


estricta que la seguridad en el aeropuerto de Los Ángeles, nos llevan a una
sala de espera mientras revisan a Sinjin. Lucas se sienta frente a mí con los
antebrazos en las rodillas, retorciendo sus dedos. Mi teléfono vibra de
nuevo, esta vez desde el interior de mi bolsillo y lo arrastro para que mi
hermano no vea mis mensajes.

Sienna Jensen:

Uh oh, estás tranquila. ¿Supongo que tampoco te gusta Cheesecake


Factory? ¿Qué demonios es entonces lo que comes?

Introduzco algunas letras para hacerle saber que yo no conozco a nadie que
no le guste el pastel de queso, cuando escucho una voz familiar arrastrando
mi nombre.

—Kylie-Jodida-Wolfe. —Mi mirada encuentra a Sin que está apoyado


contra la puerta de la sala de espera, rascándose la cabeza, con un look
64
despeinado en su cabello castaño claro que está creciendo. Sus labios se
tiran hacia arriba en una sonrisa—. ¿Qué mierda le hiciste a tu cabello?

Instintivamente, levanto mi mano a mi mata de cabello rojo y rubio, al


mismo tiempo que salto sobre mis pies y me lanzo a los brazos de Sin.
Visiblemente ha aumentado de peso desde la última vez que lo vi, pero es
más notable cuando me abraza fuertemente, sacándole el aire a mis
pulmones.

—Me lo teñí sólo para ti —le digo cuando afloja su agarre.

Me agarra por los hombros, se inclina hacia atrás para mirarme, sus ojos
grises están llenos de emociones que no había visto en él por mucho
tiempo. Deja caer su mirada a las puntas de mi cabello y retuerce un
mechón entre sus dedos.

—Entonces, mierda, vuélvelo a teñir —bromea—. Ya echo de menos el azul.


—Ni siquiera soy consciente de si Lucas se ha colocado a mi lado hasta que
Sin dirige su mirada por encima de mi hombro. La mirada que él le da a mi
hermano desgarra mi pecho. Es de disculpa sincera y espero
endemoniadamente que estas emociones lo mantengan alejado de lugares
de mierda como este.

—¿Tú dejaste que se fuera de todos modos, hijo de puta?

La risa de Lucas comenzó forzada, aunque cuando miro atrás hacia él para
ofrecerle una mirada suplicante, es genuina.

—No puedo hablar de esa mierda delante de Kylie.

Me vuelvo hacia Sinjin.

—Tengo que ir al baño, pero sólo será un minuto, ¿de acuerdo?

Él asiente, y mientras me dirijo hacia el baño al otro lado de la sala de


espera, escucho a Sinjin decirle a mi hermano en voz baja.

—Tengo que saber si ella te dejó por mi culpa. Debido a la mierda que dije.

65 Voy de camino a la puerta del baño en el momento en que Lucas le


responde, pero lo escucho fuerte y claro.

—No es tu culpa. Fue mi culpa. Pero voy a recuperarla.

Y por segunda vez en el día, me encuentro susurrando:

—Bien por ti.


Lucas Wolfe
Traducido por 5hip

Corregido por Pilar wesc

or el proximo par de semanas, las cosas son delicadas mientras la


banda se reajusta para tener a Sinjin alrededor. El maldice y se
lamenta acerca de dejar la rehabilitacion solo para volver al trabajo;
ensayar es inevitable, ya que nuestra gira inicia en poco mas de cuatro
meses; pero no lo he visto así de relajado y feliz en anos. No me doy cuenta
66 de lo que esta pasando con el hasta que una noche durante un ensayo en el
estudio recibe una llamada en medio de una de nuestras canciones. A pesar
de que silencia rapidamente su telefono y murmura una disculpa, en el
momento en que Cal rasguea la nota final de Down Tumble, Sinjin esta de
camino a la salida. Atrapo la primera parte de su conversacion mientras
sale:

—Dios, ¿donde has estado? He estado pensando... —La puerta de la


habitacion insonorizada se cierra de golpe, anulando lo que sea que Sinjin
esta diciendo.

Cal pone su guitarra a un lado y se sienta al reves en una de las incomodas


sillas rodantes que nuestro sello discografico pone alrededor de estas
habitaciones. La expresion de su cara coincide con la que estoy seguro que
esta en la mía; preocupacion.

—No crees que esta tratando de cagarla, ¿no?

Wyatt esta escarbando en la mini-nevera, pero cuando levanta la cabeza, la


esta agitando de un lado a otro. Cal y yo lo miramos, esperando con
impaciencia por una aclaracion. Por fin Wyatt se encoge de hombros.

—Hizo una amistad en rehabilitacion.

—¿Una amistad? —pregunto. Wyatt me lanza una botella de agua, pero


levanto las manos y la cojo. Su puntería es tan mala como la de Kylie.
Mirandolo fijamente, le desenrosco la tapa al agua. Recargo mi hombro
contra la pared—. Estoy asumiendo que es una amiga.

Wyatt asiente y toma un trago de la Bud Light que encontro en la nevera.


Le hace una mueca, girando la botella a un lado para comprobar la fecha.

—Eso es lo que escuche. Joder, eso es todo lo que se. Ky sera capaz de
decirte toda la historia de la vida de la chica si se lo preguntas.

Kylie. No me digas que va a ser capaz de decirme acerca de la misteriosa


mujer de Sinjin. Cal gime antes de que tenga una oportunidad.

67
—Maldita sea, Kylie lo sabe todo. Ha estado sobre mi trasero durante meses
por Heidi, pero no puedo…

La puertas se abre de un crujido y nosotros tres nos vemos como si


hubieramos sido atrapados con las manos en la masa cuando Sinjin vuelve
a entrar en el estudio. Wyatt traga el resto de su cerveza y Cal se levanta de
esa pesima silla mientras Sinjin camina un poco mas agresivamente de lo
normal hacia su batería.

—¿Todo bien? —exijo y se encoge de hombros.

—He estado mucho mejor y mucho peor, así que bien. —Se sienta detras de
su batería y dispara una mirada nerviosa por la habitacion al resto de
nosotros—. Quieren simplemente escupirlo, quisiera terminar esto para así
poder ir a casa a dormir. —Saca las baquetas de su bolsillo trasero y
extiende los brazos, arreglando una sonrisa forzada—. Mierda por hacer.

Estoy preocupado por Sinjin mucho despues de que nuestro ensayo haya
terminado. Me siento como un grunon por mandarle mensajes de texto mas
tarde esa noche y como una puta mierda por ponerme ansioso cuando no
responde. Tan pronto como Kylie llega a trabajar al día siguiente, le doy la
vuelta para llevarla a almorzar. Sospecha, y con razon, porque tan pronto
como nos sentamos en el restaurante de su eleccion: Cheesecake Factory
de todos los lugares posibles, empiezo con las preguntas.

—Entonces, ¿que sabes de ella? Y no me vengas con esa mierda de la


confidencialidad, porque sabes lo importante que es.

Sus ojos castano oscuro se ensanchan y se pasa los dedos nerviosamente


por el cabello corto. Bebe casi la mitad de un vaso de agua antes de
responder.

—Mira, había planeado contarte todo una vez que Sin se instalara y tu
consiguieras superar completamente ese bache. Lo siento por ser discreta,
pero confía en mí, no hemos estado hablando tanto tiempo como crees. Se
siente como si llevara una eternidad para volver a su vida, así que lo he
estado tomando con calma…

—Kylie —digo, pero ella continua.


68
—No habla de ti. No te menciona, pero se que es solo cuestion de tiempo
antes de que lo haga. Y cuando lo haga, creo que tienes una buena
oportunidad. Yo se que te ama.

Pongo los codos sobre la mesa y Kylie salta. Este restaurante esta repleto y
no quiero que alguien mas sea testigo de esta conversacion, así que me
inclino hacia adelante.

—Asumo que esto no es acerca de lo que esta pasando con Sin.

Esta vez, en vez de ensanchar los ojos, su rostro se frunce en un profundo


ceno. La miro con atencion mientras inhala y exhala por la nariz antes de
finalmente ladear la cabeza hacia un lado.

—Ah, mierda. —Imita mi posicion, colocando los codos en la mesa y


acercando su cabeza a la mía—. Bueno, tambien te puedo hablar sobre eso.

—Nah, creo que debemos terminar primero lo que empezaste. Has estado
hablando con Sienna. —No hay enojo en mi voz, no hay dolor o dano, sino
otra cosa. Afan. Puedo marcar esa emocion de nuevo antes de anadir—:
¿Desde hace cuanto?

—Casi un mes —dice en un hilo de voz.

De acuerdo, eso duele, pero fuerzo a mi cabeza en un torpe asentimiento.

—Gracias por avisarme.

Kylie suelta la respiracion, soplando un mechon de esa catastrofe rojo y


rubio de su rostro.

—Ni siquiera es así, Lucas. Estabas trabajando en la cancion y luego Sinjin


salio. Cuando me puse en contacto con ella, ni siquiera sabía si me iba a
responder.

La camarera se acerca para preguntarme si quiero otra cerveza y despues


de que la despacho y que Kylie pide un Bloody Mary, pregunto:

—¿Como lo hiciste?
69
Mi hermana sonríe tímidamente y gruno mientras espero.

—Le envie este gran jodido cheque por todas las horas que trabajo para ti
y amenace con dano físico si lo rechazaba. Me llamo para darme las gracias,
el resto es una torpe historia en la historia de amor de Kylie y Sienna.

La historia de amor de Kylie y Sienna. Me quedo mirandola por mucho


tiempo, tratando de averiguar si habla en serio o si me esta jodiendo, pero
luego se sienta recta en su lado de la mesa.

—Y sí, estoy diciendo la verdad. Ella esta de vuelta en Nashville, en caso de


que te lo preguntes.

Esto me pilla por sorpresa, mas que enterarme de que Kylie ha estado en
frecuente contacto con una mujer que consume la mayor parte de mis
pensamientos. Mis cejas se arrastran juntas.

—¿Por que? —Ella amaba Los Angeles. Amaba trabajar en vestuario,


incluso si estaba en el set de un espectaculo que yo no puedo soportar ver
por mas tiempo que los creditos iniciales—. ¿Tiene planes de lo que va a
hacer allí?

Mi hermana me mira como si fuera un idiota. Espera hasta despues de que


la camarera coloca su Bloody Mary delante de ella y ha tomado un gran
trago antes de responder.

—Vestuario. Lo mismo que hace aquí. Ella va a ser increíble, estoy segura
de ello. —Suena como si Kylie estuviese tratando de convencerme, pero no
tengo ninguna duda. Sienna sera increíble en cualquier cosa que haga, pero
de seguro que preferiría que lo estuviera haciendo conmigo en su vida.

Hablamos de Sienna durante otros cuantos minutos antes de que Kylie


dirija la conversacion hacia algo nuevo, una idea que tiene para la gira de
finales de este verano. Hablamos de la gira por el resto de la comida, pero
justo antes de irnos, pone la mano sobre la mía.

—Y la respuesta a tu pregunta original sobre Sinjin: es complicado. Ella es


mucho mas joven.
70
Un escalofrío me recorre y caigo con facilidad de vuelta en el asiento.

—¿Cuanto mas joven? —pregunto con una voz tan suave que no estoy
seguro de que sea la mía—. Dime que no esta haciendo algo jodidamente
estupido.

Kylie esta sacudiendo la cabeza violentamente, incluso antes de que hable.

—¡No! Dios Lucas, soy leal a Sinjin, pero incluso eso tiene límites. Ella tiene
veinte.

Eso no es demasiado malo. He visto cosas peores. En esta industria, algunas


de las diferencias de edad me han dejado rascandome la cabeza y
preguntandome que carajo.

—Entonces, ¿como diablos es complicado?

—Ella es la hija de su terapeuta.


Kylie Wolfe
Traducido por Lady_Eithne

Corregido por Leluli

l resto del día trabajando para Lucas pasa a un ritmo


agonizantemente lento. Cuando finalmente termina y estoy lista
para volver a mi apartamento, corro escaleras abajo e introduzco mi
cabeza en su estudio. Esta profundamente concentrado, con su guitarra
posada sobre su regazo y sosteniendo una plumilla de guitarra y un
71 bolígrafo en la misma mano. Me siento mal por molestarle cuando esta tan
enfocado, pero ya que no estare alrededor manana ni el día siguiente por
los negocios oficiales de la banda, siento la necesidad de recordarselo.

—Hey —digo suavemente. Por supuesto no levanta la vista. Continua


tocando su guitarra, así que la siguiente vez que hablo, es de una forma mas
contundente y demandando atencion—. Necesito un aumento de sueldo,
como para ayer.

Esta vez el me mira. Inclina la cabeza a un lado y una expresion


desconcertada se forma en su rostro de tono olivaceo.

—Ya ganas bastante, Kylie.

Una sonrisa tira de mis labios.

—Solo te estoy tocando las narices—digo, pero no parece convencido—.


Solo quería recordarte los Premios AMPed.

Me lanza una mirada inexpresiva, como si no tuviera ni una maldita idea de


que estoy hablando.
—De acuerdo.

Suelto un suspiro profundo.

—¿No lo sabes? ¿El espectaculo en Las Vegas que me pediste que fuera en
tu lugar? Sí, es manana por la noche así que no estare de vuelta hasta dentro
de un par de días. Solo quería asegurarme de que no necesitas nada antes
de que me vaya.

Inclina su cabeza hacia la cancion en la que esta trabajando y hace una


anotacion en su cuaderno. Como si yo no estuviera en la entrada hablando
con el. ¿Que diablos?

—Ya que no puedes prestar atencion por mas de diez segundos, ¿debería
enviarte un mensaje de texto diciendote donde voy a estar? —pregunto,
pero el niega con la cabeza, sin mirarme nunca. Veces como estas son en las
que quiero envolver mis dedos alrededor del cuello de mi hermano y
estrangularlo fuerte.
72
—Te oí. Lo recordare. Y no, no necesito nada. —Mira hacia arriba y me
dirige una mirada severa que probablemente funciona como un
encantamiento en cualquier mujer aparte de mi madre y de mí—. No te
metas en demasiadas mierdas mientras estas en Las Vegas.

—Intentare que no me roben mi tarjeta de identificacion esta vez —


prometo, incluso aunque el fiasco de mi identificacion hubiera ocurrido en
Nueva Orleans y no en Las Vegas. Y Wyatt hubiera estado conmigo en ese
momento. Ha estado tan ocupado recientemente que ir a Las Vegas esta
completamente fuera de cuestion—. Estoy segura de que ira bien —anado,
sonando de todo excepto convincente.

Lucas pone en blanco sus ojos color almendra.

—Diablos, quizas debería mandarle un mensaje de texto a Heidi y decirle


que mantenga su culo de lunatica lejos de los problemas.

Le había mencionado a Lucas que mi amiga mas cercana, Heidi, vendría


conmigo a Las Vegas hace semanas, pero no pense que me hubiera oído en
el momento. Era cuando estaba profundamente trabajando en la cancion
para Sienna y todo lo que hacía era darme un rapido asentimiento con la
cabeza antes de regresar a su musica.

—Y aquí estaba yo pensando que todo lo que decía sonaba como un todo
desconocido para ti.

—Que tengas buen viaje —dice, sonriendo.

—Si ganas ese premio por escribir canciones, me voy a quedar esa mierda
para mi apartamento —digo, pero el se encoge de hombros. Mientras me
volteo para marcharme, se aclara la garganta. Es el sonido que usa Lucas
para reclamar atencion.

—Por cierto, es Peanuts10.

73 —¿Perdona? —Mi confusion debe estar escrita por toda mi cara mientras
espero a que se explique.

—Peanuts, o Charlie Brown, como quiera que quieras llamarlo. La mayor


parte del tiempo oigo esa mierda de wahh-wahh-wahh11 que hacia el
profesor cuando tu hablas.

Ni siquiera creo que Lucas recordara ver todos los especiales de Charlie
Brown ano tras ano con nuestros padres mientras eramos ninos, pero
aparentemente sí lo hace. Me lleva un monton de esfuerzo contener mi risa,
pero entrecierro mis ojos hasta formar una mirada fulminante de acero.

—Que te jodan, Lucas.

—Yo tambien te quiero —grita detras de mí—. Y no te vas a quedar mi


premio.

10
Peanuts: también llamado Charlie Brown, Snoopy, Rabanitos o Carlitos es una tira de prensa cómica
desarrollada por Charles M. Schulz
11
Wahh-wahh-wahh: en los dibujos animados, cada vez que Charlie Brown estaba en clase, la voz del
profesor se oía como un balbuceo semejante a “wahh-wahh-wahh”.
***

—Me voy a quedar el maldito premio —le cuento a Heidi con voz confiada
mientras estamos en nuestra primera fiesta despues de la ceremonia, mas
tarde a la noche siguiente. Ya que lo acepte en lugar de Lucas el premio con
forma de plumilla de guitarra de color azul metalico unas horas antes, un
premio que recibio por el Compositor del Ano, y que he estado agarrando
fuertemente. No hay forma de que lo deje escapar. Mi hermano puede tener
alguno de los otros premios que gano la banda, que van a ser enviados a
Los Angeles. Este, bueno, se quedara en mi sala de estar.

Heidi toma dos vasos de chupito de una bandeja de servir mientras una
camarera pasa por al lado y se bebe ambos, poniendo cara de asco mientras
los traga.

—Te apuesto cien dolares a que Lucas lo consigue de vuelta. —Coloca los
74
vasos en el borde de la mesa de alguien en el abarrotado club nocturno
antes de tirar hacia abajo del dobladillo de su vestido ajustado. El vestido
inmediatamente se vuelve a subir hacia arriba, exponiendo mas de sus
tonificados muslos—. En realidad, pensando de nuevo, te apuesto mil.
Lucas es intimidante.

—Nah, el... —comienzo pero luego me encojo cuando un familiar cabello


rubio peinado en punta unido a una cara todavía mas familiar aparece a la
vista al otro lado de la pista de baile del club. Al principio, deseo
tremendamente que no se de cuenta de mi presencia, pero entonces una
gran sonrisa idiota cruza el rostro de Gavin Cooley. Adore absolutamente a
Dark Fiction, la banda que lidera Gavin, durante toda una semana. Luego
tuve la oportunidad de conocer a Gavin, quien resulta ser uno de los
gilipollas mas grandes que he conocido jamas.

Heidi se gira en direccion a mi mirada, sus ojos verdes escaneando la zona,


hasta que aterrizan en Gavin.

—Agh, ¿ese imbecil esta aquí?


—No me di cuenta de que lo conocieras —digo entre dientes apretados
mientras el se acerca mas y veo su asentimiento por el rabillo del ojo.

—Oh, sí. Intento convencerme de que me subiera a su bus durante el Rock


Fest del ano pasado. Le di un numero falso y le dije que me llamara cuando
estuviera listo para que yo me pasara por allí.

Debido a que cometo el error de mirar hacia ella y captar una buena ojeada
de la expresion seria de su cara, me estoy riendo cuando Gavin finalmente
consigue llegar hasta nosotras.

—Kylie-Jodida-Wolfe —dice, y curvo la comisura de mi boca. Su mirada me


barre, gastando demasiado tiempo en las curvas de mis caderas y mis
pechos, que estan acentuados por un sujetador push-up que desafía la
gravedad y que permití que Heidi me convenciera de comprar—. Bonito
vestido —anade, aunque no creo que le importe dos mierdas mi
minivestido negro sin tirantes.
75
—Gracias. —Todavía agarrando el premio con la gran plumilla de guitarra
azul, doblo mis brazos sobre mi pecho—. Buena actuacion esta noche.

Gavin se encoge de hombros, pero es uno de esos gestos engreídos que hace
que mis labios se curven hacia un lado con escepticismo.

—Estuvimos bien. —Mira tras de mí, buscando a alguien—. ¿Lucas no


aparecio?

—Esta en el estudio, así que me temo que no podía hacerlo. Ninguno de los
chicos podía venir. —Es la misma cosa que dije cuando acepte los premios
de la banda y estoy segura de que Gavin ya sabe todo esto, pero sus labios
tiran hacia abajo en un frunce de todas formas. Me lleva cada pizca de
control no poner los ojos en blanco. Menudo jodido rey del drama.

—Eso es una lastima. Oí decir a Cilla que has estado viendo a Wyatt, ha
debido ser duro para el dejarte venir aquí sola.

—Estoy segura de que esta devastado ahora mismo —replico en tono seco.
Por supuesto, eso es de todo menos la verdad. Durante las ultimas semanas,
Wyatt ha estado tan distraído como Lucas. Es desconcertante. Y aunque
odio admitirlo, eso ha causado que yo pase un poco mas de tiempo en mi
propia casa. Para darle espacio porque incluso aunque hemos estado
haciendo esta cosa el uno con el otro durante ocho anos, el aspecto de
relacion todavía se siente muy nuevo.

—Yo lo estaría —dice Gavin, arrastrando su mirada sobre mi cuerpo otra


vez—. Devastado, quiero decir.

Heidi se pasar la mano por sus rizos castanos.

—Yo estoy devastada por no tener una bebida en la mano. —Senala con la
cabeza a otro tipo que viene hacia aquí, el guitarrista invitado que toco con
Dark Fiction en el escenario mas temprano esta misma noche—. Olviden
eso, parece que el trajo una para mí.

Antes de que el guitarrista le pase la bebida a Gavin, Heidi se la arranca de


las manos y toma un sorbo. Cuando el le dirige una mirada severa, ella
76
sonríe ampliamente, lo que es habitualmente suficiente para ganarse a
cualquier hombre. Gavin habla antes de que el otro hombre tenga una
oportunidad de hacerlo.

—Knox, esta es la hermana de Wolfe, Kylie y su amiga...

Heidi toma otro sorbo de la bebida, lanzando a Gavin una mirada incredula
por encima del borde.

—Heidi. Aunque estoy segura de que ya lo sabes.

Knox estira el brazo hacia mí y yo acepto su mano.

—Tu forma de tocar es increíble —le digo. Y es verdad. A pesar de la gran


mierda que creo que es Gavin, no puedo rechazar la musica impresionante.

Knox sonríe, su amplia y genuina expresion se completa con hoyuelos.

—Es bueno conocerte finalmente. Todo el mundo habla de Kylie Wolfe. —


Debido a que no se si eso es algo bueno o malo, asiento y le ofrezco una
sonrisa agradecida. Heidi me toca el hombro y yo echo una mirada hacia
ella.

—Tengo que hacer pis —gesticula con los labios, alejandose en direccion a
los aseos. Cuando vuelvo mi atencion de nuevo a Knox y Gavin un momento
despues, ellos ya estan hablando de otra cosa, del culo de alguna chica, y
aprovecho la oportunidad para escabullirme, dirigiendome derecha a la
salida del club.

Una vez que estoy fuera, de pie bajo el calor seco de la noche, inspiro
profundamente. Mientras enciendo el unico cigarrillo que tengo conmigo
(el que me metí tras la oreja antes de que Heidi y yo vinieramos al club
nocturno), reviso mi telefono.

Un mensaje de texto de mi hermano preguntandome si todo salio bien en


la ceremonia de premios. Ninguna llamada ni mensaje de Wyatt. Mierda.

Dando una calada profunda a mi cigarrillo, envio un mensaje a Lucas.


77 Despues de que debato durante unos buenos dos minutos si debo o no
escribirle a Wyatt y hacerle saber que todo va bien, meto mi telefono de
nuevo dentro de mi diminuto bolso.

—No debería estar molesta de que no me haya contactado —me susurro


fieramente a mí misma—. No debería estar preocupada. No debería...

—No deberías anunciar a donde te diriges en Facebook —dice una voz


desde detras de mí, y mi corazon de pronto esta acelerando mientras
impulso mi mirada hacia arriba—. Realmente no deberías, preciosa. Es
peor que Foursquare12.

Una vez que encuentro mi voz y, sí, me lleva un rato hacer eso, pregunto:

—¿Que demonios estas haciendo aquí, Wyatt? —Levanto una mano para
empujar un mechon de cabello de nuevo tras mi oreja. El inmediatamente
vuelve a sacar el mechon, frotandolo entre sus dedos, antes de dejar caer el
cabello rojo y rubio en favor de acariciar mi cara—. Se supone que debes
estar en el estudio. —Pero tan egoísta como suena, estoy contenta de que

12
Foursquare: servicio basado en localización web aplicada a las redes sociales.
no este en el estudio. Prefiero que Wyatt este aquí.

Se encoje de hombros y entonces me doy cuenta de algo. Esta situacion es


tan evocadora de la ultima vez que me sorprendio en Nueva Orleans, en
todo excepto por el hecho de que el y yo somos realmente una pareja ahora,
que inmediatamente asumo lo peor.

—¿Esta bien Sinjin? —exijo saber.

Sus brillantes ojos azules se arrugan en las comisuras mientras se ríe y


siento un diminuto peso siendo elevado desde mi pecho.

—Sinjin esta bien. Deja de preocuparte por el tanto, vas a provocarle al


pobre hijo de puta un tic nervioso. —Da un paso mas cerca de mí—. ¿No
puedo simplemente venir a Las Vegas y sorprenderte y toda esa buena
mierda?

Toda esa buena mierda probablemente se refiere a sexo. Me muerdo la


78 esquina de mi labio.

—¿No puedes soportar la idea de que conozca a desconocidos sexys?

Pasa la mirada sobre mí, justo como hizo Gavin hace solo quince minutos,
pero yo no hago movimientos para cubrirme. O para evitar que una amplia
sonrisa se extienda por mi rostro.

—Puedes fingir que soy un desconocido si quieres. —Su expresion se


vuelve seria y entonces tira de mí hacia el. Mi respiracion se entrecorta
mientras me encuentro con su mirada—. Mira, Ky, vine a disculparme por
haber estado tan jodidamente ausente ultimamente. Yo he... he estado
pensando mucho. Luego tuvimos toda la mierda de la banda. —Asiento
comprensiva y el respira hondo—. Y luego empece a hablar con mi abogado
esta semana pasada.

—Espera... ¿que? —susurre.

—Voy a intentar conseguir la custodia principal de Brenna.

Su hija, alguien a quien amo casi tanto como lo amo a el. Agarro su hombro
con mi mano libre, intentando controlar mi respiracion.

—Te apoyo completamente en esto, sabes que lo hago. Y, si sirve de algo,


estoy muy contenta de que sea por eso por lo que has estado ausente.

Su sonrisa es de alivio, una bella expresion que hace que me duela el pecho.

—Así que por eso estoy aquí. Para hacerte saber que he oído todo lo que
me has dicho durante las ultimas dos semanas. Para hacerte saber que sí
que me importa todo lo que haces. —Soltandome, me agarra el premio de
plumilla de guitarra de Lucas y lo sopesa con la mano—. Especialmente
cuando es en Las Vegas.

—Viniste aquí para evitar que me escapase con ese tipo al que conocí esta
manana en la maquina de blackjack de mi hotel, ¿verdad? —me burlo.

—Te amo jodidamente, preciosa.

79
Le ha llevado tanto tiempo decir esas palabras que todavía me hace
temblar.

—Yo tambien te amo, McCrae.

Apartandose de mí, comienza a liberar mi mano, pero yo aprieto mi agarre


sobre sus dedos.

—Deberías volver con Heidi —dice.

Mis cejas se aprietan en un ceno fruncido.

—¿Te vas?

—Vuelvo a mi habitacion en el Venetian. Al menos hasta que tu y Heidi


hayan terminado aquí. Volare de vuelta contigo manana por la noche.

Dejo escapar un aliento enorme.

—Gracias a Dios. Por un momento pense que habías volado hasta aquí solo
para decir que lo sientes.

Se inclina hacia abajo de forma que su boca esta al nivel de mi oreja.


—En realidad, vole hasta aquí para casarme contigo. —Mientras se aleja
me sonríe por la forma en que no puedo hacer que mi boca se cierre—. Pero
me imagino que debía quitarme las disculpas del camino antes de decirte
eso, preciosa.

80
Lucas Wolfe
Traducido por pidge97

Corregido por LadyPandora

lgo le pasa a Kylie.

Por primera vez en Dios sabe cuanto, me esta evitando. Ha estado


así desde que volvio de Las Vegas hace una semana e
inmediatamente me pidio unos días libres. Como un tonto, acepte y le dije
81 que por el tiempo que ella necesitara. Y la unica cosa que he escuchado de
ella desde entonces ha sido la respuesta de ocho palabras al mensaje en el
que le pedí que me trajera mi premio cuando volviera al trabajo:

Por supuesto que no, puedes tener el siguiente ;)

Eso fue hace unos días y estoy preocupado por ella. Tan preocupado que
estoy al borde de llamar a McCrae, a quien tampoco he visto y preguntarle
que jodida la había hecho esta vez. O solo ir a su diminuta caja de carton.
Tan pronto como acabe el video clip de hoy.

He tomado el proposito de quedarme fuera de su relacion, pero si el la jodio


otra vez, he terminado.

Hay un golpe ligero en la puerta y un asistente asoma la cabeza en mi


camerino.

—¿Sr. Wolfe? —dice y entonces me doy cuenta de que no va a continuar


hasta que yo le responda, asiento para que continue—. El Sr. McBride esta
listo para empezar a grabar.

Compruebo la hora en mi movil, 1:55 de la tarde. He trabajado con Karl


McBride en muchos de los vídeos musicales de la banda y como de
costumbre, esta a tiempo.

Miro abajo, al suelo alfombrado del camerino y la asistente muerde su labio


inferior entre sus dientes

—¿Debo decirle al Sr. McBride que necesita mas tiempo? —Negando con la
cabeza, me levanto. Abre los ojos como platos mientras me sigue con la
mirada—. Quiero decir, no sería absolutamente ningun problema. El Sr.
McBride quiere asegurarse que este… —Pero su voz se apaga mientras
camino hacia la puerta y camino adelante de ella.

—Contento. Lo se —digo. La asistente de McBride continua mirandome


como si fuera a correr en otra jodida direccion. ¿Soy tan jodidamente
82
intimidante?—. Necesito terminar con esto.

—Si, por supuesto.

La sigo con un ritmo lento mientras ella anda rapido en direccion al set. Una
vez que estamos ahí, McBride se separa del grupo y viene a hablarme.
Sonriendo, me da una palmada en la espalda.

—Nunca creí que llegaría el día en el que te gustaría hacer algo a corto
plazo, pero estamos todos dentro. Sera el mejor vídeo de YTS hasta la fecha
—promete.

—Como solista… — le recuerdo—. Este es para mi propio album.

Choca su palma contra su frente morena.

—Joder, lo siento. Siempre pienso en ti y automaticamente en la banda.

—Aun estoy con la banda —digo—, solo estoy probando mi propia mierda
ahora mismo. Y eso es por lo que hoy… —Hago un gesto hacia el set, que
solo es un fondo con nada mas que un banco alto en frente de el—, estamos
aquí.

McBride deja salir un sonoro suspiro de alivio.

—Entonces estamos listos para continuar. —Mira hacia su reloj—.


¿Melanie?

La asistenta que fue por mí hace unos minutos se apresura, manteniendo


sus ojos en el suelo. Por un breve momento, esta mujer me da un vivo
recuerdo de cuando conocí a Sienna hace unos anos. La pelirroja se
exaltaba con cada palabra que decía, me evitaba a toda costa y yo nunca me
había sentido mas atraído por alguien así en mi vida.

No me siento atraído hacia Melanie, ni de cerca, pero ella ciertamente me


hace jodidamente desear mas a Sienna.

—¿Diga, Sr. McBride? —Melanie lleva un bolígrafo y una pequena agenda,


pero las instrucciones de McBride son simples.
83
—Dile a Christina que si no esta fuera de su camerino en cinco minutos…
—empieza, pero yo le interrumpo rapidamente. Ese nombre, Christina, me
suena familiar. Y no del familiar bueno, sino del que te deja un mal sabor de
boca.

—¿Esa es la psicopata que trabajo conmigo en el vídeo de All Over You? —


demando y el asiente—. ¿Por que carajo esta aquí?

—Tu amor le interesa, Lucas.

La ultima jodida cosa que necesito en un video musical para pedir perdon
a la mujer de la que estoy enamorado es otra mujer que se arrastra por mí,
especialmente Christina. Muevo la cabeza de un lado a otro.

—Despídela.

McBride esta tan sorprendido como su asistente.

—No puedo conseguir a otra actriz ahora mismo, Lucas. Ni siquiera por ti.
Podemos volverlo a filmar en un día o dos o incluso…
Giro mi cabeza otra vez.

—No, ninguna actriz. Cuando te dije que quería que este vídeo fuera simple,
lo decía en serio. Solo soy yo. No mierdas. Y no hay ninguna actriz bailando
a mí alrededor o encima de mí. Solo yo y la cancion.

El retrocede, su cara es una mascara de confusion. Al final, asiente.

—Melanie, carino, ¿puedes ponerme en contacto con la agente de


Christina? —Cuando ella inmediatamente le dice que sí, anade:

—Y ponme con Deana.

Otro nombre muy familiar. Doy un paso hacia McBride, senalando al set al
mismo tiempo.

—No necesitamos discutir conceptos, Karl. Todo lo que necesito hacer en


este vídeo esta justo aquí. ¿Quieres algo mas? Sostendre cartulinas o algo,
84
pero ya esta.

Los hombros de Karl caen y la mirada en su cara lo dice todo, piensa que va
a ser una mierda de vídeo, pero finalmente dice:

—¿Podemos tener treinta minutos para tener todo bajo control?

—Estare en mi camerino.

Aunque esta ocupada intentando contactar a la gente de Christina en su


IPhone, tengo a Melanie pegada a mis talones (obviamente, ordenes de
McBride) mientras vuelvo a mi camerino, ya esta preguntandome si
necesito algo. Cuando alcanzamos la habitacion, me paro en la puerta y la
impido que entre.

—Si necesito agua, confía en mí, sabre como encontrarla —digo mientras
entro y cierro la puerta detras de mí antes de que pueda decir algo mas.
Casi estoy en el sofa de la habitacion cuando la puerta se abre. Girando
abruptamente, estoy listo para decirle a Melanie que se joda hasta que
esten preparados por mí, pero en su lugar me enfrento a mi hermana. El
exceso de tension que he estado sintiendo desaparece.
—Mierda, estaba pensando que tu culo había desaparecido de la faz de la
tierra.

Pero mi alivio de verla debe haberse visto en mi cara porque ella sonríe.

—Vi tu mensaje esta manana sobre el vídeo de The Days y tenía que estar
aquí. —Pasa despreocupadamente a mi lado y se tira en el sofa. Hay un
cuenco de manzanas en la mesa, arruga su nariz y, aun así, toma una—.
Siento que me llevara tanto tiempo. Seguridad me ha hecho pasar un rato
duro.

—Estabas en la lista. —Me siento a unos centímetros de ella, mirando su


expresion detenidamente, buscando algun signo que pueda apuntar la
mierda que pasa entre ella y Wyatt. Cuando no muestra ningun signo,
anado:

—Tendrían que haberte dejado entrar inmediatamente.


85 —Es el cabello —apunta, pasando su mano a traves de su cabello
multicolor—. Es de un color diferente al de mi identificacion. Necesito
regresar de nuevo a mi color, pero me da miedo que se me caiga si lo hago.

—Kylie —digo, pero ella continua.

—Te traje tu premio. —Alcanza su bolso enorme y saca una estatuilla con
forma gigante de una plumilla y la deja en la mesa del cafe al lado del bol
de fruta—. Me lo iba a quedar, pero pense que seguirías acosandome si no
te lo devolvía.

Si no hubiera estado tan preocupado por ella, o tan concentrado en nada


mas que la grabacion del vídeo, habría pasado de alto el anillo. Pero lo vi,
mierda es imposible no verlo. Y sentí que todos mis musculos se tensaban.

—¿Sería tonto si preguntara si eso es un anillo de castidad o como sea que


lo llamen, eh?

Colocando la manzana medio comida en su regazo, ella atrae la mano hacia


su pecho, cubriendo el dedo del anillo con la otra mano.
—Si castidad significa estar casada entonces creo que no eres tan tonto
despues de todo.

—¿Te lo ha propuesto? —demando, pero ella niega con la cabeza. Estoy a


punto de preguntarle si alguien mas se le ha propuesto, pero ella aclara su
garganta.

—Nosotros, ah, cerramos el trato en las Vegas. He querido decírtelo, pero


se que has estado ocupado con todas las cosas de la banda.

¿Demasiado ocupado como para que esto me importara una mierda?

—Kylie —gimo, pero ella sostiene sus manos defensivamente y se inclina.

—Y antes de que preguntes, no, no estoy embarazada.

Pero nuestra conversacion que solo esta empezando, de repente tiene que
terminar porque hay unos tímidos golpes en la puerta del camerino.
86
Melanie se asoma y Kylie y yo la miramos.

—Sr. Wolfe, estamos listos de nuevo.


Lucas Wolfe
Traducido por Princesa de la Luna

Corregido por LadyPandora

No importa cuanto tiempo pase, creo que nunca me acostumbrare a que


ese hijo de puta de Wyatt este casado con mi hermanita. Debería haber
sabido que iba a suceder, pero tal vez he estado tan envuelto en mi propia
mierda como para darme cuenta de lo que estaba pasando a mí alrededor.

87
Por otra parte, tambien debería haber estado esperando a que ella tambien
me renunciara. Pero mientras me estaba preparando para la gira y el
lanzamiento de mi propio material, no pude ver esto venir. Ella me da la
noticia alrededor de un mes despues de su ridícula decision de las Vegas y
para alguien que no es facil de sorprender, estoy jodidamente aturdido.

—Debería hacerle pagar a tu trasero el almuerzo —le digo. Me había


convencido de que la llevara a un nuevo restaurante italiano que había
terminado siendo una mierda; ademas pase la mitad del almuerzo
firmando servilletas y tetas para un grupo de fans que me habían
reconocido—. ¿En serio, Kylie? ¿Justo antes de la maldita gira?

Ella aprieta los labios en una fina línea blanca.

—¿Has escuchado una sola palabra de lo que he dicho, Lucas?

Me termino el resto de mi cerveza, que esta a temperatura ambiente y sin


gas.

—¿Has escuchado una sola palabra de lo que te he dicho, Lucas?

—Escuche Wyatt, Nueva Orleans y lo siento. ¿Se me olvido algo?


—Estas siendo un idiota. —Ella clava su tenedor en mis espaguetis, se los
come y hace una mueca ante el sabor—. Bueno, eso es asqueroso. Lo siento,
Lucas.

Me encojo de hombros.

—Estoy mas preocupado por ti y McCrae empacando y mudandose a


Louisiana. A la mierda la comida de mierda. —Hago senas a nuestra
camarera y vocalizo que me traiga la cuenta—. ¿Seguro que vas a estar bien,
Ky?

—Mi plan es mantenerme en contacto contigo, incluso desde Nueva


Orleans. Nunca renunciaría a ti.

—¿Pero vas a estar bien? —repito.

—No me iría si no pensara que voy a estar bien. —Toma la factura en el


momento que la camarera la deja en nuestra mesa—. No te preocupes, me
88 encargo de esta.

Sí, probablemente con la tarjeta de credito del negocio. La miro con


atencion mientras excava en su billetera en busca de una tarjeta de credito
y me sorprende cuando utiliza efectivo.

—Así que, ¿por que el cambio?

Desliza el dinero hasta el borde de la mesa y levanta los hombros.

—Nuevo comienzo. Tenemos mucho equipaje por aquí y muchas buenas


historias allí, eso parece inteligente. Y estaras solo a unas pocas horas de
distancia en avion. —Cuando me quedo mirandola, suspira—. Si tuvieras a
Sienna de vuelta en tu vida ahora mismo, si pudieras tener este nuevo
comienzo, ¿no empacarías todo y te marcharías?

Por supuesto que sí.

—Sin una maldita duda.

Una lenta sonrisa se construye en el rostro de mi hermana.


—¿Así que entiendes porque me marcho?

Cuando doy un pequeno gesto que no es ni negativo ni positivo, agrega:

—Aceptas esto, ¿verdad? Porque de algun modo siento que necesito eso de
ti antes de empezar a decirle a todo el mundo lo que he hecho.

Cuando Kylie habla así, me pone en un lugar de mierda. Tiene que saberlo.
Espero hasta despues de que la camarera se lleva la factura y el dinero en
efectivo para decirle:

—Acepto todo lo que te haga feliz.

Ella se hunde de nuevo en el sillon.

—Bueno. Esto, increíblemente bueno. Demonios, Lucas, tenía mas miedo


de hablarlo contigo que con papa.

—Deberías.
89
A medida que comenzamos a salir, mira en su bolso y me entrega una hoja
de papel doblada.

—Pense que te interesaría.

—No estoy subiendote tu salario.

Se ríe, retrocediendo.

—Solo piensa en ello. Sera bueno para ti.

No abro el papel hasta que vuelvo a mi Jeep y cuando lo hago, no puedo


dejar de reír y negar. Es una lista de un bien inmueble para una cabana en
las montanas de Tennessee. Es tan jodidamente típico de Kylie y en la parte
superior de la hoja hay un mensaje escrito en su letra clara.

Desde que perdiste la última, pensé que estarías interesado en echar


un vistazo a esto antes de que reconquistes a Sienna. Y tampoco me
importa una mierda el precio. Busqué en Google tu valor neto de
celebridad.

Todavía estoy sacudiendo la cabeza cuando veo pasar el pequeno coche de


Kylie. A pesar de que su ventana esta subida, se exactamente lo que esta
diciendo cuando voltea su cabeza hacia mí.

—No me defraudes.

***

En el transcurso del proximo mes, regrabo el video Ten Days con McBride
dos veces mas. En realidad no veo el amplio repaso de la version mas
reciente hasta el día antes, en que se supone que sale al aire cuando Kylie
90 me lo manda al correo electronico. Lo miro estando solo en la sala de estar
de la cabana que deje que mi hermana me convenciera de comprar. No se
parece a ningun vídeo que haya hecho con la banda, pero por eso se que es
lo correcto. Directo y honesto. Perfecto.

Unos minutos despues de finalizar el vídeo, tengo un mensaje de Kylie


deseandome buena suerte. Preguntando si sigo pensando ir por Sienna
manana por la noche. Cuando respondo que no soy un maldito cobarde,
Kylie me desea buena suerte una vez mas.

Cuando me voy a la cama mucho mas tarde despues de ir a un bar cercano,


no es de extranar que mi ultimo buen recuerdo de Sienna domine mis
pensamientos. En estos recuerdos, ella va a salir del cuarto de bano de la
habitacion del hotel en Atlanta, llevando ese pequeno vestido de encaje
negro que al instante había hecho que mi polla se endureciera. En lugar de
que sus ojos azules me miraran como si hubiera hecho trizas su corazon,
me esta mirando con ese tipo de emocion que la mayoría de los hijos de
puta desean poder encontrar.

—Cuando hayamos terminado esta noche —digo, tirando de ella hacía mí—
, voy a arrancarte esta maldita cosa en pedazos y atarte a cada maldita
esquina de esa cama de allí.

A pesar de que ya está familiarizada con los cuatro postes de la cama,


todavía echa una rápida mirada a su espalda.

—Realmente no quieres romper mi vestido —respira contra mi boca.

Deslizo mi lengua por sus suaves labios antes de dejar caer mis labios a su
cuello.

—¿Por qué diablos no?

—No voy a tener nada que ponerme si continúas rasgando toda mi ropa.

Gruño contra el centro de su garganta.

—Entonces te compraré otra.

91 —Y probablemente hagas lo mismo —replica, jadeando mientras tiro del


encaje del vestido alrededor de sus caderas y caigo de rodillas frente a ella—
. ¿Qué estás haciendo? —exige, con su respiración subiendo.

—Quiero follarte ahora mismo. —No, eso no es cierto. Necesito estar dentro
de ella en estos momentos. Hemos superado el deseo. Necesito ese escape que
encuentro sólo con ella.

—Lucas —comienza y agarro su culo, lo que la hace inhalar un profundo


suspiro entre dientes—. La fiesta de Cilla —me recuerda.

Sé que se preocupa por la fiesta de Cilla tanto como yo y ahora mismo me


importa una mierda. Sus largas piernas ya han empezado a temblar
violentamente. Está clavando sus dedos en mis hombros mientras empujo sus
bragas hacia abajo. Está gimiendo mi nombre incluso antes de que tire una
de sus piernas sobre mis hombros para que pueda rozar la punta de mi lengua
sobre su vagina.

Ella tira de mi cabello.

—Cálmate. —Cuando ella tira con más fuerza, mi mano encuentra su culo,
causando un ruido fuerte en la habitación. Tiembla y afloja su agarre—. Dios,
sabes tan bien.

—¿Qué hay de ti? —gime.

Soplo contra su clítoris, chupo y repito.

—¿Y yo qué?

—Quiero hacerte feliz. Quiero… —Pero la interrumpo, bajándola hasta el


suelo, mi lengua sin soltarla nunca. Espero hasta que está jadeando, casi
cantando y entonces me detengo. Cubro los sonidos que está haciendo con mi
boca, metiendo mi lengua entre sus labios, dejándola saborearse a sí misma
mientras tiro abajo de mis pantalones. Cuando me alejo de ella; y es
jodidamente difícil de conseguirlo; deja caer sus ojos azules a mi polla.

—Ni siquiera me di cuenta de que ya te lo habías puesto.

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Sigo su mirada hacia el condón y sonrío.

—Multi-talentoso. —Comienza a responderme, pero la detengo.

—Inclínate hacia delante, Si.

Pero ella también mueve su cabeza de un lado a otro. El movimiento cambia


rápidamente a un estremecimiento cuando froto mi pulgar sobre su clítoris.

—Por favor, yo-yo quiero verte —suplica.

Agacho la mirada a ella durante un minuto, mirando como rechina sus


dientes y a sus caderas, antes de asentir hacia ella.

—Entonces ven aquí.

Me despierto inmediatamente en un sudor frío, pero se como termina. Se


como se sentía, como sabía. Y como me dijo una y otra vez lo mucho que me
amaba, a mí, a un hombre jodido que la ha jodido.

Y por supuesto, mientras bebo una Sam Adams, aunque son las 3 de la
maldita manana, me obligo a recordar como termino la noche: como me la
folle una vez mas.
Así que para cuando me meto en mi Audi para conducir a Nashville, a la
noche siguiente, ya se que hay una buena probabilidad de que todo haya
terminado.

Pero enciendo la musica que mi hermana me preparo con demasiada


mierda de Chevelle13 y mantengo la esperanza.

93

13
Chevelle: banda de rock originaria de Chicago, Illinois Estados Unidos formada en 1995.
Lucas Wolfe
Traducido por 5hip

Corregido por LadyPandora

a noto mucho antes de que ella me vea.

Ella esta de pie al lado de esa pequena mierda que me había dado un
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mal rato cuando me fui a la casa Previn; correccion, mi casa; desde
hace una semana. Con mechones de su cabello rojo fuego escapando de su
larga cola de caballo y los brazos cruzados con fuerza sobre esos increíbles
pechos que estuve tan cerca de desenvolver en Los Angeles, se ve cansada.
Al igual que lo hacía la primera vez que la conocí.

Sienna.

Ni siquiera dos anos y decenas de mujeres podrían haber hecho que me


olvidara de ella.

—¿Lucas? —El sonido de una suave voz femenina trae mi atencion hacia
abajo y hacia un conjunto totalmente diferente de pechos. Mi abogada; y
por mi vida que no puedo pensar en su nombre ahora mismo; y mueve sus
labios en una sonrisa de satisfaccion cuando se da cuenta que se las arregla
para atrapar la mayor parte de mi atencion—. ¿Me estaba preguntando si
estas interesado en tomar una copa conmigo para celebrarlo?

La ultima cosa que quiero hacer es celebrar es sacar a una anciana de su


casa, pero no le digo eso. Niego con la cabeza.
—Tengo planes.

La abogada me detiene antes de que me pueda marchar, colocando su mano


en mi antebrazo.

—Puedes pasarlos a otro día, ¿no? —Su voz se ha reducido a un susurro y


suelto una carcajada aspera mientras la detengo de que siga trazando con
su una alrededor de uno de los tatuajes de mi muneca.

Levanto la mirada hacia Siena.

—Tengo que hacerlo esta noche —digo con el ceno fruncido. El tipo al lado
de ella esta susurrandole algo y cuando termina se aleja, y ella lo fulmina
con la mirada. Espero que ella no este con esa polla. Y si lo esta, espero que
termine diciendole que se vaya a la mierda.

Girandome hacia la cabeza de mierda, los ojos azules de Siena se


encuentran con los míos. Ella no reacciona y tengo que admitir que es una
95 patada a mi orgullo que no me reconozca. Pero entonces revuelve ese
delicioso tono de rojo que llega desde su pecho hasta su bello rostro y se
que recuerda.

Tambien se que estoy a punto de perderla de nuevo mientras se apresura a


salir de la sala del tribunal.

Mi abogada no trata físicamente de detenerme cuando voy detras de


Sienna, pero grita detras de mí:

—Si cambias de opinion, tienes mi tarjeta.

—No lo hare.

No me toma mucho esfuerzo alcanzar a Sienna, pero no me acerco cuando


se escabulle en un cafe tematico. En su lugar, camino alrededor de la
manzana, ajeno al frío y a la nieve mientras encuentro que decirle.

Lo siento por decirte que te fueras a la mierda hace dos años.

Me arrepiento.
Joder, todavía te quiero.

Cuando por fin entro en la cafetería, la encuentro en una mesa del fondo,
con la cabeza hacia abajo y a su telefono. Esta tecleando furiosa en el
teclado y no puedo resistir tocarla, cubriendo su mano con la mía. Ella es
suave y todo en lo que puedo pensar es en como sus dedos se sentirían
aranando en su camino a traves de mi espalda.

Jadeando, ella me mira, derribando un tazon de sobres de azucar.

Sonrío.

—¿Hay espacio para uno mas? —No importa si lo hay. Voy a sentarme
frente a ella quiera o no.

Sus labios rosados se enroscan en una mueca de desprecio.

—No para pasar mi tiempo libre con un extrano. Así que, lo siento, no hay
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lugar —dice con los dientes apretados mientras me deslizo en el asiento.

A pesar de que tenía toda la intencion de pedir disculpas por sacarla a


patadas de mi casa hace dos anos, eso no sucede. En cambio, por los
proximos diez minutos, estamos con el tire y afloje; con ella negandose y yo
poniendola mas y mas nerviosa. No es hasta justo antes de que se vaya que
deja caer una bomba sobre mí despues de que exijo que me diga de porque
esta aquí en Nashville. El porque esta con el idiota del nieto de Previn, a
pesar de que no lo saco directamente ni le hago esa pregunta en particular.

Sacudiendose de mi agarre, Sienna me ofrece una sonrisa forzada mientras


echa de un golpe su telefono en el bolso.

—Estoy aquí porque un idiota musico de California... —toma una


respiracion profunda y se alisa los mechones de su cabello—, compro la
casa de mi abuela.

Estoy atonito mientras proceso lo que acaba de decir: es la nieta de Previn


y tambien la hermana o prima del cabeza de mierda.

—Ya veo —digo finalmente.


Asiente lentamente.

—Así que entenderas por que estoy diciendo esto: Jodete, Lucas.

Algo sobre escuchar decir esas palabras me envía al borde y se que tengo
que tener a esta mujer. Que tengo que poseerla. No es la primera vez que he
querido hacer eso, pero no voy a dejarla ir hasta terminar lo que empece.

—Yo solo te he escuchado una vez así de determinada, por lo que tengo que
preguntar: ¿Eso fue por lo de tu abuela o por lo que paso con nosotros? —
le exijo, acercandome a ella.

Se estremece.

—Ambos.

Mientras la observo deja sobre la mesa un poco de dinero y se escabulle


fuera de la cafetería, y me doy cuenta de lo mucho que he ganado hoy.
97 Sienna se me ha entregado; simplemente todavía no lo sabe todavía.
Como con todas mis historias, la música jugó un enorme papel en la
redacción de Absorbed. Aquí están algunas de las increíbles canciones que
me inspiraron mientras escribía:

1. "Gone Forever" de Three Days Grace


2. "Take Me Under" de Three Days Grace
3. "Alone In This Bed" de Framing Hanley
4. "The Kill" de Thirty Seconds to Mars
5. "I Get It" de Chevelle
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6. "Bodies" de Drowning Pool
7. "Snuff" de Slipknot
8. "When I Was Your Man" de Bruno Mars
9. "Wicked Game" de HIM
10. "Satisfied" de Aranda
11. "Walk Away" de Five Finger Death Punch
12. "Crazy Bitch" de Buck Cherry
13. "Blurry" de Puddle of Mudd
14. "Fine Again" de Seether
Ahora que Lucas le ha declarado su amor,
Sienna está segura que el drama entre ellos
ha terminado.
No le tiene miedo a la ex esposa de Lucas o
cual sea el secreto que la otra mujer tiene
sobre él. Durante dos dichosos días, los
restantes del contrato de Sienna con Lucas,
se refugian en una casa vacacional en las
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montañas de Tennessee, consumiéndose
entre sí. Al final de su estancia, Lucas viene a
Sienna con una propuesta: su banda, Your
Toxic Sequel, se va de gira con Wicked
Lambs, y la quiere con él todo el tiempo.
Sienna acepta trabajar en el vestuario y ser
su novia oficial.
La vida en la carretera es diferente de cualquier cosa que Sienna haya
conocido. No sólo tiene que lidiar con los miembros de la banda de Lucas,
sino que también está obligada a estar alrededor de Cilla, la cantante de
Wicked Lambs, que está claramente enamorada de Lucas. A pesar de los
calientes compañeros de la banda, y una hermosa y persistente diosa del
rock decidida a hundir sus garras en Lucas, Sienna se mantiene a su lado.
Entonces, comienzan las amenazas.
La ex esposa de Lucas, Sam, no es feliz con que él siguiera adelante, y Sam
empieza a acosar a Sienna, todo desde correos electrónicos amenazantes
hasta llamadas telefónicas e incluso cuentas falsas en los tableros de
mensajes de Your Toxic Sequel criticándola y difundiendo rumores. Sienna
oculta esto de Lucas ya que sabe lo mala que es Sam para su música.
No es hasta que Sienna es atacada por una enloquecida fan de YTS
contratada por Sam, y Sam empieza a apuntar sus amenazas verbales a la
abuela de Sienna, que Lucas finalmente revela su secreto. Y es uno grande...

100
Nativa del sudoeste de Virginia, Emily Snow, de 26 años ha publicado la
reciente serie Devored (2012) y Confessions of a Frat Girl (Confesiones de
una Chica de Fraternidad) (2013). Le encantan los libros, los chicos malos
y sexis y el rock muy muy alto, así que, naturalmente, escribe historias
sobre estas tres cosas.

Podrás encontrarla en Internet en [Link]

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