do el Rey Carlos XII emitió un decreto para controlar durante su
ausencia a los funcionarios del gobierno sueco; tal institución se
llamó “Ombudsman superior”. La fórmula evolucionó tomando
acepciones de protector, mandatario, comisionado o representante;
pero siempre con la finalidad de protección de los derechos de los
ciudadanos.
El sistema no jurisdiccional plasma en esta alternativa de protección, un
modelo sin formalismos jurídicos y de fácil acceso a través de esta
vertiente, para la protección de los Derechos Humanos en el contexto
nacional.
La fórmula del Ombudsman se encuentra hoy día en los cinco
continentes, como: El defensor del pueblo en España o El promotor de
la justicia en Portugal; y se erige como un cause alternativo de
protección de los derechos humanos, para reducir la distancia entre
gobernantes y gobernados, y promover la cultura de los derechos
humanos; una fórmula, en suma, que busca llenar los vacíos en la
protección de los derechos fundamentales.
En México, la fórmula de la Institución del Ombudsman llega en 1990,
con el surgimiento de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos,
cuya creación, encuentra sustento en el decreto presidencial del 5 de
junio de ese año, publicado en el Diario Oficial de la Federación el día
siguiente y, posteriormente, con el nacimiento de los organismos
estatales de Derechos Humanos en las entidades federativas, se
constituye el sistema no jurisdiccional en el país.
La mayoría de los organismos públicos no jurisdiccionales locales, para
la defensa y promoción de los derechos humanos en México, son
autónomos, con personalidad jurídica y patrimonio propios, teniendo
todos como objetivo primordial, la protección, observancia, promoción,
estudio y divulgación de los derechos humanos. A partir de la Reforma
constitucional de junio de 2011, la autonomía de estos organismos está
garantizada por la Constitución Federal. Se caracterizan porque sólo
pueden conocer de asuntos en que la probable responsable de alguna
arbitrariedad sea una autoridad pública de la respectiva Entidad
Federativa y sus pronunciamientos, al igual que los de la CNDH, no son
vinculatorios, esto es, no poseen los atributos aludidos de
obligatoriedad y coerción.
Suele verse a estas comisiones como órganos que ejercen una labor de
continua censura a la actividad de la administración pública, postura
siempre criticable si se destaca la función mediadora entre los intereses
de los gobernados y los órganos del poder público, y se exalta a su vez
su capacidad proactiva (y no reactiva) de promoción y defensa de los
derechos humanos, siendo accesibles a toda persona y buscando en
especial alcanzar a los grupos e individuos en condiciones de desventaja
o marginación.
Ahora bien, la función de los organismos públicos de derechos humanos
en el país es de subsidiariedad, en la protección de las prerrogativas
que consagra el orden jurídico mexicano. Su fundamento constitucional
se encuentra en el apartado B del Artículo 102, dispositivo que les da
origen y establece sus competencias.
Dichas comisiones, velan por los derechos humanos en el ámbito de su
competencia, esto es, actos de autoridad de naturaleza administrativa
que violenten los derechos humanos previstos en el ordenamiento
jurídico mexicano; pero tal función por supuesto que no es la única
forma de proteger estos derechos.
La complementariedad se da en tanto la responsabilidad de proteger
derechos humanos recae en todas las instituciones cuyas competencias
marcan la pauta de su intervención. Por ello, los pronunciamientos de
las comisiones de derechos humanos, no suponen la resolución de fondo
de un problema, sino el señalamiento o conjunto de actos arbitrarios,
que hacen presumir la existencia de violaciones a los derechos de las
personas; de ahí, la importancia de su fuerza moral.
LA COMISIÓN NACIONAL DE LOS DERECHOS HUMANOS
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos destaca como uno de los
principales Organismos responsables de la protección, promoción,
difusión, e investigación de los derechos humanos en México.
Antecedentes y etapas de la CNDH
El 13 de febrero de 1989, dentro de la estructura de la Secretaría de
Gobernación, se creó la Dirección General de Derechos Humanos.
El 6 de junio de 1990 nació, por decreto presidencial, una institución
denominada Comisión Nacional de Derechos Humanos, constituyéndose
como un Organismo desconcentrado de la Secretaría de Gobernación.
A través de una reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación
(D.O.F.), el 28 de enero de 1992, se adicionó el apartado B, al Artículo
102, elevando a la CNDH a rango constitucional y bajo la naturaleza
jurídica de un Organismo descentralizado, con personalidad jurídica y
patrimonio propios, generándose de esta forma como ya se mencionó,
el surgimiento del llamado Sistema Nacional No Jurisdiccional de
Protección de los Derechos Humanos.
Finalmente, por medio de una reforma constitucional, publicada en el
D.O.F. el 13 de septiembre de 1999, dicho Organismo Nacional se
constituyó como una Institución con plena autonomía de gestión y
presupuestaria, modificándose la denominación de Comisión Nacional de
Derechos Humanos por la de Comisión Nacional de los Derechos
Humanos
Marco jurídico de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos
Su naturaleza jurídica parte del Artículo 102 apartado B constitucional,
que la erige como uno de los organismos de protección que ampara el
orden jurídico mexicano, la cual cuenta con aut