CEBA NO ESCOLARIZADO “LUIS GERMAN OSORIO SABOGAL”
CAJABAMBA
SEGUNDO BIMESTRE
GRADO PRIMERO
ÁREA : EDUCACIÓN RELIGIOSA
DIOS CUMPLE SU PROMESA DE SALVACIÓN EN CRISTO
EL PECADO: PRINCIPIO DEL MAL EN ELMUNDO
MOTIVACIÓN
Lee atentamente esta historia:
El maestro nos había pedido que lleváramos papas y
una bolsa de plástico. Ya en clase elegimos una papa por
cada persona a la que guardábamos resentimiento.
Escribimos su nombre en ella y la pusimos dentro de
las bolsas. Algunas bolsas eran realmente pesadas.
El ejercicio consistió en que durante una semana,
llevaríamos con nosotros a todos lados esa bolsa de papas.
Naturalmente, la condición de las papas se iba
deteriorando con el tiempo. El fastidio de acarrear esa
bolsa en todo momento mostró claramente el peso espiritual
que cargaba a diario y cómo mientras ponía mi atención en
ella para no olvidarla en ningún lado desatendía cosas que
eran más importantes para mí.
Todos tenemos papas pudriéndose en nuestra mochila sentimental. Es el
precio que pagamos a diario por mantener el resentimiento por algo que ya había
pasado y no podía cambiarse.
ILUMINACIÓN DE LA PALABRA
“Dios no hizo la muerte, ni se alegra de la perdición de los mortales.
Pues todo lo creó para que sea; las criaturas del mundo son para bien nuestro;
las fuerzas de la naturaleza no están envenenadas o sometidas a algún reino
infernal, porque la justicia va más allá de la muerte”. Sabiduría 13 – 15
Jesús contestó: “En verdad, en verdad, les digo, el que comete pecado es
esclavo del pecado.”Juan 8, 34
PROFUNDIZACIÓN
EL PECADO
Es una falta contra la razón, la verdad, la conciencia recta; es faltar al
amor verdadero para con Dios y para con el prójimo, a causa de un apego
perverso a ciertos bienes. Hiere la naturaleza del hombre y atenta contra la
solidaridad humana. Ha sido definido como “una palabra, un acto o un deseo
contrario a la ley eterna” (San Agustín).
Nosotros, por ser libres, tenemos la posibilidad de salirnos de nuestra
órbita, de despreciar la voluntad y el amor de nuestro Padre Dios, y, por tanto,
de no cumplir su Ley. El pecado es una desobediencia a Dios, no querer
servirle. Es lo que hizo Lucifer, que se rebeló contra su Creador bajo el grito
“no te serviré”, y es lo que hicieron nuestros primeros padres en el paraíso al
comer del “fruto del árbol” que Dios les prohibió. El hombre abusando de su
libertad llega al libertinaje, y así en el pecado; por tanto origina su propio daño
o destrucción.
LA REALIDAD DEL PECADO. El pecado es una realidad que ningún hombre
puede ignorar. Para intentar comprender lo que es el pecado es preciso en
primer lugar reconocer el vínculo profundo del hombre con Dios, porque fuera
de esta relación, el mal del pecado no es desenmascarado en su verdadera
identidad de rechazo y oposición a Dios, aunque continúe pesando sobre la
vida del hombre y sobre la historia.
La realidad del pecado, y más particularmente del pecado original, sólo se
esclarece a la luz de la revelación divina. Sin el conocimiento que ésta nos da
de Dios no se puede reconocer claramente el pecado, y se siente la tentación
de explicarlo únicamente como un defecto de crecimiento, como una debilidad
psicológica, un error, la consecuencia necesaria de una estructura social
inadecuada, etc. Sólo en el conocimiento del designio de Dios sobre el hombre
se comprende que el pecado es un abuso de la libertad que Dios da a las
personas creadas para que puedan amarle y amarse mutuamente.
EL PRIMER PECADO DEL HOMBRE: una verdad esencial de la fe.
Mientras Adán y Eva vivían felices en
el Paraíso, el demonio continuamente los
acechaba esperando el momento más
favorable para intervenir y tentarles.
Cierto día, estando Eva sola, se le
acercó sin que ella se diese cuenta de que
era él:
“La serpiente era la más astuta de todos
los animales del campo que
Yahvé había hecho, y dijo a la mujer: “¿Es
cierto que Dios les ha dicho: No coman de
ninguno de los árboles del jardín?” La
mujer respondió: “Podemos comer de los
frutos de los árboles del jardín, menos del
fruto del árbol que está en medio del
jardín, pues Dios nos ha dicho: No coman de él ni lo toquen siquiera, porque si
lo hacen morirán.”
La serpiente replicó: “De ninguna manera morirán. Es que Dios sabe muy bien que el día
en que coman de él, se les abrirán a ustedes los ojos y serán como dioses y conocerán el bien y el
mal”
La mujer vio que el árbol era apetitoso, que atraía la vista y que era muy bueno para
alcanzar la sabiduría. Tomó de su fruto y comió y se
lo pasó en seguida a su marido, que andaba con ella, quien también lo comió”. Génesis 3, 1-6.
Incitados por el demonio Adán y Eva se atrevieron a faltar a la Ley de
Dios. Su irregularidad esencialmente consistió en un acto de desconfianza en la
bondad y amor de Dios.
Ellos dudaron de la buena voluntad que Dios tenía, al exigirles un
determinado modo de comportarse.
Creyeron que, al actuar de otra forma, se perfeccionarían y llegarían a ser
plenamente felices.
En cuanto cometieron su pecado la situación cambió por completo. Ellos
mismos sintieron en su interior que todo había cambiado repentinamente. Su
corazón ya no sentía felicidad y amor de Dios, sino desconsuelo y horror.
“Oyeron después los pasos de Yahvé que se paseaba por el jardín, a la hora de la brisa de la tarde.
El hombre y su mujer se escondieron, para que Dios no los viera, entre los árboles del jardín”.
Génesis 3, 8
Adán y Eva vieron claramente que quebrantaban el mandamiento divino,
pero lo hicieron por su libre voluntad.
Pecaron gravemente contra Dios. A este pecado lo llamaos pecado
original.
CLASES DE PECADO:
Todo pecado nace del corazón del hombre, en su libre voluntad. Según su
comportamiento, el pecado se divide de la siguiente manera:
Por la razón de la
gravedad: Pecado
mortal o grave.-
Es una
desobediencia
voluntaria a la
Ley de Dios en
materia grave,
con plena
advertencia
y
perfecto
consentimiento.
Se llama mortal o capital porque priva al alma de la vida de la gracia y la hace
merecedora de las penas del infierno.
Pecado venial o leve.- Es la
desobediencia a la Ley de Dios en materia leve, o también en materia grave
pero sin advertencia o perfecto conocimiento. Disminuye las penas de castigo,
lleva al purgatorio.
Por razón de la manifestación:
Pecado Interno.- Es el que se da sólo en la mente o en el
corazón. Ej.: la envidia. Pecado Externo.- Es el que se
exterioriza con palabras o hechos. Ej.: una riña Por
razón de responsabilidad:
Pecado Formal.- Es el que se comete a sabiendas de que se quebranta la ley, con
plena advertencia y perfecto consentimiento. En él se verifica toda la razón de
pecado.
Pecado Material.- Cuando se quebranta la ley sin saberlo, es involuntario, pasa
por inadvertido, por ignorancia. Ej.: Un joven de catorce años no practica
ninguna penitencia porque no se ha enterado que es una ley de la iglesia.
Por razón de las virtudes que se oponen, por exceso o defecto:
La Soberbia. El soberbio cree que siempre tiene la razón y piensa que es mejor
que los demás y por ello los desprecia. Es el principal de los pecados,
constituye la raíz de toda falta contra Dios. El pecado original es un pecado de
soberbia, los primeros padres quisieron ser iguales o superiores a Dios.
A la soberbia se opone la humildad. Es tener una visión equilibrada y verdadera
de uno mismo, la de ser dignos y valiosos por ser hijos de Dios.
La Avaricia. Es el deseo desordenado de los bienes materiales. El avaro
convierte sus riquezas en dioses a los que sirve y en los que pone su
confianza. Su contrario es la generosidad. Es el desprendimiento de bienes
temporales, pero no lo desprecia. Se trata más bien de darles su recta
valoración como medio que Dios nos concede para poder cumplir su plan
divino.
La Lujuria. Es la debilidad o afán desordenado por el placer sexual. Se conoce
como pecado de impureza. Su virtud contrario es la castidad o pureza.
La Ira. Es la pasión desordenada que impulsa a la búsqueda de la venganza por
algún mal recibido. Está ligada a la soberbia. La virtud contraria es la
mansedumbre que nos enseña Jesús desde la cruz.
La Gula. Es la búsqueda desordenada de placer en el comer y beber. Sabemos
que comer y beber no es malo, al contrario cumple una función de darnos una
vida saludable, se trata de comer para vivir, no vivir para comer. Se opone la
templanza que pone orden en nuestro interior y nos permite ser equilibrados y
por poner el punto medio entre comer por necesidad y no por desorden.
La Envidia. Es la tristeza por el bien ajeno. El envidioso se entristece al ver el
bien de los demás e incluso puede llegar a arrebatarlo o impedirlo.
La envidia se combate con el amor fraterno, que se hace concreto en la actitud
servicial y amable, y en la alegría por el bien del hermano.
La Pereza. Es el rechazo a todo esfuerzo y trabajo. Se deja llevar por la
búsqueda de la comodidad y deja de realizar sus obligaciones. Es la madre de
todos los vicios.
La virtud contraria a este pecado es la diligencia o laboriosidad que implica salir
con prontitud a la realización de las tareas.
CONSECUENCIAS DEL PECADO.
Un automóvil que sale de la pista, destroza las vallas, se destruye él
mismo y quedan aplastados los ocupantes. Es decir, al mismo tiempo ha
causado mucho daño: al vehículo, al mismo conductor, a los pasajeros y la
construcción. De la misma manera el pecado nos lleva a una serie de
destrucciones:
La primera y principal consecuencia que produjo el primer pecado del
hombre fue la pérdida de la amistad Divina. Voluntariamente los primeros
padres resquebrajaron la relación amical y familiar con Dios.
Al pecar hacemos mal uso de nuestra libertad, rechazamos a Dios y a su
plan de amor que tiene para nosotros y pretendemos hacer nuestra vida a
sus espaldas, es decir, el hombre ha roto con Dios.
El hombre pierde el don de la integridad, por eso entró el desequilibrio y el
desorden en su interior. Quebrado interiormente, el hombre se descubre
débil con una inclinación al mal, rompe su paz interior, pierde la alegría, se
siente confundido por muchos males, sólo piensa en el presente que no lo
puede llevar, es decir, el hombre se siente mal consigo mismo.
Al enemistarse con Dios, el hombre pierde el sentido de sus semejantes. Se
olvida que existen otros a su alrededor, ya no los considera sus hermanos
pues ha perdido al Padre común. La relación con los demás ya no se basa
en el amor sino en el egoísmo, el odio, la envidia.
A consecuencia del egoísmo, se perturban las relaciones humanas en la
familia, en el trabajo, en las relaciones públicas, en la política, en las
relaciones internacionales. El hombre se ha enemistado con los demás.
Se ha perdido la paz. El hombre actúa despóticamente, se cree señor de la
tierra poniéndola a su exclusivo servicio: o Usamos el dinero para nuestra
propia comodidad olvidándonos de que sufre. o Usamos nuestras
cualidades para creernos más que los otros y humillarlos.
o Cerramos nuestro corazón a quien solicita nuestro cariño y amistad, nos
quedamos en nuestro egoísmo.
A partir del pecado, la tierra misma se ve maldita porque el hombre ya no
busca cumplir con el plan de Dios en lo creado, sino que se guía por sus
caprichos y planes egoístas. El hombre destruye lo creado, pues lo explota
desmedidamente, causando daños irreparables. Esta consecuencia se hace
palpable en la extinción de algunas especies naturales por la acción del
hombre, en la desaparición de la capa de ozono, en la contaminación
ambiental, en la tala indiscriminada de los bosques, quema de los campos,
entre otras cosas más.
PRÁCTICO
1) Elaboran un mural dando a conocer las consecuencias del pecado en el
mundo y las posibles soluciones al mismo.
COMPROMISO
Como sé que las virtudes hacen crecer el alma, me comprometo a vivir estas
virtudes, teniendo en cuenta:
Mi hogar
El colegio
Mi comunidad
Te invito a cantar:
SI DE TI ME ALEJÉ
Si de ti me alejé, sin luz
y sin fe:
Señor, ten piedad
Tú serás nuestra luz, tú nos salvarás,
Tú nos darás la vida (2)
Por no ser el testigo fiel
de tu amor:
Señor, ten piedad.
Si al hermano negué la
paz que nos das:
Señor, ten piedad.
ACTIVIDAD DE EXTENSIÓN
Hacer una relación de cosas malas que el hombre realiza cotidianamente;
luego indica lo bueno por lo que debe cambiarlo.
¿Qué diferencia existe entre pecado grave y pecado leve?
¿Qué debe hacer el hombre para no caer en el pecado?
Lee Lucas 15, 7, y reflexiona
LA SANTIDAD: LLAMADO DE DIOS Y RESPUESTA LIBRE DEL
HOMBRE.
MOTIVACIÓN
¿Y QUÉ SABES DE ANA BERETTA?
Ana Beretta, la mujer que vivió al igual que todas las mujeres de
todos los tiempos. Doctora de profesión: pediatra, por lo tanto
dedicada a la atención de los niños; contrajo matrimonio, y como
es la ley de la vida tuvo sus descendientes.
Resulta que a los tres meses de embarazo de su cuarto hijo,
constantes dolores en el vientre la obligaron a visitar un médico. El
ginecólogo la examinó minuciosamente, detectó serias
complicaciones: Ana tenía cáncer al útero.
Una junta de médicos estudiaron el caso. Concluyeron que se
podía salvar Ana sólo si la operan, pero que la criatura moriría. La
dijeron: Ana esto está pasando y sólo tu tienes la decisión. Al
escuchar lo que los médicos comentaban, el cuerpo se le
estremecía y es que en su mente no cabía la idea de matar a un
indefenso; sin pensarlo dos veces dijo: Yo ya viví, si ahora le toca
a mi criatura, pues que venga ella a costa de lo que sea.
Desde ese día su vida tomó nuevo rumbo. Era hacer cada cosa con pasión, empezó a
escribir cada día una carta a su bebé que venía; en ella le manifestaba el inmenso amor
que sentía por ella y que a pesar de la distancia la tendría presente. Luego encarga las
cartas a su esposo para que las leyera a su hija cuando ésta ya razone.
Llegado el tiempo, nació una hermosa niña, y el hogar se llenó de felicidad; la que no duró
mucho, pues al cabo de 15 días muere la madre.
l. ¿Dónde está lo especial de esta historia?
Justamente en el amor sin límites a un indefenso. Defendió la vida a costa de la suya,
además en la entrega de cada cosa que hacía a diario. Ana escuchó el llamado que Dios
que le hacía como a cada uno de nosotros y supo decir “SI” a cada momento. Esto hace
que hoy se lo conozca como Santa Ana Beretta.
ILUMINACIÓN DE LA PALABRA
Escúchenme, islas, pongan atención, pueblos lejanos.
Yahvé me llamó desde el vientre de mi madre, desde las
entrañas maternas pronunció mi nombre. Hizo de mi boca
una espada cortante y me escondió debajo de su mano.
Hizo de mí una flecha puntiaguda y me guardó en la caja para las flechas. Él
me dijo: “Tú eres mi servidor, Israel, y por ti me daré a conocer.” Mientras
que yo pensaba: “He trabajado de balde, para nada he gastado mis
fuerzas”. Vi que mi derecho lo protegía Yahvé y que mi salario lo tenía mi
Dios. Fui tomado en cuenta por Yahvé, mi Dios me prometió su apoyo. Y
ahora Yahvé ha hablado, el que me formó desde el
seno materno para que fuera su servidor, para que le traiga a Jacob y
le junte a Israel. Isaías 49, 1-5
PROFUNDIZACIÓN
DIOS NOS LLAMA A CADA HOMBRE
Dios pues llama a cada hombre por su nombre; le confiere una misión
individual pequeña o grande, modesta o sublime, que lo hace ocupar un lugar
particular en la armoniosa disposición del universo.
Si alguien nos llama por nuestro nombre, inmediatamente nos volvemos
hacia él con actitud de respuesta. De la misma manera Dios nos llama de
nuestro nombre. Nuestra actitud debe ser de respuesta.
Dios, que te amó primero y te llama, espera tu respuesta. Te queda la
tarea de salir a su encuentro descubriendo a qué es lo que te invita para que
vayas formando un corazón generoso, delicado, capaz de responder siempre
con sí, sin importar la tarea que te asigne.
A cada persona nadie lo conoce mejor que Dios.
Él nos conoce desde siempre, “Desde el vientre de
nuestra madre”, sabe nuestras cualidades y defectos;
nuestras preferencias y las cosas que no nos gustan,
que cosas podemos hacer mejor. La razón es que Él
nos creó y a cada uno le entrega un plan. Además sabe
nuestro nombre, no somos unos extraños o
desconocidos para Él. Por tanto nos puede revelar el
camino cierto y seguro que nos conduce hacia Él.
Existen personas que piensan que Dios llama sólo
a los buenos, por eso son pocos los santos que hay;
pero no es cierto, se trataría por tanto de un Dios
injusto. Lo que pasa es que si hay pocos santos que
conocemos, como San Martín, Santa Rosa, San Francisco, etc. es porque son
pocos los hombres que han sabido escuchar y responder a Dios. Le queda a
cada uno de nosotros también responder como lo hizo la señora de la historia
narrada, pues para Dios todos somos buenos.
Si decimos que Dios nos llama por nuestro nombre quiere decir que lo
hace con pleno conocimiento de quiénes somos, de nuestra historia personal.
El mismo Jesús llamó a sus discípulos a cada uno por su nombre. Escuchemos
a Dios que nos llama; aunque el mundo nos impide, estemos atentos a su voz.
EL HOMBRE RESPONDE A DIOS DESDE SU LIBERTAD
En muchas ocasiones los
hombres usan el término libertad
para justificar lo que hacen. La
libertad no es un valor absoluto,
al que cada uno puede darle el
contenido que quiere,
justificando su conducta.
Otras veces entendemos la
libertad como una especie de
talismán que atrae a todo, por
eso creemos que los hombres
pueden hacer lo que les parezca
porque son libres. Esto no es así.
La libertad es el valor
supremo de la persona humana,
que consiste esencialmente en el
poder - que solamente tiene el
hombre de tender al bien voluntariamente por sí mismo.
En efecto la libertad es la facultad que tiene el hombre de elegir
libremente el bien.
Dios nos crea libres para responder al plan de amor y felicidad.
La libertad nos trae una consecuencia inmediata que es la de ser
responsables, es decir, capaces de responder por nuestros actos. Es como si
Dios nos pusiera en un camino que tiene muchos desvíos por lo tanto implica
peligro, pero Él no nos
deja solos, nos entrega un croquis muy señalizado, el camino correcto. Es
nuestra decisión personal si vamos por el camino indicado o por el desvío.
Dios respeta nuestras decisiones, pero queda claro que nosotros somos
responsables y no podemos echarle la culpa por nuestros actos.
La respuesta que demos al llamado de Dios debe ser libre y afirmativa,
esto nos convertirá en protagonistas de nuestra propia vida y responsables de
nuestra felicidad.
COMPROMISO
Voy a orar todos los días y en mi oración trataré de descubrir el llamado que
Dios me hace.
Te invito a cantar:
EL PROFETA
Antes que te formaras dentro del
vientre de tu madre, antes que tú
nacieras te conocía y te
consagré. Para ser mi profeta de las naciones yo te
escogí, irás donde te envíe y lo que te mande
proclamarás.
Tengo que gritar, tengo que arriesgar.
¡Ay de mi si no lo hago¡ ¿Cómo
escapar de ti, cómo no hablar si tu voz
me quema dentro?
Tengo que andar. Tengo que luchar.
¡Ay de mí si no lo hago! ¿Cómo
escapar de ti cómo no hablar si tu voz
me quema dentro?
No temas arriesgarte porque contigo yo estaré
No temas anunciarme porque en tu
boca yo hablaré. Te encargo hoy mi
pueblo para
arrancar y derribar, para edificar destruirás y plantarás.
Deja a tus hermanos, deja a tu padre y
a tu madre, abandona tu casa porque
la tierra
gritando está. Nada traigas contigo
porque a tu lado yo estaré, es hora de
luchar porque mi pueblo sufriendo
está.
ACTIVIDAD DE EXTENSIÓN
1. Con tus propias palabras explica qué es la libertad.
2. Indica algunas acciones que realizaste como producto de tu libertad.
3. ¿Cuál es el anhelo del hombre que constituye un requisito para ser feliz?
4. Analiza Juan: 8:31 – 32 y escribe en tu cuaderno lo que te quiere decir.
5. Compone un poema a la libertad.
LA SANTIDAD: DON DE DIOS
MOTIVACIÓN
Empezamos narrando la historia de un santo peruano, por ejemplo Santa
Rosa de Lima, San Martín de Porras, o cualquier otro. Procura resaltar sus
virtudes más saltantes: la oración, el servicio, trabajo que realizaron:
Santa Rosa de Lima (1586-1617), monja
y mística peruana, primera religiosa americana
canonizada por la Iglesia católica.
Isabel Flores de Oliva, su verdadero
nombre, nació el 20 de abril de 1586 en Lima
(entonces capital del virreinato del Perú), hija de
un puertorriqueño y una limeña. El nombre de
“Rosa” fue puesto cuando muy niña y al verla
tan hermosa comenzó a llamarla así al que se
unieron el resto de la familia, el de “Santa
María” le agregó después ella al dedicarse
totalmente a Dios y con dicho nombre recibió en
1597 el sacramento de la confirmación de
Toribio Alfonso de Mogrovejo, arzobispo de
Lima desde 1579. Su precoz voto de virginidad y su temprana consagración a una vida
contemplativa, sirven de testimonio de la firme vocación religiosa que mostró desde muy joven.
Su vida monjil comenzó en 1606, año en que ingresó en la orden terciaria de los dominicos. A
partir de ese momento, y hasta el final de
sus días, Rosa de Santa María (nombre que adoptó tras tomar los hábitos) se dedicó en plenitud a la
contemplación, la oración, la mortificación y la penitencia, actividades que parece ser la condujeron
a alcanzar frecuentes éxtasis místicos. No obstante, también reservó gran parte de su existencia a
sus semejantes, adquiriendo notoriedad los cuidados físicos y espirituales que dispensaba en su
propia casa a los enfermos y a los niños. Falleció el 24 de agosto de 1617.
Beatificada en 1668 por el Papa Clemente IX (quien un año más tarde la nombró patrona
de Lima y del Perú), fue declarada patrona de América y Filipinas (1670) y canonizada (1671)
por el Papa Clemente X. Su festividad se celebra el 30 de agosto.
ILUMINACIÓN DE LA PALABRA
Procuren estar en paz con todos, y progresen en la santidad,
pues sin ella nadie verá al Señor. Hebreos 12 , 14
PROFUNDIZACIÓN
¿QUÉ ES LA SANTIDAD?
La santidad es la configuración, la identificación con Cristo, o bien hacer
lo que Dios quiere para cada uno.
Santidad es acercarnos al Maestro, es ser otros cristos cumpliendo la
voluntad del Padre, dejándonos moldear por el amor de Dios; así como la
madera se deja tallar por el carpintero y se transforma en lo que realmente
quiere.
Por tanto todos los cristianos en cualquier condición de vida, de oficio o
de circunstancias, estamos llamados a buscar la santidad. En consecuencia
Dios nos llama a la santidad por pura gracia mas no por nuestros méritos; es
pues por los frutos del Espíritu Santo que nos santifica .
De todo esto fluye la clara consecuencia que todos los fieles de cualquier
estado o condición están llamados a la plenitud de la vida cristiana; por
consiguiente la santidad como tal es un modo de vivir más humano.
Finalmente diremos que esa es nuestra vocación desde el más chico, al
más grande; del más pobre al más
pudiente; sea religioso, sacerdote o no, el
hombre en general está llamado y
obligado a ser santo. Sólo así la santidad
del pueblo de Dios producirá frutos
abundantes.
VOCACIÓN Y SERVICIO
Mucho se escucha decir es un
médico por vocación, un profesor con
vocación, o un ingeniero con vocación,
etc. Cuando estos profesionales
desempeñan su carrera con gran eficacia, con entrega y pasión; por eso lo que
hacen siempre les sale bien.
Pero ¿Qué es la vocación? Es la inclinación, el apego a cualquier estado o
profesión.
En consecuencia la vocación de la Iglesia es la santidad, en el tema
anterior decíamos qué es la santidad, Dios nos crea y nos invita a ser santos,
es pues, entonces la inclinación que debemos adoptar ya sea desde el hogar
como padre o madre de familia, como hijo, agricultor, profesional, etc, nuestra
vocación será la santidad.
Para alcanzar nuestra vocación no es necesario hacer grandes cosas,
pues en los pequeños detalles también está la grandeza de nuestro ser; no
olvidemos lo que hicieron muchos santos, con solo orar, atender a los
enfermos agradaron a los ojos de Dios.
Nuestra vocación tendrá importancia en la medida que vaya en favor del
otro, debemos de tener el
espíritu de servicio al prójimo,
que no seamos buenos para
nosotros mismo sino que vaya
en bien de la Iglesia, con
voluntad y sin interés alguno.
Como miembro de la iglesia, Jesús nos invita a vivir en completo amor y
entendimiento sabiendo limar nuestras asperezas.
“Pónganse, pues, el vestido que conviene a los elegidos de Dios, por ser sus santos muy queridos;
revístanse de sentimientos de tierna compasión, de bondad, de humildad,
de mansedumbre, de paciencia.
Sopórtense y perdónense unos a otros, si uno tiene un motivo de queja contra otro. Como el
Señor los perdonó, a su vez hagan lo mismo. Haciendo todo con amor, todas las cosas concurrirán
a la unidad y alcanzarán la perfección”. Colosenses 3, 12-14
PRÁCTICO
Responde con sinceridad:
PREGUNTA A DESARROLLAR ALTERNATIVA
SI NO
1. ¿Intentas ser perfecto?
2. ¿Tienes un Santo como modelo de tu vida?
3. ¿Cuál es tu relación con tus compañeros de clase?
¿Dialogas con tus padres?
4. Frecuentas al sacramento de la Eucaristía.
5. ¿Sabes pedir disculpas?
6. ¿Sirves a los demás por que te gusta?
7. ¿Te gustaría llegar a ser santo?
COMPROMISO
Me comprometo a corregir las acciones donde he fallado en la ficha anterior
ACTIVIDAD DE EXTENSIÓN
1. ¿Qué valores practicó Santa Rosa de Lima durante su vida?
2. Interpreta la siguiente cita bíblica “Por tanto, sean perfectos como es
perfecto su Padre que está en el cielo” Mateo 5, 48
3. ¿En qué consiste la santidad?
4. ¿Te gustaría llegar a ser santo? ¿Por qué?