Seguro haz oído la frase “escuchar la voz de Dios”, muchas personas son algo
escépticas con respecto a eso de “escuchar” la voz de Dios, lo consideran una
cosa del pasado o de la Biblia únicamente. Sin embargo, hoy en día también
podemos escuchar a Dios que nos habla y nos guía.
Tenemos un manual de vida que es la palabra escrita: La Biblia. Dios dio hace
muchos años a hombres sabios y dignos, la posibilidad de plasmar los milagros y
la historia del pueblo de Israel, así como los mensajes de Dios a sus hijos a través
de pergaminos, tablas y cartas que, aunque fueron escritos en tiempos distintos,
en conjunto conforman un conglomerado congruente y fiel a la historia y al
carácter de Dios.
Comenzar a leer la Biblia es difícil, las primeras complicaciones aparecen cuando
se asoman palabras desconocidas, o historias difíciles de entender considerando
un contexto actual.
Es por eso que, si deseas comenzar y no sabes cómo, o si lo has intentado, pero
te rindes después del primer capítulo, puedo darte algunas recomendaciones para
comenzar con buen pie y mantenerte animada a continuar.
1. Para escuchar la voz de Dios debes tener un corazón dispuesto
Para escuchar la voz de Dios lo primero que debes hacer es entregar en
oración ese tiempo a Dios y asumir la mejor disposición de tu corazón para no
solamente leer, sino escuchar con oído espiritual, meditar en la palabra e
interpretarla para llevarla a la práctica. Puedes hacer una oración como esta:
“Dios, conoces el deseo que tengo de aprender de ti y escuchar tu
voz. Por eso te entrego este tiempo, quiero leer tu palabra y que ella se vaya
sembrando en mi corazón. Te pido me des entendimiento para poder tomar
de cada lectura lo mejor, guardarlo en mi mente y recordarlo en el momento
que más lo necesite. Amén”
2. Busca una versión de la Biblia fácil de entender
Hay muchas versiones con lenguajes más actuales que nos permiten entender
mejor la secuencia de la lectura; incluso es bueno utilizar varias versiones para
comparar desde distintas aristas los mismos versículos.
Por mi parte, siempre leo Traducción Lenguaje Actual (TLA), Nueva Versión
Internacional (NVI) o Palabra de Dios para Todos (PDT) las cuales son más
comprensibles y, para iniciarte en la lectura bíblica, pueden llegar más a nuestro
corazón.
Por supuesto, versiones tradicionales como Reina Valera (RVR60) tienen igual un
impacto, sobre todo si tenemos años escuchando líderes o pastores recitando
ciertos versículos que al final quedaron en nuestra memoria, por ello tienen un
valor importante (ya están en nuestro corazón).
3. Comienza por los Evangelios
Mateo, Marcos, Lucas y Juan; cuatro apóstoles que relatan la historia de la
venida de Jesús a nuestro mundo, las muchas enseñanzas que impartió durante
su ministerio en la tierra y el sacrificio que hizo por toda la humanidad en la cruz.
¿Por qué comenzar por allí? Porque es la razón de toda nuestra existencia, es la
cúspide de la Biblia, la historia más trágica y a la vez más conmovedora, aquella
que nos da esperanza, perdón y nos hace entender la magnitud del más puro
amor. El evangelio nos acerca al corazón de Dios
4. No pretendas leer todo al mismo tiempo
Cuando leemos rápidamente la palabra podemos pasar por alto importantes
mensajes de parte de Dios. Por eso es que es recomendable leer un par de
capítulos por día, para que puedas realmente analizar lo que lees e inclusive
intentar memorizar algunos versículos.
5. Utiliza marcadores o resaltadores
Para resaltar aquellos versículos que te gustaron o que hablaron de alguna
forma a tu corazón. De esta manera, luego podrás buscarlos nuevamente y
escuchar la voz de Dios, lo que habló a tu vida. Yo utilizo unos marcadores tipo
post-it transparentes, vienen de colores y a cada color le asigné un tema. Por
ejemplo: el color naranja me habló de “sabiduría”, el color verde de “liderazgo”, el
color amarillo de “fe” y el azul me dio una “promesa”.
6. Hazlo en común acuerdo
Tal como cuando comenzamos una dieta o el gimnasio, nada como hacerlo en
común acuerdo con otra persona que desea lo mismo.
¿Por qué? Porque cuando uno desmaya, el otro lo levanta. Así como cuando
Moisés alzaba sus brazos al cielo para que Dios les ayudara a librar la batalla
(Éxodo 17:11-13), cuando él se cansaba, Aarón y Hur lo sostenían para apoyarlo
en su cansancio y no dejar de tener el favor de Dios; así podemos buscar
compañeros de batalla que sostengan nuestros brazos al cielo y no dejar de
buscar la guía y el favor de Dios a través de su palabra.
Existen muchas otras cosas que puedes hacer para mantenerte fiel a la
palabra, y escuchar la voz de Dios.