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Revocación de Emancipación Menor

Este documento resume las causas y procesos legales para revocar la emancipación de un menor. Según el artículo 485 del código, la emancipación puede revocarse si los compromisos del menor han sido reducidos por los tribunales debido a exceso. Sin embargo, la emancipación por matrimonio no puede revocarse mientras dure el matrimonio. El documento también discute opiniones divergentes sobre si la mala conducta del menor podría ser motivo para revocar la emancipación.

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Revocación de Emancipación Menor

Este documento resume las causas y procesos legales para revocar la emancipación de un menor. Según el artículo 485 del código, la emancipación puede revocarse si los compromisos del menor han sido reducidos por los tribunales debido a exceso. Sin embargo, la emancipación por matrimonio no puede revocarse mientras dure el matrimonio. El documento también discute opiniones divergentes sobre si la mala conducta del menor podría ser motivo para revocar la emancipación.

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CAPITULO V.

Revocación de la, emancipación.

Sl.-POR CUALES CAUSAS PUEDE REVOCARSE LA. E),IANCIPACION.


238. 1<;1 art. 48:5. dice: "Touo menor emancipado cuyos
compromisos se hubif'sen redu0ido en virtud del artículo
precedente podrá verse privado del beneficio de la eman·
cipación, la que se retirará siguiendo las mismas formas
que hayan tenido lugar para confel'irsela .• Ordinariamente
se oiee que la eman"iración e s un favor, y que el menor
se hace indigno de él cuando se con ,luce con tal ligereza,
que los tribunales se ven obligados á reducir los compro-
misos por él contraidos. A decir verdad, la emancipación
es un derecho, porque la ley no ~o nace el favor; pero es
un derecho que no se otorga al manar sino bajo la condi-
ción de que haga de él un uso razonable. Si la capacidad
que se le suponia es desmentida por su conducta, faltando
la condición, la emancipación no tiene razón ya d~ ser.
Llls términos del al't. l¡8:5 son g8nerales Todo menor,
dice el artículo. El espíritu de la ley exige también que si
324 DE LAS PlIRSONAS .

un menor cualquiera es reconocido incapaz de conducirse,


sea privado del benelido de la emancipación. No obstante,
los autores están unánimes para admitir una excepción;
ellos ensenan qué la emancipación, por matrimonio no pue-
de revocarse. Esto no es dudoso, por tanto tiempo como
dura el matrimonio.
En efecto, la emancipación es una consecuencia del ma·
trimonio, le es inherente; no se concibe, en nuestras cons·
tumbres y en nuestro derecho, que el marido esté bajo la
patria potestad, siendo así que 011 mismo ejerce esta potes-
tad, ni que la mujer esté colocada bajo otra potestad que la
de su marido. El texto mismo del arto 481) explica que es
extraño a la emancipación que se hace por matrimonio, por·
que h"bla de formas que han tenido lugar para con/e·
rir la emancipación; y no hay formas en la emancipa·
ción expresa, ni las hay en la tácita. La revocación de la
emancipación no se aplica, pues, sino á la emancipación
expresa. Resulta de aquí nna consecuencia que el derecho
acepta, pero no la razón. El marido emancipado porel ma·
trimonio administra tan mal que el tribunal se ve obligado
á reducirle les compromisos, lo que no impedirá que con·
serve el derecho de administrar mal. Esto habla contra la
ley que permite el matrimonio á menores, cuando este es el
acto más serio de la vida. Ahora bien, una vez que Be ad·
mite el matrimonio de los menore~, se necesita de todo ri·
gor admitir y mantener su emancipación.
¿Por lo menos podrá la emancipación retirarse al cónyu.
ge menor, después de la diRol ución ,lel matrimonioJ Ya no
hay motivo jurídico para mantenerla en'el sentido de que el
matrimonio, causa de la ernancira,'ión, una vez qu~ cesa,
el electo podría cesar también. N .. oilStante, se resuelve y
con razón, que no podrá retira,·,e la emancipación. En
efecto, ¿cómo le sería? El arto 481> quiere que se retire se·
DE LA EMANCIPACION

gún las formas que han teuido lug.)r para conferirla. Y no


ha habido formas. Por lo mismo, la revocación viene á
ser legalmente impo-ible ,1).
239. ¿Puede retirarse la emancipación por mala conduc-
ta del menor? Demolomue ha sido el primero en promover
la cuestion; si la planteamos después de él, jjS para mani-
festar cómo trata ese autor de introducir sus ideas en el
CÓlligo; y como no puede hacerlo, sino apoyándose en los
principios se ve obligado á imaginar principios ó á alterar-
los (2). Queremos poner en guardia ti nuestros jóvenes lec-
tores contra una tendencia qne pervierte las nociones más
fundamentales del derecho. ¿Por qué, dice Demolombe,
permite el legisl&dor que se revoque la emancipación cuan_
do los compromisos del menor han sido reuucidos? Por
que los eompromisos excesivos son, en su pensamiento, el
síntoma de la mala conducta del menor; luego si el menor,
aun sin contraer obligaciones excesivas, abusa de su libero
tad para entregarse á la mala conducta, el espíritu de la
lel' exige que se revor¡ue la emancipación. Nosotros con-
t!'stamos que el pretenrlido principio invocado por Demo-
lomba es enteramente de su invención; Ó por mejor decir,
él altera la ley. La emancipación tione, sobre todo, por
objeto dar al menor una cierta capacidad jurdíica, el dere·
cho de administrar SIJS bienes y de disfl'Utarlos; la ley per-
mite emanciparlo de la patria ¡¡n testad y ,le la tutela, á fin
de darle esa libre allministración. Luego la gestión de 105
bienes es lo que hace el papel principal en 1" emancipación.
Por esto se revoca ésta cuando el meDOl' l'l'UélJU por sus
actos que es incapaz de manejar su patrimonio. En cuanto
á la conducta m"ral, el legislador no 110bla de ellaj por lo
1 ¡:':st:\ (~:-; 1;1. n:,iqi/ql !~!'¡H~l"ll, ,."h'lI l~l di~ell'i'lli,l:¡t() <.h Jll<\rcatlé
y dI' 'l'tnll\ii'r (n:t!]¡,;~, t'll 1,1 n;dahnl mi'lr/ti,!, n(lllI. filoS).
:..! P1·Y\lIJ)I):ldld t. ij", p. ';G:~, r¡'HJI. ;:.")7. En ~untid{) (L1U1r,trio, n:L
Hoz, etl la pablna mllloria, u(úu. 8-16
DI!! LAS PERSONAS

tanto, el intérprete está atado por el silencio de la ley; su-


ponietldó que haya vacio no le corresponde Il~narlo_
En apoyo de su o pinión, De moJombe invoca otro prin-
cfpio igualmente controvertido. Los tribunales, dice él,
ejercen una especie de tutela snprema en' lo concerniente
á la protecciQn de los menores, Arreuatan al menor de la
guarda del padre, si é~te viola los deberes que la ley y la
llaturaleza le imponen. ¿Por qué no habia de quitar al me-
nor de sus propios extravíos? En este caso, Demolombe
tiene á su favor la jurisprudencia. Nosotros la hemos com-
batido (1). Ahora se ve á qué conducén los falsos prin-
cipios; éstos se propagan y se difunden como la mala yer-
ba. Nó; los tribunales no tienen más poder que el que la
ley les da; jamás intervienen para resguardar la morali·
dad de los individuos; únicamente cuando la inmoralidad
constituye un delito, es cuando le imponen el castigo esta-
blecido por la ley.
Los verdaderos principies, en esta materia, sen muy sen-
cillos. La emancipación es de orden públi~o; el menor
emanripado cesa de spr ine"p"z para gozar una capaci. ue
dad relativa. ¿Se ~ uede I'riv"r á un ¡"dividuo de la capaci-
dad que la ley le recllnoce, v"lviélldole iI haeer entrar en
la patria potestad de que ha sido emancipado? S"l" el le-
gislador que le ha dado ciert"s derecllOs puede quitárselos_
No se permite á los trilmnales ni á los panicular'es que de-
roguen leyes con~ernientes di orden púl¡I¡,lll, y es derogarlas
el hacer capaz al que es incapaz, sin un texto de ley, ó por
mejor decir, violando la ley, que se cuida de decir, en ~ué
caso puede hacerse esto.
La opinión de Demolombe no ha h.llado favor. El úni-
co autor que.la dis"ute, la ba reLlhazado. Pero Dalloz h.ce
una concesión ,¡ue debe repelerse, porque es tan admisible
1 Véase el tomo 4° 1.1(1 miH }njllcipio8, llÚLlI. 2U~.
D¿ !.A EIlIANcrPACION 327
corno la doc!rir.a que combate. Los tribunales, dice él, po.
drían revocar la emuudp,: :(,n si la mala conducta del me.
nO!' fuese un esrflndalo ['ti ilco, porque en este caso es in¡
posible que el desaneglo en la fortuua no acompañe al des.
orden en las l:o,tllmures. Es illlitil conUstar á estas con-
sideraciones, la rCSjlll ',;la se h"lla en el texto de laley. que
exige no un dt-'silITt'glll en la fúrtuna para revocar la eman ..
cil,"ción, sino com[ll'OlllisdS excesivos reducidol por los
trilmllales,
240, Lo; ~llt'JI'f'S están d" aCllel'do para enseñar que no
es ¡;Pl~p:,;;¡¡'io t¡Uf~ los C()llIpt'í)tJli..:.()~
dd lIleUnl' IUl'yau sido re·
du,'idos pOI' "ausa d" "xc"so, y 'Iue I,asta "Ut! 'Iue hayan
sido rel:\lllllcidus ex;'p~iv{ls. Pudria se)', se ditW, (IU~ lus
compromisos del lll"w,r [J:l se redujesen en ra'l.Ón de la
buena fe de LIS terceros, fl(Jl' más 'Iue lJulJiese ex"eso. Aho-
ra lIien, 01 exce,o es lo (fue revela la iflca~a"idaJ del me,
nür, pOl'que la I'cduc"iófl no hace más que I¡aeerla COllstar,
Luego en el espíritu de la ley esta 'Iue la emancipación
pueda revocarse desde el mrrmenV) ell que hay exceso. De-
m~tlte, :i la vez que cOllfiesa que el texto rechaza esta in·
terpretación extensiva, "[lula al poder discrecional de los
tribunales, y admite, ell consecuencia, la revocación de la
emancipación, aun cuando la reducción de los compromi-
sos no se hubiese solicitado; basta que el exceso sea cons-
tante (1),
Esto es muy lógico, pero ésta habla en contra de la doc·
trina que lleva á semejantes eunsewencias., Coi mar los
vacíos de la ley en nuteria de orden público, es hacer la
ley; el intérprete jamas tiene ese derecho, salvo cuando
puede proceder por vía de analogía. Ahora bien, cuando el

1 DemolomlH" t. 8'l, P' :':5(:, ltÚ,ll. :!ju. Valettl~) E'.cplicación delli·


bro 1'\ p. 331. Auury.r Rau, t.l~, p. !l51J Y Ilota 1. Delllantr, t.2",
p. 3:!6, núm. 226) bis 11.
328 DE HS PERSONAS

estado de las personas es lo que se discute, la interprllta-


ción e'ítensiva, aun cuando fuese por ruznnes de analngia,
viene á parar eu modificar una capacida,l I"gal sin ley, lo
que se llama derogar la ley, y los jueces no tienen ese de-
recho. Atengámonos, pues, al texto, y exijamos, como él
lo prescribe, que los compremisns del menor hayan sido
reducidos para que la emancipación puedarevocarse.
2{¡1. El arto (¡Si) quiere que se retire la emancipación en
las mismas formas que las que han tenido lugar para con-
ferirla. Se supone que la emaucipación ha sido conferida
por el padre; será revocada por una declaración que el padre
haga ante el juez de paz. Si ha sirlo conferida por una de-
liberación del consejo de familia, se necesitarla una nueva
deliberación para retirarla. Si en el momento en que se
trata de retirar la emancipación, los padres que la han con-
ferido han muerto, el consejo de familia revocará la eman-
cipación. Esto lo admiten todos. ¿Se objetará que esto es
separarse del texto, que supone que las menores formas
presiden al acto que confiere la emancipación como al acto
que la retira? Nosotros contestamos que, en substancia, son
las mismas formas las que se observan. E~ efecto, siempre
se hace la emancipación por declaración ante el juez de paz,
lo demás no es más que accidental (1 ) Resulta de aqu~, que
la emancipación no siempre se retirará por aquel que la
concede; la ley no exige esta condición y fli podla exigirla;
los accidentes de la naturaleza hacen impcsible la inmuta-
bilidad. Todo lo que h ley puede exigir, es que la emano
oipación la retiren los que tuvieren calidad para emancipar
al menor, suponier.do que hubiese permanecido bajo tutela.
Se presenta otra dificultad en la aplicación del arto (¡Si).
La ley exige que los compromisos dd menor hayan sido
1 Durnnton. t. 3"', p. 649, núm. 675. DllIllolom be) t. 8'\ núm. 358,
página 266.
D¿: LA EMANClr.ACro~

reducidos para quo pueda retirarse la emancipación. ¿Quién


tiene deree:lO :'t illl,¡--nta;' l'~tl a:'¡~:úH !¡¡_~ l'l!ciarna(~iólJ'? El al'·
tkUlO 481 dice qWJ Lu oi.U3;!l'i<,.)IJes SOIl rl:dud.d)les el! caso
de eXL:eSO; IlO dice quién ;.111ude r.i·o[Jjov~~l' b l'e~ucoión.
C·,mo se tl'ata de un ""l1t,.:,t", la ae,'ióll ,ólo puede perte-
necer al que en él illl 1i~u¡-::).I!o, es (he;r, al melJor. Luego
sól" él puede ¡'l'umuye!'. Si "n lo b:I":) I'0r lemor ue expo-
nerse :'l la reVOG.u'iOll de 1;1 Cm;tIle¡pilCión ¿p'!jJrún promover
á nOmlll"ll del mellO!' el tulor, el padre ó el curador? Desde
luego hay (lue hacer ú un lad" al eurador, él jallJás pro-
mueve, y eorno IlO i!lterview~ nn h rev(ll'3/~ión de la ernan ..
cipadon, no tielle cill,dad ninguna. En eU:l!lto al p;\(jre y
al tutor, se ellseü" que pod, ún l'eJi!' la reducción de los
cotllprúmi~os ex"eSlvns (,oiltt',lÍdos por d rneno!', si éste
guarda si!eneio (1). L:l l'edut?ci¡ÚI, dict'~e, es el pr~liminal'
de L1 revocación; el tIue qUil>!") el Litl, (luiere !05 111tltlios;
luego los qUtj tiened (,1 dU!"l~l·ho dl~ revocar la eIJHU1¡:ipadón
deben tener el de prll:lI',Vl'r la 1l,du",'ióII (2). Sé ha contes-
tado; )' perentoria o::, 1:l resfl!JusLl, quo el dercdlO do revo-
car la emancipa"ión y el do pe,lit' la reducción de las obli-
gaciones l'xce~ivas !Jü ~llíl dos deret"ll')S (~OIlt'xrJS, de los qU6
uno es el jJreliminat' del olr(,; el toxlu de la ley lo prueba,
Aun cuantió 105 com~ll'iHltiso~ d(~l !!I~Il('¡' sa hubiesen redu-
rido, pueutl uo retirarse la eril;] u l~i p;.+.l;¡Óll; lueg') la reVOCél-
I'lón [JO es una cOllsecuerJcia f(,]'zosa de la l't·JucciÓn; tono
lo '1ue ti;c" b leyes que la ('mallcipal'iún podrá retirarse
w~"do las olJligaeiuIl8s del n1t'llUI' Se hayall rellulJido. Sien-

1 Yalotte llOIl\-il'lltl Ul I}Ui.' ~· ...,t.~ ¡,pintón v."; IlIIt,Y tld)ati L.l. (Valet.te
llm'l"\;a (le l'i"IlH(lllOlI, t. ~", p. --1::3). l)ellin:o):!l,,·, Ú Lt Yel. fiue (j(jllfid_
sa q:tp lt:1Y HlI yavÍo •.'a Lt Il'y, {,·i":: q:w vi il,'-(::'[Irde plktllJ COIHli.~r­
lo (L ti°, p. ~50, ¡lÍ};I¡;';. ;)! 7 .Y ;Hi"i). ~Ll.\· Htl;l ~,·;¡tl'!lei,~ en ~'.c-t.e seutido,
de París, 19 de .Jlayo (101,);::) \.D,dl:)!., ell Le Jl,diliJr,-~ rnirtoria, núme-
ro 847),
j Aub:'Y y Han, t. 1':,11, G-W, !luLI. 10.
P. Üu D. TOMO Y.-42
330 bB LA.S PERSONAS

do los dos derechos distintos, hay que seguir los principios


generales que rigen el ejercicio de las acciones; ahora bien,
una acción que nace de un contrato no puede intentarse si
no por el que és parte en el cuntrato. Esto es llecisivo.
2l¡2. Se pregunta si el menor tiene un recurso contra el
acto que le ha retirado la emancipación. La cuestión es de
batida. Nos pareee que debe distinguirse. Si el padl'c es el
que revoca la emancipación, no vemos ninguna vía legal Je
recurso, en el sentido de que el menor no puede, por vía
de acción directa, pedir que sea anulada la revocación. Sin
embargo, la revocación puede ser ilegal; puede ser nula en
la forma, si el padre no huhiese observado las fGrmas preso
critas por la ley. La revocación es un acto solemne; luego
inexistente si no se obsel'van las sulemnidades; el menor
podra, pues, en tal caso, continuar obrando como emanri·
pado; si se le opusiera la revocación, él la rnchazaría cOlno
un acto que no puede produdl' ningún efecto, Esta es la
aplicación de los prinr:ipios que rigen los aet"s solemnes (1).
Todavía sería ilegal si él padre la hubie;(J llecho sin ljue 1'18
compromisos del Illenor hubiesen sid" re,lueidos. En este
caso, el menor podría igualmente oponer la nulidad de la
revocación por vía de excepción, Si no le rl,conocemos el
derecho de intentar una acción ele nulidad, es porque se
trata del ejercicio de la pó.tria potestad; ahol'a bien, el hijo
no tiene accióu contra Sil padre en razón de los act.os 'lue
éste ejecuta en virtud de la autoridad de que se halla in·
v6stido.
Respecto al consejo de familia, hay menos difi"ultad.
Sus deliberaciones pueden S8l' siempre atal'arlas POl' vida
de forma (2). En el cas') de que se trata, la deliberación
podría también atacarse en el fondo si los cOlllprutllisos del

1 Véa.se el tomo 10 ,le llli8 principios, HÚW. 71.


2 Véa.a al tom~ 4,0 <le mia principios núrns, 471 y 477.
DE LA EMANcrf AClON 331
menor no huhiesen sido reducidos; en efecto, en este caso,
la revocrtción sería nula. Pero si hubiese habido reducción,
la deliberacif,n Jel cunsejo sería inatacable, porque el con-
sejo, lo misIDo que el padre, ejerce entonces un derecho
absoluto que no corresponde revocar á los tribunales (1).

§ n.-EFECTOS DE LA l\EYOCAcroN.

2">3. El 3rt. 486 dice: «Desde el día en que se haya re-


vocado la emancipación, el menor volverá ,. entrar en la
tutela.» Esta disposición es incomjJleta, de ella han resul-
tado inter,!,Ilinables controversias. Hay uua primera hipóte-
sis en la cual :JO hay duda alguna. El mAllor ha ,illo emau-
cipaoo durante la vida de sus pa,lres, y en el momento en
que se revoc'! la emancipación los l' dn" ,ivI Il todavía
cierto es que el mOllor volvería á la patria potestad; '10
puede tratarse de tutela en tanÍ'> que los f'ac:res vivan. Si
en la misma hipótesis, uno Ile los padres muriese, el me·
nor no volvería á tutela, como lo dice el art. 131, supuesto
que nI) pue,le volver' ú cntnlr bajo ulla autoridad de la que
no ha sido emaul'ipa,lo. Pero ell11enur, v¡lviéndose menor
emancipado, entra por esto mismo en tutela _ ¿Cuid? En el
caso de que se trata, la euestión 110 es dudosa . .l!;s una tu-
tela que se abre, luego se "plica el derecho común. Si los
padres hubiesen muerto cuando se hare la revocación de la
emancipación, la solución sería la misma: habrla apertura
de la tutela de los ascendientes ó de la tutela dativa; no
puede tratarse de la tutela testamentaria, puest» que supo
ne que el superviviente de los padres ha muerto en el ejer-
cicio de la tutela, y en el caso de que se trata no ha habi·
do todavla tutela.
1 Véaf'c. en stmtido tlinm;o, Deh'illC<Jtut" t. l~, p. 126, llot", 10.
~G7, núm. 359, J Dalloz, en la pah~ura mhlcria,
DC:D\olombr, t. b'\ p.
número 353.
332 DE L \5 I'ERSOXAS

Supongamos ~hora, que el menor haya estado en tutela


en el momento de su emancipación; ¿volverá á entrar en esta
misma tutela si el tutor vive todavía? La ley no ,lice esn;
el art. 486 estableee que el menor volverá á enb'al' en tu-
tela, lo que no significa que la antii:(ua tutHla revive, Ahora
bien, se necesitaria un texto para hacerla revivir, p~rque ha
cesado con la emanr,ipacióo, Esta es, pues, una pnwha de
que se abre una nueva tutda, ¿Cuál? Nos parer,e que la tu·
tela de derecho común, En credo, por la revocación de la
emancipación, se opera una ,"!)unda apertul'a de la tute,la;
est-a segunda apertura ddlil regirse pnr los mismos princi
pios qne la prirne,ra, porque es el derecho común el que de
be recibir su apli~aeión "U:lnrio no ha sid, '¡e,roQ",,1 " Sí-
gU8se de aquí que no puede haber lugar á la tntela tésta,
mentaria, á menos que se SUPOllg~, lo que ()~ p'le ¡ probable,
que el último d~ los palires ,¡ue muere haya emane.ip,rlo al
hijo, y nombrad" á un tutor por testamento pal'a el caso en
que la emaudpación fuese revocada. Regularm8n:e la tu
tela se discernirá á los ascendientes y á falta de é:ltos, el
consejo ¡je familia nombrará al tutOI'.
24~, ¿Revive el usufmdo legal ,le los padrps, si el hijo
cuya em'ln,~il,?ción S9 rovoca no ha llegarlo to'¡av[a ala edad
de diez y ocho an"s? Nosotros, sin vacilar, contestarnos 'jue
sI. P,'ou,lhofl da d"s raz-mes que son perent,¡rias. La pa·
tria potestad revive; ahora bien, el u"ufru,~to legal os inhe·
rente como un benelicio al e.iercit~i(l de la autori,Ld patero
na!. Esto responde á la ohjeción '¡u~ purl'eran dirigirnos,
Acabamos de decir que Ull dtlrecho "xtiuto no revive, á
menos que la ley lo haga revivil', Ll respuesta se halla en
el art, 486 que hace revivir la patri:l potestad, luego tam -
bién el usufructo 'lile el su a~'JP'sol'io (;¡rt. 38~), Hay una
segunda razón igualmente ,Ie~isiva, ¿P,lr qué cesa el usu·
fructo p?r la emancipación? Porque el lUellor debe gozar
DE LA l!:lIIANCIPACION 333

de sus rentas para subvenir á sus g1StOS. Cuando se le re-


tira la rmanciparión, sa deja de (e,,"r C~q, y el l,:l'!re es
el que de nuevo se enca"ga de proveer á sn s·"lell;m;enl·l.
¿Por qué extrana anomalia el mO'lOi' hahla de dislrutar do
un beneficio, cuand'l ya no tiene el cargo {'nr cuyo motivo
t"nla dicho benefido? Se dice que la eman<'Í ración se ro·
vnca por interés del hijo y no por el del padre. Sin duda
alguna. ¿Pero esto impille al padre que rewbre el ejerci·
cio de la patria potestad y to,los 105 ,krecho3 inl1erentes á
ella? (1)
245. El art. 486 anade que el mellu!' cuya emaflcipa-
ción se ha revoca,lo seguirá en lllteb ló lnj.) patria potes-
[IIJ) 113sta que cumpla la mayoría. El 11:[ probarlo que no
tenia la capacidurl que se le imponía; ,les..]') 0:\0 m'Hnento
no tendría razón de ser un:1 ,lIleV;l fltll:lIlr,ipaciótl. llaY'l"e
exceptuar, no obstante, la emlO"ipar,iófl por m.atrimonio.
La l"y no prohibe al milnor vuelto á la tutela 'lll(i se case
si el padre ó el comejo de familil t'onsienl>Jcl en ello, y el
rr ;tl.rimonio trae consigo necesariamente la emancipación.
tI el' en esto una inevitable conlra,licción en la aplicación
d·, la ley. El menor est;í reconocido c'lmo incapaz para
manejar su patrimonio y la ley prohibe emanciparlo; siu
embargo, si se casa, lenrk1 la gestión de sus [,ienes, y
además, la administraciór¡ de los bienes d" Sil mujer, á la
vez que por la ley ha sido dfldarado in",,:,:!Z. Esto es lle-
var el favor del matrimonio hasta el ab.':] tJe,.

1 Yéa.1180 ks ;¡.ut¡)ft'~ dta.lo." en Dd~¡()Z, ell Lt p,~iahl'a minor:,(, llÚ~


mero 8.54; y el tlJlJ~O 4~ uc mis principio?, núm. 33G.

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