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Idealidad, Ideales e Ideología - Rubén Zardoya Loureda

Este documento presenta un resumen de 3 oraciones o menos: El autor introduce el tema del seminario sobre la ideología y la importancia de definir el concepto. Luego, distingue entre idealidad e ideología, señalando que no toda forma ideal es ideológica, pero toda ideología contiene idealidad. Finalmente, propone entender la ideología desde una concepción marxista histórica que critique otras ideologías sin dejar de ser ella misma una ideología.

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Idealidad, Ideales e Ideología - Rubén Zardoya Loureda

Este documento presenta un resumen de 3 oraciones o menos: El autor introduce el tema del seminario sobre la ideología y la importancia de definir el concepto. Luego, distingue entre idealidad e ideología, señalando que no toda forma ideal es ideológica, pero toda ideología contiene idealidad. Finalmente, propone entender la ideología desde una concepción marxista histórica que critique otras ideologías sin dejar de ser ella misma una ideología.

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- ==-----..

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ISSN 1025 - 0182

Noam Chomskv .
"Cuba, la ·fruta ma .ura11
D "De Pensamiento es la guerra mavor que se nos
hace: ganémosla a p ensam i ento Jose Maru
"

4 •A nuestros lectores•.
• ,Jt.::J 1 7 1997

1111111• L·,",.-, �.;-y 1)F [Link]'\S


6. •Apuntes cubanos sobre la Historia y sus lñttedos'"�'l
AltjanJro Garda Afoara.
15. •José Martí y la utopía en d tiempo histórico neoliberal:
Adalbmo Ronda Varona.
24. •cuba, la fruta madura•. Noam Cbomslty.
32. •idealidad, ideales e ideología•. Rllbln Zardoya Lo11rtda.
40 • •Kart Marx: entre la realización y la superación de la
filosofía•. Rll{atl Rojas.
5 4. "Mundo Nuevo y las máscaras de la cultura".
Ernato Siara.
65 •La poesía frente al próximo milenio: ¿un perenne

nacimiento?• Jorgt Lllis Arcos.

Ellrlllltl
75. Volodia Teitelboim: •Hay que proponerse tareas
difíciles•. Rout Miriam ElizalJt.

1111111111111•1•1
8J Últimos poemas. Roq11t Dalton .

89. •oos historietas convergentes•. Enriq11t/.Ubina Uoréns


93. •¿Una nueva moda Che ?•
98. Manuel.

.......
105 "Historia Oficial•. ]osi Tabarts del Rtal,Oscar Zanttti,

Orlando Cruz CapouJtsús GuancM, Enriq11t Ubitta Gómtz, Ma·


nutl Lóptz, Francisco Pbtz Guzmán y Ftrnando Martíntz Htrt·
Jia.

C.111111
127. •un encuentro con nuestra historia y un maestro de la
historia• . Alicút Condt.
132. •una historia entre el mito y la realidad.• Rolando
GonzJla Patricio.
Director: Enrique Ubieta Gómez
Subdirector: Rubén Zardoya Loureda
Director artistlco: Jorge Rodríguez Diez
Edición y Corrección: Mercedes Carballo

Con•ejo Editorial
Juan l uis Martín
Pedro Pablo Rodríguez

María /rabel Domínguez

Rosa Miriam E/iza/de

Eliad1·s A costa Matos

Graciella Pogolotti

Luis t. Suárez Martin

Mario Rodríguez Pantoja

Impresión: Combinado Poligráfico


Federico Engels

Fondo para el dnarollo th la Cultura y la EdMcación


Cada autor es responsabk de sus opiniones
No se devuelven los originales no solicitados

Revista awpiciada por el Ministerio de Cultura y la UNEAC

J Fotocapias - Boldricll

Redaccl6a:

Calzada 807, esquina 4 Vedado, Ciudad de La Habana Telef: 31 1667


3 6311 31 1789 Fax: 33 3731

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IDEALIDAD, IDEALES E IDEOLOGÍA*
Rubén Zardoya Loureda

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••• ••
. ...
.. . ..

•••
... . . .
. ... .

nte todo, quisiera felicitar a los or­ mento del desarrollo de la ciencias social�
ganizadores de este ciclo de semi­ cubanas es el estudio de formas concretól)
narios. Al menos, por dos razones. de producción, circulación y consumo dt
Primero, por el tema escogido: el proble­ ideología. Pero ya conocemos que no ha)
ma de la ideología. Parecen haber qut.'da­ manera de pasar por encima de los problt>­
do atrás los tiempos en que los sepulture­ mas teóricos generales sin que éstos pasen
ros de la ciencia -parientes de los que hoy por encima de nosotros. De modo que l.1
amontonan tierra sobre las categorÍa.5 de primera exigencia de un debate científico
progreso, ley, totalidad o necesidad- fabri­ culto en torno a la ideología o a cualesquit>­
caron un ataúd ideológico para el concep­ ra de sus formas concretas de existencia es
to de ideología y proclamaron, junto al fe­ la de ponernos de acuerdo en torno a lo
liz advenimiento de sociedades postindus­ que debemos entender por este concepto.
triales y postburguesas, el fin de las ideolo­ Tanto más cuanto que el término que lo
gías, en medio de una ideologización vir­ designa sufre de una enfermedad polisémi'4
tualmente absoluta de los medios de infor­ crónica, incubada en la época en que Na·
mación masiva y, en general, de todos los poleón el Grande comenzó a sospechar que
canales de comunicación entre los hom­ los cideólogos• -aquellos que, tras las hue­
bres. La convocatoria que se nos hace pone llas de Condillac, se dedicaban a estudiar
de manifiesto la vitalidad de este concepto las sensaciones y las ideas- eran personas
y la importancia que le atribuimos. Noso­ privadas de sentido político. Desde enton·
tros, ideólogos por excelencia, sabemos ces, por ideología se ha entendido de todo:
que la ideología es tan cara a nuestras vi­ ciencia de las ideas (Destutt de Tracy), fa).
das como el aire. Bienvenido, pues, el de­ sa conciencia (Marx y Engels), teoría no
bate en torno a este pan nuestro de cada científica o no lógico experimental (Pareto),
día. visión del mundo de un grupo humano
La segunda razón por la que creo ne­ (Mannheim), sistema de concepciones e
cesario felicitar a los organizadores del ci­ ideas (virtualmente todos los manuales y
clo está vinculada al hecho de que se ha­ diccionarios a nuestro alcance) .
yan propuesto comenzar por la discusión No habría manera de examinar en
de lo que ellos han dado en llamar •pro­ veinte minutos, siquiera someramente, la
blemas teóricos de la ideología•. No cabe multiplicidad de concepciones -o u na
duda de que lo más urgente en este mo- parte de ellas- existentes sobre la ideolo-

32 Revista Colllr«orrktde • Año 1 No. 5 • J H'


Digitized by \...:i O OS Le

IJUmJ .

gía; tampoco de esbozar, haciendo ho nor conceptos de idulidMJ e ideología. Parece­


al título del debate, la diversidad de pro­ ría una perogrullada, pero creo necesario
blemas te6ricos que se presentan al abor­ traerla a colación: no toda forma o figura
dar esta temática. Mi propósito es más ideal es ideológica. Las figuras ideales del
modesto: intentaré ofrecer una respuest a a triángulo, la rosa o la tela no contienen en
la interrogante ¡Qui es Li ideologíaf de la sí un ápice de ideología (otra cosa, por su­
forma más general e, inevitablemente, abs­ puesto, es que se conviertan en símbolos
tracta. Se tratará de circunscribir de algu­ de determinados valores e intereses socia­
na manera esa realidad no circunscripti b le les , digamos, que la tela sea coloreada de
y poco menos que diabólica de operar una blanco, rojo y azul y sea colocada en un
s i mple delimitación de co ntornos . Y lo asta). Sin embargo, toda ideología consti­
haré desde las posiciones de la concepciún tuye una forma de ideal idad. ¿Qué se en­
marxista de la historia o, al menos , desde tiende por idealidad?
la forma en que yo asumo esta concepción. El término idealidad no se ut iliza, en
Aunque -lo aclaro desde el inicio- no este contexto, como un signo unificador
utilizo el término ideología en el mismo de los fenómenos psíquicos, es decir, cde
• sentido en que lo utilizaron Marx y E n­ aquello que no existe en la realidad, sino
gels, so bre todo en La Ideología Alnnana. 1 sólo en la subjet ividad» . Todo lo contra­
Con este fin, me parece ineludible rio , partimos del supuesto de que lo ideal
apartar de modo categó rico toda visi<)n tiene una naturaleza o bjetiva: su realidad
economicista del marxismo y, en particu­ es la de las formas y normas universales de
lar, la idea de que el marxismo , ocupado la cultura. Nos referimos a una objetivi­
de fuerzas productivas materiales y de re- dad cultural, sociohistórica, diferente por
, laciones de p roducc ió n material, resulta principio de la objetividad de las cosas de
� incapaz de dar cuenta de las ideologías . la naturaleza. La determinación ideal es i n­
Mi punto de vista sobre este asunto es herente a los objetos en la medida en que
preciso: el marxis mo es, en buena medida, éstos constituyen una premisa y un resul­
1 una crítica de las ideologías y constituye tado de la cultura humana y, por consiguien­
en sí mismo una ideología. Es una crítica te, tienen un papel y un significado en ella
; del modo de producción social (j no sim­ (en general, la actividad y la cultura huma­
' plemen te material Q ant agónico y de las nas resultan literalmente imposibles al
formas ideales que const ituyen sus vehí- margen de la idealización de todos los ob­
1 culos de realizació n. Y si algo, pese al des­ jetos que entran en su órbita). Lo ideal es la
' crédito del término, justificara en nuestros relación de representación por la cual un
1 días la existencia de una filoso fía en el objeto, permaneciendo sí mismo, es otro
(
marxismo es, a mi juicio, la' neces idad de y, por esta vía, adquiere un nuevo orden
1 estudiar la relación existente entre las for- de existencia; es la forma que estampa en
mas de la actividad práctica humana (en el objeto la actividad humana y, a un tiem­
� part icul ar, la actividad revolucionaria), po, la forma en que funciona este objeto en
articuladas como momentos de un modo el proceso de la actividad. Con otras pala­
específico de producción social , y las for­ bras, la idealidad es el conjunto de las for­
mas ideales -esencialmente ideológicas­ mas universales de la actividad que deter­
que lo hacen posible y constituyen condi­ minan como finalidad y como ley la vo­
ciones de su existencia. luntad del hombre, es el esquema objetivo
En lo anterior se anuncia una primera y la determinación social de la actividad.2
distinción que creo necesario precisar. Me U na realidad de este género es la
refiero a la distinción existente entre l os ideología. ¿Cuál es su especificidad? Con

Rnuio � • Allo 2 • No. 5 • 1 "6 33


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• IEROIE¡
esta pregunta nos acercamos al meollo marcos de una forma determinada de or- j
del asunto qu e nos reune. Desde mi pun­ ganización de las relaciones de propiec:U.:
to de vista, la especificidad de la ideo l o­ y de poder y, en general, de las relacione :
sociales, en correspondencia con una con..� ,
j
gía radica en su conexión con los ideales
sociales. Más aún, existe ide ologí a allí y telación específica de normas y valores.
Me parece importante insistir en est::
j
sólo allí donde se ponen en juego los
ideales sociales, donde se fundamentan punto: la función de la ideología es forma:
o combaten ideales sociales, donde s e l a su bjetividad humana en corresponden- ,
p rodu ce n, circulan y se consumen idea­ cia con los esquemas ideales que norma:: i·
les sociales. o deben normar el comportamiento social­
En la figura de un ideal, en la concien­ mente significativo de grupos, clases y co­
cia se refleja siempre una situación socio­ munidades históricas de hombres. Su des­
histórica contradictoria, preñada de nece­ tinación es sujetar a los individuos a u.e
sidades insatisfechas de grupos, clases so­ ideal social -realizado, realizable, irreali­
ciales y comunidades históricas de hom­ zable o por realizar- y capacitarlos pan
bres. 3 El secreto de toda ideología radica la acción conducente a su afirmación como
en la producción y reproducción de un un valor absoluto. Como un valor absol u­
ideal social, de la imagen de una realidad to, reitero, porque el cábrete sésamo• dt
en cuyos marcos las contradicciones exis­ toda ideología es la pretens ión de hacer
tentes se presentan como superadas y, por pasar los valores de clase, grupo o comuni­
consi gu i ente , de una finalidad capaz de dad (de forma legítima o ilegít ima) por va­
unificar y organizar a aquellos grupos y lo res universales, válidos para toda la so­
clases sociales en torno a la tarea común ciedad, para la humanidad toda.5
de realizarla. Hablar de ideol ogía, pues, es Un ideólogo nunca dirá: •Mi grupo o
habl ar de ideales sociales, de gén esis so­ mi cl ase social se representan así el mun­
cial de los ideales, de realización histórica do: la naturaleza, las relaciones entre d
de los ideales, de confrontación y lucha de hombre y l a naturaleza y de los hombres
ideales; o desde otro ángulo, es hablar de entre sí, la sociedad, la división social del
la realidad en la medida en que ésta es ver­ trabajo, la producción y dist ribución de la
tida en ideales, tiende a los ideales o se riqueza, l a cu ltura, l a p rop iedad y el po­
aparta de ellos, es contrastada -para su der.• Por el contrario, dirá o sugerirá, por
bie n o, como casi siempre ocurre, par;l su afirmación o por negación : cLa naturaleza
mal- con los ideales. es as í y no puede ser de otro modo; los
De modo que ideal e ideología son hombres han de relacionarse con la natu·
dos facetas de una misma realidad o, con raleza de tal o m as cual forma, sop ena del
más exactitud, dos modos de aprehen­ holocausto ecológico; la riqueza ha de pro­
der una m isma realidad. En el pr i m er ducirse y distribuirse socialmente con arre­
caso, -el ideal , esa realidad es fij ada glo a estos y no otros p ri ncip ios, y no ha­
estáticamente, como p rod uc t o , como cerlo constituye una amenaza a la propia
resultado; en el segu ndo es fijad a di ná­ existencia social. ¿Eres hombre? Pues has
micamente, como m o vim iento , como de ajustarte a la única vis ió n del mundo
proceso. que corresponde a la naturaleza humana,
¿ Qué realidad es ésta? La realidad de al manten i m iento del equilibrio social o a
la formación de la subjetividad humana y las exigencias de una convivencia civiliza­
la socialización de los individuos,4 es de­ da.• Legitimar o condenar el orden de co­
cir, la realidad de la formación de las capa­ sas existentes con el fin de modelar la iden·
cidades humanas para la acción en los tidad humana (de clase, nacional, de géne-

34 Revista Contr11corrlelde • Allo 1 • No. 5 • 1"6


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� -

o o de • raza») y el sentido de la vida de los to la diversidad de oposiciones que verte­


J jetos: tal es el to be or not to be de la ideo­ bran este antagonismo: de género, •raza»,
> gÍa. religión, nacionalidad, nación. No la úni­
Dos oposiciones básicas se perfilan ca, justamente en virtud de esta diversidad
quí de forma implícita: la oposición noso· y de la variedad de circunstancias de tiem­
ros-ellos y la oposición CAos-cosmos {utili­ po y lugar que confieren su peso específi­
ado este último término en su sentido ori­ co a cada una de las oposiciones y las jerar­
jnal de •orden•). quizan objetivamente. Hoy es difícil deci­
Bajo el manto de la universalidad, la dirse por poner el acento en uno de estos
deología constituye siempre la afirmacic)n dos momentos en detrimento del otro.
kl nosotros y la exclusión de los otros (de Nuestras. Ciencias Sociales vienen de re­
1/os). El propio término •nosotros- pare­ greso del predominio de concepciones
:e llevar en sí la distinción: nos, los que no vulgares que, con intención unitaria y afán
:omos otros, los otros que somos nos. Nos: de totalidad, veían en la idea de las clases y
os griegos, los occidentales, los alemanes, la lucha de clases una suerte de llave maes­
os blancos, los empresarios, los propieta­ tra capaz de abrir todas las cerraduras de
·ios de la tierra, los varones-masculinos, la sociedad y la historia: bastaba con dar
os intelectuales . Ellos: los bárbaros vuelta a la mano para que se abrieran de
;emimonos, los orientales, los mestizos, los par en par las puertas del conocimiento y
>breros, los desarrapados sin tierra, las desaparecieran las dificultades en el pro­
nujeres, los rústicos de alma, los que no se pósito de explicar todo género de estructu­
tjustan, en fin, a nuestro ideal de humaiú­ ras e instituciones sociales, formas de or­
:iad; los inhumanos. ganización económica, figuras ideales,
La afirmación social de la visión nues­ modos de producción espiritual, reformas
tra es la afirmación del cosmos: de Dios, la polític.u, revoluciones y comportamien­
Razón, la Verdad, la Naturaleza Humana, tos individuales y colectivos. Reciente­
la Justicia, la Paz Perpetua. La afirmacic)n mente, sin embargo, la llave maestra ame­
social de la visión del otro (de ellos) lleva naza con ser sustituida por un manojo de
aparejada la furia de los elementos, el caos: llaves y llavecillas de tosca factura, por un
el Diablo, la Irracionalidad, el Error, la amontonamiento difuso de puntos de vis­
Deshumanización, la Injusticia, la Confla­ ta, enfoques, factores o elementos en cuya
gración Universal. Junto al momento afir­ amorfia la determinación clasista se ve re­
mativo Oa legitimación de un ideal social ducida al status de aspecto, con frecuencia
que incluye la omisión o justificación de de importancia terciaria o cuaternaria, y
. sus facetas negativas), toda ideología lleva el impulso hacia la totalidad y la explica­
en sí el momento de la negación: la des- ción monista fundada en aquella determi­
• trucción de las cosmovisiones e ideales nación cede su lugar a un pluralismo ecléc­
sociales opuestos. tico y a la fragmentación del sentido y el
, La forma histórica y lógicamente pri- conocimiento.
maria �no la únicaQ de la oposición noso­ En d primer cuo, la idea fundamental
tros-ellos en la sociedad antagónica es la CX>rncta pierde su potencia lógica explic:atM
en virtud del mecanicismo y la inmediación
.

. co ntradicción entre las clases sociales. Pri­


. maria, porque constituye la célula básica simplista del proceder deduaOO; en d segun­
�a forma iniciAI, si utilizamos una ternú- do cuo, se esfuma la posibilidad misma de ex­
. nología 16gica rigurosa) del antagonismo plicación científica oomo oonsecuencia de la
social, la contradicción que constituye el rmuncia a la propia deducción y a la idea de la
;
fundamento y determina en su movimien- organicidad del proaso histórico.

Rnino � • Alfo 2 • No.S • 1 "6 35


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• l&IOlll:

Entre estos dos filos mellados que con­ ducción de ideas y las correspondiento
ducen a un atolladero a la Ciencia [Link] y, formas de conciencia son esencial menu
en part icul ar, al estudio cient ífic o de la ideológicos, apuntan impl ícita o explíciu·
producción espiritual (incluida la produc­ mente y con i n de p en de n c i a de t od•
ción de ideología), no cabe sino reafirmar i nt en c io n al idad , a la fu ndam e n tac i ó n o
la visión orgánica de la historia que se ex­ descal ificaci ón de uno u otro ideal, capaci·
presa con precisión a t ravés de la categoría tan o incapacitan a los sujetos sociales pan
de formación social antagónica, entendida la acción socialmente significativa en ce>
como totalidad cualitativamente diferencia­ rrespondencia co n l os imperat ivos que di· I
da de relaciones sociales (relaciones de pro­ manan de aquél. En virtud de esta omru·
ducción soci al),' irreducibles, sin dudas, a presencia, la ideología const ituye un fai:.
la oposición entre las clases, pero vertebra­ tor determinante de todas las formas de );
das, fundamentadas y dete rm in adas por actividad humana, de todas las i nst iJ: uci e>
esta oposición. A mi j u ic io, sólo desde la nes soc ial es y todas las modalidades de ];
pe rspectiva que ofrece esta piedra angular cultura, un medio poderoso del proceso
de la concepción materialista de la historia de producción social.
se diseminan las brumas que cubren los La ideología es poder. Poder espiri·
p rocesos sociales de p roducc ió n de ideolo­ tual y material. Es el poder de configurar
gía y resulta posible explicar científicamen­ el universo mental de los hombres, modt­
te su aparien c ia de independencia con res­ lar sus esquemas de pensamiento, organi·
pecto a los conflictos de clase. zar su actividad psíquica con arreglo a de­
En esta trabazón orgánica de rela.:io­ term in ados fines, establecer los límites de
nes soc ial es , los ideales actúan como l a experiencia e, incluso, de la percepción.
selectores y demarcadores de formas de conferir sentido a las nociones del bien y
idealidad profundamente antagónicas, ha­ el mal·, lo bello y lo feo, lo legal y lo ilegal,
cen pasar por el tamiz del interés de clase lo profano y lo sagrado. Lo permisible y lo
y, a través de éste, de grupo y comunidad, imperm isible. Es el poder de unir o des·
todo discurso, gusto estético, norma mo­ uni r voluntades, desatar o inh ib i r la activi·
ral o jurídica, todo mitologema, todo dad social, legitimar o deslegitimar las for·
filosofema, toda verdad científica; art icu­ mas existentes de producción y distribu·
lan el antagonismo y la diversidad de for­ ción de l a riqueza, la organización de la
mas de producción espiritual en una confi­ dominación y la propiedad. Es el poder de
guración ideológica única; se real izan, o consagrar la hegemonía de una clase o gru·
potencialmente se realizan, a través de to­ po social sobre los restantes, de manera tal
das est as fo rmas . La ideología no se que la realidad de esta hegemonía resulte
circÜnscribe, pues, en una esfera indepen­ incontestable, sea dada por sentada (repá·
diente o relativamente independiente de rese en esto: sea dada por sentada) para la
la conciencia social, ni constituye una for­ conciencia, se presente como enraizada en
ma específica de producción de ideas, que el orden natural de los acontecimientos
pueda ser clasificada y dispuesta en una humanos; o bien el poder de desestabilizar
misma serie de conjunto con la cienci<l, el y herir de muerte aquella hegemonía, sub·
arte, la filosofía, la política o la mitología. vertir los valores que se intenta dar por
Constituye, antes bien, una determinación sentados y encauzar la acción contrahege­
sustancial de todos los modos de produc­ mónica. Es una pena que la idea se haya
ción espiritual existentes en los marcos de desfigurado por el mal uso, pero no hay
l as fo rmacio nes sociales antagó n i cas : manera de evadirla: cla clase que ej erce el
globalmente hablando, estos modos de pro- poder material dominante en la sociedad

36 Revista C lfttWorrlq/e • A llo 1 • No. 5 1'H


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;, al mismo tiempo, su poder espirit11al y consol idar la imagen del nosotros y au­
� o minant e»; el poder de regular la produc­ nar voluntades en c orresp o ndenc ia con
ión, la distribución, la circulación y el ideales sociales determinados? A propósi­
onswno de las ideas con arreglo a sus i n­ to, tampoco existe motivo para temer al
�rescs y a su ideal de organizaci6n de la manoseado término de ideologíA científica.
· ida social , y garantizar la h egemonía de Con él no se hace sino expresar el modo
is ideas que expresan y sancionan l as re­ de co nstrucción ideológica que tiene por
ic i o nes materiales dominantes.7 fundamento a la ciencia, habidas cuentas
De aquí, en mi opin i6 n, el carácter de que ésta no sólo constituye el reino de
' ientfficamente limitado de las co ncepci o­ la verdad, sino tamb ién, y en no menor
··1es que reducen la ideología a la pol ítica y medida, el reino del error.
� aquell as que la conciben exclusivamen­ Tampoco será preciso insist ir en que
. e, por oposició n a la conciencia cotidia­ la ideología no supone necesariamente un
-la, la psicología social o las mentalidades determinado grado de el abo ración, co he­
ndividuales y colectivas, co mo un siste­
· rencia y sistematización teórica o concep­
na lógico que explica, verifica concept u.d- tual, como se afirma usual mente en trata­
, nente y estructura el senti miento , la na:e­ dos, manuales y dicc io nari os . Tal es, en
�idad y el querer. realidad, l a forma que adquiere a través de
·
No cabe duda de que en la pol ítica, en l a actividad de los ideólogos profesiona­
· anto forma por excelencia de art iculacic)n les, vale decir, de los individuos y destaca­
:ele las relaciones sociales de dom inación y mentos de individuos dedicados, en vir­
:ubordinación que constituyen el pulso vivo
· tud de la divisió n social del trabaj o , a pro­
:: 'le la sociedad de clases , confluyen de una u duci r ideología. La ideología, sin embar­
::. ma forma todos los modos de produccic>n go, traspasa los l ímites de la profes ional i­
' :spiritual y toda construcción ideológica. Es zación, se p rodu ce y reproduce gracias a la
; fildudable también que la pol ítica constitu­ actividad de artistas, mitólogos, juristas o
: ye la forma universal de producción de ideas rel i gi�sos, y a la c reació n colectiva de las
: .en las con dic iones del antagonismo soci.J. clases, capas y grupos sociales encadena­
:¡ No obstante, con respecto a la manifesta­ dos, en vinud de aquella misma división
:ción del contenido ideológico , la pol ít ica se social del trabajo, al proceso de p roduc­
:" nunifiesta apenas como una forma, si bien ción material; casos todos en los que la ideo­
. : la más poderosa. Junto a la ideol ogía expre­ logía no suele exhibir un carácter integral,
" samente pol ít ica existen formas no menos sistémico, no se expresa en conceptos ni se
::;: eficaces de afirmació n o negación de los idea­ estructura orgánicamente. Nos alejamos
; les �iales, y con toda propiedad puede así de la conocida posición cientificista,
¡;. hmlarse de ideologías mitológicas, religio­ para la cual todo lo que no es ciencia ni
� sas, Jurídicas, éticas, artísticas, filosóficas y adquiere un status conceptual debe ser con­
-.;.científicas. Se trata de ideologías fundada� - siderado falsa conciencia, mistificación,
:.:. o prep on de rantem e n te fundadas- en el cideología• en sentido peyorativo. Nos ale­
� mito, la religión, el derecho, la mor.U, el jamos igualmente de la postura metodoló­
::- ane, la fil osofía y la ciencia. Desde el pun­ gica que, en el estudio de la ideología y la
¡ ; to de vista que he intentado exponer, no historia de las ideologías, toma por objeto
:�. puece necesario i nsist ir en este asu010. exclusivo de atención textos y discursos, es
¡ l ¿Cabr ía dudar de la eficacia de la religic>n decir, los resultados inmediatos de la acti­
o � º e l a rte para con f i gu ra r identidades y vidad de ideólogos profesionales y, en ge­
: � modelar la subjetividad humana, cohesio­ neral, de intelectuales. Nada habría que
. � nu grupos sociales y co mu n idades, forjar objetar a este modo de enfocar el asunto

1· �•iJta [Link]úlfle • Alfo 1 • No. 5 • l ,'6 37


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salvo que, detrás de las construcciones teÓ­ NafAS


ricas que de él se derivan, queda oculta la t. Cfr: Carlos Marx y Federico Engels: cF
erbach. Oposición entre las concepc
nes materialistas e idealistas• (L:i /.
vida de las ideologías: el proceso de gesta­ ·

ción y diferenciación, institucionalización


logía A lemana, Capítulo l) , en Cu-1
Marx y Federico Engels, Obr1u Ese
y articulación con los mecanismos de po­
<Ús (en 3 tomos) . t. 1 , Editorial Prog
der en la sociedad, desarrollo y metamor­
fosis, interiorización por parte de los suje­ so, Moscú, 1973.
tos y conversión en móviles ideales de la 2. Cfr: Evald Iliénkov: •La dialéctica de
actividad signada por el antagonismo so­ ideal•, en El arte y el ideal comunis
cial, en fuerzas hegemónicas o contraho.-ge­ Iskusstvo, Moscú, 1 9 8 4 (en ru s o) . E:ii: i sr.r.
mónicas objetivas. una traducción al espadol inédita realJ..
Todo el acertijo radica, a mi juicio, en zada por Eduardo Albert Santos. ,
3 . Cfr: Evald lliénkov: cEl problema del ide¡J
considerar la ideología como un prol·eso
en la filosofía•, en ibid. Existe una t n­
ducción al español inédita realizada por
social de producción, distribución, [Link]­
bio y consumo de ideales que penetra, si se R afa el Plá León.
me permite la rancia analogía de orden 4. Cfr: Goran Therborn: LA ideología del po­
biológico, todos los tejidos del organismo der y el poder de la ideo logía , c ap ít ul o l
social considerado como una totalidad. Siglo xxr de E sp ada Editores S. A Ma­ . •

Sólo el punto de vista de la totalidad -tan drid, 1980.


vituperado como desconocido en su esen­ 5 . Cfr: Carlos Marx y Federico E n ge l s . Ob
cia por los novísimos cultores de Li frag­ cit. , pp. 45-4 8 .
6. En este contexto, por producción soci4/ n o st
mentación y la antihistoria- es capaz de
entiende simplemente la creación de bie·
nes materiales ni, incluso, espirituales, sino
configurar un programa invest igat ivo
promisorio de los modos históricos de pro­ la creación de la propia sociedad, de lo•
ducción ideológica inherentes a la socie­ nexos sociales, del propio hombre en su1
dad contemporánea y de las formas rnn­ formas históricas concretas; la creación, en !

cretamente existentes de ideología. fin, de la forma social en que el hombre st


apropia de la naturaleza y de las rel ac io­
Texto ligeramente ampliado de la po t1en·
171 d se·
nes humanas.
Cfr: V. l. Tolstij: LA producción espiritual.

cía de igual título presen tada el 29·2· 96,


minario Problemas teóricos de la ideologí.i, o rga· capítulo II, Editorial de Ciencias Sociales.
nizado por el Grupo lnw-disciplinario sobre f'm. La Habana, 1989; Rubén Zardoya Lou"'
samlento y Acción en A mirica LAtina, C11ba y el da: ..La producción espi ritual en el sistr­
Caribe (GJPALCC} de la [Link] de Filosofía e ma de la producción social•, en Leccionr.
Historia de la Uni vers idad de LA Habana. de Filosofía Marxista·leninistA, t. 2, Dircc ·
ción de Marxismo Leninismo del Minis­
Rubén Zardoya Loureda. e s Decano de la
terio de Educación Supe rior, La Habam.

La H a b a n a y subd i rector de la re\ i s l a


Facultad de Filosofia e Historia de la Univers idad
199 1 .
de
7 . Carlos Marx y Federico Engds: Oh cit. , p. 45.
Contracorriente.

38 //ÚNICO S • 1"6
1UU
e • Año No.
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Revista 2 •

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