Virtudes Cristianas y su Importancia
Virtudes Cristianas y su Importancia
LAS VIRTUDES
CRISTIANAS
— Magnanimidad
— Esperanza — Castidad
Caridad — Virginidad
Prudencia — Mansedumbre
— Justicia — Clemencia
— Fortaleza — Modestia
— Templanza — Humildad
— Obediencia — Penitencia
— Paciencia — Mortificación
Editorial
APOSTOLADO MARIANO
Recaredo, 44 - 41003 SEVILLA
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NIHIL OBSTAT
El censor
Antonio Martín Llamas. Lic. en S.E.
Zamora, 15 enero 1900
IMPRIMATUR
¿QUE ES LA VIRTUD?
1
Virtud significa "valor, fuerza, vigor, constancia en
hacer el bien". "La virtud es el arte de hacer el bien y
rectamente... Es la senda por la cual el hombre de bien
llega a la gloria, al honor al poder". (San Agustín)
2
Virtud es no querer pecar y obligar a la voluntad a
perseverar en este apartamiento del pecado. (San
Ambrosio)
3
La virtud es tan excelente que hasta los que la
combaten la admiran... Nada es comparable a la virtud...
Nada hace que los hombres sean tan insensatos como el
pecado; nada que los haga tan cuerdos como la virtud,
porque los hace reconocidos, buenos, dulces, humanos y
misericordiosos. (S. J. Crisóstomo)
4
La virtud no pasa por ninguna parte sin dejar huellas...
No hay medio más eficaz para hacerse bueno que hacer
5
bien. Sólo el que va por el camino del bien sabe adónde va.
(C. Arenal)
5
Una nación no es verdaderamente grande porque tenga
gran potencia militar, política o comercial. Es la justicia, la
honradez y rectitud en la vida privada y pública lo que
engrandece las naciones. "La virtud engrandece a las
naciones, mientras que el pecado las hace miserables".
(Prov. 14, 34)
6
El que posee la virtud, posee lo principal. La
formalidad, la generosidad del alma, la sinceridad, la
rectitud, el celo y la bondad constituyen la virtud perfecta.
(Confucio)
7
Las verdaderas riquezas no son el oro ni la plata, sino
las virtudes... La virtud no puede crecer al lado de los
vicios; es preciso impedir que estos crezcan si se quiere que
aquella se fortifique. (San Bernardo)
8
La riqueza está en la virtud, y nadie puede ser feliz sin
la virtud... Nada más amable que la virtud, nada que nos
gane tanto los corazones. (Cicerón)
9
Porvenir tienen todos los pueblos que creen en la
virtud. (C. Arenal) La virtud no necesita de adornos
extraños, ella tiene en sí misma su máximo adorno.
(Séneca) El que no hereda la virtud de sus antepasados es
muy poco lo que hereda. (Mario)
10
Lee frecuentemente el Evangelio. Muchos por su
lectura conocieron la vida de Jesucristo, y apartándose del
pecado siguieron el camino de la virtud.
La virtud o el defecto son muy personales. aunque
todos los de nuestro alrededor falten y caigan, eso no
podrá justificar una sola falta nuestra.
11
Mira cada día como el último de la vida, es un buen
medio para no apartarse nunca de la virtud. (Musonio
Cayo)
7
Las cuatro virtudes llamadas "cardinales" (del latín
cardo=quicio) alrededor de las cuales giran las muchas
virtudes morales, como la puerta sobre sus goznes o
quicios, son: Prudencia, justicia, fortaleza y templanza.
13
¿Cuál es la mayor de las virtudes en orden de la
perfección? San Pablo al hablar de las tres virtudes
teologales, nos dice que la mayor, la más excelsa es la
caridad (l Cor. 13, 13), y así es por ser la que más une
íntimamente con Dios, y porque es la única que permanece
eternamente en el cielo, ya que la fe desaparece al ser
sustituida por la visión de Dios y lo mismo la esperanza.
14
Y ¿cuál es la primera virtud cristiana? La primera virtud
cristiana, en cuando que es el fundamento de la vida
sobrenatural, es la fe, porque todas las virtudes incluso la
caridad presuponen la fe, pues, como dice San Ambrosio:
"La fe es el fundamento sólido de todas las virtudes". Si en
realidad yo no tengo fe, ¿cómo he de esperar yo en Dios y
amarle? Si yo no creo en Dios, ¿como puedo esperar en El?
Y ¿cómo podré guardar la humildad y ser casto, si no creo
que Dios nos impone estas virtudes con expreso
mandamiento, y nos reserva castigos en caso de infracción?
1) Fe
15
¿Qué es fe? Fe es creer lo que no vimos; pero lo
creemos por un testimonio ajeno. Hay dos clases de fe: Fe
humana es la que se funda en la palabra o testimonio de
otros hombres, y fe cristiana divina (de la que aquí
hablamos) es la que se funda en la palabra de Dios.
16
Nosotros no vimos nacer a Jesucristo en Belén, ni lo
vimos morir en el Calvario, ni subir al cielo desde el monte
de los Olivos, ni hemos visto el cielo, ni vemos a Jesucristo
en la Eucaristía...; pero lo creemos porque Dios nuestro
Señor así nos lo ha revelado y la santa Madre Iglesia así
nos lo enseña.
17
La fe es fundamento de lo que se espera, argumento o
prueba de las cosas que no se ven. (Heb. l l, l) El justo vive
por la fe. (Rom. l, 17) Fe es, pues, creer en la palabra de
Dios, en lo que el nos ha revelado. El fundamento de
nuestra fe es la Biblia o Palabra de Dios interpretada por la
Iglesia.
18
Creer en Dios es tener por cierto su existencia y cuanto
El nos ha dicho, o sea, sus verdades reveladas, pues si
creemos en la palabra de un hombre sabio y veraz, icuánto
más no debemos creer en la palabra infalible de Dios!
19
9
Fe, prácticamente, es aceptar la persona de Jesucristo con
toda su doctrina, y aceptarla por la autoridad de Dios que la
revela y porque la Iglesia nos la enseña.
20
La fe en Cristo y en su doctrina viene por el oído, por
haber oído hablar de Él (Rom. 10, 14-17), y si muchos no
conocen a Cristo y su doctrina, ¿quién tiene la culpa de
tanta ignorancia religiosa y de la perdición de las almas?
Por eso el mismo Jesucristo mandó predicar su Evangelio
para la salvación de todos. (Mc. 16, 15-16)
21
La fe es necesaria para salvarse. Lo dicen claramente
estas palabras de Jesucristo: "Id por todo el mundo,
predicad el Evangelio a toda criatura, el que creyere y fuere
bautizado se salvará..." (Mc. 16, 1516) Sin la fe es
imposible agradar a Dios. (Heb. 11, 6)
22
Al verdadero cristiano no le basta tener fe, sino que debe
vivir vida de fe. El que tiene simplemente fe, cree en las
verdades reveladas, pero las ve como de lejos y en pintura;
mas el que tiene espíritu de fe y vive esta vida de fe, las ve
de cerca, como si fueran realidad, y las contempla.
23
Viva es la fe del cristiano que ve, como con los ojos, la
presencia real de Jesucristo en la Eucaristía, y oye al
predicador sagrado como si oyere al mismo Jesucristo,
pues El es el que ha dicho a los predicadores de su
Evangelio: "El que a vosotros oye, a Mi me oye..." (Lc.
10, 16)
2) La esperanza.
¿Qué es la esperanza? La esperanza es una virtud por
medio de la cual esperamos con firme confianza el cielo y
las gracias necesarias para alcanzarlo.
25
Los verdaderos cristianos viven con una firme
esperanza de conseguir el cielo o vida eterna, y ¿por qué
viven con esta esperanza si no han visto la otra vida?
Viven con esta esperanza porque Dios omnipotente y bueno
nos la ha prometido, y porque El es fiel en sus promesas y
11
no miente. (Tit. l , l) "Esta es la promesa que el nos hizo, la
vida eterna". (l Jn. 2, 25)
(El fundamento o base de nuestra esperanza es la fe o
creencia en esta promesa divina).
27
Así como el labrador vive con la esperanza de recoger el
fruto de la tierra que ha sembrado (Sant. 5, 78); así nosotros
hemos de vivir esperando aquella vida que Dios ha de dar a
los que no abandonan su fe. "Mantengámonos firmes en la
esperanza, porque es fiel el que nos ha prometido la vida
eterna". (Heb. 10, 23)
28
Nada alimenta y fortifica el alma como la esperanza. (S.
J. Crisóstomo) La esperanza de la vida eterna, inmortal, es
la vida de la vida mortal. (S. Agustín) "Espera en el Señor y
practica el bien." (Sal. 37, 3) 29
Si nuestra esperanza se limitase solamente a esta vida,
seríamos los más miserables de todos los hombres (1 Cor.
15, 19); pero nosotros ya vivimos como ciudadanos del
cielo, de donde asimismo esperamos al Salvador, nuestro
Señor Jesucristo. (Fil. 3, 20) "El que espera en Dios es
feliz". (Prov. 16, 20)
30
La esperanza humana se apoya en sus propias fuerzas y
en ayuda de otros, y así lo hace el que espera conseguir
una fortuna y adquirir ciencia o un alto puesto; mas la
esperanza sobrenatural, de que hablamos, se apoya en
Dios, en su gracia, pues como Jesús nos dice: "Sin Mi nada
podéis hacer", (Jn. 15, 5), y es necesario que cooperemos,
como dice San Pablo: "No yo, sino la gracia de Dios
conmigo".
31
Así como el áncora sujeta al barco, así nuestra
esperanza viene a ser como el áncora del alma que nos
libra de las tempestades de las pasiones.
La esperanza es la que ha hecho apóstoles, mártires y
santos, y es la que nos hace sufrir con paciencia nuestros
trabajos con la confianza del cielo.
32
El pecador también tiene motivos para esperar en Dios
misericordioso, que dice con juramento: "No quiero la
muerte del pecador, sino que se convierta y viva." (Ez. 33,
11)
3) La caridad.
33
¿Qué es la caridad? Es la virtud sobrenatural por la cual
amamos a Dios por sí mismo sobre todas las cosas y al
13
prójimo como a nosotros mismos por amor a Dios. (Cat. de
S. Pío X)
34
El fundamento de la caridad es el amor de Dios, del
Dios-caridad. (1 Jn. 4, 16) Hay dos clases de caridad o
amor: el de concupiscencia (amor imperfecto) que consiste
en amar a Dios por ser bueno con nosotros, y el de
benevolencia (caridad perfecta), que consiste en amar a
Dios por ser quien es, por su bondad absoluta.
35
San Juan nos dice: "Carísimos, amémonos unos a otros
porque la caridad procede de Dios, y todo el que ama es
nacido de Dios y a Dios conoce... Dios es caridad, y el que
vive en caridad permanece en Dios y Dios en él. (l Jn. 4, 7
y 16)
36
San Pablo entona este cántico a la caridad: "Si hablando
lenguas de hombres y de ángeles no tengo caridad, soy
como bronce que suena o címbalo que retiñe... La caridad
es paciente, es benigna, no es envidiosa, no es jactanciosa,
no se hincha; no es descortés, no busca lo suyo, no se irrita,
no piensa mal; no se alegra de la injusticia, se complace
con la verdad; todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera,
todo lo tolera. (l Cor. 13)
37
La caridad nunca se acaba; las profecías desaparecen;
las lenguas cesarán, la ciencia se desvanecerá.. Ahora
permanecen estas tres: la fe, la esperanza, la caridad; pero
la mayor de ellas es la caridad. (1 cor. 13) Esforzaos en
alcanzar la caridad. (14, l)
38
El más grande y primer mandamiento es éste: Amarás al
Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con
toda tu mente. El segundo es semejante a éste: amarás al
prójimo como a ti mismo. En estos dos mandamientos se
encierran toda la ley y los profetas. (Mt. 22, 38-40)
39
Ninguna cosa es mayor en este mundo como el alma
que tiene caridad.. Ama a Dios y haz lo que quieras; si
callares, calla por amor; si perdonares, perdona por amor; si
castigares, castiga por amor; porque lo que por este amor se
hace es meritorio delante de Dios. (San Agustín)
40
Todas las virtudes, dice San Agustín, pueden reducirse a
la caridad o amor, porque la fe no es otra cosa que el amor
que cree; y la esperanza, el amor que aguarda; y la
paciencia, el amor que sufre; y la prudencia, el amor que
reflexiona; y la justicia, el amor que da a cada uno lo que es
suyo; y la fortaleza, el amor generoso y valiente que
vence...
15
41
Sin la caridad todas las virtudes desaparecen... "La
caridad es la medida de la grandeza y de la perfección, de
tal manera que el que tiene mucha es grande, y el que poca
es pequeño, y nada el que no tiene ninguna." (S. Bernardo)
42
La caridad viene de Dios (Rom. 5, 5) y se conoce por
oposición al egoísmo. Este se combate con el interés por los
demás y con el desprendimiento. El amor enseñado por
Jesucristo es el camino más corto y más seguro para ir al
cielo.
43
Ama al pecador o equivocado, pero no sus pecados o
errores. Amas cuando haces tuyos los problemas de los
demás; cuando buscas los intereses del prójimo, cuando
consideras a todos los hombres como hermanos tuyos.
44
El mejor apostolado de los tiempos modernos es una
vida de amor. El mejor apostolado no es hablar de Dios,
sino dar a Dios... Caridad es hacer bien a todos. El que hace
mal a otros, se lo hace a sí mismo y Dios no le bendice. El
hacer mal es de corazones ruines.
45
Esfuérzate por hacer bien a todos, y si hallas enemigos
en el camino de la vida, véngate de ellos a ejemplo de
Jesucristo, con la oración, el perdón y el amor.
Acostúmbrate a devolver bien por mal.
46
La caridad no se rebaja nunca por más que descienda.
La caridad como el sol, donde quiera que penetra hace
brotar rosas. (C. Arenal)
47
"La ciencia hincha, la caridad edifica"... "Aunque
supieras de memoria la Biblia entera y las sentencias de
todos los filósofos, ¿de qué te servirá todo eso sin caridad y
gracia de Dios?" (Kempis)
48
Un gesto suave en unos momentos de contrariedad, hace
más bien a quien lo presencia, que cuatro pláticas de
caridad al día. Agradar no es todo, hay que agradar por
agradar a Dios.
49
Con la persona que te contraría y te hace padecer,
pórtate como te portarías con la persona que tu más quieres
en este mundo.
50
17
El amor a Dios sea el móvil de todas tus acciones. "Tan
hermoso es pelar patatas por amor al buen Dios, como
edificar catedrales. (Hno. Rafael)
51
La esencia de la perfección cristiana consiste en la
caridad, principalmente en el amor a Dios, y de modo
secundario en el amor al prójimo. (Santo Tomás)
52
Nada borra el pecado como el amor. (1 Ped. 4)
Recordemos los ejemplos de la Magdalena, del Buen
Ladrón... "La caridad transforma en paraíso a las
comunidades religiosas." (Santa Magd. Sofía Barac)
53
El amor no se reduce a una fórmula, vg. "Dios mío os
amo", se requiere que el amor se traduzca en obras: "Obras
son amores..."
54
"Todo cuanto deseéis que los hombres os hagan,
hacédselo a ellos. ¿Deseáis recibir beneficios? Sed
bienhechores. ¿Deseáis que os alaben? Alabad a vuestro
prójimo. ¿Deseáis ser amado? Amad..." (S. J. Crisóstomo)
55
La caridad, al igual que Jesucristo, pasa por todas partes
sembrando el bien, perdonando sin rencor, no conservando
el recuerdo del mal recibido. Ella escribe los beneficios en
mármol y las injurias en la arena...
VIRTUDES CARDINALES
1) La prudencia.
56
La prudencia es la primera de las cuatro virtudes
cardinales que inclina a la elección y empleo recto de los
medios adecuados para la consecución del fin. La prudencia
es la ciencia de los santos. "Sigue el consejo de los
prudentes, y no desprecies ningún buen consejo". (Tob. 4,
18)
57
La prudencia nos enseña a examinar con discrección lo
que es bueno para practicarlo y lo que es malo para
evitarlo, lo que es verdadero y lo que es falso.. El prudente
ve el peligro y se esconde, el simple sigue adelante y la
paga." (Prov. 27, 12)
58
"La prudencia es la reina de las virtudes morales en
cuanto que a todas las preside y gobierna, de tal suerte que,
en el momento que alguna de ellas se ejercitara
imprudentemente, dejaría de ser virtud para convenirse en
19
vicio". Sin la prudencia todas las demás virtudes pierden su
brillo y hermosura.
59
La prudencia nos pide discreción en el hablar, en
el trabajo, en el vestido..., en cuantas cosas hacemos.
"Pensad dos veces las palabras antes de que las profiera la
lengua... Quitad la prudencia, y la virtud será vicio." (San
Bernardo)
60
La prudencia es el ojo y el piloto del alma, así como de
todos los movimientos y acciones. El prudente es, pues, el
que ve de lejos. (Santo Tomás)
61
Séneca dijo: "El que no sabe callar, no sable hablar". No
obréis pronto si no después de haber examinado
cuidadosamente; no reflexionar es locura"
62
La prudencia es la ciencia del discernimiento entre el
bien y el mal... "Un hombre falto de prudencia es semejante
a un navío sin piloto, que es llevado de acá para allá, como
juguete de los vientos..." (S. Basilio)
63
El hombre prudente mide sus discursos y los pesa en la
balanza de la justicia, para que haya gravedad en su razón y
peso en lo que dice. Obrando así manifiesta dulzura,
bondad y modestia." (S. Ambrosio)
64
¿Qué nos enseña la prudencia? Nos enseña a ser dóciles,
a saber aconsejarnos de los más prudentes, a escuchar con
paciencia, y cuando es razonable lo que dicen contra
nuestra mala conducta, aceptarlo sin enfado, antes bien con
agradecimiento, por cuanto que se nos dice para nuestro
bien...
Además nos enseña a hacer las cosas con diligencia, a
no dejar para después lo que puedes hacer ahora, y a
hacerlas a su debido tiempo.
65
El hombre prudente, según San Bernardo, no hace nada
sin haber examinado y previsto estas tres cosas: 1. Si lo que
desea hacer está permitido; 2. si es conveniente, y 3. si es
ventajoso. Se deben medir los discursos y las palabras...
66
Jesús dijo: "Sed prudentes como serpientes y sencillos
como palomas." (Mt. IO, 16) A la prudencia de la serpiente,
que procura defender la cabeza de los golpes, ha de ir unida
la sencillez de la paloma, o sea, la sinceridad de ánimo
ajena a toda doblez y engaño.
21
2) La justicia.
67
¿Qué entendemos por justicia? Solemos entender: l. la
virtud especial que consiste en dar a cada uno lo que le es
debido; 2. la unión de todas las virtudes conducentes a la
perfección. En este sentido el hombre justo es perfecto.
68
La palabra "justicia", como podemos observar en
muchos pasajes bíblicos, equivale a santidad, probidad,
rectitud, integridad, perfección..., también suele designar la
observancia integral de todos los mandamientos divinos.
69
La Biblia también nos exhorta a practicar la justicia. Y
los profetas nos hablan de la práctica del derecho y de la
justicia. (Os. 10, 12; Jer. 22, 3-4-)... y denuncian la
injusticia, la opresión de los pobres. (Am. 5, 7: 6, 12, etc.)
70
Lo que no quieras para ti, no lo hagas a nadie. (Tob. 4,
15) Amad la justicia los que gobernáis la tierra. (Sab. 1, 1)
Bienaventurados los que obran siempre la justicia. (Sal.
106, 3)
71
La balanza falsa es abominable a Dios, mas la pesa cabal
le agrada... La justicia del justo le salvará... Peso justo y
balanza justa es de Yahvé. (Prov. 1, 1 y 16) Yo soy, dice el
Señor, el que escudriña las entrañas y los corazones, y que
os daré a cada uno según vuestras obras. (Apoc. 2, 23)
3) Fortaleza.
72
La virtud de la fortaleza es "una virtud moral
sobrenatural que da fuerza al alma para correr tras el bien
difícil, sin detenerse por el miedo, ni siquiera por el temor
de la muerte". (Tanquerey)
73
La fortaleza es una virtud cardinal de suma importancia
en la vida espiritual que nos impulsa a hacer, sin
vacilación ni miramientos, lo que hay que hacer. Sin esta
virtud los que hoy son santos no hubieran logrado serlo.
74
La fortaleza es uno de los dones del Espíritu Santo, el
que todos necesitamos para salir victoriosos en los embates
del enemigo. Este don es una energía sobrenatural que nos
arma contra la pusilanimidad o la cobardía en el servicio de
Dios, contra los obstáculos, tentaciones, dificultades..., que
hallaríamos en el cumplimiento de nuestros deberes.
75
Por el bautismo quedamos purificados de nuestras
iniquidades, y por medio de la confirmación somos
fortificados en las virtudes. (S. Pedro Damián)
23
76
El Espíritu Santo fortifica de tal modo, que nos hace
invencibles. Pedro, sin el Espíritu Santo es vencido por
la voz de una sirvienta; con el Espíritu Santo es
vencedor de los príncipes, de los reyes y de los
imperios... y habla sin temor a las multitudes a las que
induce a la penitencia... Pedro es "piedra", es decir,
roca contra las que se estrellan todas las olas... y desde
entonces siguió sin cobardía y con atrevimiento a
Cristo hasta la muerte.
4) Templanza.
77
La templanza es una de las cuatro virtudes
cardinales, que consiste en moderar los apetitos y el
uso excesivo de los sentidos. Esta virtud nos pide que
seamos sobrios en la comida y en la bebida.
78
La virtud de la templanza no está en no comer, sino
en comer cuando es menester, y en lo demás
abstenerse. (P. Rodríguez)
79
Sed sobrios, no os dejéis llevar de la gula... La
sobriedad es madre de la salud, de la santidad, de la
pureza, de la modestia, y de la paz. Es la salud del
cuerpo y del alma, la dicha para el tiempo y para la
eternidad (C. a Lápide)
80
Mayor soy, y para mayores cosas nací que para ser
esclavo de mi cuerpo... Hay algunos que viven para
comer; pero yo como para vivir. (Séneca)
81
Los excesos de las comidas producen
enfermedades, y la ansiedad produce la cólera. Muchos
han muerto por la intemperancia, y el hombre sobrio
prolonga la vida. (Prov. 37, 33 ss)
82
No os entreguéis con exceso al vino, fomento de la
lujuria. (Ef. 5, 18) La sobriedad o moderación en el
comer y beber es madre de la salud, de la sabiduría y
de la santidad.
83
Hay que pedir que en un cuerpo sano habite también
un alma sana. (Juvenal)
25
VIRTUDES MORALES
1) Obediencia.
84
La obediencia es "una virtud moral que hace pronta
la voluntad para ejecutar los preceptos del superior"
(Santo Tomás), es decir, por la obediencia nos
sometemos a lo que mandan los que nos gobiernan.
Por "preceptos del superior" no sólo los mandatos
de los superiores para con sus religiosos, que con voto
solemne se han obligado a ellos, sino también los
mandatos de los príncipes para con sus súbditos, los de
los padres para con los hijos, los de los amos para con
los criados, de los maridos para con sus mujeres...
85
El fundamento de la obediencia es la autoridad del
superior, que en último término viene de Dios y quien
resiste a la autoridad, resiste al mismo Dios. (Rom.
13, 1-2)
86
El superior está en lugar de Dios y por lo mismo
debemos estar persuadidos que obedeciendo al
superior estamos cumpliendo la voluntad de Dios. El
que manda puede equivocarse; el que obedece, jamás.
Estaríamos exentos de prestar obediencia al superior
sólo en caso que mandase alguna cosa contra los
mandamientos de Dios.
87
Para que nuestra obediencia sea perfecta ha de ser
sobrenatural, es decir, debemos obedecer tanto en
cosas agradables como desagradables, y no por
motivos meramente naturales o miramientos humanos,
o porque el que manda tiene buen carácter, talento o
sabiduría sino pura y simplemente por Dios, por
obedecer y agradarle a El, de quien el superior ha
recibido la autoridad y a quien representa.
88
La obediencia debe hacerse con espíritu de fe,
viendo en el superior a nuestro Señor, y debe también
hacerse por amor, con prontitud, con espontaneidad y
alegría, con humildad y con perseverancia, no con
27
obediencia crítica o murmuradora, que acepta de mala
gana la orden del superior, o con obediencia farisaica o
perezosa...
89
Y si alguna vez viésemos que del cumplimiento de
lo ordenado por el superior, se siguiese algún
inconveniente no previsto por el, ¿qué podríamos
hacer? Lo propio sería exponerle con llaneza y
humildad tal inconveniente, pero una vez hecho esto,
cualquiera sea la resolución final que adoptare, hemos
de obedecer inmediatamente, pensado que
obedeciéndole a él, obedecemos a Dios.
90
Jesucristo nos dio ejemplo de una obediencia
humillante, dolorosa y redentora; pues vino a hacer la
voluntad del Padre y tomó forma de siervo, siendo
obediente hasta la muerte y muerte de cruz. "La
obediencia es el holocausto de la propia voluntad que
se ofrece a Dios." (Pablo VI)
91
Cuando en una comunidad hay obediencia, reina en
ella el orden y la paz. Los mejores superiores y
súbditos son los que mandan y obedecen por amor.
"Superior que no sabe sufrir, no sabe mandar".
(GarMar)
92
No faltan quienes digan que hay crisis de autoridad,
pero ¿no será más bien de obediencia y disciplina? El
que no tiene opinión propia siempre contradice a los
demás. "De nada os aprovechará amaros mutuamente,
si no queréis obedeceros mutuamente." (Posturnio)
93
Acostúmbrate a no criticar jamás las disposiciones
del superior. Cuando él manda alguna cosa, piensa que
él tiene más elementos de juicio que tú. El es
representante de Dios.
94
Causas de la desobediencia, suelen ser: la soberbia,
el excesivo amor propio, el creerse suficiente o más
superior que el mismo superior, es decir, la poca
humildad que tenemos.
2) Paciencia.
95
La paciencia es una de las virtudes más necesarias
en la vida cristiana por ser muchas las adversidades,
trabajos y sufrimientos que todos tenemos que sufrir en
este valle de lágrimas.
29
La paciencia es "la virtud que inclina a soportar sin
tristeza de espíritu ni abatimiento de corazón los
padecimientos físicos y morales", es decir, por ella
sufrimos con ecuanimidad los males de esta vida, sin
turbarnos o intranquilizarnos interiormente y sin
pronunciar exteriormente palabras o ademanes menos
decorosos o convenientes.
97
Dios ha sido el primero en sufrirnos y tener
paciencia y mucha misericordia con nosotros. El ve la
tierra llena de ídolos y blasfemias, y sin embargo
continúa haciendo salir el sol y repartiendo las
estaciones sobre buenos y malos. Puede castigar y
espera, porque "no quiere la muerte del pecador, sino
que se convierte y viva", y hace como que no ve
nuestros pecados por esperarnos a penitencia. (Sab. 11,
24)
98
Un ejemplo magnífico de paciencia es el que nos dio
Jesucristo en su pasión. El siendo la misma inocencia,
"ultrajado, no replicaba con injurias, y atormentado no
amenazaba" (1 Ped. 1, 22-23), "maltratado y afligido,
no abrió su boca (para quejarse), como cordero llevado
al matadero, como oveja muda ante los trasquiladores"
(Is. 53), y si abrió su boca fue para pedir perdón por sus
enemigos: "Padre, perdónales que no saben lo que
hacen." (Lc. 23, 34)...
99
La paciencia es la raíz y la custodia de todas las
virtudes, porque las adversidades sufridas por la
paciencia ahogan el amor propio, causa de todo mal.
(San Greg. M.) Se necesita más fuerza para sufrir con
paciencia las adversidades, que para hacer acciones
brillantes. (Santo Tomás)
100
Dáis fuerza de gran virtud si no respondéis a una
ofensa con otra ofensa; manifestáis una gran fuerza de
alma si perdonáis al ser ofendidos, y adquirís una gran
gloria si perdonáis a un enemigo a quien pudierais
dañar. (S. Isidoro)
101
No vengarse es ser semejante a Dios.. Hacerse
superior a los ultrajes con la paciencia, es la más
hermosa de las victorias. (S. J. Crisóstomo) La
venganza es fruto de la ira. (Tertuliano)
102
Una onza de paciencia vale más que una libra de
victoria. (S. Belarmino) Quien quiera vengar aquí abajo
las injurias recibidas carecerá en el otro mundo del
mérito de la paciencia. (San Jerónimo)
31
103
Una paciencia discreta logra más que muchas
reprensiones. "Lleva con paciencia lo que en ti mismo
o en otros no puedes enmendar... Procura sufrir con
paciencia los defectos y flaquezas de tu prójimo,
porque tu también das mucho que sufrir a los demás.
(Kempis)
33
Bienaventurado el que sabe sufrir con paciencia,
porque el sufrir pasa, pero el fruto de haber santificado
el sufrimiento no pasará jamás.
3) Magnanimidad
109
La magnanimidad es una virtud que inclina a
emprender obras grandes, espléndidas y dignas de
honor en todo género de virtudes. Empuja siempre a lo
grande, a lo espléndido, a la virtud eminente; es
incompatible con la mediocridad. En este sentido es la
corona, ornamento y esplendor de todas las demás
virtudes. (Royo Marín)
110
La magnanimidad supone un alma noble y elevada. Se
la suele conocer con los nombres de "grandeza del alma"
o "nobleza de carácter". El magnánimo es un espíritu
selecto, exquisito, superior. No es envidioso, ni rival de
nadie, ni se siente humillado por el bien de los demás.
111
El magnánimo es tranquilo, lento, no se entrega a
muchos negocios a la vez sino a pocos, pero grandes y
espléndidos. Es verdadero, sincero, poco hablador,
amigo, fiel. No miente nunca, dice lo que siente, sin
preocuparse de la opinión de los demás.
112
El magnánimo es abierto y franco, no imprudente ni
hipócrita. Objetivo en su amistad, no se obceca para no
ver los defectos del amigo. No se admira demasiado de
los hombres, de las cosas o de los acontecimientos.
Sólo admira la virtud, lo noble, lo grande, lo elevado:
nada más. No se acuerda de las injurias recibidas: las
olvida fácilmente, no es vengativo.
113
El magnánimo no se alegra demasiado de los
aplausos ni se entristece por los vituperios; ambas cosas
son mediocres. No se queja por las cosas que le faltan
ni las mendiga de nadie. Cultiva el arte y las ciencias,
pero sobre todo la virtud. Es virtud muy rara entre los
hombres, puesto que supone el ejercicio de todas las
demás virtudes... En realidad, los únicos
verdaderamente magnánimos son los santos.
114
A la magnificencia, virtud que inclina a emprender
obras espléndidas se oponen dos vicios: uno por
defecto, la "tacañería o mezquindad", y otro por exceso,
el "derroche o despilfarro". Se dice que es virtud propia
de los ricos, que en nada mejor pueden emplear sus
35
riquezas que en el culto de Dios o en provecho y
utilidad de sus prójimos.
115
"Es increíble la obcecación de muchos ricos que se
pasan la vida atesorando riquezas, que tendrán que
abandonar a la hora de la muerte, en vez de fabricarse
una espléndida mansión en el cielo con su
desprendimiento y generosidad en este mundo. Son
legión los que prefieren ser millonarios "setenta años"
en la tierra en vez de serlo en el cielo por toda la
eternidad.
4) Castidad.
116
La castidad es una virtud angélica, austera, delicada
que se opone a toda delectación carnal e impura
mientras sea ilícita. Esta virtud predilecta de Jesucristo
nos pide mucha pureza en pensamientos, palabras y
obras.
117
La castidad es una virtud que es fuente de
hermosura, de alegría, de paz, y a su vez promotora de
obras de celo y apostolado. "La castidad es una belleza
vieja siempre nueva, el mejor medio y método para
"divinizar" la vida." (S. Greg. Niseno)
118
La castidad es una joya de inestimable valor, virtud
que pregona entereza, limpieza y honestidad de cuerpo
y alma. "La castidad es azucena de las virtudes y hace a
los hombres casi iguales a los ángeles". (S. F. de sales)
119
La pureza es una perla preciosa y rarísima, y sin
embargo es necesaria. (San Atanasio) La pureza es una
blanca túnica que todos manchamos... Pureza no hay
más que la primera, y cuando se pierde se perdió para
siempre. (C. Arenal)
120
La pureza ennoblece el espíritu, aclara la
inteligencia, eleva la mente, acerca a Dios y con ella no
hay dificultad ni problema. El corazón puro tiene
horizontes muy amplios, la claridad de las cosas,
serenidad en las luchas, celo por el bien... Toda alma
inocente, exenta de pecados, tiene una natural tendencia
hacia el optimismo y la alegría sin mezcla de
abatimiento ni tristeza... , al contrario, el alma disoluta
y manchada por el pecado. (M. Martín S.)
121
37
La pureza es virtud de almas privilegiadas, de las que
más se santifican por las demás. ¿A quiénes confía la
Iglesia los niños abandonados, los ancianos, los
dolientes? A las vírgenes castas. Sólo la pureza es capaz
de tantos desvelos. La pureza nos habla de paz, de
belleza, de armonía. "Bienaventurados los limpios de
corazón porque ellos verán a Dios." (Mt. 5, 8)
122
Las almas grandes han sido muy amantes de la
castidad, virtud delicada que se opone a toda clase de
impurezas, y es preciso que las almas jóvenes la
conozcan para no perderlas, y por ser la más tentada
sepan defenderla. La castidad se llama también
"continencia" porque nos indica que hay que hacerse
violencia para reprimir las tentaciones o malas
inclinaciones de la carne.
123
¿No sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu
Santo, que está en vosotros...? Glorificad, pues, a Dios
en vuestro cuerpo. (1 Cor. 6, 19-20) El contacto con el
mundo perjudica a la pureza, vacía el espíritu de los
pensamientos de Dios y los llena del amor a las
criaturas. (S. Vicente Paúl)
124
Aun en el amor más puro en sus comienzos, si se
deja, de santo se transforma en afectivo; de afectivo en
obsequioso; de obsequioso en familiar; de familiar en
carnal. (San Agustín)
125
Después del pecado original la carne está en continua
lucha contra el espíritu. "En esta especia de guerra los
vencedores son aquellos que parecen cobardes y huyen."
(S. Felipe Neri)
39
San Jerónimo escribió a una joven virgen, dirigida
suya: "Andas cargada de oro, debes evitar los ladrones.
Estos para robarte la joya de la pureza se presentan bajo
diversas formas: las malas lecturas, las conversaciones
poco honestas, el cine inmoral, los malos compañeros...
129
Vigila para no caer en el pecado. "Cuando has
buscado la compañía de una satisfacción sensual... iQué
soledad luego!" (Escrivá-Camino)
130
Sentir la concupiscencia es de la naturaleza; pero
desear el mal es de la voluntad. (S. J. Crisóstomo) Sin la
guarda de los sentidos y las maceraciones corporales no
se logra el don de la castidad. (S. Carlos Borromeo)
131
Medios para conservar la castidad: Vencimientos,
oración, devoción a la Santísima Virgen, huida de
ocasiones, el trabajo evitando la ociosidad y frecuencia
de sacramentos. "Para ser puros y castos se necesita el
temor de Dios". (S. León Magno) "El alimento
eucarístico es remedio contra la sensualidad". (León
XIII)
132
Casto es aquel que con un amor venció otro amor.
El apoyo en el amor de Dios es el motor indispensable
de la vida sobrenatural. "El acto sigue al deseo si no se
opone un Amor, fundado en conocimiento, que da
voluntad mejor", es decir, una acción torpe es efecto de
un deseo malo, y sólo el amor divino, su conocimiento,
nos puede impulsar a alejarnos del pecado o amor
impuro.
133
Muchos doctores médicos han hablado a favor de la
castidad: "La continencia es posible sin detrimento de la
salud; es un hecho comprobado por miles de casos".
(Dr. Meye)
134
El vencimiento de los pecados torpes proporciona
salud espiritual al alma y salud al cuerpo: "Las
bendiciones de una vida casta la experimentan en sí
todos los hombres, especialmente los jóvenes". (Dr.
Montegazza)
135
A la castidad se opone la lujuria en todas sus
especies y manifestaciones, que es el vicio más vil y
degradante de todos cuantos se pueden cometer, aunque
no sea el mayor de todos los pecados. De este pecado se
derivan otros muchos, principalmente, la ceguera
espiritual, la precipitación, el odio a Dios, el apego a
esta vida y el horror a la futura...
41
5) Virginidad.
136
La virginidad es flor de la castidad. Es una virtud
especial por la que se toma una resolución libre y
voluntaria de abstenerse para siempre del matrimonio y
de los placeres de la carne, por un servicio más de lleno a
Dios y al prójimo. (Enc. "Sacra Virgínitas") Y para que
tenga perfecta razón de virtud debe ser ratificada por un
voto.
137
"La virginidad no goza de la firmeza propia de la
virtud, si no nace del voto de conservarla siempre
intacta". Así lo dice Santo Tomás y San Buenaventura.
El verdadero estado, pues, de virginidad requiere
consagración a Dios.
138
San Agustín se expresa así: "No es que se honre la
virginidad por ella misma, sino por estar consagrada a
Dios... y no alabamos a las vírgenes porque lo son, sino
por ser vírgenes consagradas a Dios por medio de una
piadosa continencia".
139
Las vírgenes consagradas a Dios son las flores del
jardín de la Iglesia... No quieran, pues, adornarse ni
agradar a nadie sino al Señor, puesto que se han
consagrado a Cristo y, apartándose de la concupiscencia
de la carne, se han entregado a Dios en cuerpo y alma.
(San Cipriano)
140
La virginidad es perfecta cuando se conserva con
voto; mas no se debe proceder con irreflexión y ligereza
en caso de tanta transcendencia. Las almas que deseen
consagrar su virginidad a Jesucristo, deben hacer un voto
por tiempo determinado, vg. de una fiesta de la Virgen a
otra de la misma, y se ejercitarán en la oración hasta
tener certeza de perseverancia.
141
La virginidad es la joya más preciosa de la Iglesia..
Mientras el matrimonio puebla la tierra, la virginidad
puebla el cielo. (San Jerónimo) Consagrar a Dios la
propia virginidad es entregarle lo mejor que se posee.
(Orígenes)
142
El Concilio de Trento dice: "Si alguno dijere que el
estado del matrimonio se debe anteponer al de la
virginidad, y que no es mejor y más glorioso permanecer
en virginidad o casta soltería que unirse en matrimonio,
sea anamatizado." (Ses. 24)
143
43
El Vaticano II en el Decreto "Perfectae caritatis".
"Téngase en sumo aprecio la castidad, que deja el
corazón libre y disponible para las obras de apostolado"
Pablo VI sobre el celibato dice: "El celibato es una
ley capital de nuestra Iglesia. No se puede abandonar ni
ponerla en discusión... La Iglesia está en su perfecto
derecho de mantenerlo y tiene grave razones para ello".
145
Juan Pablo II, por ser el celibato una entrega total a
Dios y al servicio del prójimo por amor a Dios, exhorta a
conservarlo, porque "nuestro sacerdocio debe ser
límpido y expresivo".
146
San Gregorio Nacianceno escribe: "Ensalza, sí, el
matrimonio, mas antes que el matrimonio la virginidad.
El matrimonio es el perdón de la concupiscencia; la
virginidad el esplendor; el matrimonio, el padre de los
santos; la virginidad, un sacrificio; el matrimonio es la
raíz de la virginidad, esposa de Dios; pero entretanto es
una servidumbre de la carne y de los ardores
libidinosos."
147
San Cipriano, después de hablar de la excelencia de
la virginidad, dice: No condeno a la casada pero alabo
fervorosamente a la virgen, porque las más puras
satisfacciones de aquella son como despreciable barro en
comparación de las de ésta.
148
"La virginidad es la infancia continuada, es el triunfo
sobre la voluptuosidad...; está exenta de los dolores del
parto. ¿Qué es la virginidad sino la libertad absoluta? No
tiene un dueño en el marido; la virginidad está exenta de
afectos desordenados. No está dedicada a los
matrimonios, ni al siglo, ni a los hijos. No puede temer
la persecución, pudiendo provocarla con su seguridad."
149
San Ambrosio dice: No van contra el matrimonio mis
alabanzas a la santa virginidad, ni pretendo con ellas
apartar del matrimonio a los hombres, sino mostrarles un
don precioso, que por ser desconocido de muchas almas
tiene pocos devotos en el mundo, al revés del
matrimonio, que nadie ignora, buscan muchos, a todos es
lícito.
150
El ofrecimiento de la virginidad, para que sea grato a
Dios y meritorio, debe hacerse de un modo libre y
voluntario, solamente por su amor y por el reino de los
cielos... En la virginidad no hay que ver una simple
renuncia a los placeres carnales, sino una plenitud
vitalizada por Dios, una entrega total a Dios que hace un
alma impulsada por su amor y en bien de los hombres.
45
151
San Pablo aconseja la virginidad, no la manda, porque
su adquisición es obra de la gracia y supone un gran
esfuerzo, un sacrificio heroico y un dominio absoluto de
si mismo, y por esto este es el sacrificio más hermoso y
más noble que se puede ofrecer a Dios en este mundo.
152
Cada uno ha recibido de Dios su propio don. El que no
tenga el don de continencia, cásese. No hemos nacido
para ser solteros o casados, sino para dar gloria a Dios y
salvarnos. El estado en sí no es el que nos santifica, sino
la caridad en el estado. De todos modos siempre hemos
de decir que la virginidad es "un don de lo Alto" y merece
toda estima y toda ponderación.
153
Es verdad que "no todos reconocen esto", como dice
Jesucristo, pero también es necesario reconocer que
muchas almas habrían seguido el estado de la virginidad,
y se hubieran abrazado a él, si se les hubiera hablado de
su hermosura y excelencia.
154
San Pablo dice: Acerca de las vírgenes no tengo
precepto del Señor; pero puedo daros consejo, como
quien ha obtenido del Señor la gracia de ser fiel... Creo,
pues, que por la instante necesidad es bueno que el
hombre sea así... Si te casares no pecas; pero tendréis que
estar sometidos a las tribulaciones de la carne, que
quisiera yo ahorraros.
Digo os, pues, hermanos, que el tiempo es corto. Sólo
queda que los que tienen mujer vivan como si no la
tuvieran; los que lloran, como si no llorasen; los que se
alegran, como si no se alegrasen; los que compran, como
si no poseyesen, y los que disfrutan del mundo, como si
no disfrutasen, porque la apariencia de este mundo pasa
rápidamente. (l Cor. 7, 25-31)
155
Yo os querría libres de cuidados. El célibe se cuida de
las cosas del Señor, de cómo agradar al Señor. El casado
ha de cuidarse de las cosas del mundo, de cómo agradar a
su mujer, y así está dividido. La mujer no casada y la
doncella sólo tienen que preocuparse de las cosas del
Señor, de ser santas en cuerpo y en espíritu... Quien casa
a su hija virgen hace bien (siendo ella de este parecer), y
quien no la casa hace mejor... Más feliz será si permanece
así, conforme a mi consejo... (1 Cor. 7, 32-40)
156
Hay que tener muy presente que el problema del
matrimonio nace del amor humano, del amor a otra
persona, la virginidad nace del amor sobrenatural, del
amor o entrega total al Autor de la virginidad, o sea, a
47
Cristo, fuente de todo bien y por El se sacrifica todo y
antepone su amor a todos los amores terrenos y humanos.
157
En la virginidad el amor humano queda en cierto
modo sustituido por el amor divino, el amor terreno por
el amor celeste, es decir, un amor de baja calidad por
otro más alto y sublime... La virginidad es un don
especial de Dios y no a todos es concebido, sino a los
que lo desean sinceramente y están dispuestos a luchar
con la concupiscencia de la carne, y a este fin piden
ayuda a Dios con fervor, y ponen los medio de
vencimiento, oración, huida de ocasiones...
158
"La castidad consagrada a Dios exige almas fuertes y
nobles, preparadas a luchar y vencer "por el reino de los
cielos"... Para muchos la continencia perpetua sería un
peso demasiado grave y no se les puede aconsejar". (Pío
XII)
159
Una virgen es un don de Dios —una hostia de pureza
y víctima de castidad— que se sacrifica diariamente y
aplaca la ira divina. (San Ambrosio) Nadie duda que el
martirio del cuerpo es grande, y que el número de las
vírgenes que los sufrieron prueba la excelencia de esta
virtud, pero el sacrificio constante de un alma virgen que
se ofrece en holocausto al Señor, es mayor. iEl se que
sienta capaz de este don, adelante!
160
Palabras del Papa Pío XII. Este gran Pontífice hace
grandes elogios de la virginidad a la que le dedicó la
encíclica "Sacra Virgínitas", y quiero destacar aquí estas
palabras suyas, dignas de meditación:
"Hoy quisiéramos tan sólo dirigirnos a aquellos, que
sacerdotes o seglares, oradores o escritores, no tienen ni
una palabra de aprobación o de alabanza para la
virginidad consagrada a Cristo; a aquellos que desde hace
años y a pesar de las advertencias de la Iglesia y en contra
de su pensamiento, conceden al matrimonio una
preferencia de principio sobre la virginidad; a aquellos
que incluso llegan a presentar el matrimonio como un
solo medio capaz de asegurar a la personalidad humana
su desarrollo y perfección natural; los que hablan y
escriben así sean conscientes de su responsabilidad
delante de Dios y de la Iglesia. Es preciso incluirles en el
número de los principales culpables de un hecho del cual
Nos no podemos hablar sino con profundas tristezas".
6) Mansedumbre.
161
49
La mansedumbre es una virtud que modera la ira o
indignación. La modera, pero no la destruye, pues Dios
nos ha dado esta pasión de la ira para que nos ayude a
evitar el mal. La mansedumbre contiene la ira dentro de
los justos límites. El apóstol nos dice: "Airaos
(razonablemente) y no pequéis." (Ef. 4, 26)
162
El hombre puede faltar por exceso de ira, cuando se
excita por motivos insignificantes y termina
amargándose a sí mismo y a los demás, y puede faltar
por defecto de ira, cuando no reacciona contra el mal, ni
se mueve a quitar la causa de él. Esta falta es una dejadez
o lenitud que conduce a contemporizar con lo malo.
163
Jesucristo se nos presenta como modelo de
mansedumbre, y así nos dice: "Aprended de MI, que soy
manso y humilde de corazón" (Mt. 1 1, 29) y El nos da
muchos ejemplos de esta virtud. Un día al descender del
monte con humildad y mansedumbre "le siguieron las
multitudes". Tal era su bondad y los atractivos de su
persona por el carácter sencillo y suave, que arrastraba
tras sí a todos...
164
Enumeremos algunos ejemplos en los que resplandece
la mansedumbre de Jesucristo:
1) Tolerando las mil impertinencias, la
ignorancia, la incomprensión de sus discípulos a los que
iba instruyendo gradualmente, y diciéndoles que debían
perdonar hasta setenta veces siete (es decir, siempre), ser
sencillos como palomas, corderos en medio de lobos,
devolver bien por mal, etc.
2) Con los niños..., con los pecadores extrema
su dulzura y mansedumbre, y así vemos que perdona en
el acto a Zaqueo, a la Magdalena, a la adúltera, a Mateo,
el publicano
3) Donde más resplandeció esta virtud fue en
su pasión. Entonces sufrió los mayores atropellos,
calumnias, insultos, azotes, crucifixión.., y guardó
silencio sobrehumano: "no abrió sus labios (para quejarse
o maldecirles), sino que fue como cordero al matade
. y terminó dirigiéndose a sus verdugos desde la
cruz con palabras de caridad y perdón: "Padre,
perdónales, porque no saben lo que hacen"..
165
¿Cuándo no calla Jesús y actúa con justa ira? Cuando
la gloria divina era conculcada por los profanadores del
templo y se vio obligado a arrojar con látigo a los
ganaderos y cambistas...; cuando querían deshacer su
labor apostólica con el arma de la calumnia, los
desenmascara y los llama "raza de víboras..., hipócritas,
sepulcros blanqueados...
51
166
Lo que conquista la estima y el amor de los hombres
no es la ira desenfrenada, ni tampoco el dinero, ni la
ciencia, ni la influencia es lo que gana las voluntades,
sino la mansedumbre con todos: con los niños, con los
rudos, con los impertinentes, con los enfermos, con los
malvados, con los ofensores... Los que son amados, son
los que perdonan, los que dominan su ira, los que sufren
con paciencia los ultrajes.
167
Nada es tan poderoso como la mansedumbre. el agua
apaga el fuego más ardiente; y una palabra pronunciada
con dulzura calma el más furioso ímpetu... El hombre de
mansedumbre es feliz en si mismo, y presta grandes
servicios a los demás; pero el hombre iracundo se halla
desgraciado y es el azote de los demás. (S. J.
Crisóstomo)
168
"Una respuesta suave quebranta la ira, una palabra
áspera enciende la cólera". (Prov. 15, 1) "Hermanos, si
alguno fuese hallado en falta, vosotros, los espirituales
corregirle con espíritu de mansedumbre." (Tit. 3, 1-2)
169
Los superiores no hallarán mejor modo de ser
obedecidos que siendo afables y benignos. (S. Vicente
Paúl) Los avisos que se dan con dulzura curan toda llaga
y los que se dan con dureza, en vez de cerrar una herida,
abren diez. (S. Pablo de la Cruz)
170
La discusión sea sin ira, la dulzura sin amargura, la
advertencia sin aspereza y la exhortación sin ofensa.
(San Ambrosio) iCuán cierto es el dicho de San
Francisco de Sales: "Más moscas se cazan con una
cucharita de miel que con cien barriles de vinagre!"
171
En los momentos de impaciencia, moderemos
nuestras palabras y acciones y no contestemos de
momento hasta no haber contado hasta veinte. Dejemos
pasar algo de tiempo, para hablar cuando estemos con
sosiego y tranquilidad. Oremos por los que nos causan
molestias... Olvidemos las injurias. Estas deben ser
escritas en la arena y los beneficios en mármol.
7) Clemencia.
172
En la Escritura Santa Dios aparece como Señor que
tiene misericordia de todos, porque todo lo puede y
disimula los pecados de los hombres por esperarlos a la
penitencia. (Sab. 1 1, 24), y también aparece como
misericordioso y clemente, tardo a la ira, rico en
53
misericordia y fiel, que mantiene su gracia por mil
generaciones y perdona la iniquidad, la rebelión y el
pecado, pero no los deja impunes..., castiga la iniquidad,
porque es justo. (Ex. 34, 6 s)
173
¿Que es la clemencia? Es una virtud que inclina al
superior con cierta dulzura del alma a mitigar, según el
recto orden de la razón, la pena o castigo debido al
culpable. Séneca la define como "la moderación del
espíritu en el poder de castigar o la lenidad del superior
para con el inferior en el señalamiento de las penas."
174
La clemencia se refiere no al perdón total, sino a un
perdón parcial o mitigación de la pena. No se debe
ejercer por motivos bastardos (vg. por soborno), sino por
indulgencia o bondad del corazón, y sin comprometer
los fueros de la justicia. Es la virtud propia de los
príncipes cristianos, que suelen ejercerla con los reos
condenados a muerte, principalmente el Viemes Santo
en memoria del divino Crucificado del Calvario. (Royo
Marín)
175
A la clemencia se oponen por defecto, estos vicios: la
crueldad o dureza del corazón en la imposición de las
penas, traspasando los límites de lo justo y la ferociclad,
que llega incluso a complacerse en el tormento de los
hombres, y es, por tanta inhumana, y hasta bestial en
quienes se complacen en maltratar a los animales.
176
A la clemencia también se opone por exceso la
demasiada blandura o lenitud de ánimo, que perdona o
mitiga imprudentemente las justas penas que es
necesario imponer a los culpables. Es muy perniciosa
para el bien público, porque fomenta la indisciplina,
anima a los malhechores y compromete la paz de los
ciudadanos.
8) Modestia.
177
La modestia no consiste en la simple compostura de
nuestro exterior y modales; eso no sería sino una virtud
de fariseo que, bajo una hermosa apariencia, puede
ocultar un interior diverso. El exterior debe ser reflejo de
la piedad interior.
178
La modestia bien entendida es el respeto a la presencia
de Dios, que inspira al hombre amor a la compostura y al
decoro, cual conviene a la presencia de tan alta Majestad.
"Dios me ve", dice el hombre de fe. El me mira de igual
modo en el día que en la noche, en la soledad que en
55
sociedad, en la calle que en la casa..., sea que obre bien o
mal. (A. Hamón)
179
La modestia viene a reunir y encerrar todas las
virtudes, pues viene a ser "cierta mezcla completa de
bondad, de dulzura, de sencillez, de candor, de
moderación, de buenos modales, de gravedad sin
aspereza". La modestia comprende todo el hombre
exterior. Nada hay tan edificante como la modestia
cristiana.
180
Vuestra modestia sea notoria de todos los hombres...
Atended a cuanto hay de verdadero, de honorable, de
justo, de puro, de amable, de laudable, de virtuoso y de
digno de alabanza; a esto estad atentos. (Fil. 4, 8) Por su
aspecto se descubre al hombre, y por su semblante al
prudente. El vestir, el reír, el andar denuncian lo que hay
en él. (ECIO. 19, 26 ss)
181
"Ser modesto es predicar la virtud". (S. Fco. Sales)
Arreglad vuestro porte, vuestra voz, vuestro rostro y
vuestro andar de modo que agrade a Dios, os honre y
edifique al prójimo. (San Ambrosio)
182
En el porte del cuerpo se ve el estado del alma; por él
se puede juzgar de la mayor o menor ligereza, del
orgullo, de la incontinencia, o por el contrario, de la
mayor o menor gravedad, de la firmeza, de la pureza y
madurez del hombre, que se oculta en el fondo de
nuestro corazón. (San Ambrosio)
183
Un joven dejó escrito: "Será de tal manera mi porte
exterior que llame a devoción al que me mira". Hagamos
las cosas no para ser aplaudidos de los hombres, sino
para edificarlos y agradar ante todo a Dios... "Brille así
vuestra luz ante los hombres, para que viendo vuestras
buenas obras glorifiquen a vuestro Padre que está en los
cielos. (Mt. 5, 16)
184
Nada haya en todos vuestros movimientos que pueda
herir la mirada de alguno; nada que no esté conforme con
la santidad del cristiano. (San Agustín)
9) Humildad.
185
Una de las virtudes más fundamentales, y que se
deriva de la templanza, es la humildad, que nos inclina a
cohibir o moderar el apetito de grandezas, o sea, "el
57
apetito desordenado de la propia excelencia" (y ésta es
precisamente la definición de la soberbia, vicio contrario
a la humildad).
186
La humildad y la fe son virtudes "fundamentales" La
fe es fundamento "positivo" de todas las virtudes, y la
humildad es fundamento "negativo" de todo el edificio
espiritual, en el sentido de que "remueve los obstáculos"
para recibir el influjo de la gracia, que sería imposible sin
ella, pues, como dice la Escritura: "Dios resiste a los
soberbios y da su gracia a los humildes". (Sant. 4, 6)
187
¿Qué es humildad? Una definición precisa es la de
Balmes: "Humildad es el conocimiento claro de lo que
somos sin añadir ni quitar nada". Y Santa Teresa lo dice
así: "Humildad es andar en la verdad", y la verdad es que
no tenemos nada de bueno que no hayamos recibido de
Dios.
188
El verdadero humilde es, pues, el que se reconoce
hechura de Dios y que todo cuanto tiene de inteligencia,
de hermosura, de dignidad de hijo de Dios..., lo ha
recibido de El y a El lo refiere. "¿Qué tienes que no
hayas recibido de Dios? Y si lo recibistes, ¿de qué te
glorías como si no lo hubieras recibido? (l Cor.
189
En el hombre, dice Santo Tomás, se pueden
considerar dos cosas: lo que tiene de Dios y lo que tiene
de si mismo. De sí mismo tiene cuanto significa
imperfección o defecto, ya que esto, es evidente, no
puede provenir de Dios. De Dios, en cambio, tiene
cuanto se refiere a bondad y perfección, ya que toda
bondad o perfección creada es participación de la divina
e increada.
190
En consecuencia: La verdadera humildad no es más que
el exacto conocimiento de Dios y de uno mismo.
San Agustín dice: "Toda tu humildad consiste en que te
conozcas a ti mismo... Que os conozca, Señor, y me
conozca. Que conozca a Dios para amarle, y me conozca
a mi para despreciarme".
191
San Alfonso M. de Ligorio dijo: "Separemos lo que
a
59
Siendo la humildad "andar en la verdad", la verdad es
que no tenemos nada. Yo no puedo compararme con
otros, porque todos somos átomos de la nada: "Todas las
naciones de la tierra son como una gota de agua... como
un polvillo en la balanza..." (Is. 40, 2528) Y si esto es el
mundo delante de Dios, ¿qué seré
193
Muchos tienen la apariencia de la humildad, pero no la
virtud. (San Ambrosio) Una religiosa sin humildad no es
religiosa más que de nombre... La paz no puede habitar
más que en los corazones humildes y desprendidos de
todo... sin la mortificación y la humildad no hay santidad
alguna. (M.a S. Barac)
194
Los verdaderos humildes ban de seguir a Cristo
pobre, humilde y cargado con la cruz para merecer
luego ser compañeros de gloria. (Lg. 41) La humildad
perfectísima es una actitud habitual de imitar a
Jesucristo hasta en lo más costoso, "omo es vivir
abrazado a la cruz. Este es el lenguaje dc los santos:
"Padecer o morir" (S. Teresa); "padecer y ser
despreciado por Ti. (S. J. de la Cruz)...
195
No hay humildad sin mansedumbre y olvido de si.
La humildad es la virtud de las almas grandes. Si
tuviéramos un sólo átomo de humildad, soportaríamos
gozosos las contrariedades, los olvidos y cualquiera otra
falta ¿Acaso no tienen los demás que soportar las
nuestras?... Que nos pospongan a los demás, que nos
olviden y hasta nos desprecien..., digamos esta sola
palabra: "Lo hemos merecido" (Santa M.4 S. Barac)
196
El que se conoce bien tiene humildes sentimientos
de si mismo, y no se alegra de las alabanzas de los
hombres, no se cree mejor que los demás... El humilde
goza de una paz inalterable; en cambio, la emulación y
la ira anidan a menudo el corazón del soberbio.
(Kempis)
197
La humildad no consiste en palabras humildes, dichas
sin sentir lo que ellas expresan, ni en un exterior
modesto, que oculta un alma que se estima y quiere
captarse la estimación de los demás... "Conócete a ti
mismo" El muy conocido desea estar incógnito, y el
desconocido está triste de ser desconocido.
198
El humilde busca la gloria de Dios en todo, elogia
obras de los demás, y las suyas las tiene en poco o nada,
y no habla de sí mismo ni para bien ni para mal.
61
199
El humilde prefiere la compañía de los pobres y de
los ignorantes. No se irrita por una descortesía, ni se
enoja por cualquier afrenta. A nadie considera inferior a
él. Le gusta pasar desapercibido y no hace nada por ser
visto o aplaudido... y acepta agradecido la corrección.
200
¿Qué es la humildad? Hacer bien al que te hace mal.
Y si el hombre no llega a tanto, ¿qué hará? Huya, y
escoja el silencio. Tu humildad es el silencio.. ¿Cómo
puede el hombre alcanzar la humildad? Considerando
solamente sus maldades y no las de los otros... La
humildad es la perfección del hombre. Sé humilde para
aprender. (P. del Yermo)
201
Cuanto más se acerca el hombre a Dios tanto más pecador se
ve. (Muzues) No es gran cosa estar pensando en Dios; lo
grande es verte debajo de todas las criaturas. (Sísoes)
202
El que quiera que Dios se sirva de él para cosas
grandes procure ser el más humilde de todos... Si quieres
ser santo, sé humilde; si quieres ser más santo, sé más
humilde; si quieres ser muy santo, sé muy humilde. (S.
José de Calasanz)
203
No hay perfección sin humildad, y tendremos tantos
grados de perfección cuantos tengamos de humildad.
(Santa Juana F. de Chantal)
204
Humildad es una cosa. Hipocresía es otra totalmente
distinta.. Hay mucha más humildad en aceptarnos que en
reprocharnos.
205
El verdadero humilde no desprecia a ninguno, aunque
sea gran pecador, porque sabe que aquel puede
arrepentirse y ser santo, y que él puede caer y
condenarse.
206
El vestido de las virtudes es la humildad, si se lo
quitas, desaparecerán todas. La humildad es la señal más
fija de predilección. (S. Greg. Magno)
207
Aunque practicases ya la oración, ya el ayuno, ya la
misericordia, o la pobreza o cualquiera otra virtud sin
humildad, todo se perdería y sería inútil. (S. J.
Crisóstomo)
208
Nunca intentes lucirte, pero intenta siempre dar luz.
63
209
La humildad es el fundamento de la misma fe, porque
el que no es humilde, vacila y pierde la fe. (Santo Tomás)
La soberbia hace su propia voluntad, la humildad hace la
voluntad de Dios.
210
La humildad es sincera, tiene horror a las excusas, a la
hipocresía, a la mentira, a los pretextos..., el alma
humilde no finge en sí misma males y miserias que no
tiene, ni dice cosas que no siente. Para ella lo que es, es;
lo que no es, no es.
211
Estando en gracia, todos podemos decir que somos
santos; pero hay que saberlo decir, como enseña San
Agustín: "Si dices que eres santo por ti mismo, eres un
soberbio; por otra parte, si tu crees en Cristo y eres
miembro suyo, si dices que no eres santo, eres ingrato.
Dí, pues, a tu Dios: soy santo porque me santificaste;
porque recibí y no porque tuviera; porque tu me diste, no
por merecerlo yo"
212
El que bien se conoce tiénese por vil y no se deleita en
alabanzas humanas. (Kempis)
10) Penitencia... Mortificación.
213
La penitencia cristiana, considerada como virtud, no
es otra cosa que "reparación del pecado", y por tanto,
consiste en el arrepentimiento y detestación de nuestros
pecados por motivos divinos y sobrenaturales.
214
Jesucristo nos dice: Haced penitencia... ya el hacha
está puesta a la raíz de los árboles. Todo árbol que no
produzca buenos frutos será cortado y arrojado al fuego.
(Mt. 3, 8-10) Si no hacéis penitencia, todos pereceréis
igualmente. (Lc. 13, 5) He venido a llamar a los
pecadores a penitencia. (Lc. 5, 32) Arrepentíos y creed
en el Evangelio. (Mc. 1, 15) Mortificad vuestros
miembros terrenos... (Col. 3, 5)
215
La penitencia puede ser interna y externa. La
"interna" es, como dice San Ambrosio, "el dolor del
corazón y la amargura del alma por los pecados que se
han cometido". Esta virtud de la penitencia siempre
incluye la detestación del pecado. San Gregorio Magno
lo dice así: "La verdadera penitencia consiste en llorar o
detestar los pecados cometidos, y estos no volverlos a
cometer".
216
65
La penitencia "externa" consiste en las obras penosas,
con las cuales satisfacemos por nuestros pecados, tales
son: ayunos, vigilias, cilicios, cualquiera mortificación
corporal... Además de éstas hay otras que nos vienen sin
buscarlas, como el frío, el calor, la enfermedad..., y
sobre todo están las del vencimiento propio como el
sufrir las contrariedades con ánimo tranquilo, despegarse
de ciertas personas, etc.
217
De todos los puntos de la moral cristiana, ninguno es
tan recomendado en el Evangelio como el precepto de la
mortificación, es decir, de trabajar por medio de la
privación, del sufrimiento y la violencia contra sí mismo,
en combatir nuestra mala naturaleza o tendencias
pecaminosas. Estas palabras de Jesucristo: "El que
quiera venir en pos de Mi, niéguese a si mismo, tome su
cruz y sígame". (Mt. 16, 24) no significan otra cosa, sino
que es necesario mortificarse, y son una máxima que
compendia en cierto modo la perfección cristiana.
218
Sin mortificación no hay virtud posible, y así vemos,
que para ser humilde, hay que mortificar el amor propio
y el orgullo, con sus exigencias y pretensiones; para ser
suave, es preciso vencer el carácter y el mal humor, sus
ligerezas y brusquedades; para ser obediente, se necesita
mortificar la voluntad propia con sus repugnancias y
caprichos...; para ser casto, es preciso mortificar el amor
al placer y al deleite, no halagar la carne, etc.
219
Sin guarda de los sentidos y las maceraciones
corporales, afirmaba San Carlos Borromeo, nadie
logrará el don de la castidad.
220
El que tiene en poca estima las mortificaciones
corporales con pretexto de que las interiores son mucho
más perfectas, muestra bien a las claras no ser
mortificado ni interior ni exteriormente. (S. Vicente
Paúl)
221
Los extraños soportan las pruebas murmurando, los
amigos las sufren con resignación, pero los que son
verdaderos hijos de Dios las aceptan con gratitud. (San
Bernardo)
222
Las almas predilectas de Dios están destinadas
particularmente a sufrir... llegando a preferir morir antes
que no sufrir. (Santa Luisa de Marillac)
223
Sanidad (gozar de buena salud) y santidad no son
ordinariamente buenas compañeras... Si alguno cree que
67
padece demasiado, o es poco humilde o es poco
paciente. (S. Pablo de la Cruz)
224
Sufrir dulcemente, callar pacientemente y cumplir
fielmente nuestro deber, he aquí la ciencia de los santos.
(S. Margarita M.a Alacoque)
225
Jesucristo nos redimió por medio de los sufrimientos,
y ¿no querré yo amar el sufrimiento ofreciéndoselo y
uniéndolo al suyo redentor?
226
iCuántas almas llevadas de un celo indiscreto, se
disciplinan, quieren extenuar su carne, y no saben luego
sufrir una palabrita de crítica o un pequeño desprecio
que le hacen!
227
Esa palabra acertada, el chiste que no salió de tu
boca, la sonrisa amable para quien te molesta, aquel
silencio ante la acusación injusta, la bondadosa
conversación con cargantes e inoportunos, el pasar por
alto cada día, a las personas que conviven contigo, un
detalle y otros fastidiosos e impertinentes... Esto, con
perseverancia, si que es sólida mortificación interior.
(Escrivá. Camino, 175)