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Tarea Final

El liderazgo educativo se concibe desde diferentes perspectivas y depende del contexto particular de cada institución educativa. Implica un proceso de cambio a largo plazo basado en prácticas que permitan mejorar la calidad educativa. Un buen líder educativo fomenta el trabajo en equipo, la participación, la innovación y la mejora continua con el objetivo de lograr mayores aprendizajes en los estudiantes.

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Tarea Final

El liderazgo educativo se concibe desde diferentes perspectivas y depende del contexto particular de cada institución educativa. Implica un proceso de cambio a largo plazo basado en prácticas que permitan mejorar la calidad educativa. Un buen líder educativo fomenta el trabajo en equipo, la participación, la innovación y la mejora continua con el objetivo de lograr mayores aprendizajes en los estudiantes.

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En síntesis, el liderazgo educativo se construye en la relación de todos los elementos expresados

hasta ahora y en la interacción del sentido pedagógico con la innovación y la creatividad de sus
líderes y la cohesión entre la visión de futuro de la organización, teniendo en cuenta el desarrollo
humano de las personas que la componen

que el liderazgo juega un papel muy importante en el ámbito educativo; esta afirmación implica
efectuar un proceso de cambio de mediano a largo plazo, proceso que debe tener como eje
fundamental el conjunto de prácticas de los actores escolares (directivos docentes, docentes,
estudiantes, padres de familia, personal administrativo de apoyo) y que conlleve a establecer y
consolidar formas diferentes de desempeñar sus roles, y de esta manera se permitan mejorar la
eficacia, la eficiencia, la equidad, la pertinencia y la relevancia de la acción educativa. Todo lo
anterior implica que el objetivo de lograr una mayor calidad de los resultados educativos y por
consiguiente de los aprendizajes de los estudiantes, debe plantearse a partir de la transformación
de la gestión de las escuelas y por consiguiente puede decirse que el liderazgo que promueve la
construcción de un modelo de autogestión, basado en una fortalecida capacidad de 4 toma de
decisiones, promueve el trabajo en equipo, la participación social responsable, las prácticas
docentes más flexibles que atiendan a la diversidad de las inteligencias de los niños y las niñas y la
promoción de la creatividad, así como el liderazgo basado también, en la evaluación formativa con
miras a la mejora continua y la planeación participativa

El liderazgo en las instituciones educativas se concibe desde diferentes perspectivas, las


atribuciones desde un punto de vista formal y funcional del papel del líder son asignadas al
director, quien en su gestión tiene como responsabilidades la administración de los recursos,
elaborar planes con relación a los objetivos establecidos por el sistema educativo, y también
asegurar la calidad en los procesos de formación, que es la razón de ser de las instituciones
educativas (con frecuencia este último es el aspecto en que menos atención ponen los directivos).

l liderazgo en los centros educativos debe tomar en cuenta el contexto particular y las
características de la estructura organizacional de estas instituciones, ya que aun cuando Bolman y
Deal (1995) mencionan que en todas partes el liderazgo es considerado como la solución para casi
todos los problemas organizacionales, para que la gestión del líder sea efectiva, esta debe ser
congruente con el tipo de organización que se dirige.

El liderazgo en el ámbito educativo pone un especial énfasis en los sistemas educativos, en cuanto
a sus posibilidades para poder generar los procesos formativos esperados en los alumnos, y con
esto poder cumplir las funciones de las instituciones educativas. De esta forma el liderazgo en las
instituciones de educación está directamente vinculado con las acciones que puedan lograr una
mejora educativa (Bolívar, López y Murillo, 2013).

Podemos afirmar que el liderazgo educativo en el contexto escolar no es una cuestión personal
sino un trabajo en equipo y de comunidad entendiéndose que el eje principal es una metodología
sistemática. Por tanto, pasar de un enfoque directivo unipersonal a un liderazgo sistémico y
complejo requiere transformaciones significativas y profundas con un amplio conocimiento
pedagógico sobre el proceso de aprendizaje, la resolución de problemas y la confianza relacional
Finalmente, un buen líder con buen liderazgo es el elemento clave en un proceso de búsqueda de
la calidad. Para que la institución educativa mejore es necesario que la dirección se involucre y
comprometa con los propósitos encaminados a este fin y que todas sus acciones estén enfocadas
de manera primordial a lograrlo.

El liderazgo educativo se identifica por ofrecer un sentido común que radica en que la presencia de
ciertas prácticas en la organización escolar e influye en el comportamiento de la institución. La
importancia que consigue el liderazgo educativo tiene un impacto positivo en los escenarios y
desempeño de los profesores, consecuentemente, en los resultados de aprendizaje de las
instituciones.

El liderazgo educativo se funda con la dinámica de la gestión pedagógica de las personas


fundamentada en ideales filosóficos, Kenneth Leithwood (especialista en liderazgo educativo de la
Universidad de Toronto) señala que ser líder consiste en “hacer bien las cosas correctas”. Es decir,
liderar no implica solo ser una buena persona y hacer lo correcto; es necesario hacer las cosas
bien, ser efectivo, conseguir resultados, crear valor. La sociedad evoluciona, el crecimiento
económico, científico y tecnológico se transforman en indicadores que estimulan a meditar en la
educación del

siglo XXI y hoy en día se encuentra en una encrucijada, que, por un lado, se busca incorporar
egresados al mundo de trabajo de forma efectiva, y por el otro, formar ciudadanos disciplinados
listos a responder a las nuevas relaciones que impone la sociedad del conocimiento y a las
competencias que demanda la economía global

Las instituciones educativas tienen que hacer frente a desafíos de enorme trascendencia, debido a
la presión permanente del contexto social, económico y político. Finalmente tienen la gran
responsabilidad de preparar a niños y jóvenes para ser ciudadanos útiles y productivos en su
comunidad y su sociedad. Para esto requieren de directores que sepan administrar los recursos,
organizar las prácticas pedagógicas y promover en las comunidades educativas el interés, la
participación y el compromiso por la calidad de la educación.

UNIVERSITAT DE VALÈNCIA PROGRAMA DE DOCTORADO 700H PSICOLOGÍA DE LA EDUCACIÓN Y


DESARROLLO HUMANO TESIS DOCTORALINTERACCIÓN ENTRE INTELIGENCIA EMOCIONAL Y
ESTILOS DE LIDERAZGO EN DIRECTIVOS DE INSTITUCIONES EDUCATIVASDoctoranda: Dª Elizabeth
Evans RiscoValencia, abril de 2015

De acuerdo con las informaciones disponibles hasta el presente, podemos considerar


que la disciplina conocida como gestión educativa se desarrolla en diversas partes del
mundo desde hace aproximadamente treinta años, aunque ésta siempre ha estado
implícita o explícitamente vinculada con las diversas acciones educativas,
especialmente en el campo de la ampliamente conocida administración educativa.

La gestión educativa ha surgido a partir de las necesidades prácticas reales,


concretamente de carácter académico, lo cual hace que exista una importante
diferencia con la administración educativa, la cual se ha encargado básicamente de la
gerencia y dirección de los centros educativos. Su diferencia sustancial consiste en que
la administración educativa asume, esencialmente, a las instituciones educativas como
empresas que presentan servicios educativos a un conjunto de personas, consideradas
normalmente como clientes, mientras que la gestión educativa adquiere obviamente
otra connotación, más humana, académica e institucional, disminuyendo por ello la
idea empresarial, mercantil y comercial de la educación.

Se podría pensar, más bien, que el concepto de gestión educativa va más allá del
concepto de administración educativa, incluso considerando , que este último sería un
subconjunto del primero, lo cual significa que la gestión educativa abarca o comprende
a la administración educativa, ya que ésta se encargaría sólo de aspectos relacionados
con el manejo y los usos apropiados de los recursos de una institución educativa, como
caso específico, o del sistema educativo, como caso más general. Esto significa que la
administración educativa se constituye en el medio adecuado para el desarrollo de la
gestión educativa, siendo ésta el elemento primordial del funcionamiento de cualquier
institución educativa, independientemente del ámbito a la cual esté referida.

Por otra parte, la gestión educativa, como disciplina científica, puede ser considera
como un campo del conocimiento teórico y la acción empírica de carácter inter o
transdisciplinario, ya que ella comprende, además de la administración, algunos
aspectos de otras disciplinas vinculadas con el mundo de las ciencias sociales, las
matemáticas y las denominadas ciencias humanas. El objeto de estudio, acción,
innovación y transformación no es simplemente la gestión de recursos destinados a la
educación, de acuerdo con unos objetivos educativos específicos, sino que trasciende
esta delimitación conceptual y empírica para entrar en el mundo de las acciones y
comportamientos humanos, siempre en relación con aspectos vinculados con el gran
mundo de la educación.

Por ello, la gestión educativa se encarga de estudiar las diversas acciones, actividades,
procesos y funcionamiento de los respectivos proyectos educativos institucionales
particulares o específicos, y generales o globales, en ámbitos diversos del mundo
educativo. En este sentido, en el campo de la gestión educativa interviene no sólo el
personal administrativo de una determina institución educativa, por muy pequeña que
sea, o el ministerio de educación en su sentido amplio, sino, además, los demás entes
educativos que hacen vida de manera directa o indirecta dentro o fuera de la
institución.

Desde esta perspectiva conceptual, la gestión educativa incorpora, dentro de sus


diversas categorías de estudio y análisis, a los diversos actores que intervienen en las
acciones y actividades educativas institucionales o que están relacionadas con ellas. En
este caso, podríamos estar hablando, además del personal administrativo, del personal
directivo, los/as estimulantes organizados/as, los/as docentes, también representado
democráticamente a partir de sus respectivas estructuras organizativas, los padres y
las madres, las comunidades en su sentido amplio y, por supuesto, el Estado Docente
a partir de sus delegados debidamente preparados y formados para participar en las
diversas actividades de la gestión educativa. Por esta razón todos los actores que
hacen vida, directa o indirectamente, en la educación deben participar también en las
acciones y reflexiones propias de la gestión educativa institucional. Todo ello trae como
consecuencia que la gestión educativa sea parte fundamental de las prácticas y
construcciones teóricas educativas, lo cual obviamente trasciende el mundo simple y
particular del manejo de recursos financieros destinados a la educación o proyectos
educativos concretos, pasando a un plano de mayor amplitud y significado
socioeducativo.

La gestión educativa, desde esta connotación filosófica, epistemológica y práctica se


convierte en un hecho también de carácter educativo, formativo, operativo,
constructivo y transformador. Se trata de la conformación de políticas educativas en
torno a las cuales confluyen una serie de objetivos y acciones educativas-
administrativas-directivas-participativas con el fin último de garantizar una educación
con pertinencia social, económica, política, cultural y cognitiva para todos los sujetos
que participan en el hecho educativo, dentro o fuera de los respectivos centros
educacionales. En consecuencia, la gestión educativa interviene permanente y
directamente en todas las actividades y acciones que tienen que ver con el buen
funcionamiento académico, administrativo, institucional, operacional y legal de
cualquier centro o proyecto relacionado con la educación, lo cual atendería, en todo
caso, aspectos relacionados con iniciativas educativas, con la discusión y la
planificación de diversas actividades vinculadas con tales iniciativas, el desarrollo o
realización de las mismas, la observación y el control de tales acciones, la
sistematización de informaciones sobre la realización de dichas acciones, los análisis
convergentes-divergentes de tales informaciones y, finalmente, la difusión o
publicación del conjunto de resultados obtenidos. Se trata, entonces, de un proceso de
acompañamiento y seguimiento del proyecto educativo de cada centro o institución
dedicada a al educación, independientemente de su tamaño, lugar de ubicación o el
nivel al cual se dedica.

De acuerdo con todo lo antes mencionado, la gestión educativa tendría que ocuparse,
según nuestro punto de vista, de los siguientes componentes:

1.- Las personas a quienes está orientada la educación formal, informal y no formal.
En este caso, tenemos a los/as niños/as, jóvenes, adolescentes y personas adultas.
También se ocuparía de atender a los demás actores de las comunidades y la sociedad
en general mediante ofertas educativas de diversa índole, tales como alfabetización,
postalfabetización, educación técnica, tecnológica y profesional, formación básica,
continúa y permanente, etc. También las instituciones y organizaciones públicas o
privadas que requieran de los servicios educativos de tanto de la estructura formal
educativa de cada país como de particulares dedicados, siempre bajo el permiso o
mandato del Estado Educador, a la educación en sus diversos ámbitos, modalidades y
características.

2.- En cuanto a los diversos campos que atendería la gestión educativa, podríamos
mencionar la gestión estratégica de la educación, la gestión operativa de la educación
y la gestión funcional de la educación en todos sus sentidos. Por supuesto que estas
tres grandes tareas están asociadas a un proceso complejo de gestión, el cual implica,
entre otros aspectos fundamentales, el análisis de las condiciones y ambientes donde
tienen lugar los acontecimientos educativos, la planificación y la organización del
conjunto de actividades desarrolladas por las respectivas instituciones educativas,
incluyendo claramente el trabajo diferenciado y permanente de toda la estructura del
ministerio de educación. Igualmente, la gestión educativa se encargaría de suministrar
ideas, informaciones precisas y científicas para la toma de decisiones antes, durante y
después del desarrollo de los correspondientes proyectos o actividades educativas, la
implementación y realización de actividades en situaciones concretas y específicas
tanto en los centros educativos como en otros lugares donde ocurren los
acontecimientos educativos. Finalmente, la gestión educativa contribuiría
considerablemente con la implementación de mecanismos de control, transferencia y
producción de conocimientos vinculados con la educación.

3.- En tercer lugar, la gestión educativa tiene que ver con la organización tanto de la
estructura educativa en sus diversas dimensiones, tales como la macro, meso y micro
como de cada uno de los respectivos centros educativos comunitarios,
departamentales, regionales, nacionales e internacionales, cuando se trata, por
ejemplo, de redes institucionales que trascienden las fronteras de un

determinado país. En este caso se considera a la organización como estrategia básica


de las correspondientes instituciones, lo cual implica obviamente la estructuración
institucional a corto, mediano y largo alcance, así como las respectivas decisiones que
deberán ser tomadas en los momentos y situaciones requeridas por las circunstancias,
en muchos casos imprevistas. También tiene que ver con la organización del
desarrollo, en el tiempo, el espacio y los actores, de las diversas actividades
educativas dentro y fuera de los centros educacionales. La organización no sólo está
referida a las tareas operativas, sino que también tiene que ver con la organización de
la misma planificación, lo cual aparentemente no es muy significativo para muchas
autoridades ubicada en diversos niveles de la estructura educativa; sin embargo, es
altamente importante para un apropiado funcionamiento de toda acción educativa
desde cualquier punto de vista.

4.- La gestión educativa se encarga, además, de lograr los altos objetivos de la


educación en los diversos ámbitos y espacios educativos, de manera óptima, en
tiempos muchas veces determinados por condiciones políticas no necesariamente
académicas, recursos financieros, en la mayoría de los casos extremadamente escasos,
implementación de políticas generales o específicas urgentes, para lo cual se requiere
el consenso y aporte de voluntades, tanto como el esfuerzo de todas las personas
interesadas y beneficiadas de las prácticas educativas. Los recursos financieros, las
características y condiciones de los ambientes y espacios educativos juegan un papel
muy importante en cuanto a la calidad de la educación en términos de inclusión,
igualdad y superación de los grandes problemas que afronta cada sociedad,
especialmente de aquellos sectores discriminados, excluidos o apartados del derecho
fundamental de la educación. Gestionar adecuadamente la educación significa, entre
otros aspectos de interés individual o colectivo, garantizar una buena educación para
toda la población de nuestros pueblos. Esta responsabilidad del Estado Docente debe
ser asumida definitivamente por la sociedad y por cada uno de los gobiernos de todos
los países del mundo. Por ello el papel de la gestión educativa no puede resumirse
simplemente a aspectos de carácter administrativos; va más allá, y se relaciona,
especialmente, con el rol de la educación como posibilidad de liberación, emancipación
y transformación.

5.- La gestión educativa también tiene que ver con aspectos de tipo pedagógico y
didáctico. En este sentido, consideramos que la formación, el trabajo, la investigación,
el aprendizaje y la enseñanza se entrecruzan y desarrollan de manera conjunta. Cada
uno de estos elementos está estrechamente relacionado con el otro. La conformación
de condiciones y estrategias, así como el apoyo, individual, colectivo e institucional a
cualquier proyecto educativo, por muy sencillo y pequeño que pueda parecer, es una
tarea de la gestión educativa, particularmente cuando se trata de garantizar una
educación de calidad para toda la población de un país, como en le caso de los países
de América Latina y el Caribe, cuyos gobiernos en tiempos del neoliberalismo olvidaron
completamente la importancia de la educación y con ella, el alto significado de la
ciencia, la tecnología y la producción de conocimientos social y cognitivamente
significativos para todas las personas. Es decir, la gestión educativa se ha convertido
en una disciplina científica del campo educativo, cuya tarea también tiene que ver con
las prácticas concretas de aprendizaje y enseñanza al interior de los respectivos
centros educativos como en otros lugares de estudio, trabajo, investigación y
trasformación social, económica y política.

Es muy probable que el contenido de la revista de este tema del III, la Integra
Educativa, no incluya el conjunto de aspectos que hemos descrito en los párrafos
anteriores que tienen que ver con la inmensidad de tareas de la gestión educativa; sin
embargo, la mayor parte de los trabajos que componen este número tienen que ver,
de diferentes maneras, con la temática de la gestión educativa. La mayoría de los/as
autores/as de los artículos aquí publicados asumen una posición reflexiva y crítica
sobre el mundo de la educación, lo cual va desde temas muy importantes como la
calidad de la educación, la eficacia escolar y el mejoramiento de la escuela desde una
perspectiva sociocrítica hasta aspectos relacionados con la educación de adultos, la
transformación pedagógica en el ámbito universitario, la profesionalización de los/as
directivos docentes, el aprendizaje para toda la vida como tarea de la gestión
educativa, entre otros trabajos de mucho interés para apoyar e impulsar los profundos
cambios educativos que vive actualmente buena parte del continente Abya Yala.

La presente revista también toca, de manera muy singular, pero sustancialmente


importante, el tema de la calidad de la eficacia escolar. Uno de sus artículos discute y
propone un sistema de categorías alterno a los convencionales para estudiar e
impulsar los procesos de medición de la eficacia escolar dentro de una concepción
socio-educativa basada en planteamientos críticos, políticos, reflexivos, liberadores y
transformadores de las realidades económicas, sociales, políticas, técnicas y culturales
de nuestras naciones. La eficacia escolar está actualmente en una situación
ambivalente; por una parte, hay mucho interés por parte de los respectivos gobiernos,
sean estos de corte neoliberal, centristas o de izquierda, y las diversas entidades u
organismos vinculados directa o indirectamente con la educación; por la otra, la
investigación educativa y los avances en las discusiones teóricas, en muchos casos a
partir de estudios empíricos, también reportan importantes resultados y sugerencias
sobre muchos aspectos vinculados con la eficacia escolar; en tercer, lugar prevalece el
dominio de intereses y perspectivas sobre el significado, y los procedimientos para su
estudio y sistematización, que se mantiene impregnada del influjo del positivismo, lo
cual lamentablemente deja muy poco espacio y oportunidad para el desarrollo de
procesos alternativos en aquellos países donde algunas personas asumen una posición
política, y por ende educativa, contraria a la dominación del mercado y el capital, en su
actividad en el campo educativo.

Consideramos, entonces, que el trabajo referido, en esta nueva entrega de la revista


Integra Educativa, sobre la eficacia escolar y la conformación de un sistema de doce
categorías totalmente diferente a los modelos imperantes e impuestos por la
concepción mercantilista-competitiva de la educación, constituye un punto de partida
altamente significativo para apoyar los procesos de transformación educativa en los
países que conforman el Convenio Andrés Bello (CAB), la Unión de Naciones
Suramericanas (UNASUR) y los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de
Nuestra América (ALBA).

Finalmente, deseamos resaltar que los artículos aparecidos en la presente revista, del
Instituto Internacional Integración, constituyen inicialmente una motivación conceptual
sobre el tema de la gestión educativa y la eficacia escolar, sobre la cual se puede
continuar discutiendo y avanzando en la búsqueda de conceptos y modelos propios,
surgidos especialmente de la investigación, la sistematización de experiencias exitosas
y la reflexión-discusión-interacción internacional.

La educación enfrenta un escenario de profundas transformaciones, con


demandas de calidad, eficiencia y equidad, a partir del cambio en la
sociedad, caracterizado por un desplazamiento desde una gestión
escolar que se centraba en dar respuesta a los macroniveles del sistema
escolar a una, donde el foco es la escuela como un microsistema abierto,
donde se aplican las políticas públicas y se reciben las presiones que el
conjunto de organismos del sector y su entorno, ejercen sobre ella.

La complejización de la gestión escolar producida en las últimas décadas


y su deficiente abordaje, de acuerdo con la investigación nacional e
internacional, impacta finalmente en los procesos de enseñanza-
aprendizaje de los estudiantes y, por tanto, influye negativamente en la
calidad y equidad de la educación.

La importancia de la gestión escolar deriva del hecho de que ésta tiene


como objetivo central lograr aprendizajes de calidad, es decir, se
relaciona con la toma de decisiones, el trabajo en equipo, la calidad de
los procesos, el ejercicio del liderazgo y las prácticas al interior de la
comunidad educativa, en los ámbitos pedagógico, comunitario y
administrativo.

Si bien en nuestro país durante las últimas décadas se ha implementado


un conjunto de políticas públicas que apuntan al mejoramiento de la
calidad de la gestión de las organizaciones educativas, introduciendo
nuevas prácticas relacionadas con la formación de directores,
planificación, seguimiento y el control de la gestión, éstas no han
impactado aún en los resultados del sistema.

En diversos estudios realizados, los profesionales que se desempeñan a


nivel directivo en los colegios, como también los docentes, han
visibilizado la necesidad de enfrentar el creciente grado de complejidad
de la gestión escolar con una mayor especialización en este campo de
quienes dirigen estas organizaciones.

En esta línea, la formación en gestión escolar resulta un aporte relevante


al mejoramiento de la calidad de la educación, por cuanto quienes
incrementan sus conocimientos en esta línea adquirirán las
herramientas que en el escenario actual resultan imprescindibles para
gestionar las organizaciones escolares en forma efectiva; de lo contrario,
solo se deja espacio para la improvisación o la aplicación de la
experiencia, que no necesariamente es lo que se requiere, sino un
mayor grado de profesionalización en la gestión escolar.

Pablo López Alfaro, director del Departamento de Educación y coordinador el Magíster en


Gestión Educacional de la Facultad de Ciencias Sociales de la U. de Chile.

ste artículo de reflexión tiene como objetivo analizar la gestión educativa como un componente
importante en la educación, y más exactamente, el papel fundamental que tiene en los procesos de
formación docente en la universidad; la gestión optimiza todos los procesos de la universidad. De
este modo, lo primero, es definir qué es gestión, luego, qué es gestión educativa y finalizar con el
análisis de ésta en la universidad. Esta distribución permite empezar del concepto general y así
lograr comprender lo particular, de lo cual se puede concluir que es necesaria una relación
significante entre la gestión y la formación docente.

Palabras clave:Formación de docentes, gestión educativa, innovación educativa ,


educación superior, universidad.
Abstract:The purpose of this reflection article is to analyze education management, as an
important component of education, and more exactly, its fundamental role on teacher formation at
the university; management optimizes all processes of the university. In this manner, the first thing
is to define what management is, then what education management is, and, end with an analysis of
such management at the university. This distribution allows to start from the general concept, and in
this manner understand the particular, which leads to conclude that it is necessary a significant
relationship between management and teacher formation.

Keywords:Teacher formation, Education management, Education innovation, higher


education University.

Cómo citar: Rico, A.D. (2016) La gestión educativa: Haciala optimización de la


formación docente en la educaciónsuperior en Colombia. Sophia 12(1): 55-70..

Introducción

A partir de la década de 1990 en el contexto colombiano, cuando inicia el auge de los


cambios en el sistema educativo, partiendo de la reforma constitucional de 1991 y los
nuevos procesos de descentralización que atravesaron todos los sectores activos del país,
incluyendo la educación, se inicia una nueva forma de percibir el carácter formativo de los
docentes. Las instituciones de educación superior incluyen, en sus nuevas reformas, la
apertura de formación posgradual que permitirá la profesionalización a un nivel
especializado del saber específico que requiera el docente. Este nuevo enfoque de
formación docente o desarrollo profesoral toma fuerza a mediados de la década en
mención, a tal punto que no solo las universidades cambian sus políticas internas de ofertar
más posgrados, sino que se ven en la necesidad de gestionar procesos que brinden
formación docente a su cuerpo profesoral. Esta nueva alternativa hace que los docentes
estén en la obligación de acceder al sector universitario productivo con una formación
especializada tal como especialización, maestría o doctorado, y también, ser capacitados al
interior de los recintos universitarios, con el fin de lograr la calidad educativa acorde con
los avances de la sociedad contemporánea.

De tal modo, la formación profesoral se ha convertido en una necesidad que requiere ser
gestionada desde las directrices institucionales y puesta en marcha de acuerdo con los
planes de desarrollo vigentes en las universidades. Esta gestión del desarrollo profesoral ha
ocasionado que la mayoría de las universidades tengan convenios con instituciones
nacionales e internacionales, con el ánimo de motivar entre sus docentes la formación
profesoral continua, brindando estudios de maestría y doctorados, financiados por el mismo
recinto, propuesta que establece criterios de desarrollo formativo, profesional y laboral.
Desde lo establecido por el marco legal, específicamente la Ley 115 del 94 instituye
criterios para la formación de profesores, entre ellos están una alta calidad científica, el
desarrollo pedagógico, el apoyo a la investigación y prestación del servicio docente a la
comunidad. Además, establece que corresponde a las instituciones de educación superior
acreditadas por la ley, con facultades o programas de educación, direccionar el proceso de
formación profesional de los educadores en todo el sentido estricto del término. En relación
con la formación de los profesores la ley estima:
Artículo 109 d) Preparar educadores a nivel de pregrado y de posgrado para los
diferentes niveles y formas de prestación del servicio educativo. Artículo 110.
Mejoramiento profesional. La enseñanza estará a cargo de personas de reconocida
idoneidad moral, ética, pedagógica y profesional. El Gobierno Nacional creará las
condiciones necesarias para facilitar a los educadores su mejoramiento
profesional, con el fin de ofrecer un servicio educativo de calidad. La
responsabilidad de dicho mejoramiento será de los propios educadores, de la
Nación, de las entidades territoriales y de las instituciones educativas. (Ley 115 de
1994, Ministerio de Educación Nacional, Colombia).

A partir de lo decretado en esta ley, la formación docente se entiende como un proceso


permanente y transversal. A raíz de estas nuevas herramientas gestionadas por las
instituciones de educación superior, dicha formación se ve inmersa en grandes y complejos
desafíos, los cuales se deben abordar desde la misma cultura de la transformación y el
desarrollo social. En este contexto las propuestas sobre el tema deben ajustarse a dos
grandes realidades: el desarrollo humano y los avances tecnológicos que permean cada vez
más los sistemas educativos y la manera de pensar. (Edelstein citada por Rico, A. &
Rodríguez, M. 2011).

Si bien es cierto que la formación docente debe estar acorde con los avances
tecnológicos, el pensamiento social y el desarrollo humano, también, se debe tener en
cuenta hacia dónde están orientados los procesos de gestión frente a este campo, en
consecuencia de las nuevas políticas que articulan aspectos como la calidad, autoevaluación
y acreditación de la educación superior, que traen como resultado la necesidad de la
permanecía de los docentes y la calidad educativa brindada por la universidad.

Es así como la formación docente está enmarcada dentro de la sociedad de consumo que
caracteriza nuestro tiempo. Los cambios acelerados en las instituciones, así como sus
políticas, generan una búsqueda constante de competitividad, crecimiento, desarrollo
profesional, social y laboral; el concepto de calidad educativa permea cada rincón de la
educación, y los docentes como promotores de conocimiento y generación de nuevos
profesionales están en la obligación de buscar, continuamente, el desarrollo profesional que
les permita subir su estatus y manejar de mejor forma los contenidos de su especialidad.
Esto hace pensar, como lo afirma Lipovetsky:

En nuestros tiempos se fomenta la ansiedad por la formación, existe ilimitadamente


el auge por el consumo educativo, la necesidad por encontrar un estímulos que
prolongue la permanencia en la academia hace que cada día existan nueva
tendencias y cursos de actualización formativa, la pregunta que desata la
intranquila sociedad está latente: ¿Dónde se ve que nuestra sociedad haya dicho
adiós al futuro? (Lipovetsky, 2006: 74-76).

Somos individuos que vivimos para el futuro, y esto se ve reflejado en la formación


docente: nuevos cursos y dispositivos que se gestionan desde la misma institución y que
ofrecen no solo un beneficio a la maquinaria escolar, sino al profesorado. Esto es lo que se
llama en nuestro sistema educativo: educación de calidad.
La gestión educativa y su correspondencia con la formación docente en la universidad
colombiana

Este aparte está orientado a revisar el papel de la gestión en los procesos de educación
superior, ya que hacerle un acercamiento es comprender el proceso, el desarrollo y la
proyección que orientan la educación superior. De este modo, se analizará la gestión
educativa entendida como el colectivo de recursos, ideas, propuestas y demás dependencias
existentes en una institución, con el fin de alcanzar los objetivos propuestos para el
desempeño eficaz, eficiente y efectivo de la institución. Al igual, se preocupa por alcanzar
los logros en los procesos educativos e institucionales. Se finaliza el artículo hablando de la
gestión en la educación superior que contribuye a la optimización de procesos académicos,
pedagógicos, investigativos de la institución.

Gestión educativa

Las nuevas dinámicas sociales y la tendencia hacia la descentralización de los sistemas


educativos, genera que los docentes directivos asuman nuevos roles, tengan la capacidad
para actuar de manera autónoma y tomar decisiones que le permitan acceder al mundo
globalizado de la educación y de la sociedad en general. Todo ello, hace que los actores del
ámbito educativo gestionen procesos adecuados y coherentes con la movilidad social que
acontece en la sociedad. Quiere decir que se debe asumir responsabilidad para obtener
resultados exitosos e innovadores y generar las suficientes capacidades para proyectar,
diseñar, analizar y evaluar políticas como proyectos pertinentes al contexto actual. En este
marco de ideas, los procesos de gestión de los sistemas de educación, demandan no solo la
necesidad de un docente directivo o un gestor de la educación, sino también factores como
la planeación, equidad, calidad, manejo de recursos, participación de la comunidad y
rendición de cuentas ante esta; todo ello, para generar resultados óptimos y la prestación de
mejores servicios.

Bajo esta dimensión, la gestión educativa es entendida como un proceso organizado y


orientado a la optimización de procesos y proyectos internos de las instituciones, con el
objetivo de perfeccionar los procedimientos pedagógicos, directivos, comunitarios y
administrativos que en ella se movilizan. La institución es autónoma de definir sus criterios
de gestión más adecuados y encaminados a responder con las necesidades educativas
resultantes de la comunidad, más las exigencias legales de corte nacional e internacional.
Se considera que la gestión (administración) es un proceso que induce al orden en la
institución por tanto:

La administración facilita la estructura y la coordinación de cualquier actividad,


con el propósito de lograr identificación y el cumplimiento de los objetivos
institucionales (…) la administración en el campo de la educación es un proceso
concebido para integrar recursos y coordinar actividades especializadas e
interdependientes, en busca del cumplimiento de los objetivos propuestos.
(Romero, 1982: 14).

Igualmente, Blanco & Quesada (s.f.) definen la gestión como un elemento vital para la
organización y la calidad de desempeño de cualquier institución, en donde se sitúan
dispositivos como el clima organizacional, el liderazgo y los conductos gubernamentales;
con estos elementos la gestión logra ser un proceso necesario, adecuado y relevante para la
movilidad de toda institución. Bajo estos criterios que conceptualizan la gestión y la
organización de las instituciones, y considerando que todos los procesos que emergen de
ellas deben estar encabezados por personas capaces de dirigir, proponer, liderar y gestionar,
de tal manera que se generen resultados que cumplan con los objetivos propuestos
institucionalmente, es en este sentido que la gestión facilita la obtención de resultados
adecuados y desde luego, la implementación de planes de mejoramiento para la siguiente
planeación. Aquí es donde los participantes de los procesos de la institución deben estar al
tanto de su dinámica, es por ello, que la gestión de la formación docente es tan relevante
como proceso, se hace indispensable para dichas instituciones competentes, generadoras de
conocimientos y líderes en procesos educativos de calidad. Al respecto, Salguero (2008)
considera que las IES están en la obligación de formar profesionales que se ajusten a las
necesidades y exigencias de la sociedad, el Estado y el sistema productivo, de esta manera,
uno de los factores que posibilitan esta dinámica, es el rol del docente y su formación
profesoral, esta formación debe estar transversalizada por componentes como: las nuevas
tecnologías, las políticas en educación, el currículo, la normatividad, entre otros, que
permean necesariamente el ámbito universitario y la formación profesoral de los miembros
que allí laboran. Al respecto, en un estudio realizado en la Universidad de la Salle, en el
programa de Maestría en Docencia, se establece que la gestión educativa es entendida por
Betancourt como:

Un proceso en el que se comparten responsabilidades y obligaciones


administrativas, decisorias, ejecutorias, de control y vigilancia permanentes,
encaminadas a un constante mejoramiento de la educación impartida por el Estado
desde sus distintas instituciones públicas y privadas, atendiendo a requerimientos
socioeconómicos, políticos, jurídicos, histórico culturales, de distintos entornos,
organizados dentro de los parámetros establecidos por el sistema educativo.
(Betancourt, 2002: 60).

A saber, la gestión educativa desde esta perspectiva, no solo se observa desde la parte
interna sino que debe estar conectada a factores externos, que complementan estos procesos
dentro de la institución, bien lo define Betancourt:

La gestión educativa adquiere un sentido más amplio que trasciende las fronteras
del sistema educativo, al señalar como responsables del proceso educativo no
solamente al Estado y a la institución escolar, sino al delegar responsabilidades a
la sociedad y también al conceder alguna importancia a la educación no formal.
(Betancourt, 2002:60).

Gestionar procesos en el ámbito educativo no solo es fijarse en procedimientos


mecánicos y tecnificados, se debe tener claro que la educación tiene como fin el individuo,
se educa alguien para lograr un propósito, de esta manera, se planea teniendo en cuenta las
necesidades reales de los sujetos que pertenecen a la institución, esta planificación debe
tener objetivos que den cuenta de una realidad tangible y tenga presente las ideas de los
actores del ámbito educativo. Por otro lado, la toma de decisiones ratifica las acciones a
gestionar, en esta toma de decisiones es necesario una participación colectiva y acertada,
esto favorece la formulación de estrategias, las cuales determinan la mejor forma de realizar
las operaciones propuestas dentro de los objetivos, al igual que es necesario contar con las
condiciones externas e internas que rodean la institución. A partir de estos lineamientos es
que se gestionan los procesos dentro del ámbito educativo, se empiezan a visibilizar los
resultados esperados de acuerdo con los objetivos planteados, para terminar este ciclo con
la evaluación del proceso de gestión y encontrar las condiciones más acertadas para retomar
de nuevo el proceso, pero esta vez con ajustes que favorezcan los resultados y desde luego
el impacto que tiene tanto interno como externo. Optimizar los procesos dentro de la
gestión es uno de los aspectos más relevantes, pues allí se determina como un ciclo en
donde al finalizar una etapa se inicia otra con modificaciones que generen mejores
condiciones dentro de todo proceso, tanto para la institución como para los sujetos.

En este punto, es donde se requiere resaltar que la gestión educativa, además de generar
cambios institucionales, exige que genere cambios en los sujetos, en otras palabras, que las
estrategias de planificación les otorguen valor como gestores de cambio, tomando la
definición de Cassasus (1999) quien considera que la gestión es la fusión de los procesos de
planeación y administración, ya que aproximadamente unos 20 años atrás estos dos
términos eran los que imperaban, pero no en el campo educativo sino en el administrativo o
en el económico, empieza a ser relevante a partir de las reformas de la década del 90, en
donde el ámbito educativo se ve permeado por las ciencias administrativas y las
económicas, estos dos sectores comienzan a discutir en torno a lo que es necesario hacer y
lo que se debe desechar en el campo educativo, lo cual trajo consigo el término de gestión.
Sin embargo, la idea fundante de añadir el termino gestión a la educación, era
precisamente, como se mencionó, generar cambios sustanciales tanto a nivel institucional
como en los actores de la misma, pero al parecer, la formulación de estrategias en gestión
de la educación, dieron otras matices, en el sentido administrativo, se entendió que
únicamente se manejaban insumos y recursos, se vio la educación afectada por el
aislamiento de los sujetos frente a los procesos de gestión, bien lo dice Cassasus: "Habría
que afirmar, al menos, que lo que resulta de la actividad educativa no es un producto
cualquiera. La "materia prima" sobre la cual se trabaja en educación son los alumnos y por
lo tanto no se trata de una materia trivial" (Cassasus, 2000: 18), bajo este precepto la
gestión en la educación no genera grandes cambios.

Por otra parte, la educación desde hace unas décadas se ve altamente permeada por la
economía, y desde esta perspectiva, la educación se refleja en niveles y resultados de
impacto, pérdida, ganancias y mercado. Se ratifica esta condición afirmado:

En la última década, los conceptos que dominan la reflexión de la política


educativa tienen su raíz en la economía. Conceptos tales como la eficiencia, la
eficacia, la evaluación, productividad, competitividad, incentivos (y por cierto la
gestión misma) han copado la literatura y el discurso de la política educativa.
(Cassasus, 2000: 8).

En este punto, se puede destacar que la gestión en educación esta permeada por factores
económicos. Esta entrada de la economía al ámbito educativo, es a raíz de dos razones: la
primera, transformaciones socio-económicas que generan nuevas alternativas y enfoques
dentro del campo escolar; la segunda, inmersión de la sociedad de consumo, que bajo
criterios estrictamente neoliberales, ha ocasionado que la educación como bien público sea
controlado por la dinámica del mercado. Convirtiéndolo así en un bien que fácilmente se
puede comprar y vender, es decir, en un bien de intercambio financiero. En este sentido, la
gestión educativa debe estar bajo la tutoría de los cambios y reglas del sistema económico,
bien lo afirma la anterior cita, la eficiencia, eficacia, evaluación, productividad y
competitividad son los parámetros a seguir cuando se pone en marcha un plan de desarrollo
a nivel institucional o un proyecto educativo, deben estar enfocados sobre objetivos que
arrojen resultados tangibles, debe gestionarse bajo tendencias administrativas, organizadas
y viables para el mercado de la educación.

Esto ocasiona que la gestión en el campo educativo se convierta en la admiración de


recursos físicos, y no se tiene en cuenta que gestionar en torno a criterios educativos, es un
proceso dinamico y que requiere compromiso, principalmente, porque se trabaja con
sujetos, y por ello, se requiere de la participación y del compromiso de todos los actores
que intervienen, pues, en la medida que exista una seria intervencion, la comunidad se verá
inmersa en todo proceso llevado a cabo. Al gestionar educación, se procura el cambio y el
beneficio de la institución como de las personas que en ella se encuentran, la gestión de
procesos de formación docente es un claro ejemplo de este asunto, si existen criterios claros
sobre la formación de profesores, ésta se direccionará hacia la transformación de la
educación y la calidad de la institución en cuanto a formación de personas. La formación
docente es uno de los retos que tienen las instituciones de educación superior el cual debe
ser dirigido teniendo en cuenta, las necesidades que demanda la población a quien va
encaminada la oferta educativa, es así como las instituciones de educación superior pueden
destinar recursos para una formación coherente con el contexto y con las políticas
instauradas de los profesores que allí laboran.

Miñana (1999) afirma que dentro de la gestión educativa lo más importante es generar y
apoyar procesos de cambio, en donde los actores de estos procesos sean los que tomen en
sus manos la decisión de transformar desde los mismos actos de gestión. Significa que al
gestionar cualquier proceso dentro de la institución se requiere una orientación para
planificar adecuadamente y obtener resultados exitosos, orientación enfocada a fortalecer
cada circunstancia, en donde se asuma la autonomía institucional dirigida al cambio y
enriquecimiento de todos los ámbitos educativos, con el fin de responder a las necesidades
de la población. Igualmente, la gestión está encaminada hacia objetivos y metas definidos,
comprobables y pertinentes al contexto, teniendo como objetivo claro mejorar la calidad del
servicio educativo prestado a la comunidad y lograr promover el cambio no solo en entes
particulares de la institución sino en la totalidad de sus miembros, para aportar valor
agregado en conocimientos e innovación tanto en las aulas como fuera de ellas.

De tal forma se considera que gestionar, no solo es conducir a buenos términos una
acción dentro de la institución, entiende que la acción:

Atraviesa a toda la institución, en sus relaciones inmediatas, en la coordinación


interna, en las maneras de establecer o de frustrar lazos de trabajo, comunidades
de trabajo, en la selección de determinados medios, en el conjunto de opciones que
se adoptan a la hora de interactuar con otras instituciones. No es solo conducción
o dirección, aunque las implique. Es coordinación de procesos de trabajo en el
marco de una organización, donde se dan roles y tareas diferenciadas, que en
principio pueden ser articuladas generando niveles de gestión. (Huergo, s.f: 3).

Se comprende que en el acto de gestionar no solo participa un grupo exclusivo de


personas o como se llamaría "expertos", este es un ejercicio, bien lo dice el autor, en el que
se requiere asignar roles y tareas, el primer momento es generar coordinación en el proceso,
frente a este asunto de trabajar con los demás, considera Bauman : "Todos vivimos en
compañía de otras personas e interactuamos unos con otros" (Bauman, 2007: 17), la
distribución de roles y de funciones dentro de la institución depara trabajo en conjunto, la
gestión es una acción destinada a organizarse en colectividad, implicando que ésta se
convierte en un acto político, además de direccionar, se entrelazan otras acciones como,
decidir, dirigir, participar, proponer y actuar, lo político es por naturaleza una práctica
comunal, holística y organizada, así es la gestión, de la unificación de criterios depende el
cumplimiento de las metas propuestas. Cassasus (1999) sigue esta misma idea,
considerando que la gestión es un acto colectivo y que necesariamente debe estar
relacionada con el contexto y con la diversidad que se desprende de él, afirmando:

La gestión no está solamente relacionada con el interior de la organización, sino


también con el entorno. De hecho, hoy en la gestión la presencia del entorno es
cada vez mayor. Todas las organizaciones y particularmente el sistema educativo,
son entidades con múltiples puntos de contacto con el entorno y, por lo tanto, con
una preocupación especial hacia él. La multiplicidad de la relación interna/externa
y los parámetros de la gestión sugieren que el sujeto responsable de la gestión, no
tiene que ser necesariamente pensado como un sujeto individual, sino que éste
puede ser un sujeto colectivo o un sujeto participativo. (Cassasus, 1999:32).

De acuerdo con lo anterior, la gestión educativa está orientada a permitir la integración


de todos los actores de la institución, desde una perspectiva participativa y encaminada
hacia la toma de decisiones óptimas y direccionadas hacia propósitos que aporten al
mejoramiento de la educación. Valderrama (s.f.) considera que cuando se hace referencia a
la gestión es hablar de la interacción de personas, en donde se desarrollan acciones en
beneficio de estas mismas, quiere decir que la institución es una construcción de
subjetividades que interactúan para lograr la configuración de una mejor educación y
formación.

La gestión educativa se consolida, bajo dispositivos de cambio, integración,


participación, dirección, organización y una evaluación de retroalimentación permanente,
estos se desarrollan en la medida que se requiera mejorar o llevar a cabo algo dentro del
contexto educativo, de modo que deben existir necesidades dentro del entorno que
demanden atención, una planeación y ser gestionadas en plazos razonables y encaminadas
hacia metas precisas y con miras hacia el desarrollo tanto de la institución como de las
personas que allí se desempeñan. Por esta razón, las instituciones, en este caso de
educación superior, no solo deben gestionar procesos coherentes con un contexto y la
realidad social, educativa y política que se devela en la sociedad actual colombiana, sino
que se ven en frente de dispositivos cambiantes y nuevos desafíos, que traen consigno
nuevas formas de organización y dirección de todo proceso educativo, esto exige que la
gestión educativa sirva para orientar el trabajo y las acciones que allí circulan, teniendo
presente la dinámica social, que se dirija siempre al objetivo primario de la gestión: el
mejoramiento y el avance hacia la calidad de la educación.

Afirma Cassasus: "La práctica de la gestión hoy va mucho más allá de la mera ejecución
de instrucciones. Las personas que tienen responsabilidades de conducción, tienen que
planificar y ejecutar el plan" (Cassasus, 2000: 6). Es así como la gestión transforma un
entorno educativo y permite establecer parámetros de dirección y ejecución de proyectos
relacionados con la educación y la formación, pero, no se debe quedar en dar instrucciones
a las sujetos o crear roles de trabajo, debe traspasar esos límites y poder renovar el ámbito
educativo, para ello, se ha dejado claro en líneas anteriores, que la integración y
configuración de trabajo cooperativo es lo que hace una gestión encaminada hacia la
obtención de resultados pertinentes y dirigidos hacia el mejoramiento de la calidad
educativa.

En últimas, la gestión educativa que requiere especial atención y estudio, no se trata de


adecuar los conceptos de la administración o hablar en términos exclusivos de economía y
finanzas, de lo que se trata es de lograr relacionar este tipo de concepciones con la
formación de sujetos, que, en esencia, es la razón de ser de una educación entendida como
la disciplina de formar y construir conocimientos. Así que, se está gestionado con
subjetividades y multiplicidad de criterios que hacen de la educación un campo activo y
generador de posturas críticas frente a las nuevas dinámicas sociales que emergen
actualmente y que deben ser pieza de reflexión en el momento de proponer y emprender
acciones de gestión.

La gestión educativa en las instituciones de educación superior en Colombia

Uno de los aspectos que en la última década ha trastocado y generado serios


cuestionamientos en la educación superior ha sido la calidad que brindan las instituciones
en cuanto a educación, este tema que produce malestar y preocupación en el gremio, hace
que las universidades direccionen sus procesos de gestión por caminos que los conduzca a
la calidad total del servicio que prestan. La gestión en este punto se sitúa como la "carta de
navegación" que tiene las instituciones para obtener la calidad y el reconocimiento en
cuanto a formación de sujetos se refiriere. Cassasus considera que el tema de la calidad ha
impregnado considerablemente el campo educativo, y manifiesta:

Con la introducción del tema de la calidad en la educación, surgen dos hechos de


importancia: por una parte se reconoce la existencia de un "usuario" más allá de
las necesidades del sistema, y por otra parte, se genera la preocupación por el
resultado del proceso educativo. Es decir, un proceso en el cual se reconoce el
derecho de los usuarios del sistema educativo, a exigir un servicio de calidad de
acuerdo a sus necesidades. (Cassasus, 2000:11).

Es preciso aclarar que la gestión alude a procesos de calidad, y entiéndase por calidad
todo aquello que es beneficioso para los sujetos, es un concepto asociado con el
descubrimiento de necesidades en un determinado contexto y la satisfacción tanto particular
como colectiva. Se hace referencia a la calidad en aspectos como el desarrollo integral de
los sujetos, así como el desarrollo intelectual y social, además, no solo se habla de calidad
desde lo cuantitativo, también se debe hablar de calidad (y más en el campo de lo
educativo) en términos cualitativos, relacionado con las subjetividades que se desenvuelven
en el medio. La calidad es entonces, lo que mantiene la relación estrecha con la satisfacción
de recibir y brindar un servicio (educativo) excelente y organizado.

Es entonces cuando emerge la relación educación gestión calidad, en donde todo proceso
educativo debe ser planeado, gestionado y evaluado con un fin último que es la calidad de
la educación. La gestión como propuesta para organizar y ayudar a que las instituciones
alcancen la calidad esperada en los servicios educativos que brindan a la comunidad, se
convierte también en un pilar de acción dentro de los planes de desarrollo de las mismas, a
decir verdad este aspecto permea todos los procesos que se desarrollan al interior y exterior
de la institución, la gestión educativa en los recintos de educación superior es el pretexto
para alcanzar la transformación y generar un impacto significativo en la comunidad. De
esta forma, la gestión dentro de la institución de educación superior es entendida como el
acopio de varias fases (diseño, planeación, ejecución y evaluación) que son el nuevo rumbo
o cultura organizacional que caracteriza a la institución, esto significa que frente a este
naciente panorama e implementando un nuevo sistema de gestión, también se inicia con
una nueva percepción del contexto y posibles respuestas para generar cambios tanto
externos como internos.

La gestión educativa en este ámbito contribuye a la optimización de procesos


académicos, pedagógicos, investigativos, administrativos y financieros, al igual que abre
nuevos espacios de interacción con otros contextos educativos que pueden enriquecer los
proceso internos, de esta manera, es como un buen proceso de gestión promueve la
formación de los estudiantes, docentes y en general, de la comunidad educativa, es posible
que se genere una formación integral y se alcance el reconocimiento social, en la medida
que lo gestionado en la universidad traspase la frontera interna y permee el contexto socio-
cultural, materializándose en formar más que profesionales, personas de bien y gestoras de
cambio social, que logren identificar y ofrecer soluciones coherentes a los retos que día a
día emergen de la sociedad actual. Es en este punto, donde la gestión educativa organizada
en la universidad, se adhiere al contexto global logrando obtener reconocimiento,
formación, desarrollo e innovación.

La gestión es una estrategia que las instituciones, implementan para administrar de


manera eficiente los recursos que poseen, para así alcanzar las metas propuestas, en la
medida que son una organización. Aristimuño, Guaita & Monroy (s.f.) consideran "La
forma como se hace gestión en las instituciones de Educación Superior, incide en su éxito o
el fracaso" (p. 3). Lo que lleva a suponer que la gestión es exitosa en la medida que las
universidades diseñen y lleven a cabo políticas de inversión y desarrollo orientadas al
progreso y aporten al cumplimento de los objetivos, garantizando la innovación
tecnológica, el desarrollo de la investigación y la formación integral y coherente con la
dinámica social actual. Con esto, se quiere decir que las universidades ubican en la gestión
educativa las herramientas formativas, administrativas y gerenciales para acondicionar las
situaciones actuales a un futuro próximo. Es en este sentido, que la gestión permite
organizar procesos como la formación docente, ya que este asunto no solo articula procesos
académicos de la universidad, sino fortalece el campo investigativo, por este motivo,
gestionarla garantiza la innovación y el desarrollo investigativo tanto del talento docente
como de la misma institución.

De acuerdo con los planteamientos anteriores la gestión en las instituciones de educación


superior está diseñada para organizar la institución y orientarla al cumplimiento de las
metas propuestas, como lo afirman Correa, álvarez y Correa:

La gestión educativa se convierte en una disciplina necesaria para ejercer la


dirección y el liderazgo integral en las organizaciones educativas y para lograr el
cumplimiento de su función esencial: la formación integral de la persona y del
ciudadano, de manera que logre insertarse creativa y productivamente en el mundo
laboral. La gestión educativa busca desarrollar un mayor liderazgo en los
directivos, con el fin de que ejerzan una autoridad más horizontal, promuevan
mayor participación en la toma de decisiones, desarrollen nuevas competencias en
los actores educativos, nuevas formas de interacción entre sus miembros y entre la
organización y otras organizaciones. (Correa, álvarez y Correa, s.f: 6).

Cabe señalar que la gestión educativa no está orientada únicamente a la planeación de


ampliación de infraestructura o a la adquisición de recursos físicos y tecnológicos, es de
aclarar que sí es una de las necesidades que debe estar dentro de la gestión, pero no la única
ni la más importante. La prioridad debería ser siempre el talento humano con que cuenta la
institución, es este factor que debe primar cuando se trata de direccionar, planear, ejecutar y
evaluar, en el sentido que el talento humano es el motor primario de la gestión y es lo que
tiene con vida a cualquier institución. De tal modo, que al gestionar es importante pensar
desde los sujetos que están dentro de este proceso y desde luego brindar soluciones viables
para su progreso y desarrollo de competencias integrales.

Bien se afirmó al inicio de este apartado que las instituciones de educación superior
apuntan a gestionar la calidad de la educación que ofrecen a la comunidad, sabiendo que es
un proceso complejo y que lleva un buen tiempo alcanzar la calidad del bien que brindan,
pues bajo estos parámetros, alcanzar la calidad es tarea de todos los actores del entorno
educativo, y es bien sabido que con las nuevas dinámicas sociales y la agilidad con que se
transforman los entornos, siempre habrá algo que se considere un reto para alcanzar la
calidad, pero en la medida que progrese la sociedad, avance la tecnología y el sujeto
moderno tenga más necesidades formativas y profesionales, la universidad se ve en la
obligación de ser flexible y organizar permanentemente el objetivo de alcanzar la calidad
educativa por medio de procesos de gestión eficaces, eficientes y efectivos. Frente a esta
concepción, Botero insiste en que la gestión es el: "Servicio que prestan las personas dentro
de las organizaciones" (Botero, 2009: 1), pues si, a pesar de los avances tecnológicos en
donde las máquinas y la robótica, está quitándole funciones al ser humano, estos aparatos
de "alta definición" no es posible que puedan dirigir una organización creada por humanos,
sigue el autor: "Pero en el caso de la gestión educativa, el peso de las competencias
humanas es el más representativo" (p. 1). Esto es claro, la gestión es diseñada por humanos
para el bienestar de humanos.

Una de las competencias humanas más significativas que tiene un recinto de educación
superior es la formación docente, pues, de ella depende el sentido formativo que se imparte
en la universidad y el reconocimiento que adquiere manteniendo actualizados a los
docentes, no solo como trasmisores de conocimientos, sino como investigadores y en
constate formación con el fin de hacer de esta trasmisión una transformación de
conocimiento, tanto en las aulas de clase como fuera de ellas. Entonces, la formación
docente es un criterio de gestión diseñada para generar innovación, calidad en la educación
y desde luego aspectos que pueden determinar el cambio de pensamiento dentro y fuera de
las aulas, es el docente el sujeto que a partir de su formación logra transformar el
pensamiento de los estudiantes y es la universidad el motor de gestión que puede generar
este nuevo tipo de pensamiento, fomentando la formación docente desde su misma filosofía
y política institucional.

Ahora bien, a esta nueva visión que se abre con el tema de la gestión y la calidad, Botero
(2009) considera que la universidad del nuevo siglo, se enfrenta no solo a cambiar de
paradigmas sino a visibilizarse desde dentro hacia afuera y viceversa, y abrir las puertas a
nuevas disciplinas, como la económica, administrativa, financiera, entre otras, que pueden
aportar a una calidad de la educación, que sin el ánimo de transgredir en el objetivo
primario de la educación, pueden aportar a este campo de forma óptima. Botero insiste en
dejar claro que la educación superior debe estar al ritmo de la dinámica de la aldea global y
considera que hay cinco tendencias las cuales se presentan en la universidad del siglo XXI:
autonomía, democracia, calidad, formación integral y el surgimiento de la universidad
virtual. Es claro que pueden existir otras tendencias, sin embargo, bajo los parámetros de
esta investigación, éstas son claves para entender los procesos de gestión de la formación
profesoral en la educación superior. En la tabla 1 se explican las cinco tendencias
propuestas por Botero (2009).

Tabla. 1.
Tendencias de la gestión educativa. Fuente: Elaboración propia a partir del artículo
de Botero.
De manera que la gestión educativa constituye el centro de operaciones de la institución,
es por donde se abre paso a la transformación y la implementación de proyectos con miras
al desarrollo institucional, investigativo y social, por estas razones es que al pensar en
institución se debe tener en cuenta los procesos de gestión, pues de ellos depende en gran
medida el éxito o fracaso, el impacto o rechazo que tiene la institución entre la sociedad.
Ahora bien, se habla de gestión en un marco general institucional, atendiendo a los criterios
que la definen como un pilar de acción y construcción de la universidad, pero es importante
hablar de la gestión de los actores del proceso educativo y formativo, el docente, ¿cuál es
ese rol que desempeña este sujeto frente a los procesos de gestión tanto de la institución
como de su propio oficio de maestro y promotor de conocimientos? Este sujeto se convierte
en agente transformador y generador de conocimiento en la medida que se relacione con
cada uno de los procesos organizados en la universidad, se integre a un todo y desempeñe
el papel de precursor y guía de lo que acontece en la universidad. De esta manera, como en
muchos procesos que se gestionan en un institución se debe pensar en el docente y en su
formación, pues desde esta figura es que hay que planear y proyectar una gestión vista
desde criterios socio políticos y social culturales, pero también ahondando en el ser y
pensar del docente, en criterios investigativos, pedagógicos y formativos.

Bajo esta noción de ver la gestión educativa, y más aún visibilizarla desde la postura del
docente, es necesario considerar que en la mayoría de las instituciones de educación
superior, se hace referencia a una gestión por procesos, bien se ha dicho a lo largo de este
artículo que la gestión es un proceso que busca la calidad de los servicios que ofrece la
institución. De manera que una gestión por procesos no solo está dirigida por un grupo de
expertos sino que es la integración de todos los actores de la organización, es decir, un
proceso se considera como la participación de todos en cada acción que gestione la
institución. Correa, Correa & álvarez (s.f.) afirman que "la clave de la calidad en una
organización está dada por el mejoramiento continuo de los procesos" (p. 19), esto indica
que la institución debe organizar procesos adecuados y pertinentes que conlleven al
mejoramiento constante de la educación, continúan los autores afirmando:

La gestión por procesos se convierte en una herramienta para direccionar y


gestionar los procesos educativos en función de las necesidades, expectativas e
intereses de los estudiantes y de la comunidad educativa. Adicionalmente, la
gestión por procesos articula temas como calidad, productividad, eficiencia y
eficacia; e introduce un elemento más: cómo agregar valor al proceso educativo,
lo que implica pensar en cómo innovar en los procesos de enseñanza-aprendizaje.
(Correa, Correa y álvarez: 19).

No obstante, la gestión dirigida por procesos es más organizada y enfocada a la


integración de todos los miembros de la comunidad educativa, además, esta orientación
comprende no solo temas como la productividad, eficiencia y eficacia, típicos de la gestión,
también implica que la institución reflexione sobre el mejoramiento de procesos
formativos, de aprendizaje y enseñanza, los cuales se consideran como los que definen el
ser y hacer de una institución educativa. Como se planteó líneas más atrás, es necesario ver
la gestión desde el quehacer del docente, verlo como un sujeto que transforma y dinamiza
los procesos no solo en el aula de clase sino a nivel institucional. Al respecto Correa,
Correa & álvarez (s.f.) consideran que un gestor educativo es quien genera cambio y está en
la capacidad de desarrollar en la institución procesos de innovación y así mismo poder
entender las necesidades y las problemáticas que agencia el contexto y la comunidad en
general. ¿Quién más idóneo para entender el contexto y aportar conocimiento innovador en
la universidad que el docente? Es él quien hace que el estudiante interactúe con el saber y la
práctica, es quien sitúa lo aprendido en el aula y forma sujetos sentados en la realidad y que
se acogen a las dinámicas de la sociedad.
En otro orden de ideas, es necesario que los docentes se integren a los procesos
institucionales y exploren más allá del aula. Cabeza (2004) insiste que la actividad docente
involucra aspectos como, la objetividad de la enseñanza, desarrollo pedagógico, formación
y actualización permanente, criterios de innovación y aplicación de las nuevas tecnologías,
disposición para el diálogo y confrontación de ideas entre pares y estudiantes, finalmente,
capacidad para evaluar su labor y los actos cognitivos y formativos de los estudiantes.
Quiere decir que el docente es quien genera cambios y permite crear procesos para ser
gestionados y que se dirijan al mejoramiento de la calidad de la educación, Correa, Correa
& álvarez (s.f.), estiman que hoy en día la labor del docente debe ir de acuerdo con los
avances y el cambio social: "Es un reto para los docentes en el proceso educativo de sus
alumnos y es buscar nuevas y mejores estrategias que permitan seducir y motivar al
estudiante para que logre aprendizajes que sean significativos para su vida" (p. 38). Esto
indica que el docente debe ser un sujeto preparado y actualizado, él mismo esta auto-
gestionando su quehacer y saber, debe tener una mirada holística del contexto, ser
mediador, incentivar la investigación y lograr ser un docente investigador de su propio
accionar. "El docente es un sujeto social que ejerce la profesión de enseñar y gestionar
aprendizajes." (Correa, Correa & álvarez, s.f: 39), queda por decir aquí, que gestionar
implicar actuar y transformar.

En resumidas cuentas, el docente es quien determina ser un gestor educativo y está en la


capacidad de organizar, proponer, decidir, liderar, coordinar y retroalimentar, todo con el
fin de reflejar desde la gestión procesos óptimos y facilitadores de soluciones a la necesidad
que emana la comunidad educativa inmersa en la institución de educación superior:

Se piensa en un gestor educativo que provoca e incita a la acción formadora y por


tanto transformadora; que es testimonio de moralidad y compromiso; que une
permanentemente a los actores educativos alrededor de la misión y de los objetivos
institucionales; que imprime direccionalidad y sentido a la organización y a su
quehacer; que evalúa, que construye en el día a día escenarios de esperanza y de
futuro (Correa, Correa & álvarez, s.f., 45).

El docente gestor no se debe limitar a términos administrativos, es aquel sujeto que


reacciona y lidera de forma concreta y eficiente, de esta manera, es capaz de organizar,
repensar su quehacer y fomentar el cambio tanto de la institución como de la sociedad. Sin
ir más lejos, el gestor educativo tiene la suficiente capacidad de gestionar y transformar la
educación, no solo desde un criterio único administrativo sino como docente gestor debe
fomentar el cambio desde la implementación de medios que faciliten la formación docente
en la institución, bajo aspectos, como la innovación, internacionalización, calidad en la
práctica docente y en la investigación.

Formación docente y gestión

Hablar de formación docente, en el medio universitario, no es hablar solo de pautas para


ejercer una mejor labor o de aspectos academicistas o instrumentales es comprender la
importancia y el valor social que tiene la profesión, es mirarla bajo criterios de autonomía,
integralidad, investigación, desarrollo social y compromiso. Es entonces cuando la
formación docente es la propia construcción de su identidad, es la satisfacción de ejercer y
ser competente como profesional de la educación, ella debe ser parte del desarrollo personal
y estar en relación con el progreso de la universidad, se debe ver como una práctica
humana, en donde se comparte conocimiento y se forman sujetos, en ultimas, es una
actividad de interacción y diálogo.

Sin embargo, para que la formación docente sea vista como un pilar de avance y calidad
de la universidad, se requiere que los mismos docentes generen condiciones para que se
establezca como un campo versátil y dinámico dentro del ámbito universitario y desde
luego, bajo parámetros de gestión, para ello es conveniente que el docente como sujeto de
cambio reflexione sobre:

a. La fuerte resistencia al cambio.


b. Implementación de las nuevas tecnologías en su quehacer.
c. Aceptación de la innovación educativa.
d. Fomentar una enseñanza más teórica y no solo de oficiosidad.

Estos cuatro aspectos deben ser puntos de reflexión tanto en el desarrollo profesoral
como en su quehacer, si se logra que los docentes como sujetos transformadores del
pensamiento, de lo social y lo cultural, sean los primeros en ser críticos de su propia
formación y práctica, y aumenten la participación en las decisiones y políticas establecidas
en la instituciones, con ello es más que seguro que gestionar proyectos en torno a la
formación de docentes se genere calidad y beneficios bilaterales. Desde esta mirada, hay
que tener en cuenta también la postura tanto de los entes gubernamentales como los
institucionales internos, siendo estos los que presentan ante la comunidad una serie de
normas y políticas que determinan todos los campos de acción de las universidades, estas
políticas normalmente están condicionadas por numerosos factores, como el avance
tecnológico, los cambios políticos, las crisis económicas y la intervención de entes
internacionales; factores que determinan cómo deben ser los procesos formativos,
investigativos y funcionales de toda la universidad, quiere decir que la institución debe
apuntar al reconocimiento global, para así tener mejores resultados y una posible educación
de calidad. Pero más allá de la intervención externa y la asimilación interna de todos los
criterios y las políticas educativas, es necesario que estos entes dirijan sus reflexiones y
decisiones a aspectos como:

a. Motivación del profesorado para su mejoramiento en la formación y práctica.


b. Diseño de políticas de formación y desarrollo profesional coherentes y de calidad.
c. Instauración de modelos pedagógicos pertinentes al contexto y la realidad social del
país.
d. Autonomía docente y apoyo institucional.
e. Mejores condiciones laborales y acreditar valor a la labor del docente universitario.
f. Inversión en la investigación no solo de carácter técnico, también de las ciencias
humanas y sociales.
g. Una política de calidad de la formación docente, teniendo en cuenta las necesidades
e intereses de los docentes.
h. Tener en cuenta que los docentes universitarios requieren formación permanente
para estar al tanto de los avances tecnológicos, los cambios sociales y la dinámica
de los sujetos que forman.
A propósito Torres (2001) considera que los docentes deben ser reconocidos como
profesionales, interlocutores y sujetos del cambio educativo, esto implica dejar de ver la
función de estos en la dinámica de "diseño ejecución", es más bien: "Crear espacios y
mecanismos de diálogo, participación y consulta permanentes, ver al docente como
individuo y colectivo, tanto en el ámbito educativo como en el de las políticas educativas"
(p. 21). De ello se desprende que la formación docente en la universidad debe estar
organizada mediante procesos de gestión pertinentes, eficaces y viables para poder
solventar las necesidades formativas, investigativas y profesionales de los docentes, quiere
decir que la gestión de la formación docente no solo congrega a los directivos sino a los
docentes en su colectividad.

Las instituciones de educación superior requieren asumir como estrategia de gestión la


formación docente, en la medida que se constituyan proyectos destinados hacia el
mejoramiento permanente de la formación docente, la profesionalización y brindar una
educación de calidad e integral, así como el propósito de formar profesionales idóneos y
capaces de afrontar las problemáticas actuales de la sociedad moderna. De esta manera, la
universidad debe tener claro que para lograr una educación con calidad es necesario invertir
en la formación de los docentes, se debe consolidar como un reto dentro de los planes de
desarrollo de las instituciones, pues brindar formación es tener la posibilidad de dirigirse
hacia la calidad, la innovación y altos estándares de investigación. La posibilidad de tener
varias opciones de diplomados y cursos financiados por la universidad para la formación
integral del docente, hace que esté en constate desarrollo intelectual y profesional, la
universidad requiere comprometerse con los docentes y brindar una formación encaminada
hacia la mejora continua de los sujetos que forman y la profesionalización de los profesores
para que su quehacer sea más innovador, autónomo y crítico, esto quiere decir que debe
necesariamente estar altamente comprometida con gestionar formación docente en pro de la
docencia y la educación.

Por otro lado, la gestión de procesos de formación docente es necesario en cualquier


institución con miras a tener una educación con calidad, y no solo eso, la exigencia del
mercado hace que las universidades además de tener excelente infraestructura, requieren
que se le otorgue valor a la labor de los docentes, no solo de tipo económico, también, valor
a la labor del profesor es garantizar las oportunidades de su profesionalización, formación y
desempeño dentro de la universidad, de esta forma, se está ahondado en las necesidades del
grupo docente y abarcando las necesidades de la institución y su meta de alcanzar una
educación de calidad.

Por otro lado, gestionar procesos de formación docente no es tarea fácil, es necesario
elaborar un diagnóstico que permita saber cuáles son las necesidades de la comunidad
docente y, desde luego, la que se forma, adicional se requiere hacer convenios con otras
universidades tanto nacionales como internacionales, las cuales tengan programas que
permitan la formación y desarrollo profesoral, de modo que los docentes puedan verse
beneficiados y ampliar su profesionalismo y las competencias en su disciplina. Estos
convenios para la formación docente, deben contar con programas de maestrías, doctorados
y posdoctorados, en donde exista una financiacion real por parte de la institución y
continuar formarndose como docente e investigador. Frente a este aspecto, se requiere
profundizar, comprendiendo tambien, que la formación docente no es únicamente el
escenario donde se obtienen títulos porque sí, es necesario verlo desde perspectivas, como
la formativa, investigativa y el mejoramiento del quehacer docente. No basta con otorgar
becas de estudio posgradual, es ineludible que la universidad vea también que para ello se
requiere destinar un tiempo y que el docente pueda contar con el apoyo de la institución, en
el sentido, de reducir la asignación académica y administrativa del docente en formación,
otorgarle más horas de dedicación a su formación, significa que la institución debe repensar
las políticas del desarrollo profesoral y apoyar al docente en su proceso de formación, el
cual es necesario para que la institución pueda adquirir más reconocimiento y alcanzar los
estándares de una educación con calidad.

Es preciso recalcar que las instituciones de educación superior han de gestionar


formación docente, no solo enfocada a los estudios de maestrías o doctorados, o la
participación en espacios académicos, como congresos, simposios, ponencias, entre otros.
La institución con el fin de apoyar la formación, la investigación y enriquecer el quehacer
del docente, necesita gestionar otros espacios de formación, para contribuir de manera
directa al mejoramiento continuo de la calidad de la educación y ayudar a dinamizar los
procesos académicos institucionales. Estos espacios se dan con oportunidades, como lo es
la publicación de artículos y libros de tipo académico e investigativo resultado de la
formación docente constante y dinamizada desde la misma institución, el compromiso con
la calidad de la educación es la máxima de la universidad, no solo para adquirir
reconocimiento social o brindar un mejor servicio educativo sino poder contar con un
talento docente competente, eficiente y eficaz preocupado por su formación docente,
coherente con la dinámica de la sociedad actual y desde luego crítico frente a los cambios
sociales, económicos, políticos y culturales que afectan la comunidad en formación.

Dentro de este contexto, Cruz, Molina, Herrera, Marentes & Cubides (1998)
consideran:"Para un cambio y una educación de calidad se requiere un maestro renovado"
(p. 29), es precisamente lo que encierra la gestión de la formación docente en la
universidad, procurar que los docentes sean sujetos que promuevan el cambio social,
comprometidos con la educación y la transformación del país. Estos autores presentan unas
características que debe tener el docente preocupado por su formación docente y su
quehacer, estas son, la preocupación por la formación en valores, producir aprendizaje
significativo, educación integral, actualización, comprender el por qué y para qué enseñar y
un educador innovador. Estas características logran definir en gran parte el propósito de la
gestión de procesos de la formación docente y hacia donde debe ir dirigirá desde la misma
universidad, al igual que definen el fin último de este proceso investigativo, que es fijar la
formación docente y su gestión desde el ámbito universitario actual.

Al respecto, conviene decir que estas características ejercen un papel importante dentro
de la formación docente que debe gestionar la universidad, pues es importante que los
docentes reflejen compromiso, interés, integralidad e innovación en su quehacer, y por eso,
es que la universidad debe partir de la idea de contar con un talento docente idóneo e
interesado por su formación permanente, con sentido crítico frente a los cambios sociales
que se presentan constantemente. En últimas, la gestión de la formación docente en la
universidad es un proceso que ha de llevarse a cabo teniendo en cuenta las necesidades de
la comunidad universitaria y el avance que tenga la institución, pues, como se ha venido
insistiendo, la formación docente es un tema muy discutido y que requiere especial atención
por parte de los organismos encargados de brindarla, llámese universidad, gobierno, entre
otros, porque no es solo sacar al mercado programas de posgrado, es ante todo formar
sujetos que están formando a otros, también es disponer de programas coherentes con la
realidad social y relacionados con las nuevas tecnologías y la nueva dinámica de la
sociedad, en definitiva, la formación docente no consta siempre de obtención de títulos, es
ver reflejado en el docente su compromiso, identidad, valor por su profesión y desde luego
su capacidad para comunicar conocimientos, es ver un docente que transforma y genera
pensamiento autónomo frente a los cambios sociales y la investigación.

Conclusiones

Una primera conclusión que queda sobre la gestión de los procesos de formación docente
en las instituciones de educación superior en Colombia, es comprender que ésta es un
criterio de suma importancia para la generación de investigación y mejor educación y poder
brindarle a los docentes la posibilidad de formación continua, sean programas de posgrado,
becas, participación en eventos, publicaciones, investigación, entre otros. Con ello no solo
se garantiza una mejor educación, sino también, la profesionalización del cuerpo docente y
el reconocimiento de la institución, cabe aclarar que esto es un bucle necesario, el hecho
que la institución también se beneficie no es un factor negativo, es una consecuencia de la
misma labor de poder gestionar procesos de formación docente, de hecho, este bucle es
fundamental y bajo criterios de acreditación siempre estará presente.

Por otra parte, desde las tendencias propuestas por Botero (2009) frente a la gestión en la
educación superior, las cuales son, autonomía, democracia, calidad y formación integral, la
universidad debe divulgarlas como estrategias que procuren una mejor formación. En
cuanto a la autonomía es importante generar conocimiento, investigación y altos estándares
de profesionalización, debe ser autónoma y tener capacidad para proyectarse hacia el futuro
con el fin de generar cambios en el ámbito de la educación y la misma docencia. Frente a la
democracia, la universidad es un espacio donde se construyen constantemente criterios para
que se pueda respetar las ideas de las personas, que todo proceso sea compartido y se
puedan optimizar las dificultades y brindar mejores soluciones educativas a la comunidad;
debe ser una universidad incluyente. Por otra parte, desde la calidad, es evidente que con
los actuales parámetros de acreditación institucional, la universidad debe apoyar y gestionar
especialmente los procesos de formación, pues este criterio es transversal a todas las
instituciones y los docentes son el motor de estas organizaciones.

Finalmente, pensar en gestión de la formación de docentes colombiano es dirigir la


mirada hacia el valor que tiene la docencia, es darle sentido a la identidad de este saber, es
procurar ir más allá de conseguir un título de maestría o doctorado, no basta con tenerlos,
sino darles sentido, y ese sentido se logra en la medida que las instituciones de educación
superior tengan políticas que cobijen el esfuerzo del docente por ser mejor cada día y poder
propagar mejores y más sólidos saberes en el aula de clase. La institución como ente que
procura una mejor educación, debe dejar de burocratizar y mercantilizar la profesión
docente y gestionar realmente formación, gestionar conocimiento e investigación. Este país
necesita de esos procesos, en donde se evidencie que el docente es quien transforma no solo
un contexto, sino es quien transforma mentes y es consciente del verdadero cambio y todo
lo refleja desde su formación sólida y consolidada en la búsqueda constante de razones para
transformar desde el aula hacia el entorno social.

Referencias bibliográficas

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Notas

* Este artículo es resultado de la investigación realizada en el grupo Pedagogía de la


Maestría en Educación de la Universidad Santo Tomás, Bogotá, Colombia.

Notas de autor

Filósofa, Magister en Docencia y Especialista En Gerencia Social de la Educación. Docente


de la Maestría en Educación de la Universidad Santo Tomás, línea de Investigación:
Pedagogía. Docente investigadora de la Maestría en educación, Universidad Santo Tomás.
Bogotá, Colombia.(dalilarico@[Link]).
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¿Qué es la administración escolar o gestión
educativa?
Vamos a definir por qué es importante la gestión educativa para la implementación
de proyectos. Se asocia a la organización y desarrollo de un proyecto relacionado al
ámbito de la educación. Su finalidad es optimizar los procesos educativos,
considerando las siguientes dimensiones:
 Las necesidades de los estudiantes.
 Los requerimientos de los profesores.
 Perfeccionamiento de los procesos pedagógicos.
Por lo que contempla:

 La creación de un proyecto educativo institucional.


 El desarrollo del liderazgo compartido.
 Aplicación de técnicas organizacionales
 Identificación y diferencia de cada entorno (social, cultural y político, por ejemplo).
Áreas de la gestión educativa
La gestión educativa suele enfocarse en 4 áreas principales:
Gestión Directiva
Comprende las acciones y estrategias implementadas para el mejoramiento de la
institución. También, implica la coordinación de actividades para alcanzar la
integración cultural. Por lo tanto, desde la gestión directiva salen las directrices
generales relacionadas a la administración y políticas del plantel.
Gestión pedagógica y académica
Se enfoca en el proceso de enseñanza-aprendizaje impartido en la institución. Es
decir, que se centra en el trabajo que se desarrolla en los salones y aulas de clases
propiamente, por lo que toma en consideración factores como:

 Currículo académico.
 Perfil profesional de los educadores.
 Características individuales y grupales de los alumnos.
 Prácticas y gestión pedagógica.
 Formas de evaluación.
 Sugerencias de los integrantes de la comunidad educativa.
Gestión financiera y administrativa
Comprende las actividades concernientes al control de la información del alumnado,
contratación del personal docente y administrativo, así como la administración de los
recursos económicos. Es decir, se relaciona con la gestión tanto de los bienes
materiales como el capital humano.
Gestión comunitaria
Relacionada con lo social, la gestión comunitaria promueve la participación de todos
los individuos involucrados con la institución educativa. Incluye a maestros y alumnos;
personal directivo, administrativo y obrero; padres y representantes; vecinos de la
zona.

Aspectos que se deben tener en cuenta en la


Gestión Educativa
Aunque culturalmente la gestión educativa no haya sido apreciada como se debe, no
se puede negar que debería tener mayor relevancia en la planificación de las acciones
que se ejecutan. Al pensar en gestión educativa se debe tener en mente los
siguientes aspectos:

 La estrategia. ¿Qué tipo de acciones se van a implementar y en cuál orden?


 La operatividad. Supervisión de la ejecución operativa.
 La funcionalidad. ¿Cuáles son los beneficios que se obtienen al implementar el
proyecto?
Importancia de la Gestión Educativa
La organización, la planificación y la ejecución de proyectos son recursos que
toda institución escolar debería considerar y responden el por qué es importante la
gestión educativa. 
Una institución que cuente con proyectos enfocados en sus propias características y
necesidades cuenta con más probabilidades de alcanzar su objetivo principal:
contribuir en la formación y aprendizaje del alumnado con calidad educativa.
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importante la gestión educativa
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podrás 
 DIMENSIONES DE LA
GESTIÓN ESCOLAR:
¿CUÁLES SON?
Si queremos obtener los resultados deseados a partir de la forma en que
gestionamos nuestra escuela, no podemos perder de vista cuáles son
las dimensiones de la gestión escolar. 
Para que exista un modo de trabajar más claro y mediante objetivos fijos,
es importante conocer en cuáles dimensiones de la gestión escolar se
encuentran nuestros colaboradores y dónde están ubicadas las metas
que deseamos alcanzar.
Por eso, igual de importante es establecer estándares o parámetros que
describan adecuadamente en qué consiste cada dimensión de la
gestión escolar. De este modo tenemos un punto de comparación en
cada área de nuestra escuela. 

Como institución educativa tenemos que responder a la pregunta: ¿a


dónde queremos llegar?
En pocas palabras, conocer las dimensiones de la gestión escolar ayuda
con los aspectos más operativos de un centro educativo. Podemos
centrar cada uno de los departamentos, como recursos humanos o los
colegios de profesores dentro de las distintas dimensiones.
 
A CONTINUACIÓN, LAS 4
DIMENSIONES DE LA GESTIÓN
ESCOLAR
 
La gestión escolar está conformada por la dimensión didáctica-
pedagógica, la dimensión comunitaria, la dimensión
administrativa y la dimensión organizacional. Veamos cada  una de
ellas:
 
Te puede interesar:
< ¿Cuál es la importancia de la gestión escolar y cómo te puede ayudar a
crecer tu escuela? >
 

1. Dimensión didáctica-pedagógica
Está centrada en los procesos de enseñanza y aprendizaje, así como la
relación entre docente y alumno. Mayormente lo que se busca en esta
dimensión es fomentar relaciones con un fuerte componente humanista,
así como que el aprendizaje tenga como centro al estudiante. Desde
luego, esto puede variar de escuela a escuela, por eso es fundamental
saber cuál es el modelo pedagógico que queremos tener como
institución. En este rubro se atiende los planes y programas, es decir,
los contenidos y el periodo de tiempo en el que habrá que cubrirse. En
esta dimensión lo que se busca es que el docente tenga estrategias y
métodos para la enseñanza de los contenidos a través de un diálogo
horizontal, mientras que en el estudiante lo que se pretende es que
desarrolle habilidades y obtenga conocimientos teóricos, que todo en
suma sean aprendizajes que lo ayuden en el mercado laboral y otros
ámbitos de su vida.

2. DIMENSIÓN COMUNITARIA
 
La escuela no se trata de solo aprendizaje para el desarrollo intelectual y
cognitivo, la escuela también considera los aprendizajes para la
resolución de problemas y conflictos, el manejo de las relaciones con los
otros y uno mismo. Es por eso que la dimensión comunitaria de la gestión
escolar de un centro educativo, debe contemplar la realización de
proyectos o llevar a cabo acciones con la comunidad
educativa, empezando por involucrar a los padres de familia. No se
trata de velar por donaciones materiales, cuotas de recuperación o
fuerza, es también estar comprometido con la adquisición de los
conocimientos de los estudiantes. Se establecen relaciones no solo con
los actores al interior de la institución, pues los vecinos, asociaciones
civiles, empresas, comités, organizaciones públicas y privadas pueden
involucrarse de igual modo. Las conferencias y talleres para prevenir la
violencia y acoso escolar son ejemplo de ello.
3. DIMENSIÓN ORGANIZACIONAL
En esta dimensión lo que se busca es trabajar las relaciones entre los
distintos actores de la comunidad, especialmente las vinculadas al
compañerismo. El nivel de compromiso hacia las tareas y la toma de
decisiones a favor de un bien común son dos pilares importantes
para una buena gestión de la organización del trabajo. Todas las acciones
están pensadas para lograr un clima laboral favorable por medio de
la óptima utilización de los recursos humanos y materiales, así
como de un buen uso de espacios escolares, que aseguren lugares  libres
de violencia. El reconocimiento de los trabajos, derechos laborales y el
trabajo de las áreas de oportunidad para la mejora continua son igual de
importantes en esta dimensión.
4. DIMENSIÓN ADMINISTRATIVA
 
La dimensión administrativa es de suma importancia para la gestión
escolar, pues si funciona de manera eficiente evitamos contratiempos y
altibajos en otras dimensiones de la gestión escolar.
Los requerimientos administrativos y técnicos están en esta área,
por lo que resulta de las más operativas y llena de procedimientos, que
incluso si lo queremos podemos automatizarlas. Algunos ejemplos son la
cobranza, el pago de nómina de los colaboradores y los servicios para
mantener las buenas condiciones del mobiliario y el edificio. Es necesario
remarcar que hay una coordinación central de los recursos financieros,
humanos y materiales.

a dimensión organizacional (estilo de funcionamiento):

 Los organigramas.
 La distribución de la tarea
 La división del trabajo
 Los canales de comunicación formal
 El uso del tiempo y de los espacios

2) La dimensión administrativa (las cuestiones de gobierno):

 La planificación de las estrategias


 Consideración de los recursos humanos y financieros
 El control de las acciones propiciadas
 El manejo de la información

3) La dimensión pedagógica - didáctica (actividad diferencial de


otras organizaciones sociales):

 Los vínculos que los actores construyen con los modelos didácticos
 Las modalidades de enseñanza
 El valor otorgado a los saberes
 Los criterios de evaluación
 Las teorías de la enseñanza

4) La dimensión comunitaria (actividades sociales entre los


actores institucionales):

 Las demandas, exigencias y problemas con relación al entorno


institucional

El rol del director se debe apoyar en los pilares del entusiasmo, el esfuerzo, el
conocimiento, la escucha, el compromiso con el equipo de trabajo,
sintetizando en una tarea jerarquizada de la profesión en un "querer hacer y
saber hacer"...

Bibliografía:
 Las instituciones educativas, Cara y ceca. G. Frigerio, M. Poggi, y otras.
Ed. Troquel. [Link]. Argentina. 1992
 Técnicas de reuniones de trabajo. Ezequiel Ander-Egg. Ed. Humnaitas.
Bs. As. Argentina. 1989.
 Material teórico producido por el Dr. Gus

a dimensión de Gestión Pedagógica es la razón de ser del proceso de enseñanza aprendizaje,


que cobra relevancia cuando se reconoce que es un hecho central alrededor del cual todas las
demás dimensiones deben girar. Así, el proceso de aprendizaje implica la
multidimensionalidad en los procedimientos de innovación (incluyendo redefinición de roles
de los individuos y recomposiciones organizativas de la institución educativa), los que se
consolidan y se reflejan en el aprendizaje adquirido, el cual cobra sentido cuando se traduce
en resultados, experiencias y aprendizajes significativos, garantizando el éxito formativo de los
estudiantes.

Componentes de la Dimensión de Gestión Pedagógica 

 Enseñanza y aprendizaje:
o Planificación curricular institucional
 Consejería estudiantil
 Refuerzo académico

Las Instituciones de Educación Superior tienen grandes retos como son la generación
de conocimientos, formación de profesionales integrales, competentes y con valores,
oferta de un posgrado más diversificado y vinculado a la investigación, fortalecimiento
del proceso de internacionalización, desarrollo de las tecnologías de la información y la
comunicación y del sistemas de evaluación y participación de la comunidad
universitaria en la gestión institucional.

Los procesos de enseñanza-aprendizaje, investigación científica, extensión


universitaria, económico-financieros y otros, deben concebirse como un proceso único
que favorezca la gestión universitaria y que se anticipen a los cambios, que propicien
además, la inserción de las personas en los mismos, para lograr resultados que
impacten favorablemente en lo individual, lo colectivo, lo institucional y social, siempre
bajo la influencia de determinadas condiciones histórico sociales.

1. Hacer más con menos

La optimización de recursos es una meta que está en la cabeza de todos


los directivos de instituciones de educación superior. Con los cambios
tecnológicos y la llegada de la Transformación Digital, la idea de que todo
proceso puede hacerse de una forma más rápida y eficiente cobra mayor
fuerza, la amplia oferta de opciones para conseguirlo da muestra de ello.

Constantemente encontramos una serie de problemas que provocan la


fuga de presupuesto en las universidades, por ejemplo: Sistemas de
Planificación de Recursos (ERP) anticuados y obsoletos, que provocan
una asignación de recursos importante para mantenerlos en
funcionamiento, presupuesto que podría ser usado en la innovación
digital de la institución. En otros casos hay elementos externos como la
reducción de personal que resta experiencia y, por ende, eficiencia en la
realización de procesos.

Hagamos más con menos.

Una estrategia de TI adecuada le permitirá enfocar sus recursos en


conseguir el crecimiento deseado.

Los elementos clave en un proceso de modernización son:

Automatización de procesos mediante plataformas tecnológicas que



permitan la integración de distintos sistemas; biblioteca,
inscripciones, pago de cuotas; todo en un solo lugar.
 Contar con información sobre las tasas de inscripción y perspectivas
financieras basada en datos reales para mejorar la toma de
decisiones.
Estos elementos son la base para una institución moderna y eficiente.

2. Mejorar la vida y resultados de los estudiantes

La realidad de los estudiantes actuales representa un reto para los


parámetros de la educación tradicional, tomemos como muestra las
siguientes cifras:

60% de los estudiantes son “no convencionales” – Adultos,



trabajadores de tiempo completo o en educación a distancia.
 Solo un 37% de los estudiantes tendrán la posibilidad de transferir
sus créditos a otras instituciones.
 Un 59% se graduará dentro del tiempo establecido.
La variedad de escenarios es un obstáculo para que las instituciones
ofrezcan trayectorias claras. Por otro lado, las limitadas opciones de
clases, requisitos de titulación complicados y dificultades para registrar
las materias obstruyen el éxito estudiantil.

Eliminemos las barreras para impulsar el éxito.

El acceso en todo momento y desde cualquier dispositivo a las


calificaciones, registro de materias y sus perfiles a través de plataformas
sencillas de manejar, es solo el inicio de cómo la tecnología transforma
un campus.

Tener todos los sistemas integrados favorece a la comunicación y


eficiencia administrativa, se evita tiempo, papeleo y esfuerzo que puede
ser usado en otras cuestiones que sumen a mejorar la vida estudiantil.
Quizás el elemento que más aporta es que los asesores escolares
tengan acceso a la información de los estudiantes y con ella, guiarlos
para alcanzar sus metas o medir el riesgo que tienen de desertar para
intervenir antes.

3. Dar a los estudiantes la experiencia educativa que merecen

El primer acercamiento con los estudiantes es clave para su elección de


universidad. Contar con una presencia digital fuerte, ayuda a generar
interés hacía la institución, pero contar con un sitio amigable que ofrezca
una experiencia personalizada ayuda a destacarse por encima de las
demás.

87% de los estudiantes que recibieron comunicaciones



personalizada dijeron que fue un factor importante para elegir su
universidad.
 97% opinan que el uso de la tecnología fuera del salón de clases es
igual de importante para el éxito estudiantil como dentro del aula.
 40% dice que lidiar con los trámites administrativos interrumpió su
tiempo de estudio.
 En promedio, los estudiantes deben usar hasta 4 plataformas para
sus actividades escolares.
Experiencias personalizadas, la respuesta.

Los trámites de manera presencial tienen la percepción de ser


engorrosos y tardados, lo que desalienta al estudiante durante su vida
estudiantil. Poner todo al alcance de su mano no sólo mejora su
experiencia, también permite contar con respuestas automatizadas que
aceleran la finalización de trámites.

Una escena cotidiana hasta hace unos años en cualquier universidad


eran las largas filas para inscripciones, ahora podemos evitarlas al
habilitar cada celular como una ventanilla de atención personalizada,
disponible las 24 horas del día. Permita a su institución estar disponible
en todo momento para fomentar la atracción de estudiantes.

4. Asegurar un apoyo total y respuesta ante emergencias

Ante los desastres naturales no hay plan que cubra lo imprevisible.


Además de contar con planes de prevención para la seguridad del
personal, es necesario garantizar el cuidado de la información con un
respaldo confiable y sistemas listos para ayudar a estudiantes,
administrativos y profesores durante el proceso de recuperación.

Cuando el huracán María arrasó gran parte Puerto Rico, dejó a


la Universidad Interamericana sin operaciones… pero tan solo por 17
días.

Un sistema basado en la nube mantendrá su información segura y


accesible, incluso durante una crisis.
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