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Manejo Hidroelectrolítico en Niños Cardiópatas

1. El manejo de líquidos en niños cardiópatas requiere mantener la homeostasis hídrica, electrolítica y metabólica de acuerdo a la situación clínica, proporcionando un fluido en cantidad y calidad que asegure la hidratación. 2. En casos de deshidratación, la rehidratación debe realizarse preferiblemente por vía oral con sales de rehidratación oral, o por vía intravenosa con soluciones cristaloides isotónicas en caso de deshidratación grave. 3

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Manejo Hidroelectrolítico en Niños Cardiópatas

1. El manejo de líquidos en niños cardiópatas requiere mantener la homeostasis hídrica, electrolítica y metabólica de acuerdo a la situación clínica, proporcionando un fluido en cantidad y calidad que asegure la hidratación. 2. En casos de deshidratación, la rehidratación debe realizarse preferiblemente por vía oral con sales de rehidratación oral, o por vía intravenosa con soluciones cristaloides isotónicas en caso de deshidratación grave. 3

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Manejos hidroelectrolíticos en niños cardiópatas

En términos generales todo niño cardiópata asintomático se debe manejar con los
requerimientos basales mínimos de líquidos, se debe tener en cuenta peso y edad, las pérdidas
insensibles por evaporación, heces y temperatura, la incorporación de agua a los tejidos, la carga
osmótica renal y la excreción obligatoria por el riñón.

Requisitos básicos de fluidos


Edades y Peso ml/kg/día
Recién nacidos 140
Lactantes <5 kg 120
Lactantes de 5 a 10 kg 100
Niños pequeños 10-20kg 1000 + 50 × (kg >10 kg)
20-30 kg 1000 + 50 × (kg >10 kg) + 25 × (kg >20 kg)
> 30 kg 2000–2500 ml/m2 SCT
En recién nacidos, comience el primer día de vida con 60 ml/kg/día, aumente hasta la
cantidad final el día 7.

Manejo de líquidos del paciente cardiópata


“La estrategia de hidratación debe proveer un fluido en cantidad y calidad que asegure el
mantenimiento de la HIDRATACIÓN EN PACIENTES CON CARDIOPATÍAS CONGÉNITAS, homeostasis
hídrica, electrolítica y metabólica, de acuerdo a la situación clínica específica de cada paciente.”
Robert Winters y col.

Consideraciones generales
1. Las cardiopatías congénitas se presentan en 1% de los recién nacidos, de los cuales 50%
son sintomáticos.
Los más frecuentes son:

A. Comunicación Interventricular (CIV)


B. Comunicación Interauricular (CIA)
C. Ductus Arterioso Persistente
D. Tetralogía de Fallot
E. Estenosis Pulmonar
F. Coartación de la aorta
G. Translocación o Transposición de grandes vasos.

2. Compromiso de la contractilidad o que exista Vulnerabilidad miocárdica a la


administración de volumen (hidratación endovenosa)
 Miocardiopatías dilatadas
 Miocardiopatías restrictivas

En los cortocircuitos arteriovenosos y otras situaciones que originan fracaso ventricular


izquierdo deben indicarse el aporte de líquidos de forma rápida, incluso en los casos de shock
hipovolémico salvo que exista un exacto control de la presión venosa central. De esta forma se
evita la peligrosa producción del subsecuente edema pulmonar agudo.

3. Escenario clínico y estado hemodinámico (deshidratación, terapia de mantenimiento)

En ambos escenarios, el aporte hidrosalino debe realizarse idealmente por vía oral, salvo que
la gravedad o situación clínica lo contraindiquen.

En el paciente deshidratado, se recomienda suspender la medicación diurética hasta restituir


el volumen del líquido extracelular y realizar un laboratorio para detectar alteraciones adicionales
del medio interno.

a. Deshidratación leve y moderada  Rehidratación VO  Sales de RHO

1. Administrar 50 a 100 ml/kg de SRO en 3 a 4 horas con valoración del paciente cada hora.
2. Administrar 10 ml/kg luego de cada deposición diarreica y 2 ml/kg luego de cada vómito.

B. Deshidratación grave, fracaso o contraindicación VO  Rehidratación EV 


Necesidades basales
Compromiso hemodinámico
1. Expansión con fluidos cristaloides isotónicos a 20 ml/kg (solución salina al 0,9%).
2. Restituido el componente hemodinámico comenzar con la rehidratación EV.
3. De requerir más de 40 a 60 ml/kg se debe continuar el aporte de fluidos, agregar soporte
inotrópico y revalorar el diagnóstico (sospecha de sepsis).
Insuficiencia cardíaca
La deshidratación no es un estado favorable en estos niños. Si, además, está producida por
cuadros patológicos que generan pérdidas de líquidos, electrolitos, etc. Debe ser especialmente
atendida, ya que el gasto sistémico está afectado. Así pues, estas situaciones han de ser tratadas
en relación al tipo de deshidratación presente (hipo, hiper o isoosmolar), de la misma forma que
en el resto de la población infantil. Dichas pautas tienen que ser manejadas con meticulosidad
aportando los líquidos y solutos exactamente necesarios, en los casos graves o en los refractarios
al tratamiento, es preciso establecer una restricción de líquidos, vigilando con celo el balance
hídrico, y tratando de evitar una sobrehidratación que podría ser seriamente desfavorable.
Teniendo en cuenta que una vez resuelta esta condición debemos aporta de forma normal todos
los requerimientos basales del niño.

Edades y Peso ml/kg/día En insuficiencia cardíaca


Recién nacidos 140 100
Lactantes <5 kg 120 90
Lactantes de 5 a 10 kg 100 80 a 90
Niños pequeños 10-20kg 1000 + 50 × (kg >10 kg) 1750 mL/m2 SCT
20-30 kg 1000 + 50 × (kg >10 kg) + 25 × (kg >20 kg) 1750 mL/m2 SCT
> 30 kg 2000–2500 mL/m2 SCT 1750 mL/m2 SCT
En recién nacidos, comience el primer día de vida con 60 ml/kg/día, aumente hasta la cantidad
final el día 7.

La disminución del flujo sanguíneo renal en pacientes con ICC ocasiona un incremento
notable de la secreción de renina, y esto, a su vez, origina la formación de angiotensina II. Esta
provoca un aumento de la reabsorción de agua y sal en los túbulos renales.

Niños con Hipoxemia:


Las pérdidas de líquidos por emesis, evacuaciones liquidas, sudoración e intolerancia de la vía
oral, pueden ser fatales en las cardiopatías con hipoxemia que cursan con hemoglobina y
hematocrito elevados. El aumento en la viscosidad de la sangre altera su coagulabilidad
favoreciendo o desencadenando accidentes vasculares tromboembólicos. Por lo que es
importante el aporte de líquidos constantemente adecuado e incluso generoso. Los estados de
deshidratación deben corregirse en estos niños con rapidez. La grave combinación de insuficiencia
cardíaca e hipoxemia cardiogénica raramente cursa con hematocrito elevado, por lo que, en caso
de deshidratación el tratamiento será el propio de la insuficiencia cardiaca.

Cantidad y calidad
1. La dilatación miocárdica estimula la liberación de péptido natriurético atrial (ANP), forzando la
excreción urinaria de sodio y agua.
2. La administración de un fluido isotónico (que contenga entre 131 y 154 mEq/l de sodio) no
produce cambios de volumen entre los compartimientos intra y extracelular.
3. Controlando su volumen y administrados en 24 horas, resultan una estrategia fisiológica y segura,
que no posee riesgo potencial de agravar la dilatación ventricular e inducir una falla aguda.
4. La administración de un Dextrosa al 5% aporta el 20% de los requerimientos calóricos diarios,
necesarios para inhibir la lipólisis y la cetogénesis. Aporta un flujo de glucosa entre 3 y 4
mg/kg/min que no supera el umbral de reabsorción renal.
5. Debe ser administrada en pacientes en los que el tiempo exclusivo de aporte de líquidos EV supere
el tiempo de ayuno fisiológico.

Manejo de Electrólitos
Los electrolitos deben mantenerse en sus cifras normales, sin que exista contraindicación
para reponer sodio, potasio y calcio según los requerimientos.
Ejemplos:

1. La hipocalcemia severa puede producir o exacerbar la insuficiencia cardíaca.


2. Si existe déficit de calcio a la previa digitalización, no contraindica su administración, se debe hacer
de forma cuidadosa, vigilando estrechamente el ritmo y frecuencia cardíaca, cuando se administre
directamente por vía intravenosa. Los niños digitalizados la hipopotasemia puede provocar
intoxicación digitálica, al igual que la oliguria consecuente de la deshidratación.
3. En algún momento del tratamiento diurético se puede presentar hiponatremia, no por pérdida
excesiva de sodio sino por mayor retención de agua que de sodio, es decir por hiperdilución
situación que no debe confundirse con deshidratación hipotónica. En esta situación, la
administración de soluciones salinas hiperosmolares sería fatal y la única terapéutica indicada es la
restricción de líquidos y el mejoramiento de la función cardíaca.

Manejo de niños en postoperatorio de patologías cardiacas


El manejo de paciente cardiovasculares, es complejo depende de la circulación
extracorpórea y las alteraciones que produce, entre ellas están grandes pérdidas de líquidos, se
altera el factor natriurético atrial y renina angiotensina aldosterona, disminución volumen eficaz
de volemia, lo que puede mantener la respuesta inflamatoria sistémica a raíz de la bomba
(circulación extracorpórea) por mucho más tiempo, las primeras 6 horas no se realiza la restricción
de líquidos, para ayudar a mejorar las condiciones del paciente, luego si el paciente lo permite
iniciar la VO, se alterna con EV, manteniendo los requerimientos básicos por día. El principal
electrolito que se altera por la bomba, en estos pacientes en el calcio, es el que debemos vigilar en
el postoperatorio, los demás electrolitos muy pocos casos se alteran, y evaluación continua de
signos de sobrecarga hídrica o deshidratación.

Volumen total de líquido postoperatorios


CIRUGIA POD 1 POD 2 POD 3 POD 4 POD 5
750 ml/m2 1000 ml/m2 1250 ml/m2 1500 ml/m2 1750 ml/m2 1750 ml/m2

Referencias bibliográficas
1. Mora de E. C, compiladora. Actualizaciones Pediátricas, 1ra Edición, Táchira, Venezuela, lito-
formas, septiembre 2013. Pag 335- 339.
2. Dietrich K, Christoph N, Josef T, Rainer Z. A Practical Handbook on Pediatric Cardiac Intensive Care
Therapy. 1° edition. Gewerbestrasse 11, 6330 Cham, Switzerland. Springer International Publishing
AG, part of Springer Nature, 2019.
3. Munoz R, M. da Cruz E, Vetterly C, Cooper D, Berry D. Handbook of Pediatric Cardiovascular Drugs.
Second Edition. London. Springer-Verlag London 2014.
4. García M, López M, Molina J. manual para el diagnóstico y tratamiento de la deshidratación y de
los trastornos hidroelectrolíticos en urgencias de pediatría. Ergon C/ Arboleda, 1. 28221
Majadahonda (Madrid), 2018.

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