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Claves para una Exposición Oral Efectiva

El documento ofrece consejos sobre cómo planificar una exposición oral de manera efectiva. Señala que una exposición oral debe planificarse cuidadosamente considerando el público, el tema y el propósito. También destaca la importancia de planificar el contenido, incluyendo cómo comenzar, qué conceptos explicar y ejemplos incluir.
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Claves para una Exposición Oral Efectiva

El documento ofrece consejos sobre cómo planificar una exposición oral de manera efectiva. Señala que una exposición oral debe planificarse cuidadosamente considerando el público, el tema y el propósito. También destaca la importancia de planificar el contenido, incluyendo cómo comenzar, qué conceptos explicar y ejemplos incluir.
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¿Cómo planificamos

una exposición oral?


La exposición oral es una situación comunicativa
formal, no se improvisa, sino que se planifica. ¿Qué se
requiere del orador? ¿Qué aspectos debe tener en cuenta
a la hora de planificar su presentación? En primer
lugar, que produzca su intervención oral tomando en
cuenta la situación comunicativa: para quiénes va a
hablar, sobre qué tema, con qué finalidad, qué va a
decir y cuál es la manera adecuada de decirlo. Luego
que planifique lo que va a decir: cómo empezar, qué
conceptos explicar especialmente, qué ejemplos incluir
y en qué momento hacerlo, etc.
¿Cómo seleccionamos,
trabajamos, organizamos y
presentamos la información en
una exposición oral?
Dominio del
tema
Estudiar con profundidad el tema
que centra la exposición ayuda a
construir un discurso propio y a
adquirir seguridad.
— Consultar fuentes documentales de referencia y construir un
discurso propio mediante el análisis de discursos ajenos para
ver hasta qué punto se está de acuerdo o se discrepa.

— Ser riguroso en la selección y explicación de las ideas


principales y de los conceptos claves.

— Mostrar seguridad en las respuestas a las posibles


preguntas; hay que escucharlas con atención, y pensar las
respuestas con calma. En caso de no saber contestar alguna
pregunta conviene explicar por qué razón se deja sin respuesta
y pedir al interlocutor la posibilidad de responderle en otro
momento.
Orden y
estructura
Una exposición oral que tiene un
orden y una estructura que el
público puede percibir es más
fácil de seguir, de entender y de
recordar.
— Organizar el discurso en partes. La organización más clásica es:
introducción, desarrollo y conclusión, pero existen otras que
pueden ser igualmente efectivas.
— Seguir un itinerario expositivo para evitar un discurso denso o
desordenado. El orden puede seguir diferentes criterios:
● Importancia (¿cuál es la información más importante?, ¿cuáles
son las ideas secundarias?)
● Lógica (¿qué datos o conceptos debe conocer en primer lugar el
auditorio?)
● Cronología (¿qué es lo que pasó en primer lugar?)
● Interés (¿qué tema interesa más a la audiencia?)
— Emplear conectores discursivos, es decir, palabras que
organicen, relacionen y cohesionen las ideas y partes del
discurso.
— Repetir información que ya se ha dado y ligarla a información
nueva para dar fluidez al discurso. Por ejemplo: Si hasta ahora
hemos visto…, ahora veremos… / Esto tiene relación con lo que
comenta bamos antes…
Vocabulario
El léxico empleado en una
exposición varía en función del
tema, la audiencia, el grado de
formalidad y el propósito
comunicativo.
— Elegir un léxico que se adecue al tema, a los conocimientos
de la audiencia, al grado de formalidad y al propósito de la
comunicación.

— Utilizar los términos técnicos con propiedad.

— Evitar las palabras multiuso que se utilizan cuando el


orador no encuentra la palabra adecuada. Por ejemplo, cosa,
tema, eso, la cuestión de, problemática, etc.
Atención e
interés
Para conectar con el público, hay
que hacerle partícipe de la
comunicación y, en la medida de lo
posible, adaptar el discurso a sus
reacciones.
— Elegir bien las primeras palabras para captar desde el
principio el interés del público.
—Recordar las ideas principales y el orden de su exposición,
que deben servir como hoja de ruta.
— Crear un clima favorable, que se puede conseguir utilizando
el humor de forma dosificada, creando expectativas sobre el
tema de la exposición (por ejemplo, formulando preguntas que
se responderán más adelante), explicando anécdotas, etc.
— Desarrollar un discurso claro, preciso, ordenado y
explicitar su estructura con palabras que ordenen y conecten
partes del discurso. Por ejemplo: En primer lugar... / Como
acabamos de demostrar... / Más adelante veremos...
— Observar los movimientos de la audiencia para comprobar si
el público está atento o aburrido y, si fuera necesario,
adaptar el discurso para captar su atención.
Sintaxis
Construir frases breves y
sencillas hace el mensaje más
claro y comprensible.
— Evitar las frases muy largas, que en un discurso escuchado
pueden ser más difíciles de seguir que en un texto leído.

— No abusar de las muletillas, ya que pueden terminar


convirtiéndose en tics lingüísticos. Algunas muletillas
comunes son: o sea…, entonces…, por tanto…, quiero decir…,
etc.

— Controlar el uso de los comodines fonéticos: aaa…, emmmm…,


etc.
Claridad y
concisión
Un discurso es claro y conciso
cuando los destinatarios pueden
entender sin dificultades las
palabras y las construcciones que
se utilizan, y, además, no sobran
elementos.
— Adecuar el registro lingüístico (formal/ informal) al
contexto de la comunicación.

— Adecuar la terminología a la audiencia y al conocimiento que


tiene del tema, con objeto de construir una exposición
comprensible, amena y eficaz.

— Evitar contenidos superfluos y obvios, así como


explicaciones innecesarias.
Densidad
informativa
Un discurso sobrecargado de
información puede ser pesado y
difícil de asimilar.
— Aligerar el discurso para hacerlo fácilmente asimilable, ya
que, en una exposición oral en directo, el receptor tiene
menos recursos para seguir el discurso que en un texto
escrito: no puede volver atrás, ni elegir la velocidad con la
que recibe el texto, etc.

— Repetir palabras o frases para enfatizar una idea.

— Jugar con la expresividad de la voz para evitar


explicaciones densas y de tono monótono. Por ejemplo,
enfatizar con la voz las palabras clave del discurso.
Medios de
apoyo
El uso de presentaciones de
diapositivas, videos, documentos
impresos u otros medios de apoyo
sirve para atraer la atención,
ejemplificar, explicitar la
estructura del discurso y hacer
comprensibles conceptos complejos.
— Utilizar medios de apoyo adecuados a las condiciones de la sala.
— En caso de utilizar medios audiovisuales, seleccionarlos teniendo en
cuenta su finalidad. Por ejemplo, una presentación de diapositivas
puede ayudar a seguir el hilo del discurso o un video puede servir para
ejemplificar una idea.
— Utilizar un tamaño adecuado para que las imágenes y las letras puedan
verse bien desde toda la sala, y un volumen de audio que haga posible
escucharlo con claridad.
— Titular imágenes, gráficos y tablas y acompañarlas de una fuente que
certifique su validez.
— Procurar la unidad de estilo en los medios de apoyo: tipo de letra,
colores, etc.
— No abusar de las transiciones y animaciones que distraigan al
público.
— Saber cómo se indicarán los diferentes puntos de la exposición.
—Comprobar in situ que todo funciona correctamente y que se sabe
utilizar. Por ejemplo, asegurarse de que están instalados los programas
que se necesitan, que el sonido está activado,etc.
Tiempo
El tiempo de atención activa del
receptor es limitado. Para
distribuir el tiempo con lógica y
eficacia es recomendable ensayar
el discurso días antes de la
presentación.
— No sobrepasar ni reducir el tiempo establecido.

— Distribuir el tiempo con lo gica y eficacia. Por ejemplo, se


puede planificar una distribución como la siguiente: dedicar a
la introducción el 10 % del tiempo, invertir en el cuerpo del
discurso un 70 % y prever un 20 % del tiempo para presentar
las conclusiones.
Conclusión
La conclusión es importante porque
es la que da respuesta de una
manera precisa a las preguntas,
hipótesis u objetivos que han
originado la exposición.
— Relacionar directamente cada conclusión con las preguntas,
las hipótesis o los objetivos iniciales y emplear conectores
para introducirlos. Por ejemplo: En resumen… / Para terminar…
/ Finalmente…

— Formular cada conclusión de manera clara, breve y directa.

— Causar una impresión duradera. Un recurso recomendado para


lograr este objetivo es acabar el discurso con una fórmula de
cierre: preguntas abiertas sobre el tema, proyecciones de
futuro, etc.
Gestualidad
La gestualidad puede acentuar,
complementar, sustituir o
contradecir aquello que se expresa
con palabras.
— Utilizar gestos abiertos, como mostrar las manos, estirar
brazos y piernas, desplegar los hombros, no interponer objetos
entre el propio cuerpo y el público, como mesas, carpetas o
libros, y, sobre todo, asegurarse de que la cara es visible
para todos.

— Utilizar gestos que acompañen el discurso y faciliten la


comprensión.

— Evitar los tics gestuales en los que se cae a veces por


nerviosismo: jugar con el bolígrafo o con el anillo, apartarse
el pelo, colocarse bien las gafas, etc.

— Hacer movimientos pausados, evitar los movimientos bruscos.


Evitar dar la espalda al auditorio.
Mirada
Una mirada efectiva tiende puentes
de comunicación con el auditorio:
tiene más posibilidades de captar
y mantener la atención, hacer
llegar el mensaje y obtener una
ida y vuelta para adaptar el
discurso al auditorio.
— Repartir miradas entre el público para conseguir que todos se
sientan mirados, evitar concentra la mirada en una zona de la sala
u observar siempre a los mismos interlocutores.

— Combinar los diferentes tipos de mirada durante la exposición:


radar o panora mica, focalizada y espejo o receptora de la
respuesta visual del público. Adaptar el discurso a los
movimientos o reacciones que se observen en la audiencia.

— Optar por una mirada franca, es decir, con los ojos abiertos,
mirando a los asistentes a la cara. Una mirada apagada, con los
ojos caídos, genera apatía y una mirada que se desvía cuando
coincide con la de una persona del público muestra inseguridad.

— No mirar al vacío, al suelo o al techo, si no es con un


propósito determinado. Evitar perder el contacto visual porque se
esté leyendo el guion o se esté pendiente de las diapositivas del
programa.
Volumen y
entonación
El papel de la voz es clave para
conectar con el auditorio, hacerle
llegar un mensaje con claridad,
mantener su atención e incluso
transmitirle emociones.
— Tomar mentalmente las medidas de la sala para conseguir que la
voz llegue con un volumen adecuado tanto a las personas situadas
en las primeras las como a las que están más alejadas. En caso de
duda, conviene preguntar a los asistentes si oyen bien al orador
cuando habla.

— Evitar una entonación monótona y poco variada; por ejemplo,


alternar frases enunciativas con frases exclamativas e
interrogativas, o subrayar con la voz las palabras clave del
discurso.
Ritmo y
pronunciación
El buen orador debe tener en
cuenta el poder expresivo de su
voz y procurar transmitir
entusiasmo por la temática que
expone.
— Emplear el ritmo idóneo para facilitar el seguimiento del
discurso. Un ritmo demasiado lento provoca sensación de monotonía
y un ritmo demasiado rápido denota nerviosismo.

— Ralentizar en los momentos clave y utilizar pausas que remarquen


palabras o separen las ideas: refleja seguridad y permite mantener
o recuperar la atención del auditorio.

— Pronunciar las sílabas de las palabras con claridad; evitar la


pronunciación descuidada de los sonidos.

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