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Introducción A La BIBLIA

1) La palabra Biblia proviene del griego y significa libros. Originalmente se refería a documentos escritos en papiro. 2) La Biblia recibió diferentes nombres como "la ley", "las Santas Escrituras" o "Palabra de Dios". 3) En el Nuevo Testamento, la frase "Palabra de Dios" se refiere al mensaje de Jesús y sus discípulos, así como a las Escrituras del Antiguo Testamento que habían sido compiladas.

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Introducción A La BIBLIA

1) La palabra Biblia proviene del griego y significa libros. Originalmente se refería a documentos escritos en papiro. 2) La Biblia recibió diferentes nombres como "la ley", "las Santas Escrituras" o "Palabra de Dios". 3) En el Nuevo Testamento, la frase "Palabra de Dios" se refiere al mensaje de Jesús y sus discípulos, así como a las Escrituras del Antiguo Testamento que habían sido compiladas.

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INTRODUCCIÓN

A LA

BIBLIA

Pr. Ángel Negro

1
OBJETIVOS DE LA MATERIA:

- Comprender en forma didáctica y pedagógica el estudio de la


Biblia.

- Valorar la importancia del testimonio escrito que Dios ha


revelado a la humanidad.

- Aplicar el estudio de la Biblia a la vida de cada alumno/a de


manera que su teoría pueda convertirse en una practica
cotidiana.

- Identificar el origen, historia y propósitos supremos de las


Escrituras.

- Comparar las diferentes versiones y traducciones de la Biblia,


especialmente las versiones en español.

- Reconocer a la Biblia como un libro de accesible lectura y


comprensión, y no como un libro oscuro y misterioso.

- Resaltar el poder transformador en la vida de las personas que


la letra y el espíritu contienen en la palabra de Dios.

- Analizar los efectos positivos que tuvo y tiene la influencia de


la Biblia en la civilización de la humanidad.

2
INDICE

UNIDAD 1
1) El significado de la palabra Biblia. 6
2) Diferentes nombres que se le dieron a la Biblia. Definición. 6
3) El significado de los términos “Escritura”, “Escrituras”, o 7
“Sagradas Escrituras”.
4) El significado del término Testamento. 7
5) Los Testamentos. Complemento. La composición de la Biblia. 7
6) El antiguo Testamento. Divisiones. 8
7) El Nuevo Testamento. Divisiones. Significado de la palabra “evangelio”. 9
Los cuatro evangelios.
8) Antiguo y Nuevo Testamentos. Juntos. 10

UNIDAD 2
1) Idiomas en que se escribió la Biblia. El porque de estas lenguas. 12
2) Épocas que abarcan. Lugares en donde se escribió. Variedad. 13
3) Las tres principales facetas de la Biblia 15
4) Relaciones entre la Biblia y Jesucristo. 15
5) Principales características de la Biblia. Sus comparaciones. 16
6) Las Sublimes enseñanzas de la Biblia. 16
7) La veracidad de la Biblia. 17
8) El uso de la Biblia. 18

UNIDAD 3
1) El singular origen de la Biblia. 20
2) Su asombrosa difusión. 20
3) Su permanente actualidad. 21
4) Su supervivencia sin par. 21
5) Su objetiva franqueza. 23
6) Su benéfica influencia. 23

UNIDAD 4
1) La formación de la Biblia. 25
2) Período paleotestamentario. 25
3) Período intertestamentario. 26
4) Período Neotestamentario. 27

UNIDAD 5
1) Inspiración. Origen del término. 29
2) Definición de Inspiración. 29
3) Ilustración de la Inspiración. 29

3
4) Diferencias entre Inspiración, Revelación e Iluminación. 30
5) Formas de la Inspiración. 31
6) Características de la Inspiración. 32
7) Distinción entre lo que Dios dice y lo que simplemente registra. 33
8) Consecuencias de la Inspiración. 34
9) Alcance de la Inspiración. 35
10) Su modo de operar. 35
11) Diferentes escuelas o teorías que explican sobre la inspiración 36
escritural de la Biblia.
12) Una Revelación Progresiva. 38
13) Una Conclusión. 39

UNIDAD 6
1) El Canon. Concepto. El porque de su surgimiento. 41
2) Determinación de la canonicidad. 41
3) Razones para la exclusión de ciertos escritos del canon. 42
4) Requisitos de un libro canónico. 42
5) Los manuscritos Bíblicos. 44
6) Autoridad de los manuscritos. 44
7) Unicidad de la Biblia. 45
8) División en capítulos. 45
9) División en versículos. 46
10) Los párrafos. 46
11) Las Notas y Referencias Bíblicas. 46

UNIDAD 7
1) Los libros apócrifos. Origen. 48
2) Clasificación de los libros Apócrifos 48
3) Escritos patrísticos o de los dirigentes Postapóstolicos. 49
4) Los libros pseudoepígrafos. 49
5) La gran controversia. 50

UNIDAD 8
1) Las Versiones. Introducción. 55
2) Definiciones relativas a las versiones 55
3) Imperfección de las versiones. 56
4) Clasificación de las versiones. 57

UNIDAD 9
1) Manuscritos en papiro y pergamino. 59
2) El Rollo. 59
3) El libro. (Códice). 60
4) Desaparición de todos los originales griegos y hebreos. 60

4
5) Errores de copia. 60
6) Factores que contribuyen a una asombrosa exactitud. 61

UNIDAD 10
1) Algunos antiquísimos manuscritos de la Biblia: 63
2) Principales traducciones o versiones antiguas. La Septuaginta. 65

UNIDAD 11
1) Traducciones al español hasta el presente. 70
2) Biblias Alfonsinas. Siglo XIII. 70
3) Traducciones de judíos conversos. 70
4) Traducciones de judíos españoles. Los Refranes. 71
5) Las Biblias protestantes en español. 71
6) Casiodoro de Reina. 1569. 72
7) Cipriano de Valera. 72
8) Las Versiones actuales. 72

UNIDAD 12
1) La Biblia y sus profecías. La veracidad en sus profecías. 74
2) La evidencia manifestada en las profecías que ya se cumplieron. 74
3) La evidencia manifestada en las profecías que se cumplen hoy día. 75
4) Las profecías que han de cumplirse. 75
5) La veracidad de la Biblia en materias históricas. Ciencia y Biblia. 76

5
UNIDAD 1

1) El significado de la palabra Biblia.

La palabra “Biblia” procede del griego “biblia” (libros). El singular es “biblos”


y significa simplemente cualquier clase de documento escrito. Originalmente biblos
significaba un documento escrito en papiro, una clase de papel fabricado con una
planta egipcia, además Biblus fue un antiguo puerto fenicio famosa por la fabricación
de papiros para escribir, también sus habitantes se hallan entre los primeros que
iniciaron la evolución de la escritura e inventaron uno de los primeros alfabetos.
Nuestra palabra “Biblia” significa simplemente un “libro”.

2) Diferentes nombres que se le dieron a la Biblia. Definición.

Algunos de los nombres asignados a la Biblia se hallan en su mismo texto, por


ejemplo: en el antiguo testamento encontramos “el libro de la ley”, “la ley de Jehová”,
“la ley de Moisés”, o simplemente “la ley”. (Josué 1:8; 1 Crónicas 16: 40; 2 Crónicas
23: 18). Todos estos nombres se aplicaban originalmente a los cinco primeros libros
de la Biblia. Pero en los tiempos de Jesús y los apóstoles el nombre “la ley” se hizo
extensiva también al conjunto de libros que constituían la Biblia de aquel entonces.

En el nuevo testamento a la Biblia se la denomina “las Santas Escrituras” o “las


Sagradas Escrituras”, para distinguirlas de otros escritos de aquel tiempo, porque
solamente ellas son las palabras de Dios. (Romanos 1: 2,2; 2 Timoteo 3: 15). En 2
Timoteo 3: 16 se emplea el nombre “las Escrituras”; pero el más usado por Jesús y los
apóstoles fue “las Escrituras”.

A la Biblia se la llama también “la Palabra de Dios” o simplemente “la


Palabra”, porque ella es la palabra de Dios para el hombre.
En el Antiguo Testamento la frase “palabra de Dios” o “palabra de Jehová” se
aplicaba originalmente a toda revelación verbal de Dios a un individuo. (Génesis
15:4). Después este nombre se extendió a los mensajes orales o escritos de los profetas
que de este modo transmitían la revelación recibida. (Isaías 28: 14, Oseas 1: 1).

En el nuevo testamento, la “palabra de Dios”, “palabra del Señor” o


simplemente “palabra” es el mensaje predicado por Jesús o sus discípulos. (Lucas 5: 1;
Hechos 4: 31). Pablo llama “Palabra de Dios” a las Escrituras del Antiguo Testamento,
las cuales habían sido confiadas a los judíos. (Romanos 3: 2).
Biblia es el nombre que en el siglo II les pusieron los cristianos a las Sagradas
Escrituras y el origen del término es griego que significa “libros”.

6
Una de las definiciones que le podemos dar a la Biblia es la siguiente: “Es el
conjunto de libros sagrados de los cristianos (y en parte de los hebreos) que
constituyen el mensaje de Dios revelado paulatinamente a lo largo de los siglos”.
En definitiva, a la Biblia se la conoce como el Libro de los Libros y el Libro por
antonomasia, puesto que no hay otro con el que se lo pueda comparar.

3) El significado de los términos “Escritura”, “Escrituras” o “Sagradas


Escrituras”.

Estos son términos que los escritores del Nuevo Testamento emplean para
referirse al Antiguo Testamento o a cualquier parte del mismo.

Por escrituras querían decir “Escrituras Divinas”, así se emplea en Mateo 21:
42; Lucas 24: 32; Juan 5: 39; Hechos 18: 24.

La expresión singular “La Escritura” usualmente se refiere a un determinado


pasaje del Antiguo Testamento más que al Antiguo Testamento en su conjunto.
(Marcos 12: 10; Lucas 4: 21; Santiago 2: 8).

4) El significado del término Testamento.

El lenguaje corriente “testamento” es la última voluntad de una persona, en la


que ésta dispone de sus bienes para el momento de su muerte. Pero no es ese el sentido
que tiene en la Biblia, en la cual significa “pacto” o convenio. Sería más apropiado
hablar de Antiguo Pacto y Nuevo Pacto, pero la tradición (a partir de Tertuliano) desde
hace mucho ha establecido el empleo de la palabra “Testamento”.

La idea de un “pacto” se remonta a Moisés en el Sinaí (Éxodo 24: 3-8), y aun


antes de Moisés a Abraham cuando Dios hizo una promesa a su pueblo elegido. Al
hacer aquella promesa o pacto, Dios se colocó en una especial relación con su pueblo:
en una relación salvadora y redentora. Esto se hace efectivo en el nuevo pacto al decir
Jesús: “Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre”.

5) Los Testamentos. Complemento. Composición de la Biblia.

La Biblia no es solamente un libro, es una biblioteca de 66 libros, divididos en


el Antiguo y el Nuevo Testamento. El antiguo testamento tiene 39 libros y el nuevo
27.

Pero ¿Por qué llamar pacto a una colección de libros? Aunque en el Antiguo
Testamento se mencionan varios pactos de Dios con los hombres, el principal fue el
que hizo con Israel en el monte Sinaí. A este mismo pacto se refirió el profeta
Jeremías cuando lo comparó con el Nuevo Pacto que Dios hará con su pueblo y que

7
siglos después sería hecho efectivo por Cristo. (Jeremías 31: 31-34; Mateo 26: 28).
Pablo se refiere a estos dos pactos en 2 Corintios 3: 6, 14 y es el primero que llama
“antiguo pacto” a los libros del Antiguo Testamento. Por la misma razón los cristianos
de los primeros siglos hicieron extensivo el nombre “nuevo pacto” a los libros del
Nuevo Testamento.

Complemento.

Los testamentos, no se contradicen, sino que se complementan. Hebreos 11 nos


da una larga lista de hombres y mujeres que por todo el Antiguo Testamento nos
muestran que hallaron gracia ante Dios por medio de la fe. La justicia y la
misericordia de Dios coexisten en ambos testamentos (Salmo 136, Hebreos 12:29). No
tendrían objeto las genealogías y las alusiones y citas del Antiguo Testamento que
aparecen en el Nuevo si el plan de Dios hubiera sido descartar al primero, pues éste
fue la Biblia que usaron Jesús y sus discípulos al presentar las verdades del nuevo
pacto. Bien lo expresó Agustín, el filósofo cristiano, refiriéndose a la relación entre los
dos testamentos: “El Antiguo Testamento está revelado en el Nuevo, y el Nuevo
Testamento está escondido en el Antiguo.

6) El Antiguo Testamento. Divisiones.

Hay cuatro divisiones en el Antiguo Testamento (es lo que tienen nuestras Biblias,
tomadas de las traducciones griegas).

a) La Ley: abarca 5 libros. Ejemplos: Génesis, Éxodo, levítico, Números,


Deuteronomio. A esta parte se la conoce con el nombre de “Pentateuco”.

b) Libros históricos: Son 12 libros. Ejemplos: Josué, Jueces, Rut, 1 y 2 Samuel, 1 y


2 Reyes, 1y 2 Crónicas, Esdras, Nehemías, Ester.

c) Libros poéticos: incluye 5 libros. Ejemplos: Job, Salmos, Proverbios,


Eclesiastés, Cantares.

d) Libros proféticos: abarca 17 libros, que se divide a su vez en profetas mayores,


como ser Isaías, Jeremías, (Lamentaciones), Ezequiel, Daniel y profetas
menores, por ejemplo: Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahum,
Habacuc, Sofonías, Hageo, Zacarías, Malaquías.

A la sección de la Ley se la conoce también bajo el término de “Pentateuco”,


nombre que viene de una palabra compuesta griega que significa “cinco libros”. Los
libros proféticos están subdivididos en dos grupos: profetas mayores y menores. Esta

8
subdivisión no sugiere que los primeros sean más importantes que los últimos, sino
sólo que su contenido, con excepción de lamentaciones, es más extenso.

Tradicionalmente la Biblia hebrea contenía solamente veinticuatro libros, divididos


en tres secciones, a saber: La ley, los profetas, y los escritos. Estos veinticuatro libros
de la Biblia hebrea corresponden a los treinta y nueve de nuestro Antiguo Testamento.

El número se altera principalmente al dividir los profetas menores en doce libros


separados y al dividir (en dos cada uno) Samuel, Reyes y Crónicas. Esdras –
Nehemías también se separa en dos libros. Esta división en 4 secciones corresponde a
la Biblia griega (Septuaginta), o la versión de los Setenta que es la traducción del
Antiguo Testamento al griego. La diferencia fundamental entre el sistema de división
hebreo y el griego consiste en que mientras el primero se basa en la categoría de los
escritores, el último se basa en el contenido de los libros qué está hecha de acuerdo a
la similitud de temas, porque la Biblia Hebrea el Antiguo Testamento tenía una
división diferente, solamente en tres partes: Ley, Profetas y Escrituras.

7) El Nuevo Testamento. Divisiones. Significado de la palabra “evangelio”. Los


cuatro evangelios.

El tamaño del Nuevo Testamento es sólo un tercio del Antiguo. Su división general
es siguiendo la versión de los setenta, los padres de la iglesia primitiva dividieron el
Nuevo Testamento en cuatro secciones, a saber:

a) Libros biográficos: cuatro libros (Mateo, Marcos, Lucas y Juan).

b) Libro histórico: un libro (los hechos de los apóstoles).

c) Libros didácticos: 21 libros, ejemplos: epístolas de Pablo, 1 y 2 Corintios,


Filipenses, Colosenses, 1 y 2 Tesalonicenses, 1 y 2 Timoteo, Tito, Filemón,
epístolas universales, como por ejemplo Santiago, Pedro 1 y 2, Juan 1, 2 y 3,
Judas, Romanos, Efesios, Gálatas, Hebreos.

d) Libro Profético: Apocalipsis. (1 libro).

Este bosquejo no corresponde al orden en que se escribieron los libros, de haber


sido así, las epístolas aparecerían primero (Santiago o Gálatas), y Marcos sería el
primer Evangelio. Se ordenaron según un principio diferente, no según la fecha de
escritura.

Los evangelios están primeros porque nos presentan al Fundador de nuestra


religión; él es el comienzo del relato. Mateo es el primer evangelio porque es el más
judío y muestra como en Jesús se cumplió el Antiguo Testamento; de modo que Mateo

9
constituye un puente entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. Hechos viene después
de los Evangelios porque continúa la historia hasta treinta años después de la muerte y
resurrección de Jesús. Las Epístolas de Pablo están ordenadas en general según su
extensión, la más larga de primera, la más breve de última.

El Apocalipsis concluye el Nuevo Pacto porque lanza la nota de esperanza y


consumación en el Día Final. Hebreos las Epístolas Católicas (universales) amplían y
fortalecen la doctrina del Nuevo Testamento, y fueron añadidas también por sus
aplicaciones prácticas de la doctrina.

Significado de la palabra “evangelio”. Los cuatros evangelios.

La palabra evangelio significa “buenas nuevas”. Es la buena nueva acerca del


Señor Jesucristo registrada en los primeros cuatro libros del Nuevo Testamento,
comúnmente llamados evangelios. Estos libros describen con bastante detalle la vida
de Jesucristo.

Los cuatro evangelios fueron escritos por cuatro hombres: Mateo, Marcos,
Lucas y Juan. Son como cuatro retratos de Jesús que juntos nos dan una descripción
más completa de lo que un solo retrato podría hacer.

o Así, el Evangelio de Marcos se mueve rápidamente y narra más las acciones de


Jesús que su enseñanza.
o El Evangelio de Lucas se preocupa por los marginados y por los que no gozaban
de las ventajas de la mayoría; muestra cómo Jesús buscó ayudar a personas
como cobradores de impuestos, mujeres y gentiles.
o El evangelio de Juan se concentra en lo que Jesús decía de sí mismo, para que
los lectores tengan fe en el Hijo de Dios.
o El evangelio de Mateo enfatiza que Jesús es el Rey. El Rey Jesús y su reino se
encuentran desde el principio hasta el final del Evangelio de Mateo.

8) Antiguo y Nuevo Testamentos juntos.

Es significativo que desde muy al principio de la historia cristiana los veintisiete


libros del Nuevo Testamento aparezcan unidos a las Escrituras hebreas. Además, el
Antiguo Testamento era reconocido como preparación para el nuevo (Hebreos 1: 1-2).

El Antiguo Testamento brinda clarísimo testimonio respecto al advenimiento


del Mesías, el Cristo, Jesús de Nazaret. (Juan 5: 39). Además, el Antiguo Testamento
contenía el camino de la salvación mediante la venida del Mesías, y, lo que es más
importante, el propio Cristo empleó el Antiguo Testamento; y en virtud de su
autorizado ejemplo, el círculo apostólico también lo empleó.

10
El fin general del Antiguo y el Nuevo (Testamento) es uno, y la diferencia entre
ambos se reduce a esto: El Antiguo Testamento daba sabiduría enseñando la salvación
mediante el Cristo que había de venir; el Nuevo, enseñando que Cristo el Salvador
vino.

De modo que el Nuevo es el cumplimiento del Antiguo. El antiguo es lo que


Dios hizo en el pasado; el Nuevo, lo que él presenta en su Hijo.

• Preguntas de Repaso.

1) ¿De qué idioma procede el término Biblia y que significa?


2) Mencionar algunos de los diferentes nombres que se le dan a la Biblia en su misma
escritura, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento.
3) ¿Por qué es más apropiado hablar de pactos y no de testamentos?
4) ¿Cómo dividen el Antiguo Testamento la Biblia griega y la Biblia hebrea?
5) ¿Cómo está dividido el Nuevo Testamento? Qué criterios se utilizaron para esta
división.
6) ¿Por qué se presentan el antiguo y nuevo testamentos juntos?

11
UNIDAD 2

1) Idiomas en que se escribió la Biblia. El porque de estas lenguas.

El antiguo testamento se escribió originalmente en hebreo, pues en hebreo se


expresaba literariamente el pueblo hebreo, la nación llamada Israel. Hay que saber, sin
embargo, que Daniel, Esdras y Jeremías, están escritos en arameo, idioma
emparentado con el hebreo y parte de la familia de lenguas semíticas (árabe, asirio,
babilonio, cananeo).

El Nuevo Testamento se escribió en griego, aunque parte del mismo


primeramente fue hablado en arameo, idioma cotidiano de Jesús y sus discípulos.
El arameo gradualmente se convirtió en lengua popular de los judíos a partir del exilio,
y en días del Nuevo Testamento probablemente era la lengua que hablaban Jesús y sus
discípulos. En los Evangelios escuchamos a Jesús hablando en arameo: “talita cumi”
(Marcos 5: 41), “Eloi, Eloi, ¿lama sabactani? (Marcos 15: 34).

El griego del Nuevo Testamento es el dialecto común o vulgar de aquel tiempo,


conocido como Koiné. Pero, especialmente en los Evangelios, es un Koiné influido
por el arameo. Jesús hablaba en arameo, y sus palabras se escribieron en lengua
griega.

¿Por qué se escribió el Nuevo Testamento en esa lengua común? Porque en


tiempo de Jesús era el idioma internacional. Alejandro de Macedonia (Alejandro
Magno) siglo IV A.C. conquistó gran parte del antiguo mundo civilizado y
adondequiera que iba esparcía su idioma. Así que, desde la India hasta Roma, y en
todas las riberas del Mediterráneo, llegó a hablarse el griego común. El que así haya
sucedido destaca el hecho de que el Evangelio es para el mundo entero y no para un
selecto pueblo aislado.

Dios utilizó estas lenguas en primer lugar, porque eran los idiomas principales
que hablaban los destinatarios de ese mensaje en sus respectivas épocas, así el hebreo
y el arameo fue utilizado para el antiguo testamento y en menor medida este último
para el nuevo testamento, mientras que el griego era el idioma más conocido y
utilizado cuando el mensaje se extiende al resto del mundo conocido (imperio romano.
D.C).

En segundo lugar, porque estos idiomas poseen una enorme riqueza narrativa
para describir en forma más vívida e interpretar y explicar con mayor precisión la
historia de Israel y las verdades divinas.

12
2) Épocas que abarcan. Lugares en donde se escribió. Variedad.

Las Escrituras hebreas se produjeron durante un período que abarca más de mil
años, pero el Nuevo Testamento se escribió durante el primer siglo D.C. En definitiva,
fue escrita a través de 1500 años. Fue escrita en tres continentes: Europa, Asia y
África.

La Biblia es el producto de una notable variedad. Fue escrita por unos cuarenta
autores algunos eran pastores, reyes, pescadores, médico, profetas, etc. Los aspectos
sociales, económicos, políticos y religiosos de la vida se hallan en ella presentes.
Varían su geografía y su gente. El rico y el pobre, el libre y el siervo, el hombre
urbano y el campesino, el culto y el ignorante, desfilan por las páginas de los
Testamentos.

Desiertos y ciudades, montañas y valles, ríos y mares son parte también del
escenario bíblico. Así como hay variedad de ambientes en la Biblia, hay también
variedad de expresiones literarias. Al parecer, los escritores bíblicos se interesaban
más en transmitir la verdad que en un estilo impecable. La mayoría escribió en prosa,
pero algunos en poesías, y otros en prosa y en verso. Además, hay otras formas
literarias como obras teatrales, historia, leyes, parábolas, adivinanzas, fábulas,
biografía, sermones, proverbios e historias de amor. La historia de la redención se
narra de suficientes maneras para apelar a los diversos temperamentos, antecedentes y
personalidades de cada generación en toda parte del mundo.

Alguien dijo, “La Biblia es un milagro de variedad. En ella encontramos toda


clase de literatura, toda forma de humanidad, toda variedad de temperamentos, toda
necesidad humana, toda dote de sabiduría y gracia. Es apta, para toda circunstancia y
toda necesidad del hombre.

3) Las tres principales facetas de la Biblia: a) La Revelación de Dios. b) El Reino


de Dios. c) La Salvación del hombre.

La Biblia puede ser analizada dividiéndola en tres grandes temas:

a) La Revelación de Dios: La revelación de Dios puede ser entendida en forma


amplia y general a través de su creación (todo lo que existe y es conocido por el
ser humano) y en forma particular y especial por medio del hombre (profetas,
reyes, sacerdotes, pastores, etc) en el antiguo testamento.
Israel vino a ser el pueblo escogido para ser testigo del único Dios verdadero en
un mundo idólatra. Fueron israelitas todos los profetas que recibieron y
comunicaron los mensajes de Dios. Pero como Nación Israel fracasó en su
cometido, volviéndose a veces tanto o más idólatra que los pueblos paganos que
lo rodeaban. Con todo eso, durante la cautividad Dios se manifestó tan

13
milagrosamente en las vidas de sus siervos fieles que hizo que los babilonios y
persas lo reconocieran, y aún las naciones que ellos conquistaron. (Daniel 3: 28,
29; 6:25, 27: Esdras 1: 2, 4).
A su debido tiempo, Dios se manifiesta nuevamente a Israel, pero por medio de
su Hijo Jesucristo, El es la suprema revelación de Dios (Mateo 11: 27, Juan 1:
18; Colosenses 1: 15, Hebreos 1: 3), y declara que ha venido para que los
hombres tengan vida, es decir, para que por medio de El conozcan al único Dios
verdadero (Juan 10: 10, 17: 3, Mateo 11: 27). Pero Israel no lo reconoce, sino
que lo rechaza y crucifica, aceptando la responsabilidad histórica de su muerte.
Dios se revelará nuevamente en la persona de su Hijo, pero esta vez a todo el
mundo cuando El venga en gloria y sea visto por todos los habitantes de la
tierra. (Apocalipsis 1: 7).

b) El Reino de Dios: El libro comienza con el reinado del hombre, en


representación de Dios, sobre la tierra. (Génesis 1: 28). Pero el hombre
desobedece a Dios y se somete a Satanás, quien se constituye desde entonces en
el príncipe de este mundo y lo lleva a una depravación total. (Juan 12: 31).
Miles de años más tarde Dios escoge a Israel por su pueblo. Desde Moisés hasta
Samuel la nación hebrea es un reino de sacerdotes cuyo rey es Dios. (Éxodo 19:
6; 1 Samuel 8: 7). Esto viene a ser un caso único en la historia. Pero Israel no
comprende esta verdad y rechaza el reinado de Dios, sustiyéndolo por el de sus
reyes.
Desde la cautividad babilónica Israel deja de ser reino. Pero Dios hace saber a
los pueblos gentiles que El es quien reina sobre los reyes terrenales. (Ver Daniel
y Esdras).
En el Nuevo Testamento Dios inaugura su reino con la venida de Jesús (Lucas
1: 33, Mateo 4: 17; Lucas 17: 20, 21). Le ofrece a Israel ser su rey otra vez, pero
su pueblo lo rechaza de nuevo. (Mateo 10: 5 a 7, Juan 19: 15, Lucas 23: 18 al
24).
Desde entonces Dios se ha propuesto establecer su reino (no como forma de
gobierno, sino como estilo de vida) cuyo Rey, Soberano, Señor, dueño, etc.
exclusivo sobre las personas es el Señor Jesucristo, al no lograrlo con Israel (por
su desobediencia, rechazo o dureza de corazón), en el nuevo testamento
inaugura su reino con la venida de Jesús, desde entonces Dios ha establecido su
reino en los corazones de sus seguidores (la iglesia), para que en el final, Dios
establezca su reino eterno en el cual los redimidos reinarán juntamente con El.

c) La Salvación del hombre: Esta faceta del plan de la Biblia comienza en el


Antiguo Testamento con la promesa de un Salvador que destruirá al causante de
las desdichas humanas (Satanás), y que se hace realidad en el nuevo testamento
con el nacimiento del Salvador prometido, la Biblia declara que en ningún otro
(Jesús) hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los
hombres, en que podamos ser salvos.

14
El Nuevo Testamento comienza con el nacimiento del Salvador prometido
(Mateo 1: 18 – 23). El proceso de la salvación se manifiesta en los evangelios
con la muerte y resurrección de Jesús; continúa en las epístolas con la promesa
de su segunda venida, culmina en el Apocalipsis con la abolición de la muerte,
el último enemigo del hombre (ver Apocalipsis caps. 12 y 21).

4) Relaciones entre la Biblia y Jesucristo.

Cristo viene a ser el tema central de la Biblia, cada libro del Antiguo Testamento se
refiere a Jesús, Moisés y los profetas escribieron de El.

Las relaciones más importantes que podemos mencionar son las siguientes:

➢ Cristo es la palabra hecha carne, la Biblia, la palabra hecha escritura.

➢ En aquel la Palabra se revela personalmente, en ésta verbalmente.

➢ Como Dios, el verbo (Cristo) es eterno, esto es, existía antes de la


encarnación, las palabras de Dios son igualmente eternas, ya que estaban en
su mente antes de ser escritas.
➢ Jesús fue concebido por el Espíritu Santo, la escritura fue inspirada por el
Espíritu Santo.

➢ Por medio de Cristo conocemos a Dios, por la Biblia sabemos del único Dios
verdadero revelado en Jesucristo.

➢ Así como Cristo es divino y humano, así también lo es la Biblia, como Jesús
es Hijo de Dios e Hijo del Hombre, así también la Biblia es palabra de Dios
y palabra del hombre.

5) Principales Características de la Biblia. Sus comparaciones.

Podemos decir que la Biblia es un conjunto de libros que fueron:

➢ Escritos por hombres de Dios (los profetas y apóstoles), por mandato de


Dios. (Éxodo 34:27; Jeremías 30:2; Apocalipsis 1: 11, 29) y bajo la dirección
de Dios (2 Timoteo 3: 16; 2 Pedro 1: 20,21).

➢ Conservados por el pueblo de Dios (Israel y la Iglesia) por disposición de


Dios (Deuteronomio 10: 4,5; 31:26; 1 Samuel 10: 25) y para la enseñanza y
desarrollo del hombre de Dios (Deuteronomio 6: 6-9; Josué 1:8, Juan 20: 31,
2 Timoteo 3: 14-17).

15
Comparaciones de la Biblia:

En el Salmo 19: 10, se compara a la palabra de Dios con el oro, al hablar de las
ordenanzas o mandamientos de Dios este salmo dice “Deseables son más que el oro”.

Desde los tiempos más antiguos el oro ha sido el símbolo de lo que es más
precioso. En el mismo versículo, el salmista dice que las ordenanzas o mandamientos
de Dios, son también “dulces más que miel”.

Según 1ra. Pedro 2: 2: también se puede comparar la palabra de Dios con leche.
“Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que ella
crezcáis para salvación”.

También se compara la palabra de Dios, con una luz, el Salmo 119: 105 dice:
“Lámpara es a mi pie tu palabra, y lumbrera a mi camino”. Otra comparación viene
del libro de Efesios, donde se nos describen las diferentes armas espirituales que Dios
nos da para hacer su obra y para vencer al diablo. En este caso se la compara con una
espada, Efesios 6: 17: “la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios”.

6) Las sublimes enseñanzas de la Biblia.

Estas enseñanzas la podemos agrupar en:

a) Dios – la Biblia nos describe a Dios como un ser único, eterno, poderoso,
sabio, santo, misericordioso, creador y redentor del hombre.

b) El hombre ¿Qué soy?, ¿De dónde vengo?, ¿Para qué? Y ¿Cuál es el destino
final?
Incógnitas que ni la historia, ni la filosofía han podido contestar
satisfactoriamente. La Biblia de una respuesta satisfactoria y consecuente
con todos estos interrogantes. Tan solo ella revela el sublime origen humano,
creado a imagen y semejanza de Dios. A su vez revela la razón de sus
sufrimientos y miserias actuales: su caída. Sin embargo, le muestra al
hombre su restauración y glorioso destino futuro.

c) Jesús, figura cumbre de la historia universal, este se destaca como el


personaje más extraordinario de todos los tiempos. “Jamás hombre alguno ha
hablado como este”, fue el comentario de quienes lo escucharon (Juan 7: 46)
“¿Qué hombre es este que aún los vientos y el mar le obedecen?”, se
preguntaron sus discípulos (Mateo 8: 27). Tan solo la Biblia describe a esta
excelsa y singular figura en la cual amalgaman los atributos de la Deidad con
las cualidades de una humanidad real y perfecta. Nadie más nació, vivió y
murió como él lo hizo. Entre las religiones del mundo, sólo él resucito de los

16
muertos. De él y de nadie mas depende la salvación del hombre (Hechos 4:
12).
Jesús es la máxima autoridad del universo y la suprema expresión de la
Deidad, la palabra de Dios personificada. (Filipenses 2: 9).
Con excepción de la Biblia, no hay verdadera salvación en ninguno de los
sistemas religiosos del mundo. Todos ellos pecan de superficiales con
respecto a las normas de santidad y justicia Divina, enseñando la doctrina de
la autosalvación a través de las buenas obras.
La Biblia nos presenta un plan de salvación tan maravilloso y eficaz que
jamás podría concebir mente humana. En efecto esta muestra que la
salvación se alcanza únicamente por gracia de Dios y fe en Jesucristo.
(Efesios 2: 8 – 9). ¿Quién hubiera podido imaginar que Dios mismo, en un
supremo gesto de amor, iba a pagar culpas en la persona de su Hijo? ¿Qué
escritor concebiría para el Rey del cielo una muerte tan humillante como la
crucifixión? Ciertamente nadie habría podido concebir que Dios iba a sujetar
“a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos”. (Romanos 11:
22).

7) La veracidad de la Biblia.

Hay cinco pruebas de confiabilidad:

i. La exactitud del texto: Hoy tenemos más de cinco mil manuscritos antiguos
de varias partes del Nuevo Testamento, más los rollos encontrados en 1948
en las cercanías al mar muerto. De estos, puede confirmarse con exactitud, lo
que era el texto original.

ii. La evidencia de la arqueología: Los arqueólogos han descubierto mucho


acerca de los tiempos bíblicos. Todo lo encontrado confirma notablemente lo
que esta escrito en la Biblia. Por ejemplo, se ha hallado una tabla de barro,
escrita en el idioma de Babilonia, revela que el rey Nabucodonosor capturó
Jerusalén el día 16 de marzo de 587 a.C. y llevó a muchos judíos al exilio.
Esto es justamente lo que está registrado en 2 Reyes 24.
Otro ejemplo donde la arqueología confirma lo que dice la Biblia, se
encuentra en Juan 5: 2: “Hay en Jerusalén un estanque, llamado en hebreo
Betseda, el cual tiene cinco pórticos”. Cuando los arqueólogos cavaron en la
antigua Jerusalén descubrieron el estanque, exactamente como Juan lo
describió, con cinco pórticos.
Aunque la arqueología no ha confirmado cada evento en la Biblia, los
arqueólogos sí han descubierto suficientes nombres y lugares de la Biblia
para darnos confianza absoluta de su exactitud.

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iii. La honestidad de los relatos: En ella se describe a las personas exactamente
como son, tanto sus logros y virtudes, como sus fracasos y pecados, aún de
sus grandes santos y líderes. Por ejemplo: - Moisés desobedeció a Dios.
(Números 20), - El rey David cometió adulterio (2 Samuel 11). – Pedro negó
tres veces conocer a Cristo (Marcos 14: 66 – 72), - Pablo persiguió a los
cristianos (Hechos 9: 1-2).

iv. La unidad del mensaje: Ya hemos aprendido que la Biblia no es un solo


libro, sino muchos, 66 libros, escritos por 40 autores. Sería de esperarse que
cuando 40 autores escribieran 66 libros durante un período de 1.500 años, su
mensaje sería muy diferente.
Pero en la Biblia encontramos una notable unidad de mensajes. Dondequiera
que miremos, los diferentes libros de la Biblia nos cuentan las mismas cosas
acerca de Dios, la humanidad, el pecado y la salvación. Esta unidad del
mensaje es muy evidente en las profecías acerca de Cristo. Cientos de años
antes de Cristo, los profetas del Antiguo Testamento escribieron en detalle
sobre su nacimiento, vida, muerte y resurrección. “Mas él herido fue por
nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados”. Isaías 53: 5. “Belén… de
ti me saldrá el que será Señor en Israel”. Miqueas 5: 2. “Se dispuso con los
impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte”. Isaías 53: 9. “No
dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que tu santo vea corrupción”. Salmo
16:10. “Jerusalén…tu rey vendrá a ti… humilde, y cabalgando sobre un
asno”. Zacarías 9:9.

v. La enseñanza de Cristo: Jesús enseñó que la Biblia contiene los


mandamientos de Dios, que no puede ser quebrantada y que tiene que
cumplirse.

8) El uso de la Biblia.

Una convicción básica de la fe cristiana es que Dios, lejos de estar muerto y


mudo, vive y habla. Ha pronunciado un mensaje preciso en un contexto histórico y
geográfico, y ha hecho que fuera escrito y conservado en la Biblia. Además, hay muy
buenas razones de acuerdo a lo que hemos analizado para aceptar la autoridad de la
Biblia y sanos principios para guiarnos en su interpretación.

Dios todavía habla a través de lo que ya ha hablado. Lo que dijo hace siglos
tiene una importancia vital para los hombres contemporáneos. La Biblia no es una
antigüedad cuyo lugar apropiado es un museo. Por el contrario, es una “lámpara” para
nuestros pies y “lumbrera” en nuestro camino. La palabra de Dios puede ser nuestra
consejera en toda la confusión de la vida moderna. Ellas dan sabiduría y
entendimiento, pero el que tengamos beneficio de ellas se relaciona con su utilización,
de la respuesta que demos a su mensaje.

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En resumidas cuentas, hay solo dos actitudes posibles: - Recibirla o –
Rechazarla.
En principio el escuchar requiere tiempo. ¿Creemos realmente que Dios ha hablado,
que las palabras de Dios están registradas en las Escrituras y que al leer podemos oír la
voz de Dios que se dirige a nosotros? Entonces no escatimaremos el tiempo para oír,
nos esforzaremos para encontrar el perdido arte de la oración o comunicación con
Dios.
Lo que el hombre de hoy necesita es un contacto no casual y superficial con las
Escrituras, sino escuchar la exhortación de nuestro Dios por medio de su palabra.

• Preguntas de Repaso.

1) ¿En qué idiomas se escribió la Biblia y cuáles fueron sus principales razones?
2) Mencionar cuales son las tres principales facetas de la Biblia. ¿Qué opinión le
merece?
3) ¿Por qué Jesucristo es el tema central de la Biblia?
4) De la lectura del punto 6. ¿Qué enseñanzas superiores nos deja las escrituras?
5) ¿Que desafío tenemos en cuanto al uso de la Biblia?

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UNIDAD 3

1) El Singular origen de la Biblia.

a) Escrita por muchas y diversas personas: Los cuarenta y cinco escritores de


la Biblia vinieron de los más variados estratos sociales y culturales. Se
encuentra entre ellos con estadistas, sacerdotes, reyes, profetas, campesinos,
funcionarios, eruditos, pescadores, poetas, filósofos. Algunos de ellos fueron
hombres de gran talento, como Moisés, Salomón, Daniel y Pablo; otros
fueron hombres sencillos, “sin letra y del vulgo”, como Amós, Pedro y Juan.
Vivieron en diferentes períodos históricos. Su aporte literario no fue
coordinado ni arreglado por ningún jefe de redacción.

b) Escrita en diferentes estilos y géneros literarios: Son muy diversos los


estilos y géneros literarios en que se expresaron. Entre estos últimos
hallamos leyes, crónicas, poesías, máximas, profecías, biografías y cartas.

c) Escrita en varias lenguas: Esta misma variedad de estilos, géneros literarios


y formas de expresión se ve acrecentada por el hecho de que la Biblia, a
diferencia de otros libros, no fue escrita en una sola lengua, sino en tres, a
saber: hebreo, arameo y griego.

d) Escrita durante más de mil años: Su formación tardó dieciséis siglos. Se


comenzó en el año 1500 a.C. aproximadamente, cuando Moisés escribió el
Pentateuco. Pero no se terminó hasta las postrimerías del siglo I de nuestra
era, en que el Apóstol Juan escribió el Apocalipsis.

e) Escrita en distintos lugares: Es otro factor que hace de la Biblia un libro


singular en su origen es el haber sido escrita en sitios tan diferentes entre sí
como son los desiertos de Sinaí, Arabia y Judea, las escuelas de los profetas
de Betel y Jericó, el palacio de Babilonia, la cárcel de Jerusalén en el Medio
Oriente, una escuela de Efeso en Asia Menor, las ciudades de Corinto y
Filipos, la cárcel de Roma y la isla de Patmos en Europa.

2) Su asombrosa difusión.

a) La obra que más se ha vendido: La Biblia, es el único libro que desde hace
muchos años se mantiene en el primer lugar en lo que a circulación se
refiere. La invención de la imprenta por Juan Gutenberg en el siglo XV
contribuyó a aumentar considerablemente la circulación de los libros, los
cuales hasta entonces se copiaban a mano. Y el primer libro que se imprimió
de esta manera fue la Vulgata, una de las versiones latinas de las Sagradas
Escrituras.

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b) La obra que más se ha traducido: Con la versión de los Setenta (traducción
del Antiguo Testamento del hebreo al griego hecha en el año 250 A.C.
aproximadamente), la Biblia fue también el primer libro que se tradujo en la
antigüedad. Desde entonces se ha traducido completa o parcialmente a
diferentes lenguas hasta llegar a 3.000 idiomas y dialectos. Las Sociedades
Bíblicas Unidas informaron que hasta hace unas décadas había 4.000
traductores que en diversos países preparaban nuevas versiones de las
Sagradas Escrituras.

c) La obra que más se ha leído: Es el único libro del mundo que lee gente de
toda edad, cultura y posición social. Los pobres, los ignorantes, los débiles,
los oprimidos, los desesperados encuentran en ella un caudal de riquezas,
conocimientos, fortaleza, consuelo y esperanza. Así se interesan desde niños
en los relatos de José y sus hermanos, del niño Moisés en las aguas del Nilo,
de Rut la espigadora, de David y Goliat, de Daniel en el foso de los leones,
de los magos del oriente, como también figuras ilustres, como Lope de Vega,
Andrés Bello, Juan Pablo Duarte, Domingo Faustino Sarmiento, Miguel de
Unamuno, Ricardo Rojas, Gabriela Mistral, etc., (por mencionar sólo unas
pocas del ámbito español e hispanoamericano), han encontrado en sus
páginas una fuente de inspiración y sabiduría.
La Biblia, que ha llegado a todos los países de la tierra con su mensaje, no
podía estar ausente de los últimos logros científicos de nuestro siglo. ¡Ella
fue el primer libro cuyo texto fue llevado al espacio y leído desde allá!

3) Su permanente actualidad.

a) Mantiene el interés del lector: La Biblia ha medida de su lectura, estudio y


comprensión, mantiene cada vez su interés, sus letras son eternas e
inmortales, ella misma da testimonio de su inmortalidad, pues afirma ser la
palabra del eterno Dios que permanece para siempre. (1 Pedro 1: 23-25).

b) Satisface las necesidades espirituales del hombre: ¿a qué se debe la


inmortalidad de la Biblia? A su maravillosa virtud de satisfacer las
necesidades espirituales del ser humano, las cuales han sido las mismas a
través de toda la historia.

4) Su supervivencia sin par.

a) Resistencia al transcurso del tiempo.

21
No obstante haber sido escrita en materiales perecederos, hay más copias de
ella que de ningún otro libro de la antigüedad. Tan solo del Nuevo
Testamento hay unos 14.000 manuscritos.
El hecho de copiar a mano las Escrituras durante un período de 3.000 años
(desde que Moisés escribió el Pentateuco hasta la invención de la imprenta)
hubiera hecho posible una asombrosa multiplicación de errores por parte de
los copistas. Pero en lo que concierne al Antiguo Testamento, los escribas
judíos realizaron su labor con tanto esmero y minuciosidad que llegaron a
contar las letras, sílabas, palabras y párrafos de los manuscritos para
cerciorarse de que no faltara nada en una nueva copia. De este modo el texto
de la Biblia se ha conservado casi totalmente incorrupto, así el hallazgo de
los rollos del mar Muerto en 1947 contribuyó en forma especial a distinguir
en este aspecto a las sagradas escrituras. Algunos de estos rollos son de una
antigüedad anterior a la era cristiana, estimándose que el más antiguo de los
que hasta ahora se han examinado dataría del siglo IV A.C.

b) Resistencia a la más despiadada persecución:

El primer perseguidor de las Escrituras de que se tenga noticias fue Joacim,


rey de Judá que quemo un escrito del profeta Jeremías, este mas tarde se
encargaría de recuperarlo y ampliarlo. Antíoco Epífanes, dicto un decreto
ordenando que los libros sagrados de éstos fueran quemados y sus
poseedores condenados a muerte. Diocleciano, emperador romano del siglo
III, dirigió el ataque más despiadado y generalizado que el mundo haya
presenciado contra los cristianos y sus libros sagrados. Pero dos décadas
después el emperador Constantino mandaba hacer 50 copias de las Sagradas
Escrituras con fondos del erario imperial. Innumerables fueron también los
ejemplares de la Biblia condenados, al igual que sus lectores, a las llamas de
la hoguera por orden de la Inquisición. Y hasta en nuestros tiempos, ella es
libro prohibido en varios países del mundo.

c) Resistencia a la crítica destructiva.

Esta vez sus enemigos han cambiado de estrategia, ya no procuran destruirla


físicamente, sino pretenden invalidar su contenido. En nombre de la libertad
de pensamiento, la ciencia y la erudición moderna, los incrédulos se han
encargado de acusarla de estar plagada de errores, mitos y contradicciones.
Voltaire, el satírico filósofo francés, afirmó que en cien años mas se
extinguiría el cristianismo y que si se hallara una Biblia sería solo como
pieza de museo. ¡Pero a sólo 50 años de su muerte su misma casa era el
depósito de una sociedad bíblica y en su propia lengua se imprimían
centenares de Biblias!

22
5) Su objetiva franqueza.

La Biblia describe a sus personajes franca y objetivamente, tales como fueron


con sus virtudes y pecados.
Dios muestra su predilección por Abraham, Isaac y Jacob hasta el punto de
llamarse Dios de ellos, no obstante, lo cual no se ocultan sus pecados (Génesis
12: 11 al 13; 27: 18 al 24). Israel es el pueblo elegido de Dios; pero se describen
descarnadamente sus bajezas, no hubo en Israel profeta más grande que Moisés
con todo, él mismo relata el incidente por el cual Dios no les permitió a él y a su
hermano entrar en la tierra prometida, otro ejemplo es David, un hombre
conforme al corazón de Dios, cualquier otro biógrafo hubiera ocultado
cuidadosamente su aventura amorosa con Betsabé y el posterior asesinato del
marido de esta.

6) Su benéfica influencia.

Es la Biblia, sin dudas, el libro que más influencia benéfica ha ejercido en la


humanidad.

a) Impulsora de movimientos e instituciones filantrópicos: Movimientos como


la abolición de la esclavitud, la emancipación de la mujer, la protección de la
infancia, la educación popular, la prohibición del trabajo en días domingos,
el cuidado de los enfermos, inválidos y ancianos, la lucha contra la
prostitución y los vicios, la acción contra la pobreza, tuvieron su origen en
hombres y mujeres motivados por las enseñanzas de la Biblia.

b) Otro tanto puede decirse de instituciones como los hospitales, asilos y


orfanatos, la Cruz Roja, el Ejército de Salvación, los niños exploradores y
otras, fueron sus fundadores o iniciadores inspirados por este Libro.

c) Contribuyente de la civilización: Ha sido llevada junto con las conquistas


militares por toda parte del planeta donde hubo misioneros encargados de
enseñar a los hombres la compasión por los débiles y los que sufren, al
desterrar las tinieblas de la ignorancia y la superstición, al depurar las
costumbres de la sociedad en los pueblos que la leen, muchos pueblos
gracias a su mensaje en pocos años han pasado de la barbarie a la
civilización.

• Preguntas de Repaso.

1) Que características tenían los escritores de la Biblia.


2) Por cuantos años se escribió la Biblia.

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3) Mencionar algunos de los lugares en donde se escribió la Biblia.
4) Escribir algunos comentarios en cuanto a la difusión y actualidad de la Biblia.
5) Porque cree que ha resistido a pesar de su sistemática resistencia u oposición.
6) Mencionar algunas de las influencias que tuvo la Biblia.

24
UNIDAD 4

1) La Formación de la Biblia.

Su formación comprende un proceso de selección, redacción, adiciones,


interpolaciones, resúmenes, compilaciones y divisiones que tardó
aproximadamente 1600 años.
Podemos dividir este tiempo en tres períodos bien definidos, a saber:
paleotestamentario, intertestamentario y neotestamentario.

2) Período paleotestamentario.

Esta etapa abarca unos 11 siglos, desde más o menos 1500 hasta
aproximadamente 430 A.C. En este lapso se escribieron los libros que
comprenden la Biblia hebrea o el Antiguo Testamento de los cristianos. Por ser
el más largo de los tres, esta subdividido en seis épocas, estas son:

a) Época de Moisés: Es el autor de los primeros cinco libros de la Biblia,


que se conoce con el nombre de Pentateuco, así escribió en primer
termino el “libro del pacto” (Éxodo 24: 7), lo comienza a escribir poco
después de recibir la ley de Dios en el monte Sinaí y lo completa durante
las jornadas de Israel en el desierto, posteriormente lo puso al cuidado de
los sacerdotes, comprendía parte del Éxodo junto con Levítico y
Números.
Luego escribe el “libro de la ley” y que corresponde al actual
Deuteronomio, lo escribió en Moab poco antes de su muerte, al igual que
el anterior, este libro quedó también al cuidado de los levitas.
Con respecto al Génesis hay dudas en que momento lo escribió Moisés, se
piensa que se valió de ciertos documentos de archivos familiares, cuando
hace mención en Génesis capítulos 5 y 6 a las frases “libro de las
generaciones” o “las generaciones”.

b) Época de Josué: Los únicos escritos de esta época son el apéndice del
libro de la ley y el libro de Josué.

c) Epoca de los jueces: La única actividad literaria es el apéndice del libro


de Josué, probablemente escrito por Samuel.

d) Epoca de los Reyes: Es la epoca mas larga de este periodo y a su vez la


más prolifera en materia de Escrituras inspiradas. Así el profeta Samuel
escribe el libro de los “jueces”, “Rut” y “el libro de crónicas”, cubriendo
de esta manera la historia de Israel desde el sacerdote Elí hasta el rey
Saúl. Luego los profetas Natán, Gad, Ahías e Iddo escriben también

25
sendas crónicas, abarcando en conjunto los reinados de Saúl, David y
Salomón.
Por supuesto corresponde al siglo de oro de las letras hebreas, los
testimonios de David y otros músicos, registrados en “los Salmos”, y las
obras de Salomón, en los libros de “Proverbios”, “Cantar de los Cantares”
y el “Eclesiastés”.
Con los reinados de Azarías o Uzías y Jerobom II, aparecen los escritos
de los profetas, Jonás, Joel, Amós, Oseas, Miqueas e Isaías. Algunos años
después aparece el segundo grupo de escritos proféticos constituido por
Nahum, Habacuc y Sofonías.

e) La cautividad: El primero en escribir en esta época es el sacerdote


Ezequiel, quien registra sus visiones en el libro que lleva su nombre. A
poco de la destrucción de Jerusalén, Jeremías termina su libro y escribe
Lamentaciones. Posiblemente es él mismo quien escribe el libro de los
Reyes. No se sabe cuándo Daniel, el último profeta del cautiverio,
empezó a escribir su libro, probablemente lo hiciera durante el reinado de
Belsasar. (Daniel 7:1).

f) La restauración: A los tres años de la restauración del culto en Jerusalén,


Daniel concluye su libro. Unos 13 años después aparecen los escritos de
Hageo y Zacarías para ser seguidos 50 años más tarde por el libro de
Ester, escrito probablemente por Mardoqueo.
Es en esta epoca que sobresale la labor del sacerdote Esdras, como
restaurador, revisor y corrector de muchos manuscritos, gracias a su obra
compilo las crónicas de Samuel, de Natán y de Gad, formando con ellas
un solo libro que actualmente abarca los dos libros de Samuel. Asimismo,
se atribuyen a Esdras el libro de las Crónicas, correspondiente a los dos
libros homónimos de nuestras Biblias, y el que lleva su nombre.
Como 20 años después de Esdras, por 430 a.C., aparecen los dos últimos
libros escritos en el Antiguo Testamento, a saber: Nehemías y Malaquías.

3) Periodo intertestamentario.

Generalmente se fija el comienzo de este período por el año 430 a.C. y su


término con el nacimiento de Jesús.

Como en la época de los jueces, la característica sobresaliente de este


período es la falta de literatura profética. No aparece ningún profeta que escriba
otro libro, no obstante, hay una serie de hechos relevantes en lo que atañe a la
formación de la Biblia. Por ejemplo, por el año 400 a.c. aproximadamente, un
consejo de eruditos judíos llamado la Gran Sinagoga resolvió reconocer y
conservar los libros que forman parte de las Escrituras. Excluyeron algunos

26
libros, agruparon otros y también dividieron el libro de la ley, en cinco libros
(Pentateuco), asimismo clasificaron los libros sagrados en dos grupos: la ley y
los profetas.

Entre 280 y 150 a.C., según se cree, una comisión de 70 eruditos judíos
tradujo el Antiguo Testamento al griego, por lo cual a esta versión se la llamó
de los Setenta. También se la dice en la actualidad la “Septuaginta”. En ella los
traductores clasificaron y ordenaron los libros de la Biblia según su contenido
temático, orden que posteriormente fue la base de la forma moderna del
Antiguo Testamento. De esta versión fue que los apóstoles tomaron las citas que
aparecen en el Nuevo Testamento.
Asimismo, en el siglo II a.C., los judíos hicieron una nueva clasificación de los
libros del Antiguo Testamento, esta vez en tres grupos. Esta clasificación llegó a
ser la base de la forma moderna de la Biblia hebrea.

Es en este período también donde comienzan a aparecer los libros


apócrifos, no obstante, su valor literario, histórico o didáctico, nunca fueron
reconocidos como parte de las Escrituras.

4) Período neotestamentario.

Es el más breve de los tres, este período abarca desde 26 o 28 hasta 100 d.C.,
aproximadamente. No obstante, su brevedad, puede dividirse en cuatro
épocas:

a) Época de Juan el Bautista y de Jesús: No hay ningún testimonio de libros


que hayan escrito durante su ministerio.

b) Época de Pedro: Esta se extiende desde la ascensión de Jesús hasta el


concilio de Jerusalén. Durante este tiempo, según el libro de los Hechos,
el apóstol Pedro es el principal vocero de los discípulos. Al principio no
se escriben libros, ya que se enseñaba por medio de la tradición oral los
dichos y hechos de Jesús.
Es posible que ya a fines de esta época, cuando la iglesia todavía estaba
compuesta solamente de judíos y prosélitos, Mateo haya escrito el
evangelio que se le atribuye para confirmar en la fe a los creyentes de
Jerusalén y la dispersión. Poco después Santiago, el hermano del Señor,
puede haber escrito para los creyentes de la dispersión la que se cree que
es la primera de las epístolas.

c) Epoca de Pablo: Comprende desde el concilio de Jerusalén hasta la


muerte de Pablo (probablemente en 68). Pablo se convierte a partir de

27
dicho concilio en el principal vocero de la iglesia de Jesucristo y
comienza su riquísima labor literaria, además escriben sus evangelios,
Marcos y Lucas, discípulos de Pedro y Pablo respectivamente. El primero
lo hace para confirmar en la fe a los oyentes de Pedro, Lucas lo hace
posteriormente para reforzar la instrucción de Teófilo, posiblemente un
distinguido converso de Pablo.
La mayoría de las epístolas de Pablo son escritas desde la cárcel (Efesios,
Colosenses, Filipenses y Filemón), también escribe epístolas de carácter
pastoral, como 1ra. y 2da. de Timoteo, Tito.
Es posible que Lucas haya escrito el libro de los Hechos poco después de
su evangelio, pero sin duda lo hizo después de que Pablo escribiera su
carta a Filemón. Es en este tiempo que Pedro escribe sus dos epístolas
universales, las cuales son los únicos escritos que tenemos de él.

d) Epoca de Juan: Esta abarca desde la muerte de Pablo hasta la de Juan. Es


en esta época que escribe Judas su epístola y más tarde Juan su evangelio
y también sus tres epístolas. Y con el Apocalipsis, escrito asimismo por el
apóstol Juan, se termina de escribir la Biblia a fines del siglo I de nuestra
era.

Todo lo que se hizo en los siglos subsiguientes fue reconocer, clasificar y


ordenar los libros de la Biblia hasta darle la estructura que tiene actualmente.

• Preguntas de Repaso.

1) Como se divide la formación de la Biblia en cuanto a su tiempo.


2) Como se denomina el periodo del Antiguo Testamento. Identificar sus principales
autores y libros.
3) A que se denomina el periodo intertestamentario.
4) Porque es importante este periodo.
5) Cuales son las épocas en que se divide el periodo neotestamentario. Identificar sus
principales autores y libros.

28
UNIDAD 5

1) Inspiración. Origen del Término.

a) “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir,
para corregir, para instruir en justicia.” (2 Timoteo 3: 16).
En este pasaje la frase “inspirada por Dios” es la traducción de la voz griega
theópneustos, a su vez la palabra hebrea que corresponde a inspiración es
neshamah y sólo se halla en Job 32: 8: “Ciertamente espíritu hay en el
hombre, y el “soplo” del Omnipotente le hace que entienda”. En ambos casos
significa “movido, impulsado o dirigido”. La idea que se quiere expresar en
estos versículos es que Dios es el autor de la Biblia, así como del hombre.
Dicho en otras palabras, tal como el espíritu es el efecto del soplo de Dios en
el hombre, así también la escritura es el efecto del soplo de Dios en la Biblia.

b) “Porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que lo santos
hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo”. (2 Pedro
1: 21). Lo que el texto nos muestra aquí es que la profecía, o el mensaje de
los profetas, no se originó en ellos mismos, sino en el Espíritu Santo que los
impulsó a hablar o escribir.

2) Definición de inspiración.

Si nos atenemos estrictamente a la declaración de 2 Timoteo 3: 16, que recalca


el mensaje escrito, la inspiración es el acto especial de Dios por el cual consignó
sus palabras por medio de hombres escogidos para ello.
Pero si, basándonos en 2 Pedro 1: 21, destacamos los mensajeros, la inspiración
es el acto especial del Espíritu Santo por el cual guió a los escritores de la Biblia
para que consignaran fielmente las palabras de Dios. De este tenor son más
bien las definiciones teológicas de la inspiración.

3) Ilustración de la inspiración.

En Éxodo 4: 15, 16; 7: 1,2 se nos ilustra admirablemente el proceso de la


inspiración. En ambos casos Moisés hace las veces de Dios, y Aarón de profeta
o boca de Moisés. También en ambos casos Moisés comunica a su hermano un
mensaje que éste ha de transmitir a otros. Del mismo modo los profetas fueron
la boca de Dios; no dijeron sus propias palabras sino las que Dios hablaba por
ellos. Así lo confirma Hebreos 1:1 diciendo: “Dios, habiendo hablado por los
profetas”.
Según esta ilustración, en el proceso de la inspiración intervienen tres factores:
Dios, el profeta y el mensaje o profecía. Dios es el agente de la inspiración, el

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profeta, el medio de la inspiración, y el mensaje, el producto de la inspiración.
Con respecto al mensaje, Dios es el autor, y el profeta el transmisor.

4) Diferencias entre inspiración, revelación e iluminación.

a) La revelación tiene que ver con la comunicación de la verdad divina. Hay


verdades que el hombre no podría descubrir por sí mismo. Son éstas las que
Dios comunicó a sus siervos de maneras tan diversas como: apariciones,
ángeles, visiones, sueños, voces, el Espíritu de Dios (Génesis 12:7, Lucas 24:
14, 15, Daniel 10: 5 – 8; Hechos 8:26; Isaías 6: 1; Hechos 9; 1 Samuel 3: 4 –
14, Marcos 1:11; Hechos 8: 29).
Gran parte de la Biblia consiste en verdades reveladas. Sin embargo, otras
verdades, como las genealogías, los censos y la historia de los reyes, fueron
extractadas sin duda de documentos existentes en aquel entonces. Aun otras,
como el éxodo, la conquista de Canaán y la vida de Jesús fueron las
reminiscencias consignadas por los testigos oculares.

b) La inspiración tiene que ver con la transmisión de la verdad divina. Dios


reveló a los profetas y apóstoles algunas verdades que a su vez debían
comunicar a otros (Éxodo 14: 3,1; 1ra. Corintios 11: 23). A fin de que las
transmitieran fielmente, inspiró estas verdades en ellos de tal modo que lo
que expresaron, oralmente o por escrito, era lo mismo que Dios les había
revelado. (2 Samuel 23: 1, Éxodo 24: 4).

c) La iluminación tiene que ver con la comprensión de la verdad divina. Un


profeta podía recibir y hasta transmitir una revelación de Dios sin
comprenderla. (Daniel 12: 8; 1 Pedro 1: 10, 11). Los mismos discípulos de
Jesús no comprendieron al principio algunas de sus enseñanzas (Lucas 9: 44,
45). Pero El les alumbraba los ojos de su entendimiento, explicándoles en
privado lo que no habían comprendido. Otro tanto hizo con los discípulos
que iban a Emaús.

Un pasaje de las Escrituras que nos muestra claramente la diferencia que hay entre la
revelación, la inspiración y la iluminación es el de 1 Corintios 2: 10 – 15. Los
versículos 10 – 12 se refieren a la revelación, el versículo 13 a la inspiración, y los
versículos 14, 15, a la iluminación.

EN LA REVELACIÓN EN LA INSPIRACIÓN
Dios habla al profeta Dios habla por el profeta
Dios habla el profeta oye. (1 Samuel 3:10) El profeta habla y la gente oye. (Isaías 1:2)
El profeta es recipiente de la revelación El profeta es vehículo de la revelación.

Asimismo, hay una obvia diferencia entre la iluminación y la inspiración.

30
LA ILUMINACIÓN LA INSPIRACIÓN
Puede ser gradual Es completa
Está al alcance de todos los creyentes Está al alcance de profetas y apóstoles
Algunos escritores sagrados la recibieron Todos los escritores sagrados la recibieron

5) Formas de la inspiración.

Puesto que Dios habló de “muchas maneras”, no nos debe sorprender que la
inspiración asuma diferentes formas. (Hebreos 1:1).
Podemos considerar éstas desde tres perspectivas: su origen, su intensidad y su
manifestación.

a) Su origen: La inspiración es un acto privativo de Dios. En este sentido no


hay varias formas de inspiración sino una sola, puesto que toda verdadera
inspiración sólo procede de Dios. Pero conviene que el estudiante de la
Biblia sepa que hay falsificaciones de la inspiración. A veces estas
falsificaciones pueden proceder del hombre mismo, como en el caso de
Ananás (Jeremías 28). Dios amonesta severamente a estos falsos profetas y a
los que los escuchan. En otros casos la falsificación puede ser de origen
satánico, como en los profetas de Acab (1 Reyes 22: 10 – 23). El Señor Jesús
y el apóstol Juan nos advierten con respecto a ellos (Mateo 24: 24-26, 1 Juan
4: 1).

b) Su intensidad: A veces la inspiración asumía un carácter compulsivo. El


profeta no podía hacer otra cosa que hablar lo que Dios quería (Números 24:
12,13; Jeremías 20: 7 – 9). Pero otras veces la inspiración era tan sutil que la
persona que hablaba o escribía no se daba cuenta de que lo hacía dirigida por
el Espíritu de Dios. Esto es lo que sucedió con Caifás (Juan 11: 49 – 51). Sin
duda ocurrió también con Lucas cuando, luego de investigar con diligencia,
se dispuso, como una más entre muchos, a escribir un relato sucinto y
ordenado de la vida de Jesús. (Lucas 1: 1 – 4).

c) Su Manifestación: La inspiración se manifestó en dos formas: oral y escrita.


Aunque la Biblia relaciona la inspiración solamente con la palabra escrita, es
evidente que tanto la palabra oral como la escrita tienen su origen en Dios.
Las dos manifestaciones de la inspiración se relatan en Éxodo 24: 3-7:
Primero Moisés “contó al pueblo todas las palabras de Jehová”. Y al
escucharlas, el pueblo las reconoció como “las palabras que Jehová ha
dicho”. Después Moisés “escribió todas las palabras de Jehová” en el libro
del pacto y las leyó al pueblo, el cual otra vez las reconoció como “las cosas
que Jehová ha dicho”.

31
Hay, sin embargo, una diferencia entre la palabra inspirada oral y la escrita. En la
primera el profeta comunica generalmente sólo lo que Dios ha revelado. En la segunda
el escritor añade, además, algunos datos relacionados con el mensaje que comunica
(título, fecha, circunstancias, glosas) e interpola sus sentimientos. Otras veces escribe
historias, poemas, discursos y cartas o consignas censos y genealogías. Pero todo ello
lo hace bajo la misteriosa acción del Espíritu Santo.

6) Característica de la inspiración.

a) Es divina. “Toda la Escritura es inspirada por Dios”.


La declaración involucra que la Escritura es de origen divino, y, por lo tanto,
es el libro de Dios. Que Dios escribe lo confirman las tablas de la ley escritas
con el “dedo de Dios” y cuya escritura era “escritura de Dios” (Éxodo 31:
18; 32: 16).
Pero a Dios le pareció más escribir por medio de instrumentos humanos. Así
es como vemos que tanto Moisés como Juan (primer escritor y último de la
Biblia, respectivamente) recibieron expresas órdenes de Dios de escribir lo
que Él les decía.

b) Se valió de diferentes fuentes: Siendo Dios soberano, se vale de un rey


pagano, un sacerdote impío y hasta de un asna para transmitir un mensaje
(Números 24: 17; 2 Crónica 35: 21,22; Juan 11: 50; Números 22: 8).
No nos debe sorprender, pues, que los escritores sagrados usaron
documentos de origen humano en la composición de sus obras si Dios los
impulsó a hacerlo. Moisés citó del “libro de las batallas de Jehová”
(Números 21: 14). Josué y el escritor de Samuel se valieron del “libro de
Jaser” (Josué 10: 13; 2 Samuel 1: 18). Los autores de los Reyes y Crónicas
mencionan un gran número de escritos como sus fuentes literarias. Lucas se
refiere a los numerosos relatos en que se basó para escribir su evangelio
después de investigar exhaustivamente su verosimilitud. (Lucas 1: 1 – 3).
Pablo cita expresamente de dos escritores paganos (Hechos 17: 28; Tito 1:
12). Judas cita de dos escritos apócrifos (Judas 9: 14). Desde luego, el hecho
de que los escritores sagrados citen de estos documentos no significa que
Dios aprueba todo lo que en ellos está escrito.

c) La inspiración de las palabras de la Biblia no es incompatible con el uso


diferentes maneras de consignarlas. El mismo Dios que habló de “muchas
maneras” por los profetas y que se manifiesta en “diversidad de operaciones”
no puede estar limitado a una sola manera de expresarse.
A veces se usan diferentes expresiones para decir una misma cosa desde
distintos puntos de vista.

32
Por ejemplo, tenemos tres versiones distintas de palabras tan importantes
como las de Pedro sobre la identidad de Jesús; dos de la voz del cielo en el
bautismo de Jesús; cuatro del título puesto sobre la cruz de Jesús y dos de los
Diez mandamientos. (Mateo 16: 16, Marcos 8: 29; Lucas 9: 20; Mateo 3: 17;
Marcos 1: 11; Mateo 27: 37; Marcos 15: 26, Lucas 23: 38; Juan 19: 19;
Éxodo 20: 3 – 17; Deuteronomio 5: 6-11).
Así también en el Nuevo Testamento observamos que Pablo es
profundamente teológico; Santiago, notoriamente práctico, y Juan,
sumamente sencillo.
El Dios de la diversidad imparte asimismo sus enseñanzas por medio de
distintos géneros literarios y figuras retóricas. Por ejemplo, el perdón de las
ofensas se enseña por medio de un relato, una parábola y una proposición. (1
Samuel 26; Mateo 18: 23 – 35; Mateo 6: 14, 15).
Bien podríamos parafrasear a Pablo, diciendo: Hay diversidad de estilos,
pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de géneros literarios; pero el
Señor es el mismo. Y hay diversidad de expresiones, pero Dios, que las
inspira todas, es el mismo.

d) Es plenaria. “Toda la Escritura es inspirada por Dios”.


Con esto queremos decir, que la totalidad de la Escritura es inspirada y no
solamente una parte de ella. Jesús confirmó la inspiración de todo el Antiguo
Testamento. Lo consideró palabra profética: “Todo los que los profetas han
dicho”. (Lucas 24: 25). Identificó la ley y los profetas con “todas las
Escrituras”. (Lucas 24: 27). Proclamó su cumplimiento: “……era necesario
que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los
profetas y en los salmos”. (Lucas 24: 44).
En el Nuevo Testamento, ya sabemos que los apóstoles mismos lo
consideraban Escrituras y, por lo tanto, inspirados por Dios. (2 Timoteo 3:
16; 2 Pedro 3: 16).

7) Distinción entre lo que Dios dice y lo que simplemente registra.

Por ejemplo, Dios no dice que no hay Dios; simplemente consigna lo que piensa
el necio (Salmo 14: 1). Esto nos lleva a la conclusión de que no todo el
contenido de la Biblia es inspirado, pero si todo su registro. La Biblia contiene,
además de las palabras de Dios, la de los escritores mismos, los siervos de Dios,
los impíos, los ángeles, los demonios y hasta Satanás. Generalmente estas
palabras no son inspiradas por Dios, pero sí lo es el registro de ellas.

33
8) Consecuencia de la Inspiración.

La consecuencia directa es que la Escritura es la palabra de Dios, de la cual se


infieren a su vez otras que analizaremos seguidamente:

a) Es infalible: Esta palabra significa “que no puede errar o equivocarse”. La


infalibilidad pertenece primeramente a Dios, quien es esencialmente
perfecto, verdadero y veraz. (Mateo 5: 48; Salmo 31: 5; Juan 7: 28; 1 Juan 5:
20; Apocalipsis 6: 10, etc).
Es evidente, pues, que lo que dice Dios tiene que ser infalible. Aunque Jesús
no empleó el término “infalible”, confirmó que la Escritura sí lo es. El
concepto está implícito en su declaración: “La Escritura no puede ser
quebrantada” (Juan 10: 35).
Esta declaración significa que nadie puede contradecir o refutar lo que ella
dice. Lo que está escrito tiene que ser así, porque Dios lo dice.

b) No tiene errores: La ausencia de errores en la Escritura es una consecuencia


lógica de su infalibilidad, de modo que, si la Escritura es la verdad, no puede
ser a la vez el error ni contenerlo. Por ejemplo, en 1 Juan 1: 5 la luz excluye
las tinieblas de la esencia de Dios. Del mismo modo podemos decir que la
Escritura es la verdad y que en ella no hay error alguno. Que las palabras de
Dios – la Escritura- son verdaderas lo declaran los siguientes pasajes: 2
Samuel 7: 28; Salmo 119: 43; Juan 17: 17. Apocalipsis 21: 5.

c) Tiene autoridad: La autoridad de la Escritura es una consecuencia directa de


su infalibilidad e indirecta de su inspiración.
En ambos testamentos los escritores sagrados se refieren a la Escritura como
la norma a la cual tienen que conformarse la fe y la conducta. (Isaías 8: 20, 1
Pedro 4: 11, Josué 1: 8; Lucas 2: 24; 2 Corintios 4: 13; Santiago 2: 8).
Jesús la cito para resistir al diablo, para establecer la verdad de la
resurrección en su disputa con los saduceos y para vindicar su autoridad al
purificar el templo. (Mateo 4: 4 – 7, Marcos 12: 26. En ella se basó Pablo
para argumentar con los judíos y a ella acudieron éstos para saber la verdad.
(Hechos 17: 2, 3,11).

d) Es irrevocable: La Escritura no puede quedar sin efecto. Siempre tendrá que


cumplirse. El carácter irrevocable de la Biblia es también una consecuencia
indirecta de su inspiración divina y directa del hecho de ser la palabra de
Dios. También Jesús confirmó el carácter irrevocable de todo lo escrito en el
Antiguo Testamento en Mateo 5: 18, Lucas 16: 17, 24: 44. También Pedro y
Pablo se refirieron a esta cualidad de la Escritura en Hechos 1: 16 y 1
Corintios 15: 54, respectivamente. De las palabras de Jesús consignadas en

34
el Nuevo Testamento El mismo dijo: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis
palabras no pasarán”. (Mateo 24: 35; Marcos 13: 31; Lucas 21: 33).

9) Alcance de la Inspiración.

Con respecto a si la inspiración se limita a los escritos originales de la Biblia o


se extiende también a las copias y versiones, hay dos posiciones bien marcadas.

o Por una parte, hay los que creen que las copias y versiones son inspiradas en
las mismas condiciones que los originales. Dicen que Dios guio a los
escritores, así como a los copistas y traductores. Filón, el filósofo judío de
Alejandría, sostenía que la versión de los Setenta era tan inspirada como las
Escrituras hebreas.

o Pero otra parte el concepto generalizado entre los actuales pensadores


evangélicos es que son inspirados solamente los originales de las Escrituras.

No obstante, por medio de la crítica textual, ciencia relativamente moderna, se ha


logrado reconstruir casi todo el texto original de la Escritura, comparando los
diferentes manuscritos que hoy existen. Y de paso se ha demostrado que las copias son
asombrosamente fieles, excepto en detalles de poca importancia y que por lo mismo
no afectan el mensaje de la Escritura.

10) Su modo de operar

Que la Escritura es inspirada es un hecho indisputable; pero ¿cómo se efectuó esa


inspiración? ¿Cómo hizo Dios para producir escritos infalibles por medio de
hombres falibles? Entre las diversas explicaciones que se han dado al modus
operandi de la inspiración, las principales son dos:

a) Interferencia divina. Según esta explicación, Dios interfirió en la personalidad


de los escritores. Les dictó su mensaje palabra por palabra como si fueren
amanuenses o se la transmitió como si fueran teletipos vivientes. Esto explicaría
la inspiración de cada palabra de la Escritura, pero no la diversidad de estilos ni
el empleo de fuentes humanas. Tampoco explica por qué los escritores usaron
ciertas palabras para expresar sus propios sentimientos u opiniones o para
dirigirse a Dios. (Salmo 59: 14- 15, Isaías 6: 5; 1 Corintios 1: 16; Gálatas 4: 11,
5: 12; 1 Timoteo 3: 14; Éxodo 4: 10 – 13; Jeremías 1: 6).
Es evidente que Dios no les dictó las palabras siempre. El dictado pudo haber
sido el método que Dios empleó para inspirar los Diez Mandamientos y algunas
profecías, pero no toda la Escritura.

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b) Dirección providencial. Dios dejó, según esta explicación, a los escritores en
total libertad de acción para escribir en sus propias palabras las verdades divinas
mientras El ejercía un dominio providencial sobre ellos. Esto explicaría las
diferencias de estilo y otras características humanas de la Escritura; pero no
diferenciaría a los escritores sagrados de otros escritores sobre los cuales
indudablemente Dios ejerce también su dominio, puesto que todo el universo
está sujeto a su providencia. (Mateo 10: 29).

Dos extremos.

Al tratar de explicar el método de la inspiración es preciso evitar dos extremos que


pueden ser peligrosos: por una parte, el recalcar la naturaleza humana de la Biblia al
punto de considerarla un libro falible, y por la otra, el destacar su naturaleza divina
hasta llegar al absurdo de su adoración. La escritura nos muestra ambos aspectos. Las
palabras de Dios son a la vez las propias palabras de los escritores (Jeremías 36: 8 al
10). El hecho de que no podamos entender esto no significa que sea falso. Tampoco
podemos entender la Trinidad.

11) Diferentes escuelas o teorías que explican sobre la inspiración escritural de


la Biblia.

Hay diferentes teorías que tratan de explicar sobre la inspiración escritural de la


Biblia, las cuales las podemos resumir en dos grandes posiciones: A) Los que
sostienen que los escritores bíblicos fueron inspirados por ellos mismos, y que
su contenido es tan humano como cualquier otra obra famosa de la literatura
universal (por ejemplo la Odisea, la divina comedia, etc), esta teoría se la
conoce como Inspiración Natural, y en la otra postura se encuentra un conjunto
de teorías que en diferentes grados reconocen una intervención sobrenatural o
divina en la redacción de los escritos, cuyo mayor consenso o acuerdo tiene la
Inspiración Divina, Verbal y Plenaria, ella sostiene que la Biblia es inspirada
por Dios y no por los hombres, y que los escritores fueron colaboradores activos
de Dios, siendo el Espíritu Santo el que los dirigió empleando sus diferentes
personalidades de tal modo que cada uno escribió en su propio estilo
exactamente lo que Dios se había propuesto que escribieran.

Esta supervisión del Espíritu Santo se extendió a la mente y las manos de los
escritores, capacitándolos así para pensar como Dios, recordar fielmente las
revelaciones divinas y sus propias reminiscencias, extractar la verdad de las
diversas fuentes de información y redactar sus obras sin errores ni omisiones.
Otras de las teorías fue la Inspiración Parcial: Esta teoría o mas bien el conjunto
de ellas, sostiene que la Biblia es inspirada solo parcialmente y que el resto esta
construido solo con conceptos y preceptos de la época.

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De las diferentes formas en que se presenta, las principales son las siguientes:

a) Iluminación Divina: Dios “inspiró” a los hombres piadosos de la


antigüedad para que según su grado de comprensión percibieran las
verdades divinas en la misma forma en que hoy lo hacen los cristianos.
Estos hombres santos consignaron sus impresiones espirituales en la
Biblia, la cual es inspirada sólo en el grado en que lo fueron sus diferentes
autores.

b) Intuición Natural: A diferencia de la anterior, esta teoría sostiene que los


escritores bíblicos fueron inspirados sólo en el sentido en que su intuición
natural les permitió descubrir ciertas “verdades divinas”, apropiadas para
su época, las cuales se hallan registradas en la Biblia, junto con otros
materiales de escaso valor actual.
En esta teoría se niega la comunicación del hombre con Dios, más bien se
sostiene que el hombre logró desentrañar a Dios. Asimismo, al fundarse
en la razón humana para determinar que partes de la Biblia son de Dios y
cuales no, hacen que sea imposible saber lo que es de Dios y lo que no es,
ya que los hombres son imperfectos y desiguales en opiniones. La Biblia
nos enseña que su contenido (inspirado por Dios), esta dirigida a las
generaciones posteriores a los escritores. (Hebreos 1: 1-2; 2da. Timoteo
3: 16, Romanos 15: 4).

c) Experiencia Mística: Es ambigua y sutil. Por un lado, establece la plena


vigencia bíblica. Pero a causa de la imperfección idiomática como medio
de comunicación, esta revelación divina no consiste en palabras sino en
un encuentro personal con Dios. Dicen que la verdad no es verbal, sino
personal, es decir las palabras de la Biblia son solo el registro de las
impresiciones que ciertos hombres tuvieron al recibir revelación divina.
La idea de que la verdad sea personal y no verbal es simplemente una
ficción teológica. Una revelación de Dios, pero sin palabras, es mero
misticismo. Aunque es cierto que las palabras son un medio perfecto de
comunicación ni siquiera entre los mismos seres humanos, es evidente
que Dios la usó para revelar sus verdades.

d) Inspiración Mecánica: Esta teoría manifiesta que sus escritores fueron tan
pasivos en el proceso de la inspiración que sólo se limitaron a consignar
las palabras dictadas, dicho de otra forma, fueron simples amanuenses de
Dios. No hay duda de que algunos libros bíblicos fueron escritos al
dictado, pero los que dictaron fueron hombres, si bien hombres dirigidos
por Dios. (Romanos 16: 22). Con todo es muy probable que Dios le
dictará la ley a Moisés en el monte Sinaí, ya que hablaba con El cara a
cara. (Éxodo 24: 4; 34: 27). Sin embargo, hay demasiadas evidencias del

37
toque personal de los escritores en los diferentes libros sagrados. Juan
escribió sus impresiones sobre lo que Dios le mostró. No es posible que
Dios le haya dictado a Pablo las primeras palabras de 2da. Timoteo 4: 13,
las cuales reflejan sólo la preocupación del apóstol por estar más cómodo
en la prisión.
Todo lo dicho nos lleva a la conclusión que esta teoría nos lleva a
explicar solo algunas partes de la Biblia, pero no toda.

e) Inspiración Dinámica: Como reacción a la antecesora teoría esta expone


que lo único inspirado son los pensamientos y no las palabras.
El problema principal de esta teoría es su imposibilidad lingüística. Las
ideas y las palabras están muy íntimamente ligadas entre si, que ni
siquiera podemos pensar sin emplear estas. Cuando a alguien le
comunicamos una idea se lo decimos con palabras, lo cual no es
obstáculo para que esa persona lo exprese con palabras, sus propias
palabras. El segundo problema de esta teoría es que no concuerda con lo
que dice la Biblia. Muchos ejemplos nos muestran que los escritores
consignaron las palabras de Dios.
El otro problema es que, al igual que la teoría de la inspiración parcial,
esta deja al lector en la incertidumbre. ¿Qué seguridad tenemos de que los
escritores sagrados, falibles como todo ser humano, no tergiversaron el
mensaje de Dios al expresarlo en sus propias palabras?

12) Una Revelación progresiva.

La característica sobresaliente de la revelación divina como la hallamos en la


Biblia es su progreso. En las primeras partes de la escritura tenemos una
revelación rudimentaria y en las últimas una complementaria.

a) Progreso cronológico.
La revelación de Dios se desarrolla en el tiempo. Abarca el ayer, el hoy y el
mañana. Por esto la Biblia comienza con la historia, revelándonos el remoto
pasado (Génesis) y termina con la profecía, en la que nos descubre el
desconocido futuro (Apocalipsis). Aún más, al relatar hechos que sucedieron
antes de la creación del mundo y otros que trascienden el fin de los tiempos,
la revelación de la Escritura se extiende desde la eternidad y hasta la
eternidad.

b) Progreso evidente:
Se nota un progreso evidente en el curso de la revelación del Antiguo
Testamento a la del Nuevo Testamento, en la antigüedad Dios habló a los
hombres por los profetas, en los postreros días por su Hijo. En el Antiguo
Testamento, Dios se revela como uno, en el Nuevo Testamento como trino.

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Las instituciones del Antiguo Testamento son símbolos o figuras de las cosas
celestiales y venideras reveladas en el Nuevo Testamento. (Hebreos 8: 4 – 5;
Colosenses 2: 16 – 17). La ley grabada en tablas de piedras prepara el
camino para la superior revelación de la ley grabada en el corazón de los
creyentes. (2 Corintios 3: 3).

c) Pasajes de sentido complementario.


Algunos pasajes del Antiguo Testamento tienen, además de su significado
corriente, un sentido complementario que sólo se hace evidente cuando se los
cita en el Nuevo Testamento. Por ejemplo, en Oseas 11: 1, el “hijo” se
refiere a Israel, mientras que en Mateo 2: 15, se refiere a Jesús.

d) Progreso de Clarificaciones.
Algunas verdades, llamadas “misterios” y que se refieren a la salvación del
hombre, no fueron reveladas en el Antiguo Testamento, sino en el Nuevo
Testamento y no todas a la vez. Jesús dio a conocer los misterios del reino de
los cielos (Mateo 13: 11). Pablo mencionó otros que Jesús no reveló durante
su ministerio terrenal (Romanos 11: 25, 16: 25, 1 Corintios 15: 51; Efesios 1:
9, 10; Colosenses 1: 26, 27). Y otro más será revelado al final de los tiempos
(Apocalipsis 10: 7).

e) Normas más exigentes.


Son igualmente progresivas las enseñanzas morales de la Biblia. Así es como
reiteradas veces Jesús declara: “Fue dicho a los antiguos……pero yo os digo”
(Mateo 5: 21, 27, 31, 33, 38, 43). En cada uno de estos casos los requisitos de
Jesús son más estrictos y elevados que los de la ley de Moisés.

13) Una conclusión.

Para terminar, podemos ilustrar el método de la inspiración comparando a los


escritores bíblicos con una secretaria que a veces toma dictado de su jefe y otras
redacta en sus propias palabras las instrucciones que él le ha dado. Pero en
ambos casos sus palabras también son las palabras de su jefe, puesto que él es
quien firma las cartas. Así también los escritores consignaron a veces al pie de
la letra lo que el Espíritu les enseñaba y otras veces redactaron a su manera lo
que al mismo tiempo Dios, por decirlo así, refrendaba.

• Preguntas de Repaso.

1) ¿Cómo puede definirse “inspiración”?


2) ¿Qué procesos intervienen en la inspiración?
3) Identificar las diferencias entre inspiración, iluminación y revelación.
4) ¿Cómo puede ser la inspiración de acuerdo a su intensidad?

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5) ¿Cuáles son sus principales características?
6) Mencionar solamente los títulos de las consecuencias de la inspiración.
7) ¿Qué explicaciones se dieron en cuanto al modo que Dios utilizó en la inspiración?
8) Identificar las diferentes teorías que tratan de explicar la inspiración escritural.
9) De todas estas teorías ¿Cuál es la que tiene mayor consenso?
10) Según la lectura del punto 12 ¿Por qué a la Biblia se la considera una revelación
progresiva?

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UNIDAD 6

1) El Canon. Concepto. El porque de su surgimiento.

La palabra Canon se deriva del griego Kanón, que originalmente significaba una
regla o vara de medir, Kanón adquirió después el significado translaticio de
norma, regla o precepto, como lo indica el uso que de ella hace el apóstol Pablo
en Gálatas 6:16 y Filipenses 3: 16. Con el correr del tiempo los escritores
cristianos le dieron al vocablo una acepción teológica, aplicándolo primero a las
enseñanzas cristianas y después a la Biblia.

El canon puede ser definido como la colección y conservación de los libros


inspirados por Dios, esto lo hicieron tanto los judíos como los cristianos en sus
diversas épocas y se debió fundamentalmente por dos motivos:

o El mandato divino de conservación: La primera de estas causas fue que


Dios mandó conservarlos, mandato obedecido por los sacerdotes, Josué y
Samuel, así como los profetas y los escribas. (Deut. 10: 4,5; 17, Isaías 30:
8). Un imperativo similar, deben de haber sentido los primeros cristianos
al conservar los escritos apostólicos. Pedro, por ejemplo, conocía las
epístolas de Pablo. (2da. Pedro 3: 16).

o La proliferación de los libros apócrifos: En el período intertestamentario y


hasta en los mismos días de los apóstoles. Los cristianos se vieron
obligados en la necesidad de distinguir cuidadosamente entre los libros
canónicos y desechar los últimos.

o La destrucción de las Obras Literarias Judías y Cristianas. Las


persecuciones diversas provocaron destrucción de gran parte del
patrimonio literario estos tenían que saber cuáles de todas las obras eran
inspiradas y velar porque no se perdiera ninguna parte de ellas. Al darse
cuenta de que peligraban la existencia de estas obras, el creyente
fervoroso procuraría preservar a cualquier costo unos cuantos rollos,
siquiera. ¿Cuáles serían? Lógicamente los canónicos.

2) Determinación de la canonicidad.

Ahora bien, ¿quiénes la determinaron? ¿Por qué algunos libros fueron incluidos
y otros no?

o Los concilios determinan la canonicidad, es decir su autenticidad como


tales depende de un veredicto. Para esta postura, los concilios

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determinaron cuáles libros serán canónicos y luego ordenaron que los
demás los aceptaran.

o Otra teoría establece que la canonicidad se determina por su


antigüedad. No obstante, podemos observar que libros más antiguos que
algunos de los canónicos, como el de “las batallas de Jehová” y el de
“Jaser”, no fueron incluidos en el canon (Num. 21: 14), por el contrario,
otros que eran nuevos si fueron incluidos, como por ejemplo los escritos
de Moisés, fueron aceptados mientras él vivía aún. Asimismo, los escritos
de Jeremías y Pablo fueron reconocidos como canónicos por Daniel y
Pedro, respectivos contemporáneos suyos. (Daniel 9: 2; 2 Pedro 3: 15,
16).

o Indudablemente solo Dios determina la canonicidad, El no sólo por


medio de su Espíritu guió a los escritores sino también a los compiladores
y compendistas, de tal modo que lo que ellos determinaron fue lo que en
realidad Dios determinó.

3) Razones para la exclusión de ciertos escritos del Canon.

Una de las razone pudo haber sido la incorporación del contenido o un resumen
de estos escritos en una compilación que lleva otro nombre, lo que al parecer
haría innecesaria su repetición. Tal es el caso de la carta de Elías, incorporada
en 2 Crónicas 21: 12 al 15, la de Pablo en 1 Corintios 5: 9 al 11 y la de los
apóstoles en Hechos 15: 23 al 29. Igualmente es compilación de obras de varios
autores el libro de los Salmos.
Otras de las razones, para excluir escritos puede haber sido la selección de sólo
ciertos hechos y dichos consignados en las fuentes literarias con el fin de hacer
un compendio de ellas. Esto explicaría la omisión de los hechos de Uzías en la
profecía de Isaías, quien se limito a mencionar dos veces a este rey y otros casos
similares detectados a lo largo del Antiguo Testamento. En el Nuevo
Testamento el apóstol Juan indica claramente que los evangelios no contienen
todo lo que hizo Jesús, en tanto que por otra parte Lucas afirma que muchos
habían tratado de hacer una biografía de Jesús (Juan 21: 25; Lucas 1: 1). Con
todo, sólo cuatro Evangelios son canónicos.

4) Requisitos de un Libro Canónico.

Ya sabemos que el canon contiene sólo libros inspirados. Pero ¿Cómo supieron
los judíos y los cristianos cuales eran estos? Los dirigentes eclesiásticos que
sucedieron a los apóstoles descubrieron cinco principios por los cuales se
guiaron para reconocer los libros canónicos.

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Tienen autoridad, afirman ser la Palabra de Dios, esto es notorio en los
escritos de Moisés, de los profetas y de Pablo. En otros escritos, como los
históricos y poéticos, la autoridad no es notoria pero está implícita.

a) Son proféticos, es muy natural que los dirigentes de la iglesia esperaran


que las palabras de Dios fueran escritas por hombres de Dios como los
fueron los profetas del Antiguo Testamento y los apóstoles en el Nuevo
Testamento. No obstante, hay excepciones a este principio, en cuanto al
Nuevo Testamento, algunos libros, como los evangelios de Marcos y
Lucas no fueron escritos por apóstoles, pero contaron con su aprobación.
Nótese como Pablo reconoce la canonicidad del evangelio de Lucas al
llamarlo Escritura en 1ra. Timoteo 5: 18. Desde luego todo libro que no
fuera escrito o no tuviera autoridad apostólica sería rechazado, aunque se
escribiera en nombre de un apóstol. En razón de este principio hubo
dudas con la inclusión de hebreos y 1ra. de Pedro, pero al final fueron
aceptados por toda la iglesia. En el primer caso, por ser anónima; en el
segundo, porque ciertas diferencias de estilo con 1 Pedro la hacían
aparecer como una falsificación.

b) Los libros canónicos son bíblicos, esto quiere decir que se conforman a la
verdad previamente establecida por Dios en otros libros de la Biblia. Así
los escritos proféticos debían concordar con la ley, y los del Nuevo
Testamento con los del Antiguo Testamento (Isaías 8: 20). Por este
principio se guiaron los judíos de Berea para saber si la enseñanza de
Pablo era de Dios. (Hechos 17: 11). Este mismo principio es sentado por
Pablo para que los gálatas distingan la verdad del error. (Gálatas 1: 9).

c) Los libros canónicos tienen poder. Un libro inspirado por Dios tiene el
poder de producir una transformación espiritual en los hombres. (Hebreos
4: 12). Pablo aplico este principio al Antiguo Testamento y a los escritos
del Nuevo Testamento existentes hasta entonces, recociéndoles así su
canonicidad. (2da. Timoteo 3: 16, 17). Por carecer de este poder espiritual
fueron rechazados muchos libros cuyas enseñanzas eran buenas y hasta
espirituales pero que sin duda constituían una repetición de las palabras
de los escritos canónicos. Entre éstos se hallan algunos libros apócrifos y
los de los llamados “padres” de la iglesia.
En razón de este principio hubo dudas también con respecto a la
canonicidad de algunos libros en cuyo mensaje no es notorio el poder
divino. Tales fueron Eclesiastés, considerado por un tiempo un libro
saturado de escepticismo, y el Cantar de los Cantares, al que se creía
sensual.

43
d) Los libros canónicos fueron aceptados: Esto es, fueron leídos y recibidos
como libros inspirados por todo el pueblo de Dios. No era necesario el
reconocimiento de los incrédulos ni de los herejes, pues éstos son
incapaces de discernir las palabras de Dios. (1ra. Corintios 2: 14).
Papel relevante tuvo también el Espíritu Santo, quien guió al pueblo de
Dios a reconocer las palabras de Dios en las palabras de los profetas y
apóstoles. Así sucedió con el pueblo hebreo cuando Moisés le leyó el
libro del pacto y con los tesalonicenses cuando Pablo les predicó (Éxodo
24: 7; 1 Tesalonicenses 2: 13).
En conclusión, gracias al canon tenemos hoy una revelación de Dios
completa y suficiente. Es completa porque no falta ningún libro, y
suficiente porque no necesita de ningún otro.

5) Los Manuscritos Bíblicos.

Son ejemplares o fragmentos de la Biblia escritas en las lenguas originales de


ésta. Constituyen valiosos testimonios de la transcripción de las escrituras.
Originales y Copias: Se llaman originales o autógrafos las obras escritas
directamente por los autores. (Galatas 6:11), también tendrían autenticidad
directa las obras escritas por los amanuenses que escribía según el dictado del
autor (Jeremías 33: 4, Romanos 16: 22).
Se llama copia toda reproducción de un escrito original, reproducción a cargo
de los copistas. En Israel recibían estos el nombre de escribas.
Actualmente no existen ningún original de las escrituras, pero sí excelentes
copias.
Manuscritos del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento. La principal
clasificación de los manuscritos bíblicos los divide en dos, a saber: los del
Antiguo Testamento y Nuevo Testamento a su vez los del Antiguo Testamento
se clasifican en oficiales y privados. Si eran oficiales eran los destinados a las
Sinagogas, privados eran para uso particular pero igual tenían muy buena
preparación y cuidado. Asimismo, los manuscritos del Nuevo Testamento se
subdividen en dos grupos:

✓ Unciales: Están escritos en letras mayúsculas, utilizadas hasta el siglo X


de nuestra era.
✓ Minúsculos: letras entrelazadas entre sí, utilizados a partir de los siglos,
también denominados cursivos.

6) Autoridad de los Manuscritos.

La autoridad de un manuscrito consiste en el crédito que se le da en razón de sus


méritos. En el caso de los manuscritos bíblicos, estos méritos son la antigüedad
y la calidad. Así un manuscrito tiene más autoridad cuanto más antiguo es.

44
¿Por qué? Porque dado que los manuscritos más recientes son copias de otros
más antiguos es más probable que los últimos tengan la versión original en caso
de discrepancias en el texto. Esto es similar al hecho tan común de un
comentario que ha circulado entre varias personas. Generalmente las primeras
que lo oyeron tienen una mejor versión que las últimas.
Otras veces un manuscrito puede ser relativamente nuevo y tratarse de una muy
buena copia, es decir, si su texto no difiere mayormente de los manuscritos más
antiguos y de reconocida autoridad.
La clasificación por material y presentación se da según el material que lo
compone, papiros, pergaminos, vitelas (según su presentación). A ciertos
escritos se los denomina Palimpsestos (borrados), o sea escrituras borradas, o
encimadas por otras.

7) Unicidad de la Biblia.

Su unidad en los libros que la componen, son una colección de escritos que en
cierto sentido constituyen una biblioteca, si bien es cierto algunos de sus libros
no son más extensos que un folleto, sin embargo, también es como la
conocemos hoy un libro.
Su mismo contenido da testimonio de esta pluralidad y unidad, pues en algunas
de sus partes se hace mención de las Escrituras. (Mateo 22:29, Lucas 24: 27,
Hechos 17:11).
Es notable poder observar como la diversidad y la unidad, conceptos opuestos
entre sí, se complementan en forma maravillosa. Sus 66 libros son, por decirlo
así, los 66 de una sola obra maestra cuyas partes están armoniosamente
concertadas.
Esta unidad de las escrituras se hace notoria también en la muchas veces que los
escritores sagrados citan a los que los precedieron o se refieren a hechos escritos
por éstos de tal modo que los últimos libros complementan o explicar a los
primeros, formando entre todos un conjunto orgánico y homogéneo.
Por otra parte, muchas materias sumamente diversas que se tratan en los libros
de la Biblia están subordinadas a los grandes asuntos que han preocupado a los
hombres de todas las épocas: Dios, el hombre, el pecado y la salvación. La
perfecta armonía que al respecto guardan los libros entre sí no deja de llamar la
atención del investigador sincero.

8) División en capítulos.

No fue sino hasta 1250 d.C. que se dividió la Biblia en capítulos. Por entonces
el cardenal Hugo incorporó divisiones por capítulos en la Biblia latina. Lo hizo
por comodidad, aunque sus divisiones fueron acertadas; el objetivo principal era
facilitar la lectura y estudio de la Biblia. Esencialmente las mismas divisiones
por capítulos han persistido hasta el presente.

45
9) División en versículos.

Los antiguos hebreos ya habían intentado la división por versículos, pero la


división que hoy tenemos se hizo 300 años después de la división por capítulos
realizada por el cardenal Hugo. En 1551, Roberto Stephens, impresor
parisiense, publicó el primer Nuevo Testamento griego con la inclusión de
divisiones por versículos y en 1555 la primera edición de la Vulgata con
capítulos y versículos. El Antiguo Testamento quedó sin dividir. La primera
Biblia completa en inglés con división en versículos fue la Biblia de Ginebra
(1560). La división en capítulos y versículos en inglés y en español no siempre
es exacta, según puede verse por ejemplo en Hechos 7, que al final interrumpe
la historia para comenzar el capítulo 8. Esto se ha subsanado en parte en la
Revisión de 1960 de la versión Reina – Valera, al subdividir el contenido con
subtítulos que indican los temas, de modo que en capítulo 8 mencionado hay un
subtítulo al comienzo del versículo 4 para indicar un nuevo tema.

10) Los párrafos.

Varias ediciones modernas de la Biblia, entre ellas la versión de Reina – Valera,


revisión de 1960, vienen divididas en párrafos, además de estarlo en capítulos y
versículos. Los párrafos traen su respectivo título y le permiten al lector captar
la unidad de pensamiento de los pasajes bíblicos, unidad que a veces ha sido
destruida por una desacertada división de capítulos.

11) Las notas y referencias bíblicas.

Muchas Biblias llevan, además del texto sagrado, algunas notas y referencias al
centro o al pie de la página, las que sirven de ayuda al estudiante de las
Escrituras. Las notas son comentarios breves que generalmente explican el
significado de ciertas palabras. Las referencias son indicaciones de otras partes
de la Biblia a las cuales se remite el lector.
En la versión de Casiodoro de Reina, revisión de 1960, tanto las notas como las
referencias se indican con llamadas. Para las notas, las llamadas son números o
asteriscos, como en los siguientes ejemplos: “Y erigió allí un altar, y lo llamó
El-Elohe-Israel”3. (Génesis 33: 20). “Pasado el día de reposo*” (Mateo 28:1).
Al pie de la página correspondiente aparecen las siguientes notas: 3 “Esto es,
Dios, el Dios de Israel”. * “Aquí equivale a sábado”.

• Preguntas de Repaso.

1) ¿Cómo puede definirse el Canon?


2) ¿Por qué fue necesario el canon?
3) Explicar alguna de las razones por las cuales se excluyeron ciertos libros del canon.

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4) Identificar cinco principios que se tuvieron en cuenta para reconocer a un libro
canónico. Explicar por lo menos 2 de ellos.
5) ¿Qué son los manuscritos originales, copias, unciales, oficiales y privados.
6) Señalar en que fechas se dividió la Biblia en capítulos, versículos y párrafos.
7) ¿Qué son las notas y referencias bíblicas?

47
UNIDAD 7

1) Los libros apócrifos. Origen.

La palabra “apócrifo” significaba originalmente “secreto” o “difícil de


entender”. Estos libros en su mayoría de dudosa revelación o inspiración divina
fueron apareciendo entre los años 200 a.C. y 100 d.C. pero casi todos escritos en
un período que no había profetas en Israel, lo cual implica que los judíos nunca
aceptaron en su canon estos libros, lo mismo que las iglesias evangélicas, no así
la Iglesia Católica Romana que reconoce algunos de estos libros en sus Biblias
hasta el día de hoy.
También se la usó para referirse a las enseñanzas esotéricas que las religiones
del misterio impartían sólo a sus adeptos e iniciados. Pero los dirigentes de la
iglesia primitiva llamaron apócrifos a los escritos apocalípticos y más tarde a
todos los libros espurios o heréticos. Desde los tiempos de la Reforma el
término “apócrifo” se aplica generalmente a los libros apócrifos incluidos en la
versión de los Setenta.

2) Clasificación de los libros apócrifos.

a. Actitud tomada por las iglesias.


Según la actitud de las iglesias hacia los libros apócrifos, éstos se han
clasificado en dos grupos: a) libros rechazados por todos y b) libros
aceptados por algunos. A los primeros se los ha llamado también
“seudoepígrafes” y a los segundos se les ha conservado el calificativo de
apócrifos.

b. La clasificación más común de estos libros consiste en separarlos


como libros apócrifos del Antiguo Testamento y libros apócrifos del
Nuevo Testamento.

o En relación a los primeros, entre los años 200 a.c. 100 d.c apareció
entre los judíos una profusión de libros religiosos, muchos de ellos
escritos por autores anónimos. Algunos se hicieron pasar por
antiguos escritores canónicos o héroes de la antigüedad. Si bien los
judíos nunca aceptaron estos libros en su canon, es evidente que
una secta de ellos los estimaba hasta el punto de conservarlos junto
con los escritos sagrados. Esto lo confirma con los manuscritos
hallados en Qumrán. (Rollos del Mar Muerto). Los libros apócrifos
del Antiguo Testamento son más de 40; pero los principales son los
que se indican a continuación: Sabiduría de Salomón, Baruc,
Macabeos 1,2,3 y 4, el libro de los jubileos, Tobías, Judit,

48
Adiciones a Ester, Oración de Manasés, Salmos de Salomón,
Salmo 151, Enoc 1 y 2, etc.

o Libros apócrifos del Nuevo Testamento:


Desde mediados del siglo I d.C. comenzaron a circular por las
iglesias numerosos libros cuyos autores escribían en nombre de los
apóstoles con el fin de que sus escritos fueran aceptados ( 2
Tesalonicenses 2: 2). Por lo general estos libros carecen de valor
histórico o religioso. En el primer caso contienen fábulas que
pretenden llenar lagunas históricas de los libros canónicos, por
ejemplo, la infancia de Jesús y las vidas de los apóstoles. En lo
religioso promueven herejías, como la adoración de María. Por
estas razones fueron rechazadas por casi todos los dirigentes de la
iglesia primitiva.
Los libros apócrifos del Nuevo Testamento son tan numerosos
como los del Antiguo Testamento, pero los principales son los
siguientes: Relatos sobre Maria, - La Asunción de María, - La
Natividad de María, El Evangelio de Tomás, El Evangelio de los
Egipcios, El Evangelio de Nicodemo, El Evangelio de José el
Carpintero, Los Hechos de Pablo, Pedro, Andrés, Tomás, Juan, La
Epístola de Pablo a los Laodicenses, la Epístola de Pablo a
Séneca, etc.

3) Escritos patrísticos o de los dirigentes postapostólicos.

Estos escritos, a diferencia de los primeros, no pretenden ser apostólicos; al


contrario, sus autores se presentaron como lo que realmente eran: hombres
cristianos que escribían para la edificación de sus contemporáneos. No obstante,
estos libros fueron muy estimados por algunos sectores de la iglesia primitiva,
hasta el punto de ser leídos públicamente y en algunos casos ser considerados
Escrituras. Entre los más importantes tenemos: - Epístola del seudo Bernabé (70
– 79). – La Doctrina o Enseñanza de los Doce (80 – 120) – Epístolas de
Clemente a los Corintios. (96). – La Epístola de Policarpo a los Filipenses
(108). – Las siete Epístolas de Ignacio (110). – El Pastor de Hermas. (115 –
140).

4) Los libros Pseudoepígrafos.

También conocidos como falsas escrituras, son libros antiguos que datan de los
últimos siglos antes de Cristo y los primeros de nuestra era. Para ganar
prestigio, y no porque fueran de verdad sus autores, se les dio el nombre de
grandes personajes judíos (Enoc, Moisés, Isaías). De allí que se les llame falsos
(pseudos). Ni los protestantes ni los católicos romanos los han considerado

49
nunca parte de la Biblia. La mayoría de estos libros se escribieron antes del
tiempo de Cristo y son de naturaleza apocalíptica. Presentan un cuadro feliz del
futuro de los judíos. Los pseudoepígrafos precristianos incluyen los siguientes:
Libro de Enoc (mencionado en Judas), Secretos de Enoc (citados en Judas),
Asunción de Moisés, Ascensión de Isaías, Apocalipsis de Esdras, etc.
De los libros posteriores a Cristo, varios circulaban en medios religiosos.
Pretendían tener valor histórico, diciendo dar datos no sobre la Escritura misma,
sino sobre los discípulos, María la madre de nuestro Señor, la niñez de Jesús, su
resurrección, etc. Ejemplo: Historia de José, Evangelio del Nacimiento de
María, Evangelio de Nicodemo, Hechos de Andrés, Hechos de Tomás, etc.
Fascinantes trazas de información se dan en estos libros, ejemplo: - Pablo era un
hombre pequeñito, ligeramente calvo, con las piernas arqueadas, cejijunto y de
nariz un tanto aguileña. – El hombre de la mano seca de Mateo era albañil. –
Los hermanos de Jesús eran hijos de José, tenidos con otra esposa. – La mujer
del flujo de sangre se llamaba Verónica.

5) La gran controversia. El punto de vista Católico y el punto de vista


Evangélico.

Desde hace cuatro siglos se mantiene una aguda controversia entre evangélicos
y católicos por la inclusión de algunos libros apócrifos de parte de éstos en el
canon del Antiguo Testamento.
Mientras que las iglesias evangélicas aceptan los 39 libros recibidos del canon
hebreo, la Iglesia Católica admite además como canónicos 11 de los 14 libros
apócrifos incluidos en la versión de los Setenta. Pero en las versiones católicas
de la Biblia estos 11 libros aparecen como siete porque la carta de Jeremías se
añade al libro de Baruc y las adiciones a Ester y Daniel se incorporan en los
respectivos libros canónicos. Los evangélicos sostienen que sus Biblias son
completas, pero los católicos afirman que son falsas porque, según ellos, les
faltan algunos libros. Examinemos, pues, los argumentos de ambas partes.

a) El punto de vista Católico.


Las razones que aducen los eruditos católicos para admitir los libros
apócrifos en el canon del Antiguo Testamento son las siguientes:

▪ El Nuevo Testamento refleja las ideas contenidas en los libros


apócrifos por las alusiones a los hechos y enseñanzas de éstos. (Ver
Romanos 9: 21 con Sabiduría 15:7, Hebreos 11: 35, con 2
Macabeos 7: 7, etc.).

▪ La versión de los Setenta, de cuyo texto citaron las más de las veces
los escritores del Nuevo Testamento, contiene los libros apócrifos
(solo 14).

50
▪ Muchos “padres” de la iglesia primitiva reconocieron como
canónicos los libros apócrifos, entre ellos Ireneo, Tertuliano y
Clemente de Alejandría.

▪ Los libros apócrifos se hallan en otras versiones antiguas.

▪ Agustín y los concilios que presidió, (Hipona 393 y Cartago 397),


aceptaron los libros apócrifos.

▪ El concilio de Trento (1546) los declaró canónicos.

▪ Las Biblias protestantes contenían los libros apócrifos hasta el siglo


XIX.
▪ Algunos libros apócrifos se han hallado junto a los libros canónicos
entre los manuscritos del Mar Muerto.

▪ Estos libros constituyen un puente entre los dos testamentos,


además de proporcionarnos importantes y abundantes datos sobre
la historia y folklore del pueblo judío, especialmente sobre sus
esperanzas mesiánicas, durante este período.

b) El punto de vista evangélico.

1. Hay una notoria ausencia de autoridad en los libros apócrifos.


Ninguno de sus autores afirma escribir por inspiración divina.
Compárese, por ejemplo, la carta apócrifa atribuida a Jeremías
con la canónica registrada en Jeremías 29 y las adicciones a
Daniel con el respectivo libro canónico.

2. Los libros apócrifos no son proféticos porque fueron escritos en


el período en que no había profetas en Israel. Josefo da
testimonio de que no hubo profetas después de Artajerjes, y el
Talmud, de que después de Malaquías el Espíritu Santo se apartó
de Israel. Los mismos libros apócrifos afirman o dan a entender
que en su tiempo no había profetas (1 Macabeos 4: 46; 9:27;
14:41). Por lo tanto, ninguno de estos escritos puede ser inspirado
por Dios.

3. Las afirmaciones de los libros apócrifos no concuerdan con las


enseñanzas de la Biblia. En efecto, abundan en ellos las fábulas y
errores históricos y doctrinales. Por ejemplo:

51
▪ Tobías, habla de un ángel mentiroso, quien se descubre
en el capítulo 12: 5. Compárese esto con lo que dice
Apocalipsis capítulos 21 y 22 sobre los mentirosos.
El mismo libro en 12: 9 enseña una salvación por obras
diciendo: “Pues la limosna libra de la muerte y limpia de
todo pecado”. Esto es una contradicción de lo que afirma
Génesis 15: 6; Romanos 4: 5; Gálatas 3: 11; Efesios 2: 8,
9.

▪ Judith. Repetidas veces el libro de Judith afirma que


Nabucodonosor reinó sobre Nínive y los asirios.
Compárese con lo que dice 2 Reyes cap. 24, Jeremías 25;
Daniel 1: 1, lo mismo que la historia universal. Esto
queda confirmado por la arqueología.

▪ 2da. Macabeos. Promueve la oración por los muertos. Al


contrario, los libros canónicos desaprueban tal práctica. 2
Samuel 12, Lucas 16: 25, Hebreos 9: 27.

4. No hay poder transformador en los libros apócrifos y las verdades


que contienen son tan sólo repeticiones de los libros canónicos.

5. Los libros apócrifos jamás han sido aceptados como canónicos


por todo el pueblo de Dios. En contra de su aceptación tenemos
los siguientes testimonios:

▪ Filón. Este filósofo judío de Alejandría consideraba la


versión de los Setenta tan inspirada como las
Escrituras hebreas. Citó abundantemente de ella, pero
nunca de los libros apócrifos.

▪ Jesús y los escritores neotestamentarios, citaron casi


300 veces del Antiguo Testamento; pero jamás citaron
de los libros apócrifos como Escrituras.

▪ Aunque es muy probable que los escritores del Nuevo


Testamento hicieran algunas alusiones a los libros
apócrifos, lo notable es que no se refirieron a ellos
como Escrituras. Y si la alusión o cita de un libro
fuera razón suficiente para considerarlo canónico, no
se explicaría entonces por qué los católicos no admiten
en libro de Enoc, el cual se cita en Judas 14: 5.

52
▪ El hecho de que los manuscritos de la versión de los
Setenta (todos ellos del siglo IV d.C., contengan los
libros apócrifos no constituye ninguna prueba de que
los del siglo I los contenían también ni de que la
iglesia apostólica los considerara canónicos. Si este
argumento probara la canonicidad de estos libros, les
sería difícil a los eruditos católicos explicar por qué
admitieron solamente 11 y no los 14 que contiene la
versión de los Setenta.

▪ El Concilio de Trento declaró canónicos los libros


apócrifos más de 1500 años después de ser escritos y
tan sólo por estrecha mayoría. Su determinación no
tuvo otro motivo que el de contradecir el
protestantismo. Y al anatematizar a todos los que
rechazan los libros apócrifos, ¡condenó también a
Jerónimo, el traductor de la Vulgata.

▪ Josefo. Este historiador judío escribió que el canon del


Antiguo Testamento se componía de 22 libros,
excluyendo de este modo los libros apócrifos.

▪ Durante los cuatro primeros siglos de nuestra era


ningún canon incluyó los libros apócrifos, ni ningún
concilio eclesiástico los reconoció.

▪ Cirilo de Jerusalén, Orígenes y Atanasio. Estos


hombres respetados rechazaron los libros apócrifos.

▪ Jerónimo. Este erudito, que tradujo la Vulgata,


reconoció como canónicos sólo los 39 libros del
Antiguo Testamento. Y aunque tradujo parte de los
libros apócrifos, declaró que éstos no pertenecen al
canon.

▪ El Papa Gregorio I, Tomás de Aquino, el Cardenal


Jiménez de Cisneros, el Cardenal Cayetano y muchos
otros eruditos católicos no aceptaron los libros
apócrifos.

▪ Los piadosos paladines de la Reforma tampoco


aceptaron los libros apócrifos.

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▪ El Concilio de Trento. La aceptación de los libros
apócrifos por parte de este concilio no se justifica
porque no incluyó todos los que estaban en la Vulgata.
En efecto, para refutar a Lucero incluyó 2 Macabeos,
que enseña el orar por los muertos, pero excluyó 2
Esdras, que es contrario a esta práctica.

• Preguntas de Repaso.

1) ¿Qué son los libros apócrifos?


2) De acuerdo a la actitud tomada por las iglesias ¿Cómo se clasifican los libros
apócrifos?
3) Mencionar algunos libros apócrifos del Antiguo y Nuevo Testamento.
4) ¿Qué son los escritos patrísticos y pseudoepígrafos?
5) ¿Que iglesia incluye los libros apócrifos y en que sector de la Biblia los ubicaron?
Mencionar algunos de ellos.
6) Resuma en cuatro puntos porque los evangélicos no incluyen los libros apócrifos.

54
UNIDAD 8

1) Las versiones. Introducción.

Durante siglos la transcripción de manuscritos fue la única manera de transmitir


las Escrituras. Pero cuando el Dios verdadero vino a ser conocido y adorado por
pueblos que no entendían los idiomas originales de los escritos sagrados, fue
necesario también traducir éstos a otras lenguas. Así se originaron las versiones,
nombre con que se conocen las traducciones de la Escritura.

2) Definiciones relativas a las versiones.

Antes de avanzar en nuestro estudio de las versiones nos conviene conocer


algunas definiciones que tienen relación con ella.

a. Transliteración. Es la transcripción de palabras de una lengua con los


signos alfabéticos de otra. En la práctica, la transliteración implica la
introducción de vocablos extranjeros en una lengua determinada y es muy
pertinente cuando esos vocablos son intraducibles. Tal cosa ha sucedido con
cierto número de voces griegas y hebreas como consecuencia de la
traducción de las Escrituras. Algunos de ellos son “bato”, “leviatán”,
“querubín”, “estatero”. Pero a veces la transliteración ha sido superflua, pues
esos vocablos extranjeros se habrían podido traducir. Por ejemplo, las voces
griegas transliteradas como angelos, baptizein, evangelion, ekklesia, y
Christos se han castellanizados como “ángel”, “bautizar”, “evangelio”,
“iglesia” y “Cristo”. Su respectiva traducción es “mensajero”, “sumergir”,
“buenas noticias”, “asamblea” y “Ungido”.

b. Traducción literal.

Es la que transmite hasta donde sea posible el significado exacto de las


palabras originales. Sigue el texto original palabra por palabra y por lo tanto
refleja los giros propios de la lengua de éste y no los de su propio idioma.

c. Expresión equivalente.

Es el giro que siendo propio de un idioma corresponde exactamente al de


otro. En cierto sentido es la contraparte de la traducción literal, ejemplo,
algunos de nuestros modismos, como “meter la mano” o “meter la pata”,
sólo tendrán significado en un idioma extranjero si se los traduce por sus
respectivas expresiones equivalentes.
Sólo en tiempos recientes se les ha dado importancia a las expresiones
equivalentes en las traducciones de la Biblia; pero aún subsisten en ellas

55
muchos hebraísmos y helenismos. Uno de éstos es “echar la sangre” (hechos
5: 28). La expresión equivalente en castellano es “echar la culpa (o culpar)
de la muerte”.

d. Interpretación.

Es la explicación del sentido de una palabra o frase. En otras palabras, la


interpretación tiene que ver no con lo que el autor dice, sino con lo que
quiere decir. Por lo que respecta a las versiones, la interpretación es muy
necesaria cuando la traducción es literal, ya que los hebraísmos y helenismos
que ésta contiene son frecuentemente incomprensibles para el lector común.
Génesis 8: 4 bien puede ilustrarnos esto. En efecto, es imposible concebir
que el arca de Noé reposara en varios montes, a menos que interpretemos
“los montes” de Ararat como uno solo de ellos.

e. Adaptación.

Es la sustitución de ciertas ilustraciones de una obra original por otras más


comprensibles a los lectores de una traducción de esa obra. Ejemplo si
Miqueas hubiera profetizado en nuestros días de la futura paz mundial,
habría dicho que las naciones “convertirán sus tanques en tractores”
(Miqueas 4: 3). Así también los traductores de la Biblia han tenido que
recurrir a múltiples adaptaciones para expresar con claridad las verdades
divinas en las lenguas y dialectos de los pueblos primitivos.

f. Traducción libre.

Es la que transmite el sentido general del texto original en vez de cada una
de las palabras. Es por lo tanto la antítesis de la traducción literal. La
traducción libre incluye expresiones equivalentes, interpretaciones y
adaptaciones.

3) Imperfección de las versiones.

Debido a diversos factores, algunos de los cuales acabamos de considerar, las


traducciones son generalmente imperfectas. Uno de estos factores, si acaso no el
principal, es la dificultad de hallar expresiones equivalentes entre las lenguas de
pueblos que son culturalmente diferentes entre sí. Y esta dificultad se acrecienta
en caso de las versiones. ¿Cómo traducir, por ejemplo, Mateo 26:27 a la lengua
de un pueblo para el que escupir en el rostro es una bendición y no un insulto?
Conviene destacar, sin embargo, que en general la imperfección de las versiones
no afecta a ninguna doctrina importante de la Biblia, sino más bien a detalles.

56
4) Clasificación de las versiones.

a) Versiones parafraseadas o paráfrasis.


Son las que contienen una traducción libre y frecuentemente amplificada del
texto original con el fin de hacerla más inteligible. Un ejemplo bien conocido
de versión parafraseada es la Biblia al Día, paráfrasis (La Biblia Viviente).

b) Versiones revisadas o revisiones.


Se les da este nombre a las versiones que luego de una cuidadosa revisión
han sido corregidas, por lo cual debieran llamarse más bien versiones
corregidas. La revisión de Cipriano de Valera y las que han seguido, incluso
la de 1960, son ejemplos de revisiones de la versión de Casiodoro de Reina.
Las revisiones y subsecuentes correcciones fueron necesarias por las
siguientes causas:
El descubrimiento de manuscritos más antiguos y mejores, lo cual ha
contribuido a contar con un texto mucho más semejante al original.
Los cambios experimentados por los idiomas a raíz de palabras y acepciones
que han caído en desuso.

c) Versiones críticas.
Se llaman así las traducciones del texto crítico de las Escrituras, texto que
resulta del estudio comparativo de los manuscritos bíblicos. Por lo general
incluyen variantes y notas explicativas. Hasta cierto punto, la Versión
Moderna es un ejemplo de versión crítica.

d) Versiones populares.
A diferencia de las versiones críticas, las versiones populares son
traducciones libres de la Escritura. Su lenguaje es sencillo y claro con el fin
de que todo lector pueda entender el mensaje de Dios. Un ejemplo de este
tipo de versión es el Nuevo Testamento Dios llega al hombre. (La Biblia
completa en esta versión salió en 1979 con el título Dios habla hoy.).
Las versiones populares han tenido un gran auge desde que se descubrió que
el Koiné, la lengua en que fue escrito el Nuevo Testamento, era un griego
popular y no un literario.

e) Versiones directas.
Son aquellas cuyo texto ha sido traducido directamente de sus lenguas
originales, como la versión de Casiodoro de Reina y la Moderna.

f) Versiones indirectas.
Son traducciones de otra traducción. De esta clase son muchas de las
versiones católicas romanas, pues están basadas en la Vulgata (una de las
versiones latinas) en vez de los manuscritos hebreos y griegos.

57
g) Versiones Antiguas.
Se conocen con este nombre todas las versiones que antecedieron a la
invención de la imprenta (siglo XV).

h) Versiones modernas.
Son todas las traducciones de la Biblia hechas desde la invención de la
imprenta hasta nuestros días.

i) Versiones parciales.
Se llaman versiones parciales las traducciones de una parte de la Biblia.

j) Versiones completas.
Son las traducciones de toda la Escritura.

k) Los Ágrafos.
Son los dichos de Jesús que no constan en los Evangelios, muchos de ellos se
encuentran en el Evangelio de Tomás anteriormente citado. La palabra
ágrafo significa literalmente “no escrito”, lo cual se refiere al hecho de que
los dichos no constan en los Evangelios, están escritos en alguna otra parte.
Hay un ágrafo en el Nuevo Testamento: “Más bienaventurado es dar que
recibir” (Hechos 20: 35), es un ágrafo, porque no se halla escrito en los
Evangelios.

• Preguntas de repaso.

1) Identificar las diferentes definiciones de versiones y desarrollar una de ellas.


2) ¿Cómo se clasifican las versiones? Desarrollar una de ellas.
3) ¿Qué es el Koiné?
4) ¿Qué son los ágrafos?

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UNIDAD 9

1) Manuscritos en papiro y pergamino.

Antes de la invención de la imprenta en el siglo XV, la Biblia sólo se conocía en


forma manuscrita. Eso significa que el Nuevo Testamento, para no mencionar el
Antiguo, se copió a mano durante 1.400 años y aún en el siglo XVI continuaba
copiándose así. Esos ejemplares escritos a mano se llamaban “manuscritos”
(Manus en latín significa “a mano” y scriptum significa “escrito”).
Los materiales sobre los que se escribieron los antiguos manuscritos eran
generalmente de dos clases: papiro (2da. Juan 12, en el original) y pergamino (2
Timoteo 4: 13).
El papiro es una especie de junco, que se da en las márgenes del río Nilo. La
planta alcanza un grosor como el de la muñeca de un hombre. Luego de un
procedimiento de cortes, machacado y pulido se formaban las hojas cuyos
tamaños variaban entre 8 y 20 centímetros por 15 y 45 centímetros. Solía
escribirse sobre él con una caña cortada en forma de pluma para escribir y la
tinta se hacía de hollín, goma y agua. Escribían sólo las personas especialmente
adiestradas, y algunos, como San Pablo, que contaban con un secretario
(amanuense), dictaban los documentos y al final los firmaban para autenticarlos.
El papiro era muy caro; según su tamaño y calidad. Durante siglos se empleó
este material, predecesor del papel (nuestra palabra “papel” se deriva de
“papiro”).
El pergamino (palabra que se deriva de “Pérgamo”, ciudad de Asia Menor que a
fines del siglo segundo perfeccionó el pergamino y lo exportaba) era más
duradero que el papiro. Se hacía de cueros especialmente preparados, como de
oveja y cabra, se secaban y se pulían con piedra pómez. El pergamino se empleó
desde la antigüedad hasta la Edad Media, cuando gradualmente fue
reemplazado por el papel.

2) El Rollo.

El empleo del papiro y el pergamino por los israelitas y cristianos hizo posible
conservar documentos extensos.
Cosiendo o pegando con goma varias hojas se formaban largas tiras a cuyos
extremos se pegaban rodillos de hueso o de alguna otra sustancia fuerte y
duradera. La longitud de los rollos variaba, pero rara vez era más de nueve
metros, más o menos el tamaño necesario para el Evangelio de Lucas o el de
Mateo. Juan 21: 25 parece indicar que al autor del cuarto Evangelio le faltó
espacio y se vio obligado a concluir su libro antes de lo que pensaba, por falta
de papiro. Como los rollos eran pesados e incómodos, era necesario valerse de
ayudantes para sostenerlos, enrollarlos y desenrollarlos mientras los rabinos
leían en las sinagogas. Se escribía verticalmente en los rollos, en columnas de

59
cinco o siete centímetros de ancho. Comparativamente pocos rollos antiguos se
han conservado; el ejemplar de Isaías contenido en los Rollos del Mar Muerto
es un raro y magnífico ejemplo de la antigua forma de los rollos. Aun hoy día,
en las sinagogas, la Torá (es decir la Ley o el Pentateuco) se escribe a mano
sobre pergamino y en la antigua forma de rollo. Estos rollos se emplean en el
culto público como en tiempo antiguo.

3) El libro (Códice).

El libro, técnicamente conocido como “códice”, se ideó y se empleó sólo


después de haber usado rollos durante siglos. En efecto, se cree que la idea de
formar libros nació alrededor del siglo I D.C. Tanto los rollos como los libros se
emplearon del primero al cuarto siglo; después de esto se empleó
universalmente el códice. Los primeros libros fueron hechos de papiro o
pergamino. Se ponían varias hojas juntas, se doblaban por el centro y luego se
pegaban por el lomo para formar un “cuadernillo”. Varios cuadernillos se unían
para formar un “libro”. Frecuentemente cada página contenía varias columnas.
La forma de códice brindaba muchas ventajas, dos de las cuales eran la
comodidad y la economía. Aunque fuera grande, era más fácil sostener un libro
que un voluminoso e incómodo rollo. En cuanto a economía, se podían emplear
ambos lados de las hojas, lo cual por lo común no era posible en los rollos.

4) Desaparición de todos los originales griegos y hebreos.

Hoy en día no existe ni un solo manuscrito original de la Biblia griega o hebrea.


No se conoce a ciencia cierta la razón, pero quizá la orden que en el año 303
dictó el emperador Diocleciano de destruir toda literatura cristiana explique el
hecho. Otra posible razón es que el papiro, material en que probablemente
estaba escrita la mayor parte del Nuevo Testamento, no se conserva bien a
menos que se guarde en sitio muy seco. Si bien se perdieron los originales, la
investigación científica nos asegura que la Biblia que leemos es, para todo fin
práctico, la misma que se produjo bajo divina inspiración. Pero es importante
recordar que todos los manuscritos bíblicos son copias.
Desde cierto punto de vista la pérdida de los originales fue conveniente, pues la
humanidad tiende a la adoración de los objetos relacionado con lo sagrado.
Debe adorarse a Dios y no a la Biblia, y muchos menos al papel y la tinta con
que está hecha.

5) Errores de copia.

Los rollos y libros eran producidos o por una persona que copiaba de otro
manuscrito, o por un grupo que copiaba lo que le dictaban. Es fácil comprender
que el amanuense podía, por cansancio o descuido, cometer errores. Pero el

60
método de copia colectiva también producía errores; varias razones lo hacían
posible, pero el error principal provenía de lo que los eruditos llaman “error de
oído”. Existen también los “errores de vista”, estos algunos se producen por
subconsciente confusión de palabras. Se recuerda el caso que se mencionaba
una “mula podrida”, cuando se trataba de una “muela”.

6) Factores que contribuyen a una asombrosa exactitud.

En los manuscritos que han llegado a nuestras manos hay en verdad errores de
oído, errores de vista, y otras clases de equivocaciones. Pero lo asombroso es
que la Biblia se haya conservado tan bien. Aunque copiados millares de veces a
mano, la enorme cantidad de manuscritos demuestran que poseemos lo que casi
pudiéramos llamar un consecuente y auténtico texto bíblico. Los grandes
eruditos llegaron a la conclusión que “las palabras que en opinión nuestra aún
son dudosas apenas constituyen una milésima parte del Nuevo Testamento”.
Uno de los factores que contribuyeron a la exactitud del Antiguo Testamento
fue la creencia judía en el carácter sagrado de las Escrituras. Respecto a éstas
decía Josefa: “…nadie se ha atrevido a añadir, quitar o alterar ni siquiera una
sílaba…” (Ver Deuteronomio 4: 2 y Jeremías 26: 2). El hecho es que las
Escrituras judías se copiaban con escrupuloso cuidado. Los escribientes eran los
guardianes de los escritos sagrados en tiempos bíblicos, a quienes
históricamente sucedieron los masoretas (palabra que significa “transmisores”).
Los masoretas florecieron entre los años 500 y 1000 d.C. y sus esfuerzos por
conservar el texto bíblico fueron laboriosos y casi increíbles. Se valían de
recursos como éstos: contaban cada letra de un libro y determinaban la que
ocupaba el sitio central; contaban cada palabra y determinaban la central;
anotaban el número de veces que una palabra o frase aparecía en la Biblia; los
libros que contenían errores eran desechados. De este modo, es fácil
comprender por qué las Escrituras nos han llegado casi perfectas.
Los masoretas conservaron tan perfectamente el Antiguo Testamento, que su
obra nos ha llegado como texto patrón, y se le llama “texto masorético”,
conocido también por la abreviatura TM.
Debe observarse que en algunas ocasiones hubo copistas que deliberadamente
introdujeron cambios en el texto. A veces creían aclara así un punto doctrinal,
en otras ocasiones creían resolver una contradicción. Algunos copistas
colocaban sus cambios en el margen, pero otros lamentablemente los
incorporaban en el texto. Hoy día la crítica textual tiene que entresacar lo falso
de lo verdadero.
Lo cierto es que las variaciones en los textos bíblicos (más en el Nuevo que en
el Antiguo Testamento), la mayoría son de importancia mínima, y ninguna gran
verdad doctrinal se pone en tela de juicio por errores textuales.

61
• Preguntas de repaso.

1) Que significa Manuscrito.


2) Sobre que materiales se escribieron los primeros libros manuscritos.
3) A que se denomina rollo y cuál fue su importancia.
4) Mencionar algunos factores que contribuyeron a la exactitud de la Biblia.

62
UNIDAD 10

1) Algunos antiquísimos manuscritos de la Biblia.

Los antiguos manuscritos (textos) y traducciones (versiones) constituyen la


materia prima con la cual trabaja el crítico textual.
Los manuscritos bíblicos no son exactamente iguales, y la crítica textual ha de
determinar el texto correcto. A continuación, anotamos algunos de los
principales manuscritos que datan del siglo segundo a.C. hasta el siglo quinto
D.C.

▪ Rollos del Mar Muerto: Hasta 1947 nuestro más antiguo manuscrito del
Antiguo Testamento hebreo, databan de finales del siglo IX D.C. Nuestro
más antiguo manuscrito del Nuevo Testamento era mucho más antiguo (en
casi 8 siglos) que nuestros más viejos manuscritos del Antiguo Testamento.
Pero ahora contamos con ejemplares de textos hebreos precristianos. Los
primeros rollos del mar Muerto se descubrieron en 1947 en una cueva cerca
de Qumram, al noroeste del mar Muerto.
El primer descubrimiento incluía un rollo completo de Isaías en hebreo, uno
de los más antiguo que se hayan descubierto, con fecha del siglo segundo
A.C. Este, como muchos de los otros rollos del mar Muerto, concuerda en
forma admirable con el texto reconocido del Antiguo Testamento, el texto
masorético. Después de los primeros descubrimientos, es exploraron
sistemáticamente otras cuevas y se descubrieron materiales de cada libro del
Antiguo Testamento, excepto el de Ester. También aparecieron comentarios
bíblicos y otras clases de obras literarias.
El gran valor de los rollos está en que sus textos hebreos constituyen
vigoroso testimonio en cuanto a la confianza que merece el Antiguo
Testamento que hemos conocido durante siglos.

▪ Fragmento Rylands de Juan.


Lleva este nombre porque un fragmento de papiro de 6 x 9 centímetros fue
descubierto en una colección de la Biblioteca John Rylands, de Manchester,
Inglaterra. Éste contiene 30 palabras en griego procedentes del capítulo 18 de
Juan. Es la más antigua porción de manuscrito del Nuevo Testamento que se
conoce y data de la primera mitad del siglo segundo. Procede de un códice,
no de un rollo, esto es porque está escrito en ambas caras del papiro.

▪ Papiros Bodmer. (Alrededor del 200 d.C.).


Éste incluye los primeros trece capítulos de Juan en griego, en condición casi
perfecta, y fragmentos de los restantes capítulos, además de Judas y 2da. de
Pedro y algunas porciones del Antiguo Testamento, en griego y copto. Tiene

63
fecha de alrededor de 200 d.C. y se encuentra en la Biblioteca Bodmer, cerca
de Ginebra. Se publicaron entre los años 1956 y 1962.

▪ Códice Sinaítico. Siglo IV.


Fueron descubiertos en 1844 en el monasterio de Santa Catalina, en el monte
Sinaí. Se trata de 43 hojas de pergamino y es una copia del siglo IV d.C. que
incluye todo el Nuevo Testamento y la mayoría del Antiguo, además de dos
documentos extrabíblicos (la epístola de Bernabé y parte de El Pastor
Hermes). Actualmente se encuentran en el Museo Británico de Londres.

▪ Códice Vaticano. Siglo IV.


Es una copia del siglo IV. Descubierto en la Biblioteca Vaticana y llevado a
París durante un tiempo por Napoleón, actualmente está en la Biblioteca
Vaticana en Roma, y contiene el Antiguo Testamento griego (es el más
antiguo y mejor de los manuscritos de la Septuaginta), y el nuevo
Testamento hasta Hebreos 9: 14. Este y el anterior son códices hermanos,
probablemente de origen egipcio. Constituyen el mejor texto griego de que
se dispone.

▪ Códice Béze. Siglo V o IV.


Se trata de una copia y contiene textos incompletos de los cuatro evangelios
y los Hechos, además de unos pocos versículos de 1 Juan. Las páginas de la
izquierda tienen un texto griego y las de la derecha el texto en latín. Lleva el
nombre del reformador Béze, quien lo obsequió a la Universidad de
Cambridge en 1581. Lo había adquirido del monasterio de San Irineo en
Lyon, en 1562.

▪ Códice Alejandrino. Siglo V.


Es un manuscrito del siglo v del Antiguo y Nuevo Testamento en griego,
además de dos libros extrabíblicos: las Epístolas de Clemente. El libro fue
obsequiado al rey Carlos I en 1627 por Cirilo Lucar, patriarca griego de
Alejandría, de allí su nombre. Se halla en el Museo Británico, Londres.

▪ Códice de san Efrén. (palimpesto del siglo V).


Se trata de un códice incompleto del Antiguo y Nuevo Testamento en griego,
se conoce como palimpsesto. El término “palimpsesto”, se deriva de dos
palabras griegas: palin, que significa “de nuevo”, y psestos, que significa
“borrado” o “raspado”; de modo que un manuscrito palimpsesto es uno cuya
escritura anterior se ha raspado para que el pergamino pudiera usarse de
nuevo. Este texto había sido borrado, pero con relativo éxito se emplearon
sustancias químicas para restaurar la primera escritura.

64
2) Principales Traducciones o versiones antiguas.

a) La Septuaginta (250 a.C. y SS.).


El término técnico que se da a las traducciones es “versión”. Hay versiones
antiguas, medievales y modernas. La Septuaginta, una traducción del Antiguo
Testamento hebreo, es la más vieja de las antiguas versiones en griego. El
Pentateuco (los primeros cinco libros del Antiguo Testamento) se tradujo por
ahí en el 250 A.C.
El resto puede que no se haya completado hasta fines del primer siglo A.C.
Algunas partes están escritas en buen griego Koiné, otras en griego influido de
semitismo.
Esta traducción fue fruto de la necesidad, puesto que había muchos judíos de
habla griega en el mundo antiguo. En efecto, el idioma internacional de la
región mediterránea fue durante varios siglos el griego. El nombre
“Septuaginta” se abrevia mediante el símbolo LXX porque, según la tradición,
fueron unos setenta los traductores de la misma. Es interesante que los
escritores del Nuevo Testamento a menudo hayan citado esta versión en vez de
las Escrituras hebreas, como Lucas.
Los títulos que hoy damos a los libros del Antiguo Testamento proceden en
parte de la Septuaginta, se sometió a revisiones en griego, y fue traducida al
copto, etíope, gótico, armenio, árabe, georgiano, eslavónico y latín antiguo. Hoy
en día aún es el texto normal de la iglesia ortodoxa griega.

b) Pentateuco Samaritano. (Precristiano).


El Antiguo Testamento hebreo es la Biblia de los judíos, y el Pentateuco hebreo
es la Biblia de los samaritanos. Los samaritanos (así llamados porque habitaban
en Samaria), eran en parte judíos. No se les permitió colaborar en la
construcción del templo en días de Esdras y Nehemías, y se aislaron de sus
parientes judíos, fundando su propio centro religioso. Hicieron del Pentateuco
su Biblia, cambiándolo y adatándolo a su historia y modo de pensar. El
Pentateuco samaritano es simplemente una edición hebrea en letras ligeramente
modificadas. Los samaritanos existen hoy día en pequeños grupos, y persisten
en emplear el Pentateuco como su Biblia.

c) Tárgumes. (Versiones arameas).


Los tárgumes son paráfrasis o traducciones interpretativas de la mayor parte del
Antiguo Testamento en arameo. El arameo gradualmente sustituyó al hebreo
como idioma común después del cautiverio babilónico. Con el tiempo las
Escrituras hubieron de ser transcritas a la lengua popular. En las sinagogas,
pues, se hacían traducciones orales. El traductor era llamado “meturgeman” y la
traducción que realizaba era llamada “Tárgum”. Llegó el momento en que estas
paráfrasis orales se consignaron por escrito; algunas eran más literales que otras.
En los recientes descubrimientos del Mar Muerto, se encuentra un Tárgum de

65
Job. En 1957 la biblioteca Vaticana anunció haber descubierto en sus archivos
una copia del Tárgum conocido como “Jerusalén II”, que data del siglo V.

d) Las Versiones griegas.


La versión de los Setenta, conocida también como la Septuaginta, es la más
importante de las versiones griegas. Es la más antigua de todas las versiones
escritas. Tuvo su origen en Alejandría, Egipto, probablemente durante el
reinado de Tolomeo Filadelfo, siglo III A.C. Debe su nombre al hecho de que,
según una tradición, 72 eruditos israelitas tradujeron en 72 días la ley de Moisés
al griego. Es mucho más probable, sin embargo, que fuera hecha para el uso de
la colonia judía residente en Alejandría. Había una necesidad de una traducción
al griego porque, así como los judíos de Palestina habían sustituido su lengua
vernácula por el arameo, los de Alejandría la habían dejado por el griego.
La versión de los Setenta (a veces se escribe la “LXX”) no es cualitativamente
uniforme; pero en general es fiel al texto hebreo. En efecto, mientras que en la
Ley es una traducción sumamente literal, en los Escritos es más bien una
traducción libre.
La importancia de esta versión se pone de manifiesto en los siguientes hechos:
1) Propagó las verdades divinas en la lengua universal de aquel entonces. 2)
allanó el camino para la escritura y circulación del Antiguo Testamento en la
misma lengua y 3) fue la Biblia que usaron los primeros cristianos,
especialmente los escritores neotestamentarios como su principal referencia.
Los más antiguos manuscritos que contienen la versión de los Setenta son los
grandes códices del siglo IV: el Vaticano y el Sinaítico.

e) Versiones latinas. Siglo II. Jerónimo. La Vulgata.


La más antigua de las dos versiones latinas es la versión Latina Antigua. Fue
hecha, como las primeras versiones siríacas, en la segunda mitad del siglo II, si
bien se cree que es posterior a éstas.
En efecto, el Antiguo Testamento, que además incluía los libros apócrifos, era
una versión indirecta, pues fue traducido de la versión de los Setenta y no del
texto hebreo. Al contrario, el Nuevo Testamento fue traducido directamente del
texto griego y ha sobrevivido en más de 40 manuscritos de los siglos IV al XIII.
La Vulgata, es la más famosa de las versiones. Durante siglos ha sido la versión
oficial de la Iglesia Católica Romana. Fue hecha por Jerónimo, gran erudito
cristiano del siglo IV, a petición de Dámaso, obispo de Roma. Este tenía mucho
interés en un texto unificado de las Escrituras en una edición de la Biblia que
terminara con la multitud de textos latinos y versiones griegas. Jerónimo
emprendió su obra en el 382 y la terminó al cabo de 23 años. Se la llamó
Vulgata, nombre que significa “común” o “aceptada por todos”.
La Vulgata comparte con la versión La Versión Latina Antigua la diferencia de
carácter de sus dos partes principales. En efecto, el Nuevo Testamento es
simplemente una revisión de la versión Latina Antigua. Por el contrario, el

66
Antiguo Testamento es una nueva versión hecha directamente del texto hebreo,
salvo los Salmos, que lo son de la revisión de Orígenes. Mención aparte
merecen los libros apócrifos, los cuales, en su mayor parte los mismos de la
versión Latina Antigua, fueron incluidos en la Vulgata sólo después de la
muerte de Jerónimo.
Cabe aquí recalcar que a la Vulgata le cupo el honor de ser el primer libro que
se imprimió a poco de haberse inventado la imprenta.
En el siglo II d.C., cuando el latín sustituyó al griego como lengua
internacional, comenzaron a aparecer traducciones latinas, pero llegaron a ser
tan variadas y difíciles que Dámaso, obispo de Roma, encargó a Jerónimo
(siglos IV y V), la producción de un texto latino estable. Este fue traducido del
hebreo, del latín antiguo y del griego. Jerónimo realizó parte de su obra en
Belén. Del griego él tomo la Septuaginta, que es la traducción latina y se la
conoce con el nombre de “la Vulgata”.
De la Vulgata hemos recibido términos teológicos tan conocidos como
“elección”, “justificación”, “santificación”, “salvación” y “regeneración”. La
Vulgata incluye tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento, y su nombre
significa “común” (de “vulgar”). Es aún la Biblia oficial de la iglesia católica
romana, y fue la Biblia de la Edad Media, aunque no se le otorgó
reconocimiento oficial hasta el Concilio de Trento en 1546.

f) Versiones Siríacas.
El siríaco es un idioma semítico emparentado con el arameo y se empleaba en
Edesa y la Mesopotamia occidental hasta que el árabe lo suplantó en el siglo
XIII D.C.
Así tenemos la obra de Taciano, convertido en Roma y discípulo de Justino
Mártir, preparo en este idioma una armonía de los 4 evangelios.
En 1892 las señoras Lewis y Gibson, Inglesas, hermanas gemelas, descubrieron
una versión en este idioma en el monasterio de Santa Catalina, en el monte
Sinaí. Es un palimpsesto y contiene la mayor parte de los cuatro Evangelios, se
conserva en el Museo Británico de Londres.
También existen como derivados de este idioma, las versiones Pesita y
Filoxenia, entre siglos IV y siglos VI, son traducciones con un lenguaje más
sencillo o popular y actualmente existen sólo en forma fragmentaria, y contiene
porciones del Nuevo Testamento y de los Salmos.
El siríaco, o sirio, fue la lengua de las comunidades cristianas establecidas en
Siria y las regiones situadas al este del Eufrates. Hubo varias versiones síriacas
de la Biblia, siendo la primera de ellas la más antigua después de la versión de
los Setenta y de los tárgumes. Así tenemos La Peshito, con este nombre, que
significa “sencillo”, se conoce a la más importante de las versiones siriacas. Es
posible que se la llamara así para indicar que era la versión sencilla o popular de
su tiempo entre las iglesias sirias. La Versión Siríaca Antigua. Esta es la más
antigua de las versiones del Nuevo Testamento pues su texto data de la segunda

67
mitad del siglo II. Es probable que, durante un tiempo, y antes de ser revisada,
la Siríaca Antigua complementara al Antiguo Testamento de la Peshito. En la
actualidad hay sólo dos manuscritos de los evangelios en esta versión, uno del
siglo IV y el otro del V.

g) Versiones coptas. (Siglos III y IV).


El copto era el idioma de los primitivos cristianos egipcios. Se había derivado
del idioma de los faraones. No se escribía en jeroglíficos sino en caracteres
semejantes a los griegos. Entre estos siglos los cristianos “coptos” produjeron la
Biblia en sus propios idiomas y dialectos.
Muchos de los libros apócrifos fueron escritos en este idioma, así tenemos el
Evangelio de Tomás, de Felipe, contienen bienaventuranzas y parábolas, y
menciona personajes conocidos como San Pedro, Juan el Bautista, Jacobo el
hermano de nuestro Señor, descubiertos en Egipto alrededor de 1945 o 1946,
todos en forma de papiros guardados en vasijas de barros, (se encontraban en
una tumba cristiana), muchos de ellos están en el Museo Copto de El Cairo.

h) La versión Gótica.
Se origina en el siglo IV, y es un dialecto germánico. Y se tradujeron a este
idioma los cuatro evangelios.

i) La versión Armenia. Siglo IV.


Fue hecha por los cristianos armenios en el siglo IV, ha sido llamada “Reina de
las Versiones” por su belleza y exactitud.

j) La versión Georgiana. Cerca del siglo V.


Esta versión fue la Biblia de los antiguos pueblos de Georgia, ubicados en la
región montañosa entre los mares Negro y Caspio. Oyeron por primera vez el
evangelio en el siglo IV, pero su traducción no se hizo hasta el siglo

k) Versiones Africanas.
Como la Etíope y Nubia. Se desconoce exactamente cuándo obtuvieron su
Biblia.

l) Versiones en Árabe.
Las traducciones en árabe antiguo se realizaron en el siglo VIII por Juan, obispo
de Sevilla, en el siglo X por Isaac Velásquez de Córdoba y en el XIII, en
Egipto. No se sabe si hubo traducciones anteriores al siglo VIII.

m) Eslavo Antiguo.
Son del siglo IX y fueron hechas por los hermanos griegos Cirilo y Metodio,
misioneros a los eslavos. Hay unos doce manuscritos de la versión en eslavo
antiguo de los Evangelios, procedentes de los siglos XI al XIV.

68
n) Versiones misioneras.
El movimiento misionero moderno iniciado a partir del siglo XVIII ha sido otro
factor preponderante en la traducción de las Sagradas Escrituras. Así es como
durante los últimos 250 años la Biblia o parte de ella han sido traducidas a las
principales lenguas de Asia, África y las islas del Océano Pacífico. Una labor
similar se sigue haciendo con las lenguas de los pueblos aborígenes de América.
La mayoría de estas versiones, que ya sobrepasan el millar, han sido hechas por
misioneros después de estudiar pacientemente durante años las lenguas de los
pueblos a los cuales han ministrado. Por esto se las conoce con el nombre de
versiones misioneras. Entre sus méritos se destaca el de haber dado forma
escrita a lenguas que carecían de escritura.

• Preguntas de Repaso.

1) ¿Qué son los rollos del mar muerto y que importancia revisten?
2) ¿A qué traducción se la conoce con el nombre de “Septuaginta”? ¿Cuáles son sus
características?
3) ¿Qué importancia tuvo esta versión?
4) ¿Qué son los tárgumes?
5) ¿Qué es la “Vulgata”? Características e importancia de esta versión.

69
UNIDAD 11

1) Traducciones al español hasta el presente.

La Biblia antes de la imprenta.


Mucho antes de la invención de la imprenta, España poseía las Sagradas
Escrituras, primero en latín, y luego en español. No obstante, la prohibición de
poseer en el común de la gente la misma se extiende por casi todo el territorio
con diferentes alcances, por ejemplo, confiscación de bienes, prisión, etc. Las
reiteradas prohibiciones hacen entender que ya desde el siglo XIII se conocía en
Cataluña la Biblia en lengua vulgar. Por entonces ya los valdenses y albigenses
habían ganado adeptos en España.

2) Siglo XIII. Biblias Alfonsinas.

El más antiguo ejemplar de la Biblia en español se conserva en el museo de El


Escorial. Es la llamada Biblia Alfonsina, obra del Rey sabio Alfonso X, es un
resumen de toda la Biblia. Alfonso X, en colaboración con sabios moros y
judíos, escribió obras en las cuales la lengua castellana fue depurando su estilo,
de este modo, la Biblia influyó en la evolución de nuestro idioma en aquellos
días.

3) Traducciones de Judíos conversos.

Los siglos XIV y XV vieron un gran auge en cuanto a producciones bíblicas. R.


Salomón judío convertido al catolicismo, produjo una traducción paralela: una
columna de la Vulgata junto a otra de la traducción española, hecha
directamente del hebreo.
La Biblia de la Casa del Alba: es un lujoso códice bellamente ilustrado y
caligrafiado. Consta únicamente del antiguo testamento, ordenado según el
canon judío. Es obra del rabí Mosé Arrangel, quien invirtió en ella nueve años
de labor. La terminó en 1430.

En 1498, expulsión de los judíos. 3 siglos de represión antibíblica.


El hecho es que en 1498 los Reyes Católicos decretaron la expulsión de los
judíos. Éstos se llevaron a España en el corazón, y aún conservan amorosamente
su idioma. En el exilio continuaron produciendo traducciones españolas del
Antiguo Testamento, publicadas principalmente en Ámsterdam (Holanda) y en
Ginebra (Suiza).
Por medidas del Santo Oficio o Inquisición, comienzan a producirse nuevas
medidas para restringir la lectura y traducciones de las Sagradas Escrituras,
entre los siglos XVI al XVIII, se hicieron en España muy pocas traducciones y
no todas llegaron a publicarse.

70
Versiones Europeas. Lenguas Modernas.
La traducción de las Escrituras a las lenguas modernas de Europa se vio
notablemente incrementada por dos grandes sucesos que revolucionaron este
continente: la invención de la imprenta en 1440 y la Reforma en 1517. La
primera contribuyó a una más rápida y amplia circulación de la Biblia; la
segunda promovió una mayor demanda de ella por parte de gente ávida de leerla
en su propio idioma.
La primera versión que apareció a los pocos años de haberse inventado la
imprenta fue la castellana de Martín A. Lucena en 1450. La siguieron la italiana
de Nicolo, en 1471, la alemana de Martín Lucero, en 1522, etc. Muchas de estas
versiones eran parciales. Asimismo, algunas eran indirectas. Pero por lo general
las versiones de la Reforma fueron traducidas directamente de las lenguas
originales.

4) Traducciones judías Españolas.

Fuera de España había más libertad respecto a la Biblia. Entre los traductores
judíos exiliados están Isaac Abarbanel, Jom Tob Athías (conocido como Duarte
Pinel) y Jerónimo de Vargas.
Patrocinados por el duque Hércules II de Ferrara, (Italia) estos dos últimos
producen en 1553 la Biblia (Antiguo Testamento) que lleva el nombre de
Ferrara. La intención de estos fue que por producto de la dispersión los judíos
no olviden de la doctrina enseñada en las sinagogas de España.
Los Refranes.
Aparecen en este período y son “evangelios chiquitos”, según un decir popular,
con el cual no sólo se hace referencia a la sabiduría general que encierran, sino
también a la doctrina bíblica que muchos contienen.

5) Las Biblias protestantes en Español.

En el siglo XVI Juan de Valdés tradujo los Salmos y las epístolas a los romanos
y a los Corintios.
Francisco de Enzinas, en 1543 en el extranjero tradujo el Nuevo Testamento.
Dedica su traducción al emperador Carlos V con la cita de Josué 1: 8, buen
consejo para todo gobernante. Se muestra de acuerdo con los que desean “en su
lengua natural oír hablar a Jesucristo y a sus apóstoles”, de ahí que se dedico
trasladar las Sagradas Escrituras a la lengua vulgar.
Entre 1556 y 1557 Juan Pérez de Pineda público en Ginebra su bella traducción
del Nuevo Testamento y los Salmos.

71
Escribió también una conmovedora “Epístola Consolatoria” dedicada a los
cristianos evangélicos de Sevilla que pasaron por el tormento, y veintiuno de los
cuales murieron en la hoguera por causa de su fe.
Juan Pérez de Pineda dedicó toda su vida a esparcir la Palabra de Dios, y para
coadyuvar en la empresa aun después de morir, dedicó por testamento todos sus
bienes a la impresión de una Biblia en español.

6) Biblia de Casiodoro de Reina. 1569.

Casiodoro de Reina trabajó diez o doce años en su traducción, para ello se valió
de las traducciones de Juan de Pineda y principalmente de la Biblia de Ferrara.
Se terminó de imprimir en 1569 y circuló clandestinamente en España, mediante
la abnegación de los creyentes que con ello exponían su vida. Se la conoce
como la “Biblia del Oso” así llamada por tener un oso grabado en su
frontispicio.
Casiodoro reconoce su deuda para con la Biblia de Ferrara, pero crítica el
excesivo apego de ésta al significado recto o natural de las palabras. Considera
que la Biblia es “revelación”, mensaje de Dios, lógico es que se vista de
lenguaje comprensible para el hombre común, y la de Ferrara, con su afán
literalista, ya que estaba plagada de hebraísmos hacían difícil su estilo al
castellano, no lograba eso.
La primera edición de la Biblia del Oso fue de 2600 ejemplares; pero de éstos
son muy contados los que se observan hoy en bibliotecas públicas y
particulares. La gran mayoría fue a parar a las llamas por orden de la
Inquisición.

7) Cipriano de Valera.

La Biblia del Oso acerca la palabra de Dios al pueblo. Cipriano de Valera


realizó la misma tarea respecto a su generación en 1602, teniendo en cuenta los
cambios semánticos que el tiempo inevitablemente impone a los idiomas. Como
sus precesores también tuvo que huir de España en 1557. Luego de pasar por
Ginebra e Inglaterra, tras 20 años de obra, la publico en Ámsterdam Holanda, en
1602. En realidad, ésta es más bien una revisión o edición corregida de la
versión de Casiodoro de Reina, pues Cipriano de Valera, luego de comparar
diligentemente la versión con los textos hebreo y griego, sólo le introdujo
algunos cambios. Uno de éstos fue el sacar los libros apócrifos de entre los
libros canónicos del Antiguo Testamento y ponerlos en una sección aparte. Con
justicia, hoy día se la conoce como Versión de Casiodoro de Reina, revisada por
Cipriano de Valera.
Esta versión, luego de otras revisiones, ha alcanzado un éxito extraordinario,
tanto que su circulación en España y América Latina se calcula en miles de

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millones de Biblias, Nuevos Testamentos y porciones. En efecto, es la versión
favorita del pueblo evangélico de habla castellana.

8) Las Versiones Actuales.

El empeño evangélico está más en poner la Biblia al alcance del pueblo, que en
conservar una reliquia literaria incomprensible, o producir versiones de tan
elevado estilo que priven a las masas de alimento espiritual. Ello no obsta, sin
embargo, para que se produzcan también Biblias destinadas a grupos selectos.
Con el propósito de diseminar la Palabra, las Sociedades Bíblicas han producido
distintas versiones basadas en la de Reina Valera, para uso de las
congregaciones y para lectura común. Una de ella fue la de 1960, donde
colaboraron unos sesenta consultores distribuidos por todo el mundo de habla
hispana.
Entre otras versiones tenemos “la Versión Moderna”, la “Versión
Hispanoamericana”, edición bilingüe (español – inglés) del Nuevo Testamento,
moderniza también un poco el lenguaje. La “Versión popular (1966), Dios llega
al Hombre”, su lenguaje es accesible para las grandes masas campesinas, para
los niños y para quienes apenas están saliendo del analfabetismo.
La “Biblia de Scofield” es una edición con notas se edito en los Estados Unidos.
Entre las versiones católicas modernas en español están las de Bóver – Cantera
y Nácar – Colunga (1944), publicadas en España, y la del Obispo Straubinger,
publicada en nuestro país en 1941. Las tres están hechas con excelente sentido
crítico, aprovechando los últimos descubrimientos de la investigación bíblica.
La “Biblia de Jerusalén” ha sido publicada en español. Esta obra salió
originalmente a la luz pública en francés, bajo los auspicios de la Escuela
Bíblica de Jerusalén.
Una de las últimas versiones mayormente aceptadas es la Nueva Versión
Internacional.

• Preguntas de Repaso.

1) ¿Qué son las Biblias Alfonsinas?


2) Mencionar algunas versiones judías.
3) Mencionar algunas versiones protestantes en español.
4) ¿Por qué son importantes las versiones Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera?
5) Identifique algunas versiones actuales.

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UNIDAD 12

1) La Biblia y sus profecías. La veracidad en sus profecías.

Una parte considerable de la Sagrada Escritura, casi tanto como la historia,


está constituida por la profecía. En ella tenemos una de las pruebas más
convincentes no sólo de la verdad de la Biblia, sino también de su origen
divino.
La profecía es una cualidad distintiva y sobrenatural de la Biblia, ya que,
como ella misma lo consigna, el revelar el porvenir es atributo exclusivo de
Dios (Isaías 41: 22,23; 44: 7, 24,25; 46: 9, 10).
Alguien dijo que la profecía es la historia escrita de antemano. Efectivamente,
hay una estrecha relación entre la profecía y la historia, porque la primera se
cumple en la última. Así pues, atendiendo al tiempo de su cumplimiento, las
profecías pueden clasificarse en tres grupos bien definidos: las que ya se
cumplieron, las que se están cumpliendo y las que han de cumplirse.

2) La evidencia manifestada en las profecías que ya se cumplieron.

La evidencia que ofrecen las profecías ya cumplidas a favor de la veracidad


de la Biblia es abrumadora.
Las profecías que se refieren al Mesías se han confirmado de manera
asombrosa. Se dice que en Jesús se cumplieron 333, todas ellas anunciadas
con varios siglos de anticipación.
Aunque no pretenden atacar directamente la veracidad de la Biblia sino el
mesiazgo de Jesús, hay quienes afirman que El, conociendo las profecías
mesiánicas, las cumplió deliberadamente. Pero varias predicciones se
cumplieron exactamente en Jesús sin que El, humanamente hablando, pudiera
ejercer ningún control sobre ellas. Algunas de éstas son las siguientes:

• Las circunstancias de su nacimiento (Isaías 7: 14; Miqueas 5: 2,


Génesis 49: 10; Daniel 9: 25).
• La traición de uno de sus amigos (Salmo 41: 9; 55: 12-14).
• Su pasión (Salmo 22: 7, 8, 16; 34: 20; Isaías 50: 6; 53: 7; 12).
• Las circunstancias de su muerte. (Zacarías 12: 10, Isaías 53: 9)

La historia confirma indirectamente la veracidad de las profecías mesiánicas.


Cuando el templo y Jerusalén estaban en ruinas, el ángel Gabriel le reveló a
Daniel que el Mesías debía venir antes de otra destrucción del templo y de la
ciudad (Daniel 9: 26). Efectivamente, pocos años antes de la nueva
destrucción Jesús se presentó en la escena y afirmó ser el Mesías.

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Otras profecías como Deuteronomio capítulo 29 e Isaías capítulo 6,
confirmaron la penosa dispersión de los judíos por todos los pueblos de la
tierra.
La profecía de Jesús de la destrucción de Jerusalén y de su pisoteo por los
gentiles se ha cumplido admirablemente durante casi 19 siglos. En efecto, bajo
el gobierno del emperador Adriano los romanos reconstruyeron Jerusalén con
el nombre de Elía Capitolina, prohibiéndoles a los judíos el ingreso a ella.
Hasta el reconocimiento del Estado de Israel, esta ciudad estuvo
sucesivamente bajo el dominio de los árabes, tártaros, egipcios, mamelucos y
turcos otomanos. Luego pasó hasta el dominio Británico hasta 1948, año de la
formación del Estado Israelí.
Pero también otra profecía de Jesús sólo vino a cumplirse alrededor del año
400. Se trata del juicio de Corazón, Betsaida y Capernaum. (Mateo 11: 20 –
24; Lucas 10: 13- 15). Un terremoto destruyó la aldea de Capernaum y
probablemente las dos primeras. De las cuatro ciudades que había junto al Mar
de Galilea, solamente Tuberías (contra la cual Jesús no pronunció juicio)
permanece hasta el día hoy.

3) La evidencia manifestada en las profecías que se cumplen hoy día.

Los siguientes casos lo corroboran:

• Israel sobrevive, a pesar de haber sido objeto de las más encarnizadas


persecuciones que registra la historia (Jeremías 31: 35-37).
• El cumplimiento de la profecía predicha en Daniel 12: 4. En ninguna
otra época de la historia, la humanidad ha adquirido tan vastos
conocimientos y en tantos campos como en estos dos últimos siglos.
• La predicación del evangelio por naciones y territorios que nunca
antes había escuchado y leído sobre Jesucristo y la Biblia.
• El extraordinario resurgimiento del espiritismo y las ciencias ocultas.
(1 Timoteo 4: 1).

4) Las profecías que han de cumplirse.

Los desastres predichos en Apocalipsis, el libro de Daniel, y 2da Pedro por


citar a los más importantes pueden perfectamente cumplirse con el uso de las
armas nucleares, fenómenos naturales como terremotos, Tsunamis,
huracanes, etc., más las consecuencias del calentamiento global, confirman en
gran medida aquellas profecías.
Asimismo, la Organización de las Naciones Unidas y el movimiento
ecuménico nos muestran cómo se podrán realizar los preparativos que
culminarán en el gobierno y religión mundiales predichos en Apocalipsis 13 y
17.

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5) La veracidad de la Biblia en materias históricas. Ciencia y Biblia.

Aunque la Biblia no es un texto histórico, más de un tercio está constituido


por relatos históricos. De ahí la importancia que tiene la comprobación de su
historicidad.
Durante miles de años nadie puso en tela de juicio su autenticidad, sin
embargo, por el siglo XIX, llegó a su apogeo una teoría critica que
consideraba mítico sus relatos.
El nacimiento virginal, los milagros, la resurrección del Señor y muchas cartas
apostólicas, como así también sus contenidos y más, empezaron a
considerarse simplemente fábulas, interesantes, pero definitivamente fábulas.
Varios fueron los factores que alimentaron esta teoría:

a) Una obsesiva predisposición a negar lo sobrenatural, por considerar


contrario a la naturaleza y a la razón.
b) La presuposición de que la Biblia es un libro como cualquier otro, por
lo tanto, debe ser sometido a los mismos análisis y cuestionamientos
literarios que otros textos.
c) La teoría de la evolución, que contaba con muchos adeptos y de moda
en la época.
d) La falta de información histórica.
e) Carencia de manuscritos bíblicos, etc.

En nuestros días la situación se revierte, ya que los adelantos de la ciencia, por


sí misma, empieza a manifestar la veracidad de la Biblia, a través de grandes
descubrimientos por ejemplos arqueológicos, paleográficos (ciencia que
estudia el origen de libros y textos antiguos).
La Biblia no es un manual de historia, tampoco es un texto de ciencias. Sus
pocas declaraciones científicas están entretejidas en un contexto histórico,
poético, profético, biográfico o epistolar. Mucho se ha hablado de las
diferencias entre la ciencia y la Biblia, pero es necesario entender que no están
en conflicto.
Si damos por sentado que la naturaleza y la Biblia son revelaciones diferentes
el mismo Dios, no podrán estar en conflicto.
La naturaleza es una revelación consistente en hechos mientras que la Biblia
lo es en palabras. La ciencia estudia los fenómenos de la naturaleza; la
teología, las declaraciones de la Biblia.
Es evidente sin embargo que los hombres de ciencia no han logrado
desentrañar todos los misterios del universo, ni los teólogos los de la Biblia.
Tenemos que tener en claro que las dificultades no constituyen errores, porque
el hecho de que no entendamos algo no significa que eso tiene que ser
necesariamente falso. En este sentido, la actitud de los hombres de ciencia

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hacia la naturaleza contrasta grandemente con la de aquellos teólogos que
formulan críticas destructivas a la Biblia.
Los científicos no critican a la naturaleza por los aparentes absurdos que
aparecen en ella, al suponer siempre que el error no esta en la naturaleza, sino
mas bien en las interpretaciones particulares. No fue fácil, por ejemplo, que
los antiguos aceptaran la redondez de la tierra, hacerlo también involucraba
aceptar que del otro lado se caminaba con los pies para arriba, hasta que Colon
y más tarde Magallanes demostraron lo contrario. Así también la Biblia
permanecerá intacta ante el análisis científico de quienquiera que, sin
perjuicios, la escudriñen en su búsqueda de la verdad.

• Preguntas de repaso.

1) ¿Qué es una profecía?


2) Identificar y transcribir de una Biblia algunos versículos de profecía que ya se
cumplieron.
3) Identificar y transcribir de una Biblia algunos versículos de profecías que se
cumplen hoy día.
4) Que opinión tienen sobre las profecías que han de cumplirse.
5) ¿Qué relación hay entre Biblia, ciencia e historia?

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BIBLIOGRAFIA.

El resultado de esta materia es por la consulta de las siguientes obras:

- Nuestra Santa Biblia. Manual de Estudio. Donald E. Demaray. Editorial: Logoi.


- El libro siempre nuevo. Introducción a la Biblia. José Silva Delgado. Editorial
Vida.
- Biblia de referencia Thompson. Editorial Vida.
- Biblia de estudio Pentecostal. Editorial Vida.
- Biblia de estudio Harper/Caribe. Editorial Caribe.
- Panorama de la Biblia. F.I.E.T Facultad internacional de Educación Teológica.

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Common questions

Con tecnología de IA

The theological definition of inspiration, as derived from 2 Timothy 3:16 and 2 Peter 1:21, is the special act of God or the Holy Spirit by which He guided chosen men to faithfully record His words in writing. This involves God as the source, the prophets as the medium, and the message as the product. The inspiration is divine in origin and involves the transmission of God's word through human agents without originating in human will but through the Spirit .

The Septuagint influenced early Christian scripture usage by being the primary source for Old Testament citations in the New Testament. Early Christians, including New Testament writers, frequently used the Septuagint as it propagated divine truths in Greek, the lingua franca of the time, facilitating the spread of scriptural teachings and the integration of Old Testament narratives in Christian doctrine .

The Peshito, an ancient Syriac version of the Bible believed to date from the late 2nd century, is significant for being one of the earliest and most influential translations used by Syriac-speaking Christian communities. It provided a 'simple' version of scripture that facilitated understanding and accessibility, influencing theological thought and practice in the Eastern Christian traditions .

Biblical inspiration pertains to the divine guidance in writing scripture, ensuring accurate communication of God's message. However, this inspiration does not imply that every recorded statement is divinely sourced but guarantees the trustworthiness of the account. Thus, inspired texts can include non-divine statements, like those of humans or demons, which are accurately documented but not inspired in content .

The concept of inspiration in the Bible is seen in both oral and written forms. Oral inspiration involves prophets speaking God's words as revealed directly to them, while written inspiration pertains to prophets or writers recording God's words, sometimes including additional context such as title, date, and personal insights. Both forms are considered to originate from God, but written inspiration includes a level of documentation and context provided by the human authors under divine guidance .

The Catholic tradition includes certain apocryphal books in the Old Testament canon, supported by their presence in the Septuagint, historical acceptance by early church figures, and their reflection in the New Testament. Conversely, the evangelical tradition excludes these books, arguing they lack prophetic authority and were written when there were no prophets in Israel. Evangelicals assert that apocryphal books exhibit doctrinal contradictions with canonical texts .

The Bible uses diverse literary forms such as narratives, parables, and propositions to convey its messages, each inspired by God. For instance, teachings on forgiveness are illustrated through narratives like David's mercy towards Saul, parables like the unmerciful servant, and direct teachings by Jesus. This variety underscores the same divine source behind each style and genre, reflecting inspiration as accommodating different expressive needs while maintaining scriptural unity .

The Latin Vulgate, translated by Jerome in the late 4th century, unified biblical text for the Roman Catholic Church and became its official version. Its significance lies in its widespread use and authoritative status in Western Christianity, influencing theological study and liturgy. It combined a direct translation of the New Testament from Greek and the Old Testament from the Hebrew text, unlike earlier versions that often relied on other translations like the Septuagint .

Early Christian communities utilized translations such as the Gothic for Germanic tribes and Armenian for Armenian Christians to make scriptures accessible in their vernacular languages, facilitating the spread and practice of Christianity. These versions enabled local communities to engage with biblical teachings, integrating them into liturgical and daily life, demonstrating the adaptability and reach of Christian texts across diverse linguistic contexts .

Biblical inspiration displays varying intensities, from compulsive inspiration where prophets had no choice but to speak God's words, as seen in Jeremiah's and Balaam's experiences, to subtle inspiration where individuals like Caiaphas unknowingly spoke divine truths. Some writers like Luke, motivated by diligent investigation, were divinely guided in presenting organized accounts of events without a discernible compulsion .

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