UNA MIRADA A LAS ELECCIONES DE MARZO 2022 EN EL TOLIMA
Por AGUSTIN RICARDO ANGARITA LEZAMA
Pasadas las elecciones del 13 de marzo y conocidos sus resultados, vale la pena intentar
una reflexión política sobre lo que sucedió en el departamento del Tolima.
Una primera conclusión, es que esta campaña estuvo muy marcada por la judicialización
de la política y por los fuertes ataques personales. Los medios de comunicación fueron el
epicentro de este debate. Además, los raudales de dinero, expresados en derroche de
publicidad y compras de conciencias brillaron por doquier. Para muchos, es la
entronización en el departamento de la “costeñización” de la política.
Una segunda conclusión, no menos importante que la anterior, es que ganó de forma
abrumadora la maquinaria. Esto no debería sorprender, porque la manera tradicional de
hacer política, tanto en Colombia como en el Tolima, ha sido fortalecer y aceitar la
maquinaria para arrasar en las elecciones y perpetuarse en el poder. Lo llamativo en el
Tolima es la contundencia de esta manifestación de poder.
Cuando hablamos de maquinaria nos referimos a capturar las instituciones del estado que
poseen mayor presupuesto. De esta manera se garantiza el nombramiento en cargos y
otorgamiento de contratos a correligionarios que más tarde trabajarán en la consecución
de votos y en el coro de las alabanzas a su benefactor. Para que la maquinaria sea
eficiente se necesita la cooptación clientelar de los organizamos de control, como ha
ocurrido desde hace mucho tiempo. Esto mantiene un camino expedito a la corrupción y
la impunidad. Haciéndose al poder de nombrar y contratar a discreción, se obtiene la
opción de constreñir a los funcionarios para que demuestren listados de posibles
electores, asistan a reuniones y consigan votantes, so pena de perder sus cargos o
contratos. La maquinaria también opera escogiendo los jurados de votación, los
registradores y además, comprando votos, contratando todos los vehículos públicos en
una población para impedir el desplazamiento de los electores de sus contradictores, etc.
Además, al disponer de ríos de dinero, casi siempre obtenidos del erario, inundan los
pueblos, caminos y ciudades de publicidad, de miles de comentarios amañados cargados
de cizaña de algunos periodistas y áulicos, que por dinero se ponen al servicio de estas
maquinarias.
Todo lo anterior pasó en el Tolima para estas elecciones. El partido Conservador impuso
su hegemonía. De las 7 curules para la cámara (incluyendo la curul de las víctimas) obtuvo
cuatro y sólo tenía dos. En esta circunscripción consiguió un poco menos de 140 mil votos
que representan más del 30% de los sufragios. El candidato al senado de este sector
político, el exgobernador Oscar Barreto Quiroga, obtuvo casi 100 mil votos en el
departamento y 112.669 en todo el país, constituyéndose en el sexto senador más votado
de su partido. Llama la atención que para senado el Tolima puso 178. 380 votos, cuarenta
mil más que para la cámara regional. Oscar Barreto ganó casi todo lo que se propuso en
estas elecciones. Sólo le faltó “quemar” a su primo el senador Miguel Ángel Barreto, con
quien media una enemistad, pero que con una campaña muy cercana a las comunidades y
con una muy buena gestión nacional, logró su reelección.
El Pacto Histórico logró ser la segunda fuerza política en el departamento. No fue una
sorpresa este caudal electoral. El problema había sido la sempiterna manía de los sectores
alternativos a la política tradicional, de mantenerse divididos y aislados. Hace 20 años el
dirigente político Guillermo Alfonso Jaramillo había podido aplacar celos, envidias y
diferencias, logrando que los alternativos unidos obtuvieran una curul en la cámara.
También los casi 80 mil votos que obtuvo la candidatura presidencial por el PDA de Carlos
Gaviria reafirmaron la existencia de un potencial importante de personas cansadas de la
politiquería y proclives a propuestas alternativas. No obstante, la miopía electoral y el
sectarismo ideológico reaparecieron y las derrotas se sucedieron una a una. Esta vez, de
nuevo por la actividad de Jaramillo, muy cercano a Gustavo Petro, se conformó una lista
fuerte y se recuperó la curul a la cámara en cabeza de una mujer: Martha Alfonso Jurado.
El centro democrático, como en todo el país, cedió terreno, aunque mantuvo una curul en
la cámara de representantes. Fue sorpresa en los mentideros políticos la victoria del
abogado de derecha Carlos Edward Osorio, pues se apostaba que sus dos más fuertes
rivales, con trayectoria electoral reciente, lo derrotarían fácilmente. Ya hace 8 años,
Osorio, había sido representante y había sido reconocido como uno de los 5 mejores en la
Cámara.
El partido liberal, una colectividad que fue mayoritaria y vigorosa en otras épocas, pero
ahora en barrena, salvó su presentación y logró elegir a Olga Beatriz González. No propuso
candidato liberal al senado y votó por candidatos de afuera del departamento. Aunque
esto es válido por la circunscripción nacional, siempre había tenido candidato propio, ese
factor de debilidad pudo limitar una mejor votación.
El partido de la U registró, con tristeza, cómo un hombre como Jaime Yépez, que llevaba
cuatro periodos en el congreso, salía derrotado. La politiquería le bombardeó hasta su
lista, que de suyo era débil y perdió un gran esfuerzo electoral.
Cambio Radical también perdió su representación en la cámara. Las disputas intestinas en
su partido a nivel regional lo llevaron al fracaso.
En resumen. El departamento del Tolima, que otrora fuera un fortín liberal, ahora 29 de
los 47 municipios, es decir, el 62% de ellos, votan por las listas conservadoras. Al partido
liberal todavía le creen en 6 municipios, al Centro democrático en cinco, el Pacto Histórico
logró tres incluyendo a la capital Ibagué, el partido de la U dos y Cambio Radical dos.
Para rematar la hegemonía el partido conservador eligió los dos únicos senadores por el
Tolima: Oscar Barreto y Miguel Ángel Barreto.
Por primera vez llegan tres mujeres elegidas a la cámara: Martha Alfonso, Delsy Isaza y
Olga B. González. El departamento espera que estas damas representen una nueva
mirada, una forma distinta y fresca de hacer política que permita ir reduciendo el
patriarcado que ha marcado la política de manera inveterada. Con ellas puede brillar una
antorcha de esperanza.
En el tema de las consultas presidenciales en el Tolima, por un pequeño margen ganó el
Pacto Histórico con 120.665 votos. Equipo por Colombia obtuvo 116.329 sufragios y
Centro Esperanza sólo obtuvo 46.336 votos. Individualmente en estas consultas se repitió
lo sucedió a nivel nacional, ganaron Gustavo Petro con el 81.2% de los votos emitidos,
Federico Gutiérrez con el 53.9% y Sergio Fajardo con el 42.2%.
Como reflexión final, llegaron nuevas caras al congreso por el Tolima, ojalá no nos ocurra
como en “El gatopardo”, la novela de Lampedusa: cambiarlo todo, para que todo siga
igual…