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Como Tener Una Vida de Bendicion en Dios

Este sermón trata sobre cómo conocer y seguir la voluntad de Dios. Señala que Jesús nos mostró la voluntad de Dios al morir en la cruz para salvarnos de nuestros pecados. También explica que la voluntad de Dios es que tengamos perdón de pecados, sanidad, protección contra la maldición y la pobreza, y vida eterna a través de Cristo. Exhorta a los creyentes a mantener comunión constante con Dios a través de la oración y obedeciendo la guía del Espí

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Como Tener Una Vida de Bendicion en Dios

Este sermón trata sobre cómo conocer y seguir la voluntad de Dios. Señala que Jesús nos mostró la voluntad de Dios al morir en la cruz para salvarnos de nuestros pecados. También explica que la voluntad de Dios es que tengamos perdón de pecados, sanidad, protección contra la maldición y la pobreza, y vida eterna a través de Cristo. Exhorta a los creyentes a mantener comunión constante con Dios a través de la oración y obedeciendo la guía del Espí

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Enero 16, 2000

Título del sermón: Cómo tener una vida de bendición en Dios


Versículo de la Biblia: Jeremías 29:11-14

Para que dos personas puedan caminar y trabajar juntos deben


estar de acuerdo en mucho aspecto de la vida. Mucho m ás
cuando se trata de una pareja, de lo contrario siempre
estarán en discusión y pelea, en fin la relación se dividirá.
Asimismo Dios y nosotros debemos estar de acuerdo para
trabajar y caminar juntos. Sin embargo, no olvidemos que Dios
es Todopoderoso, Omnipotente y Omnisciente, por tanto será
imposible estar de acuerdo con un hombre necio. Es imposible
desear que Dios este de acuerdo a nuestro pensamiento y
voluntad, mas nosotros debemos seguir el camino y la voluntad
del Señor; para tal efecto debemos quebrantarnos y permitir
que él nos moldee a su voluntad. En consecuencia está la
necesidad de conocer la voluntad de Dios.

Primeramente debemos reconocer cuál es la voluntad


determinante de Dios. ¿Cómo será esto posible? Es posible,
porque Dios mostró su voluntad determinante mediante Jesús.
Hebreos 1:1-3 dice “Dios, habiendo hablado muchas veces y de
muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,
en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien
constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el
universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la
imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las
cosas efectuado la purificación de nuestros pecados por medio
de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las
alturas”. Sabiendo la voluntad de Dios, podremos vivir y
caminar con él, para eso necesitamos saber la palabra de
Dios; pero saber la clara voluntad de Dios como la luz del
día es muy difícil para nosotros. Muchas veces al leer la
palabra de Dios no entendemos enteramente lo que significa,
ni lo que está diciendo, porque nos hace falta mucha
experiencia y preparación. No obstante, tenemos un medio para
conocer la voluntad de Dios, esto es la palabra pronunciada
por medio de Jesucristo. Jesús siendo Dios, llegó a este
mundo como hombre y todo lo que hizo el Señor, sin quitar, ni
añadir, es la voluntad de Dios, demostró la clara voluntad de
Dios en la cruz.
En Juan 6:38-39 dice “Porque ha descendido del cielo, no para
hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Y esta
es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que
me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el d ía
postrero”. Lo que dijo Jesús en este mundo, su muerte y la
resurrección son para mostrar a nosotros la voluntad de Dios.
Por tanto, podemos saber la clara voluntad de Dios hacia
nosotros, es la remisión de pecado. No hay duda en cuanto a
esta voluntad de Dios; es decir, debemos asirnos a esta
voluntad de Dios con determinación, aún en contra de vientos
y mareas, debemos estar firmes porque sabemos la voluntad de
Dios.
En cuanto al pecado está la remisión de pecados. Porque al
morir Jesús en la cruz, pagó toda nuestra deuda, abolió la
ley, dándonos el perdón y el amor de Dios, esto es la
voluntad de Dios. Por tanto, cuando dependa de la sang re
preciosa de Jesús, será perdonado de toda su iniquidad,
asimismo será justificado. De manera que no hay duda sobre la
remisión de pecado por medio de la sangre preciosa del Señor,
esto es la voluntad de Dios en cuanto al pecado. Los
comentarios están de más, porque al dependerse de la sangre
del Señor, recibirá perdón, justificación y salvación. Lo que
diga el diablo tampoco importa, porque la absoluta voluntad
de Dios es que cuando usted dependa enteramente de la sangre
preciosa de Jesús, sea perdonado y reciba la salvación. Esta
voluntad de Dios no será conmovida.
La voluntad de Dios en cuanto al secularismo es echar al
diablo con poder y traer el reino de Dios y la santidad del
Espíritu Santo a nuestro corazón. Esto es la voluntad de Dios,
cuando dependa de la sangre de Cristo, el diablo será echado
fuera, lo mundano será echado fuera, en su lugar lo llenará
del Espíritu Santo y del reino de Dios, de esta forma
tengamos una vida santificada. La voluntad de Dios es que
seamos santificados, que el reino de Dios more en medio de
nosotros y vivamos con la gloria del reino de los cielos. De
manera que aunque esté rodeado de lo secularismo, esté en
medio de tormenta de lo mundano, no tema, porque la voluntad
de Dios es que usted dependiéndose de la sangre del Señor,
permita la llegada del reino de los cielos y del Espíritu
Santo en su vida. Entonces, aunque llegue el diablo no le
podrá hacerle caer.
En cuanto a la tristeza y enfermedades está muy claro la
voluntad de Dios. Él mismo tomó nuestras tristeza y
dolencias; no es voluntad de Dios que estemos oprimidos por
la tristeza. Pero es su deseo que estemos libres de tristeza
y seamos llenos del gozo de Cristo. No es voluntad de Dios,
que usted esté oprimido por las enfermedades. Pero es el
deseo de Dios que viva con saluda y vigor. Es la voluntad de
Dios que seamos sanados mediante el Señor Jesús. Lo tenemos
muy claro en la vida de Jesús. Desde el primer día de su
ministerio hasta el fin de sus días, se dedicó a sanar a los
enfermos y a echar fuera los espíritus inmundos. Por tanto
hermanos, deben tener en presente que es voluntad de Dios que
ustedes estén libres de enfermedades y de tristezas, no deben
dudar en cuanto a esta verdad, acéptelo en fe. Tal vez esté
en este momento enfermo ya sea de artritis, de c áncer o de
dolores musculares y diga que ya no le queda mucho tiempo,
pero estas palabras son del mundo. Esto no es palabra
pronunciada de Dios. Hay una gran diferencia entre palabras
del mundo y de Dios; no importa lo que diga el mundo, preste
atención lo que diga Dios. Dios claramente nos dice que es su
voluntad, que todos nosotros estemos libres de tristeza y de
enfermedades. No sea conmovidos en cuanto a esta voluntad de
Dios, no tiene por qué dudar. Debemos estar firmes en cuanto
a la voluntad de Dios, porque sabemos que él llama las cosas
que no son como si fuesen. El deseo de Dios es que ustedes
reciban gozo, sean sanados en el Señor y gocen de una vida
saludable.
En cuanto a la maldición y pobreza está muy claro también la
voluntad de Dios. Cristo mismo tomó la maldición y la pobreza
causada por Adán y Eva. “Cristo nos redimió de la maldición
de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito:
Maldito todo el que es colgado en un madero), para que en
Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los
gentiles” ¡Quién podrá negar esta verdad de Dios! “Porque ya
conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor
a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con
su pobreza fueseis enriquecidos” ¡Quién podrá negar esta
palabra! Las cosas de este mundo podrán dejar de existir,
pero la palabra de Dios es firme eternamente, por tanto
debemos asirnos de ella en la fe. Tenemos certeza en el Señor,
porque él creó al Universo con palabras, de manera que
estamos seguros de su promesa.
También está muy claro la voluntad de Dios en cuanto a la
muerte y el Seol. Al resucitarse Jesús, destruyó la muerte,
el Hades, reemplazándolos con el reino de los cielos y la
vida eterna. Si alguno se preguntan ¿cuál es la voluntad de
Dios hacia mí? Quiero decirle que la voluntad de Dios es que
sea redimido de sus pecados, esto fue comprado con la sangre
de Jesús en la cruz, fue sellado con el Espíritu Santo y
nunca dejará de ser. Si dudamos de la voluntad de Dios, todo
nuestro fundamento de fe será destruido. De modo que debe
permanezca firme en la palabra de Dios en la fe, porque esta
es la voluntad de Dios.

Segundo, aunque tengamos un claro conocimiento de la voluntad


de Dios, si no mantenemos una continua comunión con Dios todo
será en vano. De manera que está de más decir que en nuestra
vida debemos siempre mantener comunión con Dios. Para tal
efecto debemos reflejarnos en las leyes del Señor diariamente.
Porque ellas son como espejo, así como nosotros miramos a los
espejos para saber si hay alguna mancha en la cara, o si el
pelo está bien, o si la ropa está bien. De igual manera
debemos mirar los mandamientos de Dios para saber si nuestra
vida espiritual está en el camino correcto. En Santiago
1:23-25 dice “Porque si alguno es oidor de la palabra pero no
hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en
un espejo su rostro natural. Porque él se considera a sí
mismo, y se va, y luego olvida cómo era. Mas el que mira,
atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y
persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor
de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace”. De
manera que las leyes de Dios están no para juzgarnos, sino
para enseñarnos el camino correcto. Los Diez Mandamientos y
los estatutos son como espejo que nos indicarán si estamos
equivocados, para que vivamos de acuerdo a la voluntad de
Dios.
Asimismo debe prestar atención a las indicaciones del
Espíritu Santo en nuestras oraciones y meditaciones. En
Salmos 1:2 dice “Sino que en la ley de Jehová está su delicia,
y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol
plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su
tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará”
Meditando sobre la palabra de Dios, debe esperar la guía del
Espíritu Santo. Al principio de mi ministerio sufrí mucho por
mi desobediencia a la voz del Espíritu Santo. Deseaba ser un
gran evangelista, quise ser como el Pastor Billy Graham,
quise viajar por todo el país para levantar campaña
evangélica, pero no daba buen resultado. A donde quiera que
me vaya para levantar una campaña evangélica, o yo estaba
enfermo, o no llegaban personas. Sin embargo, el ministerio
pastoral fue bendecido por Dios, se manifestaba milagros y
prodigios, asimismo llegaban muchas personas quienes recib ían
la salvación. Si de un principio hubiera escuchado la voz del
Espíritu Santo, este ministerio pastoral hubiera crecido aún
más, pero me negaba a ser ministro pastoral. Así me puse un
nombre acorde al ministerio “Pablo”, mas el Señor insistió en
que me dedicara al pastoral y me hizo cambiar de nombre a
David. Hermanos cuando nosotros desobedecemos a la voz del
Espíritu Santo, sufriremos mucho. De manera que es necesario
ser guiado por el Espíritu Santo. Cuando Pablo oraba en ayuna,
el Espíritu Santo les indicó en oración que separaran a Pablo
y a Bernabé para la obra. De modo que también nosotros
debemos estar atentos a las instrucciones del Esp íritu Santo.
Por otro lado debemos alejarnos del pecado y de la
desobediencia mediante el arrepentimiento. Si tratamos de
encubrimos, nuestra comunión con Dios sufrirá ruptura. Así
tenemos en Deuteronomio 30:15-16 “Mira, yo he puesto delante
de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal; porque yo te
mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos,
guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para
que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en
la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella”. ¿Qué
pasa cuando desobedecemos?. Está escrito en I Samuel 15:22-23
“Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos
y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová?
Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el
prestar atención que la grosura de los carneros. Porque como
pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e
idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra
de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey”.
Cuando Saúl desobedeció la voluntad de Dios, fue castigado
severamente. En su lugar tomó a David porque era conforme al
corazón de Dios. Así tenemos en Hechos 13:22 “Quitado éste,
les levantó por rey a David, de quien dio también testimonio
diciendo: He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a
mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero”. Si lo que
desea es tener una vida de bendición ante Dios, primeramente
debe desear vivir conforme al corazón de Dios; para tal
efecto necesitamos reflejarnos en el espejo de los
mandamientos, ordenar nuestro mundo espiritual, prestar
atención a las instrucciones del Espíritu Santo y sin
preámbulo arrepentirse de los pecados y de la desobediencia.
Sólo así podremos mantener abierta nuestra comunión con Dios.

Tercero, si queremos tener una vida de bendición, debemos


presentar acción de gracias y de alabanzas a Dios. Es muy
desagradable estar con una persona que siempre está
melancólico, así también Dios gusta de la compañía de
personas alegres. Porque él desea que estemos siempre alegres,
gozosos, positivos y activo, mas no triste, melanc ólico,
depresivo y lleno de quejas. Si Dios tuvo un amor especial
por David, es porque él era un hombre alegre. Siempre cantaba
alabanzas a Dios, escribió muchos poemas; cuando estaba
triste o cuando se sentía sofocado escribía poemas, mucho más
cuando estaba alegre. Así él glorificaba a Dios y descargaba
su pesadez. Por tanto dijo Dios que era un hombre de acuerdo
a su corazón. Pero ¿por qué desechó a Saúl? Él era un hombre
depresivo, siempre estaba triste, enojado y lleno de
sentimiento de venganza. En fin esto causó su destrucción,
pues entró a su corazón espíritu malo y tomó posesión de su
vida. De modo que Dios nos ordena que estemos siempre gozosos.
En I Tesalonicenses 5:16-18 dice “Estad siempre gozosos. Orad
sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de
Dios para con vosotros en Cristo Jesús”. Dios habita en medio
de nuestras alabanzas, él se goza de buen ambiente. Dice que
él habitó en medio de la alabanza de Israel. Si le preparamos
un buen ambiente con cánticos y alabanzas, él habitará en
medio de nosotros. ¿Por qué pedimos al grupo de coro entonar
alabanzas a Dios? Para que ellos preparen un buen ambiente
con sus cánticos, así Dios pueda habitar en medio del
servicio. En Salmos 22:3 “Pero tú eres santo, tú que habitas
entre las alabanzas de Israel”. De manera que debemos
preparar el lugar con alabanzas, para que Dios pueda llegar y
habitar en medio. Cuando Salomón realizaba la dedicación del
templo, llegaron los hijos de Leví con instrumentos a entonar
alabanzas a Dios y él habitó en medio de ellos. II Crónicas
5:13 “Cuando sonaban, pues, las trompetas, y cantaban todos a
una, para albar y dar gracias a Jehová, y a medida que
alzaban la voz con trompetas y címbalos y otros instrumentos
de música, y alababan a Jehová, diciendo; Porque él es bueno,
porque su misericordia es para siempre; entonces la casa se
llenó de una nube, la casa de Jehová. Y no podían los
sacerdotes estar allí para ministrar, por causa de la nube:
porque la gloria de Jehová había llenado la casa de Dios”.
Esto nos enseña que cuando se manifiesta grandes avivamiento,
también hubo avivamiento de alabanzas a Dios. Si no valoramos
las alabanzas a Dios, él también se apartará de nosotros. De
manera que hay una estrecha relación entre la presencia de
Dios y la alabanza. Cuando Josafat enfrentó a la fuerza unida
de Amón y de Moab, escogió a los cantores, los vistió de
ornamento sagrado y los puso delante del ejército y ellos
entonaron “Glorificad a Jehová, porque su misericordia es
para siempre”. Cuando ellos entonaron alabanzas a Dios,
Jehová puso contra los hijos de Amón, de Moab y del monte
Seir, la emboscada de ellos mismos y fueron destruidos. He
aquí la alabanza, la acción de gracias y la presencia de Dios
tienen una estrecha relación. Si desea que Dios habite en su
vida, aleje la tristeza, la depresión, la melancolía, y las
quejas; aunque esté padeciendo de gran tribulación debe
entonar cantos de alabanza a Dios, debe glorificar a Dios,
porque su misericordia es para siempre.
También ama al que presenta acción de gracias. El hombre muy
fácilmente se olvida de los favores y murmura. Así como el
pueblo de Israel aunque experimentaron grandes milagros y
prodigios, cuando enfrentaban una dificultad se olvidaban de
los favores y murmuraban contra Dios. De modo que Dios los
desechó. En I Corintios 10:10-11 dice “Ni murmuréis, como
algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor.
Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas
para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los
fines de los siglos”. Hermanos, las quejas, las murmuraciones
y lamentaciones son como el humo a la nariz de nuestro Se ñor,
él se disgustará. Aun cuando la situación actual no amerite
alabanzas, si usted en lugar de quejarse y de lamentarse,
presenta acción de gracias con cánticos de alabanzas,
entonces Dios llegará a usted. En Salmos 50:23 dice “El que
sacrifica alabanza me honrará; y al que ordenare su camino,
le mostraré la salvación de Dios”. Si lo que usted necesita
es la salvación, entone cantos de alabanza, acordándose de
todas las maravillas y prodigios que el Señor realizó en su
vida, porque así hará que Dios habite con usted.

Cuarto, para recibir bendición de Dios, debemos orar


fervientemente. No se trata de una oración vaga, sino de todo
corazón. Con determinación y decisión, mostrando su fe. En
Marcos 11:22-24 dice “Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe
en Dios. Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a
este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su
corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga
le será hecho. Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis
orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá”. Orar hasta
tener la certeza de que lo recibirá. Nuestra oración de fe
destruirá las emboscadas del diablo, aunque él nos rodee para
hurtar, matar y destruir, nuestra oración de fe derivará esta
emboscada. En Efesios 6:10-12 dice “Por lo demás, hermanos
míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.
Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar
firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos
lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra
potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este
siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones
celestes”. Porque nuestra pelea es contra el diablo y los
espíritus inmundos, de manera que debemos orar fervientemente.
En Lucas 18 podemos aprender mucho sobre la oración de una
viuda. Había un juez injusto, que no temía a Dios, ni
respetaba a hombre; pero una viuda se presentó delante de él
pidiendo justicia de su enemigo. Para tal, ella debió tomar
una gran determinación; pues, se propuso a seguir en pie
hasta obtener el resultado. Luego ella pidió enérgicamente,
sin cesar pidió día tras días. Con paciencia, sin desmayarse
esperó. Con mucha paciencia rogó; entonces este juez injusto
decidió hacerle justicia, porque era molesta su presencia
“Porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea
que viniendo de continuo, me agote la paciencia”. Así en
Lucas 18:7-8 dice “¿Y acaso Dios no hará justicia a sus
escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en
responderles? Os digo que pronto les hará justicia. Pero
cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?.
También en Jeremías 33:3 dice “Clama a mí, y yo te responderé,
y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces”.
Aquí menciona “clama” que significa “ora fervientemente”. No
se trata de orar medio dormido, medio despierto, se trata de
orar de todo corazón, con determinación, sin cesar y con
paciencia. Así las emboscadas del enemigo serán destruidas.

Para que este año tenga una vida de bendición en Dios, debe
conocer claramente la voluntad de Dios, arrepentirse de la
desobediencia y del pecado, presentar acción de gracias y
entonar cantos de alabanzas, orar fervientemente con
paciencia, entonces podemos esperar que la gloria de Dios
habite en medio de nosotros.
En Jeremías 29:11-14 dice “Porque yo sé los pensamientos que
tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y
no de mal, para daros el fin que esper áis. Entonces me
invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me
buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro
corazón. Y seré hallado por vosotros, dice Jehová, y haré
volver vuestra cautividad, y os reuniré de todas las naciones
y de todos los lugares adonde os arrojé, dice Jehová; y os
haré volver al lugar de donde os hice llevar”

Oración.
Dios santo y glorioso, ayúdenos a reconocer tú voluntad que
se manifestó en Cristo Jesús; ayúdenos a permanecer firmes en
esa voluntad, ayúdenos a arrepentirnos de toda desobediencia,
y de pecado; pedimos Señor que nuestra vida estén llenas de
acción de gracias, de alabanzas y positivismo. Con oración
ferviente, con perseverancia destruir las emboscadas de
nuestro enemigo y que caminemos siempre contigo para tener
una vida próspera en todas las cosas, y que tengamos salud y
prosperidad del alma.
Oramos en el nombre de Jesús, Amén.

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