LUIS BENEDICTO HERRERA DÍAZ
Magistrado ponente
SL131-2022
Radicación n.° 87303
Acta 02
Bogotá, D. C., veintiséis (26) de enero de dos mil
veintidós (2022).
Resuelve la Corte el recurso de casación interpuesto
por NAZLY MARÍA SOCARRÁS TIRADO, contra la
sentencia proferida el 14 de junio de 2019 por la Sala
Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de
Barranquilla, en el proceso ordinario laboral que la
recurrente promovió contra la ELECTRIFICADORA DEL
CARIBE S.A. E.S.P. – ELECTRICARIBE S.A. E.S.P.
I. ANTECEDENTES
La hoy recurrente demandó a Electricaribe SA ESP,
con el propósito de que fuera condenada a reconocerle y
pagarle la pensión de jubilación convencional plena «no
compartible con la pensión de vejez a cargo de Colpensiones»,
de manera retroactiva, a partir del 13 de mayo de 2011, por
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haber cumplido los requisitos de tiempo y edad previstos en
el artículo 5 de la Convención Colectiva de Trabajo 1989-
1990, suscrita entre la Electrificadora del Cesar S.A. y el
Sindicato de Trabajadores de la Electricidad de Colombia –
Sintraelecol, junto con la asunción de los beneficios
correspondientes al status de pensionada establecidos en el
artículo 20 «servicio de energía» del convenio colectivo 1982,
celebrado entre la Electrificadora del Cesar S.A. y el
Sindicato de Trabajadores de la Empresa de Energía
Eléctrica de la Costa Atlántica – Seccional Cesar, lo ultra y
extra petita y las costas del proceso.
También solicitó que se declarara, entre otras: que el
derecho pensional reclamado no fue conciliado ni
compensado económicamente en el acuerdo conciliatorio de
fecha 31 de diciembre de 1998; que el plan de retiro
voluntario propuesto por Electricaribe y aceptado por la
actora es ineficaz, por ser violatorio del contrato de
transferencia de activos y convenio de sustitución patronal,
suscrito entre la demandada y Electrocesar; que
Electricaribe se obligó a reconocer y pagar oficiosamente la
pensión de jubilación deprecada desde la fecha de su
exigibilidad, como parte del precio de venta de los activos
que le fueron transferidos por Electrocesar y que no existe
pronunciamiento judicial ejecutoriado o conciliación entre
las partes que haga tránsito a cosa juzgada material sobre
las pretensiones de esta demanda.
Soportó lo pretendido, básicamente, en que: i) nació el
13 de mayo de 1957; ii) laboró para la Electrificadora del
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Cesar SA desde el 09 de enero de 1975 hasta el 15 de
agosto de 1998 continuando con Electricaribe; iii) el 16 de
agosto de 1998 Electricaribe sustituyó a Electrocesar; iv) el
24 de noviembre de 1998 Electricaribe lanzó un plan de
retiro voluntario y un plan de pensión anticipada; v) se
acogió el plan de retiro voluntario; vi) Electricaribe no la
favoreció con el plan de pensión anticipada, mismo que
exigía un mínimo de 15 años de servicios y 45 de edad; vi)
la finalización de la relación laboral se protocolizó mediante
acta de conciliación de fecha 31 de diciembre de 1998; vii)
su retiro de la empresa sustituta ocurrió el 31 de diciembre
de 1998; viii) su edad para la fecha del retiro era de 41
años; ix) el tiempo de servicio acumulado equivale a 23
años, 11 meses y 22 días y, x) el salario devengado en el
último año de servicios fue de $1.425.879.
La sociedad demandada se opuso a las pretensiones
de la actora (f.° 324 a 349) y, en cuanto a los hechos, aceptó
como ciertos la sustitución patronal y el convenio que la
soporta; los extremos de la relación laboral; la Circular
Informativa sobre el Plan de Retiro Voluntario y el Plan de
Pensión Anticipada; el acogimiento de la demandante al
Plan de Retiro Voluntario; el que el anexo de prestaciones
legales y convencionales hace parte del acta de conciliación;
el tiempo de servicio acumulado de 23 años, 11 meses y 22
días; el monto del salario promedio devengado el último año
que fue de $1.425.879; el valor total de la liquidación
($147.886.265,44) del cual hace parte el del bono de retiro
por compensación ($123.750.340, 30); los aportes efectuados
al RPM por los riesgos de IVM durante la relación laboral y
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hasta la fecha de retiro; el que la demandante se encuentra
pensionada por vejez, a cargo de Colpensiones; la
designación, por parte de la Superintendencia de Servicios
Públicos Domiciliarios, del agente interventor de
Electricaribe y la respuesta dada a la demandante sobre la
operación de transferencia de activos entre el Consorcio de
Electricidad de Caracas, Houston Industries Energy Inc.,
Unión Fenosa y/o Gas Natural Unión Fenosa y Electricaribe
SA ESP. De los demás, dijo que no eran hechos, no le
constaban o no eran ciertos.
Sostuvo que la norma convencional cobijó únicamente
a los trabajadores de la empresa, es decir, a aquellos «cuyo
contrato se encontrara vigente al momento de cumplir los
requisitos de tiempo de servicio y edad exigidos por la
mencionada convención». Además, señaló que el contrato de
trabajo de la demandante terminó por mutuo acuerdo entre
las partes mediante acuerdo conciliatorio que hizo tránsito
a cosa juzgada, por lo que aquella dejó de ser trabajadora
de la demandada «y por tanto dejo (sic) de ser beneficiaria de
la convención colectiva de trabajo vigente en la empresa […]»,
de manera tal que no puede acceder a ninguno de los
beneficios establecidos en el convenio colectivo para sus
trabajadores. Formuló las excepciones de inexistencia de la
obligación, prescripción, cosa juzgada, cobro de lo no
debido y compensación (f.° 346 a 347).
II. SENTENCIA DE PRIMERA INSTANCIA
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El 16 de julio de 2018, el Juzgado Quinto Laboral del
Circuito de Barranquilla declaró probada la excepción de
inexistencia de la obligación, «en cuanto a la solicitud de
nulidad del acta de conciliación y pensión convencional, y la
de cosa juzgada respecto de las demás pretensiones» (f.° 392
a 393 vto. y archivo digital). Fijó las costas de la instancia a
cargo de la demandante.
III. SENTENCIA DE SEGUNDA INSTANCIA
La alzada se surtió por apelación de la actora y
terminó con la sentencia recurrida en casación, mediante la
cual el Tribunal Superior de Barranquilla confirmó el fallo
absolutorio de primer grado. Gravó con costas a la
demandante (f.° 405 a 406).
Centró el problema jurídico en dilucidar: i) si la actora,
como se afirma en la demanda y se repite en el recurso de
apelación, reúne los presupuestos de estructuración de la
pensión extralegal pretendida de conformidad con lo
establecido en el art. 5 de la Convención Colectiva de
Trabajo que regía las relaciones entre la extinta
Electrocesar y sus trabajadores durante el período 1989-
1990; y ii) si el plan de retiro voluntario ofrecido por la
empresa y aceptado por la demandante es ineficaz al tener
supuestamente objeto y causa ilícita.
Indicó que no era objeto de debate: (i) que la
accionante laboró al servicio de la demandada desde el 09
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de enero de 1975 hasta el 31 de diciembre de 1998 (f.° 56);
y (ii) que la Convención Colectiva de Trabajo suscrita el 02
de mayo de 1989 entre Electrocesar y su sindicato de
trabajadores, fue allegada en debida forma con la
constancia de depósito oportuno ante el Ministerio del ramo
(f.° 104 a 113).
Reprodujo el art. 5 del convenio colectivo, para luego
sostener que del inciso primero de la norma convencional se
extrae que el derecho pensional allí consagrado procede
siempre y cuando se reúnan los requisitos de tiempo de
servicios y edad --mientras esté en vigor el vínculo laboral--,
pues es evidente que la intención de los pactantes cuando
emplearon la expresión «los trabajadores que laboren dentro
de ella» fue la de cobijar exclusivamente a los empleados
activos al servicio de la demandada, ya que ningún término
del citado apartado extralegal (inciso primero) permite
entender que el trabajador pueda satisfacer la edad después
de retirado del servicio, o que sea una mera condición para
la exigibilidad del derecho, por manera que el cumplimiento
de la edad de 54 años es un presupuesto necesario que
concurre con la calidad de trabajador activo de la empresa,
por ende, condición para la estructuración del derecho.
Aseguró que, si bien tales efectos podían extenderse
más allá de dicha temporalidad, lo cierto es que ello solo
acontecía sí las partes dentro de su libertad y autonomía de
contratación así lo acordaban de manera clara, expresa y
manifiesta, conforme lo adoctrinado por esta Corporación
en la sentencia CSJ SL262-2019.
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Agregó que aun cuando los parágrafos primero y
segundo de la norma extralegal estipulan condiciones de
edad distintas a la general, como lo son en cualquier tiempo
y 50 años, lo cierto es que a la actora no le son aplicables
dichas previsiones en la medida que no acreditó haberse
desempeñado en alguno de los cargos descritos en los
citados parágrafos, por lo que debe atenerse al
cumplimiento de la edad de 54 años prevista como regla
general.
Así pues, arguyó que aunque la actora --antes del 31
de julio de 2010-- tenía cumplido el tiempo de servicios
exigido en el art. 5 de la Convención Colectiva, no cumplía
para la fecha de la desvinculación laboral (31 de diciembre
de 1998) e incluso tampoco para el 31 de julio de 2010, el
requisito de la edad de 54 años --en la medida que tal tope
cronológico lo alcanzó solo hasta el 13 de mayo de 2011 (f.°
44)--, cuando ya no estaba vigente la vinculación laboral ni
la aludida convención colectiva.
Finalmente, consideró que como la actora no logró
satisfacer en tiempo los presupuestos convencionales para
acceder a la pensión reclamada, corría la misma suerte la
pretensión atinente a la asunción y prestación de los
servicios y beneficios correspondientes al estatus de
pensionada establecidos en el art. 20 de la Convención
Colectiva de Trabajo 1982, «servicio de energía», máxime
cuando de conformidad con el acta de conciliación n.° 1370
suscrito entre la actora y la demandada de fecha 31 de
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diciembre de 1998 (f.° 53 a 55), aquella declaró a paz y
salvo a la empresa por entre otros conceptos: «Beneficios
convencionales», habiendo recibido la suma de
$[Link].
IV. RECURSO DE CASACIÓN
Interpuesto por la demandante en instancias,
concedido por el Tribunal y admitido por la Corte, se
procede a resolver.
V. ALCANCE DE LA IMPUGNACIÓN
Pretende la recurrente que la Corte case la sentencia
gravada, para que, en sede de instancia, revoque la
proferida por el a quo, «y en su reemplazo, declare prósperas
en su integridad las pretensiones de la demanda».
Con tal propósito formula un cargo por la causal
primera de casación laboral, que fue replicado y se decide a
continuación.
VI. CARGO ÚNICO
Acusa la sentencia del Tribunal por «la violación
indirecta de las siguientes disposiciones sustanciales:
artículos 1°, 10, 14, 18, 21, 467 del Código Sustantivo del
Trabajo y los artículos 13, 29, 48 y 53 de la Constitución
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Nacional y artículo 61 del CPTSS., la cual se genera al
interpretar erróneamente el AD-Quem (sic) el artículo 5° de la
convención colectiva de trabajo 1989-1990, celebrada entre
el Sindicato de Trabajadores de la Electricidad de Colombia
Sintraelecol Subdirectiva Cesar y la demandada», a causa de
los siguientes errores evidentes de hecho «en que incurrió el
A-Quo (sic)»:
1.- No dar por demostrado estándolo, que a la actora le asiste el
derecho al reconocimiento de la pensión convencional de
jubilación por satisfacer en su integridad los requisitos
establecidos en la cláusula 5° de la Convención Colectiva de
Trabajo del periodo 1989-1990.
2.- Dar por demostrado sin estarlo, que a la accionante no le
asiste el derecho al reconocimiento de la pensión convencional
de jubilación, por no encontrarse vinculado (sic) laboralmente a
la empresa demandada en el momento en que alcanzó la edad
de cincuenta y cuatro (54) años.
3.- Dar por demostrado sin estarlo, que de conformidad con el
artículo 5° de la Convención Colectiva de Trabajo que regía las
relaciones entre la extinta ElectroCesar S.A. ESP., y sus
trabajadores, vigente durante los años 1989-1990 se extrae del
Inciso 1° de la norma convencional, que el derecho pensional
ahí́ consagrado procede siempre y cuando se reúnan los
requisitos de tiempo de servicio y edad, mientras esté en vigor el
vínculo laboral.
4.- No dar por demostrado, estándolo, que cláusula 5° de la
Convención Colectiva de Trabajo del periodo 1989-1990 que se
invoca como fuente de la pensión convencional pretendida,
asigna beneficios pensionales a los trabajadores de la
Electrificadora del Cesar de acuerdo a sus cargos o funciones,
revelando que la empresa dispone de un organigrama de
funciones para la gestión interna o de tipo administrativo, que
corresponde al trabajo que encaja dentro de «atmósfera» o
«límites físicos» de sus instalaciones, y otro, para la gestión
externa u operativa que corresponde a funciones de campo de
acuerdo a los perfiles y tareas técnicas de una Electrificadora.
5.- Dar por demostrado sin estarlo, que es evidente que la
intención de los pactantes cuando emplearon la expresión «los
trabajadores que laboren dentro de ella»3, se refieren
exclusivamente a los trabajadores activos al servicio de la
entidad demandada, y no a sus extrabajadores.
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6.- No dar por demostrado, estándolo, que la recurrente en su
condición de JEFE del Departamento Tesorería ocupaba un
cargo adscrito a la gestión interna o de tipo administrativo,
dentro de «atmósfera» o «límites físicos» de las instalaciones de
ElectroCesar, y hacia parte de los trabajadores que laboraron
dentro de ella.
7.- Dar por demostrado sin estarlo, que en ningún término del
artículo 5° de la Convención Colectiva de Trabajo citado,
permite entender que el trabajador pueda satisfacer la edad
después de retirado del servicio o que sea una mera condición
para la exigibilidad del derecho.
8.- Dar por demostrado sin estarlo, que el cumplimiento de la
edad de 54 años es un presupuesto necesario que concurre con
la calidad de trabajador activo de la empresa, por ende,
condición para la estructuración del derecho.
9.- Dar por demostrado sin estarlo, que en el presente caso la
convención colectiva, en lo que atañe a la pensión de jubilación,
no se aplica a los ex trabajadores.
10.- Dar por demostrado sin estarlo, que, si bien por vía
jurisprudencial se ha enseñado que tales efectos pueden
extenderse más allá de dicha temporalidad, sólo ocurre si las
partes dentro de su libertad y autonomía de contratación as í́ lo
determinen de manera expresa, clara y manifiesta, que no es en
caso en relación con el inciso 1° del artículo 5° de la Convención
Colectiva.
11.- Dar por demostrado sin estarlo, que con la entrada en
vigencia del Acto Legislativo número 01 del 2005 de
conformidad con el parágrafo transitorio 3° de la citada
enmienda constitucional la mentada convención colectiva de
trabajo que venía surtiendo efecto desde antes de la entrada en
vigencia extendió́ su vigencia hasta el 31 de junio de 2010,
fecha límite para la que la accionante debía cumplir con los
presupuestos de estructuración de la pensión convencional aquí
reclamada.
12.- Dar por demostrado sin estarlo, que al no cumplir el
requisito de la edad a más tardar el 31 de junio de 2010 y
dentro de la vigencia de su contrato de trabajo, por los efectos
del Acto Legislativo 01 de 2005, no se encontraban vigentes a
(sic) fecha de la edad de 54 años de la demandante -13 de mayo
del 2011-, ni la ligazón contractual, ni tampoco la aludida
convención colectiva pensional.
13.- Dar por demostrado sin estarlo, que el Plan de Retiro
Voluntario resulta lícito y conserva su eficacia.
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14.- Dar por demostrado sin estarlo, que resulta claro que la
actora no logró satisfacer en tiempo los presupuestos
convencionales para acceder a la pensión que reclama, motivo
más que suficiente para dar al traste con su aspiración
jubilatoria.
15.- No dar por demostrado, estándolo, que por mandato del
parágrafo transitorio 4, del artículo 1, del Acto Legislativo No.
01 de 2005, la recurrente mantiene y se le extienden los
beneficios excepcionales del régimen de transición hasta el 31
de diciembre del año 2014, no siéndole aplicable la extinción de
los derechos convencionales de orden pensional que contempla
el parágrafo transitorio 3o del Acto Legislativo 01 de 2005.
16.- Dar por demostrado sin estarlo, que al caer al vacío la
aspiración de adjudicación del estatus de pensionado
perseguido por la activa, corre la misma suerte la reclamación
atinente a que se condene a la pasiva a la asunción y prestación
de los servicios y beneficios correspondientes al estatus de
pensionado establecido en la Convención Colectiva de Trabajo
de 1982, servicio de energía, máxime cuando de conformidad
con el Acta de Conciliación número 1370 suscrito entre la
actora y ElectroCesar S.A en (sic) fecha 31 de diciembre de
1998, que obra entre los folios 53 a 55, aquella declaró a paz y
salvo a la empresa demandada por entre otros conceptos:
“Beneficios convencionales como los restantes perseguidos, ello
previo recibimiento de la suma de $[Link].
Como pruebas dejadas de apreciar señala las
siguientes: la demanda y sus anexos (19, 20, 22, 26 y 27),
el acta de conciliación y el reporte de semanas cotizadas.
En la demostración del cargo transcribe el art. 5 de la
Convención Colectiva de Trabajo vigente para el período
1989-1990, para enseguida sostener que el Tribunal
«incurrió en el denominado error de hecho por “Falso juicio de
identidad” en razón a que el A-Quem (sic), al interpretar el
contenido del artículo 5° de la Convención Colectiva de
Trabajo, le recortó apartes trascendentes de su literalidad
(falso juicio de identidad por cercenamiento), y le adicionó
circunstancias fácticas ajenas a su texto (falso juicio de
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identidad por adición), transformando o cambiando el
sentido fidedigno de su expresión material (falso juicio de
identidad por tergiversación) de la expresión “...jubilará a
los trabajadores que laboren dentro de ella...”
entendiendo que la norma se refiere a los trabajadores que
alcancen la edad de 54 estando en vigencia su contrato de
trabajo, cuando lo que expresa la norma convencional es,
que sus cargos se ejerzan dentro de (sic) área física de la
empresa. Desatinos con los que le hace decir a la prueba lo
que en realidad no afirma».
Esgrime que la cláusula convencional controvertida
asigna beneficios pensionales a los trabajadores de
Electrocesar de acuerdo a sus cargos o funciones,
«revelando que la empresa dispone de una Planta de
personal con funciones para la gestión interna o de tipo
administrativo, que corresponde al trabajo que encaja dentro
de “atmósfera” o “límites físicos” de sus instalaciones, y otro,
para la gestión externa u operativa que corresponde a
funciones de campo de acuerdo a los perfiles y tareas
técnicas de una Electrificadora, por lo que, no debe
entenderse como un requisito de causación del derecho
permanecer ligado contractualmente con la empresa hasta el
cumplimiento de la edad».
A continuación, manifiesta que «si la decisión
adoptada por el Juez plural desconoce los precedentes
judiciales verticales de la Corte Constitucional en las
sentencias SU-241-2015, SU-113-2018, SU-267-2019 y SU-
445-2019, con fundamento en los anteriores
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pronunciamientos emitidos por la guardiana de la
constitución, deviene en palmario el derecho reclamado, por
cuanto cumple los requerimientos exigidos por la norma, esto
es: i) la existencia de la norma convencional que ampara el
derecho (cláusula veinticuatro de la Convención Colectiva de
Trabajo de 1989-1990), ii) el tiempo de servicio exigido por
esa disposición y iii) el cumplimiento de la edad cronológica
exigida (54 años), sin importar si esta se dio posterior a su
desvinculación».
Recuerda lo adoctrinado por esta Corporación en la
sentencia CSJ SL1240-2019 e indica que esta Sala «no ha
sido ajena a la problemática advertida por la Corte
Constitucional en las sentencias CC SU-241-2015, CC SU-
113-2018 y CC SU-267-2019, entendiendo la CCT como una
prueba, cuya valoración es acusable por la vía indirecta,
pero que por tener contenido imperativo debe ser examinada
en atención a los criterios de hermenéutica contractual y
legal», de manera tal que, en el recurso extraordinario se
autoriza el análisis del instrumento colectivo no solo como
prueba, sino también, como fuente de derecho, dando lugar
a la aplicación del principio de favorabilidad.
En tal sentido, alega que el juez colegiado incurrió en
los yerros fácticos denunciados, porque: «i) aunque
efectivamente el artículo 467 del CST, limita la vigencia de
los beneficios convencionales a la duración del contrato de
trabajo, no se opone a aquél, que las partes contratantes,
pacten en sentido contrario; ii) ante un conflicto entre dos
formas de entender o interpretar una convención colectiva,
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de conformidad con el artículo 53 de la CN, no escogió la
«situación más favorable al trabajador» y, iii) desconoció el
precedente constitucional, sobre la naturaleza de las
convenciones colectivas y la obligación de interpretarlas
conforme el artículo superior mencionado. Por lo que los
argumentos determinantes de la sentencia recurrida resultan
insostenibles desde el punto de vista constitucional por (i)
entrar en conflicto con normas constitucionales; (ii) ser
irrazonable, pues la arbitrariedad es incompatible con el
respeto por el debido proceso, o (iii) devenir
desproporcionada, al lesionar excesivamente los intereses de
una de una de las partes, la cual dispone de un poder
dañino de afectación de relevancia constitucional».
Advierte que el derecho al debido proceso «fue
desconocido tanto por el a-quo como por el Ad-Quem (sic) en
sus respectivas instancias, dado que antes de establecer su
decisión, está obligado a agotar un trámite que le permitiera
establecer si la norma convencional admitía más de una
interpretación. El Código Sustantivo del Trabajo no hace
mención a este procedimiento previo, pero ello no es óbice
para exigir su agotamiento, en aplicación del artículo 29 de
la Constitución, según el cual “el debido proceso se aplicará
a toda clase de actuaciones judiciales y administrativa”. Por
tanto, la sola definición clásica de “Trabajador” o
“Trabajadores” no es suficiente para excluir a los
extrabajadores».
También resalta que «tanto el A-quo como el AD-Quem
(sic) dieron un alcance desfavorable a la disposición
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convencional», pues entendieron que los beneficios
prestacionales que aquella prevé son aplicables solo a los
trabajadores vinculados, «cuando lo que afirma es que son
predicables de todos sus trabajadores», esto es, tanto los
que tienen la relación laboral vigente como los que no.
Por último, copia pasajes de las sentencias de la Corte
Constitucional SU-241 de 2015, SU-113 de 2018 y SU-267
de 2019.
VII. RÉPLICA
La opositora le achaca al cargo defectos técnicos
insuperables, tales como: i) acusar bajo la modalidad de
interpretación errónea una cláusula convencional, cuando
dicho modo de violación no procede por la vía indirecta; ii)
buena parte de los desatinos atribuidos al Tribunal están
mal formulados o dirigidos a aspectos que no fueron
mencionados por el juzgador al proferir su fallo; iii) en la
demostración del cargo la recurrente modifica la acusación
formulada inicialmente al presentar la proposición jurídica,
pues allí habla es de la indebida apreciación de normas
convencionales; y iv) el primer medio de prueba ignorado
según el ataque es la demanda, lo cual no solo no es cierto
sino también inverosímil --y alude a otras pruebas no
apreciadas--, pero sin que ellas tengan incidencia alguna en
lo resuelto.
En cuanto al fondo de la acusación, señala que «la
lectura del Tribunal es la obvia o la más razonable por lo que
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en ello no se puede configurar un desatino que se pueda
considerar evidente».
Además, estima que lo concluido por el ad quem se
ajusta totalmente a los lineamientos de esta Sala de la
Corte, y señala que si bien, lo adoctrinado por esta
Corporación en temas fácticos no constituye jurisprudencia,
sí configura un precedente sobre la razonable lectura de un
texto contenido en un documento, en este caso, la
Convención Colectiva de Trabajo 1989-1990.
Remata, entonces, en que «en la cláusula objeto de
debate se alude específicamente a los trabajadores como
destinatarios del beneficio pensional previsto en ella, por lo
que resulta inconcebible que se considere que el Tribunal
haya incurrido en un error de lectura o de apreciación de esa
cláusula, cuando concluyó que la demandante no podía
acceder a la pensión de jubilación porque al cumplir el
requisito de edad, ya no tenía la condición de trabajadora».
VIII. CONSIDERACIONES
En cuanto a los reproches de orden técnico achacados
por la empresa replicante al único cargo de la demanda de
casación, importa a la Sala destacar que, primero, el
cuestionamiento que se hace respecto a que no procede la
interpretación errónea de una cláusula convencional, por
haberse encaminado el ataque por la vía indirecta de
violación de la ley no resulta acertado, dado que, como se
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verá más adelante, las Convenciones Colectivas de Trabajo
tienen una doble connotación, son prueba y norma a la vez,
por lo que no luce descabellado que quien invoca la lectura
errónea de una norma convencional por la vía indirecta,
presente un discurso normativo y, en tal sentido, esa
circunstancia no constituye un desatino técnico.
Segundo, como acertadamente lo hace ver la opositora,
los errores que se tildan por la recurrente como de hecho
manifiestos distan enormemente de serlo o de haber sido
objeto del fallo atacado, pues, por ejemplo, el primero y el
segundo atañen es a las conclusiones a que hubiera
arribado el Tribunal sobre la existencia o no del derecho
pensional pretendido, no a los razonamientos en que tales
conclusiones se soportaron; en tanto que el identificado con
el n.° 4 contiene una alegación, pero no la descripción de
un yerro fáctico; y el sexto alude, ciertamente, a aspectos o
elementos que no fueron objeto de consideración en la
sentencia que es materia del recurso extraordinario.
Tercero, el primer medio de prueba dejado de apreciar
según la recurrente es el escrito de demanda, alegación que
resulta desafortunada, pues si el Tribunal no hubiera
estimado dicha pieza procesal no habría podido conocer la
materia que se debatía, siendo que, además, el juzgador de
la alzada aludió expresamente al tiempo servido por la
actora, manifestando que la demandada había aceptado
como ciertos los hechos que daban cuenta del vínculo
laboral entre las partes. A ello habría que agregar que la
recurrente alude a otras pruebas que también tilda como
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dejadas de valorar, pero sin que ellas tengan incidencia en
lo resuelto.
Y cuarto, la censura dirige su discurso argumentativo
indistintamente contra las decisiones tanto de primera
como de segunda instancia, olvidando que el recurso
extraordinario de casación solo procede contra las
sentencias definitivas dictadas en segunda instancia por los
Tribunales en procesos ordinarios o contra las mismas
decisiones proferidas por los Jueces del Circuito cuando
tiene lugar el recurso per saltum, que no es el caso de
autos.
Precisado lo anterior, y sin necesidad de seguir
ahondando en los dislates técnicos en que incurre la
censura, los cuales, en todo caso, resultan superables por
la Sala, se advierte que no son objeto de debate los
siguientes supuestos fácticos que dio por acreditados el
Tribunal: (i) que la demandante prestó sus servicios a la
demandada desde el 09 de enero de 1975 hasta el 31 de
diciembre de 1998; (ii) que en vigencia de su contrato de
trabajo fue beneficiaria de la Convención Colectiva de
Trabajo 1989-1990 suscrita entre la desaparecida
Electrificadora del Cesar S.A. y Sintraelecol (Subdirectiva
Cesar); y (iii) que cumplió los 54 años de edad el 13 de mayo
de 2011, cuando ya no era trabajadora activa de la pasiva.
Así pues, encuentra la Sala que el punto central en
discusión radica en determinar si el requisito de edad que
contempla la norma colectiva, fuente de la prestación de
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jubilación que se reclama, es de causación del derecho o de
exigibilidad para su disfrute.
Previo a ello, conviene recordar que esta Corporación
ha reiterado con profusión, verbigracia, en las sentencias
CSJ SL4934-2017 y CSJ SL1886-2020, que si bien las
convenciones colectivas de trabajo se aportan como una
prueba al proceso, ello no desdice su carácter de fuente
formal del derecho y, por tanto, los jueces tienen el deber de
interpretar sus enunciados normativos conforme a las
máximas y principios de hermenéutica jurídica laboral,
dentro de los cuales se encuentra el principio protector en
sus modalidades de favorabilidad, in dubio pro operario y
condición más beneficiosa.
En tal sentido, de entenderse que existe un eventual
dilema interpretativo de una norma convencional, lo
razonable es que su sentido se desentrañe con apego al
citado principio, elevado a rango constitucional por la Carta
Política de 1991, que parte del supuesto de la existencia de
dos o más interpretaciones sólidas contrapuestas.
Ahora bien, el artículo 5 de la Convención Colectiva de
Trabajo 1989-1990 (f.° 104 a 114 del cuaderno del
Juzgado), contentivo del derecho pretendido consagra:
A partir de la firma de la presente Convención Colectiva la
ELECTRIFICADORA DEL CESAR S.A. jubilará a los
Trabajadores que laboren dentro de ella Veinte (20) años
continuos o discontinuos y cumplan Cincuenta y Cuatro (54)
años de edad.
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Parágrafo I. Los Operadores de Plantas, Auxiliar de Operadores,
Centrifugadores, Auxiliares de Centrifugadores y Tableristas
Eléctricos que desempeñen o hayan desempeñado por Siete (7)
años en dichos cargos y continúen al servicio de la Empresa se
continuarán jubilando con Quince (15) años de servicio
continuos o discontinuos sin tener en cuenta la edad.
Los Trabajadores que ejerzan dichos cargos y no llenen los
requisitos señalados en este Parágrafo se jubilarán conforme a
la regla general arriba indicada.
Parágrafo II. Los Trabajadores que desempeñen el cargo de
Linieros a la fecha de iniciación de la Convención, se
continuarán jubilando con Veinte (20) años de servicios
continuos o discontinuos siempre que hayan permanecido en el
cargo Siete (7) años y cumplan Cincuenta (50) años de edad, y
en el mismo cargo los Veinte (20) años de servicio.
Los que se vinculen con posterioridad al Treinta y Uno (31) de
diciembre de […] (1989) se jubilarán conforme a la regla general
indicada en este Artículo.
En todos los casos, el monto de la pensión será del […] (75%)
del salario. En este lapso la Empresa no trasladará para otro
cargo a los Linieros sin la aceptación expresa de estos.
Del texto transcrito surge con nitidez que la pensión
de jubilación allí dispuesta (inciso primero) se pactó
exclusivamente en favor de quienes ostentaran la calidad de
«Trabajadores que laboren dentro de ella» --la Electrificadora
del Cesar S.A.--, al momento de cumplir con los requisitos
exigidos, concretamente el tiempo de servicios y la edad; sin
que se deprenda de la aplicación del precepto en su literal
dicción o aún en contexto, que las partes en uso de la
libertad y autonomía de contratación hubieran acordado
que dicha prestación sería reconocida a los ex trabajadores
de la empresa, que cumplieran el mentado requisito
después de extinguida la relación laboral.
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Debe destacarse este último presupuesto de la edad,
por constituir el eje fundamental de la controversia, ya que,
a juicio de la Sala, tal requisito de años de vida para
acceder a la prestación pensional se pactó en la referida
cláusula (inciso primero), como una imposición concurrente
con la calidad de servidor activo de la empresa y, por lo
mismo, en una exigencia para la consolidación del beneficio
pensional deprecado.
Nótese que la disposición en mención utiliza la
expresión «Trabajadores que laboren dentro de ella», la cual,
analizada de manera contextualizada y sistemática --que no
aislada--, permite entender que los requisitos de edad y
tiempo de servicios allí dispuestos deben concurrir antes de
la finalización del contrato de trabajo, para que así pueda
hablarse de un derecho adquirido.
Y si se hiciere el raciocinio con la totalidad del texto
cuya aplicación se pretende, como en verdad corresponde,
en la medida en que una norma está integrada por un
articulado que, en conjunto, le da sentido a la misma, ello a
nada distinto a lo ya dicho conduciría, pues, como con
atino lo estableció el Tribunal, los parágrafos primero y
segundo de la norma extralegal si bien consagraron
presupuestos de edad distintos «a la regla general»
contenida en el inciso primero, como son: en cualquier
tiempo (Parágrafo I) y 50 años (Parágrafo II), no puede
pasarse por alto que tales previsiones no resultan aplicables
a la situación de la actora, pues aquella no acreditó haberse
desempeñado en alguno de los cargos expresamente
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descritos en los citados parágrafos: «Operadores de Plantas,
Auxiliar de Operadores, Centrifugadores, Auxiliares de
Centrifugadores y Tableristas Eléctricos», más aún cuando
en esta sede extraordinaria aquella indicó (error de hecho
n.° 6) haberse desempeñado en el cargo de Jefe del
Departamento de Tesorería, por manera que, sin hesitación
alguna, debía atenerse al cumplimiento de la edad de 54
años prevista como regla general, en vigencia, como ya se
indicó, del contrato de trabajo.
Al respecto, bien vale la pena señalar que si la
intención de las partes hubiera sido la de otorgar el
beneficio pensional teniendo como requisito de causación
del derecho únicamente el relativo al tiempo laborado, para
quienes como a la actora les era aplicable la regla general
prevista en el inciso primero de la cláusula convencional,
así lo hubieran dejado plasmado explícitamente, como, en
efecto, sí sucedió con un grupo especial y particular de
trabajadores: «Operadores de Plantas, Auxiliar de
Operadores, Centrifugadores, Auxiliares de Centrifugadores
y Tableristas Eléctricos» (Parágrafo I), a quienes se les
privilegió, en razón de su cargo, la concesión de la pensión
«sin tener en cuenta la edad», como allí expresamente se
dice. Lo que significa, sin asomo de duda, que para aquellos
la exigencia relativa a la edad sí resultó ser de mera
exigibilidad de la prestación.
En ese sentido, no puede olvidarse que la lectura o
interpretación de las convenciones y pactos colectivos debe
efectuarse con estricta observancia de los principios
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constitucionales, los Convenios de la OIT y las normas
sustanciales contenidas en el Estatuto del Trabajo,
puntualmente, el artículo 467 del CST, según el cual, las
Convenciones Colectivas de Trabajo fijarán las condiciones
en que se regirán «los contratos de trabajo durante su
vigencia». De manera tal que, la regla general es que los
beneficios extralegales subsistan mientras la relación
laboral se encuentre vigente; luego, entonces, la excepción
es que se extiendan más allá de dicha temporalidad, en
cuyo caso deberá pactarse de manera clara, expresa y
manifiesta.
Así lo ha entendido esta Corporación, entre muchas
otras, en la sentencia CSJ SL609-2017:
Conviene agregar que en principio es cierto que legalmente se
descarta la extensión de las disposiciones convencionales a
situaciones acaecidas después de terminados los contratos de
trabajo en tanto así lo consagra el categórico imperativo legal
del artículo 467 del C.S. del T., sin embargo, es posible que las
partes, dentro de su autonomía, acuerden dicha extensión, sin
que ello sea per se contrario al orden público o a normas
superiores-, considera sin embargo, que en tales eventos la
obligación debe quedar expresa y explícitamente estipulada,
precisamente por ser una excepción al principio legal contenido
en la norma que se acaba de señalar, que impone el deber de su
consagración manifiesta, clara e inequívoca.
Esto significa, que como las partes en la convención colectiva en
el sub lite, no entronizaron la previsión pensional dejando
expresamente consagrada la voluntad de que el derecho fuera
reconocido en favor de los extrabajadores, permitiendo así el
cumplimiento del requisito de la edad después de extinguida la
relación laboral, hecho que no se discute dada la orientación
jurídica del ataque, el Tribunal no podía conceder la
prerrogativa deprecada tratando de desentrañar la intención de
los contratantes ni apelando a «la filosofía y finalidad de la
prestación pretendida», pues con esa conducta transgredió el
recto entendimiento que debe darse al artículo 467 del Código
Sustantivo del Trabajo, de acuerdo con el cual se itera, la
vocación legal de los acuerdos colectivos es regular las
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relaciones laborales mientras ellas perduren, salvo que las
partes expresamente en el ejercicio de la autonomía de la
voluntad dentro del marco legal prevean otra cosa.
De esa suerte, como en el sub examine las partes no
estipularon expresamente que la prestación pensional de
origen convencional pudiera causarse con posterioridad a la
terminación del contrato de trabajo, ni es inferible del texto
del acuerdo colectivo, entonces, el único entendimiento
posible de la cláusula convencional bajo estudio (inciso
primero), con arreglo a lo dispuesto en el artículo 467 del
CST, es que el derecho procede siempre y cuando se reúnan
los requisitos de edad y tiempo de servicios mientras esté en
vigor el vínculo laboral, o como literalmente la norma
convencional lo previó, que cumplan los requisitos
laborando dentro de ella. Tampoco era dable considerar que
la edad fuera un requisito de exigibilidad o disfrute del
derecho, porque así no se consagró en el instrumento
colectivo, para quienes como a la actora, se itera, les era
aplicable la regla general prevista en el mencionado inciso
primero.
Se insiste, de la literalidad del texto convencional y,
aún, de su entendimiento contextual y sistemático, no es
posible inferir o interpretar de manera razonable y sólida,
como equivocadamente lo quiere hacer ver la recurrente,
que la expresión «los Trabajadores que laboren dentro de
ella» de la cláusula 5, dice relación al «área física de la
empresa» y no a la vigencia de la relación contractual
laboral, porque dichos «límites físicos» o «atmósfera», como
los denomina la impugnante, están presentes donde quiera
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que la empresa actúe, en la medida en que se trata de una
prestadora del servicio público de energía eléctrica, es decir,
por su naturaleza, tales límites son en sí mismos difusos,
independientemente de que, como suele ocurrir en este tipo
de compañías, tenga unas oficinas centrales o principales.
Lo cierto es que los elementos diferenciadores que se
establecieron en la convención colectiva, entre quienes son
destinatarios de las regulaciones del inciso primero de la
cláusula 5 (regla general), aplicable a la aquí recurrente, y
los Parágrafos I y II (excepciones), son los cargos
desempeñados, taxativamente señalados en esos apartados,
y la permanencia en dichos específicos cargos por el lapso
que se determinó en cada caso, para así acceder al beneficio
pensional en las especiales condiciones señaladas en ellos,
es decir, no hay referencia alguna a los conceptos de «área
física de la empresa», «límites físicos» o «atmósfera», lo cual,
se reitera, lleva a concluir que no es coherente y razonable
la forzada interpretación que se ha propuesto en la
impugnación.
Así, resulta pertinente señalar que, como para la Sala
no existen dos interpretaciones válidamente razonables de
la cláusula en comento, sino, se repite, una sola, pues el
texto es claro e inequívoco, por lo que no admite más que
un único entendimiento, y no otros que puedan
distorsionarla o alterar su contenido, no cabe invocar el
principio de favorabilidad (que en estricto sentido sería de
in dubio pro operario) al que insistentemente alude la
censura en la acusación, pues aquel, como lo tiene
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adoctrinado esta Corporación, parte de la existencia de
duda en la aplicación o interpretación de normas vigentes, lo
cual, según se ha expuesto, aquí no ocurrió.
Ha de tenerse presente, que si bien dicha
manifestación del principio protector constituye uno de los
pilares fundamentales del derecho del trabajo, cuyo objeto
consiste en amparar a la parte débil de la relación jurídica,
con el fin de restablecer el equilibrio entre el trabajo y el
capital, su utilización exige el más estricto rigor, con el fin
de no alterar la teleología inicial de éste, ya descrita, pues la
iniciativa privada y la actividad económica también gozan
de protección constitucional, en tanto fuentes generadoras
de trabajo, de conformidad con lo señalado en el artículo
333 de la Constitución Nacional, tal como lo memoró la
Sala en sentencia CSJ SL1944-2021, sin que ello se
entienda, en manera alguna, en desmedro de los derechos
de los trabajadores y de la aplicación del sistema
interpretativo propio del derecho social, tal como se ha
advertido in extenso en la parte considerativa de este
proveído.
Por otra parte, tampoco resultan pertinentes al caso
las argumentaciones contenidas en las sentencias CC SU-
241-2015; CC SU-113-2018; CC SU-267-2019 y CC SU-
445-2019, e invocadas por la recurrente, por cuanto en
ellas se estudiaron casos que corresponden a convenciones
colectivas de otras entidades (Edatel, Minercol y
Departamento de Antioquia), pero, más aún, porque en
dichas providencias se accedió a tutelar los derechos
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invocados por los actores, partiendo del supuesto de que
esta Sala de Casación no aceptaba la aplicación del
principio protector contenido en el artículo 53 de la
Constitución en relación con las convenciones colectivas de
trabajo, a las que en sede extraordinaria se les otorgaba
únicamente tratamiento de pruebas y no de fuente
normativa, entendimiento éste que ya fue superado por la
Corporación, como se indicó párrafos atrás, y que en el caso
en concreto no es objeto de debate, pues la problemática
aquí planteada se orienta no a la aplicación del mentado
principio, sino a que el texto convencional no ofrece
equivocidad en su interpretación, como ya se ha explicado.
En ese sentido, con lo razonado por esta Sala de
Casación no se ha desconocido el precedente vertical ni el
horizontal, en tanto que es su convicción que la
interpretación de las convenciones colectivas de trabajo se
nutre del principio tuitivo del artículo 53 Superior, pero que
en cada caso en particular se ha de determinar si se
cumplen las condiciones para que éste opere, según se ha
expuesto a lo largo de esta providencia.
Finalmente, conviene precisar que las normas
convencionales establecidas para el distrito de Cesar --por
virtud de las negociaciones efectuadas entre la extinta
Electrocesar y su sindicato de trabajadores-- son distintas a
las previstas para otros distritos de la Costa Atlántica y, por
lo tanto, si bien el requisito de edad se ha considerado por
esta Corporación como de exigibilidad del derecho en su
inmensa mayoría, en procesos adelantados contra la misma
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entidad demandada, haciéndose extensivo el beneficio
pensional a ex trabajadores, lo cierto es que no a todas las
disputas pensionales de los diferentes distritos asumidos
por Electricaribe --que tengan como fuente una convención
colectiva-- puede dársele el mismo tratamiento o respuesta,
en la medida que ello dependerá de las particularidades
contenidas en la redacción de la disposición normativa que
se examine, por lo que tampoco se ha transgredido con los
raciocinios efectuados en este fallo, el principio de igualdad
reclamado en las sentencias de unificación de la Corte
Constitucional aludidas en precedencia.
De lo que viene de decirse, el Tribunal no incurrió en
los yerros fácticos que se le endilgan y, en consecuencia, el
cargo no prospera.
Las costas en el recurso extraordinario están a cargo
de la parte recurrente por haber sido replicada la demanda.
En su liquidación, que deberá realizar el juez de primera
instancia (art. 366 del CGP), inclúyase la suma de
$4.700.000, a título de agencias en derecho.
IX. DECISIÓN
En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de
Justicia, Sala de Casación Laboral, administrando justicia
en nombre de la República y por autoridad de la ley, NO
CASA la sentencia proferida el catorce (14) de junio de dos
mil diecinueve (2019) por la Sala Primera de Decisión
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Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de
Barranquilla, en el proceso ordinario laboral que NAZLY
MARÍA SOCARRÁS TIRADO promovió contra
ELECTRICARIBE S.A. E.S.P.
Costas, como se indicó en la parte motiva.
Notifíquese, publíquese, cúmplase y devuélvase el
expediente al tribunal de origen.
OMAR ANGEL MEJÍA AMADOR
Presidente de la Sala
GERARDO BOTERO ZULUAGA
FERNANDO CASTILLO CADENA
LUIS BENEDICTO HERRERA DÍAZ
Salva voto
IVÁN MAURICIO LENIS GÓMEZ
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No firma por ausencia justificada
JORGE LUIS QUIROZ ÁLEMAN
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