0% encontró este documento útil (0 votos)
82 vistas3 páginas

Rafael Pombo: Poesía y Fábulas

Rafael Pombo fue uno de los poetas más destacados del siglo XIX en Colombia. A lo largo de su vida se dedicó principalmente a la poesía y exploró diversos géneros como la lírica romántica, la poesía infantil y las traducciones. Sus obras más representativas incluyen La hora de las tinieblas, poemas dedicados al amor y la naturaleza, y Cuentos morales para niños formales, conocidos hasta hoy por generaciones de niños colombianos.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
82 vistas3 páginas

Rafael Pombo: Poesía y Fábulas

Rafael Pombo fue uno de los poetas más destacados del siglo XIX en Colombia. A lo largo de su vida se dedicó principalmente a la poesía y exploró diversos géneros como la lírica romántica, la poesía infantil y las traducciones. Sus obras más representativas incluyen La hora de las tinieblas, poemas dedicados al amor y la naturaleza, y Cuentos morales para niños formales, conocidos hasta hoy por generaciones de niños colombianos.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

La obra de Rafael Pombo

Junto con José Asunción Silva, Rafael Pombo es el más destacado de los


poetas colombianos del siglo XIX. Favorecido por su bienestar económico, fue
el primero que asumió la labor poética como principal actividad a lo largo de
todo su periplo vital, en una época en que otros optaron por acatar las
órdenes de la musa sólo de manera periférica.
Con Pombo nace, en un entorno de acento todavía colonial, una poesía
nueva en el continente. Su lírica funde subjetividad y meditación filosófica,
reflexivo sentimiento del amor y de la naturaleza, pálpito religioso y
aprovechamiento de la experiencia. Dios, la naturaleza y la mujer son
protagonistas en su obra, así como la rebeldía, el vigor y la ironía, por lo que
resulta una extraña suma de autor entre devoto y demoníaco. Su inspiración
romántica recorrió los caminos que van de Zorrilla y Víctor
Hugo a Byron y Leopardi, pasando por los clásicos griegos y latinos, que se
afanó en traducir, así como a muchos ingleses y franceses.
Su obra se puede dividir en tres ciclos que corresponden a tres momentos de
la vida del poeta: primera residencia en Bogotá, residencia en Estados Unidos
(1855-1872) y segunda estadía en Bogotá. Pombo entiende desde muy
temprana edad que su quehacer es escribir: "De que soy poeta apenas tengo
estos datos: Que no sirvo para nada, sino para hacer versos". Sus primeros
poemas fueron publicados bajo el título Exabruptos poéticos de Rafael
Pombo.
En 1855, Rafael Pombo escribió La hora de las tinieblas, ambicioso poema de
largo aliento compuesto por sesenta y una décimas, que abre y refleja de
manera fidedigna la segunda etapa de su producción. Considerada una de
sus obras más representativas, La hora de las tinieblas manifiesta un
sentimiento de escepticismo y desesperanza propio del más genuino espíritu
romántico. El poema Noche de diciembre retoma la temática de La hora de
las tinieblas: es el escepticismo y la desesperanza, tal vez con mayor
madurez literaria, pero con el mismo sentimiento y espíritu.
Entre los más logrados poemas de Pombo escritos en Norteamérica se ha
querido destacar Al Niágara y Elvira Tracy. En el primero hay una constante
oposición entre la civilización moderna y la vida bucólica, entre la utilidad y el
desinterés, entre lo artificial y lo natural, donde lo segundo siempre triunfa por
sobre lo primero; sobresale asimismo por la portentosa fuerza expresiva de
las imágenes con que describe las cataratas. Elvira Tracy es una elegía
dedicada a la joven del título, fallecida a los quince años; se trata de un canto
al amor verdadero, a la pureza femenina y a la inocencia, en cuyos versos se
cumple el ideal romántico de morir en la plenitud de la belleza y en el inicio de
la vida.
Casi toda su producción está impregnada del aroma de un amor nunca
satisfecho. Más que un poeta del amor, Pombo canta a la amada, y más aún
a la compañía de la amada. En efecto, la mujer amada es, para el vate
bogotano, la suma e interpretación de toda la creación. Al lado del Pombo
sentimental encontramos, por momentos, un poeta preocupado y angustiado
por los grandes problemas metafísicos. En ese campo, la religiosidad de
Pombo se torna a veces en misticismo. Otro de los temas recurrentes en su
obra es la historia y las manifestaciones de la cultura local. En este ámbito
sobresalen sus poemas a la patria, al folclore y a los héroes nacionales,
como La tumba de Ricaurte.

Finalmente, cabe destacar la inclinación de Pombo por la literatura infantil, en


donde da rienda suelta a su fascinación por lo fabuloso y lo mágico. Ya en su
etapa norteamericana dio a conocer dos recopilaciones de relatos breves en
verso: Cuentos pintados para niños (1867) y Cuentos morales para niños
formales (1869). Al primero pertenecen poemas tan celebrados como El
renacuajo paseador, El gato bandido, La pobre viejecita y Simón el Bobito; del
segundo son Mirringa y Mirronga y Fuño y Furaño. La gracia y frescura de
estos poemas ha alimentado la fantasía de incontables generaciones de
niños, y todavía hoy son enormemente populares; tanto es así que Rafael
Pombo es actualmente más conocido por esta vertiente de su producción que
por su lírica romántica.
La obra completa de Pombo se publicó por vez primera en 1916, en cuatro
volúmenes. El primero y el segundo contienen su obra poética; el tercer tomo
lo constituyen sus traducciones, y el último encierra sus Fábulas y
verdades, Cuentos pintados y Cuentos morales para niños formales. Pombo
dejó también numerosos artículos de crítica literaria. En colaboración con el
músico José María Ponce de León, escribió incluso el libreto de la
ópera Florinda o la Eva del reino godo español.
Cuentos morales para niños formales narra divertidas aventuras a través de
animales (gatos, perros, asnos, conejos, cerditos) que viven situaciones
humanas. Hay matrimonios, celebraciones de aniversario, bailes de amigos, o
simplemente descripciones de la vida cotidiana a la usanza de la época.
Lecciones para la buena crianza, el amor filial, reconocimiento a la fidelidad
de los animales o a su astucia; ese es el viaje que ofrecen estos cuentos.
Termina la obra con un poema dedicado a los males de Doña Pánfaga, cuya
característica principal es el uso de las palabras esdrújulas y que por años ha
servido a maestros y padres para apoyar la enseñanza en las clases de
ortografía y gramática.

También podría gustarte