/
viene formado desde Tuexar , conocido luego con el nombre de rio de Chelva
Tal vez á esta abundancia de aguas se debe atribuir el descuido que se nota en los
conductos y canales. E n los muchísimos de madera contiguos á los Chorros de
Tuexar se echa de ver la imperfección ya en la mucha agua que fluye por las jun-
turas y se pierde , ya en los freqüentes y costosos reparos que necesitan las obras
de esta naturaleza. Sería glorioso y útil á los de Chelva hacer canales sólidos de
mampostería , donde lo exigiese la condición del terreno ; y debieran dirigirse no
por la ladera del cerro terreo sin solidez alguna, en que actualmente se ve un bos-
que de palos y tablones, sino por mas arriba, donde se hallase un suelo capaz de
conservar la cañería , y evitar las pérdidas de agua que al presente se observan.
88 L a piedra tosca que se ve en algunos campos de la huerta es abundante
en las cercanías de Chelva , y forma algunas veces cerritos considerables; el ma-
yor se halla en el Convento de Franciscos, y cueva llamada de los Mártires. T o -
da ella es efecto de las aguas, que venían cargadas de jugos lapidíficos. Quando
se derramaban mansamente sobre cuerpos duros formaban la piedra de aguas que
vemos en A l b a y d a , Naquera, y otras partes del reyno ; pero quando se esparcían
sobre un suelo terreo y esponjoso, se sumían en é l , cristalizándose en tubos de
diferentes diámetros y direcciones , que iban ocupando el espacio donde estaba la
tierra, que desleída se precipitaba con el agua. Continuábase esta obra, y las aguas
llevaban al fin toda la tierra , quedando en lugar de esta una masa de piedra mas
ó menos mezclada con tierra, muy porosa, y por esto mas ligera que igual mole
de otra piedra. E n muchas partes se prefiere la tosca para fabricar paredes, por la
unión íntima que forma con el mortero. Hallándose pues en las cercanías de Chel-
va cerros y lomas de piedra tosca , se infiere que las aguas corrieron en otro tiem-
po mucho mas altas, y que las gargantas que separan los cerros actuales debieron su
existencia á las mismas aguas. E n Viber veremos trabajar las aguas á descubierto,
formar tubos, aplicarlos á las raices de los árboles , desalojar la tierra del sitio que
habia ocupado de tiempo inmemorial, y aumentarse tierra adentro la mole tosca
que ya existe.
89 Por fortuna la mayor parte de la huerta de Chelva es un terreno de mu-
cho fondo , y sumamente fértil: allí multiplican los Chelvanos sus producciones.
N i un pie de tierra queda sin cultivo : vense en cuestas rápidas bancalitos, que
apenas tienen tres varas de superficie. E s incalculable el número de nogales, y co-
pioso su fruto. Como se ha multiplicado mucho en este siglo el vecindario de
Chelva , se ha aumentado también el cultivo rompiendo eriales , y aprovechando
los barrancos y laderas que antes se despreciaban. Da gusto el ver la multitud de
viñas y barbechos del término , principalmente los que están en el recinto cono-
cido con el nombre de Campo de Chelva. E s allí contrario el clima á los algar-
robos y olivos, pero muy favorable á los sembrados. Cógense en el término 4500
cahíces de trigo , 900 de cebada , 400 de avena , 20 de maíz , 8 o $ cántaros de
vino, 300 libras de seda, buena porción de aceyte, algarrobas, y mayor de higos
y de cáñamo, muchísima hortaliza , y todo género de frutas: las uvas tardías,
comparables ciertamente con las de Xixona , les producen mas de 62> pesos. Aun-
que los de Chelva cultivan sus campos con tesón y esmero, no dirigen sus cuida-
dos á sola la agricultura ; dedícanse también al ramo de arriería , sumamente lu-
crativo , y á fabricar alpargates. L a tercera parte de los vecinos son alpargateros, y
cada uno hace al dia quatro pares , que venden á tres reales. Sola esta industria
rinde al año dos millones de reales. E l Chelvano es infatigable, y se aplica á
quanto juzga útil: es sobrio , y tiene una pasión desmedida por lo picante. N o
hay bastantes pimientos picantes para los de Chelva : ellos sirven al común del
pueblo de salsa y de sustento. Parece increíble gozar tanta robustez con tan corto
alimento. Están expuestos y padecen inflamaciones, que suelen atormentar y ma-
tar á muchos.
90 Hacia el nordeste de Chelva en la rambla llamada hoy dia de los Arcos,
1
y antiguamente de Alcotás según la opinión de Don Vicente M a r e s , se con-
servan monumentos de un aqüeducto que los Romanos lucieron para llevar aguas
á Liria. Creen los de Chelva, y afirman muchos, que las aguas debían ir á Mur-
viedro; pero la inspección sola del terreno lo contradice : porque el aqüeducto se
terminaba antes de llegar al Villar de Benadúf, y las aguas debieron correr hacia
el campo de Liria , entre el qual y las llanuras de Murviedro media la cordillera
de montes que corre por la Cuevasanta, Olocau, Portaceli y Naquera. Quedan
aún de aquella obra magnífica dos puentes, dos minas, dos trozos de canales, y
mas de un quarto de legua de roce , componiendo todo media hora de camino.
Empiezan las obras en la falda septentrional de los cerros contiguos á los Chorros
de Tuexar, de donde se cree tomaban las aguas, que hicieron pasar sobre la ram-
bla para que pudiesen correr por la falda de los montes opuestos, que yacen á la
izquierda de dicha rambla. Para esto levantaron el primer puente , que se compo-
nía de seis arcos , sobre los quales estaba el canal de las aguas: las repetidas ave-
nidas robaron los cimientos de esta obra, que se ha ido arruinando, y solamente
se conserva un arco hacia la izquierda de la rambla. Por esta y á la altura corres-
pondiente al puente destruido seguía el roce d canal excavado en la peña , que se
extendía hasta el segundo puente. Gran parte del canal está hoy destruido , por-
que los Chelvanos han convertido en viñas aquella loma; pero en los sitios fra-
gosos inmediatos al segundo puente se ve la excavación de cinco á seis palmos de
ancho , la qual sirve de camino para llegar sin riesgo al puente, aunque con bas-
tante incomodidad por los muchos arbustos y maleza que allí crece. Este segundo
puente, que he procurado copiar en la estampa adjuntare conserva íntegro á pe-
sar del tiempo y de las avenidas; porque el cimiento de la obra es peña viva,
sobre la qual apoyan dos pilares que sostienen los tres arcos del puente. Todo se
compone de sillares, y el mortero que los unia forma con ellos un cuerpo solido.
1 Fénix Troyana , libro g, cap. a.
(
Cien palmos hay desde la base de los pilares hasta lo alto del puente , el qual en
su mayor altura tiene 1 6 5 palmos de largo, y diez de ancho: de estos cinco y me-
dio forman el canal, y lo restante en dos partes iguales las paredes para contener
el agua , la qual por este medio pasaba al ribazo opuesto del barranco , donde
hallaba un monte de 80 palmos de altura , y 1 4 5 de espesor; que era preciso ta-
ladrar ó romper. N o quiso el director de aquella obra abrir mina para atravesarle,
como hubieran hecho los actuales Valencianos de Crevillente y N o v e l d a , acos-
tumbrados y a á obras de esta naturaleza : tomó el partido de abrir desde lo alto
del monte una zanja de seis pies de ancho, empezando esta costosa operación por
las dos faldas oriental y occidental del monte, dexando entre las excavaciones
opuestas como 3 0 palmos, por medio de los quales se conservaba la unión del
monte. E n estos 3 0 palmos solamente mandó abrir la mina de comunicación, y
nos dexó pruebas de no haber sido el mejor arquitecto , pues consumió sin necesi-
dad el tiempo y los caudales. Llámase al presente aquella peña la Cortada 6 Ser-
rada , por las zanjas y cortes que se observan. Apenas se atraviesa la mina y se
sale hacia la parte oriental se presentan varios montes, y sobre uno de ellos decli-
nando al sur la torre de Castro. Para continuar el aqüeducto era preciso atravesar
el monte mas septentrional, y para llegar á él empezaron los obreros á ladear el
que habían taladrado, siguiendo el nivel y canal excavado como 1 3 5 palmos en
una peña dura caliza , de cuya naturaleza son aquellos montes. Estos 1 3 5 palmos
de canal están á descubierto, y aun se conserva el muro que contenia las aguas
para que no se derramasen por la cuesta. Sigúese á este canal una mina de 1 6 0
palmos excavada en el monte, la qual tiene nueve palmos de alto , y seis de an-
cho ; sale luego á descubierto , y continúa en forma de canal 1 4 0 palmos, ladean-
do la torre de Castro , desde donde las aguas iban á dar , como dice Mares , en-
cima el Villar de Benadúf. E n la última mina abrieron los obreros varias venta-
nas para facilitar sin duda el desmonte y limpia interior, arrojando por ellas lo
que arrancaba el pico. Todo aquel recinto es muy fragoso y solitario , mas propio
para habitación de fieras, que de racionales: y no obstante se retiró allí un hom-
bre pocos años hace, donde se dispuso para abrazar luego el estado eclesiástico.
Entre aquellas peñas vegetan pinos , sabinas, labiérnagos , ramnos, aliagas , y
otras matas conocidas. También crece con abundancia la palomilla de nueve hojas,
el teucrio de peñas y el dorado , la vulneraria, y varias escabiosas.
91 Apenas se sale de Chelva y de su huerta empieza una serie de cerros,
1
que continúan como una hora hasta T u e x a r , y median entre las huertas de am-
bos pueblos. L a de Tuexar queda en situación honda respecto á la altura de los
cerros por donde va el camino: es sumamente fértil y hermosa ; pero como se
halla toda en una llanura sin interrupción de lomas, ni varía las vistas, ni causa el
deleyte que la de Chelva. Se estima mucho el suelo, cuyo valor intrínseco se ha
1 N o sé por dónde ni cómo viajaba el Señor va á Tuexar : yo iba al paso r e g u l a r , y llegué
Bowles , que empleó dos horas para pasar de Chel- en una hora.
TOMO I I . B.
triplicado de 20 años á esta parte , lo que se debe atribuir al prodigioso aumento
de la población que vemos en el Vizcondado. Quarenta años hace apenas se co-
gían en Tuexar 200 cahices de trigo, y hoy pasan de 3 4 0 0 en años regulares,
que lo son casi todos. Un aumento tan considerable de frutos supone otro de bra-
zos á proporción. L o s vecinos que al presente hay en este pueblo son cerca de 500,
todos labradores. Su huerta es de mejor calidad que la de Chelva ; pero á pesar
de la aplicación de sus naturales no rinde como se debía esperar; lo que proviene
de hallarse en situación alta , y expuesta al norte: con todo después de sazonados
trigos aún produce maíces ó judías , como sucede en las inmediaciones de Valen-
cia , y tiene ademas muchos frutales, y tal multitud de moreras, que se cogen has-
ta 1 5 0 0 libras de seda. Fuera de la huerta cultivan los de Tuexar el secano, y
cada dia rompen nuevos eriales, que d plantan de viñas é higueras , d destinan á
sembrados. Cogen actualmente 8o© cántaros de vino, 600 arrobas de higos, 1 3 0 0
cahices de maiz, 1 0 0 de judías, 500 de avena, y 400 de cebada. Hállase la villa
en la falda meridional del monte Lacava , ó Andariél, que la defiende algún mo-
do del norte.
92 Caminando desde Tuexar como una hora para el surueste se atraviesan las
huertas y cerros contiguos , y luego se pisa un terreno montuoso hasta el rio T u -
ria , en cuya ribera izquierda se halla Benaxebe, pueblo de 70 vecinos, ocupados
en cultivar un suelo ingrato. Aprovéchanse de las aguas para criar legumbres y
hortalizas , que ellos mismos consumen: su terreno comunmente fragoso y destem-
plado es impropio para el cultivo de los olivos y algarrobos, y solo permite sem-
brados , que producen 2 5 0 cahices de trigo , y 50 entre cebada y avena. Menos
ingrato es el término de Sinarcas, d sea Cenarcas, villa de 1 5 0 vecinos, aunque
sembrado de montes , que continúan hacia Castilla; tiene algunas llanuras , y co-
linas fértiles. Hállase la población dos leguas al poniente de Benaxebe y del Turia
en un desierto, cercada de montes en varios órdenes, que retardan el paso. E s me-
nester valor para vivir en aquel recinto , y solo pueden hacerlo sin displicencia los
que nunca vieron países amenos y abundantes. Pacen en los montes muchos ga-
nados , y se cria mucha caza. L a naturaleza de aquel terreno es por lo común ca-
liza , y los vegetales que lo cubren todos conocidos. E n años lluviosos se coge en
las inmediaciones de la villa porción de maiz y cáñamo; en los otros se regula la
cosecha en 1 6 5 0 cahices de trigo, 3 0 0 de cebada, y 1 4 0 de avena.
93 E l Vizcondado linda por el norte con término de Titaguas: algo mas de
dos leguas median entre Titaguas y Tuexar, aunque se necesitan tres horas para
pasar de un pueblo á otro. Apenas termina la preciosa huerta de Tuexar caminan-
do hacia el norte se ven los manantiales, y algo mas arriba la fuente, que como
queda dicho dan origen al rio de Chelva. Mas adelante empieza un grupo de mon-
tes , que continúa como legua y media sin mas interrupción que profundos bar-
rancos , cubierto enteramente de pinos ó de monte baxo, en que se hallan rome-
ros , lentiscos, aliagas y algunas cornicabras. Después de haber entrado en aquel
1
desierto como media hora, se atraviesa la rambla que baxa de Alpuente . E l si-
tio infunde miedo, porque sin encontrar vivientes se camina por entre pinos, pe-
ñas y maleza , ya por lo mas hondo del barranco del Frayle , ya por las laderas y
raices de los montes : apenas en parte alguna se descubre el cielo, por impedirlo
la multitud de ramos sobrepuestos j y á cada paso el que viaja se cree sin salida
por las muchas revueltas del barranco. De tarde en tarde se descubre algún culti-
vo , que pudiera aumentarse vista la fertilidad del suelo. N i algarrobos, ni aun oli-
vos pueden vivir en aquella altura, á que se va subiendo desde Liria. Vense con
freqüencia cabezos y recortes casi perpendiculares de mucha elevación que miran
al sudueste, cuyos bancos calizos se inclinan hacia el norte. L a calidad de la piedra
varía algo en el color y grano, bien que siempre de mármol: es este las mas v e -
ces pardo , con venitas blancas muy finas, y otras aplomado ó ceniciento, con
venitas amarillentas, y en su fractura se ven granitos areniscos mas ó menos áspe-
ros. Estos objetos observé en el fastidioso espacio de dos horas hasta salir del mon-
te para entrar en el campo de Chelva , y descubrir las villas de Titaguas y A l -
puente , esta hacia la parte oriental, y aquella hacia la occidental, distando am-
bas una legua larga de aquel punto. Mas allá del campo corta la vista una serie
de montes, distinguiéndose entre ellos por su figura cónica el llamado Castellar.
E l campo de Chelva tiene mas de media legua de diámetro, y está ondeado por
humildes lomas ; todo se cultiva, y se destina á granos: no hay árbol alguno : los
olivos perecen en aquel clima, sucediendo lo mismo en los términos de Titaguas,
Aras y Alpuente , reducidos á granos y viñedos: por fortuna suelen ser buenas las
cosechas quando no graniza. L a sementera se hace allí en Setiembre.
94 E l inmediato término de Titaguas tiene dos leguas de oriente á poniente
entre los de Alpuente y Castilla, y cinco quartos de norte á sur entre los de
Aras y Chelva. Titaguas fué en otro tiempo aldea de Alpuente , reducida á un
corto número de vecinos j actualmente consta de 2 2 5 , empleados en la agricultu-
ra. Sus calles y edificios anuncian pobreza. N o hay que buscar en este pueblo ni
en los demás hacia el norte mesón decente : el que así se llama no es sino un sim-
ple cubierto sin camas ni aposentos , de modo que es preciso recurrir al favor del
Cura para alojarse. N o tienen los de Titaguas mas agua que la de una fuente,
cuyos desperdicios d sobrante sirve para regar algunos huertos plantados de mo-
reras y verduras. Si dicha fuente fuese á lo menos como el rio de Chelva, en breve
1 N o sé si el Señor Bowles habló en su obra de „creen ser una mina de carbón de piedra; y lo mis-
esta r a m b l a , ó del barranco llamado del F r a y l e , „ m o en mayor abundancia se halla en otro parage
quando dixo pág. 1 0 5 : „ A 1 norte de Tuexar hay „ a l l í cerca en la misma madre del arroyo. Hacia el
„ u n arroyo , cuyas aguas han cavado las peñas y „nacimiento de este hay galetas de quarzo, que van
„ tierras calizas de los lados mas de 600 pies , y se „rodando hasta el Guadalaviár." Y o no he tenido la
„ observa que las capas de tierra de una parte c o r - fortuna de dar con el citado bancal ó campo, que
„ responden á las de la otra. Siguiendo este arroyo no dudo exista , y creo esté en la rambla de A l -
l o m o legua y media se v e un bancal de piritas puente, que cae al norte, y no en el barranco del
„ sulfúreas, mezcladas con un mal azabache, ó m a - F r a y l e , que declina al poniente , como el camino
„ d e r a podrida negra bituminosa, que los del pais de Titaguas.