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Empresas Sociales

El documento describe las Empresas de Producción Social (EPS) en Venezuela. Explica que las EPS son organizaciones sin fines de lucro cuyo propósito es generar empleos, producir bienes y servicios para satisfacer necesidades básicas, y generar excedentes para invertir en bienestar social. También describe el contexto económico y social que dio origen a las EPS, señalando que surgen como alternativa al modelo capitalista agotado y buscan establecer un modo de producción socialista. Finalmente, explica que las EPS tienen como objetivo desarrollar
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El documento describe las Empresas de Producción Social (EPS) en Venezuela. Explica que las EPS son organizaciones sin fines de lucro cuyo propósito es generar empleos, producir bienes y servicios para satisfacer necesidades básicas, y generar excedentes para invertir en bienestar social. También describe el contexto económico y social que dio origen a las EPS, señalando que surgen como alternativa al modelo capitalista agotado y buscan establecer un modo de producción socialista. Finalmente, explica que las EPS tienen como objetivo desarrollar
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LAS EMPRESAS DE PRODUCCIÓN SOCIAL (EPS)

CONSIDERACIONES PREVIAS
Estimados amigos del Jurado examinador, Profesores, compañeros, amigos
todos; la presente exposición, es producto de una investigación que tuvo como
propósito analizar la fundamentación de las Empresas de Producción Social
(EPS), en el marco del ordenamiento jurídico venezolano.
En cuanto a lo metodológico, de manera muy sucinta, diré que fue una
investigación documental, en la modalidad jurídica-dogmática, de nivel analítico,
desarrollada de forma breve y específica, a fin de hacerla dúctil, de fácil
compresión y entendimiento.
Esta exposición, si bien debería por exigencia de cátedra estar centrada de
manera medular en el análisis del soporte normativo que sustenta a las Empresas
de Producción Social (EPS), posee una estructura un poco más amplia, sin mayor
pretensión que la de contextualizar en lo atinente a las nuevas formas de
producción, orientándonos en tiempo y espacio no solo en las razones que dieron
origen a su nacimiento e implementación, sino, para recoger un sin número de
impresiones por demás connotadas e importantes cuyo propósito no es otro que el
de permitirnos formar una opinión más amplia y clara de las virtudes y desafíos
que esta idea desentraña, para finalmente diagnosticar, en qué estado legal y
material se encuentran las Empresas de Producción Social (EPS) como célula
fundamental del Nuevo Modelo Productivo nacional.
Es así como, he querido enfocar el tema desde tres aristas muy sencillas: en
primer término; la sección preliminar o introductoria, donde nos ubicaremos como
punto de partida en la conceptualización básica de la Empresa de Producción
Social, la razón de ser de las EPS, y el contexto económico y social que envuelve
su nacimiento; en segundo lugar; platicaré del punto central de la indagatoria, es
decir, sobre los fundamentos normativos que resguardan a las Empresas de
Producción Social (EPS), sus disposiciones y sus diferencias con empresas de
concepción capitalista; y en tercera y última instancia; departiré sobre el
desarrollo y experiencia de la puesta en funcionamiento de las Empresas de
Producción Social (EPS), a partir de lo cual, emitiré una serie de reflexiones y
recomendaciones conclusivas que nos permitan a todos tener la convicción de
saber, si la dirección que llevan las Empresas de Producción Social (EPS) como
proyecto nacional es la correcta, o si por el contrario, debe corregirse o adecuarse,
para que éstas sean sustentables como activadoras del desarrollo endógeno y
como una opción estratégica de desarrollo, para avanzar en la fórmula de un
enfoque distinto del neoliberalismo.
Para introducirnos con buen pie por la senda propuesta en la presente
exploración, iniciaré indicando que las Empresa de Producción Social o EPS, son
en atención a lo acotado por Álvarez, V. y Rodríguez, D. 1, en su libro:
“Organizaciones sin fines de lucro cuyo propósito, además de generar
empleos y de producir bienes y servicios para satisfacer necesidades
básicas de la población, es el de generar un creciente excedente para
invertirlo en bienestar social”.
Lo propio dice el escritor y jurista Mas Herrera 2, cuando asevera que las
empresas de producción social son:
"Entidades completas, cuya misión se fundamenta en la formulación e
implementación de nuevas formas de producción social eficientes y
eficaces, acompañadas de procesos de distribución de beneficios con
justicia, equidad y reciprocidad entre toda la comunidad que participe; a
través de la utilización de técnicas propias y tecnología de vanguardia,
en el contexto del socialismo bolivariano de Venezuela".
Entre otras enunciaciones, de estas definiciones de empresas de producción
social, está la esgrimida de acuerdo al criterio expuesto por la Corporación
Venezolana de Guayana cuando dice que son:
“Las entidades económicas dedicadas a la producción de bienes o
servicios en las cuales el trabajo tiene significado propio, no alienado y
auténtico, no existe discriminación social en el trabajo y de ningún tipo
de trabajo, no existen privilegios en el trabajo asociados a la posición
jerárquica, con igualdad sustantiva entre sus integrantes, basadas en
una planificación participativa y protagónica y bajo régimen de
propiedad estatal, propiedad colectiva o la combinación de ambas.
que: son entidades económicas dedicadas a la producción de bienes o
servicios en las cuales el trabajo tiene significado propio, no alienado y
auténtico, no existe discriminación social en el trabajo y de ningún tipo
de trabajo, no existen privilegios en el trabajo asociados a la posición
jerárquica, con igualdad sustantiva entre sus integrantes, basadas en
una planificación participativa y protagónica y bajo régimen de
propiedad estatal, propiedad colectiva o la combinación de ambas”.

En lo que respecta a la razón de ser de las Empresas de Producción Social


(EPS), bien pudiésemos decir que la naturaleza existencial de las mismas, viene
dado por un enfoque desde las nuevas formas de producción y por los cambios
constantes experimentados en las relaciones sociales de producción en
Venezuela, dejando a relucir, la aparición de nuevas formas de propiedad como
1
Álvarez, V. y Rodríguez, D. (2007). Guía teórico-práctica para la creación de EPS. Editor. CVG ALUMINIO DE
CARABOBO, S.A. Barquisimeto, Edo. Lara.
2
Mas Herrera, María Josefina. Desarrollo endógeno, cooperación y competencia. Una aproximación sin fronteras. Caracas:
Editorial Panapo 2005.
las EPS, encargadas de generar productos y servicios de alta calidad, a bajos
costos, con la finalidad de cubrir las necesidades del colectivo y así generar
bienestar a la sociedad.
Esta novedosa forma de organización empresarial trae consigo una propuesta
distinta de organización y dirección, apoyándose en la participación activa de
todos los trabajadores como auditores del quehacer empresarial, para asegurar el
cumplimiento de los planes establecidos por el Gobierno Nacional.
Son las Empresas de Producción Social las nuevas formas de producción, cuyo
impulso y supervisión por parte del Estado y la participación en su gestión,
orientan esfuerzos para establecerse como alternativa de medio de producción de
bienes y servicios, en tiempos en que el modo de producción capitalista ya se ha
agotado.
Éstas buscan implantar una base sólida a la nueva economía social en
Venezuela y tienen como fin desarrollar el modo de producción socialista, con
premisas como: el logro de un trabajo con significado, eliminación de la división
social del trabajo y de la estructura jerárquica; generando la satisfacción de las
necesidades y el bienestar colectivo.
Se hace imperativo recrear de entrada el contexto económico y social que
envuelve el origen de las EPS, con un ejercicio de memoria que, permita retrotraer
el tejido existente a la llegada del nuevo milenio de las Empresas de Producción
Social (EPS).
Se entiende entonces, que la convivencia humana descansaba sobre las
frágiles bases de un sistema social agotado en lo político, económico y cultural. En
su devenir, la dinámica de las sociedades del mundo se vio impactada por los
cambios constantes producidos por el fenómeno llamado globalización, y
Venezuela no fue la excepción.
Hablar de globalización en un mundo que está segmentado en dos grandes
líneas de modelos económicos: capitalismo y socialismo, es reconocer que, en el
modelo de producción capitalista, la globalización implica ideas de progreso para
las naciones; es referirse a los adelantos en la ciencia y la tecnología, pero
siempre asociados a la acumulación de riqueza mientras, en la visión socialista la
búsqueda de lo económico apunta a la generación del bien colectivo
En la primera de las líneas, en lo económico, el referente se ubica en las
concepciones sobre el mercado global; en éste, las unidades comercializadoras de
los países altamente industrializados se mueven hacia aquellos que se identifican
como países en desarrollo no tanto para ampliar las ideas de mercado sino para
explotar sus recursos; esta estrategia viene acompañada por la oferta de creación
de empleos directos e indirectos de manera que se pueda entrar a interactuar en
una economía de mercado.
En contrario, como ya se acotó, en el mundo que está dinamizado por los
modelos de producción socialista, el ideal no se corresponde plenamente con la
fuerza tensional de la acumulación de riqueza, de manera que el sector
empresarial en este otro escenario se mueve en términos de buscar bienestar
colectivo y redistribuir los excedentes productivos para ampliar la cobertura de
atención a los problemas sociales; no obstante, la movilidad del campo económico
y productivo, plantea a estas empresas una multiplicidad de retos sobre todo en lo
concerniente a lo que en economía se conoce como retorno de la inversión.
Respecto a lo expuesto, el modelo cultural occidental, parte de la idea respecto
a que, si los países logran obtener un desarrollo económico al industrializarse, de
igual manera se promete que el colectivo se verá beneficiado. Según este
planteamiento, a través de las variables que se manejan en este modelo, se
brindará bienestar a las comunidades y se intentará buscar la mejora de los
niveles de calidad de vida de los ciudadanos.
Los adelantos societales señalados están basados, la Mundialización
Económica, fundamentada en una ideología democrático-capitalista cuyos campos
específicos son: Ciencia, Técnica, Industria y Desarrollo Económico, sin embargo,
este modelo ha mostrado resultados distintos a los prometidos, creando
desigualdades, divisiones, empobrecimiento a los países en desventaja, y una
contradicción evidente, progreso y más endeudamiento para los países
desarrollados, generando perturbaciones y malestar global no sólo en la
economía, sino también en la dinámica rutinaria de las naciones, tal como puede
observarse en los escenarios internacionales actuales.
Como resultado de estos síntomas y desviaciones, en los últimos años se ha
dejado ver la aparición de nuevas propuestas económicas, políticas y sociales,
derivadas de ideas fundadas en viejos sistemas ideológicos, como el socialismo y
el marxismo, observándose focos de referencia en países periféricos de América
Latina, entre los cuales cuentan Argentina, Bolivia, Ecuador y nuestra Venezuela;
propuestas que surgen como una necesidad de los pueblos ante el agotamiento
creciente del modelo Capitalista, que debería dar paso a la puesta en escena de
nociones asociadas a perspectivas más humanas de la economía.
Respecto al último segmento de lo expuesto, la emergencia de estas ideas,
rescatan principios humanistas y hacen reingeniería en normas que rigen la
conducción del Estado, buscando un cambio radical en la manera de ver y
concebir el mundo por parte de los sujetos sociales que se mueven en una
sociedad que valore y aprecie la relación ser humano-naturaleza; en la cual, el
convivir para satisfacer las necesidades básicas y mejorar la calidad de vida, sea
el puntal que impulse a esta nueva sociedad.
En consecuencia, el cambio que se hace visible en el mundo empresarial se
justifica, sobre todo en el campo económico, si lo transformacional está dirigido a
viabilizar el llamado Desarrollo, más aún, cuando se busca la instauración de
canales para apuntalar el desarrollo desde lo local, aprovechando todas las
potencialidades existentes en un determinado territorio y a partir de allí, pensar en
lo global, de modo que los ciudadanos puedan alcanzar una vida más digna y en
armonía con su entorno.
Girando la mirada de los cambios que muestra el espacio empírico referencial,
durante la última década en Venezuela; es denotativo que se han podido
evidenciar transformaciones que progresivamente vienen implementándose,
colocando en escena una estrategia político-económica, a través de la cual el
gobierno, en una propuesta denominada Socialismo del Siglo XXI, busca la
construcción de nuevos espacios sociales, tomando como ariete principios
humanistas en los que resaltan valores como la igualdad, solidaridad, y progreso
desde lo local, contraponiendo al fenómeno de la globalización una opción más
desde el ámbito local que propende la incorporación de los sectores desposeídos,
las masas de trabajadores y el pueblo en general en los procesos de redimensión
del Estado y del Gobierno.
Este fenómeno de cambio se teje para dar oportunidad, en el caso del campo
laboral, a que los trabajadores hagan ciertos los mecanismos de participación en
el manejo del aparato productivo, constituyendo así unidades internas de
desarrollo, es decir, los ciudadanos convertidos en sujetos y objetos económicos
de desarrollo y potencialmente auditores del quehacer empresarial tanto en el
resguardo de los excedentes productivos como en la búsqueda de garantías para
el sostenimiento de la salud económica de las entidades que configuran el campo
empresarial venezolano.
Por tal razón, los cambios que se han venido experimentando, tanto en el
campo político como en el económico y administrativo, han trastocado la dinámica
económica, política y social, en relación a los sistemas relacionales trabajador-
gerencia-empresa, generando manifestaciones que se evidencian en nuevas
formas de percibir el mundo, es decir, nuevas maneras de actuar y pensar por
parte del colectivo de trabajadores, nuevas exigencias a las plantillas gerenciales
de las empresas y la emergencia de nuevos tratamientos a la gestión de
producción en el terreno específico de trabajo.
Los elementos relacionales aludidos, son sociológicamente considerados
condicionantes de las sociedades, ligadas a las normas, leyes, sistema de
educación, noción de propiedad, gestión, socialización, valores, entre otros, son
hoy una realidad insoslayable para la operatividad de la gerencia y para la
construcción de nuevos sistemas teóricos que faciliten la comprensión e
interpretación de la complejidad implicada en el proceso de cambio y en la
conducción de la dinámica de las empresas y de la Nación.
En este orden de ideas, en el caso venezolano, el Gobierno Nacional, a través
del Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación (2007–2013), incorporó un
nuevo modelo productivo, el cual se orienta hacia la eliminación del enfoque
capitalista en la conducción del Estado; tal interés motivado por estrategias
dirigidas a la satisfacción de las necesidades colectivas y valoración de la
naturaleza, abriendo brecha para la consolidación del desarrollo del país,
considerando las fuerzas productivas y recursos locales, de modo que se asegure
un mejor porvenir para las futuras generaciones. En este modelo productivo, el
cambio en los sistemas regulatorios revela como prevalencia la presencia de
empresas cuyo soporte legal le designa características de empresas privadas,
empresas mixtas, empresas de propiedad colectiva, empresas de producción
social y empresas cooperativas.
Es en este plano de los cambios, donde se reflejan las nuevas formas de
producción, cuyo fin último es la producción de bienes y servicios de calidad,
centrados en la política de producción social limitando el viejo ideario de
acumulación de riqueza; en este espacio del campo empresarial, se encuentran
empresas emblemáticas como las de producción social (EPS) creadas bajo el
esquema de un nuevo modo de producción económico.
La idea de las Empresas de Producción Social (EPS), surgen en Venezuela a
mediados de la última década, como consecuencia de los cambios económicos
promovidos por lo que el Gobierno Nacional y que denominó Socialismo del Siglo
XXI. Este sistema introduce estas formas de producción, cuya intensión final es
cubrir las necesidades básicas de la población, a través de productos o servicios
que estás produzcan.
De ahí que un nuevo modelo económico se abrió paso en Venezuela. La
gestión gubernamental hizo énfasis en la conformación de cooperativas para
impulsar el trabajo productivo a través de la capacitación y de la creación de
asociaciones cooperativas con la finalidad de democratizar el acceso a los
recursos y acabar con la exclusión social, sin que sea pretensión de fondo, el
precisar criterios de valoración en cuanto a la consecución o no, de sus
reivindicaciones o cometidos.
En este contexto brevemente esbozado, nacen las empresas de producción
social, las cuales, de acuerdo con el artículo 3 del decreto 3.895 Sobre Desarrollo
Endógeno y Empresas de Producción Social, 3 define y puntualiza a éstas de la
siguiente manera:
“Unidades productivas comunitarias que tienen como objetivo
fundamental generar bienes y servicios que satisfagan las necesidades
básicas y esenciales de las comunidades y su entorno (alimentación,
vestimenta, vivienda, educación y salud) a través del trabajo digno de
hombres y mujeres”.
La dinámica propia de la investigación; y los temas ya identificados en el
conjunto de consideraciones previas ut supra expuestas, permiten entrar a perfilar
y decantar en el orden señalado, el elemento principal exigido por catedra en ésta
sección segunda como lo es, la fundamentación normativa que resguarda a las
Empresas de Producción Social (EPS), sus disposiciones y las diferencias entre
las empresas de concepción capitalista y, las EPS de noción socialista.
La investigación permite señalar que, a pesar de no haber un régimen jurídico
claramente definido para estas sociedades; la figura de las empresas de
producción social en Venezuela, se menciona en dos normas especiales. Así, se
tiene que el Decreto 3.895, se limita a definirlas, sin establecer regulación alguna
al respecto y, por otra parte, el Instructivo, en el que se regulan de un modo más
detallado la promoción, funcionamiento y control de las mismas, aunque solo
en actividades relacionadas con el Ministerio de Industrias Básicas y Minería.
No obstante, se puede afirmar que este tipo de empresas está consagrado en
el texto fundamental; así, el artículo 70 de la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela (CRVB), cuando establece que: “Son medios de
participación y protagonismo del pueblo en ejercicio de su soberanía, (…) y en lo
económico, las instancias de atención ciudadana, la autogestión, la cogestión, las
cooperativas en todas sus formas, incluyendo las de carácter financiero, las cajas
de ahorro, la empresa comunitaria y demás formas asociativas guiadas por los
valores de la mutua cooperación y la solidaridad”.
En tal sentido, la Constitución promueve la creación de diferentes
organizaciones de carácter económico con el fin de incentivar la participación de la
ciudadanía en los aspectos sociales y económicos, por lo que las Empresas de
Producción Social constituyen una de estas formas de organización de la sociedad
civil. Cabe destacar que este derecho a participar responde a una aspiración de la
sociedad civil organizada que tiene la necesidad de intervenir en la mejora de la
gobernabilidad y a un cambio de paradigma de una democracia representativa a
una democracia participativa.

3
Decreto 3.895 sobre desarrollo endógeno y empresas de producción social sancionado el 12 de septiembre de 2005.
Por su parte, el artículo 118 del texto fundamental reconoce el derecho de
los trabajadores y trabajadoras, así como de la comunidad para desarrollar
asociaciones de carácter social y participativo, como las cooperativas, cajas de
ahorro, mutuales y otras formas asociativas.
De allí que el Estado Venezolano promueve la creación de asociaciones
sociales y participativas, en especial las que tienen que ver con el trabajo asociado
y su carácter generador de beneficios colectivos y, por esta razón, protege a su
vez dichas instituciones en función de ampliar la economía popular y alternativa.
Así mismo el precitado artículo consagra que la ley creará mecanismos abiertos y
flexibles para que los estados y los municipios descentralicen y transfieran a las
comunidades y grupos vecinales organizados los servicios que estos gestionen
previa demostración de su capacidad para prestarlos.
Resulta evidente entonces el rango constitucional de la economía social a
través de sus diferentes expresiones, como cooperativas, cajas de ahorro,
mutuales y otras formas asociativas, como fuentes generadoras de empleo y de
bienestar social, y de allí que se propicie su creación.
Igualmente, el artículo 299 ejusdem consagra los principios del sistema socio
económico: “Justicia social, eficiencia, libre competencia, productividad y
solidaridad”. En concordancia con el artículo 308 ibídem que establece que:
“El Estado protegerá y promoverá (…) cualquier otra forma de asociación
comunitaria para el trabajo, el ahorro y el consumo, bajo régimen de propiedad
colectiva, con el fin de fortalecer el desarrollo económico del país, sustentándolo
en la iniciativa popular. Se asegurará la capacitación, la asistencia técnica y el
financiamiento oportuno”.
Por su parte, el Decreto 3.895 relativo al desarrollo endógeno y las
empresas de producción social sancionado el 12 de septiembre de 2005, señala
en su consideración primera, que: “corresponde al Ejecutivo nacional impulsar el
desarrollo endógeno que permita la transformación, en el país, de materias primas
e insumos provenientes del territorio nacional a través de la producción,
transferencia, difusión y uso de conocimientos y tecnologías al sector
transformador, dirigido al sector industrial, teniendo en cuenta su potencial para
sustentar un proceso de crecimiento económico y el empleo productivo, estable y
bien remunerado”.
De allí que estos caminos abiertos para la participación económica del pueblo,
por la Constitución y las diferentes leyes, se convierten en una cadena que busca
el establecimiento de una economía de rasgos sociales y no individuales, aunque
de igual manera garanticen la propiedad privada en una forma clara.
Igualmente, el artículo 6 del Acuerdo Marco de Promoción, Estímulo y
Desarrollo de las Empresas de Producción Social, establece que dichas
empresas se comprometen a retribuir al pueblo las facilidades otorgadas por el
Estado con las siguientes acciones:
a) Promover la generación de puestos de trabajo, productivos y estables;
b) Transformar la materia prima facilitada, a los fines de establecer precios
solidarios de los productos resultantes;
c) Crear un Fondo de Producción Social que estará constituido como mínimo
por diez por ciento (10%) de los excedentes de las Empresas de
Producción Social, individualmente concebidas, a los fines de garantizar su
reinversión en beneficio de las comunidades;
d) Crear relaciones de producción basadas en los principios de solidaridad,
cooperación, complementariedad, reciprocidad, equidad y sustentabilidad;
e) Operar en armonía con el medio ambiente;
f) Permitir la fiscalización y control de sus actividades, por el representante
que se designe, ello con el fin de verificar el cumplimiento de los
compromisos sociales. En el caso de que el o los representantes
designados para la fiscalización de las Empresas de Producción Social
verificaran que dichas empresas no estuvieren cumpliendo con los
compromisos sociales, procederán a retirar los incentivos otorgados por el
Gobierno Bolivariano para el funcionamiento de las mismas;
g) Crear alianzas estratégicas con otras Empresas de Producción Social
(EPS), a los fines de maximizar los beneficios colectivos; y
h) Programar y difundir campañas de información e integración de la
comunidad en los procesos productivos sociales que se adelanten.
En tal sentido, el acuerdo mencionado tiene por objeto facilitar el
establecimiento de compromisos específicos para profundizar el desarrollo
endógeno y la construcción del nuevo modelo productivo, mediante el
esfuerzo conjunto entre el Gobierno y las comunidades, a través de la
constitución de Empresas de Producción Social, en torno a los núcleos de
desarrollo endógeno, donde las empresas básicas se constituyen en la fuerza
motriz y dinamizadora del desarrollo integral de las comunidades al tiempo que
promueven el desarrollo de sus cadenas productivas.
Por su parte, el Artículo 12 de la Ley Orgánica del Sistema Económico
Comunal establece que:
“La Empresa de Propiedad Social Directa Comunal será constituida mediante
Documento Constitutivo Estatutario, acompañado del respectivo proyecto socio
productivo, haciendo este último las veces de capital social de la empresa, el cual
será elaborado con base en las necesidades y potencialidades de las
comunidades de la instancia del Poder Popular al que corresponda, y de acuerdo
al Plan de Desarrollo del correspondiente sistema de agregación comunal”.
Igualmente, el artículo 13 ejusdem señala que la “Empresa de propiedad
social indirecta comunal será constituida mediante Documento Constitutivo
Estatutario, de acuerdo a las normativas que rijan al órgano o ente público
encargado de su constitución”.
A manera de complementariedad al soporte y fundamentación legal referida y
descrita arriba en este mismo acápite, existen, aunque pocos, ciertos criterios
jurisprudenciales sobre las empresas de producción social en Venezuela, en los
cuales se hallaron algunas sentencias en las que ciertas EPS, forman parte del
tema, es así como tenemos los siguientes cuadros contentivos:

Criterios Jurisprudenciales:

Tribunal Décimo Cuarto de Primera


Juzgado Superior del Trabajo. Bolívar
Instancia de Sustanciación, Mediación
20/04/2008
Ejecución Laboral del Zulia 22/06/2009.
La jurisdicción laboral tuvo conocimiento de la
controversia y ni se declaró incompetente, ni Esta causa, fue decidida por los tribunales
tampoco la EPS lo alegó en su condición de laborales ordinarios, pese a que la parte
demandada, sin embargo, si atacó de nulidad demandada era una Empresa d Producción
la decisión por falta de notificación a la Social, no se declinó la competencia en la
Procuraduría General de la Republica, para jurisdicción contencioso administrativo,
posteriormente transarse con el actor sin la tampoco se notificó al Procurador General de
presencia de la Procuraduría, y reconociendo la Republica, y se reconoció el trabajo
la condición de trabajador subordinado al subordinado del actor, y en consecuencia se
demandante, lo cual no pareciera condenó al pago.
correspondiente a la figura de las EPS.

Juzgado segundo de 1era. Instancia en lo


TSJ Sala Constitucional 25/02/2011
Civil y Mercantil. Monagas 12/01/2012.
Obligación a todos los Tribunales de la
Republica de paralizar aquellas causas en las
cuales se encuentre como sujeto procesal una Las controversias en las que se encuentre una
EPS privada relacionada con la productividad Empresa de Producción Social donde el
nacional y actividades de interés social que Estado tenga una participación del 50% debe
haya pasado a ser del Estado o en el cual este ser ventilada por la jurisdicción contencioso
tenga una participación decisiva y en los administrativa.
cuales no se haya efectuado la notificación de
la Procuraduría General de la Republica.
A continuación, esbozaremos una serie de diferencias entre las Empresas de
Producción Capitalista (EPC), y las Empresas de Producción Social (EPS), como
una manera de distinguir las bondades y criterios utilizados por una y otra como
modelo de producción económico.

INCIDENCIAS EPC EPS


OBJETIVOS Lucro individual Inversión social del excedente
TIPO DE PROPIEDAD Privada Colectiva, comunitaria y estatal
Mercancías, valores de Bienes para satisfacción de
NATURALEZA DE LA
cambio, bienes necesidades básicas y
PRODUCCIÓN.
superfluos. esenciales.
Solidaridad, cooperación y
PRINCIPIOS RECTORES. Competencia
complementación.
RELACIONES SOCIALES Explotación del hombre
Desarrollo humano integral
DE PRODUCCIÓN. por el hombre.
CARÁCTER DEL Enajenado: es un medio Con contenido social: es una
TRABAJO de vida necesidad vital
Discriminación entre el Sin privilegios derivados del tipo
DIFERENCIAS ENTRE
trabajo manual e de trabajo o jerarquía.
LOS TRABAJADORES.
intelectual
Organización de la comunidad
RELACIÓN CON LA para que asuma el control de la
COMUNIDAD.
Indiferencia e indolencia producción y compromiso con la
solución de los problemas.
Contaminación ambiental Corrección y prevención del
RELACIÓN CON EL
y depauperación de la daño ambiental, cuidado de la
AMBIENTE
salud de los trabajadores salud integral del trabajador
RELACIÓN CON EL Clientelar, dependencia,
Apoyo y complementación.
ESTADO corrupción.
RELACIÓN CON EL Egoísmo, competencia, Competencia, cooperación y
MERCADO exclusión. complementación.

Fuente: Elaboración propia.


Al emprender mi salida desde este ángulo conclusivo, quiero mencionar
que, mucha tinta quedó en el tintero, no obstante, espero que el contenido de
estos apuntes, puedan ser de utilidad para satisfacer algunas inquietudes que se
puedan tener a la luz de lo investigado. Estoy clara en que los mismos son solo
una idea general y propia, en medio de la multiplicidad de opiniones, criterios y
pensamientos críticos existentes en la materia, motivo este que me impulsa a
seguir profundizando sobre el tema por demás interesante y vital para el
desempeño económico y social en proceso, debatiendo, cuestionando, pero, sobre
todo, asumiendo la ineludible tarea de consustanciarme con una disciplina
apasionante y en constante evolución.
Siendo este el momento, y colocada ante esa circunstancia; dejaré aquí
plasmada mi humilde y embrionaria opinión sobre las debilidades encontradas en
esta fascinante idea, como una manera de diagnosticar esas falencias
adecuadamente, y que dicho diagnostico pueda servir en la dirección de
establecer una metodología de rescate, mejora y perfeccionamiento de las EPS,
como instrumento de valía en la consecución de la mayor suma de felicidad
posible, sin pretensión ulterior, y siempre teniendo en cuenta que mi luz es apenas
una débil llama, en cuya soledad, jamás mostrará el brillo que, si resurgirá, de la
conjunción de la propia luz, con la luminiscencia de otros brillos.
Sin dudad alguna, a pesar de su alta carga de valor y aporte social en
beneficio para la sociedad, es menester decir que, las novísimas formas de
organización y participación de la comunidad derivadas de la norma constitucional
y los diversos instrumentos legislativos en los que se desenvuelve, han sido
rebasadas en el ámbito jurídico, dada la explosión del poder comunal como
expresión suprema de la democracia participativa y protagónica, que abraza los
valores de la cooperación, la solidaridad, complementariedad, inclusión y
desarrollo humano.
La pequeña y mediana industria y las unidades de propiedad social son
inexorablemente fuentes de desarrollo autosustentable, que redundan en la
ocupación laboral de las distintas organizaciones socio comunales de la Nación,
ya que generan constantemente nuevas inversiones, instituyéndose así en un
mecanismo de energía activa y propulsora de la economía, que respalda el
progreso nacional equitativo.
La perspectiva bajo la cual se pretendió orientar el Decreto con Rango, Valor y
Fuerza de Ley sobre Desarrollo Endógeno y Empresas de Producción Social en el
año 2005, es precisamente en el área social, en donde el modelo productivo está
obligado a responder a las necesidades comunitarias estando menos
subordinados a la reproducción del capital y dirigido a alcanzar un crecimiento
sostenido. El nuevo modelo productivo debe fundarse en referencias orientadas
hacia la satisfacción de las aspiraciones comunes y la justicia social, en el marco
del desarrollo sustentable, donde el núcleo del proceso productivo sea el beneficio
del ser humano.
Por ello; es necesario incorporar definiciones y enfoques sobre las nuevas
formas de la organización productiva que permitan modificar las relaciones de
producción y transformarlo en un modelo socio productivo, basado en las
pequeñas y medianas industrias y unidades de propiedad social, como entes
comunitarios, cuyo objetivo fundamental es la generación de bienes y servicios
que satisfagan las necesidades básicas y esenciales de la comunidad, mejorando
el entorno socio ambiental y privilegiando los valores de la solidaridad,
cooperación y complementariedad.
Existe la necesidad imperiosa de contribuir con el impulso de las iniciativas
locales a partir de las pequeñas y medianas industrias y unidades de propiedad
social, atendiendo a los requerimientos de las comunidades y sus potencialidades,
la implementación de este modelo demanda el ajuste y adecuación de la
estructura del Instituto Nacional de Desarrollo de la Pequeña y Mediana Industria,
inmerso en el objetivo estratégico de empoderar al pueblo, dotándolas de la
estructura administrativa legal y técnico financiera para operativizar las políticas,
proyectos y programas que debe ejecutar, además del fortalecimiento de la
institución, a través de la transferencia de activos del Fondo de Crédito Industrial
(FONCREI), garantizando de esta manera el financiamiento oportuno de los
proyectos de inversión del sector.
Estas iniciativas, han estado promovidas durante el último lustro, como una
línea política por parte de organismos estatales, y las formas de organización
dentro del sector de la economía social se han expandido para albergar a estas.
Sin embargo, a pesar de una considerable proliferación de nuevas formas de
organización, estas organizaciones no poseen la fortaleza necesaria para
incursionar en los mercados en donde concurren empresas privadas y públicas,
las cuales poseen posiciones de mercado consolidadas, estrategias de mercadeo
y comercialización, recursos financieros y humanos, y acceso a las tecnologías.
En cuanto a las debilidades de los fundamentos legales de las Empresas de
Producción Social en Venezuela, se deduce por su insipiencia y ambigüedad, que
no existe una regulación jurídica clara de las Empresas de Producción Social, al
no contar las mismas, con un marco legal que establezca formas de creación,
organización, figura jurídica, incentivos, entre otros aspectos importantes que sí
están establecidos en las normas jurídicas para las empresas privadas y estatales.
Ante esta desventaja legal, es evidente que la política de fortalecimiento de la
economía social, sector que ha logrado beneficios en otros países al promover
empleo y grados de participación de las comunidades, tendrá un éxito
condicionado a la existencia de instrumentos jurídicos que coadyuven a su
sostenibilidad. En este sentido, se vislumbra la defensa de la competencia como
uno de los aspectos que deben desarrollarse.
Ahora bien, las Empresas de Producción Social no son una figura jurídica
propiamente, su característica principal es el trabajo asociado. Por ello este
modelo de empresa puede ser utilizado por una cooperativa por su naturaleza
colectiva o por una empresa de naturaleza mercantil que necesariamente en su
acta constitutiva incluya como aspectos principales la modalidad de empresa de
trabajo asociado y de propiedad colectiva, con la función de producir socialmente.
En tal sentido, Torrealba4 señala que:
“El Estado siendo el encargado de determinar jurídicamente su
naturaleza, concretamente no termina por decidir el destino de dicha
institución, la cual, en algunas ocasiones, tiene naturaleza de carácter
mercantil, cooperativista o civil, según sea el caso”.

De ahí que muchos sectores han orientado las finalidades de estas hacia aspectos
de carácter doctrinario.
Cabe destacar que tanto el Decreto 3.895 Sobre Desarrollo Endógeno y
Empresas de Producción Social (2005) como el Instrumento Normativo Interno
sobre la Promoción, Funcionamiento y Fiscalización de las Empresas de
Producción Social, señalan que la misma se rige por principios de igualdad y
solidaridad; lo cual resulta muy difícil si no se posee un basamento jurídico propio,
ya que la misma se erige sobre las figuras tradicionales previamente señaladas.
Una de las más importantes características de estas empresas es que no
contemplan la contratación de trabajo asalariado. De acuerdo con El Troudi y
Monedero5:
“El trabajador que aspire a participar en este modelo colectivo de
propiedad adquiere un compromiso social con la empresa y debe
procurar su desarrollo integral; esto implica, entre otras cosas, que la
remuneración podrá ser mediante formas alternativas de pago distintas
al dinero”.
A todas luces lo anteriormente citado, resulta contrario al ordenamiento jurídico
vigente, particularmente a la Ley Orgánica del Trabajo y a la propia subsistencia y
calidad de vida, lo que evidencia una superposición de normas que resultan
contradictorias y contraproducentes frente al orden social.

4
Torrealba, J. (2010). Las Empresas de Producción Social Jurídicas o Sociales solamente. Nuevas formas Empresariales
en Venezuela. (Documento en línea). Disponible en: Venachan.com
5
El Troudi, H. y Monedero, J. (2006), en su libro Empresas de Producción Social, Instrumento del Socialismo del Siglo XXI .
De allí que Torrealba señala que es necesaria la regulación de las Empresas
de Producción Social de un modo más concreto, dado que no pueden
considerarse iguales a las cooperativas, y mucho menos a las sociedades
mercantiles en las que puede haber diferenciaciones entre accionistas respecto al
número de acciones o al cargo que detenten.
Tampoco su finalidad se corresponde con el objeto de las asociaciones civiles.
No obstante, de acuerdo con el decreto mencionado estas pueden constituirse
bajo la figura de cooperativa o de sociedad mercantil, lo cual como ya se señaló,
resulta inadecuado para este nuevo tipo de empresas.
Por lo que a juicio de quien escribe, para la materialización de las EPS, es
necesaria la regularización correspondiente a una nueva forma asociativa
diferente. Ya que la indeterminación de sus conceptos, la falta de una ley
especial que regule esta institución, la carencia de mecanismos que señalen el
modo de rendición de cuentas que deben realizarse sobre dicha figura, hace que
en la práctica su aplicabilidad esté marcada de grandes desventajas, por lo que su
utilidad práctica y ventajas jurídicas resultan poco evidentes.
Al respecto el ingeniero José Piñango6, asesor de la gerencia de las
Empresas de Producción Social de PDVSA, admite que la ausencia de legislación
acerca de las denominadas Empresas de Producción Social (EPS), crea
incertidumbre en las cooperativas que las conforman, por el limbo jurídico en que
se encuentran.
En la misma dirección va dirigida la opinión del diputado Iván Lugo, quien
considera que la figura debe establecerse en una reforma del Código de
Comercio.
En cuanto a la jurisprudencia venezolana, es concluyente, los criterios
jurisprudenciales sobre las empresas de producción social en Venezuela son
escasos, las pocas sentencias halladas en las que una Empresa de Producción
Social formara parte del tema, presentan criterios disímiles, lo que da cuenta de la
falta de claridad jurídica frente a este nuevo tipo de empresas socialistas. Lo
contradictorio de dichos criterios, quedaron evidenciados en los cuadros
presentados en el capítulo anterior, mostrando en su tenor, que no existe un
criterio pacífico con relación a este tipo de empresas, lo que evidencia la poca
claridad en su escasa y laxa regulación jurídica.
En opinión concluyente del Abogado Pérez Molero7, dictamina que:

6
Piñango, J. (2011). Empresas de Producción Social sin legislación que las regule. (Documento en línea). Disponible en:
http://www. asambleanacional.gob.ve/
7
Pérez M. Iván J. Docente Universitario Titular de la Unellez en el área del derecho Mercantil
“Si bien doctrinarios como Haiman El Troudi y Juan Carlos Monedero
brindan algún sustento teórico a este tipo de empresas, no tienen una
regulación jurídica clara, a tal punto que indistintamente puede
tratarse de una cooperativa o de una sociedad mercantil, lo cual es
atentatorio del valor del Derecho para la seguridad jurídica.
Igualmente, al no existir criterios jurisprudenciales definidos, se
confirma el vacío legal, por lo cual, recomiendo se promulgue un
instrumento legal que regule específicamente a este tipo de
empresas, a los fines de garantizar los derechos y acciones de
quienes las integran y quienes comercializan y establecen relaciones
con ellas”.
A pesar de todo lo comentado anteriormente, hay que reconocer que, sin duda
alguna, estas empresas de carácter social, coloca en hombros del Estado
mayores responsabilidades y deberes, estas nuevas maneras de producción
económica y social, llegaron rebosantes de promesas y expectativas para las
clases populares, por ello creo, que la satisfacción de las mismas será lenta y
trabajosa por la falta de medios legales pertinentes y preparación suficientes.
Estos medios de producción también, tienen la característica de apelar a la
ciudadanía y a la sociedad organizada a que se movilice y organice para contribuir
con su presencia participativa a la toma de decisiones no solo a nivel local sino
nacional y legislativo, es decir, dando su aporte en la discusión de las normativas
que le son propias.
En conclusión, estos medios novedosos de producción, presionan en dos
sentidos: sobre el Estado, ahora más obligado que nunca a pensar en el bienestar
social y económico de la comunidad; y, por otro lado, a la sociedad, a la que se le
exige participar activamente. Si ambas fuerzas se activaran y se conjugaran, el
resultado sería maravilloso.
Finalmente; en atención al grado de empuje colocado en las EPS,
asumiéndolas como el eje pivotante del desarrollo del nuevo sistema económico,
creo adecuado sugerir, pues así lo indica la lógica jurídica, el dotar a las EPS de
una figura jurídica aplicable y propia de las empresas de producción social en
Venezuela, en virtud que las mismas se constituyen actualmente como cualquiera
de las sociedades mercantiles conocidas, lo cual trae confusiones al momento de
su constitución registral.
Las EPS, deben ser provistas de una figura jurídica aplicable a las empresas
de producción social en Venezuela, por tanto, en mi humilde opinión, y partiendo
de una serie de análisis, de discutir y consensuar las diversas posiciones
doctrinarias y aspectos legales pertinentes, creo de manera fehaciente que la
figura legal idónea para la personificación jurídica de estas empresas es la
sociedad anónima, en razón que su fin primigenio es el lucro, siendo esta una
característica general de toda sociedad mercantil, lo que vendría a darle plena
independencia en el escenario nacional e internacional, motivo por el cual, debería
sugerirse adicionalmente, que se le entregue bajo recomendación muy especial a
la Asamblea Nacional venezolana, la tarea de realizar una reforma integral al
Código de Comercio de 1955, para darle reconocimiento expreso a tales
empresas, convirtiéndola formalmente no solo en una nueva figura jurídica, sino,
dándole cabida a la potencial denominación o reconocimiento como Sociedad de
Producción Social (S.P.S), o cualquier otra derivación que a bien tenga
promoverse o instituirse, estableciendo además, la responsabilidad patrimonial de
los accionistas y su forma de administración.
Finalmente; dejo para su debida consideración esta sugerencia, a los efectos
de contribuir de alguna manera con el imperativo económico de sostener y apoyar
los esfuerzos positivos que necesariamente deberían redundar en beneficios
colectivos para la sociedad sin distingo alguno, y como un aporte a la comunidad y
cuerpos legislativos por cuanto está justificada en sumo grado, la necesidad de
contar con una figura jurídica plena e independiente del resto de las sociedades
mercantiles existentes.

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